Existe una tensión singular en el mercado de cripto, según los expertos. Muestra de ello es el recorrido que ha experimentado el bitcoin durante este primer trimestre, pasando de un inicio débil a marcar máximos desde febrero al llegar a los 78.400 dólares. Ahora, el mercado cripto arranca el segundo trimestre en una fase de estabilización. Tras el rebote técnico de abril parece que los flujos de inversores institucionales han vuelto y se da una mejora táctica, que no un nuevo ciclo alcista.
“A mitad de mes, el bitcoin subió hasta los 78.400 dólares la semana pasada, alcanzando su nivel más alto desde principios de febrero, impulsado por una mejora del apetito por el riesgo tras los avances entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. Además, las entradas en los ETFs de bitcoin al contado también contribuyeron al repunte, con 664 millones de dólares registrados el viernes, junto con un short squeeze de 344 millones impulsado por el mercado de futuros, que forzó la liquidación de posiciones bajistas. Desde el punto de vista técnico, el bitcoin ha superado la resistencia de los 76.000 dólares que había limitado los precios durante los dos últimos meses, lo que podría abrir la puerta a nuevas subidas si se mantiene este impulso”, sostiene Simon Peters, analista experto en criptoactivos de eToro, plataforma de inversión y trading.
Mercado en fase de consolidación
Según recoge Bitwise Asset Management en su informe trimestral, los datos subyacentes son débiles: los 10 mayores criptoactivos cayeron en el primer trimestre, con descensos de entre el 23% y el 38%; la correlación del cripto con la renta variable está en su nivel más alto desde el inicio del COVID; y métricas clave como las direcciones activas, la actividad de transacciones y el volumen de negociación están por debajo de sus máximos.
Esta evolución en el primer trimestre contrasta con un flujo extraordinario de noticias. “Wall Street se está moviendo hacia el entorno onchain, los reguladores están estableciendo reglas claras y las instituciones están asignando capital. Por otro lado, los datos subyacentes son débiles. Esta desconexión resulta incómoda. Los desarrollos son positivos, pero los datos de fondo no lo son. La forma de resolver esta tensión es sencilla: ambos puntos de vista están mirando en direcciones distintas”, afirma Matt Hougan, Chief Investment Officer de Bitwise AM.
En base a estos datos, la gestora considera que, efectivamente, el primer trimestre fue complicado para los inversores en cripto. “Pero el flujo de noticias es prospectivo y muestra que hay razones de peso para pensar que los datos subyacentes mejorarán. De hecho, si se observa con atención, ya pueden apreciarse algunas señales de ello. Por ejemplo, los activos bajo gestión en stablecoins están en máximos, los activos reales tokenizados están ganando protagonismo y la actividad de transacciones con stablecoins ya supera a la de Visa”, añade Hougan.
Según su experiencia tras ocho años trabajando en el mundo cripto, define el momento como “un final de los mercados bajistas”. “Los precios están bajos y los datos fundamentales son débiles, pero las personas más inteligentes están empezando a construir de nuevo. Hay algo en el fondo que empieza a ilusionarse y, si se observa con suficiente atención, ya se pueden intuir los primeros contornos de un nuevo mercado alcista”, concluye Hougan.
Foto cedidaJoseba Orueta, director de Wealth Management de Kutxabank.
Kutxabank sigue impulsando su estrategia de gestión patrimonial en Andalucía, desplegando su presencia en Málaga, con nueva oficina y equipo, desde la que presta un servicio experto a clientes de altos patrimonios en la región. El grupo financiero desarrolla este servicio a través de su unidad de Wealth Management, que coordina la banca personal; la red de una nueva propuesta, Banca Premium; y la banca privada — reconocida bajo el nombre de Fineco Banca Privada Kutxabank—, con un enfoque común, basado en la especialización y la cercanía con el cliente.
