Casi nueve de cada diez gestores de patrimonio declaran tener un buen o muy buen conocimiento sobre los stablecoins, un activo digital usado para realizar pagos o dentro de estrategias de inversión, y un 16% asegura que su conocimiento es excelente, según uno estudio global realizado por Brava Finance, plataforma de gestión de stablecoins. Su informe, realizado con gestores de patrimonio en 13 países, revela que más de nueve de cada diez ya han invertido en stablecoins, y de ellos, el 94% los utiliza para generar rendimientos.
Todos los gestores consultados en EE. UU., Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos, la UE, Brasil, Singapur, Corea del Sur, Suiza y Hong Kong aseguran que están desarrollando una estrategia sobre cómo invertir en stablecoins y para qué utilizarlos. Aproximadamente el 36% ya cuenta con una estrategia implementada. De hecho, los casos de uso más importantes de los stablecoins, identificados por el 74% de los gestores de patrimonio, son las transacciones rápidas y de bajo coste. Otros usos principales incluyen el acceso a oportunidades de finanzas descentralizadas (72%); diversificación de carteras (66%); preservación de fondos en mercados volátiles (66 %); y generación de rendimientos mediante protocolos de préstamo (22%).
Otra dato significativo es que alrededor del 90% de los gestores de patrimonio consultados afirman que el uso de stablecoins por parte de inversores institucionales aumentará en los próximos tres años. «El lanzamiento del stablecoin de BTG Pactual por 1 $ en Brasil, la licencia especial de WisdomTree para emitirlos y la intención de la filial de Asset Management de Deutsche Bank, DWS, de lanzar uno este año, son pruebas de que los gestores de activos planean lanzar sus propios stablecoins», indican los autores del estudio.
Por ultimo, y en los próximos cinco años, las conclusiones señalan que el 98% de los gestores de patrimonio espera un aumento en la emisión de stablecoins, y un 42% prevé que dicho aumento será significativo. Cuando se les preguntó cómo cambiará el uso de los stablecoins por parte de los inversores institucionales en los próximos tres años, el 96 % dijo que su utilización para acceder a DeFi y para transacciones rápidas y de bajo coste aumentará. Según su interpretación de estos datos, los gestores de patrimonio anticipan un aumento en todas las demás categorías, incluyendo inversión para obtener rendimiento (86 %), diversificación de inversiones (84 %) y preservación de fondos (82 %).
«Los gestores de patrimonio han identificado que los activos digitales, como los stablecoins, les ofrecen oportunidades estratégicas y tácticas dentro de las finanzas descentralizadas. Ahora buscan construir estrategias de activos digitales que les ayuden a agilizar procesos, eliminar fricciones y reducir costes, ofreciendo fuentes diversificadas de rendimiento y mejorando los retornos ajustados al riesgo para sus clientes», declaró Graham Cooke, CEO y fundador de Brava Finance.
En el ecosistema empresarial español se está produciendo un cambio de fondo que trasciende los movimientos cíclicos del mercado. El tejido de pequeñas y medianas empresas, que durante décadas ha sostenido buena parte del empleo, la inversión y el arraigo territorial, se aproxima al mayor relevo generacional de su historiareciente.
Según estimaciones internas cerca de un millón de empresas podrían cambiar de manos en España durante las próximas dos décadas, un proceso sin precedentes en nuestra economía. No es un fenómeno nuevo, pero sí lo es su escala. El riesgo no está en la falta de empresas viables, sino en la ausencia de planes claros para garantizar su continuidad cuando el fundador decide dar un paso atrás.
La magnitud del reto se entiende mejor al mirar el peso de la empresa familiar en España. Según el Instituto de la Empresa Familiar, en 2025 las empresas familiares representaron el 92,4% del tejido empresarial, generando el 70% del empleo privado y aportando el 57,8% del VAB privado (Valor Añadido Bruto). Cuando la sucesión se gestiona tarde o mal, el impacto no se limita a una compañía o una familia, sino que afecta de lleno a la economía real. El propio informe aporta, además, indicadores claros de ciclo y continuidad. La edad media de estas compañías ronda los 30 años, el 29,3% ha superado al menos un relevo generacional y solo el 1,2% pertenece ya a la tercera o posteriores generaciones.
Este contexto está reordenando el interés de los compradores en el segmento del mid-market. Durante años, se asoció sobre todo a empresas industriales, fondos de inversión y estrategias de consolidación. Hoy, un actor con encaje natural en estas operaciones ha ganado protagonismo: los family offices. Su presencia crece de forma silenciosa, impulsada por capital paciente y, por empresas familiares que buscan continuidad con garantías.
En Deale hemos observado una presencia sostenida de family offices en el mid -market en los últimos años a través de las 124 operaciones que se han cerrado y facilitado a través de nuestra plataforma en los últimos años. En 2023, los family offices representaron el 33% del total. En 2024, el 25%. Y, en 2025, el 32%.
El mid-market ofrece algo cada vez más escaso en otros ámbitos de inversión como son las compañías con modelos de negocio probados, equipos consolidados y margen para crear valor mediante decisiones operativas. En un entorno marcado por la volatilidad económica y geopolítica, cambios regulatorios y exigencia de rentabilidad ajustada al riesgo, el atractivo de estos activos no cotizados reside en su capacidad de generar retorno sin depender exclusivamente de los mercados financieros.
Tradicionalmente, una parte significativa del capital familiar se ha dirigido al sector inmobiliario. Sin embargo, el actual entorno regulatorio, la presión sobre la rentabilidad y la búsqueda de mayor capacidad de regeneración del capital, por ejemplo, vía dividendos, ha impulsado que muchos family offices hayan decidido explorar la inversión directa en pymes. Este giro no supone ni mucho menos la desaparición de la inversión en real estate, pero sí una vía de diversificación para crear valor y obtener retornos más elevados cada vez más frecuente.
Además, los family offices encajan bien con la psicología del vendedor. En una sucesión empresarial, la conversación rara vez es únicamente económica. También se habla de legado, de equipo, de marca, de proveedores, de clientes y de comunidad local. El family office, con un horizonte más largo y mayor flexibilidad, suele percibirse como un socio menos agresivo en tiempos y más compatible con transiciones ordenadas.
Asimismo, hay un elemento de identificación importante, y es que muchos family offices proceden a su vez de procesos de venta corporativa, lo que favorece que el vendedor sienta una mayor comprensión y afinidad a la hora de negociar la sucesión. No porque renuncie a la disciplina financiera, sino porque su tesis no depende necesariamente de un calendario rígido de desinversión y, a diferencia de los fondos de private equity, pueden mantener una flexibilidad superior para acompañar el crecimiento de sus participadas a largo plazo. Suelen ser compradores que entienden muy bien la parte vendedora de una operación al haber estado al otro lado de la mesa.
Pero conviene no caer en una lectura simplista. Que exista interés no significa que el mercado sea fácil. El mid-market es un segmento intensivo en ejecución. La calidad del activo, la preparación del vendedor, el encaje entre comprador y compañía y la capacidad real de acompañar al equipo directivo determinan el éxito mucho más que el acceso a capital.
