El patrimonio a nivel global en ETFs de gestión activa alcanzó los 1,82 billones de dólares durante los diez primeros meses del año, lo supone un crecimiento del 55,2%. Según explican desde ETFGI, se trata de un nuevo récord, ya que supera el máximo anterior de 1,73 billones registrado en septiembre de 2025.
Siguiendo la dinámica del resto del año, los flujos hacia esta clase de vehículos se mantuvo muy positiva y, durante octubre, la industria global de ETFs activos registró entradas netas por 75.790 millones de dólares, lo que eleva las entradas netas en lo que va de año a un récord de 523.510 millones de dólares.
A la hora de analizar los flujos, las cifras muestran que los vehículos de renta variable y listados globalmente captaron 41.540 millones de dólares en entradas netas durante octubre, lo que eleva los flujos en lo que va de año a 298.070 millones de dólares, muy por encima de los 158.730 millones registrados en el mismo periodo de 2024. Mientras que los ETFs activos de renta fija registraron entradas de 28.000 millones de dólares en octubre, llevando el total acumulado en el año a 196.670 millones, frente a 111.900 millones a finales de octubre de 2024.
Además de los flujos, el aumento del patrimonio también se debió al comportamiento del mercado. “El S&P 500 subió un 2,34% en octubre, lo que sitúa su avance en el año en el 17,52%. Los mercados desarrollados, excluyendo Estados Unidos, avanzaron un 1,69% en octubre y acumulan una subida del 29,83% en lo que va de 2025, con Corea (18,88%) y Luxemburgo (6,71%) liderando las ganancias mensuales. Los mercados emergentes repuntaron un 1,71% en octubre y acumulan una ganancia del 24,50% en el año, impulsados por el sólido comportamiento de Taiwán (8,60%) y Hungría (8,41%)”, destaca Deborah Fuhr, socia directora, fundadora y propietaria de ETFGI.
Protagonistas de la industria
“Las fuertes entradas se pueden atribuir a los 20 principales ETFs/ETPs activos por nuevos activos netos, que en conjunto captaron 27.840 millones de dólares durante octubre. Akre Focus ETF (AKRE US) recogió 10.820 millones de dólares, el mayor flujo neto individual”, añaden desde la firma.
Según los datos recogidos por ETFGI, Dimensional es el mayor proveedor de ETFs activos a nivel mundial, con 243.560 millones de dólares en activos y una cuota de mercado del 13,4%. En segundo lugar se encuentra JP Morgan Asset Management con 239.880 millones de dólares (13,2%), seguido de iShares con 106.740 millones de dólares (5,9%). En conjunto, estos tres principales proveedores —de un total de 629— representan el 32,5% de los activos en ETFs de gestión activa a nivel mundial, mientras que cada uno de los 626 proveedores restantes cuenta con una cuota de mercado inferior al 6%.
Brown Brothers Harriman, uno de los bancos de inversión privados más antiguos y grandes de Estados Unidos, ha identificado tres grandes tendencias que están marcando el futuro de la industria de la gestión de activos: el auge de los ETFs y los mercadosprivados, la creciente importancia de la educaciónfinanciera ante la “retailización” de los fondos privados, y el papel central que está cobrando el riesgode divisas en un entorno geopolítico incierto.
Los ETFs y los mercados privados: los innovadores
Los inversores están mirando más allá de las carteras tradicionales de renta fija y variable en busca de mayores retornos, diversificación y protección frente a la inflación. BBH observa una fuerte demanda de productos líquidos vinculados a los mercados privados y un crecimiento sostenido del mercado de ETFs, especialmente de los ETFs activos.
“La mayoría de las conversaciones que mantenemos con clientes interesados en lanzar productos giran en torno a ETFs activos o inversiones basadas en mercados privados. En nuestra última encuesta a 500 inversores institucionales y asesores de patrimonio, el 91% manifestó su intención de aumentar su exposición a alternativas en mercados privados en los próximos dos años. En Europa, los productos semilíquidos y los fondos europeos de inversión a largo plazo (ELTIF) también están ganando protagonismo”, afirma Killian Lonergan, director de Distribution Intelligence en BBH.
BBH destaca que los gestores de activos deben tomar decisionesinformadas sobre su gama de productos y su estrategia de distribución, teniendo en cuenta los distintos tipos de inversores, canales de venta y regulaciones locales, para evitar obstáculos y aprovechar las oportunidades de crecimiento.
“Retailización” de los mercados privados
En Europa, los cambios políticos y regulatorios están impulsando una mayor participación del público general en los mercados de capitales. BBH considera que este proceso de “democratización” de las inversiones requiere una educación financiera más profunda para fomentar la inversión y proteger al inversor minorista.
“La Unión Europea busca fomentar la participación ciudadana en los mercados de inversión mediante iniciativas como la Saving and Investment Union (SIU), con el objetivo de reducir la brecha en la financiación de pensiones, facilitar la jubilación y estimular el crecimiento económico. La apertura de los mercados privados a los inversores minoristas está ganando terreno rápidamente”, explica Adrian Whelan, director de Market Intelligence en BBH.
Victoria Kelly, jefa de gabinete de Fidelity International, añade: “La educación del inversor, especialmente a través de los asesores financieros, sigue siendo un desafío para toda la industria. Aunque existe apetito inversor, los productos que combinan inversiones líquidas e ilíquidas deben explicarse con claridad. Es fundamental equilibrar la simplicidad para el cliente con la gestión del riesgo”.
BBH advierte que no solo los inversores finales, sino también los asesores y distribuidores, necesitan una mejorformación sobre cómo funcionan estos productos, sus condiciones de liquidez y los procesos de distribución. “La distribución de fondos es un deporte de equipo”, señalan.
El riesgo de divisas cobra protagonismo
El aumento de la incertidumbregeopolítica y las tensionescomerciales están reduciendo la dependencia global del dólarestadounidense, generando volatilidad en los mercados de divisas. Esto tiene efectos directos sobre los fondos de inversión transfronterizos.
Kelly subraya: “Los recientes movimientos en los mercados de divisas han tenido un gran impacto en el sector de los fondos. La gestión del riesgo de tipo de cambio se ha vuelto esencial. Los gestores deben adaptar sus productos a diferentes necesidades de divisa, y la demanda de clases multimoneda está creciendo con fuerza”.
Para BBH, ofrecer clases de participación en múltiples divisas amplía el alcance de los gestores hacia redes de distribución más amplias. Además, muchos están incorporando estrategias de cobertura de divisas para mitigar la volatilidad y proteger a los inversores. En el ámbito de los productos semilíquidos, los programas de cobertura de FX se están diseñando para optimizar la liquidez y alinear los flujos de caja.
“La inversión pasiva ya no es solo una estrategia: está transformando silenciosamente los mercados, inflando las valoraciones y creando riesgos sistémicos que la mayoría de los inversores no ven venir”, afirma Guy Wagner, Chief Investment de BLI – Banque de Luxembourg Investments. Con estas palabras, Wagner abre de nuevo el debate sobre los riesgos asociados a la gestión pasiva.
En su experiencia, pocas tendencias han transformado las finanzas modernas de manera tan profunda como el auge de la inversión pasiva. “Con sus promesas de bajo coste, diversificación y rentabilidades fiables a largo plazo, se ha convertido en la estrategia predeterminada para millones de inversores minoristas e institucionales. Durante la última década, los fondos indexados y los ETFs han recibido flujos de entrada constantes, mientras que los gestores activos han sufrido reembolsos sostenidos”, comenta.
Del mismo modo, reconoce que la inversión pasiva ofrece beneficios innegables: “Democratiza el acceso a los mercados financieros, permitiendo que los inversores comunes posean carteras diversificadas a un coste mínimo. Sin embargo, advierte que su rápido crecimiento ilustra una paradoja económica clásica: la “falacia de la composición”, la creencia errónea de que lo que es racional para un individuo es necesariamente bueno para el sistema en su conjunto.
