De la cumbre a la estrategia: la nueva realidad europea de los compromisos de defensa de la OTAN

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Recientemente, tuve la suerte de compartir cena y conversación con dos destacados expertos en defensa de la UE y en el panorama general de la seguridad en Europa, en un evento organizado por Janus Henderson para sus clientes con el fin de debatir este tema tan importante para los mercados actuales.

La cumbre de la OTAN fue importante, no solo por las cuestiones estratégicas relacionadas con la defensa, sino también por los reajustes geopolíticos, los riesgos para los activos europeos y la alteración de los mercados en todos los sectores. Todo ello podría generar oportunidades para los inversores ágiles, lo que se ajusta al enfoque activo de Janus Henderson.

En los días anteriores al evento, se prestó gran atención a la cumbre de la OTAN celebrada los días 24 y 25 de junio, en un contexto marcado por los cambios en la doctrina de defensa de EE. UU. y la creciente incertidumbre sobre el compromiso de este país con la Alianza y con Europa. Los recientes discursos del secretario de Defensa estadounidense, Hegseth, y del presidente Trump reiteraron la urgencia de que Europa vuelva a enfocarse en el gasto en defensa, lo que lo convierte en un tema clave para los inversores de todo el espectro, desde la renta variable hasta la renta fija.

Perspectivas de expertos

Los principales destacados de la cena fueron el general Sir Nicholas Carter, consumado experto en estrategia con décadas de experiencia militar, que ha sido asesor militar principal del primer ministro del Reino Unido y jefe del Estado Mayor, máximo responsable del Ejército británico, y el general Sir John Carter, exjefe de la Inteligencia Militar y actual director de Inteligencia de la Defensa. El general Carter estuvo acompañado por la baronesa Catherine Ashton, distinguida diplomática británica y candidata al Premio Nobel de la Paz, quien, entre otros cargos destacados, fue la primera Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, de 2009 a 2014.

Fue una oportunidad de las que tanto nos gustan, para poner a prueba nuestras hipótesis con la opinión directa de personas que han participado en la toma de decisiones de alto nivel en ámbitos que tienen enormes repercusiones para todos nosotros. No solo en términos de perspectivas y retos de mercado, sino también por lo que respecta a los cambios en la dinámica geopolítica que subyace a nuestras vidas.

Tras el evento, resultó útil reflexionar sobre este cambio histórico en la estrategia hacia las necesidades de seguridad de Europa, dado que tiene consecuencias potencialmente importantes para los inversores, ya que los países (y las regiones) buscan dar prioridad a sus propios intereses.

La defensa es ahora una prioridad en Europa

La positiva cumbre de la OTAN parece haber resuelto buena parte de las tensiones a largo plazo entre EE. UU. y otros países de la OTAN que han quedado al descubierto en las últimas semanas. Tras el compromiso de los miembros europeos de la OTAN de destinar el 5% del PIB anual a defensa, repartido entre un 3,5% para «defensa básica» y un 1,5% para «seguridad ampliada», EE. UU. parece sentirse más cómodo dentro del marco actual de la OTAN. Esto acelera la tendencia al incremento del gasto en defensa de los miembros de la OTAN que hemos observado durante la última década (gráfico 1):

La cumbre adoptó nuevas vías para lo que se exigirá a Europa en materia de seguridad y defensa, así como su necesidad de alcanzar la autonomía estratégica. También aportó cierta claridad sobre lo que EE. UU. está dispuesto a comprometer, en consonancia con sus intereses creados, en un momento en que dicho país está apuntando a un cambio de enfoque de Europa hacia la región indopacífica.

Lo que quedó claro es que Europa sigue dependiendo en gran medida de la inteligencia, la tecnología de reconocimiento y las capacidades de defensa de EE. UU., algo que llevará años desarrollar de forma independiente. El aumento del gasto debe ir de la mano de una mayor cohesión, superando los problemas de interoperabilidad entre las capacidades militares de los miembros de la OTAN.

También se reconoce que los Estados miembros de Europa deben mejorar sus procesos de contratación pública para garantizar un uso más óptimo del dinero. La complejidad de las cadenas de suministro europeas en materia de defensa hace que la reconstrucción de la capacidad probablemente será lenta y difícil, y que deba centrarse en avances significativos a gran escala, en lugar de en pequeños volúmenes de equipos costosos.

Consecuencias para los inversores

La necesidad imperiosa de los Estados de «comprar europeo» en seguridad y defensa ha cobrado un gran impulso, gracias a una confluencia de presiones geopolíticas, la atención prestada a la resiliencia de las cadenas de suministro y los cambios políticos internos en Europa. La presión para los inversores consiste en identificar aquellas empresas que están mejor posicionadas para satisfacer esas necesidades actuales y futuras, no solo en el mercado de la seguridad, sino en todos los sectores e industrias, como el transporte, la energía y los suministros públicos, la tecnología, las comunicaciones, la vigilancia, etc.

También se reconoce que las infraestructuras físicas y digitales críticas requieren protección frente a amenazas «híbridas», que incluyen los sistemas cibernéticos y de comunicaciones, las redes energéticas, las redes de transporte y los cables y tuberías submarinos, lo que está generando una serie de oportunidades para los inversores en todas las clases de activos.

Los retos de seguridad que afronta Europa han obligado a cambiar radicalmente la actitud hacia las capacidades de defensa, pero también tienen repercusiones en la economía en general. El aumento del gasto en defensa suscita un debate sobre las normas fiscales (a nivel nacional y supranacional). Esperamos importantes concesiones políticas y fiscales, a medida que cobren relevancia los debates sobre «bienestar frente a guerra», pero también presiones positivas para que la UE lleve a cabo reformas que impulsen el crecimiento.

Hemos visto cómo la UE ha respondido a esta presión, como demuestran las reformas bancarias del Banco Central Europeo (BCE), las actualizaciones normativas sobre las titulizaciones en la UE y la relajación de las normas sobre la deuda por parte de Alemania, entre otras medidas, con una gran asignación adicional prevista para el gasto en defensa (gráfico 2). Cambios como este pueden contribuir a mejorar la competitividad, impulsando el crecimiento y atrayendo inversiones.

La desglobalización refleja las tensiones globales

En el pasado, la influencia de la globalización y el desarrollo de cadenas de suministro muy integradas facilitaron el crecimiento del comercio con países de menor coste, lo que dio lugar a importaciones más baratas. Estamos asistiendo al fin de la globalización como factor limitador de la inflación, a medida que volvemos a un mundo más multipolar.

Aunque la globalización dista mucho de ser el único factor determinante de la evolución de la inflación, es probable que las renovadas tensiones geopolíticas, desencadenadas por el proteccionismo comercial impulsado por EE. UU. (incluidos los aranceles), alteren el comercio y el suministro mundiales, con el consiguiente impacto en los precios. Las empresas y los gobiernos están reaccionando ante este cambio para intentar mitigar los riesgos, lo que se refleja en la tendencia hacia la relocalización, la internalización o el acercamiento, con un impacto potencial en las cadenas de suministro que varía entre países. Esto se aplica no solo al comercio de bienes físicos, ya que las diferentes jurisdicciones dan prioridad a sus propias necesidades económicas y políticas, sino también a los servicios.

Este entorno en rápida evolución aumenta el riesgo de shocks imprevistos y cambios repentinos, tanto en el comercio como en las divergencias normativas. Aunque esperamos que persista una mayor volatilidad, las reformas que se están llevando a cabo en Europa podrían ser positivas a largo plazo tanto para las perspectivas de crecimiento europeas como para los mercados bursátiles.

