EE.UU. es el mejor mercado para la captación de fondos de capital privado, pero los gestores miran al exterior

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Los gestores de fondos de capital privado buscan cada vez más captar fondos fuera de EE.UU., a pesar de considerar que este país ofrece las mejores oportunidades de recaudación, según revela un nuevo estudio de Ocorian, proveedor líder global de servicios para activos. El estudio, realizado en EE.UU. y Europa entre gestores de capital privado que administran 3,511 billones de dólares, revela que más de la mitad (55 %) afirma que EE.UU. ofrece las mayores oportunidades de crecimiento para la captación de fondos en los próximos tres años. Entre los gestores con sede en EE. UU., esa cifra se eleva al 78 %.

En comparación, solo un tercio (33 %) eligió a Europa (excluyendo el Reino Unido) como la región con mejores oportunidades de crecimiento durante dicho periodo. Alrededor del 12 % de los gestores estadounidenses seleccionaron a Europa (sin el Reino Unido). Sin embargo, el documento detectó que las actuales condiciones económicas y geopolíticas de EE. UU. están influyendo notablemente en que las firmas decidan captar capital fuera del país, una visión compartida tanto por gestores estadounidenses como europeos.

Casi nueve de cada diez (87 %) afirman que están buscando en el extranjero a su pesar debido a los desafíos en EE. UU., mientras que el 10 % lo hace de forma activa al percibir un sólido valor estratégico. Alrededor del 4 % indica que el paso al exterior es solo un movimiento a corto plazo en respuesta a las condiciones actuales. Sin embargo, ninguno de los gestores encuestados afirmó que su captación de capital siga centrada primordialmente en EE. UU.

El estudio de Ocorian revela que casi dos de cada cinco firmas (37 %) prevén que el 50 % o más de su captación de capital provendrá de EE. UU. en los próximos dos años. Esto contrasta con solo el 11 % que afirma lo mismo respecto a Europa (excluyendo el Reino Unido) y el 5 % que señala al Reino Unido. Solo el 2 % de los encuestados afirma que no captará nada de capital en EE. UU. en los próximos dos años, mientras que el 35 % señala lo mismo sobre Asia y el 19 % sobre Oriente Medio.

“El mercado estadounidense domina claramente y la mayoría de los gestores de fondos de mercados privados confían en que ofrece las mejores oportunidades de captación de fondos durante los próximos tres años. Sin embargo, las actuales condiciones económicas y geopolíticas están influyendo en las estrategias, llevando a los gestores estadounidenses a buscar capital en otros mercados. Vemos el reflejo de esta tendencia en el aumento del interés por nuestros servicios para comercializar fondos en la UE en conformidad con la directiva AIFMD”, apunta Thomas Fahl, responsable de Servicios AIFM en Ocorian.

Por su parte, Rebecca Thorpe, responsable global de Consultoría Regulatoria en Ocorian, añadió: “A medida que los gestores amplían internacionalmente su captación de fondos, deberán navegar por diferentes regímenes regulatorios, prácticas de mercado y requisitos de los inversores. Gestionar con éxito esa complejidad será clave para respaldar una captación de capital eficiente, mantener la confianza de los inversores y permitir un crecimiento sostenible en las distintas jurisdicciones”.

Gráfico Private Equity, Fuente: Ocorian

¿Cómo funciona un fondo cuantitativo o sistemático?

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La inversión sistemática ocupa un lugar cada vez más relevante en las carteras de inversores institucionales y patrimoniales de todo el mundo. Entender cómo opera un fondo cuantitativo, también llamado sistemático (o quant fund), es clave para evaluar qué papel puede cumplir dentro de una asignación de activos diversificada.

La diferencia con la gestión tradicional está, principalmente, en cómo se toman las decisiones. Un gestor discrecional analiza compañías o escenarios y decide según su juicio. En un fondo cuantitativo, el equipo diseña un sistema y este ejecuta las decisiones según reglas establecidas de antemano, aunque normalmente existe supervisión humana. Opera como una fábrica de decisiones basadas en datos y métodos estadísticos, buscando patrones repetibles en el mercado.

Todo parte de una hipótesis: por ejemplo, que los activos que han subido tienden a seguir haciéndolo durante un tiempo, o que las compañías baratas respecto a sus fundamentales rinden más a largo plazo. Esa idea se traduce en reglas concretas y se contrasta con datos históricos antes de utilizarse con capital real.

Las etapas del proceso

Aunque cada gestora tiene su propia metodología, el proceso suele seguir cuatro fases. La primera es la recopilación de datos: precios, resultados empresariales, volúmenes, indicadores macroeconómicos y, cada vez más, datos alternativos, como imágenes satelitales o transacciones con tarjetas. La calidad de la información es determinante.

La segunda es la generación de señales, es decir, indicadores que estiman qué activos podrían comportarse mejor o peor. La tercera es la construcción de la cartera: un algoritmo decide cuánto invertir en cada posición teniendo en cuenta la rentabilidad esperada, el riesgo y los costes de operación. La cuarta es la ejecución y el control de riesgo, con órdenes automatizadas y límites estrictos de exposición, volatilidad o concentración.

Entre las estrategias más difundidas se encuentran las de factores, que buscan capturar primas asociadas a características como valor, momentum, calidad o baja volatilidad; las de seguimiento de tendencias, típicas de los fondos CTA sistemáticos, que toman posiciones largas o cortas según la dirección de los precios; y las de valor relativo o arbitraje estadístico, que explotan desajustes temporales entre activos relacionados.

Pueden aplicarse a renta variable, renta fija, divisas y materias primas en cualquier mercado, lo que explica su alcance global.

Ventajas y limitaciones

Entre sus fortalezas destacan la disciplina, la reducción de sesgos emocionales, la capacidad de procesar grandes volúmenes de información y la posibilidad de diversificar en muchos mercados a la vez.

Sin embargo, también presentan riesgos propios. El más conocido es el sobreajuste: un modelo que funciona muy bien con datos pasados, pero que no mantiene sus resultados en el futuro. A ello se suman los cambios de régimen, en los que las relaciones históricas dejan de cumplirse, y la concentración o crowding de estrategias, que se produce cuando muchos actores replican señales similares. Episodios como el de agosto de 2007, en el que varios fondos cuantitativos long-short de renta variable sufrieron pérdidas simultáneas, lo ilustran.

Qué debe evaluar el inversor

Antes de invertir conviene analizar la transparencia del proceso, la solidez de la investigación, la gestión del riesgo, los costes y la correlación con el resto de la cartera. Un fondo cuantitativo no es una caja negra infalible ni un sustituto de la gestión activa tradicional, sino una herramienta complementaria que aporta un enfoque distinto y disciplinado.

John Lloyd (Janus Henderson): “La previsión de capex de los hiperescaladores consolida un ciclo de inversión multianual en IA”

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Foto cedidaJohn Lloyd, responsable global de Deuda Corporativa Multisectorial en Janus Henderson.

En opinión de John Lloyd, responsable global de Deuda Corporativa Multisectorial en Janus Henderson, el mercado de crédito corporativo vive un buen momento principalmente por dos motivos: el crecimiento de las ganancias empresariales es fuerte -en especial en EE.UU.-, y los bajos niveles de default. “Aunque los spreads están históricamente estrechos, las bajas tasas de impagos permiten seguir obteniendo un precio adecuado tras ajustar por riesgo. No obstante, las ajustadas valoraciones obligan a los inversores a replantearse la asignación de activos”, apunta.