“Para un inversor individual, comprar un fondo indexado tiene sentido. Pero cuando la mayoría lo hace, el mecanismo que mantiene eficientes a los mercados —el descubrimiento activo de precios— empieza a erosionarse. Si una persona se pone de pie en un concierto, ve mejor. Si todos se ponen de pie, la visión no mejora para nadie. De la misma manera, cuando todos invierten de forma pasiva, el resultado colectivo puede ser una menor eficiencia y precios distorsionados. Aunque las estrategias pasivas son eficientes a nivel individual, su dominio colectivo introduce riesgos profundos, a menudo ocultos, que amenazan los mismos cimientos de los mercados modernos”, argumenta Wagner.
Las suposiciones detrás de la inversión pasiva
Según la reflexión que lanza Wagner, la inversión pasiva se apoya en dos creencias centrales: eficiencia del mercado -los precios reflejan toda la información disponible, por lo que intentar batir al mercado es inútil-, y neutralidad del mercado -la inversión pasiva no afecta de manera significativa a los precios-.
En su opinión, ambas suposiciones son erróneas. “La inversión pasiva trata los precios como sagrados, como si siempre representaran el valor real de una empresa. Esta suposición es discutible incluso en el mejor de los casos. Pero solo se cumple realmente cuando los mercados están dominados por participantes activos que analizan compañías, cuestionan valoraciones y corrigen ineficiencias. Cuando la participación activa disminuye, los mercados pierden esta función autocorrectora y se vuelven menos eficientes”, explica respecto a la suposición de mercados eficientes.
Respecto a la segunda premisa, considera que gestores pasivos “moldean” el mercado, no lo “reflejan”. “Cuando miles de millones de dólares entran o salen de los fondos indexados, estos mueven simultáneamente cestas enteras de acciones, amplificando las oscilaciones del mercado y contribuyendo a movimientos sincronizados de precios”, argumenta Wagner.
En su opinión a menudo se retrata a las estrategias pasivas como estáticas, “pero en realidad implican compras y ventas constantes impulsadas por entradas de dinero de los inversores, reembolsos, inclusiones y exclusiones en índices, y rebalanceos periódicos. Estas operaciones mecánicas pueden mover los precios de forma considerable. La inversión pasiva no es “dejar hacer”: es algorítmica, refleja patrones y es procíclica”, añade.
Los riesgos ocultos de la inversión pasiva
Para Wagner estos fallos importaban poco cuando los fondos pasivos representaban una pequeña parte del mercado. “Ahora que dominan, sus debilidades estructurales exponen a los inversores —y al sistema— a una serie de riesgos”, afirma. En este sentido, el Chief Investment de BLI – Banque de Luxembourg Investments identifica diez riesgos:
Erosión del descubrimiento de precios: cuando los flujos pasivos representan la mayor parte de las compras y ventas, quedan menos participantes para determinar cuál es el verdadero valor de una empresa. La capacidad del mercado para valorar a las compañías según sus méritos se debilita, lo que conduce a correcciones más violentas cuando, de forma puntual, las órdenes activas logran imponerse a los flujos pasivo
Aumento de las valoraciones y bucles de retroalimentación: La ponderación por capitalización bursátil garantiza que los fondos pasivos asignen más capital a las empresas cuyas cotizaciones ya han subido, independientemente de sus fundamentales. Este efecto momentum perpetúa la sobrevaloración, ya que el capital persigue de forma continua el tamaño y el precio.
Mayor correlación: A medida que la inversión pasiva se expande, también aumenta la correlación entre las acciones. Los fondos que replican índices invierten en los mismos valores de gran capitalización, independientemente de las características y el rendimiento individual de las empresas, lo que provoca que los precios de distintos sectores se muevan al unísono. Esto erosiona la diversificación, precisamente el beneficio que muchos inversores buscan.
Concentración del mercado: A medida que los fondos pasivos replican estos índices, canalizan una cantidad desproporcionada de capital hacia las mismas pocas empresas. Lo que parece ser diversificación es, a menudo, una exposición concentrada a las mismas compañías dominantes.
La ilusión de liquidez: Muchas acciones de gran capitalización son mucho menos líquidas de lo que su capitalización bursátil sugiere, ya que una parte significativa de su free float permanece bloqueada dentro de vehículos pasivos. En momentos de tensión, las ventas de los fondos indexados pueden superar a los compradores, desencadenando fuertes caídas en los precios.
Demanda sintética y exposición a derivados: La demanda pasiva a menudo supera la oferta de acciones disponibles. Para mantener la exposición, los fondos pueden recurrir a derivados como los futuros en lugar de comprar las acciones subyacentes. En efecto, múltiples inversores pueden “reclamar” la propiedad de la misma exposición subyacente. Esta estructura sintética introduce apalancamiento y crea una peligrosa ilusión de liquidez.
Riesgo sistémico: Los productos pasivos prometen liquidez diaria a los inversores, pero en la práctica sus activos subyacentes pueden volverse ilíquidos.
Distorsión de la narrativa: A medida que se deteriora el descubrimiento de precios, los mercados pasan cada vez más a crear los fundamentales en lugar de reflejarlos. Las subidas en las cotizaciones generan narrativas optimistas que luego justifican nuevas subidas de precio: una lógica circular que desvincula las valoraciones de la realidad.
Señales de mercado y política: Los responsables de política económica pueden extraer conclusiones engañosas sobre el estado de la economía a partir de lo que, en realidad, son simples reasignaciones mecánicas de cartera.
Riesgos de gobernanza: Un pequeño número de gestoras de activos controla ahora la mayoría de los activos pasivos a nivel global. El resultado es un poder concentrado con una responsabilidad diluida, y decisiones de gobierno que pueden priorizar los rendimientos a corto plazo frente a la creación de valor a largo plazo.
Los bancos centrales, entre ellos la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y varios responsables de la política monetaria de mercados emergentes, están recortando los tipos de interés y llegando al final de sus ciclos de flexibilización con tipos neutrales, y con ello, están poniendo las bases de un nuevo escenario para 2026.
En opinión de François Rimeu, estratega senior de Crédit Mutuel Asset Management, los riesgos de inflación siguen estando ampliamente contenidos, incluso en EE.UU., donde las expectativas se han mantenido estables, brinda a los bancos centrales margen para mantener una postura acomodaticia, proporcionando un mayor respaldo a los activos de riesgo.
Ahora bien, los expertos de las gestoras destacan que pese a esta convergencia, cada institución monetaria mantiene su propio ritmo. “Las trayectorias de política monetaria están desalineadas. Por otro lado, el Banco Central Europeo se mantiene a la espera, el Banco de Japón está decidido a subir los tipos de interés en algún momento, por lo que las distintas direcciones de los tipos generarán oportunidades en algunos mercados. En el Reino Unido, un recorte en diciembre parece cada vez más probable, mientras que en Estados Unidos el panorama es menos claro”, resume Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments.
La cuestión del balance
Según las gestoras internacionales, los tipos de interés no son lo único que avanza a diferente ritmo, también lo hace la reducción y evolución de su balance. En concreto la Fed se apresura a detener la Q, el BCE mantiene su eslogan gastado, pero válido; y el BoJ sigue esperando a los salarios.
Según explican desde Robeco, la reducción del balance de la Fed ha estado causando algunos problemas («blues») en EE.UU. “Las condiciones del mercado monetario se han endurecido, lo que ha llevado a la Fed a decidir poner fin a su programa de endurecimiento cuantitativo (QT) a partir del 1 de diciembre. Esperamos que, a partir de principios de 2026, la Fed comience compras de gestión de reservas (RMP, por sus siglas en inglés) y vuelva a expandir su balance en línea con el crecimiento del PIB nominal. Esto debería aliviar parte de la presión sobre los tipos de interés a corto plazo, que prevemos sigan cayendo en los próximos meses y trimestres, incluso si hay una pausa en las subidas de tipos en diciembre”, apuntan.
Mientras tanto, consideran que la reducción del balance del BCE ha ido funcionando sin problemas: “En un discurso reciente, la integrante del Consejo de Gobierno, Isabel Schnabel, expuso sus planes para futuros ajustes del balance. Ella considera la reducción de tenencias de bonos como un proceso de normalización cuantitativa (QN, por sus siglas en inglés), no de endurecimiento cuantitativo (QT). Schnabel no tiene intención de detener este proceso, y es probable que su visión refleje la de una coalición más amplia dentro del Consejo”.
En contraste, el Banco Popular de China prefiere impulsar su balance y en octubre, el PBoC anunció la reanudación de las compras de bonos del gobierno chino (CGB) para limitar los rendimientos y estimular la economía.