Aquí aparecen dos fricciones conocidas. La primera es cultural. Muchas pymes familiares llegan al mercado con un gobierno corporativo limitado, información financiera poco homogénea o dependencia excesiva del fundador. Nada de esto hace inviable una operación, pero sí exige tiempo y método si se quiere proteger el valor del activo y ampliar el abanico de compradores reales.
La segunda es estratégica. No todos los compradores están preparados para hacer lo que el mid-market exige. Entender el sector, construir una tesis operativa, profesionalizar sin destruir cultura y acompañar una transición sin convertirla en un shock. En un proceso de sucesión, el comprador no adquiere solo una cuenta de resultados. Adquiere una dinámica humana, y esa dinámica pesa en la continuidad del negocio.
Ahí está la oportunidad. Si se gestiona con visión, la sucesión puede convertirse en una palanca de transformación positiva. Profesionalización, incorporación de talento, inversión en tecnología, apertura de nuevos mercados y, en algunos casos, consolidación sectorial. En un tejido empresarial fragmentado, el capital paciente puede activar estrategias de crecimiento inorgánico con un enfoque de largo plazo y construir grupos más competitivos sin caer en la lógica del recorte inmediato.
La sucesión, bien orientada, puede ser el momento en el que esa decisión estratégica se vuelve posible. El fundador sale, el negocio se ordena y se abre la puerta a un crecimiento que antes no tenía espacio.
Y conviene detenerse en el riesgo de no actuar a tiempo. El error habitual en la sucesión empresarial es esperar a que el relevo se resuelva solo o a que el comprador ya esté en la puerta. La preparación no puede improvisarse, requiere anticipación. Ordenar la información financiera, profesionalizar la estructura, planificar la transición del fundador, definir el rol del equipo directivo y construir un proceso que permita seleccionar al comprador adecuado.
Cuando estas decisiones se toman tarde, el margen de maniobra desaparece y el mercado castiga. No por falta de calidad del negocio, sino por falta de previsión.
La llamada a la acción es doble. Para los fundadores, anticipar y planificar para que la compañía sea atractiva en resultados, estructura y continuidad. Para los family offices, definir tesis y proceso, concretar sectores, tamaños y criterios de inversión y asegurarse de poder acompañar. En el mid-market, la ventaja no está solo en el capital, sino en el método y en la ejecución.
España no puede permitirse que miles de pymes viables desaparezcan por falta de previsión. El relevo generacional es una cuestión de país, no solo de familia. El creciente protagonismo del family office en el mid-market puede ser una de las mejores noticias de esta etapa si se traduce en transiciones ordenadas, inversión productiva y crecimiento sostenido. La oportunidad existe. La diferencia estará en quién llegue preparado.
Tribuna de Gerard García, fundador y CEO de Deale.
Los activos alternativos están ganando cada vez más peso en las estrategias de inversión institucional, principalmente porque permiten diversificar carteras, reducir exposición a riesgos sistémicos y acceder a fuentes de rentabilidad no correlacionadas.
“Esto sugiere que existe un segmento vanguardista que ve en esta clase de activos una fuente estratégica de diversificación y rentabilidad ajustada al riesgo. Este grupo puede actuar como referente para el resto de la industria, impulsando la adopción conforme se generen más vehículos estructurados, haya mayor transparencia y aumente la educación financiera en torno a esta clase”, se explica en el reporte, realizado por FlexFunds en colaboración con Funds Society.
Los bienes raíces están entre los activos alternativos más populares
Aunque existen muchos activos considerados alternativos, los más importantes son el capital privado, los desarrollos de infraestructura, los bienes inmobiliarios, los fondos de cobertura y las criptomonedas.
Y de estos, se destacan por encima del resto los activos inmobiliarios, en los que se puede invertir directamente o mediante vehículos estructurados como los fideicomisos inmobiliarios (REIT, por su sigla en inglés).
“Los bienes raíces aportan diversificación, ingresos recurrentes y suelen tener baja correlación con los activos líquidos tradicionales. No obstante, su papel en las carteras depende en gran medida del perfil del inversor, del horizonte temporal y del contexto económico”, se detalla en el III Informe Anual del Sector de la Securitización de Activos 2025-2026.
Del estudio se desprendió que, aunque un 30% de los gestores asigna baja importancia a la inclusión de activos inmobiliarios en las carteras de inversión (niveles 0-2), un 43% los valora en rangos medios a altos (7-10), lo que demuestra un núcleo sólido de participantes que reconoce su potencial estratégico.
Asimismo, el promedio de 5,0, con una mediana en el mismo nivel y una moda de 8, refleja que las percepciones tienden hacia una consideración positiva, destacando que la valoración más frecuente es elevada.
“La importancia de los bienes raíces como mecanismo de protección frente a la volatilidad no genera consenso, pero sí evidencia un perfil de adopción selectiva, especialmente entre quienes buscan resiliencia y estabilidad en escenarios de alta incertidumbre”, se menciona en el reporte.
El impacto social no es una prioridad
Otro de los puntos que destacó FlexFunds fue que los inversores no están tan dispuestos a aceptar un menor rendimiento a cambio de un mayor impacto social.
La encuesta, realizada a expertos de más de 100 firmas de inversión en 19 países, muestra que un 46% de los administradores cree que los inversores muestran muy baja disposición a ceder rentabilidad a favor del mayor impacto.
Y sólo un 9% percibe una alta predisposición, vinculada principalmente a nichos específicos como institucionales con mandatos ESG, clientes de alto patrimonio con enfoque filantrópico o vehículos orientados al impacto, aún sin peso significativo en el mercado.
“Este diagnóstico pone en evidencia una brecha importante entre el discurso de sostenibilidad y el comportamiento real del inversor. Si bien los criterios ESG están ganando presencia en el diseño de productos, la rentabilidad sigue siendo el principal motor de decisión”, se menciona en el informe.
Y se agrega: “La presión reputacional o regulatoria puede fomentar una mayor integración del impacto en el futuro, pero por ahora, la mayoría de los gestores no percibe que haya suficiente voluntad de los clientes para asumir pérdidas relativas a cambio de beneficios sociales o ambientales”.
Foto cedidaCharles De Quinsonas y Carlos Carranza, del Equipo de renta fija de mercados emergentes en M&G Investments
2025 ha sido un buen año para los inversores en los mercados emergentes (ME). En un entorno de malestar geopolítico y macroeconómico, la deuda de este universo (DME) ha mostrado resiliencia: los bonos soberanos denominados tanto en moneda local como en divisa fuerte han registrado subidas de doble dígito en lo que va de año, y la deuda corporativa ha registrado una evolución igualmente positiva.
En esta ronda de preguntas y respuestas, Charles De Quinsonas y Carlos Carranza, del Equipo de renta fija de mercados emergentes en M&G Investments, comparten sus perspectivas sobre los motores de rentabilidad de la región, la mejora de sus fundamentales y cómo M&G puede capturar oportunidades en esta clase de activos en plena evolución.
