A junio de 2026, el patrimonio de fondos de inversión registrados como artículo 8 o 9 (SFDR) alcanzó los 192.892 millones de euros, lo que representaba el 40,2% del total. De ellos, los fondos de inversión que promueven características medioambientales y sociales (art.8) acumularon 190.544 millones de euros (39,8% del total de Fondos de Inversión) y 2.347 millones de euros (0,5% del total) los Fondos con objetivo de inversión sostenible (art.9).
Según los datos publicados por Inverco, en la primera mitad del año, el volumen de patrimonio registrado en fondos de inversión bajo el amparo del artículo 8 o del artículo 9 registró un aumento de 14.112 millones respecto a diciembre de 2025. Este comportamiento positivo consolida una tendencia de largo plazo: desde la entrada en vigor de la SFDR hace cinco años, el patrimonio registrado bajo estas dos etiquetas se ha multiplicado por seis, experimentando un crecimiento total de 164.557 millones de euros y pasando a representar más del 40% del mercado en junio de 2026 frente al modesto 9,8% que registraba en marzo de 2021.
Radiografía por categorías
Al analizar en qué tipo de activos prefieren delegar su capital sostenible los inversores españoles, la renta fija y los monetarios se consolidan como los claros dominadores del mercado con 86.661 millones de euros bajo gestión. Dentro de este grupo, destaca con fuerza la categoría de renta fija euro largo plazo, que por sí sola acumula 44.676 millones de euros (representando el 53% del total de su categoría en el mercado).
La renta variable se sitúa en segundo lugar en términos de volumen, sumando 47.436 millones de euros. Destacan de manera muy notable la subcategoría de renta variable internacional EE.UU., con 16.401 millones (el 80% de su mercado de referencia), y la de renta variable internacional Japón, que con 1.492 millones alcanza una cuota de penetración sostenible del 84%.
Por su parte, los fondos mixtos alcanzan un patrimonio sostenible de 29.229 millones de euros (donde la Renta Variable Mixta Internacional aporta 16.002 millones), mientras que las estrategias Globales y de Retorno Absoluto acumulan 27.441 millones de euros. Finalmente, los fondos índice sostenibles gestionan 1.378 millones de euros.
Tabla de Categorías de Inversión y Patrimonio. Fuente: Inverco
Oferta comercial y cuentas de partícipes
En lo que respecta a la oferta disponible en el mercado español regulado por la CNMV (que cuenta con un total de 1.551 fondos), la industria ya dispone de un amplio abanico de opciones bajo criterios de sostenibilidad. En primer lugar, los fondos del artículo 8, suman un total de 388 fondos registrados y 837 clases de acciones. Por otro lado, los fondos del artículo 9, suman un total de 19 fondos y 44 clases registradas.
Este volumen de oferta ha tenido una excelente acogida entre el público inversor. El número total de cuentas de partícipes en fondos sostenibles se eleva hasta los 9,3 millones (concretamente 9.375.954 cuentas), lo que equivale al 49,2% de todas las cuentas de fondos de inversión del país. Como pasa con el patrimonio, las cuentas de partícipes están encabezadas por las categorías de renta fija / monetarios con 3,86 millones de cuentas y de renta variable con 3,80 millones de cuentas. Les siguen los fondos mixtos (945.955 cuentas), los globales y de retorno absoluto (737.549 cuentas) y los fondos índice (16.204 cuentas).
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Sarang Kulkarni, gestor jefe de estrategia de crédito global y corporativo paneuropeo de Vanguard y Ales Koutny, responsable de tipos de interés internacionales
Vanguard anuncia hoy el lanzamiento del fondo Vanguard Global Short Term Core Bond Fund. Este fondo es la última incorporación a la continua expansión de la oferta de renta fija activa de Vanguard, tras el lanzamiento Vanguard Global Core Bond Fund y el Vanguard Strategic Bond Fun en 2025.
En conjunto, estos fondos proporcionan una exposición core que complementa a los fondos de renta fija de Vanguard, de larga trayectoria y con una rentabilidad excelente: el Vanguard Global Credit Bond Fund y el Vanguard Emerging Markets Bond Fund. El fondo Vanguard Global Short-Term Core Bond Fund está domiciliado en Irlanda y será gestionado conjuntamente por Ales Koutny, responsable de tipos de interés internacionales, y Sarang Kulkarni, gestor jefe de estrategia de crédito global y corporativo paneuropeo de Vanguard.
El fondo ofrece a los inversores acceso de alta calidad a una combinación diversificada global de deuda a corto plazo con calificación de inversión, deuda pública, deuda corporativa y de mercados emergentes, así como a valores estructurados de renta fija a corto plazo. El fondo tiene como objetivo proporcionar equilibrio y diversificación, al tiempo que reduce el riesgo de tipos de interés gracias a su enfoque en la duración a corto plazo.
«Los inversores no quieren sorpresas en sus fondos de renta fija. Si se mantiene una duración corta, suelen producirse menos sorpresas. Este es un fondo diseñado para cumplir con las expectativas depositadas en Vanguard: ofrecer una exposición diversificada y de alta calidad, gestionada con disciplina y a bajo coste”, comenta Ales Koutny, responsable de Tipos de Interés Internacionales.
“El punto fuerte de nuestro equipo es que podemos adoptar un enfoque verdaderamente global. Podemos analizar diferentes zonas geográficas y sectores para confeccionar una cartera que no dependa de unas pocas ideas importantes para generar rentabilidad”, añade Sarang Kulkarni, cogestor de carteras
El banco de inversión internacional DC Advisory anuncia el refuerzo de su equipo global de relación con fondos de private equity, consolidando su presencia en Asia, Europa y Estados Unidos y reafirmando el objetivo de fortalecer sus servicios de asesoramiento en operaciones internacionales. El equipo global de FSG está integrado actualmente por más de 40 profesionales, incluyendo el departamento especializado en Reino Unido, liderado por Andrew Strudwick, y equipos senior en Europa continental.
