MyInvestor integra su catálogo de productos de inversión en ChatGPT, Claude y Perplexity

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MyInvestor y GPTadvisor han desarrollado una solución que permite a los usuarios de ChatGPT, Claude y Perplexity, entre otros, consultar, comparar e iniciar la contratación de productos de inversión directamente desde el chat, utilizando información actualizada y conectada en tiempo real con las bases de datos de la entidad.

Además, los clientes de MyInvestor podrán iniciar la contratación de estos productos desde el propio entorno conversacional, en un proceso que, por seguridad, se completa posteriormente en la app o la web del neobanco, tras identificarse con sus claves de acceso.

Según destaca la firma, con este lanzamiento, MyInvestor se convierte en la primera plataforma europea que integra su catálogo de productos de inversión en los principales asistentes de IA (ChatGPT, Claude, Perplexity). Estos asistentes, en lugar de responder solo con su conocimiento general, se conectan en tiempo real a la base de datos del neobanco, ofreciendo información verificada y actualizada, reduciendo el riesgo de respuestas inexactas, desactualizadas o basadas en las conocidas “alucinaciones” de la inteligencia artificial.

Cristina Filpo, responsable de IA de MyInvestor, señala que “los asistentes de IA se están convirtiendo en una nueva puerta de acceso a los servicios financieros. Queremos que nuestros clientes puedan informarse, comparar productos y tomar decisiones de inversión allí donde ya están interactuando con la tecnología”.

Uso práctico

En la práctica, un usuario podrá formular preguntas como «¿Qué fondos indexados globales tienen menos comisiones?» o «Compárame estas tres carteras automatizadas» y recibir información actualizada directamente desde el catálogo de MyInvestor. Desde la entidad comentan que, en esta primera fase, esta solución permite buscar fondos de inversión y carteras automatizadas según criterios como rentabilidad, riesgo, comisiones o categoría; comparar productos; acceder a información en tiempo real; e iniciar operaciones de inversión desde el propio chat para completarlas posteriormente en la app de MyInvestor.

Está previsto que, próximamente, los asistentes de IA también puedan realizar estas mismas acciones con ETF y acciones disponibles en la plataforma de MyInvestor.

A nivel técnico, explica que la conexión se basa en el estándar abierto Model Context Protocol (MCP), una tecnología que actúa como puente entre las inteligencias artificiales y plataformas externas, como bancos, aplicaciones o bases de datos. Gracias a esta tecnología, los asistentes de IA no solo responden con información general aprendida durante su entrenamiento, sino que también pueden conectarse en tiempo real a servicios concretos para consultar información actualizada y ejecutar determinadas acciones.

Al tratarse de un protocolo abierto y estandarizado, la integración no se limita a ChatGPT, Claude o Perplexity, sino que puede extenderse a cualquier asistente compatible con MCP, incluidos Gemini, Grok y otros modelos que adopten este estándar en el futuro.

El proyecto ha sido desarrollado junto a GPTadvisor, compañía especializada en inteligencia artificial generativa aplicada a la inversión, y se enmarca en la alianza estratégica que ambas compañías mantienen para desarrollar nuevas soluciones de IA dirigidas al inversor particular.

Salvador Mas, CEO de GPTadvisor, señala que “disfrutamos mucho trabajando con clientes como MyInvestor y especialmente en proyectos pioneros como este, que demuestran cómo la IA conversacional va a mejorar la relación de las personas con la inversión”.

Bitcoin y el desacople que la macro ya está explicando

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El oro retrocede desde sus máximos de enero, bitcoin recupera terreno tras un primer trimestre adverso, la renta variable continúa en zona de euforia. La lectura habitual interpreta estos movimientos como ruido de ciclo. La correcta es otra: las categorías con las que analizamos clases de activo fueron diseñadas para un balance soberano disciplinado, y ese balance ya no existe.

La expansión monetaria y fiscal sostenida de la última década no es coyuntura. Es el régimen operativo de las principales economías avanzadas. Deuda pública creciente, tipos reales contenidos por recompra de balance, déficits estructurales normalizados. Bajo este marco, la función tradicional de cada activo se reescribe. La renta fija soberana deja de ser libre de riesgo y pasa a ser el vehículo silencioso por el que el emisor transfiere su indisciplina al tenedor. El oro recupera su papel histórico como ancla de reserva, aunque su corrección desde el pico de enero recuerda que también el refugio físico se enfrenta a límites operativos y de liquidez. Pero la novedad estructural, la que importa para quien construye carteras y mandatos, está en los activos digitales.

El error habitual es clasificarlos como clase de activo emergente. No lo son. Son una respuesta de infraestructura a una pregunta que la macro viene formulando: qué sostiene el valor cuando el emisor pierde disciplina, y qué raíl liquida ese valor sin depender de un intermediario soberano. Tres categorías cumplen funciones distintas dentro de una cartera institucional y conviene separarlas con rigor.

Bitcoin es un activo de reserva con oferta fija verificable, emisión predecible y neutralidad sin emisor. No compite con el oro en simbolismo; compite en propiedades monetarias. La corrección desde máximos no invalida la tesis. La refuerza: el catalizador estructural —un modelo fiscal que los ciudadanos pagarán vía inflación y represión financiera— permanece intacto. La recuperación hacia los 80.000 dólares tras tocar mínimos en el primer trimestre se ha producido con un perfil de tenedor cada vez más concentrado en tesorerías corporativas, ETFs regulados y vehículos institucionales. La rotación desde el especulador retail hacia el balance corporativo es, en sí misma, una lectura del régimen.

