Riesgos geopolíticos, productividad y asignación estratégica de carteras

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Foto de Elijah Mears en Unsplash

El repunte en la percepción de riesgo geopolítico, amplificado por declaraciones de estrategas y validado por movimientos como la venta de bonos del Tesoro estadounidense por parte de un fondo de pensiones nórdico, ha servido como catalizador para la primera toma de beneficios del año. La amenaza arancelaria de Trump, vinculada al rol de ocho países europeos en Groenlandia, y el repunte en la TIR del bono japonés a 40 años por encima del 4%, justo antes de las elecciones del 8 de febrero, han tensionado el mercado de deuda pública global.

Tal como advertimos previamente, la ruptura técnica del umbral del 4,2% en el Treasury actuó como detonante en un entorno de altas valoraciones y sentimiento de complacencia, algo que confirma la última encuesta de Bank of America a gestores globales. A esto se suma un arranque de temporada de resultados mixtos: si bien se espera que el BPA supere en promedio un 3%-5% las estimaciones gracias a un listón bajo, los primeros reportes (FAST, MMM, NFLX) no han logrado generar tracción alcista.

El caso Groenlandia y la SCOTUS: aranceles en juego

El desenlace inicial de la crisis de Groenlandia recuerda al episodio TACO tras el “Día de la Liberación”. El anuncio de un acuerdo marco llevó a Trump a retirar su amenaza arancelaria sobre Europa. Sin embargo, la reacción del mercado fue tibia. La cautela se mantiene mientras persiste la incertidumbre sobre el dictamen del Tribunal Supremo (SCOTUS) respecto a la legalidad de los aranceles bajo la ley IEPAA. En paralelo, los rendimientos de los JGB a 20 años siguen al alza desde noviembre, reforzando el contexto de tensiones globales sostenidas.

Narrativa macroeconómica: crecimiento resiliente y shock de oferta positivo

Pese al ruido, la narrativa macroeconómica de fondo se mantiene favorable para los activos de riesgo. Esta semana, el PIB estadounidense fue revisado al alza hasta un 4,4%. La productividad creció un 4,9% en el tercer trimestre y las aplicaciones de inteligencia artificial continúan escalando. Todo ello sugiere un posible shock de oferta positivo, similar al vivido en la segunda mitad de los noventa: productividad en aumento, inflación contenida y mejora en el trade-off crecimiento/inflación.

El IPC sigue convergiendo hacia el 2%. El “supercore” (servicios ex vivienda) está en descenso sostenido desde 2022. Además, los nuevos contratos de alquiler cayeron un 9,3% interanual, lo que anticipa un fuerte descenso en el componente vivienda del IPC, que representa cerca del 36,5% del índice general. Esto podría sorprender positivamente a la Fed durante el segundo trimestre.

Estímulos fiscales y dinámica del consumo

La combinación de estímulos fiscales en Alemania, Japón o Estados Unidos en los dos primeros trimestres y el impulso monetario comienza a filtrarse hacia la economía real. El plan OBBBA, las devoluciones de impuestos estimadas en 3.500 dólares per cápita al final del primer trimestre y las medidas para mejorar el acceso a la vivienda forman un conjunto de herramientas políticas pensadas para reactivar el consumo de los hogares con menor renta (la “pata baja” de la K).

 

El consumo privado, medido por el PCE del tercer trimestre, sigue creciendo a un robusto 3,5%. Este comportamiento es consistente con el nuevo ciclo de crecimiento moderado pero más balanceado, que el mercado podría empezar a valorar más allá de la narrativa de Big Tech.

¿Ignorancia racional del riesgo geopolítico?

El mercado ha optado por ignorar hasta ahora las tensiones geopolíticas (Irán, Groenlandia, amenazas arancelarias, presiones a la Fed) por una razón fundamental: ninguno de estos eventos ha alterado de forma material las previsiones de beneficios o inflación. La volatilidad implícita en equity, FX y crédito sigue en zona de complacencia, mientras los spreads de high yield están en niveles no vistos desde 2007. La encuesta de posicionamiento de NAAIM revela una exposición optimista por parte de los gestores estadounidenses.

 

Sin embargo, esta complacencia podría volverse frágil. La volatilidad puede sorprender al alza si se materializa una revisión de expectativas de crecimiento o si la Fed opta por retrasar recortes, en un contexto en el que Trump sigue presionando públicamente al banco central. En este sentido, y después del dato favorable de peticiones de subsidio de desempleo, la curva ha pasado a descontar menos de dos rebajas de tipos en 2026.

Actividad regional y estabilización laboral

Pese al estancamiento en la creación de empleo desde octubre (media trimestral de -22.000), los índices regionales de actividad industrial (Filadelfia, Nueva York) publicados en enero muestran mejoras. El último Libro Beige de la Fed confirma esta tendencia, apuntando a una estabilización del deterioro en el mercado laboral. Si el consumo se mantiene firme y el efecto de los estímulos fiscales gana tracción, podríamos ver una reaceleración táctica del ciclo a partir del segundo trimestre.

 

Construcción de cartera: estrategia de mancuerna

A pesar de las buenas perspectivas macro, mantener disciplina táctica es clave. Con niveles de volatilidad aún razonables, tiene sentido comprar protección selectiva. La estrategia de asignación sectorial debe basarse en una estructura de “mancuerna”: por un lado, mantener exposición a AI y Big Tech; por otro, construir contrapesos en sectores cíclicos y defensivos.

No estamos en burbuja, pero tampoco en una fase temprana del ciclo de IA. El riesgo de cartera hoy no es estar fuera del trade tecnológico, sino estar excesivamente concentrado. Por eso proponemos balancear con exposición a materiales, financieras, farma, consumo estable, industriales y activos ligados a propiedad residencial.

