Apostar por la inversión activa

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La inversión activa ya no se define únicamente por la selección de valores, la concentración de la cartera o la desviación respecto al índice de referencia. Abarca cada vez más cómo se accede a las ideas de inversión, cómo estas se combinan e integran en estructuras de inversión más amplias y, lo que es más importante, por qué. En lugar de limitarse a preguntar de dónde proviene el alfa, los inversores profesionales se centran ahora en cómo se pueden obtener fuentes de alfa específicas y repetibles en formatos que se ajusten a sus objetivos, limitaciones y marcos de gobierno.

Esta evolución refleja un enfoque más práctico y orientado a los resultados en el diseño de las carteras y su implementación, a todos los niveles. El riesgo activo ya no se consume de forma aislada, sino que se espera que se suministre de formas que desempeñen un papel claro dentro de unas arquitecturas de inversión más amplias.

De soluciones basadas en las exposiciones a soluciones orientadas a resultados

Una de las manifestaciones más claras de este cambio es la creciente atención que se presta a los objetivos, en lugar de a las etiquetas de las exposiciones a las clases de activos. Los inversores buscan cada vez más definir los perfiles de riesgo y rentabilidad de sus carteras mediante estrategias, como la generación de rentas o la exposición defensiva al mercado.

Algunos de los principales vectores de este cambio son el aumento de la longevidad y el envejecimiento de las poblaciones, que están estimulando de demanda de soluciones de planificación del ciclo de vida que pongan el acento en resultados específicos, como la capacidad de financiar los pasivos futuros. Una consecuencia directa de esta tendencia es la proliferación de estrategias con fecha objetivo, soluciones de entrada gradual y enfoques combinados que integran activos cotizados y no cotizados. Dado que tan solo el 45% de los europeos expresa confianza sobre su jubilación, esperamos que dicha tendencia continúe.

Un enfoque más exigente del riesgo activo

Cabría esperar un aumento de la demanda de soluciones activas en un mercado más orientado hacia los resultados. Sin embargo, los inversores que invierten a largo plazo atendiendo a los fundamentales únicamente representan en torno al 15% de los flujos de la bolsa estadounidense en la actualidad, frente a más de tres cuartas partes antes de la crisis financiera mundial. Entretanto, las plantillas de analistas en los 15 mayores bancos del mundo han perdido alrededor de un tercio de sus efectivos durante la última década.

Estos cambios obedecen a un mayor escepticismo de los inversores en torno a la gestión activa, lo que, a su vez, en un reflejo del hecho de que muchos gestores no han conseguido batir de forma constante a sus índices de referencia después de la crisis financiera mundial. Con razón, los inversores no están dispuestos a pagar por un riesgo activo que no consigue su objetivo declarado, pero la dificultad que los inversores profesionales han tenido para batir a unos mercados al alza no invalida totalmente el concepto de gestión activa. En lugar de eso, conviene contextualizar las rentabilidades; por ejemplo, cabría esperar que una estrategia defensiva quede rezagada cuando las rentabilidades absolutas de su mercado son elevadas, pero eso no significa que los inversores deban extrapolar las rentabilidades elevadas indefinidamente.

En lugar de mostrarse reacios a pagar por el riesgo activo, los inversores deberían tratar de entender si el riesgo activo es adecuado en el contexto de su cartera, sus objetivos y el contexto de mercado. Si es así, deberían preguntarse qué riesgo activo debería asumirse y cómo podría gestionarse a medida que evolucionen las circunstancias. Por otro lado, deberían tener una tolerancia baja a los resultados que resulten difíciles de entender o explicar, especialmente ahora que las iniciativas de optimización de la relación coste-beneficio de los reguladores han puesto mayor énfasis en vincular los costes a los resultados. Por lo tanto, la era del alfa opaco, al estilo de una “caja negra’, está llegando a su fin ante la creciente demanda de claridad.

Componentes con mayor granularidad

En este contexto, no sorprende que la inversión activa está volviéndose más modular. La modularidad fomenta una mayor transparencia y buen gobierno, ya que resulta más fácil atribuir los resultados a exposiciones específicas cuando estas se diseñan en función de objetivos explícitos y presupuestos de riesgo. El diseño de la cartera, que antes era en gran medida implícito, se convierte, por tanto, en un elemento más imputable de la propuesta de inversión, junto con la selección de inversiones y estrategias.

En consonancia con lo anterior, está incrementándose la demanda de soluciones para crear carteras mediante componentes, y los inversores esperan ahora una mayor granularidad entre una gama más amplia de soluciones. Demandan exposiciones que se ajusten con mayor precisión a objetivos y restricciones que puedan definir, ya sean consideraciones climáticas, presupuestos factoriales o de estilo, límites de riesgo u otras.

Eso se refleja en la rápida proliferación que estamos presenciando en los ETFs de gestión activa, ya que estos vehículos posibilitan una mayor granularidad. Estos ETFs están absorbiendo más de un tercio de los flujos mundiales totales en ETFs, a pesar de representar menos de una décima parte del patrimonio total que suman estos productos. De hecho, en Europa, nuestra creciente gama propia de soluciones mediante ETFs de gestión activa basados en el análisis ha incrementado su patrimonio exponencialmente desde su lanzamiento en 2020, hasta situarse en torno a los 10.000 millones de dólares actuales.

El papel de una ejecución rigurosa

Junto con la creciente demanda de mayor granularidad, está aumentando el interés de los inversores por enfoques que puedan combinar los análisis exhaustivos con un diseño de carteras riguroso y personalizado. Para muchos, los marcos sistemáticos resultan tranquilizadores, ya que ofrecen replicabilidad, transparencia y un control explícito de las exposiciones al riesgo, mientras que el análisis aporta criterio a través de un contexto general y una visión de los fundamentales particulares.

Eso refleja el deseo de precisión de unos inversores que demandan claridad en torno a los presupuestos de riesgo, las exposiciones factoriales y el diseño de las carteras, en lugar de otorgar una amplia discrecionalidad a un único gestor. La expansión de los enfoques sistemáticos e híbridos en todo el sector ha acompañado esta evolución, que a su vez se ha visto respaldada por mejoras en la calidad de los datos, la tecnología y los procesos de aplicación. Aquí, el éxito de nuestro propio equipo sistemático se ha cimentado en su capacidad para ofrecer a los clientes acceso a las perspectivas de nuestro equipo de análisis de la forma exacta que desean, mediante estrategias sistemáticas sostenidas por tecnologías premiadas de diseño y optimización de carteras.