En Estados Unidos, DC Advisory ha incorporado recientemente a Yaron Redlich y Matthew Eichenblatt, mientras que, en Asia, la oficina de Japón cuenta con uno de los equipos más experimentados entre asesores independientes en el segmento del middle-market. Este equipo ha sido reforzado también en el Sudeste Asiático con el nombramiento de Roy Toledano como director general y responsable de Banca de Inversión en Singapur.
En los últimos doce meses, DC Advisory ha participado en 184 transacciones a nivel global, de las cuales 60 fueron operaciones transfronterizas y 88 (48%) contaron con la participación de fondos de private equity o participadas de estos. En total, 116 operaciones (63%) involucraron a un cliente o una contraparte vinculada a un fondo, lo que refleja la sólida posición de la firma en este segmento y su capacidad para conectar a sus clientes con compradores e inversores especializados en distintos mercados.
El profundo conocimiento sectorial y de los mercados locales de DC Advisory permite a la firma asesorar a fondos, compañías y compradores estratégicos en una amplia variedad de industrias. Su especialización abarca Aeroespacial, Defensa y Servicios Institucionales; Servicios Empresariales y Tecnológicos; Consumo, Retail y Ocio; Educación; Servicios Financieros; Healthcare; Industria; Infraestructuras; Media y Telecomunicaciones; Real Estate; y Tecnología y Software. Asimismo, la firma cuenta con equipos especializados en asesoramiento de deuda y reestructuraciones, asesoramiento estratégico para gestores de fondos (GP Strategic Advisory) y mercados privados de capital.
“Hemos creado equipos especializados en cada uno de nuestros mercados estratégicos para ayudar a nuestros clientes a desenvolverse en un entorno cada vez más global y competitivo. Con más de 40 profesionales dedicados a esta actividad en tres continentes, ofrecemos acceso a conocimiento del mercado y a relaciones de alto nivel dentro del ecosistema internacional de private equity, un factor clave para presentar cada activo a los compradores más adecuados», ha señalado Toru Yamamoto, Head of Global Investment Banking en Daiwa Securities.
«Los fondos de private equity representan cerca de la mitad de nuestra cartera internacional de clientes. Por eso, asesorarlos es una de nuestras principales fortalezas. Contar con un equipo global plenamente integrado garantiza que nuestros clientes puedan acceder a los fondos más adecuados, independientemente del mercado en el que se desarrolle la operación. En un contexto en el que las transacciones son cada vez más internacionales, esa conectividad resulta esencial para alcanzar resultados satisfactorios» añaden desde el comité ejecutivo global de DC Advisory.
Link Capital y Grupo Euro cerraron un fondo por UF 700.000 (equivalente a 31 millones de dólares) de capital para financiar, mediante la figura de “equity preferente”, la construcción de un edificio residencial en la comuna de Ñuñoa, en Santiago de Chile.
Según informaron en un comunicado, el fondo de financiamiento inmobiliario contó con la participación de inversionistas institucionales y privados. El instrumento se estructuró con una serie preferente y una serie subordinada, ofreciendo a los inversionistas de la serie preferente un retorno de UF + 9% neto anual, con un plazo estimado de 3,5 años.
Con una inversión total cercana a UF 1,8 millones (unos 81 millones de dólares), el proyecto en cuestión, llamado Mirador Irarrázaval, cuenta con 424 departamentos y una placa comercial emplazada en el eje Irarrázaval. Se trata de un sector de alta conectividad y a pasos de Barrio Italia, lugar que se caracteriza por su amplia oferta gastronómica, turística y comercial, destacaron.
“Este es el tercer vehículo de inversión que colocamos con esta estructura, la que destaca por tener una adecuada relación riesgo-retorno para los tiempos que vive la industria inmobiliaria. Gracias a eso, logramos el respaldo de compañías de seguros, fondos de inversión, family offices y multi-family offices, quienes invirtieron en el fondo junto con Link Capital y Grupo Euro”, dijo el socio y director de Asset Management de Link Capital, Cristián Letelier, en la nota de prensa.
En ese sentido, el ejecutivo también destacó que el proyecto financiado por el fondo “cumple con todos los fundamentos que nos hacen proyectar un resultado exitoso y, además, cuenta con el respaldo de Grupo Euro, una inmobiliaria reconocida en el mercado por su amplia experiencia y largo track record en este tipo de proyectos en la Región Metropolitana y, en particular, en Ñuñoa, comuna donde está emplazado el proyecto”.
Por su parte, el gerente de Inversiones y Asset Management del Grupo Euro, Thomas Verbeken, destacó que “este es el segundo proyecto que llevamos a cabo bajo esta estructura en asociación con Link Capital, permitiéndonos financiar proyectos con socios e inversionistas de primer nivel en comunas como Santiago y Ñuñoa, que destacan por su privilegiada ubicación y probados formatos en mercados donde Euro tiene una larga trayectoria”.
LinkedInDavid Aguirre, vicepresidente de Vida y Asset Management de Allianz
Marcando nuevo hito en su carrera de más de dos décadas, David Aguirre fue reclutado por la rama colombiana de Allianz. El profesional anunció a su red profesional de LinkedIn que tomó las funciones de vicepresidente de Vida y Asset Management en la compañía internacional.
“Muy contento de iniciar una nueva etapa en Allianz Colombia”, señaló el profesional en su publicación. “Asumo este reto con entusiasmo, gratitud y un profundo sentido de responsabilidad. Me motiva especialmente la oportunidad de contribuir, junto a un gran equipo, al desarrollo de una propuesta de valor cada vez más sólida en la intersección entre protección, ahorro, inversión y retiro, acompañando mejor las necesidades de los clientes a lo largo de su ciclo de vida”, agregó.
