Cómo diversificar la cartera con sentido para buscar oportunidades fuera de EE.UU.

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diversificar la cartera
Foto cedidaDe pie, de izquierda a derecha: Carolina Badía (Funds Society), Fernando Gómez Mora (Caixabank AM), Domingo Barroso (Vanguard), Santiago Royuela (A&G), Elena Santiso (Funds Society). Sentados, de izquierda a derecha: José Cerón (Fonditel), Cecilia Prieto (Funds Society) y Álvaro Llenas (Tressis)

La diversificación es el pilar de toda cartera que se precie. Pero, en un momento en el que la bolsa estadounidense ha superado una ponderación del 70% en el MSCI World y siete valores tecnológicos siguen dictando la mayor parte del comportamiento del S&P 500, diversificar se ha vuelto más importante que nunca.  En un contexto de riesgos de concentración, riesgos geopolíticos y con el potencial de la IA como temática dominante del mercado, Vanguard reunió a principales actores de la industria durante el desayuno informativo Diversificar es clave y gratuito: oportunidades fuera de EE.UU., organizado por Funds Society. En él expresaron sus puntos de vista Domingo Barroso, Senior Executive Sales en Vanguard; Santiago Royuela, del equipo de Selección de Fondos de A&G Banca Privada; Fernando Gómez Mora, responsable de Soluciones de Impacto y fondos de banca privada de CaixaBank AM; José Cerón, director de Multiactivos en Fonditel; y Álvaro Lleras, selector de fondos y analista de Tressis

“En Vanguard tenemos tres pilares básicos de inversión: invertir con un enfoque de largo plazo, los bajos costes y la diversificación, y este año hay que poner más foco en la diversificación”, enfatizó Barroso. El experto detalló que en Vanguard han visto a lo largo de los últimos meses cómo algunos de sus clientes institucionales ya han empezado a rotar sus carteras, identificando varias tendencias clave: hacia renta variable emergente; hacia compañías de sesgo value, aunque con modelos de calidad, que pagan dividendos y, en general, buscando oportunidades complementarias a EE.UU., pero sin renunciar a temáticas candentes como la IA. 

Renta variable emergente: un poco de “picante” para la cartera

Los participantes del panel coincidieron en destacar el potencial estructural de la renta variable emergente, aunque insistieron en la necesidad de combinar convicción de largo plazo con prudencia táctica ante el contexto geopolítico y monetario. 

Álvaro Lleras, selector de fondos y analista de Tressis, explicó que la firma mantiene un sesgo favorable hacia Europa, Asia y Japón para reducir la concentración en EE.UU. y reforzar la diversificación. “La optimización cuantitativa que hemos hecho en esta cartera nos lleva a tener ese peso estructural en mercados emergentes”, señaló. A su juicio, el atractivo de los emergentes se apoya en factores como la demografía, la disciplina fiscal y monetaria y unas valoraciones más atractivas. Lleras comparó la construcción de cartera con “crear un plato”, combinando calidad europea, Japón y un poquito más de emergentes, que aportaría “un poco de picante” a la cartera.

Santiago Royuela, del equipo de Selección de Fondos de A&G Banca Privada, recordó que, tras el entusiasmo por China en 2021, la decepción posterior provocó que muchos clientes sufrieran en 2022 y 2023, reduciendo exposición. El experto admitió cierta vuelta del interés gracias a unas valoraciones que estaban “demasiado baratas” y al comportamiento reciente del mercado chino. Royuela explicó que en parte los mayores flujos hacia emergentes han obedecido a un cambio de benchmark, ya que A&G tomó la decisión de moverse del MSCI World al MSCI ACWI para rebajar peso estructural a EE.UU.

Desde CaixaBank AM, Fernando Gómez Mora, director asociado de Soluciones de Impacto y fondos de banca privada de la gestora, explicó que la entidad ha mantenido una cartera diversificada entre emergentes, value, dividendos y compañías vinculadas a CAPEX tradicional y también beneficiarias del CAPEX ligado a IA. Aunque, recientemente ha rebajado tácticamente a neutral Emergentes por Asia ante el impacto potencial del conflicto en Irán sobre la energía y otras materias primas. “Todos los inversores han identificado que el primer afectado es Asia”, afirmó.

José Cerón, director de Multiactivos en Fonditel, defendió que la renta variable emergente “ha evolucionado mucho” en gobernanza y calidad empresarial. “Por valoración y diversificación” sigue teniendo sentido mantener exposición, aunque advirtió de que un aumento de la percepción de riesgo o un repunte de los tipos largos estadounidenses podría provocar salidas hacia activos más defensivos.

Como principal riesgo para la tesis emergente, los panelistas señalaron el comportamiento del dólar y el aumento de la incertidumbre geopolítica. Lleras vinculó la salida de flujos a “la inestabilidad del dólar y la inestabilidad política”, mientras que Cerón advirtió de que una apreciación del billete verde o un repunte de los tipos del Tesoro estadounidense pondrían presión adicional sobre los mercados emergentes.

Por su parte, Domingo Barroso defendió el uso de índices y ETFs como instrumento de acceso a esta clase de activo por su diversificación y bajos costes. Explicó que uno de los ETFs más vendidos de la firma en Europa el año pasado fue el Vanguard FTSE Emerging Markets UCITS ETF, destacando que excluye Corea del Sur ya que el índice no incluye dicha economía. Además, insistió en el atractivo relativo de la valoración de la región: “Es muy importante que podamos capturar ese descuento”, y subrayó que “es el crecimiento y revisión de beneficios, otro de los fundamentos positivos de la región”.

Income más allá de etiquetas

La segunda tendencia abordada en el desayuno fue la rotación de growth a value e income. Si bien los participantes admitieron que las estrategias de dividendo están recuperando protagonismo en las carteras, insistieron en que el análisis debe ir más allá de la rentabilidad por dividendo. 

José Cerón defendió que una yield elevada “no es buena per se” y subrayó la importancia de buscar dividendos sostenibles y crecientes, apoyados en modelos de negocio de calidad. En este sentido, destacó que “los proveedores de índices han mejorado mucho su metodología”, señalando que ahora se prioriza la consistencia del dividendo a lo largo del tiempo y no solo su atractivo porcentual. 

Cerón también contextualizó el renovado interés por el income dentro de un mercado dominado durante años por la inteligencia artificial y las grandes tecnológicas. “Han sido mercados de beta más que de alfa los últimos dos años”, afirmó. Según explicó, el fuerte capex ligado a la IA está empezando a generar una mayor diferenciación entre ganadores y perdedores, obligando a reenfocar las estrategias de dividendo hacia compañías con capacidad de generar recurrencia y calidad en un entorno de mayor dispersión.