Bajo el paraguas de Wealth Management, la oficina de Málaga presta servicio tanto a clientes de banca premium —orientada a patrimonios en el tramo entre 400.000 euros y 1 millón de euros y con una propuesta diferencial de planificación financiera—, como a clientes de banca privada, a través de Fineco Banca Privada Kutxabank, enfocada en altos patrimonios que demandan un mayor grado de sofisticación y un acompañamiento altamente personalizado. Málaga es, en particular, una de las plazas financieras más relevantes del sur de España por su dinamismo empresarial, la atracción de inversión y el crecimiento del ahorro privado.
Con la apertura de su oficina, el servicio de Wealth Management de Kutxabank persigue “estar aún más cerca del cliente, acompañarle con asesoramiento especializado y ofrecer un servicio integral de planificación y gestión patrimonial en un entorno de mercado cada vez más complejo y exigente”, explica Joseba Orueta, director de Wealth Management de Kutxabank.
Apuesta por Andalucía
Según explica la entidad, Andalucía se ha consolidado como una de las regiones con mayor dinamismo económico y crecimiento patrimonial en España y constituye un territorio prioritario para el desarrollo de los servicios de Wealth Management de Kutxabank. En 2025, su negocio de gestión patrimonial avanzada creció cerca de un 20% en Andalucía y es atendido por un equipo de más de 70 gestores especializados. En el caso de Fineco Banca Privada Kutxabank, el crecimiento fue del 25%, consolidando su posicionamiento en un mercado con elevado potencial de desarrollo.
Adicionalmente, el grupo desarrolla otros ámbitos de gestión patrimonial -gestión colectiva y personalizada- a través de su red minorista. La entidad prevé mantener su inversión en capacidades y talento, con el objetivo de seguir elevando la calidad del servicio y acompañar a un número creciente de clientes en la gestión de su patrimonio en los próximos años.
De hecho, la apertura en Málaga se acompaña del refuerzo del equipo de Wealth Management en Andalucía, con la incorporación durante 2026 de 8 nuevos profesionales —más del 11% del equipo actual— y la previsión de seguir ampliando el servicio progresivamente a otras capitales andaluzas. El grupo da así un paso más en la hoja de ruta de crecimiento de este negocio en Andalucía, después de consolidar sus servicios en Córdoba.
En el caso concreto de Fineco Banca Privada Kutxabank —con una presencia de más de dos décadas en Andalucía y ocho oficinas en España— duplicará su equipo en la región dentro de su plan de expansión territorial «como respuesta a una apuesta sostenida por la especialización y la cercanía, combinando el asesoramiento experto con herramientas y soluciones de inversión adaptadas a las necesidades de cada cliente», explica Daniel Irezabal, CEO de Fineco Banca Privada Kutxabank.
Asesoramiento especializado
Los servicios de Wealth Management de Kutxabank ofrecen una propuesta integral para clientes con necesidades patrimoniales avanzadas, que combina asesoramiento especializado, planificación financiera y acceso a soluciones de inversión diversificadas. El modelo pone el foco en los objetivos del cliente —preservación y crecimiento del patrimonio y ordenación financiera a lo largo del ciclo vital—, mediante un acompañamiento personalizado. Según explican, Fineco Banca Privada Kutxabank, por su parte, aporta a este modelo una forma de hacer banca privada que combina un enfoque de boutique —centrado exclusivamente en los objetivos del cliente— con las capacidades del banco más solvente del sistema financiero supervisado por el BCE, conjugando agilidad, cercanía y fortaleza institucional. Kutxabank es la cuarta gestora del sector en gestión patrimonial, con más de 45.200 millones de euros de patrimonio en recursos fuera de balance (fondos de inversión, carteras delegadas y previsión).
Cuando publicamos nuestro marco «Road to 2030» en 2020, sostuvimos que los mercados y la geopolítica se verían determinados por cinco fuerzas, entre ellas el auge de China. Ese análisis sigue siendo, en líneas generales, acertado, pero los acontecimientos ocurridos desde entonces exigen un cambio de enfoque. La política estadounidense se ha convertido en un motor principal por derecho propio, las potencias medias influyentes han ganado peso y el orden basado en normas se está fragmentando en un sistema más competitivo y politizado.