El experto considera que el activo con mejor relación rentabilidad/volatilidad y con más potencial para las carteras es la securitización del crédito corporativo, ya que además ofrece el mayor diferencial, en especial dentro del sector de la inteligencia artificial (IA). Sobre el horizonte de tipos de interés más altos, Lloyd considera que es positivo, puesto que permite al mercado de crédito seguir ofreciendo rendimientos atractivos. “El aumento de los tipos a largo plazo está motivado, entre otros factores, por el abultado déficit fiscal de EE.UU., estimado entre el 6% y el 7% este año, lo que genera una dura competencia por el capital con el sector privado y las emisiones asociadas a la IA”, explica. 

En su opinión, otra consecuencia de este cambio de horizonte por parte de los bancos centrales es que, tras cinco años de inflación por encima del objetivo del 2% en EE.UU., “los inversores demandan mayores tipos reales y anuales. “Los flujos hacia el crédito continuarán siendo impulsados principalmente por el nivel absoluto de los tipos y no por la ampliación de los diferenciales”, reconoce.

El tsunami de los hiperescaladores

En este contexto de mercado, uno de los puntos clave destacados por Lloyd es la masiva oferta de deuda que se aproxima al mercado de investment grade para financiar la infraestructura de IA. Según señala, se prevé la emisión de más de un billón de dólares en deuda corporativa durante el próximo año, procedente en su mayoría de los hiperescaladores tecnológicos. “Se estima que el componente tecnológico del índice IG se duplicará en el próximo ejercicio. Esta enorme oferta ya ha provocado que los hiperescaladores registren un comportamiento inferior al del mercado general. Ante este escenario de sobreoferta, nuestra estrategia se ha mantenido muy infraponderada en el sector tecnológico investment grade”, reconoce. 

Lloyd compara este episodio con pasadas oleadas de gasto de capital masivo, como el despliegue del espectro de telecomunicaciones en EE.UU., periodo en el que los emisores también mostraron un rendimiento inferior al índice. “El gasto en infraestructura de IA no es un fenómeno pasajero. La previsión de capex de los hiperescaladores pasará de más de 800.000 millones de dólares actuales a 1,3 billones en 2028, lo que consolida un ciclo de inversión multianual en IA.

Reflejo en la cartera

Para Lloyd el enfoque multisectorial permite potenciar las ventajas de la gestión activa y optimizar la rentabilidad por unidad de volatilidad. En su estrategia, la firma mantiene un sobrepeso en activos securitizados frente a la deuda corporativa tradicional. “Aunque sus valoraciones también están estrechas, ofrecen mayor valor relativo y una menor volatilidad por unidad de diferencial. Destacan los CLOs con calificación AAA, que ofrecen rentabilidades atractivas, alrededor de 125 puntos básicos en Europa frente a los 80 pb del índice IG, con mayor calidad crediticia y menor volatilidad”, argumenta. 

Además, la cartera mantiene una duración reducida de entre 3 y 5 años, con punto medio en 4 años. Según explica, “esta decisión responde tanto a los atractivos rendimientos a corto/medio plazo como a un cambio estructural post-COVID. Las correlaciones entre duración y diferenciales se han vuelto más positivas, haciendo que la duración sea menos eficaz como cobertura cuando los tipos suben”, afirma. 

Dos activos que el gestor destaca y que incluye en su estrategia JH Multi-sector Income son el crédito de mercados emergentes y la deuda high yield, además de los préstamos. Sobre los mercados emergentes, considera que sus fundamentales han mejorado, mostrando “más revisiones al alza de calificación que bajas” en el crédito y con unos emisores soberanos que “muestran una mayor disciplina fiscal en comparación con los déficits de los países desarrollados”. Según su experiencia, además, “la escasa emisión de deuda vinculada a la IA en mercados emergentes favorece la dinámica de oferta y demanda”. 

Por último, reconoce que, en el caso de la deuda high yield, “preferimos el mercado de préstamos europeo frente al estadounidense debido a su carácter menos cíclico, menor exposición al software y menor riesgo de disrupción por IA. Adicionalmente, las tramas de emisión en euros ofrecen un diferencial de entre 25 y 50 puntos básicos adicional respecto a sus equivalentes en dólares”.

Insigneo estrecha lazos con los inversionistas chilenos con su primer evento en el país

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Foto cedidaRaúl Henríquez, CEO y presidente de Insigneo, en su presentación en el Insigneo 360 LATAM de Santiago de Chile

En una velada dedicada a analizar el entorno económico local y global, la firma regional de gestión patrimonial Insigneo está estrechando lazos con el mercado chileno. Profundizando un roadshow que los ha llevado recientemente a Lima y Bogotá, la compañía llevó a cabo su evento Insigneo 360 LATAM a Santiago de Chile, convocando a una audiencia compuesta principalmente de clientes y asesores asociados en el Metropolitan Santiago Convention & Event Center.

Esta gira los ha estado acercando a algunos de los mercados que afianzaron con la compra de Vector Global, según destacó el CEO y presidente de Insigneo en su discurso inicial. El telón de fondo de la visita del ejecutivo es un mundo en que la riqueza privada latinoamericana está creciendo con fuerza y una variedad de factores le juegan a favor a esta región.

Este entorno, destacó Henríquez, ha ayudado a Insigneo a convertirse en una red de más de 500 profesionales de las inversiones, con alrededor de un centenar de carteras sobre los 100 millones de dólares en activos líquidos invertibles. En total, suman cerca de 38.000 millones de dólares en AUM, administrados a nombres de casi 45.000 clientes.

Además de su centro neurálgico en Miami, la firma cuenta con operaciones en Colombia, Venezuela, Perú, Chile, Argentina y Uruguay. Esto, resaltó el CEO de la compañía, marca su “compromiso con la región”, un acercamiento que se estrechó con la compra de la cartera de Vector.

El invitado estrella de la ocasión fue el destacado economista Vittorio Corbo, expresidente del Banco Central de Chile, quien dedicó su presentación a hablar de las perspectivas económicas del país, donde la clave está en consolidar las políticas económicas que han impulsado recientemente.

Los desafíos de Chile

“Hay una gran oportunidad, porque se han hecho reformas que se estaban postergando desde hace tiempo”, dijo el economista, con el telón de fondo de “un mundo complicado”, plagado de shocks de distinto tipo.

Si bien el profesional destacó la solidez institucional que ha apoyado a la economía chilena, asegurando que el país está “muy bien preparado para enfrentar la tormenta” de las condiciones internacionales, el país andino enfrenta un gran dilema actualmente: la combinación de un bajo crecimiento tendencial y un alto desempleo.

Entre la contracción de la actividad minera –una de las áreas más impactadas de la economía–, el eco interno de los shocks externos y una baja inversión, “la economía está en una situación de corto plazo difícil”.

Hacia delante, Corbo ve un país que ha subido su atractivo. El economista destacó que “se están haciendo” medidas de corto plazo a nivel de política económica. El cruce de las tendencias del boom de la IA, la transición energética y los rebarajes de las cadenas de suministro globales “hace muy atractivo a Chile”.

