Las proyecciones más recientes apuntan a una fuerte expansión de los activos del sistema de pensiones mexicano. Más allá de las diferencias entre estimaciones, el desafío no será únicamente acumular estos recursos, sino encontrar dónde invertirlos eficientemente.
El sistema de ahorro para el retiro en México está entrando en una nueva etapa de crecimiento. Los efectos graduales de la reforma de pensiones, el incremento de las contribuciones obligatorias, el crecimiento de los salarios y los rendimientos generados por las inversiones podrían llevar los activos administrados por las AFORE a niveles que hace algunos años parecían difíciles de alcanzar.
A junio de 2026, los activos administrados por las AFORE ascienden a aproximadamente 8,96 billones de pesos, equivalentes a 513.000 millones. La pregunta relevante es qué implicaciones tendrá ese crecimiento para la asignación de activos y el mercado financiero mexicano.
Para dimensionar este fenómeno, nos dimos a la tarea de analizar y comparar diferentes escenarios de crecimiento de los activos administrados por las AFORE, contrastándolos con estimaciones y referencias presentadas por BofA Global Research (2023), Santander (2023), BBVA (2023), J.P. Morgan Asset Management (2025), CONSAR (2026) y AMAFORE (2026).
Distintas metodologías, una tendencia común
Las proyecciones realizadas durante los últimos años presentan diferencias importantes. Más que una divergencia entre instituciones, estas diferencias reflejan en buena medida el momento en que fueron realizadas, así como distintos supuestos sobre contribuciones, crecimiento salarial, rendimientos de las inversiones, inflación, crecimiento de las cuentas, retiros y tipo de cambio.
Esto es particularmente relevante en un periodo en el que el sistema ha experimentado cambios estructurales importantes y en el que las aportaciones obligatorias continúan aumentando gradualmente.
Las estimaciones más antiguas tendían a ser más conservadoras. BofA Global Research (2023) estimaba aproximadamente 9,9 billones de pesos para ese mismo año.

Las proyecciones de BBVA (2023) y J.P. Morgan Asset Management (2025) son considerablemente mayores, con estimaciones de aproximadamente 15,1 y 15,45 billones de pesos, respectivamente, para 2030.
Más recientemente, una presentación de CONSAR (2026) mostró, como ejercicio de aproximación bajo un escenario conservador, activos netos del SAR por alrededor de 14,1 billones de pesos en 2030, con una trayectoria que los llevaría a 28,6 billones en 2040 y 44,7 billones en 2050. Estas cifras deben interpretarse como una referencia para dimensionar posibles escenarios y no como una proyección oficial de CONSAR.
A pesar de partir de metodologías y supuestos distintos, las referencias más recientes muestran una convergencia hacia niveles cercanos a 15 billones de pesos para 2030.
Esta convergencia resulta especialmente relevante porque los distintos ejercicios parten de supuestos y metodologías diferentes. Más que buscar cuál de ellos acertará exactamente, el conjunto de estimaciones permite identificar una tendencia estructural: el sistema de ahorro para el retiro mexicano podría experimentar un cambio significativo de escala durante los próximos años.

El tipo de cambio explica parte de las diferencias
Un aspecto fundamental al comparar estas proyecciones es la moneda en la que se presentan.
Una parte relevante de las diferencias entre los pronósticos, particularmente cuando se expresan en dólares, proviene de los distintos supuestos utilizados para el tipo de cambio. A horizontes de diez o quince años, diferencias relativamente pequeñas en la depreciación anual esperada del peso pueden producir desviaciones importantes en el valor final de los activos expresados en dólares.
J.P. Morgan ofrece un buen ejemplo. Su estimación para 2030 de 15,45 billones de pesos es prácticamente igual a nuestro escenario base. Sin embargo, J.P. Morgan utiliza para ese año un tipo de cambio de 22,65 pesos por dólar, mientras que nuestro escenario considera 19,51 pesos por dólar.
El resultado es ilustrativo. J.P. Morgan obtiene aproximadamente 682.000 millones de dólares para 2030. Aplicando nuestro supuesto cambiario a prácticamente el mismo volumen de activos en pesos, el resultado es 792.000 millones.
Es decir, dos modelos pueden llegar prácticamente al mismo tamaño del sistema en pesos y, al mismo tiempo, mostrar una diferencia de 110.000 millones al expresarlo en dólares, principalmente por el supuesto cambiario.
El comportamiento reciente del peso ayuda a ilustrar esta dificultad. Actualmente, el tipo de cambio se mantiene alrededor e incluso por debajo de 17 pesos por dólar, niveles no observados desde 2024. Parte de esta fortaleza responde a la debilidad reciente del dólar a nivel internacional, además de factores propios de la economía mexicana. Sin embargo, las condiciones financieras y monetarias pueden cambiar significativamente en horizontes largos, por lo que extrapolar los niveles actuales del tipo de cambio hasta 2030 o 2040 sería poco prudente.
Por esta razón, consideramos que la comparación entre las distintas proyecciones debe realizarse primero en pesos. La conversión a dólares resulta muy útil para dimensionar el tamaño del sistema desde la perspectiva de un inversionista internacional, pero debe interpretarse siempre tomando en cuenta el supuesto de tipo de cambio utilizado.
Nuestro escenario base
A partir de los activos observados a junio de 2026, construimos dos escenarios propios con el objetivo de dimensionar el posible crecimiento del sistema. Se trata de escenarios agregados que aplican tasas de crecimiento nominal a los activos administrados y no de proyecciones actuariales que modelen individualmente los distintos componentes de su evolución, como aportaciones, crecimiento salarial, rendimientos, inflación, densidades de cotización y retiros.