Las stablecoins en dólar son el raíl de liquidación programable que la banca corresponsal nunca llegó a ofrecer. Mueven capital global en segundos, a coste marginal, sin ventanas horarias. Lo verdaderamente estructural no es la velocidad —los pagos en tiempo real ya existían a base de inmovilizar liquidez—, sino el coste de capital. El consejero delegado de Western Union lo formuló sin ambigüedad: las stablecoins le devolverán 1.500 millones de dólares hasta hoy atrapados en su red de pagos, capital que pasará a ser productivo. El mismo cálculo se está aplicando en tesorerías corporativas con redes globales de proveedores, donde el modelo de stablecoin corporativa permite separar el dinero operativo del dinero productivo: el fiat queda invertido en el sistema financiero tradicional generando rendimiento, mientras el gemelo digital ejecuta la red de pagos. La GENIUS Act, firmada en julio de 2025, tiene desde abril su régimen de cumplimiento AML y sanciones en consulta pública vía FinCEN y OFAC. El Tesoro estadounidense las enmarca ya como vector de demanda estructural por deuda soberana, y la pelea actual entre el lobby bancario y los emisores no bancarios sobre las stablecoins con rendimiento es la mejor confirmación de su peso sistémico: lo que destruye depósitos solo se combate cuando ya pesa.

Y los activos reales tokenizados —inmobiliario, crédito privado, renta fija estructurada— están migrando del balance tradicional hacia liquidez digital. No como ejercicio cosmético, sino como colateral programable capaz de circular en venues DeFi, en tesorerías corporativas denominadas en stablecoins y en mercados de capitales cripto-nativos. El segmento ha superado los 37.000 millones de dólares de valor on-chain, con crecimiento superior al 200% interanual. Los pasos recientes lo confirman: BlackRock registró en mayo dos nuevas estructuras de fondos tokenizados ante la SEC; Ondo, JPMorgan, Mastercard y Ripple ejecutaron la primera redención transfronteriza en vivo de bonos del Tesoro tokenizados sobre el XRP Ledger. No son pruebas de concepto. Son flujos institucionales operando sobre infraestructura on-chain, con curadores especializados, vaults regulados y mecanismos de gobernanza de colateral que reproducen, en formato programable, las disciplinas del crédito estructurado clásico.

La evidencia empírica llegó hace meses. El conflicto en el Golfo bloqueó los vuelos desde Dubái, principal hub físico de oro del mundo; las onzas quedaron varadas, vendiéndose con descuentos de 30 dólares sobre el benchmark de Londres. Bitcoin, en ese mismo momento, circulaba sin fricción. La diferencia no es filosófica. Es operacional. Los flujos posteriores la han confirmado: cada vez más capital sofisticado prefiere raíles cuya liquidación no depende de un avión, una bóveda o una ventana horaria.

El marco europeo reconoce esta transición. MiCA operativo desde 2024, la Ley del Mercado de Valores e Instrumentos Financieros integrando sistemas basados en DLT, el ajuste del Listing Act sobre umbrales de emisión, la CNMV abriendo cauces para el registro de valores negociables tokenizados. Al otro lado del Atlántico, la CLARITY Act ha sido sacada adelante por el Senate Banking Committee este mismo mes. La infraestructura regulatoria ha dejado de ser el obstáculo y se ha convertido en la condición que separa a los actores serios del ruido especulativo que dominaba la conversación anterior.

Y hay un vector que acelera todo lo anterior: la economía agéntica. Los agentes de IA ya ejecutan tareas y ordenan transacciones sobre infraestructura empresarial. El derrumbe de las valoraciones del software por asiento durante el último año es el mercado descontando ese cambio en tiempo real. Una economía donde agentes autónomos contratan y liquidan no opera sobre raíles diseñados para humanos detrás de una ventanilla: exige dinero programable, colateral programable y reglas verificables en código. La infraestructura digital que aquí se describe no es una opción de inversión. Es el sustrato sin el cual esa economía no funciona.

Lo que el entorno actual exige al profesional financiero es, por tanto, distinto. No basta con dominar las categorías tradicionales: hace falta articular criterio macro, estructura de mercado, arquitectura legal y disciplina operativa sobre infraestructura digital. Ese es el perfil que la industria está pidiendo. El desacople actual no es ruido. Es la señal de que el régimen monetario está reescribiendo la función de cada clase de activo —y de que la propia economía empieza a operarse en código. Quien sepa leerlo construye la estrategia. Quien no, paga la factura.

Tribuna de Carlos Salinas, profesor del Máster en Blockchain y Activos Digitales del IEB

Private Markets ETFs: el nuevo puente entre mercados públicos y privados

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En febrero de 2025, State Street y Apollo recibieron aprobación efectiva de la SEC para lanzar el SPDR SSGA Apollo IG Public & Private Credit ETF, el primer ETF listado en Estados Unidos cuya política de inversión contemplaba explícitamente una asignación relevante a instrumentos de private credit originados desde la plataforma de un sponsor.

En menos de doce meses, BondBloxx, Capital Group junto a KKR, y varias alianzas adicionales registraron o lanzaron productos similares enfocados en private credit, infraestructura debt e incluso estructuras híbridas con componentes de private equity.

El mercado que tardó tres décadas en aceptar los private markets como una clase de activo institucional ahora está comprimiendo el acceso dentro de wrappers exchange-traded con pricing diario.

Para los wealth managers que atienden clientes U.S. Offshore y latinoamericanos, la reacción inicial ha sido una combinación de curiosidad y escepticismo.

Ambas son razonables.

Estos nuevos vehículos resuelven problemas históricos, pero también crean nuevos riesgos. Una evaluación objetiva es indispensable.

Qué son realmente estos vehículos

La primera generación de ETFs de private markets consiste en fondos open-end regulados bajo el Investment Company Act de 1940, con mecanismos continuos de creación y redención.

La mayoría mantiene una porción dominante de activos líquidos públicos —investment-grade corporates, high-yield bonds o exposición amplia a equities— junto con una asignación definida, normalmente entre 10% y 35%, hacia instrumentos privados.

Ese sleeve privado proviene directamente de las plataformas de originación del sponsor asociado: la plataforma de direct lending de Apollo, el negocio de crédito de KKR, entre otros.

El mecanismo que permite mantener liquidez diaria funciona sobre dos pilares.

Primero, el sleeve público actúa como buffer natural para absorber creación y redención diaria de participaciones.

Segundo, el sponsor asociado funciona en la práctica como contraparte de liquidez para el sleeve privado, asumiendo obligaciones contractuales o protocolos acordados para recomprar posiciones si la presión de redenciones obliga a vender activos.

Esta relación de contraparte representa el componente estructural más importante del wrapper y probablemente será también el principal foco de escrutinio regulatorio y operativo.

