La sofisticación en la inversión de los family offices impulsa el apetito por el riesgo

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El creciente nivel de sofisticación en las inversiones está contribuyendo a un aumento del apetito por el riesgo en las family offices, así como a un mayor interés por los activos alternativos, según una nueva investigación global de Ocorian, proveedor especializado de servicios para personas de alto patrimonio, family offices, instituciones financieras, gestores de activos y empresas. En concreto, el 76% considera que la mayor sofisticación de las family offices está llevando a que más empleados participen en operaciones más complejas y a que se refuerce la infraestructura operativa.

Esto está contribuyendo a un aumento del apetito por el riesgo: alrededor del 66% de los encuestados afirman que el apetito por el riesgo de su organización aumentará en los próximos 12 meses, según el estudio de Ocorian realizado entre miembros de familias, altos empleados de family offices e intermediarios que gestionan un patrimonio total de 68.260 millones de dólares. Solo el 7% cree que su apetito por el riesgo disminuirá, mientras que el 27% considera que se mantendrá igual.

Las acciones europeas, las acciones de mercados emergentes y el capital privado son las clases de activos en las que los gestores de fondos de family offices prevén aumentar sus asignaciones en los próximos 12 meses.

También crece el interés por incrementar la exposición de las family offices a los activos alternativos —una tendencia a largo plazo con la que todos los encuestados estuvieron de acuerdo—. El 65% afirma que el Reino Unido lidera esta tendencia, según la ubicación de los activos o de las propias family offices. Más de la mitad (54%) señalan Oriente Medio, mientras que el 48% destacan la Unión Europea. Aproximadamente un tercio (31%) menciona África y solo el 24% las Américas.

El estudio, realizado en 13 países o territorios —entre ellos Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos, Singapur, Suiza, Hong Kong, Sudáfrica, Arabia Saudí, Mauricio y Bahréin—, revela que el aumento de la regulación en torno a los activos más arriesgados y especializados es la principal causa del mayor apetito por el riesgo, incluso por encima de las propias perspectivas de inversión.

Aproximadamente tres cuartas partes (73%) mencionan la mejora de la regulación como un factor clave, mientras que el 60% destaca el aumento de la transparencia. Solo la mitad (53%) considera que los mercados están listos para recuperarse, y el 39% cree que las family offices han mantenido demasiada liquidez durante demasiado tiempo.

No obstante, existe una clara necesidad de apoyo regulatorio: solo uno de cada seis encuestados (16%) cree que su organización está en una posición sólida para cumplir con las crecientes exigencias regulatorias en un contexto de mayor complejidad, mientras que el 56% se considera “bastante preparado”. Más de una cuarta parte (27%) cree que su capacidad para cumplir con los requisitos regulatorios es simplemente promedio.

Esa transformación es especialmente visible en mercados como Singapur, donde los programas de incentivos fiscales para single family offices bajo las Secciones 13O y 13U de la Ley del Impuesto sobre la Renta exigen la contratación de al menos dos o tres profesionales de inversión para poder acogerse a dichos beneficios. Estas condiciones fomentan la expansión de los equipos, el fortalecimiento de la experiencia en inversión y la mejora de la infraestructura operativa en línea con estrategias cada vez más sofisticadas.

“Las family offices han reforzado significativamente sus operaciones en los últimos años, contratando más personal y mejorando sus infraestructuras a medida que se convierten en organizaciones más sofisticadas que realizan operaciones cada vez más complejas. En Singapur, esta tendencia se ve impulsada por los incentivos fiscales del gobierno para las single family offices, que exigen la contratación de varios profesionales de inversión como requisito para beneficiarse de los incentivos. Estas políticas no solo fomentan una mayor profesionalización, sino que también garantizan que las family offices dispongan del conocimiento interno necesario para gestionar inversiones cada vez más sofisticadas”, comentó Andrew Ho, Director Regional de Clientes Privados en Asia-Pacífico de Ocorian.

Además, añadió: “Las mejoras en la regulación de los activos más arriesgados son un factor clave en esta transformación, pero, al mismo tiempo, las family offices reconocen que necesitan un mayor apoyo regulatorio para aprovechar plenamente las oportunidades disponibles».

Jupiter AM ficha a Mercedes Garay como Business Development Support Executive

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Foto cedidaMercedes Garay, Business Development Support Executive de Jupiter AM para Iberia.

Jupiter AM refuerza su oficina de Iberia con la incorporación de Mercedes Garay como Business Development Support Executive. Garay es una profesional de la inversión con una sólida trayectoria en asesoramiento a clientes institucionales, servicios analíticos personalizados y diagnósticos de carteras, así como en supervisión de productos. 

Inició su carrera en Allfunds en 2007, asumiendo progresivamente puestos de mayor responsabilidad dentro de la división de Investment Solutions y de Digital Solutions, así como gestionando relaciones con clientes globales. Mercedes es licenciada en Administración y Dirección de Empresas por CUNEF y cuenta con la certificación European Financial Advisor (EFA) desde 2008. Asimismo, completó en 2010 un programa especializado en renta fija —deuda soberana y corporativa— en el IEB.

Mercedes se incorpora como Business Development Support Executive para Jupiter AM en Iberia, y trabajará en estrecha colaboración con el equipo de la gestora en este mercado, liderado por Susana García, Head of Business Development de la gestora en Iberia, quién reporta directamente a William López como responsable de Europa y Latam. El equipo de Iberia está también formado por Adela Cervera, Business Development Manager, y Jacobo Marín Mato como Business Development Director. Asimismo, el equipo en la región cuenta con el apoyo desde Londres de Julián Dipp, Marketing Manager para Iberia y Latinoamérica, así como con la colaboración de Santiago Mata, Business Development Director para Latinoamérica, quién está basado en Madrid.

 Décimo aniversario de Jupiter AM en Iberia

Jupiter Asset Management celebra en 2026 el décimo aniversario de la apertura de su oficina en Iberia. Desde su llegada a este mercado, en 2014, Iberia se ha consolidado como una región clave en la estrategia global de la gestora. Durante esta trayectoria de crecimiento, el equipo de Jupiter AM Iberia ha difundido la filosofía high conviction de la gestora y construido una sólida reputación entre los inversores españoles y portugueses como gestora de gestión activa con enfoque de alta convicción.