En opinión de Robeco, quizá el «blues» del balance en su forma más pura se esté sintiendo en Japón. “El balance del Banco de Japón lleva más de un año reduciéndose y está programado para disminuir a un ritmo cada vez más rápido durante los próximos dos años. La combinación de subidas de tipos y una menor influencia del BoJ en los bonos del gobierno japonés (JGB) ha impulsado los rendimientos al alza. Vigilaremos esto de cerca, ya que el nuevo gobierno de Takaichi ha expresado su preferencia por políticas monetarias y fiscales más laxas”, concluye la gestora.
En medio de un universo en expansión de nuevos productos de inversión, clases de activos y estrategias, los ETFs desempeñan un doble papel en las carteras de los inversores: sirven como bloques de construcción de bajo coste y como punto de entrada flexible para exponerse a áreas más especializadas. Y tienen como principales defensores al grupo de los Milenials.
Según el estudio “ETFs and Beyond” de Schwab Asset Management de 2025, los millennials siguen mostrando un interés desmesurado por los ETFs y son los primeros en adoptar nuevas categorías de productos y estrategias. Los millennials tienen en mente aumentar sus inversiones en ETFs a un año vista más que otras generaciones y son los más propensos a considerar la posibilidad de invertir toda su cartera en fondos cotizados. Los millennials están más interesados en invertir en una amplia gama de ETFs especializados, incluidos los de criptomonedas al contado (44%) y los de acciones individuales (43%).
Los inversores millennials en ETFs también se muestran entusiastas con respecto a los mercados y su enfoque de la inversión. Son los más propensos a afirmar que tienen las habilidades necesarias para superar al mercado -Millennials: 69%; Generación X: 53%; Baby boomers: 36%- y a adoptar un enfoque táctico de la inversión -milenials: 54%; generación X: 44%, baby boomers: 29%). Los boomers presentan un perfil de buy & hold -milenials: 46%; generación X: 56%; baby boomers: 71%-.
“Los milenials han adoptado los ETFs como su producto de inversión preferido para generar riqueza”, asegura David Botset, Managing Director, Head of Strategy, Innovation and Stewardship de Schwab Asset Management. El experto añade que a medida que llegan al mercado ETFs cada vez más complejos y especializados, “será importante que los milenials, que suelen adoptar un enfoque táctico a la hora de invertir, piensen en sus objetivos a largo plazo y elijan productos que les ayuden a mantener sus inversiones a lo largo de los ciclos del mercado”.
La posición de los inversores en ETFs
Schwab Asset Management, en colaboración con Logica Research, realizó una encuesta on line a 2.000 inversores particulares de entre 25 y 75 años con al menos 25.000 dólares en activos invertibles. De ellos, 1.000 habían comprado o vendido ETFs en los últimos dos años (inversores en ETF) y 1.000 nunca habían comprado o vendido ETFs o no lo habían hecho en los últimos dos años (inversores no relacionados con ETFs).
El estudio muestra que la mayoría de los inversores en fondos cotizados (62%) se plantean invertir toda su cartera en ETFs, y la mitad (50%) admite que podría invertir íntegramente en ETFs en los próximos cinco años. Unas intenciones que demuestra una creciente afinidad y confianza en estos productos para satisfacer una amplia gama de necesidades de inversión.
Al mismo tiempo, muchos encuestados están descubriendo los ETFs. La mayoría de los inversores en fondos cotizados (66%) que respondieron al último estudio de Schwab Asset Management comenzaron a invertir en ETFs en los últimos cinco años.
Los resultados del estudio subrayan que los bajos costes y la accesibilidad son factores clave del impulso actual que está impulsando la adopción de los ETFs por parte de los inversores: los inversores en ETF coinciden de forma abrumadora (94%) en que estos vehículos ayudan a mantener bajos los costes de sus carteras. Algo más de la mitad (53%) describe la asignación de su cartera como principalmente “básica”, con algunos ETFs tácticos/especializados. Aproximadamente la mitad está totalmente de acuerdo en que los ETFs les permite probar estrategias más especializadas o específicas, independientes de su cartera a largo plazo (49%), o invertir en clases de activos a las que normalmente no tendrían acceso (46%).
“El mundo de la inversión está experimentando una rápida transformación a medida que los inversores particulares acceden a nuevas clases de activos, estrategias de inversión y vehículos. Los inversores en ETFs están a la vanguardia de este panorama en evolución. Utilizan los ETFs, que ahora superan en número a las acciones individuales en Estados Unidos, no solo para inversiones básicas de bajo coste en carteras, sino también para explorar el universo en expansión de las oportunidades de inversión”, afirma Botset.
Carteras básicas y de exploración
Los inversores en fondos cotizados tienen previsto añadir tanto ETFs indexados (66%) como ETFs activos (65%) a sus carteras durante el próximo año. Muchos también están interesados en explorar tipos de productos especializados y clases de activos nicho. El interés por la renta fija, como lo demuestran los fuertes flujos hacia los ETFs de renta fija en los últimos años, sigue siendo un punto central, ya que el 40% de los encuestados tiene previsto aumentar sus asignaciones a renta fija. En comparación con 2024, más inversores en ETFs quieren invertir en renta fija porque prevén un entorno de tipos de interés altos en el futuro inmediato (48%, frente al 37% anterior).
En general, los inversores en ETFs esperan financiar nuevas inversiones en fondos cotizados vendiendo fondos de inversión, acciones y bonos individuales, e invirtiendo dinero nuevo, por ejemplo, efectivo nuevo o aportaciones aún no invertidas.
Aumento del interés por los ETFs
El entusiasmo por los ETFs sigue siendo alto: la mayoría (61%) aumentó sus asignaciones a ETFs en 2025, y tres cuartas partes (75%) de los encuestados se mostró propenso a comprar un fondo cotizado en los próximos dos años. Los inversores en ETF también confían en su uso, y muchos planean invertir más dinero en ETF en respuesta a las tendencias económicas y de mercado previstas.
Nuevos inversores en ETFs
Los nuevos inversores en ETF (aquellos que comenzaron a invertir en ETF en los últimos cinco años) suelen estar deseosos de invertir más en estos productos. También suelen ser más jóvenes: el 49% de los nuevos inversores en ETFs son millennials, frente al 34% de los inversores en ETFs con más experiencia. A pesar de ser relativamente nuevos en esta categoría, ya han dedicado una parte similar de su cartera a estos productos que sus homólogos con más experiencia. Mientras tanto, sigue habiendo un gran interés entre los inversores que no invierten en ETF por pasarse a ellos. Aproximadamente la mitad (48 %) de los inversores que no invierten en ETF probablemente considerarán la posibilidad de comprar ETFs en los próximos dos años.
«Los ETF ya no son una novedad, pero aún tienen un largo camino por recorrer en lo que respecta al conocimiento y la adopción por parte de los inversores», afirmó Botset. «Cada vez más inversores están descubriendo las ventajas potenciales de los ETF, entre las que se incluyen las bajas comisiones, la eficiencia fiscal y la negociabilidad, y creemos que eso está impulsando un crecimiento récord de la categoría año tras año y una innovación continua de los productos».
Cómo eligen los inversores los fondos cotizados
El coste total sigue siendo el factor más importante que tienen en cuenta los inversores a la hora de seleccionar ETF (5 %), aunque le siguen de cerca otros factores, como la reputación del proveedor (55%), la rentabilidad histórica (53%), el historial del gestor de la cartera (53%) y la capacidad del fondo cotizado para replicar su índice (52%). La preferencia de los inversores por los ETFs indexados o los gestionados activamente depende de la clase de activos.
A la hora de decidir entre comprar un ETF activo o un ETF indexado, los inversores afirman que considerarían la compra de un ETF gestionado activamente cuando este tuviera el potencial de superar al rendimiento de un ETF indexado tradicional (63%) o de acceder a estrategias alternativas o clases de activos que normalmente no están disponibles a través de los ETF indexados (51%).
“Los inversores en ETF se han vuelto más sofisticados en la forma de evaluar los productos que eligen y tienen en cuenta muchos factores, pero el coste sigue siendo el más importante”, comentó Botset, que entiende que aunque los inversores saben que mantener los costes bajos tiene un impacto significativo en la rentabilidad y los resultados a largo plazo, “se interesan por estrategias especializadas y clases de activos novedosas, se centran en mantener bajos los costes de sus carteras”.
