Deutsche Bank España ha lanzado el fondo DB Fixed Income Horizon 2030, una estrategia diversificada de renta fija con fecha de vencimiento, dirigida a inversores con un horizonte de inversión definido en un momento de volatilidad, pero también de oportunidades en los mercados de deuda.
Según explican, la filosofía del fondo parte de una cartera de bonos diversificada por emisores, países y sectores. Al menos el 80% de la cartera está compuesta por bonos investment grade, mayoritariamente denominados o cubiertos en euros, mientras que hasta un 20% puede invertirse en emisiones high yield a fin de complementar el potencial de rentabilidad.
En la actualidad, el fondo cuenta con exposición principal a los sectores de finanzas, utilities, bienes industriales y consumo discrecional de emisores de países industrializados y emergentes como Francia, Estados Unidos, Italia, Gran Bretaña, Alemania, España o Japón.
Con vencimiento fijo a 30 de junio de 2030, sigue una estrategia buy and hold, con el objetivo de mantener los bonos en cartera hasta su vencimiento, lo que contribuye a reducir progresivamente el riesgo de duración a medida que se aproxima la fecha de liquidación. Además, el fondo contempla una distribución semestral objetivo de entre el 2,20% y el 2,60% anual.
Precisamente, el proceso de inversión está basado en la visión del CIO de Deutsche Bank y en el posicionamiento y selección de activos de DWS, que eligen los bonos a partir del análisis de compañías y sus previsiones de solvencia, teniendo en cuenta además el entorno de mercado, el segmento de crédito al que pertenecen, las preferencias regionales y sectoriales, así como los datos de análisis de ESG y el horizonte temporal del fondo. Igualmente, este proceso contempla la evaluación constante de la calidad del crédito o los límites y requerimientos ESG para implementar los cambios oportunos a lo largo del tiempo.
Con un perfil de riesgo conservador que sugiere un nivel 2 sobre 5, el DB Fixed Income Horizon 2030 está dirigido por un equipo de gestión con una dilatada experiencia profesional con capacidad de construir una cartera de bonos diversificada para alcanzar las rentabilidades deseadas y, al mismo tiempo, gestionar los riesgos de forma eficaz.
Foto cedidaLuca Matassino, Chief Business Officer de Mediolanum International Funds, y Christophe Jaubert, Chief Investment Officer de Mediolanum International Funds.
Mediolanum International Funds Limited (MIFL) ha ampliado su oferta de inversión con el lanzamiento de Mediolanum Best Brands Dynamic Bond, una nueva estrategia global de renta fija diseñada para navegar un entorno de mercado caracterizado por una mayor incertidumbre macroeconómica, cambios en las expectativas sobre los tipos de interés y una creciente dispersión entre sectores y emisores. Según explican, el nuevo fondo se incorpora a la gama Best Brands con el objetivo de ofrecer una solución flexible capaz de invertir en distintas áreas del universo de renta fija, incluyendo deuda pública, crédito corporativo investment grade, bonos high yield, deuda emergente e instrumentos titulizados.
La estrategia se apoyará en una gestión dinámica de la duración y de la asignación sectorial para adaptarse a las cambiantes condiciones del mercado y aprovechar oportunidades de valor relativo en diferentes segmentos de renta fija a nivel global. Para el lanzamiento del fondo, MIFL ha seleccionado a PIMCO como primer gestor de activos de la estrategia. La elección responde a la experiencia de la firma en gestión flexible de renta fija, así como a la amplitud de su plataforma global de inversión y a la trayectoria de sus equipos de gestión. Siguiendo la filosofía multigestor que caracteriza a la gama Best Brands, el fondo está diseñado para incorporar nuevos gestores especializados en el futuro, permitiendo combinar diferentes enfoques de inversión dentro de una misma estrategia.
A raíz de este anuncio, Luca Matassino, Chief Business Officer de Mediolanum International Funds, ha destacado: “Mediolanum Best Brands Dynamic Bond es una nueva solución diseñada para complementar nuestra actual gama de renta fija, en lugar de solaparse con ella. Gracias a sus características distintivas, la estrategia amplía las herramientas a disposición de los inversores y refuerza el componente central de renta fija de las carteras de nuestros clientes, ampliando las oportunidades de diversificación mediante un enfoque más flexible y de gestión activa».
Por su parte, Christophe Jaubert, Chief Investment Officer de Mediolanum International Funds, ha añadido: “Los mercados de renta fija se han vuelto considerablemente más complejos de navegar en los últimos años. Mediolanum Best Brands Dynamic Bond se articula en torno a cinco pilares fundamentales: diversificación, generación de rentas, gestión activa de la duración, exposición selectiva a divisas y la capacidad de aprovechar las oportunidades derivadas de las ineficiencias del mercado, ofreciendo a los inversores una flexibilidad real en todo el espectro global de renta fija, con un control disciplinado del riesgo como elemento central».
El lanzamiento se produce en un momento en el que muchos inversores están revisando sus estrategias de renta fija tras varios años marcados por la volatilidad derivada de la inflación, las políticas monetarias restrictivas y la evolución desigual de los distintos segmentos del mercado de bonos. En este contexto, las estrategias flexibles y sin restricciones rígidas de asignación han ganado protagonismo como herramienta para buscar rentabilidad y diversificación.
Con Mediolanum Best Brands Dynamic Bond, la gestora refuerza su apuesta por soluciones activas y multigestor capaces de adaptarse a diferentes escenarios de mercado y ampliar el abanico de oportunidades disponibles para los inversores.
Foto cedidaSantiago Satrústegui, presidente de Abante.