En estos diez años, el interés de los inversores en Iberia ha evolucionado de forma significativa. En este contexto de transformación estructural de los mercados, Jupiter Asset Management ha mantenido un compromiso firme y constante con Iberia, acompañando a sus clientes a lo largo de los distintos ciclos con una propuesta basada en la cercanía al inversor y en la capacidad de trasladar al mercado ibérico las capacidades globales de la gestora con coherencia y continuidad. Todo ello sustentado en una gestión activa real, de alta convicción y en el pensamiento independiente.

“Nuestras estrategias se ciñen al proceso sistemático para que los datos indiquen a dónde se dirigen los mercados”

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Foto cedidaJosh Corbin, especialista de producto de (izquierda) y Joe Kelly, Partner, Managing Director y Board Member de Campbell.

Los hedge funds están reviviendo, favorecidos por un contexto incierto. Dos expertos en estos vehículos, Joe Kelly, Partner, Managing Director y Board Member de Campbell, junto a Josh Corbin, Partner, especialista de producto de la firma, desgranaron los puntos fuertes de este tipo de productos y cómo se adaptan a la coyuntura de los mercados. El fondo U Access (IRL) Campbell Absolute Return UCITS es la estrategia estrella en alternativos líquidos de Campbell, una firma fundada en 1972 con sede en Maryland (Estados Unidos) que trabaja de la mano de UBP, que actúa como principal investment manager del fondo.

En una entrevista a Funds Society, Kelly y Corbin apuntan que en un ambiente de aparente “fin del excepcionalismo estadounidense”, intentan abordar los cambios en los entornos macro, con el fin de presentarse como “una fuente de retorno muy estable”. También resaltan que el mercado se está dando cuenta de que “un enfoque sistemático en mercados cambiantes tiene beneficios reales”. 

En términos generales, ¿cómo agrega valor un fondo de cobertura a una cartera de inversión?

Los hedge funds son excelentes diversificadores, así que, es un vehículo determinante en la cartera de un cliente. A veces, los inversores buscan inversiones como en real estate o en oro para diversificar, pero los hedge funds llevan esta función aún más lejos. Podemos negociar miles de inversiones a nivel mundial; operar en largo y en corto; negociar esas inversiones directamente, de forma direccional; podemos negociarlas entre sí de forma relativa… Los hedge funds ofrecen un conjunto sustancial de oportunidades diferentes a las que el inversor tipo tiene acceso. Nuestro fundador solía decir que los hedge funds pueden proporcionar diversificación global en una sola inversión y aunque esta idea tiene 50 años, aún es válida.

¿Y un hedge fund multiestrategia? ¿Cuál es su papel en una cartera?

Nosotros pasamos de una sola estrategia a añadir otras a lo largo de los años para lograr rendimientos estables a través de un ciclo de mercado. Esto se logra mejor en una inversión que englobe momentum, corto plazo, macro cuantitativa y market neutral en renta variable. Un cliente quiere una sola inversión en lugar de buscar cuatro gestores buenos para esas estrategias por separado. Además, un hedge fund multiestrategia ayuda a suavizar los movimientos por la diversificación. Por otra parte, con un enfoque multiestrategia intentamos afrontar la posible caída en desgracia de estrategias que estén de moda.

¿Qué hace que su fondo sea diferente de los competidores?

Uno de ellos es nuestro equipo y nuestra cultura. Operamos esta estrategia desde 1972 y hemos tenido muchas oportunidades para adaptar procesos y refinarlos. Somos una empresa propiedad de los empleados, lo que nos da ventaja desde una perspectiva de captación de talento y estabilidad de los equipos. También, como he citado anteriormente, la diversificación y simplificación a la hora de diversificar la cartera. A esto se unen varios factores desde una perspectiva estratégica.

Por ejemplo, combinamos aproximadamente 140 estrategias individuales en cuatro grupos principales (momentum, corto plazo, macro cuantitativa y market neutral en renta variable) y creemos que la ponderación equitativa de esos cuatro elementos es única en el sector. Incluso, más rápidas de ejecutar, ya que incluyen el corto plazo y la capacidad de acelerar algunas de las señales macroeconómicas. Por último, nos distingue la experiencia que aportamos a través de los datos que hemos recopilado a lo largo de los años, ya sea a través de la cultura colaborativa, donde nuestros equipos individuales trabajan de manera transversal, o a través de la estructura de propiedad y la estabilidad que proporciona.

¿Cuál de las cuatro estrategias de la firma encuentra más interesante? 

A medida que el mercado evoluciona, cambian las estrategias que nos parecen más interesantes. En estos momentos encontramos interesantes todas nuestras estrategias, pero dado el dinamismo actual del mercado y el proceso de digestión hacia un nuevo régimen de inflación más alta, las estrategias de corto plazo logran capturar los episodios de volatilidad. En estos momentos también es interesante la estrategia macro. El entorno actual está inherentemente diseñado para producir rendimientos relacionados con la forma en que interactúan las economías, y, actualmente, la relevancia de las materias primas en el plano macro es bastante importante por su efecto dominó.

Por lo tanto, la dispersión dentro de los mercados globales, y nuevamente, la forma en que las economías se van a reajustar en función de algunas de estas actividades potencialmente inflacionarias, se capturará a través del dinamismo de nuestra estrategia macro, que intenta operar en todas las economías de manera direccional en base al valor relativo. En resumen, creo que la estrategia de corto plazo captura la parte de la volatilidad del mercado, mientras que la estrategia macro está posicionada para capturar parte del nuevo régimen de cómo las economías se van a posicionar ahora unas con respecto a otras a nivel mundial.

¿Cómo seleccionan las posiciones en su cartera?

