Los dividendos a nivel mundial comenzaron el año 2026 con fuerza, registrando un aumento del 8,2% en términos hasta alcanzar un récord en el primer trimestre de 419.000 millones de dólares estadounidenses, impulsados por los tipos de cambio y por importantes dividendos especiales puntuales, según el último informe «Dividend Watch», que forma parte del estudio «Capital Group Global Equity Study»¹. La tasa de crecimiento subyacente del primer trimestre fue del 5,2% interanual, una medida más representativa del impulso de los dividendos que también se reflejó en el crecimiento medio del dato de los dividendos por acción.
Un cambio en el ciclo de las materias primas hizo que las empresas mineras fueran el principal motor del crecimiento del primer trimestre, tras años de recortes provocados por la escasa rentabilidad. Este sector representó una quinta parte del aumento global del primer trimestre; la minería del oro destacó especialmente. El sector financiero en general (+16,2%), los semiconductores (+10,2%), el software (+9,5%) y la maquinaria (+8,9 %) también registraron un rápido crecimiento subyacente.
Los tres sectores que más dividendos repartieron en el primer trimestre —el farmacéutico, el bancario y el energético— registraron un crecimiento de sus repartos más lento que el del mercado en general. Los dividendos del sector energético aumentaron solo un 3,1%, lo que refleja la presión sobre los beneficios previa a la crisis del petróleo, así como el impacto de las recompras de acciones, mientras que los repartos del sector bancario se vieron frenados por los recortes en China, Brasil y Suecia, en particular. Los dividendos del sector farmacéutico aumentaron un 4,3% en términos subyacentes; ninguna empresa del índice de Capital Group2 aplicó recortes, pero algunas de las que más reparten registraron solo aumentos menores.
Tendencias regionales
Entre las principales regiones, el crecimiento más rápido se registró en Australia, la India, Estados Unidos y Canadá, mientras que Reino Unido, Europa y China se quedaron rezagados. Por lo general, en Japón, la mayor parte de Asia y Europa, así como en algunos mercados emergentes, la distribución de dividendos es relativamente escasa durante el primer trimestre, lo que significa que las tasas de crecimiento locales reflejan menos fielmente lo que cabe esperar para el conjunto del año.
El mercado español de dividendos comenzó con fuerza en 2025, registrando un crecimiento subyacente del 13,7%, por encima de la media mundial, en un primer trimestre estacionalmente tranquilo. En total, el reparto de dividendos ascendió a 4.700 millones de dólares (4.100 millones de euros). La cifra de crecimiento general del 50,5% se vio impulsada por los tipos de cambio y favorecida por la incorporación de una empresa del Ibex 35 al índice.
Para el resto de 2026, Capital Group mantiene sin cambios su previsión de dividendos de 2,20 billones de dólares estadounidenses, lo que supone un crecimiento interanual del 5,1%. Sin embargo, la contribución de los dividendos extraordinarios y los tipos de cambio sigue siendo mayor de lo que se preveía, lo que implica un crecimiento subyacente del 4,7%, ligeramente inferior al porcentaje general.
Alexandra Haggard, directora de Servicios de Clases de Activos para Europa y Asia-Pacífico en Capital Group, afirmó: “Lo que ponen de manifiesto estas tendencias es que las gestoras activas que cuenten con una sólida capacidad de análisis están cada vez mejor posicionadas para identificar empresas con la capacidad y el compromiso necesarios para pagar y aumentar los dividendos a lo largo del tiempo. A lo largo de la última década, la cifra de dividendos a nivel mundial se ha más que duplicado, gracias al aumento de los beneficios empresariales y a la creciente tendencia al pago de dividendos en todos los mercados. El comienzo de 2026 ha sido alentador, incluso en medio de una mayor incertidumbre geopolítica y de las continuas presiones sobre los costes y la energía. Aunque estos retos encarecen los costes para algunas empresas, las compañías que reparten dividendos pueden ayudar a aportar estabilidad a las carteras cuando los mercados sufren más inestabilidad. En este entorno, el análisis en profundidad y la capacidad de selección son fundamentales, y las gestoras activas están bien posicionadas para identificar aquellas empresas mejor situadas para mantener y aumentar los dividendos a largo plazo”.


Por Beatriz Zúñiga