Aguirre es un ejecutivo de trayectoria en el área de servicios financieros, ocupando una variedad de cargos en distintas reconocidas firmas colombianas en los últimos 24 años, según consigna su perfil profesional. Esto incluye pasos por banca corporativa, asset management, banca de inversión y mercados privados.
Antes de llegar a Allianz, el profesional trabajó dos años y medio en Banco de Bogotá, donde ocupó el cargo de Head de Corporate and Institutional Banking. Ahí, Aguirre estuvo a cargo de un portafolio de 8.500 millones de dólares.
Su trayectoria también incluye una década en SURA Investments, donde ocupó los cargos de miembro del directorio de la fiduciaria de la compañía, CIO de SURA Investment Management y CIO de Activos Alternativos, entre otros.
Además, se desempeñó como Vice President de Capital Markets en el área de banca de inversión de Bancolombia, director de Delegated Portfolio Solutions en Bolsa y Renta SA (actual BTG Pactual Colombia) y Actuarial Analyst en SURA Seguros.
El fondo JSS Sustainable Equity Tech Disruptors es la propuesta de J. Safra Sarasin Sustainable Asset Management (JSS SAM) para ganar exposición a la tecnología, pero desde un enfoque de análisis fundamental multi temático de alta convicción – la estrategia solo invierte en 35 valores a partir de un universo de 5.000- y con un fuerte enfoque en sostenibilidad.
“Lo que nos diferencia de grandes índices como el Nasdaq, y de estrategias pasivas, es que ofrecemos exposición a múltiples temáticas vinculadas a la tecnología, en vez de exposición a 6 o 7 compañías que contribuyen al 50 % de la performance del fondo y que solo ofrecen exposición a la IA” resume Huseyin Turan, gestor del fondo.
Funds Society se ha sentado con Turan para actualizar la visión del equipo y el posicionamiento de la estrategia, que el año pasado batió en un 5 % en rentabilidad al Nasdaq y que ya saca un 10 % de ventaja al principal índice tecnológico a cierre de junio de 2026.
¿Qué necesita una empresa para entrar en su universo de inversión como compañía deep tech?
Para nosotros, las empresas deep techson aquellas que intentan resolver problemas de ingeniería extremadamente complejos para empresas y países. Se trata de desafíos de gran dificultad técnica, por lo que las compañías deben ser realmente innovadoras y contar con productos protegidos por patentes, años de investigación y desarrollo (I+D) y fuertes inversiones en innovación.
Actualmente se habla mucho de los activos HALO, que, en mi opinión, representan una definición distinta de las empresas deep tech. Si analizamos la historia de la inversión tecnológica entre 2010 y 2020, todo giraba en torno a modelos de negocio ligeros en activos (asset light), como las plataformas digitales o las empresas de internet de consumo. Eran negocios muy escalables. Pero el mundo está cambiando y cada vez existe una mayor conciencia de que es necesario invertir en compañías deep tech, que suelen ser más intensivas en activos. Son empresas que necesitan realizar importantes inversiones en capital (capex) o en I+D y que están resolviendo problemas muy complejos, además de construir las infraestructuras que necesitamos: para la IA, la defensa o las tecnologías limpias.
Estas compañías comercializan productos con elevados márgenes brutos, protegidos por tecnología propia, patentes o años de investigación, y resulta muy difícil sustituirlas dentro de sus respectivas cadenas de suministro. Por ejemplo, si se retira la memoria de un servidor, el servidor deja de funcionar; si se eliminan los chips de un automóvil, el vehículo deja de funcionar. Son empresas habilitadoras que están beneficiándose del contexto actual, en el que gobiernos y compañías han comprendido que necesitan reforzar sus infraestructuras por razones de seguridad y para seguir siendo relevantes en un mundo cada vez más digital y dominado por la inteligencia artificial.
Nos satisface comprobar que el mercado está evolucionando en la dirección que llevamos años defendiendo. Cuando hablábamos de deep tech hace dos o tres años, era un ámbito prácticamente reservado al capital riesgo, mientras que la inversión en bolsa se centraba sobre todo en software y plataformas digitales. Nosotros llevamos invirtiendo en este universo desde el lanzamiento del fondo, y conocemos muy bien estas compañías y su forma de operar.
¿Cómo evitan aumentar el riesgo de concentración en el sector tecnológico dentro de una cartera de alta convicción?
Nuestra cartera está muy concentrada porque creemos en la inversión de alta convicción. Analizamos las compañías con enorme profundidad, como si realmente fuéramos sus propietarios. Queremos comprender su negocio, su cadena de suministro, la competencia, la tecnología y todos los factores que determinan su ventaja competitiva.
No creemos en el modelo de invertir en 60 compañías esperando que la mitad funcione. Preferimos invertir únicamente en aquellas empresas en las que realmente confiamos.
Al mismo tiempo, la cartera está diversificada por temáticas. La inversión multitemática es uno de los pilares del fondo. No somos un fondo especializado exclusivamente en ciberseguridad, inteligencia artificial, robótica o criptomonedas, sino un vehículo capaz de invertir en diferentes tendencias en función de la relación entre riesgo y rentabilidad de cada una de ellas.
La inteligencia artificial representa aproximadamente un 25 % de la cartera e incluye algunas de las denominadas Magnificent Seven. También mantenemos alrededor de un 15 % en grandes compañías tecnológicas, aunque las tratamos de forma diferenciada porque participan en distintas tendencias estructurales.
