¿Por qué la industria europea de fondos no quiere otorgar más poder a ESMA?

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Foto cedidaEvert Van Walsum, Head of the Investor Protection and Sustainable Finance Department ESMA; y Serge Weyland, CEO de ALFI.

Algunas de las propuestas que incluye el Market Integration and Supervision Package de la Comisión Europea, presentado en diciembre de 2025, siguen levantando críticas en la industria europea de fondos. En concreto, Jean‑Marc Goy, Chairperson de la Asociación de la Industria de Fondos de Luxemburgo (ALFI), mostró su desacuerdo con la idea de que ESMA centralice mayor poder supervisor, dado que vamos hacia un mercado único. 

“Dejando a un lado que sí hay otras iniciativas de este paquete con las que estamos de acuerdo y creemos que van en la dirección adecuada, como, por ejemplo, la eliminación de obstáculos para la distribución de fondos, debo señalar que hay un punto que no compartimos: la propuesta de otorgar mayores poderes centralizados a ESMA. La narrativa oficial de la Comisión Europea es que, dado que existe un mercado único, debería haber una única autoridad supervisora; pero esto no es correcto. De hecho, actualmente ya existe un principio clave en el marco UCITS y AIFMD: una única autoridad supervisora, que es el regulador del país de origen del fondo o del gestor”, afirmó Goy durante su discurso de apertura en el ALFI Global Asset Management Conference celebrado en Luxemburgo.

Complejidad y costes

Según su visión, que coincide con la de las otras asociaciones europeas de fondos, la propuesta de la Comisión Europea no simplificaría las cosas para los diferentes players de la industria. “Al contrario, lo complicaría y aumentaría el riesgo, y también los costes. Unos costes que recaerían en la industria y, en última instancia, en los inversores, reduciendo la competitividad de los productos europeos”, ha destacado. 

Su reflexión se argumenta en las cifras que representa esta industria: “Actualmente, hay 25 billones de euros en fondos en toda la UE, frente a los 8,3 billones en Luxemburgo, y es importante recordar que 6 billones están gestionados por inversores europeos en Asia y otras regiones. Los fondos luxemburgueses se distribuyen en 80 jurisdicciones a nivel global. La preocupación de ALFI y de la industria no es competir con otros centros financieros, sino preservar el éxito de productos como UCITS, que han tardado décadas en consolidarse como estándar global. Si el sistema se vuelve más caro, complejo o inseguro, ese éxito podría ponerse en riesgo”. 

Goy hizo hincapié en que el mensaje que se escucha de forma unánime en la industria es que no es necesario otorgar más poderes a ESMA. “Luxemburgo no está en contra de la convergencia ni de la armonización. Al contrario, las apoya plenamente, pero considera que ESMA ya dispone de las herramientas necesarias. Por ejemplo, puede emitir directrices, documentos de preguntas y respuestas, coordinar acciones supervisoras, realizar investigaciones y emitir opiniones. A veces basta con que los actores sepan que existe esa herramienta para garantizar la convergencia”, insistió ante un auditorio repleto de profesionales del sector.

Además, quiso cerrar su intervención haciendo un llamamiento claro: “La industria no está de acuerdo con esta parte de la propuesta, y es importante que se hagan oír, tanto a través de asociaciones como a nivel individual”. 

Cabe destacar que, durante el mismo evento, los argumentos de Goy fueron apuntalados por Gilles Roth, Ministro de Finanzas de Luxemburgo, quien afirmó, en un gesto de sinceridad, que “la centralización de la supervisión no va a desbloquear el capital que Europa necesita; lo único que logra es añadir una capa adicional de complejidad”.

La búsqueda de la convergencia

Sobre este debate con la industria, la visión de ESMA también quedó reflejada por la intervención de Evert Van Walsum, Head of the Investor Protection and Sustainable Finance Department ESMA, en este mismo foro. Según explicó Van Walsum, la propuesta de la Comisión Europea responde a necesidades de la propia industria: “Nuestras investigaciones muestran que el 78% de los encuestados señalaba que existe un problema con los procedimientos de autorización en Europa, ya que son muy distintos entre jurisdicciones. Si uno acude a la CSSF, eso no ocurre, porque es una única entidad. Pero si eres una gestora y quieres operar en toda Europa, tienes que enfrentarte a cinco o siete procedimientos diferentes”, explicaba el representante de ESMA durante su participación en la conferencia de ALFI.

En este sentido, defendió que la propuesta no busca una “toma del control” por parte de ESMA, sino una búsqueda de convergencia en las normas. “La regulación europea ha ido evolucionando y este paso es una evolución más. No basta con tener normas comunes: también necesitamos convergencia en su aplicación. Esto implica que las reglas se interpreten y apliquen de la misma forma en toda Europa. ESMA ha trabajado intensamente en este ámbito mediante directrices, documentos de preguntas y respuestas (Q&A), etc. La siguiente etapa es la supervisión, que podría considerarse la última frontera. No significa que la supervisión deba ser idéntica en todos los casos, pero sí que los resultados deben ser coherentes. Aquí ESMA ha desarrollado herramientas como las acciones supervisoras comunes, destinadas a coordinar el trabajo entre las distintas autoridades nacionales”, destacó Van Walsum. 

El representante de ESMA defendió que “el papel de la institución ha sido coordinar para que la supervisión sea lo más eficaz posible y, al mismo tiempo, facilitar el funcionamiento fluido del mercado dentro del marco regulatorio”. En este sentido, cabe recordar que ESMA también ejerce supervisión directa en determinados ámbitos, como las agencias de rating, los índices de referencia (benchmarks) y otras herramientas de transparencia.

Propuesta de armonización

Durante la conferencia de ALFI, ambas partes pusieron el foco en que la propuesta incluye que ESMA defina estándares técnicos para armonizar los procedimientos de autorización de gestores y productos. “Esto responde a un problema identificado: según el análisis de impacto de la Comisión Europea, alrededor del 70%-80% de los participantes considera que los procedimientos de autorización en Europa son demasiado diferentes”, insistía Van Walsum. En este sentido, explicó que la idea es armonizar aspectos como la información requerida, los procesos de autorización y la forma de presentación de dicha información.

Frente a esta idea, Serge Weyland, CEO de ALFI, señalaba que, justamente, es el diseño de un estándar técnico para los 27 países lo que no termina de convencer al sector. “Será difícil establecer estándares comunes y definir una plantilla única para la aprobación de fondos que, en la práctica, pueden ser muy distintos”, defendió, argumentando que no es lo mismo un fondo doméstico alemán distribuido a un número reducido de inversores institucionales en Alemania que un fondo luxemburgués con la misma estrategia, pero distribuido en 25 países, diez de ellos fuera de la Unión Europea.

Por último, desde ALFI quisieron añadir un último mensaje: “Es importante aclarar que esto no pretende frenar la innovación, ni impedir el desarrollo de nuevos productos, sino mejorar la integración y eficiencia del sistema”.

Cómo afrontar la volatilidad en pleno conflicto en Oriente Medio

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Las tensiones geopolíticas centradas en Irán están incrementando la volatilidad del mercado. En este contexto, creemos que los inversores pueden afrontar mejor la incertidumbre combinando una diversificación de sus inversiones principales con diferentes fuentes de rentabilidad y una asignación activa de activos.

Los acontecimientos geopolíticos que involucran a Irán siguen evolucionando rápidamente y son difíciles de predecir con precisión. Para los mercados financieros, el principal canal de transmisión continúa siendo la energía. El impacto general dependerá de cuánto tiempo se mantengan elevados los precios del petróleo , ya que un aumento persistente tendrá implicaciones más claras para la dinámica inflacionaria, las expectativas políticas y el crecimiento.

A corto plazo, prevemos una elevada volatilidad del mercado y posibles cambios temporales en las correlaciones entre activos, a medida que los inversores reevalúan los riesgos y consideran un abanico más amplio de escenarios. Periodos como este pueden poner a prueba la diversificación tradicional, especialmente cuando se combinan la inflación y los riesgos geopolíticos.

Este entorno refuerza la importancia de una cuidadosa construcción de cartera, combinando exposiciones centrales diversificadas con fuentes de rentabilidad menos dependientes de un único resultado macroeconómico. En la práctica, esto suele implicar la combinación de activos tradicionales con exposiciones no correlacionadas o diversificadas, incluyendo materias primas selectas, estrategias de rentabilidad absoluta, activos privados, divisas o enfoques basados ​​en opciones, según corresponda, lo que puede ayudar a estabilizar las carteras cuando aumentan la volatilidad y las correlaciones.

