Abanca refuerza su propuesta en su área de Banca Privada con la incorporación de Íñigo Iturriaga, que llega a la firma como director de Advisory, un puesto de nueva creación.
Iturriaga cuenta con 24 años de experiencia en la industria. Inició su carrera profesional en M&B Capital Advisers como gestor de carteras, selector de fondos tradicionales y alternativos, analista de mercados financieros. En 2009 dió el salto a Credit Suisse, donde trabajó durante 14 años y ocupó diversos puestos hasta convertirse en Head of Multi-Manager Solutions en 2022. Continuó su carrera en UBS, firma por la que fichó en 2024 para el cargo de Executive Director.
Ahora inicia una nueva etapa en Abanca, donde aportará su amplio conocimiento en gestión discrecional de carteras y asesoramiento. Además, estará bajo el liderazgo de Javier Rivero, actual director de Banca Privada de Abanca.
En un contexto en que se espera que el aumento de la cotización previsional, uno de los ejes principales de la reforma de pensiones aprobada en Chile el año pasado, traiga un aumento de los flujos a los vehículos de pensiones, las aseguradoras podrían captar miles de millones de dólares. Las compañías de seguros de vida tienen una participación relevante en el negocio previsional, a través de las rentas vitalicias, por lo que la reforma que está en proceso de implementarse no las deja indiferentes.
“En el mercado de capitales se espera un efecto significativo, dado que la mayor cotización previsional incrementará el volumen de ahorro previsional, y por lo tanto el de los activos gestionados por los inversionistas institucionales”, indicó la Asociación de Aseguradoras de Chile (AACH) en un reporte. Esto incluye a las AFPs, las compañías de seguros de vida y el nuevo vehículo colectivo creado por la reforma: el Fondo Autónomo de Protección Previsional (FAPP).
Considerando sólo el aumentado de cotización, que lo llevará de 10% en 2024 a 16% en 2054, la estimación de la entidad gremial es que los activos pensionales administrados por las aseguradoras aumentarán un 5%, respecto a un escenario sin reforma. Esto equivale a UF 283 millones adicionales (11,6 billones de pesos chilenos o unos 12.000 millones de dólares).
Más adelante, a medida que el porcentaje adicional va aumentando, la expectativa del sector es que la diferencia suba a 16% para el año 2070. Con esto, el sistema de rentas vitalicias sumaría UF 1.786 millones (cerca de 73 billones de pesos o 77.000 millones de dólares).
“En el largo plazo, cuando la cohorte que empiece a cotizar el 2054 se jubile, luego de cotizar toda su vida laboral un 16% de su remuneración, se observará la mayor diferencia en activos respecto del escenario sin reforma, es decir un 60% adicional”, destacó la AACH en su reporte.
Un motor para los AUM
En la industria financiera en general califican como positivo el aumento de cotización, ya que aportará más recursos en la época de acumulación de los fondos de pensiones.
Estos activos tienen un peso relevante en el ecosistema financiero chileno, según recalcó la AACH, donde han alcanzado niveles muy altos en la última década. Con el auge de los fondos de pensiones y las rentas vitalicias tomando fuerza, las carteras pasaron de representar menos del 1% del PIB, a finales de los 80, al punto en que cerraron el año pasado, cerca del 90%.
A fines de 2025, acotaron en el informe, los fondos gestionados por las AFP ascendieron a cerca de 240.000 millones de dólares, mientras que las rentas vitalicias de las compañías de seguros de vida superaron los 80.000 millones de dólares. “Ambos han mostrado una recuperación tras su brusca caída en 2021-2022, producto de retiros extraordinarios aprobados en un contexto de pandemia”, acotaron.
Esto tendría un impacto en la economía real, dada la importancia de la industria de rentas vitalicias en el sistema previsional chileno. El rubro, comentaron, “canaliza cerca del 60% del ahorro previsional hacia inversiones de largo plazo, contribuyendo al financiamiento de proyectos de infraestructura, empresas y al desarrollo económico del país”.
Naturalmente, el gremio de AFPs también anticipa un auge en los flujos, producto del aumento de cotización. La estimación de la Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones (AAFP) es que el sistema crecerá en 681 millones de dólares hacia agosto de 2028, cuando la tasa adicional alcance 1%. El volumen adicional de acercaría a los 40.000 millones de dólares en agosto de 2035, cuando la tasa de cotización adicional alcance a 4,5%.
Los desafíos de la nueva normativa
Si bien el aumento de cotización podría engrosar las carteras de las compañías de seguros que ofrecen rentas vitalicias, la reforma previsional que está en proceso de implementar Chile también trae consigo algunos desafíos para el sector.
La AACH recalcó en su reporte que la nueva normativa instaló –con el espíritu de aumentar la transparencia y la competencia– dos disposiciones con efecto directo en el régimen de rentas vitalicias. Ambas empezaron a regir en septiembre del año pasado.
La primera eliminó la posibilidad de que las compañías de seguros realicen ofertas externas a los clientes, asociadas a una oferta interna de rentas vitalicias en el SCOMP (Sistema de Consultas y Ofertas de Montos de Pensión). “Cuando una persona cumple con los requisitos para pensionarse, accede a la plataforma SCOMP, en la medida que pueda financiar una pensión mensual de renta vitalicia de al menos UF 2 (en torno a 40.800 pesos o 42 dólares)”, explicaron.
Esto abre un flanco para el sector, considerando que más del 70% de las rentas vitalicias se contrataban mediante esta modalidad –que contempla un acuerdo bilateral entre el cliente y la aseguradora– antes de la reforma.
La segunda disposición relevante redujo el requerimiento de pensión mínima para poder optar por una renta vitalicia, desde UF 3 (unos 122.500 pesos o 126 dólares) a UF 2.