¿Qué convierte a la DME en una clase de activo atractiva actualmente?
La DME es verdaderamente interesante ahora mismo. Este segmento ya solía ofrecer rentabilidades al vencimiento (TIR) atractivas, pero en los últimos años, su volatilidad ha disminuido hasta niveles mucho más cercanos a los que vemos en los mercados desarrollados. Además de este cambio significativo, también vemos mejoras estructurales como menores ratios de deuda/PIB, políticas monetarias creíbles y perspectivas de fuerte crecimiento. De esta manera, la DME ha dejado de ser una apuesta meramente táctica y se está convirtiendo en una asignación estratégica para muchos inversores.
¿Qué dato concreto os parece más atractivo en este momento?
En nuestra opinión, la medida más destacada ahora mismo es la ventaja de TIR real. Muchos países de ME ofrecen TIR reales positivas, algo poco habitual en el universo desarrollado. En Brasil, por ejemplo, el banco central optó por subir el tipo de interés pronto y de manera agresiva (muy por delante de la Reserva Federal estadounidense), con lo que los inversores obtienen tipos de interés reales atractivos con una inflación bajo control.
¿Cómo se posiciona M&G para aprovechar estas oportunidades?
Nuestro equipo de DME aplica un enfoque claramente bottom-up: dedicamos mucho tiempo al análisis fundamental de países y emisores, combinando modelos cuantitativos con perspectivas cualitativas con la intención de detectar puntos de inflexión y evitar riesgos idiosincráticos. Analizamos la deuda soberana y corporativa de manera conjunta, no como segmentos separados, y empleamos herramientas propias para determinar su sostenibilidad y asignar calificaciones internas. Por último, tenemos uno de los mayores equipos de análisis de crédito de toda Europa, con más de 50 analistas con una experiencia media de 14 años.
¿Veis algún país o sector individual más prometedor que los demás?
En general nos gustan los bonos denominados en moneda local de Latinoamérica, donde destacan países con tipos de interés reales elevados y una fuerte disciplina presupuestaria, como Brasil y México. También vemos muchas oportunidades en Asia central, en países como Uzbekistán, Kirguistán y Kazajistán. Por lo que respecta a la deuda corporativa, las compañías de ME con bajos niveles de apalancamiento y cobertura de intereses elevada nos parecen atractivas, especialmente teniendo en cuenta que sus diferenciales son más anchos de lo que justifican sus fundamentales.
¿Cómo se diferencia M&G de otras gestoras en esta clase de activos?
Creemos que lo hacemos en tres aspectos: flexibilidad, profundidad de análisis y experiencia. La ausencia de restricciones de nuestra estrategia nos permite capturar las mejores ideas del equipo en deuda soberana, corporativa y denominada en moneda local, y hacerlo de manera muy holística. Nuestro análisis es verdaderamente bottom-up, centrado en anticipar cambios de dirección y en gestionar el riesgo; este es uno de los pilares de nuestra actividad, ya que consideramos la diversificación y la no concentración como elementos clave de nuestra filosofía de inversión.
¿Qué desarrollo creéis que afectará más a los ME en los próximos años?
Existen varios temas de gran calado. El primero es el reforzamiento continuado de los marcos monetarios y fiscales en estas regiones, que podría representar un giro decisivo hacia una mayor estabilidad. El segundo son las tendencias demográficas: un 85% de la población mundial vive en ME, y muchos de estos países tienen poblaciones en edad de trabajar crecientes, lo cual puede respaldar el crecimiento a largo plazo. Por último, podría producirse una rotación sostenida fuera de carteras centradas en los Estados Unidos, a medida que los inversores ponen en duda el excepcionalismo americano y buscan crecimiento en otros mercados.
¿Cuál es vuestra previsión para los mercados de renta fija de ME?
La deuda de ME nos inspira optimismo. El «carry» es atractivo, sus fundamentales están mejorando, y las políticas gubernamentales nunca habían sido tan creíbles como ahora. Los diferenciales de los bonos en divisa fuerte son interesantes, aunque el segmento con grado de inversión comienza a parecer caro. En nuestra opinión, la DME ofrece renta, crecimiento y diversificación en un momento en que los mercados desarrollados se enfrentan a retos crecientes. Para los inversores que desean construir carteras resilientes, estos bonos podrían ser una asignación interesante.
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Rocío López (Qualitas Energy), José Cloquell (Diaphanum), Victoria Díez (Singular Bank), Antonio Pérez-Labarta (atl Capital) y Rafael Soldevilla (A&G Private Bank)
En un entorno de tipos de interés que vuelven a estar en territorio positivo, en el que el mercado secundario está creciendo a gran velocidad y se mantiene el apetito inversor, pero con mayor nivel de exigencia, Funds Society reunión a profesionales destacados del sector para abordar cuál es el presente y el futuro del private equity en España. En el marco de su evento Funds Society Alternative Summit, organizado en colaboración con CAIA Association, el segundo panel de la jornada abordó las problemáticas ya citadas, así como otras como el regreso a un enfoque más defensivo o el rol de la banca privada como puerta de entrada a esta clase de activo de inversores no institucionales.
La mesa, moderada por Rocío López, Head of Retail Investors en Qualitas Energy, contó con la participación de José Cloquell, CFA y Illiquid Investments Head en Diaphanum; Victoria Díez Pérez, Head of Investments & Private Equity Products en Singular Bank; Antonio Pérez-Labarta, Partner & Head of Private Assets en atl Capital; y Rafael Soldevilla, General Manager of Products & Services en A&G Private Bank.
Adaptación estratégica y cautela en el nuevo entorno
José Cloquell puso el acento en la necesidad de adaptar la asignación estratégica a un entorno más incierto, en el que, si bien el ciclo no debería condicionar en exceso las decisiones de inversión, sí introduce ruido que obliga a ser más dinámico en la construcción de carteras. En este contexto, defendió que el private equity debe ocupar un lugar relevante, aunque acotado en términos de peso: “Para nosotros el private equity es lo más importante, en torno al 70% de asignación en privados”, señaló, si bien matizó que para los clientes el límite razonable se sitúa en torno al 20%.
El experto también abordó la evolución del mercado secundario, subrayando que ha pasado de ser una herramienta para resolver problemas de liquidez a convertirse en un instrumento de gestión de carteras: “En un momento se vio al secundario como una solución para gestionar problemas de inversores y esto ha derivado más a un mercado de gestión de carteras, no de gestión de problemas”.
Asimismo, advirtió sobre el impacto de los vehículos evergreen en este segmento, especialmente en operaciones LP-led, donde la necesidad de construir cartera puede distorsionar valoraciones: “Lo que sí estamos viendo es que vehículos como los evergreen están teniendo impacto sobre los secundarios, y esto impacta sobre las valoraciones. Para nosotros, esta situación no es una sorpresa”.
En términos de posicionamiento, destacó que en su caso no están observando impactos significativos gracias a un enfoque prudente, especialmente en estrategias de consolidación. En este sentido, insistió en que la clave está en “dar con equipos que realmente tienen capacidades operativas para gestionar esas compañías”.
