Victory Capital se retira de la batalla por adquirir Janus Henderson. Según ha explicado la firma, solo estaba dispuesta a avanzar con una operación negociada y consensuada que contara con el pleno respaldo del comité especial de Janus Henderson. Al no lograrlo, ha anunciado que, finalmente, retira su propuesta.
Aunque expresó su decepción con el proceso llevado a cabo, Victory Capital subrayó que mantiene intacta su valoración positiva del negocio de la gestora y de su equipo de profesionales de inversión. Además, la gestora destacó que decidió «explorar esta operación al considerar a Janus Henderson como una organización de alta calidad y un encaje estratégico potencialmente atractivo».
En paralelo, la entidad recalcó que su estrategia de adquisiciones no ha variado y que continuará buscando oportunidades que refuercen su competitividad mediante el aumento de tamaño y escala, la ampliación de su oferta de productos y el acceso a canales de distribución a nivel global, apoyándose en un historial consolidado de operaciones generadoras de valor.
En este sentido, recordó que ha completado ocho transacciones en los últimos 11 años, integrando con éxito operaciones que han fortalecido su diversificación y posicionamiento competitivo. Este desempeño ha contribuido a que la firma se sitúe como la gestora tradicional cotizada con mejor evolución desde su salida a bolsa en febrero de 2018, con una rentabilidad total para el accionista superior al 525%.
Victory Capital concluyó que seguirá evaluando oportunidades en el momento adecuado, manteniendo firme su compromiso con los accionistas, sus franquicias de inversión, empleados y clientes.
Foto cedidaEvert Van Walsum, Head of the Investor Protection and Sustainable Finance Department ESMA; y Serge Weyland, CEO de ALFI.
Algunas de las propuestas que incluye el Market Integration and Supervision Package de la Comisión Europea, presentado en diciembre de 2025, siguen levantando críticas en la industria europea de fondos. En concreto, Jean‑Marc Goy, Chairperson de la Asociación de la Industria de Fondos de Luxemburgo (ALFI), mostró su desacuerdo con la idea de que ESMA centralice mayor poder supervisor, dado que vamos hacia un mercado único.
“Dejando a un lado que sí hay otras iniciativas de este paquete con las que estamos de acuerdo y creemos que van en la dirección adecuada, como, por ejemplo, la eliminación de obstáculos para la distribución de fondos, debo señalar que hay un punto que no compartimos: la propuesta de otorgar mayores poderes centralizados a ESMA. La narrativa oficial de la Comisión Europea es que, dado que existe un mercado único, debería haber una única autoridad supervisora; pero esto no es correcto. De hecho, actualmente ya existe un principio clave en el marco UCITS y AIFMD: una única autoridad supervisora, que es el regulador del país de origen del fondo o del gestor”, afirmó Goy durante su discurso de apertura en el ALFI Global Asset Management Conference celebrado en Luxemburgo.
Complejidad y costes
Según su visión, que coincide con la de las otras asociaciones europeas de fondos, la propuesta de la Comisión Europea no simplificaría las cosas para los diferentes players de la industria. “Al contrario, lo complicaría y aumentaría el riesgo, y también los costes. Unos costes que recaerían en la industria y, en última instancia, en los inversores, reduciendo la competitividad de los productos europeos”, ha destacado.
Su reflexión se argumenta en las cifras que representa esta industria: “Actualmente, hay 25 billones de euros en fondos en toda la UE, frente a los 8,3 billones en Luxemburgo, y es importante recordar que 6 billones están gestionados por inversores europeos en Asia y otras regiones. Los fondos luxemburgueses se distribuyen en 80 jurisdicciones a nivel global. La preocupación de ALFI y de la industria no es competir con otros centros financieros, sino preservar el éxito de productos como UCITS, que han tardado décadas en consolidarse como estándar global. Si el sistema se vuelve más caro, complejo o inseguro, ese éxito podría ponerse en riesgo”.
Goy hizo hincapié en que el mensaje que se escucha de forma unánime en la industria es que no es necesario otorgar más poderes a ESMA. “Luxemburgo no está en contra de la convergencia ni de la armonización. Al contrario, las apoya plenamente, pero considera que ESMA ya dispone de las herramientas necesarias. Por ejemplo, puede emitir directrices, documentos de preguntas y respuestas, coordinar acciones supervisoras, realizar investigaciones y emitir opiniones. A veces basta con que los actores sepan que existe esa herramienta para garantizar la convergencia”, insistió ante un auditorio repleto de profesionales del sector.
Además, quiso cerrar su intervención haciendo un llamamiento claro: “La industria no está de acuerdo con esta parte de la propuesta, y es importante que se hagan oír, tanto a través de asociaciones como a nivel individual”.
Cabe destacar que, durante el mismo evento, los argumentos de Goy fueron apuntalados por Gilles Roth, Ministro de Finanzas de Luxemburgo, quien afirmó, en un gesto de sinceridad, que “la centralización de la supervisión no va a desbloquear el capital que Europa necesita; lo único que logra es añadir una capa adicional de complejidad”.
La búsqueda de la convergencia
Sobre este debate con la industria, la visión de ESMA también quedó reflejada por la intervención de Evert Van Walsum, Head of the Investor Protection and Sustainable Finance Department ESMA, en este mismo foro. Según explicó Van Walsum, la propuesta de la Comisión Europea responde a necesidades de la propia industria: “Nuestras investigaciones muestran que el 78% de los encuestados señalaba que existe un problema con los procedimientos de autorización en Europa, ya que son muy distintos entre jurisdicciones. Si uno acude a la CSSF, eso no ocurre, porque es una única entidad. Pero si eres una gestora y quieres operar en toda Europa, tienes que enfrentarte a cinco o siete procedimientos diferentes”, explicaba el representante de ESMA durante su participación en la conferencia de ALFI.
En este sentido, defendió que la propuesta no busca una “toma del control” por parte de ESMA, sino una búsqueda de convergencia en las normas. “La regulación europea ha ido evolucionando y este paso es una evolución más. No basta con tener normas comunes: también necesitamos convergencia en su aplicación. Esto implica que las reglas se interpreten y apliquen de la misma forma en toda Europa. ESMA ha trabajado intensamente en este ámbito mediante directrices, documentos de preguntas y respuestas (Q&A), etc. La siguiente etapa es la supervisión, que podría considerarse la última frontera. No significa que la supervisión deba ser idéntica en todos los casos, pero sí que los resultados deben ser coherentes. Aquí ESMA ha desarrollado herramientas como las acciones supervisoras comunes, destinadas a coordinar el trabajo entre las distintas autoridades nacionales”, destacó Van Walsum.
