Funds Society lanzó la X edición de su Asset Manager’s Guide 2026 U.S. NRI (Non-Resident Investor), una herramienta de referencia para los profesionales de la gestión patrimonial en el negocio offshore. La guía ofrece un mapeo actualizado del mercado de asset management no residente en Estados Unidos, con foco en soluciones de inversión UCITS.
La publicación reúne a más de 115 gestoras internacionales que operan en el segmento NRI a través de su oferta UCITS, incluyendo información de contacto clave para banqueros privados, asesores financieros y otros profesionales del wealth management.
Además, la guía incorpora contenidos exclusivos de 12 gestoras, que detallan su propuesta de valor y estrategia de negocio para la región de las Américas, aportando una visión más profunda sobre su posicionamiento y enfoque comercial.
Los productos de inversión en activos digitales experimentaron una marcada desaceleración en reembolsos en la última semana, tras un inicio de año de fuertes desinversiones. En la semana con cierre el 6 de febrero, la salida de flujos totalizó 187 millones de dólares, muchos menos que los 1.700 millones de desinversión registrados en cada una de las dos semanas anteriores, según cifras de CoinShares. Los cambios en el ritmo de las salidas, históricamente, sugieren puntos de inflexión en la confianza de los inversores. Por lo tanto, la reciente desaceleración de las salidas podría significar un posible punto mínimo en el mercado.
La última corrección de precios ha hecho que el total de activos gestionados (AuM) baje hasta los 129.800 millones de dólares, el nivel más bajo desde el anuncio de los aranceles estadounidenses en marzo de 2025, que también coincidió con un mínimo local en los precios de los activos. La actividad fue excepcionalmente intensa, con un volumen de ETPs que alcanzó un récord de 63.100 millones de dólares durante la semana, superando el máximo anterior de 56.400 millones de dólares establecido en octubre del año pasado.
Otro movimiento que da a entender que el universo cripto da signos de estabilización reside en la reciente actividad del mayor ETF de bitcoin al contado del mundo, el iShares Bitcoin Trust (IBIT) de BlackRock. Este fondo cotizado registró el jueves 5 de febrero más de 10.000 millones de dólares en volumen negociado y 284 millones de participaciones, estableciendo un nuevo récord diario desde su lanzamiento hace más de dos años, según citan en eToro. Además, la actividad en el mercado de opciones sobre IBIT se disparó, con más de 2,33 millones de contratos negociados y 900 millones en primas pagadas, la mayor cifra en un solo día hasta la fecha.
Algunos analistas citados por la plataforma atribuyen este repunte de actividad a hedge funds que se vieron obligados a liquidar sus posiciones al romperse niveles clave en el precio del bitcoin. “Con esta capitulación en IBIT aparentemente superada, algunos observadores apuntan a que podríamos estar cerca de un suelo de mercado, dado que la presión vendedora asociada a las salidas en los ETFs estaría remitiendo”, aseguran en la firma.
El perfil de largo plazo, intacto
Desde CoinShares apuntan que la salida masiva de inversores de los productos financieros vinculados a criptoactivos es una combinación de factores, entre ellos, el nombramiento de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, un perfil menos dovish de lo que temía el mercado a raíz de las presiones del presidente Donald Trump para bajar los tipos de interés; la venta continuada de grandes volúmenes (“ballenas”) asociada al ciclo de cuatro años y el aumento de la volatilidad geopolítica. Desde los máximos alcanzados en octubre de 2025, los activos totales gestionados (AuM) han caído en más de 70.000 millones de dólares estadounidenses.
Desde la plataforma Kraken aseguran que la tesis de largo plazo del bitcoin no ha cambiado de forma sustancial a pesar de la reciente volatilidad de estas semanas. La plataforma explica que los periodos de distribución no alteran las propiedades esenciales que convierten a la mayor criptomoneda del mundo en una forma de dinero especialmente robusta: su oferta fija, su emisión programada y su arquitectura descentralizada permiten a particulares e instituciones tomar decisiones financieras con mayor certidumbre en horizontes temporales largos, comentan.
La reciente regularización del stock lending, o préstamo de valores, en España constituye uno de los movimientos más relevantes para el mercado financiero nacional en los últimos años. Esta práctica, ya consolidada en países como Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido o Suiza, permite a los propietarios de valores prestar temporalmente sus activos a otra entidad autorizada a cambio de una comisión. Para los prestamistas, supone una fuente adicional de ingresos sin necesidad de desprenderse de sus posiciones; para los prestatarios, una herramienta clave para ejecutar determinadas estrategias de mercado.
El impulso normativo era el paso que faltaba para que esta actividad se adoptara con garantías y transparencia. A nivel europeo, el marco está definido por varias directivas y guías de la European Securities and Markets Authority (ESMA) y la European Banking Authority (EBA), que fijan estándares comunes en gestión de riesgos, requisitos de garantías, estructuras de gobernanza, herramientas como el swing pricing y obligaciones de reporte. Ahora España se alinea con este entorno regulado: la nueva orden ministerial, publicada en el BOE el pasado 17 de octubre de 2025, permite a las Instituciones de Inversión Colectiva (IIC) prestar valores, siempre bajo estrictos controles, límites de patrimonio, garantías líquidas y seguras, y obligaciones reforzadas de información a los inversores. El objetivo es claro: aumentar la competitividad del mercado de capitales español y mejorar la rentabilidad para los partícipes, pero sin renunciar a la máxima protección.
Este cambio llega en un momento estratégico. El préstamo de valores generó en 2024 unos ingresos de 9.640 millones de dólares en Estados Unidos, según el servicio de análisis de mercado DataLend, mientras que en España, algunas previsiones apuntan a que esta práctica permitirá a los fondos ganar entre un 2% y un 4% más en la próxima década. Pero para que este nuevo mercado funcione con eficiencia, seguridad y escala, se requiere un elemento esencial: la tecnología.
La innovación como habilitador de un mercado seguro, automatizado y eficiente
La implantación efectiva de esta práctica exige que los distintos actores financieros (banca corporativa y de inversión, aseguradoras, gestoras, grandes fondos institucionales, etc.) operen en un entorno altamente integrado, automatizado bajo el uso de AgenticAI y seguro. La coordinación entre bancos, entidades de custodia, plataformas intermediarias y clientes finales es compleja por naturaleza: requiere sincronización en tiempo real con entornos de utra-baja latencia, validación de garantías, monitorización y observabilidad proactiva del ciclo de vida completo del producto y del valor de los activos prestados bajo un esquema de tokenización de activos. Todo ello, asegurando el cumplimiento exhaustivo de los requisitos regulatorios e integrando mecanismos adicionales de seguridad avanzados, como por ejemplo el uso de Smart contract – Blockchain para terceros de confianza.
Aquí, la tecnología actúa como catalizador en cuatro áreas clave. En primer lugar, la automatización de procesos para reducir la carga operativa y los riesgos. El préstamo de acciones implica múltiples operaciones simultáneas: transferencia temporal de valores, actualización diaria del valor de las garantías, liquidaciones, reporting normativo o control interno por parte de las gestoras. Automatizar estos procesos no solo reduce errores, sino que disminuye riesgos operativos y mejora la velocidad de ejecución en un mercado que exige inmediatez.
Por otro lado, se requerirá la utilización de capacidades de AgenticAI para gestionar operaciones complejas en tiempo real. Estas permitirán monitorizar posiciones, recalcular garantías, anticipar incumplimientos de contrapartes, detectar anomalías operativas o preparar reportes regulatorios de manera autónoma. Esta inteligencia distribuida puede actuar como un asistente financiero que opera de forma segura dentro de los límites marcados por la regulación, equilibrando eficiencia y rigor en la supervisión.