“Considerando las tablas de mortalidad y tasas de descuento actuariales vigentes, este umbral implicaba un saldo acumulado aproximado de 25 millones de pesos en la cuenta individual de capitalización. Con la entrada en vigor de la reforma, el umbral se redujo a UF 2 mensuales, equivalente a un saldo requerido cercano a 16 millones de pesos”, comentaron desde la AACH.
Esta modificación, agregaron, “amplía el universo de afiliados elegibles para la modalidad de renta vitalicia, incorporando a pensionados de menores saldos que antes quedaban excluidos del mercado”.
Foto cedidaFabio Balboni, estratega macroeconómico en Wellington Management
Wellington Management refuerza su equipo de Global Macro con la incorporación de Fabio Balboni como estratega macroeconómico. Fabio aporta una amplia experiencia en macroeconomía europea, política monetaria, política fiscal y previsiones económicas.
Antes de incorporarse a la gestora, fue economista senior para Europa en HSBC y anteriormente ocupó distintos cargos en el Tesoro británico y la Comisión Europea. Como parte de la plataforma de Global Macro de Wellington Management, Balboni se centrará en la zona euro, Escandinavia y Suiza.
Asimismo, contribuirá al trabajo de análisis macroeconómico global junto a Eoin O’Callaghan y Mike Medeiros, y colaborará estrechamente con los equipos de inversión de toda la firma. Su incorporación refleja la continua ampliación y evolución de las capacidades de análisis macroeconómico de Wellington Management. Con el respaldo de un equipo global de estrategas con amplia experiencia, que cubre las principales economías y temáticas de mercado, la firma mantiene su compromiso de ofrecer un análisis diferencial que contribuya a fundamentar las decisiones de inversión en las carteras de sus clientes.
Wellington Management celebra la incorporación de Fabio y confía en que su experiencia contribuya a reforzar aún más las capacidades del equipo.
Los medios de comunicación han retratado al consumidor estadounidense como cada vez más cauto y presionado, aun cuando el gasto real se ha mantenido más sólido de lo que el sentimiento sugeriría. El conflicto en Oriente Medio ha empujado al alza los precios de la energía, y eso plantea una pregunta: ¿acabarán los hogares reduciendo su gasto y, de ser así, qué implicaría eso para los beneficios empresariales y para el crecimiento económico?
Cuando evaluamos la salud general del consumo y sopesamos los factores que lo respaldan, seguimos viendo un entorno fundamentalmente positivo. La imagen que surge de las transacciones con tarjeta de crédito, las tendencias del mercado laboral y las balance de los hogares no es la de un consumidor al borde del abismo; es la de un consumidor saludable que está ajustando, reasignando y continuando su gasto.
Lo que muestran los datos de gastos
Uno de los indicadores más útiles de la salud del consumidor proviene de los datos de gasto con tarjeta de crédito, que capturan la actividad en tiempo real a través de diferentes niveles de rentas y categorías. Visa y MasterCard proporcionaron actualizaciones a finales de mayo. Su mensaje fue coherente: las tendencias de gasto son estables a levemente acelerando.
Visa describió una «gran cantidad de resiliencia» en las categorías discrecionales y no discrecionales, en todas las bandas de gasto, con una ligera mejora continuada hasta mediados de mayo y más allá. MasterCard informó de un crecimiento continuo hasta mayo, con los consumidores realizando ajustes entre categorías. Estas tendencias indican que los consumidores no están reduciendo el gasto sino que se están inclinando algo hacia compras no discrecionales a medida que aumentan los precios de la energía.
La distinción importa. No estamos viendo angustia; estamos viendo presupuestación. Esto es especialmente cierto para los hogares donde la gasolina puede representar una mayor acción del gasto mensual. Pero la mayoría de los consumidores estadounidenses ha podido gestionar el aumento de los precios del gas y no ha reducido significativamente el gasto total. No pensamos que las bolsas de tensión se traduzcan automáticamente en un colapso más amplio de los consumidores.
Tres soportes subestimados
Hay tres factores que apoyan la salud del consumidor que a menudo se pasan por alto. Primero, la economía estadounidense es dramáticamente menos intensiva en energía de lo que solía ser. En comparación con los años 1980, 1990, 2000, o incluso la década de 2010, los hogares y las empresas requieren significativamente menos energía por dólar de actividad económica. Las energías renovables han crecido de forma constante en la combinación energética, y los mandatos de eficiencia de combustible han elevado los estándares de millas por galón para los vehículos durante la última década y media.
Para el hogar típico, la gasolina representa aproximadamente un 3 % a 4 % del gasto total. Un fuerte aumento de precios provoca un choque de cientos de puntos básicos en ese elemento – incómodo, pero manejable para la mayoría de los consumidores.
En segundo lugar, los salarios han superado la inflación desde 2022. Ese margen se ha estrechado recientemente, pero el efecto acumulativo de tres años de crecimiento real de los salarios ha fortalecido el poder adquisitivo (Exhibición 1). Además, el desempleo sigue siendo bajo en un 4,3 %, y las ofertas de trabajo siguen siendo considerables. Es un mercado laboral con baja velocidad – no mucha creación o pérdida de empleos – pero uno que es estable y no se está deteriorando. Además, los temores de que la inteligencia artificial (IA) pudiera canibalizar rápidamente el empleo no han aparecido en los datos agregados.
Lo que ha mostrado es productividad: la economía sigue mostrando fuertes ganancias de productividad, cada vez más amplificadas por la adopción de la IA en sectores mucho más allá de la tecnología. Las empresas de consumo que implementan la IA de manera efectiva en las operaciones y la interacción con los clientes ya están viendo los beneficios. El crecimiento salarial impulsado por la productividad apoya directamente al poder adquisitivo.
Tercero, las balance de los hogares están en una forma fuerte generacional (ver Figura 2). Casi el 40 % de las viviendas ocupadas por sus propietarios no tienen ninguna deuda hipotecaria. La renta variable de los hogares en inmuebles residenciales está en niveles históricamente elevados. Además, los años de ganancias compuestas de renta variable han creado un efecto riqueza significativo.