El representante de ESMA defendió que “el papel de la institución ha sido coordinar para que la supervisión sea lo más eficaz posible y, al mismo tiempo, facilitar el funcionamiento fluido del mercado dentro del marco regulatorio”. En este sentido, cabe recordar que ESMA también ejerce supervisión directa en determinados ámbitos, como las agencias de rating, los índices de referencia (benchmarks) y otras herramientas de transparencia.
Propuesta de armonización
Durante la conferencia de ALFI, ambas partes pusieron el foco en que la propuesta incluye que ESMA defina estándares técnicos para armonizar los procedimientos de autorización de gestores y productos. “Esto responde a un problema identificado: según el análisis de impacto de la Comisión Europea, alrededor del 70%-80% de los participantes considera que los procedimientos de autorización en Europa son demasiado diferentes”, insistía Van Walsum. En este sentido, explicó que la idea es armonizar aspectos como la información requerida, los procesos de autorización y la forma de presentación de dicha información.
Frente a esta idea, Serge Weyland, CEO de ALFI, señalaba que, justamente, es el diseño de un estándar técnico para los 27 países lo que no termina de convencer al sector. “Será difícil establecer estándares comunes y definir una plantilla única para la aprobación de fondos que, en la práctica, pueden ser muy distintos”, defendió, argumentando que no es lo mismo un fondo doméstico alemán distribuido a un número reducido de inversores institucionales en Alemania que un fondo luxemburgués con la misma estrategia, pero distribuido en 25 países, diez de ellos fuera de la Unión Europea.
Por último, desde ALFI quisieron añadir un último mensaje: “Es importante aclarar que esto no pretende frenar la innovación, ni impedir el desarrollo de nuevos productos, sino mejorar la integración y eficiencia del sistema”.
Las tensiones geopolíticas centradas en Irán están incrementando la volatilidad del mercado. En este contexto, creemos que los inversores pueden afrontar mejor la incertidumbre combinando una diversificación de sus inversiones principales con diferentes fuentes de rentabilidad y una asignación activa de activos.
Los acontecimientos geopolíticos que involucran a Irán siguen evolucionando rápidamente y son difíciles de predecir con precisión. Para los mercados financieros, el principal canal de transmisión continúa siendo la energía. El impacto general dependerá de cuánto tiempo se mantengan elevados los precios del petróleo , ya que un aumento persistente tendrá implicaciones más claras para la dinámica inflacionaria, las expectativas políticas y el crecimiento.
A corto plazo, prevemos una elevada volatilidad del mercado y posibles cambios temporales en las correlaciones entre activos, a medida que los inversores reevalúan los riesgos y consideran un abanico más amplio de escenarios. Periodos como este pueden poner a prueba la diversificación tradicional, especialmente cuando se combinan la inflación y los riesgos geopolíticos.
Este entorno refuerza la importancia de una cuidadosa construcción de cartera, combinando exposiciones centrales diversificadas con fuentes de rentabilidad menos dependientes de un único resultado macroeconómico. En la práctica, esto suele implicar la combinación de activos tradicionales con exposiciones no correlacionadas o diversificadas, incluyendo materias primas selectas, estrategias de rentabilidad absoluta, activos privados, divisas o enfoques basados en opciones, según corresponda, lo que puede ayudar a estabilizar las carteras cuando aumentan la volatilidad y las correlaciones.
Los inversores han confiado normalmente en la compensación negativa entre la renta variable y los bonos gubernamentales para obtener estabilidad durante periodos de aversión al riesgo. Sin embargo, los cambios estructurales en el panorama macroeconómico están poniendo en entredicho este paradigma, alterando el comportamiento de las correlaciones entre activos y reduciendo la confiabilidad de la tradicional combinación 60/40 entre acciones y bonos.
En un entorno donde las tensiones geopolíticas podrían agravar la presión sobre los precios de la energía y, por ende, la volatilidad inflacionaria, creemos que los inversores deben estar preparados para que las correlaciones se mantengan más inestables que en la era pre pandémica. Esto no invalida los activos tradicionales, pero sí sugiere que contar con un conjunto de herramientas más amplio podría resultar beneficioso.
Preparar las carteras para la incertidumbre
La verdadera diversificación requiere más que simplemente mantener activos adicionales. El objetivo es incluir exposiciones con distintos factores que impulsan la rentabilidad. Nuestro marco de diversificación enfatiza las estrategias que generan fuentes de rentabilidad diferenciadas que reaccionan de manera distinta en diferentes escenarios macroeconómicos. Estas estrategias pueden complementar la beta tradicional, a la vez que mejoran el potencial de rentabilidad y mitigan el riesgo.
Junto con la diversificación estructural, la asignación activa de activos sigue siendo una herramienta crucial para gestionar los desafíos y aprovechar las oportunidades que plantean los cambios abruptos en las condiciones y la mayor volatilidad. El aumento del riesgo geopolítico tiende a incrementar la dispersión entre regiones, sectores y estilos. En este contexto, el abanico de oportunidades para los gestores activos puede ampliarse.
La flexibilidad para ajustar la exposición a medida que evolucionan las condiciones, incluyendo la gestión dinámica del riesgo de renta variable y de duración, la variación de los sesgos regionales y de estilo, la gestión activa del riesgo cambiario y el uso de coberturas tácticas cuando sea apropiado, nos ayuda a responder a la dinámica cambiante de riesgo-rentabilidad ya diferenciar entre el ruido del mercado a corto plazo y los cambios genuinos en las perspectivas subyacentes.
La gestión activa también es fundamental para afrontar la incertidumbre inflacionaria. La exposición a la duración puede ajustarse según las expectativas de política monetaria y las primas de riesgo a plazo. Las asignaciones a renta variable pueden inclinarse hacia sectores con mayor poder de fijación de precios o motores de crecimiento estructural. La exposición a divisas puede ajustarse para reflejar los cambios en los flujos de capital y la divergencia de políticas. En nuestra opinión, esta adaptabilidad es especialmente valiosa cuando las correlaciones son inestables y el rango de resultados macroeconómicos es amplio.
En este contexto, el oro sigue desempeñando un papel importante. Mantenemos una visión positiva sobre el oro, tanto como refugio activo durante períodos de tensión geopolítica como protección contra la inflación, la expansión fiscal y las crisis de confianza, especialmente en momentos en que las correlaciones entre bonos y acciones son menos confiables.