En tercer lugar, será necesaria una infraestructura tecnológica robusta que pueda soportar un mercado de alto volumen sobre plataformas de ultra-baja latencia. Las transacciones de préstamos de valores involucran grandes cantidades de datos y requieren una infraestructura resiliente, escalable y con disponibilidad continua. Las entidades necesitan arquitecturas capaces de integrarse con múltiples sistemas bancarios, cámaras de compensación, custodios y agentes de préstamo, garantizando que todas las operaciones se ejecutan de forma ágil y sin interrupciones.
Por último, pero no menos importante, la ciberseguridad y protección de datos como condición indispensable. En un modelo en el que los flujos de información entre entidades son constantes, la seguridad no es un complemento: es un requisito estructural. Las operaciones deben estar protegidas frente a accesos no autorizados, manipulación de datos y riesgos de ciberataques y también con soluciones de prevención del fraude, especialmente cuando se manejan activos de alto valor y datos sensibles de inversores. Los estándares europeos de transparencia y control exigen entornos tecnológicos con medidas avanzadas de cifrado, autenticación, monitorización y trazabilidad.
Por ello, es necesario contar con un socio tecnológico de confianza, especializado en este sector de pagos y financiación, con equipos de consultores multidisciplinares de alto rendimiento, que entiendan el negocio y sean capaces de aportar soluciones para sistemas financieros y operaciones complejas. Estos deben estar preparados para ayudar a las entidades que gestionan y custodian fondos a diseñar, desplegar y operar soluciones que hagan posible este nuevo segmento de negocio con seguridad, agilidad y cumplimiento normativo.
Un mercado nuevo que exige tecnología de vanguardia
El nuevo marco regulatorio del préstamo de valores abre una oportunidad significativa para que los fondos españoles incrementen su rentabilidad y para que el mercado de capitales avance hacia estándares europeos más modernos y competitivos. Pero esta oportunidad solo podrá materializarse si se apoya en tecnología capaz de gestionar la complejidad operativa, integrar múltiples actores, automatizar procesos críticos y garantizar la máxima seguridad.
El éxito del stock lending en España dependerá de la capacidad de las organizaciones financieras para adoptar estas soluciones y construir un ecosistema sólido, transparente y orientado al crecimiento. La tecnología es, sin duda, el habilitador imprescindible para que este nuevo mercado no solo sea viable, sino también sostenible y seguro.
Tribuna de Jean Ferdinand Botet de Lacaze, Head of Payments & Specialized Finance en Kyndryl España.
T. Rowe Price ha anunciado la puesta en marcha del ETF T. Rowe Price Innovation Leaders (TNXT), diseñado para proporcionar una exposición diversificada a empresas identificadas como líderes en innovación en sectores como la tecnología, la sanidad y las finanzas. Ha comenzado a cotizar en el Nasdaq.
El ETF T. Rowe Price Innovation Leaders aprovecha la plataforma de análisis global de la firma para combinar el análisis top down de las tendencias de innovación con el análisis bottom up de valores individuales, con el fin de invertir en líderes de mercado de todos los sectores.
También mantiene la flexibilidad de invertir fuera de estas áreas para adaptarse a las nuevas innovaciones en diferentes industrias. Con una previsión de entre 150 y 250 participaciones, el ETF mantiene una cartera dinámica, diseñada para adaptarse a las condiciones del mercado y a las tendencias de innovación emergentes, al tiempo que mantiene una gestión disciplinada del riesgo.
TNXT está gestionado activamente por dos gestores de cartera de la división Multi-Asset de T. Rowe Price: Sean McWilliams, que también gestiona el ETF T. Rowe Price Hedged Equity, y Som Priestley, director de Global Investment Solutions, América. Con este lanzamiento, la lista de ETFs activos de T. Rowe Price asciende a 31, incluidos 21 fondos cotizados de renta variable y 10 de renta fija.
Tim Coyne, director global de fondos cotizados en bolsa, asegura que el ETF Innovation Leaders “ofrece a los inversores acceso a algunas de las empresas más disruptivas que están dando forma al futuro en los sectores de la tecnología, la sanidad, las finanzas y otros”. Asimismo, añadió que gracias al análisis multisectorial y a la gestión activa con visión de futuro de T. Rowe Price, “podemos descubrir ideas de inversión diferenciadas para los clientes que buscan aprovechar los temas de innovación a largo plazo en un panorama de mercado en rápida evolución”.
El mercado de crédito de titulización entra en 2026 con un tema claro: un conjunto de oportunidades en crecimiento y ampliación para los inversores europeos, impulsado por la alineación regulatoria y las tendencias globales de emisión. Esta evolución está creando margen para globalizar las carteras, capturar valor relativo y acceder a nuevas oportunidades en los mercados primarios, en un contexto macroeconómico volátil.
Globalización de las carteras: la adaptación de la normativa libera la escala
Uno de los desarrollos más significativos es el aumento de la emisión de titulizaciones conformes con la UE procedentes de jurisdicciones no europeas. La capacidad de los inversores con sede en Europa para crear carteras de titulización verdaderamente diversificadas a nivel mundial se vio muy disminuida tras la aplicación del Reglamento Europeo sobre Titulizaciones en 2019. Sin embargo, los emisores globales de titulización reconocen cada vez más las ventajas que puede aportar estructurar sus operaciones para cumplir los requisitos europeos al ampliar el alcance y profundidad de su base de inversores.
Una jurisdicción que se ha beneficiado de esto es Australia, un gran mercado de titulización en relación con el tamaño de su economía con una normativa menos restrictiva que Europa. A pesar de ello, la mayoría de sus emisores optan por cumplir con la normativa europea y la jurisdicción se ha beneficiado de un crecimiento continuo y, este año en particular, de una importante compresión de los diferenciales. Después de batir el año pasado el récord de emisiones de la crisis financiera mundial (GFC), los mercados de titulización australianos registraron otro año fuerte de emisiones en 2025 (1*). Se trata de un ámbito en el que llevamos mucho tiempo trabajando, ya que nuestra plataforma global cuenta con recursos locales específicos y relaciones duraderas con los emisores. De hecho, se trata de un sector en el que hemos invertido considerablemente en los últimos años, mientras nuestros competidores no tenían asignación o apenas empezaban a tenerla. Todavía tenemos una visión constructiva, aunque menos dada la rápida compresión diferencial experimentada a lo largo de 2025.
Para los inversores europeos, esta expansión de las emisiones elegibles significa que las carteras pueden ir cada vez más allá de las restricciones regionales impuestas por la normativa hacia una diversificación verdaderamente global, maximizando al mismo tiempo el valor y la escalabilidad relativos. Por ejemplo, rotando de ABS australianos, donde ahora hay menos valor relativo, a RMBS no de agencia estadounidenses, que en los últimos años también ha comenzado a cumplir los requisitos europeos y actualmente se destaca como un valor relativo convincente. Nuestra plataforma global de titulizaciones proporciona la experiencia en profundidad y las relaciones locales que nos permiten acceder de manera eficiente a estos mercados, lo que permite la optimización de los perfiles de riesgo / rendimiento y la diversificación fundamental que ofrece el crédito titulizado.
Además, los reguladores europeos están adoptando medidas proactivas para corregir el desequilibrio de las normativas de titulización excesivamente restrictivas, lo que cabe esperar que empiece a mejorar aún más la dinámica del mercado a futuro/contrato de futuro.