Además, contamos con exposición a ciberseguridad, tecnologías energéticas, soberanía nacional —empresas que ayudan a construir cadenas de suministro propias—, movilidad del futuro, robótica, espacio, computación cuántica e infraestructura de software. Ninguna temática supera el 30 % de la cartera.
¿Están justificadas las valoraciones actuales?
No estamos especialmente preocupados por las valoraciones. El índice MSCI World Information Technology cotiza actualmente en torno a 23 veces beneficios, cuando durante los últimos cinco años llegó a alcanzar las 30 veces.
Si analizamos la prima de valoración frente al MSCI World, históricamente se ha situado entre el 40 % y el 45 %, mientras que actualmente ronda el 20 %. Desde ese punto de vista, la prima tampoco parece excesiva.
Dicho esto, creemos que algunas áreas concretas del mercado sí han experimentado una expansión muy significativa de sus valoraciones, especialmente dentro de determinados segmentos de la cadena de suministro de la inteligencia artificial, impulsados en parte por la entrada de inversores minoristas a través de ETF muy populares.
Por eso creemos que, en el entorno actual, la gestión activa resulta más importante que nunca. A comienzos de 2023, cuando arrancó el boom de la inteligencia artificial, era relativamente sencillo obtener exposición a la temática: prácticamente cualquier activo relacionado subía. Hoy la situación ha cambiado y es necesario ser mucho más selectivo, seguir muy de cerca la evolución tecnológica y ajustar continuamente la cartera, porque las valoraciones unas veces están justificadas y otras no.
La mayoría de las empresas tecnológicas siguen teniendo mucha liquidez…
Depende del tipo de compañía. Lo que estamos viendo es que el flujo de caja se está desplazando desde los hyperscalers hacia los fabricantes de semiconductores. Estos últimos están generando enormes beneficios, mientras que los grandes proveedores de infraestructura en la nube están realizando inversiones muy elevadas.
En conjunto, los fundamentales del sector siguen siendo muy sólidos.
Lo que sí estamos vigilando es cómo los hyperscalers financiarán esas inversiones. Están agotando progresivamente su flujo de caja libre y recurriendo cada vez más al mercado de deuda. En el caso de Google, incluso ha emitido acciones. Será importante observar cómo financian las futuras inversiones, porque históricamente, cuando el apalancamiento aumenta, los inversores comienzan a mostrarse más escépticos. Es un escenario que seguimos de cerca, aunque por ahora no vemos señales preocupantes.
¿Han realizado cambios relevantes en la cartera este año?
Las compañías suelen permanecer mucho tiempo en cartera. Lo que modificamos es el peso de cada posición en función de cómo evolucione la relación entre riesgo y rentabilidad. Cada seis meses revisamos conjuntamente todas las temáticas en las que invertimos, las volvemos a clasificar y analizamos si siguen siendo atractivas. Para nosotros, invertir en la temática adecuada en el momento adecuado es fundamental.
Durante la revisión temática de comienzos de año nos entusiasmó especialmente la siguiente fase del desarrollo de la inteligencia artificial: la inferencia. Durante los tres últimos años el foco estuvo en el entrenamiento de los modelos, pero ahora el protagonismo pasa a la inferencia, y las compañías que se benefician de esta nueva etapa son distintas.
Descubrimos, por ejemplo, que las CPU desempeñan un papel mucho más relevante en la inferencia de lo que inicialmente pensábamos, por lo que incrementamos significativamente algunas posiciones.
También buscamos oportunidades en redes de interconexión entre centros de datos. Las limitaciones de suministro eléctrico impiden concentrar todos los clústeres de GPU en un único centro de datos, lo que obliga a crear campus tecnológicos o conectar distintos centros situados en ciudades como Zúrich, Barcelona o Madrid mediante redes ópticas de alta capacidad.
Asimismo, hemos incorporado una nueva temática: el espacio. Siempre nos había parecido interesante, pero considerábamos que aún era demasiado pronto porque existían pocas compañías cotizadas en las que invertir. La salida a bolsa de SpaceX ha incrementado notablemente el interés por este sector.
¿En qué consiste su enfoque diferencial en sostenibilidad?
Todo comienza con nuestro equipo interno de sostenibilidad, ubicado en Zúrich. Este equipo realiza su propio análisis fundamental y recopila información para elaborar una calificación ESG de cada compañía.
Posteriormente incorporamos esa evaluación directamente a nuestro modelo de valoración. Disponemos de una herramienta integrada en nuestras hojas de análisis que ajusta tanto el perfil de riesgo como el valor intrínseco de cada empresa en función de su puntuación en sostenibilidad.
En definitiva, el análisis ESG está completamente integrado en nuestro proceso de inversión. No es un simple ejercicio de cumplimiento normativo. Si el perfil ESG de una compañía se deteriora de forma significativa, abandonamos la inversión.
Foto cedidaThomas Giquel, Head of Public Markets (izquierda) y Coralie Bonnet, Fixed Income Fund Manager, de DPAM.
El panorama crediticio mundial está evolucionando rápidamente, marcado por las persistentes preocupaciones sobre la inflación, los cambios en la política monetaria, la solidez de los fundamentos empresariales y la volatilidad. En este contexto, los emisores corporativos de primera línea se consideran cada vez más menos arriesgados que muchos emisores soberanos. Sin embargo, ante esta incertidumbre, resulta clave volver a centrarse en los fundamentales, entre ellos la calidad del emisor y la diversificación.
El contexto macroeconómico
El reciente repunte de los precios de la energía y las materias primas, debido en particular al conflicto con Irán, ha reavivado el temor a un repunte de la inflación a nivel mundial, cuando el shock de precios de 2022 aún está muy presente en la mente de los inversores. En consecuencia, los rendimientos están aumentando, ya que los mercados anticipan nuevas medidas de endurecimiento y que la inflación se mantenga elevada.