Del producto preferido a la indiferencia en relación con el formato

En sintonía con este enfoque más personalizado, el auge de la indiferencia en relación con el formato ha sido un motor clave del enfoque actual más modular. Los fondos de inversión activa tradicionales, los ETFs, los mandatos segregados a medida, las soluciones gestionadas y las carteras ofrecidas a través de plataformas se consideran ahora vehículos intercambiables para acceder a las fuentes subyacentes deseadas de rentabilidad ajustada al riesgo.

Lo que importa es si la cartera subyacente puede generar de forma fiable los resultados deseados y si puede integrarse eficazmente en las estructuras de cartera, los sistemas de generación de informes y los modelos de gobierno actuales. Por ejemplo, recientemente llevamos a cabo de la mano de Coalition Greenwich, una encuesta a 125 inversores institucionales e intermediarios de distribución en Europa y Asia que reveló que, más allá de los resultados financieros y las consideraciones relativas a los costes, el 42% utiliza los ETFs de gestión activa para acceder a mercados especializados, el 27% los utiliza para alcanzar metas de sostenibilidad y el 23% mencionó consideraciones de liquidez.

Para las gestoras de activos las implicaciones son claras: las empresas que pueden ofrecer su análisis de múltiples formatos pueden convertir la indiferencia en materia de vehículos en una ventaja. Se pueden utilizar diferentes vehículos para aplicar y ofrecer visiones de análisis de diferentes formas, dependiendo de qué necesiten conseguir los inversores en las situaciones de inversión del mundo real, como la acumulación y la reducción.

En última instancia, el objetivo es la claridad. Las necesidades de los inversores son cada vez más diversas, determinadas por diferentes objetivos, entornos normativos y consideraciones de buen gobierno. Mientras tanto, el contexto económico se ha vuelto más incierto, lo que complica el proceso de inversión. Como resultado, la capacidad de brindar ideas activas para fines concretos de una forma que sea auditable ha adquirido una importancia capital a la hora de impulsar la comprensión de los inversores y su aceptación de lo que realmente consigue resultados.

Los gestores que miran al futuro están adaptando sus capacidades en consecuencia. Nos centramos en aplicar nuestra experiencia inversora en múltiples dimensiones, combinando enfoques fundamentales y sistemáticos cuando procede, y ampliando nuestra visión activa más allá de la selección de valores, hasta la estructuración y la puesta en marcha de las carteras. Esta amplitud de recursos y la capacidad de personalización permiten a nuestros clientes acceder a los resultados de nuestros análisis propios de la forma que mejor se adapte a sus necesidades individuales.

El objetivo no es la proliferación, sino la pertinencia. En el entorno actual, donde los resultados vienen determinados tanto por la combinación de las exposiciones como por la visión que las sustenta, la capacidad de generar alfa mediante soluciones diseñadas específicamente se está convirtiendo en la característica definitoria de una gestión activa eficaz.

La diferencia reside, cada vez más, en los detalles.

 

Tribuna de opinión firmada por Samantha Ricciardi, responsable para EMEA de Fidelity International. 

Aldana Capital refuerza su negocio con la incorporación de Ricardo Comín

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Aldana Capital AV, firma especializada en la distribución de fondos de terceros, ha reforzado su negocio con la incorporación de Ricardo Comín para impulsar la distribución de fondos UCITS y alternativos en los mercados español y portugués. 

Comín cuenta con más de 27 años de experiencia en mercados financieros especializado en la comercialización de fondos de inversión. Previamente ha trabajado en entidades como Fidelity, Pioneer, BlackRock y, en los últimos casi 14 años, en Vontobel AM dónde fue el director ejecutivo de Ventas, siendo la persona que impulsó la andadura de Vontobel AM en el mercado Ibérico.

“Ricardo conoce muy bien el sector de los fondos de inversión y las necesidades de nuestros clientes en España y Portugal, y nos permitirá incrementar la capacidad de distribución de nuestras gestoras”, ha señalado Venancio López, presidente de Aldana Capital.

Adicionalmente, Aldana Capital ha incorporado a Elisa Bartolome como Sales Support. Bartolome cuenta con más de 20 años de experiencia en soporte directivo y gestión administrativa. “Damos la bienvenida a Aldana Capital a Elisa que contribuirá al desarrollo de la firma”, añade Venancio López.

Actualmente, Aldana Capital AV distribuye los fondos de gestoras internacionales como Horizon Capital, Nord Holding, IVO Capital Partners, 747 Capital o la española Extension Fund, entre otras.

La transformación del Asset Management: ¿qué están haciendo diferente los gestores que más crecen?

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Durante gran parte de las últimas dos décadas, el negocio de gestión de activos estuvo dominado por una lógica relativamente clara: generar retornos consistentes atraía capital. El alfa era el principal diferenciador competitivo y la capacidad de distribución funcionaba, en muchos casos, como una consecuencia natural del desempeño.

Ese modelo comenzó a cambiar.

Hoy, incluso gestores con track récords sólidos, procesos de inversión sofisticados y estrategias diferenciadas enfrentan dificultades para escalar sus negocios. El problema ya no es exclusivamente financiero: es estructural.

La presión sobre márgenes, la concentración de flujos en grandes plataformas, el crecimiento de la gestión pasiva, el incremento de costos regulatorios y la fragmentación operativa están redefiniendo la economía del asset management.

Según PwC, el profit per AUM de la industria cayó aproximadamente 19 % desde 2018, mientras que más de dos tercios de los ingresos de muchas firmas ya se consumen en costos operativos, tecnológicos y de cumplimiento.


Al mismo tiempo, McKinsey & Company describe una “gran convergencia” entre wealth management, tecnología, activos alternativos y distribución global, donde la escala operativa y la infraestructura financiera comienzan a ser tan relevantes como la propia capacidad de inversión.

En otras palabras: el negocio de gestión de activos está dejando de ser únicamente un negocio de selección de activos para convertirse en un negocio de infraestructura, distribución y eficiencia.

Y eso cambia profundamente la forma en que muchos gestores deberán competir durante la próxima década.

La presión estructural sobre el modelo convencional

El negocio de gestión de activos atraviesa una transformación estructural. La reducción de fees, el crecimiento de la gestión pasiva, las mayores exigencias regulatorias y la presión tecnológica están obligando a muchas firmas a replantear cómo escalar sus estrategias de inversión.

