Mapfre ha anunciado el nombramiento de Jorge Colomer como nuevo CEO de Mapfre AM, la gestora de activos del Grupo. Colomer es un profesional con más de 25 años de experiencia en el sector financiero y se une a la firma desde CaixaBank AM, donde ocupaba el cargo de CIO de la gestora. Según indican desde CaixaBank AM, el equipo continúa con su actividad bajo la coordinación, de forma transitoria, de Álvaro Martín Sauto, director de Investment Projects & Development de CaixaBank AM, bajo dependencia directa de Ana Martín de Santa Olalla, directora general de CaixaBank AM.
Según destacan en Mapfre, asumirá el liderazgo de la gestora en un momento clave, en el que Mapfre está intensificando su apuesta estratégica por el negocio financiero, reforzando su presencia en inversión, ahorro y soluciones de gestión patrimonial.
“La incorporación de Jorge Colomer supone un impulso determinante para reforzar nuestro posicionamiento en la industria de la gestión de activos”, ha señalado Juan Bernal, director general de Inversiones de Mapfre, quien destaca su profundo conocimiento del mercado y su capacidad para liderar equipos en entornos altamente competitivos.
El nuevo ejecutivo sustituye a Álvaro Anguita, quien ha liderado con éxito la gestora desde su creación, hace más de 30 años, en una primera etapa centrada en la gestión eficiente del balance del Grupo y en los últimos años ofreciendo también los mejores productos a los clientes, tanto minoristas como institucionales, alcanzando un volumen de activos cercano a los 40.000 millones.
Con este nombramiento, Mapfre reafirma su compromiso con el desarrollo de un proyecto sólido y diferenciado dentro del sector financiero, impulsando la innovación en productos de inversión, la sostenibilidad y un servicio cada vez más orientado al cliente.
Licenciado en Economía y Administración de Empresas por la Universidad Complutense de Madrid, Colomer cuenta con una sólida formación financiera y la certificación ESG Analyst (CESGA). Con más de 25 años de trayectoria profesional ha desarrollado su carrera en el ámbito de la inversión, la gestión de activos y la banca privada, ocupando posiciones de responsabilidad en destacadas entidades nacionales e internacionales.
Un momento del Kick Off de LATAM Consultus 2026 (Funds Society)
El Kick Off 2026 de LATAM ConsultUs en Punta del Este tuvo como novedad una propuesta renovada de las gestoras de activos alternativos, marcas que llevan ya varios años presentes en Uruguay pero que han afinado y adaptado su propuesta al mercado de asesores independientes, no solo bajando el ticket de entrada, sino trayendo vehículos más líquidos y retornos en cupones.
Otro cambio es la presencia cada vez mayor de soluciones que pueden ir desde una tarjeta a nuevos programas informáticos que facilitan el trabajo diario. Algunas de estas herramientas ya son un éxito (Karta), otras tendrán que adaptar costo y propuesta para perdurar en el negocio.
Y por supuesto, estuvieron las gestoras de fondos internacionales, este año con el desafío de presentar estrategias en medio de una guerra en Oriente Medio que a estas alturas es internacional, sabiendo que lo que pase en los activos dependerá de la duración del conflicto, del petróleo, de cómo se moverá el dólar…
En los marzos del Kick Off siempre pasa algo, todos recordamos el año del inicio de la guerra en Ucrania o el COVID. Pero esta vez, la menos, había el mejor café.
Café de verdad, mercados emergentes y activos alternativos
Lo llaman café de especialidad, café de barista… sea como fuera, varias cafeteras italianas de metal brillante ocuparon el centro de la sala principal del Hotel Enjoy para dar energía a varios cientos de personas que asistieron a dos días intensos de presentaciones en el evento de finanzas globales, dedicado a asesores independieres, más grande de Latinoamérica.
En español y con una propuesta de deuda emergente, Carlos Carranza, de M&G, puso sus esperanzas en un conflicto en Oriente Medio que “desescale” aunque no desaparezca totalmente, es decir, que deje de tener repercusiones internacionales.
El primer pilar de su tesis a favor de invertir en los mercados emergentes es la necesidad de diversificar monedas en un contexto volátil para el dólar. La política de Trump hacia la Fed, el conflicto judicial sobre las tarifas, las elecciones de medio mandato (este mes de noviembre) y la deuda estadounidense, entre otros, hacen necesario pensar diferente.
Por otro lado, los emergentes están baratos, explicó Carranza, y no están siendo valorados como se debería teniendo en cuenta sus fortalezas, como la bajada de la inflación y la independencia de los bancos centrales. El experto piensa que 2025 fue un año excelente y que la clase de activo no está agotada: hay oportunidades en 2026.
El dólar es el gran y eterno tema en una plaza financiera llena de clientes argentinos: Carranza echó mano de la historia para desdramatizar una eventual devaluación porque “llevamos 15 años ininterrumpidos de fortaleza” de la moneda estadounidense y el euro es una alternativa real.
Brian Gildea, Head of Evergreen Portolio de Hamilton Lane, defendió la propuesta de su marca, con muchos años de experiencia en el mercado y ese oro que son los datos del mercado privado, esos que no aparecen en el terminal de Bloomberg.
Gildea repasó las cifras, claras como el agua, sobre los buenos rendimientos de los mercados privados sobre cualquier índice del mercado público, S&P 500 o MSCI. Y aseguró que el formato Evergreen los hace accesibles a inversores pequeños y mediados con menores riesgos de liquidez.
Lo interesante de los mercados privados es que sus managers viven en un sistema diferente al del mercado que podemos llamar “tradicional”: tienen más tiempo para invertir y para pensar, pueden ver las tendencias desde otra óptica, por ejemplo, Gildea piensa que las verdaderas oportunidades en IA están en el Capital Venture.
En lo personal y mientras esperaba en la fila del café, Brian Gildea confirmó que no estaba pegado a su terminal de Bloomberg: todas las mañanas lee el Wall Street Journal, el New York Times o el Financial Times. Entonces, lo que busca es una buena visión global para luego entrar en el detalle de las oportunidades del mundo real.