Por lo tanto, reformulamos el tema del «auge de China» como «el fin de la globalización sin complicaciones», centrándonos en tres transformaciones:
Multipolaridad.
Cuellos de botella en las materias primas.
El aumento del descontento público, y sus implicaciones para los gestores de activos.
Hay algunas cuestiones que hay que tener en cuenta:
La globalización ya no avanza sin obstáculos: el modelo de integración global basado en una geopolítica unipolar, la energía barata y el consenso político ya no es estable.
La multipolaridad, los cuellos de botella y el descontento son los principales factores impulsores: tres factores impulsores para la década de 2020 son una geopolítica multipolar bajo la restricción nuclear; un cambio de la abundancia de materias primas a los cuellos de botella; y un creciente descontento público.
Seguimos inmersos en una «crisis de integración global»: esta es la cuarta crisis sistémica desde 1900.
Las carteras siguen ancladas en el pasado: la diversificación basada en correlaciones estables —especialmente entre acciones y bonos— es menos fiable; la inflación es más episódica; los resultados políticos y económicos divergen más marcadamente entre países y sectores.
Las carteras tendrán que cambiar: deben estar preparadas para una mayor volatilidad, colas más gruesas y una mayor dispersión, en lugar de una única base macroeconómica benigna.
Fuente: Ninety One
Vuelve la multipolaridad
Las recientes acciones de Estados Unidos, ya sea en Venezuela, Irán, Groenlandia o Cuba, pueden parecer una reafirmación de su dominio. Sin embargo, creemos que es mejor interpretarlas como el comportamiento de una superpotencia que actúa bajo restricciones, y no como un restablecimiento del control total.
Esa distinción es importante porque cambia nuestra forma de interpretar la fase actual de la geopolítica. El orden unipolar posterior a la Guerra Fría se está desmoronando. Estados Unidos sigue siendo el Estado más poderoso del mundo, pero el poder se está difuminando; el coste de mantener la hegemonía global —financiera, política y militarmente— está aumentando y otros países se están mostrando más dispuestos y capaces de imponerse. Lo que está surgiendo no es un nuevo orden que sustituya al anterior, sino un sistema más desigual, negociado y disputado.
Hay dos fuerzas fundamentales en este sentido. La primera es la restricción nuclear. En un mundo de grandes potencias con armas nucleares, la confrontación directa conlleva riesgos existenciales. Eso no elimina la rivalidad, pero la hace menos manifiesta: la competencia se traslada a zonas grises, y los conflictos cibernéticos, las sanciones, los conflictos por poder, la política industrial y la competencia tecnológica se convierten en el pan de cada día.
El segundo factor es el auge de potencias medias influyentes. Países que no son superpotencias están marcando el rumbo en sus propias regiones y en los principales foros diplomáticos. Disponen de mayor margen de maniobra que en el pasado y muchos se muestran menos dispuestos a alinearse automáticamente con Washington o con cualquier otra gran potencia. Esto hace que el sistema mundial sea más transaccional y menos predecible, con menor deferencia hacia un único centro organizador.
Los mercados ya están reaccionando. A medida que las garantías de seguridad de EE. UU. parecen menos automáticas, Europa se está rearmando y las acciones relacionadas con la defensa han superado al conjunto de los mercados europeos desde 2022.
En el ámbito de la ciberseguridad, el aumento de los conflictos digitales y las continuas perturbaciones respaldadas por los Estados han impulsado la demanda a largo plazo de capacidades cibernéticas.
Y en el ámbito de la tecnología estratégica, especialmente en el de los semiconductores, la rivalidad entre Estados Unidos y China se manifiesta cada vez más a través de controles a la exportación, subvenciones y capital respaldado por los Estados.