Al mismo tiempo, la globalización de la distribución está favoreciendo plataformas con mayor capacidad operativa, integración institucional y acceso internacional.

La nueva economía del asset management

Fuente: elaboración propia con datos de PwC, McKinsey, Deloitte y ETFGI.

En este entorno, muchos gestores descubren que el reto ya no es únicamente generar performance, sino lograr que sus estrategias puedan crecer, operar eficientemente y acceder a nuevos canales de distribución global.

La gran migración hacia infraestructura escalable

La transformación del asset management también se refleja en la evolución de los vehículos de inversión utilizados para distribuir estrategias a nivel global.

La industria está migrando aceleradamente hacia estructuras más líquidas, eficientes y compatibles con plataformas institucionales internacionales. ETFs, ETPs, SMA y vehículos híbridos ya no son simplemente productos financieros; se están convirtiendo en infraestructura de distribución.

Según ETFGI, la industria global de ETFs y ETPs registró flujos récord durante el primer trimestre de 2026, impulsados por la creciente demanda de vehículos eficientes, transparentes y globalmente distribuibles.

Source: ETFGI data sourced from ETF/ETP sponsors, exchanges, regulatory filings, Thomson Reuters/Lipper, Bloomberg, publicly available sources and data generated in-house. Note: “ETFs” are typically open-end index funds that provide daily portfolio transparency, are listed and traded on exchanges like stocks on a secondary basis as well as utilizing a unique creation and redemption process for primary transactions. “ETPs” refers to other products that have similarities to ETFs in the way they trade and settle but they do not use a mutual fund structure. The use of other structures including grantor trusts, partnerships, notes and depositary receipts by ETPs can create different tax and regulatory implications for investors when compared to ETFs which are funds.

El fenómeno es mucho más profundo que un simple cambio de preferencias de producto.

Los inversionistas institucionales, plataformas offshore y redes de banca privada están priorizando estructuras capaces de combinar:

  • Liquidez,
  • Eficiencia operativa,
  • Transparencia,
  • Facilidad de integración,
  • Compatibilidad con infraestructuras globales de custodia y distribución.

Esto explica por qué el crecimiento de ETPs, ETFs y estructuras securitizadas se ha acelerado en los últimos años. La industria está evolucionando hacia modelos donde la capacidad de distribución es tan importante como la capacidad de inversión.

Qué impulsa el crecimiento de los ETFs y ETPs

El verdadero cuello de botella ya no es performance: es distribución

Tener una buena estrategia ya no garantiza crecimiento de AUM. Para muchos gestores, el reto está en lograr que esa estrategia pueda escalar, operar de forma eficiente y llegar a nuevos canales de distribución internacional.

La capacidad de acceder a plataformas bancarias, custodios globales y vehículos compatibles con la infraestructura financiera internacional comienza a marcar una diferencia cada vez más relevante dentro de la industria.

Esto es especialmente visible en Latam y US Offshore, donde gestores independientes, RIAs, multifamily offices y boutiques de inversión buscan estructuras más flexibles para competir globalmente sin asumir la complejidad operativa de crear vehículos convencionales desde cero.

El III Informe del Sector de la Securitización de Activos, elaborado por FlexFunds y Funds Society, refleja esta evolución: la securitización se consolida como una vía para crear vehículos de inversión personalizados, potenciar la distribución global y facilitar la captación de capital a través de plataformas de banca internacional.

La próxima ventaja competitiva será infraestructura financiera

La industria de gestión de activos está entrando en una etapa donde generar buenos retornos sigue siendo fundamental, pero ya no siempre es suficiente para impulsar el crecimiento de un negocio.

Cada vez más gestores descubren que la capacidad de distribución, la eficiencia operativa y el acceso a infraestructura financiera global comienzan a jugar un rol tan importante como la propia estrategia de inversión.

Y eso explica el crecimiento de modelos más flexibles y escalables dentro de la industria, así como el interés por estructuras que permitan acceder a nuevos canales de distribución internacional de manera más eficiente.

En ese contexto, plataformas especializadas como FlexFunds forman parte de una evolución que está ayudando a gestores, asesores y family offices a transformar estrategias de inversión en soluciones preparadas para competir en mercados globales.

Porque, en definitiva, el futuro del asset management probablemente no pertenecerá únicamente a quienes generen el mayor alfa, sino a quienes logren escalarlo.



Vanguard lanza dos ETFs centrados en renta variable europea

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Foto cedidaPablo Bernal, Country Head para España en Vanguard

Vanguard ha anunciado el lanzamiento del ETF Vanguard FTSE Eurozone UCITS y del ETF Vanguard FTSE Developed Europe Small-Cap UCITS. Según la firma, estos nuevos ETFs UCITS supondrán herramientas adicionales para los inversores que deseen aumentar su exposición a la renta variable europea. Los ETF cotizarán en la Deutsche Börse, Euronext Ámsterdam, Borsa Italiana y SIX Swiss Exchange.

«La renta variable europea sigue ofreciendo un amplio abanico de oportunidades para los inversores a largo plazo, y las perspectivas se ven cada vez más condicionadas por factores como la evolución de los tipos de interés, la solidez de los beneficios empresariales y la persistente incertidumbre en los mercados. En un entorno como este, la diversificación amplia es fundamental, y estos nuevos ETF están diseñados para ofrecer a los inversores un acceso sencillo a la renta variable de la zona euro y a las empresas europeas de pequeña capitalización de mercados desarrollados, todo ello denominado en euros», ha señalado Pablo Bernal, Country Head para España en Vanguard.

Por su parte, Claire Aley, directora de Producto y PRD para Europa, ha ñadido: “Cuando creamos ETF indexados, nos centramos en ofrecer la exposición que esperan los inversores en un vehículo duradero, líquido y de bajo coste. Estos dos ETF UCITS replican índices de referencia FTSE bien consolidados y, combinados con el enfoque disciplinado de gestión de carteras indexadas de Vanguard, pretenden ser herramientas prácticas para asesores e inversores que implementan asignaciones a largo plazo en renta variable europea”.