Los inversores han confiado normalmente en la compensación negativa entre la renta variable y los bonos gubernamentales para obtener estabilidad durante periodos de aversión al riesgo. Sin embargo, los cambios estructurales en el panorama macroeconómico están poniendo en entredicho este paradigma, alterando el comportamiento de las correlaciones entre activos y reduciendo la confiabilidad de la tradicional combinación 60/40 entre acciones y bonos.

En un entorno donde las tensiones geopolíticas podrían agravar la presión sobre los precios de la energía y, por ende, la volatilidad inflacionaria, creemos que los inversores deben estar preparados para que las correlaciones se mantengan más inestables que en la era pre pandémica. Esto no invalida los activos tradicionales, pero sí sugiere que contar con un conjunto de herramientas más amplio podría resultar beneficioso.

Preparar las carteras para la incertidumbre

La verdadera diversificación requiere más que simplemente mantener activos adicionales. El objetivo es incluir exposiciones con distintos factores que impulsan la rentabilidad. Nuestro marco de diversificación enfatiza las estrategias que generan fuentes de rentabilidad diferenciadas que reaccionan de manera distinta en diferentes escenarios macroeconómicos. Estas estrategias pueden complementar la beta tradicional, a la vez que mejoran el potencial de rentabilidad y mitigan el riesgo.

Junto con la diversificación estructural, la asignación activa de activos sigue siendo una herramienta crucial para gestionar los desafíos y aprovechar las oportunidades que plantean los cambios abruptos en las condiciones y la mayor volatilidad. El aumento del riesgo geopolítico tiende a incrementar la dispersión entre regiones, sectores y estilos. En este contexto, el abanico de oportunidades para los gestores activos puede ampliarse.

La flexibilidad para ajustar la exposición a medida que evolucionan las condiciones, incluyendo la gestión dinámica del riesgo de renta variable y de duración, la variación de los sesgos regionales y de estilo, la gestión activa del riesgo cambiario y el uso de coberturas tácticas cuando sea apropiado, nos ayuda a responder a la dinámica cambiante de riesgo-rentabilidad ya diferenciar entre el ruido del mercado a corto plazo y los cambios genuinos en las perspectivas subyacentes.

La gestión activa también es fundamental para afrontar la incertidumbre inflacionaria. La exposición a la duración puede ajustarse según las expectativas de política monetaria y las primas de riesgo a plazo. Las asignaciones a renta variable pueden inclinarse hacia sectores con mayor poder de fijación de precios o motores de crecimiento estructural. La exposición a divisas puede ajustarse para reflejar los cambios en los flujos de capital y la divergencia de políticas. En nuestra opinión, esta adaptabilidad es especialmente valiosa cuando las correlaciones son inestables y el rango de resultados macroeconómicos es amplio.

En este contexto, el oro sigue desempeñando un papel importante. Mantenemos una visión positiva sobre el oro, tanto como refugio activo durante períodos de tensión geopolítica como protección contra la inflación, la expansión fiscal y las crisis de confianza, especialmente en momentos en que las correlaciones entre bonos y acciones son menos confiables.

En nuestros portafolios, cuando resulta apropiado, también utilizamos coberturas basadas en opciones y gestión dinámica de la duración. Estos enfoques permiten que los portafolios respondan a cambios abruptos en las primas de riesgo, ya sean provocados por variaciones en las expectativas de las tasas de interés o por una aversión repentina al riesgo.

Priorizamos la creación de múltiples niveles de protección en lugar de depender de un único activo defensivo. Esto implica combinar técnicas dinámicas de gestión de riesgos con la diversificación de las fuentes de ingresos y una presupuestación activa del riesgo. Este enfoque por capas puede ayudar a gestionar el riesgo a la baja, manteniendo al mismo tiempo la exposición a oportunidades de crecimiento a largo plazo.

Posicionamiento a medio plazo

Más allá de la volatilidad a corto plazo, mantenemos una perspectiva positiva a medio plazo para la renta variable gracias al sólido crecimiento de los beneficios y un entorno político favorable. Los episodios de incertidumbre geopolítica, como el conflicto actual centrado en Irán, pueden aumentar la volatilidad a corto plazo, pero también generan oportunidades de inversión a medida que los mercados sobrevaloran el riesgo.

Prevemos que la dispersión entre regiones y sectores se mantenga elevada. En consonancia con nuestro enfoque, estamos preparados para actuar con dinamismo cuando las condiciones de riesgo-rentabilidad sean favorables. Continuamos monitoreando de cerca la evolución de la situación, en particular los mercados energéticos y su impacto en la inflación, y seguimos centrados en gestionar la incertidumbre a corto plazo, manteniendo al mismo tiempo la alineación de nuestras carteras con los objetivos de inversión a largo plazo.

 

Tribuna de Matthew Quaife, director global de gestión de inversiones de Multiactivos.

“El crecimiento de ingresos vinculados a la IA es real y cuantificable”

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Foto cedidaAnita Patel, investment director en Capital Group.

“Las valoraciones elevadas no son automáticamente una señal de exceso”. Lo afirma Anita Patel, Investment Director en Capital Group, en referencia a que son un reflejo de la solidez de la economía americana y de los beneficios corporativos. Además, la experta maneja unas previsiones cautamente optimistas sobre la IA, aludiendo a la magnitud de la inversión ligada a la ola de productividad que va a traer consigo esta tecnología, que considera de carácter estructural.  

Con esta idea como hilo conductor, Patel desgrana a continuación cómo interpretar el actual entorno de mercado, los cambios en la estructura del mercado bursátil y los principales riesgos para lo que queda del año.

¿Están justificadas las valoraciones de la renta variable estadounidense? 

La renta variable estadounidense cotiza en niveles elevados, y las valoraciones en algunos segmentos —especialmente en grandes compañías expuestas a la IA— son exigentes. El S&P 500 se sitúa por encima de sus medias históricas de valoración, y las mayores tecnológicas cotizan en torno a 34 veces beneficios futuros, frente a aproximadamente 22 veces del conjunto del mercado.

Dicho esto, unas valoraciones altas no son automáticamente una señal de exceso. Reflejan un sólido crecimiento de beneficios, una economía resistente y el volumen de inversión asociado a la actual ola de productividad impulsada por la IA. El crecimiento de ingresos vinculados a esta tecnología es real y cuantificable: las compañías de semiconductores generaron más de 400.000 millones de dólares en ventas el pasado año, el mejor registro histórico, mientras líderes como NVIDIA más que duplicaron sus ingresos interanuales ante la carrera de los proveedores en la nube por asegurar capacidad de computación.

¿Está la IA en territorio de burbuja?

El volumen de capital desplegado apunta a una demanda estructural más que a un entusiasmo especulativo. Los hiperescaladores han invertido más de 400.000 millones de dólares anuales en chips y centros de datos, con Microsoft, Meta y Alphabet señalando aumentos de capex para 2026. Muchas compañías indican además que seguirán limitadas por capacidad hasta bien entrado 2026, lo que evidencia que la demanda de computación para IA sigue superando a la oferta.

Aunque existen bolsas de sobrecalentamiento —especialmente en startups privadas de IA o proyectos de infraestructura en fases iniciales—, el mercado cotizado ya ha comenzado a diferenciar entre líderes rentables y nombres más especulativos. Desde finales de 2025, varios valores destacados de IA se han movido lateralmente mientras el mercado general avanzaba, lo que sugiere una normalización más que una burbuja.

Fuera del sector tecnológico, las valoraciones resultan mucho más atractivas, especialmente en utilities, salud, financieras y algunos segmentos industriales, donde el crecimiento de beneficios ha sido sólido y los múltiplos se sitúan más cerca de sus medias históricas. 

Esta dispersión refuerza el atractivo de enfoques diversificados y de gestión activa como el fondo Capital Group Investment Company of America (LUX) (ICA), orientados a construir carteras amplias a lo largo de distintos sectores de la economía. De hecho, estas áreas han comenzado a batir al mercado en los últimos meses, a medida que los inversores buscan fuentes de rentabilidad más allá de las grandes tecnológicas.

