Las mujeres ahorran más que los hombres en Chile, pero invierten un poco menos en fondos mutuos

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Aunque más o menos la mitad de los más de 2 millones de aportantes que tiene la industria chilena de fondos mutuos son mujeres, esto se desmarca de la tendencia del ahorro en general, dando cuenta de una brecha específica en el segmento. Mientras que la participación femenina es más prevalente en ahorro bancario y cooperativas, con un buen margen, están ligeramente por debajo de los hombres a la hora de invertir en este tipo de vehículos, según muestran los resultados de la última versión del informe “Género en el sistema financiero chileno” de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).

Con datos a diciembre de 2025, el reporte da cuenta de una mayor prevalencia de las mujeres en otras formas de resguardo de capital. Tres cuartos de las personas adultas tienen ahorro en bancos en el país andino, en general, pero desagregando por género, se ve que un 81,9% de las mujeres ahorra de esta forma, frente a un 68,2% de los hombres.

El género femenino también predomina en el ahorro a través de cooperativas. Un 8% de las mujeres adultas tienen capital en este tipo de instrumentos, mientras que la cifra alcanza sólo el 5,5% en el caso de los hombres.

Sólo en el caso de los fondos mutuos se ve menos participación de las mujeres. Un 11,7% de ellas tiene capital en estos vehículos, por debajo del 12,5% que registran los hombres.

A nivel de montos también se observan ciertas brechas, según el estudio de la CMF. Mientras que hay bastante paridad a nivel de número de aportantes de fondos mutuos, los montos tienden a ser más altos en los inversionistas hombres. Datos a septiembre de 2025 muestran que, de los 33,7 billones de pesos (unos 36.860 millones de dólares) que mantenían los partícipes en la industria, el 42% correspondían a inversiones de mujeres.

Además, los hombres registraron montos promedio de 19,5 millones de pesos (21.330 dólares), mientras que las mujeres alcanzaron de 14,2 millones de pesos (15.530 dólares).

Persisten las brechas de género

“Nuestra experiencia muestra que las mujeres suelen privilegiar alternativas de inversión más conservadoras y líquidas, particularmente fondos monetarios o money market, que cumplen una función muy similar al ahorro bancario tradicional. Esto podría explicar que una parte importante de sus recursos se mantenga en instrumentos de bajo riesgo y alta disponibilidad”, relata Luca Restuccia, gerente de Inversiones y Productos de BancoEstado AGF.

A esto cabe agregar que los distintos tipos de ahorro tienen dinámicas diferentes. Según acota la economista jefe de Fintual, Priscila Robledo, “ambos productos cumplen funciones distintas: las cuentas bancarias se asocian más a liquidez y a objetivos concretos, mientras que en fondos mutuos se asocian más a la construcción de patrimonio a mayor largo plazo”.

Lo que han visto en la fintech es que las mujeres tienen una mayor presencia en cuentas asociadas a objetivos específicos, como la vivienda, y que mantienen una proporción menor de su cartera en fondos más riesgosos, en promedio. “La mayor parte de esa diferencia se relaciona con características observables”, indica la economista, como las preferencias de riesgo, edad, profesión y un proxy de riqueza.

“A igual nivel de riesgo, no encontramos una diferencia estadísticamente significativa en el retorno promedio. Esto apunta a diferencias de objetivos y composición de cartera, no de habilidad para invertir”, acota.

Desde la industria también destacan que esta tendencia ha ido cambiando con el tiempo. En la experiencia de BancoEstado AGF, Restuccia hace eco de este fenómeno: “Si bien actualmente los hombres continúan concentrando una mayor proporción de los saldos administrados por BancoEstado AGF, esta tendencia ha ido evolucionando en los últimos años. De hecho, a través de nuestros canales digitales observamos que las mujeres son hoy las inversionistas más activas, realizando aproximadamente un 25% más de inversiones que los hombres”.

Desde la industria también hacen hincapié en el acceso paritario de aportante en la industria. “El Informe de género de la CMF confirma que los fondos mutuos son un motor clave de democratización e inclusión financiera. Hoy alcanzamos prácticamente la paridad en participación, con un 49,9% de mujeres partícipes, demostrando que no existen brechas de género en el acceso”, señaló la gerente general interina de la Asociación de Fondos Mutuos, Macarena Ossa.

Diferencias por edad e ingresos

Los cambios paulatinos que se han dado con el tiempo, ampliando la participación femenina en la industria de fondos mutuos, ha dejado una huella en el desagregado etario de las cifras del informe de género de la CMF.

El reporte destaca que los montos invertidos en el tramo de entre 31 y 60 años tienen una concentración de 59% en el total en inversionistas hombres. Esta diferencia, destacan desde el regulador, se reduce en el tramo más joven, menor de 30 años, donde los hombres alcanzan el 51% y las mujeres el 49% del total invertido.

En ese sentido, desde la industria de gestoras valoran la mayor masificación de estos instrumentos de ahorro. “Cada vez más mujeres están utilizando fondos mutuos como herramienta de ahorro e inversión, especialmente a través de canales digitales que facilitan el acceso, reducen barreras y permiten comenzar a invertir con montos bajos”, comenta Restuccia, de BancoEstado AGF.

Los ingresos también muestran una dinámica divergente. “En los niveles más bajos de ingresos (inferiores a 1 millón de pesos chilenos, o 1.090 dólares), la proporción de mujeres que invierten en fondos mutuos supera a la de los hombres. En particular, el 60% del total de mujeres participes se concentran en este tramo de ingresos, mientras que en el caso de hombres dicha proporción alcanza el 46,2% de su respectivo total”, señalaron en el reporte.

En contraste, agregaron, en los niveles de ingresos superiores al millón de pesos, “esta relación se invierte, observándose una mayor participación relativa de hombres. Esto refleja que una fracción mayor de hombres accede a estos productos de inversión en los tramos de ingresos más altos”.

Para Robledo, de Fintual, “buena parte de lo que se ve como una brecha de inversión en los tramos altos es que hay muchas menos mujeres en los tramos altos”. Y, según estiman en la fintech, el origen de esta situación está en el mercado laboral: “En 2025, el ingreso laboral promedio de las mujeres fue 21,7% menor que el de los hombres. Además, la participación de las mujeres en el mercado laboral es bastante menor, muchas veces por compromisos familiares. Esto limita la capacidad de las mujeres de ahorrar de forma consistente y crecer su patrimonio”.

ETFs, fondos y planes privados retan a las Afores en México por el dinero del retiro, así lo enfrentan

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Afores y sus plusvalías

La competencia por el ahorro de largo plazo en México se está ampliando. Las administradoras de pensiones enfrentan a un trabajador más familiarizado con ETFs y fondos de inversión, mientras los grandes gestores buscan integrar Afore, ahorro voluntario, planes privados y fondos en una sola arquitectura patrimonial; ¿cómo enfrentan las Afores esta competencia creciente?

La dimensión del mercado explica por qué la disputa es estratégica. Al cierre de junio de 2026, los recursos registrados en el Sistema de Ahorro para el Retiro superaban los 8,96 billones de pesos, de acuerdo con CONSAR (Poco más de 497.000 millones de dólares). José María Bolio, director general de Principal Afore, reconoce en entrevista con Funds Society que el crecimiento de ETFs y fondos mutuos representa un nuevo elemento dentro del ecosistema financiero, pero también explica cómo se preparan para competir por estos recursos.

Desde su perspectiva, esa competencia no necesariamente debilita a las Afores. Por el contrario, las obliga a elevar el nivel de sus equipos de inversión, gobierno corporativo y herramientas de análisis.

“Los equipos de inversiones de las administradoras son equipos de muy buenos profesionales, que se complementan con los comités de inversiones y riesgos y los procesos establecidos por la regulación; en efecto, hoy herramientas de inversión como los ETFs existen y modifican el ecosistema observado hace varios años, pero la forma de competir por parte de nosotros, que probablemente sea el caso en otras instituciones, consiste en contar con equipos altamente sofisticados, muy preparados y con más y mejores herramientas para tomar las decisiones que convengan a nuestros clientes”, explicó.

