Foto cedidaSandro Pierri, CEO de BNP Paribas Asset Management.
El Grupo BNP Paribas ha presentado esta semana el Plan Estratégico 2030 para su plataforma integrada de gestión de activos, que la consolida como un componente clave en la trayectoria del Grupo hacia una rentabilidad sobre el capital tangible del 13% en 2028.
Según explican, tras la exitosa adquisición de AXA IM, la gestora BNP Paribas Asset Management cuenta ahora con una presencia a gran escala en toda Europa, lo que supone un salto transformador en su crecimiento. La entidad gestiona actualmente más de 1,6 billones de euros, con cobertura de todas las clases de activos y una combinación muy diversificada de estrategias y canales de distribución. Además, según destacan desde la firma, “la plataforma de BNP Paribas Asset Management aprovecha la solidez del modelo integrado del Grupo BNP Paribas, incluidos los recursos de originación y su amplio alcance de distribución, lo que le permite ocupar una posición de liderazgo en activos alternativos, ahorro a largo plazo y una franquicia de ETF en rápida expansión”.
La entidad explica que su plan 2030 se articula en torno a cuatro pilares estratégicos de crecimiento: refuerzo del liderazgo en activos alternativos; ampliación de la gestión activa y aceleración del desarrollo de ETFs; desarrollo de las alianzas con aseguradoras e instituciones; y aceleración del crecimiento en los segmentos de gestión patrimonial y minorista.
Sus planes en cifras y objetivos
Sobre la base de estos motores de crecimiento, el plan marca una ambiciosa trayectoria financiera para el periodo comprendido entre 2025 y 2030. En concreto, se ha marcado como objetivo lograr 350.000 millones en entradas acumuladas netas de aproximadamente para 2030 y un crecimiento del volumen de activos gestionados superior al 5% anual (tasa de crecimiento anual compuesta 2025-2030) -con un efecto de mercado modelado en torno al 0%-.
Además, la gestora señala que espera un crecimiento de los ingresos en torno al 4% entre 2025 y 2030 (tasa de crecimiento anual compuesta), impulsado principalmente por el aumento del volumen de activos bajo gestión y sinergias. Por su parte, espera mantener los gastos de explotación estables entre 2025 y 2030 y mejorar el ratio de costes sobre ingresos hasta situarse por debajo del 60% en 2030. Por último, aspira a un crecimiento del resultado antes de impuestos hasta casi llegar a duplicarlo en 2030 (equivalente a una tasa de crecimiento anual compuesta de aproximadamente el 13% respecto a la base proforma de 2025) y una rentabilidad antes de impuestos sobre el capital asignado (RONE) superior al 65% en 2030 (frente al 48% en 2025)
Según la firma, estos objetivos marcados se materializarán “mediante una ejecución rigurosa y la generación de aproximadamente 150 millones de euros en sinergias de ingresos y unos 400 millones en sinergias de costes de aquí a 2029, gracias a la convergencia de plataformas, la racionalización de fondos y las eficiencias operativas de escala”. También señala que las capacidades tecnológicas y de atención al cliente de la plataforma seguirán reforzándose con la integración de herramientas de inteligencia artificial en toda la cadena de valor de la actividad de inversión y de servicio al cliente, lo que impulsará de forma sustancial la escalabilidad y el rendimiento.
La visión de los ejecutivos
En opinión de Sandro Pierri, CEO de BNP Paribas AM, la gestora inicia una nueva etapa de transformación y crecimiento impulsada por unas tendencias estructurales favorables en ahorro e inversión. “El objetivo de nuestro Plan Estratégico 2030 es reforzar nuestra posición como una de las plataformas de inversión más potentes de Europa. Gracias a la combinación de calidad y escala en los mercados públicos y privados, así como a la solidez del ecosistema del Grupo BNP Paribas, nos encontramos en una posición única para conectar a ahorradores e inversores con todas las oportunidades que ofrece la economía real. Nuestra misión es clara: ofrecer resultados sólidos y sostenibles a nuestros clientes, contribuyendo al mismo tiempo a financiar las transiciones económicas que están dando forma al futuro”.
Por su parte, Renaud Dumora, director adjunto de operaciones, y director de la división de Servicios de Inversión y Protección, añade: “La división de Servicios de Inversión y Protección (IPS por sus siglas en inglés) es un ecosistema integrado de servicios que está especialmente bien posicionado para satisfacer las crecientes y cambiantes necesidades de particulares, empresas e instituciones en Europa y otros mercados. En este contexto, la nueva dimensión de nuestra actividad de gestión de activos ofrecerá un fuerte impulso a la división de IPS y a todo el Grupo BNP Paribas. Su escala, la diversidad de sus competencias y la integración en nuestro modelo One Bank resultarán decisivos para canalizar capital a largo plazo hacia la economía real, ayudando al mismo tiempo a los clientes a adaptarse a los cambios económicos, sociales y tecnológicos. Ante nuestro nuevo plan estratégico, estamos en una posición idónea para abrir nuevas vías de crecimiento”.
El mercado de renta residencial, una de las áreas de interés para el mundo de la inversión inmobiliaria, sigue consolidándose en Chile, con la Región Metropolitana como epicentro. Y es que el inventario de activos multifamily ya bordea los 49.000 departamentos y sigue aumentando su nivel de ocupación, según cifras de la consultora especializada CBRE.
Al cierre del segundo semestre de 2025, señalaron a través de un comunicado, el inventario total alcanzó 48.911 unidades, distribuidos en 208 edificios en operación.
Durante la última mitad del año, se incorporaron 12 nuevos proyectos, sumando 2.767 unidades adicionales al mercado. Con ello, 2025 cerró con 27 nuevos edificios, consolidando el crecimiento sostenido de este formato de arriendo institucional.
En línea con este dinamismo, acotaron desde la consultora, la absorción del mercado se ubicó un 13% por sobre el promedio de los últimos cinco años, reflejando una demanda que ha sido capaz de ir incorporando esta nueva oferta. En esa línea, la tasa de ocupación en proyectos estabilizados alcanzó el 94,3% al término del año, lo que representa un crecimiento de 2,45% respecto al año anterior.
“Estas cifras demuestran un mercado en crecimiento y cada vez más consolidado, en el que miles de personas han encontrado un modelo de vivienda que se ajustan más a sus necesidades que el arriendo tradicional. la comodidad que las personas han encontrado en este modelo explica, en parte, su auge”, explicó la Senior Research Manager de CBRE, Ingrid Hartmann.
Santiago Centro lidera la oferta
La Región Metropolitana, donde se ubica el Gran Santiago, concentra el grueso de la actividad. Dentro de esta zona, Santiago Centro mantiene el liderazgo en la oferta de multifamily en el país andino, concentrando el 30,5% del total de departamentos de la región, con 60 edificios en operación.
Le sigue el sector de Centro Poniente, que abarca las comunas de Estación Central y Quinta Normal, con un 16% de participación y 7.859 departamentos cada uno. Por su parte, el submercado Oriente ha mantenido un crecimiento sostenido al incorporar 10 edificios en el último año, alcanzando las 7.673 unidades, donde Ñuñoa destaca como el principal polo de desarrollo de esta zona al concentrar el 53% de su stock.
El período también estuvo marcado por la expansión territorial hacia una nueva comuna. En ese contexto, Renca debutó en el mercado multifamily con su primer proyecto de 162 unidades, ubicado en el submercado Centro Norte.
Evolución de precios y proyecciones
En el análisis de rentas, el precio promedio ponderado de la Región Metropolitana cerró en 0,274 UF por metro cuadrado, lo que representa un ligero ajuste semestral a la baja del 2,3%, pero un incremento anual consolidado del 1,2%.