Cómo lidiar con el cambio de ciclo y los cambios en el perfil inversor
De parte de Singular, Victoria Díez Pérez subrayó que, aunque el private equity se asocia a descorrelación, no está exento de factores como la valoración, la prima de iliquidez o el momento de mercado. En su opinión, el sector atraviesa un nuevo ciclo que obliga a recuperar disciplina inversora: “Venimos de una época de “todo vale” y determinadas estrategias se han sobreponderado en exceso. Hay que volver a pesos relativos más conservadores y bajar las expectativas de los inversores”. Esto implica ser más selectivos en la elección de gestores y estrategias, priorizando aquellas centradas en mejoras operativas y con menor dependencia del apalancamiento.
En este sentido, defendió una vuelta a fondos ‘core’, especialmente en el segmento de primarios de buyout, gestionados por firmas con amplio track record. “Reducir riesgo y adaptar carteras. No hay mucho secreto”, resumió.
Díez también destacó la transformación del inversor privado: “El inversor privado es más impaciente, no le gusta mucho la curva J”. En este contexto, apuntó a los secundarios como herramienta para dinamizar carteras y capturar oportunidades de entrada con descuento, aunque advirtió de que estos podrían reducirse progresivamente: “Se van a ir ajustando y cada vez serán más difíciles de alcanzar”.
Por otro lado, señaló el creciente interés por estrategias de infraestructuras, especialmente en segmentos core plus y value-add, que permitan modernizar activos y adaptarlos a nuevas necesidades: “Con el cambio de orden geopolítico vemos una oportunidad en este segmento”.
La experta también destacó la capacidad de Singular para brindar esta oportunidad a inversores wealth: “La banca privada ha dado acceso y asesoramiento. Ha jugado ese papel de impulsar la educación financiera y ha permitido conectar el acceso de grandes gestoras y grandes fondos privados con este tipo de clientes de bancas privadas a través de vehículos más amigables”. Díez aclaró que, si bien es verdad que los grandes inversores privados y family offices “ya no necesitan a la banca privada como antes”, en cambio los inversores con tickets de 15.000 euros a un millón de euros “sí necesitan que se facilite el acceso”.
Generación de alfa y educación del inversor
Antonio Pérez-Labarta, el representante de atl Capital, coincidió en la idea de un retorno a los básicos en el private equity, marcado por la pérdida de algunas palancas tradicionales de generación de valor tras el cambio en el entorno de tipos. “Tenemos que adaptarnos, adaptar carteras y buscar alfa de verdad”.
Desde su perspectiva, la asignación a private equity debe partir del análisis del perfil del inversor —tamaño de patrimonio, horizonte temporal y necesidades de liquidez—, situándose habitualmente en un rango de entre el 5% y el 20%.
El experto subrayó la importancia de identificar gestores capaces de generar valor de forma recurrente sin depender excesivamente del apalancamiento, tanto en el mercado primario como en el secundario. Para ilustrarlo, comparó la construcción de cartera con una partida de ajedrez, donde cada decisión debe contribuir a un objetivo global de diversificación y generación de rentabilidad.
En paralelo, destacó el aumento de la inquietud de los clientes, especialmente en torno al crédito, lo que refuerza la necesidad de educación financiera. En particular, alertó sobre los riesgos de una mala comprensión de los vehículos evergreen: “Es un tema de educación financiera: si estás vendiendo liquidez en un vehículo evergreen, estás educando mal. Hay que explicar muy bien cómo se estructura y construye un vehículo evergreen”.
En este sentido, insistió en que la educación debe ser un pilar central de la relación con el cliente, junto con una comunicación honesta sobre expectativas de rentabilidad: “Tenemos que ser muy realistas con rentabilidades que les transmitimos a los clientes. El private equity sigue siendo un gran complemento para construir las carteras, pero hay que ser transparentes y selectivos”.
A favor de la democratización del acceso
Rafael Soldevilla (A&G Private Bank) confrontó cómo las noticias que estamos viendo en el presente no tienen por qué tener un impacto directo hoy sobre el private equity, al tratarse de una inversión ilíquida, pero insistió en que los gestores deben hacer un ejercicio de análisis a más amplitud de miras: “El rabioso presente está poniendo de manifiesto tendencias de más largo plazo como la escasez de energía, que puede tener impacto sobre estrategias de inversión. Eso es en lo que tenemos que fijarnos. También hay que fijarse en impactos a medio plazo: subida de la inflación y del coste de financiación”.
Soldevilla recordó que el private equity es, por definición, una inversión de largo plazo, con ciclos de aproximadamente ocho años, por lo que analizar su comportamiento en horizontes de pocos meses puede llevar a conclusiones erróneas. No obstante, reconoció que en el ámbito del fundraising se está observando cierta pausa, ya que los inversores necesitan más tiempo para tomar decisiones.
En cuanto a la estructura del mercado, destacó que los fondos primarios siguen concentrando la mayor parte del capital, especialmente en grandes operaciones de buyout, a pesar del crecimiento del mercado secundario.
Asimismo, puso en valor la evolución del acceso a los activos alternativos, destacando la creciente oferta de vehículos y estrategias disponibles para el inversor privado. “Es una democratización que vemos como positiva”, afirmó, aunque advirtió de los riesgos de extenderla en exceso, especialmente mediante la reducción de tickets mínimos, lo que podría dificultar la correcta comprensión del producto.
En términos de posicionamiento, explicó que están focalizando sus inversiones en el middle market estadounidense a través de coinversiones, así como en oportunidades en España en sectores como el real estate —coliving, senior living o residencial— y en infraestructuras vinculadas a la transición energética, siempre bajo un enfoque de creación de valor propio del private equity.
Foto cedidaChristian Rouquerol, Managing Director, Co-Head of Iberia & Head of Sales Europe & Latin America de Tikehau Capital.
Christian Rouquerol, Managing Director, Co-Head of Iberia & Head of Sales Europe & Latin America de Tikehau Capital, considera que entender el cambio estructural que vive la economía mundial “es clave para mirar las temáticas en las que observamos valor para la próxima década y así replantear la asignación de activos”.
Rouquerol parte de que el mundo de la inversión “ya no opera bajo las reglas de la era de tipos extremadamente bajos”, por lo que desde la firma creen que la gestión activa y la capacidad de adaptación “serán determinantes”, de tal manera que “cada vez habrá más diferencias entre los resultados de una asset manager y otro”.
En crédito europeo, Rouquerol considera que la calidad de las emisiones y la capacidad de análisis fundamental “son claves en un entorno de estabilidad monetaria y compresión de diferenciales”. Por tanto, el posicionamiento pasa por una exposición prudente a high yield europeo, con fuerte disciplina de crédito, análisis fundamental granular y gestión activa del riesgo apoyada en fundamentales que siguen siendo realmente sólidos.
Asimismo, ve interesantes los fondos de deuda a vencimiento, porque “combinan visibilidad temporal con disciplina de crédito y gestión activa del riesgo”, y destaca Tikehau 2027, Tikehau 2029 y Tikehau 2031.