Miedo a perderse algo (FOMO)

El inicio de 2025 ha traído consigo un cierto reajuste en los mercados financieros, pues la incertidumbre en EE. UU. ha abierto la puerta a un período de relativa fortaleza para la renta variable europea sumamente esperado. El aumento de la asignación de capital a Europa por parte de los inversores llega en un momento en el que la UE está asumiendo importantes compromisos de gasto en respuesta a la evolución de los riesgos mundiales. Pero lo que también queda claro es que Europa sigue ofreciendo una mayor diversificación en sus mercados que EE. UU. y sigue presentando unos precios muy atractivos en comparación con el pasado (gráfico 3).

El ciclo más reciente de rentabilidad superior del mercado bursátil estadounidense se originó en el período posterior a la crisis financiera. La duración de este dominio del mercado ha generado una reticencia natural entre los inversores, que temen que un cambio estratégico significativo que les aleje del mayor mercado del mundo pueda dejarles en una situación vulnerable y les impida aprovechar las oportunidades si EE. UU. reafirma su liderazgo en el mercado.

Aunque esta vacilación parece comprensible, la posibilidad de ampliar y diversificar el foco del mercado nos parece positiva. Sin embargo, la naturaleza de la estructura actual del mercado sugiere que es más probable que las asignaciones cambien de forma lenta, en lugar de vivir una transformación radical.

Bajo nuestro punto de vista, el auge de la inversión pasiva ha hecho que las tendencias de inversión tradicionales se mantengan más «estables». Esto se refleja en la enorme importancia que se da a la inversión en «clústeres» de innovación muy específicos en la economía estadounidense, donde gigantes tecnológicos de rápido crecimiento como Alphabet, Microsoft y NVIDIA han acaparado gran parte de la atención de los inversores.

Estas ventajas pueden ser difíciles de romper e inevitablemente generan un riesgo de «sobrevaloración» (burbujas de activos). Cuando un pequeño número de empresas domina un mercado hasta tal punto, la rentabilidad general del mercado puede llegar a depender en gran medida de la suerte de unas pocas acciones. Nos animaría ver una mayor expansión del mercado, lo que abriría la puerta a un nuevo descubrimiento de precios, una mejor dispersión de los mismos y mayores oportunidades para que los inversores activos se diferencien del resto.

 

Artículo escrito por Robert Schramm-Fuchs, gestor de Carteras en Janus Henderson Investors.

Cómo los mercados públicos y privados pueden aportar soluciones para los cambios sociales

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Muchos de los retos de nuestro tiempo, como el cambio climático, la seguridad energética y la desigualdad económica, están profundamente interconectados, y creemos que sus soluciones también lo están. La transición climática mundial no es solo una cuestión tecnológica o política, sino también un reto para el capital. Las decisiones de inversión que se tomen hoy, tanto en los mercados públicos como en los privados, pueden marcar la pauta de cómo configuraremos nuestros sistemas energéticos, nuestras infraestructuras y nuestras economías en las próximas décadas.

Existe una creciente politización de la política climática, y algunos países están retrocediendo o cuestionando sus objetivos en este ámbito. Este ruido político puede crear incertidumbre y volatilidad. Sin embargo, por debajo de los titulares, el latido sigue siendo fuerte: las soluciones climáticas están alcanzando puntos de inflexión económicos, pues las energías renovables suelen ser una fuente competitiva de nueva energía. En la década pasada, los costes de la energía solar y eólica terrestre cayeron más de un 80 % y casi un 70 %, respectivamente. Los vehículos eléctricos se están acercando a la paridad de costes con los motores de combustión interna. Las obras de acondicionamiento para mejorar la eficiencia energética pueden ser rentables a corto plazo en el sector inmobiliario comercial.

Estos cambios se ven cada vez más impulsados por la economía, no solo por las políticas, y aún no observamos ningún retroceso importante de esta tendencia. De hecho, creemos que la volatilidad política puede crear oportunidades de inversión. Dado que la incertidumbre asusta a algunos inversores, puede que los valores de los proveedores de soluciones climáticas de calidad se negocien temporalmente con descuento, creando puntos de entrada atractivos para aquellos que busquen crecimiento estructural para las próximas décadas.

Buena parte de la conversación en torno a la inversión climática tiende a centrarse en los mercados privados, y con razón. Su función para permitir que la innovación cuente con el margen necesario para desarrollarse adecuadamente y para permitir que los inversores formen parte de los consejos de administración es fundamental. Los mercados privados asumen el papel de facilitadores y socios directos para hacer posibles transformaciones, mejoras y proyectos que  requieren fuertes volúmenes de inversión en inmovilizado. Este tipo de apoyo es de especial importancia en ámbitos en que las necesidades de infraestructuras y los elevados costes iniciales podrían ralentizar el progreso.

Tomemos como ejemplo Ancala, gestora de inversiones en infraestructuras, que ha invertido más de 1 000 millones de euros en empresas y proyectos relacionados con la transición energética. Un ejemplo es la española Magnon Green Energy , el mayor generador de energía renovable a partir de biomasa del país; cuenta con un innovador proyecto de captura y reutilización de CO2 biogénico en su planta de Huelva (España). Esta iniciativa favorece la producción de e-metanol, de baja intensidad de carbono, en sustitución del metanol gris tradicional, que se produce a partir de gas natural. Este es un ejemplo de un proyecto que creemos puede ser crucial para acelerar la transición hacia fuentes de energía más limpias y que puede tener un impacto material positivo en el valor del negocio.

Ancala aborda la sostenibilidad con un horizonte a largo plazo y busca formas de potenciar a las empresas de infraestructuras críticas en todos los sectores que no solo ofrezcan resultados positivos, sino que además creen un valor duradero para todas las partes interesadas. Ancala adopta una postura pragmática y centrada, identificando y priorizando los ámbitos que ofrecen el potencial de brindar el mayor impacto y el mejor rendimiento del capital. Para lograrlo, aplica una perspectiva integral y examina iniciativas de sostenibilidad creadoras de valor a lo largo de todo el ciclo de inversión.

El periodo de propiedad de Ancala en Dragon LNG, terminal británica de gas natural licuado (GNL), es un gran ejemplo. Dragon es solo una de las tres terminales de GNL del Reino Unido. Es probable que el GNL siga desempeñando un papel crucial en el mix energético del Reino Unido mientras se produce la transición hacia fuentes de energía más verdes. Para respaldar este cambio, Ancala ha trabajado con el equipo directivo de Dragon LNG para identificar e impulsar una serie de iniciativas clave para la transición energética. Entre ellas se encuentran la instalación de un parque solar de 10 MW, la contratación y el desarrollo de planes para construir un parque eólico de 13 MW y la creación de nuevas asociaciones para contribuir a la descarbonización de la agrupación industrial de Milford Haven, donde operan Dragon y otras empresas energéticas líderes. El apoyo de Ancala para integrar consideraciones y proyectos de descarbonización en las operaciones de la terminal ha aumentado el valor a largo plazo de Dragon LNG.

En muchos casos, los mercados privados proporcionan las bases y la flexibilidad necesarias para llevar a cabo planes de crecimiento a largo plazo. Más allá de los mercados privados, los mercados públicos ofrecen un conjunto más amplio de inversores para sustentar planes de crecimiento futuros.

Así pues, ¿cómo van de la mano los mercados públicos y privados en la inversión de impacto? Desempeñan papeles diferentes pero complementarios en el ecosistema financiero: los primeros destacan por fomentar el crecimiento a largo plazo y la innovación, mientras que los segundos se caracterizan por proporcionar una reserva adicional y más amplia de capital para seguir creciendo.

A modo de ejemplo, pensemos en la generación de energía renovable, los materiales de construcción eficientes desde el punto de vista energético o las alternativas de transporte de bajas emisiones. Muchas de estas soluciones ya están probadas y gozan de aceptación, y a menudo son económicamente viables. Por tanto, se incorporan cada vez más en los proyectos de infraestructuras y acceden a más fondos de capital a través de los mercados públicos.