Ambos ETFs serán gestionados por el equipo de Renta Variable Global de Vanguard, que gestiona más de 8,39 billones de dólares en activos en todo el mundo, cuenta con más de 50 millones de clientes a nivel global y se basa en perspectivas y conocimientos diversos para ofrecer un seguimiento preciso de los índices de referencia, una gestión prudente del riesgo y una rentabilidad de inversión altamente competitiva.

Hamco AM supera los 250 millones en activos bajo gestión

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Hamco AM, gestora española independiente especializada en la filosofía de inversión deep value, ha celebrado su primera Conferencia Anual de Inversores bajo el lema “Unlocking Value Across Horizons”. La conferencia, que reunió a 120 partícipes, coincidió con el hito de haber alcanzado, en su séptimo año de actividad en el mercado español, unos activos bajo gestión de más de 250 millones de euros y una cifra de participes superior a 8.000. Al frente de esta gestión se encuentra John Tidd Kimball, CEO y CIO, que ha logrado en los diferentes vehículos gestionados por él, una rentabilidad anualizada de +17% desde 1999.

Según explican, la conferencia “Unlocking Value Across Horizons” se ha celebrado para satisfacer las demandas mencionadas en las conclusiones de una encuesta realizada a principios de 2026 entre los inversores, en la que expresaron tanto su alta satisfacción con la gestión, como su demanda de una mayor comunicación y transparencia. “Respecto a la demanda de más comunicación, hemos iniciado diferentes iniciativas para satisfacer las peticiones de los partícipes: fichas mensuales con el top 10 de cada fondo, cartas trimestrales, y la primera Conferencia Anual para Inversores que acabamos de celebrar”, señaló Pablo Istillarte, director de Operaciones de Hamco AM. Según su visión, “sólo queremos comunicar lo que creemos que aporta valor, no generar contenido que sea accesorio o que quite tiempo al equipo de gestión y los analistas. Cada minuto cuenta y queremos invertirlo de la mejor forma posible”.

Actualmente, Hamco AM gestiona dos fondos de inversión que comparten una filosofía común -Hamco Global Value Fund (HGVF) y Hamco Quality Fund (HQF)-, basada en el análisis bottom-up y el enfoque value. Cada fondo tiene un perfil de riesgo/retorno diferente. Ambos fondos invierten en mercados globales, buscando capturar valor en las regiones más infravaloradas en el mundo. La filosofía de gestión con un enfoque deep value global de Hamco AM supone en la práctica multiplicar por 585 veces el universo de oportunidades de inversión, respecto a las oportunidades disponibles en el mercado español.

Además, las carteras de ambos fondos están altamente diversificadas entre distintas ideas de inversión, sectores y países. Actualmente, la tesis de inversión con mayor atractivo son las compañías catalogadas como “Korea Deep Value”, empresas que se han visto impulsadas por el programa de mejora de gobierno corporativo “Value Up”, promovido desde el gobierno de Corea del Sur. Por sectores, el equipo de inversiones ha optado por la automoción, incorporando compañías fabricantes, compañías de autopartes y concesionarios a la cartera. Otros sectores donde ambos fondos tienen presencia son consumo defensivo, así como recursos humanos y call centers, áreas que el mercado percibe como potencialmente amenazadas por la disrupción provocada por el boom de la Inteligencia Artificial.

Además, en el Hamco Quality Fund podemos encontrar compañías que pertenecen al sector turismo, viajes y autocaravanas, que cotiza actualmente con descuentos significativos, pese a la elevada calidad en sus modelos de negocio. Por último, en los últimos doce meses las carteras de HGVF y HQF han ido incorporando compañías afectadas especialmente por los aranceles implantados por Donald Trump para aprovechar las fuertes correcciones del mercado.

Casos de inversión de éxito

En la conferencia “Unlocking Value Across Horizons”, los analistas de Hamco AM presentaron una serie de casos de éxito en la inversión que han sido motores de los elevados retornos alcanzados desde inicio. Por ejemplo, Mathias Burger, Co-Head of Research, presentó el caso de la compañía canadiense Peyto. Se trata de un productor de gas natural low-cost con una orientación value clara en su equipo gestor. Hamco AM incorporó esta posición en 2020, con un Price Book Value inferior a 0,4x y un ROE del 24%. La apreciación del gas natural posterior, el vencimiento de swaps de alto coste, y el efecto de la guerra en Ucrania, actuaron como catalizadores, que produjeron una revalorización acumulada en la acción de +525%.

Otro ejemplo lo expuso Juan Jose Torrecillas, Co-Head of Research, quien hablo del éxito de Kiwoom Securities, el broker número 1 del mercado coreano. La empresa cuenta con más de 451.000 usuarios activos y una cuota de mercado en constante crecimiento desde 2003. La inversión se realizó a múltiplos muy reducidos (Price to Earning de 3,6x en 2024), y se ha beneficiado del proceso de reforma de gobernanza corporativa conocido como “Korea Value-Up Program”.

¿Cómo abordar la gestión patrimonial con instituciones religiosas?

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Foto cedidaLuciano Diez Canedo, presidente de Singular AM de Singular Bank; Francisco Javier Rodríguez d'Achille, director de desarrollo de negocio en Allianz Global Investments; Rafaell Garay, Relationships Manager en Altamar Global Investments; Daniel Peretó, director de Real Estate de iCapital; y Félix Sánchez, responsable de Invesment Specialist de Sabadell Asset Management

Capital ha celebrado en Madrid la XI Jornada “La responsabilidad de preparar el futuro”, un encuentro anual dirigido a instituciones religiosas, con el objetivo de ofrecer una visión actualizada de las tendencias de inversión ética, solidaria y de impacto.

La jornada, celebrada en el Espacio Maldonado, ha reunido a representantes de instituciones religiosas y entidades financieras para analizar cómo gestionar el patrimonio institucional con criterios de prudencia, sostenibilidad y coherencia con la misión y la visión a largo plazo.

El encuentro ha sido conducido por Pablo Martínez-Arrarás, socio fundador de iCapital, quien ha dado la bienvenida a los asistentes y ha presentado una radiografía del mercado de fondos con criterios de filtrado católico. “Las instituciones religiosas tienen ante sí el reto de preservar su patrimonio, pero también de hacerlo crecer de forma coherente con su misión. La rentabilidad es importante, pero no puede desvincularse de la responsabilidad, la prudencia y el impacto que generan las decisiones de inversión”, ha señalado Martínez-Arrarás.