Una de las primeras conclusiones que se ponen sobre la mesa es verdaderamente relevante: el crecimiento de la oferta financiera no necesariamente sustituye a las Afores, sino que las obliga a competir con mayor sofisticación. Al final del día solamente hay un ganador: el ciente, que en el caso de las Afores es un trabajador que ahorra para su retiro.

Hoy ya es muy claro el cambio de paradigma. Las Afores ya no operan en un universo cerrado. ETFs, fondos de inversión, planes privados de pensiones, ahorro voluntario y otras alternativas financieras compiten por convertirse en parte de la estrategia patrimonial de los trabajadores. Y aunque cada instrumento tiene objetivos, regulación y horizontes diferentes, todos participan de una batalla común: capturar el ahorro de largo plazo de los mexicanos.

La gran pregunta para millones de trabajadores mexicanos se ha modificado, antes era relativamente sencilla: ¿en qué Afore está mi cuenta?; hoy, la siguiente generación de ahorradores tendrá un cuestionamiento mucho más complejo: ¿cómo voy a construir mi patrimonio para el retiro y qué combinación de instrumentos voy a utilizar?

La ventaja que las Afores todavía conservan

Existe, sin embargo, una diferencia estructural. Un ETF puede ser comprado o vendido por un inversionista prácticamente en cualquier momento. Un fondo de inversión puede responder a objetivos de liquidez, preservación de capital, generación de ingresos o crecimiento.

Una cuenta de Afore, en cambio, tiene como finalidad principal financiar el retiro y está construida alrededor de un horizonte de décadas; ese horizonte permite desarrollar estrategias de inversión vinculadas al ciclo de vida del trabajador.

México comenzó en diciembre de 2019 la transición del esquema de multifondos hacia las Siefores Generacionales, con el objetivo de que los recursos permanezcan en un fondo asociado a la generación del trabajador y que la estrategia de inversión evolucione conforme se acerca la fecha de retiro.

La sofisticación de esos portafolios es visible en las cifras actuales. En el caso de Principal, por ejemplo, las Siefores muestran exposición a renta variable internacional, deuda privada, instrumentos estructurados y otros activos, aunque con una composición distinta según la generación.

La discusión, por tanto, ya no es si las Afores pueden invertir de manera sofisticada. Pueden hacerlo y ya lo hacen; hoy la pregunta consiste en es si esa sofisticación será suficiente para convencer a las nuevas generaciones de mantener dentro del sistema una proporción creciente de su patrimonio de largo plazo.

Aquí aparece uno de los mayores retos de la industria. José María Bolio estima que todavía existen cerca de 18 millones de personas que no han realizado formalmente su proceso de registro en una Afore, eso representa un problema de educación financiera, pero también una oportunidad comercial enorme.

El trabajador joven que comienza a invertir hoy tiene acceso a una oferta que no existía para las generaciones anteriores. Puede comprar ETFs, invertir en fondos, utilizar plataformas digitales y acceder a información de mercados prácticamente en tiempo real.

Para ese trabajador, la Afore deja de ser necesariamente su primera —y única— experiencia de inversión. Por eso, la competencia futura podría desplazarse desde la tradicional batalla por los traspasos entre administradoras hacia una competencia mucho más amplia por el patrimonio financiero total del cliente.

La transición: de la cuenta individual al patrimonio integral

Es justamente en este tema donde la entrevista con Principal revela una de las transformaciones más interesantes del mercado. La compañía no plantea necesariamente que la Afore deba competir contra los fondos de inversión, sino que la estrategia apunta a que ambos productos puedan formar parte de una misma relación financiera.

Por ejemplo, Principal Afore administra las cuentas individuales, mientras Principal Asset Management ofrece planes privados de pensiones y fondos de inversión para personas físicas, el modelo permite imaginar un trabajador que acumula simultáneamente: Afore + ahorro voluntario + plan privado de pensiones + fondos de inversión.

No se trata simplemente de vender más productos. Se trata de construir una arquitectura patrimonial en la que cada vehículo cumpla una función diferente. «La cuenta individual proporciona la base obligatoria; el ahorro voluntario permite incrementar el patrimonio pensionario; el plan privado puede complementar las prestaciones laborales; y los fondos de inversión aportan flexibilidad, diversificación y, dependiendo del producto, liquidez. Se trata de una oferta integral que te propoirciona todos los layers posibles”, resumió Bolio.

Este cambio abre una posibilidad interesante para la industria de asset management. Durante años, la administración de pensiones y la gestión de fondos fueron negocios relativamente diferenciados. Ahora empiezan a encontrarse alrededor de un mismo cliente.

Una persona puede tener su Afore con una administradora, su plan privado a través de su empresa, fondos de inversión con una gestora y otros activos financieros con una institución bancaria o una plataforma de inversión. El desafío para los grandes gestores será conseguir que una mayor proporción de esas relaciones quede bajo un mismo ecosistema.

En ese sentido, la competencia entre las Afores puede ser solamente una parte de una batalla mucho mayor: la competencia por convertirse en el gestor financiero de confianza durante todo el ciclo de vida del cliente.

El ahorro voluntario será decisivo

La reforma pensionaria de 2020 añadió una nueva dimensión al mercado al incrementar gradualmente las aportaciones obligatorias y reducir las semanas requeridas para acceder a una pensión. Pero para muchos trabajadores, particularmente quienes aspiran a mantener un nivel de vida elevado durante el retiro, la aportación obligatoria difícilmente será suficiente.

De ahí la importancia creciente del ahorro voluntario y aquí los fondos de inversión tienen una ventaja natural: pueden funcionar como una capa adicional de patrimonio fuera del núcleo pensionario.

La consecuencia podría ser una mayor convergencia entre asset management y retirement solutions. Las gestoras que tradicionalmente vendían fondos tendrán más incentivos para ofrecer soluciones vinculadas al retiro; las Afores tendrán que fortalecer su capacidad de asesoría; y las empresas podrán utilizar planes privados como herramienta de retención y compensación de talento.

La guerra ya no será por la Afore, sino por el wallet y las Afores tendrán que ganarse su lugar

La próxima década podría dejar atrás el modelo en el que las Afores competían principalmente por captar trabajadores de otras administradoras, la nueva batalla será por una proporción del wallet financiero completo del trabajador.

Una persona de 30 años puede tener hoy una cuenta de Afore, una cuenta bancaria, un fondo de inversión y algunos ETFs. A los 40 podría añadir un plan privado de pensiones; a los 50, incrementar su exposición a instrumentos destinados a preservar patrimonio; y al acercarse al retiro, modificar nuevamente la composición de sus activos.

La institución que logre acompañarlo durante todas esas etapas tendrá una relación mucho más valiosa que aquella que simplemente administra su cuenta obligatoria; el desafío es particularmente importante porque el sistema ya tiene una escala que lo convierte en uno de los principales inversionistas institucionales del país.

Además, los flujos continúan siendo enormes. Solo durante junio de 2026 las Afores registraron 14.541,9 millones de pesos de entradas (cerca de 808 millones de dólares), frente a salidas por 31,189.2 millones (1,732 millones de dólares), de acuerdo con cifras preliminares de CONSAR. Las entradas incluyen aportaciones de RCV, ahorro voluntario y solidario, traspasos y otros conceptos; las salidas incluyen retiros, transferencias y otros movimientos.

La industria, por tanto, no está perdiendo relevancia sino que está ocurriendo algo diferente: su relevancia se modifica; las Afores están dejando de ser únicamente administradoras de cuentas de retiro para convertirse en grandes gestores institucionales, mientras que las gestoras de fondos están encontrando en el retiro un mercado de crecimiento de largo plazo.

La frontera entre ambos negocios comienza a hacerse más tenue y en medio de esa transformación aparece un nuevo protagonista: un trabajador que ya no necesariamente piensa en términos de “mi Afore”, sino de “mi patrimonio para el retiro”.