“En varias zonas, este formato no solo destaca por las características de los edificios y los servicios que ofrecen, sino que también ha logrado competir en precio frente a otras alternativas de arriendo. Eso explica su éxito en sectores céntricos y abre oportunidades para su expansión hacia otras comunas”, añadió Hartmann en la nota.
En tanto, las proyecciones para el corto y mediano plazo indican que la oferta continuará expandiéndose bajo un pipeline controlado, con 21 proyectos actualmente en etapa de construcción que aportarán más de 6.000 nuevas unidades entre 2026 y 2027.
Se estima que el 87% de estos desarrollos concluirá sus obras durante el próximo año, con una concentración importante de la actividad en la Zona Oriente, que agrupa el 38% de las unidades en desarrollo. Además, CBRE mantiene en seguimiento al menos 30 proyectos adicionales que aún no han iniciado obras, los cuales, de materializarse, podrían integrar aproximadamente 9.000 unidades adicionales al inventario futuro de la Región Metropolitana.
Corea del Sur vive un momento paradójico. Tras un fuerte rally en 2025 y un sólido inicio de 2026, su mercado bursátil puede parecer adecuadamente valorado a simple vista. Sin embargo, bajo la superficie persiste un debate estructural que trasciende los titulares sobre inteligencia artificial o geopolítica. La cuestión de fondo no es si Corea participa en el ciclo global de crecimiento, sino si logrará cerrar de forma sostenida el llamado “Korea Discount”.
Dos motores tangibles han impulsado el renovado interés inversor en la nación coreana. Por un lado, la posición central del país en la cadena de suministro de memoria vinculada a la inteligencia artificial, especialmente en tecnologías de alto ancho de banda. Por otro, el creciente peso económico del ciclo de exportaciones de defensa. Ambos factores refuerzan la relevancia estratégica de Corea en el actual entorno global.
Pero la verdadera prueba para una revalorización duradera no reside únicamente en el ciclo tecnológico ni en la demanda externa. El núcleo del debate está en el gobierno corporativo, la asignación eficiente de capital y la capacidad de las reformas para abordar las raíces estructurales del descuento histórico del mercado coreano.
Agenda de reformas
La agenda de reformas orientadas al accionista apunta en la dirección adecuada. Medidas como la cancelación obligatoria de acciones en autocartera o cambios en la fiscalidad de los dividendos buscan mejorar la eficiencia del capital y reforzar la disciplina corporativa. Sin embargo, los mercados no revalorizan por intenciones, sino con hechos.
El principal riesgo es el calendario y la credibilidad. Las empresas rara vez modifican de forma estructural sus políticas de capital sobre la base de propuestas preliminares. Hasta que las reformas no estén legisladas y cuenten con fechas de aplicación claras, es poco probable que se produzca un cambio sistémico en la política de dividendos o en los programas de recompra.
Algunos avances ya son visibles. Varias grandes compañías han comenzado a cancelar acciones en autocartera, anticipándose a un marco más exigente. Este comportamiento sugiere que la dirección de las reformas está siendo interiorizada. No obstante, la resistencia de determinados grupos empresariales a cambios más profundos en la legislación mercantil recuerda que la senda reformista no es lineal.
Para que el descuento estructural desaparezca de forma permanente, la política debe traducirse en comportamientos corporativos recurrentes: mayores dividendos, planes plurianuales de recompra, cancelaciones sistemáticas de acciones y estándares de gobierno que reduzcan la prima de riesgo aplicada por los inversores.
El “Korea Discount”
El estrechamiento del “Korea Discount” es evidente, pero no definitivo. La transición hacia una revalorización estructural requiere una secuencia de condiciones sostenidas en el tiempo. En primer lugar, los beneficios deben seguir cumpliendo. La exposición de Corea al ciclo global de inversión en capital vinculado a la inteligencia artificial, especialmente en memoria avanzada, refuerza el argumento fundamental. El aumento no lineal del contenido de memoria en sistemas de IA genera una dinámica estructural que puede sostener los beneficios del sector.
En segundo lugar, la asignación de capital debe convertirse en sistemática y no episódica. El exceso de caja no puede tratarse como una red de seguridad permanente. Los inversores observan con atención la adopción de objetivos explícitos de payout y la estandarización de políticas de recompra y cancelación.
En tercer lugar, deben reforzarse las protecciones a los accionistas minoritarios y mejorar la infraestructura de mercado. La complejidad de los grandes conglomerados, la opacidad en determinadas operaciones vinculadas y la percepción de trato desigual han sido factores históricos del descuento. Sin avances claros en este ámbito, la prima de riesgo difícilmente desaparecerá.
Entorno político
Finalmente, la estabilidad política es tan relevante como la ambición reformista. Los inversores internacionales necesitan confiar en que los cambios sobrevivirán a los ciclos políticos. Si las reformas se perciben como coyunturales, el impulso se diluirá. Si se consolidan, la compresión de la prima de riesgo puede sostener múltiplos más elevados.
La evolución del won frente al dólar ha influido en las rentabilidades, especialmente para inversores de fuera del país. Sin embargo, la debilidad de la divisa no constituye necesariamente un argumento estructural en contra del mercado coreano. En este ciclo, un won más débil ha actuado simultáneamente como apoyo a la competitividad exportadora y como factor de volatilidad para el inversor extranjero. Si los diferenciales de tipos en Estados Unidos se reducen y la política interna contribuye a estabilizar la divisa, este elemento podría perder peso como obstáculo estructural.
Además, la dinámica de flujos no depende exclusivamente del capital extranjero. La asignación de los inversores institucionales domésticos y el comportamiento del inversor minorista también pueden desempeñar un papel relevante en la demanda marginal de renta variable coreana. En última instancia, el motor decisivo continúa siendo el cumplimiento de beneficios en los sectores clave, especialmente en semiconductores, donde unos fundamentales sólidos pueden compensar episodios de ruido cambiario o geopolítico.
Elementos clave
Corea del Sur se encuentra en una fase intermedia. El mercado ya reconoce tres elementos clave: un motor de beneficios vinculado a la inteligencia artificial con relevancia global, un ciclo de exportaciones de defensa con escala real y una narrativa de gobierno corporativo que ha comenzado a traducirse en pasos concretos.
La cuestión ahora es la consistencia en el tiempo. Si las reformas se institucionalizan y las empresas adoptan marcos claros y recurrentes de retorno al accionista a lo largo de 2026 y más allá, Corea podrá consolidar su transición hacia una revalorización estructural. Si, por el contrario, las reformas quedan en catalizadores coyunturales asociados a titulares políticos, el riesgo es que el impulso actual se diluya. Por el momento, las señales son alentadoras. Pero el mercado no premiará a Corea por lo que promete ser, sino por lo que demuestre ser de forma sostenida.
Tribuna elaborada por Marcus Weyerer, director de estrategia de inversión en ETFs para EMEA de Franklin Templeton ETFs.
Bank Lombard Odier & Co Ltd ha ampliado la oferta de su plataforma de fondos de arquitectura abierta PrivilEdge con el lanzamiento de PrivilEdge – Polar Capital Global Healthcare. Según explican, el vehículo está gestionado de forma activa, buscando capturar el crecimiento y la innovación del sector sanitario.
En concreto, el fondo adoptará una asignación dinámica entre líderes consolidados de gran capitalización en el sector salud y empresas biotecnológicas de vanguardia, con el objetivo de ofrecer rendimientos superiores con menor volatilidad que el índice MSCI World Healthcare.
Basándose en una asignación diferenciada dentro de los distintos subsectores sanitarios, el fondo combina un enfoque de alta convicción hacia las grandes capitalizaciones del sector con una estrategia diversificada en el universo biotecnológico. Según destacan, esto permite a los gestores construir una cartera diversificada y de alta convicción compuesta por entre 75 y 90 valores, abarcando todo el universo de inversión de compañías globales del sector salud y biotecnología. “La selección de valores se fundamenta en un enfoque basado en research, centrado en oportunidades asimétricas dentro del sector, respaldado por perspectivas globales y un exhaustivo análisis fundamental bottom-up, con el fin de generar alfa y priorizar los rendimientos ajustados por riesgo”, añaden.
