El patrimonio en fondos europeos alcanzó la cifra récord de 33 billones de euros en 2024, según el último informe publicado por la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por sus siglas en inglés). Según las proyecciones de esta organización, para 2025, esta cifra se situará en los 34,4 billones de euros -si sigue el ritmo observado durante el tercer trimestre del año pasado-, lo que supone un crecimiento del 4,2%.
En opinión de Thomas Tilley, economista senior de Efama, los activos bajo gestión europeos alcanzaron niveles récord en 2024, impulsados principalmente por la fortaleza de los mercados de renta variable. “Todo apunta a que el crecimiento continuará a lo largo de 2025, aunque a un ritmo más moderado debido a las disrupciones arancelarias, la apreciación del euro frente al dólar y la estabilidad de los precios de los bonos. Al mismo tiempo, se observan varias tendencias estructurales que siguen remodelando el sector: el papel creciente de los fondos de inversión frente a los mandatos, el aumento de los inversores minoristas, una mayor integración transfronteriza y el imparable avance de la inversión pasiva”.
A primera vista, este crecimiento relativamente débil puede parecer inesperado, dado el sólido comportamiento de los mercados bursátiles globales en lo que va de 2025. “El índice Euro STOXX subió un 12,8% en los tres primeros trimestres del año, mientras que el MSCI World avanzó un 17,8%. No obstante, varios factores lastraron el crecimiento del patrimonio en los fondos europeos: las disrupciones arancelarias en el segundo trimestre de 2025, una fuerte apreciación del euro frente al dólar y el crecimiento prácticamente nulo de los precios de los bonos europeos”, reconocen desde Efama.
Cifras, récord y balance
En 2024, los activos bajo gestión en fondos europeos crecieron un 11,7% respecto al cierre de 2023, hasta los 33 billones de euros. Según explican desde Efama, al igual que en 2023, el crecimiento de 2024 estuvo impulsado principalmente por el buen comportamiento de los mercados de renta variable: el índice bursátil Euro STOXX obtuvo una rentabilidad del 12,5% y el índice de renta variable MSCI World llegó incluso a subir un 19,2%. Además, los precios de los bonos registraron un avance menos pronunciado: mientras que el MSCI Eurozone Government Bond Index aumentó un 7,3% en 2023, en un contexto en el que los inversores anticipaban con intensidad recortes de tipos, el crecimiento fue de solo un 1,9% en 2024, a medida que los tipos se estabilizaban.
La valoración que hacen desde Efama es positiva y destacan que, en general, los activos bajo gestión europeos se mueven en línea con la evolución de los mercados de acciones y bonos. “Entre 2014 y 2021, crecieron de forma sostenida, respaldados por el buen desempeño de los mercados y por entradas continuadas de capital. Aunque los mercados financieros cayeron bruscamente en marzo de 2020 tras el estallido de la COVID-19, se recuperaron rápidamente. Esta recuperación se consolidó aún más en 2021, dando lugar a una tasa de crecimiento anual del 14,9%. Sin embargo, el patrimonio descendió con fuerza en 2022, ya que la invasión rusa de Ucrania, combinada con un rápido endurecimiento de la política monetaria, provocó caídas pronunciadas tanto en los mercados de renta variable como en los de renta fija. En 2023 se produjo de nuevo una recuperación, con un aumento del 11,7%”, explican.
Foto cedidaYolanda Martín, Client Relations Associate en Alliance Bernstein.
Alliance Bernstein, firma de inversión global con 860.000 millones de dólares en activos bajo gestión, ha anunciado la incorporación de Yolanda Martín como Client Relations Associate para su oficina de Madrid, reforzando así su apuesta por el mercado ibérico.
Yolanda se incorporará al equipo bajo la supervisión de Miguel Luzarraga, director general en Iberia, tras haber desarrollado su carrera durante los últimos seis años en la oficina de Alemania, donde prestó apoyo a los equipos de ventas.
Con una sólida trayectoria en el sector financiero, Yolanda Martín ha adquirido una amplia experiencia en gestoras de primer nivel como PIMCO y Barclays en Londres, trabajando con una extensa gama de productos y segmentos, así como en distintas geografías, entre ellas Reino Unido, Alemania y América Latina.
“Estoy encantada de incorporarme al existente equipo de soporte al cliente de AllianceBernstein Iberia y contribuir al crecimiento de la firma en la región”, comentó Yolanda Martín sobre su nueva posición.
Por su parte, Miguel Luzarraga destacó la relevancia de esta incorporación: “Dado el éxito que hemos cosechado en Iberia en estos último 8 años, vemos crucial la incorporación de Yolanda para seguir ofreciendo un servicio excepcional a nuestros clientes».
Yolanda Martín se suma así al equipo de Alliance Bernstein Iberia, integrado también por Miguel Luzarraga, Patricia Molpeceres, directora de Ventas para Iberia; Antonio de la Fuente, Client Relations; Flaminia Saffoncini, Hedge Funds Solutions; y Cristina Cobián, directora de Marketing para Iberia y Francia. La incorporación de Yolanda Martín refuerza el compromiso de la firma con un alto nivel de profesionalidad y un enfoque a largo plazo, y supone un nuevo paso para seguir impulsando el éxito de sus clientes en el mercado ibérico.
El año nuevo empieza dejando una sensación de urgencia creciente a nivel global. España, como muchas otras naciones, se enfrenta a la tarea de redefinir su lugar en plena reconfiguración geopolítica. Las antiguas seguridades, dominadas por bloques sólidos y alianzas previsibles, ceden hoy ante riesgos emergentes, nuevas amenazas y una demanda de liderazgo que ya no permite la ambigüedad.
En este escenario de cambio, varios frentes definen la posición estratégica de España como el gasto en defensa, la transición energética o la adaptación al nuevo entorno comercial global. De cómo España aborde estos desafíos dependerá en buena medida su capacidad para mantener relevancia y autonomía en el tablero internacional.
Una muestra de ello fue el debate suscitado durante la cumbre de la OTAN, celebrada el pasado mes de junio, en torno al compromiso de los Estados miembros con el gasto en defensa. El presidente del Gobierno anunció que España destinará el 2,1% del PIB, considerando esta cifra suficiente. Sin embargo, esta posición difiere de las recomendaciones de la Alianza Atlántica, que durante la citada cumbre propuso un objetivo más ambicioso, situado en torno al 5 % del PIB para 2035.
No obstante, la cúpula militar española sostiene que el umbral anunciado por el presidente permite atender las obligaciones asumidas, priorizando la eficiencia y la calidad del gasto frente al mero incremento presupuestario. En este sentido, se argumenta que España contribuye de forma sustantiva a la defensa colectiva de la OTAN, pese a destinar un porcentaje menor de su PIB que otros aliados. Esta contribución diferencial se explicaría por una inversión más eficiente y por una presencia destacada en operaciones internacionales, lo que refuerza su papel operativo dentro de la organización.
Desde la perspectiva energética, España se encuentra en una posición potencialmente estratégica dentro del nuevo escenario internacional. Diversas voces apuntan a la posibilidad de que el país se consolide como un auténtico hub energético para Europa. Su desarrollo constante en energías renovables, junto con una amplia disponibilidad de recursos naturales, especialmente el sol y el viento, la sitúan como un actor clave en la transición energética del bloque comunitario y en la búsqueda de una mayor autonomía frente a la dependencia de fuentes externas.