Por parte de iCapital, también ha intervenido Daniel Peretó, director de Real Estate, quien ha explicado que “el inmobiliario tiene un protagonismo muy relevante en el patrimonio de las instituciones religiosas. Una gestión activa, estratégica y profesionalizada de estos activos es clave para garantizar la sostenibilidad de su misión a largo plazo, asegurando su adecuado mantenimiento, eficiencia y alineación con los objetivos y valores de cada institución».

La jornada ha contado con la participación de cuatro entidades que han abordado sus respectivas soluciones desde enfoques complementarios de inversión responsable. Luciano Diez Canedo, de Singular Bank, ha presentado Principium FI, una estrategia mixta defensiva que combina análisis financiero, filtros ESG y exclusiones inspiradas en la Doctrina Social de la Iglesia.

Productos financieros con propósito

Francisco Javier Rodríguez d’Achille, de Allianz Global Investors, ha expuesto E.T.H.I.C.A., una propuesta de renta variable ética y socialmente responsable que integra exclusiones específicas, filtro de derechos humanos y análisis fundamental de compañías.

Rafael Garay, de Altamar Global Investments, ha explicado Trojan Exclusions (Ethical) Fund, un fondo mixto global flexible orientado a la preservación del capital y a la búsqueda de rentabilidad real a largo plazo mediante la aplicación de exclusiones éticas.

Por su parte, Félix Sánchez, de Sabadell AMUNDI, ha presentado Sabadell Inversión Ética y Solidaria, una alternativa de renta fija mixta euro que incorpora criterios éticos, sociales y medioambientales, y destina parte de la comisión de gestión a causas solidarias.

“En los últimos años ha aumentado la oferta de productos que incorporan criterios de sostenibilidad, ética o de impacto. Sin embargo, para una institución religiosa, el verdadero desafío está en entender qué hay detrás de cada estrategia, cómo se aplican los filtros y si existe una alineación real con sus valores y necesidades patrimoniales”, ha añadido Martínez-Arrarás.

Con esta nueva edición, iCapital refuerza su compromiso con la formación financiera de las instituciones religiosas y con el acompañamiento independiente en la toma de decisiones patrimoniales estratégicas, en un contexto en el que la gestión responsable de los recursos resulta clave para garantizar la continuidad de su misión.

El private equity refuerza la creación de valor operativo ante la incertidumbre geopolítica y la ralentización de las salidas

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El sector del private equity atraviesa una fase de transformación marcada por un entorno macroeconómico y geopolítico más inestable, valoraciones elevadas y una ralentización en los procesos de desinversión. En este contexto, las firmas están reorientando sus estrategias hacia la creación de valor operativo, que se consolida como el principal motor de crecimiento en las compañías participadas.

Según la quinta edición del Value Creation Survey elaborada por la firma de servicios profesionales Alvarez & Marsal, la volatilidad geopolítica se ha convertido en el mayor desafío para la industria, citada por el 62% de los encuestados, por delante de la incertidumbre arancelaria y la inflación (ambas con un 58%).

El estudio refleja un cambio estructural en la composición del crecimiento del EBITDA. En 2025, la mejora de márgenes aportó el 51% del crecimiento total en las compañías desinvertidas, frente al 21,5% registrado antes de 2023. En paralelo, la contribución de la expansión de ingresos ha caído del 78,5% al 49%, lo que evidencia una mayor dependencia de la eficiencia operativa frente al crecimiento puramente comercial.

“Las firmas que logren diferenciarse en este ciclo serán aquellas capaces de construir negocios más sólidos mediante disciplina operativa y ejecución desde el primer día”, señala Steffen Kroner, Managing Director de Private Equity Performance Improvement en Alvarez & Marsal.

En el caso de España, Alejandro González, co-responsable para Iberia de la firma, destaca que los fondos están adoptando una lógica más transformacional en la gestión de sus participadas, en un entorno donde las salidas se han vuelto más complejas y los periodos de inversión más largos.

Uno de los cambios más relevantes es el creciente uso del mercado secundario y de los fondos de continuación como herramientas de liquidez. El 43% de las gestoras ya recurre a estas estructuras, casi el doble que el año anterior, mientras que las salidas forzadas a precios reducidos han caído hasta el 7%.

El estudio también pone de relieve la creciente madurez en la adopción de inteligencia artificial. El 63% de los fondos ya la integra en sus procesos de creación de valor, con aplicaciones centradas en análisis de datos, eficiencia operativa y optimización financiera. No obstante, el coste y la calidad de los datos siguen siendo las principales barreras para su despliegue. El informe subraya que el sector está acelerando la ejecución de sus planes de creación de valor, con un 58% de las gestoras activando iniciativas en los primeros 100 días tras la inversión, el doble que el año anterior.

Pese a esta mayor sofisticación en la gestión, el 65% de los encuestados reconoce no haber alcanzado aún la mitad del valor objetivo previsto en sus planes de los últimos dos años, lo que refleja la complejidad creciente del entorno de inversión.

En conjunto, el informe apunta a un cambio de ciclo en el private equity europeo, donde la capacidad de generar valor dependerá cada vez menos del crecimiento macroeconómico y más de la transformación operativa interna de las compañías participadas.

El nuevo “oro” de los asset managers: datos, distribución y asesoría, no productos

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Durante décadas, la industria global de gestión de activos compitió bajo una lógica relativamente sencilla: lanzar productos, acumular activos bajo gestión (AUM) y escalar economías de tamaño. El fondo estrella era el centro del negocio. Hoy, sin embargo, ese paradigma está cambiando aceleradamente.

En 2026, el verdadero campo de batalla ya no son los productos financieros en sí mismos —cada vez más replicables, baratos y estandarizados— sino la capacidad de las gestoras para controlar la distribución, explotar datos, personalizar portafolios, desarrollar capacidades de inteligencia artificial y construir relaciones de largo plazo con clientes e intermediarios. La consecuencia es profunda: los fondos comienzan a comportarse como commodities. Lo que genera valor diferencial ya no es necesariamente el alfa, sino la experiencia completa alrededor del inversionista.

La “comoditización” del producto financiero

La presión sobre márgenes en la industria es global. La expansión de ETFs, estrategias indexadas y plataformas digitales ha comprimido las comisiones de administración y reducido el poder de diferenciación de muchos fondos tradicionales.