“Creamos PrivilEdge para ofrecer a nuestros clientes un acceso cuidadosamente seleccionado a algunas de las mejores ideas de inversión externas del mercado. La plataforma sigue evolucionando, reforzando nuestra capacidad de ofrecer a los inversores fuentes de rentabilidad diversificadas. Este nuevo fondo del sector sanitario brinda a los clientes una opción para invertir en una asignación diferenciada y dinámica dentro del sector”, ha comentado Maxime Perrin, Head of Open Architecture en Lombard Odier.
Por su parte, Gareth Powell, gestor principal del PrivilEdge – Polar Capital Global Healthcare Fund, ha añadido: “El sector sanitario sigue siendo una de las áreas de crecimiento estructural más atractivas a nivel mundial, impulsado por la innovación, las tendencias demográficas y una demanda sostenida de mejores resultados. Con esta estrategia, combinamos nuestro enfoque de alta convicción hacia los líderes consolidados del sector con nuestra profunda experiencia en biotecnología para identificar oportunidades en todo el espectro de capitalización del mercado. Estamos encantados de asociarnos con Lombard Odier para poner nuestras capacidades especializadas en el sector salud a disposición de los clientes de la plataforma PrivilEdge”.
Los gestores dedicados del fondo suman 150 años de experiencia en el sector sanitario y utilizan esta profunda especialización para identificar los mejores activos en subsectores clave. Con el apoyo de más de 50 profesionales de la inversión, el equipo opera siguiendo un modelo boutique que combina equipos de inversión especializados e independientes con una plataforma operativa de alta calidad. Por ahora, el fondo está registrado para su distribución en Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Países Bajos, España, Suiza y el Reino Unido.
Con los datos de diciembre de 2025 sobre la mesa, la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por sus siglas en inglés) considera que fue un año récord para los vehículos UCITS, que alcanzaron ventas netas por valor de 828.000 millones de euros. Según explica, fue un ejercicio increíblemente sólido para los fondos domiciliados en la UE, con importantes flujos de inversión hacia ETFs de renta variable, UCITS de renta fija y fondos del mercado monetario (MMFs).
“Con más de 800.000 millones de euros en ventas netas, 2025 se convirtió en un año récord para los UCITS. Los flujos netos fueron sólidos en todas las principales categorías, con los fondos de renta fija y renta variable representando la mayor parte. La afluencia hacia los ETFs no mostró signos de desaceleración, registrando su tercer año consecutivo de ventas netas históricas. Al mismo tiempo, los fuertes flujos hacia los fondos del mercado monetario indican que algunos inversores adoptaron una postura más cautelosa durante un año de incertidumbre geopolítica y volatilidad de divisas”, destaca Thomas Tilley, economista senior de Efama.
Según añade Tanguy van de Werve, director general de Efama, los fuertes flujos hacia los UCITS en 2025 demuestran el éxito continuado y la resiliencia del marco regulatorio UCITS. «La confianza de los inversores en los UCITS pone de relieve la eficacia de su sólida gobernanza, gestión de riesgos y estándares de protección del inversor. Estos resultados subrayan la importancia de preservar la estabilidad del marco y evitar cambios regulatorios innecesarios que podrían alterar un ecosistema que claramente funciona tanto para inversores como para los mercados”, destaca.
En opinión de Hailin Yang, analista senior de datos de Efama, «las ventas netas de UCITS a largo plazo se mantuvieron fuertes en diciembre de 2025, ya que los mercados financieros cerraron el año en niveles altos en términos generales”.
Balance de 2025
A la hora de revisar las cifras y hacer balance de 2025, desde Efama destacan un primer dato: los UCITS y AIF registraron flujos netos de 873.000 millones de euros en 2025, frente a 685.000 millones de euros en 2024. Los activos netos de los fondos de inversión europeos crecieron un 7,4%, superando por primera vez el umbral de los 25 billones de euros. Además, las ventas netas de UCITS alcanzaron un nuevo récord en 2025, con flujos netos de 828.000 millones de euros, superiores a los 630.000 millones de euros de 2024 y superando el máximo previo de 2021 (813.000 millones de euros).
En concreto, los UCITS de renta variable registraron fuertes ventas netas, ya que los mercados bursátiles ofrecieron sólidos rendimientos a pesar de algunas turbulencias arancelarias. Tras ventas netas de 147.000 millones de euros en 2024, las ventas netas aumentaron hasta 247.000 millones de euros en 2025. «Los inversores continuaron prefiriendo los ETFs al invertir en fondos de renta variable. Los ETFs de renta variable atrajeron un récord de 261.000 millones de euros en nueva inversión neta, mientras que los fondos de renta variable no ETF registraron salidas netas de 14.000 millones de euros», reconocen desde Efama.
Respecto a los UCITS de renta fija, estos continuaron siendo la categoría más vendida. Según explican desde Efama, «los principales bancos centrales siguieron recortando tipos de interés en 2025, lo que resultó en flujos netos de 304.000 millones de euros hacia UCITS de renta fija, superiores a los 275.000 millones de 2024, pero aún por debajo de los 313.000 millones de 2017. A diferencia de los UCITS de renta variable, los UCITS de renta fija no ETF representaron la mayor parte de los flujos, con 239.000 millones de euros, mientras que los ETFs de renta fija registraron ventas netas de 64.000 millones de euros».
En el caso de los UCITS multiactivos volvieron a terreno positivo tras dos años de salidas netas. Los flujos netos sumaron 79.000 millones de euros en 2025, un cambio radical frente a los 40.000 millones de euros de salidas netas en 2024. Este repunte refleja un renovado interés por los UCITS multiactivos entre ciertos inversores que buscan diversificar sus carteras y mitigar los riesgos de invertir en una sola clase de activo. Por último, los fondos del mercado monetario (MMFs) registraron fuertes flujos netos gracias a su papel como alternativa de liquidez. «Las excepcionales entradas de 226.000 millones de euros en 2024 se debieron en gran parte a una curva de tipos invertida. A pesar de que las curvas de rendimiento se normalizaron a finales de 2024, los sólidos flujos netos hacia MMFs, de 143.000 millones de euros, continuaron en 2025, impulsados principalmente por inversores que utilizaron estos fondos como ‘refugio’ de liquidez mientras mantenían una estrategia de espera ante la incertidumbre geopolítica», reconocen.
Para Efama un dato relevante es que estamos ante el tercer año consecutivo de récord para los ETFs en 2025. Las ventas netas de UCITS ETF alcanzaron 347.000 millones de euros, superando ampliamente el récord de 2024 de 269.000 millones. Los ETFs siguen siendo el vehículo de inversión preferido para los inversores que buscan exposición a los mercados bursátiles globales y regionales. En cambio, los flujos hacia los AIFs se mantuvieron moderados. «Las ventas netas alcanzaron 45.000 millones de euros, por debajo de los 55.000 millones de 2024. Los AIF presentan un patrón de ventas distinto al de los UCITS, ya que su base de inversores es principalmente institucional. Los AIF multiactivos lideraron las ventas netas con 53.000 millones de euros, seguidos de otros AIF con 30.000 millones. En contraste, los AIF de renta variable registraron salidas netas de 44.000 millones, en gran parte debido a la continua transición de fondos de pensiones holandeses desde estructuras AIF hacia mandatos segregados», comentan desde Efama.
Foto cedidaUn momento del Kick-Off de BECON IM en Montevideo el pasado 17 de marzo
El Kick-Off de BECON IM 2026 en Montevideo tuvo algo de conversación en curso. El evento fue una fecha señalada del calendario, pero sobre la marcha de un mundo convulsionado, donde, ante todo, se desplegó el menú de opciones para los inversores. Lo más notable fue que la firma y sus socios abordaron de frente la crisis de los activos alternativos en Estados Unidos, que se superpone actualmente con la de Oriente Medio.