Nuestro proceso es 100% sistemático, lo que significa que dedicamos una cantidad significativa de esfuerzo al proceso de análisis cuando diseñamos una estrategia. Una de nuestras ventajas, como ya mencioné, radica en el proceso que hemos desarrollado durante más de 50 años. Cuando nuestro equipo desarrolla una estrategia, cuenta con numerosos parámetros para optimizar el proceso. De esta manera, una vez que una estrategia se incorpora a la cartera mediante este riguroso proceso de análisis, se le permite elegir las operaciones diarias, intradía, etcétera. Algunas, incluso, permiten un período de tenencia de una hora y otras, como las estrategias macro, pueden tener en cuenta plazos mensuales, trimestrales o semestrales.

Todas ellas se combinan para operar como subcarteras independientes. En este tipo de inversión hay cientos de equipos determinando la mejor manera de actuar en estos mercados para conformar las posiciones finales de la cartera. Después, se gestionan los riesgos. Es fundamental ceñirse al proceso sistemático, dejar que los datos indiquen hacia dónde se dirigen los mercados. Históricamente, los fondos de cobertura, y en particular los fondos de cobertura sistemáticos o cuantitativos, se han considerado un proceso opaco, lo que significa que se tiene muy poca información sobre cómo se determinan las posiciones en cartera. Nosotros adoptamos un enfoque opuesto: buscamos comprender, desde una perspectiva fundamental y orientada a la inversión, por qué una estrategia debería funcionar. Es un sistema muy basado en las matemáticas, pero queremos tener una comprensión intuitiva de cómo estas estrategias llegarán a sus posiciones, y eso nos permite probarlas y gestionar el riesgo de manera más robusta para asegurarnos de que los inversores entiendan que no es un proceso de caja negra interno de Campbell, sino que proporcionamos mucha información relacionada con el proceso de inversión.

¿Cómo gestionan el riesgo en su cartera?

Tenemos un equipo de riesgos que trabaja con los cuatro equipos de análisis principales para entender qué riesgos debe asumir un modelo dentro de la cartera, qué riesgo sería saludable, excesivo o insuficiente. Queremos ofrecer un riesgo significativo general a nuestros clientes, cuyas carteras tienen una exposición media del 20% en inversiones alternativas, por lo que necesitan incorporar un riesgo significativo para que tenga una verdadera función diversificadora.

Primero intentamos ofrecer un riesgo muy estable, digamos, una volatilidad anualizada del 8% al 10%, para que nuestros clientes entiendan qué se van a encontrar con nuestras estrategias. Para llevarlo a cabo, estimamos la volatilidad y las correlaciones del mercado en todos los instrumentos que entran en la cartera, una tarea que es todo un arte. Después -y esto nos lleva de nuevo a no ser una «caja negra»-, este proceso se consolida en un comité de inversiones en el que cada mañana se revisan las carteras para asegurarnos de que se ha modelado correctamente el entorno. Es decir, tenemos supervisión humana incluso con los beneficios de un proceso puramente sistemático.

¿Cómo podría afectar el contexto geopolítico y económico afectar el posicionamiento en este momento?

El entorno actual, subraya la necesidad de diversificar las carteras de los clientes, así que enfatiza la necesidad de estrategias como la nuestra. Sabemos que no faltarán cambios en el mercado, probablemente durante los próximos meses, este año es probable que veamos muchos más eventos, o, como dije, temas en evolución y factores cambiantes, por lo tanto, lo vemos como un conjunto de oportunidades muy valiosas para nuestro tipo de estrategia.

Small caps: una oportunidad que vuelve al radar del inversor

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Las compañías de pequeña capitalización (small caps) representan más del 10% de la capitalización bursátil global en libre flotación, pero siguen teniendo un peso reducido en muchas carteras. Históricamente, este segmento ha ofrecido rentabilidades atractivas a largo plazo y una diversificación relevante frente a las compañías de gran capitalización. Sin embargo, tras la pandemia, las small caps atravesaron un periodo prolongado de peor comportamiento relativo.

Sin embargo, en los últimos tiempos, la dinámica de rentabilidad relativa entre las compañías de pequeña y gran capitalización ha empezado a cambiar. El gráfico inferior ilustra la naturaleza cíclica de la rentabilidad relativa, con periodos de rentabilidad superior que suelen prolongarse en el tiempo a medida que se produce una rotación en el liderazgo del mercado. Es importante señalar que la valoración ha desempeñado un papel fundamental en este ciclo: aunque las small caps han llegado a cotizar históricamente con una prima de hasta el 30% frente a las de gran capitalización, esta situación se ha invertido en los últimos años. Actualmente, cotizan con un descuento cercano al 30 %,[1] un nivel inédito en más de dos décadas.

La inversión en small caps también permite obtener exposición a dinámicas de crecimiento menos representadas en los grandes índices globales. Muchas de estas compañías operan en nichos de mercado con elevadas barreras de entrada, modelos de negocio especializados y una mayor capacidad de crecimiento orgánico. Además, suelen estar más vinculadas a la evolución de sus economías domésticas y menos expuestas a los riesgos geopolíticos o regulatorios que afectan a las grandes multinacionales.

Gráfico: Rentabilidad relativa de las small caps frente a las large caps

La rentabilidad anterior no es garantía de rentabilidad futura. El valor de su inversión puede fluctuar. Fuente: Robeco, LSEG y MSCI. El gráfico muestra la rentabilidad relativa del MSCI World Index frente al MSCI World Small Cap Index. Tras el máximo de rentabilidad del mercado en cuestión, comienza un nuevo ciclo una vez que la rentabilidad inferior previa de dicho mercado aumenta hasta mostrarse al menos un 20% superior respecto al mínimo anterior (excepto en el caso del último ciclo de pequeña capitalización, que comenzó en febrero de 2025). La rentabilidad se basa en los índices de rentabilidad total a final de mes en USD. El periodo de la muestra abarca desde diciembre de 2000 hasta febrero de 2026. 

Un mercado de difícil acceso

No obstante, capturar este potencial no resulta sencillo. El universo global de small caps abarca cerca de 4.000 compañías y presenta características muy distintas a las del mercado de gran capitalización: menor cobertura por parte de analistas, mayor dispersión de rentabilidades y modelos de negocio mucho más heterogéneos. Estas características generan ineficiencias que pueden traducirse en oportunidades de alfa, pero también incrementan el riesgo de selección.