Ese cambio de mentalidad puede terminar siendo mucho más importante que cualquier nuevo producto financiero. Porque si las primeras tres décadas del sistema mexicano estuvieron marcadas por la creación y acumulación de las cuentas individuales, la siguiente etapa podría estar marcada por la integración de todo el ecosistema financiero alrededor del retiro.

Y ahí, ETFs, fondos de inversión, Afores y planes privados no necesariamente serán enemigos, al contrario, podrían convertirse en las distintas piezas de un mismo mercado: el enorme mercado mexicano del ahorro de largo plazo.

La estructuración patrimonial como conversación y disciplina de vida

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Hay un error de base que muchas familias con patrimonio siguen cometiendo: creen que estructurar es un trámite. Se contrata al abogado, se firma el trust, se abre la cuenta en la jurisdicción correspondiente, y asunto resuelto. No es así. Nunca lo fue. La verdadera estructuración patrimonial no termina cuando se firma el último documento. En realidad, podría decirse que recién empieza ahí. Porque lo que protege a una familia en el tiempo no es la calidad de la estructura legal —aunque eso importa, y mucho— sino la calidad de la conversación que la sostiene. Y esa conversación, en la mayoría de las familias de alto patrimonio que conozco, simplemente no existe

El dinero no es el tema. El dinero es el lenguaje. 

Cuando hablamos de patrimonio, en realidad hablamos de algo más profundo: del significado de lo que se construyó, de las expectativas sobre las generaciones que vienen y de los valores que se desean transmitir junto con los activos. El dinero es apenas el vehículo de esa conversación; no es su contenido. El problema es que la mayoría de las familias tiene esa conversación solo en un momento: la lectura del testamento o la reunión de emergencia cuando ya hay un conflicto en marcha. Ahí, sin preparación ni educación previa se espera que herederos que nunca discutieron sobre dinero administren con sensatez un patrimonio que reciben de manera abrupta. Es al revés de cómo debería funcionar. 

El secretismo no protege. Genera dependencia 

Conviene ser honesto sobre algo que esta industria tiende a disfrazar: estructurar no es esconder. La privacidad patrimonial es legítima y la defiendo sin culpa. Vivimos en un mundo donde las jurisdicciones compiten por atraer capital, y eso es bueno para todos, no solo para quien lo tiene. Pero confundir privacidad con secretismo es un error costoso. Cuando los beneficiarios no entienden la estructura que los protege, esa estructura deja de ser un activo y se convierte en una caja negra. Y las cajas negras generan siempre dos cosas: desconfianza hacia quien las diseñó, y total incapacidad de tomar decisiones cuando hay que tomarlas. Un trust que nadie entiende no es gobernanza patrimonial. Es una delegación disfrazada de previsión. 

Lo que de verdad rompe un patrimonio no es el mercado 

He visto patrimonios bien estructurados, con excelente asesoramiento fiscal y jurídico, resquebrajarse por una sola razón: nadie habló a tiempo. No fue una mala inversión. No fue un cambio regulatorio. Fue el silencio. Divorcios, incapacidades sobrevenidas, fallecimientos prematuros o la existencia de segundas familias no destruyen. por si mismos, un patrimonio adecuadamente planificado. Lo que lo destruye es enfrentar esas situaciones sin que exista claridad previa sobre quién es beneficiario, qué puede esperar y qué mecanismos lo protegen. La arquitectura legal sin comunicación familiar es una casa con buenos cimientos, pero sin puerta. 

Estructurar es un verbo en presente continuo 

La estructuración patrimonial no es un hito, es una conducta. Las circunstancias familiares cambian, las regulaciones cambian, las oportunidades de inversión cambian. Una estructura diseñada hace diez años y nunca revisada no es prudencia: es negligencia con apariencia de orden. Para que funcione, hay cuatro criterios que no admiten negociación. El primero de estos objetivos, es el explícito: Definir qué quiere cada miembro de la familia, y qué quiere la familia como conjunto. Expresarlo de manera clara, no asumir que el abogado lo interpretaran correctamente. El segundo de los objetivos, es la educación sostenida: No se trata de una charla única, sino de desarrollar el hábito de explicar conceptos, riesgos y roles a medida que las generaciones crecen y asumen responsabilidades. En tercer lugar, la revisión periódica: Las estructuras deben revisarse, auditarse y ajustarse. No basta con firmarlas y archivarlas. Por último,pero no menos importante, la  participación real: La planificación no puede depender de una sola persona ni sobrevivir únicamente en la memoria difusa de “lo que alguna vez dijo el abogado”. 

La verdadera herencia no es el activo 

Cuando una familia logra integrar esto en su cultura, algo cambia de fondo: la estructuración deja de ser una táctica defensiva —protegerse del fisco, de terceros, de un litigio— y se convierte en lo que siempre debió ser: una disciplina de vida. Porque lo que de verdad se hereda no es la cuenta bancaria, un trust o una sociedad. Lo que se hereda es la capacidad de administrar con criterio lo que se recibe. Y esa capacidad, a diferencia del dinero, no se transfiere con una firma. Se enseña, generación tras generación, en cada conversación que la familia decidió no postergar.

Tribuna firmada por Martin Litwak, abogado experto en Planificación Patrimonial y experto en Jurisdicciones Offshore.

Oro y dólar: ¿qué nos dicen sobre la segunda mitad del año?

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Agosto -mes estival para Europa- ha comenzado con la volatilidad en los mercados financieros coexistiendo con el apetito por el riesgo. “El impulso del tramo final del mes anterior estuvo liderado por el sector tecnológico en Wall Street, cuyos sólidos beneficios compensaron la rigidez inflacionaria. Pese a ello, el S&P 500 registró una leve caída mensual por segundo mes consecutivo, ubicándose un 2% por debajo de sus máximos históricos, mientras el índice de Miedo y Codicia se posicionó en 39/100. Respecto a la energía, la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) de EE.UU. cayó a 308 millones de barriles, su nivel más bajo desde 1983, e impulsó al crudo a su mayor alza mensual desde marzo”, apunta Felipe Mendoza, analista de mercados EBC Financial Group

Para este experto, en las próximas semanas veremos un escenario de volatilidad en dos fases: “Una primera quincena de agosto dominada por ajustes técnicos, toma de utilidades y presión hacia activos de renta fija, seguida de una segunda mitad del mes donde la guía de Nvidia y la digestión de datos inflacionarios podrían reactivar la tendencia alcista hacia el último trimestre del año”.

En su opinión, el principal riesgo para esta proyección se concentra en la escalada militar con Irán, la narrativa contradictoria sobre el estrecho de Ormuz y sus posibles repercusiones en el suministro global de crudo. Ante este contexto dos clases de activos toman protagonismo: el oro y el dólar

Oro: de máximos a reajuste en seis meses

La atención sobre el oro se debe a que comenzó el año como uno de los activos más atractivos y con mejor comportamiento, pero ha terminado el primer semestre de 2026 registrando una importante corrección. “El oro ha experimentado un cambio de tendencia notable durante el primer semestre de 2026. Tras alcanzar un máximo histórico intradía de 5.595 dólares estadounidenses por onza el 29 de enero, los precios sufrieron una fuerte corrección y, en el momento de redactar este artículo, a principios de julio, cotizan por debajo del nivel con el que comenzaron el año. Aunque la magnitud de la corrección ha inquietado a los inversores, la consideramos un reajuste saludable más que el fin del mercado alcista estructural”, explica Nitesh Shah, Head of Commodities and Macroeconomic Research de WisdomTree

Según su análisis, la extraordinaria prima de valoración que se generó durante el repunte de 2025-26 se ha reducido en gran medida, lo que ha dejado al oro mucho más cerca de su estimación de su valor razonable. “Prevemos que la próxima fase del oro vendrá determinada principalmente por los fundamentos macroeconómicos, más que por una demanda excepcional por parte de los inversores”, matiza. 