En esa línea, una de las medidas que Corbo subrayó es la megarreforma económica, que incluye una reintegración tributaria y una baja de los impuestos corporativos. Esto, recalcó, “crea un ambiente muy favorable para la inversión”.

Entre los pendientes, indicó que hacen falta medidas estructurales en el mercado laboral. “Un alto desempleo es caldo de cultivo para el populismo”, advirtió el economista, por lo que es destacable que el gobierno esté poniendo ahora la atención en esa arista.

El panorama global

En el contexto global, acotó Vittorio Corbo, los shocks producidos por los aranceles de EE.UU., el alza del petróleo –impulsada por el conflicto de EE.UU., Israel e Irán– y la incertidumbre generalizada han estado impactando las perspectivas económicas. Sin embargo, acotó, la economía global se ha desacelerado menos de lo previsto, principalmente gracias al boom de inversión asociado a la inteligencia artificial, especialmente en EE.UU.. “Ese boom irradió al resto del mundo”, comentó el economista.

Hacia delante, el exbanquero central recalcó que esta resiliencia se ve amenazada por el conflicto en Medio Oriente y “el shock de las tasas largas”, que se proyecta a futuro, a medida que las expectativas de inflación evolucionan.

De todos modos, los mercados globales no parecen sentirse muy afectados por las circunstancias globales. Según destacó Ahmed Riesgo, CIO y Executive Director de Insigneo. A pesar de todo el ruido, recalcó, “el mercado accionario sigue subiendo”.

Por un lado, destacó el ejecutivo, “el mundo no se está acabando”. Por el otro, “estamos en el momento más importante de una revolución tecnológica”. Si bien no se ha visto el impacto en métricas de productividad, el ejecutivo no duda que se trata del cambio más importante desde la revolución industrial. “La revolución ya está aquí”, subrayó, y una de las primeras señales son las dos temporadas de excelentes resultados corporativos que ha mostrado EE.UU.

En la arista más doméstica del país norteamericano, Riesgo se refirió a las elecciones de medio término en el país, una de las cosas que concentra las miradas de los inversionistas internacionales. Si bien estas elecciones tienden a presionar los retornos del año, y la desigualdad en la primera economía del mundo ha estado elevando el malestar social, no ve un mayor impacto de lo político en el manejo económico de la Casa Blanca.

“La cámara de representantes siempre iba a cambiar”, señaló el CIO, ya que los estadounidenses tienden a favorecer al partido que no está al mando del Ejecutivo en este tipo de elecciones, pero el Senado sí podría cambiar. Aun así, Riesgo auguró que “políticamente, no va a pasar nada en EE.UU. en los próximos dos años”.

BBVA Asset Management: Latinoamérica tiene dinero guardado, ahora le falta hacerlo trabajar

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Durante mucho tiempo, el principal desafío financiero de América Latina parecía estar en el hecho de que las personas ahorraran. Hoy, otro parece ser el problema: qué hacer con ese ahorro. BBVA Asset Management México celebró sus primeros 25 años y puso sobre la mesa el tema, vigente tanto en este país norteamericano como en el resto de la región.

La celebración de la compañía en el país latinoamericano, con el toque de campana en la Bolsa Mexicana de Valores, ocurre precisamente sobre esta transformación; Luis Ángel Rodríguez Amestoy, director en México señaló que el país está avanzando, pero el panorama regional muestra cuánto falta por hacer en todo el continente después del río bravo.

Y para demostrarlo, hay cifras de fuentes confiables e igualmente prestigiosas con las que Rodríguez Amestoy sustentó sus observaciones; por ejemplo, el BID señala que los hogares latinoamericanos enfrentan barreras para acceder a instrumentos de ahorro, entre ellas los costos, la desconfianza en las instituciones financieras, la baja educación financiera y la informalidad laboral.

«Hace 25 años, menos de una de cada 10 personas bancarizadas que trabajaban con BBVA invertía en fondos; hoy la proporción alcanza aproximadamente a dos de cada 10, de acuerdo con nuestras cifras en BBVA Asset Management México. La transformación coincide con una expansión de la oferta, la digitalización y la posibilidad de contratar productos de inversión desde el teléfono celular, pero el trecho por cubrir todavía es enorme», dijo el directivo.

El fenómeno permite observar un cambio más profundo: el paso del ahorro pasivo a la inversión empieza a convertirse en uno de los grandes retos de la industria financiera latinoamericana, después de años de mantener una postura de solo ahorro.

El BID acaba de advertir que la región enfrenta una importante brecha de ahorro ya que solamente 16% de los adultos declara ahorrar a través de un banco, frente a 40% en las economías emergentes de Asia y 50% en las economías avanzadas. A esto se suma que menos de la mitad de la población latinoamericana ahorra para su retiro mediante un sistema contributivo.

La región necesita movilizar mucho más capital hacia inversiones de largo plazo, sin embargo millones de personas todavía mantienen una relación básica con el sistema financiero: depositan, guardan y conservan liquidez, pero participan poco en instrumentos que puedan generar rendimientos y, al mismo tiempo, financiar empresas, infraestructura y otros proyectos productivos para el desarrollo de los países de la región.

El BID identifica precisamente la insuficiencia del ahorro doméstico como una de las restricciones que enfrenta la región para financiar infraestructura y sostener un crecimiento más dinámico; por eso la discusión sobre fondos de inversión ya no pertenece exclusivamente al ámbito de las finanzas personales, también forma parte de la discusión sobre cómo América Latina consigue capital para crecer, para financiar el desarrollo.

Lo paradójico es que en realidad tod parece indicar que sí hay recursos en la región, el caso de México es ilustrativo por la experiencia de BBVA Asset Management que en el año 2009 apenas administraba alrededor de 295 millones de pesos (alrededor de 16,3 millones de dólares al tipo de cambio actual) y desde entonces la escalada los llevó a registrar actualmente un saldo de 1,3 billones de pesos en activos administrados (alrededor de 72.222 millones de dólares), «dinero hay, pero falta hacerlo trabajar», reiteró el directivo.

En opinión de BBVA Asset Management México, la verdadera transformación ocurre cuando el ahorro deja de ser únicamente un mecanismo para enfrentar emergencias y comienza a utilizarse para objetivos de largo plazo como: comprar una vivienda, financiar la educación de los hijos, construir patrimonio o preparar el retiro.

Ese cambio es especialmente relevante en América Latina, donde las deficiencias de los sistemas previsionales, la informalidad laboral y la baja capacidad de ahorro de amplios sectores de la población hacen necesario ampliar las fuentes de financiamiento de la vejez.

El BID señala que los hogares latinoamericanos enfrentan barreras para acceder a instrumentos de ahorro, entre ellas los costos, la desconfianza en las instituciones financieras, la baja educación financiera y la informalidad laboral.

Por eso, la próxima etapa de la industria de fondos será también una prueba de inclusión financiera; no se tratará únicamente de administrar más activos de los clientes que ya invierten, sino de incorporar a quienes todavía están completamente fuera de los mercados de capitales.

El ahorro también puede financiar el crecimiento

Luis Ángel Rodríguez Amestoy explicó que los fondos de inversión no solamente buscan generar rendimientos para sus participantes, también canalizan recursos hacia instrumentos financieros que pueden contribuir al financiamiento de empresas, gobiernos y proyectos productivos.