Además, los tipos de interés más altos, a menudo mencionados como un simple obstáculo, son en realidad un beneficio neto para los hogares con más activos que pasivos. Esos hogares ganan más en su efectivo/liquidez y rentas de renta fija.
Dónde vemos oportunidades
La incertidumbre en torno a la inflación y la energía ha llevado a una compresión múltiple en partes del sector de consumo. Hemos encontrado un valor atractivo en empresas de consumo discrecional durante el retroceso, particularmente en restaurantes, minoristas y nombres relacionados con viajes. Varias de estas empresas cotizan ahora por debajo de sus rangos de valoración históricos a pesar del crecimiento de los beneficios que sigue estando en línea con las normas a largo plazo y de los modelos de negocio que probablemente no serán interrumpidos por la IA.
Parte de la razón detrás de esto es que la preferencia de los consumidores por experiencias – viajes, cenas, entretenimiento en vivo – sobre bienes físicos se ha estado construyendo durante años. Hemos estado siguiendo la tendencia con nuestro propio método de clasificación (ver gráfico 3). La preferencia por las experiencias fue interrumpida solo por los confinamientos pandémicos y desde entonces se ha reanudado sin señales de desaceleración. Las empresas orientadas al sector de viajes siguen reportando una fuerte demanda, con debilidad concentrada en la región de Oriente Medio – proporcionando algunas pruebas de que los viajeros simplemente están redirigiendo el gasto a otros lugares. Estas tendencias sugieren que las personas prefieren gastar en el próximo viaje que en mejorar los productos del hogar.
Razones para tener confianza
En general, seguimos siendo constructivos respecto al consumidor, pero también selectivos y atentos.
No todos los consumidores están en la misma posición. Algunos hogares están manejando el entorno actual cómodamente, mientras que otros sienten más presión. Un conflicto prolongado que mantenga el petróleo a niveles elevados podría ser una verdadera limitación para el crecimiento económico, lo que refuerza la importancia de ser selectivo y centrarse en empresas alineadas con donde el gasto del consumidor sigue siendo más fuerte.
Los precios más altos de la energía han moderado parte del potencial de crecimiento económico impulsado por el consumidor. Pero los soportes subyacentes – balance de los hogares, crecimiento de los salarios reales, y un mercado laboral estable – permanecen intactos. Para los inversores dispuestos a mirar más allá de la incertidumbre a corto plazo, creemos que la renta variable orientada al consumidor sigue ofreciendo oportunidades de crecimiento atractivas.
Tribuna de Jeremiah Buckley y Joshua Cummings, gestores de cartera de Janus Henderson
Caixabank, Santander y BBVA lideran el ranking por grupos en términos de evolución de patrimonios, en los seis primeros meses del año. Además del efecto mercado, esta cifra es el reflejo de sus estrategias de negocio que han sido, principalmente, alianzas y reestructuraciones orientadas a reforzar la oferta de productos y a poner mayor foco en los clientes.
Caixabank: la importancia de la estructura
Un claro ejemplo ha sido Caixabank AM que, tras arrancar el año superando los 100.000 millones de euros gestionados en fondos de inversión nacionales, decidió crear una nueva estructura organizativa con foco en el cliente, especialización en servicio de alternativos y excelencia en la gestión. Básicamente, la gestora estructuró en dos equipos diferenciados el área de dirección de Inversiones: uno especializado en funciones de gestión, con David Manso al frente como director de Inversiones; y otro enfocado en servicios de inversión y atención personalizada al cliente con Álvaro Martín Sauto como director de Servicios de Inversión. Además, la gestora creó una nueva dirección de Desarrollo y Gestión de Activos Alternativos, dependiente de la dirección general y liderada por Álvaro Villanueva como responsable de la Dirección de Desarrollo y Gestión de Alternativos.
Tras esta reorganización, la gestora ha tomado otra decisión para apuntalar su oferta: refuerza sus alianzas con firmas internacionales y lanza dos nuevos fondos multiadvisor. “CaixaBank refuerza sus alianzas con firmas internacionales con el lanzamiento de dos nuevos fondos dirigidos a clientes de Advisory GPS, el servicio de asesoramiento para altos patrimonios de CaixaBank Wealth Management, con el objetivo de reforzar la propuesta de valor en este ámbito con soluciones de inversión innovadoras adaptadas a las nuevas demandas del mercado”, explicaba la entidad hace un mes.
Santander AM: tres pilares
La línea seguida por el segundo del ranking, Santander, ha sido similar y, durante 2026, los movimientos corporativos de Santander Asset Management (SAM) y del área de Wealth Management & Insurance del grupo han estado enfocados principalmente en tres ejes estratégicos: alianzas de distribución global, consolidación interna de fondos e integración operativa. En este sentido, Santander ha reforzado su brazo de gestión de patrimonios y banca privada mediante alianzas clave con grandes gestoras globales como BlackRock, Goldman Sachs y JPMorgan. Según ha explicado, el objetivo es ampliar la gama de productos de gestión alternativa, mercados privados y fondos temáticos comercializados a través de las plataformas de Santander AM.
Además, a lo largo del año, ha continuado optimizando su catálogo de fondos y vehículos de inversión en España para ganar eficiencia. Muestra de ello ha sido la reestructuración e integración de productos antiguos (como las gamas Santander PB Target) mediante fusiones por absorción autorizadas por la CNMV, o la disolución y reordenación de varias SICAVs gestionadas por la entidad tras las juntas extraordinarias de accionistas celebradas a principios de año.
Pero, sin duda, la gran noticia de estos últimos meses ha sido el fichaje de Carmen Alonso como nueva CEO global de Santander Asset Management (SAM), y cuya incorporación se ha hecho efectiva este mes de julio. Desde la firma recordaban que este nombramiento llegaba cuatro meses después de haber nombrado a Miguel Ángel Sánchez Lozano CEO interino de la gestora para sustituir en el cargo a Samantha Ricciardi.