Emisión de titulizaciones: una fuerte oferta acompañada de una fuerte demanda
Tras un fuerte 2024, los niveles de emisión siguen siendo elevados en 2025, habiendo alcanzado ya un récord posterior a la crisis financiera mundial de 151.000 millones de euros, que se espera que vuelva a superar en 2026 en 175.000 millones de euros (2*). En general, esta oferta se ha absorbido eficazmente, como demuestran las constantes entradas de capital en medio del creciente interés de los inversores por las estrategias de titulización, lo que respalda los diferenciales de crédito.
Dentro de Europa, España ha sido un punto destacado, ya que su economía se ha beneficiado de estar entre las más fuertes de la región, con un aumento notable en las emisiones, particularmente de plataformas bancarias con transacciones full equity stack. Por el contrario, Alemania ha tardado más en recuperarse, aunque el rendimiento de los ABS de consumo alemanes ha empezado a estabilizarse. El estímulo fiscal previsto vinculado al gasto en rearme podría respaldar una mayor mejora a partir de mediados de 2026. El año que viene, esperamos seguir viendo este tipo de tendencias de emisión procedentes de perfiles de consumidores y plataformas relacionadas con la banca en Europa.
Encontrar value relativo en los mercados primarios
Los mercados primarios se han mostrado activos al ofrecer pilas de capital completas; gran parte de esta situación se ha debido a que los bancos europeos han recurrido a la titulización para conseguir alivio de capital. En nuestra opinión, estas ofertas de los bancos son favorables, dado su positivo historial, su sólida gobernanza y su largo historial de datos transparentes. Los bonos mezzanine ofrecen un mayor carry en relación con los tramos senior; Su creciente disponibilidad en algunos sectores ha sido una característica notable de 2025, que podría continuar el próximo año. Dicho esto, los diferenciales mezzanine se han comprimido significativamente, por lo que se justifica la cautela al descender en la estructura de capital.
Los CMBS europeos han dado señales de vida con emisiones que alcanzaron casi los 8.000 millones de euros (3*), una proporción ínfima del mercado, pero la segunda más alta en total anual desde la crisis financiera mundial. Afortunadamente, la variedad de patrocinadores de alta calidad está aumentando, al igual que la calidad de los activos. Esto ha añadido una diversificación muy bienvenida a niveles atractivos y una emisión más completa de capital. Esperemos que esto sea el comienzo de un círculo virtuoso para este sector, con un aumento adicional de la emisión previsto para el próximo año.
Sortear la volatilidad: correlación con el crédito corporativo
Esperamos que los mercados de titulización continúen rastreando los mercados de riesgo generales con cierto grado de retraso y beta en 2026, ya que persisten la volatilidad macroeconómica y la incertidumbre política. La volatilidad de los tipos, la persistencia de la inflación y las tensiones geopolíticas probablemente se transmitirán a los diferenciales. Sin embargo, los activos de titulización ofrecen resiliencia estructural en este entorno.
Los cupones flotantes amortiguan la volatilidad de la rentabilidad total, mientras que la exposición a conjuntos específicos de garantías/colaterales, como préstamos para automóviles, cuentas por cobrar de consumo e hipotecas, ofrece oportunidades de diversificación fundamental por región, jurisdicción y clase de activos. Estas características sitúan al crédito titulizado como una asignación defensiva generadora de ingresos en medio de la incertidumbre. Creemos que los inversores deberían permanecer diversificados dentro de sus carteras de renta fija durante todo el ciclo de tipos de interés, siendo la exposición a los tipos de interés flotantes un componente clave de una cartera bien diversificada.
Es importante destacar que, si bien la beta del mercado influirá en los diferenciales, el rendimiento de las garantías/colaterales subyacentes permanece anclado en los fundamentos de los bienes de consumo y los activos reales. Esta vinculación reduce la sensibilidad al riesgo corporativo específico, que hemos visto que refuerza los argumentos a favor del crédito titulización como fuerza estabilizadora dentro de las carteras diversificadas.
Capturar la seguridad estructural en 2026
El crédito titulizado en 2026 ofrece una exposición escalable y de alto carry con mitigantes de volatilidad incorporados, en un momento en que los diferenciales de la renta fija son ajustados y la susceptibilidad a la volatilidad se vislumbra en el horizonte. Dado el creciente conjunto de oportunidades globales bajo marcos conformes con la UE, los inversores europeos en titulizaciones han ampliado sus propios horizontes con la clase de activos posicionada para ofrecer resiliencia y valor relativo en el próximo año. Con sólidos factores técnicos, emisiones sólidas y mercados primarios que ofrecen puntos de entrada atractivos, creemos que el crédito de titulización se destaca como una asignación estratégica para 2026.
Tribuna de opinión firmada por Ian Bettney, gestor de carteras en Janus Henderson Investors.
El mercado de crédito de titulización entra en 2026 con un tema claro: un conjunto de oportunidades en crecimiento y ampliación para los inversores europeos, impulsado por la alineación regulatoria y las tendencias globales de emisión. Esta evolución está creando margen para globalizar las carteras, capturar valor relativo y acceder a nuevas oportunidades en los mercados primarios, en un contexto macroeconómico volátil.
Globalización de las carteras: la adaptación de la normativa libera la escala
Uno de los desarrollos más significativos es el aumento de la emisión de titulizaciones conformes con la UE procedentes de jurisdicciones no europeas. La capacidad de los inversores con sede en Europa para crear carteras de titulización verdaderamente diversificadas a nivel mundial se vio muy disminuida tras la aplicación del Reglamento Europeo sobre Titulizaciones en 2019. Sin embargo, los emisores globales de titulización reconocen cada vez más las ventajas que puede aportar estructurar sus operaciones para cumplir los requisitos europeos al ampliar el alcance y profundidad de su base de inversores.
Una jurisdicción que se ha beneficiado de esto es Australia, un gran mercado de titulización en relación con el tamaño de su economía con una normativa menos restrictiva que Europa. A pesar de ello, la mayoría de sus emisores optan por cumplir con la normativa europea y la jurisdicción se ha beneficiado de un crecimiento continuo y, este año en particular, de una importante compresión de los diferenciales. Después de batir el año pasado el récord de emisiones de la crisis financiera mundial (GFC), los mercados de titulización australianos registraron otro año fuerte de emisiones en 2025 (1*). Se trata de un ámbito en el que llevamos mucho tiempo trabajando, ya que nuestra plataforma global cuenta con recursos locales específicos y relaciones duraderas con los emisores. De hecho, se trata de un sector en el que hemos invertido considerablemente en los últimos años, mientras nuestros competidores no tenían asignación o apenas empezaban a tenerla. Todavía tenemos una visión constructiva, aunque menos dada la rápida compresión diferencial experimentada a lo largo de 2025.
Para los inversores europeos, esta expansión de las emisiones elegibles significa que las carteras pueden ir cada vez más allá de las restricciones regionales impuestas por la normativa hacia una diversificación verdaderamente global, maximizando al mismo tiempo el valor y la escalabilidad relativos. Por ejemplo, rotando de ABS australianos, donde ahora hay menos valor relativo, a RMBS no de agencia estadounidenses, que en los últimos años también ha comenzado a cumplir los requisitos europeos y actualmente se destaca como un valor relativo convincente. Nuestra plataforma global de titulizaciones proporciona la experiencia en profundidad y las relaciones locales que nos permiten acceder de manera eficiente a estos mercados, lo que permite la optimización de los perfiles de riesgo / rendimiento y la diversificación fundamental que ofrece el crédito titulizado.
Además, los reguladores europeos están adoptando medidas proactivas para corregir el desequilibrio de las normativas de titulización excesivamente restrictivas, lo que cabe esperar que empiece a mejorar aún más la dinámica del mercado a futuro/contrato de futuro.