El equipo de inversión de impacto de Vontobel, por ejemplo, destaca a Saint-Gobain, uno de los principales productores franceses de materiales de construcción. La empresa fabrica materiales ligeros para la industria de la construcción y la renovación, incluidos vidrios especiales para la producción de paneles solares y tecnología de aislamiento mejorada, como ventanas de doble y triple acristalamiento y revestimientos reflectantes especiales. Estas innovaciones contribuyen a reducir la contaminación acústica y la demanda de refrigeración y calefacción en multitud de aplicaciones, como viviendas, vehículos o aviones, mejorando así tanto la eficiencia energética como la calidad de vida. Los materiales ligeros también benefician a la industria del transporte por su eficiencia energética. Alrededor del 25 % de la gama de productos de Saint Gobain tiene menos de cinco años, lo cual pone de manifiesto su compromiso con la innovación y su capacidad para captar cuota de mercado a escala mundial. Así pues, más de tres cuartas partes de los ingresos de la empresa contribuyen a lograr resultados de impacto.

El papel de los mercados públicos

A pesar del papel crucial que pueden desempeñar los mercados públicos, numerosos inversores siguen mostrándose escépticos acerca del potencial de impacto de las acciones que se negocian en mercados públicos. En los mercados privados, el vínculo entre inversión y resultados es tangible: los inversores financian, por ejemplo, una empresa de energía limpia, y esa empresa crece. En los mercados públicos, la conexión puede parecer menos obvia. Al fin y al cabo, ¿cómo se traduce la compra de una acción de una empresa cotizada en una reducción real de las emisiones? En lugar de centrarse estrictamente en las huellas de carbono de la cartera, creemos que los inversores de los mercados públicos centrados en el impacto deben abordar la cuestión desde un ángulo diferente: ¿a qué resultados reales contribuyen mis inversiones?

El impacto en los mercados públicos es un modelo en dos fases: en primer lugar, los inversores asignan capital y se implican activamente con las empresas a través del voto de los accionistas, la administración y el diálogo; en segundo lugar, las empresas ponen ese capital a trabajar, potenciando la producción y el suministro de productos y la prestación de servicios positivos para el clima. El impacto en el mundo real es el progreso, no solo los avances que se producen en los balances.

Así pues, ¿a qué tipo de empresas suelen dirigirse los gestores activos en los mercados públicos? Hay tres factores clave:

Soluciones de eficacia probada y aceptadas. Los gestores activos tienden a dar prioridad a las empresas que ofrecen un riesgo tecnológico bajo y soluciones creíbles. Es cuestión de invertir en tecnologías que ya están en el mercado, que ya funcionan y que ya están ganando adeptos. Estas son empresas que creemos que pueden marcar la diferencia hoy, no solo hipotéticamente en el futuro.

Escalabilidad. Las dimensiones importan. Para generar un impacto real, las soluciones deben ser globales. Es probable que los gestores activos busquen empresas con la capacidad operativa, la demanda del mercado y la resiliencia de la cadena de suministro necesarias para potenciar sus soluciones. Sin escalabilidad, incluso las ideas más ingeniosas solo pueden lograr un impacto limitado.

Modelos de negocio rentables. Otro aspecto importante serían las empresas capaces de monetizar sus soluciones con rentabilidad y una ventaja competitiva, pues es más probable que amplíen su impacto positivo con el tiempo. Estas empresas coordinan impacto y rendimiento. Muchas de estas empresas son testigos de tendencias de crecimiento estructural, como la electrificación, el transporte sostenible, la economía circular y la eficiencia energética , que se perfilan para ser cada vez más importantes para la economía mundial de cara a las próximas décadas. Gobiernos, empresas y consumidores por igual demandan cada vez más soluciones climáticas, lo cual probablemente se traducirá en potencial de rentabilidad. Además, observar a las empresas desde la perspectiva del impacto introduce una forma alternativa de evaluarlas, que puede incorporar diversificación a una cartera tradicional.

Tanto los mercados públicos como los privados son agentes de cambio

Los mercados públicos y privados no solo son adyacentes a la transición climática, sino que también son fundamentales para conseguirla. Juntos pueden unirse y formar un continuo de capital, ofreciendo a los inversores una amplia variedad de oportunidades de inversión. El impacto, en este contexto, no es solo teórico: puede ser mensurable, rentable y, sobre todo, escalable.

Tribuna de Pascal Dudle, director de inversiones de impacto y temáticas  y Ankur Ajmera, socio de la boutique Conviction Equities de Vontobel

El auge de los deepfakes en el sector bancario, ¿cómo podemos detenerlos?

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La IA generativa ha puesto el mundo patas arriba y no hay señales de que su popularidad vaya a disminuir. Bien utilizada ofrece grandes beneficios, pero los delincuentes también empiezan a recurrir a ella para ejecutar ataques más inteligentes y difíciles de detectar. 

En este contexto, el sector bancario tiene un gran reto por delante. Todo este desarrollo tecnológico le obliga a replantearse sus estrategias de ciberseguridad ya que estamos viendo como los bancos son cada vez más víctimas del fraude, sobre todo a través de deepfakes, robos de identidad digital y uso de documentos de identidad falsos creados mediante IA generativa capaces de eludir los sistemas de verificación y autenticación. 

Por ejemplo, a principios de este año, un empleado en una empresa multinacional fue engañado para que pagara 25 millones de dólares a unos estafadores que utilizaron tecnología deepfake para hacerse pasar por el director financiero de la empresa durante una videoconferencia. Los delincuentes consiguieron invitar al empleado para que asistiera a la videollamada junto a quienes él creía que eran otros miembros del personal, pero que en realidad eran recreaciones deepfake.

Este alarmante suceso es cada vez más común, ya que los delincuentes están encontrando lagunas para sortear y manipular los protocolos de seguridad. Cuando una empresa sufre una estafa de gran repercusión mediática basada en la IA generativa, no solo se enfrenta a la pérdida de confianza de sus clientes y a grandes multas, sino que también afecta a todo el sector, que corre el riesgo de sufrir daños en su reputación.

¿Qué pueden hacer los bancos para mitigar estos riesgos?

Ante todo, es fundamental que impartan una formación eficaz a los empleados. Estos deben considerarse siempre la primera línea de defensa contra los ataques deepfake. Es importante proporcionarles una orientación y formación continua sobre las últimas prácticas recomendadas en materia de ciberseguridad, cómo se utilizan los deepfakes y cómo reconocerlos. También se les debe asesorar sobre cómo responder si se sospecha de un deepfake para evitar daños mayores.

Los bancos deben asegurarse de que sus empleados constituyen un cortafuegos humano eficaz y, para ello, deben adoptar un enfoque “mentalidad, conocimientos, herramientas”. Es decir, deben ser capaces de sensibilizar a los empleados sobre las crecientes amenazas cibernéticas (mentalidad), combinar la formación con simulaciones (conocimientos) y poner a su disposición las herramientas necesarias para que se comporten de forma segura (herramientas). 

Por otro lado, aunque los bancos ya cuentan con determinadas medidas de seguridad, ahora deben implementar también nuevos protocolos y procesos para garantizar que los activos más sensibles, como las contraseñas, los datos y la operativa financiera básica, estén totalmente protegidos. En este sentido, el uso de contraseñas complejas y la autenticación multifactorial (MFA) son elementos fundamentales. Y es que, aunque es habitual que los usuarios utilicen contraseñas sencillas porque son más fáciles de recordar, es importante hacerles entender que también son más fáciles de piratear. Si nos aseguramos de que todos los empleados trabajan con contraseñas complejas y con la longitud suficiente, estaremos impidiendo que los ciberdelincuentes accedan a los sistemas de la empresa. Además, se debe exigir a los trabajadores que utilicen una MFA y/o Passkeys como barrera de seguridad adicional.