BBVA AM: reordenar la oferta
En el caso de BBVA AM,al igual que el resto de las grandes gestoras bancarias, BBVA AM ha continuado reordenando su catálogo de vehículos. Esto incluye la integración por absorción de fondos de renta fija y garantizados cuyos plazos vencían en 2026, como, por ejemplo, la transformación de series de la gama BBVA Bonos y BBVA Fusión, para concentrar liquidez en fondos más eficientes y con mejores ratios de costes.
Además, ha reforzado la oferta del área BBVA Asset Management & Global Wealth incorporando una mayor proporción de inversión alternativa en las carteras de sus clientes de altos patrimonios, para mejorar la diversificación frente a los mercados tradicionales. Es más, principios de año, BBVA señaló que su buscaba multiplicar por cinco la inversión en mercados privados dentro de las carteras de sus clientes de Banca Privada en España, pasando del 2% actual al 10%, con foco en capital riesgo, deuda privada, infraestructuras e inmobiliario especializado. Según indicaba, la estrategia de BBVA combina la experiencia de BBVA AM y Banca Privada con alianzas internacionales, asesoramiento riguroso y estructuras semilíquidas para acercar los mercados privados a clientes con horizonte de inversión a largo plazo y tolerancia a la iliquidez.
Sin embargo, para la gestora, lo más relevante durante los seis primeros meses de 2026, es que se situó a la cabeza de las suscripciones netas de fondos de inversión en España, acumulando más de 1.150 millones de euros en entradas netas.
Los medios de comunicación han retratado al consumidor estadounidense como cada vez más cauto y presionado, aun cuando el gasto real se ha mantenido más sólido de lo que el sentimiento sugeriría. El conflicto en Oriente Medio ha empujado al alza los precios de la energía, y eso plantea una pregunta: ¿acabarán los hogares reduciendo su gasto y, de ser así, qué implicaría eso para los beneficios empresariales y para el crecimiento económico?
Cuando evaluamos la salud general del consumo y sopesamos los factores que lo respaldan, seguimos viendo un entorno fundamentalmente positivo. La imagen que surge de las transacciones con tarjeta de crédito, las tendencias del mercado laboral y las balance de los hogares no es la de un consumidor al borde del abismo; es la de un consumidor saludable que está ajustando, reasignando y continuando su gasto.
Lo que muestran los datos de gastos
Uno de los indicadores más útiles de la salud del consumidor proviene de los datos de gasto con tarjeta de crédito, que capturan la actividad en tiempo real a través de diferentes niveles de rentas y categorías. Visa y MasterCard proporcionaron actualizaciones a finales de mayo. Su mensaje fue coherente: las tendencias de gasto son estables a levemente acelerando.
Visa describió una «gran cantidad de resiliencia» en las categorías discrecionales y no discrecionales, en todas las bandas de gasto, con una ligera mejora continuada hasta mediados de mayo y más allá. MasterCard informó de un crecimiento continuo hasta mayo, con los consumidores realizando ajustes entre categorías. Estas tendencias indican que los consumidores no están reduciendo el gasto sino que se están inclinando algo hacia compras no discrecionales a medida que aumentan los precios de la energía.
La distinción importa. No estamos viendo angustia; estamos viendo presupuestación. Esto es especialmente cierto para los hogares donde la gasolina puede representar una mayor acción del gasto mensual. Pero la mayoría de los consumidores estadounidenses ha podido gestionar el aumento de los precios del gas y no ha reducido significativamente el gasto total. No pensamos que las bolsas de tensión se traduzcan automáticamente en un colapso más amplio de los consumidores.
Tres soportes subestimados
Hay tres factores que apoyan la salud del consumidor que a menudo se pasan por alto. Primero, la economía estadounidense es dramáticamente menos intensiva en energía de lo que solía ser. En comparación con los años 1980, 1990, 2000, o incluso la década de 2010, los hogares y las empresas requieren significativamente menos energía por dólar de actividad económica. Las energías renovables han crecido de forma constante en la combinación energética, y los mandatos de eficiencia de combustible han elevado los estándares de millas por galón para los vehículos durante la última década y media.
Para el hogar típico, la gasolina representa aproximadamente un 3 % a 4 % del gasto total. Un fuerte aumento de precios provoca un choque de cientos de puntos básicos en ese elemento – incómodo, pero manejable para la mayoría de los consumidores.
En segundo lugar, los salarios han superado la inflación desde 2022. Ese margen se ha estrechado recientemente, pero el efecto acumulativo de tres años de crecimiento real de los salarios ha fortalecido el poder adquisitivo (Exhibición 1). Además, el desempleo sigue siendo bajo en un 4,3 %, y las ofertas de trabajo siguen siendo considerables. Es un mercado laboral con baja velocidad – no mucha creación o pérdida de empleos – pero uno que es estable y no se está deteriorando. Además, los temores de que la inteligencia artificial (IA) pudiera canibalizar rápidamente el empleo no han aparecido en los datos agregados.
Lo que ha mostrado es productividad: la economía sigue mostrando fuertes ganancias de productividad, cada vez más amplificadas por la adopción de la IA en sectores mucho más allá de la tecnología. Las empresas de consumo que implementan la IA de manera efectiva en las operaciones y la interacción con los clientes ya están viendo los beneficios. El crecimiento salarial impulsado por la productividad apoya directamente al poder adquisitivo.
Tercero, las balance de los hogares están en una forma fuerte generacional (ver Figura 2). Casi el 40 % de las viviendas ocupadas por sus propietarios no tienen ninguna deuda hipotecaria. La renta variable de los hogares en inmuebles residenciales está en niveles históricamente elevados. Además, los años de ganancias compuestas de renta variable han creado un efecto riqueza significativo.