Latinoamérica, la fiabilidad de los mercados privados
En una presentación en español, Antonina Tarassiouk, directora en Raymond James, habló del contexto geopolítico en el cual se inserta Latinoamérica y describió el papel central del subcontinente para que Estados Unidos mantenga su poder económico, militar y de mercado.
Latinoamérica es una reserva de materias primas en disputa con China, eso no es una novedad, pero Tarassiouk también piensa que es central para mantener la hegemonía del dólar porque la región puede cambiar cuando quiera la moneda con la que opera su comercio.
La experta repasó los diferentes países de la región mostrando su preferencia por Brasil, México y Chile.
Todos conocemos la actualidad y las dificultades de los mercados privados en Estados Unidos. Mientras tenía lugar el Kick Off en la plácida República Oriental del Uruguay, hay una crisis de liquidez que afecta tanto al capital privado como a la deuda privada caracterizada por un alto inventario de empresas y una actividad de desinversión más lenta de lo que muchos querrían.
Ante todo esto, Benjamin Trombley, managing director de Apollo, proyectó ante una inmensa pantalla varios grandes titulares de la prensa internacional sobre lo que sucede en los mercados privados y los fue desmontando, o aclarando.
La tesis de Trombley gira en torno a la definición de “riesgo sistémico”, algo que es una realidad en los mercados públicos (concentrados y dominados por los ETFs) mientras que en los mercados privados hablamos de algo muy diferente porque cada activo tiene características propias.
“Hay riesgos en los dos mercados, los defaults son siempre posibles”, reconoció Trombley, pero los valores de la deuda privada hay que analizarlos uno por uno.
Paciencia, “tactical finesse” y en nuevo “excepcionalismo global”
Esteban Polidura, de Julius Baer, aportó su visión global de la economía en medio de una lección de templanza apoyada en una frase de Warren Buffett: “El mercado es un mecanismo según el cual se transfiere el dinero de los impacientes a los pacientes”.
En el escenario actual, Julius Baer vislumbra una bajada de tasas de la Fed de Estados Unidos en la segunda mitad del año y aboga por una diversificación de monedas, ningún seísmo, el dólar seguirá siendo dominante, pero “los francos suizos tienen un lugar en el rango del 4% al 5% de los portafolios”.
Polidura habla de seguridad, de dormir bien, dando un sesgo más globalizado a las carteras: “un 25% debería de estar expuesto a monedas que no sean el dólar”.
Lo mismo pasa con la renta variable: países europeos o Suiza pueden parecer aburridos, pero son tiempos para una “tactical finesse” porque la situación es imposible de predecir y el trabajo de los inversores no es ser adivino sino mantener la paciencia.
Josh Rubin, de Thornburg, desplegó una batería de datos para mostrar cómo está cambiando el mundo y por qué el “excepcionalismo” estadounidense, sin dejar de ser notable, se viene pareciendo cada vez más a situaciones que vemos en muchas regiones del mundo.
En estos años, el tema del “crecimiento en Estados Unidos ha aspirado todo el aire de la habitación”, dijo Rubin, pero actualmente sus mercados están basados casi exclusivamente en el desarrollo de la IA (lo cual no tiene nada de malo) pero lo cierto es que en muchos aspectos la economía global está teniendo mejores resultados.
Y muchos activos y países están baratos porque su mejoría no se refleja en las valuaciones. A pesar de las tarifas de Trump, el comercio crece, como muestran los últimos acuerdos comerciales, incluidos los tratados entre la UE con Mercosur y La India. Los flujos internacionales están cambiando y hay muchas oportunidades, explicó Rubin.
El tema de la inteligencia artificial atravesó todas las presentaciones, desmitificando y aportando enfoques diferentes: mirar el Venture Capital o fijarse en esos sectores que son el “pico y la pala” que sirven para encontrar ese oro y, al final, terminan ganando más que los propios mineros.
Thomas Kamel, de Morgan Stanley, dedicó su charla a definir a los ganadores de la IA y advirtió que las empresas que se adapten ahora tendrán más beneficios.
Para el experto, estamos ante un cambio similar al ocurrido con la industrialización cuando la población del mundo pasó de ser mayoritariamente rural a ser mayoritariamente urbana. La diferencia ahora es que con la IA la población urbana va a experimentar un enorme recorte, miles de personas se quedarán sin trabajo mientras que los beneficios de las empresas crecerán hasta un 16% más.
La Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) y la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC, por sus siglas en inglés) han anunciado que han suscrito un Memorando de Entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés) para orientar la coordinación y la colaboración entre ambas agencias con el fin de apoyar la innovación lícita, preservar la integridad de los mercados y garantizar la protección de los inversores y los clientes.
Según explica, el MOU refleja el compromiso de ambas agencias de ofrecer una notificación adecuada a los participantes del mercado, respetar la libertad individual y fomentar la innovación lícita con la dosis mínima eficaz de regulación para reforzar la competitividad de Estados Unidos en el ámbito financiero.
“Durante décadas, las disputas competenciales entre reguladores, los registros duplicados ante distintas agencias y los diferentes conjuntos normativos entre la SEC y la CFTC han sofocado la innovación y han empujado a los participantes del mercado hacia otras jurisdicciones. Este Memorando de Entendimiento actualizado servirá de hoja de ruta para una nueva era de armonización entre las agencias, algo esencial para respaldar el liderazgo de Estados Unidos en este próximo capítulo de la innovación financiera. Al alinear las definiciones regulatorias, coordinar la supervisión y facilitar un intercambio de datos fluido y seguro entre agencias, garantizaremos que nuestras normas y reglamentos aporten la claridad que los participantes del mercado merecen”, ha destacado Paul S. Atkins, presidente de la SEC.
Por su parte, Michael S. Selig, presidente de la CFTC, ha señalado: “Los mercados financieros de Estados Unidos son la envidia del mundo porque crecen y se adaptan para responder a las demandas de los inversores. Al igual que nuestros mercados, los marcos regulatorios de la CFTC y la SEC también deben evolucionar y modernizarse para atender las necesidades de nuestros participantes del mercado. Este Memorando de Entendimiento consolida el compromiso de las agencias de armonizar los marcos regulatorios para ofrecer una supervisión integral y fluida de los mercados financieros. Trabajando juntos, eliminaremos normas duplicadas y gravosas y cerraremos vacíos regulatorios en beneficio de todos los estadounidenses, inaugurando una Edad de Oro de las finanzas estadounidenses”.