En cuanto a los beneficios empresariales, ¿presentan una tendencia saludable? ¿Qué áreas son más sólidas o vulnerables?

Los beneficios empresariales muestran un tono saludable. Estados Unidos encadenó en el cuarto trimestre de 2025 su décimo trimestre consecutivo de crecimiento, con un aumento cercano al 13 % y una amplia mayoría de compañías superando previsiones, lo que refuerza la solidez del ciclo corporativo.

Este crecimiento es generalizado y no se limita a las grandes tecnológicas. Sectores como financieras, industriales, materiales, inmobiliario, salud, utilities y consumo discrecional han presentado resultados sólidos, apoyados en una demanda firme, mejoras en las cadenas de suministro y un aumento de la inversión ante la menor incertidumbre arancelaria.

El sector aeroespacial y de defensa vive un ciclo alcista plurianual impulsado por la demanda global de viajes y el elevado volumen de pedidos. GE Aerospace, por ejemplo, ha registrado un fuerte crecimiento tanto en pedidos como en márgenes, favorecido por la normalización de los cuellos de botella y por el peso de los ingresos recurrentes de posventa.

El sector salud también ha destacado: compañías como Eli Lilly avanzaron más de un 40% en el cuarto trimestre de 2025, impulsadas por el éxito de sus fármacos y por pipelines prometedores.

Entre los segmentos más vulnerables figuran algunas compañías de consumo discrecional expuestas al aumento de costes por aranceles y a la presión sobre los hogares de menor renta, así como parte del software, donde las herramientas de programación basadas en IA están presionando los modelos tradicionales de ingresos.

En conjunto, no obstante, la resiliencia de los beneficios en distintos sectores sigue siendo uno de los pilares clave que sustentan las valoraciones actuales. Para estrategias como ICA, basadas en selección de valores bottom-up y no en la concentración en unos pocos valores de crecimiento, esta amplitud de beneficios abre múltiples vías de generación de rentabilidad.

La amplitud del mercado ha sido reducida por el peso de las “Magnificent 7”. ¿Ha cambiado algo? ¿Cabe esperar mayor dispersión?

La amplitud del mercado ha mejorado de forma significativa en los últimos meses. Tras varios años en los que un reducido grupo de grandes tecnológicas explicaba la mayor parte de las rentabilidades, ahora se observa una mayor participación del conjunto del mercado.

Índices equiponderados como el S&P 500 Equal Weight han superado al S&P 500 tradicional desde octubre de 2025, y sectores como salud, industriales, materiales y energía han liderado las subidas, mientras muchos valores vinculados a la IA se tomaban un respiro.

Este cambio responde a dos factores: unas valoraciones más razonables fuera del decil superior del mercado y un fortalecimiento del crecimiento de beneficios en el conjunto del tejido empresarial.

Un dato relevante es que solo dos de las “Magnificent Seven” figuraron entre los 100 valores más rentables del S&P 500 en 2025, lo que supone un giro frente a años anteriores y evidencia que los inversores están redescubriendo el universo más amplio de oportunidades. Además, más del 60 % de los valores del índice cotizan por encima de su media móvil de 200 días, otro indicador de mayor amplitud.

A medida que el gasto en IA sea analizado con mayor rigor y los inversores pongan el foco en los fundamentales y el retorno del capital invertido, es previsible que aumente la dispersión tanto entre sectores como dentro de ellos, un entorno tradicionalmente favorable para la gestión activa.

¿Qué lección deberían extraer los inversores de la volatilidad de 2025? ¿Qué riesgos anticipa para 2026?

La principal lección de 2025 es que volatilidad no equivale a vulnerabilidad. El año comenzó con tensiones comerciales y temores de recesión, pero la economía estadounidense mostró resiliencia, la inflación se moderó y los mercados bursátiles se recuperaron con fuerza. El S&P 500 cerró con una rentabilidad del 18 %, lo que subraya la importancia de mantenerse invertido incluso en periodos de elevada incertidumbre.

De cara a 2026, se espera un entorno más estable, aunque la evolución geopolítica seguirá siendo un factor a vigilar. Se prevé que la inflación se acerque al 2,5 %, que los tipos de interés tiendan a la baja y que el consumo continúe respaldado por devoluciones fiscales inusualmente elevadas, que podrían inyectar entre 100.000 y 200.000 millones de dólares en los hogares ya desde el verano.

Los beneficios empresariales continúan mostrando fortaleza y se espera un crecimiento del PIB real en torno al 2,5%, con potencial al alza si se aceleran las ganancias de productividad derivadas de la IA.

No obstante, persisten riesgos: posibles cambios en la política arancelaria, la intensidad de capital del despliegue de infraestructuras de IA —que podría presionar márgenes si la demanda final se ralentiza—, y la cercanía del ciclo electoral de medio mandato en EE. UU., históricamente asociado a mayor volatilidad. También conviene vigilar la dinámica de la deuda pública, que supera el 120 % del PIB, así como el aumento de los costes de financiación.

Aun así, los fundamentos del mercado estadounidense —alta rentabilidad empresarial, profundidad de los mercados de capitales, liderazgo en IA y un consumidor resiliente— permanecen intactos. Para los inversores a largo plazo, 2025 ha reforzado la importancia de la diversificación, la resiliencia a la baja y la gestión activa disciplinada, pilares centrales del enfoque inversor de ICA a lo largo de los distintos ciclos de mercado.

Wealnest incorpora a Fernando Ruiz Galindo como Senior Advisor en México

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Foto cedidaFernando Ruiz Galindo, Senior Advisor en México de Wealnest

Wealnest, la plataforma digital de gestión patrimonial, ha incorporado a Fernando Ruiz Galindo como Senior Advisor en México, consolidando así su expansión por el continente americano. 

Ruiz Galindo apoyará a la compañía aportando perspectiva estratégica, relaciones con el ecosistema empresarial y financiero de la región y el desarrollo de alianzas en la zona.

Ejecutivo financiero y gestor de inversiones, CAIA Charterholder y MBA, Fernando Ruiz Galindo aporta su experiencia en inversiones en activos alternativos y capital privado inmobiliario. También acreditado como asesor de estrategias de inversión en México, actualmente ejerce como director corporativo ejecutivo en Grupo IGS, un administrador de inversiones de capital privado inmobiliario, y es socio fundador de Ubuntu Activos Alternativos, una plataforma de inversión en activos alternativos.

Además, cuenta con una amplia experiencia en análisis de inversiones, estructuración de capital y creación de valor en activos reales, gracias a su paso por plataformas de inversión con carteras de más de 600 millones de dólares (520 millones de euros) de capital invertido y más de 1.000 millones de dólares (870 millones de euros) en activos bajo administración. Su enfoque se centra en la asignación disciplinada de capital, la búsqueda de retornos ajustados por riesgo y el desarrollo de plataformas de inversión escalables.

“Me entusiasma apoyar al equipo mientras desarrollan herramientas que empoderan a las personas para comprender mejor su patrimonio, tomar decisiones más informadas y avanzar hacia una mayor libertad financiera y una vida más plena”, ha subrayado Fernando Ruiz Galindo

Por su parte, Miguel Ángel Fernández (portavoz de Wealnest) ha destacado que “la incorporación de Fernando es una clara muestra de la vocación internacional con la que nació Wealnest y confirma la relevancia de soluciones como la que impulsamos . Estamos seguros que Fernando nos ayudará a seguir creciendo en la región para democratizar el acceso a la gestión patrimonial”.

La incorporación de Ruiz Galindo coincide con el premio que Wealnest ha ganado como ‘Mejor Plataforma de Gestión Patrimonial en Tiempo Real – España 2026’, otorgado por el medio financiero Pan Finance.

IA, energía y redes: el nuevo megaciclo de inversión en infraestructuras

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Foto cedida

Jennison es una gestora estadounidense fundada en 1969, con una amplia trayectoria en inversión en utilities e infraestructuras, y cuenta con más de 210.000 millones de dólares bajo gestión. En 2018 se alió con Eurizon para distribuir su estrategia insignia en Europa, bajo el nombre Eurizon Fund – Global Equity Infrastructure. Es una estrategia que ha generado alfa de forma muy consistente desde su lanzamiento y que ahora está viviendo un momento especialmente favorable gracias a la aparición de nuevas megatendencias que impulsan la inversión en infraestructuras, notablemente por el auge de la inteligencia artificial.