De acuerdo con un reporte de McKinsey & Company, los activos globales administrados alcanzaron aproximadamente 147 billones de dólares en 2025, pero la rentabilidad del sector no avanzó al mismo ritmo debido al aumento de costos operativos y a la erosión de ingresos por comisiones.

La firma advierte que los gestores con mejores perspectivas de crecimiento no son necesariamente quienes poseen más productos, sino aquellos que controlan “acceso propietario a distribución”, plataformas multiactivo y capacidades avanzadas de personalización.

La expansión de los ETFs ilustra claramente este fenómeno. Según PwC, los activos globales en ETFs alcanzaron 19,5 billones de dólares al cierre de 2025 y podrían superar los 35 billones hacia 2030.

El problema para muchas gestoras es que, conforme crece la oferta de vehículos de inversión, disminuye la diferenciación real entre ellos. El inversionista ya no compra únicamente un fondo; compra experiencia digital, acceso, asesoría, personalización y capacidad de acompañamiento.

La distribución se convierte en el activo más valioso

El cambio de poder dentro de la industria se observa con claridad en la distribución. Las grandes plataformas de wealth management, bancos privados, asesores independientes, “model portfolios” y marketplaces digitales se están convirtiendo en los verdaderos “gatekeepers” del capital global. Quien controla la relación con el cliente controla los flujos. Por ello, los asset managers están invirtiendo agresivamente en canales digitales, alianzas con fintechs, integración tecnológica y plataformas propias de asesoría.

Un informe de PwC señala que más de dos tercios de los inversionistas institucionales prefieren asignar capital a gestoras consideradas tecnológicamente avanzadas. La lógica es clara: en un mercado donde cientos de fondos ofrecen exposiciones similares, la ventaja competitiva radica en quién logra estar más cerca del cliente final y entender mejor su comportamiento. Por ello, firmas globales como BlackRock, Vanguard, Fidelity Investments o State Street Global Advisors están transformándose en plataformas integrales de soluciones y no únicamente en fabricantes de fondos.

La tendencia es particularmente visible en Estados Unidos y Europa, donde el crecimiento de “model portfolios” y soluciones empaquetadas está desplazando gradualmente la selección individual de fondos. Reuters reportó que los activos en portafolios modelo personalizables crecieron alrededor de 50% hasta alcanzar 125 mil millones de dólares hacia finales de 2024.

Datos: el nuevo petróleo financiero

El otro gran diferenciador estratégico es la información. La industria de asset management está entrando en una fase donde la capacidad para capturar, organizar y explotar datos del cliente se vuelve tan importante como la capacidad de gestionar inversiones. Las gestoras ahora buscan construir ecosistemas de datos capaces de responder preguntas críticas:

  • ¿Qué tipo de productos demanda cada segmento?
  • ¿Cuándo un cliente está próximo a retirar activos?
  • ¿Qué patrones de comportamiento anticipan cambios de portafolio?
  • ¿Cómo personalizar recomendaciones en tiempo real?
  • ¿Qué combinación de productos maximiza retención y rentabilidad?

En este contexto, la inteligencia artificial se vuelve central. Una encuesta global elaborada por Grant Thornton y ThoughtLab entre 500 ejecutivos del sector encontró que 73% considera que la IA es crítica para el futuro de sus organizaciones. El estudio también señala que la IA ya está siendo utilizada para: automatizar cumplimiento regulatorio; generar comunicaciones personalizadas; mejorar la experiencia de asesores; identificar patrones de comportamiento de inversionistas; y optimizar operaciones y costos.

Más aún, McKinsey & Company sostiene que las tecnologías de IA generativa y “agentic AI” podrían redefinir completamente la economía de la industria al transformar procesos de investigación, distribución, personalización y análisis de datos no estructurados.

Del fondo al ecosistema

La consecuencia natural de esta transformación es que las gestoras están evolucionando desde modelos centrados en productos hacia modelos centrados en ecosistemas. Esto implica plataformas digitales integradas; asesoría híbrida humano-IA; soluciones de portafolio completas; experiencias omnicanal; integración con fintechs; tokenización y distribución digital.

Según Citi Investor Services y CREATE-Research, 269 asset managers globales con 37,7 billones de dólares bajo administración reconocen que el futuro de la industria depende de rediseñar completamente sus modelos operativos y comerciales alrededor de tecnología y experiencia del cliente. Incluso en segmentos históricamente institucionales, como mercados privados, la experiencia de servicio se ha convertido en un factor competitivo clave. Coalition Greenwich señala que las grandes gestoras tradicionales están redefiniendo las expectativas de servicio dentro de private markets, elevando el estándar de atención, reporting y acompañamiento para inversionistas.

La amenaza silenciosa para las gestoras medianas

Este nuevo entorno también está profundizando la concentración de la industria. Las capacidades necesarias para competir —IA, analítica avanzada, ciberseguridad, experiencia digital, distribución global y arquitectura tecnológica— requieren inversiones multimillonarias. Eso favorece principalmente a los grandes jugadores globales.

En este sentido, McKinsey advierte que la brecha entre líderes y rezagados está ampliándose rápidamente, mientras PwC prevé una ola creciente de alianzas entre asset managers y fintechs para acelerar capacidades tecnológicas. El riesgo para muchas firmas medianas es convertirse únicamente en fabricantes de productos para plataformas controladas por terceros, perdiendo así la relación directa con el cliente y, eventualmente, poder de fijación de precios.

América Latina: una transformación todavía desigual

En América Latina, la transición avanza a distintas velocidades. Mercados como Brasil muestran un ecosistema mucho más sofisticado en digitalización, plataformas abiertas y asesoría financiera independiente. México, Chile y Colombia avanzan gradualmente hacia modelos más abiertos, aunque aún con fuerte dependencia de distribución bancaria tradicional.

Sin embargo, el fenómeno global terminará permeando toda la región: presión sobre comisiones; crecimiento de ETFs; digitalización del inversionista; expansión de wealthtechs; mayor personalización; y auge de asesoría automatizada. Para las gestoras latinoamericanas, el reto será particularmente complejo porque competirán simultáneamente contra gigantes globales, plataformas digitales y nuevos actores tecnológicos.

La nueva definición de valor

La industria global de asset management está entrando en una etapa donde el producto financiero deja de ser el centro exclusivo del negocio. El verdadero “oro” ahora son los datos, la capacidad de distribución, la cercanía con el cliente y la inteligencia para transformar información en experiencias personalizadas. En otras palabras, todo indica que el futuro pertenece menos a quien construya el mejor fondo y más a quien construya la mejor relación con el inversionista.