Para el inversionista, la experiencia se asemeja mucho más a un ETF tradicional que a un interval fund.

Los inversionistas compran y venden intradía a precios listados; los expense ratios normalmente oscilan entre 60 y 120 puntos básicos; el tax reporting sigue convenciones estándar de ETFs estadounidenses; y no existen capital calls, documentos complejos de suscripción ni ventanas trimestrales de tender.

Cómo encajan —y cómo no encajan— dentro del toolkit offshore

La pregunta natural para wealth managers latinoamericanos y U.S. Offshore es si estos vehículos reemplazan, complementan o compiten con los feeders offshore y wrappers evergreen semi-líquidos que actualmente dominan los programas de alternativos.

La respuesta honesta es que cumplen una función específica, no universal.

Los ETFs de private markets son particularmente adecuados para clientes que desean una exposición moderada y diversificada a private credit dentro de una asignación core de renta fija, que no necesitan la economía más agresiva de vehículos puramente privados y que valoran liquidez diaria para rebalanceo o manejo de pasivos.

Son menos adecuados para inversionistas que buscan el perfil completo de riesgo-retorno de private equity puro o direct lending puro, porque el sleeve público diluye tanto el upside como el alpha asociado a originación privada.

Existe además una advertencia estructural importante.

Muchos inversionistas offshore no pueden mantener ETFs listados en Estados Unidos directamente sin generar exposición potencial a U.S. estate tax o retenciones fiscales desfavorables.

El workaround tradicional —utilizar una estructura corporativa no estadounidense— sigue disponible, pero la matemática operativa y tributaria debe reevaluarse cuidadosamente para cada jurisdicción.

Varios emisores ya indicaron que desarrollarán versiones UCITS irlandesas o estructuras listadas en Cayman equivalentes a sus ETFs estadounidenses.

Hasta que esas estructuras existan para una estrategia determinada, muchos clientes latinoamericanos seguirán estando mejor posicionados utilizando feeders Cayman hacia los fondos privados subyacentes en lugar del ETF estadounidense.

Qué preguntar antes de incorporarlos a un portafolio

Cinco preguntas separan los ETFs comercialmente atractivos de los realmente útiles.

Primero: ¿qué porcentaje del portafolio está invertido en instrumentos privados y cuál es la metodología utilizada para marcar diariamente esas posiciones?

Un ETF con 5% en privados y valuaciones de terceros es operacionalmente muy distinto a uno con 30% y valuaciones derivadas directamente por el sponsor.

Segundo: ¿cuál es la obligación contractual del sponsor para recomprar posiciones privadas durante escenarios de estrés de redención?

Lenguaje basado en “best efforts” es radicalmente distinto a un compromiso firme de recompra bajo fórmulas predefinidas.

La OCC, FINRA y la SEC ya señalaron atención regulatoria sobre este punto.

Tercero: ¿cómo está diversificado el sleeve privado?

Un ETF con liquidez diaria cuya exposición privada está concentrada en pocos borrowers representa un perfil de riesgo muy distinto al de un portafolio ampliamente diversificado entre cientos de préstamos subyacentes.

Cuarto: ¿qué ocurre en escenarios de estrés?

La turbulencia bancaria regional de 2023 y el liquidity squeeze de marzo de 2020 son escenarios razonables para modelar.

Los inversionistas que ya experimentaron mutual funds con gating o non-traded REITs restringiendo liquidez difícilmente tolerarán experiencias similares dentro de un wrapper ETF.

Quinto: ¿cómo luce la estructura de fees look-through?

Un expense ratio de 75 puntos básicos a nivel del wrapper más un spread implícito de 100 puntos básicos dentro de la economía del sleeve privado implica un costo económico total considerablemente mayor al headline fee.

Algunos sponsors ya divulgan blended look-through economics; otros todavía no.

La implicación más amplia para la distribución de private markets

Los ETFs de private markets deben entenderse como el siguiente paso dentro de una tendencia mucho más amplia: el colapso gradual de la separación estructural entre mercados públicos y privados a nivel del wealth channel.

El mismo inversionista que compra un ETF SPDR en la mañana puede suscribirse a un feeder Cayman por la tarde y revisar una clase tokenizada de participaciones en la noche.

La capa de wrappers se está volviendo cada vez más fluida.

La selección subyacente de activos y el due diligence de managers no.

Para las plataformas patrimoniales offshore, esto tiene consecuencias prácticas inmediatas.

Los investment committees y equipos de producto necesitan desarrollar frameworks coherentes para evaluar wrappers a lo largo de todo el continuo público-privado, incluyendo metodologías consistentes para analizar fees, liquidez, valuación, tratamiento tributario y diversificación look-through.

Las private banks latinoamericanas que construyan hoy esa disciplina superarán competitivamente a aquellas que simplemente agreguen ETFs de private markets a su oferta sin integrarlos dentro de una arquitectura integral de alternativos.

El wrapper híbrido no representa una amenaza para la distribución tradicional de private markets.

Es simplemente un nuevo instrumento dentro del teclado.

Los advisors que aprendan a utilizarlo con sofisticación construirán mejores portafolios; quienes lo ignoren por considerarlo unfamiliar descubrirán que sus clientes terminarán adoptándolo sin ellos.

 

Tribuna de opinión firmada por Juan Agualimpia, Chief Marketing Officer en LYNK Markets

Cómo conseguir exposición al revival de las infraestructuras: claves del BNY Mellon Global Infrastructure Income

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Foto cedidaBrian Blongastainer, estratega global de inversión en BNY Investments Newton y del BNY Mellon Global Infrastructure Income Fund.

Las infraestructuras cotizadas viven un momento especialmente atractivo para el inversor conservador. En un entorno marcado por la volatilidad macroeconómica, las tensiones geopolíticas y la búsqueda de rentas estables, este activo combina características defensivas —como flujos de caja recurrentes y menor sensibilidad a las caídas bursátiles— con un potencial de crecimiento estructural ligado a tendencias como la electrificación, la inteligencia artificial o la modernización energética.