Tres razones lo justifican:

  1. Si el escenario es de más crecimiento y menos inflación, estos sectores tienden a beneficiarse.
  2. Si hay fatiga en tecnología, pueden actuar como cobertura natural.
  3. Dinámicas como un dólar más débil, tipos a la baja, impulso fiscal y elecciones legislativas atraerán flujos hacia estas industrias.

En conclusión, 2026 arranca con tensiones políticas, un ciclo económico resiliente y una narrativa de productividad que puede cristalizar hacia mitad de año. La clave estará en evitar la complacencia, rotar progresivamente carteras y mantener la capacidad de respuesta ante sorpresas en volatilidad, inflación o crecimiento.

Cobas AM se aproxima al cierre parcial a nuevas entradas en sus estrategias principales

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Foto cedidaGonzalo Recarte, director general de Cobas AM

Cobas Asset Management, la gestora independiente de fondos de inversión y planes de pensiones de value investing, ha cerrado el ejercicio 2025 con un patrimonio bajo gestión de 3.454 millones de euros, lo que supone un crecimiento cercano al 50% frente a 2024, impulsado por 420 millones de euros de entradas netas y por el buen comportamiento de sus carteras. El número de partícipes también ha registrado una evolución muy positiva, alcanzando los 36.126 inversores, un 16% más que el año anterior, consolidando la confianza en la filosofía de inversión value de la gestora.

En este contexto de crecimiento, la gestora se aproxima al cierre parcial a nuevas entradas en sus estrategias principales, en línea con lo anunciado en 2017-2018 y con el objetivo de preservar la capacidad de generación de valor, con un umbral situado en torno a los 4.500 millones de euros.

En palabras Gonzalo Recarte, director general de Cobas AM: “El crecimiento de 2025 confirma la solidez de nuestro proyecto y la confianza de los inversores en una filosofía de largo plazo. En este contexto, estamos trabajando activamente en preparar la gestora y la compañía para una nueva fase de madurez, anticipándonos de forma ordenada al momento en el que algunas de nuestras estrategias principales alcancen su tamaño óptimo. Nuestro objetivo es gestionar el crecimiento con disciplina, preservando la flexibilidad, la capacidad de inversión y el potencial de generación de valor que han caracterizado a Cobas desde su inicio. La planificación anticipada es una parte esencial de nuestra responsabilidad como gestores de capital a largo plazo”.

Cobas Asset Management subraya el trabajo de un equipo de gestión cohesionado, con una rotación activa de las carteras y una búsqueda constante de nuevas oportunidades de inversión. Este enfoque disciplinado permite contar con carteras preparadas para afrontar distintos escenarios económicos y geopolíticos, manteniendo el foco en la generación de valor a largo plazo para los inversores.

Las carteras mantienen elevados potenciales de revalorización, superiores al 100% en las estrategias internacionales y cercanos al 80% en la ibérica, con PER medios de aproximadamente 7x y 9x beneficios, respectivamente, lo que refleja valoraciones atractivas y un amplio margen de seguridad.

Por último, los planes de empleo y de autónomos superan los 20 millones de euros en patrimonio, con un crecimiento del 112% interanual y más de 1.250 partícipes, reforzando una de las principales líneas estratégicas de crecimiento de la gestora.

Durante el año, los fondos de Cobas han registrado rentabilidades positivas, como el 31% de Cobas Selección, el 26% de Cobas Internacional, el 53% de Cobas Iberia, el 32% de Cobas Grandes Compañías y el 47% de Cobas Concentrados. Los planes de pensiones también han mostrado un sólido comportamiento, con rentabilidades de hasta el 31% en Cobas Global y planes de empleo y del 23% en Cobas Mixto Global.

La industria financiera de América Latina en 2026: perspectivas y reflexiones

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La industria financiera de América Latina está entrando en una nueva fase. No de «transformación» —palabra que ya perdió todo significado— sino de definición. De separación entre quienes van a liderar y quienes van a desaparecer. 2025 fue el año en que todos jugaron con IA Generativa. Pruebas de concepto, pilotos, comunicados de prensa que anunciaban «alianzas estratégicas» con proveedores de tecnología. Muy lindo. El problema es que jugar no es competir. Y 2026 será el año en que la industria descubra quién realmente sabe lo que está haciendo.

La pregunta ya no es «¿están usando IA?» —todos la están usando, o al menos dicen que la están usando. La pregunta es: ¿están capturando valor real, o están subsidiando la curva de aprendizaje de sus proveedores? Según Deloitte, casi 7 de cada 10 CEOs dicen que la IA será clave para redefinir su estrategia. Por supuesto que lo dicen. Es lo que hay que decir. Lo interesante no es lo que declaran, sino lo que están construyendo. Y ahí es donde empieza la conversación real.

Para entender qué está pasando de verdad, Fintech Americas acaba de publicar su 3° Reporte Anual de Perspectivas sobre la Industria Financiera. No es un ejercicio académico. Son 88 líderes del sector —desde Bancolombia hasta Nubank, desde el Banco Central do Brasil hasta BBVA— compartiendo lo que ven venir. Sin filtros corporativos. 24 categorías. Las tendencias que van a definir quién gana y quién pierde.

Inteligencia artificial: el recreo terminó

En 2025, tener un chatbot con IA generativa era innovación. En 2026, es el mínimo indispensable. La mesa de juego cambió. El foco ahora se mueve hacia agentes de IA —sistemas que no solo responden preguntas, sino que toman decisiones, ejecutan procesos, actúan. Y eso cambia todo: la arquitectura de datos, los modelos de gobernanza, la forma en que las instituciones piensan sobre el riesgo.