Nuestro escenario conservador supone un crecimiento nominal anual de 10,5% hasta 2030 y 8% posteriormente. Bajo este supuesto, los activos alcanzarían aproximadamente 13,4 billones de pesos en 2030, 19,6 billones en 2035 y 28,9 billones en 2040.
Nuestro escenario base considera un crecimiento de 14% anual hasta 2030 y 10,25% posteriormente. Esto llevaría los activos administrados a aproximadamente 15,1 billones de pesos en 2030, 24,7 billones en 2035 y 40,2 billones en 2040.
Es particularmente relevante que nuestra estimación para 2030 se encuentre prácticamente en línea con la de BBVA (15,1 billones), cercana a la de J.P. Morgan Asset Management (15,45 billones) y ligeramente por debajo de la estimación más reciente de AMAFORE (15,8 billones).
A pesar de las diferencias metodológicas, la cercanía entre varias de estas referencias sugiere que el sistema podría alcanzar alrededor de 15 a 16 billones de pesos hacia 2030, aunque naturalmente el resultado dependerá de la evolución de las contribuciones, los mercados financieros, los salarios y los retiros durante los próximos años.
De US$500,000 millones a más de US$1.5 billones
Para dimensionar la magnitud del cambio desde la perspectiva internacional, también convertimos nuestras proyecciones a dólares utilizando un mismo escenario cambiario.
Partimos de un tipo de cambio estimado de 18,38 pesos por dólar en 2027 y posteriormente suponemos una depreciación gradual del peso de 2% anual, lo que resulta en tipos de cambio aproximados de 19,51 en 2030, 21,54 en 2035 y 23,78 en 2040.
Bajo estos supuestos, nuestro escenario base implicaría activos administrados cercanos a US$776,000 millones en 2030, US$1,15 billones en 2035 y US$1,69 billones en 2040.
Incluso bajo nuestro escenario conservador, los activos podrían superar US$1,2 billones hacia 2040. Estas cifras no pretenden anticipar con precisión cuál será el tipo de cambio dentro de quince años. Su objetivo es dimensionar el orden de magnitud que podría alcanzar el sistema mexicano de pensiones.
El verdadero reto será invertir los recursos
El crecimiento de los activos es solamente una parte de la historia. Conforme aumenta el tamaño del sistema, también aumenta el reto de encontrar suficientes oportunidades de inversión capaces de ofrecer diversificación y rendimientos adecuados.
Un sistema de AFORE que eventualmente administre entre US$1,2 y US$1,7 billones tendrá necesidades de diversificación muy diferentes a las actuales.
Esto podría tener consecuencias importantes para el mercado local de deuda y renta variable, pero también para la demanda de private equity, private credit, infraestructura, real estate y otras estrategias de mercados privados, tanto en México como en el extranjero.
La evolución del régimen de inversión de las AFORE cobra especial relevancia dentro de este contexto. A medida que aumenta el volumen de ahorro administrado, incluso mantener constante el porcentaje destinado a una determinada clase de activo implica cantidades crecientes de capital que deberán ser invertidas.
Para dimensionarlo, cada punto porcentual de asignación sobre un sistema de 40 billones de pesos representaría alrededor de 400.000 millones de pesos.
Esto permite visualizar cómo el crecimiento del sistema podría transformar no sólo el tamaño de los portafolios de las AFORE, sino también la profundidad necesaria de los mercados y vehículos disponibles para invertir esos recursos.
El crecimiento del sistema puede, por tanto, convertirse en uno de los principales impulsores estructurales de la demanda institucional de activos durante los próximos años.
Más que una proyección, un cambio de escala
Naturalmente, las estimaciones a 2040 deben interpretarse como escenarios y no como pronósticos puntuales. Pequeñas diferencias en rendimientos, inflación, crecimiento salarial, contribuciones, retiros y tipo de cambio pueden producir resultados significativamente distintos cuando se acumulan durante periodos prolongados. En particular, las salidas de recursos por retiros podrían adquirir una importancia creciente conforme madure el sistema y aumente el número de trabajadores que accedan a una pensión.
Sin embargo, quizá el mensaje más importante no sea determinar si las AFORE administrarán exactamente 40 o 48 billones de pesos en 2040.
Lo relevante es la dirección y la magnitud del cambio
México podría estar desarrollando uno de los pools de capital institucional más importantes de América Latina. Si las proyecciones se aproximan a la realidad, el reto de los próximos años no será únicamente incrementar el ahorro para el retiro, sino crear las condiciones y ampliar el universo de oportunidades para invertir eficientemente una cantidad de recursos sustancialmente mayor a la actual.
Fuentes consultadas:
- BofA Global Research — Pension Reform Can Provide Another Secular Tailwind to Mexican Equities, febrero de 2023.
- Santander — How Would Mexico’s Pension Reform Benefit Its Financial System?, febrero de 2023.
- BBVA — Mexico’s Pension Reform: A New Paradigm for the Financial System, marzo de 2023.
- J.P. Morgan Asset Management — Mexico Pension System Overhaul: Afores in the Spotlight, noviembre de 2025.
- AMAFORE / Guillermo Zamarripa — presentación Jueves de Bolsa, Bolsa Mexicana de Valores (BMV), 30 de julio de 2026.
- CONSAR — presentación en el VII Congreso Actuarial BUAP (VII CAB), Puebla, 18 de agosto de 2026.