Abante ha renovado su identidad de marca en un momento de pleno crecimiento del proyecto. Según explican, la nueva identidad recoge y lleva más lejos una idea que “la compañía viene desarrollando desde hace años, la de que la riqueza va mucho más allá del dinero, y la traduce en lo que define su trabajo cada día, acompañar a las personas para que tomen decisiones que enriquezcan su vida”. Abante actualiza su lenguaje y su aspecto manteniendo siempre su esencia y lo que le ha permitido diferenciarse a lo largo de estos 25 años.
Según destacan, en el centro de la nueva identidad está el verbo «mirar»: mirar más allá del dinero y mirar juntos, con cada cliente, hacia lo que de verdad importa. “De esa mirada nace la idea que vertebra toda la marca, la de que Abante te ayuda a tomar decisiones que aportan más valor a tu patrimonio y más sentido a tu proyecto vital. Esa convicción se condensa en su nuevo posicionamiento, ‘Decisiones que enriquecen tu vida’», explican.
En lo visual, el cambio más reconocible está en el logotipo: el símbolo que representa a la persona pasa a situarse delante del nombre, acompañado de una paleta de tonos cálidos dominada por un marrón profundo y una tipografía humanista. El conjunto busca transmitir cercanía, solidez y un carácter más humano, en coherencia con su forma de entender el asesoramiento. Es la traducción visual de cómo la firma quiere relacionarse con sus clientes: de tú a tú y con una mirada larga.
Renovación en plena madurez del proyecto
El cambio de identidad no es un punto de partida, sino la expresión de un proyecto que ha crecido de forma sostenida, ha reforzado su tamaño, su equipo y sus capacidades, y ha integrado en una visión común a las entidades que se han unido a Abante en los últimos años. A las puertas de su 25 aniversario, la firma proyecta así, con una voz y una imagen renovadas, la ambición de seguir siendo referencia en el asesoramiento independiente y de acompañar a más personas en las decisiones que enriquecen su vida.
La renovación se acompaña de una nueva web corporativa y de la campaña «Náufrago», creada por El Ruso de Rocky y dirigida por Pep Bosch (ROMA). Su pieza principal muestra a un hombre atrapado dentro de una caja fuerte: lo que al principio es abundancia y seguridad acaba convirtiéndose en una prisión, una metáfora de lo que ocurre cuando la riqueza se entiende solo como acumulación de dinero. La campaña concluye con una idea que resume el nuevo discurso de la marca: cuando se cambia la mirada sobre el dinero, aparece la verdadera riqueza. El proceso de evolución de la marca, el nuevo posicionamiento y la nueva web han contado con el acompañamiento de Plural Branding.
«En Abante llevamos años profundizando en una convicción clara: la riqueza no es solo dinero. Esa manera de entender el asesoramiento nos ha permitido abrir una conversación distinta sobre lo que de verdad importa a nuestros clientes y sobre cómo concebimos nuestra aportación de valor. Hoy damos un paso más con una expresión más precisa de lo que somos: acompañar a las personas en las decisiones que enriquecen su vida”, ha resumido Santiago Satrústegui, presidente de Abante.
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Ali Dibadj, consejero delegado de Janus Henderson; Alex Veroude, responsable global de renta fija de Janus Henderson; y Dirk Notheis, cofundador y director general de Rantum Capital.
Janus Henderson ha alcanzado un acuerdo para adquirir Rantum Capital, gestora especializada en mercados privados con sede en Fráncfort, en una operación que refuerza significativamente su presencia en Alemania y consolida su estrategia de crecimiento en el negocio de activos privados en Europa. Fundada en 2013, Rantum Capital se ha especializado en ofrecer soluciones de crédito privado y capital riesgo a pequeñas y medianas empresas familiares o controladas por emprendedores en Alemania, Austria y Suiza. A lo largo de su trayectoria, la firma ha captado aproximadamente 1.200 millones de euros a través de sus distintas estrategias de inversión.
Para Janus Henderson, la operación supone un paso estratégico en uno de los mercados institucionales más relevantes de Europa. Además de incrementar su presencia local en Alemania, la adquisición le permitirá acceder a la red de relaciones desarrollada por Rantum con inversores institucionales de la región DACH, incluidos fondos de pensiones, aseguradoras y family offices. La firma espera que Rantum se convierta en una pieza clave dentro de la construcción de su futura plataforma paneuropea de crédito privado. La experiencia acumulada por el equipo gestor durante más de una década, junto con sus capacidades de originación y selección de operaciones, son considerados elementos fundamentales para impulsar la expansión del negocio de crédito privado de Janus Henderson en Europa.
La operación también amplía las capacidades de la gestora en el ámbito del private equity, un segmento que complementa su estrategia global en mercados privados y que podría servir como base para el desarrollo de nuevos productos de inversión en el futuro.
Uno de los aspectos más diferenciadores de Rantum es su red de socios industriales, integrada por antiguos consejeros delegados, miembros de consejos de administración y altos ejecutivos de algunas de las principales compañías alemanas. Esta estructura proporciona acceso privilegiado al tejido empresarial local, mejora la identificación de oportunidades de inversión y fortalece la capacidad de análisis sectorial de la firma.
Ali Dibadj, consejero delegado de Janus Henderson, señaló que la adquisición responde a la creciente demanda de los clientes por estrategias de mercados privados y encaja con el objetivo de la entidad de diversificar sus capacidades hacia segmentos con elevado potencial de crecimiento. “A medida que la demanda de los clientes por los mercados privados continúa aumentando, estamos encantados de incorporar Rantum Capital. La operación amplía nuestras capacidades en crédito privado y capital riesgo en Europa, una región estratégica para nuestra firma, y refuerza nuestra capacidad para responder a las necesidades cambiantes de los inversores”, afirmó.
Por su parte, Alex Veroude, responsable global de renta fija de Janus Henderson, destacó que la integración de Rantum fortalece la oferta de crédito privado de la entidad y complementa otras capacidades desarrolladas recientemente en distintas geografías.