Otra estrategia complementaria para prevenir los deepfakes y mejorar la seguridad es restringir los intentos de inicio de sesión. En ocasiones, los ciberdelincuentes se limitan a probar multitud de contraseñas comunes con la esperanza de adivinar la correcta. Por ese motivo, si restringimos los intentos de inicio de sesión, podremos detectar estas prácticas fácilmente, que suelen ser uno de los primeros indicadores de un ataque en curso.

También es importante supervisar los patrones de inicio de sesión y alertar a los equipos adecuados cuando se produzca una actividad sospechosa. Si los delincuentes utilizan la IA generativa y los deepfakes en su beneficio, los bancos también deben estar al tanto de las nuevas tendencias y poner en marcha procesos internos sólidos para protegerse de posibles daños.

Por último, es imprescindible restringir los permisos, ya que un enfoque no lo suficientemente estricto sobre quién puede acceder a qué puede provocar graves filtraciones. Los permisos deben gestionarse en función de las necesidades concretas de cada empleado y, a su vez, deben auditarse y actualizarse periódicamente para que todo sea lo más hermético posible.

En definitiva, siempre es mejor estar preparado para lo peor, que tener que improvisar una vez que ya se ha producido un ataque. Contar con un plan de respuesta sólido, que incluya el cumplimiento regulatorio sobre deepfakes, la recuperación de las infraestructuras críticas, el aislamiento de los sistemas o el establecimiento de una jerarquía clara para la toma de decisiones, minimiza los riesgos financieros, legales y de reputación de los bancos. 

La IA generativa no solo se está utilizando para reforzar la ciberseguridad, sino que, por el contrario, es una nueva vía para crear ataques cada vez más sofisticados. Por eso es fundamental que el sector bancario sepa aprovechar las ventajas de esta revolucionaria tecnología para hacer frente a los ciberdelincuentes que ya la están utilizando. 

Tribuna de Carlos Vieira, director general de Hornetsecurity para Iberia, Italia y Latinoamérica.

El IPC estadounidense de julio pone más argumentos sobre la mesa para que la Fed recorte tipos en septiembre

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El mercado esperaba ansioso el dato de inflación de EE.UU. de julio por dos motivos: por su impacto en la política monetaria y las perspectivas de la Fed, y por dilucidar si realmente el nuevo marco de aranceles establecidos por la Administración Trump supone o no un encarecimiento de los precios. Finalmente, el IPC general se mantuvo estable en el 2,7% interanual, aunque el IPC subyacente subió a 3,1% interanual, superando ligeramente las expectativas. En términos mensuales, el IPC general aumentó aproximadamente un 0,2 %.

Según los expertos, el dato no sorprendió demasiado y los mercados lo recibieron positivamente. De hecho, los principales índices bursátiles, entre ellos el Dow Jones, el S&P500 y el Nasdaq, cerraron en alza, impulsados por la expectativa de que la Reserva Federal (Fed) podría recortar tasas en septiembre. “El optimismo llegaba tras conocerse un dato de inflación que, si bien repuntaba algo más de lo esperado en su versión subyacente, disipaba los peores presagios y dejaba el camino expedito a la Fed para anunciar un recorte de tipos en septiembre. El mercado de futuros así lo espera, otorgando ahora una probabilidad del 97% a dicho movimiento”, señala Banca March en su análisis diario.

Ronald Temple, economista jefe de Lazard, destaca que la inflación subyacente del IPC sigue su senda para superar el 4% a principios de 2026 y considera que, aunque el informe de este mes no ha sido tan grave como algunos temían, coincide con sus previsiones de un aumento gradual de los precios a medida que los aranceles se repercuten a los consumidores. “Con la reaceleración de la inflación y la probabilidad de que la tasa de desempleo solo aumente ligeramente a pesar del crecimiento mucho más débil de las nóminas, creo que los inversores que esperan recortes significativos de los tipos de interés de la Fed este año probablemente se sentirán decepcionados”, argumenta Temple.

Mirando a la Fed

En opinión de Bret Kenwell, analista de Mercado de eToro, tras un decepcionante informe de empleo de julio y una pésima revisión de los dos meses anteriores, los inversores actualmente anticipan un recorte de tipos para la próxima reunión de la Fed en septiembre. “Lo único que podría cambiar esto es un repunte de la inflación, y aunque el último dato no es necesariamente optimista, es poco probable que modifique las expectativas de recorte de tipos. Por ahora, el IPC interanual alcanzó su nivel más alto desde febrero y aumentó por tercer mes consecutivo, a medida que la inflación subyacente de los servicios continúa subiendo ligeramente. Además, el IPC subyacente superó las expectativas de los economistas y se ha mantenido estable o al alza desde marzo”, señala Kenwell. 

Según el análisis de Wilding, este último dato de IPC, junto con las recientes encuestas a los consumidores, que muestran una moderación de las expectativas de inflación y una ralentización del impulso del mercado laboral, proporcionan un contexto razonable para que la Fed comience la normalización de los tipos de interés en septiembre, incluso si la inflación interanual se mantiene por encima del objetivo. “Seguimos esperando dos recortes de 25 puntos báiscos en la segunda mitad del año, seguidos de otros 50 puntos báiscos en 2026”, señala la economista de PIMCO.

Cabe recordar que la política monetaria de la Fed está vinculada a dos métricas principales: el empleo y la inflación. “Si ambos se mueven en la dirección equivocada, como ahora, la Fed se verá obligada a abordar el riesgo mayor. Con la inflación en aumento, el comité se encuentra en una situación difícil, pero a la hora de la verdad, probablemente hará lo necesario para salvar el mercado laboral, dada su vital importancia para la economía”, añade el analistas de eToro. 

Los CIOs de AXA IM, recuerdan que el mercado prevé nuevos recortes de 35 puntos básicos (pb) para finales de año. Al mismo tiempo, indican que el consenso sigue esperando que la economía estadounidense se desacelere del 2,8% en 2024 a alrededor del 1,5% en 2025, mientras que la inflación debería acelerarse al 3,0% y al 3,1% en el tercer y cuarto trimestre de este año. 

En este contexto, señalan: “La Fed se enfrenta claramente a un dilema: recortar los tipos ante la previsión de ralentización de la economía o subirlos/mantenerlos sin cambios ante la materialización del riesgo de aceleración de la inflación. El regulador ha identificado y adoptado claramente la postura política óptima para abordar este dilema: un enfoque de orientación neutral, estrictamente dependiente de los datos, es el más adecuado para hacer frente a la incertidumbre binaria sobre el estado futuro de la economía, ya que minimiza el posible impacto negativo en el peor de los escenarios macroeconómicos”.

El impacto de los aranceles

En opinión de Tiffany Wilding, economista de PIMCO, hasta ahora, el traspaso de los aranceles a los precios ha sido lento y desigual, y las empresas han absorbido en gran medida estos aumentos. “Creemos que hay buenas razones para que se produzca un traspaso gradual de los precios a los consumidores, entre ellas: los márgenes iniciales saludables de las empresas; una mayor sensibilidad de los consumidores a los precios; y las compensaciones fiscales a las empresas introducidas en la legislación reciente”, argumenta Wilding.

La lectura que hace David Kohl, economista jefe de Julius Baer, es similar. Según su análisis, el IPC podría estar bajando, ya que el menor crecimiento del empleo y la confianza del consumidor están reduciendo el aumento de precios. “Los aranceles están impulsando la inflación al alza, aunque temporalmente, ya que no existe un apoyo compensatorio para ayudar a los consumidores estadounidenses. Con la entrada en vigor de los nuevos aranceles, la factura arancelaria podría aumentar hasta un 1,4 % del producto interior bruto (PIB), lo que deprimiría el consumo”, afirma Kohl.