En la misma línea, Fernando Gómez Mora consideró que las estrategias de dividendo de calidad “han ganado brillo” recientemente por el cambio en el comportamiento de las grandes tecnológicas estadounidenses: si bien algunas de estas compañías antes acumulaban grandes niveles de caja, el enorme capex destinado ahora a infraestructuras y desarrollo vinculados a la IA ha alterado esa dinámica y ha devuelto atractivo relativo a las estrategias de income. Además, defendió que estas soluciones deben entenderse como herramientas polivalentes dentro de carteras multiactivo, incluso como potencial sustituto de renta fija o estrategias de inversión alternativas.

Desde Vanguard, Barroso incidió especialmente en la importancia de comprender la composición real de los índices y ETFs de dividendo. Así, explicó que uno de los ETFs globales más vendidos por Vanguard el año pasado fue el FTSE All-World High Dividend UCITS ETF que “no tiene exposición a las 7 Magníficas”, presenta un sesgo más value, menos peso en EE.UU. y una rentabilidad por dividendo del 3,1%, por lo que muchos institucionales lo utilizaron como un primer paso para diversificar su exposición a EE.UU., megacaps y tecnológicas. También explicó que la construcción del índice incorpora filtros de calidad, además de un enfoque forward looking sobre dividendos futuros. “Lo más importante es buscar el dividendo, pero con calidad y consistencia”, resumió.

Santiago Royuela recordó que el comportamiento defensivo de estas compañías puede resultar útil para determinados perfiles de cliente, aunque advirtió de que la creación de valor a largo plazo depende sobre todo del crecimiento del beneficio por acción y de la capacidad de reinversión de las empresas. Por su parte, Álvaro Lleras explicó que, aunque Tressis no trabaja estrategias income explícitas, sí incorpora ese sesgo a través de su sobreponderación en Europa y compañías de calidad, buscando reducir beta y construir carteras más resistentes a largo plazo.

Diversificar con sentido

Los participantes coincidieron en que la diversificación se ha convertido en una prioridad estratégica ante el elevado peso que han adquirido EE.UU. y las grandes compañías vinculadas a la inteligencia artificial dentro de los índices globales. Fernando Mora indicó que CaixaBank empezó a diversificar más intensamente las carteras desde finales de 2024, reduciendo exposición a EE.UU. y reforzando emergentes, Europa y Japón tanto por valoración como por control de riesgos. Además, destacó que las oportunidades ligadas al capex no se limitan a la IA estadounidense, sino que también benefician a compañías industriales europeas y japonesas vinculadas a electrificación e infraestructuras.

Gómez Mora también defendió que la sostenibilidad aporta una capa adicional de diversificación, ya que las carteras con sesgo ESG tienden a reducir peso en EE.UU. y ganar exposición a sectores y temáticas con menor peso en los índices, como utilities, renovables o envejecimiento, además de incorporar compañías de menor tamaño.

Desde A&G Banca Privada, Santiago Royuela insistió en que los inversores deben “pensar más en el mundo” y evitar pensar en donde están domiciliadas las compañías. En este sentido, destacó un dato que utiliza habitualmente con clientes: “Solo el 4 % de las empresas generan más del 90 % de los retornos de los índices a largo plazo”. A su juicio, esto demuestra que “muchas veces nos creemos muy listos, pero la realidad es que probablemente no consigamos detectar solo ese 4 % de empresas”, por lo que la diversificación no solo sirve para reducir riesgos, sino también para aumentar las probabilidades de capturar las grandes fuentes de rentabilidad a largo plazo.

José Cerón, de Fonditel, matizó que el verdadero debate no es tanto la exposición a EE.UU. como la elevada concentración en unas pocas compañías relacionadas con la IA. A su juicio, el mercado está entrando en una fase de mayor diferenciación entre ganadores y perdedores tras el fuerte ciclo de inversión en inteligencia artificial, lo que favorece la rotación hacia otras temáticas más presentes fuera de Estados Unidos, como defensa, transición energética o energía tradicional. Cerón también consideró que las estrategias ESG aportan valor precisamente porque introducen composiciones sectoriales y temáticas diferentes dentro de las carteras.

Álvaro Lleras defendió mantener exposición estructural a EE.UU. mientras los fundamentales tecnológicos sigan sosteniendo el crecimiento de beneficios: Mientras siga la fiesta (en valores tecnológicos estadounidenses), seguiremos disfrutándola», aunque insistió en complementar esa posición con otros mercados y factores para reforzar la resiliencia de las carteras a largo plazo.

A modo de conclusión, Domingo Barroso defendió que la diversificación debe hacerse “con sentido” y no de manera automática. “Es muy importante pensar qué incorporamos en una cartera, con el objetivo siempre de mejorar correlación, rentabilidad y riesgo”, concluyó. 

Los inversores se vuelcan con la IA: su uso aumenta un 46% en un año

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Los inversores minoristas adoptan cada vez más herramientas de IA para construir sus carteras. El porcentaje de quienes las utilizan ha aumentado un 46% en tan solo un año, según el informe del Pulso al Inversor Minorista de la plataforma de trading e inversión eToro, correspondiente al tercer trimestre de 2025

El estudio, que encuestó a 11.000 inversores minoristas en 13 países reveló que el 19% utiliza ahora herramientas de IA para seleccionar o modificar inversiones en sus carteras, frente al 13% del año anterior. La proporción de inversores en todo el mundo abiertos a adoptar estas tecnologías se mantiene estable en el 39%, en comparación con el 38% del año pasado. La encuesta española registra un porcentaje similar entre quienes usan la IA (19%), aunque las respuestas de los que dicen estar dispuestos a emplear esta tecnología se elevan hasta el 45%.

Esta tendencia abarca generaciones, niveles de experiencia, tamaño de cartera, países y géneros: cada vez más inversores de todos los grupos ya utilizan o están abiertos a utilizar herramientas de IA. A nivel global, entre generaciones, los millennials son ahora los más propensos a utilizar estas herramientas, con un 72%, en comparación con el 61% del año anterior, superando a la generación Z (69 % frente al 68 %). Los baby boomers, aunque todavía están por detrás con un 35%, han visto un aumento del 30% en el tercer trimestre de 2024.