La adquisición se produce tras una serie de movimientos estratégicos realizados por Janus Henderson en los últimos años para reforzar su presencia en activos privados. Entre ellos destacan las compras de Victory Park Capital en Estados Unidos y NBK Capital Partners en Oriente Medio durante 2024, así como el desarrollo de estrategias de inversión pre-OPV.
Desde Rantum Capital, su cofundador y director general, Dirk Notheis, destacó que la integración en Janus Henderson permitirá combinar el conocimiento local de los mercados privados europeos con una plataforma de distribución global, ampliando las oportunidades de crecimiento y creación de valor para los inversores.
Los términos financieros de la operación no han sido revelados. El cierre de la transacción está previsto para el tercer trimestre de 2026 y permanece sujeto a las condiciones habituales, incluida la obtención de las correspondientes autorizaciones regulatorias. Con esta adquisición, Janus Henderson continúa avanzando en una de las grandes tendencias de la industria de gestión de activos: la expansión de las capacidades en mercados privados para responder a la creciente demanda institucional de estrategias alternativas de crédito y capital riesgo.
A una semana de la primera reunión de la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) presidida por Kevin Warsh como presidente, los expertos de las gestoras internacionales reconocen que asume la institución monetaria en un momento complejo: la inflación ha aumentado en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, los mercados laborales son desiguales y están surgiendo señales de creciente disenso interno dentro de la Fed.
“Aunque los cambios de liderazgo pueden influir en la comunicación y la tolerancia al riesgo en los márgenes, no sustituyen el marco existente de política monetaria. Los mercados deberían centrarse en los fundamentos subyacentes de la economía estadounidense, más que en quién ocupa la presidencia de la Fed, como principal motor de la política monetaria”, señala Álvaro Peró, director de Inversiones de Renta Fija de Capital Group.
Expectativas sobre los tipos
Este contexto complejo pone el foco en si la Fed rebajará los tipos de interés en su reunión de junio. Según reconoce Peró, un recorte antes de final de año sigue siendo posible, aunque sujeto a más condicionantes. “El aumento de los precios del petróleo y el gas ha acaparado titulares, aunque nuevas presiones en la cadena de suministro, incluidos efectos indirectos de insumos químicos e industriales, podrían añadir una presión moderada al alza sobre el índice de gastos de consumo personal (PCE) subyacente en los próximos meses. La Fed tendrá que valorar una posible desaceleración del crecimiento frente a una inflación elevada durante los próximos seis a doce meses. Las probabilidades de subidas de tipos implícitas en el mercado han aumentado desde comienzos de año, pero parecen exageradas en relación con los fundamentales subyacentes”explica el experto de Capital Group.
En este sentido, el escenario central de la gestora es que si la hipótesis de que los shocks de oferta se disiparán sin afectar a salarios o a la inflación general resulta incorrecta, la capacidad de la Fed para seguir siendo paciente podría ponerse a prueba. “Hasta entonces, la política seguirá siendo dependiente de los datos, con un sesgo hacia la relajación una vez exista suficiente confianza en la desinflación”, matiza Peró.
Para Mark Dowding, BlueBay Fixed Income CIO de RBC BlueBay, no se prevén cambios en la política monetaria en la reunión de junio del FOMC, pero sí reconoce que el sesgo de flexibilización de Powell está destinado a ser descartado, a medida que la Fed de Warsh da marcha atrás en su enfoque respecto a las indicaciones futuras forward guidance. “También creemos que Warsh querrá dejar su impronta, enfatizando que buscará actuar según lo considere conveniente y no estará sujeto a interferencias de la Casa Blanca, en su empeño por consolidar su propio legado”, matiza Dowding.
Por otro lado, parece que el listón para futuras bajadas de tipos por parte de la Fed ha subido. Para Benoit Anne, Senior Managing Director y responsable del Grupo de Análisis de Mercados de MFS Investment Management, es importante destacar que varios responsables de la Fed han reabierto la puerta a un mayor endurecimiento, señalando explícitamente su disposición a subir los tipos si la desinflación se estanca, mientras que otros subrayaron que la inflación sigue siendo “demasiado elevada” y no parece transitoria. “Las voces más moderadas hicieron hincapié en la opcionalidad, subrayando que los recortes no son inminentes y que no se pueden descartar las subidas. Para los inversores, la conclusión clave es que la función de reacción de la Fed ha vuelto a orientarse hacia el control de la inflación, con riesgos asimétricos que se inclinan hacia una política más restrictiva”, señala Anne.
El liderazgo de Warsh
En opinión de Deborah Cunningham, directora de Inversiones de Mercados Globales de Liquidez en Federated Hermes, la capacidad de Warsh para dirigir la Fed dependerá de que el mercado crea que no está supeditado al presidente Trump. “Haber prestado juramento en una ceremonia celebrada en la Casa Blanca no le ha favorecido. Fue la primera vez desde que el presidente Reagan tomó juramento a Alan Greenspan que la ceremonia tuvo lugar allí en lugar de celebrarse en la sede del banco central, situada en el National Mall. Sí, Trump elogió a Warsh y dijo que debería ser ‘totalmente independiente’. Pero el contexto lo es todo.
Los comentarios del presidente podrían reflejar que se ha dado cuenta de que sería contraproducente presionar a Warsh de inmediato. No podrá —ni siquiera querrá— ofrecer una bajada de tipos en la reunión de política monetaria de junio ante el aumento de la inflación, la incertidumbre geopolítica y la oposición de los miembros más restrictivos”, argumenta Cunningham.
Richard Clarida, asesor económico global de PIMCO, recuerda que la amplia experiencia de Warsh le avala como una figura muy cualificada para liderar la Fed y pese a las presiones de Trump, cree que hay una posibilidad de que la Fed prolongue su pausa en cuanto a los tipos de interés más allá de 2026. Clarida recuerda que Warsh no puede tomar las decisiones en solitario: “El poder de un presidente de la Fed reside en la persuasión, no en la acción unilateral. Warsh necesitará reunir una mayoría —es decir, al menos otros seis miembros con derecho a voto— dentro del FOMC para implementar cualquier cambio importante”.
