Foto cedidaDiana Rueda, Director y Market Leader de BlackRock
Profundizando su carrera de 17 años en la industria financiera, Diana Rueda se incorporó a BlackRock, donde trabajará desde Miami. La profesional proviene de MFS, donde trabajó por ocho años, y tomó el cargo de Director y Market Leader de la mayor administradora de fondos del mundo.
Según comentan fuentes del mercado, en sus nuevas funciones estará dedicada al mercado miamense, conocido por su robusta presencia de inversionistas latinoamericanos. Principalmente se dedicará a trabajar con wirehouses y algunos clientes independientes.
Antes de llegar a BlackRock, Rueda trabajó en MFS Investment Management, entre julio de 2018 y su salida, recientemente. Ahí, empezó como Senior Sales Representative y alcanzó el cargo de Senior Regional Consultant.
Anteriormente, la profesional también hizo carrera en Colombia. Se desempeñó como Sales Trader en BBVA Colombia, directora de Inversiones Internacionales de Alianza Valores SCB y Foreign Associate en Citi.
El mercado global de crédito privado atraviesa uno de los momentos de mayor expansión de su historia y ya forma parte de la conversación estratégica de inversionistas institucionales, family offices y gestores patrimoniales, en un entorno donde las tasas de interés elevadas y una menor participación de la banca tradicional han impulsado el financiamiento directo a empresas.
Así lo plantea Vanguard en un nuevo análisis sobre esta clase de activos, en el que sostiene que el crédito privado ha evolucionado desde un segmento especializado hasta convertirse en un componente relevante dentro de los mercados globales de financiamiento corporativo.
La firma explica que el crédito privado consiste en préstamos otorgados por administradores de activos y otros prestamistas no bancarios mediante negociaciones directas con empresas, principalmente de tamaño medio, sin recurrir a los mercados públicos de bonos.
Desde el punto de vista de construcción de portafolios, Vanguard ubica esta clase de activo entre la renta fija tradicional y el private equity: ofrece un potencial de rendimiento superior al de muchos instrumentos de deuda pública, pero exige al inversionista renunciar a liquidez durante varios años y asumir mayores costos de acceso.
Uno de los mensajes centrales del documento es que la iliquidez no representa una falla del producto, sino una característica estructural. Los inversionistas reciben una prima por comprometer capital durante horizontes prolongados, en vehículos donde los préstamos suelen mantenerse hasta su vencimiento y las valuaciones no se actualizan diariamente como ocurre en los mercados públicos.
Vanguard también subraya que, aunque el crédito privado suele mostrar menor volatilidad aparente, ello responde principalmente a la frecuencia de valuación y no necesariamente a un menor nivel de riesgo económico.
La gestora advierte además que esta clase de activos no debe considerarse un sustituto de los bonos tradicionales ni de la deuda pública. La mayor parte de los prestatarios pertenece a segmentos de menor calidad crediticia y el desempeño continúa dependiendo del ciclo económico, de las condiciones de financiamiento y, especialmente, de la capacidad del administrador para originar, monitorear y reestructurar los préstamos cuando sea necesario.
En este contexto, Vanguard sostiene que la selección del gestor adquiere una relevancia incluso mayor que en otras clases de activos, debido a la naturaleza privada de las operaciones y a la amplia dispersión de resultados entre administradores.
Una tendencia para la gestión patrimonial
El análisis refleja un cambio más amplio dentro de la industria global de gestión de activos. Durante los últimos años, las principales administradoras internacionales han acelerado su incursión en mercados privados —incluyendo crédito privado, infraestructura y private equity— como respuesta a la creciente demanda de inversionistas institucionales y clientes de banca privada por fuentes adicionales de rendimiento y diversificación.
Sin embargo, Vanguard mantiene una postura prudente al señalar que el crédito privado sólo resulta adecuado para inversionistas con horizontes de largo plazo, suficiente liquidez disponible y capacidad para asumir riesgos adicionales derivados de activos que no cotizan en mercados públicos.
Más que presentar al crédito privado como una nueva solución universal, la gestora plantea que su incorporación debe responder a una función específica dentro del portafolio y formar parte de una estrategia integral de asignación de activos, en lugar de sustituir la exposición tradicional a renta fija.
Foto cedidaIsabel Campillo, Carmen Garcia y Cristina Rubio, equipo de Capital Strategies encargado del acuerdo con Matthews Asia.
Los inversores minoristas de todo el mundo sitúan a China por delante de EE.UU. como el país mejor posicionado para liderar la carrera global de la IA, segúnel último informe trimestral Retail Investor Beat (RIB) de la plataforma de inversión y trading eToro. En una encuesta realizada a 11.000 inversores minoristas de 13 países, el 47% eligió Chinafrente al 46% que optó por Estados Unidos, un empate técnico que parecía impensable hace dos años y que indica que los inversores perciben cada vez más la IA como una competencia global por el liderazgo tecnológico y económico, y no solo como un tema relevante en el mercado bursátil estadounidense.
La estratega de mercado global de eToro, Lale Akoner, comenta: “Las grandes plataformas y fabricantes de chips estadounidenses siguen siendo fundamentales en el sector de la IA, desde Nvidia y Microsoft hasta Alphabet y Amazon. Sin embargo, los inversores también reconocen que China ha desarrollado un potente ecosistema de IA propio, con empresas como Alibaba, Tencent y Baidu, además de una gran escala en infraestructura en la nube, fabricación avanzada y aplicaciones para el consumidor. Esto ayuda a explicar por qué los inversores minoristas pueden mantener su exposición a EEUU sin dejar de considerar a China como un competidor creíble por el liderazgo en IA”. La cifra principal, que combina las respuestas de los 13 países, oculta una clara división regional. En 9 de ellos, la mayoría de minoristas eligió a China en vez de EEUU como el mercado mejor posicionado para ganar la carrera de la IA por la competitividad global. La lista incluye Reino Unido, Alemania, España, Italia, Polonia, Dinamarca, Países Bajos, la República Checa y Australia.
EEUU representa el contrapunto más claro. Entre los inversores estadounidenses, el 63% afirma que su país está mejor posicionado para liderar la carrera global de la IA, frente al 41% que elige a China. La encuesta española, realizada como es habitual sobre una muestra de 1.000 inversores minoristas, constata la brecha de 8 puntos porcentuales entre las preferencias inversoras de ambas superpotencias. A favor de China (50%), frente al 42% de EEUU. A una notable distancia se sitúan los mercados europeos, sobre los que muestran preferencia un 24% de los minoristas españoles, un punto por encima de quienes eligen los parqués bursátiles de Japón (23%). También destacan la inclinación de los inversores españoles por Corea del Sur (10%) que supera a Reino Unido (9%) y por Singapur (8%).
Como comenta Javier Molina, analista de Mercados de eToro, a la hora de tratar los resultados: “Lo más llamativo de esta encuesta no es que los inversores crean que China puede competir con EEUU en IA, sino que la diferencia entre ambos prácticamente ha desaparecido. Hace apenas dos años el liderazgo estadounidense parecía indiscutible. Hoy el mercado empieza a asumir que la carrera por la IA será mucho más global de lo que muchos esperaban.