Al comentar los datos, Lale Akoner, estratega de mercado global de eToro, afirmó:“Dos años y medio después de la aparición de ChatGPT, la IA ha cobrado protagonismo en muchos ámbitos de la vida, incluida la inversión. Para los inversores minoristas, esta tecnología está derribando barreras al proporcionar análisis avanzados o detectar tendencias, lo que les permite tomar decisiones más informadas y crear igualdad de condiciones. Si bien la adopción comenzó entre los inversores más jóvenes, ahora estamos observando una rápida aceptación en todos los grupos demográficos. Este cambio pone de relieve la agilidad de los inversores minoristas a la hora de adoptar nuevas herramientas que les permitan alcanzar sus objetivos a largo plazo”.

“Estamos en un punto donde la IA ya no es un accesorio curioso, sino una herramienta que democratiza el acceso al análisis avanzado. Y esto no quiere decir que sustituya al inversor. Lo relevante aquí es cómo se combina la capacidad de procesar datos de la IA con el criterio humano para dar contexto. Los que aprendan a usar la IA como apoyo real, podrán adaptarse mejor a un mercado que exige velocidad, pero también criterio”, comentó Javier Molina, analista senior de mercados para eToro.

Los inversores minoristas buscan información sobre IA

El estudio revela que la IA es el tema principal sobre el que los inversores minoristas a nivel global planean aprender más durante el próximo año (23%), seguida de los criptoactivos y la tecnología blockchain (22%), las normas fiscales (18%) y los ETF (17%). En las diferentes generaciones, aprender sobre estrategias de inversión basadas en IA fue la opción preferida entre los millennials (27%, equivalente a criptoactivos y blockchain), la generación X (24%) y los baby boomers (17%). Sin embargo, la generación Z mostró una mayor preferencia por las criptoactivos y blockchain, con un 25% que mencionó estos temas.

En este punto, la encuesta española difiere sustancialmente. El asunto que más interés de aprendizaje suscita a los minoristas españoles son los criptoactivos y tecnología blockchain (23%), y los ETF (18%). Ambos superan a la IA (16%) que rebasa en un punto porcentual a la planificación formativa sobre el mercado inmobiliario y los bonos y la renta fija, con un 15%. Justo por debajo (14%) aparece la opción académica de las normas fiscales.

Al analizar los resultados por generaciones, los cambios también son significativos. La gen-Z elige los criptoactivos y tecnología blockchain en primer lugar (con un 33%), seguido de los ETF (31%), mientras los millennials dan prioridad al tándem criptoblockchain, pero tan solo en un 23%, a escasa distancia de la IA (19%). La gen-X también se decanta por los criptoactivos y la tecnología blockchain (22%), por delante de los ETF (15%), y los boomers muestran una mayor variedad de temas para mejorar su aprendizaje: a un 16% le gustaría profundizar en el conocimiento de bonos y productos de renta fija, un 15% a la IA y las normas fiscales y un 12% a los criptoactivos y tecnología blockchain y para los ETF.

 “Los inversores minoristas saben que la IA no es solo una palabra de moda. Muchos ya han experimentado con herramientas de IA y han visto de primera mano su potencial para mejorar las estrategias de inversión. Sin embargo, la tecnología de IA aún es incipiente y presenta varios desafíos, como comprender los algoritmos, garantizar la precisión de los datos e integrar estas herramientas en sus estrategias. Estos puntos débiles son precisamente la razón por la que tantos inversores minoristas están ansiosos por profundizar sus conocimientos sobre la IA. Reconocen su potencial transformador, pero también comprenden que dominar la IA requiere aprendizaje y adaptación continuos”, subrayó Lale Akoner.

Por su parte, Javier Molina añadió: “El interés por formarse en IA es una señal de madurez. Los inversores no quieren una máquina que decida por ellos, quieren entender los algoritmos, sus sesgos y limitaciones, para decidir con más criterio. La IA democratiza las herramientas, pero obliga a elevar el nivel de educación financiera para usarlas de forma responsable”.

Inversores minoristas optimistas sobre las acciones de IA

La encuesta RIB, según sus siglas en inglés destacó que los inversores minoristas no solo están listos para adoptar herramientas de IA, sino que también mantienen un optimismo sobre el sector de la IA como inversión. La mayoría (55%) espera que el precio de las acciones relacionadas con la IA aumente en 2025, mientras que el 23% cree que se estabilizará y solo el 11% anticipa una caída. En el sondeo demoscópico español, también son mayoritarios quienes piensan que el precio de los valores relacionados con la IA se incrementará este año (59%), frente al 7% que cree que caerán y el 24% piensa que se mantendrán en niveles similares.

La IA, y la transformación digital en general, encabezan la lista de temas a largo plazo que los inversores minoristas consideran al tomar decisiones de inversión, citados por el 31%, seguidos de los criptoactivos y los pagos digitales (27%), las tecnologías limpias (26%), la robótica y la automatización (25%), el envejecimiento de la población (24%) y el crecimiento de la clase media global (22%).

En este apartado, existe bastante simetría con la encuesta española. Un 33% considera la IA y la transformación digital como tema de inversión a largo plazo; un 28% a los criptoactivos; un 24% a la robótica y la automatización; otro 22% se inclina por inversiones vinculadas a combatir el envejecimiento de la población y, en un porcentaje idéntico, a medidas dirigidas a impulsar el crecimiento de la clase media global. Finalmente, las energías limpias representan el 21%.

Lale Akoner explicó: “Los inversores minoristas ven la IA no solo como una herramienta, sino como uno de los factores de crecimiento más importantes del mercado. Con más de la mitad de las expectativas de que los precios de las acciones relacionadas con la IA suban en 2025, la confianza en que el sector seguirá ofreciendo un sólido rendimiento sigue siendo alta, ya que las empresas aprovechan la IA para impulsar la eficiencia, la innovación y la rentabilidad sigue siendo alta. Si bien la volatilidad a corto plazo siempre es posible, la trayectoria a largo plazo de la IA sigue siendo una convicción fundamental entre los inversores de todo el mundo”.

Hedge funds, arbitraje y secundarios: las estrategias flagship de UBP, AllianceBernstein y Coller Capital

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Foto cedidaDe izquierda a derecha, Mónica Arnau, Director – Senior Institutional Sales de UBP; Scott Schefrin, Portfolio Manager de AllianceBernstein y Jonathan Aiach, Director, Head of Southern Europe Private Wealth Distribution de Coller Capital.

La tercera edición del Funds Society Alternative Summit desplegó varias mesas one-to-few en las que las gestoras y asistentes tuvieron la oportunidad de intercambiar conocimientos y puntos de vista respecto a las temáticas de inversión más punteras. 