El problema de los “headlines”
BECON Investment Management empezó a traer y comercializar en el Cono Sur estrategias de activos alternativos en 2021 y, en este sentido, tiene una clara ventaja. Quizá por eso, con sus socios de BARINGS, pasaron buena parte del evento hablando de crédito privado corporativo sin temor a asustar a los inversores.
Joseph Mazzoli, CFA, (Head of Investor Relations & Client Development, Barings BDC) y Bob Shettle, CFA (Managing Director, North America Private Credit), salieron al cruce del ambiente de crisis en el sector y reafirmaron que la protección estructural del mercado de activos privados sigue siendo mayor que la del mercado público.
“Todo es por culpa de la prensa”, fue la frase más repetida: “El “headline” es muy diferente del “trend line”, aseguraron. Los inversores deben medir los resultados comparados con el mercado público y frente a los competidores. Los expertos lanzaron una pregunta a los presentes: “¿Su crédito privado es realmente privado?”
Y de ahí se pasó al tema de la liquidez y a los titulares, que, en el fondo, son un reflejo del marketing de una parte de la industria financiera, que viene jugando con la física y, concretamente, con el estado agregado de la materia (sólida, líquida, gaseosa y plasmática). Los activos alternativos implican pensar en el largo plazo, despegarse del terminal de Bloomberg, sacrificar liquidez.
Mazzoli y Shettle se apoyaron en los buenos resultados de su estrategia y se ciñeron a su modelo de inversión. Las tasas de incumplimiento y pérdida en préstamos privados son muy bajas, con default anualizado del 0,15% en Norteamérica. En términos de gestión de liquidez y estructura de costos, la estrategia de BARINGS cuenta con múltiples mecanismos de liquidez: efectivo, influjos de nuevos inversores, amortizaciones, líneas de crédito y activos líquidos. La rotación orgánica del portafolio es del 20% anual, con un límite de redención trimestral del 5%
La oferta de Neuberger Berman y su visión para la renta fija
Larga vida al fact sheet de papel. Por favor, que pase la moda del QR. Gracias a un material tan básico, los asistentes al Kick Off de BECON pudieron echar un vistazo a la oferta de Neuberger Berman: Investment Grade, High Yield, Equity Global, Equity Americano, Private Equity y el Alternativo NB Commodities.
En su presentación, Ryan Schultz, CFA, Client Portfolio Associate, prefirió ir a los datos técnicos del mercado, sin grandes pretensiones de anticipar el curso que van a tomar los acontecimientos geopolíticos.
Las perspectivas macroeconómicas de la gestora para Estados Unidos en 2026 indican un crecimiento moderado del PIB, con una tasa proyectada del 2,46%. Se espera una disminución en la inflación, estabilizándose en torno al 2,5% anual. Además, los mercados laborales muestran señales de suavización, lo que podría llevar a una postura más acomodaticia por parte de la Reserva Federal.
En cuanto a las tasas de interés, se prevé que el banco central ajuste su política hacia una posición neutral, con una probabilidad del 40% de realizar un recorte de tasas, mientras que un escenario de recesión tiene una probabilidad del 20%, lo que implicaría recortes más agresivos.
En el mercado de crédito, Neuberger Berman observa un impacto más matizado de la inteligencia artificial, especialmente en el segmento HY.
José Noguerol, Managing Director de BECON, aprovechó el encuentro para anunciar nuevos lanzamientos que se vendrán en 2026, uno de los cuales ya es una realidad desde enero que es el NB Short Duration Income (investment grade), ya disponible en Allfunds y Pershing.
Actualmente BECON Investment Management distribuye estrategias de New Capital, BARINGS y Neuberger Berman. Su más reciente asociación fue en 2025 con la firma Carlyle.
En momentos de fuerte ruido en los mercados como el actual, la consistencia manda. Es la premisa que guía a René Nicolodi, director de Renta Variable en Zürcher Kantonalbank, gestora de los fondos de Swisscanto, que ha estado recientemente de visita en España para ofrecer una actualización de la visión de la firma.
Nicolodi insiste en la necesidad de ser selectivos y analizar con detalle cuáles son las fuentes de ingresos y financiación de las compañías, dando prioridad a los negocios que muestran mayor calidad —entendida como la capacidad de mantener un retorno sobre la inversión en capital por encima del coste de capital de forma sostenida— para navegar un entorno tan complejo como el actual.
El proceso de inversión de Swisscanto en renta variable global se centra en captar oportunidades de crecimiento estructural a través de cinco grandes temáticas: agua, clima y descarbonización, digitalización, economía circular y longevidad saludable. Se pone especial énfasis en la integración de la calidad mediante la evaluación de métricas financieras, pero también analizando aspectos fundamentales como las barreras de entrada, la calidad de los equipos directivos y los riesgos asociados a la gobernanza.
El proceso de inversión está respaldado por un equipo central de gestión, 100% basado en Suiza, que trabaja en estrecha colaboración con una red de analistas in-house buy side y especialistas sectoriales y regionales. En total, cerca de 25 profesionales participan en el análisis de las oportunidades de inversión, con un enfoque altamente integrado entre analistas y gestores y enfocado en una fuerte disciplina en el proceso de inversión, con una visión coherente en el largo plazo.
“Nuestro proceso de inversión combina fuentes de crecimiento estructural con alta calidad en la cartera. Y eso no lo vamos a cambiar independientemente del entorno de mercado”, resume Nicolodi.
¿Se va a mantener este año el modo risk on/risk off en los mercados? ¿Cómo está obligando a gestionar este entorno?
Hemos visto que índices de volatilidad como el VIX ya empezaban a subir desde comienzos de año. Conel ataque a Irán, estamos viviendo un fuerte repunte de los riesgos geopolíticos impulsando los precios de las acciones vinculados a los acontecimientos en Oriente Medio. Pero también es interesante observar que que el mercado diferencia la exposición y que las caídas han sido, por ahora, limitadas para la mayoría de los índices.
En realidad, el riesgo geopolítico ha aumentado notablemente desde la guerra de Ucrania. Con la llegada del nuevo gobierno estadounidense en noviembre de 2024, ese elemento de incertidumbre se ha vuelto todavía más relevante que en los cinco o diez años anteriores.
En nuestras carteras hemos realizado pequeños ajustes tácticos para añadir mayor defensividad, pero por el momento no vemos necesidad de introducir grandes cambios desde un punto de vista estructural. Cuando el mercado atraviesa episodios de volatilidad elevada, reaccionar demasiado rápido no suele ser una buena estrategia, tanto para inversores institucionales como privados. Por último, estar invertido en el mercado puede ser más importante que acertar con el momento de entrada.
Además, en un entorno de volatilidad elevada los inversores tienden a dar más importancia a la calidad de los negocios. Aunque el conflicto en Oriente Medio pueda resolverse en el corto plazo, el impacto psicológico que genera suele reforzar la búsqueda de compañías con un sesgo de más calidad.
¿Quién se va a ver más afectado por el conflicto con Irán?
El principal riesgo es la duración y el aumento de los precios de la energía. Por tanto, la cuestión clave está en cuánto tiempo pueda prolongarse un bloqueo en el estrecho de Ormuz. Por esa vía transita entre el 20 % y el 25 % del petróleo mundial, así como una proporción similar del gas natural, que se dirige principalmente hacia Asia y Europa.
En Europa, además, las reservas de gas no se encuentran en niveles especialmente elevados en esta época del año, por lo que algunos países disponen de un margen relativamente limitado para recomponer sus reservas.