Las tierras raras se han tornado esenciales para la evolución de la economía global. Son clave para una amplia gama de aplicaciones, desde vehículos eléctricos, aerogeneradores y robótica, hasta drones y aviones de combate. No es exagerado decir que son el núcleo de la competencia económica y militar entre naciones.
Las grandes economías mundiales son muy conscientes de ello. Estados Unidos, por ejemplo, está introduciendo medidas cada vez más radicales para poner en marcha la producción de tierras raras fuera de China, lo que ha provocado un repunte de las acciones de las empresas mineras de este tipo de metales.
¿Qué son las tierras raras?
La denominación «tierras raras» no es del todo exacta, ya que estos metales pesados blandos, de color blanco plateado brillante, son relativamente abundantes. Sin embargo, el escandio, el itrio y los 15 lantánidos no están presentes como metales puros, sino solo en compuestos difíciles de aislar y purificar. Refinarlos es un proceso complejo y con un alto impacto medioambiental.
En VanEck explican que mientras Estados Unidos y Europa dejaron de lado este tipo de metales durante muchos años, la industria de procesamiento a bajo coste de China se hizo con el mercado. “En los últimos años, esto ha planteado cada vez más problemas a los demás países, ya que las tierras raras son esenciales para la creciente electrificación de la economía mundial asociada a la inteligencia artificial y la transición energética”, aseguran en la firma.
El argumento de inversión
La avidez mundial por invertir en tierras raras ha aumentado debido a que estos metales son ahora cruciales para la seguridad nacional, las energías limpias y la política industrial. Estados Unidos, Europa, Japón y Australia están actuando para garantizar las cadenas de suministro con financiación directa, incentivos fiscales y garantías de adquisición. En VanEck citan como ejemplo de ello la adquisición en julio, por parte del Departamento de Defensa estadounidense, de una participación del 15% en MP Materials, el mayor productor estadounidense de tierras raras.
“Los inversores ven crecer la demanda de tierras raras con el respaldo de las políticas públicas. Son un componente esencial del hardware de la inteligencia artificial y de las tecnologías de energías limpias, como el almacenamiento en red, la energía eólica y los vehículos eléctricos, así como de los sistemas avanzados de defensa, incluido el avión de combate F-35”, aseguran.
Diversificación
Pese a este favorable viento de cola para la inversión en estos metales, en la firma aseguran que “invertir en minería de tierras raras y en otras empresas de la cadena de suministro sigue siendo arriesgado por motivos geopolíticos, perturbaciones comerciales, nuevas restricciones a las exportaciones o por la inestabilidad política en los principales países productores”. Asimismo, la firma apunta que la ejecución de proyectos también conlleva un riesgo, “ya que algunas empresas del sector dependen de tecnologías no contrastadas, complejos procesos de autorización y de la continuidad de las ayudas públicas”. Por esta razón, “la diversificación entre empresas resulta clave”.
Para posicionarse en este sector existen ETFs con alta diversificación en sus posiciones, además de dar rentabilidad extra a las carteras de los inversores.
El VanEck Rare Earth and Strategic Metals UCITS ETF cuenta con más de 20 posiciones repartidas en nueve países. Su índice de referencia es el MVIS Global Rare Earth/Strategic Metals Index, que sigue la evolución del segmento global de tierras raras y metales estratégicos e incluye empresas con al menos el 50% de sus ingresos procedentes de tierras raras/metales estratégicos.
WisdomTree, por su parte, cuenta con el WisdomTree Strategic Metals and Rare Earths Miners UCITS ETF, cuyo índice subyacente es el WisdomTree Strategic Metals and Rare Earths Miners Index. La exposición del fondo está centrada en empresas que aprovechan el crecimiento del uso de metales para la transición energética y que cumplen los criterios ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza) de WisdomTree. El análisis para la selección de compañías en la estrategia la llevan a cabo expertos en la cadena de valor de los metales para la transición energética.
Con todo, la firma admite que al tratarse de empresas de mayor potencial de crecimiento, como las que participan en megatendencias, suelen cotizar con valoraciones más altas, por lo tanto, “el inversor debe tener en cuenta el riesgo que conllevan las valoraciones más altas como parte de cualquier decisión de inversión”.
Tras una pausa de 9 meses en su ciclo de recorte de tipos, la Reserva Federal (Fed) reanudó recientemente la relajación monetaria, con recortes en septiembre, octubre y noviembre de 2025 en respuesta a las señales de un debilitamiento del mercado laboral.
Si bien las esperanzas anteriores de recortes de tasas más agresivos no se han materializado por completo, en parte, debido a una inflación más rígida bajo Trump 2.0, la Fed todavía está en camino de reducir las tasas hasta 2025 y 2026, aunque a un ritmo mucho más lento de lo que se predijo en 2024. Los mercados de futuros anticipan ahora sólo 78 puntos básicos (pb) de recortes de tipos en los próximos 12 meses, lo que sitúa el tipo efectivo de los fondos federales en aproximadamente el 3,00%, desde el 3,87% actual.
Ante la perspectiva de unos tipos de interés más bajos, los inversores podrían hacerse las siguientes preguntas:
¿Debería cambiar los bonos de corta duración por bonos de larga duración? Si mantengo una asignación a corta duración, ¿qué sectores podrían adaptarse mejor a mis objetivos de inversión? ¿Los bonos de alta calidad a tipo variable deberían seguirán constituyendo una asignación estratégica en mi cartera de renta fija?
¿Por qué debo mantener una asignación a corta duración durante un ciclo de recortes de tipos?
Históricamente, la mayor parte del descenso de los rendimientos a largo plazo se ha producido antes de que la Fed comience a aplicar recortes, no después (es decir, los rendimientos a largo plazo generalmente se mueven en previsión de recortes de tipos). El ciclo actual no es una excepción, ya que el rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años subió al 3,62% en septiembre de 2024 antes de retroceder a alrededor del 4,1% en noviembre de 2025.
Si bien los rendimientos a largo plazo podrían seguir subiendo, el mercado anticipa que no lo harán a menos que entremos en recesión o la inflación caiga mucho más de lo esperado. Como se muestra en el Gráfico 1, se proyecta que los rendimientos a corto plazo caigan durante el próximo año, con pocos cambios en los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 y 30 años.
¿Qué significa esto para los inversores?
1. Creemos que los inversores no deberían rotar indiscriminadamente de los bonos de duración corto a largo plazo simplemente porque la Fed está recortando. Los inversores que lo hagan podrían sentirse decepcionados si los rendimientos a largo plazo no disminuyen tanto como esperan. Mantener una asignación a corta duración añade diversificación, al tiempo que está mejor posicionado en caso de que los rendimientos a largo plazo aumenten o se mantengan dentro de un rango debido a primas a plazo más altas debido a los grandes déficits fiscales y las mayores expectativas de inflación.
2. Creemos que los inversores deberían seguir apoyándose en los atractivos rendimientos en el extremo corto de la curva de tipos. En ausencia de una recesión, se espera que los recortes de tasas sean lentos y graduales durante los próximos 12 meses, respaldando un entorno de tasas más altas durante más tiempo que apoye la renta fija de corta duración.
3. Los inversores preocupados por una recesión podrían complementar sus tenencias de corta duración con un activo de mayor duración que prácticamente no conlleve riesgo de crédito, como los valores respaldados por hipotecas (MBS) de agencia, para proporcionar cierta defensa de la cartera.
¿Qué opciones tienen los inversores para llenar su grupo de corta duración?
A medida que los tipos han subido en los últimos años, los inversores han acudido en masa a los bonos corporativos de corta duración o a los fondos de tesorería/mercado monetario para llenar su grupo de corta duración. Sin embargo, aunque los rendimientos son tentadores, creemos que estos sectores podrían no ser la opción óptima.