China se consolida como una oportunidad de mercado a largo plazo
El liderazgo percibido de China en IA coincide con la reevaluación por parte de los inversores de las oportunidades de mercado a largo plazo. Desde el cuarto trimestre de 2024, el porcentaje de inversores minoristas que creen que China generará las mayores rentabilidades bursátiles a largo plazo ha aumentado del 24% al 29%, mientras que el porcentaje que opta por EEUU ha disminuido del 45% al 35%. En el mismo periodo, la ventaja de EEUU sobre China se ha reducido de 21 puntos porcentuales a tan solo 6.
En España, esta tendencia también se ha manifestado en similares términos. Las rotaciones de cartera a largo plazo revelan un empate en la percepción de rentabilidades futuras en los mercados chinos y estadounidenses. En concreto, los minoristas españoles conceden un 35% a ambas opciones. Con una diferencia palpable. Mientras el porcentaje que señala a EEUU baja del 53% al 35% entre el cuarto trimestre de 2024 y el segundo de 2026, el que muestra preferencia por China ha aumentado del 29% al 35%. De igual modo, sube la predilección por los parqués bursátiles europeos, que crece del 25% al 36% a lo largo de periodo, así como la elección de Japón, que se incrementa 5 puntos, hasta el 18%, y Reino Unido, que repunta del 7% al 9%.
Este cambio también se refleja en la exposición de las carteras. Tanto globales como españolas. La proporción de inversores minoristas con exposición a los mercados bursátiles chinos ha aumentado del 7% en el segundo trimestre de 2024 al 12% en el segundo trimestre de 2026, lo que significa que la exposición casi se ha duplicado en los últimos dos años. Algo similar al comportamiento revelado por los minoristas españoles que también han aumentado, del 6% al 12%, su grado de diversificación de valores chinos entre el segundo trimestre de 2024 y el de 2026.
Lale Akoner afirma: “Los inversores minoristas ven cada vez más a China no solo como una oportunidad táctica en el campo de la IA, sino también como una oportunidad de mercado a largo plazo. EEUU sigue siendo el pilar de las carteras de renta variable globales, pero su ventaja percibida en cuanto a rentabilidad futura se ha reducido drásticamente, mientras que la exposición a la renta variable china casi se ha duplicado partiendo de una base baja. Esto sugiere que los inversores están empezando a adoptar una perspectiva más equilibrada sobre el origen del crecimiento futuro. La IA puede ser el catalizador, pero la realidad es que China se está consolidando como una inversión a largo plazo más atractiva dentro de las carteras globales”.
Javier Molina precisa: “Los inversores no están abandonando EEUU. Lo que estamos observando es una diversificación de expectativas. EEUU sigue concentrando algunas de las compañías más relevantes del mundo en IA, pero China vuelve a aparecer en el radar de muchos inversores como una posible fuente de crecimiento y rentabilidad a largo plazo”.
El optimismo sobre la IA se modera a medida que los inversores se vuelven más selectivos
Aunque crece la confianza en China, el optimismo sobre las cotizaciones de las acciones de IA se está atenuando. El porcentaje de inversores que esperan que las acciones relacionadas con la IA suban ha caído del 55 % en el segundo trimestre de 2025 al 44 % un año después, mientras que el porcentaje que espera que bajen ha aumentado del 11 % al 17 %.
A pesar de esta moderación, los inversores siguen viendo oportunidades en toda la cadena de valor de la IA. Al preguntarles qué segmento del mercado de la IA tiene más probabilidades de generar las mayores rentabilidades de inversión en los próximos cinco años, el 31% seleccionó las grandes plataformas tecnológicas que integran la IA, seguido del 29% que eligió las empresas especializadas en IA y el 28% que seleccionó las empresas de semiconductores y fabricantes de chips.
Lale Akoner añade: “La moderación en las expectativas sobre las cotizaciones de las acciones de IA demuestra que los inversores no se dejan llevar simplemente por la euforia generalizada en torno a la IA. Siguen viendo la IA como un tema estructural importante, pero se están volviendo más selectivos, analizando plataformas, empresas de IA, semiconductores e infraestructura para identificar dónde se puede generar la próxima fase de rentabilidad”. La encuesta española deja datos que guardan similitud con la tendencia inversora global. Así, la esperanza inversora en una subida de los activos vinculados a la IA respecto al segundo trimestre de 2025 retrocede del 56% al 45%. En cambio, el porcentaje de minoristas que observan opciones de pérdida de rentabilidades en estos valores repunta desde el 11% al 18%.
El 35% de ellos cree que las mayores probabilidades de ganancias con acciones con sello IA las ostentan las empresas especializadas en este computación cuántica y negocios relacionados con el algoritmo, por delante del 34% que piensa que los beneficios surgirán de las grandes plataformas del sector y el 30% que, en cambio, considera que el rendimiento partirá de firmas de semiconductores y chips. Javier Molina concluye: “La IA sigue siendo una de las grandes tendencias estructurales para los próximos años, pero los inversores empiezan a diferenciar entre liderazgo tecnológico, valoración y oportunidad de inversión. La encuesta refleja precisamente ese cambio donde se ve menos euforia, más selectividad y una visión cada vez más global sobre dónde puede generarse el crecimiento futuro”.
Foto cedidaThomas Friedberger, Deputy CEO and Co-CIO of Tikehau Capital.
“Es el momento de ser patrióticos con Europa y defender nuestro modelo económico y social. Puedes invertir en criptoactivos o productos estructurados, pero eso no aporta nada a la economía real. Financiar a compañías europeas, inyectándoles el dinero que necesitan para construir resiliencia y soberanía, es algo de lo que deberían ser conscientes los inversores europeos”. Son declaraciones de Thomas Friedberger, CEO y co director de inversiones de Tikehau Capital.
En una visita reciente en Madrid, Friedberger detalló la apuesta de Tikehau por temáticas de inversión de muy largo plazo en activos europeos, tanto del lado público como mediante estrategias privadas, trazando un entorno macro en el que las principales fuerzas que han impulsado el crecimiento en los últimos años están cediendo el testigo a nuevas dinámicas.
En los últimos tiempos hemos tenido que convivir con mayores niveles de volatilidad e incertidumbre. ¿Cuál es su escenario macro central?
Nuestra convicción desde el final de la crisis de la COVID es que estamos entrando en un mundo de menor crecimiento, porque el crecimiento estará menos optimizado en el futuro. Durante años hubo una gran visibilidad sobre la globalización y sobre la trayectoria de los tipos de interés, lo que permitió a las empresas optimizar numerosos aspectos, desde su estructura de capital hasta sus cadenas de suministro. Sin embargo, esa optimización se convirtió en una debilidad con la crisis de la COVID y las posteriores tensiones geopolíticas. Lo que el mundo necesita ahora es construir resiliencia en lugar de eficiencia, y eso tiene un coste, porque la resiliencia implica realizar fuertes inversiones en capital (capex), mantener mayores inventarios, operar con colchones de capital más elevados y contratar coberturas frente al riesgo climático y el riesgo cibernético. Por eso creo que, de cara al futuro, los beneficios empresariales estarán sometidos a cierta presión, tanto por el lado de los ingresos como por el de los costes.