Emisión de titulizaciones: una fuerte oferta acompañada de una fuerte demanda
Tras un fuerte 2024, los niveles de emisión siguen siendo elevados en 2025, habiendo alcanzado ya un récord posterior a la crisis financiera mundial de 151.000 millones de euros, que se espera que vuelva a superar en 2026 en 175.000 millones de euros (2*). En general, esta oferta se ha absorbido eficazmente, como demuestran las constantes entradas de capital en medio del creciente interés de los inversores por las estrategias de titulización, lo que respalda los diferenciales de crédito.
Dentro de Europa, España ha sido un punto destacado, ya que su economía se ha beneficiado de estar entre las más fuertes de la región, con un aumento notable en las emisiones, particularmente de plataformas bancarias con transacciones full equity stack. Por el contrario, Alemania ha tardado más en recuperarse, aunque el rendimiento de los ABS de consumo alemanes ha empezado a estabilizarse. El estímulo fiscal previsto vinculado al gasto en rearme podría respaldar una mayor mejora a partir de mediados de 2026. El año que viene, esperamos seguir viendo este tipo de tendencias de emisión procedentes de perfiles de consumidores y plataformas relacionadas con la banca en Europa.
Encontrar value relativo en los mercados primarios
Los mercados primarios se han mostrado activos al ofrecer pilas de capital completas; gran parte de esta situación se ha debido a que los bancos europeos han recurrido a la titulización para conseguir alivio de capital. En nuestra opinión, estas ofertas de los bancos son favorables, dado su positivo historial, su sólida gobernanza y su largo historial de datos transparentes. Los bonos mezzanine ofrecen un mayor carry en relación con los tramos senior; Su creciente disponibilidad en algunos sectores ha sido una característica notable de 2025, que podría continuar el próximo año. Dicho esto, los diferenciales mezzanine se han comprimido significativamente, por lo que se justifica la cautela al descender en la estructura de capital.
Los CMBS europeos han dado señales de vida con emisiones que alcanzaron casi los 8.000 millones de euros (3*), una proporción ínfima del mercado, pero la segunda más alta en total anual desde la crisis financiera mundial. Afortunadamente, la variedad de patrocinadores de alta calidad está aumentando, al igual que la calidad de los activos. Esto ha añadido una diversificación muy bienvenida a niveles atractivos y una emisión más completa de capital. Esperemos que esto sea el comienzo de un círculo virtuoso para este sector, con un aumento adicional de la emisión previsto para el próximo año.
Sortear la volatilidad: correlación con el crédito corporativo
Esperamos que los mercados de titulización continúen rastreando los mercados de riesgo generales con cierto grado de retraso y beta en 2026, ya que persisten la volatilidad macroeconómica y la incertidumbre política. La volatilidad de los tipos, la persistencia de la inflación y las tensiones geopolíticas probablemente se transmitirán a los diferenciales. Sin embargo, los activos de titulización ofrecen resiliencia estructural en este entorno.
Los cupones flotantes amortiguan la volatilidad de la rentabilidad total, mientras que la exposición a conjuntos específicos de garantías/colaterales, como préstamos para automóviles, cuentas por cobrar de consumo e hipotecas, ofrece oportunidades de diversificación fundamental por región, jurisdicción y clase de activos. Estas características sitúan al crédito titulizado como una asignación defensiva generadora de ingresos en medio de la incertidumbre. Creemos que los inversores deberían permanecer diversificados dentro de sus carteras de renta fija durante todo el ciclo de tipos de interés, siendo la exposición a los tipos de interés flotantes un componente clave de una cartera bien diversificada.
Es importante destacar que, si bien la beta del mercado influirá en los diferenciales, el rendimiento de las garantías/colaterales subyacentes permanece anclado en los fundamentos de los bienes de consumo y los activos reales. Esta vinculación reduce la sensibilidad al riesgo corporativo específico, que hemos visto que refuerza los argumentos a favor del crédito titulización como fuerza estabilizadora dentro de las carteras diversificadas.
Capturar la seguridad estructural en 2026
El crédito titulizado en 2026 ofrece una exposición escalable y de alto carry con mitigantes de volatilidad incorporados, en un momento en que los diferenciales de la renta fija son ajustados y la susceptibilidad a la volatilidad se vislumbra en el horizonte. Dado el creciente conjunto de oportunidades globales bajo marcos conformes con la UE, los inversores europeos en titulizaciones han ampliado sus propios horizontes con la clase de activos posicionada para ofrecer resiliencia y valor relativo en el próximo año. Con sólidos factores técnicos, emisiones sólidas y mercados primarios que ofrecen puntos de entrada atractivos, creemos que el crédito de titulización se destaca como una asignación estratégica para 2026.
Tribuna de opinión firmada por Ian Bettney, gestor de carteras en Janus Henderson Investors.
El mercado de crédito de titulización entra en 2026 con un tema claro: un conjunto de oportunidades en crecimiento y ampliación para los inversores europeos, impulsado por la alineación regulatoria y las tendencias globales de emisión. Esta evolución está creando margen para globalizar las carteras, capturar valor relativo y acceder a nuevas oportunidades en los mercados primarios, en un contexto macroeconómico volátil.
Globalización de las carteras: la adaptación de la normativa libera la escala
Uno de los desarrollos más significativos es el aumento de la emisión de titulizaciones conformes con la UE procedentes de jurisdicciones no europeas. La capacidad de los inversores con sede en Europa para crear carteras de titulización verdaderamente diversificadas a nivel mundial se vio muy disminuida tras la aplicación del Reglamento Europeo sobre Titulizaciones en 2019. Sin embargo, los emisores globales de titulización reconocen cada vez más las ventajas que puede aportar estructurar sus operaciones para cumplir los requisitos europeos al ampliar el alcance y profundidad de su base de inversores.
Una jurisdicción que se ha beneficiado de esto es Australia, un gran mercado de titulización en relación con el tamaño de su economía con una normativa menos restrictiva que Europa. A pesar de ello, la mayoría de sus emisores optan por cumplir con la normativa europea y la jurisdicción se ha beneficiado de un crecimiento continuo y, este año en particular, de una importante compresión de los diferenciales. Después de batir el año pasado el récord de emisiones de la crisis financiera mundial (GFC), los mercados de titulización australianos registraron otro año fuerte de emisiones en 2025 (1*). Se trata de un ámbito en el que llevamos mucho tiempo trabajando, ya que nuestra plataforma global cuenta con recursos locales específicos y relaciones duraderas con los emisores. De hecho, se trata de un sector en el que hemos invertido considerablemente en los últimos años, mientras nuestros competidores no tenían asignación o apenas empezaban a tenerla. Todavía tenemos una visión constructiva, aunque menor dada la rápida compresión diferencial experimentada a lo largo de 2025.
Para los inversores europeos, esta expansión de las emisiones elegibles significa que las carteras pueden ir cada vez más allá de las restricciones regionales impuestas por la normativa hacia una diversificación verdaderamente global, maximizando al mismo tiempo el valor y la escalabilidad relativos. Por ejemplo, rotando de ABS australianos, donde ahora hay menos valor relativo, a RMBS no de agencia estadounidenses, que en los últimos años también ha comenzado a cumplir los requisitos europeos y actualmente se destaca como un valor relativo convincente. Nuestra plataforma global de titulizaciones proporciona la experiencia en profundidad y las relaciones locales que nos permiten acceder de manera eficiente a estos mercados, lo que permite la optimización de los perfiles de riesgo / rendimiento y la diversificación fundamental que ofrece el crédito titulizado.