De acuerdo con nuestro análisis, es probable que los inversores estén mejor atendidos con una asignación a obligaciones de préstamos garantizados (CLO) con calificación AAA, por las siguientes razones:
1. La rentabilidad del diferencial es importante, especialmente cuando los tipos bajan
Históricamente, las CLO AAA han pagado un diferencial de crédito más alto (o ingresos adicionales por encima del tipo exento de riesgo) que los bonos corporativos de crédito global (IG) de corta duración y el efectivo. En promedio, entre octubre de 2015 y octubre de 2025, las CLO AAA pagaron 140 puntos básicos adicionales sobre la tasa tipo libre de riesgo, en comparación con 56 puntos básicos para los bonos corporativos IG de corta duración y 0 puntos básicos para los fondos de efectivo/liquidez/mercado monetario.
Como se muestra en el Gráfico 2, estas diferencias de diferencial podrían parecer menos significativas cuando los tipos se sitúan en torno a sus máximos de varias décadas. Sin embargo, cuando los tipos comiencen a bajar, los ingresos adicionales pagados por las CLO AAA llegarán a representar una mayor proporción del rendimiento total y también ayudarán a los inversores a seguir percibiendo ingresos periódicos incluso si los tipos hipotéticamente llegan a cero.
Por el contrario, los fondos del mercado monetario y de efectivo no pagan nada cuando los tipos llegan a cero, lo que deja a los inversores sin un flujo de ingresos en sus posiciones de corta duración.
Como se muestra en el Gráfico 3, el diferencial de crédito adicional pagado por las CLO AAA se ha traducido en mayores rentabilidades totales acumuladas en comparación con los corporativos IG de corta duración y el efectivo.
2. Los rendimientos más altos no tiene por qué venir a costa de una menor calidad crediticia
A nivel del índice, las CLO AAA presentan una mayor calidad crediticia que los bonos corporativos IG de corta duración. Los inversores pueden aumentar el rendimiento y, a la vez, mejorar la calidad crediticia general de sus carteras incorporando una asignación a obligaciones CLO AAA.
3. El precedente del ciclo de recortes de tipos de 2019
En nuestra opinión, a los inversores que siguen preocupados por la corta duración en un entorno de descenso de tipos les podría interesar comparar el entorno actual con el segundo semestre de 2019, el ciclo de recortes de tipos más reciente.
La Fed realizó tres recortes de tipos de 25 puntos básicos cada uno durante el segundo semestre de 2019, situando su tipo de referencia del 2,5% al 1,75% a finales de año. (Posteriormente, en marzo de 2020, la Fed los rebajó a cero con la aparición de la COVID-19).
En ese momento, la curva de tipos estaba ligeramente invertida (la inversión de 3 meses frente a 10 años alcanzó un máximo de -51 puntos básicos), y los recortes de tasas de la Fed resultaron en el aplanamiento de la curva. Actualmente, también prevemos que la curva de tipos se pronuncie desde su posición relativamente plana a medida que la Fed avanza prospectiva/a plazo con recortes de tasas.
Como se muestra en el Gráfico 5, las CLO AAA continuaron generando unas rentabilidades positivas constantes ante estos recortes de tipos. Una vez más, el diferencial de crédito dentro de las CLO AAA apoyó las rentabilidades de ingresos en curso. Aunque los bonos corporativos IG de corta duración batieron ligeramente a las CLO AAA durante ese periodo, lo hicieron con una volatilidad mucho mayor.
4. Volatilidad de menor correlación y mejores rentabilidades ajustadas al riesgo
Algunos inversores, que no quieren poner en riesgo sus reservas de efectivo a corto plazo, pueden sentirse incómodos con cualquier volatilidad dentro de su grupo de corta duración. (Como se representa en la desviación estándar móvil media a 1 año en el Gráfico 6, las CLO AAA y los bonos corporativos IG de corta duración presentan cierta volatilidad en contraste con el efectivo, que es esencialmente un activo de volatilidad cero).
Sin embargo, creemos que muchos inversores son demasiado precavidos a este respecto y podrían manejar más volatilidad en su componente de corta duración a cambio de mayores rendimientos potenciales. Históricamente, a pesar de las correcciones ocasionales que han sufrido, las CLO AAA han terminado holgadamente por delante del efectivo a largo plazo.
Además, aunque las CLO AAA sufren caídas temporales, son relativamente pequeñas comparado con otros activos de riesgo y no han sido comunes históricamente; además, esta clase de activos por lo general se ha recuperado al cabo de uno o dos trimestres. En nuestra opinión, aparte de mantener una modesta asignación a efectivo para atender necesidades inmediatas (0-3 meses), creemos que los inversores estarían mejor atendidos a largo plazo si asumieran una pequeña cantidad de volatilidad para mejorar el potencial de generación de ingresos de su cartera.
Como se muestra en el Gráfico 7, la adición de CLO al Bloomberg U.S. Aggregate Bond Index (U.S. Agg) puede haber mejorado los rendimientos ajustados al riesgo a largo plazo al aumentar la rentabilidad total total y reducir al mismo tiempo la desviación estándar.
Conclusión
A nuestro juicio, los inversores deberían mantener la diversificación dentro de sus carteras de renta fija durante todo el ciclo de tipos de interés. Por tanto, en nuestra opinión, una asignación a duración corta sigue siendo muy relevante en el entorno actual.
Además, optimizar la rentabilidad total de toda la cartera es vital para mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo a largo plazo. Creemos que una asignación estratégica a CLO AAA, con sus atractivos rendimientos a tipo variable, alta calidad crediticia y baja correlación con otros sectores de renta fija, sigue siendo un componente clave de una asignación estratégica a renta fija.
Tribuna firmada por John Kerschner, CFA, responsable global de productos de titulización y gestor de fondos de Janus Henderson, Nick Childs, CFA, director de Renta fija estructurada y cuantitativa y gestor de carteras y Jessica Shill, gestor de Carteras y analista de Productos Titulizados
Tras una pausa de 9 meses en su ciclo de recorte de tipos, la Reserva Federal (Fed) reanudó recientemente la relajación monetaria, con recortes en septiembre, octubre y noviembre de 2025 en respuesta a las señales de un debilitamiento del mercado laboral.
Si bien las esperanzas anteriores de recortes de tasas más agresivos no se han materializado por completo, en parte, debido a una inflación más rígida bajo Trump 2.0, la Fed todavía está en camino de reducir las tasas hasta 2025 y 2026, aunque a un ritmo mucho más lento de lo que se predijo en 2024. Los mercados de futuros anticipan ahora sólo 78 puntos básicos (pb) de recortes de tipos en los próximos 12 meses, lo que sitúa el tipo efectivo de los fondos federales en aproximadamente el 3,00%, desde el 3,87% actual.
Ante la perspectiva de unos tipos de interés más bajos, los inversores podrían hacerse las siguientes preguntas:
¿Debería cambiar los bonos de corta duración por bonos de larga duración? Si mantengo una asignación a corta duración, ¿qué sectores podrían adaptarse mejor a mis objetivos de inversión? ¿Los bonos de alta calidad a tipo variable deberían seguirán constituyendo una asignación estratégica en mi cartera de renta fija?
¿Por qué debo mantener una asignación a corta duración durante un ciclo de recortes de tipos?
Históricamente, la mayor parte del descenso de los rendimientos a largo plazo se ha producido antes de que la Fed comience a aplicar recortes, no después (es decir, los rendimientos a largo plazo generalmente se mueven en previsión de recortes de tipos). El ciclo actual no es una excepción, ya que el rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años subió al 3,62% en septiembre de 2024 antes de retroceder a alrededor del 4,1% en noviembre de 2025.
Si bien los rendimientos a largo plazo podrían seguir subiendo, el mercado anticipa que no lo harán a menos que entremos en recesión o la inflación caiga mucho más de lo esperado. Como se muestra en el Gráfico 1, se proyecta que los rendimientos a corto plazo caigan durante el próximo año, con pocos cambios en los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 y 30 años.
¿Qué significa esto para los inversores?
1. Creemos que los inversores no deberían rotar indiscriminadamente de los bonos de duración corto a largo plazo simplemente porque la Fed está recortando. Los inversores que lo hagan podrían sentirse decepcionados si los rendimientos a largo plazo no disminuyen tanto como esperan. Mantener una asignación a corta duración añade diversificación, al tiempo que está mejor posicionado en caso de que los rendimientos a largo plazo aumenten o se mantengan dentro de un rango debido a primas a plazo más altas debido a los grandes déficits fiscales y las mayores expectativas de inflación.