Nueva iniciativas
Junto con el MOU, las agencias crearon una Iniciativa Conjunta de Armonización para impulsar una supervisión coordinada y promover la claridad regulatoria en áreas de interés regulatorio común. La iniciativa respaldará la coordinación en las funciones de formulación de políticas, examen e inspección, y aplicación coercitiva de cada agencia, en particular en solicitudes conjuntas y esfuerzos compartidos de política regulatoria, entre ellos:
Aclarar las definiciones de productos mediante interpretaciones conjuntas y procesos normativos.
Modernizar los marcos de compensación, márgenes y colaterales.
Reducir fricciones para bolsas, plataformas de negociación e intermediarios con doble registro.
Proporcionar un marco regulatorio adecuado para criptoactivos y otras tecnologías emergentes.
Simplificar la información regulatoria sobre datos de negociación, fondos e intermediarios.
Coordinar exámenes intermercado, análisis económicos, seguimiento de riesgos, vigilancia y actuaciones de enforcement.
Según han anunciado, la Iniciativa Conjunta de Armonización estará codirigida por Robert Teply (SEC) y Meghan Tente (CFTC).
Foto cedidaMenéndez Lorenzo González, nuevo director para el Sur de Europa de DNB.
DNB Asset Management ha anunciado el nombramiento de Lorenzo GonzálezMenéndez como nuevo director para el Sur de Europa, ampliando su responsabilidad desde su cargo actual de director para Iberia. Según explica la firma, en su nuevo rol, liderará el desarrollo de negocio y las actividades con clientes de DNB Asset Management en toda Europa del Sur, mientras la firma busca reforzar y expandir su presencia en la región. Este nombramiento refleja el compromiso continuo de DNB Asset Management con sus clientes internacionales, fortaleciendo la distribución en mercados donde la firma aún está construyendo reconocimiento e introduciendo sus soluciones de inversión.
Menéndez aporta 25 años de experiencia en el sector financiero español, habiendo trabajado en instituciones líderes como Banco Sabadell, Banco Atlántico, Bankia, Nordea y, actualmente, DNB, entre otras. En diciembre de 2024 se incorporó a DNB Asset Management como Director para Iberia, sentando las bases para el desarrollo del mercado local, la cobertura de relaciones y la presencia de marca de la firma.
Según ha señalado Amra Koluder, directora general y responsable de Clientes Internacionales y Distribución de DNB, este es un paso significativo en la expansión internacional de la firma. «Con el liderazgo de Lorenzo, nuestro objetivo es aumentar nuestra presencia en mercados donde aún no hemos comenzado a presentar plenamente nuestras soluciones en toda Europa del Sur”, ha afirmado.
“Me enorgullece asumir esta responsabilidad ampliada en un momento tan importante para el desarrollo internacional de DNB Asset Management. Partiendo del progreso logrado desde la apertura de nuestra oficina en Madrid, nuestro enfoque estará en profundizar las asociaciones con clientes y distribuidores en Europa del Sur, y llevar las capacidades de DNB Asset Management a una base de inversores más amplia», ha reconocido Menéndez, tras su nombramiento.
El conflicto en Oriente Medio ha cerrado de forma efectiva el paso por el estrecho de Ormuz, lo que tiene importantes implicaciones para el precio del petróleo, la inflación y el crecimiento económico. Con este telón de fondo, Salman Ahmed, responsable global de Macroeconomía y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, aborda las implicaciones macroeconómicas de la actual inestabilidad geopolítica.
La semana pasada apuntaba la simplificación excesiva en que probablemente estaban cayendo los inversores que pensaban que la Administración Trump encontraría muy pronto una vía de salida. Ese planteamiento subestimaba tanto la magnitud de la fiera respuesta iraní como su demostrada capacidad para mantener las represalias durante un largo periodo de tiempo.
Teherán conserva la capacidad de librar una guerra descentralizada y a base de drones a un coste relativamente bajo, al tiempo que sigue imponiendo una presión asimétrica en toda la región. Y lo que es más importante, también posee la capacidad creíble de mantener el estrecho de Ormuz cerrado de forma efectiva durante un período prolongado (semanas, si no permanentemente). Con los flujos marítimos gravemente restringidos y las aseguradoras retirando coberturas, ya no es un riesgo de primer nivel, sino una clara limitación física.
Estrecho de Ormuz: en territorio de “Escenario 3”
El precio del petróleo ha entrado ahora en territorio de movimientos convexos con una volatilidad significativa con el fin de generar una destrucción instantánea de la demanda y cubrir la gran brecha que se ha abierto en la oferta. Por lo tanto, parece que nos encontramos en el “Escenario 3”, con unas probabilidades mucho más altas de que el estrecho se cierre o se vea alterado durante un periodo prolongado.
Sin embargo, ya no se trata de un escenario de riesgo extremo. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz durante más de una semana significa que ya se ha pasado del miedo a la restricción y que será necesaria la liberación de las reservas estratégicas de petróleo (lo que será importante para los movimientos intradía del mercado). Irán no necesita un bloqueo naval clásico para lograr un cierre efectivo. La combinación de drones, misiles, amenazas y atribución incierta puede bastar para disuadir a aseguradoras y operadores y congelar el tráfico.
Lógica geopolítica: Teherán parece centrada en seguir “repartiendo costes” al tiempo que proyecta continuidad y determinación mediante las señales de sus dirigentes. El nombramiento de Mojtaba Jameneí se interpreta desde fuera como un movimiento de consolidación de la línea dura bajo la presión de la guerra, lo que reduce las probabilidades de una solución negociada rápida.