En Estados Unidos el impacto directo es más reducido. El país con los años se ha convertido en un exportador neto de petróleo, lo que limita el efecto negativo de un aumento del precio del crudo. Además, la influencia de la OPEP ya no es la misma que en los años 60-80.
Sin embargo, si el conflicto se prolonga, el aumento del precio de la energía acabaría trasladándose a la inflación en Estados Unidos, Europa y también en los Mercados Emergentes. Eso podría terminar afectando al crecimiento económico, que es lo que los mercados están intentando evaluar en este momento.
¿Qué es diferente en esta ocasión respecto a otros episodios geopolíticos relacionados con el petróleo?
Los inversores tienden a refugiarse en activos considerados seguros, como el dólar, el franco suizo o el oro. Ese comportamiento es similar al que hemos visto en otras crisis.
Si analizamos los episodios de shocks petroleros desde 1950, observamos que de media tanto el precio del petróleo como los mercados bursátiles tienden a normalizarse entre cuatro y cinco meses después del shock inicial. Nuestro escenario base es que este episodio también termine normalizándose en ese horizonte, ya que la mayoría de las partes implicadas tienen interés en que la duración del conflicto sea corta
Sin embargo, hay un elemento que diferencia la situación actual. El factor distinto es el nivel de valoración del mercado. En anteriores crisis energéticas, el PER medio se situaba alrededor de 14,4 veces. En esta ocasión, el S&P 500 entró en la crisis con valoraciones cercanas a 25,5 veces beneficios. Ese punto de partida más exigente puede amplificar la volatilidad si el conflicto se prolonga.
¿Podrían interpretarse nuevas caídas como una corrección saludable?
Nuestro escenario central es que la crisis se resolverá en semanas más que en meses. Si ese es el caso, las correcciones podrían interpretarse como un ajuste relativamente saludable.
El entorno macroeconómico de momento sigue siendo razonablemente sólido: el crecimiento se mantiene, la inflación está relativamente controlada y en Estados Unidos es más probable que los tipos de interés bajen que que suban. Además, las ganancias empresariales siguen mostrando solidez, Europa está experimentando cierta recuperación y el contexto para los mercados emergentes es especialmente favorable.
A eso se suma que el posicionamiento de los inversores no es eufórico y que todavía hay liquidez en el sistema. ¿Qué factor podría alterar de forma significativa ese escenario?
Un cambio claro sería la presencia de tropas estadounidenses en Irán. Eso modificaría completamente el panorama y elevaría el riesgo de un conflicto prolongado similar a los que se produjeron en Irak o Afganistán.
En ese caso, podríamos ver una corrección mucho más fuerte de la prima de riesgo de la renta variable, ya que la duración, así como el riesgo de escalada, aumentarían de forma sustancial
Antes de la escalada en Oriente Medio, el movimiento más destacado del mercado había sido la corrección del sector del software. ¿Están los inversores siendo más selectivos en torno a la inteligencia artificial?
Sí. Los inversores están empezando a hacerse más preguntas: ¿dónde y cuándo se va a producir realmente la monetización de las inversiones en IA? ¿qué sectores presentan un mayor riesgo de disrupción? Ese proceso de diferenciación comenzó hace unos meses y está provocando una mayor dispersión dentro del sector tecnológico y a lo largo de la cadena de valor de la IA
¿Cómo se está posicionando Swisscanto respecto a la IA?
Nuestra exposición a la IA está principalmente vinculada a la temática estructural de la electrificación. El uso de IA implica una demanda de electricidad muy superior a la de los procesos digitales tradicionales, lo que está impulsando inversiones masivas en generación energética e infraestructuras. Por eso adoptamos un enfoque que podríamos describir como de “pico y pala”: nos centramos en las empresas que forman parte del ecosistema necesario para generar y distribuir esa electricidad de forma eficiente, desde infraestructuras energéticas hasta equipamiento industrial.
También invertimos en compañías tecnológicas donde observamos ventajas competitivas claras. Un ejemplo son los semiconductores, donde vemos una demanda estructural sólida y un riesgo de disrupción menor que en segmentos como el software.
Al mismo tiempo, estamos monitorizando la evolución del capex de los hiperescaladores en el sector tecnológico. Creemos que es probable que siga creciendo, aunque a un ritmo más moderado que en los últimos años. Además y se requiere un mayor nivel de cautela, ya que las compañías están empezando a recurrir a fuentes de financiación complementarias, como emisiones de deuda, y dependen en menor medida de sus flujos de caja libres.
Por regiones, ¿dónde están más positivos?
Nos mantenemos positivos con los mercados emergentes; el crecimiento de los beneficios empresariales ha sido muy fuerte en los últimos meses y supera al de las economías desarrolladas tanto en términos relativos como históricos.
Existen varios factores que están apoyando a estos mercados: la debilidad del dólar, que suele ser favorable para las economías emergentes; un mayor control de la inflación en muchas de estas regiones, lo que da más margen a las políticas monetarias; el crecimiento de los beneficios corporativos, y una evolución regulatoria que en muchos países está siendo cada vez más favorable para los accionistas. Todo ello crea un entorno bastante constructivo para la renta variable emergente.
¿Han hecho cambios sustanciales en la cartera en lo que va de año?
En conjunto, el posicionamiento de la cartera sigue alineado con nuestras grandes temáticas de inversión y con el objetivo de capturar crecimiento estructural manteniendo un alto nivel de calidad en las compañías.
Seguimos sobreponderados en industriales, tecnología de la información —especialmente en semiconductores— y en el sector salud, y mantenemos una posición moderadamente positiva en utilities.
La exposición a industriales está muy vinculada a la temática de la electrificación y la de semiconductores, con la IA.
En utilities, la tesis está relacionada con el crecimiento de las infraestructuras energéticas vinculadas a la transición hacia energías renovables.
En salud vemos un potencial que todavía no se ha materializado plenamente después de varios años complicados para algunas compañías farmacéuticas. También creemos que la combinación de IA con la investigación farmacéutica puede abrir nuevas oportunidades, por ejemplo acelerando el descubrimiento de nuevos tratamientos o mejorando la eficiencia de los procesos de desarrollo.
Durante gran parte de la última década, Europa ha llevado una etiqueta incómoda: la región que promete mucho, regula aún más y, al final, ofrece muy poco crecimiento. Los inversores se acostumbraron a tratar la renta variable europea como una trampa del valor (baratas por algo), mientras que el capital global gravitaba hacia un conjunto concentrado de acciones «campeones» en otros lugares, principalmente en Estados Unidos.
Y, sin embargo, 2025 interrumpió esa narrativa. Europa no solo se comportó muy bien; lo hizo cuando seguía pareciendo barato en relación con los mercados mundiales. Esa combinación de mejores rendimientos y menores expectativas creó un tipo particular de configuración para los inversores. No necesitaba la perfección para tener éxito, solo para garantizar que los resultados fueran menos malos de lo temido, en un momento en que los inversores buscaban diversificar desde EE. UU. Pero, ¿puede Europa seguir registrando una rentabilidad superior?
Las presiones geopolíticas están forzando el cambio
Europa tiene problemas, pero la cuestión es si las presiones que pesan sobre la región son finalmente lo suficientemente fuertes como para catalizar reformas significativas, y si esas reformas, aunque sean lentas, pueden desbloquear oportunidades de inversión.
Como vimos en 2025, Europa está acometiendo un amplio reajuste político y geopolítico. El «dividendo de paz» posterior a la Guerra Fría, basado en décadas de gasto en defensa relativamente bajo y una cómoda dependencia del paraguas de seguridad global, ha terminado. Ese cambio es estructural, no cíclico, y cambia las prioridades de asignación de capital en todo el continente. Al mismo tiempo, las antiguas limitaciones propias de Europa se han vuelto más difíciles de ignorar.