La reflexión que lanza Philippe Waechter, economista jefe en Ostrum AM (afiliada de Natixis IM), va más allá del impacto sobre la inflación. En su opinión, hasta ahora, los efectos siguen siendo moderados y las empresas importaron muchos productos antes de que se incrementaran estos aranceles y se necesitará tiempo para que se liquiden antes de que tengan un impacto en los precios. Además, considera que los hogares también han cambiado su dinámica de compra, especialmente en lo que respecta a los automóviles. 

“La distribución de los costes asociados será a largo plazo. Es posible que las empresas exportadoras de Estados Unidos, los mayoristas y los minoristas quieran absorber parte de los costes antes de trasladarlos al consumidor, que será en última instancia el gran perdedor. Esta distribución a lo largo del tiempo y entre las distintas partes interesadas aún no es claramente perceptible. Esto explica la falta de aceleración de la inflación”, indica Waechter. 

Y ahora, ¿qué?

Según los expertos de Banca March, tras las cifras de inflación, las miradas se centran ahora en la reunión Putin-Trump del próximo viernes y, ya de cara a la próxima semana, en el foro de bancos centrales de Jackson Hole, evento algo más descafeinado que en otras ocasiones, si bien nos dará pistas sobre la hoja de ruta del organismo presidido por Powell.    

SafeBrok aspira a crear la mayor red de colaboradores del sector asegurador y financiero con la incorporación de Julio Alguacil

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Foto cedidaJulio Alguacil, nuevo director de Desarrollo de Negocio de SafeBrok España.

SafeBrok, firma especializada en asesoramiento asegurador y planificación financiera independiente, ha nombrado a Julio Alguacil director de Desarrollo de Negocio en España, con el objetivo de impulsar la consolidación de este modelo propio y posicionarlo como una alternativa competitiva frente a los principales actores del sector. Se trata de un paso estratégico para seguir creciendo de forma sostenible y optimizar el servicio que la firma ofrece tanto a clientes como a colaboradores.

Alguacil cuenta con más de 30 años de trayectoria en los sectores bancario y asegurador, especialmente en la gestión de equipos y redes de ventas. A lo largo de su carrera ha coordinado estructuras que suman cerca de 10 oficinas, 30 delegaciones, 55 jefes de equipo, 22 asesores máster y más de 350 colaboradores, con presencia en regiones clave como Madrid, Castilla-La Mancha y Castilla y León. Ahora tiene la responsabilidad y ambición de replicar sus éxitos en SafeBrok y contribuir a crear una de las mayores redes de colaboradores del país.

“Mi prioridad es fortalecer el vínculo con nuestros colaboradores y clientes desde la cercanía y la confianza. Este es el momento de impulsar una red de colaboradores basada en la profesionalización, el acompañamiento constante y la mentorización, para seguir creciendo con solidez”, afirma el propio Alguacil.

Tras comenzar como asesor financiero en Prudential, desarrolló la mayor parte de su carrera en Nationale-Nederlanden, donde ocupó cargos de responsabilidad durante más de 25 años, incluyendo puestos como director de oficina, de agencia y territorial.

En SafeBrok, asumirá el diseño y ejecución de la estrategia comercial, así como la dinamización y crecimiento de la red de colaboradores a nivel nacional, con un enfoque especial en la formación continua y el desarrollo profesional de los equipos. Su estilo de liderazgo combina visión estratégica, orientación a resultados y un enfoque muy humano en la gestión.

“Contar con Julio es una gran noticia para SafeBrok. Su experiencia y conocimiento del sector serán clave para alcanzar nuestro ambicioso objetivo de seguir ampliando nuestra red antes de final de año”, asegura Daniel Suero Alonso, presidente de la compañía. Licenciado por ESIC Business & Marketing School y con formación directiva en la Universitat de Barcelona, Alguacil ha completado su perfil con estudios en liderazgo, estrategia comercial y gestión de equipos.

En busca de claridad tras el pico de la incertidumbre arancelaria

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Los mercados fluctúan constantemente y los inversores deben hacer frente a esta incertidumbre. Desde JP Morgan Private Bank consideran que, a corto plazo, vamos hacia una desaceleración de la economía mundial, mientras los riesgos de una recesión aumentan. ¿Qué supone esto para el inversor? La entidad considera que, ahora más que nunca, conviene considerar soluciones que puedan aumentar la resistencia de su cartera.

«En última instancia, sin embargo, creemos que la economía demostrará su capacidad de resistencia y absorberá unos aranceles más elevados, con el apoyo de programas fiscales que favorezcan el crecimiento. Por supuesto, nadie puede predecir con exactitud la trayectoria de las políticas estadounidenses, y eso será un factor determinante para los mercados de todo el mundo», apuntan David Frame, CEO, U.S. Private Bank, y Adam Tejpaul, CEO, International Private Bank, el documento de perspectivas de mitad de año de la entidad.

Pérdida de la excepcionalidad estadounidense

La entidad de banca privada reconoce que una de las sorpresas que ha dejado la primera mitad del año es que, por primera vez en mucho tiempo, los mercados no estadounidenses han superado a la renta variable de EE.UU. «Hace seis meses los inversores no se hacían muchas preguntas. Muchos de ellos aplaudieron inicialmente al nuevo gobierno estadounidense, creyendo que favorecería el crecimiento y a los inversores. Sin embargo, esto ya no parece tan seguro. La cronología de las políticas adoptadas ha sido una sorpresa. Las expectativas de consenso preveían que las políticas favorables al crecimiento dominarían la agenda del gobierno de Trump», reconocen.

En cambio, las políticas menos benignas para el mercado (subida de aranceles, reducción de la inmigración y austeridad a través de recortes del gasto público orquestados por el Departamento de Eficiencia Gubernamental [DOGE]) se están aplicando rápidamente. En su opinión, los inversores se están fijando especialmente en la caótica estrategia arancelaria del gobierno y en la posibilidad de que estos gravámenes limiten el crecimiento y disparen la inflación.

¿Hacia dónde nos dirigimos?

Según la visión de JP Morgan Private Bank para la segunda mitad de 2025, por ahora, los fundamentales económicos parecen sólidos, aunque su equipo espera una desaceleración de la economía mundial a corto plazo debido a la política arancelaria y consideran que los riesgos de recesión son mayores que a principios de año. «En ese contexto, observamos que los bancos centrales, especialmente fuera de Estados Unidos, mantienen un sesgo expansivo y podrían bajar los tipos de forma más agresiva para contrarrestar los daños de una fuerte caída del comercio y el consumo globales», comentan.

Dicho esto, reconocen que parece haberse superado el pico de incertidumbre arancelaria, dado que la subida de los aranceles ralentizará el crecimiento, pero no lo detendrá. «Los inversores deben lidiar con la incertidumbre política, con unas valoraciones y una concentración aún elevadas en los mercados de renta variable estadounidenses y con la persistente volatilidad. Fundamentos estables hoy, gran incertidumbre sobre el mañana: la desconexión es inevitable. Ante esta realidad, ¿se puede invertir dinero nuevo en los mercados de renta variable globales en el momento actual? Es una pregunta difícil, pero creen que la respuesta es que sí», añaden.

Desde la entidad creen probable que tanto los mercados de renta variable estadounidenses como los europeos y japoneses alcancen nuevos máximos en los próximos 12 meses. Según su visión, puede que los inversores estén subestimando los beneficios del sector tecnológico y el impacto de la desregulación en los préstamos bancarios. «Si miramos más allá de la renta variable, hacia un escenario de inversión más amplio, creemos que los inversores deberían considerar estrategias que aprovechen la incertidumbre y aseguren que las carteras tienen capacidad de resistencia suficiente como para alcanzar sus objetivos patrimoniales ante la ampliación del abanico de resultados económicos y de mercado posibles, tanto positivos como negativos», explican.