Postura estadounidense: las comunicaciones oficiales de EE.UU. hacen hincapié en los ataques en curso y en la persecución continua de la capacidad de misiles de Irán, mientras que los comentarios más generales han dado pábulo a unos resultados finales cambiantes. Eso hace que los incentivos iraníes sigan orientados hacia las demostraciones de resistencia y capacidad de influencia, en lugar de negociar con rapidez.
El marco “del día después”: Aunque los ataques se moderen, el estrecho de Ormuz puede seguir siendo objeto de disputas. Eso bastaría para mantener una prima, porque el mercado no puede confiar en una planificación sin contratiempos, un tránsito seguro o una cobertura aseguradora estable.
Duración en los mercados físicos: Las perturbaciones pueden durar meses porque los cargamentos se aplazan, se desvían o se cancelan; la capacidad de transporte queda atrapada en rotaciones deficientes; y los compradores recomponen sus reservas al tiempo que diversifican la oferta.
Consecuencias para el precio del petróleo: se trata sobre todo de una perturbación en los puntos de estrangulamiento que se convierte en una crisis en la producción a medida que los almacenes se llenan y se producen cierres (los ataques concretos a las infraestructuras del Golfo se suman a la interrupción física). Europa y Asia son las más perjudicadas, debido a su exposición al crudo transportado por mar y a la competencia por la oferta de reemplazo. Estados Unidos está más protegido que en décadas anteriores porque es un gran exportador. Puede apoyarse en la flexibilidad de la oferta interna y en medidas concretas para limitar la repercusión en el precio del WTI en relación con el brent, aunque no puede escapar totalmente a las alteraciones en los productos refinados y las diferentes regiones. China está comparativamente menos expuesta a corto plazo, ya que sus reservas son elevadas, pero no es inmune si persisten las perturbaciones y la oferta de reemplazo altera los precios en todo el sistema de transporte marítimo. De hecho, ya se observan medidas proactivas en China, como la prohibición de exportar la producción de las refinerías.
Además del petróleo, el estrecho de Ormuz también está cerrado para los cargamentos de gas natural licuado procedentes de Qatar, donde de nuevo Europa y Asia están directamente expuestas a las interrupciones.
Transmisión macroeconómica: impacto simultáneo en la inflación y el crecimiento
Estamos ante una incómoda mezcla con efectos estanflacionistas. Una interrupción sostenida del estrecho no solo significa una mayor inflación general a través de los precios de la energía. También afecta al crecimiento a través de la reducción de la renta real, el endurecimiento de las condiciones financieras y la presión sobre los márgenes, especialmente en las regiones dependientes de las importaciones que sufren un choque negativo en las relaciones de intercambio (cuando los precios de las importaciones suben repentinamente más rápido que los precios de las exportaciones).
Europa y Asia podrían sufrir un mayor impacto negativo en las relaciones de intercambio y en los costes industriales. Existe el riesgo de un crecimiento más débil junto con subidas más pronunciadas de la inflación, mientras que los canales de los tipos de cambio/divisas probablemente empeorarán el golpe inflacionista, especialmente en Asia.
EE.UU. está más protegido que en anteriores crisis en el Golfo, pero no del todo. La principal diferencia macroeconómica es que Estados Unidos tiene menos probabilidades de enfrentarse a una escasez ilimitada de crudo nacional. El choque es más de tipo externo, a través de los precios internacionales, los productos y los activos de riesgo, en lugar de una escasez de energía puramente interna.
En el caso de China, existe un colchón a corto plazo si las existencias son abundantes. Sin embargo, una interrupción de varios meses forzaría la competencia por los barriles de la cuenca atlántica y podría volver a tensar los equilibrios mundiales al caer las reservas.
Tipos de interés y multiactivos: los bonos no amortiguan, pero no estamos en 2022
Como hemos destacado anteriormente, los bonos no son una gran cobertura en este caso, porque la crisis tiene un efecto directo sobre la inflación y puede mantener los precios al alza en el extremo corto incluso cuando el crecimiento se deteriora. Esta situación sigue sin ser una reedición de 2022, porque la coyuntura macro y el punto de partida difieren, junto con el hecho de que se trata de una interrupción, no de una recalibración de relaciones energéticas al completo (como vimos entre Europa y Rusia).
La economía mundial no está entrando necesariamente en el mismo régimen de aceleración de la inflación y en la misma función de reacción de las políticas monetarias que en el periodo de crisis energética posterior a la pandemia, y la disposición de los bancos centrales a tolerar la inflación es visiblemente mayor (especialmente en Estados Unidos).
Dicho de forma simple, el mercado puede temer simultáneamente una dinámica de estanflación sin presuponer exactamente la misma trayectoria de los bancos centrales o el mismo ajuste profundo de los tipos reales que definió 2022. Los bancos centrales también tendrán cuidado de no mostrarse demasiado restrictivos ante lo que es esencialmente una perturbación y un choque de oferta puro, hasta que se aclaren los efectos más permanentes sobre los precios de la energía (lo que llevará tiempo).
En general, el “Escenario 3” tiene ahora una probabilidad sustancialmente mayor. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz está teniendo repercusiones en la producción y actualmente no se aprecian vías de salida en los mensajes políticos. Irán parece empeñado en seguir imponiendo costes y proyectar continuidad, mientras que el discurso estadounidense sigue siendo lo suficientemente flexible como para mantener la ambigüedad sobre los resultados finales con ataques a Irán que, por ahora, no han disminuido.
Por lo tanto, “el día después” no es una simple vuelta a lo que había antes. Es probable que el petróleo mantenga una prima duradera mientras el estrecho siga en disputa, las perturbaciones físicas persistan durante meses y el impacto macroeconómico se transmita tanto a la inflación como al crecimiento, situación en la que Europa y Asia sufren el golpe más duro y Estados Unidos se mantiene relativamente más aislado.
Foto cedidaTommaso Sanzin, Managing Director - Alternative Investment Solutions en Union Bancaire Privée (UBP).