Precisamente por esta complejidad, los enfoques tradicionales de análisis fundamental encuentran mayores dificultades para cubrir el universo de forma eficiente. Del mismo modo, las estrategias puramente pasivas pueden derivar en exposiciones no deseadas a compañías de baja calidad, con problemas de liquidez o estructuras financieras más frágiles. En consecuencia, acceder de forma eficiente al universo de small caps requiere un enfoque más selectivo, disciplinado y sistemático.

Un enfoque sistemático avanzado para capturar oportunidades

En este contexto, las estrategias cuantitativas avanzadas (Next Gen) están ganando protagonismo. La combinación de modelos multifactoriales con técnicas de machine learning permite abordar algunos de los principales retos asociados a la inversión en small caps. A diferencia de los modelos lineales tradicionales, estas herramientas son capaces de identificar relaciones más complejas entre variables, detectar patrones en datos menos estructurados y adaptarse con mayor rapidez a cambios en el entorno de mercado.

La aplicación de la IA en la gestión cuantitativa permite, además, capturar mejor la diversidad del universo small cap. No todas las compañías responden de la misma manera a los distintos factores de inversión, y las relaciones entre valoración, calidad, momentum o revisiones de beneficios pueden variar de manera significativa según el contexto económico o sectorial. Los modelos Next Gen buscan precisamente entender esas interacciones dinámicas y construir carteras más robustas y adaptativas, capaces de procesar de forma sistemática miles de compañías dentro de un marco de inversión coherente y escalable.

En este marco, surgen soluciones como el Robeco NextGen Global Small-Cap Equity ETF, solución diseñada específicamente para navegar la complejidad del segmento combinando amplitud de universo, gestión sistemática y capacidades avanzadas de análisis de datos. El objetivo no es únicamente acceder al potencial de crecimiento de las small caps, sino hacerlo mediante un proceso disciplinado que permita identificar oportunidades de forma consistente, evitando al mismo tiempo una concentración excesiva y manteniendo una exposición diversificada al conjunto del universo global de pequeña capitalización.

 

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Tribuna de Mario Palao, Client Relationship Manager en Robeco

La mexicana Fibra Mty concreta la adquisición de Fibra Macquarie

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Foto cedidaJorge Avalos Carpinteyro, CEO de Fibra MTY

Dando lo que describen como un paso histórico en su crecimiento, la Fibra Mty –el primer fideicomiso de inversión en bienes raíces administrado y asesorado 100% internamente en México– anunció la compra exitosa de la Fibra Macquarie.

Según detallaron a través de un comunicado, se cumplieron exitosamente todas las condiciones necesarias para concluir su oferta pública de adquisición por los CBFIs del vehículo, alcanzando una aceptación superior al 80% de los certificados en circulación.

La operación, aseguraron, refleja la confianza de inversionistas y participantes del mercado en la visión, estrategia y modelo de gobierno corporativo de la compañía, además de representar un hito en la historia de la Fibra compradora y dar inicio a una nueva etapa de crecimiento para el fideicomiso, liderado por el CEO Jorge Avalos Carpinteyro.

Como resultado de esta transacción –y con base en la información pública correspondiente al primer trimestre de 2026 de ambas compañías–, los activos totales consolidados de Fibra Mty incrementarán a aproximadamente 6.500 millones de dólares, consolidando una de las plataformas inmobiliarias más grandes y relevantes del mercado mexicano.

Asimismo, considerando únicamente los CBFIs de los tenedores que aceptaron la oferta, el valor de la transacción asciende a aproximadamente a 1.700 millones de dólares, convirtiéndose en una de las operaciones más relevantes realizadas en el mercado público inmobiliario mexicano.

La integración de ambos portafolios permitirá consolidar una plataforma inmobiliaria de mayor escala, detallaron, con una presencia reforzada en el sector industrial y una base más sólida para continuar generando valor para inversionistas, clientes y demás grupos de interés.

Fibra Mty también destacó que el nivel de aceptación alcanzado permitirá llevar a cabo una transición ordenada y eficiente, trabajando de manera coordinada con el equipo de Fibra Macquarie para asegurar la continuidad operativa y capturar los beneficios estratégicos de la combinación.

“Este resultado confirma la confianza del mercado en nuestra visión de largo plazo y fortalece nuestra capacidad para seguir construyendo una de las plataformas inmobiliarias más relevantes de México”, señaló la compañía en su nota de prensa.

Con cifras al cierre de 2025, la Fibra Mty está compuesto por 118 propiedades en su portafolio, incluyendo 95 para uso industrial, 17 para uso de oficinas y seis para uso comercial.

Las bancas privadas miran con atención el cambio al impuesto de ganancia de capital en bolsa de Chile

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Con el objetivo trazado de estimular la economía local y generar un clima de negocios más amigable en Chile, el gobierno liderado por José Antonio Kast está impulsando el proyecto de megarreforma económica bautizado como Plan de Reconstrucción Nacional. Y un apartado en particular ofrece una oportunidad para inversionistas de alto patrimonio: la iniciativa de eliminar el impuesto a la ganancia de capital generada por la venta de activos locales con presencia bursátil.

El texto busca reincorporar el régimen de ingreso no renta para la ganancia obtenida en la venta en bolsa –entre otros mecanismos– de acciones, fondos mutuos y de inversión con alta presencia bursátil ajustada. Esto eliminaría el impuesto vigente, de 10%, asociado al artículo 107 de la Ley sobre Impuestos a la Renta (LIR).

Esto daría pie atrás al tributo creado en 2022, que en su momento fue controversial, dado su potencial impacto en el mercado de capitales local.

Antes del 2 de septiembre de ese año, este tipo de ganancias –generadas por la enajenación de activos financieros que cumplen con ciertas características– no pagaban impuestos. Sin embargo, el gobierno, liderado entonces por el expresidente Sebastián Piñera, decidió gravar la actividad, dejando esa tasa fija en los activos con beneficio 107 LIR.

