Fidelity: ¿Dónde buscar para dar un sesgo defensivo a la cartera?
| Por Rocío Martínez | 0 Comentarios

El auge de la inversión en IA ha desviado capital de otros segmentos de los mercados de capitales mundiales que, de otro modo, podrían estar recibiendo más atención. Como consecuencia, las valoraciones relativas de empresas que durante mucho tiempo han gozado de una alta cotización han caído. Sin embargo, estas distorsiones pueden crear oportunidades de cobertura útiles si existe preocupación por que algunos sectores estén peligrosamente sobrevalorados. Esa es la conclusión principal de una de las últimas ediciones del podcast «Fidelity Answers», que pretende dar respuesta a la inquietud que se ha generado entre los inversores bursátiles en los últimos meses.
En el actual contexto de mercado, la inflación es motivo de preocupación. El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, parece estar apostando por un posible ciclo de endurecimiento monetario que comenzaría a finales de este año, en lugar de la esperada bajada de los tipos. Además, el balance de la Fed podría seguir contrayéndose, lo que absorbería parte de la liquidez adicional que ha financiado casi dos décadas de subidas en el mercado bursátil.
Estos factores, sumados a la creciente concentración del mercado, ha suscitado una nueva ronda de preguntas sobre hasta dónde nos puede llevar el auge impulsado por la inversión en IA. Y sobre cómo pueden los inversores proteger sus carteras frente a cualquier corrección de la tendencia.
El gestor de fondos Tristan Purcell gestiona una serie de carteras defensivas que busca respuestas a esas preguntas. Su estrategia tiene como objetivo diversificar el riesgo entre diversos sectores. Pero está claro que algunos se han revalorizado menos que otros, y eso crea oportunidades de compra en activos con unas perspectivas sólidas a largo plazo. «En este momento, es evidente que hay mucho entusiasmo en torno a los segmentos del mercado relacionados con la IA», afirma y añade que el riesgo, incluso si los fundamentales se mantienen y los hiperescaladores siguen invirtiendo, es que los múltiplos sean demasiado altos y se produzca un fuerte impacto en la confianza del mercado. «Estamos encontrando oportunidades interesantes en algunos sectores tradicionalmente más cíclicos, como ciertas empresas industriales, donde los múltiplos están bastante deprimidos», concluye.
Sembrando las semillas
La analista Emma Newey Clark aporta a los gestores de fondos ideas para inversiones en el sector sanitario, que se han visto afectadas por la fuerte caída de las valoraciones. «A medida que los inversores se dan cuenta de lo mucho que han subido las cotizaciones de las tecnológicas, sin duda empiezan a fijarse en los sectores que no han seguido ese ritmo y en cuáles estarán más protegidos», asegura. También observa áreas en las que hay empresas con un crecimiento de entre un dígito medio y alto que están más baratas que nunca, tanto en términos absolutos como relativos.
Otro gestor, Alex Laing, señala indicios de que los ciclos bajistas de larga duración en otras industrias importantes podrían estar llegando a su fin natural. «Cada ciclo lleva en sí mismo las semillas de su propia desaparición», sentencia. El experto explica que un ciclo bajista acaba impulsando, tarde o temprano, un ciclo alcista. «Destacaría el sector automovilístico mundial y, sin duda, todo lo relacionado con la construcción; parece que, en muchas de esas categorías, al menos estamos tocando fondo y la situación no va a empeorar».
Las estrategias de Laing se han beneficiado del auge de la IA. Las empresas de servicios públicos y del sector energético en las que invierte, consideradas durante mucho tiempo activos conservadores y de bajo rendimiento, se han vuelto atractivas debido a las enormes necesidades energéticas de los centros de datos de IA. Sin embargo, sostiene que los argumentos de inversión para estas empresas van más allá de la mera inversión en IA, lo que las hace más resistentes a cualquier desaceleración de la tendencia tecnológica y no duda de que «en un día similar al DeepSeek Day, algunas de esas acciones sufrirían una caída». Sin embargo, no cree que los fundamentos estén tan correlacionados con el sector de la IA pura «como a veces se da a entender».