El desafío más grande no será tecnológico. Será de liderazgo. ¿Quién decide qué puede hacer un agente de IA? ¿Quién es responsable cuando se equivoca? ¿Cómo se entrena con datos que reflejen los valores de la institución y no los sesgos del pasado? Las instituciones que resuelvan esto primero van a tener una ventaja difícil de alcanzar. Las que sigan jugando con pilotos van a quedarse mirando.

Pagos digitales: lo que no ves es lo que importa

El futuro de los pagos no es más visible. Es invisible. En 2026, los pagos van a desaparecer de la experiencia del usuario —no porque dejen de existir, sino porque van a estar tan integrados en plataformas de comercio, redes sociales y servicios digitales que nadie va a «hacer un pago». Simplemente va a pasar.

Embedded finance, social commerce, pagos instantáneos interoperables. Todo esto ya existe. Lo nuevo es la escala. Y la aparición de agentes de IA que pueden ejecutar transacciones bajo instrucciones del usuario —el llamado «agentic commerce»— va a redefinir cómo pensamos sobre la relación entre dinero y decisiones. Las stablecoins, especialmente en pagos transfronterizos, van a dejar de ser un experimento para convertirse en infraestructura. No porque sean perfectas, sino porque la alternativa —el sistema de corresponsalía bancaria del siglo XX— es peor.

Infraestructura: la deuda que ya no se puede esconder

Nadie quiere hablar de infraestructura. No es sexy. No genera titulares. Pero en 2026, va a definir ganadores y perdedores más que cualquier otra cosa. La deuda técnica de muchas instituciones latinoamericanas ya no es un problema del área de tecnología. Es una limitación estratégica. No se puede hacer IA a escala sobre sistemas legacy. No se pueden ofrecer experiencias en tiempo real con arquitecturas diseñadas en los 90s.

Y aquí está el problema: modernizar infraestructura es caro, lento y políticamente difícil dentro de las organizaciones. No hay gloria en migrar a la nube. Nadie gana un premio por refactorizar código. Pero las instituciones que no lo hagan van a descubrir que sus competidores pueden moverse más rápido, a menor costo, con mejor experiencia de cliente. La infraestructura no se ve. Pero determina todo lo que sí se ve.

Ciberseguridad: ya no es un problema de IT

En 2026, un ataque de ciberseguridad serio no va a ser un problema de tecnología. Va a ser un problema de supervivencia. La superficie de ataque creció exponencialmente. APIs abiertas, ecosistemas conectados, proveedores externos, trabajo remoto. Cada punto de integración es un punto de vulnerabilidad. Y la IA está haciendo que los ataques sean más sofisticados, más personalizados, más difíciles de detectar.

Deepfakes para fraude. Phishing hiperpersonalizado generado por IA. Ataques automatizados que pueden adaptarse en tiempo real. El arsenal de los atacantes mejoró dramáticamente. ¿Mejoró igual la defensa? Y en el horizonte, algo que pocos están discutiendo: la computación cuántica va a romper los esquemas de cifrado actuales. No hoy. Probablemente no mañana. Pero las instituciones que no empiecen a prepararse ahora van a despertar un día con un problema que no tiene solución rápida.

Regulación: el péndulo está en movimiento

América Latina tiene una oportunidad única: diseñar marcos regulatorios modernos sin cargar con las decisiones equivocadas de otras geografías. Europa sobre-reguló. Estados Unidos sub-reguló. La región puede encontrar un equilibrio mejor. Los sandboxes regulatorios están funcionando. Open banking está avanzando. Los pagos instantáneos interoperables están creando infraestructura pública que beneficia a todos. Son señales positivas.

El desafío de 2026 va a ser la armonización. Un fintech que opera en México, Colombia, Brasil y Argentina enfrenta cuatro marcos regulatorios diferentes. Eso no es sostenible. La región necesita más coordinación, más estándares compartidos, más interoperabilidad no solo técnica sino también legal. Los reguladores que entiendan esto van a habilitar ecosistemas que generen valor real. Los que no, van a ver cómo la innovación se mueve a otras jurisdicciones.

2026: El año de las definiciones

Después de años de experimentación, 2026 va a ser el año en que la industria financiera de América Latina defina sus posiciones. Las instituciones que alinearon tecnología, talento y gobernanza van a acelerar. Las que no, van a descubrir que la distancia con los líderes se vuelve imposible de cerrar. No es pesimismo. Es realismo. Y es también una oportunidad enorme para quienes estén dispuestos a actuar.

Tribuna por Ray Ruga, CEO & Co-Founder, Fintech Americas.

Mutuactivos abre su primera oficina en Burgos

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Foto cedidaJosé Luis Martín Carretón (Mutuactivos AV)

Mutuactivos AV, la agencia de valores de Mutua Madrileña, ha abierto su primera oficina en Burgos, ubicada en la calle San Lesmes, 2 1ºB. José Luis Martín Carretón estará al frente de la nueva sucursal y reportará a Miguel Olea, director territorial para la región de Castilla y León.

Esta nueva apertura confirma el objetivo estratégico de la entidad de continuar creciendo en el negocio del asesoramiento financiero, área en la que ha experimentado un notable impulso en los últimos años.

José Luis Martín Carretón, director comercial de la nueva oficina, es licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Burgos, cuenta también con la certificación de asesor financiero EFPA y con la licencia de mediador de seguros expedida por ICEA. Antes de su incorporación a Mutuactivos, trabajó como asesor de inversiones en Renta 4 en Burgos.

Con esta apertura, Mutuactivos AV cuenta ya con ocho oficinas distribuidas por toda España (Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, A Coruña, Valladolid, Gran Canaria y Burgos).

