El negocio del mercado secundario en private markets solía ser un rincón relativamente discreto dentro de las inversiones alternativas, dominado por unos pocos sponsors especializados y un círculo cerrado de limited partners institucionales. Esa realidad cambió radicalmente.
Datos de Jefferies y Evercore estiman que el volumen global de secondaries alcanzará un récord de USD 240 mil millones en 2025, un aumento de 48 % frente al año anterior, mientras que las proyecciones para 2026 rondan los USD 250 mil millones. Las transacciones GP-led —impulsadas principalmente por continuation funds— ya igualan el volumen de las operaciones LP-led, con aproximadamente USD 115 mil millones cada una. La actividad de continuation vehicles cerrados creció 93 % interanual en Europa y 34 % en Norteamérica.
Como han señalado PitchBook y S&P Global, el mercado secundario se ha convertido en la válvula estructural de liquidez para una industria que acumuló un enorme inventario de valor no realizado durante la sequía de IPOs.
Para los asesores patrimoniales enfocados en clientes U.S. Offshore y Latinoamérica, la historia relevante no es únicamente el tamaño del mercado. Lo verdaderamente importante es que los secondaries están llegando por primera vez en formatos compatibles con el canal retail, y las implicaciones operativas para los advisors son inmediatas.
De estrategia institucional a producto para wealth management
Durante gran parte de la última década, los fondos de secondaries eran vehículos closed-end con horizontes de 8 a 10 años y mínimos de inversión desde USD 5 millones. Solo los family offices más grandes y algunas private banks podían acceder.
La nueva ola de productos lanzados entre 2025 y 2026 cambió completamente esa ecuación. Sponsors consolidados —incluyendo Hamilton Lane, Pantheon, Coller, Lexington y Ares— ya distribuyen estrategias evergreen o semi-líquidas de secondaries a través de interval funds, tender-offer funds y feeders offshore.
Hoy, las suscripciones mensuales, ventanas de liquidez trimestrales y mínimos entre USD 10.000 y USD 100.000 se están convirtiendo en el nuevo estándar.
La tesis de inversión es relativamente sencilla de explicar a un cliente sofisticado. Un portafolio diversificado de secondaries adquirido con descuento frente al NAV normalmente devuelve capital más rápido que un compromiso primario, suaviza el efecto del J-curve y reduce la concentración por vintage.
En un entorno donde las IPOs siguen débiles y los fondos tradicionales de buyouts extienden sus períodos de holding, los secondaries ofrecen un puente creíble hacia la liquidez.
Para un family office latinoamericano que invirtió en un buyout fund de 2018 que aún mantiene ocho compañías en cartera, esta propuesta deja de ser teórica y pasa a ser altamente tangible.
Los continuation funds redefinen la relación entre GPs y LPs
El desarrollo estructural más relevante dentro del mercado secundario es el auge de los continuation funds liderados por GPs.
A finales de 2025, cerca del 80 % de los 100 mayores sponsors por AUM ya había ejecutado al menos una transacción de continuation fund. Estos vehículos permiten que un GP transfiera una o varias compañías de alta convicción a un nuevo fondo con capital fresco, ofreciendo a los LPs originales la opción de rollover o de obtener liquidez.
Para los wealth managers, esto introduce una nueva capa de due diligence. Cuando el fondo primario de un cliente ejecuta una transacción de continuation, el advisor ya no solo debe evaluar si conviene vender o mantener la posición, sino también si la estructura económica y el gobierno corporativo del nuevo vehículo protegen adecuadamente a los inversionistas minoritarios.
Las guías publicadas por ILPA en 2023 establecieron estándares mínimos, pero la calidad de ejecución sigue variando significativamente. Fairness opinions, stapled deals y procesos de bidding cruzado patrocinados por el mismo GP deben analizarse cuidadosamente.
Para los asesores offshore que construyeron sus libros de alternativos principalmente sobre compromisos primarios, la implicación es clara: el workflow post-inversión se volvió considerablemente más complejo.
Cada vez más clientes recibirán elecciones de roll-or-sell que simplemente no existían en los documentos de fondos tradicionales. Las plataformas patrimoniales capaces de procesar estas elecciones, presentar análisis comparativos y ejecutar dentro de ventanas específicas preservarán la confianza del cliente; las que no, perderán relevancia.
La infraestructura fintech detrás del boom de secondaries
El crecimiento explosivo de productos secundarios descansa sobre infraestructura operativa que simplemente no existía hace cinco años.
Tres capas merecen especial atención.
Primero: sourcing y pricing.
Marketplaces especializados como Caplight, Forge, Hiive y Notice desarrollaron motores de indications of interest y benchmarks de pricing para participaciones de private equity late-stage. Algunos sponsors de interval funds de secondaries ya utilizan estos feeds para respaldar sus valoraciones trimestrales de NAV, facilitando justificar suscripciones diarias frente a liquidez trimestral.
Segundo: administración de fondos.
Administradores como SS&C, Citco, Apex, MUFG y Gen II han invertido agresivamente en contabilidad para continuation funds, mecánicas evergreen multi-share-class y workflows automatizados de elecciones. Como resultado, hoy un feeder en Cayman o Luxemburgo para el canal offshore puede estructurarse en semanas y no en trimestres, mientras el servicing puede escalar eficientemente hacia miles de suscripciones pequeñas.
Tercero: tecnología de distribución.
Plataformas utilizadas en U.S. Offshore y Latinoamérica —incluyendo iCapital, CAIS, Allfunds, Apex AscendOS, además de jugadores regionales como Flanks, Latam Alts y plataformas desarrolladas internamente por private banks— ya integran productos de secondaries dentro de sus shelves de alternativos.
Apex y Allfunds confirmaron en enero de 2026 que la integración de AscendOS ampliará el acceso a productos offshore alternativos, incluyendo secondaries, para firmas estadounidenses e internacionales durante la primera mitad del año.
Donde deberían enfocarse los allocators offshore y latinoamericanos
Dos consideraciones prácticas deben estar al centro de la agenda de cualquier advisor.
La primera es la disciplina de concentración.
Las mismas dinámicas que hacen atractivos a los secondaries también pueden generar sobreexposición inadvertida. Comprar tres interval funds de secondaries de distintos sponsors puede terminar creando exposición look-through a los mismos vintages mega-buyout subyacentes. El reporting look-through robusto dejó de ser opcional.
La segunda es la estructuración fiscal y cambiaria.
Los inversionistas latinoamericanos normalmente acceden a secondaries mediante feeders en Cayman o Luxemburgo para manejar exposición fiscal estadounidense y facilitar denominación en dólares.
Los nuevos wrappers evergreen presentan diferencias importantes en tratamiento tributario dependiendo de si califican como PFICs o como estructuras elegibles bajo tratados fiscales. Los wealth managers deberían exigir un resumen claro y simplificado de implicaciones fiscales y cambiarias para cada wrapper antes de asignar capital de clientes.
El mercado de secondaries no pasó primero por una etapa institucional para luego democratizarse; ambas transformaciones ocurrieron simultáneamente.
La ventana para que los wealth managers offshore construyan una práctica sólida y diferenciada en este segmento está abierta ahora. Y las firmas que logren combinar selección de producto con excelencia operativa serán las que dominen la próxima etapa de las asignaciones alternativas.
Tribuna de opinión de Juan Agualimpia, Chief Marketing Officer de LYNK Markets