En nuestros portafolios, cuando resulta apropiado, también utilizamos coberturas basadas en opciones y gestión dinámica de la duración. Estos enfoques permiten que los portafolios respondan a cambios abruptos en las primas de riesgo, ya sean provocados por variaciones en las expectativas de las tasas de interés o por una aversión repentina al riesgo.
Priorizamos la creación de múltiples niveles de protección en lugar de depender de un único activo defensivo. Esto implica combinar técnicas dinámicas de gestión de riesgos con la diversificación de las fuentes de ingresos y una presupuestación activa del riesgo. Este enfoque por capas puede ayudar a gestionar el riesgo a la baja, manteniendo al mismo tiempo la exposición a oportunidades de crecimiento a largo plazo.
Posicionamiento a medio plazo
Más allá de la volatilidad a corto plazo, mantenemos una perspectiva positiva a medio plazo para la renta variable gracias al sólido crecimiento de los beneficios y un entorno político favorable. Los episodios de incertidumbre geopolítica, como el conflicto actual centrado en Irán, pueden aumentar la volatilidad a corto plazo, pero también generan oportunidades de inversión a medida que los mercados sobrevaloran el riesgo.
Prevemos que la dispersión entre regiones y sectores se mantenga elevada. En consonancia con nuestro enfoque, estamos preparados para actuar con dinamismo cuando las condiciones de riesgo-rentabilidad sean favorables. Continuamos monitoreando de cerca la evolución de la situación, en particular los mercados energéticos y su impacto en la inflación, y seguimos centrados en gestionar la incertidumbre a corto plazo, manteniendo al mismo tiempo la alineación de nuestras carteras con los objetivos de inversión a largo plazo.
Tribuna de Matthew Quaife, director global de gestión de inversiones de Multiactivos.
Foto cedidaAnita Patel, investment director en Capital Group.
“Las valoraciones elevadas no son automáticamente una señal de exceso”. Lo afirma Anita Patel, Investment Director en Capital Group, en referencia a que son un reflejo de la solidez de la economía americana y de los beneficios corporativos. Además, la experta maneja unas previsiones cautamente optimistas sobre la IA, aludiendo a la magnitud de la inversión ligada a la ola de productividad que va a traer consigo esta tecnología, que considera de carácter estructural.
Con esta idea como hilo conductor, Patel desgrana a continuación cómo interpretar el actual entorno de mercado, los cambios en la estructura del mercado bursátil y los principales riesgos para lo que queda del año.
¿Están justificadas las valoraciones de la renta variable estadounidense?
La renta variable estadounidense cotiza en niveles elevados, y las valoraciones en algunos segmentos —especialmente en grandes compañías expuestas a la IA— son exigentes. El S&P 500 se sitúa por encima de sus medias históricas de valoración, y las mayores tecnológicas cotizan en torno a 34 veces beneficios futuros, frente a aproximadamente 22 veces del conjunto del mercado.
Dicho esto, unas valoraciones altas no son automáticamente una señal de exceso. Reflejan un sólido crecimiento de beneficios, una economía resistente y el volumen de inversión asociado a la actual ola de productividad impulsada por la IA. El crecimiento de ingresos vinculados a esta tecnología es real y cuantificable: las compañías de semiconductores generaron más de 400.000 millones de dólares en ventas el pasado año, el mejor registro histórico, mientras líderes como NVIDIA más que duplicaron sus ingresos interanuales ante la carrera de los proveedores en la nube por asegurar capacidad de computación.
¿Está la IA en territorio de burbuja?
El volumen de capital desplegado apunta a una demanda estructural más que a un entusiasmo especulativo. Los hiperescaladores han invertido más de 400.000 millones de dólares anuales en chips y centros de datos, con Microsoft, Meta y Alphabet señalando aumentos de capex para 2026. Muchas compañías indican además que seguirán limitadas por capacidad hasta bien entrado 2026, lo que evidencia que la demanda de computación para IA sigue superando a la oferta.
Aunque existen bolsas de sobrecalentamiento —especialmente en startups privadas de IA o proyectos de infraestructura en fases iniciales—, el mercado cotizado ya ha comenzado a diferenciar entre líderes rentables y nombres más especulativos. Desde finales de 2025, varios valores destacados de IA se han movido lateralmente mientras el mercado general avanzaba, lo que sugiere una normalización más que una burbuja.
Fuera del sector tecnológico, las valoraciones resultan mucho más atractivas, especialmente en utilities, salud, financieras y algunos segmentos industriales, donde el crecimiento de beneficios ha sido sólido y los múltiplos se sitúan más cerca de sus medias históricas.
Esta dispersión refuerza el atractivo de enfoques diversificados y de gestión activa como el fondo Capital Group Investment Company of America (LUX) (ICA), orientados a construir carteras amplias a lo largo de distintos sectores de la economía. De hecho, estas áreas han comenzado a batir al mercado en los últimos meses, a medida que los inversores buscan fuentes de rentabilidad más allá de las grandes tecnológicas.
En cuanto a los beneficios empresariales, ¿presentan una tendencia saludable? ¿Qué áreas son más sólidas o vulnerables?
Los beneficios empresariales muestran un tono saludable. Estados Unidos encadenó en el cuarto trimestre de 2025 su décimo trimestre consecutivo de crecimiento, con un aumento cercano al 13 % y una amplia mayoría de compañías superando previsiones, lo que refuerza la solidez del ciclo corporativo.
Este crecimiento es generalizado y no se limita a las grandes tecnológicas. Sectores como financieras, industriales, materiales, inmobiliario, salud, utilities y consumo discrecional han presentado resultados sólidos, apoyados en una demanda firme, mejoras en las cadenas de suministro y un aumento de la inversión ante la menor incertidumbre arancelaria.
El sector aeroespacial y de defensa vive un ciclo alcista plurianual impulsado por la demanda global de viajes y el elevado volumen de pedidos. GE Aerospace, por ejemplo, ha registrado un fuerte crecimiento tanto en pedidos como en márgenes, favorecido por la normalización de los cuellos de botella y por el peso de los ingresos recurrentes de posventa.
El sector saludtambién ha destacado: compañías como Eli Lilly avanzaron más de un 40% en el cuarto trimestre de 2025, impulsadas por el éxito de sus fármacos y por pipelines prometedores.