Además, los reguladores europeos están adoptando medidas proactivas para corregir el desequilibrio de las normativas de titulización excesivamente restrictivas, lo que cabe esperar que empiece a mejorar aún más la dinámica del mercado a futuro/contrato de futuro.
Emisión de titulizaciones: una fuerte oferta acompañada de una fuerte demanda
Tras un fuerte 2024, los niveles de emisión siguen siendo elevados en 2025, habiendo alcanzado ya un récord posterior a la crisis financiera mundial de 151.000 millones de euros, que se espera que vuelva a superar en 2026 en 175.000 millones de euros (2*). En general, esta oferta se ha absorbido eficazmente, como demuestran las constantes entradas de capital en medio del creciente interés de los inversores por las estrategias de titulización, lo que respalda los diferenciales de crédito.
Dentro de Europa, España ha sido un punto destacado, ya que su economía se ha beneficiado de estar entre las más fuertes de la región, con un aumento notable en las emisiones, particularmente de plataformas bancarias con transacciones full equity stack. Por el contrario, Alemania ha tardado más en recuperarse, aunque el rendimiento de los ABS de consumo alemanes ha empezado a estabilizarse. El estímulo fiscal previsto vinculado al gasto en rearme podría respaldar una mayor mejora a partir de mediados de 2026. El año que viene, esperamos seguir viendo este tipo de tendencias de emisión procedentes de perfiles de consumidores y plataformas relacionadas con la banca en Europa.
Encontrar value relativo en los mercados primarios
Los mercados primarios se han mostrado activos al ofrecer pilas de capital completas; gran parte de esta situación se ha debido a que los bancos europeos han recurrido a la titulización para conseguir alivio de capital. En nuestra opinión, estas ofertas de los bancos son favorables, dado su positivo historial, su sólida gobernanza y su largo historial de datos transparentes. Los bonos mezzanine ofrecen un mayor carry en relación con los tramos senior; Su creciente disponibilidad en algunos sectores ha sido una característica notable de 2025, que podría continuar el próximo año. Dicho esto, los diferenciales mezzanine se han comprimido significativamente, por lo que se justifica la cautela al descender en la estructura de capital.
Los CMBS europeos han dado señales de vida con emisiones que alcanzaron casi los 8.000 millones de euros (3*), una proporción ínfima del mercado, pero la segunda más alta en total anual desde la crisis financiera mundial. Afortunadamente, la variedad de patrocinadores de alta calidad está aumentando, al igual que la calidad de los activos. Esto ha añadido una diversificación muy bienvenida a niveles atractivos y una emisión más completa de capital. Esperemos que esto sea el comienzo de un círculo virtuoso para este sector, con un aumento adicional de la emisión previsto para el próximo año.
Sortear la volatilidad: correlación con el crédito corporativo
Esperamos que los mercados de titulización continúen rastreando los mercados de riesgo generales con cierto grado de retraso y beta en 2026, ya que persisten la volatilidad macroeconómica y la incertidumbre política. La volatilidad de los tipos, la persistencia de la inflación y las tensiones geopolíticas probablemente se transmitirán a los diferenciales. Sin embargo, los activos de titulización ofrecen resiliencia estructural en este entorno.
Los cupones flotantes amortiguan la volatilidad de la rentabilidad total, mientras que la exposición a conjuntos específicos de garantías/colaterales, como préstamos para automóviles, cuentas por cobrar de consumo e hipotecas, ofrece oportunidades de diversificación fundamental por región, jurisdicción y clase de activos. Estas características sitúan al crédito titulizado como una asignación defensiva generadora de ingresos en medio de la incertidumbre. Creemos que los inversores deberían permanecer diversificados dentro de sus carteras de renta fija durante todo el ciclo de tipos de interés, siendo la exposición a los tipos de interés flotantes un componente clave de una cartera bien diversificada.
Es importante destacar que, si bien la beta del mercado influirá en los diferenciales, el rendimiento de las garantías/colaterales subyacentes permanece anclado en los fundamentos de los bienes de consumo y los activos reales. Esta vinculación reduce la sensibilidad al riesgo corporativo específico, que hemos visto que refuerza los argumentos a favor del crédito titulización como fuerza estabilizadora dentro de las carteras diversificadas.
Capturar la seguridad estructural en 2026
El crédito titulizado en 2026 ofrece una exposición escalable y de alto carry con mitigantes de volatilidad incorporados, en un momento en que los diferenciales de la renta fija son ajustados y la susceptibilidad a la volatilidad se vislumbra en el horizonte. Dado el creciente conjunto de oportunidades globales bajo marcos conformes con la UE, los inversores europeos en titulizaciones han ampliado sus propios horizontes con la clase de activos posicionada para ofrecer resiliencia y valor relativo en el próximo año. Con sólidos factores técnicos, emisiones sólidas y mercados primarios que ofrecen puntos de entrada atractivos, creemos que el crédito de titulización se destaca como una asignación estratégica para 2026.
Tribuna de opinión firmada por Ian Bettney, gestor de carteras en Janus Henderson Investors.
Con la mirada de los inversores puesta en 2026, se espera que una serie de temas clave —de las políticas de estímulo a escala mundial a la geopolítica, pasando por la IA— configuren las condiciones macroeconómicas y del mercado. En EE.UU., el entorno normativo favorecerá el crecimiento económico por medio de recortes de tipos y estímulos fiscales, en particular, en el primer semestre. Del mismo modo, se prevé que Europa, China y Japón llevarán a cabo programas de estímulos fiscales y puede que surjan oportunidades en los activos de crecimiento dentro de los países que apliquen estas medidas. Mientras tanto, puede que los riesgos geopolíticos afecten a los mercados: la disociación económica entre EE.UU. y China sigue redefiniendo las cadenas de suministro, mientras que la carrera mundial por la supremacía en el segmento de la IA y el auge de las políticas populistas añaden complejidad al entorno. Las naciones occidentales se enfrentan a retos crecientes en materia de deuda y déficit, lo que afecta a las políticas fiscales. Desde MFS Investment Management, el equipo de comentarios sobre mercados recomienda «considerar la diversificación y el énfasis en las empresas resilientes». A continuación, desgranan los principales temas de inversión que han identificado para 2026.
El año de los estímulos políticos en todo el mundo.
En Estados Unidos se prevé que haya una política monetaria expansiva y estímulos en materia fiscal en 2026. La principal carga recaerá sobre la Fed, con varias bajadas de tipos en el horizonte. Sin embargo, el aspecto fiscal de la combinación de políticas también contribuirá a los estímulos, en especial en el primer semestre. De hecho, la próxima primavera, se estima que unos 60.000 millones de dólares en devoluciones de impuestos llegarán a las arcas de los hogares estadounidenses en virtud de la ley «One Big Beautiful Bill Act» (una ley grande y hermosa u «OBBBA», por sus siglas en inglés), que vaticinamos que respaldará el consumo estadounidense. Las devoluciones más elevadas provendrán de un límite de deducción SALT más elevado, deducciones por horas extras y propinas, una deducción fiscal para personas mayores y un aumento de la bonificación fiscal por hijos. Para las empresas, la ley ofrece apoyo principalmente por medio de la amortización acelerada y los gastos de I+D, entre otras ventajas fiscales menores.
Sin embargo, es probable que las perspectivas fiscales se rodeen de una mayor incertidumbre en el segundo semestre. El impacto de los aranceles sigue siendo el mayor freno para la economía. Por ahora, aguardamos la decisión del Tribunal Supremo estadounidense sobre la validez de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) como base de muchos de los aranceles del presidente Trump, y no está muy claro si el tipo arancelario efectivo se fijará por debajo de los niveles actuales. A ello se suman que algunos consumidores también tendrán que enfrentarse a retos como los recortes en Medicaid, los cambios en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés), los ajustes en los requisitos para obtener préstamos estudiantiles y la reanudación del cobro de préstamos impagados.