El prolongado conflicto en Ucrania continúa teniendo efectos sobre el sistema energético, impulsando a la Unión Europea a diversificar sus fuentes y reforzar la generación interna. En este contexto, España ha intensificado su producción de energías renovables y ha reforzado su papel dentro del entramado energético europeo. Sin embargo, este potencial no está libre de desafíos, ya que persisten limitaciones de interconexión con el resto del continente, tensiones geopolíticas y resistencias sociales derivadas del aprovechamiento desigual de los recursos naturales entre regiones.
Superar estos obstáculos exigirá una planificación más equilibrada e inclusiva, capaz de integrar las distintas dimensiones territoriales y políticas de la transición energética. España cuenta con los recursos, las infraestructuras y la ubicación necesarias para convertirse en un polo energético europeo, pero para hacer de este potencial una realidad será esencial romper el aislamiento energético y consolidar la cooperación con socios estratégicos como Francia y Marruecos.
En este contexto global, no puede pasarse por alto el papel que desempeñan las normas que regulan el comercio internacional. La creciente escalada arancelaria entre Estados Unidos, la Unión Europea y China ha provocado una profunda inestabilidad en las cadenas globales de suministro, afectando de manera directa la competitividad de las empresas exportadoras e importadoras.
En España, esta presión comercial pone en riesgo sectores estratégicos ante la imposición de medidas proteccionistas, barreras no arancelarias y ajustes regulatorios que pueden alterar abruptamente condiciones de mercado. Para amortiguar ese entorno volátil, tanto el sector privado como el Estado han empezado a incorporar cláusulas de protección contractual, como mecanismos de ajuste automático de precios o reasignación de riesgos, además de optimizar sus cadenas de valor para reducir exposición arancelaria.
España, como economía abierta y dependiente de la estabilidad comercial europea, debe mantenerse vigilante y adaptar su política exterior y económica para no quedar rezagada en un sistema que cambia con rapidez. Estar al tanto de las transformaciones y anticiparse a ellas no es solo una cuestión de competitividad, sino de supervivencia en un orden económico cada vez más imprevisible.
Por otro lado, en el marco de las recientes y repentinas reconfiguraciones de poder en el panorama internacional, destaca el episodio relativo a la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y su traslado a Nueva York para ser juzgado. Aunque los objetivos últimos de la operación no han sido confirmados, el movimiento encaja con la lógica de política exterior de la Administración Trump, caracterizada por lógicas de poder y un enfoque transaccional de las relaciones internacionales, donde la fuerza y el control de recursos estratégicos ocupan un lugar central.
España, debido a sus históricos vínculos con Venezuela, se encuentra en una posición especialmente delicada. Debe equilibrar la defensa del derecho internacional y del principio de soberanía con la necesidad de mantener abiertos los canales diplomáticos. En este contexto, la respuesta del Gobierno ha sido prudente, evitando una condena directa de la actuación estadounidense y subrayando la importancia del respeto a la legalidad internacional. Al mismo tiempo, este escenario ha impulsado a España a buscar un mayor protagonismo diplomático en América Latina, diferenciándose de la respuesta más contenida de otros socios europeos. No obstante, la ausencia de una posición clara y unitaria por parte de la Unión Europea ha generado tensiones, situando a España en una posición incómoda al tener que conciliar las distintas sensibilidades europeas con sus propios intereses estratégicos en la región.
Todo esto refuerza la evidencia de que España se enfrenta a un futuro incierto lleno de desafíos que exigen decisiones estratégicas firmes y sin margen para la dilación. Las tensiones en torno al gasto en defensa, la transición energética, la adaptación al nuevo entorno comercial global y los cambios drásticos en el equilibrio del poder internacional son manifestaciones distintas de un mismo reto: mantener al país a la altura de un mundo que se transforma a una velocidad sin precedentes. El verdadero desafío reside en construir una estrategia nacional coherente que permita actuar con visión y propósito. España, si quiere ser algo más que un socio secundario, debe pasar de reaccionar a anticiparse. Solo así podrá convertirse en un actor con voz propia en el nuevo ordenamiento geopolítico internacional.
Tribuna de José María Viñals, director del Máster de Relaciones Internacionales del IEB
El nuevo año comienza a coger ritmo y con ello la publicación de datos macro. El último en conocerse ha sido el dato del mercado laboral de diciembre de EE.UU., que mostró un signo mixto: la contratación se desaceleró hasta unos aún sólidos 50.000 empleos, frente a los 56.000 anteriores, mientras que la tasa de desempleo cayó más de lo previsto, pasando de un 4,5 % revisado a la baja (desde el 4,6%) al 4,4%.
Los matices que más llaman la atención a la hora de analizar este dato es, por un lado, que las Nóminas No Agrícolas, que mostraron una creación de empleo cercana a 50.000 puestos en diciembre, por debajo de las expectativas del mercado. Y, por otro lado, el comportamiento de los salarios, cuyo crecimiento anual se ubicó alrededor del 3,8%, mostró cierta persistencia en las presiones salariales. Según los expertos, este descenso coincidió con una ligera caída de la tasa de participación, que bajó del 62,5% al 62,4%. No obstante, destacan que la mayor parte del nuevo empleo provino de personas que salieron del desempleo.
La lectura del dato
“En conjunto, el informe dibuja un mercado laboral en el que una menor demanda de trabajo convive con empresas que no necesitan ajustar sus plantillas. Una tasa de desempleo del 4,4% se sitúa cerca del pleno empleo, quizá con un sesgo ligeramente más débil. Esto apunta a una política monetaria neutral, sin que sea necesario que los bancos centrales actúen con urgencia, ya que la solidez del mercado laboral reduce esa presión. Si la situación del mercado laboral no cambia de forma significativa, esperamos que en los próximos meses la atención se centre más en los datos de inflación”, señala Christian Scherrmann, economista jefe de DWS para Estados Unidos.
Diego Albuja, analista de mercados ATFX LATAM, hace una lectura más dura de este último dato y apunta que la economía estadounidense podría estar dando señales claras de enfriamiento en el mercado laboral. “Esta combinación de menor creación de empleo, pero con un desempleo todavía contenido, refuerza la idea de que la economía estadounidense avanza hacia un ajuste gradual. Las revisiones también reflejan que el dinamismo venía siendo más débil de lo que se pensaba en meses previos, con mayor fortaleza en sectores como salud y servicios, mientras que áreas más sensibles al ciclo económico muestran señales de agotamiento”, sostiene Albuja.
El deterioro del mercado laboral es una mala noticia, ya que apuntaría a un eventual deterioro de una economía impulsada principalmente por el gasto de los consumidores. Sin embargo, Bret Kenwell, analista de mercados de EE.UU. de eToro, explica que un enfriamiento gradual del mercado laboral, podría acabar empujando a la Reserva Federal a tomar medidas más pronto que tarde, especialmente con un nuevo presidente de la Fed a finales de este año.
“A pesar de este posible resultado, advertimos a los inversores que no apuesten por un debilitamiento del mercado laboral. El informe sobre el empleo fue más débil de lo esperado, pero mostró cierta estabilidad en comparación con los últimos meses. Esto debería aliviar algunas preocupaciones y volver a centrar la atención de los inversores en los fundamentales, especialmente con el inicio de la temporada de resultados del cuarto trimestre la próxima semana con los grandes bancos”, apunta Kenwell.