Para Shah, ahora que las valoraciones se han normalizado, sus perspectivas vuelven a centrarse en las variables macroeconómicas que, históricamente, han explicado la mayor parte de la variación en los precios del oro. “El oro podría enfrentarse a dificultades intermitentes a corto plazo, ya que los mercados siguen reevaluando las perspectivas de la política monetaria estadounidense. Las últimas previsiones del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) y las comunicaciones que las acompañaban se interpretaron como una señal de que la Fed adoptaría una postura algo más hawkish, lo que llevó a los mercados de futuros a descontar subidas de tipos tan pronto como en septiembre”, señala el experto de WisdomTree.

En consecuencia, según las previsiones de consenso actuales, el modelo de la gestora apunta a una recuperación hasta los 4.563 dólares por onza para el segundo trimestre de 2027, “aunque el análisis de sensibilidad muestra cómo distintos escenarios macroeconómicos podrían alterar sustancialmente esa trayectoria”, matiza Shah.

La macro y las perspectivas del dólar

Estas reflexiones sobre el oro están conectadas con el comportamiento del oro. Tal y como reconoce Shah, gran parte de la debilidad del oro durante 2026 puede explicarse por la apreciación del dólar estadounidense. “El dólar se fortaleció hasta alcanzar su nivel más alto en más de un año, gracias a la relativa seguridad energética de Estados Unidos durante el conflicto con Irán, y superó en rendimiento a muchas otras divisas que suelen considerarse refugios seguros”, recuerda.

De cara a lo que queda de año, la mayoría de los expertos coinciden en que las perspectivas macroeconómicas a corto plazo siguen siendo positivas para el dólar. “La actividad económica de Estados Unidos se ha mantenido mejor que la de otras grandes economías, pero la inflación sigue siendo persistente y el mercado ha tenido que integrar una trayectoria más restrictiva de la Fed. Esta evolución en los rendimientos relativos ya ha contribuido a que el dólar supere su anterior rango de cotización y es, en líneas generales, coherente con nuestro escenario central de perseguir la fortaleza del dólar hasta finales de 2026”, argumenta David Rees, director de Economía Global de Schroders.

En este sentido, la previsión de referencia de Schroders contempla que el dólar suba a lo largo de 2026 antes de retroceder ligeramente en 2027. “Nuestras hipótesis para finales de 2026, publicadas en su momento, eran: GBPUSD a 1,21, EURUSD a 1,07, USDRMB a 7,09 y USDJPY a 167,8. Nuestra hipótesis de trabajo para finales de 2027 prevé que el dólar ceda parte de esas ganancias —hasta situarse en 1,27, 1,12, 7,03 y 162,5, respectivamente—, ya que el debilitamiento de las presiones inflacionistas dará un respiro a una Fed de discurso tajante, y un giro hacia una agenda política más orientada al futuro volvería a imponer recortes de tipos en 2027”, señala Rees. 

Además, para Rees, en términos más generales, si la euforia en los mercados estadounidenses llega a su fin, hay buenas razones para pensar que el dólar pudiese sufrir las consecuencias. “Un dólar más débil tiene implicaciones considerables para todos los inversores a nivel mundial. Estas van desde efectos inmediatos en las carteras hasta repercusiones a más largo plazo en la rentabilidad de los activos, a medida que las economías, los sectores y las empresas individuales se adaptan a un dólar de menor valor”, señala.

Los gestores de activos replantean la estructura de sus equipos de producto

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Los gestores de activos están ampliando sus capacidades de producto en diversos vehículos, soluciones, clases de activos y geografías, lo que genera nuevas exigencias para las organizaciones de producto. Estas presiones están llevando a las firmas a revisar cómo se segmentan los equipos de producto, dónde se necesita personal adicional y cómo se asignan los recursos de desarrollo y gestión de producto, según la última edición de Cerulli Edge—U.S. Institutional Edition. A medida que aumenta la complejidad del producto, las empresas reconsideran la estructura de sus equipos. Según el estudio, el 67% de las gestoras segmenta actualmente sus funciones de gestión de producto; sin embargo, solo el 16% considera que esa estructura sea la ideal.

Como resultado, muchas firmas están evaluando modelos híbridos que combinan factores como la clase de activo, el vehículo y la región. En este sentido, Brendan Powers, director senior de la firma, señala: “En el caso de los gestores estadounidenses, Cerulli observa un mayor interés en estructuras de equipo que combinan la especialización en clases de activos y vehículos. Este cambio es especialmente relevante para las firmas que están desarrollando capacidades en ETF, fondos de intervalo, activos alternativos y otras áreas que requieren un conocimiento de producto más especializado”.

Los equipos de producto también están reevaluando cómo distribuyen su tiempo y dónde se necesitan más recursos. Más de la mitad del tiempo de los equipos de desarrollo de producto se dedica a la innovación e implementación de nuevos productos, mientras que otro 11% se destina a mejoras o modificaciones de los productos existentes. Las necesidades de personal también varían según la empresa: las grandes gestoras emplean a una media de nueve gestores de producto, mientras que las de mediano y pequeño tamaño cuentan con cerca de tres. Las firmas más grandes también tienen un promedio de unos siete especialistas en marketing de producto y siete desarrolladores de producto, lo que refleja la infraestructura organizativa más amplia que se requiere para dar soporte a plataformas de productos de mayor envergadura.

“A medida que la oferta de productos se amplía, la asignación estratégica de los recursos adecuados a la función de producto cobra cada vez más importancia. Cerulli prevé que las firmas que alineen deliberadamente la estructura de sus equipos, la plantilla y la distribución del tiempo con los cambios derivados de la complejidad del producto estarán mejor posicionadas para respaldar la distribución, ejecutar nuevas iniciativas de producto y mantener su relevancia competitiva entre diferentes vehículos, clases de activos y segmentos de clientes”, concluye Powers.

El dinero de las pensiones impulsa otra ola inmobiliaria en México: Afores duplicarían inversión en FIBRAs hacia 2031

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El mercado mexicano de Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces (FIBRAs) podría estar entrando en una segunda etapa de expansión, pero esta vez el principal catalizador no sería únicamente el nearshoring o la llegada de capital extranjero, sino la creciente capacidad de las Afores para canalizar ahorro de largo plazo hacia activos inmobiliarios e infraestructura.

La magnitud de esa transformación comienza a ser visible. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), al cierre de junio de 2026 las Siefores administraban 8,96 billones de pesos (poco más de 497.000 millones de dólares), mientras que la inversión del sistema en FIBRAs representaba 3,04% de los activos, equivalente a alrededor de 272.500 millones de pesos (15.140 millones de dólares).

El porcentaje es ligeramente inferior al 3.13% señalado durante el panel “Perspectivas para la Inversión Inmobiliaria: La Visión de los Expertos”, celebrado en el Fibra Day 2026, pero el monto citado por los participantes —cerca de 270,000 millones— resulta consistente con la fotografía oficial del sistema.

La diferencia metodológica no cambia la conclusión de fondo: el ahorro pensionario mexicano ya se convirtió en una de las fuentes estructurales de capital para el mercado inmobiliario nacional. Y ese flujo podría crecer de manera significativa durante los próximos cinco años.

El efecto multiplicador del ahorro pensionario

La tesis planteada durante el Fibra Day es sencilla, pero tiene implicaciones importantes: si las Afores mantienen aproximadamente la misma proporción de sus carteras destinada a FIBRAs y los activos administrados continúan creciendo, el monto absoluto disponible para estos vehículos podría prácticamente duplicarse hacia 2031.

En otras palabras, no sería necesario que las Afores elevaran su exposición porcentual a los bienes raíces para generar una nueva ola de capital inmobiliario sino que l crecimiento del propio sistema pensionario podría hacer el trabajo.

Actualmente, los activos netos de las Siefores ya superan los 8,96 billones de pesos, frente a aproximadamente 7,51 billones en junio de 2025. En apenas un año, el patrimonio administrado aumentó alrededor de 19%. Si esa expansión patrimonial se mantiene, incluso con una asignación a FIBRAs cercana a la actual, la cantidad de recursos que puede dirigirse hacia el sector seguirá creciendo.