Una de ellas corrió a cargo de UBP, banco privado suizo de propiedad familiar, especialista en estrategias activamente gestionadas y diferenciadas, adaptadas a las necesidades específicas de los clientes. Ofrece soluciones en clases de activos tradicionales -UBAM Sicav- y estrategias UCITS alternativas -U Access (IRL) Sicav- “con un fuerte enfoque en la eficiencia, la personalización y el análisis propio”. En esta ocasión, Mónica Arnau, Director – Senior Institutional Sales de la firma, se centró en explicar dos hedge funds: el U Access (IRL) Campbell Absolute Return UCITS y el U Access (IRL) Brigade Credit Long/Short UCITS

Arnau explica que los hedge funds están entrando en una nueva etapa, en la que los gestores están reconsiderando este tipo de estrategias para incrementar la diversificación. Esta nueva era, que arrancaría en 2020, se caracteriza por una transición de la globalización al regionalismo en el que conviven un alza en los costes de capital y una dispersión en las rentabilidades de las inversiones.

El U Access (IRL) Campbell Absolute Return UCITS establece una asignación estratégica en una cartera diversificada, independientemente de las perspectivas del mercado. En definitiva, es una estrategia todoterreno, con enfoque sistemático y sin correlación con los bonos ni las acciones. El fondo invierte en derivados y acciones de gran liquidez y ofrece liquidez diaria y da acceso a cuatro subestrategias en un único fondo con un nivel de riesgo estable que mejora la eficiencia, hasta tal punto, que “puede ser la única posición en estrategias cuantitativas”. Asimismo, resulta un eficaz elemento de diversificación para una cartera tradicional de acciones y bonos, ya que permite reducir la volatilidad general de la cartera al tiempo que se mantienen o incluso se mejoran los rendimientos.

Por su parte, el U Access (IRL) Brigade Credit Long/Short UCITS permite al inversor acceso a un alto carry con volatilidad y caídas limitadas. Especializado en renta fija, cuenta con un equipo con amplia experiencia y sólidos conocimientos en análisis crediticio y negociación. Desde su creación, ha generado rendimientos similares a los del mercado high yield, con un tercio de su beta, una menor volatilidad y una sensibilidad limitada a los tipos de interés. Además, supone una alternativa a los productos de renta fija tradicionales, con una exposición flexible al mercado y un enfoque activo en la cobertura de la cartera con el fin de mitigar el riesgo de mercado y de default.

AllianceBernstein

La estrategia de AllianceBernstein también se centra en los alternativos líquidos: Scott Schefrin, Portfolio Manager—AB Hedge Fund Solutions, dio detalles sobre el fondo AB Systematic Merger Arbitrage. Se trata de una estrategia diversificada, basada en normas y sistemática, gestionada por un equipo directivo con amplia experiencia.

El 65% de la estrategia está posicionada en el Systematic Merger Arbitrage, que se focaliza en eventos corporativos, principalmente fusiones, con resultados definidos dentro de un plazo determinado. Su área de actuación son los mercados de Estados Unidos, Canadá y Europa Occidental. 

El restante 35% va destinado al Systematic Catalyst, que se centra en determinados eventos corporativos de las empresas cuyos efectos sobre los precios de los valores son menos predecibles, así como los plazos para su monetización. Un ejemplo de este tipo de eventos sería la asimetría de información o el calendario de anuncios corporativos. 

Ambas partes de la cartera están descorrelacionadas entre sí, y, además, presentan una baja correlación con respecto a los mercados. 

Coller Capital

Una estrategia en mercados secundarios es la propuesta estrella de Coller Capital. La firma, pionera en secundarios, presentó dos vehículos evergreen lanzados en 2024: el Coller Private Equity Secondaries (CollerEquity) y el Coller Private Credit Secondaries (CollerCredit) de la mano de Jonathan Aiach, Director, Head of Southern Europe Private Wealth Distribution de la firma, y de Claudio Caruso, Vice President, Private Wealth. En su exposición, adelantaron que estamos “en uno de los mejores momentos para invertir en el mercado de secundarios de activos privados”. Entre otros motivos, por su atractivo perfil de rentabilidad/riesgo. 

CollerEquity es una estrategia de mercado secundario de private equity cuyo objetivo es generar una revalorización del capital a largo plazo a través de una cartera muy diversificada mediante operaciones en el mercado secundario. Se centra en carteras de capital riesgo consolidadas e invierte tanto en operaciones secundarias impulsadas por limited partners (LP) como en oportunidades impulsadas por general partners (GP), con el fin de mejorar la diversificación y la flexibilidad de la cartera. Ofrece una estructura flexible: sin llamadas de capital, con cuotas mensuales y posibilidad de reembolsos trimestrales limitados y tickets de entrada mínimos más bajos que los de los fondos de private equity tradicionales.

Por su parte, el CollerCredit pretende generar rentabilidad a largo plazo con activos diversificados de crédito privado. La estrategia se centra en carteras de crédito privado consolidadas, principalmente préstamos senior garantizados y unitranche concedidos a empresas del middle market, al tiempo que mantiene la flexibilidad necesaria para invertir en estrategias de crédito complementarias cuando surgen oportunidades atractivas ajustadas al riesgo. El inversor accede a una cartera diversificada desde el primer momento, con exposición a “miles de empresas y préstamos subyacentes”. La rentabilidad comprende una combinación de plusvalías e intereses contractuales, proporcionando un rendimiento en efectivo a los inversores siempre que sea posible, con un potencial de revalorización gracias a los precios de entrada con descuento.

La industria mira con interés el boom de inversión en infraestructura en el horizonte

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FOTO (Wikipedia) Data center
Wikimedia Commons

Dentro del mundo de los activos reales, la infraestructura ha estado presentando prospectos cada vez más atractivos para los inversionistas. Y la industria de activos alternativos está tomando nota, aprovechando el viento a favor del ciclo de inversión para categorías como infraestructura digital y energía, entre otros.

De la mano de una variedad de tendencias globales en curso –incluyendo la digitalización y la electrificación–, se espera que los próximos años traigan consigo un auge en la inversión en infraestructura. La consultora PwC augura que el gasto en este tipo de proyectos se elevaría a 6,9 billones (millones de millones) de dólares en 2050, desde los 4,4 billones de dólares registrados en 2024.

“A lo largo de ese período, se proyecta que la inversión global acumulada llegue a 151 billones de dólares, a medida que los países modernizan sistemas de transporte, energía e industriales para cumplir las demandas de la IA, la electrificación y la urbanización”, indicó la firma en un reporte reciente.

Y son precisamente estas tendencias las que están dictando el ritmo del mercado, según destacan desde Macquarie, una de las principales gestoras en la clase de activos. “Las oportunidades de infraestructura están cada vez más definidas por cambios estructurales de largo plazo que por ciclos económicos de corto plazo”, indicaron.