Entre los segmentos más vulnerables figuran algunas compañías de consumo discrecional expuestas al aumento de costes por aranceles y a la presión sobre los hogares de menor renta, así como parte del software, donde las herramientas de programación basadas en IA están presionando los modelos tradicionales de ingresos.
En conjunto, no obstante, la resiliencia de los beneficios en distintos sectores sigue siendo uno de los pilares clave que sustentan las valoraciones actuales. Para estrategias como ICA, basadas en selección de valores bottom-up y no en la concentración en unos pocos valores de crecimiento, esta amplitud de beneficios abre múltiples vías de generación de rentabilidad.
La amplitud del mercado ha sido reducida por el peso de las “Magnificent 7”. ¿Ha cambiado algo? ¿Cabe esperar mayor dispersión?
La amplitud del mercado ha mejorado de forma significativa en los últimos meses. Tras varios años en los que un reducido grupo de grandes tecnológicas explicaba la mayor parte de las rentabilidades, ahora se observa una mayor participación del conjunto del mercado.
Índices equiponderados como el S&P 500 Equal Weight han superado al S&P 500 tradicional desde octubre de 2025, y sectores como salud, industriales, materiales y energía han liderado las subidas, mientras muchos valores vinculados a la IA se tomaban un respiro.
Este cambio responde a dos factores: unas valoraciones más razonables fuera del decil superior del mercado y un fortalecimiento del crecimiento de beneficios en el conjunto del tejido empresarial.
Un dato relevante es que solo dos de las “Magnificent Seven” figuraron entre los 100 valores más rentables del S&P 500 en 2025, lo que supone un giro frente a años anteriores y evidencia que los inversores están redescubriendo el universo más amplio de oportunidades. Además, más del 60 % de los valores del índice cotizan por encima de su media móvil de 200 días, otro indicador de mayor amplitud.
A medida que el gasto en IA sea analizado con mayor rigor y los inversores pongan el foco en los fundamentales y el retorno del capital invertido, es previsible que aumente la dispersión tanto entre sectores como dentro de ellos, un entorno tradicionalmente favorable para la gestión activa.
¿Qué lección deberían extraer los inversores de la volatilidad de 2025? ¿Qué riesgos anticipa para 2026?
La principal lección de 2025 es que volatilidad no equivale a vulnerabilidad. El año comenzó con tensiones comerciales y temores de recesión, pero la economía estadounidense mostró resiliencia, la inflación se moderó y los mercados bursátiles se recuperaron con fuerza. El S&P 500 cerró con una rentabilidad del 18 %, lo que subraya la importancia de mantenerse invertido incluso en periodos de elevada incertidumbre.
De cara a 2026, se espera un entorno más estable, aunque la evolución geopolítica seguirá siendo un factor a vigilar. Se prevé que la inflación se acerque al 2,5 %, que los tipos de interés tiendan a la baja y que el consumo continúe respaldado por devoluciones fiscales inusualmente elevadas, que podrían inyectar entre 100.000 y 200.000 millones de dólares en los hogares ya desde el verano.
Los beneficios empresariales continúan mostrando fortaleza y se espera un crecimiento del PIB real en torno al 2,5%, con potencial al alza si se aceleran las ganancias de productividad derivadas de la IA.
No obstante, persisten riesgos: posibles cambios en la política arancelaria, la intensidad de capital del despliegue de infraestructuras de IA —que podría presionar márgenes si la demanda final se ralentiza—, y la cercanía del ciclo electoral de medio mandato en EE. UU., históricamente asociado a mayor volatilidad. También conviene vigilar la dinámica de la deuda pública, que supera el 120 % del PIB, así como el aumento de los costes de financiación.
Aun así, los fundamentos del mercado estadounidense —alta rentabilidad empresarial, profundidad de los mercados de capitales, liderazgo en IA y un consumidor resiliente— permanecen intactos. Para los inversores a largo plazo, 2025 ha reforzado la importancia de la diversificación, la resiliencia a la baja y la gestión activa disciplinada, pilares centrales del enfoque inversor de ICA a lo largo de los distintos ciclos de mercado.
Brasil, Chile y México, tres grandes mercados para los fondos de gestión activa, tres mercados clave para la región en medio de la volatilidad que distinguió al año 2025; el Scorecard SPIVA arroja datos precisos y definitivos sobre cómo se comportaron en 2025 estos fondos en las naciones señaladas.
El Scorecard SPIVA (S&P Indices Versus Active) es un informe semestral de S&P Dow Jones Indices que compara el desempeño de los fondos de inversión de gestión activa frente a sus índices de referencia (benchmarks). Se considera una referencia clave para evaluar si la gestión activa logra superar a la pasiva en plazos de 1, 3, 5 y 10 años. De acuerdo con este informe, en 2025 los índices de referencia de América Latina se dispararon y las tasas de desempeño inferior fueron variadas entre los gestores activos en las diferentes categorías.
A los fondos activos de alta capitalización en Brasil les fue mejor que a la mayoría, ya que menos de la mitad de los fondos tuvo un desempeño inferior a su benchmark. En todas las otras categorías, al menos la mitad de los fondos activos tuvo un rendimiento inferior en 2025. Todas las categorías presentaron un rendimiento inferior en el horizonte de 10 años, de acuerdo con el informe.
Este es el reumen general del informe país por país al cierre de 2025, considerando que se realizan evaluaciones semestrales que permiten a los gestores de fondos tomar decisiones más acertadas.
Brasil
El mercado de renta variable de Brasil tuvo un repunte en 2025, el índice S&P Brazil BMI registró un alza de 32,2% tras una caída en 2024. En este contexto, las empresas de alta capitalización, medidas por el S&P Brazil LargeCap, subieron 31,7%, mientras que las empresas de capitalización media y baja, medidas por el S&P Brazil MidSmallCap, terminaron el año con un alza de 34,2%.
En 2025, el 58.0% de los fondos activos de capitalización media/baja de Brasil y 50% de los fondos de renta variable perdieron ante sus índices de referencia. La historia fue diferente para los fondos con acciones de mayor tamaño: ligeramente más de un tercio (35,6%) de los fondos de alta capitalización de Brasil tuvo un rendimiento inferior a sus benchmarks.
Por su parte, los administradores activos de todas las categorías de renta variable tuvieron un desempeño inferior a sus índices de referencia respectivos durante el periodo de 10 años que terminó en 2025; las tasas de desempeño inferior fueron de 90,8%, 80,5% y 84,9% en las categorías de renta variable, alta capitalización y capitalización media/baja, respectivamente.