Gran parte del resto del mundo hará lo propio. En Europa, la política fiscal está sustituyendo al BCE como principal fuente de políticas de apoyo al crecimiento, gracias al «arsenal» fiscal de Alemania. Sin embargo, no olvidemos que la zona euro podría seguir beneficiándose del efecto retardado de las bajadas de tipos anteriores. Otro país que destaca en el radar de los estímulos políticos globales es China, donde es probable que se utilicen tanto medidas monetarias como fiscales en un esfuerzo por estimular una economía que sigue expuesta a riesgos de deflación. Por último, en Japón se espera un endurecimiento moderado de la política monetaria, pero la recién elegida primera ministra, Sanae Takaichi, está priorizando el crecimiento económico mediante un ambicioso plan plurianual de gasto público, que debería traducirse en una combinación de políticas favorables.
Sortear los riesgos geopolíticos
Disociación entre China y EE. UU. La actual disociación económica entre EE. UU. y China sigue afectando a la economía mundial y obliga a muchos países a hacer frente a las consecuencias de este giro. Las recientes medidas de control de las exportaciones de minerales de tierras raras y de tecnologías relacionadas adoptadas por China, aunque ahora suspendidas, han acelerado los esfuerzos de los países occidentales por diversificar las cadenas de suministro de estos recursos estratégicos. Para reforzar la seguridad nacional y económica, los gobiernos están reduciendo los riesgos en sectores industriales críticos como los semiconductores, los productos farmacéuticos, la energía nuclear y la tecnología. Aunque la tregua comercial de un año entre EE. UU. y China supone un alivio temporal, puede no ser suficiente para reestructurar por completo las cadenas de suministro, lo que podría provocar un aumento de los costes de los insumos, al priorizarse el acceso frente a la asequibilidad.
Supremacía de la IA. La carrera mundial por el liderazgo en inteligencia artificial está llamada a transformar numerosos sectores. La capacidad de producir energía abundante y a bajo coste para alimentar centros de datos avanzados será un factor clave y puede obligar a los países a replantear sus compromisos climáticos. Al mismo tiempo, el aumento de las ciberamenazas más sofisticadas exige medidas firmes para protegerse frente a agentes maliciosos.
Política populista. Los desacuerdos tradicionales entre los partidos de centroizquierda y centroderecha están dejando paso a un escenario político cada vez más polarizado. El descontento económico, la pérdida de confianza en las instituciones y el efecto amplificador de las redes sociales están impulsando este cambio. Casos recientes, como la elección de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York o el liderazgo del Partido por la Independencia del Reino Unido en las encuestas, reflejan esta tendencia, que podría traducirse en una mayor volatilidad en la formulación de políticas.
Deuda y déficits. Las principales economías occidentales, incluida Estados Unidos, afrontan un aumento sostenido de la deuda pública en un contexto de fuerte resistencia social a las políticas de austeridad. Alemania ha relajado su tradicional disciplina fiscal para priorizar el gasto en defensa e infraestructuras, mientras que Japón, pese a su elevado ratio de deuda sobre PIB, mantiene un programa económico claramente expansivo. Aunque resulta difícil anticipar cuándo podría producirse una crisis de deuda, la trayectoria actual de las cuentas públicas genera una preocupación creciente.
¿Es demasiado alta la prima por la IA?
A pesar de algunas incertidumbres importantes, las valoraciones actuales no arrojan señales de alarma significativas en nuestra opinión. No estamos en 1999. Los ratios precio/beneficio (PER) de las mayores empresas tecnológicas actuales siguen estando muy por debajo de los máximos observados durante la burbuja de las «puntocom». Por ejemplo, el PER previsto de Nvidia es de aproximadamente 28 veces, frente a las 126 veces de Cisco en 2000. Aunque los indicadores de valoración han subido, no han alcanzado un nivel que indique un riesgo inminente de corrección, especialmente considerando las sólidas perspectivas de beneficios. Además de los indicadores de valoración elevados, los fundamentales de las grandes empresas tecnológicas actuales son mucho más sólidos que hace un cuarto de siglo, con balances robustos, flujos de caja positivos y alta rentabilidad. El reciente aumento del gasto de capital relacionado con la IA aún no ha llegado a niveles que puedan constituir un motivo de preocupación económica generalizada.
La IA supone una transformación total, en nuestra opinión. La inteligencia artificial promete mejorar la productividad e impulsar la innovación en múltiples sectores, incluidos la atención sanitaria, la industria farmacéutica, la fabricación, los vehículos autónomos, la robótica y la logística. Es probable que los cambios estructurales que la IA genere en estructuras de costes y modelos de negocio aumenten la rentabilidad de los ganadores.
Pero hay que estar alerta. Existe el riesgo de que las previsiones sobre la adopción de la IA sean demasiado optimistas, lo que plantearía dudas sobre si la demanda se materializará tan rápidamente como se espera y podría provocar una caída de las inversiones y un fuerte impacto en los beneficios. Según nuestro equipo de inversión, OpenAI se perfila como un actor decisivo en el aumento actual del gasto de capital; por lo tanto, será crucial seguir de cerca la trayectoria de sus ingresos. La empresa prevé alcanzar los 200.000 millones de dólares en 2030, frente a los 15.000 millones actuales, pero incluso este extraordinario crecimiento podría no ser suficiente para satisfacer sus necesidades de financiación si su salida a bolsa no se lleva a cabo con éxito. Asimismo, los acuerdos de financiación circular dentro del ecosistema de IA de fabricantes de chips e hiperescaladores han suscitado muchas dudas, aunque algunos analistas sugieren que están justificados como una forma de crear demanda cautiva y hacer frente a la competencia.
Con la mirada de los inversores puesta en 2026, se espera que una serie de temas clave —de las políticas de estímulo a escala mundial a la geopolítica, pasando por la IA— configuren las condiciones macroeconómicas y del mercado. En EE.UU., el entorno normativo favorecerá el crecimiento económico por medio de recortes de tipos y estímulos fiscales, en particular, en el primer semestre. Del mismo modo, se prevé que Europa, China y Japón llevarán a cabo programas de estímulos fiscales y puede que surjan oportunidades en los activos de crecimiento dentro de los países que apliquen estas medidas. Mientras tanto, puede que los riesgos geopolíticos afecten a los mercados: la disociación económica entre EE.UU. y China sigue redefiniendo las cadenas de suministro, mientras que la carrera mundial por la supremacía en el segmento de la IA y el auge de las políticas populistas añaden complejidad al entorno. Las naciones occidentales se enfrentan a retos crecientes en materia de deuda y déficit, lo que afecta a las políticas fiscales. Desde MFS Investment Management, el equipo de comentarios sobre mercados recomienda «considerar la diversificación y el énfasis en las empresas resilientes». A continuación, desgranan los principales temas de inversión que han identificado para 2026.
El año de los estímulos políticos en todo el mundo.