Según su análisis, entre los cambios prioritarios que Warsh probablemente abordará, destaca tres: cambiar la comunicación de la Fed, mejorar la disciplina de la Fed y reequilibrar el balance. “El nuevo presidente considera que el liderazgo de la Fed ha sido demasiado ad hoc y no ha estado suficientemente anclado a un marco rector. Además, Warsh ha sido crítico con el tamaño y la composición de la enorme cartera de bonos acumulada por la Fed a través de varios ciclos de expansión cuantitativa”, insiste Clarida.
Los activos globales de pensiones han alcanzado máximos históricos al superar los 68,3 billones de dólares, pero ¿cómo ha evolucionado su asignación de activos? Sabemos, según publica el informe Global Pension Assets Study del Thinking Ahead Institute (TAI), promovido por WTW, que en los siete mayores mercados, durante los últimos 20 años, el peso de la renta variable ha caído un 9%, hasta el 48% del total de activos, mientras que los bonos y otras clases de activos han subido un 3% y un 6%, respectivamente, hasta el 31% y el 19% del total de activos.
Si nos fijamos en el año pasado, ejercicio en el que las pensiones superaron los 68,3 billones de dólares en patrimonio, hubo ganancias generalizadas en los mercados globales, con la mayoría de las principales clases de activos ofreciendo retornos positivos. “Las acciones tuvieron un rendimiento especialmente bueno, mientras que la renta fija también registró ganancias a la luz de los recortes globales de tasas y el estrechamiento de los diferenciales de crédito”, apunta Jessica Gao, directora del Thinking Ahead Institute.
De cara a 2026 destaca que el apoyo fiscal y la inversión relacionada con la IA deberían seguir siendo impulsores importantes del crecimiento. “Las tendencias de inflación y las acciones de los bancos centrales serán clave, particularmente en EE.UU., donde el fuerte gasto de capital y la política fiscal de apoyo pueden seguir impulsando el crecimiento y mantener los rendimientos relativamente elevados”, añade Gao.
Cambio de enfoque
La principal conclusión que aporta el informe es que la asignación agregada de activos actual se parece más a la de hace 15 años. Además, argumentan que el Enfoque de Cartera Global (Total Portfolio Approach o TPA, por sus siglas en inglés) ha alcanzado un momento decisivo, ya que las carteras han superado los silos tradicionales de clases de activos. “Lo que comenzó como un concepto de vanguardia entre un pequeño grupo de propietarios de activos se ha consolidado en la corriente principal, respaldado por adoptantes de alto perfil. Este cambio refleja un reconocimiento cada vez mayor de que la gestión de las carteras actuales requiere decisiones sobre la totalidad de la cartera en lugar de la optimización por clases de activos, así como una resiliencia organizativa y de cartera en lugar de la simple gestión de la volatilidad y los riesgos de tracking error”, explica el documento en sus conclusiones.
Desde WTW consideran que el enfoque TPA cambia la pregunta fundamental: “Ya no se trata de cómo rinde un activo de forma aislada, sino de cómo contribuye cada exposición a los objetivos globales del fondo, lo que convierte a este enfoque tanto en una prueba de madurez organizativa como en un marco de inversión”.
En este sentido, el informe defiende que una perspectiva de cartera global se adapta mejor a los riesgos interconectados a los que se enfrentan ahora los inversores, incluidos los riesgos de inflación, liquidez, concentración, sistémicos y climáticos, todos los cuales atraviesan las distintas clases de activos. “El TPA respalda una construcción de cartera más coherente al clarificar el papel de cada exposición, la siguiente unidad de riesgo que el fondo está dispuesto a asumir y las compensaciones entre las oportunidades del mercado privado, la liquidez y la resiliencia a largo plazo. Su enfoque en la toma de decisiones integrada y en la mejora de los datos ayuda a los inversores a gestionar el riesgo a lo largo del tiempo —no solo la volatilidad a corto plazo— y promueve la adaptabilidad mediante el análisis de escenarios y una visión del riesgo más amplia de lo que permiten los modelos tradicionales”, sostiene el informe en sus conclusiones.
Y argumenta que el TPA es crucial ahora porque el entorno de inversión es más incierto, complejo e interdependiente que los modelos de gobernanza para los que se crearon muchos fondos. “El rápido cambio tecnológico y el aumento de los riesgos políticos y sistémicos exigen marcos que puedan operar con menor certeza y una menor estabilidad de los modelos. El TPA aborda esto al permitir decisiones más rápidas y coordinadas, respaldadas por mejores datos, tecnología y una perspectiva que abarca a toda la organización”, insisten.
MyInvestor y GPTadvisor han desarrollado una solución que permite a los usuarios de ChatGPT, Claude y Perplexity, entre otros, consultar, comparar e iniciar la contratación de productos de inversión directamente desde el chat, utilizando información actualizada y conectada en tiempo real con las bases de datos de la entidad.
Además, los clientes de MyInvestor podrán iniciar la contratación de estos productos desde el propio entorno conversacional, en un proceso que, por seguridad, se completa posteriormente en la app o la web del neobanco, tras identificarse con sus claves de acceso.
Según destaca la firma, con este lanzamiento, MyInvestor se convierte en la primera plataforma europea que integra su catálogo de productos de inversión en los principales asistentes de IA (ChatGPT, Claude, Perplexity). Estos asistentes, en lugar de responder solo con su conocimiento general, se conectan en tiempo real a la base de datos del neobanco, ofreciendo información verificada y actualizada, reduciendo el riesgo de respuestas inexactas, desactualizadas o basadas en las conocidas “alucinaciones” de la inteligencia artificial.