Chile
El mercado de valores de Chile tuvo un año extraordinario en 2025 con un repunte de 56,6% en el S&P Chile BMI. Un poco más de la mitad de los gestores activos de renta variable de Chile (53,5%) tuvo un desempeño inferior al Benchmark en el horizonte de un año. Asimismo, la tasa de desempeño inferior aumentó en horizontes más largos, alcanzando 60,0% y 90,9% en los periodos de 5 y 10 años, respectivamente.
Los fondos medianos superaron al índice de referencia por apenas 2,0% en 2025, pero su desempeño estuvo por debajo del índice de referencia en 1,6% en el periodo más extenso de 10 años. Durante el periodo de un año, los fondos más pequeños superaron a los fondos más grandes en un 8,5%; los fondos de renta variable subieron 63,1% al ser equiponderados frente a 54,7% al ser ponderados por activos.
Sin embargo, durante el periodo de 10 años que finalizó en 2025, el desempeño convergió y los rendimientos equiponderados y ponderados por activos promediaron 11,3% y 11,1%, respectivamente. Durante el periodo de diez años, los administradores de fondos activos ubicados en el primer cuartil superaron al índice de referencia en apenas 0.8% (ver tablas 3 y 5).
México
Las acciones mexicanas registraron un año sólido, el S&P/BMV IRT aumentó 35,2% durante el año calendario. Alrededor de tres de cada cuatro gestores de fondos activos de renta variable en México (75,6%) tuvieron un desempeño inferior en el horizonte de un año. A más largo plazo, vencer al benchmark siguió siendo difícil: 69,8%, 77,3% y 75,6% de los gestores perdieron contra su índice de referencia en periodos de 3, 5 y 10 años, respectivamente.
La mediana de los fondos activos tuvo un rendimiento inferior al índice de referencia en un 3,0% en 2025, una tendencia que persistió en el tiempo, ya que los fondos medianos tuvieron un desempeño inferior de 1,6%, 2,0% y 3,1% en los periodos de 3, 5 y 10 años, respectivamente. Durante el periodo de 10 años, los gestores del primer cuartil superaron al índice de referencia en solo 0,3%.
Una vez más, las tasas de supervivencia de los fondos activos en México siguieron siendo las más altas de América Latina, alcanzando 100,0%, 100,0%, 97,7% y 85,4% en los periodos de 1, 3, 5 y 10 años, respectivamente.
Los fondos más pequeños tuvieron un rendimiento significativamente mejor que los fondos más grandes en 2025. Los rendimientos promedio de los fondos de renta variable de México fueron 7,1% más altos al ser equiponderados que al ser ponderados por activos.
Vientos de cambio se viven en las cumbres de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la entidad que regula al grueso de la industria financiera chilena. Con la llegada de la nueva presidenta, Catherine Tornel, quien asumió el cargo el 11 de marzo junto con el gobierno entrante, la entidad anunció nuevos liderazgos para tres de sus direcciones generales.
Según anunció la entidad a través de un comunicado, Daniel García dejará el cargo de director general de Supervisión de Conducta de Mercado. El cargo, por su parte, lo tomó Nicolás Álvarez, quien se desempeñaba antes como director de Supervisión de Administradoras de Fondos y Asesorías de Inversión.
Por su parte, el liderazgo de la Dirección General de Estudios pasó de las manos de Nancy Silva a las de Alfredo Pistelli, exdirector de Análisis de Riesgos. Y el cargo de director general Jurídico vio la salida de José Antonio Gaspar, con la exdirectora Jurídica de Supervisión, Claudia Soriano, tomando la posta.
Los nuevos directivos tomaron sus funciones de manera subrogante, detalló la Comisión, y los cambios se hicieron efectivos el 20 de marzo de este año.
“Estos ajustes buscan renovar liderazgos para acompañar las prioridades y desafíos que enfrentará la institución en esta nueva etapa”, señalaron desde el ente regulador en su nota. “La institución agradece la contribución y compromiso de los directivos salientes durante el período en que ejercieron sus funciones y le desea éxito en sus próximos desafíos”, agregaron.
A unos días de que termine el primer trimestre del año el mercado mexicano de fondos de inversión volvió a hacer historia, rebasó por primera ocasión el saldo de 5 billones de pesos en activos bajo gestión (277.777,77) millones de dólares al tipo de cambio promedio del periodo señalado, según cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB).
El crecimiento del mercado de fondos de este país norteamericano es quizá uno de los más espectaculares en el mundo durante los años recientes, en poco más de una década los activos bajo gestión se han duplicado casi por 3 veces, considerando que en el año 2013 el saldo final se ubicó en 1,7 billones de pesos (94.444,44 millones de dólares).
Hay varias claves que explican las cifras anteriores:
Masificación del inversionista; Para los analistas del mercado de fondos el verdadero detonador de este boom en México no han sido los mercados, sino las personas. Las cuentas pasaron de 250 mil en 2018 a más de 16 millones en 2025. Incluso, las cuentas financieras vinculadas al ecosistema de inversión en México ya superan los 49 millones, algo impensado hace unos años. Solo en 2025 la cuentas de inversión en fondos crecieron prácticamente 39%. Es claro que México ha pasado de ser un mercado elitista a uno masivo.
Digitalización: La transformación tecnológica es probablemente el factor más disruptivo, es el punto de quiebre para el mercado. Las plataformas digitales y apps redujeron el ticket mínimo (desde 10 pesos), se multiplicaron las operaciones pequeñas (retail) en el mercado y se eliminó la fricción: apertura, operación y seguimiento ahora son inmediatos. Como resultado, se ha observado una entrada masiva de jóvenes, mayor frecuencia de inversión y democratización real del acceso al mercado.
Entorno de tasas e incentivos financieros: El contexto macro también jugó a favor; las tasas de interés elevadas (post-pandemia) hicieron atractivos los fondos de deuda mexicanos. Esto explica por qué 74% del mercado está en renta fija, el crecimiento fue masivo pero conservador y muchos inversionistas entraron por rendimiento, no por sofisticación.
Estrategia de bancos y grupos financieros: Los grandes jugadores también han participado para impulsar las inversiones en fondos: integraron fondos en apps bancarias, banca patrimonial, nómina y ahorro automático. En consecuencia, el cliente bancario se convirtió en inversionista casi sin fricción y los fondos se volvieron el producto “puente” entre ahorro y mercado. Además, los fondos permiten a los grupos financieros captar ahorro sin riesgo crediticio y generar ingresos estables por cobro de comisiones.