En el caso de que se elimine este fenómeno, desde la industria de gestión patrimonial auguran que tendría un efecto positivo para los altos patrimonios locales. “Los inversionistas locales de alto patrimonio se verían beneficiados de forma directa debido a la naturaleza de sus inversiones y la estructura del beneficio”, explica a Funds Society el gerente general de SP Capital MFO, Patricio Parra.

Si se cumplen las intenciones del gobierno con su megarreforma –que actualmente se está tramitando en el Senado chileno–, la eliminación de este impuesto generaría un aumento en la rentabilidad neta. “En carteras de gran volumen, ese 10% de ahorro directo se traduce en montos significativos que quedan inmediatamente disponibles para reinversión”, comenta Parra.

Buenas noticias para altos patrimonios

Para los contribuyentes en los tramos más altos del Impuesto Global Complementario, que tienen tasas marginales de hasta 40%, acota, “obtener rentas no afectas a impuesto mediante la bolsa es una de las estrategias de optimización patrimonial más eficientes y atractivas”.

Desde Grey Capital, el socio fundador y gerente general, Nicolás Bacarreza, recalca que el beneficio central es operativo, ya que “elimina el costo de fricción tributaria que hoy mantiene congelado al ahorro local”. Para el profesional, este impuesto de 10% actuó estos años como un “desincentivo artificial, obligando a los portafolios que se gestionan bajo estructuras de largo plazo —como el APV— a quedarse estáticos para evitar el devengo impositivo en cada rebalanceo”.

Con un retorno al régimen de ingreso no renta en estas operaciones, explica, los asesores financieros pueden volver a reportfoliar, rotar activos y tomar utilidades bajo criterios puramente técnicos y de mercado, “sin un freno impositivo que castigue el interés compuesto del ahorro patrimonial y previsional dentro del país”.

En esa línea, también se espera que la medida aumente el atractivo de invertir en activos locales, en un momento en que los mercados domésticos han visto una reducción relevante de liquidez en los últimos años, por una variedad de factores. “En la práctica, reduce el costo tributario de invertir localmente, mejora el retorno después de impuestos y puede hacer más atractivo mantener parte del patrimonio en instrumentos domiciliados en Chile”, acota Fernando Suárez, senior portfolio manager de la plataforma de inversiones Fintual.

La firma ya había apostado por esta arista de la ley tributaria para impulsar una seguidilla de fondos que se acogen al beneficio del actual artículo 107 LIR, que permiten a los aportantes con ingresos por sobre los 3,5 millones de pesos (en torno a 3.900 dólares) mensuales aprovechar esa tasa de 10% como punto de eficiencia tributaria.

Atractivo de inversiones locales

Han pasado varias cosas que han afectado la liquidez de los mercados locales, incluyendo una sequía de IPOs que se ha extendido desde 2019 –cuando fue el debut bursátil de Cencosud Shopping, el brazo de centros comerciales del grupo Cencosud– en la bolsa chilena y los retiros parciales de fondos de pensiones, que extrajeron cerca de 46.000 millones de dólares del sistema. Sin embargo, desde la industria de gestión patrimonial aseguran que el impuesto asociado al artículo 107 LIR jugó un rol clave en la pérdida de liquidez de los mercados locales.

“Tras la aplicación del impuesto del 10% en 2022, el mercado bursátil chileno experimentó una fuerte caída en los montos transados diarios. El eliminar este impuesto busca reactivar el volumen de transacciones, haciendo que las acciones chilenas vuelvan a ser competitivas frente a otros mercados de la región”, recalca Parra, de SP Capital MFO.

Además, agrega, esto se convertiría en un incentivo a la apertura de nuevas compañías, ya que un mercado más líquido y dinámico genera un entorno más propicio para el fondeo corporativo.

El diagnóstico general es que el cambio de 2022 fue un error, haciendo eco de las críticas que levantó la medida en su momento. Desde la industria acusan que el impuesto ni siquiera recaudó lo que se pensaba. “Los datos demostraron que este impuesto fue un error de diseño técnico”, señala Bacarreza, de Grey, considerando que el Fisco recaudó cerca de 8 millones de dólares, frente a los 90 millones de dólares anuales que se anticipaban. “El costo en liquidez superó con creces el beneficio fiscal”, subraya.

En esa línea, el ejecutivo enfatiza en que un aumento en la liquidez del mercado diversifica las opciones de financiamiento de la economía en general, disminuyendo la dependencia de las compañías nacionales del crédito bancario tradicional. “Reactivar esta llave del financiamiento interno impulsa directamente la inversión en proyectos reales, empujando el crecimiento y el empleo desde nuestra propia arquitectura financiera”, comenta.

La gestión patrimonial entra en una nueva era: más tecnología, especialización y confianza

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La banca privada y la gestión de patrimonios viven un momento de gran transformación. El inversor es hoy más exigente, está más informado y es más digital, y los grandes patrimonios demandan un asesoramiento mucho más personalizado. 

Tecnología, activos alternativos, sostenibilidad, planificación fiscal, regulación financiera y acompañamiento estratégico marcaron el debate del I Encuentro de banca privada y gestión de patrimonios, celebrado bajo el título “El futuro del capital: confianza, rentabilidad y propósito en la nueva era patrimonial”.

Dos mesas de expertos centraron el evento: “La banca privada ante el nuevo inversor: regulación, confianza y digitalización”, moderada por Vicente Varó, director general de Finect, y “Gestión de Patrimonios 360º: sostenibilidad, alternativos y planificación integral”, moderada por Carlos García Ciriza, presidente de ASEAFI.

Un cliente más informado y una relación más exigente

El cambio en el perfil del inversor patrimonial fue una de las ideas centrales del encuentro. Ya no busca solo rentabilidad, sino criterio, transparencia y cercanía.

“El inversor tradicional de banca privada es mucho más sofisticado y con exigencias diferentes”, señaló Mario Rappanello, director Wealth & Banca Privada de Banco Mediolanum. El cliente “pide un asesoramiento completo” que incluye desde carteras hasta traspaso generacional o banca corporativa, según este experto.