La soberanía europea ha dejado de ser “un concepto puramente político para convertirse en una realidad inversora”, según Rouquerol, que cree que las oportunidades se encuentran en múltiples ámbitos. En capital privado como en renta variable, observa compañías con atractivo en los sectores de la industria aeroespacial, el farmacéutico y la transición energética.
En definitiva, estas oportunidades surgen en un buen contexto para el fundraising, como lo demuestra que 2025 ha sido el cuarto año consecutivo récord en captaciones para Tikehau Capital, con 10.500 millones de euros de entradas brutas y 8.000 millones de euros de entradas netas.
El fondo Groupama Global Active Equity celebra en 2026 su 63º aniversario de vida, y lleva más de 20 gestionado con el mismo proceso de inversión, que dirige el gestor Philippe Vialle junto con los co gestores Alessandro Roggero y Julia Kung.
Desde el principio, la innovación ha supuesto un pilar importante de la estrategia, aunque no el único, como detalla Vialle: “Nuestro acercamiento consiste en identificar compañías que crean valor en el largo plazo, combinando innovación con crecimiento resiliente, modelos de negocio fuertes y fundamentales de alta calidad”. Así, el equipo exige innovación, visibilidad, rentabilidad y fortaleza del balance para seleccionar compañías para la cartera, enfocándose en la actualidad en cuatro grandes temáticas: IA y ecosistemas en la nube; tendencias industriales y de infraestructuras (como automatización, defensa o reshoring); transición energética y lo que el gestor define como “la nueva forma de la demanda de recursos, particularmente en torno a materiales y cadenas de valor ligadas a la electrificación”; y en innovación en salud.
Vialle hace un balance en esta entrevista de los mayores éxitos del fondo en este tiempo, con inversión en valores que se han posicionado como clave en crecimiento e innovación en los últimos años como Microsoft o Broadcom, y ofrece una actualización del posicionamiento de la cartera en el contexto de volatilidad de los mercados.
Acaba de cumplir 20 años al frente de la estrategia. ¿Cuáles han sido sus mayores éxitos en este periodo?
Una de nuestras principales fortalezas ha sido la capacidad de generar alfa de forma consistente a través de la selección de valores, que sigue siendo el principal motor de rentabilidad del fondo.
En los últimos años, el fondo ha demostrado su capacidad para navegar entornos de mercado muy distintos:
• Capturando el crecimiento estructural a través de líderes en tecnología e innovación (por ejemplo, Microsoft, Broadcom, Micron),
• Beneficiándose de recuperaciones cíclicas en sectores como industriales, materiales y defensa (RTX, Mitsubishi Heavy Industries),
• Y aportando una contribución sólida desde compañías vinculadas a energía y materias primas, especialmente en periodos de repunte inflacionario.
Es importante destacar que el fondo también ha mostrado resiliencia en entornos más complejos. Por ejemplo, en 2022, un posicionamiento más selectivo y menos “consensuado” ayudó a mitigar riesgos a la baja, mientras que en 2025 la rentabilidad volvió a estar impulsada en gran medida por una sólida selección de valores tanto en segmentos ‘growth’ como cíclicos.
¿Cuáles han sido las principales lecciones aprendidas?
Las principales lecciones a lo largo de estos años han sido:
• La selección de valores es clave: la dispersión de rentabilidades dentro de los sectores ha sido a menudo más relevante que las decisiones de asignación,
• Evitar las modas de mercado es fundamental: algunos de nuestros mejores periodos se han producido manteniendo disciplina y evitando las posiciones más congestionadas,
• La diversificación entre estilos y sectores aporta resiliencia, permitiendo navegar tanto entornos dominados por el crecimiento como fases más cíclicas,
• Y, por último, la innovación debe ir acompañada de fundamentales: las mejores inversiones han sido aquellas donde las tendencias estructurales estaban respaldadas por un sólido crecimiento de beneficios y generación de caja.
¿Cómo está posicionada la cartera actualmente?
Para entender mejor nuestras convicciones sectoriales, es importante analizar el posicionamiento de la cartera en relación con su índice de referencia (MSCI World EUR). En este sentido, los principales cambios en el último año han consistido en reducir la exposición a tecnología y consumo discrecional, al tiempo que se han incrementado las asignaciones a sectores como salud, industriales y materiales.
En la actualidad, el fondo presenta una sobreponderación en industriales, materiales, salud y semiconductores, y una infraponderación en consumo discrecional y financieros.
Estados Unidos sigue siendo un mercado clave por su profundidad y liderazgo en innovación, especialmente en tecnología y salud, si bien actualmente mantenemos una ligera infraponderación, que responde a nuestro enfoque bottom-up de selección de valores más que a una visión geográfica estructural. La innovación es global, y buscamos activamente oportunidades fuera de EE. UU., en Europa, Japón y otros mercados asiáticos.
A comienzos de año ha destacado la fuerte corrección en el sector del software. ¿Lo interpreta como una oportunidad o como una señal de alerta? ¿Dónde están encontrando actualmente oportunidades?
Interpretamos la corrección en el sector del software como un ajuste saludable y, al mismo tiempo, como una fuente de oportunidades selectivas.
Nuestro enfoque sigue siendo altamente selectivo: priorizamos compañías con fuerte poder de fijación de precios, crecimiento visible de ingresos y una senda clara hacia la rentabilidad, frente a historias impulsadas únicamente por narrativa. Nuestra principal apuesta en software es Microsoft, donde seguimos viendo un importante potencial de expansión de su ecosistema cloud y de crecimiento sostenido de márgenes.
Más allá del software, actualmente identificamos oportunidades atractivas en:
• Industriales y bienes de equipo, apoyados por el ciclo global de inversión (transición energética, relocalización industrial, defensa).
• Materiales y minería, impulsados por la demanda estructural de oro, cobre y otros recursos vinculados a la electrificación y a la infraestructura de IA.
• Salud, donde la innovación se mantiene sólida con valoraciones más razonables.
A pesar de esta corrección y de otros episodios de volatilidad en lo que va de año, las valoraciones agregadas de la renta variable en muchos mercados se sitúan cerca de máximos. ¿Anticipa una mayor dispersión?
Esperamos una mayor dispersión, a medida que el mercado transite desde un entorno altamente concentrado hacia otro más diferenciado, donde los fundamentales ganen peso.
En Estados Unidos, las valoraciones siguen siendo elevadas, especialmente en los segmentos impulsados por la temática de inteligencia artificial. Antes del conflicto con Irán, las Siete Magníficas cotizaban en torno a 33 veces beneficios futuros estimados para 2026. Al mismo tiempo, el crecimiento esperado de beneficios del S&P 500 para 2026 (+14%) implica una aceleración significativa de la productividad, que sigue siendo incierta.
Por el contrario, en Europa las valoraciones resultan relativamente más atractivas, aunque con un crecimiento más moderado, lo que refuerza la necesidad de una asignación más equilibrada y selectiva entre regiones.