Cambios regulatorios y fortalecimiento institucional: El crecimiento del mercado también tiene una base estructural: regulación más robusta (CNBV, AMIB), mayor confianza en intermediarios, impulso a educación financiera.
Globalización del acceso a mercados: Otro factor silencioso pero clave ha sido el acceso a ETFs, mercados internacionales y SIC, debido a que existe una mayor diversificación sin salir de México, se amplió la oferta y se hizo más atractivo invertir en fondos.
Efecto “bola de nieve” (círculo virtuoso): Una vez que el sistema crece, se autoalimenta hay más inversionistas, más activos, mejores rendimientos y productos, mejores resultados.Cuando el inversionista gana, reinvierte y atrae más capital.
El mercado mexicano de fondos vive sin duda un periodo de bonanza, y todo indica que tiene para rato según explican quienes siguen su desempeño. Al cierre de diciembre de 2025 los activos bajo gestión representaban cerca del 15% del PIB del país, muy por debajo al promedio registrado en naciones industrializadas en donde por lo general superan el 50%. Todos quienes participan en el mercado consideran que se vive un momento único, que debe aprovecharse, sin olvidar los retos que también existen.
Jennison es una gestora estadounidense fundada en 1969, con una amplia trayectoria en inversión en utilities e infraestructuras, y cuenta con más de 210.000 millones de dólares bajo gestión. En 2018 se alió con Eurizon para distribuir su estrategia insignia en Europa, bajo el nombre Eurizon Fund – Global Equity Infrastructure. Es una estrategia que ha generado alfa de forma muy consistente desde su lanzamiento y que ahora está viviendo un momento especialmente favorable gracias a la aparición de nuevas megatendencias que impulsan la inversión en infraestructuras, notablemente por el auge de la inteligencia artificial.
Se trata de un fondo gestionado con un enfoque bottom-up de alta convicción. Su cartera, concentrada entre 40 y 60 valores, con una capitalización mínima de 500 millones de dólares, ofrece una exposición diversificada y equilibrada entre crecimiento y rentas, prestando mucha atención a las valoraciones.
“Estamos descartando muchas de las empresas ‘aburridas’, tradicionales y anticuadas, para construir una cartera de crecimiento realmente interesante sin salir de los límites de lo que la gente considera infraestructura”, resume Nick Samuels, Client Portfolio Manager de Jennison Associates.
“Ofrecemos acceso, desde una perspectiva amplia, a toda la clase de activo: midstream, energía, digital, wireless, torres de comunicación, centros de datos, REITs, compañías de transporte y utilities, tanto reguladas como no reguladas”, detalla Samuels. Este explica que el producto que trae Jennison de la mano de Eurizon ofrece una propuesta de valor algo diferente a otros fondos del sector por su enfoque equilibrado entre crecimiento y sesgo defensivo, con el objetivo de superar en más de un 3 % al FTSE Global Infrastructure 50/50 Index.
La estrategia, aunque global, actualmente mantiene una sobreponderación “significativa” en Europa, región donde están encontrando crecimiento a valoraciones razonables, particularmente en utilities y transporte. Funds Society se ha sentado con Samuels para hablar en profundidad sobre qué valor aporta esta estrategia a una cartera diversificada.
La estrategia está muy orientada al crecimiento. ¿Dónde están encontrando oportunidades actualmente?
Históricamente, esta clase de activo presenta características muy atractivas, como la capacidad de trasladar la inflación. Muchas de estas compañías incorporan la inflación en sus contratos o bien operan activos con características monopolísticas, lo que les permite repercutir las subidas de precios. Esto se traduce en flujos de caja muy estables y previsibles a largo plazo, con elevadas barreras de entrada. Todos estos elementos aportan un perfil defensivo a la clase de activo.
De hecho, la estrategia ha mostrado un comportamiento sólido desde el inicio de la guerra con Irán, en parte porque los inversores temen un repunte de la inflación. Estos activos suelen comportarse bien en ese entorno, ya que pueden trasladar las subidas de precios a los clientes, bien por contrato o por su posición de monopolio.
Lo que ha cambiado en los últimos años es el fuerte aumento de la demanda de electricidad, impulsado especialmente por la inteligencia artificial. En EE. UU., el crecimiento de la demanda eléctrica ha sido prácticamente plano durante unos 20 años, pero ahora ha experimentado un claro punto de inflexión.
Esto implica que será necesario generar más electricidad: nuevas centrales nucleares, nuevas plantas de gas… Además, la red eléctrica también debe modernizarse, ya que el volumen de electricidad que tendrá que transportar está aumentando rápidamente. Gran parte de esa infraestructura procede de los años sesenta, setenta y ochenta, por lo que requiere importantes inversiones de actualización.
A esto se suma el incremento de la demanda eléctrica derivado de la electrificación, como los vehículos eléctricos o la sustitución de sistemas basados en combustibles fósiles por electricidad, como en calefacción o transporte.
Todo ello está ocurriendo al mismo tiempo y ha generado un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda en el sector energético, creando oportunidades de inversión muy interesantes.
¿Cómo identifican las tendencias y cómo las combinan con el análisis fundamental de compañías?
Nuestro proceso de selección es fundamentalmente bottom-up, pero dentro de la cartera identificamos tres grandes tendencias estructurales.
La primera es la relacionada con el futuro de la energía, que es la más reciente y probablemente la más interesante por su vínculo con la IA.
La segunda es la transformación digital: torres de telecomunicaciones, centros de datos o redes 5G. A medida que los smartphones evolucionan hacia dispositivos cada vez más vinculados a la IA y actúan como asistentes personales, el tráfico en las redes seguirá aumentando. Eso implica que será necesario seguir invirtiendo en tecnologías como 5G, 6G y futuras generaciones.
La tercera tendencia es la urbanización, que lleva décadas en marcha y continúa en muchas regiones del mundo. La población sigue trasladándose a las ciudades y, al mismo tiempo, muchas infraestructuras —carreteras, ferrocarriles o aeropuertos— necesitan renovación y nuevas inversiones.
Así, por un lado, tenemos los motores de crecimiento, vinculados a la energía y al ámbito digital, y por otro una parte más estable relacionada con el transporte y la urbanización. La combinación de ambos elementos permite construir una cartera bastante equilibrada.
¿Cuál es el equilibrio entre valores de crecimiento y valores defensivos?