El foco en la Fed
Respecto a qué esperar de la política monetaria de la Fed en este contexto, el analista de mercados ATFX LATAM sostiene que la Reserva Federal de EE.UU. se perfila a pausar los recortes de tasas de interés, “manteniendo una postura cautelosa mientras evalúa si la desaceleración del empleo es suficiente para seguir reduciendo la inflación sin afectar de forma significativa la actividad económica”. Según destaca Albuja, “en los mercados, el dato fue interpretado como consistente con una política monetaria prudente, se reducen las expectativas de recortes inmediatos y se refuerza la visión de que cualquier ajuste adicional podría darse más adelante en el año, dependiendo de la evolución del empleo y los precios”.
En este sentido, para Seema Shah, Chief Global Strategist de Principal Asset Management, el reporte aporta elementos clave para entender por qué el escenario de recortes inmediatos de tasas se ha ajustado, aunque persisten señales de desaceleración. “La posibilidad de un recorte de tasas por parte de la Fed en enero prácticamente ha desaparecido tras la inesperada caída en la tasa de desempleo. Resulta difícil sostener que el mercado laboral esté colapsando y requiera con urgencia un mayor estímulo monetario. No obstante, el panorama sigue siendo poco concluyente: el crecimiento del empleo quedó por debajo de lo esperado y las revisiones a la baja de meses previos han llevado el promedio móvil de tres meses a terreno negativo. Si bien una menor oferta de mano de obra puede explicar parte de esta dinámica, las pérdidas sostenidas de empleo difícilmente generan confianza. La economía estadounidense probablemente necesitará apoyo adicional de la Fed, aunque no de manera inmediata”, defiende Shah.
El oro y su rumbo
Tras estos datos, el oro ajustó su rumbo y parece consolidarse en la zona de los 4.500 dólares/ onza. Según recuerda Antonio Di Giacomo, analista senior de mercado, el metal precioso acumula una ganancia semanal superior al 4%, tras haber alcanzado recientemente un máximo histórico en torno a este máximo, lo que “refleja un sólido interés estructural por los activos defensivos”.
En su opinión, el oro atraviesa un momento clave al inicio de 2026, respaldado por señales mixtas del mercado laboral estadounidense y por la incertidumbre geopolítica. “La desaceleración en la creación de empleo apoya un sesgo constructivo para el metal, mientras que un desempleo bajo y salarios firmes moderan el impulso inmediato. En este entorno, el oro continúa combinando su papel de refugio con una elevada sensibilidad a los datos macroeconómicos, manteniéndose como uno de los activos más observados del mercado”, añade Di Giacomo.
El FII Institute ha anunciado la vuelta del FII PRIORITY Miami Summit, que se celebrará del 25 al 27 de marzo de 2026. El evento reunirá a líderes globales para abordar una pregunta central: cómo debe moverse, adaptarse y liderar el capital en un mundo cada vez más fragmentado.
Bajo el lema “Capital en Movimiento”, la cumbre 2026 reunirá a responsables políticos, inversores, innovadores y tomadores de decisiones para analizar de qué manera el capital, la tecnología y las políticas pueden impulsar un crecimiento sostenible e inclusivo, con las Américas en el centro de la transformación global.
En su cuarta edición, el encuentro reafirma el papel estratégico de Miami como puente entre Norte y Suramérica y como puerta de entrada a los mercados internacionales. Tras el reciente éxito del FII PRIORITY Asia Summit en Tokio, Miami ofrecerá una perspectiva transversal sobre los flujos de inversión, la resiliencia económica y la generación de oportunidades.
“Miami no es solo un lugar, es un símbolo. En un momento en que el capital se está reasignando, revalorizando y reinventando, FII PRIORITY Miami irá más allá del diálogo para generar acción, moldeando asociaciones, estrategias y decisiones de impacto”, señaló RichardAttias, presidente del Comité Ejecutivo y CEO interino del FII Institute.
Entre los principales contenidos del summit destacan:
Diálogos de alto nivel con líderes mundiales, responsables políticos, inversores y CEOs sobre despliegue de capital, tecnologías emergentes y crecimiento enfocado en las Américas.
Mesasredondas estratégicas a puerta cerrada, orientadas a influir en prioridades de inversión y resultados concretos.
Liderazgointelectual y análisisexclusivos, co-creados con socios globales y presentados durante el evento.
La edición 2026 también marcará el inicio de un año clave para el instituto, con vistas a la décima edición del Future Investment Initiative (FII 10) en Riad a finales de octubre, consolidando al FII Institute como la plataforma global donde inversión, innovación y política convergen para definir el futuro.
Las inscripciones ya están abiertas para miembros del FII Institute, socios, medios de comunicación y delegados invitados. Para más información y registro, visite la página de FII PRIORITY Miami 2026. Próximamente se anunciarán más detalles sobre el programa y los ponentes.
Foto cedidaJan Petter Sissener, fundador de Sissener AS, y Nicholas Burdett, CFA, CAIA y fundador de Martlet Capital Advisors.
Martlet Capital Advisors, S.L. (MCA y agente vinculado de Ursus-3 Capital AV, S.A.) ha llegado a un acuerdo de distribución para España y Portugal con Sissener AS, una prestigiosa boutique de inversión con sede en Oslo, fundada en 2009, independiente, de gestión activa y de alta convicción.
Este acuerdo refuerza la estrategia de MCA de incorporar boutiques internacionales de alta convicción con propuestas diferenciadas para el inversor ibérico.
Los principales fondos de esta boutique están en proceso de confirmación como traspasables, disponibles en Allfunds y pronto en Inversis. Se trata de Sissener Canopus Fund y Sissener Corporate Bond Fund.
Lanzado en septiembre del 2012, Sissener Canopus Fund es un galardonado fondo UCITS long/shortde renta variable global de liquidez diaria con sesgo oportunista que destaca por su flexibilidad y su capacidad de preservación de capital.
Lanzado en marzo de 2019, Sissener Corporate Bond Fund es un fondo de renta fija high yield UCITS que busca capturar la prima de rentabilidad del mercado de bonos corporativos nórdicos, conocido por su estructura de tipos flotantes (FRNs) y su baja correlación con los bonos gubernamentales tradicionales.
“Estoy muy satisfecho con la incorporación de Sissener, una gestora boutique con excelente reputación y resultados. En este segundo año de nuestra actividad, podremos acercar a nuestros inversores también a clases de activos defensivas como un fondo de retorno absoluto de renta variable global y bonos de alto rendimiento con ADN nórdico”, ha comentado, Nicholas Burdett, fundador y CEO de MCA.
MCA es una comercializadora de fondos (agente vinculado de Ursus-3 Capital AV, S.A.) fundada por Nicholas Burdett, CFA, CAIA, de nacionalidad anglo-española, en 2024, tras su paso por Capital Strategies Partners AV SA donde fue responsable de Productos y Análisis. También representó a distintas gestoras tanto en España como en Suiza.
Se cumple ya una semana desde la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el balance por ahora parece claro: es poco probable que el cambio político en Venezuela provoque una revalorización más amplia del mercado a muy corto plazo; sin embargo, las implicaciones, para el suministro energético, los bonos soberanos de los mercados emergentes, las tensiones geopolíticas y la diversificación de la cadena de suministro, merecen una atención continua.