Además, estamos entrando en un entorno en el que ese menor crecimiento irá acompañado de una inflación más elevada. La desglobalización es inflacionista, porque esas inversiones en capital se financian en parte con deuda pública y con una expansión fiscal masiva. A ello se suma que se suponía que la inteligencia artificial tendría efectos deflacionistas, pero, por el momento, está siendo inflacionista: está presionando al alza los precios de los semiconductores y de la electricidad. También influye el cambio en las divisas asiáticas: durante años su debilidad contribuyó a contener la inflación, pero ahora el renminbi se está apreciando, lo que podría generar nuevas presiones inflacionistas. Mi argumento es que no es solo la crisis energética la que impulsa la inflación. La última vez que vimos una configuración similar fue en la década de 1970.
¿Cómo pueden los inversores reforzar sus carteras para afrontar estos riesgos?
En un mundo en el que los tipos de interés ya no desempeñan su función de proteger al inversor, existe presión sobre los activos de riesgo. Es un entorno muy complicado, porque el inversor prácticamente no tiene dónde refugiarse. Los grandes inversores del pasado sostenían que la única forma de navegar un escenario así era invertir con un margen de seguridad suficiente para afrontar el hecho de que los beneficios operativos de las empresas podrían verse afectados por un menor crecimiento y una mayor inflación.
Si observamos lo que está haciendo hoy el mercado, vemos exactamente lo contrario. Se está invirtiendo en activos con valoraciones extremadamente elevadas, no solo en IA, sino también en renta fija, donde los diferenciales de algunas partes del mercado están muy comprimidos. En Tikehau queremos mantener la disciplina y no caer en el efecto FOMO, aunque resulte difícil. Como invertimos nuestro propio capital junto al de nuestros accionistas e inversores, seríamos los primeros en sufrir las consecuencias de cometer errores de inversión. Por eso estamos desplegando capital con prudencia, especialmente en crédito privado.
¿Es consciente de que su discurso suena extremadamente “contrarian”?
Sí, pero no me preocupa. Si el mercado simplemente sigue a la multitud, me siento cómodo siendo contrarian. Creemos que seguirá habiendo crecimiento, pero estará mucho más concentrado que antes. Hasta ahora el crecimiento estaba impulsado por el consumo; a partir de ahora estará impulsado por la inversión en capital, porque necesitamos construir resiliencia.
Cuando el crecimiento depende del consumo, prácticamente todos los sectores se benefician. Cuando depende del capex, solo ganan los sectores que reciben esas inversiones. Los vencedores son las cuatro «D»: defensa, desglobalización, digitalización y descarbonización. Por eso centramos nuestras inversiones en esos sectores y en los proveedores de soluciones dentro del capital riesgo.
¿Qué ocurre entonces con economías como la estadounidense, donde el consumo representa cerca del 70 % del PIB?
Estados Unidos sigue dependiendo en gran medida del consumo, pero por una razón: el efecto riqueza generado por la IA. Actualmente el consumo ya no está respaldado por el crecimiento de los salarios; aproximadamente un 1,5% del PIB estadounidense está vinculado a las inversiones en IA y otro 1,5% al efecto riqueza generado por los inversores particulares que compran acciones de Nvidia y de otras compañías similares. Es decir, la economía depende en gran medida de la inteligencia artificial y, si este ciclo de inversión en IA se detiene, surgirán problemas.
Otro factor importante es que, durante la última década, la visibilidad del entorno favorecía un modelo empresarial muy ligero en activos y orientado a devolver gran cantidad de efectivo a los accionistas. Ahora sucede justo lo contrario: las empresas necesitan liquidez para financiar esas inversiones en capital. Hemos visto a Google realizar la mayor ampliación de capital de su historia o a SpaceX preparar una emisión gigante de bonos apenas dos semanas después de su salida a bolsa. En definitiva, este ciclo de inversiones también se está financiando con deuda. De hecho, los hyperscalers son actualmente los mayores emisores de bonos del mercado IG.
¿Cómo están abordando la IA como temática de inversión?
Nos interesa la inteligencia artificial, pero también la abordamos desde una perspectiva contrarian. Nos centramos en financiar centros de datos y en toda la temática de la electrificación (empresas que mejoran la eficiencia de las redes eléctricas y la electrificación del consumidor final), pero no invertimos directamente en compañías de IA con valoraciones muy exigentes.
El nicho donde hemos encontrado una oportunidad consiste en financiar la fase inicial de construcción de centros de datos: aquellos que ya tienen asegurado el suministro eléctrico y cuentan con los permisos necesarios. Asumimos el riesgo de construcción y comercialización y obtenemos rentabilidades de dos dígitos. Nos gusta esta estrategia porque, una vez construido y alquilado el centro de datos, los bancos refinancian el activo de forma muy agresiva. Eso hace que la duración de la inversión sea reducida y permita obtener rentabilidades similares a las del capital antes de lo habitual.
En cambio, por ahora somos muy reacios a mantener la propiedad de centros de datos, porque creemos que el riesgo de obsolescencia está claramente infravalorado por el mercado.
¿Qué otras temáticas de inversión a largo plazo están desarrollando en Tikehau?
Una temática estrechamente vinculada a la inteligencia artificial es la descarbonización. Creo que representa la mayor oportunidad de inversión de nuestra generación.
Si se analiza el informe del IPCC, para alcanzar los objetivos fijados en la Conferencia de París necesitamos invertir colectivamente unos seis billones de dólares al año en descarbonización. El 8 0% de ese importe debe destinarse a transformar el sistema actual —industria, agricultura, edificios y transporte— y solo el 20% puede dirigirse a apostar por nuevas tecnologías que quizá nos salven dentro de veinte años, es decir, al capital riesgo tecnológico. El verdadero objetivo es transformar el sistema existente.
Durante los últimos doce años hemos desarrollado una gran experiencia invirtiendo en proveedores de soluciones para la electrificación, porque la única forma de avanzar es electrificar al consumidor final, y eso no es posible sin una red eléctrica mucho más eficiente. Se trata de empresas de baja intensidad tecnológica, pero rentables y con un fuerte crecimiento. Gestionamos el mayor fondo europeo de capital riesgo especializado en electrificación.
¿Por qué cree que la descarbonización es la oportunidad de inversión más atractiva a largo plazo?
Antes de las tensiones geopolíticas, la descarbonización se veía como algo deseable, pero con el riesgo de que la rentabilidad extrafinanciera se obtuviera a costa de la rentabilidad financiera. Hoy esa percepción ha cambiado completamente, porque la crisis geopolítica ha demostrado que la descarbonización es un elemento estratégico para la soberanía.