A pesar de estos obstáculos, la liquidez del sistema financiero sigue siendo sólida, como demuestra la expansión de la base monetaria M2, lo que ha contribuido a evitar caídas bruscas en los activos de riesgo. Cabe destacar que ha cambiado la percepción tradicional de que los bonos soberanos son la opción más segura. Muchas empresas de primera línea, a ambos lados del Atlántico, se consideran ahora menos arriesgadas que los emisores soberanos, gracias a una gestión prudente de activos y pasivos, a la optimización de costes y a su disposición a buscar crecimiento en nuevos mercados. La rápida adopción de la inteligencia artificial para impulsar la productividad y la cuota de mercado refuerza aún más los argumentos a favor de determinados emisores corporativos.
Dinámica del mercado
Los diferenciales crediticios siguen siendo ajustados, pero los inversores siguen buscando una rentabilidad adicional en los bonos corporativos. La reciente volatilidad del mercado, especialmente en marzo, puso a prueba la resistencia de los mercados de crédito. Si bien los derivados utilizados para coberturas se vieron afectados, los bonos corporativos al contado, tanto en EE. UU. como en Europa, se mantuvieron bien, y los inversores finales conservaron en gran medida sus posiciones.
Los flujos hacia la renta fija han sido sólidos. El repunte de los rendimientos y los diferenciales a finales de marzo desencadenó nuevas entradas en los ETFs y fondos de renta fija, y el interés por este activo quedó patente en los mercados de nuevas emisiones, tanto en Europa como en EE. UU., durante las últimas semanas.
La actividad de financiación corporativa ha alcanzado máximos históricos, satisfaciendo la demanda de los inversores de diversificación hacia sectores como el tecnológico, ya que muchas empresas están recurriendo al endeudamiento para financiar gastos de capital impulsados por la inteligencia artificial, lo que ofrece a los inversores exposición a nuevos sectores en crecimiento.
Asegurar los rendimientos y gestionar la volatilidad
Dado que la inflación enmascara los riesgos subyacentes para el crecimiento en los próximos trimestres, existe la posibilidad de que los rendimientos corporativos sean más bajos el próximo invierno. Por lo tanto, asegurar hoy los tipos de interés más altos podría resultar ventajoso, ya que protegería la rentabilidad antes de que el crecimiento económico se ralentice y los bancos centrales se planteen una relajación monetaria.
En resumen, la combinación de rendimientos elevados y unos fundamentos corporativos sólidos crea un contexto favorable para invertir en deuda corporativa tanto estadounidense como europea. Para los inversores que busquen equilibrar el riesgo y la rentabilidad en un panorama macroeconómico cambiante, este puede ser un momento oportuno para plantearse invertir.
Tribuna elaborada por Thomas Giquel, Head of Public Markets y Coralie Bonnet, Fixed Income Fund Manager, de DPAM.
Foto cedidaJohn Kerschner, responsable global de Productos Titulizados y gestor de cartera en Janus Henderson.
La deuda titulizada evoluciona constantemente al ritmo de los cambios en el consumo, el mercado inmobiliario y las condiciones económicas. En este contexto, la gestión activa resulta clave para identificar las mejores oportunidades de inversión dentro de un universo formado por decenas de miles de emisiones respaldadas por hipotecas, crédito al consumo y préstamos corporativos.
John Kerschner, director de productos securitizados de Janus Henderson, explica con detalle cómo el equipo de la gestora analiza cada estructura, cada conjunto de activos subyacentes y cada factor de riesgo mediante un enfoque bottom-up, con el objetivo de identificar las oportunidades que consideran más sólidas y resilientes para los inversores.
Janus Henderson es uno de los líderes mundiales en inversión en deuda titulizada, con más de 65.000 millones de dólares bajo gestión en este tipo de activos y el ETF activo de CLOs más grande del mundo.
Janus Henderson cuenta con un equipo global formado por ocho gestores de cartera y trece analistas especializados, con una experiencia media superior a los 20 años en Estados Unidos, Europa y Australia. Además, utiliza herramientas propias de modelización y un exhaustivo proceso de análisis para evaluar riesgos, valorar oportunidades y ofrecer acceso a todo el universo global de deuda titulizada con un enfoque orientado a la estabilidad, la diversificación y la rentabilidad ajustada al riesgo.
Cuando William Shakespeare inmortalizó la frase “una rosa, con cualquier otro nombre, olería igual de dulce”, tenía un punto. Sin embargo, en el mundo de las inversiones, las marcas tienen objetivos, aunando directrices y características y la impronta que cada firma le quiere poner al negocio. En el caso de Mora Capital Group, su reciente cambio de nombre tiene un objetivo: reconectar con las raíces que inspiraron su creación, hace casi dos décadas.
Desde su oficina en Brickell Avenue, el CEO de la rama estadounidense de la firma, Joaquín Frances, describe a Funds Society el espíritu de este cambio de marca. Que en realidad es un retorno a su marca original, ya que Mora Capital Group ocupó un nombre con la raíz Mora Wealth desde su concepción, en 2008, hasta que fue rebautizado como Boreal Capital Management en 2018.
¿Por qué volver a Mora? Según relata Francés, es un regreso a la identidad original de la firma, y el volver a ella marca algunas connotaciones, como integración y coherencia, y la “responsabilidad implícita” de asociada al grupo financiero andorrano. “Ese nombre, esa vuelta a las raíces, es un recordatorio de que es un grupo el que está al frente del cliente”.
Dicho grupo, fundado por la familia del mismo nombre, cuenta con 70 años de experiencia en banca y una robusta propuesta de gestión patrimonial y servicios financieros especializados. Mora Capital Group, opera tanto en las Américas, a través de la oficina que lidera Joaquín Francés, como en Europa y más concretamente en Suiza.