Automatizar el proceso, no la relación: la clave para que el trato humano siga siendo rentable

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PFIC en EE.UU.
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La tecnología no debería sustituir la relación con el cliente, sino absorber la carga operativa que impide que esa relación escale con consistencia y rentabilidad. 

En gestión patrimonial, casi todas las firmas dicen querer lo mismo: una relación más cercana, más confianza y un servicio más humano, el problema es que muchas intentan sostener esa promesa sobre una base operativa demasiado manual. 

Y ahí aparece una contradicción incómoda: el trato humano no deja de ser rentable porque el cliente haya dejado de valorarlo. Deja de serlo cuando equipos altamente cualificados siguen dedicando demasiadas horas a tareas que el cliente apenas percibe como valor

Reporting que se arma con demasiada intervención manual. Seguimientos que dependen más de la memoria de una persona que de un sistema. Comunicación poco estructurada. Procesos de captación que funcionan, sí, pero funcionan porque alguien está empujando constantemente. Operativas que parecen sólidas hasta que una persona clave se satura, cambia de rol o simplemente deja de estar. 

Ese modelo puede aguantar durante un tiempo. Pero no escala bien. Y, sobre todo, convierte el tiempo humano en un recurso demasiado caro para tareas que no deberían depender tanto de él. 

La clave, por tanto, no está en automatizar la relación. Está en automatizar todo lo que rodea a la relación y le quita rentabilidad, porque no todo trabajo humano tiene el mismo valor. 

Hay un trabajo humano que sí es claramente diferencial: interpretar un contexto complejo, transmitir criterio, acompañar una decisión importante, dar tranquilidad cuando hay incertidumbre y construir una relación que el cliente percibe como valiosa

Y hay otro trabajo humano cuyo valor es mucho más indirecto: ordenar información, producir reporting recurrente, mantener seguimientos consistentes, lanzar ciertas comunicaciones, sostener procesos comerciales repetitivos o coordinar tareas que, en realidad, podrían estar mucho más sistematizadas

Muchas firmas siguen pagando talento caro para hacer trabajo que un sistema debería absorber. No porque ese trabajo no importe, sino porque no necesita seguir siendo manual.

Ese es el punto que a menudo se pierde en el debate sobre automatización. Se plantea como si hubiera que elegir entre eficiencia o cercanía, entre tecnología o trato humano, entre escala o confianza. Pero en la práctica, la decisión relevante es otra: qué parte del modelo debe seguir dependiendo de personas y qué parte debería convertirse en infraestructura

Cuando esa distinción no existe, el deterioro no siempre se ve de inmediato. A veces aparece en forma de pequeños retrasos, reporting menos consistente, seguimientos desordenados, menor capacidad comercial o dependencia excesiva de ciertos perfiles. Otras veces aparece de forma más directa: el equipo humano pierde capacidad para atender bien a más clientes, aunque en teoría la firma quiera dar un servicio más cercano. 

Y esa es la paradoja. 

Muchas veces no se protege el trato humano evitando automatizar. Se protege automatizando bien, no para enfriar la relación, sino para liberar capacidad humana allí donde de verdad importa. 

Si una parte relevante del reporting, de la comunicación recurrente, del soporte operativo o del seguimiento estructurado deja de depender tanto del trabajo manual, el resultado no es solo una bajada de carga. El resultado también es que el equipo puede dedicar más tiempo a estar presente donde sí genera valor. 

Un profesional que antes tenía capacidad real para mantener una relación de calidad con diez clientes, ahora puede extender esa capacidad a veinte o treinta sin vaciar de contenido el vínculo. No porque la máquina haya sustituido la relación, sino porque ha absorbido parte del trabajo que la hacía demasiado costosa de sostener. 

Ese matiz es importante. 

La automatización bien enfocada no reduce necesariamente el trato humano. En muchos casos, lo amplía. Permite que más clientes reciban atención, seguimiento y una sensación real de acompañamiento, precisamente porque parte de la carga invisible ya no recae sobre la agenda humana. 

Ahí es donde el tema deja de ser puramente operativo y pasa a ser estratégico. Porque en gestión patrimonial no gana solo quien tiene mejor discurso sobre cercanía. Gana quien es capaz de sostener esa cercanía con consistencia, sin que todo dependa de heroicidades internas ni de estructuras demasiado frágiles. 

Y eso exige aceptar algo que a veces cuesta verbalizar: hay partes del servicio que deben seguir siendo profundamente humanas, pero hay muchas otras que deberían dejar de serlo cuanto antes. 

No tiene demasiado sentido seguir utilizando capital humano de alto valor para tareas que un sistema puede ejecutar con más orden, más trazabilidad y, en muchos casos, con menos margen de error. Sí tiene sentido reservar ese capital humano para donde realmente marca la diferencia: el criterio, la confianza, la sensibilidad contextual y la capacidad de acompañar bien.

Lo mismo ocurre con la captación. 

En muchas firmas, la relación comercial sigue dependiendo en exceso de esfuerzos dispersos, iniciativas poco estructuradas y una ejecución demasiado manual. Y eso también acaba afectando al trato humano. Porque cuando la captación no está bien sistematizada, el crecimiento comercial consume más tiempo del debido y reduce la capacidad de cuidar bien la base de clientes existente. 

No se trata de convertir la relación en una secuencia automática ni de vaciarla de personalidad. Se trata de construir una capa de sistema que haga que la relación no dependa de tantos esfuerzos invisibles para sostenerse. 

Al final, el problema no es que el sector esté automatizando demasiado, en muchos casos, el problema es el contrario: sigue dedicando demasiado tiempo humano a tareas que aportan poco valor directo al cliente y que limitan la capacidad de escalar una relación de calidad. 

Si se quiere que el trato humano siga siendo rentable, no hay que protegerlo aislándolo de la tecnología, Hay que protegerlo rodeándolo de la mejor infraestructura. 

Porque en gestión patrimonial, el valor humano no desaparece cuando entra un sistema. Desaparece cuando ese valor queda enterrado bajo demasiada carga manual.

 

Tribuna de Gerard Freixer Montero Founder de Kivo Finance.