De la abundancia de productos básicos a los cuellos de botella
Nuestra investigación sostiene que se está desmoronando otra suposición subyacente a la globalización sin obstáculos: la idea de que el suministro de energía y materias primas seguirá siendo abundante, flexible y políticamente neutral. Durante gran parte del periodo comprendido entre principios de la década de 1980 y principios de la de 2000, eso fue cierto en líneas generales. El petróleo y otras materias primas solían ser baratos, la capacidad excedentaria era abundante e incluso las grandes crisis geopolíticas a menudo no lograban provocar subidas sostenidas de los precios. En ese contexto, los responsables políticos podían tratar la energía como una cuestión de infraestructura básica en lugar de como una estrategia, mientras que las largas cadenas de suministro seguían siendo rentables y políticamente manejables.
Ese cambio se produjo por etapas. Primero llegó la crisis de la demanda china de la década de 2000, cuando la inversión en activos fijos impulsó la demanda mundial y puso de manifiesto lo escasa que era la capacidad excedentaria restante. Luego llegó la década de 2010, cuando el esquisto y el crecimiento más moderado tras la crisis financiera global restablecieron cierta elasticidad de la oferta y limitaron los precios. En la década de 2020, hemos entrado en otro régimen, en el que las restricciones de la oferta se han convertido en una cuestión política. La energía, los metales y los materiales críticos funcionan como insumos estratégicos en lugar de como materias primas neutras.
Para los inversores, los recursos naturales ya no son solo una protección contra la inflación o una inversión típica de la fase final del ciclo económico; cada vez más, constituyen una exposición estratégica en un mundo caracterizado por una oferta más escasa y una mayor intervención política.
Repercusiones para los gestores de inversiones
En la crisis de la integración global de la década de 2020, los gestores de inversiones se enfrentan a un entorno de inversión más exigente. La fragmentación geopolítica pone en tela de juicio la idea de optimizar las inversiones basándose en un único escenario macroeconómico favorable. Las carteras deben diseñarse para ser resilientes en un mundo más turbulento, más politizado y más propenso a los riesgos extremos.
La era de la globalización sin complicaciones ha llegado a su fin. La construcción de carteras basada en correlaciones estables, factores desinflacionistas favorables y un único centro de gravedad macroeconómico resulta menos sólida de lo que parecía en su momento. Es probable que persista una mayor dispersión entre países, sectores y clases de activos. Las perturbaciones inflacionistas serán episódicas, más que lineales. La liquidez, la opcionalidad y la diversificación entre regímenes cobran mayor importancia. Nuestra tarea no consiste en predecir cada perturbación, sino en construir carteras capaces de absorberlas.
Tribuna de Sahil Mahtani, director del Ninety One’s Investment Institute
El informe completo del Instituto de Inversiones de Ninety One se puede leer AQUÍ.
La gestión de las emisiones de carbono puede convertirse en un factor clave de rentabilidad bajo un nuevo impuesto fronterizo de la UE. La Unión Europea (UE), que persigue objetivos ambiciosos de descarbonización, está recalibrando de forma significativa su régimen de cumplimiento de emisiones con el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM). Este nuevo impuesto fronterizo tiene como objetivo promover una competencia justa ante la existencia de diferentes normativas y costes de emisiones. Nuestro análisis sugiere que también podría ofrecer información sobre la rentabilidad, ya que el aumento de los costes para cumplir con los límites de carbono presiona la salud financiera de las empresas, generando ganadores y perdedores.
La reducción de los permisos de carbono de la UE podría aumentar los costes
El CBAM gravará de forma progresiva las importaciones con alta intensidad de carbono para garantizar que tengan un coste equivalente al de los bienes domésticos que afrontan precios crecientes del carbono a nivel interno. Esto responde a la eliminación gradual de los permisos gratuitos de carbono de la UE, que son una herramienta clave del sistema regional de comercio de emisiones (ETS, Emission Trading System).
Desde 2005, el ETS ha otorgado a empresas elegibles —desde energía hasta aviación— permisos gratuitos anuales que deben entregar posteriormente en función de sus emisiones de dióxido de carbono. Sin embargo, la UE está eliminando progresivamente estos permisos para que las empresas reduzcan su dependencia de ellos y, en su lugar, inviertan por iniciativa propia en métodos de producción más sostenibles.