La consecuencia es relevante para el mercado inmobiliario: el capital disponible para financiar activos de largo plazo puede crecer más rápido que la necesidad de las Afores de modificar sus políticas de asignación; pero, hay una pregunta más importante: ¿dónde se invertirá ese dinero?

El crecimiento potencial del capital pensionario plantea un desafío para la industria de FIBRAs. El mercado deberá desarrollar suficientes activos con características compatibles con las necesidades de un inversionista institucional de largo plazo: generación estable de flujo, escalabilidad, gobierno corporativo, transparencia, liquidez y capacidad para ofrecer rendimientos ajustados por riesgo atractivos.

Aparentemente, la industria ya está ampliando el universo de activos; el segmento industrial continúa siendo uno de los principales beneficiarios del ciclo de inversión asociado al nearshoring. Al cierre de 2025, las FIBRAs mexicanas reportaban ocupaciones superiores a 91%, mientras que el sector acumulaba alrededor de 31 millones de metros cuadrados de área rentable. Además, la industria registró inversiones en nuevos activos por aproximadamente 5.000 millones de dólares durante ese año, según cifras difundidas por AMEFIBRA.

Pero la siguiente etapa podría ser más diversificada. Data centers, infraestructura energética, retail, hotelería, oficinas y nuevos proyectos vinculados con los polos de desarrollo del Plan México aparecen como potenciales receptores del capital institucional.

AMEFIBRA ya ha señalado que sus asociados cuentan con más de 40 millones de metros cuadrados de área bruta rentable en sectores estratégicos y que una parte importante de esa infraestructura se encuentra ubicada en regiones contempladas dentro de los Polos de Desarrollo.

Esto abre una conexión particularmente relevante entre dos grandes tendencias de la economía mexicana: la acumulación de ahorro para el retiro y la necesidad de financiar nueva infraestructura productiva.

De FIBRAs inmobiliarias a infraestructura estratégica

El cambio también puede observarse en el propio régimen de inversión. CONSAR señala que dentro de la categoría correspondiente se incluyen no sólo las FIBRAs inmobiliarias, sino también FIBRA H y FIBRA-E, estas últimas vinculadas con inversiones directas o indirectas en empresas, proyectos, activos de energía e infraestructura.

Eso amplía considerablemente la discusión ya que el dinero de las pensiones no necesariamente tiene que terminar únicamente en edificios de oficinas, centros comerciales o naves industriales. Puede participar, mediante las estructuras autorizadas, en una gama de activos que se encuentran en el centro de la transformación económica de México.

Es precisamente ahí donde el fenómeno del nearshoring adquiere una segunda dimensión, la primera ola consistió en atraer empresas manufactureras, mientras que la segunda exige construir —o ampliar— parques industriales, infraestructura logística, centros de datos, energía, almacenamiento y otros activos que permitan que esas empresas operen.

Y ese segundo ciclo necesita capital paciente. Las Afores tienen el capital, pero no necesariamente el mandato para perseguir cualquier proyecto; la existencia de recursos disponibles no significa, sin embargo, que las administradoras vayan a incrementar automáticamente sus inversiones inmobiliarias.

La fotografía de CONSAR muestra una amplia dispersión entre administradoras y generaciones de trabajadores. Al cierre de junio, la inversión en FIBRAs del sistema era de 3,04%, pero algunas Afores presentaban porcentajes considerablemente mayores.

Coppel, por ejemplo, tenía una exposición de 7,35% en la medición agregada de FIBRAs, mientras que Azteca registraba 3,15%, SURA 3,27%, PensionISSSTE 3,63% y XXI-Banorte 2,88%. En el extremo inferior se encontraba Profuturo, con 1,57%.

La diferencia revela que no existe una única estrategia de inversión inmobiliaria dentro del sistema. También muestra que el potencial de crecimiento no necesariamente estará en llevar a todas las administradoras hacia el mismo porcentaje, sino en encontrar activos y vehículos que resulten atractivos para diferentes perfiles de riesgo y horizontes de inversión.

Además, el límite no es solo regulatorio; el régimen de inversión permite a las Siefores invertir en FIBRAs, FIBRA H y FIBRA-E, aunque las decisiones de cada administradora dependen de sus límites, prospectos, políticas de riesgo y condiciones de mercado. Por eso, la disponibilidad de capital no debe confundirse con capital comprometido.

La verdadera restricción podría encontrarse en otro lugar: la capacidad del mercado para generar proyectos institucionalmente invertibles. Para un fondo de pensiones no basta con que exista una necesidad de infraestructura. El proyecto debe tener una estructura financiera viable, reglas claras, gobierno corporativo, mecanismos de salida o monetización y flujos suficientemente previsibles.

Se trata de una diferencia fundamental frente al capital de desarrollo tradicional; las Afores no están diseñadas para financiar cualquier oportunidad inmobiliaria. Administran el ahorro de decenas de millones de trabajadores y, por tanto, necesitan convertir esas inversiones en activos capaces de formar parte de portafolios pensionarios durante largos periodos.

El nuevo mapa de oportunidades

La transformación del mercado inmobiliario también está modificando el universo de activos que pueden resultar atractivos para los inversionistas institucionales. Los data centers aparecen como uno de los segmentos con mayor potencial por la expansión de la inteligencia artificial y el crecimiento de la demanda de infraestructura digital.

La energía constituye otro cuello de botella. Un parque industrial puede construirse relativamente rápido, pero sin capacidad suficiente de generación, transmisión o distribución eléctrica su potencial económico queda limitado.

Lo mismo ocurre con el agua y la logística. Por ello, la siguiente generación de activos inmobiliarios puede tener una característica distinta: será cada vez más difícil separar el inmueble de la infraestructura que lo hace productivo; esa onvergencia puede beneficiar a las FIBRAs capaces de ofrecer exposición diversificada a activos físicos y, al mismo tiempo, capturar tendencias estructurales de la economía.

La prueba para las FIBRAs será la calidad, no sólo el volumen y la entrada de más capital institucional también eleva la exigencia para los administradores de FIBRAs.

Durante el panel del Fibra Day, los participantes destacaron precisamente la profesionalización del sector, la internalización de administraciones, el fortalecimiento de los gobiernos corporativos y una mayor presencia de consejeros independientes como factores que ayudaron a consolidar la confianza de los inversionistas institucionales, se trata de un detalle menor.

A medida que aumente la participación de las Afores, la competencia entre FIBRAs no será únicamente por conseguir capital. Será también por demostrar que pueden convertir ese capital en flujos sostenibles, crecimiento de largo plazo y rendimientos competitivos para los trabajadores.

El mercado, por tanto, puede estar pasando de una primera etapa en la que la pregunta era quién podía levantar capital, a una segunda en la que la pregunta será quién puede desplegarlo mejor.

El ahorro doméstico frente al capital extranjero

Durante años, el desarrollo inmobiliario mexicano estuvo fuertemente asociado con capital extranjero, bancos, desarrolladores y grandes inversionistas institucionales internacionales, pero los tiempos modernos y la expansión del sistema de pensiones introduce un contrapeso.

Las Afores administran hoy recursos equivalentes a una parte sustancial del ahorro financiero nacional. En junio de 2026, el sistema registraba más de 70,4 millones de cuentas administradas, mientras que los recursos administrados directamente por las Afores alcanzaban varios billones de pesos.

Eso convierte al ahorro doméstico en un potencial financiador de proyectos que, paradójicamente, pueden ser impulsados por capital extranjero, dicho mecanismo sería circular: el ahorro de los trabajadores mexicanos financia FIBRAs; las FIBRAs financian infraestructura; esa infraestructura atrae empresas e inversión; y la actividad económica generada puede traducirse nuevamente en mayor empleo, aportaciones y ahorro pensionario.

Es una dinámica que puede convertir al sistema de pensiones en algo más que un mecanismo de ahorro individual: en una fuente estructural de capital para la economía real, podríamos estar ante una nueva ola, pero con una condición ya que el mercado tiene razones para esperar una nueva etapa de crecimiento.