En línea con estas expectativas, el año pasado trajo un rebote en el fundraising en la clase de activos, alcanzando los 250.000 millones de dólares y más que duplicando los 99.000 millones de dólares levantados por la industria en 2024 –la cifra más baja en seis años–, según datos de With Intelligence, una unidad de S&P Global Ratings.

Para la firma, estos datos sugieren que la confianza de los inversionistas sigue fuerte. “Los gestores de fondos han visto una demanda particularmente alta por estrategias como la transición energética y los data centers”, acotaron en su reporte.

Además, acotan que esta clase de activos está siguiendo los pasos de otros segmentos de alternativos al ampliar su base de inversionistas. Los gestores de infraestructura, indican, están buscando capital de bancas privadas “con la misma urgencia que sus pares de private equity y crédito privado”. Esta carrera por desarrollar productos que calcen con los variopintos perfiles.

La promesa dorada de la IA

Más allá del competitivo mundo del capital privado, la fiebre de la inteligencia artificial ha tenido su propio efecto en el mundo de los activos de infraestructura: el boom de los data centers.

La efervescencia que ha generado esta tecnología –descrita por muchos como una verdadera revolución industrial que afectaría a todos los aspectos de la economía moderna– ha generado una alta demanda por parte de los inversionistas por infraestructura digital, en busca de captar este auge.

“La revolución de la IA, un nivel extraordinario  de inversión en data centers, equipos, chips, infraestructura energética y otras áreas relacionadas sigue impulsando el crecimiento económico, y no vemos señales de que el motor se esté frenando”, dijo Stephen Schwarzman, CEO de Blackstone, en la llamada con inversionistas sobre los resultados del primer trimestre.

En la firma –la mayor gestora de alternativos del mundo– está apostando con fuerza por esta tendencia, realizando inversiones estratégicas en inteligencia artificial. “Creemos que Blackstone se ha convertido en el inversionista más grande del mundo en infraestructura relacionada con la IA”, indicó el ejecutivo, acotando que esto les da “un asiento de primera fila” para los avances del futuro.

Desde Macquarie acotan que, además de data centers, la digitalización está empujando la demanda por redes de fibra óptica e infraestructura de comunicaciones. Y que el desarrollo se está expandiendo por distintos mercados: “Las limitaciones de oferta en mercados establecidos están apoyando el poder de fijación de precios y promoviendo el desarrollo en nuevas regiones”.

Con todo, el camino está trazado. Las estimaciones de PwC apuntan a que la inversión anual en edificios de data centers aumentó de 113.800 millones de dólares en 2024 a 251.800 millones para 2027. Esto es un aumento de 2,2 veces en unos cuantos años. Hacia delante, en la consultora esperan que este monto alcance los 1,5 billones (millones de millones) de dólares a 2032, con una “notable escalada de corto plazo” seguida de un período de mejora de stock.

Una economía más eléctrica

De la mano de la demanda de IA y sus data centers, la energía también es un espacio que está sobre la mesa, apoyada también por la gran tendencia global de la transición energética.

“La demanda de electricidad está subiendo a un paso que no habíamos visto en décadas, impulsada por la electrificación, la reindustrialización y la infraestructura digital”, indicó Bruce Flatt, CEO de Brookfield Corporation –otro de los grande fondos de infraestructura–, en su propio call con inversionistas. Y cumplir esta demanda va a requerir “enormes cantidades de nueva capacidad de generación”, agregó, lo que crea un espacio para energía solar, eólica, nuclear y baterías.

“Si bien la digitalización, la descarbonización y la desglobalización van a seguir evolucionando, cada una está empujando una demanda de nueva infraestructura de largo plazo significativa”, acotó el ejecutivo.

En Macquarie concuerdan con el diagnóstico, asegurando que se espera que la demanda energética siga subiendo, subrayando la necesidades de soluciones energéticas confiables y de bajo costo. Para la firma, los activos de energía solar, eólica y las baterías de almacenamiento siguen tomando tracción –y ganando participación de mercado– a raíz de una caída en los costos y la demanda.

En el caso de este segmento, PwC augura que el auge de la inversión en infraestructura energética la llevará a 1,1 billones (millones de millones) de dólares en 2050. Esta es una marcada subida respecto a los 631.000 millones de dólares que la industria anotó en 2024, totalizando 25 billones de dólares en el intertanto.

“Reflejando el paso de la electrificación, para 2025, la inversión anual en almacenamiento de energía rondarán los 91.000 millones de dólares”, indicó la consultora en su informe, lo que equivale a 3,7 veces los niveles de 2024. El capital destinado a transmisión y distribución, por su parte, crecería en 2,6 veces hasta los 472.000 millones de dólares.

De lo artesanal a lo industrial: cómo la tecnología está transformando el modelo operativo de los gestores en mercados privados

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Durante décadas, los mercados privados han operado bajo un modelo casi artesanal.

Las gestoras construían sus procesos sobre hojas de cálculo, gestionaban capital calls por correo electrónico y dependían de equipos reducidos para manejar la relación con inversionistas. Este enfoque, altamente personalizado, funcionaba en un entorno de menor escala y con bases de inversores más concentradas.

Pero ese modelo ya no es sostenible.

El crecimiento de los activos bajo gestión, la diversificación de estrategias y la expansión hacia nuevos segmentos de inversores están obligando a replantear cómo operan las gestoras.

El paso de lo artesanal a lo industrial no es opcional. Es estructural.

Los motores de la industrialización

Varios factores están acelerando esta transformación.

Crecimiento y complejidad del mercado

Los mercados privados han evolucionado más allá del private equity tradicional. Hoy incluyen estrategias como:

  • Infraestructura 
  • Private credit 
  • Secundarios 
  • Continuation vehicles 

Cada una presenta perfiles de flujos de caja, requerimientos de reporting y expectativas de inversor distintos. Gestionar esta complejidad mediante procesos manuales no solo es ineficiente, sino también riesgoso.

Nuevas exigencias de los inversores

Los limited partners (LPs) demandan cada vez mayor transparencia, frecuencia de reporting y visibilidad sobre las compañías participadas.

Además, la apertura del mercado a segmentos como el mass affluent introduce nuevas expectativas en términos de experiencia de usuario, acceso a información y tiempos de respuesta.

Vehículos como los interval funds—que combinan suscripciones frecuentes con ventanas de liquidez—exigen capacidades operativas más avanzadas, incluyendo procesos de valoración más recurrentes y comunicación continua con el inversor.