Se trata de un fondo gestionado con un enfoque bottom-up de alta convicción. Su cartera, concentrada entre 40 y 60 valores, con una capitalización mínima de 500 millones de dólares, ofrece una exposición diversificada y equilibrada entre crecimiento y rentas, prestando mucha atención a las valoraciones.

“Estamos descartando muchas de las empresas ‘aburridas’, tradicionales y anticuadas, para construir una cartera de crecimiento realmente interesante sin salir de los límites de lo que la gente considera infraestructura”, resume Nick Samuels, Client Portfolio Manager de Jennison Associates.

“Ofrecemos acceso, desde una perspectiva amplia, a toda la clase de activo: midstream, energía, digital, wireless, torres de comunicación, centros de datos, REITs, compañías de transporte y utilities, tanto reguladas como no reguladas”, detalla Samuels. Este explica que el producto que trae Jennison de la mano de Eurizon ofrece una propuesta de valor algo diferente a otros fondos del sector por su enfoque equilibrado entre crecimiento y sesgo defensivo, con el objetivo de superar en más de un 3 % al FTSE Global Infrastructure 50/50 Index.

La estrategia, aunque global, actualmente mantiene una sobreponderación “significativa” en Europa, región donde están encontrando crecimiento a valoraciones razonables, particularmente en utilities y transporte. Funds Society se ha sentado con Samuels para hablar en profundidad sobre qué valor aporta esta estrategia a una cartera diversificada.

La estrategia está muy orientada al crecimiento. ¿Dónde están encontrando oportunidades actualmente?

Históricamente, esta clase de activo presenta características muy atractivas, como la capacidad de trasladar la inflación. Muchas de estas compañías incorporan la inflación en sus contratos o bien operan activos con características monopolísticas, lo que les permite repercutir las subidas de precios. Esto se traduce en flujos de caja muy estables y previsibles a largo plazo, con elevadas barreras de entrada. Todos estos elementos aportan un perfil defensivo a la clase de activo.

De hecho, la estrategia ha mostrado un comportamiento sólido desde el inicio de la guerra con Irán, en parte porque los inversores temen un repunte de la inflación. Estos activos suelen comportarse bien en ese entorno, ya que pueden trasladar las subidas de precios a los clientes, bien por contrato o por su posición de monopolio.

Lo que ha cambiado en los últimos años es el fuerte aumento de la demanda de electricidad, impulsado especialmente por la inteligencia artificial. En EE. UU., el crecimiento de la demanda eléctrica ha sido prácticamente plano durante unos 20 años, pero ahora ha experimentado un claro punto de inflexión.

Esto implica que será necesario generar más electricidad: nuevas centrales nucleares, nuevas plantas de gas… Además, la red eléctrica también debe modernizarse, ya que el volumen de electricidad que tendrá que transportar está aumentando rápidamente. Gran parte de esa infraestructura procede de los años sesenta, setenta y ochenta, por lo que requiere importantes inversiones de actualización.

A esto se suma el incremento de la demanda eléctrica derivado de la electrificación, como los vehículos eléctricos o la sustitución de sistemas basados en combustibles fósiles por electricidad, como en calefacción o transporte.

Todo ello está ocurriendo al mismo tiempo y ha generado un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda en el sector energético, creando oportunidades de inversión muy interesantes.

¿Cómo identifican las tendencias y cómo las combinan con el análisis fundamental de compañías?

Nuestro proceso de selección es fundamentalmente bottom-up, pero dentro de la cartera identificamos tres grandes tendencias estructurales.

La primera es la relacionada con el futuro de la energía, que es la más reciente y probablemente la más interesante por su vínculo con la IA.

La segunda es la transformación digital: torres de telecomunicaciones, centros de datos o redes 5G. A medida que los smartphones evolucionan hacia dispositivos cada vez más vinculados a la IA y actúan como asistentes personales, el tráfico en las redes seguirá aumentando. Eso implica que será necesario seguir invirtiendo en tecnologías como 5G, 6G y futuras generaciones.

La tercera tendencia es la urbanización, que lleva décadas en marcha y continúa en muchas regiones del mundo. La población sigue trasladándose a las ciudades y, al mismo tiempo, muchas infraestructuras —carreteras, ferrocarriles o aeropuertos— necesitan renovación y nuevas inversiones.

Así, por un lado, tenemos los motores de crecimiento, vinculados a la energía y al ámbito digital, y por otro una parte más estable relacionada con el transporte y la urbanización. La combinación de ambos elementos permite construir una cartera bastante equilibrada.

¿Cuál es el equilibrio entre valores de crecimiento y valores defensivos?

Las utilities están empezando a convertirse en el principal componente de crecimiento de la cartera. Lo mismo ocurre con algunas compañías energéticas de midstream, que también presentan buenas perspectivas de expansión.

La parte más defensiva está en el transporte: autopistas de peaje, aeropuertos y activos similares. En muchos casos, los ingresos están regulados —por ejemplo, las tarifas que puede cobrar un aeropuerto por cada aterrizaje—, pero también existen áreas de negocio no reguladas, como concesiones comerciales o tiendas duty free, donde pueden aprovechar su posición monopolística para generar mayores ingresos.

También tenemos exposición a ferrocarriles. En EE.UU., por ejemplo, se está produciendo una tendencia hacia el reshoring que implica más transporte de mercancías dentro del país y, por tanto, mayor uso de las redes ferroviarias. Se trata de un crecimiento incremental, pero muy sólido, estable y defendible. Esa es, en esencia, la parte más defensiva de la cartera.

¿Siguen siendo atractivas las valoraciones?

Históricamente, nuestra cartera se ha comportado como lo que podría denominarse “equities con características de bonos”. En los últimos dos años, mientras el mercado bursátil estaba dominado por las grandes tecnológicas esta cartera ha seguido sus propios motores de crecimiento, bastante distintos a los del resto del mercado.

Los inversores han estado obsesionados con la IA y con identificar qué compañías serán las ganadoras. Sin embargo, se ha debatido menos sobre algo evidente: la inteligencia artificial requiere enormes cantidades de energía y de infraestructura. El mercado empieza ahora a reconocer esa realidad, lo cual es positivo porque implica que se reconoce la importancia de estas compañías.

Las grandes tecnológicas —Microsoft, Amazon, Google o Meta— están invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en la construcción de centros de datos. Puede que ganen o no la carrera tecnológica, pero están firmando contratos de suministro eléctrico a 15, 20 o incluso 25 años con compañías energéticas. Y esos contratos obligan a pagar la energía independientemente de que se utilice o no. Eso proporciona una enorme visibilidad a las utilities que firman estos acuerdos, colocándolas en una posición muy favorable para beneficiarse de esta tendencia.

Por ejemplo, Meta está construyendo en Luisiana el mayor centro de datos del mundo, con una superficie similar a la de Manhattan. Eso requiere una enorme cantidad de energía, y una de las compañías que tenemos en cartera ha firmado el contrato para suministrarla. Es una tendencia muy clara para los próximos 10 o 15 años.

Además, el desarrollo de infraestructuras energéticas lleva mucho tiempo —especialmente en el caso de la energía nuclear—, por lo que se trata de una temática claramente a largo plazo. Nosotros tenemos exposición a energía nuclear, algo que no todos los fondos de infraestructuras hacen, porque consideramos que desempeñará un papel clave en el futuro.

La tecnología nuclear ha avanzado mucho desde el accidente de Fukushima, los estándares de seguridad son muy elevados y, además, es una fuente de energía limpia y constante, algo que las renovables no siempre pueden garantizar.

Por otra parte, existen empresas que proporcionan soluciones de generación eléctrica portátil para centros de datos y cuyo crecimiento es espectacular, pero sus valoraciones también lo son. Nosotros no estamos dispuestos a pagar múltiplos tan elevados, porque ya encontramos niveles de crecimiento atractivos en utilities tradicionales.

¿Qué aporta invertir en infraestructuras cotizadas frente a las privadas?

En el mercado privado se pueden encontrar activos muy atractivos, pero la inversión es menos flexible. Una vez que compras un activo es difícil deshacer la posición. En nuestro caso, al invertir en activos cotizados, podemos ofrecer una exposición mucho más amplia a la clase de activo y con mayor flexibilidad; si alguna compañía se vuelve demasiado cara, podemos venderla. Y si el mercado se vuelve muy volátil —como hemos visto en las últimas semanas— esa volatilidad puede generar oportunidades interesantes para comprar activos que de repente cotizan a precios atractivos.