En conjunto, no consideramos que el universo de inversión esté homogéneamente sobrevalorado. Precisamente ahí es donde la gestión activa y la selección de valores pueden aportar mayor valor.
¿Qué riesgos podrían afectar a esta clase de activo?
Esperamos nuevos episodios de volatilidad. No obstante, los interpretamos como oportunidades más que como amenazas estructurales, dado un contexto macro todavía favorable (desinflación, condiciones financieras más laxas y mejora del ciclo industrial).
Varios riesgos podrían afectar a la renta variable global en los próximos meses:
• Riesgos geopolíticos, aún elevados y con capacidad de impactar en el sentimiento, la inflación, los tipos y las cadenas de suministro,
• Incertidumbre en política monetaria, especialmente en torno al ritmo y magnitud de los movimientos de tipos,
• Riesgo de valoración, particularmente en los segmentos más congestionados del mercado,
• Y dinámica de divisas, en especial la posible volatilidad del dólar estadounidense, que podría provocar reasignaciones entre regiones.
Dicho esto, nuestro escenario central sigue siendo constructivo. Los ciclos de inversión estructurales impulsados por las transiciones geopolítica, digital y medioambiental continúan respaldando el crecimiento y la resiliencia. Por ello, aunque prevemos episodios adicionales de volatilidad, mantenemos una visión positiva a largo plazo en un contexto macro que sigue siendo favorable.
Foto cedidaÍñigo Escudero, Head of Southern Europe & Latin America de Invesco.
Invesco está impulsando su negocio en América a través de dos palancas: una nueva estructura y un acuerdo estratégico con LarrainVial. Actualmente, la firma supervisa, entre el mercado de US Offshore y Latam, 35.000 millones de dólares, siendo Íñigo Escudero, Head of Southern Europe & Latin America de Invesco, su hombre clave en la región.
Al inicio, la firma tenía los mercados de US Offshore y Latam separados, pero tras ampliar sus responsabilidades y ser nombrado también responsable para el negocio del sur de Europa, Escudero tomó una decisión relevante: fusionar ambas regiones. “Era una decisión que tenía sentido porque el link entre ambos mercados es enorme. En US Offshore llevamos más de quince años operando y contamos con el gran trabajo que Rhett Baughan, Head of US Offshore Distribution de Invesco, ha estado realizando. Allí hemos crecido de forma considerable en los últimos cinco años y tenemos unos 6.000 millones de dólares en US Liquidity, lo que nos convierte posiblemente en la gestora internacional más grande en liquidity. Para Latam, tenemos a Begoña Gómez, que hasta ahora era la responsable de Latam para Active, y ahora pasará a ocuparse también de la parte de US Offshore; de tal forma que Baughan reportará directamente a ella. Finalmente, para la parte de ETFs, Laure Peyranne, directora de ETFs para Iberia, Latinoamérica y US Offshore, seguirá liderando el negocio”, explica Escudero.
Para comprender ese cambio en la estructura de Invesco, es necesario abordar su segunda palanca de crecimiento, la ampliación del acuerdo estratégico con LarrainVial. Durante más de 18 años, Invesco ha colaborado con la gestora chilena en la distribución en toda Latinoamérica. Hasta el año pasado, el acuerdo con LarrainVial incluía 9.200 millones de dólares en fondos mutuales UCITS y 15.600 millones de dólares en ETFs de Invesco, pero con la ampliación de su alianza al canal US Offshore para los productos UCITS de Invesco, el potencial de crecimiento es mucho mayor.
“Han sido muchas las firmas que se han acercado a nosotros para trabajar juntos y crecer en el mercado de US Offshore, pero considerábamos que aún no era el momento para nosotros. Sin embargo, tras nuestro crecimiento de los últimos años y la evolución de LarrainVial, vimos que ahora era el momento idóneo para ampliar nuestra colaboración por varios motivos: su expertise, su equipo de profesionales y por nuestra relación de hace casi ya veinte años”, destaca Escudero.
Una estructura para crecer
Estas dos decisiones tomadas por Invesco se traducen en una estructura clara y lista para generar crecimiento tanto en la parte activa como en la pasiva. Según aclara Escudero, “Rhett será principalmente el encargado de la relación con las casas para el mercado US Offshore, es decir, se focalizará en tratar en dónde se toman las decisiones sobre selección de fondos y trabajará para que el mayor número de fondos de Invesco estén en las principales listas. Su trabajo se complementa con el de LarrainVial, cuya gran experiencia y red nos ayudará a ‘desbloquear’ y llevar el producto al inversor”.
La gestora es consciente de que el potencial de crecimiento es mayor en el mercado de US offshore qué, al igual que el mercado latinoamericano espera que crezca a ritmos superiores a los del resto de mercados de EMEA. “A la hora de hablar de crecimiento, hay que matizar que US offshore y Latam son mercados un poco distintos”, matiza Escudero y explica: “Tal y como estamos estructurados, Latam es sobre todo cliente institucional, es decir, fondos de pensiones, bancos centrales y autoridades; mientras que solo un 10% está representado por bancas privadas y family offices. Con nuestro acuerdo de distribución ampliado con LarrainVial, creemos que esto va a cambiar y vamos a poder registrar un importante crecimiento en el segmento de family offices y bancas privadas. Además, lógicamente, muchos family offices también tienen presencia en US Offshore; y ese también es un segmento en el que queremos crecer. Asociado a este crecimiento vendría una importante diversificación del negocio, objetivo que también buscamos”.
La gestora considera que hay una importante oportunidad de crecimiento en este segmento, sobre todo si tenemos en cuenta que la industria de family offices en Latinoamérica se acerca a los 100.000 millones de dólares (billions ingleses), de los cuales más del 55% se invierte en producto de US Offshore. “Estamos hablando de entre 55.000 y 60.000 millones de negocio. La matización es que cada país es diferente y tiene una configuración distinta, y por eso el conocimiento local es tan relevante. Por ejemplo, en México el 90% que invierte en US Offshore lo hace en ETFs, pero en Chile, en cambio, los ETFs representan solo el 30%, en Colombia un 10% y en Perú un 25%”, comenta Escudero.
Sobre cuáles son sus objetivos de crecimiento, Escudero evita dar una cifra concreta, pero reconoce que en sus perspectivas para Latam y US Offshore buscan crecer “a tasas superiores a otros mercados igual de maduros, como pueden ser España o Italia”. Y añade: “Para US offshore queremos como mínimo doblar los activos, en el plazo de cinco años”.
Del advisory al inversor
Dada la amplia gama de productos que tiene la gestora, el mantra para este crecimiento será, según Escudero, “seguir ofreciendo la solución de inversión que más se ajuste a cada inversor, mercado y país”. Según reconoce, la pieza clave para encajar sus soluciones de inversión son los asesores: “A diferencia de lo que vemos en otras regiones europeas, en América la decisión sobre el fondo depende de los banqueros privados, por lo que se necesita una red comercial muy potente y próxima”.