En la actualidad, el Grupo Mutuactivos (formado por las entidades Mutuactivos SGIIC, Mutuactivos Pensiones y Mutuactivos AV) cuenta con un volumen total administrado superior a los 19.000 millones de euros. Mutuactivos SGIIC es la primera gestora de fondos de inversión independiente de grupos bancarios por volumen patrimonial gestionado.

Mutuactivos AV destaca por su independencia, la planificación financiera y por la alineación de intereses con sus clientes, que pueden invertir en los mismos productos en los que lo hace Mutua Madrileña, su matriz.

Sector bancario frente a la IA: ¿miramos desde la ventana o nos subimos al tren?

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Vivimos un punto de inflexión. Una era donde la transformación digital dejó de ser una opción para convertirse en una obligación. Y el sector bancario, tradicionalmente cauteloso, estructurado y altamente regulado, ya no puede darse el lujo de ir a la zaga.

La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa de ciencia ficción. Está acá. Y está cambiando las reglas del juego. No solo impacta en cómo operan las organizaciones, sino en cómo venden, cómo compiten y, sobre todo, cómo diseñan experiencias para sus clientes. ¿Está la banca realmente lista para aprovechar esta revolución?

La democratización tecnológica llegó

Hoy, la tecnología nunca fue tan accesible, tan barata, tan poderosa. La barrera de entrada cayó. La oportunidad ya no es exclusiva de los grandes bancos internacionales: también está al alcance de fintechs locales, cooperativas de crédito, e incluso PyMEs financieras que quieran competir en serio. La velocidad con la que Meta está adoptando IA, con proyecciones que indican que el 80% de su código será generado por inteligencia artificial en apenas un año. Es solo una muestra del cambio tectónico en marcha.

Y si bien el sector bancario viene invirtiendo en digitalización desde hace tiempo, la verdadera transformación va mucho más allá de lanzar apps o chatbots. Se trata de una reconfiguración profunda de procesos, mentalidades y estrategias.

El riesgo de subirse sin rumbo

Pero atención: aplicar IA sin una estrategia clara puede salir caro. El caso de Air Canada, donde un chatbot generó respuestas erróneas que la empresa debió asumir legalmente, nos deja una lección clave: si no estás preparado, la IA puede ser más un problema que una solución.

En el sector financiero, donde la confianza y la precisión son vitales, este riesgo se multiplica. No se trata de “jugar con herramientas”, sino de construir una hoja de ruta que contemple desde la gobernanza de datos hasta la ética algorítmica.

De la eficiencia a la experiencia

La IA puede ayudar a optimizar procesos internos, detectar fraudes en tiempo real, ofrecer asesoramiento financiero personalizado, reducir riesgos y mejorar la toma de decisiones. Pero lo más potente es su capacidad para transformar la experiencia del cliente.

Los consumidores de hoy quieren más que seguridad y eficiencia. Buscan empatía, personalización y conveniencia. Quieren sentir que el banco los conoce, los entiende y los acompaña. La IA bien implementada permite justamente eso.

Estamos viviendo en los “años de perro”: lo que antes tomaba siete años, ahora ocurre en uno. No es una metáfora: es una advertencia. El futuro no es lineal. Es exponencial. Y adaptarse requiere mucho más que adquirir software: requiere liderazgos estratégicos, humildes, capaces de leer señales débiles y fuertes, de anticiparse y actuar a tiempo.

Hoy, el 90% de las empresas ya compró herramientas de IA. Pero solo el 1% logró integrarlas con éxito. ¿Cuál es la diferencia? La estrategia. La cultura. La visión.

¿Está tu banco listo? La gran pregunta ya no es si vas a usar IA, sino cómo. ¿Tu organización tiene un plan de higiene de datos?. ¿Está integrando la inteligencia artificial con su modelo de negocio? ¿O simplemente está “probando cosas” sin un norte claro? Porque esperar el “momento perfecto” es una decisión. Y en este contexto, puede ser una decisión costosa.

En síntesis

La transformación digital ya no es una promesa, es una urgencia. La inteligencia artificial no es solo una herramienta, es una palanca de reinvención. Y la banca, como tantas otras industrias, debe actuar ahora, o resignarse a ver cómo otros lideran el cambio.

¿Vos cómo lo ves? ¿Tu banco ya está tomando acción o sigue esperando?

Tribuna escrita por  Marcos Lovera, Co Founder en Mangata Customer Development y docente en diversas cátedras para Escuelas de Negocios en LATAM y Madrid. 

La gestión activa sigue siendo vital en 2026

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En 2025, la economía global demostró su resiliencia, puesto que el crecimiento se mantuvo y los mercados repuntaron. A medida que nos adentramos en el 2026, en Columbia Threadneedle nos mostramos cautelosamente optimistas respecto a que los mercados seguirán en expansión, respaldados por la moderación de la inflación, los recortes previstos de los tipos de interés y la innovación proporcionada por la IA. No obstante, a pesar de este optimismo, los riesgos económicos y geopolíticos nos instan a mantenernos alerta.

En este contexto, es necesario poner en valor a la gestión activa, en la creencia de que los inversores salen ganando a medida que evoluciona el sector. La gestión de activos se mantiene competitiva, fragmentada y dinámica. La presión de las comisiones sigue siendo un problema significativo para el sector, mientras que la eficiencia operativa requiere una mayor atención. La consolidación podría acelerarse, especialmente en los mercados bajistas, mientras que la rivalidad por hacerse con el talento sigue siendo feroz. La innovación en vehículos, estrategias y tecnología continúa centrándose en afrontar las necesidades cambiantes de los inversores a medida que cambian las condiciones del mercado.