Las utilities están empezando a convertirse en el principal componente de crecimiento de la cartera. Lo mismo ocurre con algunas compañías energéticas de midstream, que también presentan buenas perspectivas de expansión.
La parte más defensiva está en el transporte: autopistas de peaje, aeropuertos y activos similares. En muchos casos, los ingresos están regulados —por ejemplo, las tarifas que puede cobrar un aeropuerto por cada aterrizaje—, pero también existen áreas de negocio no reguladas, como concesiones comerciales o tiendas duty free, donde pueden aprovechar su posición monopolística para generar mayores ingresos.
También tenemos exposición a ferrocarriles. En EE.UU., por ejemplo, se está produciendo una tendencia hacia el reshoring que implica más transporte de mercancías dentro del país y, por tanto, mayor uso de las redes ferroviarias. Se trata de un crecimiento incremental, pero muy sólido, estable y defendible. Esa es, en esencia, la parte más defensiva de la cartera.
¿Siguen siendo atractivas las valoraciones?
Históricamente, nuestra cartera se ha comportado como lo que podría denominarse “equities con características de bonos”. En los últimos dos años, mientras el mercado bursátil estaba dominado por las grandes tecnológicas esta cartera ha seguido sus propios motores de crecimiento, bastante distintos a los del resto del mercado.
Los inversores han estado obsesionados con la IA y con identificar qué compañías serán las ganadoras. Sin embargo, se ha debatido menos sobre algo evidente: la inteligencia artificial requiere enormes cantidades de energía y de infraestructura. El mercado empieza ahora a reconocer esa realidad, lo cual es positivo porque implica que se reconoce la importancia de estas compañías.
Las grandes tecnológicas —Microsoft, Amazon, Google o Meta— están invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en la construcción de centros de datos. Puede que ganen o no la carrera tecnológica, pero están firmando contratos de suministro eléctrico a 15, 20 o incluso 25 años con compañías energéticas. Y esos contratos obligan a pagar la energía independientemente de que se utilice o no. Eso proporciona una enorme visibilidad a las utilities que firman estos acuerdos, colocándolas en una posición muy favorable para beneficiarse de esta tendencia.
Por ejemplo, Meta está construyendo en Luisiana el mayor centro de datos del mundo, con una superficie similar a la de Manhattan. Eso requiere una enorme cantidad de energía, y una de las compañías que tenemos en cartera ha firmado el contrato para suministrarla. Es una tendencia muy clara para los próximos 10 o 15 años.
Además, el desarrollo de infraestructuras energéticas lleva mucho tiempo —especialmente en el caso de la energía nuclear—, por lo que se trata de una temática claramente a largo plazo. Nosotros tenemos exposición a energía nuclear, algo que no todos los fondos de infraestructuras hacen, porque consideramos que desempeñará un papel clave en el futuro.
La tecnología nuclear ha avanzado mucho desde el accidente de Fukushima, los estándares de seguridad son muy elevados y, además, es una fuente de energía limpia y constante, algo que las renovables no siempre pueden garantizar.
Por otra parte, existen empresas que proporcionan soluciones de generación eléctrica portátil para centros de datos y cuyo crecimiento es espectacular, pero sus valoraciones también lo son. Nosotros no estamos dispuestos a pagar múltiplos tan elevados, porque ya encontramos niveles de crecimiento atractivos en utilities tradicionales.
¿Qué aporta invertir en infraestructuras cotizadas frente a las privadas?
En el mercado privado se pueden encontrar activos muy atractivos, pero la inversión es menos flexible. Una vez que compras un activo es difícil deshacer la posición. En nuestro caso, al invertir en activos cotizados, podemos ofrecer una exposición mucho más amplia a la clase de activo y con mayor flexibilidad; si alguna compañía se vuelve demasiado cara, podemos venderla. Y si el mercado se vuelve muy volátil —como hemos visto en las últimas semanas— esa volatilidad puede generar oportunidades interesantes para comprar activos que de repente cotizan a precios atractivos.
Aunque a corto plazo presenta volatilidad porque es un activo de renta variable, a largo plazo su perfil se asemeja mucho más al de un bono.
No decimos que este tipo de inversión deba sustituir a la infraestructura directa. Al fin y al cabo, se trata de una cartera de acciones. Pero como exposición temática o como una fuente de crecimiento relativamente defensivo dentro de la cartera, tiene sentido.
El interés por las Casa de Bolsa en México ha renacido, algo notorio después de que este tipo de intermediarios fue relegado en el ecosistema financiero del país por décadas, y pese al más reciente escándalo que acabó el año pasado con la que era la única Casa de Bolsa privada de México: Vector Casa de Bolsa.
Banamex anunció en diciembre pasado que la institución estaba dispuesta a comprar o crear una Casa de Bolsa en caso necesario, «queremos crecer y atraer a las nuevas generaciones de inversionistas en México, si eso requiere comprar una licencia o crear una Casa de Bolsa desde cero, eso haremos», dijo en su momento Manuel Romo, director general de la institución. Más recientemente, en la Convención Bancaria de la semana anterior, Grupo Financiero Mifel, en voz de su director general, Daniel Becker, anunció que ha presentado diversas ofertas para adquirir un intermediario bursátil, mismas que de fracasar, podrían llevar a fundar una Casa de Bolsa propia.
Además, en el medio financiero mexicano se dice que hay por lo menos otras dos instituciones de gran tamaño interesadas en obtener o fundar un negocio similar; ¿qué ha impulsado esta «fiebre» por las Casas de Bolsa después de décadas de que el negocio fue relegado en el sistema financiero, y tras el escándalo que provocó el colapso de Vector Casa de Bolsa?
Las Casas de Bolsa en México registraron su gran periodo de bonanza en la década de los años ochenta y mediados de los noventa del siglo pasado; después, varios intermediarios desaparecieron, y otros de plano fueron reducidos al mínimo dentro de sus grupos financieros controladores. También tuvo que ver el hecho de que algunas Casas de Bolsa registraron escándalos que afectaron su credibilidad.
Otros factores también redujeron su relevancia relativa dentro del sistema financiero: el predominio de la banca múltiple y de otros intermediarios que desplazaron parte de su actividad tradicional; el tamaño limitado del mercado bursátil en México, con pocas emisoras y una baja participación relativa frente a economías comparables; a todo lo anterior se suma la competencia de nuevas plataformas digitales, fintech y vehículos de inversión que han fragmentado el negocio.