Las FIBRAs han ganado escala, profesionalización y profundidad; el sistema pensionario cuenta con una masa de recursos cada vez mayor y México enfrenta una necesidad significativa de infraestructura para aprovechar el nearshoring, la digitalización y la reorganización de las cadenas globales de suministro.

Sin embargo, el potencial de duplicar la inversión de las Afores hacia 2031 no debe interpretarse como un cheque en blanco para el sector inmobiliario. El capital estará disponible; la pregunta será si habrá suficientes activos de calidad para recibirlo.

Y esa puede ser precisamente la gran oportunidad de la próxima década, si vemos en retrospectiva la primera generación de FIBRAs ayudó a institucionalizar los bienes raíces mexicanos. La siguiente podría hacer algo mucho más ambicioso: convertir el ahorro para el retiro de millones de mexicanos en uno de los principales motores de financiamiento de la infraestructura que necesita el país para su siguiente ciclo de crecimiento.

Los activos digitales entran en una “fase institucional madura”

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Los activos digitales están entrando en una “fase institucional madura”, con un desarrollo del sector que refleja el crecimiento de los mercados privados, según revela un nuevo informe de Nickel Digital Asset Management (Nickel). Según su último informe,  basado en una investigación global realizada a inversores institucionales y gestores de patrimonio que administran en conjunto más de 14 billones de dólares en activos,  el 91% aumentará sus posiciones en activos digitales durante el próximo año.

Además, el 65% sitúa a los activos digitales entre sus cinco principales clases de activos por rentabilidad ajustada al riesgo para los próximos cinco años. Esta cifra supera al 61% que optó por el capital privado (private equity) y al 53% que seleccionó la renta variable europea y las materias primas (commodities) en el informe titulado «The next stage of the digital assets investment revolution».

Evolución del mercado y asignación de activos

Nickel considera que el estudio —realizado en EE.UU., Reino Unido, Alemania, Suiza, Singapur, Brasil y los Emiratos Árabes Unidos— demuestra que la evolución de los activos digitales refleja el desarrollo de los mercados privados en su conjunto. Analizando los datos de la clase de activo alternativo, el 58% de los inversores institucionales y gestores de patrimonio consideran los activos digitales como parte de su asignación a clases de activos alternativos. Por su parte, los datos del sector independiente apuntan que el 42% restante, los califica como un sector independiente.

La investigación para el informe también reveló que los fondos de pensiones y los gestores de patrimonio se encuentran entre los perfiles de inversores que probablemente liderarán la adopción de activos digitales en los próximos dos años. Alrededor del 69% de los inversores profesionales encuestados afirma que la inversión de los fondos de pensiones aumentará drásticamente, mientras que el 60% opina lo mismo sobre los gestores de patrimonio. El informe de Nickel examina, además, una amplia variedad de otros temas, como las empresas de tesorería de activos digitales, las OPV (IPOs) de criptomonedas y el lanzamiento de ETF, así como la tokenización y el atractivo de las carreras profesionales en el sector cripto.

“Realizamos investigaciones periódicas en todo el sector y está claro que los inversores institucionales ya no debaten si los activos digitales deben formar parte de sus carteras, sino cómo acceder a ellos de forma controlada y con una gestión del riesgo adecuada. Para que esta adopción continúe, se requerirá una regulación más sólida y una mayor transparencia que reduzcan los recelos persistentes sobre el riesgo operativo y la integridad del mercado. No obstante, los activos digitales están avanzando hacia una fase institucional más madura, en la que el crecimiento se verá impulsado en menor medida por flujos especulativos y más por asignaciones estratégicas disciplinadas”, señala Anatoly Crachilov, CEO y socio fundador de Nickel Digital.

Andersen acelera su expansión global con seis adquisiciones en México y Estados Unidos

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Andersen Group Inc., una de las firmas de servicios profesionales globales de más rápido crecimiento, ha anunciado hoy la adquisición de Andersen México, firma líder en asesoramiento fiscal y legal, junto con cinco firmas de Andersen Consulting con sede en EE. UU. (Clareo, BD Emerson, Daniels Consulting Group, Endeavor Management y Zenger Folkman), lo que refuerza su plataforma integrada de servicios y acelera el crecimiento de su división de consultoría.

Se prevé que las transacciones aporten aproximadamente 34,5 millones de dólares en ingresos anualizados, lo que eleva el total de ingresos anualizados procedentes de adquisiciones anunciadas desde la actualización del primer trimestre de Andersen a aproximadamente 67 millones de dólares. La adquisición de Andersen México amplía la presencia de la compañía en uno de los mercados más importantes de Norteamérica, reforzando su capacidad para ofrecer a multinacionales y empresas en crecimiento servicios integrados de asesoramiento fiscal, legal y de negocio.

Las otras cinco adquisiciones amplían las capacidades de Andersen Consulting en Estados Unidos en diversas disciplinas de alto crecimiento. Inteligencia Artificial y Transformación Digital: aprovechamiento de la IA y tecnologías emergentes para modernizar operaciones, mejorar la toma de decisiones y acelerar la transformación digital. Estrategia, Innovación y Crecimiento: apoyo a las organizaciones para definir su estrategia, desbloquear nuevas oportunidades de crecimiento y reforzar su ventaja competitiva. Transformación Empresarial y Financiera: optimización del rendimiento operativo y financiero mediante la transformación del negocio, la optimización de procesos y la capacitación tecnológica. Ciberseguridad: refuerzo de la ciberresiliencia ayudando a gestionar el riesgo cibernético, el cumplimiento normativo y la protección de activos críticos. Por último, Capital Humano y Transformación Organizativa: desarrollo de organizaciones de alto rendimiento mediante el fortalecimiento del liderazgo, la alineación del talento con la estrategia empresarial y la gestión del cambio organizativo.

Estas operaciones reflejan la solidez del plan de adquisiciones de Andersen y su continua inversión en el ámbito de la consultoría. Andersen Consulting cuenta ya con más de 37.000 profesionales en todo el mundo, y la compañía sigue evaluando más de 27 firmas de consultoría en distintas fases de negociación e integración. La dirección también está impulsando adquisiciones en servicios fiscales, legales, de valoración y consultoría en mercados clave a nivel global, lo que respalda un crecimiento sostenido de los ingresos, la ampliación de beneficios y el valor a largo plazo para los accionistas.

“Nuestra estrategia sigue ganando impulso a medida que construimos una de las organizaciones de servicios profesionales integrados líderes en el mundo”, señala Mark L. Vorsatz, presidente y consejero delegado de Andersen Group Inc. “La adquisición de Andersen México refuerza nuestra plataforma fiscal y legal en uno de los mercados más relevantes de Norteamérica, mientras que la incorporación de las cinco firmas de Andersen Consulting amplía nuestras capacidades en disciplinas de alto crecimiento. En conjunto, estas adquisiciones mejoran nuestra capacidad para ofrecer soluciones integradas a clientes de todo el mundo, refuerzan nuestra posición competitiva y respaldan nuestra estrategia de crecimiento a largo plazo” concluye.

De cara al futuro, Andersen prevé que las adquisiciones sigan siendo un motor clave de crecimiento junto con su continua expansión orgánica. La combinación de una sólida cartera de adquisiciones, la expansión continuada de Andersen Consulting y las crecientes oportunidades de venta cruzada entre líneas de servicio posicionan a la compañía para mantener un sólido crecimiento a largo plazo.

Se prevé que estas operaciones se cierren en el cuarto trimestre de 2026.

El nuevo rico versus el viejo rico: así está cambiando la forma de invertir los patrimonios

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La fórmula para preservar una gran fortuna ha sido casi infalible y ha pasado por décadas de generación en generación: inmuebles, empresas familiares, acciones, bonos y liquidez. La diversificación ha sido importante, pero el patrimonio tiende a mantenerse cerca de aquello que la familia conoce y controla directamente. Sin embargo, la generación de «nuevos ricos» está modificando esa ecuación.

Los herederos Millennials y de la Generación Z, así como los nuevos empresarios que han construido sus fortunas alrededor de tecnología, emprendimiento y activos financieros, están incorporando una combinación mucho más amplia de inversiones: private equity, private credit, venture capital, activos digitales, inteligencia artificial, infraestructura, oro y estrategias temáticas.