Esta identidad renovada, será uno de los catalizadores del crecimiento a partir de ahora, que ya se sustenta sobre una trayectoria muy dinámica, con una mejora en Estados Unidos del 40% desde 2022. La meta ahora es crecer más de un 50% con el horizonte de los próximos tres años.
La fórmula de Mora Capital Group
Describiendo la estrategia de la compañía hacia delante, Francés asegura que los pilares son muy claros: enfocarse en el servicio, la gestión profesionalizada de la relación riesgo-rendimiento, la profundidad del ecosistema de recursos disponibles y la incorporación de más banqueros privados, apoyándose en un grupo con una amplia posición internacional -Zurich, España y Andorra-, que es completamente diferencial en Estados Unidos.
Joaquín Francés CEO de Mora Group en su oficina, Fuente: Revista Funds Society Américas
EN LOS ÚLTIMOS TRES AÑOS HA CRECIDO EN TORNO A 40% EN EE. UU. Y LA META AHORA ES CRECER MÁS DE UN 50% EN LOS PRÓXIMOS TRES
“Nuestra hoja de ruta estratégica está totalmente definida y el cambio de marca será un impulsor”, asegura el ejecutivo.
En la arista de servicios, operan con una oferta diversificada, que se ha reforzado con una nueva filial dedicada a préstamos y créditos creada este año. Con esta vertical dan forma a un servicio 360, ya que la nueva área cubre las posibles necesidades de financiamiento que tengan clientes a través del apalancamiento de su cartera.
El corazón del negocio es la gestión patrimonial. En ese sentido, Francés recalca que el modelo de banca privada de Mora Capital Group es contar con una red de banqueros cuya filosofía esté ligada a la satisfacción del cliente y a la creación de relaciones a largo plazo poniendo el énfasis en materias críticas para la salud patrimonial como la fiscalidad o la planificación familiar y las sucesiones, entre otros.
El concepto de servicio es lo que está en el centro de las operaciones, como describe Francés. Esta variable, recalca, “es indispensable y no depende del tamaño de las compañías”. Por lo mismo, es la arista donde han concentrado los esfuerzos en los últimos cuatro años. “Creo que transmitimos y fomentamos un espíritu de servicio y dedicación que forjan experiencias altamente satisfactorias entre los clientes”, acota.
En la otra cara de la moneda, este servicio lo han ido acompañando de “un mayor calado en la plataforma de recursos”, incorporando más herramientas y productos disponibles para la construcción y seguimiento de carteras. Por ejemplo, aumentando la oferta de inversiones en activos alternativos, un área que ha ido ganando cada vez más participación dentro de los portfolios de los clientes.
El dilema de la escala
La escala se ha convertido en una variable crucial de la industria de gestión patrimonial, dada la evolución que han tenido los márgenes en dicha industria.
Si bien hay un aumento en los volúmenes que manejan las RIAs a lo largo de los años, el precio de operar el negocio ha tenido un efecto. “A medida que van transcurriendo los años, se va viendo que las estructuras de costes cada día son más complejas”, relata Francés, que vaticina una transformación del modelo de las compañías de gestión patrimonial: “Seguirá aumentando la escala mínima de este negocio”. También anticipa una mayor carga de ciertos costos, incluyendo nuevas preocupaciones para las firmas, como la ciberseguridad. Esto, acota, favorecería la tendencia de M&A en el sector, con nombres grandes comprando firmas más pequeñas, concentrando la industria.
En este contexto, Mora Capital Group cuenta con ambiciosos planes de crecimiento, pero siempre con el objetivo de “crecer con rentabilidad”. “Nosotros tenemos una rentabilidad muy competitiva respecto a la industria, con aproximadamente 85 puntos base de RoA”, añade. Su particular modelo de negocio y la fortaleza de formar parte de un grupo internacional les permitirán captar las oportunidades que surjan preservando en la medida de lo posible esa métrica.
“EL CAMBIO DE MARCA SERÁ UN CATALIZADOR DE NUESTROS OBJETIVOS”: ENFOCARSE EN EL SERVICIO, LA GESTIÓN PROFESIONALIZADA DEL RIESGORENDIMIENTO, LA PROFUNDIDAD DE LOS RECURSOS DISPONIBLES Y LA INCORPORACIÓN DE MÁS BANQUEROS PRIVADOS
Gestión en tiempos de volatilidad
“Hay una serie de preocupaciones latentes y continuas en la vida de nuestros clientes”, incluyendo el relevo generacional –una de las más frecuentes–, los eventos de liquidez y la transición a una vida menos productiva, en términos de generación de recursos. Según Francés, estas son ansiedades permanentes, que requieren acompañamiento por parte de los gestores patrimoniales.
Hoy en día, sin embargo, estas no son las únicas cosas que los capitales tienen en mente. “La preocupación que no es permanente, pero ahora sí es bien intensa y es parte de nuestra coyuntura, es la de los riesgos geopolíticos”, acota el CEO, describiendo un entorno de volatilidad en los mercados, oscilando al ritmo de las incertidumbres y las esperanzas derivadas de la negociación entre EE. UU. e Irán.
“A pesar de las incertidumbres del entorno geopolítico, los mercados siguen altos. Por lo tanto, hay muchos clientes que evidentemente están preocupados por sus exposiciones en las carteras”, agrega el ejecutivo de Mora Capital Group. Con este telón de fondo, los inversionistas están haciendo más preguntas y preocupándose más.
En ese sentido, el profesional recalca que los clientes tienden a ser más sensibles a los posibles movimientos de mercado a corto plazo que los gestores patrimoniales, que se concentran en ciclos de inversión más largos.