Los ETF activos, las cuentas gestionadas de forma independiente, las carteras modelo y el acceso más generalizado a los productos alternativos están reconfigurando el panorama de la inversión, ya que ofrecen a los inversores una mayor variedad de opciones a la hora de acceder a soluciones de inversión. Los fondos de inversión mantienen su relevancia, especialmente en los planes de jubilación, pero la presión sobre los precios y la innovación favorecen los vehículos más modernos. En síntesis, la innovación en vehículos de inversión está proporcionando más capacidad a los inversores con menores costes, mayor flexibilidad y más variedad de soluciones.

La demanda de inversiones alternativas está en auge, ya que los inversores buscan diversificación y rentabilidades diferenciadas, pero tenemos que ser cuidadosos con la asignación de carteras. Sigue siendo crucial equilibrar esos beneficios con la naturaleza semilíquida o ilíquida de los activos alternativos. La eficacia depende de la planificación y la formación: los asesores y los clientes deben comprender las posibles ventajas y desventajas y estar preparados para comprometer capital a largo plazo. Democratizar el acceso es positivo, pero es esencial tomar decisiones informadas.

En 2026, la gestión activa sigue siendo vital. A medida que crece la inversión pasiva, las ineficiencias en la renta variable y en la renta fija crean oportunidades para que los gestores cualificados identifiquen títulos con valoraciones incorrectas y generen alfa por medio de un análisis riguroso y la construcción de carteras.

En Columbia Threadneedle, nos enfocamos en los pilares de intensidad en el análisis, la perspectiva global y la mejora continua. Un análisis exhaustivo y basado en datos ofrece soporte a una sólida rentabilidad de cartera, ayudándonos a identificar oportunidades y a gestionar riesgos en un mundo complejo.

Un buen ejemplo de la importancia de nuestro análisis está en nuestro acercamiento a la IA, un tema de inversión primordial para 2026, ya que el gasto empresarial en IA se centra en la reducción de costes y en la mejora de la productividad. Aunque los beneficios inmediatos son tangibles, la rentabilidad de la inversión a largo plazo sigue percibiéndose con incertidumbre. Esto suscita la pregunta: ¿cómo será 2027 y los años posteriores? Estamos analizando detenidamente las implicaciones de la expansión de la IA para los mercados, así como la circularidad de algunas inversiones en IA.

Además de su importancia como tema de inversión, Columbia Threadneedle percibe la IA como un factor impulsor central para su estrategia de transformación, ya que optimiza la productividad del análisis, la construcción de carteras y la presentación de informes para los clientes. Nos sentimos muy optimistas de que podamos mejorar la experiencia del cliente y aumentar la eficiencia operativa con el uso inteligente de la IA y otras herramientas transformadoras. Nuestra presencia mundial provee conocimientos sobre todos los mercados, y nuestro compromiso con la innovación contribuye a que sigamos evolucionando.

El año que tenemos por delante plantea un escenario lleno de oportunidades, pero no exento de riesgos. Los mercados son pujantes, la liquidez es robusta y reina el optimismo. Aun así, la confianza puede quebrarse. Las sorpresas inflacionistas, las crisis geopolíticas o las turbulencias en los mercados crediticios podrían alterar rápidamente el panorama de inversión. La prudencia es indispensable para afrontar las oportunidades y los riesgos de 2026. Nuestra meta está claramente definida: ayudar a los clientes a lograr mejores resultados mediante estrategias de inversión bien fundamentadas, rigurosas y con visión de futuro.

Tribuna de opinión de William F. «Ted» Truscott, CEO de Columbia Threadneedle Investments.

La economía en forma de K seguirá teniendo recorrido

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Los analistas y economistas describen cada vez más la economía estadounidense como una expansión en forma de K. Lo que quieren decir con esto es que la economía está cada vez más bifurcada. Si pensamos en la forma de la letra K, la parte ascendente, la parte de la economía que está funcionando realmente bien, es esencialmente la de las personas con ingresos altos, y especialmente las que invierten en los mercados financieros. Y los mercados han tenido un rendimiento extraordinario últimamente.

En cambio, la parte descendente de la letra K corresponde a las personas con ingresos más bajos, que en la mayoría de los casos no han invertido en los mercados financieros. Lo cierto es que estamos viendo en los datos cada vez más signos de tensión entre ese grupo. Por poner un ejemplo, las tasas de morosidad de los préstamos para la compra de automóviles han aumentado en los últimos meses y ahora se encuentran en su nivel más alto de este ciclo.

También vemos señales de los beneficios del rendimiento de los mercados financieros en el extremo superior del espectro. Más del 50 % del consumo de la economía estadounidense actual está impulsado por el 10 % de las personas con mayores ingresos.

Por lo tanto, creemos que la forma de K es una buena manera de pensar en lo que está sucediendo en la economía. La única objeción que tendría es que esto es algo nuevo: ha estado sucediendo durante años, quizás incluso décadas.

Para dar una idea más tangible de la magnitud de la brecha: en economía, utilizamos un concepto denominado «coeficiente de Gini» para medir la brecha entre la parte superior e inferior de la distribución de ingresos. El coeficiente de Gini de Estados Unidos es actualmente el más alto de los países de la OCDE y se acerca más al que solemos ver en los mercados emergentes. Ahora bien, cabe aclarar que no se trata de una medida precisa, por lo que no vamos a entrar en detalles sobre lo que es o lo que significa. Simplemente, en términos generales, creemos que ilustra el hecho de que lo que está sucediendo en EE.UU. es atípico.

El otro tema que preocupa a los inversores y a los participantes en el mercado es la inteligencia artificial y su auge. Es un tema que creemos que apunta exactamente en la misma dirección: la IA y sus beneficios están siendo aprovechados en gran medida por quienes invierten en los mercados financieros, por los propietarios del capital, por así decirlo. Los márgenes de beneficio de las empresas están aumentando.