Este fenómeno ya empieza a modificar la industria de wealth management. El cambio ocurre, además, en un momento excepcional: el mundo está entrando en una transferencia patrimonial de dimensiones históricas. Capgemini World Wealth Report 2025 estima que 83,5 billones de dólares de patrimonio serán transferidos a las nuevas generaciones hacia 2048. El estudio analizó las opiniones de 6.472 inversionistas de alto patrimonio, de los cuales 5.473 pertenecen a las generaciones denominadas next-gen.

La escala del movimiento es tan grande que ya no se trata solamente de quién heredará el dinero. La pregunta que empieza a hacerse la industria financiera es qué hará esa nueva generación con él. Hay una serie de nuevas tendencias que, de consolidarse, podrían llegar a dominar las siguientes décadas. Aquí algunas de ellas.

El primer cambio: menos dependencia de acciones y bonos

Uno de los estudios más reveladores para entender la brecha generacional es el de Bank of America Private Bank. Su estudio de 2026 encontró que 67% de los inversionistas jóvenes —Gen Z y Millennials de entre 21 y 45 años— considera que las acciones y bonos tradicionales ya no son suficientes para conseguir rendimientos superiores al promedio. La diferencia frente a las generaciones mayores es considerable; los inversionistas jóvenes destinan alrededor de 15% de sus portafolios a inversiones alternativas y 13% a criptomonedas, mientras que las generaciones mayores mantienen una proporción significativamente mayor en acciones tradicionales.

Además, 88% de los jóvenes ricos afirma que probablemente incrementará su exposición a activos alternativos durante los próximos años, frente a apenas 15% entre los boomers y generaciones anteriores. Pero la tendencia no apareció de repente. En el estudio anterior de BofA, correspondiente a 2024, los inversionistas jóvenes destinaban 17% de sus carteras a alternativas, frente a 5% entre los mayores de 44 años. En acciones y bonos, la relación era prácticamente inversa: 47% para los jóvenes frente a 74% para los mayores.

La lectura para los gestores es clara: la diversificación dejó de significar solamente combinar acciones, bonos y efectivo. Para el nuevo inversionista de alto patrimonio, diversificar significa también tener exposición a compañías privadas, infraestructura, activos digitales, bienes reales y tendencias tecnológicas.

El criptoactivo deja de ser una curiosidad

Entre los ricos de las nuevas generaciones aparece una de las diferencias más evidentes respecto a sus antecesores. En 2026, 58% de los inversionistas jóvenes encuestados por BofA ya posee criptomonedas, frente a 49% en 2024. Además, 92% dice poseerlas o estar interesado en hacerlo. Más importante todavía: 29% identifica a las criptomonedas como la principal oportunidad de creación de riqueza entre los jóvenes inversionistas, esto no significa que el nuevo rico haya abandonado la prudencia.

De hecho, el comportamiento de los grandes patrimonios muestra algo más interesante: los activos digitales están pasando de ser una apuesta marginal a convertirse en una pieza potencial de una arquitectura patrimonial mucho más amplia. El propio universo de los family offices confirma esta transición. El UBS Global Family Office Report 2026, basado en 307 family offices de más de 30 mercados y con un patrimonio familiar promedio de 2.700 millones de dólares, encontró que 44% de los family offices que tienen exposición a criptomonedas ya consideran estos activos parte de su asignación estratégica.

La proporción invertida sigue siendo generalmente pequeña, alrededor de 1%, pero el cambio conceptual es importante: ya no necesariamente se observa al criptoactivo como una excepción, sino como una potencial clase de activo dentro de la arquitectura patrimonial.

Del inmueble familiar al portafolio global

Hay otra diferencia particularmente importante entre las nuevas generaciones adineradas; el viejo modelo de riqueza latinoamericana estuvo estrechamente vinculado con empresas familiares, bienes raíces y activos domésticos. Sin embargo, el nuevo inversionista tiene una visión mucho más global. Una investigación publicada en junio de 2026 por el CFA Institute sobre family offices latinoamericanos concluye que estos vehículos están evolucionando desde estructuras enfocadas primordialmente en la preservación patrimonial hacia plataformas de estrategia patrimonial, impulsadas en parte por generaciones jóvenes que buscan diversificación, mercados privados y mejores rendimientos ajustados por riesgo fuera de los negocios tradicionales de la familia.

El cambio es particularmente interesante para México, Brasil, Argentina, Colombia y Chile; la investigación señala que en América Latina buena parte de las grandes fortunas todavía está en primera o segunda generación. Eso significa que el proceso de profesionalización patrimonial está lejos de terminar. Pero la nueva generación está introduciendo otra variable: exposición global.

Viajes, educación internacional, experiencia profesional en otros mercados y contacto con nuevas tecnologías están ampliando el universo de inversión que los herederos consideran posible; en México, por ejemplo, esto puede traducirse en una combinación de negocio familiar local, con portafolio financiero internacional, inversiones alternativas , con estructuras offshore y participación directa en empresas globales; no necesariamente se abandona el patrimonio familiar. Se le agrega una segunda capa.

Y en el tema del legado está uno de los matices más importantes de la historia. Sería un error periodístico presentar a las nuevas generaciones como inversionistas que quieren liquidar el patrimonio de sus padres para comprar criptomonedas o acciones tecnológicas, por el contrario, la evidencia apunta a algo bastante más sofisticado.

La investigación del CFA Institute sobre América Latina señala precisamente que el cambio entre los herederos jóvenes no es simplemente una preferencia por monetizar el patrimonio frente a preservar el legado. Más bien existe una búsqueda de más opciones y mayor diversificación. En otras palabras: el viejo rico pregunta “¿cómo preservo lo que construí?”, mientras que el nuevo rico pregunta “¿cómo preservo esto y, al mismo tiempo, puedo utilizarlo para construir algo diferente?”

La IA se convierte en el nuevo territorio de competencia

La inteligencia artificial es quizá el mejor ejemplo de cómo las nuevas generaciones están pensando en términos de temáticas estructurales, y no solamente de instrumentos financieros. El UBS Global Family Office Report 2026 muestra que los family offices están aumentando su interés en inteligencia artificial, infraestructura y energía, y recursos. En América Latina, 61% de los family offices planea modificar su asignación estratégica de activos durante 2026, mientras que inteligencia artificial, infraestructura y energía/recursos aparecen como las tres principales tendencias de inversión.

El dato es relevante porque demuestra que la transformación no se limita a los inversionistas jóvenes. La influencia de la nueva generación empieza a filtrarse hacia las propias estructuras institucionales de las familias. El family office se convierte así en un laboratorio donde conviven dos filosofías: la preservación del capital; y la búsqueda de las industrias que van a crear el siguiente ciclo de riqueza. Pero, paradójicamente, mientras los jóvenes buscan mayor riesgo y nuevas clases de activos, los inversionistas tradicionales conservan una ventaja que las nuevas generaciones todavía necesitan desarrollar: experiencia acumulada.

El patrimonio familiar suele estar construido alrededor de décadas de conocimiento empresarial, relaciones, activos productivos y capacidad para sobrevivir diferentes ciclos económicos. Por eso el modelo que parece emerger no es una sustitución completa de una generación por otra, se trata en realidad de una hibridación. El viejo rico aporta: preservación,  disciplina, experiencia y gobierno patrimonial. El nuevo rico por su parte agrega: tecnología, globalización, alternativos,  velocidad y nuevas fuentes de información. El resultado puede ser un portafolio mucho más sofisticado.

Y aquí aparece probablemente el mayor riesgo para la industria de wealth management; no es que las nuevas generaciones tengan menos interés por el patrimonio, es que quieren participar antes en las decisiones. El UBS Global Family Office Report 2026 revela una paradoja: aunque las familias reconocen la importancia de preparar a los herederos, apenas 27% cuenta con un proceso estructurado para educar y preparar a la siguiente generación para sus futuras responsabilidades. Además, sólo 35% tiene un plan formal de sucesión para el propio family office.