La implicación importante para la inversión es que muchos de los problemas de Europa se originan a nivel nacional, lo que significa que las palancas para abordarlos también se encuentran en gran medida dentro de Europa. Eso no garantiza el éxito, pero sí significa que los resultados son menos rehenes de factores externos.
El potencial de revalorización de Europa está lejos de materializarse
La mejora de la rentabilidad de la renta variable europea en 2025 no se debió a que Europa resolviera sus problemas estructurales. Esto ocurrió mientras la confianza se mantenía prudente y la incertidumbre geopolítica iba en aumento. Y la renta variable europea sigue cotizando en mínimos históricos en relación con el índice MSCI World (Gráfico 1). Eso es importante porque la fijación de precios depende, en última instancia, de las expectativas.
Dos características particulares hacen que Europa nos resulte especialmente interesante como inversores:
El efecto «puerta estrecha» (si se mueve, se mueve rápido): el mercado de renta variable europeo es bastante más pequeño que el estadounidense. Cuando los flujos se vuelven positivos, especialmente desde fuera de la región, los movimientos de precios pueden ser abruptos. 2025 proporcionó una demostración en vivo: cuando la puerta es estrecha, no se necesita un aumento masivo de la demanda para impulsar los precios sustancialmente.
Una gran reserva de ahorros ociosos: el ahorro de los hogares de toda la UE es enorme (gráfico 2), y una parte sustancial se mantiene en efectivo, que genera poca o nula rentabilidad. Si las propuestas para movilizar esta plusvalía no utilizada ganan tracción, lo que resulta en un cambio hacia los mercados bursátiles, el crédito y la inversión productiva (y la economía real), esto representaría un poderoso catalizador para el crecimiento.
El impulso es lento, pero constructivo
El avance de las reformas sistémicas en la UE ha sido gradual y burocrático, y esperamos que continúe. Pero las reformas propuestas por el expresidente del BCE, Mario Draghi, son significativas, con cambios en la titulización, esfuerzos de modernización vinculados a la electrificación e infraestructura, un cambio de postura sobre la regulación del sector (aligerando las cargas internas y endureciendo la política para los competidores), además del potencial para aprovechar el ahorro de los hogares. Estos acontecimientos llevará tiempo, pero los mercados responden a una dirección de viaje creíble, especialmente cuando las expectativas parten de una base baja.
Vemos perspectivas en diversos sectores en Europa:
Defensa: la historia de la puesta al día: El bajo nivel de gasto en defensa en los últimos 30 años ha sido una anomalía histórica en Europa, y es importante reconocer que el impulso para un mayor gasto es un regreso a una norma a más largo plazo ( Anexo 3). Las capacidades actuales están muy por debajo de la escala o capacidad necesaria, y conflictos como el de Ucrania ofrecen un ejemplo especialmente convincente de lo vitales que son las defensas aéreas (con tecnología antidrones) en la guerra moderna.
Los drones han cambiado el cálculo de los costes: es insostenible utilizar activos y misiles extremadamente caros para neutralizar armas baratas y de baja tecnología. Sin embargo, los inversores no están descontando plenamente una demanda sostenida durante varios años, sino más bien valorando como si el rearme fuera un ciclo de corta duración que se desvanece rápidamente.
Sector aeroespacial: restricciones de la oferta: el sector aeroespacial civil se enfrenta a un claro desequilibrio entre la oferta y la demanda. Después del COVID, la demanda de viajes aéreos volvió rápidamente a su senda histórica de crecimiento, pero los fabricantes y sus complejas y frágiles cadenas de suministro tuvieron dificultades para reconstruir la capacidad: la cadena de suministro es compleja, con miles de componentes, y cualquier cuello de botella supone un riesgo para la producción. La producción de los principales fabricantes de fuselajes sigue por debajo de los niveles anteriores a la pandemia, y los aumentos previstos tardarán años en normalizarse.
Es importante destacar que el sector se encuentra en un «período de cosecha» tras los recientes lanzamientos de aviones y motores, sin un ciclo de reinversión importante previsto hasta dentro de 7 a 10 años. La fuerte demanda, la oferta limitada y una ventana de inversión favorable hacen del sector aeroespacial una oportunidad atractiva.
Suministros públicos: de la revolución verde a la construcción de una red de IA: Europa ya está en camino de transformar la forma en que genera energía, reemplazando el carbón y la energía nuclear por energía eólica y solar, lo que ha aumentado la volatilidad del sistema. Ahora se está acelerando una segunda ola a medida que aumenta la demanda de electricidad, impulsada por la IA y los centros de datos que buscan conexiones a la red que ya se acercan a la demanda de energía actual de Europa. Esto choca con el envejecimiento de la infraestructura de la red, gran parte de ella construida hace décadas. El reto ya no es una simple sustitución, sino una ampliación y refuerzo a gran escala para hacer frente a mayores cargas y fluctuaciones más pronunciadas. Por lo tanto, las empresas de servicios públicos y los operadores de redes se encuentran en el centro de la política de electrificación, la resiliencia estratégica, el aumento de la demanda impulsada por la IA y los marcos regulados que apoyan la inversión a largo plazo.
Esta lista de oportunidades de inversión en Europa en este momento está lejos de ser exhaustiva. Otras áreas que consideramos prometedoras incluyen, por ejemplo, los materiales básicos en todas sus formas (minería y equipos de minería, cemento, acero), así como los semiconductores y sus proveedores de maquinaria.
¿Puede Europa mantener su rentabilidad?
El argumento de inversión de Europa refleja importantes desafíos estructurales, pero también una capacidad para abordarlos que se pasa en gran medida por alto. Debido a que muchas cuestiones son de cosecha propia, lo que importa es el ritmo, no la posibilidad, de reforma. Las valoraciones y el posicionamiento siguen siendo bajos, lo que deja margen para sorpresas positivas. Al mismo tiempo, el débil crecimiento se ha convertido en sí mismo en un catalizador, lo que aumenta la urgencia política para mejorar la competitividad, profundizar los mercados de capitales y racionalizar la regulación. Europa también cuenta con un enorme ahorro de los hogares que podría convertirse en un importante factor de impulso si se destina a inversión.
Las reformas no serán lineales, y la complejidad institucional de Europa garantiza que el progreso probablemente sea gradual. Pero en un mercado que es sensible a los flujos incrementales, incluso el progreso parcial, respaldado por las necesidades de gasto duraderas en defensa, los mercados aeroespaciales con oferta limitada y la aceleración de la inversión en redes, podría respaldar la rentabilidad durante más tiempo del que muchos esperan. Europa no necesita un milagro del crecimiento, sino un avance constante en la dirección correcta.
Tribuna de opinión firmada por Robert Schramm-Fuchs, gestor de carteras en Janus Henderson Investors.
Durante gran parte de la última década, Europa ha llevado una etiqueta incómoda: la región que promete mucho, regula aún más y, al final, ofrece muy poco crecimiento. Los inversores se acostumbraron a tratar la renta variable europea como una trampa del valor (baratas por algo), mientras que el capital global gravitaba hacia un conjunto concentrado de acciones «campeones» en otros lugares, principalmente en Estados Unidos.
Y, sin embargo, 2025 interrumpió esa narrativa. Europa no solo se comportó muy bien; lo hizo cuando seguía pareciendo barato en relación con los mercados mundiales. Esa combinación de mejores rendimientos y menores expectativas creó un tipo particular de configuración para los inversores. No necesitaba la perfección para tener éxito, solo para garantizar que los resultados fueran menos malos de lo temido, en un momento en que los inversores buscaban diversificar desde EE. UU. Pero, ¿puede Europa seguir registrando una rentabilidad superior?
Las presiones geopolíticas están forzando el cambio
Europa tiene problemas, pero la cuestión es si las presiones que pesan sobre la región son finalmente lo suficientemente fuertes como para catalizar reformas significativas, y si esas reformas, aunque sean lentas, pueden desbloquear oportunidades de inversión.