En Europa, esto significa reducir la dependencia de los combustibles fósiles. En China, reducir la dependencia del dólar estadounidense con el que compra petróleo. Además, si Estados Unidos quiere mantener su liderazgo mundial en inteligencia artificial, necesita descarbonizar su sistema energético, porque la única manera de resolver los cuellos de botella en el suministro eléctrico es aumentar la generación de energía libre de emisiones.
Pero eso parece ir en contra de las políticas de la Administración Trump…
Texas es ya el mayor productor de energía renovable de Estados Unidos. Entre 2024 y 2025, el 94 % de la nueva capacidad de generación eléctrica instalada en el país correspondió a energías renovables. Es un proceso que ya está en marcha.
La consecuencia es que, por una vez, Europa está siendo líder en algo, gracias a una regulación más exigente. Los proveedores de soluciones para la descarbonización —empresas especializadas en eficiencia energética, cadenas de suministro y procesos industriales— han crecido en Europa. Son precisamente las compañías en las que llevamos invirtiendo desde hace diez años y estamos comprobando cómo están internacionalizando sus negocios a gran velocidad. Por eso sigo pensando que esta es la mayor oportunidad de inversión de nuestra generación.
En 1946, convaleciente de una encefalitis, el matemático Stanislaw Ulam mataba las horas jugando al solitario. En algún momento se hizo la pregunta que solo se haría un matemático aburrido: ¿qué probabilidad hay de que un solitario cualquiera salga? Intentó resolverlo por combinatoria pura y desistió. Era más práctico jugar cien partidas y contar. De esa intuición, pulida después con Von Neumann en Los Álamos (no era mala compañía para pulir ideas, el padre de la Teoría de Juegos y se dice de la computación moderna), nació el método de Montecarlo, bautizado así por el casino donde el tío de Ulam se dejaba el dinero. Hay peores maneras de entrar en la historia de la estadística.
La lección tiene ochenta años y sigue sin calar del todo en nuestra industria: cuando un problema es demasiado complejo para resolverlo de forma cerrada, la respuesta no es encogerse de hombros. Es simular.
Pienso en Ulam cada vez que asisto a la liturgia trimestral de los mercados privados. Un LP (Limited Partner) pregunta por su posición y recibe la respuesta canónica: es pronto, estamos en la parte baja de la curva J, paciencia (la santísima trinidad del reporting alternativo). Y la curva J, que debería ser una herramienta analítica, funciona en la práctica como un artículo de fe. Se invoca, no se calcula. El inversor recibe un NAV (Net Asset Value) trimestral, suavizado y con meses de retraso, y con eso debe contestar a las tres preguntas que de verdad le importan: cuándo llegará el punto de inflexión, cuándo recuperará el capital aportado y en qué ventana puede esperar liquidez. Hoy esas preguntas se responden con la intuición del gestor y poco más. En un mercado cotizado, semejante opacidad sería un escándalo. En el alternativo la hemos normalizado como parte del paisaje.
No tiene por qué seguir siendo así
La IA ha alcanzado la madurez suficiente para industrializar tareas analíticas que hasta ahora eran artesanales, aunque conviene ser preciso sobre qué significa eso aquí, porque el terreno está lleno de atajos. No hablo de pedirle a un chatbot que opine sobre un fondo, que es la caricatura del asunto. Hablo de arquitecturas donde los agentes de IA planifican, recuperan contexto e interpretan, mientras motores determinísticos hacen lo que saben hacer: calcular (sumar sigue sin ser opinable). Un modelo de lenguaje no debe actuar jamás como calculadora ni como juez de una valoración; su papel es orquestar el análisis y explicarlo, no fabricar el número. Con esa disciplina, el menú de lo posible cambia de categoría.
Sobre los flujos observados, capital calls, distribuciones, NAV y comisiones, se reconstruye la curva J real de un vehículo o de una participada. Donde los datos son incompletos, que en este mercado es casi siempre, se genera una curva sintética: la trayectoria de maduración más probable, estimada a partir de comparables seleccionados con criterio, no por proximidad superficial sino por vintage, estrategia, geografía, stage, pacing y régimen de mercado, con la obligación añadida de explicar por qué cada peer es relevante y qué justifica las desviaciones.
Y sobre ambas curvas, la simulación de Montecarlo hace exactamente lo que Ulam habría hecho: jugar miles de partidas y devolver bandas P10, P50 y P90 (la humildad ante la incertidumbre pero la confianza en el método expresada en percentiles) en lugar de una línea única. Los hitos que obsesionan al LP: turning point, break-even, exit window, dejan de ser fechas pronunciadas con aplomo y pasan a ser ventanas temporales con su nivel de confianza asociado.
El estadístico George Box (un sabio al que se cita poco en los comités de inversión, y es una lástima, por mucho que se critique a los soñadores e innovadores. Y no, no fue el creador de los box plots, ese fue Tukey otro gran estadístico) dejó escrita la frase que debería presidir cualquier ejercicio de valoración: todos los modelos son erróneos, pero algunos son útiles. La utilidad, añado yo, empieza por la honestidad del modelo consigo mismo. Un sistema serio debe declarar qué proporción de sus inputs es dato observado, qué parte es extraída de documentos, qué parte estimada; cuál parte inferida y cuánto descansa en proxies. Debe mantener un registro de supuestos con su linaje completo, de forma que cualquier conclusión sea trazable hacia atrás hasta la evidencia que la sostiene, con la vieja lógica del audit trail que esta industria ya exige en todo lo demás. Y debe recalcularse solo cuando llega información nueva, porque una valoración que no reacciona a la realidad no es prudente. Es simplemente vieja.
La falsa precisión, ese IRR con dos decimales construido sobre un NAV de hace dos trimestres es el verdadero enemigo. Compensa mil veces una ventana ancha y honesta que una fecha exacta y decorativa.
Hay una segunda capacidad que se antoja aún más transformadora, porque toca la conversación entre GP (General Partner) y LP. Si la inversión se representa como un grafo de factores conectados, tipos de interés, coste de financiación, múltiplos de salida, liquidez del mercado, burn rate, hitos operativos (un mapa de causas y efectos, para entendernos), entonces las hipótesis dejan de ser tertulia y se convierten en experimentos Qué pasa con mi cartera si los tipos suben 150 puntos básicos y los múltiplos se contraen un 20%. Qué implica una ronda puente en la participada que más pesa. Cómo se desplazan el break-even y la ventana de salida si el entorno de exits sigue congelado otro año. El sistema propaga el shock por el grafo, ejecuta el contrafactual y devuelve no solo la nueva curva sino la atribución: qué drivers explican el cambio y en qué magnitud. Esa es la diferencia entre gestionar expectativas con adjetivos y gestionarlas con escenarios.
Y seamos claros sobre lo que esto significa para la relación entre gestores e inversores, porque no es una amenaza sino un ascenso de categoría. El GP que hoy pide confianza podrá mostrar trayectoria: la evolución esperada, los hitos que deben cumplirse para sostenerla, los riesgos que la desviarían y lo que dice la cohorte de comparables. El LP dejará de navegar su asignación a ciegas entre dos reporting. La clase de activo lleva años reclamando el estatus de columna vertebral de las carteras institucionales; ese estatus exige una infraestructura analítica a la altura, y la tecnología para construirla ya no es una promesa.