Además, los tipos de interés más altos, a menudo mencionados como un simple obstáculo, son en realidad un beneficio neto para los hogares con más activos que pasivos. Esos hogares ganan más en su efectivo/liquidez y rentas de renta fija.
Dónde vemos oportunidades
La incertidumbre en torno a la inflación y la energía ha llevado a una compresión múltiple en partes del sector de consumo. Hemos encontrado un valor atractivo en empresas de consumo discrecional durante el retroceso, particularmente en restaurantes, minoristas y nombres relacionados con viajes. Varias de estas empresas cotizan ahora por debajo de sus rangos de valoración históricos a pesar del crecimiento de los beneficios que sigue estando en línea con las normas a largo plazo y de los modelos de negocio que probablemente no serán interrumpidos por la IA.
Parte de la razón detrás de esto es que la preferencia de los consumidores por experiencias – viajes, cenas, entretenimiento en vivo – sobre bienes físicos se ha estado construyendo durante años. Hemos estado siguiendo la tendencia con nuestro propio método de clasificación (ver gráfico 3). La preferencia por las experiencias fue interrumpida solo por los confinamientos pandémicos y desde entonces se ha reanudado sin señales de desaceleración. Las empresas orientadas al sector de viajes siguen reportando una fuerte demanda, con debilidad concentrada en la región de Oriente Medio – proporcionando algunas pruebas de que los viajeros simplemente están redirigiendo el gasto a otros lugares. Estas tendencias sugieren que las personas prefieren gastar en el próximo viaje que en mejorar los productos del hogar.
Razones para tener confianza
En general, seguimos siendo constructivos respecto al consumidor, pero también selectivos y atentos.
No todos los consumidores están en la misma posición. Algunos hogares están manejando el entorno actual cómodamente, mientras que otros sienten más presión. Un conflicto prolongado que mantenga el petróleo a niveles elevados podría ser una verdadera limitación para el crecimiento económico, lo que refuerza la importancia de ser selectivo y centrarse en empresas alineadas con donde el gasto del consumidor sigue siendo más fuerte.
Los precios más altos de la energía han moderado parte del potencial de crecimiento económico impulsado por el consumidor. Pero los soportes subyacentes – balance de los hogares, crecimiento de los salarios reales, y un mercado laboral estable – permanecen intactos. Para los inversores dispuestos a mirar más allá de la incertidumbre a corto plazo, creemos que la renta variable orientada al consumidor sigue ofreciendo oportunidades de crecimiento atractivas.
Tribuna de Jeremiah Buckley y Joshua Cummings, gestores de cartera de Janus Henderson
Los medios de comunicación han retratado al consumidor estadounidense como cada vez más cauto y presionado, aun cuando el gasto real se ha mantenido más sólido de lo que el sentimiento sugeriría. El conflicto en Oriente Medio ha empujado al alza los precios de la energía, y eso plantea una pregunta: ¿acabarán los hogares reduciendo su gasto y, de ser así, qué implicaría eso para los beneficios empresariales y para el crecimiento económico?
Cuando evaluamos la salud general del consumo y sopesamos los factores que lo respaldan, seguimos viendo un entorno fundamentalmente positivo. La imagen que surge de las transacciones con tarjeta de crédito, las tendencias del mercado laboral y las balance de los hogares no es la de un consumidor al borde del abismo; es la de un consumidor saludable que está ajustando, reasignando y continuando su gasto.
Lo que muestran los datos de gastos
Uno de los indicadores más útiles de la salud del consumidor proviene de los datos de gasto con tarjeta de crédito, que capturan la actividad en tiempo real a través de diferentes niveles de rentas y categorías. Visa y MasterCard proporcionaron actualizaciones a finales de mayo. Su mensaje fue coherente: las tendencias de gasto son estables a levemente acelerando.
Visa describió una «gran cantidad de resiliencia» en las categorías discrecionales y no discrecionales, en todas las bandas de gasto, con una ligera mejora continuada hasta mediados de mayo y más allá. MasterCard informó de un crecimiento continuo hasta mayo, con los consumidores realizando ajustes entre categorías. Estas tendencias indican que los consumidores no están reduciendo el gasto sino que se están inclinando algo hacia compras no discrecionales a medida que aumentan los precios de la energía.
La distinción importa. No estamos viendo angustia; estamos viendo presupuestación. Esto es especialmente cierto para los hogares donde la gasolina puede representar una mayor acción del gasto mensual. Pero la mayoría de los consumidores estadounidenses ha podido gestionar el aumento de los precios del gas y no ha reducido significativamente el gasto total. No pensamos que las bolsas de tensión se traduzcan automáticamente en un colapso más amplio de los consumidores.
Tres soportes subestimados
Hay tres factores que apoyan la salud del consumidor que a menudo se pasan por alto. Primero, la economía estadounidense es dramáticamente menos intensiva en energía de lo que solía ser. En comparación con los años 1980, 1990, 2000, o incluso la década de 2010, los hogares y las empresas requieren significativamente menos energía por dólar de actividad económica. Las energías renovables han crecido de forma constante en la combinación energética, y los mandatos de eficiencia de combustible han elevado los estándares de millas por galón para los vehículos durante la última década y media.
Para el hogar típico, la gasolina representa aproximadamente un 3 % a 4 % del gasto total. Un fuerte aumento de precios provoca un choque de cientos de puntos básicos en ese elemento – incómodo, pero manejable para la mayoría de los consumidores.
En segundo lugar, los salarios han superado la inflación desde 2022. Ese margen se ha estrechado recientemente, pero el efecto acumulativo de tres años de crecimiento real de los salarios ha fortalecido el poder adquisitivo (Exhibición 1). Además, el desempleo sigue siendo bajo en un 4,3 %, y las ofertas de trabajo siguen siendo considerables. Es un mercado laboral con baja velocidad – no mucha creación o pérdida de empleos – pero uno que es estable y no se está deteriorando. Además, los temores de que la inteligencia artificial (IA) pudiera canibalizar rápidamente el empleo no han aparecido en los datos agregados.