Como vimos en 2025, Europa está acometiendo un amplio reajuste político y geopolítico. El «dividendo de paz» posterior a la Guerra Fría, basado en décadas de gasto en defensa relativamente bajo y una cómoda dependencia del paraguas de seguridad global, ha terminado. Ese cambio es estructural, no cíclico, y cambia las prioridades de asignación de capital en todo el continente. Al mismo tiempo, las antiguas limitaciones propias de Europa se han vuelto más difíciles de ignorar.
La implicación importante para la inversión es que muchos de los problemas de Europa se originan a nivel nacional, lo que significa que las palancas para abordarlos también se encuentran en gran medida dentro de Europa. Eso no garantiza el éxito, pero sí significa que los resultados son menos rehenes de factores externos.
El potencial de revalorización de Europa está lejos de materializarse
La mejora de la rentabilidad de la renta variable europea en 2025 no se debió a que Europa resolviera sus problemas estructurales. Esto ocurrió mientras la confianza se mantenía prudente y la incertidumbre geopolítica iba en aumento. Y la renta variable europea sigue cotizando en mínimos históricos en relación con el índice MSCI World (Gráfico 1). Eso es importante porque la fijación de precios depende, en última instancia, de las expectativas.
Dos características particulares hacen que Europa nos resulte especialmente interesante como inversores:
El efecto «puerta estrecha» (si se mueve, se mueve rápido): el mercado de renta variable europeo es bastante más pequeño que el estadounidense. Cuando los flujos se vuelven positivos, especialmente desde fuera de la región, los movimientos de precios pueden ser abruptos. 2025 proporcionó una demostración en vivo: cuando la puerta es estrecha, no se necesita un aumento masivo de la demanda para impulsar los precios sustancialmente.
Una gran reserva de ahorros ociosos: el ahorro de los hogares de toda la UE es enorme (gráfico 2), y una parte sustancial se mantiene en efectivo, que genera poca o nula rentabilidad. Si las propuestas para movilizar esta plusvalía no utilizada ganan tracción, lo que resulta en un cambio hacia los mercados bursátiles, el crédito y la inversión productiva (y la economía real), esto representaría un poderoso catalizador para el crecimiento.
El impulso es lento, pero constructivo
El avance de las reformas sistémicas en la UE ha sido gradual y burocrático, y esperamos que continúe. Pero las reformas propuestas por el expresidente del BCE, Mario Draghi, son significativas, con cambios en la titulización, esfuerzos de modernización vinculados a la electrificación e infraestructura, un cambio de postura sobre la regulación del sector (aligerando las cargas internas y endureciendo la política para los competidores), además del potencial para aprovechar el ahorro de los hogares. Estos acontecimientos llevará tiempo, pero los mercados responden a una dirección de viaje creíble, especialmente cuando las expectativas parten de una base baja.
Vemos perspectivas en diversos sectores en Europa:
Defensa: la historia de la puesta al día: El bajo nivel de gasto en defensa en los últimos 30 años ha sido una anomalía histórica en Europa, y es importante reconocer que el impulso para un mayor gasto es un regreso a una norma a más largo plazo ( Anexo 3). Las capacidades actuales están muy por debajo de la escala o capacidad necesaria, y conflictos como el de Ucrania ofrecen un ejemplo especialmente convincente de lo vitales que son las defensas aéreas (con tecnología antidrones) en la guerra moderna.
Los drones han cambiado el cálculo de los costes: es insostenible utilizar activos y misiles extremadamente caros para neutralizar armas baratas y de baja tecnología. Sin embargo, los inversores no están descontando plenamente una demanda sostenida durante varios años, sino más bien valorando como si el rearme fuera un ciclo de corta duración que se desvanece rápidamente.
Sector aeroespacial: restricciones de la oferta: el sector aeroespacial civil se enfrenta a un claro desequilibrio entre la oferta y la demanda. Después del COVID, la demanda de viajes aéreos volvió rápidamente a su senda histórica de crecimiento, pero los fabricantes y sus complejas y frágiles cadenas de suministro tuvieron dificultades para reconstruir la capacidad: la cadena de suministro es compleja, con miles de componentes, y cualquier cuello de botella supone un riesgo para la producción. La producción de los principales fabricantes de fuselajes sigue por debajo de los niveles anteriores a la pandemia, y los aumentos previstos tardarán años en normalizarse.
Es importante destacar que el sector se encuentra en un «período de cosecha» tras los recientes lanzamientos de aviones y motores, sin un ciclo de reinversión importante previsto hasta dentro de 7 a 10 años. La fuerte demanda, la oferta limitada y una ventana de inversión favorable hacen del sector aeroespacial una oportunidad atractiva.
Suministros públicos: de la revolución verde a la construcción de una red de IA: Europa ya está en camino de transformar la forma en que genera energía, reemplazando el carbón y la energía nuclear por energía eólica y solar, lo que ha aumentado la volatilidad del sistema. Ahora se está acelerando una segunda ola a medida que aumenta la demanda de electricidad, impulsada por la IA y los centros de datos que buscan conexiones a la red que ya se acercan a la demanda de energía actual de Europa. Esto choca con el envejecimiento de la infraestructura de la red, gran parte de ella construida hace décadas. El reto ya no es una simple sustitución, sino una ampliación y refuerzo a gran escala para hacer frente a mayores cargas y fluctuaciones más pronunciadas. Por lo tanto, las empresas de servicios públicos y los operadores de redes se encuentran en el centro de la política de electrificación, la resiliencia estratégica, el aumento de la demanda impulsada por la IA y los marcos regulados que apoyan la inversión a largo plazo.
Esta lista de oportunidades de inversión en Europa en este momento está lejos de ser exhaustiva. Otras áreas que consideramos prometedoras incluyen, por ejemplo, los materiales básicos en todas sus formas (minería y equipos de minería, cemento, acero), así como los semiconductores y sus proveedores de maquinaria.
¿Puede Europa mantener su rentabilidad?
El argumento de inversión de Europa refleja importantes desafíos estructurales, pero también una capacidad para abordarlos que se pasa en gran medida por alto. Debido a que muchas cuestiones son de cosecha propia, lo que importa es el ritmo, no la posibilidad, de reforma. Las valoraciones y el posicionamiento siguen siendo bajos, lo que deja margen para sorpresas positivas. Al mismo tiempo, el débil crecimiento se ha convertido en sí mismo en un catalizador, lo que aumenta la urgencia política para mejorar la competitividad, profundizar los mercados de capitales y racionalizar la regulación. Europa también cuenta con un enorme ahorro de los hogares que podría convertirse en un importante factor de impulso si se destina a inversión.
Las reformas no serán lineales, y la complejidad institucional de Europa garantiza que el progreso probablemente sea gradual. Pero en un mercado que es sensible a los flujos incrementales, incluso el progreso parcial, respaldado por las necesidades de gasto duraderas en defensa, los mercados aeroespaciales con oferta limitada y la aceleración de la inversión en redes, podría respaldar la rentabilidad durante más tiempo del que muchos esperan. Europa no necesita un milagro del crecimiento, sino un avance constante en la dirección correcta.
Tribuna de opinión firmada por Robert Schramm-Fuchs, gestor de carteras en Janus Henderson Investors.
Durante gran parte de la última década, Europa ha llevado una etiqueta incómoda: la región que promete mucho, regula aún más y, al final, ofrece muy poco crecimiento. Los inversores se acostumbraron a tratar la renta variable europea como una trampa del valor (baratas por algo), mientras que el capital global gravitaba hacia un conjunto concentrado de acciones «campeones» en otros lugares, principalmente en Estados Unidos.