Digitalización y «lluvia» de inversionistas, las claves
En los años recientes, el mercado de inversiones en México ha registrado un boom que está regresando el protagonismo a las instituciones bursátiles, factores como la digitalización y la entrada de nuevos inversionistas han sido determinantes. El número de cuentas de inversión ha crecido de forma exponencial —de cientos de miles a millones—, reflejando un renovado interés del público por los mercados financieros.
Es así como las Casas de Bolsa en México recuperan un papel estratégico para los grupos financieros que operan en el país porque representan una puerta de entrada directa al mercado de capitales, permiten diversificar ingresos más allá del crédito tradicional y fortalecen los servicios de banca patrimonial y corporativa. Para el mercado en su conjunto, son esenciales para canalizar financiamiento a empresas, algo fundamental para un país que requiere el impulso del crédito para salir de la «trampa del estancamiento» en la que se encuentra desde hace años.
«Hay una gran necesidad de la gente por invertir en México; el inversionista individual, los jóvenes en general quieren incursionar en este mundo y pese a que el mercado de valores local es muy limitado, el acceso por medio de las Casas de Bolsa a otros instrumentos de inversión, como por ejemplo ETFs o el SIC, es un gran atractivo», dice Gerardo Copca, director general en CopKapital, casa de análisis especializada en el sector bursátil, con 20 años de trayectoria en el país.
«En ese sentido, las nuevas generaciones son determinantes para las inversiones en México hoy día y eso está impulsando la necesidad de varios intermediarios por hacerse de una Casa de Bolsa; sin embargo, esta historia podría ser diferente, las Casa de Bolsa que hoy operan y las que nazcan, serán muy distintas a las de aquellas que vivieron la «época de oro» de estos intermediarios, hoy la digitalización y la cercanía con el cliente en labores de asesoría financiera serán claves», dice Copca.
«La regulación es mucho más estricta que hace algunas décadas, y la competencia que enfrentarán también será mucho mayor, acérrima, enfrente tienen un sinnúmero de gestoras de inversión e incluso Fintech que pelean palmo a palmo por los recursos de los clientes, el inversionista mexicano se verá beneficiado y si las Casas de Bolsa quieren consolidarse y sobrevivir en este nuevo ecosistema tendrán que ser mucho más creativas que en su época dorada del siglo pasado», dice el especialista.
Otros analistas en general piensan que efectivamente las Casas de Bolsa tienen atributos que las pueden llevar a recuperar el terreno perdido durante las décadas recientes, un factor determinante será qué tanto pueden llenar el vacío de cultura financiera que existe en el país y que piden los inversionistas sea cubierto.
En un entorno de mayor sofisticación financiera y crecimiento del ahorro interno, las Casas de Bolsa pueden recuperar protagonismo como articuladores entre el capital y las oportunidades de inversión, particularmente si logran adaptarse a la tecnología, mejorar la experiencia del cliente y ampliar la base de inversionistas.
Vector Casa de Bolsa, un accidente
El atractivo por las Casas de Bolsa no mermó con el caso de Vector Casa de Bolsa, intermediario que colapsó el año pasado ante las acusaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos de permitir operaciones ilegales ligadas a grupos criminales.
«Este caso demostró que cualquier institución puede resultar afectada si no sigue los estándares regulatorios, por eso más que afectar al sector, que de hecho sigue con un bajo perfil, fue positivo para la industria financiera del país considerando que no solo fue una Casa de Bolsa sino dos bancos los que resultaron sancionados y, a la postre, se volvieron inviables», dice el director de CopKapital.
En México actualmente operan 35 Casas de Bolsa, un número relativamente estable en los últimos años, con ligeros cambios por entradas/salidas o integraciones dentro de grupos financieros.
Estos intermediarios concentraron alrededor de 1,18 billones de pesos en activos al cierre de 2025 (65.555,55 millones de dólares), activos que representan el 7,46% de los activos totales de la banca múltiple.
Analistas del sector señalan que si bien las Casas de Bolsa tienen un peso limitado, su presencia en el sistema financiero del país es estratégica para el momento financiero del país ya que son clave en: mercado de capitales, colocaciones de deuda y acciones, estructuración financiera. Además, las Casas de Bolsa tienen menor volumen operado respecto a otros intermediarios, pero mayor especialización.
Sin embargo, el sector está concentrado en pocas firmas (principalmente ligadas a bancos), y muchas operan como parte de grupos financieros. Para los especialistas las claves para que este tipo de intermediarios consolide su presencia en el ecosistema en los años siguientes serán sin duda capitalizar el creciente atractivo de los fondos de inversión (vehículos separados), y la utilización de plataformas digitales para las inversiones.
Foto cedidaSede de de Bolton Global Capital en Miami.
Bolton Global Capital ha anunciado la incorporación de Alex Ampudia como Senior Financial Advisor de la firma, lo que refuerza la capacidad de la firma para prestar servicio a inversores ultra high net worth (UHNW) en Estados Unidos y Latinoamérica.
Con más de 25 años de experiencia en gestión patrimonial, Ampudia es especialista en estrategias patrimoniales transfronterizas, gestión de carteras y servicios de asesoramiento para familias internacionales. Aporta una amplia experiencia en la oferta de soluciones de inversión sofisticadas y estrategias de conservación del patrimonio a largo plazo para clientes con carteras diversificadas a nivel mundial.
Antes de incorporarse a Bolton, Ampudia ocupó puestos de alta dirección en Boreal Capital Management y Deutsche Bank Private Wealth Management en Miami.
«Unirme a Bolton Global Capital supone un nuevo y emocionante capítulo en mi carrera. El compromiso de la empresa con la verdadera independencia y su perspectiva global encajan perfectamente con mi forma de atender a mis clientes. Estoy deseando aprovechar la plataforma y los recursos de Bolton para ofrecer estrategias personalizadas y transfronterizas», afirmó Ampudia.
Steve Preskenis, director ejecutivo de Bolton, añadió: «Estamos encantados de dar la bienvenida a Alex Ampudia a la familia Bolton. Su amplia experiencia refuerza nuestra creciente presencia en el ámbito transfronterizo. El liderazgo de Alex, su visión global y su dedicación al asesoramiento centrado en el cliente encarnan los valores que definen a Bolton Global Capital».
La incorporación de Ampudia refleja el compromiso constante de Bolton por atraer a asesores con amplia experiencia que ofrezcan soluciones de gestión patrimonial independientes y personalizadas a inversores exigentes de todo el mundo.
Cuenta con un MBA de la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York y una licenciatura en Ingeniería Industrial por la Universidad Iberoamericana.