Comunicación, transparencia y educación financiera: pilares para impulsar la previsión social complementaria en España
| Por Rocío Martínez | 0 Comentarios

En un escenario en el que el sistema público de pensiones no podrá garantizar por sí solo niveles adecuados y estables de renta en la jubilación, la previsión social empresarial se configura como un elemento estructural de la estrategia retributiva y de personas de las compañías. Así lo recoge la 11ª edición del informe “Situación de las pensiones en España”, elaborado por KPMG. El estudio afirma que aquellas organizaciones que actúen de forma anticipada, con diseños eficientes, bien comunicados y sostenibles en coste, “estarán mejor posicionadas para afrontar el reto demográfico y reforzar su competitividad a largo plazo”.
El estudio incluye un decálogo de los puntos más relevantes de la situación de las pensiones en España, así como las claves para avanzar en el desarrollo de la previsión social en España.
1.- El sistema público de pensiones ofrece hoy una elevada tasa de sustitución, pero su viabilidad futura está estructuralmente comprometida. España mantiene una de las tasas de reemplazo más altas de la OCDE (en torno al 80% para salarios medios), pero afronta un rápido deterioro de sus equilibrios financieros: envejecimiento poblacional, incremento sostenido del gasto en pensiones y un déficit contributivo persistente, financiado crecientemente vía transferencias del Estado y endeudamiento. Las proyecciones sitúan el gasto público en pensiones cerca del 17% del PIB en 2050, uno de los niveles más altos del entorno europeo.
2.- Las reformas recientes han reforzado los ingresos del sistema, pero no neutralizan las presiones demográficas y de gasto a medio y largo plazo. Medidas como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, la cuota de solidaridad o el aumento progresivo de las bases máximas elevan la recaudación, pero no compensan el impacto agregado de la indexación al IPC, la mayor esperanza de vida y la entrada de nuevas cohortes con pensiones iniciales más elevadas. La sostenibilidad del sistema seguirá requiriendo ajustes adicionales, previsiblemente tanto por la vía de ingresos como de parámetros de prestación.
3.- La previsión social empresarial deja de ser una opción y se consolida como una necesidad estructural. A pesar de los avances recientes, solo el 27% de las empresas dispone de algún sistema de previsión social para sus empleados, con una implantación muy desigual por sectores. España continúa muy alejada de los estándares europeos de cobertura del segundo pilar, lo que anticipa una brecha creciente entre salario y pensión futura para una parte relevante de la población activa.
4.- El mercado converge claramente hacia esquemas de aportación definida, con niveles de ahorro todavía insuficientes. La práctica de mercado muestra una clara preferencia por planes de aportación definida, con una inversión media empresarial en planes dirigidos a toda la plantilla del 3,6% del salario. Este esfuerzo resulta limitado para compensar la pérdida esperada de ingresos en la jubilación, especialmente en colectivos con bases de cotización máximas o carreras profesionales largas.
5.- Los planes de pensiones de empleo simplificados están actuando como catalizador de crecimiento, especialmente en el ámbito sectorial. El despliegue de los PPES y, en particular, el caso del sector de la construcción, ha generado un aumento muy significativo del número de partícipes en planes de empleo. No obstante, el incremento en cobertura no siempre se traduce en un aumento proporcional del ahorro acumulado, lo que pone de relieve la importancia del diseño de aportaciones, la gobernanza y la comunicación.
6.- Las empresas muestran una mayor predisposición a actuar, pero demandan soluciones sostenibles y flexibles en coste. Más de la mitad de las compañías declara tener en su agenda medidas de planificación de la jubilación a corto o medio plazo, mientras se reduce el porcentaje de compañías que descartan realizar aportaciones. Ganan peso fórmulas como las aportaciones vinculadas a resultados, los esquemas combinados empresa‑empleado y los modelos de retribución flexible como mecanismos para equilibrar compromiso financiero y control presupuestario.
7.- El plan de jubilación se consolida como uno de los beneficios sociales más valorados por los empleados. Tras el seguro médico, el plan de jubilación es el beneficio social con mayor valoración, y aumenta de forma significativa la preocupación de los empleados por su jubilación futura. Este contexto refuerza el papel de la empresa como actor clave del bienestar financiero y de la retención y fidelización del talento.
8.- Persisten déficits relevantes de conocimiento sobre el funcionamiento del sistema, pese a una mayor sensibilidad social. Aunque mejora el conocimiento sobre la edad legal de jubilación, se observa un retroceso en la comprensión de elementos críticos como las penalizaciones por jubilación anticipada, los incentivos a la jubilación demorada o el impacto de la base de cotización. Más del 50% de los encuestados sigue percibiendo el sistema como poco transparente, lo que evidencia una clara oportunidad para reforzar estrategias de comunicación y educación financiera ligadas a los sistemas de empresa.
9.- La previsión social empresarial se consolida como palanca estratégica para la competitividad y la gestión del envejecimiento de las plantillas. Más allá del cumplimiento normativo, los sistemas de previsión social permiten a las empresas anticipar salidas ordenadas, facilitar modelos de jubilación flexible, reforzar la propuesta de valor al empleado y mitigar riesgos retributivos y reputacionales en un entorno de presión demográfica y regulatoria creciente.
10.- La evolución del marco normativo y de mercado refuerza la conveniencia de revisar y ajustar periódicamente los sistemas de previsión social existentes. Los cambios acumulados en materia de incentivos, límites de aportación, modalidades de jubilación y nuevos productos sectoriales están introduciendo mayor complejidad en el entorno de la previsión social empresarial. En este contexto, cobra relevancia que las empresas realicen ejercicios periódicos de revisión y ajuste de sus sistemas para asegurar su coherencia con los objetivos retributivos, el marco regulatorio vigente y las mejores prácticas de mercado.












