Las campañas de activismo accionarial se incrementaron en un 11 % en Europa durante los cinco primeros meses de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, según el informe “A&M Activist Alert (AAA) – 2026 Interim Outlook”, elaborado por Alvarez & Marsal (A&M). El estudio constata que los fondos activistas mantienen su presión sobre las empresas cotizadas, aunque cada vez recurren más a conversaciones privadas con los consejos de administración para impulsar cambios estratégicos antes que a campañas públicas.
El activismo accionarial consiste en la toma de participaciones por parte de inversores con el objetivo de influir en la estrategia de las compañías y acelerar la creación de valor para el accionista.
Un activismo más silencioso
Aunque tradicionalmente estas campañas se asociaban a enfrentamientos públicos con los consejos de administración, el mercado evoluciona hacia modelos de diálogo más discreto y negociaciones directas con las empresas antes de plantear actuaciones públicas. El informe identifica esta evolución hacia un activismo más «silencioso» como una de las principales tendencias del mercado europeo.
Este enfoque busca influir en las decisiones corporativas sin trasladar el conflicto al mercado y favorece un diálogo más constructivo entre compañías y accionistas. Así, según el análisis de Alvarez & Marsal, las compañías en las que los fondos activistas optan por un enfoque privado obtienen, de media, una rentabilidad para el accionista un 7,3 % superior tras dos años. Además, estas empresas realizan menos adquisiciones y más desinversiones, lo que refleja un mayor foco en la asignación eficiente del capital.
Dónde se concentra el activismo
Por sectores, el consumo continúa siendo el principal objetivo de las campañas de activismo en Europa y concentra el 24 % del total. El estudio también destaca el renovado interés por las compañías industriales, así como el aumento de las demandas relacionadas con operaciones corporativas y asignación de capital.
El análisis geográfico de las campañas activistas en Europa revela una marcada concentración en unos pocos mercados clave. Reino Unido lidera claramente, alcanzando cerca del 45 % del total en 2026, tras un crecimiento sostenido desde el ~30 % registrado en años anteriores. Alemania se mantiene como el segundo mercado más activo, con una participación de entre el 20 % y el 27 % a lo largo del periodo. Suiza y Escandinavia completan el grupo de mercados relevantes, con cuotas de entre el 8 % y el 20 %. Francia, Italia y Benelux mantienen una presencia más moderada pero estable. España, por su parte, aunque continúa representando una fracción marginal del total (en torno al 2-4 %), se mantiene como un mercado a seguir dentro del panorama europeo del activismo corporativo.
Para Alvarez & Marsal, el aumento del activismo accionarial refuerza la importancia de que las compañías cuenten con una estrategia clara, una comunicación precisa con el mercado y una propuesta de valor sólida para responder a las expectativas de los inversores.