Tommaso Sanzin, Managing Director – Alternative Investment Solutions en Union Bancaire Privée (UBP), recuerda que, tradicionalmente, las opciones de inversión alternativa en renta fija son muy limitadas. Además, las alternativas como el crédito privado y los préstamos directos “están experimentando una caída de las rentabilidades” debido a que son instrumentos flotantes y al avance de los impagos. En este escenario, Sanzin cree que los inversores necesitan una solución que permita diversificar tanto la renta fija tradicional como alternativas como el crédito privado.
Aquí entra la propuesta de Fasanara Capital, que ofrece una estrategia de tipo fijo, no flotante, con una cartera de calidad muy diversificada en un formato de crédito privado semilíquido. En definitiva, un vehículo “especialmente interesante para los inversores institucionales que buscan rentabilidad alternativa, pero con calidad”, según Sanzin.
Fasanara Capital opera en el ámbito del factoring, “una actividad que los bancos han realizado durante décadas, pero que ahora también realiza una entidad no bancaria, como Fasanara Capital, que a menudo utiliza soluciones fintech”. También opera en el sector europeo del factoring, con sede en Londres, ya que “es un mercado menos competitivo que Estados Unidos, pero más diversificado, ya que existen países muy diferentes con dinámicas y sistemas legales distintos”. Fasanara Capital es líder en este segmento de crédito privado diversificado a corto plazo, con una trayectoria de 12 años y 5.000 millones de euros en activos bajo gestión. UBP y Fasanara son socios de inversión y distribución desde 2019. UBP es un distribuidor clave de los fondos de Fasanara en España y otros mercados europeos.
¿Qué aporta el fondo de Fasanara Capital a las carteras?
Si lo analizamos desde una cartera de renta fija tradicional, este fondo puede mejorar la rentabilidad. Una posición en crédito con grado de inversión en Europa rinde un 2,5%-3%, pero nuestro vehículo puede ofrecer un 6%, es decir, el doble de la rentabilidad neta de una inversión investment grade en Europa. Introduce calidad, duraciones cortas y liquidez, o semiliquidez, en el sector privado. Además, aporta diversificación, ya que no estamos expuestos al riesgo corporativo concentrado que tienen los inversores directos. Por lo tanto, nuestro vehículo permite mejorar la rentabilidad y diversificando los riesgos.
¿En qué medida le influye el contexto de tipos de interés?
Fasanara no tiene riesgo de duración y tiene un riesgo de crédito menor. Esto se debe a que, con el factoring, se puede crear un arbitraje de calificación debido a que se financian pequeñas empresas proveedoras de compañías de mayor tamaño, que posteriormente reembolsan el préstamo. Esto implica calificaciones crediticias de grado de inversión. Eso sí, el inversor asume riesgos diferentes. Por ejemplo, el riesgo de reinversión y el riesgo operativo. Reinvertir implica encontrar el capital una y otra vez e invertirlo. El riesgo operativo implica gestionar una cartera muy diversificada, lo que puede ser complejo. Fasanara gestiona este último aspecto mediante una sólida tecnología de inversión y un proceso de inversión riguroso que ha quedado probado durante 12 años. Por ejemplo, el impacto en la cartera de Fasanara ha sido de tan solo el 0,2% en 12 años.
¿Afecta el contexto macroeconómico al fondo?
En realidad, no. Esta es una estrategia de economía real, expuesta al ámbito local. Es una estrategia más resiliente y no correlacionada en comparación con sus comparables.
¿Qué tipos de activos componen la estrategia?
La cartera está extremadamente diversificada. Hablamos de miles de empresas, muchas de las cuales que pueden incluso tener grado de inversión. En caso de no llegar a este rating, están asegurados por una compañía de seguros con grado de inversión. Por lo tanto, la calidad es relativamente alta. Incluso, la estrategia cuenta con una elevada diversificación geográfica y sectorial, con unos 20 países y 20 sectores. Por lo tanto, no existe una única concentración de riesgo. Además, no emplea apalancamiento, ya que pretende ser una estrategia conservadora.
¿Cómo se seleccionan las posiciones?
El proceso de inversión se realiza en dos etapas. En primer lugar, se seleccionan los originadores, que se someten a un riguroso proceso de due diligence. Una vez que se tienen las contrapartes, se debe suscribir, asignar el rating a cada transacción, gestionar todos los flujos de caja y las recuperaciones en caso de retrasos en los pagos. Todo el proceso cuenta con el respaldo del equipo operativo y tecnológico.
¿Cuáles son los desafíos que enfrenta el sector fintech?
La tecnología financiera ha evolucionado y ahora impulsa la convergencia entre, por ejemplo, bancos y entidades no bancarias. Es una forma de facilitar e innovar servicios como el factoring y los préstamos, haciéndolos más eficientes y rápidos, tanto para las empresas, como para los consumidores o los bancos. La mayoría de las operaciones de Fasanara Capital en los últimos dos años se han realizado en colaboración con bancos, que buscan la tecnología financiera de estas empresas. Pero las fintechs también buscan la calidad y el marco regulatorio de los bancos. Muchas de estas fintechs están solicitando licencias bancarias y convirtiéndose en lo que llamamos neobancos. Fasanara Capital se encuentra en el centro de esta convergencia.
¿Qué diferencia a este fondo de la competencia?
El principal competidor de Fasanara Capital siguen siendo los bancos, pero dentro del sector de la gestión de activos, los demás competidores se centran en oportunidades más concentradas, como las de un solo país, o en oportunidades con un solo originador, trabajando con un solo banco. Así que, lo que Fasanara Capital ofrece es una empresa independiente que puede acceder a todas las oportunidades y es mucho más diversificada y experimentada que la competencia.