La otra cara de la moneda, por supuesto, es que la inteligencia artificial está impulsando la productividad en gran medida a costa del trabajo. Este año hemos visto cómo se ralentizaba drásticamente la creación de empleo. No podemos atribuir la totalidad de este movimiento a la IA, pero es razonable suponer que una gran parte sí. El desempleo ha aumentado en todos los ámbitos, pero ha aumentado más profundamente entre los trabajadores jóvenes, aquellos cuyas ocupaciones son más vulnerables a ser sustituidas por la inteligencia artificial. Y no hay mucho que la Reserva Federal u otros responsables políticos puedan hacer al respecto. El mandato de la Reserva Federal es buscar la estabilidad de los precios y el pleno empleo, no preocuparse por la distribución de las ganancias dentro de la economía y, a nivel agregado, la economía parece estar bien.

Al mismo tiempo, la inflación se ha mantenido alta. Esto es lo que ocurre cuando se imponen aranceles a una economía que está funcionando relativamente bien. Aunque, por supuesto, no se trata solo de los aranceles. Las preocupaciones por el coste de la vida que se están notando en todos los niveles de ingresos se manifiestan en los datos como inflación. Eso significa que, aunque creemos que la Reserva Federal seguirá recortando los tipos de interés, pensamos que lo hará con relativa cautela. Finalmente, recortar los tipos de interés es en sí misma una acción que acentúa la brecha en la K, por así decirlo, ya que es probable que impulse aún más los mercados financieros.

Es probable que la brecha entre los que tienen y los que no tienen se amplíe en el futuro.. Así que, en conclusión, a largo plazo vemos que esta economía con forma de K va a ser una tendencia con recorrido.

 

Tribuna de opinión de Eric Winograd, Director—Developed Market Economic Research de Alliance Bernstein. 

Inversis prevé un crecimiento global del 3,3% en 2026 con una elevada incertidumbre geopolítica

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Inversis prevé que la economía global crezca un 3,3% en 2026, en un contexto de estabilidad macroeconómica, pero con un incremento de los riesgos geopolíticos. Según el análisis de su estratega jefe macroeconómico, Ignacio Muñoz-Alonso, las proyecciones refuerzan la idea de un escenario de continuidad, aunque sin un impulso cíclico claro. Estados Unidos mantiene un mayor dinamismo relativo, con un crecimiento estimado en torno al 2,4%, mientras que Europa avanza a un ritmo más moderado, cercano al 1,3%, y con un comportamiento muy desigual entre países.

Estados Unidos: recesión como narrativa y no un escenario base

Muñoz-Alonso resalta que, en Estados Unidos, el debate sobre una posible recesión continúa presente, pero sin materializarse en los datos. La economía muestra signos de desaceleración, pero no de contracción. De este modo, la última revisión de perspectivas económicas del Fondo Monetario Internacional mejora sus previsiones de crecimiento desde un 2,1% en 2025 a un 2,4% en el presente año, lo que apunta a un escenario de crecimiento moderado.

Asimismo, observa que el mercado laboral se está ajustando de forma gradual y heterogénea, sin los patrones típicos de una recesión clásica. El aumento del desempleo es contenido y se concentra en colectivos concretos, mientras que el empleo cualificado muestra mayor resiliencia. Este comportamiento es coherente con una economía que pierde impulso, pero que sigue siendo capaz de absorber el ajuste.

La confianza del consumidor, tras tocar mínimos a lo largo de 2024, experimentó una mejoría a finales de 2025, lo que contribuye a estabilizar el escenario económico. En este contexto, Inversis considera que la economía estadounidense se mueve en una fase de fragilidad contenida, lejos de una recesión profunda.

Europa: crecimiento moderado y muy dispar por países

En Europa, el crecimiento sigue siendo más débil que en Estados Unidos, aunque presenta señales de estabilización. El Banco Central Europeo (BCE) ha revisado ligeramente al alza sus previsiones a finales del pasado año, pero mantiene estimaciones claramente por debajo de las estadounidenses.

De este modo, el comportamiento entre países es muy desigual. Mientras que economías periféricas como España mantienen ritmos de crecimiento cercanos al 2,3% y algunos países del Este como Polonia superan el 3%, las grandes economías del núcleo europeo avanzan con mayor dificultad. En el caso de Alemania, la aprobación de un paquete fiscal expansivo en marzo podría traducirse en una mejora del crecimiento a partir de 2026, en torno al 1,2%, actuando como posible catalizador para el conjunto de la región.

La geopolítica, el principal foco de volatilidad

Para Inversis, la geopolítica se consolida como la principal fuente de riesgo para el escenario macroeconómico. Los principales focos de fricción están puestos en Venezuela, Irán y Groenlandia, manteniendo elevado el riesgo de episodios de volatilidad que podrían trasladarse a precios de la energía, inflación y primas de riesgo financieras.

En el caso venezolano, la entidad sostiene que una eventual reintegración parcial en los mercados energéticos internacionales podría tener efectos limitados sobre el equilibrio del mercado por la capacidad productiva real del país. Respecto a Irán, destacan que el riesgo es de disrupción, con escenarios que podrían elevar de forma estructural las primas de riesgo.

Inflación y política monetaria: del control del shock a la gestión de riesgos

Inversis observa que los bancos centrales han dejado atrás la fase más intensa de lucha contra la inflación y entran ahora en una etapa de gestión de riesgos. El fuerte aumento del gasto por intereses y las tensiones fiscales limitan el margen para mantener tipos elevados durante mucho tiempo. Según previsiones de finales de 2025, el escenario base de Inversis contempla hasta dos recortes de tipos por parte de la Fed a lo largo de 2026, mientras que en Europa se descuenta un entorno de tipos relativamente estable hasta mediados de 2027.