Cristina Filpo, responsable de IA de MyInvestor, señala que “los asistentes de IA se están convirtiendo en una nueva puerta de acceso a los servicios financieros. Queremos que nuestros clientes puedan informarse, comparar productos y tomar decisiones de inversión allí donde ya están interactuando con la tecnología”.
Uso práctico
En la práctica, un usuario podrá formular preguntas como «¿Qué fondos indexados globales tienen menos comisiones?» o «Compárame estas tres carteras automatizadas» y recibir información actualizada directamente desde el catálogo de MyInvestor. Desde la entidad comentan que, en esta primera fase, esta solución permite buscar fondos de inversión y carteras automatizadas según criterios como rentabilidad, riesgo, comisiones o categoría; comparar productos; acceder a información en tiempo real; e iniciar operaciones de inversión desde el propio chat para completarlas posteriormente en la app de MyInvestor.
Está previsto que, próximamente, los asistentes de IA también puedan realizar estas mismas acciones con ETF y acciones disponibles en la plataforma de MyInvestor.
A nivel técnico, explica que la conexión se basa en el estándar abierto Model Context Protocol (MCP), una tecnología que actúa como puente entre las inteligencias artificiales y plataformas externas, como bancos, aplicaciones o bases de datos. Gracias a esta tecnología, los asistentes de IA no solo responden con información general aprendida durante su entrenamiento, sino que también pueden conectarse en tiempo real a servicios concretos para consultar información actualizada y ejecutar determinadas acciones.
Al tratarse de un protocolo abierto y estandarizado, la integración no se limita a ChatGPT, Claude o Perplexity, sino que puede extenderse a cualquier asistente compatible con MCP, incluidos Gemini, Grok y otros modelos que adopten este estándar en el futuro.
El proyecto ha sido desarrollado junto a GPTadvisor, compañía especializada en inteligencia artificial generativa aplicada a la inversión, y se enmarca en la alianza estratégica que ambas compañías mantienen para desarrollar nuevas soluciones de IA dirigidas al inversor particular.
Salvador Mas, CEO de GPTadvisor, señala que “disfrutamos mucho trabajando con clientes como MyInvestor y especialmente en proyectos pioneros como este, que demuestran cómo la IA conversacional va a mejorar la relación de las personas con la inversión”.
El oro retrocede desde sus máximos de enero, bitcoin recupera terreno tras un primer trimestre adverso, la renta variable continúa en zona de euforia. La lectura habitual interpreta estos movimientos como ruido de ciclo. La correcta es otra: las categorías con las que analizamos clases de activo fueron diseñadas para un balance soberano disciplinado, y ese balance ya no existe.
La expansión monetaria y fiscal sostenida de la última década no es coyuntura. Es el régimen operativo de las principales economías avanzadas. Deuda pública creciente, tipos reales contenidos por recompra de balance, déficits estructurales normalizados. Bajo este marco, la función tradicional de cada activo se reescribe. La renta fija soberana deja de ser libre de riesgo y pasa a ser el vehículo silencioso por el que el emisor transfiere su indisciplina al tenedor. El oro recupera su papel histórico como ancla de reserva, aunque su corrección desde el pico de enero recuerda que también el refugio físico se enfrenta a límites operativos y de liquidez. Pero la novedad estructural, la que importa para quien construye carteras y mandatos, está en los activos digitales.
El error habitual es clasificarlos como clase de activo emergente. No lo son. Son una respuesta de infraestructura a una pregunta que la macro viene formulando: qué sostiene el valor cuando el emisor pierde disciplina, y qué raíl liquida ese valor sin depender de un intermediario soberano. Tres categorías cumplen funciones distintas dentro de una cartera institucional y conviene separarlas con rigor.
Bitcoin es un activo de reserva con oferta fija verificable, emisión predecible y neutralidad sin emisor. No compite con el oro en simbolismo; compite en propiedades monetarias. La corrección desde máximos no invalida la tesis. La refuerza: el catalizador estructural —un modelo fiscal que los ciudadanos pagarán vía inflación y represión financiera— permanece intacto. La recuperación hacia los 80.000 dólares tras tocar mínimos en el primer trimestre se ha producido con un perfil de tenedor cada vez más concentrado en tesorerías corporativas, ETFs regulados y vehículos institucionales. La rotación desde el especulador retail hacia el balance corporativo es, en sí misma, una lectura del régimen.
Las stablecoins en dólar son el raíl de liquidación programable que la banca corresponsal nunca llegó a ofrecer. Mueven capital global en segundos, a coste marginal, sin ventanas horarias. Lo verdaderamente estructural no es la velocidad —los pagos en tiempo real ya existían a base de inmovilizar liquidez—, sino el coste de capital. El consejero delegado de Western Union lo formuló sin ambigüedad: las stablecoins le devolverán 1.500 millones de dólares hasta hoy atrapados en su red de pagos, capital que pasará a ser productivo. El mismo cálculo se está aplicando en tesorerías corporativas con redes globales de proveedores, donde el modelo de stablecoin corporativa permite separar el dinero operativo del dinero productivo: el fiat queda invertido en el sistema financiero tradicional generando rendimiento, mientras el gemelo digital ejecuta la red de pagos. La GENIUS Act, firmada en julio de 2025, tiene desde abril su régimen de cumplimiento AML y sanciones en consulta pública vía FinCEN y OFAC. El Tesoro estadounidense las enmarca ya como vector de demanda estructural por deuda soberana, y la pelea actual entre el lobby bancario y los emisores no bancarios sobre las stablecoins con rendimiento es la mejor confirmación de su peso sistémico: lo que destruye depósitos solo se combate cuando ya pesa.