Cuanto antes comienza una persona a invertir, mayor es el periodo disponible para acumular aportaciones y rendimientos. Por eso, la democratización de los fondos puede terminar teniendo una consecuencia que va mucho más allá de la industria de asset management y consiste en crear una generación de trabajadores con mayor patrimonio financiero para enfrentar su retiro y para el impulso de la economía del país y de la región.

Los próximos 25 años

Para el directivo de BBVA Asset Management México, los primeros 25 años de este brazo de inversiones del banco español pueden leerse como la historia de una industria que pasó de administrar productos financieros para inversionistas relativamente especializados a intentar llevar la inversión a millones de usuarios bancarizados.

Pero el cambio apenas comienza; el hecho de que dos de cada 10 clientes bancarizados inviertan en fondos significa que ocho todavía no lo hacen, al menos de acuerdo con la métrica proporcionada por BBVA, ese dato resume tanto el avance como el tamaño de la oportunidad.

La industria en México y en Latinoamérica en general ya no necesita demostrar solamente que puede administrar grandes cantidades de dinero, hoy tiene que conseguir que más personas entiendan que ahorrar y poner a trabajar su dinero son dos cosas distintas. Y para América Latina, la diferencia puede ser trascendental.

LarrainVial y CIO Invest presentan el Alternatives Summit 2026, el evento institucional más grande de su tipo en Latinoamérica

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El mercado de activos alternativos en América Latina atraviesa un periodo de reactivación sostenida, esto impulsado principalmente por el entusiasmo de los inversionistas en activos como infraestructura y crédito privado. En este contexto LarrainVial, en conjunto con CIO Invest, anuncia el Alternatives Summit 2026, que se llevará a cabo los próximos 7 y 8 de octubre de 2026 en el Centro Banamex de la Ciudad de México, un evento privado diseñado para conectar a los principales asignadores de capital e inversionistas institucionales con gestores de activos globales.

Como parte de la agenda de actividades, se analizará cómo se están adaptando los grandes portafolios de inversión ante la coyuntura económica mundial y de qué manera el capital privado impulsa el crecimiento y la competitividad de las empresas. En este sentido, datos de Deloitte destacan que la región captó 8.570 millones de dólares en nuevos fondos e invirtió un total de 25.600 millones de dólares durante 2025.

El programa también abordará la infraestructura y la deuda privada como motores clave para financiar proyectos esenciales y el desarrollo económico en América Latina, además de explorar el papel de la Inteligencia Artificial en la toma de decisiones financieras y el análisis de inversiones. Todo ello facilitará el diálogo directo entre administradores de fondos, fondos de pensiones, family offices e inversionistas institucionales.

«El apetito de los inversionistas latinoamericanos por los mercados privados no es una tendencia pasajera, sino un proceso de transformación en la construcción de portafolios en América Latina. Hoy los capitales buscan mayor diversificación en activos alternativos, pero requieren gestores con alta especialización, credibilidad y presencia regional sólida. El Alternatives Summit 2026 nace como la plataforma para catalizar esa conversación y conectar las oportunidades globales y regionales con los tomadores de decisión clave en México y América Latina», señaló Raúl Morales Bernal, Country Head de LarrainVial para México.

El Alternatives Summit 2026 se perfila como un espacio para comprender las fuerzas que están reconfigurando las clases de activos alternativos en el entorno latinoamericano. Contará con la participación de 68 conferencistas, entre los que destacan líderes empresariales, diplomáticos, exautoridades y ejecutivos del sector financiero, y constará de 17 ponencias enfocadas en capital privado, activos reales, deuda privada, tendencias regulatorias en fondos de pensiones y perspectivas macroeconómicas regionales.

Mexicanos ya son el segundo mayor comprador extranjero de vivienda en Estados Unidos

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Los mexicanos fueron el segundo mayor grupo de compradores extranjeros de vivienda en Estados Unidos durante el periodo comprendido entre abril de 2025 y marzo de 2026, solamente detrás de Canadá, de acuerdo con el más reciente informe de la National Association of REALTORS® (NAR).

En ese periodo adquirieron aproximadamente 9.400 propiedades, equivalentes a 14% de todas las compras realizadas por extranjeros, por un valor cercano a 5.000 millones de dólares.

El dato es especialmente significativo porque México se colocó por encima de China, India y Reino Unido en número de viviendas adquiridas. China, aunque ocupó el tercer lugar por número de propiedades, encabezó el gasto total con 7.600 millones de dólares, debido al mayor valor promedio de sus adquisiciones.

El fenómeno merece atención por una razón adicional: no parece responder a una sola motivación.

Para algunos mexicanos, Estados Unidos representa una segunda residencia; para otros, una inversión inmobiliaria, un lugar para que estudien los hijos, una forma de facilitar la movilidad familiar o una extensión natural de sus actividades empresariales.

Y para una parte de las familias patrimoniales, puede representar algo todavía más amplio: la construcción de una presencia permanente al otro lado de la frontera.

El resultado de México dentro del mercado internacional estadounidense adquiere mayor dimensión cuando se observa el contexto general.

Las compras de extranjeros en Estados Unidos cayeron 14% en número y 19,1% en valor durante el último periodo de medición de NAR, hasta 67.100 viviendas y 45.300 millones, respectivamente. Fue el segundo nivel más bajo de operaciones desde que la asociación comenzó a registrar estos datos en 2009.

En medio de esa contracción, México representó 14% de las adquisiciones extranjeras, solamente dos puntos porcentuales por debajo de Canadá.

El dato, por tanto, no describe simplemente un mercado internacional en expansión. Describe algo más específico: la presencia mexicana se mantiene como una de las más importantes dentro de un mercado extranjero que, en términos generales, perdió dinamismo.

Además, NAR señala que Canadá y México, los dos países que comparten frontera con Estados Unidos y sus socios en el tratado comercial de la región, fueron los mayores compradores en términos de número de viviendas.

En este contexto, la geografía ayuda a explicar una parte de la historia y la frontera sigue siendo importante porque los mexicanos no compran vivienda en Estados Unidos siguiendo exactamente el mismo patrón que otros extranjeros.

Los principales destinos para los compradores mexicanos durante el último periodo fueron California, Texas y Florida, de acuerdo con NAR.

California tiene una relación histórica, cultural y familiar particularmente profunda con México, mientras que Florida se ha convertido desde hace años en uno de los grandes destinos de capital latinoamericano.

Pero Texas merece una atención especial. El estado combina proximidad geográfica, vínculos económicos con México, fuerte crecimiento empresarial y una importante presencia de población de origen mexicano. Esa combinación está modificando también el mapa inmobiliario.

Datos de Realtor.com mostraban que durante el primer trimestre de 2025 México representaba 5,4% del tráfico internacional hacia propiedades residenciales estadounidenses. La búsqueda mexicana estaba particularmente concentrada en mercados próximos a la frontera, como San Diego, San Antonio, Dallas, El Paso y Houston.

La explicación ofrecida por el propio análisis resulta reveladora: proximidad, conexiones culturales y lingüísticas, redes familiares y empresariales y acceso a educación, salud y viajes globales. No se trata, entonces, únicamente de una decisión de inversión.

Comprar una casa también puede ser comprar movilidad; una de las características más interesantes del comprador mexicano es precisamente que su decisión inmobiliaria puede tener varias funciones simultáneas.