Crédito de calidad

En renta fija, Inversis sobrepondera crédito de calidad y evita los tramos más largos de la curva, donde el riesgo fiscal es mayor. El foco se sitúa en duraciones medias, donde el binomio rentabilidad-riesgo resulta más atractivo.

En cuanto a renta variable, la entidad mantiene una exposición alineada con el benchmark, con una clara preferencia por sectores defensivos y estructuralmente favorecidos como salud, industria y defensa, mientras infrapondera consumo discrecional, inmobiliario y utilities. La inteligencia artificial deja de ser tratada como un bloque homogéneo y pasa a analizarse de forma más selectiva, diferenciando claramente entre ganadores y perdedores.

La geopolítica de Trump abre la puerta a una compresión de diferenciales en la renta fija latinoamericana

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Tras tomar un poco de distancia de las primeras semanas de enero, los expertos coinciden en que la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ha tenido un importante impacto geopolítico y financiero. Aunque el foco sigue puesto en el mercado de petróleo y del oro, hay firmas que también observan posibles consecuencias para los mercados de renta fija latinoamericana.

«La operación de Estados Unidos en Venezuela marca un momento decisivo para América Latina, con implicaciones para los inversores en renta fija. Aunque la posibilidad de una mayor intervención estadounidense introduce nuevos riesgos, también crea oportunidades al poder convertirse en una fuente de reducción de las primas de riesgo político. Nuestro escenario base es que un mayor compromiso de EE.UU. respaldará el impulso reformista en Colombia, Brasil y México, reforzando los fundamentales a favor de los bonos locales de Latam», reconocen desde JP Morgan AM

Según la visión de la gestora, para los inversores en renta fija, estos acontecimientos tienen un doble filo. «Por un lado, un mayor compromiso de EE.UU. que derive en gobiernos más ortodoxos desde el punto de vista económico podría acelerar el impulso reformista en algunos países, mejorando la gobernanza y la disciplina fiscal. Por otro, el riesgo de reacción política o de consecuencias no deseadas sigue siendo elevado, especialmente en mercados con instituciones frágiles o movimientos políticos arraigados. Aun así, creemos que el argumento fundamental para aumentar exposición a determinados bonos de Latinoamérica se ha reforzado. Los países que probablemente se beneficien del apoyo de EE.UU., o donde mejoren las perspectivas de reforma, deberían ver una reducción de las primas de riesgo, mientras que aquellos más expuestos a la incertidumbre de política económica podrían seguir rezagándose frente a otras regiones de mercados emergentes», añaden desde JP Morgan AM.

Implicación para los inversores

Históricamente, según recuerda Salman Ahmed, responsable de Global macro y Asignación estratégica de activos en Fidelity International, cuando los riesgos extremos -como un conflicto prolongado- se disipan, la deuda soberana en situación de impago o de estrés en mercados emergentes suele repuntar ante las expectativas de cambio de régimen, alivio de sanciones y eventual reestructuración. Por lo tanto, ve probable que se produzca “un patrón similar esta vez, con señales tempranas de que el régimen está dispuesto a cooperar con Estados Unidos, lo que podría impulsar aún más los precios de los bonos”. 

No hay que olvidar las características específicas del mercado de deuda latinoamericana. Michael Strobaek, Global Chief Investment Officer de Lombard Odier, explica que mientras que los índices bursátiles de mercados emergentes están dominados en gran medida por China, los índices de bonos denominados en dólares incluyen una mayor proporción de títulos de deuda latinoamericana. Por lo tanto, espera, tras la detención de Maduro “una mayor compresión de los diferenciales en los bonos emergentes, ya que el crecimiento de estas economías sigue respaldado, mientras que los rendimientos a corto plazo de Estados Unidos siguen disminuyendo”.

Pero no toda la deuda latinoamericana evolucionaría acompasadamente ante este nuevo terremoto geopolítico. En este sentido, en Mirabaud tienen claro que en deuda de emergentes, la actual situación en Venezuela supondrá “mayor diferenciación entre países con fundamentos sólidos y situaciones idiosincrásicas extremas”. En concreto, la deuda soberana y cuasi soberana de Venezuela “sigue en situación de impago”, según recuerda la firma, que asegura que el perfil de este activo “sigue siendo problemático y dependiente de los acontecimientos”. Además de encontrarse supeditado “a un proceso político y jurídico claramente definido”. En la firma también citan a la deuda de Colombia, “expuesta indirectamente por su proximidad geográfica”. Aquí, la firma considera “posible” que se produzca una volatilidad a corto plazo, “sin que ello suponga un desafío inmediato para sus sólidos fundamentales macrofinancieros”.

Pero cabe la posibilidad del retorno de Venezuela a los mercados de deuda internacionales. De producirse, Christian Schulz, Chief Economist de Allianz GI, afirma que es posible que “los diferenciales soberanos de los países vecinos se reduzcan a medida que mejore la estabilidad”. Asimismo, considera que los inversores en deuda distressed también pueden encontrar oportunidades en los bonos emitidos por el estado venezolano o por Petróleos de Venezuela (PDVSA). Alex Veroude, director de Renta Fija de Janus Henderson, se expresan en una línea similar, puesto que a corto plazo, “los bonos venezolanos podrían recibir un apoyo inicial, ya que los mercados descuentan la perspectiva de una normalización de la política”.