Lo que ha mostrado es productividad: la economía sigue mostrando fuertes ganancias de productividad, cada vez más amplificadas por la adopción de la IA en sectores mucho más allá de la tecnología. Las empresas de consumo que implementan la IA de manera efectiva en las operaciones y la interacción con los clientes ya están viendo los beneficios. El crecimiento salarial impulsado por la productividad apoya directamente al poder adquisitivo.
Tercero, las balance de los hogares están en una forma fuerte generacional (ver Figura 2). Casi el 40 % de las viviendas ocupadas por sus propietarios no tienen ninguna deuda hipotecaria. La renta variable de los hogares en inmuebles residenciales está en niveles históricamente elevados. Además, los años de ganancias compuestas de renta variable han creado un efecto riqueza significativo.
Además, los tipos de interés más altos, a menudo mencionados como un simple obstáculo, son en realidad un beneficio neto para los hogares con más activos que pasivos. Esos hogares ganan más en su efectivo/liquidez y rentas de renta fija.
Dónde vemos oportunidades
La incertidumbre en torno a la inflación y la energía ha llevado a una compresión múltiple en partes del sector de consumo. Hemos encontrado un valor atractivo en empresas de consumo discrecional durante el retroceso, particularmente en restaurantes, minoristas y nombres relacionados con viajes. Varias de estas empresas cotizan ahora por debajo de sus rangos de valoración históricos a pesar del crecimiento de los beneficios que sigue estando en línea con las normas a largo plazo y de los modelos de negocio que probablemente no serán interrumpidos por la IA.
Parte de la razón detrás de esto es que la preferencia de los consumidores por experiencias – viajes, cenas, entretenimiento en vivo – sobre bienes físicos se ha estado construyendo durante años. Hemos estado siguiendo la tendencia con nuestro propio método de clasificación (ver gráfico 3). La preferencia por las experiencias fue interrumpida solo por los confinamientos pandémicos y desde entonces se ha reanudado sin señales de desaceleración. Las empresas orientadas al sector de viajes siguen reportando una fuerte demanda, con debilidad concentrada en la región de Oriente Medio – proporcionando algunas pruebas de que los viajeros simplemente están redirigiendo el gasto a otros lugares. Estas tendencias sugieren que las personas prefieren gastar en el próximo viaje que en mejorar los productos del hogar.
Razones para tener confianza
En general, seguimos siendo constructivos respecto al consumidor, pero también selectivos y atentos.
No todos los consumidores están en la misma posición. Algunos hogares están manejando el entorno actual cómodamente, mientras que otros sienten más presión. Un conflicto prolongado que mantenga el petróleo a niveles elevados podría ser una verdadera limitación para el crecimiento económico, lo que refuerza la importancia de ser selectivo y centrarse en empresas alineadas con donde el gasto del consumidor sigue siendo más fuerte.
Los precios más altos de la energía han moderado parte del potencial de crecimiento económico impulsado por el consumidor. Pero los soportes subyacentes – balance de los hogares, crecimiento de los salarios reales, y un mercado laboral estable – permanecen intactos. Para los inversores dispuestos a mirar más allá de la incertidumbre a corto plazo, creemos que la renta variable orientada al consumidor sigue ofreciendo oportunidades de crecimiento atractivas.
Tribuna de Jeremiah Buckley y Joshua Cummings, gestores de cartera de Janus Henderson
En 2026, los mercados de crédito han tenido que valorar dos fuerzas muy diferentes: los efectos de la inteligencia artificial y el conflicto en Oriente Medio. Mientras la IA plantea un shock de oferta estructural, la guerra ha impulsado los precios de la energía y provocado una ampliación temporal de los diferenciales de crédito, que posteriormente se recuperaron, incluso con unas tires al alza.
Perturbaciones en el lado de la oferta, no de la demanda
Las fuerzas que están marcando 2026 proceden de la oferta, no de la demanda. La guerra en Oriente Medio constituye un shock de oferta inmediato e inflacionario, mientras que la inteligencia artificial representa un shock estructural con potencial para aumentar la productividad y presionar los precios a la baja. En este contexto, creemos que conviene mantener una duración algo menor, ya que su capacidad de diversificación no es tan evidente en el régimen actual.
Un entorno propicio para la selección
Las perturbaciones de la oferta afectan de forma desigual a los sectores y emisores, aumentando la dispersión. Aunque los diferenciales han vuelto a niveles históricamente ajustados, el promedio oculta oportunidades. La IA, los tipos de interés más elevados y una mayor selectividad de los inversores están ampliando la diferencia entre ganadores y perdedores, creando oportunidades en determinados títulos.
Los bonos de high yield, los de mercados emergentes, el crédito titulizado y los convertibles son los segmentos que consideramos más interesantes de cara al segundo semestre de 2026. Sin embargo, pensamos que el cambio que define este año es el equilibrio, ya que el incremento de la dispersión ha generado valor en muchos sectores de crédito, y esto, en nuestra opinión, exige trasladar una parte del riesgo hacia el high yield y los préstamos bancarios de mercados desarrollados, así como mantener una diversificación elevada.
High yield global
Tras el estrechamiento de los diferenciales, el segmento de high yield vuelve a ofrecer oportunidades. Las dudas sobre algunas compañías de software han permitido identificar empresas mejor posicionadas para beneficiarse de la IA o con modelos de negocio difícilmente sustituibles. El sector de materiales de construcción es otro ámbito donde la debilidad del mercado de la vivienda ha generado oportunidades para invertir en emisores capaces de resistir un entorno débil y beneficiarse de una recuperación en la actividad de renovación de viviendas. Según nuestro punto de vista, la clave está en centrarse en ciertos emisores cuyo balance pueda parecer poco saneado actualmente, pero en el que un análisis crediticio pueda revelar una senda de mejoría convincente.