Aunque a corto plazo presenta volatilidad porque es un activo de renta variable, a largo plazo su perfil se asemeja mucho más al de un bono.

No decimos que este tipo de inversión deba sustituir a la infraestructura directa. Al fin y al cabo, se trata de una cartera de acciones. Pero como exposición temática o como una fuente de crecimiento relativamente defensivo dentro de la cartera, tiene sentido.

 

Diez tendencias sobre sostenibilidad para vigilar este año

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Las empresas en 2026 adoptarán probablemente un enfoque más pragmático y conservador en sus esfuerzos de sostenibilidad, ante un panorama global cada vez más fragmentado, donde las diferencias regionales cobran mayor relevancia, según el informe “Top 10 Sustainability Trends to Watch in 2026” publicado por S&P Global.

El informe reúne las perspectivas de líderes y analistas de sostenibilidad, clima y transición energética de S&P Global, y analiza las megatendencias que las empresas tendrán que considerar durante el próximo año mientras navegan un complejo escenario de expansión energética y sostenibilidad, en un contexto en el que el multilateralismo da paso al multirregionalismo.

“Las tendencias que observamos para este año destacan un punto de inflexión en la agenda global de sostenibilidad. Las empresas entran en 2026 en una intensa lucha entre prioridades inmediatas —como la seguridad energética, la asequibilidad y la disponibilidad— y la realidad científica del cambio climático y la pérdida de la naturaleza”, afirmó Lindsey Hall, directora global de Sustainability Thought Leadership en S&P Global Energy y coautora del informe.

La descarbonización de los sistemas energéticos seguirá siendo central para la sostenibilidad en 2026, aunque se dará en un contexto de creciente demanda mundial de energía. Según el escenario base de S&P Global Energy, se espera que la demanda global de combustibles fósiles crezca menos del 1% en 2026 respecto a 2025, mientras que la generación solar y eólica aumentará más del 17%. Sin embargo, ante la enorme necesidad de energía derivada del auge de la inteligencia artificial —con un consumo eléctrico de centros de datos que podría superar los 2.200 TWh para 2030, comparable al uso de energía de India—, 2026 impulsará la expansión energética.

Al mismo tiempo, tanto empresas como inversores reconocen que los esfuerzos de adaptación y resiliencia climática son esenciales para enfrentar la realidad de un mundo en calentamiento. Datos de S&P Global Energy muestran que en 2025, el 42% de las empresas de distintos sectores reportó un plan de adaptación climática, detallando cómo prepararán sus activos físicos, infraestructura y operaciones frente a riesgos como sequías o olas de calor extremas.

Otro tema clave será la mejora continua en la disponibilidad de datos sobre sostenibilidad y clima. Cada vez más países están desarrollando marcos de reporte que obligan a las empresas a monitorear sus emisiones y a diseñar estrategias de gestión climática, especialmente en regiones vulnerables como el sudeste asiático, donde los riesgos climáticos son pronunciados.

“En medio de la intensa competencia por inversiones en defensa nacional, seguridad e infraestructura de IA, la fragmentación de 2026 abre una oportunidad significativa para que el sector privado cubra brechas críticas en el financiamiento público para el desarrollo sostenible”, agregó Harald Francke Lund, coautor del informe y director global de Sustainability Methodology and Research en S&P Global Ratings.

Funds Society lanza la primera edición de Funds Society Leaders Summit en Miami

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Funds Society da un paso más en su labor como catalizador de la industria y, con el apoyo de CFA Society Miami como partner, organiza la primera edición de Funds Society Leaders Summit en Miami. Se trata de un encuentro dirigido a los líderes de la industria de la gestión de activos y patrimonios, creado por y para la industria. 

El Funds Society Leaders Summit tendrá lugar el próximo 21 de abril en el Hotel AKA Brickell de Miami y, más allá de ser un punto de encuentro para los profesionales, es una oportunidad para abordar los principales debates, desafíos y proyectos de la industria. 

El evento no solo está abalado por CFA Society Miami, sino que el Funds Society Leaders Summit cuenta con el apoyo de Janus Henderson, M&G, Muzinich & Co, Capital Group, Fidelity, State Street Investment Management, Thornburg y VanEck.  

Por y para la industria

La jornada, que ha sido diseñada en colaboración con CFA Society Miami, contará con ponentes y expertos de primer nivel en áreas clave como gestión de activos, banca privada, family offices, fondos de pensiones y compañías de seguros, quienes analizarán los principales retos y tendencias que están marcando hoy la industria. Además, el evento será válido para la obtención de créditos de formación continua de CFA.

El programa combinará dinámicas de mesas redondas con espacios dedicados al networking, y concluirá con una sesión keynote, seguida de un cóctel en Casa Zeru, ofreciendo el entorno perfecto para intercambiar impresiones y seguir ampliando la red de contactos. 

La jornada contará con la participación de panelistas que son referencia en la industria, como, por ejemplo, Raúl Henríquez, CEO y presidente de Insigneo Financial Group; Santiago Ulloa, fundador, Managing Partner y CIO de WE Family Offices; Jesús Valencia, Market Director- Florida International Market de UBS; y Rocío  Harb, Director & Brand Manager de IPG Investment; Catherine Lapadula, Managing Director, Market Executive International Division, WM US de UBS,  entre otros nombres. 

Además, durante el Funds Society Leaders Summit se darán a conocer los galardonados en la primera edición de los Gen-Wealth Awards, un reconocimiento a asesores financieros y equipos de asesoramiento destacados en diferentes etapas de su carrera, que ha sido lanzado y promovido por Funds Society con la colaboración de CFA Society Miami.

Cómo participar en el Funds Society Leaders Summit

La conferencia, que comenzará a las 10:00 am, se celebrará en el Hotel AKA Brickell, un sofisticado refugio urbano ubicado en el distrito financiero de Brickell, con vistas a la bahía de Biscayne. Las plazas son limitadas, por lo que si aún no se ha registrado, le animamos a hacerlo lo antes posible, ya que el aforo es limitado. Puedes tramitar tu registro a través de este link o consultando la página del evento: Funds Society Leaders Summit Miami.

Oro, cobertura de divisas y riesgos: ¿qué ha cambiado?

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El comportamiento del dólar desde el inicio del año y la incertidumbre con la que convive el mercado han provocado que los inversores analicen cómo han cambiado los tradicionales activos refugio a los que acuden y cuál es la mejor opción ahora para sus carteras. A esta última pregunta sólo los asesores financieros y gestoras pueden dar respuesta, pero a la primera podemos encontrar una interesante reflexión en el informe Global Investment Returns Yearbook 2026, publicado por UBS y que analiza 126 años del comportamiento de los mercados.

Sin duda, a la hora de hablar de activos refugio, el oro es el primero de la lista de los inversores, ya que se percibe como una cobertura clara frente a la inflación. Sin embargo, según indica el informe de UBS, la relación entre el oro y la inflación es débil. “De los 28 años en los que la inflación superó el 3%, observamos que los rendimientos del oro fueron negativos en 13 de ellos”, indican.

Según se observa en el gráfico superior, el oro ha sido más eficaz a la hora de superar la inflación a largo plazo. “La línea roja indica que, desde 1900, el precio real del oro en dólar ha aumentado 5,2 veces, lo que equivale a una rentabilidad anualizada del 1,3%. En los 54 años posteriores a Bretton Woods, las rentabilidades reales anualizadas del oro fueron más elevadas: 4,7% (EE.UU.), 5,8% (Reino Unido) y 4,3% (Suiza)”, apunta el informe.

Cobertura de divisas

Respecto a las divisas, históricamente, los inversores han considerado al dólar, al franco suizo y al yen japonés los “refugios” más fiables, sin embargo, en los últimos tres meses se ha abierto un amplio debate sobre si la moneda estadounidense podría perder este estatus. En consecuencia, los inversores han prestado más atención a cómo cubrir las divisas.

Sobre esto, el informe de UBS reconoce que los inversores institucionales tienden a cubrir al menos una parte de sus carteras. “En general, los inversores no estadounidenses (no USD) suelen cubrir más y con ratios de cobertura más elevados, y los inversores en bonos cubren más que los inversores en renta variable”, apunta el informe.  