Ulam no eliminó el azar del solitario. Hizo algo mejor: lo midió. Va siendo hora de que los mercados privados hagan lo mismo con su incertidumbre, que llevamos demasiado tiempo jugando de memoria al Excel.
Históricamente, el acceso al cliente de alto patrimonio (High-Net-Worth y Ultra-High-Net-Worth, HNWIs/UHNWIs) en el segmento US Offshore estuvo monopolizado por la banca privada tradicional. Entidades globales como UBS, J.P. Morgan, Citi Private Bank y Santander Private Banking controlaron la custodia y la distribución mediante arquitecturas cerradas o guiadas.
Sin embargo, el ecosistema ha cambiado radicalmente debido a tres factores:
Proliferación de Asesores Independientes (RIAs y Multi-Family Offices): Profesionales de la banca privada han migrado masivamente hacia firmas independientes en Miami o plataformas de intermediación (independent broker-dealers), exigiendo arquitecturas abiertas y productos sin sesgo de la casa matriz.
Exigencia de Mercados Privados y Alfa Líquido: Los clientes ya no se conforman con carteras tradicionales de bonos y acciones; demandan crédito privado (private credit), bienes raíces (real estate), infraestructura y estrategias temáticas.
Presión de Comisiones: Los inversionistas buscan evitar las capas dobles de cobro asociadas a las bancas privadas tradicionales, prefiriendo la relación directa o guiada por asesores de honorarios fijos (fee-only).
Ante este panorama, las gestoras de activos (asset managers) han decidido no depender únicamente de la distribución que les otorgaban los bancos privados tradicionales. En los últimos meses se ha intensificado el despliegue de equipos sénior de ventas y acuerdos de distribución directa en destinos como Miami, para dar servicio a las plataformas US Offshore.
Esta evolución ha elevado la competencia entre gestoras, que ya no se limitan a ofrecer fondos tradicionales. La nueva oferta incorpora vehículos UCITS, ETFs, crédito privado, mercados privados, estrategias de renta fija global y soluciones diseñadas específicamente para inversionistas de alto patrimonio con estructuras offshore.
En este nuevo escenario, Miami consolida su posición como el principal centro de decisiones para la riqueza latinoamericana y como el punto de encuentro donde las grandes firmas internacionales libran una creciente batalla por captar el patrimonio de la región.
El cuadro desplegado enseguida de este párrafo muestra un poco lo que han hecho las gestoras globales para consolidarse y dar la pelea en el mercado US Offshore de Estados Unidos.
Implicaciones para la banca privada tradicional
La «ola de gestores» representa una amenaza directa para los márgenes del modelo de banca privada tradicional. Mientras institucionales como UBS o Citi intentan retener el patrimonio mediante sus plataformas integradas de custodia y gestión de riqueza, se enfrentan a un cliente cada vez más sofisticado que desagrega sus servicios: la custodia se mantiene en plataformas de bajo costo o custodios independientes en EE. UU. (como Pershing, Charles Schwab o Fidelity), mientras que el diseño de la estrategia de inversión se asigna a gestores especializados.
Para el cliente latinoamericano de alto patrimonio, el resultado es una oferta de inversión considerablemente más amplia y competitiva, donde las gestoras globales compiten codo a codo en destinos como Miami para diseñar soluciones a la medida de una masa patrimonial que no muestra señales de retornar a sus mercados de origen en el corto plazo.
La consecuencia es una redefinición del modelo competitivo del negocio US Offshore. La disputa ya no ocurre únicamente entre bancos privados por la custodia del patrimonio, sino entre bancos y gestoras globales por controlar la relación con el cliente.
La industria financiera construyó en todo el mundo una de sus premisas más aceptadas: mientras más joven es un inversionista, mayor es su disposición a asumir riesgos; conforme envejece, privilegia la preservación del capital. Es decir, con dicha premisa la edad se convirtió, casi por defecto, en un sustituto del apetito por el riesgo.
Sin embargo, ese paradigma parece estar perdiendo vigencia entre los grandes patrimonios latinoamericanos de la actualidad, o al menos existen señales en ese sentido.
El estudio «El inversionista latinoamericano de alto patrimonio en 2026», elaborado por SURA Investments, muestra que el verdadero factor que hoy determina el comportamiento de estos inversionistas no es la edad, sino el contexto económico y político en el que administran su riqueza. El resultado es revelador: nueve de cada diez se consideran inversionistas conservadores o moderados, una proporción que desafía la idea de que las nuevas generaciones de personas con elevado patrimonio necesariamente buscan maximizar rendimientos mediante estrategias agresivas.
Lo anterior, lejos de reflejar aversión al riesgo responde a una estrategia deliberada de protección patrimonial en una región acostumbrada a convivir con inflación persistente, volatilidad cambiaria, incertidumbre política y ciclos económicos irregulares, a pesar de que en ñps años recientes varias de las economías latinoamericanas más relevantes han reflejado cierta estabilidad.
El hallazgo más interesante del estudio consiste en que la prudencia dejó de estar asociada exclusivamente con la edad. En teoría financiera, los inversionistas jóvenes poseen un horizonte temporal suficientemente amplio para absorber episodios de volatilidad, mientras que quienes se acercan al retiro suelen privilegiar la estabilidad de sus activos. Pero el estudio de SURA Investments sugiere que, entre las familias de alto patrimonio de América Latina, esa relación se ha debilitado considerablemente.
El entorno regional ha generado una percepción distinta del riesgo. La preservación del patrimonio ya no implica renunciar al crecimiento, sino construir portafolios capaces de resistir escenarios de elevada incertidumbre sin sacrificar oportunidades de largo plazo. En otras palabras, el inversionista latinoamericano no está invirtiendo con menos riesgo porque tenga más años; está administrando el riesgo de forma distinta porque el entorno lo obliga.
Inversionistas conservadores, pero lejos de la inmovilidad
La palabra «conservador» suele asociarse con depósitos bancarios o posiciones altamente líquidas. Sin embargo, esa definición resulta insuficiente para describir al inversionista patrimonial latinoamericano actual.
SURA Investments sostiene que estos perfiles buscan simultáneamente tres objetivos: preservar el capital, proteger el poder adquisitivo frente a la inflación y obtener rendimientos superiores a los instrumentos tradicionales. Para conseguirlo, recurren a una mayor diversificación geográfica, distintas clases de activos y estrategias profesionales de administración patrimonial.
El cambio consiste en que el riesgo ya no se mide únicamente por la volatilidad de un activo, sino por la posibilidad de perder capacidad de compra o concentración excesiva en una sola economía.
La incertidumbre redefine la asignación de activos
El estudio también revela que seis de cada diez inversionistas de alto patrimonio ya modificaron sus portafolios como respuesta al actual entorno económico y político, mientras siete de cada diez mantienen una visión positiva para los próximos seis meses, aunque bajo un optimismo claramente prudente.