2. Creemos que los inversores deberían seguir apoyándose en los atractivos rendimientos en el extremo corto de la curva de tipos. En ausencia de una recesión, se espera que los recortes de tasas sean lentos y graduales durante los próximos 12 meses, respaldando un entorno de tasas más altas durante más tiempo que apoye la renta fija de corta duración.
3. Los inversores preocupados por una recesión podrían complementar sus tenencias de corta duración con un activo de mayor duración que prácticamente no conlleve riesgo de crédito, como los valores respaldados por hipotecas (MBS) de agencia, para proporcionar cierta defensa de la cartera.
¿Qué opciones tienen los inversores para llenar su grupo de corta duración?
A medida que los tipos han subido en los últimos años, los inversores han acudido en masa a los bonos corporativos de corta duración o a los fondos de tesorería/mercado monetario para llenar su grupo de corta duración. Sin embargo, aunque los rendimientos son tentadores, creemos que estos sectores podrían no ser la opción óptima.
De acuerdo con nuestro análisis, es probable que los inversores estén mejor atendidos con una asignación a obligaciones de préstamos garantizados (CLO) con calificación AAA, por las siguientes razones:
1. La rentabilidad del diferencial es importante, especialmente cuando los tipos bajan
Históricamente, las CLO AAA han pagado un diferencial de crédito más alto (o ingresos adicionales por encima del tipo exento de riesgo) que los bonos corporativos de crédito global (IG) de corta duración y el efectivo. En promedio, entre octubre de 2015 y octubre de 2025, las CLO AAA pagaron 140 puntos básicos adicionales sobre la tasa tipo libre de riesgo, en comparación con 56 puntos básicos para los bonos corporativos IG de corta duración y 0 puntos básicos para los fondos de efectivo/liquidez/mercado monetario.
Como se muestra en el Gráfico 2, estas diferencias de diferencial podrían parecer menos significativas cuando los tipos se sitúan en torno a sus máximos de varias décadas. Sin embargo, cuando los tipos comiencen a bajar, los ingresos adicionales pagados por las CLO AAA llegarán a representar una mayor proporción del rendimiento total y también ayudarán a los inversores a seguir percibiendo ingresos periódicos incluso si los tipos hipotéticamente llegan a cero.
Por el contrario, los fondos del mercado monetario y de efectivo no pagan nada cuando los tipos llegan a cero, lo que deja a los inversores sin un flujo de ingresos en sus posiciones de corta duración.
Como se muestra en el Gráfico 3, el diferencial de crédito adicional pagado por las CLO AAA se ha traducido en mayores rentabilidades totales acumuladas en comparación con los corporativos IG de corta duración y el efectivo.
2. Los rendimientos más altos no tiene por qué venir a costa de una menor calidad crediticia
A nivel del índice, las CLO AAA presentan una mayor calidad crediticia que los bonos corporativos IG de corta duración. Los inversores pueden aumentar el rendimiento y, a la vez, mejorar la calidad crediticia general de sus carteras incorporando una asignación a obligaciones CLO AAA.
3. El precedente del ciclo de recortes de tipos de 2019
En nuestra opinión, a los inversores que siguen preocupados por la corta duración en un entorno de descenso de tipos les podría interesar comparar el entorno actual con el segundo semestre de 2019, el ciclo de recortes de tipos más reciente.
La Fed realizó tres recortes de tipos de 25 puntos básicos cada uno durante el segundo semestre de 2019, situando su tipo de referencia del 2,5% al 1,75% a finales de año. (Posteriormente, en marzo de 2020, la Fed los rebajó a cero con la aparición de la COVID-19).
En ese momento, la curva de tipos estaba ligeramente invertida (la inversión de 3 meses frente a 10 años alcanzó un máximo de -51 puntos básicos), y los recortes de tasas de la Fed resultaron en el aplanamiento de la curva. Actualmente, también prevemos que la curva de tipos se pronuncie desde su posición relativamente plana a medida que la Fed avanza prospectiva/a plazo con recortes de tasas.
Como se muestra en el Gráfico 5, las CLO AAA continuaron generando unas rentabilidades positivas constantes ante estos recortes de tipos. Una vez más, el diferencial de crédito dentro de las CLO AAA apoyó las rentabilidades de ingresos en curso. Aunque los bonos corporativos IG de corta duración batieron ligeramente a las CLO AAA durante ese periodo, lo hicieron con una volatilidad mucho mayor.
4. Volatilidad de menor correlación y mejores rentabilidades ajustadas al riesgo
Algunos inversores, que no quieren poner en riesgo sus reservas de efectivo a corto plazo, pueden sentirse incómodos con cualquier volatilidad dentro de su grupo de corta duración. (Como se representa en la desviación estándar móvil media a 1 año en el Gráfico 6, las CLO AAA y los bonos corporativos IG de corta duración presentan cierta volatilidad en contraste con el efectivo, que es esencialmente un activo de volatilidad cero).
Sin embargo, creemos que muchos inversores son demasiado precavidos a este respecto y podrían manejar más volatilidad en su componente de corta duración a cambio de mayores rendimientos potenciales. Históricamente, a pesar de las correcciones ocasionales que han sufrido, las CLO AAA han terminado holgadamente por delante del efectivo a largo plazo.
Además, aunque las CLO AAA sufren caídas temporales, son relativamente pequeñas comparado con otros activos de riesgo y no han sido comunes históricamente; además, esta clase de activos por lo general se ha recuperado al cabo de uno o dos trimestres. En nuestra opinión, aparte de mantener una modesta asignación a efectivo para atender necesidades inmediatas (0-3 meses), creemos que los inversores estarían mejor atendidos a largo plazo si asumieran una pequeña cantidad de volatilidad para mejorar el potencial de generación de ingresos de su cartera.
Como se muestra en el Gráfico 7, la adición de CLO al Bloomberg U.S. Aggregate Bond Index (U.S. Agg) puede haber mejorado los rendimientos ajustados al riesgo a largo plazo al aumentar la rentabilidad total total y reducir al mismo tiempo la desviación estándar.
Conclusión
A nuestro juicio, los inversores deberían mantener la diversificación dentro de sus carteras de renta fija durante todo el ciclo de tipos de interés. Por tanto, en nuestra opinión, una asignación a duración corta sigue siendo muy relevante en el entorno actual.
Además, optimizar la rentabilidad total de toda la cartera es vital para mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo a largo plazo. Creemos que una asignación estratégica a CLO AAA, con sus atractivos rendimientos a tipo variable, alta calidad crediticia y baja correlación con otros sectores de renta fija, sigue siendo un componente clave de una asignación estratégica a renta fija.
Tribuna firmada por John Kerschner, CFA, responsable global de productos de titulización y gestor de fondos de Janus Henderson, Nick Childs, CFA, director de Renta fija estructurada y cuantitativa y gestor de carteras y Jessica Shill, gestor de Carteras y analista de Productos Titulizados.
Tras una pausa de 9 meses en su ciclo de recorte de tipos, la Reserva Federal (Fed) reanudó recientemente la relajación monetaria, con recortes en septiembre, octubre y noviembre de 2025 en respuesta a las señales de un debilitamiento del mercado laboral.
Si bien las esperanzas anteriores de recortes de tasas más agresivos no se han materializado por completo, en parte, debido a una inflación más rígida bajo Trump 2.0, la Fed todavía está en camino de reducir las tasas hasta 2025 y 2026, aunque a un ritmo mucho más lento de lo que se predijo en 2024. Los mercados de futuros anticipan ahora sólo 78 puntos básicos (pb) de recortes de tipos en los próximos 12 meses, lo que sitúa el tipo efectivo de los fondos federales en aproximadamente el 3,00%, desde el 3,87% actual.
Ante la perspectiva de unos tipos de interés más bajos, los inversores podrían hacerse las siguientes preguntas:
¿Debería cambiar los bonos de corta duración por bonos de larga duración? Si mantengo una asignación a corta duración, ¿qué sectores podrían adaptarse mejor a mis objetivos de inversión? ¿Los bonos de alta calidad a tipo variable deberían seguirán constituyendo una asignación estratégica en mi cartera de renta fija?
¿Por qué debo mantener una asignación a corta duración durante un ciclo de recortes de tipos?