Una propiedad en Estados Unidos puede ser vivienda habitual, segunda residencia, activo de inversión o una combinación de estos usos. NAR señala que aproximadamente la mitad de los compradores extranjeros adquirió la propiedad como casa de vacaciones, inversión para renta o ambas, una proporción considerablemente superior al 17% registrado entre el conjunto de compradores de vivienda existentes en Estados Unidos.

Eso ayuda a entender por qué el fenómeno no puede reducirse a una migración residencial. Una familia puede conservar su residencia principal en México y, al mismo tiempo, comprar una propiedad en Texas o California para facilitar sus actividades empresariales, para que estudien sus hijos, para generar ingresos por renta o simplemente para tener una base permanente en Estados Unidos.

La vivienda se convierte así en una herramienta de movilidad.

El factor empresarial

La creciente internacionalización de las empresas mexicanas puede ser otro elemento de contexto.

El KPMG Global Family Business Report 2026 señala que 27% de las empresas familiares mexicanas considera la expansión geográfica una de sus principales prioridades estratégicas hacia 2035. El desarrollo de nuevos productos y servicios ocupa el primer lugar, con 30%, seguido de la expansión geográfica.

La cifra no significa que 27% de esas familias esté comprando propiedades en Estados Unidos, no existe evidencia para establecer esa relación directa.

Pero sí muestra que la internacionalización geográfica forma parte de la estrategia de crecimiento de una proporción significativa de las empresas familiares mexicanas.

Y cuando una empresa familiar se internacionaliza, las decisiones de la familia pueden adquirir también una dimensión internacional con factores como: Dónde vive el empresario. Dónde estudian sus hijos. Dónde se establece la siguiente generación. Dónde se concentra una parte del patrimonio. Dónde se abren nuevas relaciones empresariales. Dónde se mantiene una segunda residencia.

El inmueble puede convertirse en el primer componente visible de una arquitectura patrimonial mucho más amplia.

Texas: cuando negocio y vivienda se encuentran

La creciente importancia de Texas ayuda a entender esta intersección. Realtor.com encontró que los mercados texanos ganaron atractivo entre los compradores internacionales por una combinación de menores costos relativos de vida, crecimiento empresarial, creación de empleos y un entorno favorable para los negocios. Dallas-Fort Worth, Houston, Austin y San Antonio aparecieron entre los principales mercados estadounidenses por interés internacional en 2025.

Para los mexicanos, la ventaja adicional es evidente: Texas está cerca, pero no solamente geográficamente ya que existe una infraestructura empresarial, familiar y cultural que facilita la movilidad entre ambos países.

Eso puede explicar por qué ciudades como Houston, Dallas y San Antonio resultan particularmente atractivas para mexicanos que buscan combinar vivienda, trabajo, educación e inversión.

La frontera, en estos casos, deja de ser una barrera y comienza a funcionar como un espacio económico compartido.

Pero también existe otra razón menos visible, pero relevante: la educación. Para algunas familias mexicanas, la compra de una propiedad en Estados Unidos puede estar vinculada con la llegada de los hijos a universidades estadounidenses.

Realtor.com ha identificado precisamente casos en los que compradores internacionales adquieren propiedades para familiares que estudian en Texas.

La lógica puede ser sencilla: en lugar de pagar durante años una renta, una familia con capacidad financiera puede adquirir un inmueble que sirva como residencia para los hijos y, eventualmente, como activo patrimonial.

La decisión mezcla así tres variables: educación, patrimonio y residencia. Eso ayuda a explicar por qué el comprador extranjero no necesariamente busca exclusivamente una vivienda para sí mismo.

El patrimonio mexicano comienza a tener una dimensión más global porque la compra inmobiliaria es solamente una parte de una relación patrimonial más amplia.

Una familia que posee una propiedad en Estados Unidos puede eventualmente requerir financiamiento, seguros, administración inmobiliaria, servicios legales, planeación fiscal internacional, inversiones financieras y estructuras sucesorias.

Por eso el crecimiento de compradores mexicanos tiene implicaciones que van más allá del mercado residencial.

Para bancos privados, family offices, asesores financieros, administradores de activos y especialistas en patrimonio internacional, cada propiedad puede representar el inicio de una relación financiera fronteriza mucho más amplia y es ahí es donde conceptos como Near-Living adquieren relevancia.

No necesariamente porque todas las compras mexicanas estén vinculadas con el nearshoring, sino porque la creciente integración económica puede hacer que una familia necesite funcionar cada vez más en dos mercados.

No es todavía una migración patrimonial masiva

También conviene poner el fenómeno en perspectiva. Los 9.400 inmuebles adquiridos por mexicanos representan una fracción pequeña del enorme mercado residencial estadounidense. Además, NAR no identifica al nearshoring como causa de esas operaciones.

Tampoco puede afirmarse que todos los compradores sean empresarios o familias de alto patrimonio.

El propio concepto de comprador extranjero de NAR incluye tanto a extranjeros no residentes en Estados Unidos como a extranjeros residentes, es decir, inmigrantes recientes y personas con visas que viven en el país por razones profesionales, educativas u otras.

Esto es importante porque impide convertir automáticamente la cifra en una historia sobre mexicanos ricos trasladando su patrimonio a Estados Unidos. La realidad es más diversa, pero justamente por eso resulta interesante.

De comprador extranjero a ciudadano económico binacional

Lo que muestran los datos es una relación cada vez más compleja. México es el segundo país de origen de compradores extranjeros de vivienda en Estados Unidos.

Los mexicanos concentran sus adquisiciones principalmente en California, Texas y Florida.

Las búsquedas inmobiliarias mexicanas muestran una fuerte inclinación hacia ciudades fronterizas y grandes centros económicos. Las empresas familiares mexicanas colocan la expansión geográfica entre sus principales prioridades de crecimiento y Estados Unidos sigue siendo el principal socio económico de México.

Cada dato, por separado, cuenta una historia distinta. Juntos dibujan una transformación más amplia: la frontera entre México y Estados Unidos puede ser cada vez menos relevante para determinadas decisiones empresariales, familiares y patrimoniales.

El nearshoring comenzó llevando empresas y cadenas de suministro hacia México, ahora aparece otro movimiento, menos visible y más personal: mexicanos que compran una parte de su vida en Estados Unidos.

Una casa puede ser el punto de partida. Después pueden venir la educación de los hijos, una oficina, una inversión, una empresa, una cuenta de inversión o una estructura patrimonial.

Por eso, más que hablar solamente de mexicanos comprando casas en Estados Unidos, quizá haya que observar el fenómeno desde otra perspectiva:

México ya es el segundo gran comprador extranjero de vivienda estadounidense; la pregunta ahora es qué hay detrás de esas compras y hasta dónde puede llegar esta nueva movilidad de personas, empresas y patrimonio.

BBVA lanza Global Wealth, su nueva propuesta global para clientes de alto patrimonio

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Foto cedidaSede de BBVA en Madrid.

BBVA refuerza su apuesta por los clientes de alto patrimonio con el lanzamiento de Global Wealth, un nuevo paraguas global que reúne los segmentos Premium, Private Banking y Ultra High Net Worth (UHN). A partir de octubre, las tres propuestas compartirán una denominación e identidad comunes en todas las geografías, acompañadas de un modelo de atención altamente especializado y una propuesta de valor que combina capacidades locales y globales para dar respuesta a las necesidades de los clientes y sus familias.