Según su experiencia, aunque la resistencia de las carteras suele centrarse en los posibles riesgos bajistas, también se debe reconocer el potencial de oportunidades alcistas. «Por último, dado el equilibrio de riesgos y la probabilidad de que el dólar estadounidense siga una tendencia a la baja, una cartera resistente y diversificada a escala global puede contribuir a darle la confianza que necesita para mantener su plan a largo plazo. Es hora de sentirse cómodo estando incómodo», matizan.

Cinco preguntas, cinco respuestas

En este contexto, consideran que los inversores han estado algo nerviosos. En su opinión es lógico ya que los pilares que daban por sentados —una expansión económica duradera, la limitación de nuevas barreras al comercio mundial y la continuación del gasto en inteligencia artificial (IA)— de repente están en peligro. Las altas expectativas de principios de año han chocado con una realidad mucho más dura.

Incertidumbre es ahora la palabra más utilizada— para la empresas que se plantean inversiones de capital, para los hogares que reflexionan sobre su próxima gran compra, para los bancos centrales que fijan la política de tipos de interés y para los inversores que toman decisiones sobre la distribución de activos», indican.

De forma muy breve, la entidad apunta cinco preguntas que se hacen los inversiones y que el equipo de JP Morgan Private Bank responde:

  1. ¿Deben los inversores aplaudir o temer a Trump 2.0? «Creemos que los mercados de Estados Unidos, Europa y Japón alcanzarán nuevos máximos en los próximos meses».
  2. ¿Su cartera es resistente ante los riesgos crecientes? «La gestión de riesgos resulta fundamental en el momento actual, ante los riesgos para el crecimiento y para la inflación, más la persistencia de la incertidumbre política»
  3. ¿Estamos asistiendo al declive del dólar estadounidense? «El dólar sigue una tendencia bajista, pero creemos que seguirá siendo la divisa de reserva mundial».
  4. ¿Por qué ya nadie habla de la inteligencia artificial? «La carrera de la IA seguirá acelerándose, impulsada por la reducción de los costes y la mejora de los resultados».
  5. ¿Qué pasa con las operaciones corporativas? «El envejecimiento de los activos y el crecimiento de los fondos evergreen crearán oportunidades en los mercados privados».

3iQ y Criptonite AM lanzan un AMC que ofrece exposición al mercado de criptomonedas con una estrategia cuantitativa y dinámica

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3iQ, firma de inversión en activos digitales, y su socio suizo Criptonite Asset Management han anunciado el lanzamiento de 3iQ Criptonite Multi-Factor AMC, dirigido a inversores profesionales cualificados. Según explican, no es un fondo convencional que invierte directamente en activos como bitcoin, ethereum u otros criptiactivos. Se trata de un Certificado Gestionado Activamente (AMC) que ofrece exposición al mercado de criptomonedas con una estrategia cuantitativa y dinámica

Este vehículo es un Actively Managed Certificate (AMC), es decir, un instrumento estructurado emitido por un banco u otra institución financiera, cuyo valor y rendimiento dependen de una cartera de activos gestionada activamente por un gestor. Esta regulado bajo derecho suizo (FINMA) y cotiza en la SIX Swiss Exchange y permite redención mensual, con precios disponibles en Bloomberg, aunque está dirigido solo a inversores calificados.

Para poner en marcha este nuevo vehículo, 3iQ se ha asociado con Criptonite AM para llevar su estrategia al mercado suizo, tras el lanzamiento de la primera plataforma de cuentas gestionadas de activos digitales de grado institucional del mundo, QMAP. Según explican, el objetivo estratégico del Multi-Factor AMC es captar tendencias del mercado de varios días y a corto plazo, utilizando análisis cuantitativos para tomar decisiones de inversión basadas en datos mediante modelos estadísticos avanzados. «Lo más importante es que el Multi-Factor AMC no emplea apalancamiento, asegurando que todas las operaciones se liquiden en efectivo y utiliza gestión activa para proporcionar una exposición dirigida al mercado mientras controla el riesgo de caída. Esta estrategia tiene un historial de generar rendimientos sustanciales a lo largo del tiempo para sus inversores cualificados después de varios años de trading activo», destacan desde la firma

A raíz de este lanzamiento, Florian Rais, Fundador y CEO de Criptonite AM, ha declarado:  «Hoy somos testigos de un crecimiento innegable en la adopción de los activos digitales, lo que está atrayendo a gestores de inversiones experimentados del sector financiero tradicional. Estos profesionales, cuya versatilidad les permite ser agnósticos al tipo de activo subyacente, están invirtiendo utilizando criptomonedas, en lugar de invertir en criptomonedas. Algunos gestores han generado rendimientos notables en las últimas décadas utilizando otras clases de activos volátiles tradicionales, por ejemplo, las materias primas».

Según la visión de Rais destaca una nueva fase en la gestión de inversiones en activos digitales, donde los gestores pueden explotar ineficiencias, volatilidad y otras características del mercado para producir alfa. «Los gestores talentosos han migrado a los activos digitales, demostrando su capacidad para generar el alfa que anteriormente lograron en los mercados tradicionales. Estamos muy orgullosos de poder llevar a uno de esos gestores talentosos al mercado suizo. Esto marca una nueva etapa en la estrategia corporativa de Criptonite AM. Creemos que nuestra asociación con 3iQ nos permitirá ofrecer muchos productos de inversión innovadores y únicos a los inversores suizos cualificados», ha señalado.

Por su parte, Matteo Dante Perruccio, director global de Estrategia Corporativa en 3iQ, ha comentado: «Nos complace profundizar nuestra colaboración con Criptonite Asset Management al llevar este atractivo nuevo producto al mercado suizo. En 3iQ, nos enorgullece ofrecer soluciones de inversión de calidad institucional a inversores cualificados».

Por qué Silicon Valley está tan obsesionado con la IA y qué pueden hacer los inversores al respecto

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¿Qué ocurre cuando se junta a un analista tecnológico, un gestor de carteras con enfoque en valor y otro inversor que se declara escéptico ante la inteligencia artificial? El resultado es un día típico en Fidelity International, reflejado en el último episodio del podcast Fidelity Answers.

«Intento pasar mucho tiempo con personas que no están de acuerdo conmigo», afirma Jonny Tseng, analista senior del sector tecnológico y firme defensor de la IA. «Quiero saber que, si estoy equivocado, por qué lo estoy. Pero si puedo demostrar que su opinión es errónea, entonces sé que la mía es correcta».

Tseng no está solo en este debate. Pocos temas generan tanto desacuerdo entre los inversores como la inteligencia artificial, especialmente en torno a si el ingente gasto que conlleva su desarrollo está realmente justificado.

Y es que las cifras son descomunales. «Son empresas del tamaño de pequeños estados que lo apuestan todo al capital», señala Tseng. «Eso te dice que el premio es grande. Pero también significa que hay mucho en juego».

¿Tecnología estructural, inversión cíclica?

La magnitud de la apuesta ha llevado a Fidelity a plantear una pregunta clave a sus inversores: ¿Cómo valoran los posibles rendimientos de la IA en los próximos diez años? Rosanna Burcheri, gestora de Carteras de Valor, se muestra optimista: «Le doy un siete sobre diez. Estamos empezando a ver más aplicaciones, formas en las que la IA puede ayudar a hacer cosas que realmente generan ahorros para una empresa. Pero aún no sabemos cuál será la aplicación estrella».

