La geopolítica y sus implicaciones en el sector energético han protagonizado el arranque del segundo trimestre del año. Ante la dificultad de discernir el impacto de este conflicto, las firmas internacionales de inversión son cautas a la hora de compartir su visión para los próximos meses, pero coinciden en un mensaje: el entorno de mercado continuará siendo complejo, pero se mantiene que la economía seguirá mostrando resiliencia.
“Seguimos manteniendo la opinión de que los inversores deberían permanecer en el mercado a pesar de la incertidumbre a corto plazo. Los inversores pueden mejorar la resiliencia de sus carteras diversificando más allá de las clases de activos tradicionales, sustituyendo parte de la exposición directa a renta variable por estrategias de preservación de capital y añadiendo exposición al oro y a materias primas amplias como cobertura”, defiende Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management.
Visión macro
Según Christian Schulz, economista jefe de AllianzGI, sobre la situación macroeconómica, el contexto macro estará marcado por la resiliencia de la economía global. “Tras un inicio de año sorprendentemente sólido, esperamos que el crecimiento en Estados Unidos se modere hacia mediados de 2026. Es probable que los mayores costes energéticos mantengan la inflación en torno al 3%, de nuevo por encima del objetivo del 2% de la Fed. Esto podría llevar al banco central a retrasar las bajadas de tipos de interés hasta finales de 2026, situándolos en torno al 3,5%”, afirma.
Para Europa, Schulz prevé un crecimiento moderado de entre el 1% y el 1,5% en 2026, con un impulso positivo procedente de Alemania. Al mismo tiempo, el aumento de los precios de la energía probablemente empujará la inflación de la eurozona por encima del objetivo del 2% del Banco Central Europeo (BCE). “En este contexto, consideramos plausible que no haya recortes de tipos del BCE este año, y que exista un bajo umbral para posibles subidas”, añade Schulz.
Por último, en Asia, las perspectivas económicas siguen siendo mixtas: “Mientras que los estímulos fiscales en China están perdiendo fuerza, Japón se beneficia de un mayor gasto público. Esto previsiblemente llevará al Banco de Japón a subir los tipos de interés en otros 50 puntos básicos este año”.
De dónde venimos: rendimientos
En opinión de Yves Bonzon, Chief Investment Officer (CIO) de Julius Baer, venimos de un primer trimestre con un importante peso de la geopolítica como generadora de incertidumbre. “El rendimiento de los activos en el primer trimestre de 2026 se puede dividir claramente en dos fases: antes y después del inicio de la guerra con Irán. Antes de la guerra, las tendencias estructurales a largo plazo fueron los principales impulsores del rendimiento de las distintas clases de activos. Las acciones estadounidenses tuvieron un rendimiento inferior al del resto del mundo, con las grandes empresas tecnológicas estadounidenses liderando la caída relativa, lastradas por la preocupación sobre la monetización de su inversión en infraestructura de IA. Paralelamente, el dólar estadounidense continuó debilitándose mientras el oro se disparaba, a pesar de un breve retroceso durante el desplome repentino de los metales a finales de enero”, destaca.
Para Bonzon, una de las tendencias más claras ha sido la rotación desde los sectores considerados perdedores en IA (especialmente el sector del software) hacia los ganadores (modelos de negocio basados en activos tangibles, como los semiconductores y la industria). Sin embargo, reconoce que “la mayoría de estas tendencias relativas se han detenido, e incluso revertido, desde principios de marzo”.
Por otro lado, considera que los bonos gubernamentales no han proporcionado ningún alivio a las carteras, ni tampoco los bonos corporativos: “La cartera estadounidense 60/40 registraba una caída del 3% al 31 de marzo. También llegó a caer hasta un 4,7% antes del repunte del último día de negociación del mes, un desempeño comparable al de 2022, que finalmente marcó el peor resultado para la asignación en más de cuatro décadas”.
A dónde vamos: riesgos y escenario
Según reconoce Paul Diggle, economista jefe de Aberdeen Investments, “este es un entorno muy difícil para hacer predicciones”, pero ve señales positivas para la renta variable, una duración moderadamente positiva y un dólar neutral. “Nuestro escenario base prevé que el conflicto con Irán provoque una crisis geopolítica importante, pero de corta duración, que se prolongará entre dos y cuatro semanas”, apunta.
La gestora ha basado sus previsiones en un precio medio del petróleo de 90 dólares por barril durante el mes de marzo, que caerá hasta los 70 dólares a finales de año. “Como resultado, la inflación media mundial en 2026 es 40 puntos básicos más alta, el crecimiento mundial 30 puntos básicos más bajo y se descarta una única bajada de tipos por parte de entidades como la Reserva Federal (Fed) y el Banco de Inglaterra (BoE), en comparación con lo que ocurriría en otras circunstancias”, señala.
Una vez que la crisis geopolítica remita, considera que la narrativa macroeconómica volverá a ser la de un crecimiento bastante aceptable, una inflación ligeramente superior al objetivo y una modesta relajación adicional de la política monetaria por parte de los bancos centrales en algunas economías. “Consideramos que hay un 40% de probabilidades de que este escenario se cumpla en nuestro horizonte de previsión de tres años”, matiza Diggle.



Por Beatriz Zúñiga