Respecto a qué demandan los inversores, considera que, pese a las modas, la esencia ha cambiado poco. “Estamos ante clientes con carteras bastante diversificadas a los que les gustan bastante los fondos mixtos, como nuestro Global Income. A veces prefieren hacer su propio mix y combinan en las carteras fondos de renta fija y renta variable u optan por las carteras modelo (MPS), que ahora se han puesto de moda”, apunta.
Entre las tendencias que observa en este mercado, Escudero destaca el cambio generacional. Según su experiencia, “las nuevas generaciones exigen nuevos canales de comunicación, pero siguen siendo inversores tradicionales que buscan rentabilidad y seguridad para su capital”.
Foto cedidaGerald Carton, partner y representante de relaciones con inversores de Coller Capital.
Jeremy Coller, fundador y CIO de Coller Capital, vaticinó hace unos cinco años que el mercado de secundarios alcanzaría un volumen anual de medio billón de dólares para 2030. “Y esa trayectoria va en buen camino”, añade Gerald Carton, partner y representante de relaciones con inversores de Coller Capital, que añade: “El mercado de secundarios seguirá creciendo con el paso del tiempo por la necesidad de liquidez”.
Carton fue uno de los ponentes que participaron en el Funds Society Alternative Summit, evento en torno a los activos alternativos organizado por Funds Society en colaboración con CAIA Association. El experto cifró en 14 billones el volumen total invertido en mercados privados, estimando que hoy los secundarios suponen tan solo un 2% del total, pero augurando un brillante futuro apoyándose en datos como el siguiente: 2025 terminó con 230.000 millones de dólares de operaciones en secundarios, con una amplia discrepancia entre las operaciones en las que participaron GPs (que prefirieron invertir en compañías de forma individual) y los LPs, que compraron fondos de cartera.
¿Por qué están creciendo tan rápido los secundarios?
Carton destacó la aceleración del crecimiento en el mercado de secundarios, afirmando que “es una de las partes de más rápido crecimiento de la industria”. Este desarrollo se apoya en el enorme tamaño de los mercados privados, con 14 billones de dólares invertidos, de los cuales apenas una pequeña fracción —en torno al 1,6%— se negocia anualmente en el mercado secundario.
El experto subrayó que la falta de actividad en salidas tradicionales —tanto en M&A como en salidas a bolsa— ha reducido significativamente las distribuciones a los inversores desde 2022, sin haber recuperado todavía los niveles previos o posteriores a la pandemia. “Esto significa que muchos inversores están utilizando el mercado secundario como fuente de liquidez”, explicó.
A esta situación se suma la llamada de capital por parte de los gestores, lo que incrementa la necesidad de liquidez en múltiples programas de inversión. En este contexto, los secundarios se posicionan como una solución clave.
En cuanto a las valoraciones, Carton destacó que han sido relativamente estables, aunque con episodios de mayor volatilidad reciente que han incrementado los descuentos. “El descuento suele representar aproximadamente un tercio de los retornos que generamos, mientras que los otros dos tercios provienen de seleccionar los activos, fondos y gestores adecuados”, afirmó.
Ventajas de invertir en secundarios frente a primarios o buyouts
Desde el punto de vista del binomio rentabilidad-riesgo, Carton defendió el atractivo diferencial de los secundarios: “Los secundarios ofrecen prácticamente la misma rentabilidad que los buyouts, pero de una forma mucho más predecible”. Además, destacó su perfil más conservador frente a otras estrategias como venture o growth.
Una de las principales razones de esta mayor estabilidad es la diversificación. “Cuando invertimos en secundarios, compramos cientos de fondos subyacentes y miles de compañías”, explicó, de modo que la mayor posición en un fondo secundario suele representar menos del 2% del total, reduciendo significativamente el impacto de eventos adversos en compañías individuales. Esto contrasta con un fondo de buyout tradicional, que suele concentrarse en entre 15 y 25 compañías, lo que incrementa el riesgo específico.
Otro elemento clave es el acceso a la fase de distribución. Al adquirir participaciones en fondos con varios años de vida, el inversor puede analizar activos ya existentes y recibir retornos de forma más rápida. “Cuando compramos una cartera, solemos recibir entre el 15% y el 25% del valor liquidativo inicial cada año. Obtienes distribuciones inmediatamente”, explicó.
Además, destacó la mayor visibilidad frente a los fondos primarios: “Sabemos exactamente lo que estamos comprando y podemos adaptarlo. No existe el riesgo de blind pool”.
Carton también señaló que los secundarios funcionan en distintos entornos de mercado. En periodos de incertidumbre, los descuentos aumentan, generando oportunidades de entrada atractivas. “Si el vendedor quiere transaccionar rápidamente, el descuento puede incrementarse de forma significativa”, indicó.
Por último, comparó la inversión en secundarios con la selección de añadas en vino: mientras que en primarios es clave acertar con el momento del ciclo, en secundarios es posible invertir de forma transversal en distintas “vintages”, evitando aquellos momentos menos atractivos.
Secundarios en private credit, avanzando a buen ritmo
El segmento de secundarios en crédito privado está experimentando también un rápido crecimiento, aunque desde una base más reciente. Según Carton, el volumen de transacciones ha pasado de unos 3.000 millones de dólares hace cinco años a cerca de 23.000 millones en la actualidad.
A diferencia del private equity, donde existe potencial de upside, en crédito la clave está en evitar errores. “Para obtener la mejor rentabilidad en crédito, solo hay que hacer una cosa: evitar los errores”, afirmó. En este sentido, los secundarios ofrecen una ventaja informativa significativa al permitir analizar las carteras antes de invertir.
Esto explica, según Carton, por qué los fondos de secundarios en crédito privado pueden superar a los fondos primarios: “Estamos mucho más cerca de la salida, podemos ver la cartera y evitar los activos problemáticos o ajustar su precio”.
El experto también señaló que este mercado se verá impulsado por factores estructurales como la menor actividad de M&A, la prolongación de los plazos de inversión y el aumento de los defaults. “Esto va a convertirse en un mercado muy, muy grande en el futuro”, anticipó.
¿Quién es Coller Capital?
Coller Capital es una firma especializada en secundarios fundada en 1990 y una de las mayores a nivel global en este segmento. “Somos especialistas en secundarios y hemos crecido a medida que lo ha hecho el mercado”, explicó Carton.
La firma ha evolucionado hacia una plataforma multiestrategia y multicanal, ofreciendo soluciones adaptadas a distintos perfiles de inversor: fondos de secundarios en private equity y private credit, estrategias vinculadas a seguros, productos estructurados y vehículos evergreen semilíquidos.
Carton destacó también la fortaleza de su red de originación: “El 81% de nuestras operaciones son propietarias o generadas a través de relaciones”, lo que les permite actuar como proveedor de liquidez para inversores, gestores y LPs.
Asimismo, subrayó la consistencia de sus resultados: “Nuestro objetivo es que, por cada unidad de riesgo, obtengas una mayor rentabilidad que los mayores fondos de secundarios del mundo”. En este sentido, destacó su posicionamiento líder en métricas como el ratio de Sharpe a lo largo de un periodo de 20 años.