Los mercados de renta fija han generado rentabilidades totales positivas durante febrero, ya que las preocupaciones sobre la disrupción de la inteligencia artificial han contribuido a la demanda de un refugio seguro como son los bonos del Estado. Los diferenciales se ampliaron en la mayoría de los sectores, y el riesgo de obsolescencia ejerció presión sobre las valoraciones de los emisores tecnológicos de mayor rendimiento. Qué está moviendo los mercados:
Guerra en Irán
Los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní comenzaron el sábado 28 de febrero y provocaron la muerte de su líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Esto supone una escalada decisiva en un enfrentamiento que se prolonga desde hace tiempo. La situación sigue siendo muy cambiante, con una gran incertidumbre en torno a la cohesión militar de Irán, la estabilidad del régimen y la dinámica de sucesión. A corto plazo, los riesgos apuntan a la posibilidad de nuevas acciones militares y a una mayor volatilidad macroeconómica y de los mercados, especialmente en lo que se refiere a las infraestructuras energéticas y las rutas marítimas críticas, como el estrecho de Ormuz. Las variables clave que hay que seguir son los objetivos elegidos por Irán, el alcance de la escalada regional, los riesgos para las cadenas de suministro energético y la probabilidad de un conflicto prolongado. Aunque los mercados de bonos se beneficiaron inicialmente de la búsqueda de refugio, esta tendencia se invirtió rápidamente con la subida de los tipos en toda la curva en la mayoría de los mercados desarrollados. Los inversores reevaluaron la noticia como un shock de oferta impulsado por la energía que podría aumentar las expectativas de inflación, limitar la flexibilización de los bancos centrales y elevar las primas a plazo en los mercados desarrollados.
Es probable que los bancos centrales sean prudentes a la hora de responder a este posible choque de crecimiento e inflación. Los inversores han ajustado rápidamente sus expectativas respecto a las decisiones de política monetaria para 2026, tras pasar la mayor parte de febrero valorando cada vez más posturas más acomodaticias. Ahora se espera que la Fed y el Banco de Inglaterra recorten menos de dos veces durante el resto del año, mientras que el BCE está valorando subidas por primera vez desde principios de año. Cabe destacar que todavía se espera que el Banco de Japón suba los tipos al menos dos veces.
Sentencia del Tribunal Supremo y aranceles
El Tribunal Supremo de los Estados Unidos (SCOTUS) invalidó el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para los aranceles. La administración Trump respondió imponiendo un recargo del 15% a las importaciones en virtud del artículo 122 de la Ley de Comercio, pero este solo puede mantenerse durante un máximo de 150 días. Aunque el artículo 122 apenas se ha utilizado como autoridad arancelaria —se centra en la balanza de pagos más que en los déficits comerciales—, la medida preserva aproximadamente entre el 80% y el 85% del régimen arancelario anterior, con excepciones para los productos de Canadá y México que cumplen con el USMCA, junto con amplias exclusiones a nivel de producto. La administración ha indicado que es probable que se tomen nuevas medidas para reconstruir los ingresos arancelarios más allá del plazo de 150 días. Cientos de empresas ya han demandado al Gobierno de EE. UU. para recuperar los pagos arancelarios, lo que mantiene la política comercial en el punto de mira de los mercados.
Los datos económicos fueron dispares a lo largo del mes
La confianza de los consumidores estadounidenses mejoró gracias a una mejor valoración de la disponibilidad de empleo, pero se mantuvo lejos de los niveles observados entre 2021 y 2024. Los inversores internacionales han estado observando con atención la salud del mercado laboral estadounidense, que ha mostrado señales dispares: el aumento del empleo no agrícola y la disminución de la tasa de desempleo contrastaron con una caída en las vacantes de empleo. En Europa, la confianza empresarial alemana mejoró modestamente, a pesar del debilitamiento de las expectativas, pero diversas encuestas (tanto del PMI como del IFO) apuntan a un crecimiento del PIB real de alrededor del 2% para el año: si esto se cumpliera, sería un hito significativo, dado que la economía alemana se ha mantenido estancada desde la COVID. Esto está en consonancia con el impulso más amplio de las instituciones europeas para promulgar reformas que ayuden a aislar a la región del deterioro de las relaciones con EE. UU. y del desequilibrio comercial con China. La regulación, las barreras comerciales, las infraestructuras energéticas y los acuerdos comerciales siguen siendo prioritarios, pero los plazos de aplicación son inciertos. En Japón, la producción industrial se mantuvo en territorio positivo y el PMI de servicios se aceleró hasta el 53,7, mientras que diversas medidas de inflación descendieron, aunque gran parte de ello puede explicarse por las políticas gubernamentales destinadas a reducir los precios, incluida la eliminación del impuesto sobre la gasolina. Canadá mostró condiciones variadas, ya que la producción se contrajo, el empleo se debilitó y la construcción de viviendas disminuyó, a pesar del repunte de los permisos de construcción.
Diferenciales de crédito
Los diferenciales de crédito se ampliaron durante el mes, impulsados por la incertidumbre macroeconómica, la revalorización del sector impulsada por la inteligencia artificial, los anuncios de aranceles y el riesgo geopolítico. Si bien la rentabilidad total fue negativa, también debemos tener en cuenta que el punto de partida era uno de diferenciales de crédito excepcionalmente ajustados, a niveles no vistos desde antes de la crisis financiera global de 2007. Además, aunque los diferenciales de las empresas con calificación de grado de inversión aumentaron a lo largo de febrero, seguimos estando muy lejos de los niveles registrados tras la crisis posterior al “Liberation Day” de 2025 y la crisis energética de 2022. Esto nos indica que, aunque puede haber posibles dificultades a corto plazo para esta clase de activos, también existe una gran capacidad de recuperación, con una demanda continua de crédito por parte de inversores institucionales y minoristas, impulsada por unos fundamentales sólidos, unos rendimientos totales atractivos y el potencial de diversificación entre geografías y sectores.