El lanzamiento supone avanzar hacia una identidad común y reconocible en todos los mercados, con una misma estructura y una propuesta que busca combinar lo mejor de dos mundos: el conocimiento, la cercanía y las capacidades de cada mercado con la escala y las fortalezas internacionales de BBVA.

De esta forma, el grupo busca reforzar su posicionamiento entre los clientes de mayor patrimonio y ofrecerles una experiencia cada vez más consistente, personalizada y global, capaz de acompañarlos no sólo en sus necesidades financieras, sino también en las de sus familias y en una realidad patrimonial cada vez más internacional.

“Este lanzamiento consolida la posición de liderazgo de BBVA en los segmentos de alto patrimonio con una propuesta de valor especializada y homogénea que ofrece distintos niveles de servicio” señaló Jaime Lázaro, responsable de BBVA Asset management & Global Wealth. Lázaro expresó que este modelo es el resultado del «esfuerzo de muchos años en construir un modelo de alto valor para todos los países».

El modelo tiene como centro al gestor o banquero, que ocupa una posición central como profesional de confianza del cliente, apoyado por especialistas y por las capacidades del grupo para ofrecer un acompañamiento cada vez más personalizado. «Damos mucho peso a quién atiende al cliente, y aquí, el banquero es protagonista», aseguró Lázaro.

Global Wealth se presentó en España y, en las próximas semanas, el proyecto se dará a conocer en el resto de geografías en las que el banco está presente. La entidad no realizará una revolución organizativa. Lázaro, sin embargo, mencionó que Salvador Sandoval, director de Banca Patrimonial y Privada en BBVA Bancomer, ha sido nombrado recientemente nuevo responsable de Global Wealth. Tendrá la misión de ayudar a las bancas privadas locales a desarrollarse hacia esa convergencia del modelo de banca privada de BBVA «lo más rápido posible» trayendo las mejores prácticas y coordinar la oferta de banca privada internacional.

Respecto a los objetivos a futuro, Lázaro resumió que con este modelo global, la entidad pretende «que el mercado sepa que BBVA está ahí, con una oferta potente». En definitiva, esto se traduce, según Lázaro, en seguir con el mismo ritmo de crecimiento de doble dígito de los últimos años. También, de tener capacidad de atraer clientes en los países en los que la entidad está presente. En definitiva, el objetivo es crecer al 20% de forma ideal.

La posición de España en este nuevo marco

BBVA ha presentado Global Wealth en España en primer lugar y, posteriormente, el proyecto se irá desgranando en el resto de las regiones en las que está presente el banco. En España, los segmentos de Wealth se denominarán UHN Patrimonios -para los clientes de mayor patrimonio-; Banca Privada evoluciona hacia Private Banking, y Banca Personal pasa a denominarse Premium. Los tres segmentos que componen BBVA Global Wealth en España dan servicio a un total de 1.340.000 clientes, con datos a agosto de 2026.

“El lanzamiento de Global Wealth en España, como en el resto de geografías, va más allá de una nueva identidad. Supone reforzar el modelo de atención y la propuesta de valor para los clientes de mayor patrimonio, adaptándonos a sus distintas necesidades y a cada momento de su evolución patrimonial”, destacó Fernando Ruiz, director de Global Wealth España.

El modelo refuerza, además, la experiencia del cliente en momentos clave de su relación con BBVA, desde el la bienvenida al banco hasta la evolución de sus objetivos vitales y necesidades patrimoniales, más allá de las financieras, con procesos más ágiles, una atención personalizada y beneficios que se extienden también a las familias.

Otro de los pilares de BBVA Global Wealth es una propuesta de valor que combina la adaptación a las particularidades de cada mercado con el acceso a las capacidades globales de BBVA. En España, se han diseñado propuestas diferenciadas en áreas como la planificación patrimonial, amplia gama de inversiones, financiación, tarjetas, oferta no financiera, familias empresarias y experiencia digital, con productos, servicios y ventajas adaptados al perfil y las necesidades de cada cliente.

BBVA cuenta con plataformas internacionales en España, Estados Unidos y Suiza, que permiten ofrecer servicios de alto valor añadido como la consolidación de posiciones y el asesoramiento dentro de su modelo de cliente global. En el caso de España, cabe destacar que se ha convertido en un verdadero hub de banca privada internacional y cuenta en Madrid con un equipo especializado para clientes de otras geografías que quieren invertir en España.

Ruiz también adelantó que los objetivos de la división española no cambian. «Seguimos con la misma línea que teníamos hasta ahora», afirmó.

Más allá de las finanzas

Global Wealth amplía, además, el concepto tradicional de gestión patrimonial con una propuesta que busca acompañar al cliente en otras dimensiones de su vida.
El modelo incorpora experiencias más allá de las finanzas vinculadas a ámbitos como el deporte, el arte, la cultura y la salud, además de propuestas específicas para familias empresarias y soluciones dirigidas al conjunto de la familia.

Con Global Wealth, BBVA refuerza así su apuesta por los clientes de mayor patrimonio y avanza hacia un modelo más global, reconocible y especializado, con una identidad común en todas las geografías y una propuesta capaz de combinar la cercanía de los equipos en España con las capacidades internacionales del grupo.

Magdalena Rodríguez Luis, de Zonamerica: «Representamos el mayor ecosistema de Wealth Management en América Latina»

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Magdalena Rodríguez Luis
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Uruguay consolidó en los últimos años un ecosistema de wealth management que atiende patrimonios de toda la región, sostenido en la estabilidad institucional, la libre circulación de capitales y el régimen de zonas francas. En ese esquema, Zonamerica, el campus de negocios ubicado en Montevideo, se posiciona como plataforma de aterrizaje para gestoras, banca privada y family offices con foco en América Latina.

Con más de 500 empresas instaladas, el campus no se limita a las finanzas: reúne 15 industrias, entre ellas aeroespacial, datacenter, farma y ciencias, software, logística e iGaming. Funds Society conversó con Magdalena Rodríguez Luis, gerenta comercial de Zonamerica, sobre los factores que explican el crecimiento de Uruguay como hub, la competencia con otras plazas y el rol que cumple el campus.

¿Qué factores explican que Uruguay se haya consolidado como hub regional ?

En primer lugar, una combinación de estabilidad institucional sostenida en el tiempo —jurídica, política y macroeconómica— en una región donde eso escasea, junto con la libre circulación de moneda y repatriación de capitales. A esto se suma un marco regulatorio que fue adaptándose a estándares internacionales de transparencia sin perder competitividad, y una ubicación geográfica y horaria conveniente para operar hacia toda la región.

Hoy Uruguay cuenta con un ecosistema de Wealth Management consolidado, con más de 180 entidades registradas en el Banco Central del Uruguay como Asesores de Inversión o Gestores de Portafolio, a las que se suman Agentes de Valor, Fondos de Inversión y compañías de servicios fiduciarios/corporativos.

¿Cómo compite frente a otros centros financieros de la región?

Cada plaza compite con una propuesta distinta. Panamá ofrece dolarización y tradición offshore, pero carga con una reputación más golpeada en materia de transparencia. Miami da acceso directo al sistema financiero estadounidense, pero implica someterse a su complejidad regulatoria y fiscal. Chile tiene un mercado de capitales más desarrollado, pero está más orientado a inversores domésticos.