En esta entrevista concedida en exclusiva a Funds Society, Brian Blongastainer, estratega global de inversión en BNY Investments Newton y del BNY Mellon Global Infrastructure Income Fund, explica cómo construye una cartera concentrada de infraestructuras globales con un enfoque de generación de rentas, qué sectores están liderando actualmente el crecimiento y por qué cree que el activo ofrece una combinación atractiva entre yield, estabilidad y revalorización potencial.

¿Cómo es el proceso de análisis e inversión del fondo?

Llevamos gestionando esta estrategia de infraestructuras desde hace cerca de 15 años y el proceso apenas ha cambiado. Nuestra aproximación es más amplia que la de muchos competidores porque no solo invertimos en infraestructuras tradicionales — como utilities, transporte industrial o midstream energético—, sino también en infraestructuras sociales, como residencias de mayores (senior housing), hospitales, telecomunicaciones o determinados activos inmobiliarios.

Partimos de un universo de unas 500 compañías cotizadas. Cabe aclarar que nuestra definición de infraestructura es un activo físico con supervisión regulatoria que genera flujos de caja estables y dividendos recurrentes, gracias a los ingresos obtenidos por el uso de ese activo.

El primer filtro es cuantitativo, aunque apoyado en análisis fundamental. Nuestros analistas trabajan con el equipo cuantitativo para identificar qué factores de valoración, calidad y momento son relevantes en cada subsector. Con ello, generamos puntuaciones de alfa y seleccionamos las 100 mejores ideas.

Después, utilizamos un optimizador de cartera diseñado internamente en BNY que busca maximizar tres elementos: una rentabilidad por dividendo bruta futura del 6%, las puntuaciones de alfa y el control del riesgo. Aproximadamente dos tercios del riesgo de la cartera procede de riesgo idiosincrático o específico de compañías, porque queremos que la selección de valores sea el principal motor de rentabilidad.

Como resultado, la cartera suele tener entre 25 y 30 posiciones, por lo que es una estrategia muy concentrada y de alta convicción. El fondo tiene una rotación cercana al 50% y normalmente buscamos compañías infravaloradas con potencial de revalorización en un horizonte aproximado de dos años.

Tradicionalmente, las infraestructuras se han considerado un activo defensivo. ¿Está cambiando la percepción de los inversores?

Históricamente, las infraestructuras ofrecían menor beta que la renta variable global y una menor captura de caídas, además de rentabilidades atractivas ajustadas al riesgo. Pero ahora estamos viendo un punto de inflexión en crecimiento estructural.

El principal motor es la electrificación de la economía: hogares, vehículos y centros de datos consumen cada vez más energía. Esto favorece especialmente a las utilities, que representan alrededor del 40% del índice de referencia.

A ello se suman otros factores estructurales: el reshoring industrial tras la pandemia, la necesidad de modernizar infraestructuras envejecidas, la independencia energética tras las guerras de Ucrania y Oriente Medio, y el enorme crecimiento de los centros de datos ligados a la inteligencia artificial.

Los centros de datos de IA consumen entre siete y diez veces más energía que uno tradicional. Esto está provocando que, por primera vez en décadas, estemos viendo que la demanda eléctrica esté creciendo más rápido que la oferta, lo que beneficia tanto a utilities como a compañías de infraestructuras energéticas.

¿Qué rendimientos podemos esperar de esta clase de activo?

Históricamente las infraestructuras han ofrecido retornos anualizados cercanos al 8% a largo plazo, en línea con la renta variable global, combinando rentabilidad por dividendo y apreciación del capital, y es más o menos el retorno que seguimos esperando para los próximos años. Además, el sector sigue cotizando con valoraciones relativamente atractivas frente a la renta variable global, pese al buen comportamiento registrado en los últimos años.

No obstante, aunque las infraestructuras presentan características defensivas, flujos de caja más estables y una menor sensibilidad a las caídas del mercado, siguen siendo activos de renta variable cotizada y, por tanto, continúan expuestos a volatilidad y riesgo de mercado. Las infraestructuras pueden ofrecer yields atractivas y un perfil más estable que la renta variable global tradicional, pero no deben confundirse con activos de renta fija.

¿Cuál es actualmente la asignación del fondo?

Estamos sobreponderados en utilities y energía. En utilities seguimos encontrando valor y rentabilidad por dividendo atractiva. En energía, especialmente en oleoductos y gasoductos midstream, somos positivos por el aumento previsto de la demanda de petróleo y gas, así como por las exportaciones de GNL hacia Europa.

Por el contrario, mantenemos infraponderación en infraestructuras industriales como aeropuertos, autopistas o compañías de transporte, donde las valoraciones son más exigentes y las rentabilidades por dividendo, más bajas.

Además, aproximadamente un 10% de la cartera está invertido en healthcare REITs, principalmente residencias de mayores en Estados Unidos, beneficiadas por el envejecimiento de la población. También tenemos exposición a telecomunicaciones francesas por sus modelos de negocio cuasi monopolísticos y el potencial de consolidación sectorial.

A nivel geográfico, y como resultado de nuestro proceso de selección, estamos ligeramente sobreponderados en Norteamérica y Europa Occidental.

¿Cómo valora actualmente las infraestructuras frente a la renta variable global?

Creemos que siguen estando atractivamente valoradas. Históricamente, el sector cotizaba con una prima cercana al 20% frente a la renta variable global por su estabilidad y perfil defensivo. Actualmente, esa prima se sitúa alrededor del 5%.

Además, las infraestructuras han superado históricamente a la renta fija global en distintos horizontes temporales, aunque sigue siendo una clase de activo de renta variable y, por tanto, con volatilidad.

¿Qué riesgos vigilan actualmente?

Los riesgos son los habituales para esta clase de activo: subidas rápidas de tipos de interés, posibles intervenciones regulatorias y eventos exógenos, como pandemias o conflictos geopolíticos.

En el caso reciente del conflicto con Irán, el impacto sobre la cartera ha sido limitado. Nos preocupaba especialmente una posible intervención regulatoria en utilities europeas ante el repunte energético, pero la dependencia actual de Rusia es mucho menor que hace unos años. Además, nuestra infraponderación en aeropuertos ayudó al comportamiento relativo de la cartera, mientras que la exposición a infraestructuras energéticas actuó de forma defensiva.