A medida que se reduce la oferta de permisos, los productores domésticos pueden quedar en desventaja competitiva frente a importadores cuyos bienes provienen de países con costes de carbono bajos o inexistentes. Para corregir esto, los aranceles del CBAM están aumentando gradualmente hasta 2034, en paralelo con la eliminación de los permisos de carbono (ver gráfico).
Equilibrando el coste del carbono entre las empresas de la UE
El CBAM también debería ayudar a gestionar la fuga de carbono, cuando unas menores emisiones en una zona conducen de forma contraproducente a una mayor producción en otra. Otro fenómeno es la reasignación de recursos transfronterizos, cuando las empresas trasladan envíos de productos intensivos en carbono a países con normativas climáticas menos estrictas. Por ello, el impuesto se centra en industrias donde estos riesgos son más elevados, concretamente el cemento, el hierro, el acero, los fertilizantes, el aluminio, el hidrógeno y la electricidad.
Más allá de igualar las condiciones de competencia, creemos que los aranceles del CBAM ofrecerán nuevas perspectivas sobre la rentabilidad de las empresas. Por un lado, ya podemos cuantificar el impacto financiero previsto del CBAM en determinados sectores. También puede ayudar a los inversores activos a entender cómo las empresas están adaptándose a métodos de producción más sostenibles, lo que cada vez influye más en la evaluación de la fortaleza corporativa.
Por ejemplo, creemos que las empresas con métodos de producción más eficientes en carbono afrontarán menores costes de carbono a largo plazo, una ventaja a medida que se espera que los precios del carbono aumenten significativamente en los próximos tres años. Las compañías con menores emisiones también tienden a tener flujos de caja más predecibles y menor riesgo financiero percibido por los prestamistas, lo que potencialmente les otorga un acceso más fácil a opciones de financiación verde a bajo interés frente a los productores con alta intensidad de carbono.
Impacto proyectado del CBAM en los beneficios
En la preparación del CBAM, modelizamos su posible impacto en beneficios para empresas domésticas e importadoras en dos de las industrias con mayor intensidad de carbono: el acero y el cemento. Los mercados del acero ya han comenzado a descontar el impacto tanto del CBAM como de la reducción de la oferta de permisos gratuitos. Hemos profundizado más, modelizando el impacto financiero del impuesto en empresas concretas —y en sus plantas individuales— utilizando datos satelitales de emisiones, proyecciones de permisos de la UE y mapeo geoespacial de la exposición local al carbono.
Por ejemplo, proyectamos que una siderúrgica turca tendrá un coste de CBAM de 300 millones de euros en los próximos cuatro años, lo que la obligará a invertir unos 2.800 millones de euros en inyección de hidrógeno, una gran expansión de energía solar y producción de biochar de baja combustión para evitar el impuesto.
Nuestro análisis también aisló el impacto financiero de la reducción de los permisos gratuitos, que afectará especialmente a los productores domésticos sujetos a costes internos de carbono. Proyectamos, por ejemplo, que un distribuidor global de acero con sede en la UE y más de 33 plantas de producción afronta un impacto de 5.500 millones de euros en los próximos seis años. Sin embargo, los productores como este que inviertan antes en procesos bajos en carbono deberían ver reducirse sus costes de producción futuros, lo que les ayuda a mantenerse competitivos hacia el objetivo de emisiones netas cero en 2050.
Nuestro análisis de los fabricantes de cemento ofrece conclusiones similares sobre perspectivas corporativas fuertes frente a débiles bajo el CBAM, dado que las emisiones de carbono son el principal coste de estas empresas. En nuestra opinión, los productores europeos de cemento están bien posicionados para la transición, ya que la mayoría ya utiliza procesos de fabricación de bajas emisiones en comparación con sus competidores internacionales. Sus estrategias de descarbonización también deberían impulsar un poder de fijación de precios sostenible, lo que, junto con menores costes operativos futuros, puede favorecer el crecimiento orgánico de la cuota de mercado.