La pregunta es si vale la pena hacer esta cobertura. Según las conclusiones del documento, de media, el riesgo de divisa añadió alrededor de un 6% al riesgo total, tanto si nos centramos en renta variable como en bonos, aunque el riesgo de divisa aporta proporcionalmente más al riesgo de las carteras de bonos. “Esto puede explicar la mayor prevalencia de coberturas en las carteras de renta fija”, matizan desde UBS. 

¿Qué riesgos dominan?

Si pensamos en los mercados actuales, existe un claro consenso en que la geopolítica se ha convertido en el principal riesgo al que se enfrentan, pero ¿ha sido siempre esto así? Según el informe de UBS, la realidad es que, históricamente, los riesgos económicos han superado históricamente a los riesgos geopolíticos. “En muchos casos, los inversores acertarían al ‘mirar más allá del ruido’ de la geopolítica. Utilizando una regresión simple de las rentabilidades futuras de la renta variable mundial frente a un índice de amenazas geopolíticas, no encontramos relación alguna, tanto si mirábamos a un mes vista como a un año vista. Sin embargo, el riesgo geopolítico —ya sea relacionado con conflictos armados o con conflictos comerciales— sí importa claramente cuando se producen eventos extremos con un impacto económico significativo en grandes naciones. La Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y el shock del petróleo de 1973-1974 fueron eventos geopolíticos que dieron lugar a tres de los seis peores episodios para los grandes mercados globales de renta variable desde 1900”, apunta el informe en sus conclusiones.

Afortunadamente, este tipo de eventos son relativamente raros, por ello el riesgo económico ha sido históricamente aún más importante para los inversores. Según el análisis de UBS, de los cuatro mayores mercados bajistas en tiempos de paz, tres fueron desencadenados por factores económicos, mientras que el desplome bursátil de 1973-1974 se activó por la geopolítica, pero se desarrolló como una crisis económica.

Diversificación: ¿la conclusión que no falla?

Los inversores consideran que el riesgo puede reducirse mediante la diversificación, por ello saben que estarlo poco conlleva costes elevados. Sin embargo, diversificar se está volviendo más difícil. A finales de 2025, la concentración del mercado de renta variable estadounidense se situó en su nivel más alto en, al menos, 100 años, mientras que también han aumentado las correlaciones entre mercados desarrollados y emergentes, y entre acciones y bonos.

Pese a estos desafíos, UBS argumenta que la diversificación sigue siendo valiosa. Su análisis de los últimos 126 años muestra que, cuando se cubría el riesgo de divisa, los inversores en la gran mayoría de los mercados obtenían mejores resultados invirtiendo globalmente en lugar de hacerlo solo en su mercado doméstico. “La diversificación entre acciones y bonos también probablemente ayude a reducir las caídas máximas. Desde 1900, las acciones y los bonos han perdido en varias ocasiones más del 70% en términos reales; sin embargo, una combinación 60:40 de acciones y bonos nunca ha caído más del 50%”, concluye el informe. 

Crédito privado: sin riesgo sistémico pero con selección obligada

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Foto cedidaDe izquierda a derecha, y de arriba a abajo, Emilio Hunolt (Arcano Partners), Gonzalo Colino (Santander Alternative Investments), Carlos Pulido (Terram Capital) y José Corral (Zintra Capital Credit, grupo CIMD).

El crédito privado ha experimentado un crecimiento muy significativo en la última década como fuente de financiación alternativa a la bancaria, convirtiéndose tanto en una opción clave para las empresas como en un activo diversificador de las carteras para los inversores. Junto su desarrollo, también han brotado nuevos vehículos de inversión con cierta liquidez (evergreen) y se ha dado acceso al inversor minorista -a partir de 10.000 euros, en ciertas estrategias-, lo que ha obligado a poner mayor escrutinio sobre sus riesgos y funcionamiento. Las dudas sobre valoraciones o ratings, el riesgo de sobrexposición a firmas tecnológicas, y las recientes ventas llevadas a cabo por la gestora Blue Owl -de 1.400 millones de dólares, sobre todo en préstamos directos originados por la firma-, leídas por el mercado como una situación de tensión de liquidez  y de presiones en reembolsos y que tuvieron su contagio bursátil en firmas similares como Ares, Apollo Blackstone, KKR y TPG, han puesto sobre la mesa sus peligros sistémicos y su cara B, sobre todo cuando un activo ilíquido se comercializa en productos con liquidez parcial entre minoristas.

Sin embargo, dicen los expertos, la clave no está en evitarlo, sino en ser disciplinados en la selección de gestores, la estructuración de las operaciones y la gestión del riesgo. Descartan el riesgo sistémico, recuerdan su desarrollo, diversidad y atractivas rentabilidades y matizan que, en España y también Europa, la financiación a través de crédito privado es muy limitada. La situación se debe más, dicen, a un ajuste en las expectativas de retorno que a un problema estructural del activo.

Una oportunidad que entra en una nueva fase

De hecho, los expertos consultados destacan las oportunidades que ofrece el activo: «Va a continuar en una clara senda de crecimiento, complementando la financiación tradicional de los bancos. Estos cada vez están más limitados en su actividad crediticia por las exigencias regulatorias y de capital y el crédito alternativo está todavía en la infancia. El porcentaje de crédito privado es todavía muy inferior a la media de los países europeos e irrisorio comparado con países con una larga tradición en esta actividad, como Reino Unido y Estados Unidos. Las rentabilidades para el inversor a corto y medio/largo plazo son muy atractivas y una buena opción para diversificar la cartera», explica José Corral Vallespin, Managing Partner y CEO de Zintra Capital Credit, el brazo de crédito privado de grupo CIMD.

«El crédito privado es una clase de activo que ha existido durante décadas. Antes de la crisis financiera, la financiación de empresas —especialmente en el mid-market— estaba principalmente cubierta por los bancos. Sin embargo, los cambios regulatorios posteriores llevaron a las entidades financieras a reducir significativamente su exposición a este segmento, abriendo la puerta a financiadores alternativos. Actualmente, el crédito privado se ha consolidado como una fuente relevante de diversificación para las carteras, con un tamaño de mercado estimado entre 1 y 2 trillones de dólares, y con una correlación generalmente baja con otras clases de activos», afirma Emilio Hunolt, socio y responsable de Crédito Privado en Arcano Partners, lo que trae numerosas oportunidades a los inversores: » La retirada parcial de los bancos ha generado una oportunidad estructural que ha permitido que las operaciones en crédito privado ofrezcan, en términos generales, un diferencial de aproximadamente 200 puntos básicos frente a mercados públicos. Además, la mayoría de los préstamos en crédito privado están estructurados con tipo de interés flotante, lo que ha permitido que esta clase de activo se beneficie del entorno reciente de tipos elevados. Como resultado, actualmente se observan rentabilidades superiores al 7,5% en Europa y cercanas al 10% en Estados Unidos en estrategias de direct lending».

«Hace 10 años sólo existía el tipo de direct lending en el que fondos financiaban a compañías, generalmente acompañando a fondos de private equity en contextos de LBOs. Actualmente hay varios verticales dentro de la deuda privada: senior, mezzanine, asset-based, special situations… cada una con un perfil de riesgo y rentabilidad diferente: desde el propio direct lending con rentabilidades entre el 6%– 10% con cupones trimestrales que permiten al inversor recibir dividendos casi desde el primer trimestre de la inversión, hasta la deuda más enfocada en special situations donde se tiene un ángulo oportunista, muchas veces capitaliza los intereses generados, y apunta más a retornos en el entorno de los mid-teens», recuerda Carlos Pulido, Managing Director de Terram Capital.

«En Terram estamos centrados en el asset-based, financiando compañías y tomando como garantías activos reales (lo que protege el capital de nuestros inversores al no asumir el riesgo de la propia empresa) apuntando a rentabilidades de doble dígito. Este tipo de financiaciones no se ven tan afectadas por la volatilidad de los mercados como otros activos financieros: desde el punto de vista de preservación del capital la garantía sobre activos reales nos protege frente a eventuales “baches” que puedan sufrir las empresas, y desde el punto de vista del retorno estamos menos expuestos que otros activos al tener siempre un “spread” frente al tipo de interés legal».