Mayor presión regulatoria

Los reguladores están poniendo un foco creciente en:

  • Prácticas de valoración 
  • Divulgación de información (incluyendo ESG) 
  • Protección del inversor 

Esto implica la necesidad de contar con:

  • Trazabilidad completa de los datos 
  • Registros auditables 
  • Procesos consistentes y documentados 

Los modelos manuales dificultan cumplir con estos estándares a escala.

Presión sobre márgenes

El crecimiento del sector también trae consigo mayor competencia.

A medida que aumentan los activos, las comisiones tienden a comprimirse, lo que obliga a las gestoras a mejorar su eficiencia operativa para proteger la rentabilidad. La industrialización no solo permite escalar; también es una herramienta clave para optimizar costes.

Los pilares de un modelo operativo moderno

La transición hacia un modelo industrializado no consiste únicamente en incorporar tecnología, sino en rediseñar la arquitectura operativa.

1. Plataforma central de datos

El punto de partida es una infraestructura que consolide información a lo largo de todo el ciclo de vida de la inversión:

  • Contabilidad de fondos 
  • Registro de inversores 
  • Métricas de compañías participadas 
  • Información de cumplimiento 

Sin una fuente única de datos, la fragmentación limita cualquier intento de escalabilidad.

2. Arquitectura modular

Los procesos clave—desde onboarding hasta distribución de rendimientos—pueden estructurarse como componentes independientes, orquestados mediante APIs y microservicios.

Esto permite:

  • Actualizar funciones específicas sin rediseñar todo el sistema 
  • Integrarse con plataformas de distribución y custodios 
  • Adaptarse con mayor rapidez a nuevos requerimientos regulatorios o de mercado 

3. Automatización y analítica avanzada

El uso de tecnologías como procesamiento de lenguaje natural permite capturar información desde fuentes no estructuradas e integrarla en sistemas centralizados.

Sobre esta base, las herramientas analíticas permiten:

  • Monitorizar el desempeño del portafolio en tiempo real 
  • Comparar inversiones entre estrategias 
  • Evaluar riesgos con mayor precisión 

Combinadas con capacidades de AI, estas herramientas permiten modelar escenarios de liquidez, flujos de caja y asignación de capital.

4. Gobernanza integrada

La industrialización requiere que la gobernanza deje de ser un proceso externo y pase a estar integrada en los flujos operativos. Por ejemplo:

  • Un capital call puede activar automáticamente validaciones de cumplimiento 
  • Los sistemas registran cada modificación de datos, generando trazabilidad completa 
  • Las herramientas de RegTech permiten supervisión continua 

Esto reduce riesgos operativos y facilita el cumplimiento regulatorio.

5. El rol del factor humano

La automatización no elimina la necesidad de experiencia. Al contrario, permite que los equipos se enfoquen en actividades de mayor valor:

  • Originación de inversiones 
  • Estructuración de operaciones 
  • Gestión activa de portafolios 

Las gestoras más competitivas serán aquellas que logren combinar tecnología con criterio experto.

Beneficios y retos de la transformación

La industrialización aporta beneficios claros:

  • Mayor velocidad en procesos como capital calls y distribuciones 
  • Reporting más frecuente y consistente 
  • Mejor visibilidad para el inversor 
  • Reducción de errores operativos 

Además, permite atender a una base de inversores más amplia sin incrementar proporcionalmente la estructura de costes. Sin embargo, la transición no está exenta de desafíos.

  • Sistemas legacy profundamente arraigados 
  • Complejidad en la migración de datos 
  • Resistencia cultural dentro de las organizaciones 
  • Dependencia de múltiples proveedores tecnológicos 

La clave no está solo en adoptar tecnología, sino en implementarla de forma coherente con el modelo operativo.

Conclusión: la escala exige industrialización

A medida que los mercados privados se integran en el mainstream financiero, los modelos operativos deben evolucionar en consecuencia.

El enfoque artesanal—basado en procesos manuales y relaciones—ha sido clave en el desarrollo del sector. Pero no es compatible con el nivel de escala, complejidad y exigencia actual.

La ventaja competitiva ya no reside únicamente en la capacidad de generar retornos, sino en la capacidad de operar de forma eficiente, consistente y escalable.

En este nuevo entorno, la industrialización no es una opción. Es la condición necesaria para competir.

 

Tribuna de opinión firmada por Juan Agualimpia, Chief Marketing Officer en LYNK Markets.

Convertir ahorradores en inversionistas: el próximo gran reto de la industria latinoamericana de fondos

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Latinoamérica vive una gran paradoja financiera. Nunca antes había existido un ecosistema digital tan amplio para democratizar el acceso a productos financieros, y sin embargo, la penetración de fondos de inversión entre la población sigue siendo baja en comparación con economías desarrolladas e incluso frente a algunos mercados emergentes.

La región avanzó aceleradamente en inclusión financiera durante los últimos años gracias a la digitalización bancaria, el crecimiento fintech y la expansión de plataformas móviles. Entre 2017 y 2021, el porcentaje de latinoamericanos con acceso a una cuenta financiera pasó de 55% a 74%, aunque todavía cerca de 122 millones de personas permanecían fuera del sistema financiero formal, según datos del Banco Mundial citados por BBVA.

Paralelamente, el ecosistema fintech latinoamericano se duplicó entre 2018 y 2021 y superó las 3.000 empresas en 2024, impulsado principalmente por pagos digitales, banca móvil y crédito alternativo. Pero el acceso financiero no necesariamente se ha traducido en cultura de inversión.

El verdadero desafío para la industria regional de fondos no es únicamente atraer nuevos clientes, sino transformar estructuralmente a millones de ahorradores conservadores en inversionistas de largo plazo.

En América Latina, gran parte del ahorro continúa estacionado en instrumentos líquidos, cuentas bancarias tradicionales o activos considerados “refugio cultural”, particularmente bienes raíces y dólares. A diferencia de Estados Unidos, donde existe una profunda cultura de inversión ligada a fondos mutuos, cuentas de retiro y mercados bursátiles, en gran parte de la región el concepto de invertir sigue asociado a altos patrimonios o perfiles sofisticados.

La desconfianza histórica hacia los sistemas financieros explica parte del fenómeno. Décadas de inflación, devaluaciones y crisis bancarias dejaron una memoria colectiva orientada a privilegiar liquidez y protección patrimonial sobre construcción de portafolios diversificados.

En países como Argentina, la dolarización informal del ahorro sigue siendo una práctica extendida. En otros mercados, como México o Colombia, la inversión inmobiliaria continúa siendo vista como uno de los principales mecanismos de preservación de valor patrimonial, incluso entre segmentos medios.