Este comportamiento confirma una tendencia observada desde hace varios años en la industria del wealth management: las decisiones de inversión responden cada vez menos a reglas estáticas y cada vez más a procesos dinámicos de administración de riesgos.
No se trata de abandonar los activos de crecimiento, sino de combinarlos con estrategias capaces de amortiguar episodios de volatilidad, particularmente en una región donde los cambios regulatorios, fiscales y políticos suelen alterar rápidamente las condiciones de mercado.
Inflación: el verdadero enemigo del patrimonio
Otro de los mensajes implícitos del estudio es que la inflación continúa siendo el principal riesgo para los grandes patrimonios latinoamericanos. Por décadas las economías de la región convivieron con procesos inflacionarios recurrentes, depreciaciones cambiarias y crisis financieras que dejaron una profunda huella en la cultura patrimonial. Esa memoria económica sigue influyendo en la manera en que las familias administran su riqueza.
En consecuencia, preservar el patrimonio ya no significa únicamente evitar pérdidas nominales, sino impedir que el capital pierda valor real con el paso del tiempo.
Esta lógica explica por qué incluso inversionistas con horizontes de largo plazo prefieren estructuras de portafolio equilibradas antes que apuestas excesivamente concentradas.
El nuevo perfil del wealth management regional y una nueva psicología para invertir
Los resultados del estudio también reflejan la evolución del propio negocio de gestión patrimonial en América Latina. Los asesores ya no construyen portafolios únicamente con base en variables demográficas como la edad o el horizonte de inversión. Hoy incorporan factores como el patrimonio familiar, la exposición internacional, la liquidez requerida, la sucesión patrimonial y la tolerancia psicológica a la volatilidad.
En ese contexto, el perfilamiento del cliente se convierte en una herramienta estratégica para diseñar soluciones más sofisticadas y menos dependientes de modelos tradicionales. SURA Investments sostiene que el objetivo consiste en alinear la capacidad real para asumir riesgos con las metas financieras de largo plazo, más allá de la edad cronológica del inversionista.
La principal conclusión consiste en que la psicología del inversionista latinoamericano está cambiando. El viejo principio de que juventud equivale a agresividad financiera y madurez a conservadurismo ya no explica adecuadamente el comportamiento de los grandes patrimonios de la región.
En su lugar emerge un inversionista que entiende el riesgo desde una perspectiva más amplia: proteger el patrimonio frente a la inflación, diversificar geográficamente, adaptarse a ciclos económicos cada vez más inciertos y mantener capacidad de crecimiento sin comprometer la estabilidad del portafolio.
Paradójicamente, esa mayor cautela no refleja falta de confianza en los mercados. Representa, más bien, la madurez de una generación de inversionistas que ha aprendido que, en América Latina, preservar el patrimonio puede ser tan complejo como hacerlo crecer.
BlackRock ha anunciado el lanzamiento de su primera oferta de acceso tokenizado a fondos en Europa mediante clases de participaciones on-chain para determinados fondos monetarios de la gama BlackRock Institutional Cash Series (ICS). Con esta iniciativa, la gestora extiende las funcionalidades basadas en tecnología blockchain a la mayor plataforma europea de gestión de liquidez, con el objetivo de mejorar la eficiencia, la transparencia y la accesibilidad.
Para ello, BlackRock utilizará la plataforma de tokenización de activos Kinexys, de J.P. Morgan, de forma que las nuevas clases de participaciones de los fondos ICS emitirán tokens digitales sobre la blockchain de ethereum. Según explica la gestora, esta estructura permitirá a los inversores elegibles acceder a versiones tokenizadas de estrategias de gestión de liquidez ya existentes, manteniendo la solidez institucional y el marco regulatorio propio de los fondos monetarios.
«Las nuevas clases de participaciones tokenizadas ofrecen diversas funcionalidades, entre ellas el acceso a un fondo monetario que genera rentabilidad y cuenta con una amplia escala y elevada liquidez. Otra de ellas es la posibilidad de transferir los tokens entre inversores las 24 horas del día, los siete días de la semana y, por último, movimientos y visibilidad de las posiciones prácticamente en tiempo real a través de la blockchain. Cada token representa una participación subyacente de un fondo ICS, mientras que el registro oficial de partícipes continuará gestionándose mediante la infraestructura tradicional del agente de registro del fondo», señalan desde la firma.
Nuevos casos de uso para los fondos monetarios
Desde la gestora indican que las clases de participaciones tokenizadas permiten transferir de forma directa las posiciones del fondo entre monederos digitales autorizados mediante smart contracts (contratos inteligentes), es decir, programas que se ejecutan automáticamente cuando se cumplen determinadas condiciones. Según BlackRock, esta tecnología facilitará nuevos usos para los fondos monetarios, entre ellos la optimización de la tesorería corporativa y de la gestión de liquidez, la gestión digital de garantías (collateral), la distribución a través de bancos, plataformas de gestión patrimonial y canales digitales y, por último, la integración con ecosistemas financieros tokenizados.
Beccy Milchem, responsable global de Distribución de Liquidez y del negocio internacional de Cash Management de BlackRock, señaló que «este lanzamiento representa un paso importante en la evolución de la forma en que los inversores acceden y gestionan su liquidez, al tiempo que contribuye a modernizar la infraestructura de los mercados de capitales».
Por su parte, Hannah Winter, responsable de Digital Cash en BlackRock, destacó que «los fondos monetarios tokenizados permiten trasladar inversiones de alta calidad y corto plazo al entorno digital manteniendo los mismos estándares de preservación de capital, liquidez y gestión del riesgo».
Asimismo, Kara Kennedy, responsable global de Desarrollo de Mercado de Kinexys by J.P. Morgan, afirmó que «la tokenización ha pasado del concepto a la ejecución», subrayando que la tokenización de clases de participaciones de fondos monetarios incorpora nuevas funcionalidades sobre blockchain a productos consolidados y respaldados por una infraestructura institucional.
Colaboración con Kinexys by J.P. Morgan
Kinexys es la unidad especializada en tecnología blockchain de J.P. Morgan Payments. Su plataforma de tokenización desempeña un papel central en la emisión y gestión del ciclo de vida de las participaciones tokenizadas, incluyendo la creación (minting) y amortización (burning) de los tokens.
Además, actúa como puente entre la actividad registrada en la blockchain y la infraestructura tradicional del agente de registro del fondo, garantizando la continuidad de los procesos operativos existentes al tiempo que incorpora capacidades propias de los activos digitales.
Meta lleva más de 15 años desarrollando, construyendo y operando centros de datos. La estrategia de Meta Compute se apoya en esa base, combinando su experiencia en infraestructuras con alianzas de capital que aportan la rapidez y flexibilidad que exigen sus ambiciones de IA a largo plazo. BlackRock, una de las principales gestoras de inversiones del mundo, junto con Global Infrastructure Partners (GIP) y HPS Investment Partners, ambas integradas en BlackRock, complementa esta estrategia. BlackRock aporta un volumen significativo de capital a gran escala, junto con una profunda experiencia en inversión en infraestructuras y financiación privada, lo que permite la rápida ejecución de proyectos de centros de datos de misión crítica.