Uruguay se diferencia por combinar neutralidad política, estabilidad jurídica de largo plazo y un régimen fiscal territorial competitivo, sin la exposición regulatoria de Estados Unidos. Eso lo vuelve atractivo para family offices y gestoras que buscan una plataforma neutral para administrar patrimonio proveniente de Argentina, Brasil y otros países de la región.

¿Qué peso tiene el régimen de zonas francas en la decisión de instalarse en el país?

Es un factor de peso alto, aunque no el único. Las empresas usuarias operan con exoneración total del impuesto a la renta sobre sus ingresos —salvo las grandes multinacionales, a las que les aplica el impuesto mínimo complementario doméstico del 15%— y del impuesto a la distribución de dividendos, siempre que el país de destino no reconozca un crédito por el impuesto pagado en Uruguay. Para acceder, deben cumplir requisitos de sustancia real —empleo genuino y actividad efectiva—, lo que además les da legitimidad internacional.

Los extranjeros que trabajan para una empresa usuaria pueden renunciar a la seguridad social uruguaya y pagar un impuesto a la renta personal fijo de 12%, sin importar su salario. Eso resulta muy atractivo para los expatriados y genera conocimiento que permea en los colaboradores uruguayos. Aun así, el régimen funciona como condición necesaria pero no suficiente: es lo que abre la conversación, pero en la decisión final pesan también la calidad del ecosistema profesional de soporte (compliance, legal, auditoría) y la infraestructura física y de conectividad.

¿Cómo describiría el rol de Zonamerica como plataforma para firmas financieras que operan hacia Latinoamérica?

Facilitamos el aterrizaje de nuestros clientes en la región, en un entorno seguro, rodeado de espacios verdes. Estamos a 10 minutos del Aeropuerto Internacional de Carrasco y a 90 de Punta del Este. Con más de 100 empresas vinculadas al sector financiero, representamos el mayor ecosistema de Wealth Management de la región.

Nuestro rol es reducir la fricción de instalarse y operar desde Uruguay: en vez de que la gestora resuelva por separado lo inmobiliario, el talento o la conectividad, oficiamos de plataforma que integra todo eso para que se concentre en su negocio.

¿Qué la diferencia de otras zonas francas?

La diferencia principal es el efecto de ecosistema y comunidad, más que el régimen fiscal, que es compartido por cualquier usuario de zona franca. Es un campus con más de 500 empresas y varias décadas de trayectoria, con alta densidad de proveedores especializados, networking entre pares y una marca reconocida internacionalmente que facilita la conversación inicial con reguladores y bancos corresponsales.

¿Qué servicios específicos resultan determinantes para una gestora o family office?

En cierta medida, todos ellos. Creo que conectividad e infraestructura tecnológica no son negociables para una gestora que opera mercados en tiempo real (redundancia de conexión, seguridad de la información, continuidad
operativa). En este sentido, desde Zonamerica, a través de Willinn (empresa del grupo), ofrecemos servicios tecnológicos que cuentan con la aprobación del BCU, lo que simplifica la puesta en marcha de los clientes. El acceso a un ecosistema de Compliance y soporte legal-contable especializado en estructuras financieras internacionales también son relevantes para estas empresas. Adicionalmente, el acceso a talento bilingüe y con formación en finanzas es clave.

¿Cómo es el acompañamiento a una firma que evalúa instalarse en el campus?

Todo comienza con una primera reunión para relevar las necesidades del cliente, que casi siempre van más allá del espacio físico: acompañamiento regulatorio, selección de personal y soporte tecnológico. Nuestra propuesta se adapta desde gestoras boutique de 2 a 4 personas hasta grandes gestoras que requieren un edificio exclusivo.

La empresa suscribe un contrato de usuario de zona franca, que regula el arrendamiento de la oficina y le otorga la condición para operar con los beneficios fiscales. El trámite demora unos 60 días; en paralelo, el cliente gestiona su licencia ante el BCU cuando su actividad lo requiere. Luego cada cliente cuenta con un ejecutivo de cuentas como referente.

¿Qué perfil de firma financiera se instala hoy en Zonamerica?

Tenemos compañías europeas y estadounidenses, y también firmas regionales, principalmente de Argentina, Brasil, Chile y Perú. La actividad más frecuente es el Wealth Management para clientes de la región, aunque también se instalan firmas de Asset Management, Private Equity y Venture Capital. Algunas son brazos de grandes bancos y otras, gestoras boutique.

¿Por qué una gestora, banca privada o family office debería elegir Uruguay a través de Zonamerica?

Porque combina dos planos: el país ofrece el marco macro —estabilidad, previsibilidad jurídica, régimen fiscal competitivo, reputación internacional creciente— y Zonamerica el marco operativo concreto para capturar esas ventajas sin resolver solos la logística de instalación, con un socio único que acompaña el proceso de punta a punta.

Europa toca la puerta de las carteras latinoamericanas: la diversificación busca una alternativa a Wall Street

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Una constante de las inversiones para las carteras latinoamericanas en materia de diversificación internacional es el destino dominante: Estados Unidos. La cercanía geográfica, el tamaño de sus mercados, la profundidad de Wall Street y el liderazgo de sus grandes compañías tecnológicas han convertido a los activos estadounidenses en una pieza central de las carteras. Pero esa concentración empieza a abrir una pregunta distinta: ¿qué mercado desarrollado puede complementar a Estados Unidos sin obligar al inversionista a abandonar los mercados avanzados y sus estándares de regulación, liquidez y seguridad jurídica?

Para José Francisco Ruiz Solera, Buy Side-Fund Manager y gestor de renta variable europea en EDM España, la respuesta está al otro lado del Atlántico: Europa. El ejecutivo charló con Funds Society en el marco del evento «Pioneros 2026», llevado a cabo en la Ciudad de México y organizado por la casa de bolsa GBM. “La bolsa europea está barata comparada con la bolsa norteamericana”, sostiene el gestor, quien considera que la región puede representar una alternativa de diversificación para carteras excesivamente expuestas a Estados Unidos y, particularmente, a tecnología.

La tesis tiene un componente cuantitativo. En un análisis publicado por MSCI a comienzos de 2026, el múltiplo precio/utilidades futuras del MSCI Europe se ubicaba en alrededor de 15 veces, frente a 22.35 veces para Estados Unidos al cierre de 2025. La diferencia no implica por sí misma que Europa vaya a superar a Wall Street, pero sí muestra que los inversionistas estaban pagando una prima considerablemente mayor por las utilidades estadounidenses.

JP Morgan Asset Management también identificó en 2026 un regreso del interés hacia la renta variable europea. Según la firma, entre comienzos de 2025 y marzo de 2026 los fondos de renta variable europea recibieron más de 74 mil millones de euros de entradas netas, el mayor flujo de este tipo en una década, en un contexto en el que los inversionistas buscaban alternativas a exposiciones concentradas y activos con valoraciones elevadas. Pero, el argumento no es abandonar a Estados Unidos. El punto central no consiste en establecer una competencia entre Europa y Estados Unidos, sino cuestionar la idea de que una cartera internacional necesariamente deba girar alrededor de Wall Street.