¿La solución? Según el ejecutivo, la forma de enfrentar el miedo y la incertidumbre es mantener un diálogo continuado y profundo con los clientes, explicándoles las posibles consecuencias de olvidarse de la estrategia a largo plazo e invertir con un foco en el market timing. Concentrarse en el horizonte de inversión que se ha trazado es crítico y los banqueros privados son quienes deben crear un ambiente de confianza que atempere las dudas.
“Tenemos todo tipo de comportamientos y actitudes de los clientes ante los mercados, pero hay una clara preocupación. La situación es compleja, y no sólo tenemos el frente de Irán”, enfatiza Francés, sino también un conflicto entre Rusia y Ucrania en el que aún no existe visibilidad sobre dónde está el punto final”, asevera.
“SEGUIRÁ AUMENTANDO LA ESCALA MÍNIMA DE ESTE NEGOCIO”, POR UNA MAYOR CARGA DE COSTOS PARA LAS FIRMAS. ESTO FAVORECERÍA LA TENDENCIA DE M&A EN EL SECTOR, PERO EL CRECIMIENTO SIEMPRE DEBE ESTAR ENFOCADO A PRESERVAR EL OBJETIVO DE RENTABILIDAD
El entorno regulatorio de EE. UU.
Otra variable que ha ido evolucionando con el tiempo, aunque a través de cambios puntuales, es la carga regulatoria del sector. En una industria tan supervisada como la gestión y la asesoría de inversiones en EE. UU., el volumen de procesos necesarios para poder operar es cuantioso.
“En el sector hemos visto ciertas medidas en la dirección de desburocratizar o facilitar el entorno regulatorio”, relata Francés. tras un ciclo de hiperactividad normativa, que ha traído más complejidad y costes adicionales.
“Esta es una industria donde no tenemos poder de fijación de precios”, comenta el ejecutivo, sumándose al hecho de que el aumento en la regulación ha traído consigo costos más elevados. Esto, asegura, ha generado una compresión de márgenes a nivel general, a la que las firmas sólo pueden hacer frente adquiriendo mayor escala y aplicando herramientas de automatización para crear más eficiencia en los procesos.
Por el lado de las mayores restricciones para importar talento desde el extranjero al país norteamericano, Joaquín Francés no ve un impacto relevante. Según explica el consejero delegado de la firma de banca privada, ya cuentan con suficientes profesionales con visa de tipo H y las modificaciones normativas en esta área no afectan a las renovaciones.
Joaquín Francés en su despacho, Fuente: Revista Funds Society Américas
IA y transformación tecnológica
La inteligencia artificial no sólo se ha tomado el protagonismo en la construcción de cartera, con los inversionistas ávidos de participar en lo que se describe en distintos lugares como una verdadera revolución industrial, sino que esta tecnología también está transformado el sector financiero en sí mismo.
Mora Capital Group, según describe Francés, no es la excepción. La firma ha encontrado una diversidad de frentes donde aplicar esta tecnología, con distintos objetivos de eficiencia y augura que se encontrarán nuevos nichos de oportunidad. La usan más que hace unos cinco años, revela, pero “probablemente mucho menos de lo que la utilizaremos en los próximos cinco”.
En ese sentido, en la firma de banca privada describe los frentes en que ha sido más útil para su operación. Por el lado de la gestión de portfolios, por ejemplo, la IA los ayuda a gestionar de forma más eficiente los parámetros de los contextos económicos que rodean sus carteras y las condiciones que afectan sus modelos. Además, la están utilizando para elaborar propuestas de inversión, así como para programación de herramientas de gestión y automatización de procesos tediosos (ej. Elaboración de documentaciones de crédito o minutas de comités y sistemas de gestión de riesgo).
“Hemos intentado, sin suficiente éxito aun, el uso de la IA para detectar patrones relevantes en la comunicación con clientes que puedan ayudarnos a gestionar con más efectividad nuestros servicios e interacciones con ellos”, señala.
Ahora, si bien el ejecutivo ve un contexto en que el uso de IA puede ayudar a mejorar los márgenes en la industria de gestión patrimonial, también crea otros dilemas, con sus costos asociados. En esta era de mayor interconexión, por ejemplo, ya no se trata de asegurar y blindar sistemas propios, sino que hay que hacer lo mismo con todo el ecosistema en el que operan las firmas.
Su reflexión final tiene que ver con una convivencia entre la IA y el factor humano, que remite una vez más a los valores de Mora Capital Group de ahora y siempre: “Nunca vamos a salir de la gestión personalizada con los clientes. En este segmento de high net worth, por mucho que emplees IA, nada va a sustituir ese contacto directo y ese face-to-face con el cliente”, concluye.
En el mundo financiero existe un nuevo poder, y no es cualquier cosa: hoy los family offices se han convertido en uno de los actores más sofisticados del ecosistema financiero global.
“Las family offices están pasando de ser estructuras administrativas a convertirse en organizaciones de inversión sofisticadas”, señala el análisis Global Family Office Report 2025 de UBS, uno de los estudios más amplios sobre este segmento.
Creadas originalmente para preservar y administrar el patrimonio de una familia empresaria, una nueva generación de family offices ha evolucionado hacia verdaderas plataformas de inversión. Cuentan con equipos profesionales, estrategias globales de asignación de activos y una creciente participación en mercados que tradicionalmente estaban dominados por fondos institucionales.
El fenómeno responde a una transformación profunda en la manera en que las grandes fortunas gestionan su riqueza. Ya no se trata solamente de conservar activos para las siguientes generaciones, sino de construir portafolios diversificados capaces de competir con fondos de pensiones, fondos soberanos y grandes administradores internacionales.
Un mercado que creció en silencio
Determinar el tamaño exacto del universo de family offices es complejo debido a su naturaleza privada, pero distintas estimaciones coinciden en que el número de estas estructuras aumentó significativamente en los últimos años.
