Durante décadas, los inversionistas internacionales construyeron sus portafolios con base en criterios geográficos. La pregunta central era cuánto peso asignar a Estados Unidos, Europa, Japón o los mercados emergentes. Sin embargo, esa lógica comienza a perder relevancia. En los mercados globales, el capital se mueve cada vez menos por países y cada vez más por historias de crecimiento estructural.
La inteligencia artificial, la ciberseguridad, la economía digital, la transición energética, la infraestructura, los centros de datos o incluso la geopolítica se han convertido en las nuevas categorías que explican hacia dónde se dirigen los flujos de inversión. En otras palabras, los grandes fondos dejaron de comprar países y ahora compran narrativas.
La transformación no es menor. De acuerdo con Morningstar, los activos administrados por fondos temáticos a nivel mundial alcanzaron 779.000 millones de dólares durante el tercer trimestre de 2025, su nivel más alto en tres años, tras una recuperación significativa después de la fuerte corrección registrada entre 2022 y 2023. El estudio señala que las temáticas relacionadas con seguridad, inteligencia artificial, big data y economía digital se encuentran entre las de mayor crecimiento.
La misma fuente, el Global Thematic Fund Landscape Report 2025 de Morningstar, señala que Europa concentra el 44% de los activos mundiales en estos fondos temáticos, aunque la participación europea cayó por debajo del 50% por primera vez en una década; mientras que Estados Unidos y China son los mercados que más han impulsado el crecimiento reciente.
Los temas con mayor expansión son: Seguridad y defensa, Inteligencia artificial y big data, así como Economía digital. Los fondos temáticos son administrados por 286 proveedores en el mundo y cotizan en 54 bolsas de valores de 42 países.
La tendencia también es visible en la industria de los ETF. Datos de ETFGI reportan que los activos invertidos en ETF temáticos a nivel global crecieron 49,6% durante los primeros once meses de 2025, hasta ubicarse en 467.930 millones de dólares. Asimismo, las entradas netas ascendieron a 69.630 millones de dólares, el segundo mayor volumen registrado en la historia para esta categoría.
La expansión refleja un cambio profundo en la forma en que los inversionistas interpretan el entorno económico. En lugar de apostar exclusivamente por el desempeño de una economía nacional, los administradores de activos buscan beneficiarse de tendencias de largo plazo capaces de trascender fronteras y ciclos económicos.
La mayor gestora de activos del mundo, BlackRock, sostiene que las temáticas de inversión son una herramienta cada vez más relevante para entender los movimientos del mercado. La firma identifica a la inteligencia artificial y a la fragmentación geopolítica como dos de las principales fuerzas que están reconfigurando la economía mundial y generando oportunidades de inversión más allá de las clasificaciones tradicionales por sectores o regiones.
La propia firma señala que los activos administrados por fondos temáticos en Estados Unidos se han multiplicado por once en la última década, un crecimiento que refleja la creciente importancia de las llamadas «megafuerzas» estructurales.
Este fenómeno ayuda a explicar por qué determinados sectores siguen captando enormes volúmenes de recursos incluso en un contexto caracterizado por desaceleración económica, tensiones comerciales y elevada incertidumbre. Los inversionistas continúan canalizando capital hacia empresas vinculadas con la inteligencia artificial, la infraestructura digital o la seguridad informática, independientemente de que se encuentren en Estados Unidos, Europa o Asia.
La consecuencia es que las fronteras económicas tradicionales pierden protagonismo frente a cadenas de valor cada vez más globalizadas. Un fondo de inteligencia artificial, por ejemplo, puede tener exposición simultánea a fabricantes de semiconductores estadounidenses, empresas de software europeas y proveedores asiáticos, todos unidos por una misma tesis de inversión.
No obstante, los especialistas advierten que las narrativas también implican riesgos. Morningstar señala que, pese a su recuperación reciente, muchos fondos temáticos han mostrado históricamente un desempeño inferior al de los mercados accionarios globales, particularmente cuando las expectativas iniciales terminan por adelantarse a la realidad económica.
La experiencia de los últimos años ha demostrado que el entusiasmo puede derivar en sobrevaluaciones y episodios de volatilidad. El auge de la inteligencia artificial, por ejemplo, ha provocado una concentración significativa de recursos en un reducido grupo de compañías tecnológicas, lo que incrementa la sensibilidad del mercado ante cualquier cambio en las expectativas de crecimiento.
Aun así, el cambio de paradigma parece consolidarse. La discusión en los comités de inversión internacionales ya no gira únicamente en torno a si conviene aumentar exposición a Estados Unidos o reducir posiciones en mercados emergentes. La pregunta cada vez más frecuente es qué narrativa dominará la siguiente década.
Porque en los mercados financieros del siglo XXI, la geografía importa menos que la capacidad de una historia para convencer al capital.


Por Beatriz Zúñiga