Para WisdomTree, el cambio de régimen en Venezuela difícilmente moverá por sí solo la aguja del crecimiento global, pero sí puede reconfigurar marginalmente el panorama energético, con efectos de arrastre sobre las materias primas y la renta variable. “En materias primas, la historia es la de unos mercados petroleros bien abastecidos, con la posibilidad de contar con un colchón adicional más adelante, además de un apoyo incremental adicional para el oro como seguro geopolítico. En renta variable, las implicaciones abarcan mejores fundamentos para las refinadoras y las grandes petroleras integradas, un impulso desinflacionario moderado que favorece a consumidores y sectores cíclicos, y un mundo en el que la defensa y la seguridad energética siguen siendo temas centrales”, explica la gestora en su último informe
Sobre la falta de reacción del mercado a corto plazo, RJ Gallo, subdirector de inversiones en renta fija de Federated Hermes, explica que “los acontecimientos geopolíticos de gran repercusión siguen evolucionando de una manera que los mercados consideran poco probable que cambie las trayectorias macroeconómicas a corto plazo e insuficiente para provocar un retroceso duradero de los activos de riesgo”. Pero Gallo reconoce que “se trata de un escenario que podría cambiar rápidamente con otro acontecimiento sorprendente”.
En opinión de Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, cuando se producen shocks geopolíticos, los mercados tienden a sufrir una caída inicial antes de que los fundamentales se reafirmen rápidamente. “Desde una perspectiva geopolítica, estos acontecimientos ponen de relieve la creciente polarización entre las superpotencias políticas, cada una de ellas cada vez más dispuesta a tomar medidas que muestran poco respeto por el derecho internacional o las normas de los últimos 70 años. Se está eludiendo por completo la autoridad de organismos internacionales como Naciones Unidas, y resulta interesante que el gobierno estadounidense haya optado por ignorar también a su propio Congreso”, explica Willis.
La nueva geopolítica
Pese a su poca relevancia en los mercados, los expertos de las gestoras internacionales explican que el impacto de lo sucedido tiene un peso simbólico como parte de un factor macroeconómico más amplio de un reajuste geopolítico. Para algunas gestoras, lo ocurrido viene a confirmar que estamos ante un nuevo enfoque en el concepto de “esferas de influencia”.
Según los expertos de Janus Henderson, el cambio en Venezuela puede tener consecuencias geopolíticas a largo plazo. “Si Estados Unidos se impone unilateralmente para promover sus objetivos económicos o políticos, puede sentar precedentes que repercutan en otras regiones. También dificultará que Estados Unidos condene acciones similares de otros, en el futuro. Es plausible un retorno a un mundo de esferas de influencia delimitadas: China ejerciendo su dominio en Asia, Estados Unidos reforzando su posición en América y Europa continuando con su compleja dinámica con Rusia. Por lo tanto, la transición de Venezuela puede ser un microcosmos de un reajuste global más amplio al que los inversores pueden tener que adaptarse activamente”, explican en su último análisis Alex Veroude, director de Renta Fija, Lucas Klein, director de Renta Variable de EMEA y Asia-Pacífico, y Seth Meyer, director global de Gestión de Carteras de Clientes de Janus Henderson.
En opinión de Mauro Ratto, cofundador y director de inversiones de Plenisfer Investments, parte de Generali Investments, más allá de las tensiones que esta situación puede generar en los mercados latinoamericanos, también puede suponer un riesgo para el dólar estadounidense y para la economía de EE.UU. “Es probable que EE.UU. sea percibido cada vez más como un país nacionalista y agresivo. La trayectoria superior del crecimiento del PIB real de EE.UU. depende del apoyo externo constante para sus déficits gemelos. El episodio de Venezuela puede convertirse en otro golpe al estatus privilegiado del dólar estadounidense y, en última instancia, al rendimiento relativo superior de la economía estadounidense, lo cual aún es poco probable, pero ya no es impensable. Un incentivo adicional para diversificar aún más la economía estadounidense”, argumenta el experto.
Motivos para el optimismo
Ante este entorno, Willis considera que podemos ser positivos desde el punto de vista de los mercados y argumenta que, a pesar de la incertidumbre geopolítica actual, las perspectivas siguen siendo optimistas: “El crecimiento global es resiliente y el estímulo fiscal para extender el ciclo en EE.UU., Europa y Japón está en marcha o en proceso de implementación. La política monetaria sigue siendo favorable, dado que esperamos más recortes de tipos en EE.UU. y el Reino Unido en los próximos meses. En Japón, la narrativa se basa en nuevas subidas que se implementarán de forma lenta y constante. En el contexto de un sólido crecimiento de las ganancias, aún vemos muchas preguntas en torno a los aranceles, la inteligencia artificial y las elevadas valoraciones, pero debemos recordar que los fundamentales siguen siendo favorables y que las perspectivas económicas globales para 2026 son relativamente optimistas. En resumen, hay muchas razones para ser optimistas en este momento”.
Un optimismo que también podría alcanzar a la propia Venezuela. “El país cuenta con una enorme riqueza petrolera y un gran potencial económico, pero décadas de inestabilidad política han sumido a la gran mayoría de su población en la pobreza. Los retos a los que se enfrenta el país se deben en gran medida a decisiones políticas internas que han provocado una infrautilización de los recursos, más que a interferencias externas. Creemos que, a largo plazo, Venezuela tiene la oportunidad de reconstruir su economía de forma que beneficie a su población, generando crecimiento económico y progreso social”, defiende Jason DeVito, gestor senior de carteras de deuda de mercados emergentes en Federated Hermes.
Desde la gestora, reconocen que sus perspectivas generales apuntan hacia la recuperación y el progreso social. “La clave del crecimiento potencial dependerá también del establecimiento de un gobierno estable y responsable. Un gobierno de este tipo puede atraer inversiones tanto de entidades multilaterales, que proporcionan financiación para mejorar el bienestar social, como del sector privado, que busca aprovechar la riqueza de estos profundos recursos”, concluye DeVito.
Reiniciar Venezuela
En opinión de Ratto, independientemente de los comentarios de Trump, “reiniciar” Venezuela es una operación compleja tras más de una década de inversión insuficiente y con una gran parte de la mano de obra especializada del sector petrolero ahora fuera del país. Además de todos los retos sociales y políticos internos, Ratto ve necesario reestructurar su deuda y, para ello, es necesario tener en cuenta el stock total de deuda, incluidos los atrasos acumulados, y tener en cuenta los préstamos bilaterales respaldados por petróleo concedidos por China y Rusia.
“Según nuestras estimaciones, el stock actual de deuda debería situarse entre 190.000 y 200.000 millones de dólares estadounidenses. En el escenario no tan lejano en el que se cuestionan los préstamos respaldados por petróleo, la estructura actual de las reclamaciones de los acreedores se volvería más compleja y controvertida. Reiniciar Venezuela y gestionar una reestructuración ordenada de su deuda externa no será un proceso sencillo; aunque ya hay propuestas sobre la mesa, el riesgo de ejecución sigue siendo muy alto”, concluye Ratto.
La Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por sus siglas en inglés) ha lanzado la versión 2 de su Herramienta de Evaluación de Sistemas de IA, que ayuda a empresas de todos los tamaños a navegar por las complejidades regulatorias de la inteligencia artificial. Según explican, esta plantilla estandarizada permite a las empresas evaluar los casos de uso de IA de acuerdo con el AI Act de la UE, y la nueva versión refleja la creciente profundidad y madurez de las tecnologías de IA dentro del sector de gestión de activos.