Cómo invertir en todo el espectro de influencia de la IA

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Foto cedidaJames Chen, gestor del fondo Allianz Global Artificial Intelligence, de Allianz Global Investors.

“La inteligencia artificial está impulsando el futuro de nuestro presente. No es ciencia ficción, ya está aquí facilitando la vida de la gente”. Así arranca la presentación de James Chen, gestor del fondo Allianz Global Artificial Intelligence, de Allianz Global Investors. Toda una declaración de intenciones sobre la influencia que va a tener esta revolución tecnológica en marcha y las implicaciones que va a tener en la inversión. 

De momento, Chen es consciente de que el desarrollo de la inteligencia artificial está en una fase muy temprana y aunque su boom es enorme, constata que la adopción real por parte de las empresas es aún baja. Incluso, muchas aún están experimentando, sobre todo, en lo relacionado con la autonomía de tareas, realización de contenido generativo y otras formas de productividad aumentada. Pero el potencial que tienen los inversores por delante en este terreno es muy amplio. 

Cómo tener la cartera expuesta a la IA

El fondo Allianz Global Artificial Intelligence ofrece a los inversores exposición a un amplio espectro de tecnologías y sectores que están abrazando el poder disruptivo de la inteligencia artificial. Desde infraestructura de IA -big data, internet de las cosas, semiconductores y equipos, cloud, telecomunicaciones y almacenamiento, entre otros- a sectores que utilizan la inteligencia artificial -entre ellos, agricultura, automóviles, aeroespacial, transporte, real estate o finanzas- pasando por las aplicaciones de IA, entre las que se encontrarían el software inteligente, deep learning, robótica, automatización o sistemas cognitivos, por poner solo unos ejemplos.

Un ámbito de actuación que se traduce en una elevada diversificación de la cartera, a través de un creciente universo de oportunidades a lo largo y ancho de los diferentes sectores de inversión. Así, infraestructura de IA incluye compañías en semiconductores, componentes electrónicos y sectores de infraestructura de software. Aquí tendrían cabida compañías como Nvidia, Broadcom, Taiwan Semiconductor, Lam Research…

Por su parte, el área de aplicaciones de IA contribuye a impulsar mayores niveles de automatización, una toma de decisiones más ágil y un ahorro significativo en los costes. En este sentido, incluye a firmas como Apple, Meta Platforms, Microsoft, Tencent, etcétera. Por último, las compañías que adoptan la IA en forma de economías de escala también tienen cabida en este fondo. Entre esas compañías estarían Caterpillar, Eli Lilly, JP Morgan Chase, Tesla…

El posicionamiento de la cartera del fondo, a marzo de este año, da prioridad al área de Infraestructura de IA en detrimento de la parte de aplicaciones: la primera ha pasado en un solo año de pesar el 32% al 56%, mientras que la segunda presenta una ponderación del 5%, muy inferior al 27% de hace un año.

Chen justifica este cambio en tan solo 12 meses en que la continua expansión de los centros de datos globales de inteligencia artificial es más acusada de lo que muchos inversores son capaces de apreciar. Y, si bien reconoce que la incertidumbre sobre el gasto en capital va a persistir, también observa muchos cuellos de botella en el desarrollo de esta nueva revolución industrial impulsada por la inteligencia artificial. Entre ellos, áreas de semiconductores y equipamiento relacionado con la inteligencia artificial; disrupciones energéticas o redes avanzadas.

En aplicaciones de inteligencia artificial, el experto apunta que la era de las aplicaciones estáticas está dando paso a los futuros “agentes autónomos colaborativos”, que pueden actuar, recordar contextos y adaptarse a cada situación de forma relativamente eficiente. Esta nueva “ola de aplicaciones inteligentes” conllevará más automatización y abre oportunidades de nuevas fórmulas de monetización. Estas incluyen desarrollos escalables en la inteligencia artificial de empresa y una inteligencia artificial de consumo que es cada vez más esencial en el día a día de los ciudadanos. 

Por último, las industrias que utilizan la inteligencia artificial se encuentran en las primeras fases de una verdadera adopción de la inteligencia artificial. Eso sí, el sentimiento de los inversores hacia los beneficiados por la inteligencia artificial está empezando a crecer entre las compañías que, tras haber adoptado la IA, son capaces de demostrar una mejora de la eficiencia y de los márgenes. Estas oportunidades “están subestimadas por los inversores” y representan una atractiva área de generación de alfa, según Chen. Aquí se incluirían los sectores financieros, salud, consumo e industriales, que “están empezando a ver incipientes beneficios de la aplicación de la inteligencia artificial”.

Posicionamiento geográfico y sectorial

Tecnologías de la información es el sector con más presencia en el fondo, con un peso del 55,36% que, en todo caso, está infraponderado con respecto al índice de referencia, donde representa el 63,2%. Industria, la segunda mayor posición, supone el 11,47%, más que el 5,64% del benchmark. 

Asimismo, Estados Unidos es el área geográfica más representada en el fondo, que, en todo caso, tiene una vocación de inversión global. Supone el 82% del fondo, por encima de su peso en el índice de referencia (un 75,59%). Taiwán y Países Bajos completan las tres principales áreas de actuación del fondo.

Robin Vince, CEO de BNY: «La IA no va a desplazar la magia humana, va a darnos superpoderes»

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BNY Investments celebró en Denver, Colorado, INSITE26, su conferencia anual para clientes de Pershing, el custodio y liquidador más utilizado por broker dealers y RIAs de América y líder indiscutible en el ámbito del wealth management en Latinoamérica y US Offshore. Más de 1.100 personas se dieron cita en el evento, un 25% de ellas vinculadas al ecosistema de estas regiones. En este marco, Robin Vince, CEO de la firma, hizo un diagnóstico sobre el estado de situación global: «Tenemos guerras, niveles récord de deuda pública y privada, turbulencias en materias primas, máximos históricos en renta variable e incertidumbre sobre la inflación. Y, por si fuera poco, revoluciones tecnológicas simultáneas: activos digitales e inteligencia artificial», remarcó.

Desde su posición de observatorio —BNY custodia 60 billones de dólares (trillions en nomenclatura anglosajona) y liquida 30 billones en bonos del Tesoro cada día—, Vince describió clientes que ya no buscan proveedores especializados sino socios capaces de sostener múltiples transformaciones al mismo tiempo.