El crecimiento del Reino Unido en el punto de mira
Los gilts (bonos soberanos británicos) fueron los que mejor rendimiento obtuvieron en los mercados desarrollados en febrero, impulsados por el continuo progreso de la desinflación y una decisión notablemente moderada del Banco de Inglaterra, ya que el Comité de Política Monetaria optó por mantener los tipos sin cambios por un estrecho margen de 5 votos a 4, con el gobernador Bailey como factor decisivo. Esto aceleró las expectativas del mercado de más recortes de tipos a finales de 2026, aunque estas se ajustaron rápidamente tras los ataques a Irán (como se ha señalado anteriormente). El repunte de los bonos soberanos se vio impulsado por el nerviosismo de los responsables políticos ante la subida del desempleo —que, con un 5,2%, es ahora un 0,1% más alta que la de Italia— y por la mejora en la relación entre crecimiento e inflación, impulsada por el aumento de la productividad gracias a la inteligencia artificial y por una mayor holgura en la economía. Esto contrastó en cierta medida con los datos de inflación de finales de mes, que mostraban pocos signos de avance hacia el objetivo del 2% del Banco de Inglaterra: la inflación general se situó en el 3%, lo que supone un descenso desde el 3,4%, pero sigue por encima de las expectativas del 2,9%, y la inflación subyacente se mantuvo por encima del 3%. Esto nos indica que la tendencia instintiva de los responsables políticos, tanto monetarios como fiscales, es inclinarse por protegerse frente a una posible desaceleración del ciclo, a expensas de alcanzar los objetivos de inflación, al menos a corto plazo.
Tribuna elaborada por Marco Giordano, investment director en Wellington Management.
Has llegado al punto en el que decides dar un paso más en tu vida financiera: invertir en acciones. Estás dispuesto a asumir mayor riesgo con la expectativa de obtener mejores rendimientos. Sin embargo, surge una barrera inmediata: las empresas más atractivas del mercado suelen tener precios por acción elevados, lo que puede hacerte pensar que están fuera de tu alcance.
Te preguntas ¿Cómo se puede crear un portafolio diversificado si una sola acción puede costar miles de dólares? La respuesta está en las llamadas acciones fraccionadas. Como su nombre lo indica, se trata de adquirir una parte —o fracción— de una acción completa. Esto permite invertir montos más accesibles, como 20, 50 o 100 dólares, aun cuando el precio del título entero supere los mil dólares. De esta manera, puedes acceder a emisoras de alto valor y diversificar tu portafolio sin necesidad de realizar grandes desembolsos.
Por ejemplo, si consideras que las acciones de Apple son poco accesibles a tu presupuesto —cuyo valor ronda los 4,500 pesos al momento de escribir este artículo— puedes elegir comprar solo el equivalente a 500 pesos, que representa el 11,1% de la acción completa.
Uno de los beneficios más significativos de esta modalidad, es que permite a más personas involucrarse en el mercado accionario a partir de presupuestos acotados, lo cual puede ser un escenario común para inversionistas jóvenes. Asimismo, ayuda a diversificar a un menor costo y con ello, poder tener una parte de las empresas más atractivas, incluidos los beneficios como los dividendos.
Por ejemplo, en un caso hipotético con la acción de Apple, si invirtieras 500 pesos estarías adquiriendo únicamente una fracción del título. En consecuencia, recibirías los dividendos en proporción exacta a la parte que posees —por ejemplo, 11,1%— y no el total correspondiente a una acción completa.
Asimismo, una acción fraccionada replica en todo momento el comportamiento del título íntegro: se mueve al mismo ritmo del mercado y refleja exactamente el mismo porcentaje de ganancias o pérdidas. En otras palabras, participas en el desempeño de la emisora en proporción a tu inversión.
Otra ventaja es la conveniencia con la que la compra y venta de acciones puede realizarse de manera digital. Basta un par de clics para poder añadir acciones fraccionadas a tu portafolio, y ahí mismo puedes tener toda la visibilidad que necesitas.
Algo importante a tener en cuenta es que la practicidad y conveniencia de las acciones fraccionadas no es una invitación a comprarlas por impulso; siempre es ideal elegirlas de acuerdo con un plan de inversión personalizado, de preferencia guiado con asesoría financiera profesional.
En conclusión, las acciones fraccionadas son una modalidad que acerca las inversiones a más personas que desean entrar en el universo de las acciones pero que, por desconfianza, desconocimiento o precaución, prefieren hacerlo con montos moderados.
Son una gran puerta de entrada para familiarizarse y empezar a conocer el mercado accionario, así como un método ideal para diversificar entre sectores relevantes, una táctica indispensable para gestionar el riesgo en cualquier inversión.
Sin duda, tener la posibilidad de participar —aunque sea en una pequeña proporción— en las empresas más grandes del mundo resulta sumamente atractivo. Y cuando esto puede hacerse de forma sencilla, segura y con plena visibilidad sobre la inversión, se convierte en una puerta de entrada que permite a los inversionistas desarrollar gradualmente la confianza y el conocimiento necesarios para, más adelante, dar el paso hacia la adquisición de acciones completas.
Los activos administrados por las Afores y los fondos de deuda que operan en México alcanzan ya niveles equivalentes al 34% del PIB del país, con datos a enero pasado. Las Afores, que son por mucho el inversionista institucional más relevante en la economía mexicana, tienen un peso aproximado de 21% del PIB, mientras que los fondos representan el 13%, según cifras del INEGI.
De acuerdo con las cifras oficiales, las Afores administran recursos por aproximadamente 8 billones de pesos (alrededor de 445.000 millones de dólares), mientras que los fondos de inversión reportan recursos administrados por 3,6 billones de pesos (200.000 millones de dólares).
No obstante, la banca mexicana mantiene también con mucha diferencia de por medio el primer sitio como el principal intermediario financiero del país, con activos totales por 15 billones de pesos (aproximadamente 835.000 millones de dólares), equivalente al 47% del PIB de México.
Mercado de deuda, dominado por Afores y extranjeros
Una particularidad del mercado mexicano consiste en el hecho de que los fondos de deuda constituyen la columna vertebral del ahorro financiero no bancario en México y hasta ahora es dominado por tres grandes jugadores: BBVA Asset Management México con 23,9% del mercado; BlackRock México con 18,9% y Santander Asset Management México que cuenta con una participación aproximada de 10% del mercado local.
Los fondos de deuda representan la mayor parte del ahorro invertido en fondos en México. Sin embargo, su tamaño sigue siendo relativamente pequeño con una participación aproximada de 10% del PIB mexicano, frente a economías desarrolladas, donde los fondos de inversión en deuda suelen superar el 60% del PIB y acercarse de hecho al 100%. Lo anterior indica un amplio potencial de crecimiento que los gestores han tratado de explotar en años recientes.