Efama, trabajando estrechamente con la industria, ha desarrollado esta plantilla mejorada con funcionalidades adicionales y campos de datos ampliados que permiten un análisis más avanzado de los riesgoscomerciales, consideraciones tecnológicas y la gobernanzainterna. Está diseñada para ayudar a las empresas a integrar herramientas de IA de manera responsable dentro de sus estructuras y procesos organizativos.
También se ha incluido una versión “DORA-lite” de la herramienta para ayudar a documentar y evaluar los sistemas de IA proporcionados por terceros. Esta plantilla está pensada para ser compartida y completada por proveedores de servicios TIC, ayudando a las empresas a cumplir con los requisitos de diligencia debida y documentación DORA.
Esta actualización llega mientras la Comisión Europea ha publicado su propuesta legislativa Digital Omnibus sobre IA, que busca simplificar el marco del AI Act de la UE y reducir los costes de cumplimiento para las empresas en toda Europa.
“La industria de la gestión de activos está bien posicionada para liderar el uso responsable y confiable de la IA. Aprovechando la experiencia colectiva de nuestras empresas miembro, EFAMA ha creado una herramienta pública y gratuita para ayudar a las compañías no solo a cumplir con sus obligaciones legales, sino también a evaluar elementos clave tecnológicos y de gestión de riesgos de cualquier nuevo caso de uso de IA que se introduzca en sus operaciones. Esta herramienta ayudará a los gestores de activos europeos a aliviar su carga de cumplimiento, permitiéndoles centrarse en encontrar formas innovadoras de integrar la IA en sus modelos de negocio y mejorar sus propuestas de valor”, ha matizado FrancoLuciano, asesor de políticas de EFAMA.
Un nuevo análisis de Ocorian, especialistas en servicios de activos para mercados privados y en administración corporativa y fiduciaria, muestra que los activos en fondos de infraestructura han alcanzado un nivel récord de 1,35 billones de dólares. Su valor se ha más que duplicado desde 2020, cuando era de 652.000 millones de dólares, y ha aumentado un 10 % desde diciembre de 2024, según el último Global Asset Monitor de Ocorian.
La gestora prevé un crecimiento adicional de aproximadamente un 70 % entre ahora y 2030, lo que llevaría el total de activos en fondos de infraestructura globales a 2,3 billones de dólares.
El análisis muestra que casi la mitad (47 %) de los activos subyacentes en los fondos de infraestructura se encuentra en AméricadelNorte, mientras que dos quintas partes están en Europa. Europa se aproxima a América del Norte en cuanto a la sede de los fondos gestionados, y los fondos con sede en Asia representan alrededor de un sexto.
«El UAM de inversión en infraestructura privada ha aumentado un 10 % este año, alcanzando los 1,35 billones de dólares. La infraestructura de IA, la transición energética y la descarbonización son los temas que impulsan este crecimiento, lo que demuestra que los inversores están comprometiendo capital a largo plazo en áreas clave y en activos que respaldan la resiliencia económica real y los rendimientos a largo plazo», afirma Yegor Lanovenko, Co-Director Global de Servicios de Fondos en Ocorian.
«En Ocorian, ayudamos a los gestores de activos alternativos a manejar la complejidad operativa y regulatoria a lo largo de todo el ciclo de inversión, especialmente cuando la escala operativa marca la diferencia y las necesidades y perfiles de los inversores evolucionan rápidamente en todas las clases de activos», concluye Lanovenko.
En Funds Society hemos convertido en tradición este reportaje sobre el balance del año que acaba y las perspectivas para el que comienza. Tras doce meses siguiendo los mercados, la evolución de sus estrategias y escuchando a los inversores, las gestoras internacionales consideran que 2025 ha sido un año de nuevos paradigmas en política comercial y geopolítica, de resiliencia del mercado y de un nuevo enfoque a la hora de asignar activos. Según su visión, 2026 arrancará con todas estas tendencias en marcha, pero ante todo creen que estamos ante un nuevo régimen de inversión con la gestión activa, la reordenación de las carteras y un nuevo enfoque de diversificación – que incluye a los alternativos – como partícipes motores.
En el número de diciembre de 2024 arrancábamos este texto hablando de un entorno con pocas certezas y con muchos matices por aclarar, para poder tener una visión clara de hacia dónde iríamos en 2025. Entre ellos estaban, principalmente, la política monetaria, la evolución de la inflación, el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y las tensiones geopolíticas. A lo largo de los meses, muchos de estos factores se han esclarecido, lo que nos lleva a terminar el año con la sensación de que en 2025 hubo más nitidez que en el año anterior, aunque se hayan producido importantes cambios de paradigma y la incertidumbre haya sido constante.
«Tras un primer semestre marcado por la incertidumbre en materia de política económica, el tercer trimestre aportó más claridad: el régimen arancelario de Estados Unidos parece en gran medida definido en este momento, la aprobación de la ley ‘grande y hermosa’ consolidó la política fiscal por el momento y el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed respondió a la pregunta de cuándo bajaría los tipos al hacerlo en septiembre.
En 2026, la IA, la evolución del dolar estadounidense, el modelo de crecimiento de China y los esfuerzos de soberanía de Europa serán temas clave
Lo cierto es que, como suele suceder, el entorno macroeconómico sigue siendo algo incierto, pero últimamente se han reducido de forma notable los riesgos extremos de cara a los próximos trimestres. Como cabía esperar, los mercados financieros han respondido ala reducción de la incertidumbre con un periodo de volatilidad relativamente baja. Desde un punto de vista cíclico, parece probable que esto persista durante los próximos meses» señala AllianceBernstein en su informe de perspectivas para el último trimestre de 2025.
En opinión de Natasha Brook-Walters, codirectora de Estrategia de Inversión de Wallington Management, los mercados se apoyaron en unos beneficios que están respaldando valoraciones más altas, especialmente en EE.UU., mientras que la política monetaria y fiscal sigue siendo expansiva, y la incertidumbre comercial ha disminuido. Y añade que, a pesar de las dudas abiertas sobre la salud fiscal de EE.UU. -incluido el cierre del gobierno en octubre- y de la independencia de los bancos centrales, EE.UU. ha dominado el panorama global. «Datos más débiles del mercado laboral llevaron a la Fed a volver a una postura de estímulo tras un año de pausa, mientras que la inteligencia artificial impulsó unos ingresos y beneficios sorprendentes. Además, la abundante liquidez en el sistema financiero ha seguido alimentando el apetito por el riesgo», destaca como principales conclusiones de 2025.
Según Alliancebernstein, el entorno macroeconómico sigue siendo algo incierto, pero se han reducido los riesgos extremos
Dicho esto, desde AllianceBernstein reconocen que les preocupan, cada vez más, las fragilidades estructurales del sistema a largo plazo. «Además de las vulnerabilidades fiscales obvias de todo el mundo desarrollado y de los interrogantes sobre el papel del dólar, la amenaza para la independencia del banco central de Estados Unidos es otro problema con implicaciones a largo plazo potencialmente masivas para la economía y los mercados financieros. Por ahora, estos parecen contentarse con ignorar los riesgos a largo plazo y centrarse en el corto plazo, pero el combustible para futuras crisis sigue acumulándose«, advierten.