Mercados emergentes
La deuda corporativa de high yield de mercados emergentes ha sido uno de nuestros sectores preferidos durante varios años. En cierta medida, esto no ha cambiado: las empresas de telecomunicaciones y de utilities con balances sólidos cotizan con descuento respecto a sus homólogas de los mercados desarrollados. No obstante, ante la mayor cantidad de oportunidades que brindan otras regiones, consideramos conveniente reducir de forma selectiva la exposición a los bonos corporativos de mercados emergentes. En nuestra opinión, la deuda soberana de mercados emergentes con grado de inversión sigue siendo poco atractiva.
Crédito titulizado
Dentro del crédito titulizado, vemos valor en reducir la exposición a valores de transferencia de riesgo de crédito (CRT) —actualmente instrumentos de corto vencimiento y comportamiento estable, con un potencial limitado de revalorización del capital— y rotar hacia titulizaciones hipotecarias estadounidenses no garantizadas por agencias, donde el mercado teme una repetición de 2022, algo que, en nuestra opinión, no está justificado. También nos resultan atractivas las titulizaciones hipotecarias comerciales (CMBS) vinculadas a oficinas “de lujo”, donde muchas emisiones siguen descontando un nivel excesivo de estrés, a pesar del notable aumento en los desplazamientos y en las políticas de vuelta a la oficina. Consideramos adecuado reducir la exposición a obligaciones garantizadas por préstamos (CLOs) y reajustar las posiciones restantes hacia tramos con grado de inversión.
Préstamos bancarios
El poco atractivo relativo de los préstamos bancarios ha dado paso a una situación más favorable. Los criterios de concesión de préstamos siguen siendo menos estrictos que antes, pero la ampliación de los diferenciales lo compensa y la dispersión ha aumentado a medida que los inversores se han vuelto más selectivos. Vemos potencial para aumentar la exposición, en concreto, en los emisores del sector del software y la tecnología que se han visto afectados por los temores relacionados con la IA y están brindando oportunidades en el segmento de high yield.
Bonos convertibles
Los bonos convertibles conservan todo su atractivo, sobre todo en los sectores tecnológico y biotecnológico, al combinar la participación en el capital de la empresa con protección frente a las caídas en un sector marginado por los mandatos tradicionales. Los bonos convertibles tuvieron buenos resultados en 2025 de la mano de la recuperación del sector biotecnológico, pero, teniendo en cuenta que las valoraciones parecen menos atractivas que hace un año, recomendamos reducir la exposición. En todo caso, seguimos creyendo que las ventajas estructurales de esta clase de activo no han variado.
Conclusión
Los diferenciales de crédito han revertido en gran medida la ampliación anterior, lo que deja las valoraciones del mercado en general relativamente exigentes en términos de diferenciales, si bien unas tires relativamente elevadas siguen apuntando a un atractivo potencial de rentabilidad total. En nuestra opinión, esto respalda una postura más defensiva en cuanto al riesgo de crédito y la necesidad de contar con suficiente liquidez para aprovechar posibles dislocaciones del mercado.
Ahora bien, el estrechamiento de los diferenciales de los índices no significa que no haya oportunidades. La dispersión entre sectores y emisores ha aumentado de forma significativa, y la media está ocultando un mercado más interesante bajo la superficie. En nuestra opinión, se trata de un entorno que favorece ser selectivo en el riesgo. A los inversores no se les remunera demasiado por invertir en una cartera media de crédito, pero no hay por qué concentrarse en los valores medios. Las mejores oportunidades siguen estando en aquellos títulos de crédito cuyos fundamentales permanecen sólidos pese a haber sido penalizados por el mercado.
Tribuna de Campe Goodman y Rob Burn, gestores de renta fija de Wellington Management
Ante el aumento de la volatilidad bursátil en el cambio de semestre de 2026, Cristià Calle, ProInvestor de eToro, analiza el comportamiento de los inversores minoristas en renta variable. En un contexto marcado por las valoraciones tensionadas en Wall Street, el experto enfatiza la necesidad de diversificar hacia mercados emergentes y geografías como Europa y Asia, mientras posiciona a China y a los REITs como los activos más atractivos por multiplicadores y rentabilidad por dividendo.
El cierre del primer semestre de este año ha estado marcado por un repunte en la volatilidad de las bolsas globales, un escenario que está llevando a los inversores minoristas a replantear la composición de sus carteras de renta variable. Según la interpretación analítica de Calle, la hegemonía de los mercados estadounidenses empieza a mostrar síntomas de agotamiento fundamental debido a las altas exigencias en sus valoraciones.
«Las valoraciones en Estados Unidos se han vuelto muy exigentes, lo que hace más difícil justificar nuevas subidas únicamente por fundamentales», explica el profesional. Aunque reconoce que la exposición a tecnológicas con fuerte generación de caja no es motivo de alarma, el experto alerta sobre la elevada presencia de valores cíclicos en niveles que recuerdan a patrones de sobrecalentamiento histórico.
Oportunidades de inversión
Según su visión, en este entorno, el capital busca alternativas en geografías donde la relación riesgo-beneficio resulte más equilibrada. «Pese a las dudas que persisten sobre la velocidad de su reactivación macroeconómica, China emerge como una de las plazas más interesantes. Según Calle, el foco desmedido en la infraestructura de inteligencia artificial occidental ha dejado en un segundo plano a los conglomerados chinos, los cuales cuentan con productos competitivos de IA y presencia en toda su cadena de valor. A este catalizador se suma el descuento histórico al que cotizan los mercados emergentes respecto a la bolsa estadounidense, lo que convierte a la región asiática en una herramienta clave para potenciar los retornos a medio y largo plazo», explica.