Sobre la tecnología de registro distribuido (DLT, por sus siglas en inglés), el sistema que utiliza BNY para modernizar el sistema financiero tradicional, Vince apeló a la perspectiva histórica de una institución de 242 años. «Estamos pasando del libro contable clásico a algo mucho más multifacético», indicó. Sin embargo, rechazó una visión más extrema o exagerada sobre blockchain: la tokenización universal e inmediata no le parece probable. «Esto es una evolución generacional de cinco o diez años, a un ritmo diferente al de la IA«, sostuvo.

Lo que BNY quiere ser es el puente entre el mundo tradicional y el digital. El banco fue el primero entre las grandes entidades en ofrecer custodia nativa de Bitcoin, y opera hoy con stablecoins, tokenización de depósitos y valores. «Alguien tiene que volver a unir todos los hilos. Ese es nuestro trabajo», resumió. Con 4.000 millones de dólares de inversión tecnológica anual, la escala es lo que hace posible esa posición.

Eliza: la IA con nombre propio

Pocas semanas después del lanzamiento de ChatGPT, BNY tomó una decisión temprana: invertir antes de que la industria terminara de calibrar el fenómeno. El resultado es Eliza —por Elizabeth Schuyler Hamilton, esposa del fundador del banco—, una plataforma multiagente conectada a todos los grandes modelos del mercado que opera en tres niveles: productividad individual para los casi 50.000 empleados, automatización de procesos operativos complejos, y soluciones de IA ofrecidas directamente a clientes. «No hace falta que construyas tu propia IA. Nosotros construiremos la adecuada para ti dentro de nuestra plataforma», explicó Vince.

La advertencia sobre la autonomía también fue explícita. «Con las tecnologías más avanzadas hemos visto que pueden tener un poco de mente propia. Ceder el control total de tus activos a un agente no me parece realista por ahora», consideró.

En otro pasaje de su exposición, Vince rechazó de plano el paralelismo con el robo-advisor. «En el negocio que todos ustedes gestionan hay tres cosas que deben converger: buen asesoramiento, buena tecnología y la magia humana que nace de la relación. La confianza es un concepto humano. ¿Confiarás en la IA de la misma manera que confías en la persona que lleva años cuidando tu patrimonio y conoce a tu familia?», se preguntó. Lo que la IA sí hará, sostuvo, es multiplicar las capacidades del asesor. «Nos va a dar superpoderes para dar un asesoramiento más inteligente y hacer que las cosas parezcan fáciles porque la IA trabaja por detrás», destacó.

La voz de los clientes

El diagnóstico de Vince tuvo eco inmediato entre los asistentes al Summit. Clientes de Pershing con más de una década de relación coincidieron en señalar que la plataforma ha evolucionado desde su rol como custodio hacia algo más parecido a un integrador tecnológico.

«Llevo viniendo al INSITE más de veinte años y Pershing es el custodio más grande que tenemos. Para los clientes offshore no hay ninguna otra custodia que pueda compararse», señaló Rocío Harb, branch manager en Miami de IPG, firma que crece en estos momentos con foco en productos alternativos.

Sebastián Ballester Molina, socio de Insigneo, describió una relación que arranca en 2013 y que vio crecer a Pershing hasta consolidarse como referente indiscutido. «Hoy es número uno para Latam, número uno internacional. Y lo que estamos viendo ahora es que Pershing está buscando ser líder también en tecnología», planteó. Ariel Kay, managing partner de Safebay Capital, añadió la dimensión de integración: «Se ha consolidado como integrador de tecnologías y de servicios. Los líderes indiscutidos en Latinoamérica en custodia, y a nivel global también», agregó.

Carlos Martín, CEO de Bci Securities, ilustró cómo esa arquitectura permite construir negocio nuevo: «Estamos escalando las relaciones en SMAs (Cuentas de Gestión Individualizada) a través de Canvas. La idea es usar el conocimiento que tenemos en Chile para fabricar productos a medida aquí para clientes offshore», indicó. Martín señaló, además, que explora una colaboración más amplia con BNY a nivel de custodia local en Chile y Perú: «Tiene mucho sentido asociarse con el banco más antiguo de EEUU y el custodio más grande a nivel global», dijo.

José Andrés Martínez, global wealth Advisor de BBVA en Estados Unidos, aportó la lectura institucional: «Pershing BNY Mellon es nuestra entidad bancaria donde se custodian los activos de nuestros clientes. PAS es el broker dealer que provee la plataforma para que el cliente pueda ver sus posiciones y hacer su trading, siempre asesorado por nosotros como RIA (Asesoría Registrada de Inversiones)».

El boom de los alternativos en Latam obliga a replantear las reglas del juego financiero

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La industria de activos alternativos en América Latina está dejando de ser un segmento complementario para convertirse en uno de los principales motores de la evolución del sistema financiero regional.

El auge del crédito privado, la infraestructura, el capital privado y los activos reales ha comenzado a modificar las estrategias de asignación de portafolios de fondos de pensiones, aseguradoras, family offices y grandes inversionistas institucionales, al tiempo que obliga a reguladores y participantes del mercado a revisar las reglas bajo las cuales opera el ecosistema financiero.

Durante años, los mercados latinoamericanos estuvieron dominados por instrumentos tradicionales —renta fija gubernamental, deuda corporativa y acciones—. Sin embargo, la búsqueda de rendimientos superiores, la necesidad de financiar sectores con insuficiente acceso al crédito bancario y el crecimiento de las necesidades de infraestructura han abierto espacio para una expansión acelerada de los mercados privados.

La tendencia forma parte de un fenómeno global. Los activos bajo administración de la industria mundial de crédito privado pasaron de alrededor de 158.000 millones de dólares en 2010 a casi 2 billones de dólares a mediados de 2024, según estudios académicos recientes.

América Latina, la dinámica adquiere características propias

De acuerdo con el CFA Institute, la región enfrenta una brecha anual de financiamiento cercana a 650.000 millones de dólares en sectores como infraestructura, transición energética, logística y financiamiento corporativo. El limitado alcance de la banca tradicional y de los mercados públicos ha permitido que los fondos privados comiencen a cubrir parte de esa necesidad.