Resiliencia y dispersión del mercado
La primera conclusión que lanzan las gestoras internacionales sobre 2025 es que los mercados demostraron una gran resiliencia en un entorno complejo. Para Martina Álvarez, directora de ventas para Iberia de Janus Henderson, «estos se han visto influenciados por el gran número de titulares como, por ejemplo, los aranceles de la administración de Trump o los diferentes conflictos bélicos. No obstante, al contrario de lo que suele anticiparse en los panoramas de volatilidad e incertidumbre, los mercados financieros han tenido un comportamiento benigno«.
En opinión de Carlos Aparicio, managing director – Spain and Portugal de MFS Investiment Management, esta resiliencia se observó, por ejemplo, en que las ganancias iniciales se vieron impulsadas por las medidas de alivio en política monetaria, incluido el retraso en la imposición de aranceles por parte de EE.UU., lo que suavizó las tensiones comerciales y mejoró la confianza de los inversores.
«Los beneficios empresariales superaron las expectativas, con márgenes de beneficio cercanos a máximos históricos que mantuvieron elevadas valoraciones de la renta variable. Sin embargo, los precios excesivos de las acciones tecnológicas de gran capitalización y relacionadas con la inteligencia artificial provocaron fuertes retrocesos ante sus decepcionantes resultados, lo que amplió la dispersión de los retornos y recompensó a los gestores activos que se decantaron por el valor, las acciones cíclicas y los sectores olvidados. En renta fija, el cambio en la dinámica de los rendimientos llevó a los inversores a alejarse de la deuda bancaria y a buscar oportunidades de crédito.
La incertidumbre geopolítica añadió volatilidad y puso de relieve la divergencia en el rendimiento regional. La política monetaria también desempeñó un papel clave, ya que la Fed relajó los tipos y redujo la diferencia entre Estados Unidos y Europa, lo que favoreció a los activos de riesgo. Si bien los márgenes de beneficio se mostraron resistentes y reforzaron a la renta variable, los riesgos geopolíticos y la debilidad del dólar crearon oportunidades en la renta variable no estadounidense y la deuda de los mercados emergentes”, argumenta Aparicio al hablar de esa resiliencia.
Según recuerda Christian Schulz, economista jefe de Allianz Glo bal Investors, los mercados financieros sufrieron un golpe severo después de que el presidente Trump anunciara sus “aranceles recíprocos” en el “Día de la Libe ración”, con fuertes caídas en los mercados bursátiles, de bonos y, de manera inusual, también en el dólar estadounidense. “Sin embargo, excepto el dólar, los mercados se han recuperado, impulsados por el auge de la IA en EE.UU. y China, y por el apoyo de los bancos centrales y, en algunos casos, de la política fiscal en todo el mundo. También destaca la resistencia de los rendimientos a largo plazo de los bonos del Tesoro estadounidense, a pesar de los grandes déficits y de las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal”, señala.
Fabiana Fedeli (M&G) considera que la mayor velocidad en los movimientos del mercado ha añadido una capa adicional de complejidad para los inversores
La narrativa de la resiliencia ha sido clara, pero las gestoras matizan que eso no significa que los mercados no hayan sufrido ante los titulares y a las tensiones geopolíticas. “Sí, mostraron una sensibilidad especial a las noticias relacionadas con los anuncios arancelarios esporádicos y las negociaciones intermitentes sobre las tarifas. También hemos sido testigos de una mayor velocidad en las reacciones del mercado ante anuncios o datos individuales, lo que ha provocado fuertes movimientos bruscos seguidos de recuperaciones igualmente rápidas”, afirma Fabiana Fedeli, responsable de Equities y Multi-Asset de M&G.
Y reconoce que, frente a los conflictos globales, los shocks políticos y los giros en las políticas económicas, el sentimiento de los mercados de riesgo se ha mantenido relativa mente tranquilo en general. “Hasta ahora, esta resiliencia ha estado justificada, dado que los datos macro económicos y los acontecimientos geopolíticos solo tienen un impacto duradero sobre los activos de riesgo cuando afectan a los beneficios empresariales. Sin embargo, debemos mantener la vigilancia: hay solo un pequeño paso del cansancio a la complacencia”, añade.
A esta resiliencia, Susana García, Head of Business Development para Iberia de Jupiter AM, añade otra característica: la dispersión. “Hemos visto bastante dispersión, y no solo a nivel geográfico, sino dispersión a nivel sectorial y de estilos y creo que va a seguir, al igual que la incertidumbre, sobre todo por tener a Trump en la Casa Blanca”, apunta. Según matiza Álvarez desde Janus Henderson, “la vuelta de la dispersión en las rentabilidades viene no sólo del cambio de paradigma en el que estamos, sino también por la vuelta del coste de capital que genera mayores diferencias entre ganadores y perdedores”.
Gestión activa para un nuevo paradigma inversor
Brook-Walters va un paso más allá y asegura que detrás de esta resiliencia y dispersión lo que realmente hay es un nuevo régimen. “2025 ha reforzado nuestra visión de que estamos entrando en un nuevo régimen de inversión, caracterizado por una mayor volatilidad macro económica, ciclos económicos y de políticas monetarias divergentes, y gobiernos mucho más intervencionistas que los que hemos visto des de 2008”, defiende.
Según Christian Rouquerol, Head of Sales Europe & Latin Ameri ca y Co-Head Iberia de Tikehau Capital, y David Martín, Managing Director y Co-Head Iberia de Tikehau Capital, 2025 ha con solidado un cambio profundo en el marco económico global, marcado por el regreso de los estados como actores centrales. “En un entorno de desglobalización y tensiones geopolíticas persistentes, las principales economías han reforzado sus políticas industriales y orienta do el capital público hacia sectores estratégicos. Esta dinámica, estructural más que coyuntural, ha venido acompañada de un incremento notable del endeudamiento público, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de los tipos de interés a largo plazo en relación con las necesidades reales de financiación”, explican.
Christian Schulz (Allianz GI): «Destaca la resiliencia de los rendimientos a largo plazo de los bonos del tesoro estadounidense, a pesar de los grandes déficits y de las dudas sobre la independencia de la FED»
Para estas cinco gestoras, la gestión activa ha sido la clave para navegar en este mercado resiliente y de alta dispersión. “Este entorno es favorable a los gestores activos. De ahí que también estemos viendo cambio de tendencias en flujos. Tras unos años de fuerte apuesta por la gestión pasiva, vemos a los inversores orientarse hacia la gestión activa como una fuente de rentabilidad complementaria”, afirma Álvarez desde Janus Henderson.
Martina Álvarez (Janus Henderson): «Tras unos años de fuerte apuesta por la gestión pasiva, estamos viendo a inversores orientarse hacia la gestión activa como una fuente de rentabilidad complementaria»
Visión que también comparte Apa ricio desde MFS IM: “En medio de la divergencia regional y sectorial, la gestión activa será fundamental para navegar por la volatilidad, identificar oportunidades y evitar segmentos sobrevalorados o estructuralmente débiles, tanto en renta variable como en renta fija”.