Menor influencia exterior

Según la visión de Capital Group, es importante recordar que la deuda emergente denominada en divisa local viene cada vez más determinada por los tipos de interés nacionales, en un reflejo de los cambios estructurales que están teniendo lugar en la composición de los mercados y los marcos políticos. «La menor participación de inversores extranjeros ha reducido la influencia externa, lo que ha permitido a la política monetaria de los respectivos países desempeñar un papel dominante en la fijación de precios. Este cambio de tendencia se ha visto respaldado por la credibilidad monetaria y fiscal, la mayor profundidad de los mercados de capitales y el auge de la inversión institucional, que aporta una demanda estable incluso en aquellos mercados que anteriormente dependían en gran medida de la financiación extranjera», explican.

Actualmente,  los bancos centrales de muchos mercados emergentes están ya muy avanzados en sus respectivos ciclos de recortes de tipos y, aunque se espera una ralentización del ritmo de recortes en 2026, el ciclo aún no ha llegado a su fin, y el margen para nuevos recortes variará de manera significativa entre las distintas regiones. «La prima de rendimiento que ofrece la deuda emergente en divisa local sigue resultando atractiva, lo que puede ofrecer protección frente a episodios de volatilidad y un nivel atractivo de rentas incluso en un contexto de reducción de los rendimientos a escala mundial. La exposición de los inversores a la deuda emergente denominada en divisa local se ha ido recuperando de manera constante tras varios años de salidas de capital, respaldada por la mejora de los fundamentales y el nivel atractivo de rendimiento real. No obstante, se mantiene por debajo de los niveles previos a la pandemia, lo que ha creado un contexto técnico favorable para la clase de activo. Las divisas emergentes también podrían contribuir a la rentabilidad, ya que algunas de ellas se ven favorecidas por las elevadas valoraciones del dólar estadounidense y la reducción de las ventajas de rendimiento», explican dese Capital Group.

Los jóvenes son los que más rendimiento esperan de sus inversiones

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El informe sobre el sentimiento de los inversores preparado por la gestora de fondos Fidelity International desvela que la expectativa de retornos de inversión disminuye significativamente conforme más edad tiene la población. Según la encuesta, que entrevistó a 1.000 personas en España, la franja de 18-35 años espera unos retornos a corto plazo del 5,1% y a largo, del 6,7%. Las personas entre 35 y 54, prevén obtener un 4,5% y 5,9%, respectivamente; mientras que, en los mayores de 54, estos porcentajes caen hasta un 4,1% y 5,4%.

Esta caída en las expectativas de beneficio se debe a que, por norma general, la tolerancia al riesgo cae con la edad. Así, los jóvenes son los que mayor tolerancia tienen al riesgo alto (el 10% se identifica con esta postura), las personas entre 35 y 54 son los que más afinidad tienen a la tolerancia moderada (el 70%) y los mayores, los que más cómodos se sienten con riesgo bajo (el 40%). Los plazos de inversión también se reducen conforme avanza la edad. De media, los menores de 35 invierten a 3,4 años vista; cifra que cae a los 3,3 entre los 35 y 54; y a los 3,1 años para mayores de 54 años.

Entre las personas de la franja media de edad, un 63% siente que su situación financiera es cómoda, cifra que cae hasta el 58% tanto entre jóvenes como entre mayores. Los menores de 35 prevén invertir 8.100 euros durante el próximo año, cifra que sube a los 13.100 euros para aquellos de entre 35 y 54. Los mayores de 54 dedicarán 11.100 euros a comprar activos financieros.

  

Además, los jóvenes son los más optimistas con la evolución de la bolsa en los próximos 12 meses. Un 55% de esta franja de edad se considera optimista. Esta cifra se sitúa en el 52% entre los 35 y 54 y baja al 40% en los mayores de 54. Los jóvenes también son más optimistas respecto de sus cateras de inversión. Un 74% de los menores de 35 tiene confianza en que su cartera actual le ayude a cumplir sus objetivos a largo plazo. Esta cifra desciende al 68% en la franja media de edad y hasta el 57% en mayores de 54.

Todas las generaciones gestionan activamente sus finanzas, aunque su nivel de comprensión es muy diferente. El 49% de los menores de 35 años admite que le cuesta entender sus finanzas. Este porcentaje cae hasta un 41% en la franja media de edad y hasta el 37% en los mayores de 54 años.

Óscar Esteban, responsable de negocio en España y Portugal en Fidelity International, abunda en tres estrategias básicas que los inversores deberían considerar a la hora de lidiar con la inestabilidad geopolítica:

  1. Mantener las inversiones: “Puede sonar ilógico, pero la mejor estrategia es mantener las inversiones en momentos de volatilidad. No importa lo experimentado que sea uno como inversor; resulta increíblemente difícil predecir cómo va a comportarse el mercado. Por lo tanto, jugar con los tiempos es una mala idea y es más probable fallar que acertar. Es más probable obtener el resultado deseado adoptando un enfoque a largo plazo y manteniendo las inversiones a pesar de los altibajos”.
  1. No olvidar la diversificación: “La diversificación es vital para asegurarse de que el riesgo está bien repartido, ya que la probabilidad de que todos los activos se hundan al mismo tiempo es entre baja y nula. Contar con una combinación de activos, desde acciones y fondos hasta bonos y liquidez, en diferentes sectores y regiones es una buena forma de asegurarse de que una cartera esté protegida frente a la volatilidad”.
  1. Las correcciones del mercado pueden crear oportunidades atractivas: “A veces, durante la tormenta se puede vislumbrar una oportunidad y es importante mantener los ojos bien abiertos y posicionarse para aprovecharla. Aunque supone en cierto modo adoptar un enfoque contracorriente, comprar acciones de una empresa o un fondo que está cayendo podría merecer la pena. En otras palabras, la volatilidad puede ser tu mejor aliada”.