Ruiz Solera calcula que Europa representa aproximadamente 19% de la capitalización bursátil mundial y subraya que, después de Estados Unidos, constituye el segundo gran universo desarrollado de inversión. En su visión, el problema para el inversionista latinoamericano es que la proximidad con Estados Unidos puede hacer que otras regiones queden fuera del radar. La oportunidad, desde esta perspectiva, no consiste únicamente en comprar “Europa”, sino en determinar qué Europa comprar. Ahí aparece una discusión particularmente relevante para la industria de fondos: la diferencia entre replicar un índice y seleccionar empresas.

Ruiz Solera cuestiona que un ETF europeo sea necesariamente la respuesta más eficiente en el actual entorno. Su argumento es que los índices incorporan de manera importante a las compañías y sectores que ya han tenido un buen comportamiento, mientras que una gestión activa puede buscar empresas que todavía no hayan recibido el mismo reconocimiento del mercado. En particular, señala el peso que bancos y compañías energéticas han adquirido en los índices europeos y plantea que una cartera quality growth puede buscar oportunidades en otras áreas.

La discusión llega en un momento en que la gestión activa está intentando recuperar espacio dentro de la industria. En Europa, los ETFs activos alcanzaron 108,3 mil millones de euros en activos al cierre de junio de 2026, casi tres veces el nivel registrado a finales de 2023, aunque todavía representan una fracción pequeña del mercado total de ETF. Al mismo tiempo, el dinero sigue fluyendo hacia productos pasivos. Morningstar reportó que durante los primeros siete meses de 2026 los ETF europeos recibieron casi 266 mil millones de euros, de los cuales 203,4 mil millones correspondieron a ETF de renta variable. Una parte importante de esos recursos continuó dirigiéndose a estrategias globales y estadounidenses. Es decir, el debate entre gestión activa y pasiva está lejos de resolverse; precisamente por eso constituye uno de los puntos relevantes de la tesis de EDM.

La paradoja tecnológica de Europa

Hay otro elemento que modifica la tradicional percepción de Europa como una región menos atractiva frente al liderazgo tecnológico estadounidense: la inteligencia artificial también tiene una importante infraestructura europea. El ejemplo más evidente es ASML, fabricante neerlandés de sistemas de litografía para semiconductores. La propia compañía señala que es actualmente el único fabricante mundial de sistemas de litografía EUV, una tecnología utilizada para producir las capas más complejas de los chips avanzados.

La importancia de ASML para la economía de la IA no es menor. Los sistemas EUV permiten fabricar los microprocesadores más avanzados y, de acuerdo con la compañía, la tecnología está directamente vinculada con aplicaciones de inteligencia artificial y con las próximas generaciones de chips. En 2026, además, ASML reportó una fuerte demanda de sus sistemas y anticipó un incremento de capacidad EUV para los siguientes años.

Esto matiza una percepción habitual del mercado: que invertir en IA significa necesariamente invertir en Estados Unidos. No significa que Europa tenga el liderazgo estadounidense en inteligencia artificial ni que ASML convierta por sí sola a Europa en una potencia tecnológica comparable con Silicon Valley, pero sí revela que la cadena de valor de la IA es mucho más global de lo que sugieren los nombres más conocidos de la industria. Para un gestor de renta variable, esa diferencia puede ser fundamental porque no necesariamente se trata de encontrar al próximo gran fabricante de modelos de IA, sino de identificar a las compañías que proporcionan la infraestructura indispensable para que todo el ecosistema funcione.

El segundo catalizador: el regreso del gasto público

La otra parte de la tesis europea está lejos de la tecnología. Tiene que ver con política fiscal, infraestructura y defensa. Alemania, durante años uno de los símbolos de la prudencia fiscal europea, está entrando en una etapa diferente. La Comisión Europea prevé que el déficit público alemán pase de 2,7% del PIB en 2025 a 3,7% en 2026 y 4,1% en 2027, impulsado principalmente por un aumento del gasto en inversión y defensa. La deuda pública, a su vez, subiría de 63,5% del PIB en 2025 a 68% en 2027. Eso no significa que Europa haya resuelto sus problemas estructurales. De hecho, la deuda pública de la zona euro alcanzó 88,9% del PIB al cierre del primer trimestre de 2026, mientras que en el conjunto de la Unión Europea llegó a 82,9%. Pero sí apunta hacia un cambio en la combinación de políticas.

Ruiz Solera considera que los planes de infraestructura y rearme europeos todavía no se han reflejado completamente en la economía cotidiana y sostiene que parte del impacto podría hacerse más visible hacia 2027. La Comisión Europea, por su parte, también prevé que el aumento del gasto público contribuya positivamente al crecimiento alemán durante ese periodo.
Para los mercados, el punto relevante no es solamente cuánto gastarán los gobiernos, sino qué compañías recibirán ese gasto y cuánto de ese crecimiento terminará convirtiéndose en beneficios corporativos.

La variable que puede cambiarlo todo: energía

La tesis europea, sin embargo, tiene una vulnerabilidad evidente: la energía. La guerra y las interrupciones alrededor del estrecho de Ormuz han colocado nuevamente al petróleo en el centro de la ecuación. La Agencia Internacional de Energía estima que por ese paso marítimo transitaron en promedio unos 20 millones de barriles diarios de crudo y productos petroleros durante 2025, alrededor de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo. Europa es especialmente sensible a ese escenario. La Comisión Europea ha reconocido que las disrupciones en el estrecho pueden afectar los precios y la seguridad energética, aunque hasta ahora ha señalado que no existe un problema inmediato de abastecimiento gracias a las reservas y a fuentes alternativas.

Ese riesgo explica por qué la oportunidad europea no puede analizarse únicamente desde las valuaciones. J.P. Morgan, por ejemplo, mantiene una visión más cautelosa: en su revisión del segundo trimestre de 2026 señaló que prefería Estados Unidos y algunos mercados emergentes frente a Europa, aunque reconocía el papel de las valuaciones y de la diversificación. En su asignación global del tercer trimestre, la firma mantuvo una posición neutral sobre la renta variable europea.

Ese contraste resulta revelador. La tesis europea existe, pero no constituye un consenso y quizá ahí está precisamente el interés para los gestores y para los inversores de Latinoamérica. Europa ofrece un mercado desarrollado, empresas globales, exposición a sectores diferentes de los dominantes en Wall Street y una brecha de valuaciones que ha vuelto a llamar la atención de los administradores de activos. Pero también carga con menor crecimiento estructural que Estados Unidos en algunas áreas, dependencia energética y una transformación fiscal y económica cuyo impacto todavía está por comprobarse.

Para Ruiz Solera, Latinoamérica puede ser particularmente relevante en esa ecuación. El gestor considera que la región en general está desarrollando con rapidez su cultura de inversión, pero observa al mismo tiempo una fuerte inclinación de los inversionistas latinoamericanos hacia Estados Unidos y una menor atención hacia otras regiones. La cuestión, entonces, no es si Europa reemplazará a Wall Street. Es si seguirá teniendo sentido que una cartera latinoamericana global permanezca tan cerca de Estados Unidos que apenas deje espacio para el segundo gran mercado desarrollado del mundo.

En un mercado donde las valuaciones, la inteligencia artificial, el gasto público, la defensa y la geopolítica están modificando simultáneamente el mapa de oportunidades, la diversificación geográfica vuelve a adquirir una dimensión que va más allá de repartir activos entre distintos países: se trata de buscar fuentes diferentes de crecimiento, beneficios y riesgo.