La firma ha sido adquirida recientemente por el fondo EQT, y cuenta a su vez con acuerdos para impulsar el mercado de secundarios con el gigante State Street.
Conclusiones
Carton concluyó destacando las ventajas estructurales de los secundarios para los inversores: “Cuando inviertes en secundarios tienes mayor visibilidad de la cartera, recuperas el capital mucho más rápido, sabes lo que estás comprando y puedes elegir. Además, el riesgo de pérdida de capital es mucho menor”.
En un entorno como el actual, marcado por la necesidad de liquidez y la volatilidad, considera que el segmento ofrece oportunidades especialmente atractivas: “En este ciclo puedes beneficiarte de los descuentos, pero lo más importante es que ninguno de nuestros fondos ha perdido dinero; todos han tenido un comportamiento extraordinario”, concluyó, reforzando el posicionamiento de Coller Capital como un socio sólido y de confianza en el universo de los mercados privados.
Altment Capital Partners representa a Coller Capital en exclusiva en Iberia.
Pixabay CC0 Public DomainFoto: AmarADestiempo . El peso mexicano gana terreno pese a Trump
La Copa Mundial de la FIFA 2026 puede incidir en la dinámica del tipo de cambio peso-dólar a través de varios canales macrofinancieros y microestructurales; es altamente probable que por un mes la divisa mexicana se vea inmersa en cierto letargo, pero ¿y después?
Según analistas, el punto clave es que el efecto del mundial no se trata de un “driver” estructural de largo plazo, sino de un shock transitorio con efectos potencialmente asimétricos, dependiendo del momento del ciclo y del posicionamiento de mercado.
El peso mexicano cotiza rumbo a las 17 unidades por dólar; en el año registra una apreciación de 4,05% pese al contexto geopolítico altamente complejo. A la divisa mexicana se le denomina nuevamente como el “superpeso”, y se estima que la fiebre mundialista lo mantenga estable o con una mayor apreciación.
El mundial de fútbol tiende a generar un aumento significativo en aspectos como: ingresos por turismo internacional (cuenta de servicios); consumo de no residentes en territorio mexicano; entradas de divisas por eventos, patrocinios y derechos asociados.
Esto implica mayor oferta de dólares en el mercado spot, así como potencial apreciación marginal del peso durante la fase de mayor afluencia.
No obstante, el impacto suele ser acotado y de corta duración, ya que parte del gasto se canaliza vía plataformas internacionales (menor derrama cambiaria directa); además hay efectos compensatorios en importaciones asociadas al evento.
T-MEC a la vista y geopolítica, los riesgos
El mundial de fútbol solo durará poco más de un mes, después todo volverá a la normalidad; el asunto es que ya en el segundo semestre del año algunos factores deberán considerarse para determinar la trayectoria de la divisa emergente más líquida de los mercados globales, el peso mexicano.
Funds Society platicó con Gabriela Soni, directora de estrategias de inversión para México en UBS, en torno a la situación del peso, especialmente para el segundo semestre del año.
Para la especialista, la renegociación del T-MEC así como los riesgos geopolíticos, son hoy los factores que más pueden determinar la trayectoria futura de la divisa.
“Nosotros vemos dos riesgos principales: un endurecimiento de las condiciones financieras globales y la incertidumbre en torno al T-MEC. En el tema de episodios de mayor aversión al riesgo—en un contexto de tensiones geopolíticas elevadas—se puede generar volatilidad cambiaria, salidas de capital y presión sobre el peso. Aun así, México está mejor posicionado que en episodios anteriores gracias a fundamentos internos más sólidos. Respecto a la revisión del T-MEC aunque esperamos que el acuerdo evolucione más y no que se rompa, el proceso de negociación podría detonar episodios de volatilidad”, dijo la especialista.
De acuerdo con Gabriela Soni, el peso se fortaleció en años recientes gracias a una combinación de factores idiosincráticos que lo diferenciaron de otros emergentes: un diferencial de tasas ampliamente favorable que atrajo flujos de carry, la resiliencia de la economía estadounidense que impulsó exportaciones y remesas, fundamentos macro relativamente sólidos frente a sus pares, y la narrativa del nearshoring. En conjunto, estos elementos generaron un entorno excepcionalmente favorable para la moneda.
Pero, también hay otros factores que podrían presionar a la moneda en el mediano plazo; por ejemplo, el recorte de las tasas de interés en México, a contracorriente de la tendencia mundial en un contexto de presiones inflacionarias.
“El margen para que Banxico siga recortando la tasa existe, pero es cada vez más limitado y altamente dependiente del entorno. La reciente decisión de Banxico de retomar el ciclo de recortes refleja un balance delicado entre una economía débil y un entorno inflacionario aún complejo”, señala la experta.
“Adicionalmente, el diferencial de tasas frente a EE.UU. ya se ha reducido de forma importante, lo que limita el soporte que el carry ofrecía al peso. En este contexto, si bien anticipamos que podría materializarse un recorte adicional, se requerirá evidencia clara de que las presiones inflacionarias —incluyendo las derivadas del choque petrolero— son transitorias. De lo contrario, el margen de maniobra podría agotarse rápidamente, con implicaciones para el tipo de cambio”, dice.
Respecto a la inminente revisión (o renegociación del T-MEC), Gabriela Soni explica: “En nuestra opinión, las disputas comerciales en el marco del T-MEC constituyen el riesgo más probable hoy día; aunque hasta hoy el peso ha mostrado una sensibilidad limitada ante esta incertidumbre, respaldado por la solidez de los flujos comerciales y el marco jurídico del propio tratado, que garantiza su vigencia por diez años adicionales aun en ausencia de un acuerdo de extensión. En un escenario extremo —como una amenaza de salida por parte de EE.UU.—anticiparíamos una depreciación del peso en el corto plazo. Sin embargo, consideramos que este movimiento sería probablemente transitorio, ya que podría interpretarse como una táctica de negociación”.
Para la especialista de UBS el peso será una moneda resiliente pese a los periodos de presiones eventuales que se anticipan.
“Nuestras proyecciones apuntan a una apreciación gradual del peso hacia adelante, con niveles de 17,7 para el cierre del segundo trimestre de 2026, 17,5 para el tercero y 17,2 tanto para finales de año como para el primer trimestre de 2027. No obstante, anticipamos una trayectoria no lineal, con episodios de volatilidad asociados tanto a factores externos como locales, particularmente en torno al T-MEC y a las decisiones de política monetaria de México y EE.UU”.
Este año quizás no será otro periodo de “superpeso”, considera la analista de UBS: “El entorno ha cambiado: el diferencial de tasas entre México y EE.UU. es menor, el contexto geopolítico es más complejo y las negociaciones del T-MEC introducen un nuevo foco de incertidumbre. Más que un “superpeso”, 2026 se perfila como un periodo de estabilidad relativa con episodios de ajuste, donde la moneda podría recuperar terreno en la medida en que se estabilicen las condiciones globales”, concluye.