Históricamente, la mayor parte del descenso de los rendimientos a largo plazo se ha producido antes de que la Fed comience a aplicar recortes, no después (es decir, los rendimientos a largo plazo generalmente se mueven en previsión de recortes de tipos). El ciclo actual no es una excepción, ya que el rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años subió al 3,62% en septiembre de 2024 antes de retroceder a alrededor del 4,1% en noviembre de 2025.
Si bien los rendimientos a largo plazo podrían seguir subiendo, el mercado anticipa que no lo harán a menos que entremos en recesión o la inflación caiga mucho más de lo esperado. Como se muestra en el Gráfico 1, se proyecta que los rendimientos a corto plazo caigan durante el próximo año, con pocos cambios en los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 y 30 años.
¿Qué significa esto para los inversores?
1. Creemos que los inversores no deberían rotar indiscriminadamente de los bonos de duración corto a largo plazo simplemente porque la Fed está recortando. Los inversores que lo hagan podrían sentirse decepcionados si los rendimientos a largo plazo no disminuyen tanto como esperan. Mantener una asignación a corta duración añade diversificación, al tiempo que está mejor posicionado en caso de que los rendimientos a largo plazo aumenten o se mantengan dentro de un rango debido a primas a plazo más altas debido a los grandes déficits fiscales y las mayores expectativas de inflación.
2. Creemos que los inversores deberían seguir apoyándose en los atractivos rendimientos en el extremo corto de la curva de tipos. En ausencia de una recesión, se espera que los recortes de tasas sean lentos y graduales durante los próximos 12 meses, respaldando un entorno de tasas más altas durante más tiempo que apoye la renta fija de corta duración.
3. Los inversores preocupados por una recesión podrían complementar sus tenencias de corta duración con un activo de mayor duración que prácticamente no conlleve riesgo de crédito, como los valores respaldados por hipotecas (MBS) de agencia, para proporcionar cierta defensa de la cartera.
¿Qué opciones tienen los inversores para llenar su grupo de corta duración?
A medida que los tipos han subido en los últimos años, los inversores han acudido en masa a los bonos corporativos de corta duración o a los fondos de tesorería/mercado monetario para llenar su grupo de corta duración. Sin embargo, aunque los rendimientos son tentadores, creemos que estos sectores podrían no ser la opción óptima.
De acuerdo con nuestro análisis, es probable que los inversores estén mejor atendidos con una asignación a obligaciones de préstamos garantizados (CLO) con calificación AAA, por las siguientes razones:
1. La rentabilidad del diferencial es importante, especialmente cuando los tipos bajan
Históricamente, las CLO AAA han pagado un diferencial de crédito más alto (o ingresos adicionales por encima del tipo exento de riesgo) que los bonos corporativos de crédito global (IG) de corta duración y el efectivo. En promedio, entre octubre de 2015 y octubre de 2025, las CLO AAA pagaron 140 puntos básicos adicionales sobre la tasa tipo libre de riesgo, en comparación con 56 puntos básicos para los bonos corporativos IG de corta duración y 0 puntos básicos para los fondos de efectivo/liquidez/mercado monetario.
Como se muestra en el Gráfico 2, estas diferencias de diferencial podrían parecer menos significativas cuando los tipos se sitúan en torno a sus máximos de varias décadas. Sin embargo, cuando los tipos comiencen a bajar, los ingresos adicionales pagados por las CLO AAA llegarán a representar una mayor proporción del rendimiento total y también ayudarán a los inversores a seguir percibiendo ingresos periódicos incluso si los tipos hipotéticamente llegan a cero.
Por el contrario, los fondos del mercado monetario y de efectivo no pagan nada cuando los tipos llegan a cero, lo que deja a los inversores sin un flujo de ingresos en sus posiciones de corta duración.
Como se muestra en el Gráfico 3, el diferencial de crédito adicional pagado por las CLO AAA se ha traducido en mayores rentabilidades totales acumuladas en comparación con los corporativos IG de corta duración y el efectivo.
2. Los rendimientos más altos no tiene por qué venir a costa de una menor calidad crediticia
A nivel del índice, las CLO AAA presentan una mayor calidad crediticia que los bonos corporativos IG de corta duración. Los inversores pueden aumentar el rendimiento y, a la vez, mejorar la calidad crediticia general de sus carteras incorporando una asignación a obligaciones CLO AAA.
3. El precedente del ciclo de recortes de tipos de 2019
En nuestra opinión, a los inversores que siguen preocupados por la corta duración en un entorno de descenso de tipos les podría interesar comparar el entorno actual con el segundo semestre de 2019, el ciclo de recortes de tipos más reciente.
La Fed realizó tres recortes de tipos de 25 puntos básicos cada uno durante el segundo semestre de 2019, situando su tipo de referencia del 2,5% al 1,75% a finales de año. (Posteriormente, en marzo de 2020, la Fed los rebajó a cero con la aparición de la COVID-19).
En ese momento, la curva de tipos estaba ligeramente invertida (la inversión de 3 meses frente a 10 años alcanzó un máximo de -51 puntos básicos), y los recortes de tasas de la Fed resultaron en el aplanamiento de la curva. Actualmente, también prevemos que la curva de tipos se pronuncie desde su posición relativamente plana a medida que la Fed avanza prospectiva/a plazo con recortes de tasas.
Como se muestra en el Gráfico 5, las CLO AAA continuaron generando unas rentabilidades positivas constantes ante estos recortes de tipos. Una vez más, el diferencial de crédito dentro de las CLO AAA apoyó las rentabilidades de ingresos en curso. Aunque los bonos corporativos IG de corta duración batieron ligeramente a las CLO AAA durante ese periodo, lo hicieron con una volatilidad mucho mayor.
4. Volatilidad de menor correlación y mejores rentabilidades ajustadas al riesgo
Algunos inversores, que no quieren poner en riesgo sus reservas de efectivo a corto plazo, pueden sentirse incómodos con cualquier volatilidad dentro de su grupo de corta duración. (Como se representa en la desviación estándar móvil media a 1 año en el Gráfico 6, las CLO AAA y los bonos corporativos IG de corta duración presentan cierta volatilidad en contraste con el efectivo, que es esencialmente un activo de volatilidad cero).
Sin embargo, creemos que muchos inversores son demasiado precavidos a este respecto y podrían manejar más volatilidad en su componente de corta duración a cambio de mayores rendimientos potenciales. Históricamente, a pesar de las correcciones ocasionales que han sufrido, las CLO AAA han terminado holgadamente por delante del efectivo a largo plazo.
Además, aunque las CLO AAA sufren caídas temporales, son relativamente pequeñas comparado con otros activos de riesgo y no han sido comunes históricamente; además, esta clase de activos por lo general se ha recuperado al cabo de uno o dos trimestres. En nuestra opinión, aparte de mantener una modesta asignación a efectivo para atender necesidades inmediatas (0-3 meses), creemos que los inversores estarían mejor atendidos a largo plazo si asumieran una pequeña cantidad de volatilidad para mejorar el potencial de generación de ingresos de su cartera.
Como se muestra en el Gráfico 7, la adición de CLO al Bloomberg U.S. Aggregate Bond Index (U.S. Agg) puede haber mejorado los rendimientos ajustados al riesgo a largo plazo al aumentar la rentabilidad total total y reducir al mismo tiempo la desviación estándar.
Conclusión
A nuestro juicio, los inversores deberían mantener la diversificación dentro de sus carteras de renta fija durante todo el ciclo de tipos de interés. Por tanto, en nuestra opinión, una asignación a duración corta sigue siendo muy relevante en el entorno actual.
Además, optimizar la rentabilidad total de toda la cartera es vital para mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo a largo plazo. Creemos que una asignación estratégica a CLO AAA, con sus atractivos rendimientos a tipo variable, alta calidad crediticia y baja correlación con otros sectores de renta fija, sigue siendo un componente clave de una asignación estratégica a renta fija.
Tribuna firmada por John Kerschner, CFA, responsable global de productos de titulización y gestor de fondos de Janus Henderson, Nick Childs, CFA, director de Renta fija estructurada y cuantitativa y gestor de carteras y Jessica Shill, gestor de Carteras y analista de Productos Titulizados.