En Estados Unidos se prevé que haya una política monetaria expansiva y estímulos en materia fiscal en 2026. La principal carga recaerá sobre la Fed, con varias bajadas de tipos en el horizonte. Sin embargo, el aspecto fiscal de la combinación de políticas también contribuirá a los estímulos, en especial en el primer semestre. De hecho, la próxima primavera, se estima que unos 60.000 millones de dólares en devoluciones de impuestos llegarán a las arcas de los hogares estadounidenses en virtud de la ley «One Big Beautiful Bill Act» (una ley grande y hermosa u «OBBBA», por sus siglas en inglés), que vaticinamos que respaldará el consumo estadounidense. Las devoluciones más elevadas provendrán de un límite de deducción SALT más elevado, deducciones por horas extras y propinas, una deducción fiscal para personas mayores y un aumento de la bonificación fiscal por hijos. Para las empresas, la ley ofrece apoyo principalmente por medio de la amortización acelerada y los gastos de I+D, entre otras ventajas fiscales menores.
Sin embargo, es probable que las perspectivas fiscales se rodeen de una mayor incertidumbre en el segundo semestre. El impacto de los aranceles sigue siendo el mayor freno para la economía. Por ahora, aguardamos la decisión del Tribunal Supremo estadounidense sobre la validez de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) como base de muchos de los aranceles del presidente Trump, y no está muy claro si el tipo arancelario efectivo se fijará por debajo de los niveles actuales. A ello se suman que algunos consumidores también tendrán que enfrentarse a retos como los recortes en Medicaid, los cambios en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés), los ajustes en los requisitos para obtener préstamos estudiantiles y la reanudación del cobro de préstamos impagados.
Gran parte del resto del mundo hará lo propio. En Europa, la política fiscal está sustituyendo al BCE como principal fuente de políticas de apoyo al crecimiento, gracias al «arsenal» fiscal de Alemania. Sin embargo, no olvidemos que la zona euro podría seguir beneficiándose del efecto retardado de las bajadas de tipos anteriores. Otro país que destaca en el radar de los estímulos políticos globales es China, donde es probable que se utilicen tanto medidas monetarias como fiscales en un esfuerzo por estimular una economía que sigue expuesta a riesgos de deflación. Por último, en Japón se espera un endurecimiento moderado de la política monetaria, pero la recién elegida primera ministra, Sanae Takaichi, está priorizando el crecimiento económico mediante un ambicioso plan plurianual de gasto público, que debería traducirse en una combinación de políticas favorables.
Sortear los riesgos geopolíticos
Disociación entre China y EE. UU. La actual disociación económica entre EE. UU. y China sigue afectando a la economía mundial y obliga a muchos países a hacer frente a las consecuencias de este giro. Las recientes medidas de control de las exportaciones de minerales de tierras raras y de tecnologías relacionadas adoptadas por China, aunque ahora suspendidas, han acelerado los esfuerzos de los países occidentales por diversificar las cadenas de suministro de estos recursos estratégicos. Para reforzar la seguridad nacional y económica, los gobiernos están reduciendo los riesgos en sectores industriales críticos como los semiconductores, los productos farmacéuticos, la energía nuclear y la tecnología. Aunque la tregua comercial de un año entre EE. UU. y China supone un alivio temporal, puede no ser suficiente para reestructurar por completo las cadenas de suministro, lo que podría provocar un aumento de los costes de los insumos, al priorizarse el acceso frente a la asequibilidad.
Supremacía de la IA. La carrera mundial por el liderazgo en inteligencia artificial está llamada a transformar numerosos sectores. La capacidad de producir energía abundante y a bajo coste para alimentar centros de datos avanzados será un factor clave y puede obligar a los países a replantear sus compromisos climáticos. Al mismo tiempo, el aumento de las ciberamenazas más sofisticadas exige medidas firmes para protegerse frente a agentes maliciosos.
Política populista. Los desacuerdos tradicionales entre los partidos de centroizquierda y centroderecha están dejando paso a un escenario político cada vez más polarizado. El descontento económico, la pérdida de confianza en las instituciones y el efecto amplificador de las redes sociales están impulsando este cambio. Casos recientes, como la elección de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York o el liderazgo del Partido por la Independencia del Reino Unido en las encuestas, reflejan esta tendencia, que podría traducirse en una mayor volatilidad en la formulación de políticas.
Deuda y déficits. Las principales economías occidentales, incluida Estados Unidos, afrontan un aumento sostenido de la deuda pública en un contexto de fuerte resistencia social a las políticas de austeridad. Alemania ha relajado su tradicional disciplina fiscal para priorizar el gasto en defensa e infraestructuras, mientras que Japón, pese a su elevado ratio de deuda sobre PIB, mantiene un programa económico claramente expansivo. Aunque resulta difícil anticipar cuándo podría producirse una crisis de deuda, la trayectoria actual de las cuentas públicas genera una preocupación creciente.
¿Es demasiado alta la prima por la IA?
A pesar de algunas incertidumbres importantes, las valoraciones actuales no arrojan señales de alarma significativas en nuestra opinión. No estamos en 1999. Los ratios precio/beneficio (PER) de las mayores empresas tecnológicas actuales siguen estando muy por debajo de los máximos observados durante la burbuja de las «puntocom». Por ejemplo, el PER previsto de Nvidia es de aproximadamente 28 veces, frente a las 126 veces de Cisco en 2000. Aunque los indicadores de valoración han subido, no han alcanzado un nivel que indique un riesgo inminente de corrección, especialmente considerando las sólidas perspectivas de beneficios. Además de los indicadores de valoración elevados, los fundamentales de las grandes empresas tecnológicas actuales son mucho más sólidos que hace un cuarto de siglo, con balances robustos, flujos de caja positivos y alta rentabilidad. El reciente aumento del gasto de capital relacionado con la IA aún no ha llegado a niveles que puedan constituir un motivo de preocupación económica generalizada.
La IA supone una transformación total, en nuestra opinión. La inteligencia artificial promete mejorar la productividad e impulsar la innovación en múltiples sectores, incluidos la atención sanitaria, la industria farmacéutica, la fabricación, los vehículos autónomos, la robótica y la logística. Es probable que los cambios estructurales que la IA genere en estructuras de costes y modelos de negocio aumenten la rentabilidad de los ganadores.
Pero hay que estar alerta. Existe el riesgo de que las previsiones sobre la adopción de la IA sean demasiado optimistas, lo que plantearía dudas sobre si la demanda se materializará tan rápidamente como se espera y podría provocar una caída de las inversiones y un fuerte impacto en los beneficios. Según nuestro equipo de inversión, OpenAI se perfila como un actor decisivo en el aumento actual del gasto de capital; por lo tanto, será crucial seguir de cerca la trayectoria de sus ingresos. La empresa prevé alcanzar los 200.000 millones de dólares en 2030, frente a los 15.000 millones actuales, pero incluso este extraordinario crecimiento podría no ser suficiente para satisfacer sus necesidades de financiación si su salida a bolsa no se lleva a cabo con éxito. Asimismo, los acuerdos de financiación circular dentro del ecosistema de IA de fabricantes de chips e hiperescaladores han suscitado muchas dudas, aunque algunos analistas sugieren que están justificados como una forma de crear demanda cautiva y hacer frente a la competencia.
2026 se presenta como un año de equilibrios. Los mercados globales cabalgan esta semana entre riesgos electorales, datos de inflación en EE.UU. y los debates geopolíticos sobre seguridad, mientras que los resultados empresariales y las señales de los bancos centrales se suman a un horizonte repleto de focos de atención.
En opinión de Christian Gattiker, Head of Research de Julius Baer, los mercados arrancan la semana gestionando una densa combinación de acontecimientos políticos, datos macroeconómicos y resultados empresariales. En concreto, considera que los inversores estarán especialmente atentos a la evolución de la inflación en EE.UU. y a los desarrollos geopolíticos: “La atención macroeconómica se centra en el informe del IPC de EE.UU. del viernes, que servirá como indicador clave para evaluar si la inflación continúa moderándose de forma gradual. Los mercados siguen sensibles a cualquier sorpresa al alza que pueda poner en duda las expectativas de una continuidad en la relajación monetaria más adelante este año”.