Por su parte, Diego Abaitua, secretario general y director de Banca Privada de Renta 4, destacó la heterogeneidad del cliente, aunque con una tendencia clara: nuevas generaciones “nativas tecnológicas, que exigen una relación híbrida, personal y digital”.

Para Víctor Mir, responsable de Banca Patrimonial de MiraltaBank, el reto es mayor formación del cliente: “Tienen más información y mejor formación. Eso es un lujo, pero también una responsabilidad”, resaltó Mir.

Confianza, criterio y valor del asesor

El consenso fue claro: el discurso comercial ha perdido valor frente al criterio profesional en la gestión de inversiones.

“El inversor ya se da cuenta cuando hay un argumentario de venta. Eso ha pasado a la historia”, destacó Jorge Cabrera, director general de BDKapital

En la misma línea, Pablo Uriarte, socio de Abante, defendió el papel del asesor como guía: “Muchas veces tenemos que hacer de ‘Pepito Grillo’: lo que el cliente quiere no siempre es lo mejor para él”, explicó Uriarte.

“El mejor asesor es el que ayuda al cliente a luchar contra sí mismo”, sentenció Carlos García Ciriza, de ASEAFI.

La importancia de elegir los activos alternativos

Los activos alternativos ocuparon un papel central en ambas mesas, especialmente en el ámbito del private equity y la inversión ilíquida.

Diego Abaitua, de Renta 4, resaltó el fuerte crecimiento de la demanda en capital riesgo, un activo casi marginal hace una década.

En la segunda mesa, Sonsoles Santamaría, directora general de negocio de Tressis AV, recordó que “no son un tipo de activo, sino una forma de acceder a mercados privados”.

Ramiro Iglesias, CEO y cofundador de Crescenta, fue claro: “El error más caro es invertir en un producto de mala calidad. La selección es lo que diferencia una buena cartera de una mala”.

Por su parte, Juan Luis García Alejo director de Andbank Wealth Management, alertó de la creciente complejidad del mercado: “Antes era más fácil encontrar buen producto; ahora no es tan inmediato”.

Asimismo, Daniel Fernández, socio de Risk & Advisory de Grant Thornton, apuntó al futuro con la tokenización de activos que, según él, “dará acceso a inversiones hoy completamente ilíquidas”.

Sostenibilidad, pero de forma coherente 

La sostenibilidad fue abordada desde una visión práctica: más integración que marketing.

Para Sonsoles Santamaría, de Tressis AV, el eje es la coherencia entre valores y patrimonio: “Lo que buscan las familias es coherencia entre su estrategia empresarial, patrimonial y sus valores”, explicó la experta.

García Alejo (Andbank Wealth Management) señaló que la demanda existe, pero criticó el enfoque regulatorio europeo: “La convicción está, pero la norma va por otro lado”.

Desde una visión más técnica, Álvaro Fernández, socio en Auditoría de Entidades Financieras de Grant Thornton, insistió en que el ESG (siglas de Enviromental, Social y Governance, es decir, la inversión con criterios socialmente responsables) no puede estandarizarse: “No es un producto estándar; hay que entender qué busca cada inversor”, dijo Fernández.

En esta línea, Pablo Uriarte (Abante) añadió que la sostenibilidad suele ser una variable más dentro de la asignación de activos, no el eje central.

Inteligencia artificial y digitalización

La inteligencia artificial fue uno de los bloques más intensos del encuentro. “Es indispensable para ganar tiempo útil y estar más cerca del cliente”, destacó Mario Rappanello (Banco Mediolanum). Aunque matizó: “Puede dar respuestas, pero no la certeza que el cliente busca”.

En este sentido, Diego Abaitua (Renta 4) fue contundente: “No van a tener cabida los profesionales que no utilicen la IA”.

Aun así, el consenso fue claro: la tecnología no sustituye al asesor. Jorge Cabrera (BDKapital) señaló que el cliente llega más informado, mientras Daniel Fernández (Grant Thornton) advirtió de riesgos en los modelos y necesidad de control.

El resultado es un modelo híbrido consolidado. “Somos un banco de personas para personas”, sentenció Mario Rappanello (Banco Mediolanum).

Y Abaitua aportó un dato revelador: cuando el patrimonio crece, “en más del 90% de los casos el cliente acaba contactando con su banquero”.

Planificación patrimonial integral

El segundo panel profundizó en la visión global del patrimonio. Sonsoles Santamaría (Tressis AV) defendió la necesidad de separar lo estratégico de lo técnico: “La gobernanza debe quedarse en la familia. Lo técnico debe delegarse”, explicó la experta, que mencionó decisiones como sucesión, filantropía o dividendos.

Y lanzó una advertencia clave: “Una mala decisión fiscal va por delante de toda rentabilidad financiera”.

Por su parte, Pablo Uriarte (Abante) insistió en que la planificación fiscal no debe liderar el proceso: “Debería ser la última de las decisiones”. Para este experto, lo primero debe ser entender el propósito del patrimonio.

A partir de ahí, explicó, la cartera se construye de forma natural combinando activos financieros, inmobiliarios y empresariales.

Más tecnología, pero la confianza sigue siendo clave

El encuentro dejó una conclusión compartida: la gestión patrimonial vive una transformación profunda impulsada por la tecnología, la sofisticación del cliente y el crecimiento de los mercados privados. Pero, pese a los cambios, hay un requisito común que todo cliente exige: confianza.

En palabras de los expertos, el futuro de la banca privada será más digital, especializado y complejo, pero seguirá dependiendo de la misma base: la relación humana entre cliente y asesor.

¿Un Mundial de récords… financieros?

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La Copa del Mundo de 2026 no sólo será la edición más grande en la historia del futbol. También podría convertirse en uno de los mayores eventos de monetización deportiva jamás registrados.