Aunque el crédito privado representa todavía menos del 1% del financiamiento corporativo regional, el crecimiento del segmento es evidente. Solamente los fondos especializados en deuda privada con estrategias enfocadas en América Latina levantaron alrededor de 800 millones de dólares en 2025, mientras que actores regionales como Patria, Darby International Capital y otros administradores locales han comenzado a desarrollar vehículos dedicados para este tipo de activos.

Infraestructura y activos reales desplazan al private equity tradicional

La transformación también se refleja en los flujos hacia activos reales. Datos de la Global Private Capital Association (GPCA) muestran que las inversiones de capital privado en mercados emergentes aumentaron 33% durante 2025 hasta alcanzar 150.300 millones de dólares. El crecimiento fue impulsado principalmente por infraestructura y crédito privado, que registraron máximos históricos de 43.900 millones y 22.300 millones de dólares, respectivamente. Ambos segmentos concentraron prácticamente la mitad del capital invertido.

La Asociación para la Inversión de Capital Privado en América Latina (LAVCA) señala que 2024 y la primera mitad de 2025 marcaron un año de inflexión para los activos reales en la región, con una creciente participación de deuda para infraestructura y vehículos vinculados con recursos naturales.

Entre las operaciones más relevantes sobresalen:

Patria Infrastructure Fund V, de Brasil, que levantó 2.355 millones de dólares.
BTG Pactual Brazil Timberland Fund II, con 1.240 millones de dólares.
CAF-AM Ashmore Colombia Infrastructure Debt Fund II, con 440 millones.
Ashmore Andean Fund III, con 420 millones.
Vinci Climate Change Fund, con 389 millones.
CIFI Sustainable Infrastructure Debt Fund, enfocado en América Latina, con 300 millones de dólares.

Los datos de LAVCA muestran además que en 2024 se registraron 65 fondos dedicados a América Latina con cierres de captación y 707 transacciones de capital privado divulgadas en la región.

Brasil encabeza la sofisticación; México y los países andinos aceleran

Brasil continúa siendo el mercado más desarrollado en activos alternativos, impulsado por la profundidad de sus fondos de pensiones, una mayor sofisticación del inversionista institucional y una regulación relativamente avanzada.

Gestoras como Vinci Compass administraban alrededor de 327.000 millones de reales al cierre de 2024 y captaron 1.100 millones de reales adicionales en el primer trimestre de 2025. Un elemento significativo es que aproximadamente 30% de los nuevos compromisos en deuda corporativa latinoamericana provienen ya de inversionistas internacionales.

México, Colombia, Chile y Perú también han incrementado su exposición a infraestructura, crédito privado y vehículos especializados, impulsados por la creciente necesidad de financiar proyectos de energía, transporte, digitalización y transición climática.

El nuevo desafío regulatorio

El crecimiento de los alternativos está obligando a replantear algunos principios fundamentales de supervisión financiera.

Entre los principales desafíos destacan:

Liquidez

La mayoría de estos instrumentos son ilíquidos y presentan horizontes de inversión de largo plazo, lo que genera potenciales descalces con las obligaciones de algunos inversionistas institucionales.

Valuación

La ausencia de mercados secundarios profundos dificulta la formación de precios y aumenta la dependencia de metodologías de valoración internas.

Transparencia

Los mercados privados suelen ofrecer menos información pública que los instrumentos listados, complicando las tareas de supervisión y administración de riesgos.

Concentración

La creciente participación de grandes administradores internacionales y el tamaño de algunos vehículos puede incrementar riesgos sistémicos.

Gobierno corporativo

La naturaleza de las estructuras privadas exige marcos más robustos en materia de conflictos de interés, revelación de información y protección a inversionistas.

Las preocupaciones no son teóricas. En los mercados desarrollados ya se observan episodios de estrés. Datos de RA Stanger muestran que las entradas de recursos hacia fondos de crédito privado orientados a inversionistas patrimoniales cayeron 45% en el primer trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior, reflejando una mayor cautela respecto a la valuación y la liquidez de estos instrumentos.

La región podría estar entrando en una nueva etapa financiera. Más que una moda pasajera, el crecimiento de los activos alternativos parece representar un cambio estructural en la forma en que América Latina financia su desarrollo.

La industria privada está comenzando a asumir funciones que históricamente correspondían a la banca y a los mercados bursátiles. El crédito privado financia empresas medianas; los fondos de infraestructura cubren déficits de inversión pública; y los activos reales se consolidan como una fuente de diversificación para los portafolios institucionales.

La consecuencia es que la arquitectura financiera regional está evolucionando desde un modelo dominado por mercados públicos hacia un ecosistema híbrido, en el que los mercados privados adquieren una relevancia creciente.

La gran interrogante para reguladores, administradores de fondos y supervisores en la región será si las reglas diseñadas para un sistema financiero del siglo XX son suficientes para una industria en la que los activos alternativos podrían convertirse en uno de los principales motores de crecimiento y asignación de capital durante la próxima década.

Invertir en materias primas: ¿Qué lugar ocupan en un fondo de inversión?

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Un fondo de inversión se compone en su mayoría de acciones y bonos, ya que las primeras generan mayores ganancias y los segundos ofrecen estabilidad, pero, para construir un portafolio verdaderamente diversificado, las materias primas o commodities juegan un papel fundamental, ya que representan activos vinculados al mundo físico y constituyen la base sobre la que operan múltiples industrias.

Son bienes como metales, alimentos y energía que se comercializan a nivel global. Invertir en ellos permite diversificar un portafolio, protegerse frente a la inflación y aprovechar tendencias estructurales de largo plazo.

Cuando el contexto se torna complejo es más común escuchar sobre los commodities. Por ejemplo, en contextos de guerra, tensiones comerciales o sanciones, las materias primas suelen convertirse en activos de refugio por su naturaleza física y global. Cuando las bolsas caen por temor a una recesión, el oro suele subir. Cuando la economía global frena, los precios del petróleo pueden descender… o dispararse, dependiendo de la geopolítica.