Meta seleccionó a BlackRock como socio tras un proceso altamente competitivo, según informaron a través de un comunicado, lo que refleja el enfoque riguroso de la empresa para diversificar la financiación de sus infraestructuras a medida que amplía Meta Compute. Esto es lo que afirma Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Meta: “Construir la infraestructura para la superinteligencia es clave para garantizar que los beneficios de esta tecnología se distribuyan a todo el mundo”. “Nuestra alianza con Larry y el equipo de BlackRock nos permite avanzar más rápido y a mayor escala, combinando nuestra profunda experiencia en el diseño y la gestión de centros de datos de clase mundial con uno de los principales inversores en infraestructuras del mundo”, concluye.
“Estamos entusiasmados de asociarnos con Mark y el equipo directivo de Meta en el campus del centro de datos de El Paso, el cual creará miles de empleos cualificados y ayudará a impulsar el crecimiento económico en la comunidad local”, declara Larry Fink, presidente y CEO de BlackRock. “Empresas de todo el mundo buscan socios estratégicos a largo plazo para desarrollar sus proyectos más importantes, y BlackRock está preparada para responder a esa necesidad. Esta operación destaca la fuerza y escala de nuestras capacidades combinadas con GIP y HPS, y cómo podemos ofrecer a los clientes oportunidades de inversión atractivas en el centro de la infraestructura de IA y la energía”, apunta.
El centro de datos de última generación, actualmente en construcción en El Paso (Texas), tendrá una capacidad de cálculo de 1 gigavatio y desempeñará un papel esencial en dar vida a las tecnologías de IA de Meta, acelerando el avance de los modelos de IA y respaldando las mejoras en el negocio principal. Meta prestará los servicios de gestión de construcción, administración y gestión de la propiedad para el campus, y será el único inquilino inicial tras su finalización. Se prevé que la operación se cierre en los próximos días y la entidad prevé comenzar a poner en marcha esta capacidad en 2028.
Impulso a la economía de El Paso
El centro de datos de El Paso representa una inversión de más de 10.000 millones de dólares por parte de Meta, respaldando más de 4.000 empleos de construcción en su momento cumbre y 300 puestos de trabajo operativos una vez completado. Más de 2.300 trabajadores ya se encuentran sobre el terreno.
El complejo forma parte de la America’s Workforce Academy, un programa gratuito de formación en oficios cualificados en el que los participantes tienen un empleo garantizado tras su graduación con un socio de Meta en uno de los centros de datos de la compañía. Además, Meta ha otorgado una subvención de 500.000 dólares a las escuelas públicas de El Paso para apoyar el desarrollo de la fuerza laboral, conectando a los estudiantes con experiencias prácticas de aprendizaje en el mundo real y salidas profesionales en materias STEM y oficios cualificados.
Meta también continuará colaborando con organizaciones locales sin ánimo de lucro para respaldar proyectos de restauración hídrica que impulsen el suministro de agua, mejoren su calidad, proporcionen agua potable segura y ayuden a restaurar los hábitats locales.
Por su parte, BlackRock también está apoyando el desarrollo de la fuerza laboral en Texas a través de Future Builders, una iniciativa nacional financiada por la Fundación BlackRock. Mediante una inversión de casi 30 millones de dólares, se prevé formar a más de 12.000 electricistas en un periodo de tres años, ayudando a reforzar la mano de obra necesaria para sostener el crecimiento continuo de Texas y la creciente demanda de desarrollo energético, de infraestructuras y de centros de datos.
Estructura del proyecto y financiación
Los fondos gestionados por BlackRock poseerán una participación del 80% en la sociedad conjunta, mientras que Meta mantendrá el 20% restante. Las partes se han comprometido a financiar su cuota proporcional de los aproximadamente 14.000 millones de dólares del coste total de desarrollo para los edificios e infraestructuras de energía de larga duración, refrigeración y conectividad del campus. Al cierre financiero, Meta aportará terrenos y activos en curso de construcción valorados en unos 2.300 millones de dólares, y BlackRock realizará una aportación en efectivo de aproximadamente 4.900 millones de dólares. Meta recibirá una distribución única de unos 1.000 millones de dólares para alinear las participaciones conforme al reparto del 80/20. Una parte de la inversión de BlackRock se financiará con los fondos procedentes de una financiación de deuda de 12.500 millones de dólares.
Meta suscribirá contratos de arrendamiento con la sociedad conjunta para el uso de todo el centro de datos. Los alquileres tienen un plazo inicial de cuatro años con cuatro opciones de prórroga, lo que proporciona a Meta flexibilidad a largo plazo durante un periodo potencial de 20 años. Meta también aportará garantías de valor residual (RVG, por sus siglas en inglés) que cuentan con un umbral global de aproximadamente 13.000 millones de dólares que disminuye con el tiempo. Si se cumplen ciertas condiciones en los primeros 16 años del plazo de arrendamiento, el pago máximo del RVG de Meta equivaldría a cualquier déficit entre el valor razonable en ese momento y el umbral del RVG para la propiedad cubierta.
Morgan Stanley & Co. LLC y J.P. Morgan Securities LLC actuaron como asesores financieros de Meta en relación con esta transacción. Latham & Watkins LLP ejerció como asesor legal de la firma tecnológica en la operación y Eversheds Sutherland (US) LLP asesoró a Meta en materia de arrendamientos. Arthur D. Little LLC actuó como asesor de due diligence comercial de Meta. Marsh prestó a Meta servicios de análisis de riesgos del proyecto y seguros. Arup proporcionó servicios de ingeniería independiente técnica y medioambiental a Meta. Kirkland & Ellis LLP actuó como asesor legal de los fondos de BlackRock en la operación. Charles River Associates, Turner & Townsend y Marsh actuaron como asesores técnicos de BlackRock. Milbank LLP ejerció como asesor legal de J.P. Morgan Securities LLC y Morgan Stanley & Co. LLC.
Con el viento de cola de una economía con un sólido crecimiento y un mercado de inversionistas retail que han estado acercándose progresivamente a la industria financiera y de inversionistas institucionales cada vez más activos, el ecosistema de fondos de Paraguay ha estado creciendo a pasos agigantados. Y los actores locales ven mucho potencial de crecimiento por delante –especialmente en aspectos como los activos alternativos– y una regulación modernizada que abre campo para la docena de gestoras que opera en el país.
A 2020, el AUM de la industria de fondos mutuos alcanzaba los 292 millones de dólares. A junio de este año, los activos se ubicaban en 2.219 millones de dólares, anotando un auge de 660% en cinco años y medio. Además, al cierre del primer semestre, la industria marcaba un crecimiento de 25% respecto a los 1.776 millones de dólares con los que el sistema cerró 2025.
Por su parte, los fondos de inversión –vehículos cerrados, que incluyen productos ilíquidos, como activos alternativos– cerraron la primera mitad del año en 139 millones de dólares en activos. Esto representa un 6% de la industria total de fondos, versus el 94% de participación de los fondos mutuos.