Y los activos reales tokenizados —inmobiliario, crédito privado, renta fija estructurada— están migrando del balance tradicional hacia liquidez digital. No como ejercicio cosmético, sino como colateral programable capaz de circular en venues DeFi, en tesorerías corporativas denominadas en stablecoins y en mercados de capitales cripto-nativos. El segmento ha superado los 37.000 millones de dólares de valor on-chain, con crecimiento superior al 200% interanual. Los pasos recientes lo confirman: BlackRock registró en mayo dos nuevas estructuras de fondos tokenizados ante la SEC; Ondo, JPMorgan, Mastercard y Ripple ejecutaron la primera redención transfronteriza en vivo de bonos del Tesoro tokenizados sobre el XRP Ledger. No son pruebas de concepto. Son flujos institucionales operando sobre infraestructura on-chain, con curadores especializados, vaults regulados y mecanismos de gobernanza de colateral que reproducen, en formato programable, las disciplinas del crédito estructurado clásico.
La evidencia empírica llegó hace meses. El conflicto en el Golfo bloqueó los vuelos desde Dubái, principal hub físico de oro del mundo; las onzas quedaron varadas, vendiéndose con descuentos de 30 dólares sobre el benchmark de Londres. Bitcoin, en ese mismo momento, circulaba sin fricción. La diferencia no es filosófica. Es operacional. Los flujos posteriores la han confirmado: cada vez más capital sofisticado prefiere raíles cuya liquidación no depende de un avión, una bóveda o una ventana horaria.
El marco europeo reconoce esta transición. MiCA operativo desde 2024, la Ley del Mercado de Valores e Instrumentos Financieros integrando sistemas basados en DLT, el ajuste del Listing Act sobre umbrales de emisión, la CNMV abriendo cauces para el registro de valores negociables tokenizados. Al otro lado del Atlántico, la CLARITY Act ha sido sacada adelante por el Senate Banking Committee este mismo mes. La infraestructura regulatoria ha dejado de ser el obstáculo y se ha convertido en la condición que separa a los actores serios del ruido especulativo que dominaba la conversación anterior.
Y hay un vector que acelera todo lo anterior: la economía agéntica. Los agentes de IA ya ejecutan tareas y ordenan transacciones sobre infraestructura empresarial. El derrumbe de las valoraciones del software por asiento durante el último año es el mercado descontando ese cambio en tiempo real. Una economía donde agentes autónomos contratan y liquidan no opera sobre raíles diseñados para humanos detrás de una ventanilla: exige dinero programable, colateral programable y reglas verificables en código. La infraestructura digital que aquí se describe no es una opción de inversión. Es el sustrato sin el cual esa economía no funciona.
Lo que el entorno actual exige al profesional financiero es, por tanto, distinto. No basta con dominar las categorías tradicionales: hace falta articular criterio macro, estructura de mercado, arquitectura legal y disciplina operativa sobre infraestructura digital. Ese es el perfil que la industria está pidiendo. El desacople actual no es ruido. Es la señal de que el régimen monetario está reescribiendo la función de cada clase de activo —y de que la propia economía empieza a operarse en código. Quien sepa leerlo construye la estrategia. Quien no, paga la factura.
Tribuna de Carlos Salinas, profesor del Máster en Blockchain y Activos Digitales del IEB
En febrero de 2025, State Street y Apollo recibieron aprobación efectiva de la SEC para lanzar el SPDR SSGA Apollo IG Public & Private Credit ETF, el primer ETF listado en Estados Unidos cuya política de inversión contemplaba explícitamente una asignación relevante a instrumentos de private credit originados desde la plataforma de un sponsor.
En menos de doce meses, BondBloxx, Capital Group junto a KKR, y varias alianzas adicionales registraron o lanzaron productos similares enfocados en private credit, infraestructura debt e incluso estructuras híbridas con componentes de private equity.
El mercado que tardó tres décadas en aceptar los private markets como una clase de activo institucional ahora está comprimiendo el acceso dentro de wrappers exchange-traded con pricing diario.
Para los wealth managers que atienden clientes U.S. Offshore y latinoamericanos, la reacción inicial ha sido una combinación de curiosidad y escepticismo.
Ambas son razonables.
Estos nuevos vehículos resuelven problemas históricos, pero también crean nuevos riesgos. Una evaluación objetiva es indispensable.
Qué son realmente estos vehículos
La primera generación de ETFs de private markets consiste en fondos open-end regulados bajo el Investment Company Act de 1940, con mecanismos continuos de creación y redención.
La mayoría mantiene una porción dominante de activos líquidos públicos —investment-grade corporates, high-yield bonds o exposición amplia a equities— junto con una asignación definida, normalmente entre 10% y 35%, hacia instrumentos privados.
Ese sleeve privado proviene directamente de las plataformas de originación del sponsor asociado: la plataforma de direct lending de Apollo, el negocio de crédito de KKR, entre otros.
El mecanismo que permite mantener liquidez diaria funciona sobre dos pilares.
Primero, el sleeve público actúa como buffer natural para absorber creación y redención diaria de participaciones.
Segundo, el sponsor asociado funciona en la práctica como contraparte de liquidez para el sleeve privado, asumiendo obligaciones contractuales o protocolos acordados para recomprar posiciones si la presión de redenciones obliga a vender activos.
Esta relación de contraparte representa el componente estructural más importante del wrapper y probablemente será también el principal foco de escrutinio regulatorio y operativo.
Para el inversionista, la experiencia se asemeja mucho más a un ETF tradicional que a un interval fund.
Los inversionistas compran y venden intradía a precios listados; los expense ratios normalmente oscilan entre 60 y 120 puntos básicos; el tax reporting sigue convenciones estándar de ETFs estadounidenses; y no existen capital calls, documentos complejos de suscripción ni ventanas trimestrales de tender.
Cómo encajan —y cómo no encajan— dentro del toolkit offshore
La pregunta natural para wealth managers latinoamericanos y U.S. Offshore es si estos vehículos reemplazan, complementan o compiten con los feeders offshore y wrappers evergreen semi-líquidos que actualmente dominan los programas de alternativos.