Esa es una pregunta que todos los colaboradores de la firma se hacen. Tseng comparte impresiones sobre su reciente viaje a Silicon Valley, donde se reúne con frecuencia con las compañías que suelen liderar la próxima gran novedad. Explica que el año pasado predominaba el entusiasmo por las leyes de escalabilidad general de esta tecnología. Ahora, el foco ha cambiado: lo importante es cómo las empresas transforman esa escalabilidad en productos reales, «y justo a tiempo».  «Llevamos varios años esperando ver productos que la gente pueda tener en sus manos y que generen ingresos reales», añade el analista.

La realidad, sin embargo, es que esos productos todavía no han llegado de forma masiva, y eso plantea dudas entre los inversores. A falta de resultados tangibles, la inteligencia artificial aún no ha generado el tipo de rendimientos que muchos esperaban. Esa misma visión la comparte Dmitry Solomakhin, gestor de Carteras Contrarian: «El mercado estadounidense se ha visto impulsado por las historias y el impulso durante varios años. Algunas partes del mercado se encuentran en una burbuja». Solomakhin, al igual que sus colegas, no cuestiona la viabilidad de la IA como tecnología. De hecho, afirma con claridad que «la IA es real y estructural. Continuará durante muchas décadas».

Su escepticismo se centra, más bien, en cómo está reaccionando el mercado ante esta tendencia: «El mercado toma un tema como la IA y lo lleva al extremo. Lo magnifica, lo multiplica, lo extrapola. Y así es como se crean las burbujas», concluye el experto.

Rosanna Burcheri coincide en que la IA ha llegado para quedarse, pero considera que eso no justifica por sí solo las elevadas valoraciones que se observan actualmente: «Se trata de un cambio estructural en términos de tecnología. Pero la inversión es la gran incógnita en este momento», comenta.

En busca de la velocidad de escape

Y ante esa incógnita, ¿cómo valora el más escéptico del grupo los beneficios que puede generar la IA en la próxima década? Solomakhin no duda: «Creo que habrá un pequeño grupo que obtendrá un 12 sobre 10», afirma. «Y habrá un gran grupo que obtendrá un cero. O quizá un resultado negativo», añade.

Es inherente a los avances tecnológicos como este generar pánico entre las empresas, un pánico que precede a una consolidación inevitable. Tseng lo expresa así: «La motivación no es solo el beneficio para las empresas, es existencial», explica. «Si tu empresa deja de existir, entonces no hay beneficios», concluye.

El ciclo actual del mercado es especialmente brutal. Burcheri explica que, con las tecnologías anteriores, era ventajoso no moverse demasiado rápido: «Apple no fue la primera en crear un smartphone, pero creó el mejor». Esa ventaja ha desaparecido. Tseng describe el problema al que se enfrentan las empresas con la «automejora recursiva»: «La idea es que las primeras empresas que alcancen la superinteligencia podrán utilizarla para mejorar aún más», explica. «Entonces se alcanza la velocidad de escape. Tu IA mejora mucho, hace nuevos descubrimientos y, de repente, nadie puede detenerte».

Tseng es optimista con respecto a la IA, pero realista sobre el impacto que tendrá: «Todos los ejecutivos de las empresas han leído The Investor’s Dilemma, que sostiene que si te ves afectado por una disrupción, estás acabado. Todos han visto [lo que le pasó a] Nokia e IBM. En el pasado, eran reyes. Luego se vieron afectados por la disrupción», comenta.

Aprovechar el bombo publicitario

Entonces, ¿dónde se encuentra el pequeño grupo de ganadores que menciona Solomakhin? Entre aquellos que pueden aprovechar esta tecnología y canalizarla hacia aplicaciones tangibles.

Se está empezando a ver pruebas de ello. Tseng explica cómo las empresas que conoció en Silicon Valley están avanzando en el campo de la IA agencial, especialmente en el servicio de atención al cliente, pero también incorporando el software a los procesos empresariales, sobre todo a la programación de código. Una de las empresas que visitó utiliza la IA para escribir el 80% de su código. Esto representa un «desbloqueo crítico»: «Si sabes programar código, puedes hacer cualquier cosa que pueda hacer un ordenador», explica el analista.  Esto permitiría alcanzar por fin las ganancias en eficiencia que los defensores de la IA llevan tiempo prometiendo.

Pero para Solomakhin eso no basta. El entusiasmo, el impulso, el bombo publicitario… Silicon Valley tiene todo eso en abundancia. Pero él busca hechos concretos. «Si alguien mejora la segmentación publicitaria, el servicio al cliente o el desarrollo de software backend, lo que quieres ver es un aumento de los ingresos o una mejora del margen operativo, o ambas cosas. Cuando empecemos a ver esto, se puede decir que se trata de un valor tangible y que puedo cuantificarlo. Sé cómo medirlo y compensarlo con mi inversión inicial. Entonces, puedo justificar el retorno de la inversión», concluye.

A pesar de sus diferencias de enfoque, todos los colaboradores de Fidelity coinciden en una cosa: aún no se ha llegado a ese punto.

Aranceles y tecnológicas: la paradoja del crecimiento en EE.UU.

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Está históricamente comprobado que el aumento de los aranceles no es un motor de crecimiento. Un ejemplo destacado es la Ley Arancelaria Smoot-Hawley de 1930, que cuenta con el dudoso honor de ser considerada, por la web del Senado de los EE. UU., como una de las leyes más desastrosas en la historia del Congreso. Su objetivo era apoyar a los agricultores en dificultades. 

Sin embargo, la carga arancelaria media aumentó en unos 20 puntos porcentuales; los socios comerciales más importantes de Estados Unidos aplicaron contra-aranceles agresivos y restricciones a las importaciones de productos estadounidenses. Las exportaciones de EE. UU. hacia los países que tomaron medidas de represalia cayeron hasta un 33 %. Lo especialmente perjudicial fue que la caída afectó a los sectores de exportación más valiosos del país —como los automóviles y los productos agrícolas—a pesar de que la legislación tenía como objetivo proteger precisamente esas industrias.

Estados Unidos ha tenido un déficit comercial de bienes durante décadas (ver gráfica 1), y ni unos aranceles todavía mayores por su parte, serían suficiente para cambiar esto. Al mismo tiempo, goza de un superávit considerable en su balanza de servicios, impulsado principalmente por las grandes empresas tecnológicas. No obstante, la Unión Europea podría usar el mismo argumento que Trump para imponer aranceles a los servicios estadounidenses en relación con los superávits comerciales. 

Sin embargo, tal medida sería, muy probablemente, vista por Trump como una provocación y podría desencadenar nuevas represalias. El grado en que el conflicto arancelario en curso afectará al crecimiento en EE. UU. y en la economía global en su conjunto, aún no puede preverse, especialmente porque nadie sabe con certeza qué aranceles terminará imponiendo Estados Unidos, sobre qué productos y de qué países.

En la mayoría de los casos, es probable que la tasa base se mantenga en el 10 %, aunque se pueden suponer cifras superiores para aquellas naciones que no son del agrado de Trump. Lo mismo aplica a sectores específicos, como el acero o los automóviles, que el presidente estadounidense quiere proteger a nivel nacional y penalizar en el extranjero. Parece casi seguro que Trump continuará recurriendo a su medio preferido para ejercer presión, siempre que las circunstancias—o su estado de ánimo—lo dicten.

 

Sin embargo, la rápida recuperación de los mercados de capital ha demostrado que la política arancelaria de EE. UU. ya no es la preocupación dominante para los inversionistas. Esto se aplica especialmente al mercado de acciones estadounidense, donde un puñado de grandes empresas tecnológicas marca la pauta y determina el rendimiento de los índices. Para estas empresas, la trayectoria de sus negocios y planes de inversión se ve afectada solo de forma marginal por la política comercial de EE. UU., al menos mientras la UE se abstenga de imponer aranceles de represalia sobre los servicios. En cambio, la transformación digital impulsada por la inteligencia artificial y las oportunidades que esta presenta están claramente tomando el protagonismo.