En este sentido, Fedeli considera que, si bien la volatilidad del mercado puede ofrecer oportunidades atractivas para los gestores activos centrados en los fundamentales empresariales, este aumento en la velocidad de los movimientos del mercado ha añadido una capa adicional de complejidad para los inversores. En su opinión, “si bien puede resultar tentador celebrar la resiliencia de los activos de riesgo hasta ahora en 2025, es importante asegurarnos de comprender bien las compañías en las que invertimos y evaluar cuán realistas son las expectativas que sustentan sus valoraciones”. Esta gestión activa será, según Rouquerol y Martín, determinante para manejar los riesgos del próximo año: “En este contexto, la calidad en la ejecución y una mayor selectividad en las decisiones de inversión se han vuelto esenciales para mitigar riesgos y generar retornos ajusta dos a esta nueva realidad”.
Susana García (Jupiter AM): «Hemos visto bastante dispersión, y no solo a nivel geográfico, sino también a nivel sectorial y de estilos y creo que va a seguir»
Reordenación de las carteras: diversificación en Europa y emergentes
Ahora bien, ¿cómo se ha materializado este nuevo régimen de inversión? En opinión de las gestoras, el ejemplo más claro ha sido el fin del llamado excepcionalismo de EE.UU., que se ha traducido en un mayor atractivo de la renta variable europea y emergente, así como de los activos alternativos.
“A lo largo de 2025, hemos visto una mayor conciencia entre los inversores de que una sobreexposición a los activos de EE.UU. representa un riesgo y que, por tanto, se requiere una mayor diversificación. Los inversores han buscado refugios alternativos, siendo el oro la opción principal, junto con las monedas digitales, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Además, el dólar estadounidense no ha sido el único refugio cuestionado: los bonos del Tesoro estadounidense, especialmente en la parte larga de la curva, se han visto sacudidos por las preocupaciones sobre el creciente déficit presupuestario del país”, explica Fedeli.
Susana García, Head of Business Development para Iberia de Jupiter AM Ante esta narrativa, Brook-Walters cree que los inversores deberían considerar para el próximo año un conjunto de oportunidades más amplio y apostar por una mayor flexibilidad a la hora de invertir. “Las distintas economías y empresas están respondiendo al cambio de formas muy diferentes y a ritmos distintos. Algunas compañías locales se beneficiarán de políticas proteccionistas, y algunos gobiernos gestionarán esta transición mejor que otros”, afirma.
En un primer momento, el gran ganador parece haber sido Europa. Según la experta de M&G, los mercados europeos cobraron impulso a principios de año, beneficiándose de la reorientación de las carteras fuera de EE.UU., además de los anuncios de gasto fiscal como, por ejemplo, en infraestructura y defensa en Alemania.
Natasha Brook-Walters (Wellington Management) explica que, para los inversores preocupados por la concentración de los mercados, las estrategias más flexibles pueden ser una opción
“Sin duda hay y habrá más interés en Europa, sobre todo por los países en los que se han aprobado medidas fiscales e inversión en el sector de defensa, lo cual también ha favorecido a otros sectores europeos como infraestructuras o la tecnología relacionada con la defensa. A pesar de que contamos con las valoraciones bastante descontadas de los últimos años, todavía vemos bastante colchón para crecer”, sostiene García desde Jupiter AM.
Más allá de Europa, las gestoras también señalan a los mercados emergentes, ya que tienen un peso del 21% en los índices bursátiles globales. “Este peso y las oportunidades que deberían existir en mercados que representan el 41% del PIB nominal mundial justifican una exposición constante a la renta variable emergente. En general, el aumento de la tensión geopolítica entre Estados Unidos y China, junto con el auge del proteccionismo, está generando más volatilidad y riesgo que el observado entre 2001 y 2020, pero las valoraciones siguen siendo razonables, existen motores de crecimiento en todo el universo emergente que presentan oportunidades y la depreciación del dólar estadounidense, si persiste, será un importante factor favorable para la renta variable”, defiende Tom Wilson, director de renta variable de mercados emergentes de Schroders.
El argumento también favorece a la renta fija emergente. En opinión de Álvaro Peró, Investment Di rector de renta fija en Capital Group, en un mundo dominado por un discurso inversor centrado en EE.UU., la deuda emergente en moneda local ofrece una alternativa atractiva. “Con unos factores de rentabilidad basados en la dinámica de los tipos de interés locales, este activo puede aportar diversificación y potencial resistencia a las carteras globales”.
Y defiende: “El activo y el alto rendimiento estadounidense ya no están estrechamente correlaciona dos. Al combinar estas fuentes de rendimiento distintas —los tipos de interés locales y la dinámica de las divisas en de la deuda emergente en moneda local, y los diferenciales de crédito en el alto rendimiento estadounidense—, los inversores podrían mejorar la diversificación de la cartera y reducir el riesgo de concentración, lo que favorece la posibilidad de obtener rendimientos más estables a largo plazo”.
Carlos Aparicio (MFS IM): «Creemos que el alfa de la selección de valores desempeñará un papel importante en los rendimientos esperados en la renta fija en el futuro»
Apuesta por los alternativos
La tercera pata en esta reorientación de las carteras han sido los activos alternativos. Según la experiencia de Brook-Walters, los merca dos privados están empezando a convertirse en una consideración importante para un conjunto más amplio de inversores que buscan alcanzar múltiples objetivos en sus carteras como, por ejemplo, equilibrar rentabilidad, rentas, diversificación y protección frente a la inflación, junto con sus activos tradicionales. “Lo que antes era dominio exclusivo de grandes instituciones, ahora resulta cada vez más relevan te para los clientes de banca priva da”, asegura.
La realidad es que, a lo largo de este año, la confianza de los inversores en los mercados privados se está mostrando resistente, y el optimismo crece sobre todo en lo que respecta a las estrategias con activos reales. Según una encuesta de Goldman Sachs Asset Management, los inversores ven oportunidades para mantener o mejorar los resultados durante el próximo año en infraestructuras, capital privado, real estate y crédito privado.
“Estos activos cuentan con más de 20 años de trayectoria de resiliencia y protección frente a la inflación, y ahora ofrecen a los inversores acceso a la próxima ola de crecimiento, especialmente a través de oportunidades en el middle market, donde la propiedad activa y la creación de valor pueden abrir un importante potencial alcista. Las infraestructuras se están beneficiando de vientos de cola estructurales, dado el volumen de gasto público y privado necesario, tanto para renovar activos obsoletos como para construir nuevas infraestructuras”, afirma Tavis Cannell, director global de Infraestructuras de Goldman Sachs Alternatives.
Detonantes macro para 2026
De cara a 2026, las gestoras inter nacionales parten de una premisa clara: todas las tendencias expuestas anteriormente continuarán. Es decir, el próximo año seguirá caracterizado por una fuerte resiliencia y dispersión en los mercados, así como por esa reordenación de las carteras hacia Europa, mercados emergentes y activos alternativos; y todo ello con un fuerte enfoque hacia la gestión activa.
Para Tikehau Capital, 2025 ha consolidado un cambio profundo en el marco económico global. marcado por el regreso de los estados como actores centrales
Pero, ¿cuáles serán los motores en los mercados en 2026? “Creo que hay muchos factores de los que hemos hablado este año que serán una realidad patente en 2026, como la claridad sobre las políticas monetarias, el impacto real en la inflación de los aranceles de la Administración Trump, el menor crecimiento de la economía real y el efecto de las políticas fiscales y de gasto anunciadas en Europa. El mercado estará marcado por el efecto de estos factores y el inversor tomará conciencia”, afirma García desde Jupiter AM.