Los Walton y el arte de no perder lo que se construyó

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En 1953, Sam Walton, conocido por haber fundado la mayor cadena de tiendas minoristas del mundo, hizo algo que en ese momento casi nadie notó: creó Walton Enterprises y transfirió el 20% de las acciones a un trust para cada uno de sus cinco hijos, conservando el 20% restante para él y su esposa. Todavía no era un empresario exitoso. Pero Sam ya pensaba cómo proteger lo que iba a construir. 

Eso es planificación patrimonial. No el resultado, sino la decisión temprana. La estructura antes de que el patrimonio justifique, en apariencia, el costo de armarla. Hoy, los Walton son una de las familias más ricas de los Estados Unidos, con un patrimonio que supera los US$200.000 millones. Y la pregunta relevante no es cómo llegaron ahí, sino por qué siguen ahí, cuatro generaciones después, sin que el patrimonio se haya fragmentado, diluido ni evaporado. 

La respuesta tiene nombre y apellido. O, mejor dicho, tiene varios instrumentos con nombre técnico. 

  1. El primero es el dynasty trust irrevocable. A diferencia de un trust convencional, el dynasty trust está diseñado para durar décadas sin que los activos queden sujetos al impuesto al patrimonio en cada transferencia generacional. Los Walton lo usaron y, la estructura es tan sólida que, según documentó Bloomberg, ninguno de los múltiples divorcios entre herederos Walton logró sacar ni una acción del trust.
  2. El segundo instrumento es el Charitable Lead Annuity Trust, o “CLAT” —conocido también como el «Jackie O. Trust» por su uso pionero en la planificación patrimonial de la familia Kennedy: el donante transfiere activos a un fideicomiso irrevocable que, durante un plazo definido, paga una anualidad fija a una o más organizaciones benéficas elegidas por él.  Al vencimiento del plazo, los activos remanentes —más toda la apreciación acumulada durante ese período— se transfieren a los herederos. El donante pierde el control sobre los activos desde el momento en que los aporta, pero a cambio obtiene una deducción fiscal por la contribución caritativa y logra que una porción significativa de su patrimonio llegue a la siguiente generación con una carga impositiva sustancialmente reducida.  La eficiencia del instrumento depende en buena medida de las tasas de interés de referencia: cuanto más bajas, mayor será el arbitraje. En el CLAT que los Walton constituyeron en 2003, Bloomberg estimó que más de US$2.000 millones llegarían a los herederos libres de impuesto. Dos mil millones. Libres de impuesto. Legalmente.
  3. El tercer instrumento es lo que hoy se conoce en el mundo de la planificación patrimonial como el «Walton GRAT»: a través de un Grantor Retained Annuity Trust —Fideicomiso de Anualidad Retenida por el Otorgante— el otorgante transfiere activos, típicamente acciones con alto potencial de apreciación, a un fideicomiso irrevocable. Durante un plazo definido, el fideicomiso le devuelve al otorgante una anualidad fija. Al vencimiento, si el otorgante sigue vivo, los activos remanentes —es decir, toda la apreciación por encima de la tasa de interés que fija el IRS, llamada hurdle rate— se transfieren a los beneficiarios sin costo fiscal. Es, en esencia, un congelamiento patrimonial: el dueño original cede la valorización futura del activo sin consumir

su exención del impuesto sobre donaciones de por vida. 

Si el activo se aprecia por encima del hurdle rate, los herederos reciben esa diferencia sin impuesto. Si no lo hace, los activos vuelven al otorgante. El único riesgo real es el de mortalidad: si el otorgante muere durante el plazo del GRAT, los activos se reincorporan al patrimonio imponible, neutralizando el beneficio. 

En 1998, los Walton refinaron esta estructura con GRATs de plazo muy corto —a veces de apenas dos años— diseñados para capturar la apreciación de las acciones de Walmart en ventanas específicas de crecimiento. El mecanismo resultó tan eficiente que el IRS intentó bloquearlo durante años. En 2000, el Congreso cerró parcialmente la ventana. Pero los Walton ya habían pasado por ella, y la técnica que lleva su nombre sigue siendo hoy uno de los instrumentos más imitados por familias de alto patrimonio en todo el mundo. 

4) El cuarto elemento es Walton Enterprises, el single family office que gestiona todo el ecosistema. Con sede en Bentonville, Arkansas, administra más de US$200.000 millones en activos, coordina la red de trusts y holdings, y funciona como la columna vertebral de la gobernanza familiar. No es un banco. No vende productos. No tiene conflictos de interés. Existe para una sola cosa: que la riqueza de los Walton siga siendo riqueza de los Walton. 

¿Qué se puede aprender de todo esto? 

  1. La planificación patrimonial no es para cuando ya se es rico. Sam Walton armó su estructura cuando Walmart era una cadena regional de descuento. La decisión temprana es la que marca la diferencia, porque los instrumentos más poderosos —el dynasty trust, el GRAT, el CLAT— requieren tiempo para funcionar. No son soluciones de último momento.
  2. Los trusts no son para ocultar activos. Son para protegerlos. De los acreedores, sí. Del fisco, también —dentro de lo que la ley permite—. Pero sobre todo de la fragmentación inevitable que ocurre cuando una familia crece y el patrimonio no tiene estructura. Los Walton tienen decenas de herederos. Sin Walton Enterprises y sin los trusts, su empresa hoy tendría el capital disperso entre cientos de primos que no se conocen. Con la estructura, sigue siendo una compañía controlada por una familia con visión de largo plazo.
  3. La gobernanza importa tanto como los instrumentos. Los trusts son el envase. Las reglas de quién decide, cómo se distribuyen los beneficios, quién puede ser trustee y quién no, qué pasa cuando hay un conflicto —eso es el contenido. Y es lo que determina si la estructura dura o se rompe en la primera crisis familiar.
  4. Las mismas lógicas se aplican en cualquier jurisdicción. El dynasty trust tiene sus equivalentes en las Islas Vírgenes Británicas, en las Islas Caimán, en Liechtenstein, en Nueva Zelanda. El CLAT y el GRAT tienen variantes en múltiples sistemas de derecho civil. La creatividad técnica no está limitada a un solo sistema legal. Está limitada, en cambio, por la falta de planificación.

La historia de los Walton no es la historia de una familia que encontró un atajo. Es la historia de una familia que tomó decisiones estructurales cuando todavía era temprano, se rodeó de los asesores correctos y tuvo la disciplina de mantener la arquitectura a lo largo del tiempo.