De acuerdo con datos recopilados por Campden Wealth y UBS, existen alrededor de 8.000 family offices en el mundo, aunque algunas estimaciones privadas elevan la cifra por encima de las 10.000.
El crecimiento está relacionado con la expansión de la riqueza global. Según el World Wealth Report de Capgemini, el número de individuos con altos patrimonios (HNWI, por su sigla en inglés) continúa aumentando, impulsado principalmente por la creación de riqueza en sectores como tecnología, mercados financieros, energía y emprendimiento.
Mientras tanto, el informe Global Wealth Report de Boston Consulting Group (BCG) estima que la riqueza financiera privada mundial supera los 275 billones de dólares, un universo en el que las family offices tienen un papel cada vez más relevante como administradores de capital.
Aunque no existe una cifra consolidada sobre los activos bajo gestión de todas las family offices, especialistas del sector estiman que administran varios billones de dólares a nivel global.
Los Family Offices crean su propio fondo de inversión
La principal diferencia entre una family office tradicional y la nueva generación está en su modelo operativo. Las primeras estaban enfocadas principalmente en temas administrativos: pago de impuestos, administración inmobiliaria, sucesión patrimonial y coordinación con bancos privados. Las actuales funcionan cada vez más como una gestora institucional.
Muchas cuentan con directores de inversión (Chief Investment Officers), equipos de análisis, especialistas en capital privado, expertos sectoriales y estructuras internacionales de inversión. El objetivo también cambió: pasar de una estrategia centrada en preservar riqueza a una orientada a generar crecimiento patrimonial de largo plazo.
Según UBS, una característica común entre las grandes family offices es el horizonte temporal: a diferencia de muchos inversionistas institucionales sujetos a ciclos trimestrales, las familias pueden invertir con una visión de décadas.
En este contexto, uno de los mayores cambios en la asignación de activos de las family offices es la creciente exposición a inversiones alternativas. El mercado público de acciones y bonos dejó de ser el único destino del capital familiar.
Hoy día, las grandes fortunas familiares buscan oportunidades en áreas de inversión como private equity, venture capital, infraestructura, bienes raíces, deuda privada, energía, inteligencia artificial o activos vinculados a transición energética, entre otros.
El UBS Global Family Office Report 2025 muestra que los mercados privados mantienen una posición estratégica dentro de las carteras familiares, particularmente porque ofrecen acceso a compañías no listadas y potencial de rendimientos superiores al mercado público.
Esta tendencia coincide con una transformación más amplia del sistema financiero: el crecimiento de los activos alternativos.
Según Preqin, proveedor especializado en datos de mercados privados, los activos alternativos globales se encaminan hacia un tamaño cercano a los 30 billones de dólares en los próximos años, impulsados por la demanda de inversionistas institucionales y patrimonios privados.
Tecnología e innovación, la apuesta de la nueva generación de Family Offices
Otro cambio relevante es el perfil de las nuevas fortunas. Los empresarios creados alrededor de sectores como tecnología, inteligencia artificial, fintech y comercio electrónico están construyendo family offices con una mentalidad distinta a la de generaciones anteriores.
En lugar de limitarse a proteger empresas familiares tradicionales, muchas de estas estructuras actúan como inversionistas estratégicos en nuevos sectores. La inversión directa en startups se ha convertido en una práctica habitual, algunas family offices compiten incluso con fondos de venture capital al buscar participaciones tempranas en compañías tecnológicas.
Un ejemplo es el ecosistema creado alrededor de empresarios tecnológicos como Bill Gates, Jeff Bezos o Mark Zuckerberg, cuyas estructuras privadas de inversión tienen capacidad para participar en múltiples industrias. La lógica es clara: las familias que construyeron su riqueza en una industria buscan ahora participar en las siguientes olas de crecimiento.
Más allá de los mercados financieros, una de las mayores preocupaciones de las family offices es la transferencia patrimonial entre generaciones. Según estudios de Deloitte y Campden Wealth, una parte importante de las familias empresarias enfrenta dificultades para mantener el patrimonio después de la segunda o tercera generación.
Por ello, las nuevas oficinas familiares están incorporando áreas especializadas de gobierno familiar como educación financiera para herederos, filantropía estratégica, inversión responsable y planeación sucesoria.
La prioridad dejó de ser únicamente cuánto dinero tiene una familia, sino cómo logra conservarlo y multiplicarlo durante décadas.
Aunque Estados Unidos, Europa y Asia concentran algunas de las mayores family offices del mundo, América Latina comienza a desarrollar un ecosistema más sofisticado. México, Brasil, Chile, Colombia y Argentina concentran algunas de las mayores fortunas privadas de la región, y cada vez más familias están profesionalizando la administración de sus activos.
La tendencia regional apunta hacia una mayor institucionalización: creación de oficinas propias, contratación de equipos profesionales y mayor exposición internacional.
Para los administradores de patrimonio, esto representa una oportunidad creciente. La competencia ya no está solamente en administrar inversiones, sino en ofrecer soluciones integrales para familias que buscan preservar riqueza durante generaciones.
Las family offices representan una transformación silenciosa del sistema financiero global. No tienen la visibilidad de un banco de inversión, ni la exposición pública de un fondo cotizado, pero administran una cantidad significativa de capital y toman decisiones que pueden influir en empresas, sectores completos e incluso regiones.
Su poder radica precisamente en su independencia: pueden invertir con horizontes largos, asumir riesgos estratégicos y participar en oportunidades que otros inversionistas no pueden capturar.
En un mundo donde el capital busca nuevas fuentes de crecimiento, las family offices dejaron de ser simples administradoras de patrimonio familiar. Ahora son, en muchos casos, los nuevos fondos soberanos privados del capitalismo global.