En el caso de la renta variable europea, tras un ejercicio previo de fuertes avances —con índices como el IBEX 35 registrando alzas cercanas al 50%—, las valoraciones continúan ofreciendo márgenes razonables. Sin embargo, Calle matiza que para consolidar esta tendencia alcista será indispensable la expansión de los beneficios corporativos y una mayor estabilidad macroeconómica, especialmente en el suministro energético y la contención de la inflación.
Finalmente, como alternativa de generación de ingresos y protección en carteras diversificadas, el analista de eToro resalta el comportamiento de los REITs (fideicomisos de inversión inmobiliaria). A escala global, este sector se posiciona como una opción sólida al combinar valoraciones de activos en niveles de entrada atractivos con rentabilidades por dividendo muy competitivas para el inversor minorista.
Por más de una década, construir carteras parecía relativamente simple: incorporar algunos bonos para obtener rendimiento, sumar acciones de calidad y dejar que el contexto de mercado hiciera gran parte del trabajo. En un mundo dominado por tasas cercanas a cero, abundante liquidez y bancos centrales actuando como estabilizadores permanentes, los activos de crecimiento, la expansión de múltiplos y la concentración en grandes compañías tecnológicas fueron los grandes ganadores del ciclo.
La lógica era clara: cuando el dinero tiene costo casi nulo, el tiempo vale más que el flujo presente. Y en ese contexto, los inversores privilegiaron duration, crecimiento y momentum.
Sin embargo, el mercado de 2026 empieza a mostrar otra dinámica. El verdadero cambio no es la volatilidad. Es el cambio de régimen.
La inflación dejó de comportarse como un fenómeno transitorio y empezó a incorporar componentes más estructurales: relocalización de cadenas productivas, tensiones geopolíticas, mayores costos energéticos, presión salarial y déficits fiscales persistentes. Al mismo tiempo, los bancos centrales enfrentan una realidad distinta. Aun cuando los ciclos de suba parecen haber quedado atrás, el regreso al mundo de tasas ultra bajas luce mucho menos probable.
Y eso modifica de forma profunda la construcción de portafolios.
La geopolítica dejó de ser ruido de corto plazo y volvió a ser una variable de asignación estratégica. Los conflictos en Medio Oriente, las discusiones de seguridad energética, el reshoring industrial y la creciente fragmentación global están reintroduciendo factores que durante años quedaron parcialmente relegados por la globalización y la liquidez abundante. El mercado ya no descuenta sólo crecimiento futuro; vuelve a ponderar resiliencia, flujos, capacidad de adaptación y solidez financiera.
En este escenario, muchas de las relaciones históricas entre activos también comienzan a cambiar. Después de años en que diversificar parecía menos relevante, las correlaciones empiezan a normalizarse y el equilibrio vuelve a ganar importancia.
La renta fija recupera protagonismo no solo como cobertura potencial, sino también como fuente de carry. Los créditos corporativos de corta y media duración vuelven a ofrecer rendimientos atractivos sin riesgos extremos de duration. Al mismo tiempo, las estrategias activas tienen un entorno más fértil, impulsado por una mayor dispersión entre sectores, compañías y regiones.
En renta variable, el liderazgo también comienza a ampliarse. La capacidad de generar caja, el poder de fijación de precios, los balances sólidos y los modelos de negocio resilientes vuelven a ocupar un lugar central en la selección de activos. Incluso sectores relegados durante la era de liquidez extrema —como infraestructura, energía, materiales o ciertas estrategias defensivas— recuperan espacio en carteras diversificadas.
A su vez, la volatilidad reciente también dejó una señal importante: los mercados pueden seguir mostrando resiliencia incluso en contextos de elevada incertidumbre, aunque con liderazgos más rotativos y menos lineales. Eso obliga a abandonar visiones demasiado rígidas y aceptar la flexibilidad como una ventaja estratégica.
Esto no implica el fin del crecimiento ni de la innovación. La IA, la automatización y la digitalización probablemente seguirán siendo de los motores estructurales más importantes de la próxima década. Pero el mercado empieza a diferenciar más entre narrativa y valuación, entre expectativa y capacidad efectiva de monetización.
Y allí aparece uno de los mayores desafíos: evitar construir carteras excesivamente dependientes de un único escenario.
Durante años, muchos portafolios funcionaron bajo la premisa implícita de que la liquidez global corregiría cualquier desequilibrio. Hoy, el mercado exige estructuras más robustas, más equilibradas y menos lineales.
La velocidad del mercado está destruyendo la interpretación. En una dinámica de titulares instantáneos, algoritmos y reacciones cada vez más rápidas, muchas veces se confunde movimiento con tendencia y volatilidad con cambio estructural. Pero invertir no debería consistir en perseguir cada ruido de mercado ni en reaccionar de forma impulsiva a cada evento coyuntural.
No se trata de hacer trading permanentemente, sino de leer estructuras. El desafío para los próximos años probablemente no será adivinar el próximo activo de moda, sino construir portafolios capaces de adaptarse a distintos escenarios macroeconómicos, equilibrando crecimiento, protección y generación de ingresos.
En definitiva, el mercado parece estar dejando atrás la lógica de las apuestas unidireccionales para volver a premiar algo más clásico: la diversificación real.
Y en un contexto donde los titulares cambian cada semana, la estrategia vuelve a importar más que la narrativa.
Los roles de estratega y asesor financiero también cambian. Ya no alcanza con identificar tendencias de corto plazo o perseguir los activos con mejor proyección o performance reciente. La verdadera diferenciación pasa por carteras capaces de convivir con un entorno más incierto, más volátil y estructuralmente más complejo.
Incluso en una industria cada vez más atravesada por la IA, la automatización y la velocidad de procesamiento, el criterio humano sigue siendo irremplazable para interpretar contextos, ponderar riesgos y distinguir señal de ruido.