El resultado es que la industria latinoamericana de fondos mantiene niveles de penetración relativamente reducidos frente al tamaño de sus economías y poblaciones. La OCDE ha señalado que, salvo excepciones como Brasil, la industria regional de fondos mutuos continúa subdesarrollada en relación con el PIB y el ingreso per cápita.

Brasil representa precisamente una excepción relevante. Su mercado de fondos logró desarrollar mayor profundidad financiera gracias a décadas de sofisticación bancaria, altas tasas de interés históricas y una amplia base de inversionistas locales. Sin embargo, incluso allí el reto de migrar ahorro de corto plazo hacia inversión patrimonial de largo plazo continúa siendo relevante.

El problema también tiene un componente previsional. Latinoamérica exhibe bajos niveles de ahorro voluntario para retiro. En buena parte de la región, los sistemas pensionarios obligatorios son insuficientes o enfrentan presión demográfica creciente, mientras que el ahorro complementario privado todavía tiene baja penetración entre la población.

Eso limita uno de los motores más importantes para el desarrollo de industrias robustas de gestión de activos: el ahorro sistemático de largo plazo.

Paradójicamente, la revolución fintech sí está creando las condiciones para modificar lentamente este patrón. La expansión de billeteras digitales, neobancos y plataformas de inversión ha reducido barreras de entrada históricas. Hoy, millones de usuarios pueden abrir cuentas, invertir montos pequeños o acceder a instrumentos financieros desde un teléfono móvil.

La transformación digital es evidente. En 2023, América Latina registró más de 262 millones de usuarios de pagos digitales y cerca de 59 millones de usuarios de banca digital, con Brasil y México liderando gran parte de esa expansión, de acuerdo con perspectivas económicas regionales de la OCDE. Además, el número de fintechs latinoamericanas pasó de 703 en 2017 a más de 3,000 en 2024.

Sin embargo, la digitalización financiera aún se encuentra en una etapa relativamente temprana respecto a productos de inversión sofisticados. Muchas plataformas digitales siguen concentradas en pagos, transferencias, consumo o crédito, más que en construcción patrimonial.

Incluso entre usuarios bancarizados digitalmente, persiste una limitada educación financiera sobre conceptos como diversificación, riesgo ajustado, interés compuesto o inversión de largo plazo.

Ahí emerge uno de los principales retos estratégicos para la industria regional de asset management: simplificar radicalmente la experiencia de inversión.

La siguiente etapa del crecimiento probablemente dependerá menos de crear productos complejos y más de diseñar soluciones intuitivas, automatizadas y accesibles para inversionistas primerizos.

Modelos como inversión fraccionada, portafolios automatizados, fondos temáticos accesibles desde aplicaciones móviles y productos híbridos entre ahorro e inversión podrían acelerar esa transición.

La oportunidad potencial es enorme. América Latina cuenta con una población relativamente joven, creciente digitalización y una expansión sostenida de clases medias urbanas en varios mercados. Además, el avance regulatorio fintech en países como Brasil, México, Chile y Colombia está comenzando a generar ecosistemas más propicios para la innovación financiera.

No obstante, la transición de ahorrador a inversionista difícilmente ocurrirá de manera automática. Requiere estabilidad macroeconómica, mayor confianza institucional, incentivos fiscales adecuados y, sobre todo, educación financiera masiva.

Porque el problema de América Latina ya no es únicamente de acceso al sistema financiero. El siguiente gran desafío es lograr que millones de personas no solo guarden dinero, sino que aprendan a invertirlo productivamente.

De los estadios a los portafolios: el Mundial 2026 moverá miles de millones en activos

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La Copa del Mundo de 2026 no sólo será el mayor evento futbolístico de la historia por número de selecciones y partidos; también se perfila como una de las plataformas de movilización de capital más grandes de la década en América del Norte.

 

Latinoamérica: de la fuga de capitales a la fuga de portafolios

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Pixabay CC0 Public Domain

Latinoamérica registró en el último cuarto del siglo XX una marcada fuga de capitales. En contraste, en el primer cuarto de este siglo, la región enfrenta una limitada capacidad de «absorción» de capitales que han llevado a un fenómeno inverso: hoy se genera liquidez y patrimonio, pero se fugan los portafolios de inversión. Mientras la economía de la zona crece a tasas promedio reales de entre 2% y 2,3% anual, las inversiones de latinoamericanos en el mercado offshore de Estados Unidos muestran una expansión mucho más acelerada, con tasas compuestas estimadas de entre 8% y 12% anual.

El problema estructural cíclico

Durante las décadas de los años setenta, ochenta y parte de los noventa, Latinoamérica convivió con un fenómeno estructural que marcó el comportamiento de inversionistas y grandes patrimonios: la fuga de capitales.

Las recurrentes crisis cambiarias, la inflación descontrolada, las devaluaciones abruptas, los episodios de inestabilidad política y los ciclos de endeudamiento llevaron a familias adineradas y empresas a trasladar su dinero fuera de la región como mecanismo de protección.

Hoy, el fenómeno ha cambiado de rostro. Aunque persisten retos políticos y fiscales en varios países, la región es significativamente más estable que hace cuatro décadas.

La inflación, salvo episodios específicos, dejó de ser un problema crónico; existen bancos centrales más autónomos, mercados financieros más sofisticados y una creciente generación de riqueza privada. Sin embargo, Latinoamérica enfrenta ahora una nueva dinámica: ya no se trata únicamente de una fuga de capitales motivada por el miedo, sino de una “fuga de portafolios” impulsada por la búsqueda de mejores oportunidades de inversión.

El problema de fondo es menos financiero y más estructural. La región enfrenta una limitada capacidad de “absorción” de capitales. Es decir, genera liquidez y patrimonio, pero no produce suficientes proyectos atractivos, escalables y rentables capaces de retener una mayor proporción de ese capital dentro de sus propias economías.

La evidencia es clara, en la brecha entre el crecimiento de la región y las carteras offshore. Ese diferencial refleja un cambio profundo en la mentalidad de los inversionistas regionales. Ya no se trata solamente de proteger patrimonio ante el riesgo local, sino de optimizar retornos en mercados que ofrecen mayor profundidad, liquidez, innovación y acceso a sectores de alto crecimiento.

El imán del mercado y las necesidades de inversión en la región

El mercado estadounidense concentra precisamente esos atributos. La profundidad de sus mercados de capitales, la sofisticación de sus vehículos de inversión y el dinamismo de sectores como tecnología, inteligencia artificial, infraestructura digital, salud o energía han convertido al ecosistema financiero de Estados Unidos en un imán para los grandes patrimonios latinoamericanos.