En general, estos activos suelen tener una baja correlación con acciones y bonos, lo que contribuye a generar mayor balance y reducir la volatilidad dentro de un portafolio. Por ello, pueden convertirse en un complemento estratégico, especialmente en periodos en los que los mercados tradicionales presentan caídas simultáneas, como ocurrió recientemente durante el aumento de las tensiones en Irán.

La inflación no suele afectar negativamente a los commodities; al contrario, pues cuando se eleva, los precios de las materias primas suelen subir, lo que puede ayudar a proteger el poder adquisitivo de un portafolio.

Es importante no perder de vista que, aunque la economía digital continúa fortaleciéndose, el mundo físico sigue siendo la base que sostiene el funcionamiento de todas las industrias. La digitalización, urbanización y avance de la Inteligencia Artificial que experimentamos son fenómenos que demandan materias primas como cobre, litio, alimentos y energía, lo que garantiza su demanda en el largo plazo.

Su carácter estratégico hace que estos activos sean relevantes dentro de un portafolio, siempre con una asignación estratégica y moderada que también contemple invertir no solo en petróleo y oro sino en una amplia gama de commodities.

Existen diversos índices que, al igual que el S&P 500, siguen el rendimiento de una cesta que agrupa distintos bienes físicos, de esta forma, los inversionistas pueden integrar materias primas a su portafolio de una manera simplificada.

Finalmente, es importante tener en cuenta que su integración en una estrategia de inversión dependerá también del perfil del inversionista y de sus objetivos, lo único cierto es que no considerar a las materias primas en un portafolio puede hacerlo menos resiliente. Dejarlas fuera de una estrategia es ignorar el contexto y factores estructurales muy relevantes, como la transición energética, la demanda de alimentos o la construcción de centros de datos, todos ellos escenarios que impulsan la demanda de diversos commodities.

Fondo de Ahorro de Panamá designa a Víctor Mojica Caballero como nuevo secretario técnico

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La Junta Directiva del Fondo de Ahorro de Panamá (FAP), el fondo soberano del país centroamericano, nombró a Víctor Mojica Caballero como nuevo secretario técnico de la institución, en sustitución de Abdiel A. Santiago M., quien ocupó la posición desde la creación del organismo en 2013.

El nombramiento, que será efectivo a partir del próximo 15 de junio, se produjo tras un proceso de selección apoyado por una firma internacional especializada en búsqueda de ejecutivos, en el que se priorizaron criterios como experiencia en gestión de activos, liderazgo en el sector financiero y gobierno corporativo.

Mojica Caballero llega al principal vehículo de ahorro soberano de Panamá con una trayectoria de más de 25 años en instituciones financieras reguladas, mercados de capitales, administración de inversiones y banca de inversión. A lo largo de su carrera ha ocupado posiciones de liderazgo en entidades internacionales y regionales como UBS AG, Bladex, Multibank y Banco Pichincha, entre otras.

En el ámbito académico, es licenciado en Contabilidad por la Universidad Santa María La Antigua (USMA), institución en la que también obtuvo una maestría en Administración de Empresas (MBA). Asimismo, cuenta con un Executive MBA en Banca y Finanzas por INCAE Business School.

Mario R. Amaya, presidente de la Junta Directiva del FAP, destacó que el nuevo secretario técnico reúne las características que el organismo buscaba para esta etapa, entre ellas una visión estratégica, una sólida reputación y un profundo conocimiento de los mercados financieros globales.

Por su parte, Mojica Caballero señaló que asume la responsabilidad con el compromiso de preservar la fortaleza institucional del fondo y continuar construyendo sobre las bases desarrolladas desde su creación.

El Fondo de Ahorro de Panamá fue establecido mediante la Ley 38 de 2012 con el objetivo de constituir un mecanismo de ahorro de largo plazo para el Estado y servir como instrumento de estabilización frente a emergencias nacionales o periodos de desaceleración económica severa. Al cierre de 2025, el patrimonio del fondo alcanzó 3.084,8 millones de dólares, consolidándose como uno de los fondos soberanos más relevantes de América Latina y un referente regional en materia de gobernanza y gestión disciplinada de inversiones.

La transición marca el relevo de la administración encabezada por Abdiel Santiago durante más de una década, periodo en el que el FAP fortaleció su estructura institucional y amplió sus activos hasta superar los 3.000 millones de dólares bajo administración.

Janus Henderson refuerza su equipo de US Offshore con un nuevo nombramiento

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Foto cedidaPedro Fernandes, Associate Director del equipo de US Offshore de Janus Henderson.

Janus Henderson ha anunciado el nombramiento de Pedro Fernandes como Associate Director dentro del equipo de US Offshore Client Group. Fernandes se incorporó a la firma el 1 de junio de 2026 y está basado en Florida, reportando a Paul Brito, Executive Director del Client Group North America Offshore.

En este cargo de nueva creación, Fernandes será responsable de fortalecer las relaciones existentes de Janus Henderson con clientes intermediarios mayoristas (wholesale), al tiempo que desarrollará nuevas alianzas en las regiones del noreste y sureste de los Estados Unidos.

Se incorpora a la firma procedente de Citi, donde pasó cuatro años ocupando diversos cargos, el más reciente como Assistant Vice President, acumulando una sólida experiencia en el mercado de US Offshore. Cuenta con una licenciatura en administración de empresas con especialización en finanzas y tecnología empresarial por la Universidad de Miami, y habla inglés, español y portugués con fluidez.

“Estamos muy complacidos de dar la bienvenida a Pedro a Janus Henderson. Combina una profunda experiencia en el mercado de US Offshore con una sólida trayectoria en la construcción de relaciones duraderas con los clientes. A medida que continuamos invirtiendo en talento de alta calidad, su enfoque orientado al cliente nos ayudará a satisfacer mejor las necesidades cambiantes de los inversores, fortalecer las alianzas en toda la región y respaldar la próxima fase de nuestro crecimiento en este mercado clave”, ha señalado Paul Brito, Executive Director del Client Group North America Offshore en Janus Henderson.

Según la gestora, el nombramiento de Pedro es la incorporación más reciente al equipo de US Offshore Client Group de Janus Henderson, tras la contratación de Franco Cassoni en abril de 2026.