La respuesta honesta es que cumplen una función específica, no universal.
Los ETFs de private markets son particularmente adecuados para clientes que desean una exposición moderada y diversificada a private credit dentro de una asignación core de renta fija, que no necesitan la economía más agresiva de vehículos puramente privados y que valoran liquidez diaria para rebalanceo o manejo de pasivos.
Son menos adecuados para inversionistas que buscan el perfil completo de riesgo-retorno de private equity puro o direct lending puro, porque el sleeve público diluye tanto el upside como el alpha asociado a originación privada.
Existe además una advertencia estructural importante.
Muchos inversionistas offshore no pueden mantener ETFs listados en Estados Unidos directamente sin generar exposición potencial a U.S. estate tax o retenciones fiscales desfavorables.
El workaround tradicional —utilizar una estructura corporativa no estadounidense— sigue disponible, pero la matemática operativa y tributaria debe reevaluarse cuidadosamente para cada jurisdicción.
Varios emisores ya indicaron que desarrollarán versiones UCITS irlandesas o estructuras listadas en Cayman equivalentes a sus ETFs estadounidenses.
Hasta que esas estructuras existan para una estrategia determinada, muchos clientes latinoamericanos seguirán estando mejor posicionados utilizando feeders Cayman hacia los fondos privados subyacentes en lugar del ETF estadounidense.
Qué preguntar antes de incorporarlos a un portafolio
Cinco preguntas separan los ETFs comercialmente atractivos de los realmente útiles.
Primero: ¿qué porcentaje del portafolio está invertido en instrumentos privados y cuál es la metodología utilizada para marcar diariamente esas posiciones?
Un ETF con 5% en privados y valuaciones de terceros es operacionalmente muy distinto a uno con 30% y valuaciones derivadas directamente por el sponsor.
Segundo: ¿cuál es la obligación contractual del sponsor para recomprar posiciones privadas durante escenarios de estrés de redención?
Lenguaje basado en “best efforts” es radicalmente distinto a un compromiso firme de recompra bajo fórmulas predefinidas.
La OCC, FINRA y la SEC ya señalaron atención regulatoria sobre este punto.
Tercero: ¿cómo está diversificado el sleeve privado?
Un ETF con liquidez diaria cuya exposición privada está concentrada en pocos borrowers representa un perfil de riesgo muy distinto al de un portafolio ampliamente diversificado entre cientos de préstamos subyacentes.
Cuarto: ¿qué ocurre en escenarios de estrés?
La turbulencia bancaria regional de 2023 y el liquidity squeeze de marzo de 2020 son escenarios razonables para modelar.
Los inversionistas que ya experimentaron mutual funds con gating o non-traded REITs restringiendo liquidez difícilmente tolerarán experiencias similares dentro de un wrapper ETF.
Quinto: ¿cómo luce la estructura de fees look-through?
Un expense ratio de 75 puntos básicos a nivel del wrapper más un spread implícito de 100 puntos básicos dentro de la economía del sleeve privado implica un costo económico total considerablemente mayor al headline fee.
Algunos sponsors ya divulgan blended look-through economics; otros todavía no.
La implicación más amplia para la distribución de private markets
Los ETFs de private markets deben entenderse como el siguiente paso dentro de una tendencia mucho más amplia: el colapso gradual de la separación estructural entre mercados públicos y privados a nivel del wealth channel.
El mismo inversionista que compra un ETF SPDR en la mañana puede suscribirse a un feeder Cayman por la tarde y revisar una clase tokenizada de participaciones en la noche.
La capa de wrappers se está volviendo cada vez más fluida.
La selección subyacente de activos y el due diligence de managers no.
Para las plataformas patrimoniales offshore, esto tiene consecuencias prácticas inmediatas.
Los investment committees y equipos de producto necesitan desarrollar frameworks coherentes para evaluar wrappers a lo largo de todo el continuo público-privado, incluyendo metodologías consistentes para analizar fees, liquidez, valuación, tratamiento tributario y diversificación look-through.
Las private banks latinoamericanas que construyan hoy esa disciplina superarán competitivamente a aquellas que simplemente agreguen ETFs de private markets a su oferta sin integrarlos dentro de una arquitectura integral de alternativos.
El wrapper híbrido no representa una amenaza para la distribución tradicional de private markets.
Es simplemente un nuevo instrumento dentro del teclado.
Los advisors que aprendan a utilizarlo con sofisticación construirán mejores portafolios; quienes lo ignoren por considerarlo unfamiliar descubrirán que sus clientes terminarán adoptándolo sin ellos.
Tribuna de opinión firmada por Juan Agualimpia, Chief Marketing Officer en LYNK Markets
Foto cedidaBrian Blongastainer, estratega global de inversión en BNY Investments Newton y del BNY Mellon Global Infrastructure Income Fund.
Las infraestructuras cotizadas viven un momento especialmente atractivo para el inversor conservador. En un entorno marcado por la volatilidad macroeconómica, las tensiones geopolíticas y la búsqueda de rentas estables, este activo combina características defensivas —como flujos de caja recurrentes y menor sensibilidad a las caídas bursátiles— con un potencial de crecimiento estructural ligado a tendencias como la electrificación, la inteligencia artificial o la modernización energética.
En esta entrevista concedida en exclusiva a Funds Society, Brian Blongastainer, estratega global de inversión en BNY Investments Newton y del BNY Mellon Global Infrastructure Income Fund, explica cómo construye una cartera concentrada de infraestructuras globales con un enfoque de generación de rentas, qué sectores están liderando actualmente el crecimiento y por qué cree que el activo ofrece una combinación atractiva entre yield, estabilidad y revalorización potencial.
¿Cómo es el proceso de análisis e inversión del fondo?