En el mercado de bonos del gobierno mexicano (Cetes, Bonos M, Udibonos, Bondes) los principales inversionistas institucionales se distribuyen aproximadamente así: Afores entre 40 y 45%; Extranjeros entre 20 y 25%; Bancos entre 15 y 20%; Fondos de inversión entre 10 y 12%; finalmente Aseguradoras y otros con 5% del PIB mexicano.
Los fondos de inversión (principalmente fondos de deuda) son el cuarto gran jugador del mercado de bonos. Su peso típico se ubica entre 10 y 12% del mercado de deuda local, con activos cercanos a 3,6 billones de pesos y una gran parte de estos recursos están invertidos en Cetes, Bonos M, papeles bancarios y deuda corporativa.
A diferencia de las Afores, estos fondos manejan liquidez diaria, son usados por empresas, tesorerías corporativas y personas físicas, además de que influyen mucho en el mercado de corto plazo.
Otro detalle relevante consiste en el hecho de que México sigue siendo un sistema muy bancarizado, mientras que en economías desarrolladas los fondos de inversión dominan mucho más el ahorro. Esto es precisamente uno de los motivos por los que se considera que los fondos de inversión en México apenas están en su primera fase de desarrollo estructural.
Mientras, fondos y Afores se consolidan ya como el principal pilar del ahorro privado en México, con muchas implicaciones y beneficios para la economía de este país norteamericano.
El contexto actual exige una construcción de carteras más dinámica y basada en escenarios. Esta es la principal conclusión a la que ha llegado BlackRock sobre cómo los inversores institucionales -family offices, fondos de pensiones y bancos centrales-, se enfrentan al devenir de los próximos años. Una reflexión que queda argumentada en su último informe de Investment Directions, en el que ha analizado los posibles escenarios, así como el efecto para las carteras.
Aunque el análisis muestra matices para cada uno de los diferentes tipos de inversor institucional, sí pone de relieve que todos tienen en común un claro cambio desde la dependencia de un único escenario base hacia un enfoque de construcción de carteras más dinámico y basado en escenarios. “A medida que los resultados están cada vez más condicionados por fuerzas como la inteligencia artificial, la fragmentación geopolítica y una mayor volatilidad macroeconómica, los inversores están replanteándose tanto en qué invierten como cómo se implementan las carteras”, reflexionan desde la gestora.
Tres aspectos comunes
En todos los tipos de inversores, el informe identifica tres temas comunes. En primer lugar, la importancia de haber pasado de manejar un escenario base a tener una visión de varios escenarios. Según explica el informe, los inversores están sometiendo las carteras a pruebas de estrés bajo múltiples escenarios de crecimiento, inflación y geopolítica, reduciendo la dependencia de supuestos estáticos a largo plazo y buscando mayor resiliencia a medida que las coberturas tradicionales se vuelven menos fiables.
En segundo lugar, el informe confirma como tendencia la ampliación del universo de inversión. En concreto observan que, con resultados en renta variable más dispersos, los inversores están ampliando sus asignaciones entre mercados privados y públicos para mejorar la diversificación, potenciar los retornos y generar ingresos más estables.
Por último, BlackRock señala en su informe que el inversor realiza una implementación de activos y estrategias desde una gestión activa, aunque para ello use vehículos pasivos. “Más allá de la asignación de activos, los inversores se centran en la eficiencia de la implementación, incluyendo destinar parte de la exposición núcleo a estrategias activas sistemáticas, utilizar ETFs en lugar de futuros para determinadas exposiciones a renta variable y cubrir parcialmente la exposición al dólar estadounidense para equilibrar la protección con sus características de activo refugio”, indica el documento en sus conclusiones.
Breve balance y perspectivas
Según reconoce el informe, la evolución de los mercados en 2025 —marcada por tendencias estructurales o megafuerzas como la inteligencia artificial (IA) y la fragmentación geopolítica— ha puesto de relieve un profundo aumento de la incertidumbre. Como resultado, BlackRock considera que se ha vuelto mucho más difícil fundamentar las decisiones de asignación estratégica de activos en torno a un único escenario de partida a largo plazo.
En concreto, la IA impulsó el comportamiento de la renta variable estadounidense y el crecimiento económico el año pasado, pero las perspectivas son muy inciertas. “Si la adopción de la IA supera las expectativas, Estados Unidos podría beneficiarse más que otros mercados”, reconoce la gestora. Por otro lado, la fragmentación geopolítica provocó volatilidad en 2025. Para la gestora, existe un escenario en el que Estados Unidos podría convertirse en una fuente de inestabilidad geopolítica en un horizonte estratégico, “lo que podría traducirse en una mayor caída del PIB estadounidense frente a otros mercados y en un fuerte aumento de las primas de riesgo en los activos estadounidenses”, señalan desde la gestora.
La firma reconoce que la renta variable estadounidense sigue siendo la mayor asignación en las carteras estratégicas del BlackRock Investment Institute. Sin embargo, según sus nuevas hipótesis del mercado de capitales del cuarto trimestre, las rentabilidades esperadas de la renta variable estadounidense y de las carteras en general se han vuelto mucho más inciertas en un horizonte estratégico, en función de cómo evolucionen las dos megafuerzas mencionadas. “La naturaleza de esta incertidumbre ha cambiado: ya no se trata solo de la incertidumbre en torno a una tendencia central de largo plazo, sino también de cuál de los distintos escenarios terminará materializándose”, explica el informe.
Al mismo tiempo, la gestora ve probable que la volatilidad macroeconómica y de los mercados sea estructuralmente más alta. Según su visión, los bancos centrales tendrán menos capacidad que en el pasado para amortiguar los shocks, debido a una inflación estructuralmente más elevada impulsada por el envejecimiento demográfico, que presiona al alza los salarios en los mercados desarrollados; por la fragmentación geopolítica, que incrementa los costes de reconfiguración de las cadenas de suministro; y por el despliegue de la IA, que podría generar desequilibrios entre la oferta y la demanda de energía. “En resumen, esperamos rentabilidades más inciertas y una mayor volatilidad”, concluyen desde BlackRock.