Los riesgos crediticios han aumentado, pero se mantienen contenidos, a pesar de la aparición de «cucarachas». Comprender los fundamentales del crédito reviste cada vez más importancia, ya que la compensación por el riesgo crediticio se encuentra en mínimos históricos y observamos crecientes fracturas en segmentos como los préstamos apalancados, el crédito privado, los inmuebles comerciales de oficinas y determinados ámbitos de crédito al consumo. Este deterioro se ve acentuado por los recientes impagos y quiebras surgidos en estos sectores. La refinanciación corporativa a un coste de la deuda mayor pondrá el foco en aquellas empresas con balances débiles y puede provocar un aumento de los impagos, lo que reforzará la naturaleza cíclica de las tensiones crediticias. Los ámbitos con un apalancamiento excesivo suelen ser el origen de todos los problemas y una contracción del crédito suele llevar a una recesión; permanecemos atentos a cualquier indicio de aumento de la presión, tanto desde una perspectiva descendente como ascendente.
La interconexión y la falta de transparencia suponen un desafío para el crédito privado. En nuestra opinión, las características que definen a los mercados privados son su falta de transparencia y la ausencia de precios ajustados al valor de mercado. Estas características dejan a los inversores sin suficientes datos para determinar con certeza dónde residen los riesgos, especialmente, porque el rápido crecimiento de los préstamos crediticios puede dar lugar a condiciones de suscripción laxas. La clase de activos de crédito privado aún no ha experimentado un ciclo crediticio completo, por lo que la evolución de estos balances en un entorno de tipos normalizados sigue siendo incierto. Al analizar el mecanismo de transmisión hacia la economía real, también nos inquieta la interconexión entre los fondos de inversión, el sistema bancario y las empresas de IA, ya que incrementa la posibilidad de que los eventos crediticios individuales se conviertan en un problema sistémico.
Los consumidores siguen gastando, respaldados por el gasto público y la relajación monetaria. La economía estadounidense, impulsada sobre todo por el consumo, ha demostrado su resiliencia a pesar de las fluctuaciones. Este consumo depende en gran medida del decil de ingresos más alto, que a su vez depende de que la evolución del mercado de renta variable siga impulsando el efecto riqueza. Al mismo tiempo, el dominio fiscal se está convirtiendo en un motivo de preocupación central, no solo en Estados Unidos, sino también a escala mundial, ya que la envergadura de los balances de muchos países y un enfoque autocomplaciente con respecto a la disciplina fiscal plantean interrogantes sobre las expectativas de inflación y la estabilidad financiera. Además, China sigue lastrada por el colapso de su mercado inmobiliario, lo que plantea mayores riesgos geopolíticos, en lo que cabe incluir guerras comerciales, que se suman a la incertidumbre.
Las valoraciones suponen un desafío, pero aún existen oportunidades atractivas e idiosincrásicas. Dadas las exigentes valoraciones de todas las clases de activos de renta fija, estamos aprovechando nuestra sólida plataforma de análisis para encontrar ideas atractivas y ascendentes en todos los sectores, las regiones, el espectro de calidades crediticias y las estructuras de capital. En este entorno de diferenciales, es menos probable que las rentabilidades provengan de una mayor compresión descendente de los diferenciales, por lo que nos centramos en construir carteras que combinen el carry y el potencial de revalorización. En estos momentos, estamos encontrando valor en nichos del crédito estructurado, exposiciones corporativas defensivas, alto rendimiento idiosincrásico y deuda soberana de mercados emergentes.
Posicionamiento en renta fija mundial
Nuestro escenario base sigue siendo compatible con un entorno macroeconómico de bajo crecimiento e inflación contenida que debería favorecer unas rentabilidades relativamente atractivas en la renta fija mundial. Dada la reducida volatilidad y la escasa dispersión en la mayoría de los mercados de diferenciales, creemos que es importante mantener la flexibilidad en nuestro enfoque de inversión activa. Cabe destacar que seguimos centrados en la liquidez de la cartera, con el fin de aprovechar los futuros desajustes en el mercado.
Deuda corporativa
El entorno de diferenciales ajustados en el crédito investment-grade refleja tanto la solidez de los fundamentales como la fortaleza de los indicadorestécnicos, a medida que seguimos presenciando entradas de capital en esta clase de activos. Prevemos que esta tendencia persista, algo que coincidiría con nuestro escenario macroeconómico base, por lo que mantenemos una ligera sobreponderación, aunque con un sesgo defensivo, y hemos añadido coberturas para compensar el riesgo de una ampliación repentina en los diferenciales. En el crédito de alto rendimiento, redujimos tácticamente la exposición a los valores con mayor beta, en previsión de cierta volatilidad en los créditos con menor calificación a medida que se acerca el final del año. El panorama general del mercado público de alto rendimiento sigue siendo favorable, dada la mejora en la calidad del índice, y podría generar rentabilidades en los próximos 12 meses si continúa la relajación monetaria y fiscal. En general, dadas las exigentes valoraciones crediticias en el segmento de alto rendimiento, prevemos que la generación de rendimientos llegue por medio del carry en lugar del estrechamiento de los diferenciales.
Tipos
Aunque parece poco probable que se produzca una recesiónmundial a corto plazo, dada la relajación de las políticas, la duración podría evolucionar favorablemente si el crecimiento económico se ralentiza aún más. Como consecuencia, estamos ligeramente sobreponderados en duración, pero con menos convicción en las posiciones de pronunciación de la pendiente de la curva que antes. Parece que las expectativas de tipos de interés para los bonos soberanos de los mercados desarrollados se han descontado razonablemente.
Creemos que hay más margen para que algunos bonos soberanos de mercados emergentes se relajen en materia de tipos, siempre y cuando el dólar estadounidense no experimente una apreciación notable. Existen oportunidades idiosincrásicas interesantes en materia de tipos en algunos mercados, como Islandia, Corea del Sur, Nueva Zelanda y Australia.
Estados Unidos representa uno de nuestros mercados con mayor convicción para sobreponderar la duración, dada nuestra expectativa de que los tipos neutrales reales se acerquen al 1%, aunque preferimos exposiciones a vencimientos de bonos de 10 años e inferiores. Por otro lado, no pensamos que los mercados hayan descontado suficientemente la política de endurecimiento del Banco de Japón, lo que nos lleva a mantener una duración infraponderada en ese país (expresada en los tramos cortos de la curva).
Hemos reducido la exposición en Europa, especialmente en los países periféricos, dado que los diferenciales con Alemania han llegado a niveles históricamente reducidos, aunque Italia sigue siendo unos de los mercados preferidos. Nuestra exposición a Francia ha pasado de ser una ingente posición infraponderada a una posición neutral en cuanto a duración, dada la ampliación de los diferenciales, que refleja en gran medida los retos políticos y fiscales que se avecinan. Mantenemos la sobreponderación en duración al ReinoUnido, ya que consideramos que el Banco de Inglaterra va rezagado en la implementación de la política de relajación monetaria.
En lo que respecta a los mercados emergentes de tipos de interés locales, en Latinoamérica nos decantamos por países como Uruguay, Perú y Brasil, que ofrecen rendimientos reales elevados y disfrutan de ciclos electorales favorables. También preferimos otras exposiciones, como Sudáfrica, dadas nuestras expectativas de mejora de la credibilidad del banco central y reducción del riesgo fiscal. Esperamos que el Banco de China mantenga su laxa política monetaria, pero con una curva plana y bajos rendimientos, por lo que mantenemos la posición de infraponderación en duración en el gigante asiático.
Conclusión
Para afrontar el dilema de la valoración en la renta fija se precisa seguir de cerca los riesgos crediticios, aprovechar las sólidas capacidades de análisis y estar preparados para sacar partido de los desajustes del mercado. Las exigentes valoraciones actuales y las inciertas perspectivas a escala mundial exigen un enfoque estratégico y selectivo en la construcción de carteras, utilizando la experiencia de analistas de crédito y estrategas de deuda soberana para identificar oportunidades ascendentes. Incluso en este entorno, consideramos que una cartera bien construida presenta el potencial de seguir generando rentabilidades atractivas en el universo de renta fija mundial.
Tribuna de opinión firmada por Pilar Gómez – Bravo. Co-CIO Fixed Income, Fixed Income Portfolio Manager en MFS Investment Management