Y, sin embargo, 2025 interrumpió esa narrativa. Europa no solo se comportó muy bien; lo hizo cuando seguía pareciendo barato en relación con los mercados mundiales. Esa combinación de mejores rendimientos y menores expectativas creó un tipo particular de configuración para los inversores. No necesitaba la perfección para tener éxito, solo para garantizar que los resultados fueran menos malos de lo temido, en un momento en que los inversores buscaban diversificar desde EE. UU. Pero, ¿puede Europa seguir registrando una rentabilidad superior?
Las presiones geopolíticas están forzando el cambio
Europa tiene problemas, pero la cuestión es si las presiones que pesan sobre la región son finalmente lo suficientemente fuertes como para catalizar reformas significativas, y si esas reformas, aunque sean lentas, pueden desbloquear oportunidades de inversión.
Como vimos en 2025, Europa está acometiendo un amplio reajuste político y geopolítico. El «dividendo de paz» posterior a la Guerra Fría, basado en décadas de gasto en defensa relativamente bajo y una cómoda dependencia del paraguas de seguridad global, ha terminado. Ese cambio es estructural, no cíclico, y cambia las prioridades de asignación de capital en todo el continente. Al mismo tiempo, las antiguas limitaciones propias de Europa se han vuelto más difíciles de ignorar.
La implicación importante para la inversión es que muchos de los problemas de Europa se originan a nivel nacional, lo que significa que las palancas para abordarlos también se encuentran en gran medida dentro de Europa. Eso no garantiza el éxito, pero sí significa que los resultados son menos rehenes de factores externos.
El potencial de revalorización de Europa está lejos de materializarse
La mejora de la rentabilidad de la renta variable europea en 2025 no se debió a que Europa resolviera sus problemas estructurales. Esto ocurrió mientras la confianza se mantenía prudente y la incertidumbre geopolítica iba en aumento. Y la renta variable europea sigue cotizando en mínimos históricos en relación con el índice MSCI World (Gráfico 1). Eso es importante porque la fijación de precios depende, en última instancia, de las expectativas.
Dos características particulares hacen que Europa nos resulte especialmente interesante como inversores:
El efecto «puerta estrecha» (si se mueve, se mueve rápido): el mercado de renta variable europeo es bastante más pequeño que el estadounidense. Cuando los flujos se vuelven positivos, especialmente desde fuera de la región, los movimientos de precios pueden ser abruptos. 2025 proporcionó una demostración en vivo: cuando la puerta es estrecha, no se necesita un aumento masivo de la demanda para impulsar los precios sustancialmente.
Una gran reserva de ahorros ociosos: el ahorro de los hogares de toda la UE es enorme (gráfico 2), y una parte sustancial se mantiene en efectivo, que genera poca o nula rentabilidad. Si las propuestas para movilizar esta plusvalía no utilizada ganan tracción, lo que resulta en un cambio hacia los mercados bursátiles, el crédito y la inversión productiva (y la economía real), esto representaría un poderoso catalizador para el crecimiento.
El impulso es lento, pero constructivo
El avance de las reformas sistémicas en la UE ha sido gradual y burocrático, y esperamos que continúe. Pero las reformas propuestas por el expresidente del BCE, Mario Draghi, son significativas, con cambios en la titulización, esfuerzos de modernización vinculados a la electrificación e infraestructura, un cambio de postura sobre la regulación del sector (aligerando las cargas internas y endureciendo la política para los competidores), además del potencial para aprovechar el ahorro de los hogares. Estos acontecimientos llevará tiempo, pero los mercados responden a una dirección de viaje creíble, especialmente cuando las expectativas parten de una base baja.
Vemos perspectivas en diversos sectores en Europa:
Defensa: la historia de la puesta al día: El bajo nivel de gasto en defensa en los últimos 30 años ha sido una anomalía histórica en Europa, y es importante reconocer que el impulso para un mayor gasto es un regreso a una norma a más largo plazo ( Anexo 3). Las capacidades actuales están muy por debajo de la escala o capacidad necesaria, y conflictos como el de Ucrania ofrecen un ejemplo especialmente convincente de lo vitales que son las defensas aéreas (con tecnología antidrones) en la guerra moderna.
Los drones han cambiado el cálculo de los costes: es insostenible utilizar activos y misiles extremadamente caros para neutralizar armas baratas y de baja tecnología. Sin embargo, los inversores no están descontando plenamente una demanda sostenida durante varios años, sino más bien valorando como si el rearme fuera un ciclo de corta duración que se desvanece rápidamente.
Sector aeroespacial: restricciones de la oferta: el sector aeroespacial civil se enfrenta a un claro desequilibrio entre la oferta y la demanda. Después del COVID, la demanda de viajes aéreos volvió rápidamente a su senda histórica de crecimiento, pero los fabricantes y sus complejas y frágiles cadenas de suministro tuvieron dificultades para reconstruir la capacidad: la cadena de suministro es compleja, con miles de componentes, y cualquier cuello de botella supone un riesgo para la producción. La producción de los principales fabricantes de fuselajes sigue por debajo de los niveles anteriores a la pandemia, y los aumentos previstos tardarán años en normalizarse.
Es importante destacar que el sector se encuentra en un «período de cosecha» tras los recientes lanzamientos de aviones y motores, sin un ciclo de reinversión importante previsto hasta dentro de 7 a 10 años. La fuerte demanda, la oferta limitada y una ventana de inversión favorable hacen del sector aeroespacial una oportunidad atractiva.
Suministros públicos: de la revolución verde a la construcción de una red de IA: Europa ya está en camino de transformar la forma en que genera energía, reemplazando el carbón y la energía nuclear por energía eólica y solar, lo que ha aumentado la volatilidad del sistema. Ahora se está acelerando una segunda ola a medida que aumenta la demanda de electricidad, impulsada por la IA y los centros de datos que buscan conexiones a la red que ya se acercan a la demanda de energía actual de Europa. Esto choca con el envejecimiento de la infraestructura de la red, gran parte de ella construida hace décadas. El reto ya no es una simple sustitución, sino una ampliación y refuerzo a gran escala para hacer frente a mayores cargas y fluctuaciones más pronunciadas. Por lo tanto, las empresas de servicios públicos y los operadores de redes se encuentran en el centro de la política de electrificación, la resiliencia estratégica, el aumento de la demanda impulsada por la IA y los marcos regulados que apoyan la inversión a largo plazo.
Esta lista de oportunidades de inversión en Europa en este momento está lejos de ser exhaustiva. Otras áreas que consideramos prometedoras incluyen, por ejemplo, los materiales básicos en todas sus formas (minería y equipos de minería, cemento, acero), así como los semiconductores y sus proveedores de maquinaria.
¿Puede Europa mantener su rentabilidad?
El argumento de inversión de Europa refleja importantes desafíos estructurales, pero también una capacidad para abordarlos que se pasa en gran medida por alto. Debido a que muchas cuestiones son de cosecha propia, lo que importa es el ritmo, no la posibilidad, de reforma. Las valoraciones y el posicionamiento siguen siendo bajos, lo que deja margen para sorpresas positivas. Al mismo tiempo, el débil crecimiento se ha convertido en sí mismo en un catalizador, lo que aumenta la urgencia política para mejorar la competitividad, profundizar los mercados de capitales y racionalizar la regulación. Europa también cuenta con un enorme ahorro de los hogares que podría convertirse en un importante factor de impulso si se destina a inversión.
Las reformas no serán lineales, y la complejidad institucional de Europa garantiza que el progreso probablemente sea gradual. Pero en un mercado que es sensible a los flujos incrementales, incluso el progreso parcial, respaldado por las necesidades de gasto duraderas en defensa, los mercados aeroespaciales con oferta limitada y la aceleración de la inversión en redes, podría respaldar la rentabilidad durante más tiempo del que muchos esperan. Europa no necesita un milagro del crecimiento, sino un avance constante en la dirección correcta.
Tribuna de opinión firmada por Robert Schramm-Fuchs, gestor de carteras en Janus Henderson Investors.