Los expertos de las gestoras hablan también de la geopolítica: “Después de los diferentes acontecimientos de este año, se ha evidenciado cómo el riesgo geopolítico debe tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones de inversión. Ahora las empresas y los inversores deben estar preparados para tácticas que abarcan sanciones, aranceles y cambios de divisa”, apunta Álvarez desde Janus Henderson.
Sobre esta reconfiguración de alianzas globales, Rouquerol y Martín de Tikehau Capital señalan que la evolución de las relaciones entre Estados Unidos y China será funda mental para entender los equilibrios económicos globales. Así, más allá del discurso geopolítico, “el análisis debe centrarse en la sostenibilidad del modelo estadounidense, ya que se observa que su prima de valoración frente al resto del mundo se apoya en pilares que hoy presentan signos de tensión, desde el endeu damiento federal hasta el papel del dólar como moneda de reserva. El interrogante ya no es si hay alternativas, sino cuándo y cómo pueden materializarse”.
Oportunidades de inversión y temáticas para el nuevo año
Fruto de este entorno y régimen de inversión, las gestoras identifican oportunidades claras para 2026. “Las small caps se beneficiarán del aumento de la deslocalización y de los programas de reindustrialización”, tras estar rezagadas en los últimos años, señala Álvarez.
Para los expertos de Tikehau Capital, Europa seguirá posicionadacomo una zona de valor diferencial. “Hay varios factores que favorecen al continente europeo, como el giro fiscal de Alemania, la normalización del sistema bancario en el sur, valoraciones más atractivas frente a Estados Unidos y un entorno político y monetario más propicio a la inversión. El foco está en sectores directamente vinculados a la autonomía estratégica, como transición energética, defensa, digitalización, ciberseguridad o infraestructuras críticas. Es aquí donde vemos oportunidades reales para invertir con visión de largo plazo”, defienden. Además, la reconfiguración de alianzas globales y el debate en torno al uso del dólar en el comercio internacional apuntan a una fragmentación progresiva del sistema financiero global que también dejará oportunidades. “En este nuevo orden, las temáticas de soberanía europea, los mercados secundarios de deuda privada y la transformación urbana seguirán ganando peso en las carteras”, comentan.
Las gestoras también coinciden en que la IA seguirá siendo uno de los temas de inversión estrella y consideran que estamos lejos de una burbuja. “Las perspectivas tecno lógicas son de gran alcance, quizá incluso subestimadas. Las inversiones en las primeras etapas de cualquier revolución tecnológica pueden salir mal y las correcciones son inevitables, pero quedarse al margen no es una opción. El auge podría ex tenderse desde las empresas tec nológicas de EE.UU. y China hacia otros sectores y regiones”, sostiene el economista jefe de Allianz GI.
Sobre si 2026 será el año en que el mundo tecnológico “pinche”, García desde Jupiter AM explica que no podemos hablar en términos de “burbuja”, tal y como la recordamos de otros eventos de mercado, pero sí afirma que ve “bastante colchón” para una corrección. “Nos sentimos más cómodos buscando oportunidades de inversión en la IA y en la tecnología fuera de las Siete Magníficas o las grandes firmas del sector”, reconoce.
Víctor de la Morena (Amundi Iberia): «El legado de Trump puede entenderse como una fuerza disruptiva de doble filo: volatilidad y tensiones comerciales en los mercados, y oportunidades y el debate sobre la sostenibilidad del modelo actual»
La experta de M&G considera que, sin duda, existen bolsas de excesivo entusiasmo y expectativas infladas en renta variable, donde la rápida expansión de múltiplos ha generado valoraciones excesivamente elevadas, pero no duda del potencial de inversión que aún queda en este campo. “La IA es una tendencia estructural a largo plazo, y anticipamos que se implementará en múltiples industrias, permeando nuestras vidas de formas cada vez más amplias. Distinguir entre las empresas realmente comprometidas con la IA y aquellas con esfuerzos más superficiales sigue siendo un desafío, pero la aceleración en su adopción representa un cambio de paradigma sin precedentes. Lo más importante será la capacidad de elegir eficazmente a los sucesores: entender en qué invertir y en qué no hacerlo”, dice Fedeli.
Encajando la renta fija
También habrá nuevas oportunidades en deuda. “Durante los últimos años, con el escenario previo de la subida de los tipos de interés, el ahorro se ha canalizado a través de fondos monetarios y a vencimiento. Especialmente en España, los inversores siguen teniendo cantidades importantes en depósitos y fondos monetarios y es necesario que se vaya canalizando ese ahorro hacia soluciones de inversión de mayor valor. Con la bajada generalizada de tipos, ya no es tan fácil conseguir un 4% sin asumir riesgos”, explica Álvarez.
Aparicio señala que el crédito global se encuentra bien posicionado: “Se está beneficiando tanto de los flujos de-risking (procedentes de la renta variable o el crédito privado) como de los flujos re-risking (procedentes del efectivo y los bonos del Estado). El crédito sigue estando bien respaldado por unos sólidos fundamenta les y datos técnicos. También creemos que el contexto del mercado favorecerá a los gestores expertos en selección, dado el difícil panorama de valoración de la renta fija: no se puede negar que los diferencia les del crédito global son bastante ajustados en general. Además, la dispersión de los diferenciales dentro de un índice también es bastan te estrecha en términos históricos”, comenta.
Diversificación: la gran lección
Las gestoras internacionales lanzan un último mensaje: el nuevo paradigma de inversión obliga a redefinir la diversificación. “Redefinir la diversificación podría impulsar a los inversores a ampliar su universo de oportunidades. Este año hemos observado algunas interesantes en la renta variable europea y japonesa, donde las valoraciones, la dinámica de las políticas y las reformas corporativas están alineadas de forma positiva. Dicho esto, la renta variable estadounidense sigue siendo esencial —el ancla de las carteras globales-, pero puede que sea necesario evolucionar la forma en que asignamos a esta región”, defiende Brook-Walters.
Según Jacobo Ortega (SAM), «Los mercados de renta variable deberán aproximarse a las tasas de mejora en beneficios que estima el consenso, situadas en torno a incrementos de doble dígito»
Para el responsable de MFS IM en España, los temas que condicionarán al mercado el próximo año son en sí mismos un buen argumento a favor de la diversificación: “Existe el riesgo de que el dólar estadounidense siga debilitándose en el futuro, lo que ofrecería oportunidades de inversión en el resto del mundo. Mientras tanto, estaremos atentos a las dinámicas fiscales en países con elevados déficits fiscales, como Estados Unidos, Japón, Francia o el Reino Unido, ya que es probable que aumente aún más el riesgo de una crisis fiscal. En cuanto a la IA, esperamos una mayor difusión en todos los sectores, lo que creará oportunidades atractivas, pero también provocará algunas alteraciones. La selección de valores será clave, ya que es probable que haya ganadores y perdedores”, resume Aparicio.
Con la mirada puesta en los primeros compases de 2026, el economista jefe de Allianz GI concluye que, aunque en general son constructivos respecto a los mercados financieros, el ciclo económico asincrónico —debido a los ecos de las guerras comerciales de EE.UU.—, así como el riesgo de turbulencias impulsadas por decisiones a corto plazo del presidente estadounidense, ser ágil en la toma de decisiones y en las estrategias tendrá recompensa. “Diversificar alejándose del dólar, sin renunciar a las oportunidades que ofrece la revolución tecnológica, será clave”, concluye Schulz.