Esto también se refleja en las expectativas de beneficios para las empresas estadounidenses, donde se prevén tasas de crecimiento de más del 12 % tanto para este año como para el próximo (ver gráfica 2).

 

Las expectativas son especialmente altas para las grandes empresas tecnológicas. Esto se aplica al particular Big Six formado por Nvidia, Microsoft, Amazon, Meta, Broadcom y Alphabet, donde los analistas esperan un aumento de beneficios del 26 % este año y de casi el 17 % en 2026. En términos absolutos, esto significaría un beneficio de casi 600.000 millones de dólares el próximo año, un 50 % más que en 2024, y un promedio de 100.000 millones por cada una de las seis empresas. 

Esta circunstancia más que duplicaría la participación de beneficios de estas seis compañías en el S&P 500, pasando de poco menos del 9 % en 2019 a más del 22 % (ver gráfica 3).

Nvidia será, con gran diferencia, la mayor contribuyente al crecimiento. En 2025 y 2026, se espera que el fabricante de los más potentes chips de IA aumente sus beneficios en 66.000 millones de dólares, hasta alcanzar los 139.000 millones. Esto representa el 12 % del crecimiento total esperado, lo que subraya hasta qué punto las perspectivas de crecimiento del mercado bursátil estadounidense dependen de una sola empresa o, más ampliamente, del ecosistema de transformación digital.

A diferencia del auge de Internet a principios de los 2000—cuando las ganancias eran escasas pero la fantasía abundante—la mayoría de las empresas tecnológicas hoy en día operan con modelos de negocio rentables. El motor de este crecimiento extraordinario es la transformación digital, que está desarrollándose de manera más rápida y profunda de lo que se esperaba hace apenas unos años, en gran parte gracias al avance de la IA. Este proceso afecta no solo a nuestra vida privada y al sector empresarial, sino también a los propios estados, que deben asegurar su soberanía digital para mantener su capacidad de acción política y su estabilidad económica. 

Tanto las empresas como los gobiernos deben fortalecer simultáneamente sus capacidades ofensivas y defensivas, mediante la inversión en nuevos sectores de negocio, eficiencia y una ciberseguridad vital.

Tribuna de  Bert Flossbach, co-fundador de Flossbach von Storch.

La geopolítica desplaza a la economía como la principal preocupación de los bancos centrales

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Una vez más, UBS AM se ha metido en la mente de los líderes de los principales bancos centrales a través de una nueva edición de su encuesta UBS Annual Reserve Manager Survey. Después de haber recopilado las opiniones de 40 instituciones monetarias, la principal conclusión que arroja el documento es que la geopolítica ha desplazado a la política monetaria como uno de los temas más relevantes del momento. 

“Este año, el cambio de la política monetaria hacia la geopolítica fue palpable. Se habló mucho menos de inflación o trayectorias de tipos de interés, y mucho más sobre la planificación de escenarios ante disrupciones globales. La preocupación generalizada por una posible reanudación de la guerra comercial bajo una segunda administración Trump fue lo más destacado. Casi tres cuartas partes de los gestores de reservas señalaron esto como el principal riesgo global, por delante de la inflación o la volatilidad de tipos. Eso dice mucho sobre el sentimiento actual”, señala Max Castelli, responsable de Estrategia y Asesoramiento para Mercados Soberanos Globales en UBS Asset Management.

Según Castelli, las conversaciones de este año se sintieron menos como una previsión y más como una “planificación de contingencia”. “Los gestores de reservas saben que el manual ha cambiado: no solo están reaccionando a la volatilidad, están reposicionándose para un mundo donde la fragmentación es la norma, no la excepción”, apunta. 

Y reconoce que lo que más le ha llamado la atención es la “urgencia silenciosa” con la que están actuando. “Los gestores de reservas no están entrando en pánico, pero sí se están preparando. Desde estrategias de cobertura cambiaria hasta colchones de liquidez, hay una clara sensación de que los próximos años no se parecerán a los últimos diez. En un contexto de alta incertidumbre, hay un marcado aumento del pesimismo entre los bancos centrales; por ejemplo, ahora consideran que la estanflación es tan probable como el aterrizaje suave que, en general, se esperaba en la encuesta del año pasado”, afirma. 

Principales conclusiones

En este sentido, llama la atención que el 86% de los encuestados espera que la agenda MAGA (aranceles, desregulación, impuestos más bajos, energía barata y recortes de costes estilo DOGE) no logrará impulsar a largo plazo la economía de EE.UU. En cambio, los gestores de reservas creen que varios factores clave que convirtieron a EE.UU. en el destino preferido para los asignadores internacionales de activos podrían estar en peligro: el 65% cree que la independencia de la Reserva Federal está en riesgo; un 47% considera que podría haber un deterioro del Estado de Derecho de tal magnitud que influiría significativamente en las decisiones de asignación de activos de los gestores de reservas; y el 29% ve un riesgo para la apertura de los mercados de capitales estadounidenses.

A la hora de compartir su visión sobre las perspectivas económicas y financieras, los encuestados mostraron un notable  aumento del pesimismo en las perspectivas económicas: el 40% espera que el IPC general de EE.UU. se sitúe en el rango del 3%-4% dentro de un año y más del 80% que los tipos de interés de la Fed estarán también en el rango del 3%-4% en ese plazo.

Si hablamos de riesgos, la palabra más repetida es la geopolítica, que ha pasado a ocupar el centro de las preocupaciones para los bancos centrales, desplazando a los temas económicos. Muestra de ello es que el 74% de los gestores de reservas identifica una escalada de la guerra comercial como el principal riesgo, seguido por un aumento de los conflictos militares (51 %).

Implicaciones en la asignación de activos

Ahora bien, ¿cómo se traduce esto a la asignación de activos? Según la encuesta, los gestores de reservas siguen estando bien diversificados en mercados públicos, pero la tendencia hacia una mayor diversificación parece haber tocado techo. En este sentido, el oro mantiene una fuerte demanda y se espera que ofrezca los mejores rendimientos ajustados al riesgo en los próximos cinco años.

También se mencionaron con frecuencia la deuda de mercados emergentes, los bonos corporativos y, en particular, los bonos verdes como activos que los bancos centrales desean incorporar durante el próximo año. Al mismo tiempo, se ralentiza la tendencia a aumentar la exposición a renta variable.

Otro dato relevante es que el 80% de los encuestados espera que el dólar estadounidense siga siendo la moneda de reserva global, aunque hay señales claras de diversificación hacia otras divisas, siendo el euro el principal beneficiario. 

“El dólar no es querido, pero los gestores de reservas tienen dudas. Pero no existen verdaderas alternativas. La mayoría de los bancos centrales encuestados esperaban que el dólar estadounidense se mantuviera débil, aunque siguen siendo escépticos sobre si esto marca el inicio de una tendencia prolongada o no. La debilidad del dólar no es algo sin precedentes, dado el largo periodo de fortaleza del dólar”, señala Castelli.

Además, el sentimiento hacia el renminbi (RMB) parece mejorar ligeramente. En este sentido, Castelli añade: “Si bien la demanda de activos estadounidenses es más vulnerable, se espera ampliamente que el dólar estadounidense siga siendo la moneda de reserva dominante (79% de los encuestados). El euro es considerado el que probablemente más se beneficiará de los cambios macroeconómicos y geopolíticos durante los próximos cinco años (74%), seguido por el renminbi (59%) y, quizás sorprendentemente, las monedas digitales ocuparon el tercer lugar (44%).”

Por último, la encuesta recoge la tendencia de los activos digitales, incluidas las criptomonedas y las stablecoins,que  fueron mencionados como una de las clases de activos que más se beneficiarán del actual entorno geopolítico, justo después del euro y el renminbi.