Con 48 selecciones participantes, 104 partidos y una organización compartida entre México, Estados Unidos y Canadá, el torneo representa una expansión sin precedentes del producto futbolístico global. Pero detrás del espectáculo deportivo se encuentra una historia igualmente relevante para inversionistas, plataformas tecnológicas, operadores de apuestas y empresas de medios: la creación de un ecosistema con más audiencias, más datos y más oportunidades de monetización.

La FIFA estima ingresos por 8.911 millones de dólares durante 2026, una cifra récord impulsada principalmente por los derechos de transmisión, hospitalidad, venta de boletos y acuerdos comerciales. Solamente los derechos televisivos aportarán cerca de 3.925 millones de dólares, equivalentes al 44% de los ingresos previstos, mientras que la hospitalidad y las entradas representarán otro 34%.

La magnitud económica supera ampliamente los aproximadamente 7.500 millones de dólares generados por Qatar 2022 y refleja cómo el futbol se ha convertido en una plataforma global de entretenimiento y consumo digital.

Más partidos, más apuestas

La expansión del torneo implica un incremento sustancial en las oportunidades de negocio para la industria de las apuestas deportivas.

Los 104 encuentros representan un aumento de más de 60% respecto de los 64 partidos que se disputaron en el formato tradicional. Cada encuentro genera cientos de mercados posibles, desde el resultado final hasta estadísticas específicas y apuestas en vivo.

La tendencia coincide con un proceso de fuerte crecimiento del betting online (del inglés bet, apostar; se refiere a la acción de arriesgar dinero o bienes en el pronóstico de un evento incierto con la intención de obtener una ganancia económica), a nivel mundial y con una creciente sofisticación tecnológica basada en inteligencia artificial, análisis de datos y personalización de contenidos.

No obstante, la mayor transformación podría estar ocurriendo fuera de las casas de apuestas tradicionales.

Del betting a las finanzas del pronóstico

Plataformas como Polymarket y Kalshi están impulsando una nueva categoría: los mercados predictivos.

Aunque conceptualmente se asemejan a las apuestas deportivas, operan bajo una lógica más cercana a los mercados financieros. Los usuarios compran y venden contratos vinculados a probabilidades de ocurrencia, con precios que fluctúan en tiempo real de acuerdo con la información disponible y la percepción colectiva.

La frontera entre especulación financiera y entretenimiento deportivo comienza así a difuminarse.

Durante 2026, el volumen agregado de negociación de los principales mercados predictivos ha alcanzado niveles récord, superando los 24.000 millones de dólares mensuales en algunos períodos. En paralelo, Kalshi y Polymarket han incrementado significativamente su participación dentro de este segmento, beneficiándose de la creciente aceptación de este tipo de instrumentos entre inversionistas minoristas y usuarios provenientes del ecosistema cripto.

La Copa del Mundo aparece como el siguiente gran catalizador para esta industria.

Streaming y monetización digital

La otra gran batalla financiera se libra en el terreno de los contenidos. La fragmentación de las audiencias y el auge del consumo móvil han transformado el modelo tradicional de transmisión deportiva. El Mundial de 2026 será, previsiblemente, el más digital de la historia.

La combinación de televisión tradicional, plataformas de streaming, redes sociales y contenidos personalizados permitirá multiplicar las fuentes de ingresos más allá de la publicidad convencional.

La monetización basada en suscripciones, publicidad segmentada, comercio electrónico y experiencias digitales podría adquirir un peso creciente dentro de la economía del deporte.

Una industria cada vez más parecida a Wall Street

La evolución del ecosistema deportivo apunta hacia una convergencia cada vez mayor entre entretenimiento, tecnología y finanzas.

La información en tiempo real, la utilización de inteligencia artificial, la tokenización, las plataformas de trading de probabilidades y la creciente participación de inversionistas institucionales sugieren que el negocio deportivo se está moviendo hacia modelos que recuerdan cada vez más a los mercados financieros.

En ese contexto, el Mundial de 2026 podría pasar a la historia no sólo por ser el más grande en términos deportivos, sino por representar un punto de inflexión en la forma en que se monetiza la atención global.

Más partidos significan más audiencia; más audiencia implica más datos; y más datos generan nuevas oportunidades de negocio. La Copa del Mundo ya no es únicamente un torneo de futbol. Es, cada vez más, un gigantesco activo financiero global.

El reto de diversificar en tiempos de alta correlación: sigue siendo esencial, pero ya no es sencillo

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Durante décadas, la construcción de portafolios ha descansado sobre un principio casi incuestionable: la diversificación entre acciones y bonos permite suavizar los ciclos, amortiguar caídas y mejorar el perfil riesgo-retorno. Sin embargo, la experiencia reciente ha llevado a cuestionar este supuesto. La correlación positiva entre ambos activos —particularmente evidente en episodios como 2022— ha obligado a inversionistas y gestores a replantear uno de los pilares más básicos de la asignación estratégica.

El problema no es solo táctico; es estructural. La tradicional correlación negativa entre acciones y bonos se sustenta en un régimen de baja inflación y alta credibilidad de los bancos centrales. En ese contexto, los shocks de crecimiento afectan negativamente a la renta variable, pero impulsan a la renta fija vía recortes de tasas de referencia. Hoy, en cambio, los shocks inflacionarios dominan la dinámica macro. Cuando la inflación sorprende al alza, tanto acciones como bonos sufren: las tasas de interés suben y los múltiplos se comprimen simultáneamente. El principal mecanismo de diversificación dejó de funcionar cuando más se necesitaba.

No es un episodio aislado, sino una secuencia. Estamos transitando el cuarto shock inflacionario de la década: primero, el repunte de precios durante la reapertura post-COVID; luego, la invasión de Rusia a Ucrania, que amplificó las presiones inflacionarias; posteriormente, el aumento de aranceles y medidas comerciales que elevaron los costos; y ahora, un nuevo shock energético asociado a tensiones en Medio Oriente. En este contexto, la pregunta ya no es si la inflación es transitoria, sino cómo construir portafolios diversificados en un entorno donde los shocks de precios son recurrentes.