«Durante más de una década, la deuda privada —y en particular el direct lending— ha sido uno de los grandes beneficiados en las carteras institucionales. En un entorno de tipos bajos y abundante liquidez, ofrecía rentabilidades superiores al high yield y a los préstamos sindicados, con menor volatilidad aparente y una atractiva prima de iliquidez», añade Gonzalo Colino, Head of Secured Lending de Santander Alternative Investments.

Pero hoy el contexto es diferente: «El crecimiento del sector, la mayor presencia de retail y episodios recientes como las restricciones de liquidez en algunos vehículos semilíquidos en EE.UU. han puesto el foco en la transparencia de valoraciones y en la gestión del riesgo estructural. No estamos ante una crisis sistémica ni ante un deterioro generalizado del crédito, pero sí ante una nueva fase: la de la selección frente a la expansión indiscriminada», asegura.

Apalancamiento, liquidez, ratings o valoraciones: temas a vigilar

Aunque el mercado ha puesto el foco en valoraciones, ratings, posible burbuja en la exposición a softwares y tecnología o tensiones de liquidez en vehículos semilíquidos destinados a perfiles no profesionales, los expertos consultados ratifican que se trata de un activo seguro y transparente en el que la selección es más importante que nunca y descartan riesgos y contagios sistémicos.

Además, hablan del modesto tamaño que tiene este activo a la hora de financiar empresas españolas y de la potente gestión de riesgos que se hace en España: por una parte, Corral Vallespin recuerda que, en España, «el crédito privado no es aún relevante, por lo que su impacto en la economía en caso de un hipotético y muy improbable problema sería ínfimo. Estimamos que menos del 5% de la financiación a empresas españolas proviene de fondos de crédito alternativo, locales (como Zintra Capital) o internacionales», asegura. Por otra, Pulido asegura que «la mayoría de fondos en España opera bajo un control muy estricto de sus participadas y existe una gran transparencia frente a los inversores, con comunicaciones periódicas en las que se informa de la evolución de sus posiciones y sus estados financieros. En Terram, por contrato obligamos a nuestros acreditados a llevar a cabo valoraciones anuales de los activos que garantizan nuestras financiaciones, llevadas a cabo por un tercero independiente. Estas valoraciones son las que usan nuestros auditores para formular los estados financieros del fondo, y son compartidas con los inversores que lo solicitan».

Con todo, reconocen algunas situaciones a vigilar. Por ejemplo, en cuanto al apalancamiento. «El rápido crecimiento del sector ha generado una mayor competencia en algunos segmentos del mercado, particularmente en el large-cap direct lending, donde se observan spreads más ajustados, mayores niveles de apalancamiento y documentación más débil. Más allá de este segmento, y a pesar de los titulares recientes sobre la clase de activo, seguimos viendo muchas áreas de oportunidad. Creemos que el entorno actual no es un momento para alejarse del crédito privado, sino para ser especialmente selectivos en la originación y estructuración de las inversiones», indica Hunolt.

«Europa, y más concretamente España, es uno de los focos de inversión de este tipo de activo puesto que vamos con mayor retraso comparado con el resto de Europa y sobre todo con Estados Unidos. En este sentido, no creemos que en Europa exista una burbuja de crédito privado, teniendo en cuenta que el peso de la financiación alternativa es de en torno al 30% del total, comparado con el 60%-70% en Estados Unidos pero sí que estamos viendo apalancamientos cada vez mayores, impulsados por la subida en la valoración de los subyacentes y el aumento del back-leverage de los fondos», añade Pulido. En su entidad, mantienen bajos niveles de LTV y no han usado nunca back-leverage «Esto ha hecho que tanto el equipo de inversión como nuestros inversores hayan estado siempre cómodos con nuestras inversiones incluso en entornos tan agresivos como durante el covid o las crisis internacionales que se han ido sucediendo durante los últimos años, y que han provocado un nivel de volatilidad pocas veces visto en los mercados», afirma.

Desde Arcano Partners señalan los temas que han estado en el foco mediático y que han afectado al crédito privado, como los fallidos first brands y tricolor, el riesgo de concentración en software, las estructuras de los fondos, los ratings, las valoraciones o el peligro sistémico. Sobre el primer tema, «a pesar de haber sido casos de fraude, mala praxis empresarial no un fallo del sistema financiero, los medios trataban de describirlo como el «canary in the coal mine», señales tempranas de estrés de mercado, critica la entidad. «Son casos aislados y en ningún caso lo vemos como un problema de riesgo sistémico. El debate más relevante probablemente sea si el rápido crecimiento de los activos bajo gestión (AUM) en crédito privado podría derivar en una mayor competencia por operaciones y, potencialmente, en una relajación de los estándares de crédito por parte de algunos gestores. En este contexto, la selección de managers se vuelve especialmente crítica y buscar disciplina de underwritting, experiencia del equipo, alineación de intereses y ante todo rigor en la due diligence», explica el experto.

Además, parte del crecimiento reciente del crédito privado ha venido acompañado de vehículos semi-cerrados o evergreen que permiten la inversión de clientes minoristas. «Dado que el activo subyacente es intrínsecamente ilíquido, estos fondos suelen incluir mecanismos de control de liquidez (gates) que limitan los reembolsos cuando superan determinados umbrales. En los últimos meses, algunos fondos han activado estos mecanismos ante niveles elevados de solicitudes de reembolso. Lejos de ser una señal de estrés, estos mecanismos están diseñados precisamente para proteger a los inversores que permanecen en el fondo y evitar ventas forzadas de activos ilíquidos», dice Hunolt.

Sobre los ratings, algunos expertos critican el uso creciente de calificaciones crediticias privadas (private ratings), lo que algunos han denominado rating shopping, al poder recurrirse a diferentes agencias hasta obtener una calificación más favorable. No obstante, recuerda Arcano, estas calificaciones suelen utilizarse principalmente con fines regulatorios o de estructuración y no sustituyen el análisis crediticio propio de los gestores.

Sobre el peligro de contagio y riesgo sistémico en el sistema financiero, especialmente por la relación creciente entre bancos y fondos de crédito privado a través de NAV lines -líneas de financiación colateralizadas sobre carteras diversificadas de préstamos, generalmente con LTV moderados-, defienden que estas exposiciones representan una proporción relativamente limitada del balance de los bancos: «Vemos poco probable que el crédito privado genere riesgos sistémicos comparables a los observados en crisis financieras anteriores».

¿Burbuja en sofware?

Sobre las valoraciones, matizan que, al tratarse de activos no cotizados, las valoraciones en crédito privado se basan en modelos internos y comparables de mercado: «Algunos episodios recientes —como casos en los que préstamos inicialmente valorados cerca de par fueron posteriormente marcados prácticamente a cero— han reavivado el debate sobre si estas valoraciones reflejan con suficiente rapidez el deterioro crediticio. En paralelo, muchos BDCs cotizados negocian con descuentos frente a su NAV, lo que algunos interpretan como una señal de que el mercado descuenta posibles ajustes futuros. No obstante, estos descuentos también reflejan factores propios de los mercados cotizados, como liquidez, flujos de inversores y sentimiento de mercado. En Europa, además, las valoraciones se apoyan cada vez más en metodologías estandarizadas promovidas por reguladores como ESMA», explica Hunolt.

Sobre la posibilidad de burbuja en sectores como el softwareuna parte relevante del crédito privado, especialmente en EE.UU., está expuesta a compañías de software con modelos de ingresos recurrentes-, la preocupación reciente se centra en cómo los avances en inteligencia artificial podrían acelerar la disrupción en algunos segmentos del sector, reduciendo barreras de entrada y aumentando la competencia. Hunolt matiza que «gran parte de esta exposición se concentra en software mission-critical, integrado en los procesos operativos de las empresas y con elevados costes de cambio para los clientes. Además, el riesgo se mitiga mediante modelos de ingresos altamente recurrentes, baja rotación de clientes y estructuras de préstamo senior secured con niveles prudentes de apalancamiento», explica.