Además, la industria offshore dirigida a inversionistas latinoamericanos se ha profesionalizado de manera acelerada. Bancos internacionales, gestores globales de activos y plataformas de inversión han fortalecido sus equipos especializados en la región, particularmente desde centros financieros como Miami, que se ha consolidado como uno de los principales hubs patrimoniales para América Latina.

En paralelo, muchos mercados locales enfrentan limitaciones importantes. La escasez de proyectos de infraestructura financiables, mercados bursátiles con poca profundidad, menor número de emisoras relevantes y marcos regulatorios que en ocasiones dificultan la innovación financiera reducen el atractivo relativo de invertir localmente.

La infraestructura es quizá el ejemplo más evidente. Latinoamérica enfrenta enormes necesidades de inversión en transporte, energía, agua, logística y digitalización. Diversos organismos multilaterales han estimado durante años que la región requiere invertir entre 3% y 5% de su PIB anual en infraestructura para cerrar brechas de competitividad. Sin embargo, la ejecución de proyectos continúa siendo limitada por problemas regulatorios, incertidumbre política, dificultades de financiamiento y falta de continuidad institucional.

Paradójicamente, mientras existe abundante liquidez privada latinoamericana buscando rendimientos, muchos de esos recursos terminan financiando proyectos, empresas y fondos fuera de la región.

La consecuencia es relevante no solo para la industria financiera, sino para el crecimiento económico regional. Cuando los grandes patrimonios invierten crecientemente en el exterior, las economías locales pierden una parte importante de su capacidad de financiar innovación, infraestructura, expansión empresarial y desarrollo tecnológico.

Esto no significa que el capital esté abandonando completamente a Latinoamérica. De hecho, existen nichos con alto potencial de crecimiento, especialmente en sectores vinculados a digitalización financiera, energía renovable, nearshoring, centros de datos, logística y consumo. Países como México y Brasil han mostrado capacidad para atraer inversión asociada a cadenas globales de suministro y relocalización industrial.

No obstante, la competencia global por capital se ha intensificado. Los inversionistas ya no comparan únicamente oportunidades entre países vecinos, sino entre mercados globales capaces de ofrecer distintas combinaciones de crecimiento, estabilidad, liquidez y sofisticación financiera.

En ese contexto, el gran desafío para Latinoamérica no es solamente evitar la salida de capitales, sino convertirse en una región capaz de generar suficientes oportunidades de inversión competitivas para retener una mayor parte de su propia riqueza.

El reto ya no es exclusivamente macroeconómico. Es, sobre todo, un desafío de productividad, innovación, infraestructura y capacidad institucional. Porque en el nuevo ciclo financiero global, el capital no necesariamente huye del riesgo; simplemente sigue las mejores oportunidades.

EDM refuerza su área de Wealth Management con Mónica Silva como una nueva directora

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Foto cedidaMónica Silva, directora del área de Wealth Management

Con la mira puesta en robustecer su negocio de Wealth Management, que describen como estratégico para la compañía, la firma de servicios financieros EDM incorporó a Mónica Silva como directora del área. Según informaron a través de un comunicado, el nombramiento apunta a seguir fortaleciendo el negocio e impulsando el desarrollo comercial y la consolidación de  la propuesta de valor y servicios para clientes de la firma, dedicada a la gestión patrimonial y de activos.

Desde la compañía destacaron la sólida trayectoria profesional de Silva, con una amplia experiencia en liderazgo de equipos y  desarrollo de negocio. Antes de ser reclutada por EDM, la profesional trabajaba en Arcano Partners. Ahí, fue responsable de la firma en Cataluña durante cuatro años y miembro del  equipo de relación con inversores, con asistencia a los comités de inversión, comercial y  de producto.

Antes de eso, se desempeñó como directora de la oficina principal de Cataluña de Banca  Privada de Santander Private Banking durante cinco años. Fue en este grupo financiero español que inició su carrera profesional en Banco Santander en 1997, como directora de Banca Privada y,  posteriormente, como directora territorial de Banca Personal de Cataluña.

Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), la ejecutiva cuenta con un MBA en Dirección y Administración de Empresas por la UPF  Barcelona School of Management y un máster en Coaching Directivo y Liderazgo de la Universidad de Barcelona.

El nombramiento de Silva se enmarca en un proceso de transición ordenada junto con Alejandro Alba, hasta ahora director de Wealth Management de EDM. Alba, por su parte, continuará formando parte del área durante esta nueva etapa y  acompañará a la directora entrante en el traspaso de conocimiento y la coordinación con los  distintos equipos.

“La incorporación de Mónica refuerza Wealth Management como una de las áreas de  negocio estratégicas y prioritarias para EDM. Su nombramiento contribuirá de forma  muy positiva al crecimiento y evolución de este área, reforzando nuestra capacidad para seguir ofreciendo un servicio excelente, cercano y diferencial”, comentó Carlos Llamas,  consejero delegado de la firma financiera, en la nota.

Vanguard refuerza su ofensiva offshore en Miami con la incorporación de Mauricio Calmet

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Vanguard anunció la incorporación de Mauricio Calmet como Sales Executive dentro de su división U.S. Offshore, con sede en Miami, Florida. Desde esta posición, el ejecutivo estará enfocado en ampliar y fortalecer los esfuerzos de distribución de la firma en el mercado offshore estadounidense, uno de los segmentos más competidos y estratégicos para las gestoras globales de activos.

Calmet llega a la firma con experiencia en distribución de inversiones y relación con asesores financieros internacionales, wealth managers y plataformas de intermediación. Antes de unirse a Vanguard, se desempeñó en Schroders, donde trabajó desde Nueva York en el desarrollo de relaciones con gestores patrimoniales internacionales y asesores financieros independientes, particularmente en el negocio offshore de América Latina y Estados Unidos.

De acuerdo con su perfil profesional, también cuenta con licencias Series 7 y Series 63 de FINRA, además del SIE (Securities Industry Essentials), certificaciones clave para la distribución de productos financieros en Estados Unidos. Es egresado de Rutgers Business School.

La incorporación de Calmet se da en un momento en que Vanguard busca seguir expandiendo su presencia entre inversionistas internacionales y asesores offshore, aprovechando el crecimiento de la demanda por estrategias de bajo costo, ETFs y soluciones de inversión global. L

La firma, fundada en 1975 y con sede en Pennsylvania, administra billones de dólares en activos y es reconocida como una de las mayores gestoras de fondos del mundo.