Llevamos gestionando esta estrategia de infraestructuras desde hace cerca de 15 años y el proceso apenas ha cambiado. Nuestra aproximación es más amplia que la de muchos competidores porque no solo invertimos en infraestructuras tradicionales — como utilities, transporte industrial o midstream energético—, sino también en infraestructuras sociales, como residencias de mayores (senior housing), hospitales, telecomunicaciones o determinados activos inmobiliarios.
Partimos de un universo de unas 500 compañías cotizadas. Cabe aclarar que nuestra definición de infraestructura es un activo físico con supervisión regulatoria que genera flujos de caja estables y dividendos recurrentes, gracias a los ingresos obtenidos por el uso de ese activo.
El primer filtro es cuantitativo, aunque apoyado en análisis fundamental. Nuestros analistas trabajan con el equipo cuantitativo para identificar qué factores de valoración, calidad y momento son relevantes en cada subsector. Con ello, generamos puntuaciones de alfa y seleccionamos las 100 mejores ideas.
Después, utilizamos un optimizador de cartera diseñado internamente en BNY que busca maximizar tres elementos: una rentabilidad por dividendo bruta futura del 6%, las puntuaciones de alfa y el control del riesgo. Aproximadamente dos tercios del riesgo de la cartera procede de riesgo idiosincrático o específico de compañías, porque queremos que la selección de valores sea el principal motor de rentabilidad.
Como resultado, la cartera suele tener entre 25 y 30 posiciones, por lo que es una estrategia muy concentrada y de alta convicción. El fondo tiene una rotación cercana al 50% y normalmente buscamos compañías infravaloradas con potencial de revalorización en un horizonte aproximado de dos años.
Tradicionalmente, las infraestructuras se han considerado un activo defensivo. ¿Está cambiando la percepción de los inversores?
Históricamente, las infraestructuras ofrecían menor beta que la renta variable global y una menor captura de caídas, además de rentabilidades atractivas ajustadas al riesgo. Pero ahora estamos viendo un punto de inflexión en crecimiento estructural.
El principal motor es la electrificación de la economía: hogares, vehículos y centros de datos consumen cada vez más energía. Esto favorece especialmente a las utilities, que representan alrededor del 40% del índice de referencia.
A ello se suman otros factores estructurales: el reshoring industrial tras la pandemia, la necesidad de modernizar infraestructuras envejecidas, la independencia energética tras las guerras de Ucrania y Oriente Medio, y el enorme crecimiento de los centros de datos ligados a la inteligencia artificial.
Los centros de datos de IA consumen entre siete y diez veces más energía que uno tradicional. Esto está provocando que, por primera vez en décadas, estemos viendo que la demanda eléctrica esté creciendo más rápido que la oferta, lo que beneficia tanto a utilities como a compañías de infraestructuras energéticas.
¿Qué rendimientos podemos esperar de esta clase de activo?
Históricamente las infraestructuras han ofrecido retornos anualizados cercanos al 8% a largo plazo, en línea con la renta variable global, combinando rentabilidad por dividendo y apreciación del capital, y es más o menos el retorno que seguimos esperando para los próximos años. Además, el sector sigue cotizando con valoraciones relativamente atractivas frente a la renta variable global, pese al buen comportamiento registrado en los últimos años.
No obstante, aunque las infraestructuras presentan características defensivas, flujos de caja más estables y una menor sensibilidad a las caídas del mercado, siguen siendo activos de renta variable cotizada y, por tanto, continúan expuestos a volatilidad y riesgo de mercado. Las infraestructuras pueden ofrecer yields atractivas y un perfil más estable que la renta variable global tradicional, pero no deben confundirse con activos de renta fija.
¿Cuál es actualmente la asignación del fondo?
Estamos sobreponderados en utilities y energía. En utilities seguimos encontrando valor y rentabilidad por dividendo atractiva. En energía, especialmente en oleoductos y gasoductos midstream, somos positivos por el aumento previsto de la demanda de petróleo y gas, así como por las exportaciones de GNL hacia Europa.
Por el contrario, mantenemos infraponderación en infraestructuras industriales como aeropuertos, autopistas o compañías de transporte, donde las valoraciones son más exigentes y las rentabilidades por dividendo, más bajas.
Además, aproximadamente un 10% de la cartera está invertido en healthcare REITs, principalmente residencias de mayores en Estados Unidos, beneficiadas por el envejecimiento de la población. También tenemos exposición a telecomunicaciones francesas por sus modelos de negocio cuasi monopolísticos y el potencial de consolidación sectorial.
A nivel geográfico, y como resultado de nuestro proceso de selección, estamos ligeramente sobreponderados en Norteamérica y Europa Occidental.
¿Cómo valora actualmente las infraestructuras frente a la renta variable global?
Creemos que siguen estando atractivamente valoradas. Históricamente, el sector cotizaba con una prima cercana al 20% frente a la renta variable global por su estabilidad y perfil defensivo. Actualmente, esa prima se sitúa alrededor del 5%.
Además, las infraestructuras han superado históricamente a la renta fija global en distintos horizontes temporales, aunque sigue siendo una clase de activo de renta variable y, por tanto, con volatilidad.
¿Qué riesgos vigilan actualmente?
Los riesgos son los habituales para esta clase de activo: subidas rápidas de tipos de interés, posibles intervenciones regulatorias y eventos exógenos, como pandemias o conflictos geopolíticos.
En el caso reciente del conflicto con Irán, el impacto sobre la cartera ha sido limitado. Nos preocupaba especialmente una posible intervención regulatoria en utilities europeas ante el repunte energético, pero la dependencia actual de Rusia es mucho menor que hace unos años. Además, nuestra infraponderación en aeropuertos ayudó al comportamiento relativo de la cartera, mientras que la exposición a infraestructuras energéticas actuó de forma defensiva.