Para Colino, de Santander Alternative Investments, el direct lending tradicional —basado en cash flow lending y estructuras bullet a 7 años— ha demostrado resiliencia incluso en entornos de tipos más altos. Las tasas agregadas de impago siguen en línea con medias históricas y no se observa un deterioro sistémico. Pero bajo esa aparente estabilidad agregada ha emergido un fenómeno clave: la dispersión sectorial y el riesgo tecnológico. «La concentración en software o en modelos de negocio intensivos en intangibles obliga a mirar con mayor detalle la calidad del activo subyacente. En un mundo donde la tecnología puede alterar modelos de negocio en cuestión de meses, la obsolescencia se ha convertido en un riesgo estructural. Aquí cobra fuerza una tesis clara: activos reales con baja obsolescencia. Las compañías que operan activos físicos críticos —infraestructura logística, maquinaria industrial, flotas de transporte, equipamientos industriales o inmobiliario productivo— presentan una característica diferencial: su valor no depende exclusivamente de un múltiplo de mercado o de una expectativa de crecimiento, sino de un activo tangible con utilidad económica real y valor de recuperación identificable».

  1. Riesgo de crédito – concentración al sector del software:  .

Fuente: Morgan Stanley

«En conclusión, el crédito privado ha experimentado un crecimiento muy significativo en la última década y, con ello, un mayor escrutinio sobre sus riesgos y funcionamiento. Aunque es probable que algunos fondos registren rentabilidades inferiores a las de años anteriores, creemos que esto responde más a un ajuste en las expectativas de retorno que a un problema estructural de la clase de activo. En última instancia, el crédito privado no es más que financiación en los tramos más senior de la estructura de capital, donde históricamente las tasas de pérdida han sido limitadas. Como en cualquier clase de activo en expansión, la clave no está en evitar el crédito privado, sino en ser disciplinado en la selección de gestores, la estructuración de las operaciones y la gestión del riesgo».

Oportunidades selectivas

En este contexto, los expertos hablan de oportunidades selectivas. En Arcano hablan de valor cada vez más fuera de los segmentos más concurridos del mercado, especialmente en estrategias con fuerte protección estructural o respaldadas por activos y como ejemplos hablan de financiaciones corporativas a empresas no participadas por fondos de capital riesgo, normalmente en procesos menos competitivos permitiendo estructuras y rentabilidades más atractivas; financiaciones puente en equity release con LTVs inferiores al 50%; financiación de infraestructuras digitales, como centros de datos pre-alquilados, con elevada visibilidad de flujos de caja; operaciones de crédito estructurado, como titulizaciones de carteras de préstamos con mejoras estructurales que permiten retornos atractivos; y, en el segmento special situations, carteras de NPLs residenciales con LTVs inferiores al 40%, respaldadas por activos inmobiliarios prime. «Este tipo de estrategias, centradas en estructuración, protección a la baja y originación especializada, permiten capturar oportunidades atractivas incluso en un entorno donde ciertos segmentos del crédito privado se han vuelto más competitivos», explica Hunolt.

«El private credit sigue siendo una herramienta fundamental en carteras institucionales. Pero el nuevo ciclo exige ir más allá la prima de iliquidez. La disciplina estructural, la calidad del colateral y la alineación de intereses marcan la diferencia. En un mercado que evoluciona de la expansión a la selección, creemos que las estrategias respaldadas por activos físicos críticos y estructuras robustas están mejor posicionadas para ofrecer retornos atractivos con mayor visibilidad y resiliencia. Porque en crédito, la verdadera prima no es solo la iliquidez: es la certeza estructural», dice Colino. Así, en Santander Alternative Investments, se centran en la selección dentro del activo: «La pregunta ya no es si invertir en deuda privada, sino en qué tipo de deuda privada y bajo qué estructuras dependiendo de los objetivos del inversor». En su opinión, «en un entorno de dispersión, los activos reales ofrecen una ventaja clave: menor dependencia del ciclo y mayor anclaje en el valor económico subyacente. Esta tesis se consolida como el eje del nuevo ciclo del private credit, en el que los inversores incorporan mayor exposición a Asset-Based Lending como parte de la evolución hacia un enfoque más estructural y respaldado por activos reales dentro de la deuda privada», indica.

A diferencia del direct lending tradicional, el ABL se apoya en colateral tangible y verificable, estructuras amortizing (no bullet) y LTVs conservadores. Esto se traduce en tres ventajas clave para el inversor: mayor previsibilidad de flujos, al estar vinculados a activos físicos o a capital circulante; menor duración efectiva, gracias a la amortización progresiva; y mejor visibilidad de recuperación en escenarios adversos, al existir colateral real. «Estas características posicionan a este tipo de estrategias como especialmente adecuadas para ofrecer soluciones semilíquidas a inversores que buscan estabilidad, visibilidad de flujos y control del riesgo. Además, históricamente el ABL ha mostrado una menor correlación con otros activos de riesgo dentro del universo privado, aportando una diversificación efectiva en carteras multiactivo. En definitiva, no se trata únicamente de capturar yield, sino de hacerlo con mayor protección estructural y disciplina en la gestión del riesgo».

En resumen, dice, el entorno actual favorece a gestores con capacidad de análisis granular, acceso directo a originación, estructuras con protección real, y monitorización activa y continua. «No es un mercado que penalice al conjunto del private credit, sino uno que discrimina entre estructuras robustas y estructuras más frágiles. Es precisamente en este marco donde se posiciona la propuesta de Santander Alternative Investments», apostilla. En la gestora tienen una oferta de deuda privada centrada en activos reales, estructuras sólidas y procesos rigurosos. En el corto plazo, SAI apuesta por estrategias de Working Capital con alta rotación y visibilidad de flujos; en el largo plazo, por Senior Secured Lending respaldado por activos reales, con colateral tangible y fuerte protección estructural.

State Street incorpora a Susan Gordon a su Junta Directiva

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LinkedInSusan Gordon del Consejo de Administración de State Street

State Street Corporation ha anunciado la elección de Susan Gordon para su Consejo de Administración. Según destacan, Gordon es una líder destacada en seguridad nacional, inteligencia y tecnología, con una trayectoria profesional de más de tres décadas en los niveles más altos del gobierno estadounidense.

Como ex Subdirectora Principal de Inteligencia Nacional, brindó liderazgo operativo en todas las agencias y organizaciones de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos. A lo largo de su trayectoria profesional, ha sido una líder del cambio e impulsora de la innovación y la tecnología. Cuenta con una amplia experiencia en política global, ciberseguridad, resiliencia de infraestructuras críticas y riesgo geopolítico, áreas de creciente relevancia para el sistema financiero global.

Además, Gordon trabajó en la Agencia Central de Inteligencia durante 29 años, alcanzando altos cargos ejecutivos en cada una de las cuatro direcciones de la Agencia: operaciones, análisis, ciencia y tecnología, y apoyo. Lideró importantes transformaciones organizativas e iniciativas pioneras, incluida la creación de In-Q-Tel, el brazo de capital de riesgo de la CIA. Impulsó la integración de la inteligencia en toda la comunidad de inteligencia y modernizó las operaciones, promovió la toma de decisiones ágil y expandió la inteligencia geoespacial al ámbito comercial.

“Nos complace enormemente dar la bienvenida a Sue al Consejo de Administración de State Street. El perfil de riesgo y la estrategia de crecimiento de nuestra empresa, así como la agenda de los reguladores, están cada vez más condicionados por factores que van más allá de las finanzas tradicionales. Sue reforzará la supervisión del Consejo sobre los riesgos sistémicos y no de mercado. Además, cuenta con una amplia experiencia en la dirección estratégica de consejos de administración de empresas cotizadas, y estamos seguros de que será un activo invaluable para el nuestro”, ha destacado Ron O’Hanley, presidente y director ejecutivo de State Street Corporation.

Gordon es licenciada en Ciencias por la Universidad de Duke, es consejera independiente en los consejos de administración de CACI International y BlackSky, y asesora de Insight Partners. Es investigadora en la Universidad de Stanford, presidenta de la Fundación Pallas y contribuye a la seguridad nacional como miembro del Consejo de Relaciones Exteriores.

«Sue posee una experiencia invaluable liderando una organización grande y compleja a través de cambios innovadores y modernización, así como una amplia experiencia en seguridad, ciberseguridad y estrategia de transformación. Su profundo conocimiento de tecnología, estrategia, geopolítica e innovación organizacional complementa la experiencia colectiva de nuestra Junta Directiva en el ejercicio de sus responsabilidades de supervisión», ha añadido Sara Mathew, directora principal independiente de State Street Corporation.