En opinión de John Lloyd, responsable global de Deuda Corporativa Multisectorial en Janus Henderson, el mercado de crédito corporativo vive un buen momento principalmente por dos motivos: el crecimiento de las ganancias empresariales es fuerte -en especial en EE.UU.-, y los bajos niveles de default. “Aunque los spreads están históricamente estrechos, las bajas tasas de impagos permiten seguir obteniendo un precio adecuado tras ajustar por riesgo. No obstante, las ajustadas valoraciones obligan a los inversores a replantearse la asignación de activos”, apunta.
El experto considera que el activo con mejor relación rentabilidad/volatilidad y con más potencial para las carteras es la securitización del crédito corporativo, ya que además ofrece el mayor diferencial, en especial dentro del sector de la inteligencia artificial (IA). Sobre el horizonte de tipos de interés más altos, Lloyd considera que es positivo, puesto que permite al mercado de crédito seguir ofreciendo rendimientos atractivos. “El aumento de los tipos a largo plazo está motivado, entre otros factores, por el abultado déficit fiscal de EE.UU., estimado entre el 6% y el 7% este año, lo que genera una dura competencia por el capital con el sector privado y las emisiones asociadas a la IA”, explica.
En su opinión, otra consecuencia de este cambio de horizonte por parte de los bancos centrales es que, tras cinco años de inflación por encima del objetivo del 2% en EE.UU., “los inversores demandan mayores tipos reales y anuales. “Los flujos hacia el crédito continuarán siendo impulsados principalmente por el nivel absoluto de los tipos y no por la ampliación de los diferenciales”, reconoce.
El tsunami de los hiperescaladores
En este contexto de mercado, uno de los puntos clave destacados por Lloyd es la masiva oferta de deuda que se aproxima al mercado de investment grade para financiar la infraestructura de IA. Según señala, se prevé la emisión de más de un billón de dólares en deuda corporativa durante el próximo año, procedente en su mayoría de los hiperescaladores tecnológicos. “Se estima que el componente tecnológico del índice IG se duplicará en el próximo ejercicio. Esta enorme oferta ya ha provocado que los hiperescaladores registren un comportamiento inferior al del mercado general. Ante este escenario de sobreoferta, nuestra estrategia se ha mantenido muy infraponderada en el sector tecnológico investment grade”, reconoce.
Lloyd compara este episodio con pasadas oleadas de gasto de capital masivo, como el despliegue del espectro de telecomunicaciones en EE.UU., periodo en el que los emisores también mostraron un rendimiento inferior al índice. “El gasto en infraestructura de IA no es un fenómeno pasajero. La previsión de capex de los hiperescaladores pasará de más de 800.000 millones de dólares actuales a 1,3 billones en 2028, lo que consolida un ciclo de inversión multianual en IA.
Reflejo en la cartera
Para Lloyd el enfoque multisectorial permite potenciar las ventajas de la gestión activa y optimizar la rentabilidad por unidad de volatilidad. En su estrategia, la firma mantiene un sobrepeso en activos securitizados frente a la deuda corporativa tradicional. “Aunque sus valoraciones también están estrechas, ofrecen mayor valor relativo y una menor volatilidad por unidad de diferencial. Destacan los CLOs con calificación AAA, que ofrecen rentabilidades atractivas, alrededor de 125 puntos básicos en Europa frente a los 80 pb del índice IG, con mayor calidad crediticia y menor volatilidad”, argumenta.
Además, la cartera mantiene una duración reducida de entre 3 y 5 años, con punto medio en 4 años. Según explica, “esta decisión responde tanto a los atractivos rendimientos a corto/medio plazo como a un cambio estructural post-COVID. Las correlaciones entre duración y diferenciales se han vuelto más positivas, haciendo que la duración sea menos eficaz como cobertura cuando los tipos suben”, afirma.
Dos activos que el gestor destaca y que incluye en su estrategia JH Multi-sector Income son el crédito de mercados emergentes y la deuda high yield, además de los préstamos. Sobre los mercados emergentes, considera que sus fundamentales han mejorado, mostrando “más revisiones al alza de calificación que bajas” en el crédito y con unos emisores soberanos que “muestran una mayor disciplina fiscal en comparación con los déficits de los países desarrollados”. Según su experiencia, además, “la escasa emisión de deuda vinculada a la IA en mercados emergentes favorece la dinámica de oferta y demanda”.
Por último, reconoce que, en el caso de la deuda high yield, “preferimos el mercado de préstamos europeo frente al estadounidense debido a su carácter menos cíclico, menor exposición al software y menor riesgo de disrupción por IA. Adicionalmente, las tramas de emisión en euros ofrecen un diferencial de entre 25 y 50 puntos básicos adicional respecto a sus equivalentes en dólares”.