La consecuencia puede ser una fragmentación patrimonial; un heredero puede conservar la empresa familiar, pero llevar sus inversiones financieras a otro banco. También puede utilizar un family office para una parte de su patrimonio, una plataforma digital para otra, un gestor especializado para private equity y una institución offshore para sus activos internacionales. El cliente que antes podía concentrar prácticamente toda su relación patrimonial en una institución ahora puede repartirla entre múltiples proveedores y ese es uno de los mayores desafíos para la banca privada tradicional.

El nuevo mapa de la riqueza

La transformación generacional ocurre, además, sobre una base patrimonial cada vez mayor. El UBS Global Wealth Report 2026 estima que la riqueza personal global aumentó 10,8% durante 2025, el mayor crecimiento desde 2017. Además, el número de millonarios en dólares aumentó en casi un millón de personas, equivalente a más de 2.600 nuevos millonarios cada día. Por lo tanto, el mercado potencial para la nueva generación de gestores no sólo está compuesto por los herederos de las grandes fortunas, también está creciendo el número de personas que construyeron su patrimonio fuera de los sectores tradicionales.

Tecnología, emprendimiento, private equity, startups, fintech, inteligencia artificial y mercados de capitales están creando nuevas fortunas que no necesariamente comparten la cultura financiera de las generaciones anteriores. Ahí aparece el verdadero “nuevo rico” y no es solamente el hijo que hereda. Es también el empresario tecnológico, el fundador de una startup, el ejecutivo que recibió acciones de su compañía, el inversionista que acumuló patrimonio financiero o el emprendedor que vendió su empresa.

Al final, la diferencia entre el viejo rico y el nuevo rico puede ser menor de lo que parece porque ambos quieren preservar y aumentar su patrimonio, ambos buscan diversificación, ambos quieren proteger a sus familias y ambos necesitan estructuras fiscales, sucesorias y patrimoniales eficientes.

La diferencia está en qué consideran una buena cartera y qué entienden por preservar riqueza; para la generación anterior, preservar significaba principalmente evitar perder, mientras que para la siguiente generación, preservar puede significar mantener el poder adquisitivo, diversificar globalmente y seguir participando en las industrias que están creando riqueza.

Por eso, más que una guerra entre “viejo rico” y “nuevo rico”, lo que está ocurriendo es una transferencia de poder dentro de la arquitectura patrimonial. Y esa transferencia apenas comienza. La próxima gran batalla de la industria de wealth management no será solamente por administrar más dinero. Será por convertirse en el asesor que acompañe a una nueva generación que quiere administrar su patrimonio de una manera radicalmente distinta.

Golden visa, programas de inversión o ventajas fiscales: ¿cuáles son las mejores rutas de residencia del mundo?

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Suiza, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Portugal, Italia y Grecia son las jurisdicciones con los mejores programas de residencia para altos patrimonios e inversores, según el Índice Global de Programas de Residencia 2026 elaborado por Global Citizen Solutions (GCS). “Construimos el índice en torno a cinco pilares ponderados: calidad de vida, procedimiento, movilidad, inversión, y cumplimiento y credibilidad, porque ningún número por sí solo cuenta toda la historia de un programa de residencia. Por eso mismo, la calidad de vida tiene el mayor peso de todos los pilares de nuestro modelo, junto con el procedimiento», explica Laura Madrid, investigadora principal Global Intelligence Unit, en Global Citizen. 

El top cinco, de un vistazo

Según explican, la ventaja de Suiza radica en una puntuación perfecta en Cumplimiento y Credibilidad, junto con una calidad de vida casi inmejorable, movilidad de primer nivel y un perfil fiscal sólido. Se ubica entre los países más seguros y políticamente más estables del mundo; la contrapartida es uno de los costes de vida más altos, compensado por una atención médica excepcional, escuelas de primer nivel y una cultura familiar orientada al aire libre a lo largo de cuatro estaciones alpinas bien definidas. 

El segundo lugar está ocupado por Emiratos Árabes Unidos (EAU), región que destaca materia fiscal. Ofrece cero impuesto sobre la renta personal y un umbral de entrada comparativamente bajo, disponible a través de vías como la inversión inmobiliaria. A esto se suma una movilidad sólida y uno de los entornos con menor criminalidad del mundo, además de una amplia comunidad expatriada internacional y una infraestructura orientada a las familias. Su Golden Visa ofrece únicamente un estatus de residencia renovable, ya que la nacionalidad emiratí está reservada para casos excepcionales nominados por el gobierno, y no es algo hacia lo que un inversionista pueda trabajar.

En tercer lugar, el Golden Visa de Portugal ofrece una sólida calidad de vida, una movilidad casi máxima gracias a un pasaporte pleno de la UE/Schengen, y una vía a la ciudadanía de entre siete y diez años según la nacionalidad. Según el estudio de GCS, su puede obtenerse mediante un fondo de inversión calificado (mínimo de 500.000 € en un fondo de capital privado o de riesgo que invierta en empresas portuguesas), una donación cultural (desde unos 200.000 €), una contribución a la investigación científica o una inversión vinculada a la creación de empleo. «Sigue siendo la opción de mejor relación calidad-precio de Europa, con un coste de vida moderado, un clima atlántico templado y una cultura acogedora para las familias que se trasladan desde el extranjero, y es la ruta mejor clasificada de la UE», indican.

Italia obtiene una cuarta posición posición gracias al proceso y a la solidez de su pasaporte, más que al precio. Su Visa de Inversionista ofrece un menú rápido y flexible de inversiones calificadas (bonos gubernamentales, acciones de empresas, startups o una donación filantrópica), combinado con una fuerte movilidad dentro de la UE. Según los analistas de la firma, esa combinación compensa una entrada más costosa y menos eficiente en materia fiscal

Por último, Grecia es, por un amplio margen, el programa de procesamiento más rápido del índice, combinado con una movilidad sólida. Su clima mediterráneo, su cultura acogedora y su estilo de vida relajado y centrado en la comunidad lo convierten en una gran opción para familias que priorizan el sol y la hospitalidad. De los cinco primeros, es el único donde el sector inmobiliario sigue siendo la vía principal, con el umbral de propiedad calificada elevado a 800.000 € en zonas prime desde septiembre de 2024, aunque ahora también está disponible una alternativa de inversión en startups.

Las Américas: Norte, Sur y Centro

El Programa de Inversionista Inmigrante EB-5 de EE. UU. (83.9) y la visa de Inversionista del Tratado E-2 (82.6) siguen siendo opciones sólidas, pero ambas quedan este año fuera del top 10 global, en el puesto 27 y el 32, respectivamente. Las rutas de Inversionista de Quebec y Provinciales de Canadá completan el top 10 global en el puesto N.º 10 (88.6), con puntuaciones de calidad de vida entre las más altas del Índice, una comparación relevante para los estadounidenses que evalúan una mudanza dentro de la región.

Además, Panamá, Costa Rica, Brasil, México, Paraguay y República Dominicana ofrecen residencia accesible y de menor costo, con procesos rápidos y un fuerte atractivo en cuanto a estilo de vida, aunque ninguno alcanza una puntuación suficiente para llegar al nivel superior global.

«Algunos de los programas más rápidos de este año se encuentran en América Latina: La República Dominicana puede resolver solicitudes en apenas cuarenta y cinco a noventa días, Costa Rica y México solo exigen una conexión ligera y continua con el país, y Brasil combina un plazo de ocho meses con una vía rápida hacia la naturalización. Para un número creciente de nuestros clientes, una residencia en el extranjero no es simplemente un instrumento financiero, es una decisión vital. El costo y el cumplimiento importan, pero también importa cómo se vive realmente en un nuevo país: las escuelas, la salud y la comunidad. Precisamente para eso se construyó el Índice de este año: destinos como Italia, Portugal y Grecia encabezan la tabla por la combinación de sus fortalezas, y por lo bien que se vive realmente el día a día», señala Patricia Casaburi, CEO de Global Citizen Solutions.