Este cambio de régimen tiene tres implicancias. Primero, reduce la efectividad de la diversificación tradicional justo cuando más se necesita: en escenarios de estrés. Segundo, eleva la volatilidad de los portafolios. Y tercero, obliga a reconsiderar el rol de la renta fija como activo defensivo.

Frente a este escenario, la pregunta clave es cómo construir resiliencia en carteras de largo plazo. No existe una solución única, pero sí algunas consideraciones.

En primer lugar, la diversificación debe ampliarse más allá de los activos tradicionales, incorporando también los alternativos —como hedge funds, private equity o private debt— que pueden ofrecer fuentes de retorno menos dependientes de la dirección de mercado. Asimismo, activos reales como infraestructura, commodities o real estate pueden ofrecer protección en entornos inflacionarios.

En este contexto, el oro merece una mención especial. Históricamente ha funcionado como un diversificador táctico, particularmente en episodios de estrés financiero o pérdida de credibilidad en políticas macroeconómicas. Durante la crisis financiera global de 2008, por ejemplo, el oro rentó positivo mientras los mercados accionarios colapsaban. Su baja correlación con activos tradicionales lo convierte en una herramienta útil de diversificación. Sin embargo, es importante matizar su rol: el oro no es, en general, un activo que reduzca la volatilidad total de la cartera de manera consistente. Por ello, su uso es más efectivo como complemento táctico que como pilar estructural.

En segundo lugar, la gestión activa de la duración y la exposición a inflación se vuelve central. La renta fija no desaparece, pero su rol evoluciona desde ancla pasiva hacia herramienta táctica.

En tercer lugar, la diversificación geográfica cobra nueva relevancia. Los ciclos económicos y las respuestas de política monetaria no están perfectamente sincronizados, especialmente en un mundo más fragmentado. Aprovechar estas divergencias puede ayudar a mitigar la concentración de riesgos macro.

Finalmente, es necesario revisar los marcos conceptuales con los que se construyen portafolios. Modelos basados en promedios históricos pueden ser insuficientes en un contexto de cambios de régimen. Incorporar análisis de escenarios, stress testing y supuestos dinámicos se convierte en una necesidad.

La conclusión es incómoda pero inevitable: la diversificación sigue siendo esencial, pero ya no es sencilla. En un entorno de shocks inflacionarios recurrentes y correlaciones inestables, construir portafolios robustos exige mayor sofisticación, flexibilidad y, sobre todo, una comprensión más profunda del régimen macro en el que se invierte. El desafío de largo plazo no es abandonar la diversificación, sino reinventarla.

El offshore latinoamericano entra en una nueva era de supervisión global

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Durante décadas, las estructuras offshore fueron asociadas en América Latina con privacidad financiera, diversificación patrimonial y acceso a jurisdicciones con marcos legales más sofisticados.

Sin embargo, el entorno regulatorio internacional ha cambiado de manera radical y está dando paso a una nueva etapa caracterizada por una supervisión más intensa, mayores obligaciones de transparencia y una cooperación sin precedentes entre autoridades tributarias y organismos de supervisión.

Más que el fin del negocio offshore, lo que se observa es una transformación profunda de sus reglas de funcionamiento.

Uno de los pilares de este cambio es el Common Reporting Standard (CRS), desarrollado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El estándar permite el intercambio automático de información financiera entre jurisdicciones y se ha convertido en uno de los principales instrumentos para combatir la evasión fiscal internacional.

Actualmente, más de 120 jurisdicciones participan en el esquema, que obliga a instituciones financieras, bancos, custodios y determinados vehículos de inversión a reportar información sobre cuentas mantenidas por residentes fiscales de otros países. La OCDE ha ampliado recientemente el alcance del sistema para incorporar activos digitales, dinero electrónico y determinadas estructuras de inversión indirecta.

En paralelo, el marco internacional de prevención de lavado de dinero continúa endureciéndose. El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), cuya red global comprende 205 jurisdicciones, ha intensificado las evaluaciones mutuas sobre la efectividad de los sistemas nacionales de combate al lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.

La tendencia tiene implicaciones directas para América Latina. Los países de la región, agrupados en GAFILAT (Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica; organización intergubernamental regional que agrupa a 18 países y cuyo objetivo principal es prevenir y combatir el lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y el financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva), se encuentran sometidos a revisiones periódicas que evalúan no solamente la existencia de regulación, sino la capacidad efectiva de las autoridades para supervisar, identificar beneficiarios finales y sancionar incumplimientos.

Para las entidades financieras y las firmas dedicadas a la gestión patrimonial internacional, el cambio representa un incremento significativo en las exigencias de cumplimiento. Los procesos de conocimiento del cliente (KYC), monitoreo transaccional y documentación fiscal han adquirido una importancia estratégica.

Asimismo, la creciente adopción de estructuras familiares internacionales, trusts y vehículos de planificación sucesoria está obligando a bancos privados, administradores de activos y multifamily offices a reforzar sus capacidades de compliance y asesoría fiscal internacional.

Especialistas del sector consideran que el paradigma tradicional de la banca offshore basada en el secreto bancario ha quedado atrás. La nueva propuesta de valor gira en torno a la sofisticación de los servicios, la planificación patrimonial, la diversificación geográfica y el acceso a mercados internacionales, pero bajo estándares mucho más estrictos de transparencia.

Este proceso también coincide con la expansión de los marcos de reporte para criptoactivos. La OCDE impulsa el Crypto-Asset Reporting Framework (CARF), que extenderá los mecanismos de intercambio de información hacia el universo de los activos digitales, reduciendo aún más las áreas tradicionalmente consideradas opacas.

En consecuencia, la industria de wealth management latinoamericana enfrenta un punto de inflexión. La supervisión internacional ya no distingue entre centros financieros tradicionales y jurisdicciones emergentes. La capacidad de adaptación regulatoria y el fortalecimiento de las funciones de cumplimiento se perfilan como elementos diferenciadores para los participantes del mercado.

Lejos de desaparecer, el negocio offshore parece estar evolucionando hacia un modelo más institucional, más transparente y estrechamente conectado con las prioridades regulatorias globales.