A una semana de la primera reunión de la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) presidida por Kevin Warsh como presidente, los expertos de las gestoras internacionales reconocen que asume la institución monetaria en un momento complejo: la inflación ha aumentado en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, los mercados laborales son desiguales y están surgiendo señales de creciente disenso interno dentro de la Fed.
“Aunque los cambios de liderazgo pueden influir en la comunicación y la tolerancia al riesgo en los márgenes, no sustituyen el marco existente de política monetaria. Los mercados deberían centrarse en los fundamentos subyacentes de la economía estadounidense, más que en quién ocupa la presidencia de la Fed, como principal motor de la política monetaria”, señala Álvaro Peró, director de Inversiones de Renta Fija de Capital Group.
Expectativas sobre los tipos
Este contexto complejo pone el foco en si la Fed rebajará los tipos de interés en su reunión de junio. Según reconoce Peró, un recorte antes de final de año sigue siendo posible, aunque sujeto a más condicionantes. “El aumento de los precios del petróleo y el gas ha acaparado titulares, aunque nuevas presiones en la cadena de suministro, incluidos efectos indirectos de insumos químicos e industriales, podrían añadir una presión moderada al alza sobre el índice de gastos de consumo personal (PCE) subyacente en los próximos meses. La Fed tendrá que valorar una posible desaceleración del crecimiento frente a una inflación elevada durante los próximos seis a doce meses. Las probabilidades de subidas de tipos implícitas en el mercado han aumentado desde comienzos de año, pero parecen exageradas en relación con los fundamentales subyacentes”explica el experto de Capital Group.
En este sentido, el escenario central de la gestora es que si la hipótesis de que los shocks de oferta se disiparán sin afectar a salarios o a la inflación general resulta incorrecta, la capacidad de la Fed para seguir siendo paciente podría ponerse a prueba. “Hasta entonces, la política seguirá siendo dependiente de los datos, con un sesgo hacia la relajación una vez exista suficiente confianza en la desinflación”, matiza Peró.
Para Mark Dowding, BlueBay Fixed Income CIO de RBC BlueBay, no se prevén cambios en la política monetaria en la reunión de junio del FOMC, pero sí reconoce que el sesgo de flexibilización de Powell está destinado a ser descartado, a medida que la Fed de Warsh da marcha atrás en su enfoque respecto a las indicaciones futuras forward guidance. “También creemos que Warsh querrá dejar su impronta, enfatizando que buscará actuar según lo considere conveniente y no estará sujeto a interferencias de la Casa Blanca, en su empeño por consolidar su propio legado”, matiza Dowding.
Por otro lado, parece que el listón para futuras bajadas de tipos por parte de la Fed ha subido. Para Benoit Anne, Senior Managing Director y responsable del Grupo de Análisis de Mercados de MFS Investment Management, es importante destacar que varios responsables de la Fed han reabierto la puerta a un mayor endurecimiento, señalando explícitamente su disposición a subir los tipos si la desinflación se estanca, mientras que otros subrayaron que la inflación sigue siendo “demasiado elevada” y no parece transitoria. “Las voces más moderadas hicieron hincapié en la opcionalidad, subrayando que los recortes no son inminentes y que no se pueden descartar las subidas. Para los inversores, la conclusión clave es que la función de reacción de la Fed ha vuelto a orientarse hacia el control de la inflación, con riesgos asimétricos que se inclinan hacia una política más restrictiva”, señala Anne.
El liderazgo de Warsh
En opinión de Deborah Cunningham, directora de Inversiones de Mercados Globales de Liquidez en Federated Hermes, la capacidad de Warsh para dirigir la Fed dependerá de que el mercado crea que no está supeditado al presidente Trump. “Haber prestado juramento en una ceremonia celebrada en la Casa Blanca no le ha favorecido. Fue la primera vez desde que el presidente Reagan tomó juramento a Alan Greenspan que la ceremonia tuvo lugar allí en lugar de celebrarse en la sede del banco central, situada en el National Mall. Sí, Trump elogió a Warsh y dijo que debería ser ‘totalmente independiente’. Pero el contexto lo es todo.
Los comentarios del presidente podrían reflejar que se ha dado cuenta de que sería contraproducente presionar a Warsh de inmediato. No podrá —ni siquiera querrá— ofrecer una bajada de tipos en la reunión de política monetaria de junio ante el aumento de la inflación, la incertidumbre geopolítica y la oposición de los miembros más restrictivos”, argumenta Cunningham.

Richard Clarida, asesor económico global de PIMCO, recuerda que la amplia experiencia de Warsh le avala como una figura muy cualificada para liderar la Fed y pese a las presiones de Trump, cree que hay una posibilidad de que la Fed prolongue su pausa en cuanto a los tipos de interés más allá de 2026. Clarida recuerda que Warsh no puede tomar las decisiones en solitario: “El poder de un presidente de la Fed reside en la persuasión, no en la acción unilateral. Warsh necesitará reunir una mayoría —es decir, al menos otros seis miembros con derecho a voto— dentro del FOMC para implementar cualquier cambio importante”.
Según su análisis, entre los cambios prioritarios que Warsh probablemente abordará, destaca tres: cambiar la comunicación de la Fed, mejorar la disciplina de la Fed y reequilibrar el balance. “El nuevo presidente considera que el liderazgo de la Fed ha sido demasiado ad hoc y no ha estado suficientemente anclado a un marco rector. Además, Warsh ha sido crítico con el tamaño y la composición de la enorme cartera de bonos acumulada por la Fed a través de varios ciclos de expansión cuantitativa”, insiste Clarida.



Por Beatriz Zúñiga