Pone como ejemplo la tendencia hacia la electrificación en Dinamarca. La longitud de las redes de transporte prácticamente se ha duplicado allí en los últimos 15 años, y las inversiones en capital de sus principales operadores de transporte se han triplicado, a medida que se ha ido transformando un sistema que dependía en gran medida de los combustibles fósiles en uno centrado en las energías renovables y la energía eólica, que alimentará los vehículos eléctricos y la transición energética. «Eso no se debió a que los centros de datos tuvieran que construirse en Dinamarca antes que en cualquier otro lugar», argumenta, para explicar que se debió a que «en la práctica, es el precursor de la transición energética que estamos viendo en varios países, y a la necesidad de lidiar con la dinámica de la misma, con flujos fluctuantes y con instalaciones de generación de energía situadas en el mar en lugar de junto a las ciudades».
Deuda de los hiperescaladores
Otro ámbito tradicionalmente más defensivo para los inversores es el mercado de deuda, donde puede resultar difícil alcanzar las espectaculares rentabilidades bursátiles de los últimos años, pero donde los rendimientos del 5% o superiores han convertido a la renta fija en una parte más natural de la cartera de muchos inversores institucionales. El interés resultante ha provocado un estrechamiento de los diferenciales en el crédito corporativo, lo que ofrece poca prima por el riesgo adicional que conlleva este año. Sin embargo, la directora de análisis, Rebecca Motta, señala que la creciente oferta de emisiones de deuda relacionadas con la IA ofrece algunas nuevas oportunidades, ya que las emisiones de deuda de los hiperescaladores «suelen tener una calificación de AA o superior», afirma.
Asimismo, Motta se muestra optimista respecto a la deuda adicional que están asumiendo las empresas eléctricas y de servicios públicos para suministrar la energía necesaria. «En Estados Unidos, el aumento de la demanda eléctrica derivado de la IA es evidente y, sin duda, las empresas de servicios públicos tienen que invertir mucho», hasta tal punto, que «se ha convertido en una parte muy importante del mercado de grado de inversión».
Sin embargo, se muestra más cautelosa respecto a otras áreas de deuda vinculadas a la IA y cita como ejemplo que «muchas de las empresas que emiten deuda llevan poco tiempo en el mercado o han pasado de ser empresas de criptomonedas a empresas de centros de datos», mientras concluye que existen muchas dudas sobre la necesidad de la inversión y la rentabilidad. «Por ahora, estamos abordando las emisiones de los centros de datos con cierta cautela», admite.
Diversificar el riesgo
Purcell también está analizando los distintos sectores afectados por toda esta evolución, pero prefiere diversificar su riesgo por toda la economía en lugar de centrarse en sectores específicos. «No intentamos crear una cartera defensiva limitándonos a realizar grandes asignaciones a los sectores defensivos, como los productos básicos, los servicios públicos o el sector farmacéutico«, afirma y cree que si un inversor se limita a realizar estas grandes asignaciones generales, «sigue existiendo la posibilidad de que surja algún acontecimiento que afecte a todo el sector de golpe». En este punto, recuerda que el año pasado se produjo el caso RFK y todos los aranceles y las políticas de nación más favorecida que afectaron al sector farmacéutico, «por lo que, a pesar de ser un sector defensivo, también se vio afectado». Por lo tanto, intenta «crear el carácter defensivo de la cartera empresa por empresa».
Además del sector industrial, también ha estado analizando de cerca el sector financiero y los mercados japoneses, donde el aumento del crecimiento y la inflación han cambiado por fin el rumbo del interés de los inversores. Pero también en este caso se muestra prudente a la hora de distinguir entre los diferentes segmentos. Así, a nivel agregado, le interesa el sector financiero como sector cíclico debido a los bancos, pero admite que no tiene ninguna participación en bancos. «Contamos con bolsas de valores, que se benefician cuando hay mucha volatilidad, ya que la gente opera más», asegura.
En el caso de las compañías de seguros, admite que no posee aseguradoras de vida «porque tienden a verse afectadas por los rendimientos de los bonos». En cambio, sí cuenta con muchas aseguradoras de no vida, como las de automóviles, «cuyos beneficios dependen de la frecuencia con la que la gente presente reclamaciones. O reaseguradoras, que dependen de las condiciones meteorológicas». En definitiva, Purcell ve «evidente» que los mercados atraviesan períodos de «increíble concentración», y que durante mucho tiempo ha funcionado bien invertir en fondos pasivos y seguir el índice de referencia. «Pero está claro que poner todos los huevos en la misma cesta no es necesariamente lo más acertado», sentencia.