Según Gattiker, “estas publicaciones ayudarán a determinar si los fundamentales corporativos pueden seguir sosteniendo el sentimiento del mercado en un contexto de persistentes incertidumbres macroeconómicas y geopolíticas”.
“El informe sobre la situación de empleo de EE.UU. en enero de esta semana será importante para orientar la opinión de los inversores sobre la trayectoria del mercado laboral de la primera potencia económica mundial después de que los datos difundidos la semana pasada fueron más flojos de lo esperado. La expectativa general es que el empleo no agrícola crezca en 70.000 puestos, frente a los 50.000 de diciembre, que la tasa de desempleo se mantenga estable en el 4,4%, y que el crecimiento de los ingresos medios por hora se moderare ligeramente hasta el 3,7% interanual. Los mercados estarán muy pendientes de las cifras de empleo no agrícola dada la débil creación de puestos de trabajo desde mayo”, reconoce Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard.
Para Hans-Jörg Naumer, Global Head of Capital Markets & Thematic Research de Allianz Global Investors, aunque la política mundial se define cada vez más por los cambios en las esferas de influencia, los mercados financieros están mirando más allá de los riesgos geopolíticos que acaparan los titulares, como la reciente agitación en torno a Irán y Groenlandia, y se centran en los datos macroeconómicos, los beneficios empresariales y los factores que impulsan los rendimientos a medio plazo.
“Tras los buenos resultados obtenidos en 2025, los mercados de renta variable comenzaron el año con un impulso muy positivo. Las materias primas también ampliaron sus ganancias, y el oro y la plata continuaron su tendencia alcista durante gran parte de enero, antes de que surgiera una mayor turbulencia en los mercados. Por el contrario, los mercados de renta fija registraron un rendimiento más diferenciado. Los bonos del Estado europeos se beneficiaron de la caída de los rendimientos, mientras que los soberanos de Reino Unido y Estados Unidos estuvieron bajo presión”, añade Naumer.
Política y geopolítica
Ciertamente, el trasfondo político sigue siendo protagonista, marcado por unas elecciones anticipadas en Japón, junto con unas elecciones generales en Tailandia; y cuyos resultados podrían influir en la orientación de la política regional y en el sentimiento inversor en Asia. En el caso del país nipón, la aplastante victoria del Partido LIberal Democrático (PLD) de la primera ministra Sanae Takaichi le proporciona un mandato firme para imponerse en materia legislativa. “En las primeras operaciones del día, el yen parece no haber variado con respecto al cierre del viernes en Nueva York. El foco de atención de los inversores será la magnitud de la expansión fiscal. En particular, se seguirá de cerca la evolución de la reducción temporal del impuesto sobre los alimentos prometida durante la campaña electoral”, señala Sree Kochugovindan, economista investigadora sénior de Aberdeen Investments.
Además, mirando la agenda de la semana, la geopolítica añade otra dimensión, ya que es probable que la Conferencia de Seguridad de Múnich intensifique el debate sobre la perspectiva estratégica de la OTAN y la guerra en Ucrania, subrayando la persistente incertidumbre en materia de seguridad global.
Bancos centrales: foco en la Fed
Uno de los motores que está moviendo el mercado tiene que ver con los bancos centrales. Según los expertos de MSCI, la confianza del mercado en la independencia de la Reserva Federal podría resultar decisiva en 2026. “Con la inflación aún por encima del objetivo y señales incipientes de un mercado laboral más débil, la presión para flexibilizar la política corre el riesgo de chocar con el mandato de la Fed. Las citaciones del gran jurado al presidente de la Reserva Federal añadieron además complejidad a un contexto de política monetaria ya de por sí delicado. Cuando se erosiona la credibilidad de un banco central, la inflación puede persistir incluso cuando el crecimiento se desacelera, lo que genera estanflación, un escenario en el que los bonos dejan de diversificar frente a la renta variable”, explican.
“Por otra parte, la Fed mantuvo los tipos de interés sin cambios, como se esperaba, en su reunión de política monetaria de enero, con los gobernadores Miran y Waller en desacuerdo a favor de una bajada de 25 puntos básicos. La incertidumbre en torno a la independencia de la Reserva Federal se intensificó a principios de mes tras la noticia de que el Departamento de Justicia citó a la Fed y a su presidente, Jerome Powell, en relación con la renovación del edificio del Fed. La situación se ha extendido al Senado, donde el senador Thom Tillis, miembro destacado del Comité Bancario, ha indicado su intención de bloquear las confirmaciones de la Fed hasta que se resuelva la investigación”, añade Marco Giordano, investment director en Wellington Management, sobre el ruido que acorrala a la Fed y que mantiene la atención de los inversores.
Las oportunidades de inversión
En este contexto las firmas de inversión también hablan de oportunidades. Por ejemplo, es inevitable fijarse en cómo la renta variable japonesa subió con fuerza el lunes después de que la coalición de la primera ministra Takaichi lograra una supermayoría histórica, lo que desbloquea un nuevo impulso para el llamado “Takaichi trade”.
En este sentido el mensaje es claro: con estabilidad política y catalizadores de reforma en juego, los inversores deberían estar atentos a un mayor potencial alcista, así como a episodios de volatilidad a corto plazo en los bonos y en el yen.
“Mantenemos nuestra calificación de atractivo para la renta variable japonesa y vemos margen para nuevas subidas, especialmente en sectores que se benefician de las políticas domésticas (defensa, bancos, inmobiliario y servicios de TI) y de temáticas globales (energía, centros de datos, automatización y algunos valores del sector automóvil). En cuanto al dólar/yen japones, las autoridades ya han señalado un elevado grado de urgencia respecto a los movimientos de la divisa, lo que debería ayudar a contener las presiones”, sostiene Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management.
En Capital Group ponen el foco en cómo los mercados emergentes se están convirtiendo en el motor de la transformación industrial a escala mundial, gracias a las fuertes inversiones en vehículos eléctricos (VE), robótica y fabricación relacionada con la inteligencia artificial, incluidos los semiconductores. “La región se prevé que de aquí a 2035 aporte casi el 65% del crecimiento de la economía mundial. Sin embargo, la ventaja competitiva de los mercados emergentes a largo plazo no solo depende de la excelencia en el segmento del hardware, sino también de su capacidad para avanzar hacia la innovación en software y sistemas”, argumentan desde la gestora.
Por último François Rimeu, estratega sénior de Crédit Mutuel Asset Management, retoma uno de los temas estrella de la semana pasada: el oro. Los metales preciosos han estado en el punto de mira en las últimas semanas debido a los movimientos excepcionales observados en los precios: un aumento del 25% entre finales de año y el 28 de enero, seguido de una caída de más del 13% en el caso del oro. La situación es aún peor para la plata, que ha perdido un tercio de su valor después de haber subido más de un 60%.
“Desde nuestro punto de vista, el repunte del oro (y, en menor medida, de la plata) está impulsado por varios factores, algunos más relevantes que otros. El factor clave parece ser la continuidad de las políticas fiscales expansivas desde la crisis del Covid y la guerra entre Rusia y Ucrania. Por otro lado, la inestabilidad geopolítica actual actúa como otro factor de apoyo para los precios del oro y, una vez más, los acontecimientos recientes no apuntan, en nuestra opinión, a un descenso”, explica Rimeu.
Su principal conclusión es que los catalizadores que han estado presentes durante los últimos tres años siguen vigentes y que la reciente corrección es, en última instancia, saludable, ya que contribuye a eliminar las inversiones más especulativas.