La cantidad de gestoras también ha variado. De cinco administradoras de fondos en 2020, la industria ha crecido a las 12 gestoras que operan en el país, según el registro de la Bolsa de Valores de Asunción. Estas son Atlas Inversiones, Avalon, Basa Capital, BNB Invest, CADIEM, Familiar, Investor, Itaú Asset, Puente, STK, Sudameris Asset Management y Ueno.
Actualmente, hay un total de 58 vehículos operando en el país. De ese total, 40 corresponden a fondos mutuos, donde las estrategias más populares son instrumentos de corto plazo en guaraníes y en dólares, con diez vehículos cada uno. El grueso invierte en instrumentos de renta fija local, incluyendo certificados de depósito, bonos corporativos, bonos financieros, bonos del Tesoro y letras del Banco Central.
Por su parte, los 18 fondos de inversión cerrados se reparten entre 14 estrategias en dólares y cuatro en moneda paraguaya. Estos vehículos se concentran principalmente en inversiones en la economía real, con estrategias inmobiliarias, ganaderas, forestales y de financiamiento de proyectos.
Un sector en expansión
El primer round de la industria de fondos paraguaya incluyó algunos vehículos inaugurales a inicios de la década de los 2000, pero se vieron rápidamente extinguidos. El verdadero punto de inflexión, según revelan actores locales, fue en marzo de 2014 cuando la gestora CADIEM lanzó el primer vehículo del país, la estrategia de liquidez llamada Fondo Mutuo Disponible en Guaraníes.
El siguiente hito llegó tres años después, con el lanzamiento del primer fondo de inversión. La estrategia, llamada Opportunity Fund Renta Fija USD, fue lanzada en agosto de 2017 por la gestora Investor.
Los protagonistas de esta historia de auge hablan de un ecosistema que se ha ido afianzando en estos años. “Veo una industria joven que, en poco más de una década, pasó de ser algo incipiente a estar bastante más consolidada, acompañando el buen desempeño de una de las economías más estables y de mayor crecimiento de la región”, recalca a Funds Society el presidente de Investor Administradora de Fondos Patrimoniales de Inversión, Federico Callizo Pecci.
Y consolidación es un buen término para describir esa evolución, que ha estado marcada por una creciente sofisticación. Después de los vehículos iniciales, llegaron las gestoras bancarias, que se tiraron a la piscina entre 2019 y 2020, dando un impulso adicional al sector.
“Cuando vinieron las otras administradoras, el mercado se potenció a sí mismo, porque ya había muchos jugadores. De ser un producto exótico, se volvió un producto normal”, relata, por su parte, el presidente de CADIEM Administradora de Fondos, César Paredes.
Actualmente, tanto CADIEM como Investor juegan un rol relevante en el negocio. Mientras que la primera cuenta con un AUM de 441 millones de dólares, entre seis fondos mutuos y cuatro fondos de inversión –registrando una participación de mercado de casi 19%–, Investor gestiona 240 millones de dólares en sus nueve vehículos.
Tierra de inversionistas minoristas
Uno de los motores de esta evolución en la industria es el creciente interés por parte de inversionistas individuales, que han estado liderando la adopción de estos vehículos. “La base se amplió fuertemente hacia el segmento minorista. Los montos de entrada accesibles y la liquidez diaria convirtieron a los fondos en la alternativa natural a la cuenta de ahorro para mucha gente”, explica Callizo.
Este auge, acota Paredes, tiene como telón de fondo el buen desempeño de la economía paraguaya. “Esto fue creciendo, también, empujado por el crecimiento del país. Paraguay viene de 20 años de crecer en promedio un 4% al año”, explica el profesional, lo que ha llevado el PIB per cápita de 1.500 dólares a rondar los 8.000 dólares en ese período.
Esto, agrega, se ha visto potenciado por el mayor interés por parte de los inversionistas extranjeros. “Sin el crecimiento económico y la inversión extranjera, que está fluyendo con cada vez más volumen, definitivamente no tendríamos estos volúmenes en la industria”, indica.
Si bien el lado institucional no cuenta con la presencia de grandes fondos de pensiones privados, como en otros países de América Latina –ya que el país cuenta con un grupo acotado de cajas de jubilación, administradas por el gobierno–, los institucionales han aportado lo suyo. Esto incluye corporativos, bancos y cooperativas (este último concentra un 30% del sistema paraguayo).
“Los inversores institucionales se fueron sumando en busca de gestión profesional y mayor diversificación. Es un mercado que combina masificación minorista con una creciente sofisticación institucional”, en palabras de Callizo.
Mirando hacia el futuro, los profesionales del sector todavía ven potencial para seguir fortaleciendo el negocio. En la industria prevén cielos azules por delante e identifican una variedad de factores que prometen aún más crecimiento para el AUM.
Potencial por delante
Por el lado económico, la dinámica del país debería seguir sosteniendo los buenos prospectos de inversión. Esto incluye el grado de inversión que la deuda paraguaya –una de las principales clases de activos en el país– consiguió recientemente, con el visado de Moody’s en 2024 y de S&P Global Ratings en 2025. “El grado de inversión debería seguir atrayendo capital, tanto local como extranjero, y comprimiendo las tasas, lo que empuja a los ahorristas hacia los fondos en busca de mejor rendimiento”, comenta el presidente de la gestora Investor.
Los prospectos para los activos reales se ven especialmente auspiciosos, lo que vaticina una dinámica interesante para los fondos alternativos. “En los fondos mutuos tenemos espacio todavía para crecer y posiblemente va a ser más rápido, en volúmenes, pero la gran oportunidad está en los fondos de inversión”, comenta Paredes. “Ahí está la gran oportunidad, porque falta mucho de desarrollo acá”, explica, en áreas como infraestructura y los sectores como el forestal y el inmobiliario necesitan financiamiento.
En términos de los actores de la industria, una conquista pendiente es que se abran las posibilidades de inversión de los fondos de pensiones. “Ahora, la gran esperanza nuestra es que la Superintendencia de Pensiones, que fue creada por ley hace dos años, empiece a regularlos y que estos fondos de pensiones puedan empezar a invertir en nuestros fondos de inversión”, señala el presidente de CADIEM, además de la posibilidad de crear nuevas administradoras privadas.
Aumentar la cobertura de cotizaciones previsionales podría estimular los AUM de la industria de fondos y el mercado de capitales local. Para comparar: mientras que países como Chile y Uruguay tienen sobre el 70% de personas cotizando a sus fondos de pensiones, recalca, en Paraguay esa cifra llega sólo a 20%.
La regulación también ha ayudado a la dinámica, según destacan los profesionales de la industria. Para Callizo, el “gran catalizador estructural” es la ley 7572/25, aprobada el año pasado. Esta iniciativa unificó y refrescó todo el marco normativo, modernizando los fondos, incorporando activos digitales y tecnología blockchain al mercado y facilitando la emisión de valores para extranjeros, entre otros. “Todo esto tiene el potencial de posicionar a Paraguay como un hub financiero regional”, señala el ejecutivo.