El CBAM debería tener un impacto significativo, pero es un sistema en desarrollo y está sujeto a cambios a medida que surjan datos sobre sus efectos más amplios. Los reguladores han sugerido que podrían ajustar o eximir aranceles cuando consideren que estos generan más perjuicios que beneficios, como en el caso de aumentar los precios de los fertilizantes hasta el punto de poner en riesgo la seguridad alimentaria de la región.
El cumplimiento del carbono como motor financiero
Creemos que el CBAM es más que un impuesto fronterizo. Es una fuerte señal financiera que separa a las empresas con estrategias creíbles de descarbonización de aquellas que afrontan costes crecientes de cumplimiento de carbono.
A medida que los precios del carbono aumentan y desaparecen los permisos gratuitos, creemos que las empresas con esfuerzos de transición creíbles ganarán ventajas de coste y resiliencia. En nuestra opinión, esto podría cambiar la forma en que los inversores ven el panorama competitivo, ya que la eficiencia en carbono se está convirtiendo rápidamente en un factor clave de la rentabilidad a largo plazo.
Tribuna de opinión de Patrick O’Connell, CFA, Director of Responsible Investing Portfolio Solutions and Research, Paulina Alcantara, Senior Research Analyst del equipo Emerging Markets Value y Okan Akin, CFA Research Analyst—Corporate Credit en Alliance Bernstein.
Los inversores institucionales están incrementando su asignación a la renta fija mientras reajustan sus carteras ante el aumento de la incertidumbre macroeconómica y el mayor riesgo en los mercados de renta variable, según el estudio Fixed Income Horizons Survey 2026* de Capital Group. Según el informe, existe una clara tendencia hacia la diversificación, el reequilibrio geográfico y una mayor flexibilidad en la gestión de carteras, en un contexto en el que los propietarios de activos buscan reducir el riesgo de concentración y mejorar la resiliencia de sus inversiones.
En opinión de Capital Group, la renta fija está ganando protagonismo como herramienta clave para estabilizar las carteras en un entorno de mayor incertidumbre. “La renta fija se utiliza cada vez más para estabilizar las carteras ante la persistencia de la incertidumbre. El estudio muestra un creciente interés por la diversificación geográfica y la flexibilidad, especialmente en EMEA y Asia-Pacífico, donde los inversores buscan reducir el riesgo de concentración. Además, los propietarios de activos están dando a los gestores mayor margen de maniobra para adaptarse a los cambios del mercado”, ha señalado Álvaro Peró, director de inversiones en renta fija de Capital Group. Para Peró, las carteras globales bien diversificadas y gestionadas de forma activa pueden ayudar a construir estrategias más resilientes a largo plazo.
Principales conclusiones
El informe destaca que la reconfiguración de la cartera de crédito (72%) y la diversificación geográfica (67%) son las principales prioridades de los inversores en los próximos 12 meses. Además, el 66% de los encuestados está modificando su enfoque de inversión para ganar agilidad, mientras que el 46%está aumentando el uso de la gestión activa en renta fija, frente a solo un 5% que lo reduce, lo que evidencia el creciente protagonismo de la flexibilidad.
Destaca que las asignaciones a renta fija líquida continúan aumentando: el 31% de los inversores planea incrementarlas, frente al 25% del año anterior. Entre los principales motivos destacan la diversificación frente a la renta variable (61%) y el posicionamiento defensivo (59%). Asimismo, crece la demanda de crédito investment grade (31%) y deuda de mercados emergentes (30%), ambos por encima de los niveles de 2025.
Resulta relevante que el estudio refleja un cambio relevante en la asignación geográfica. Más inversores prevén aumentar exposición al crédito IG en Europa (32%) y Asia-Pacífico (36%) que en Estados Unidos (20%), invirtiendo la tendencia del año anterior. También se observa un incremento del interés interregional:
EMEA aumenta exposición a Asia-Pacífico (36% vs. 27%)
APAC aumenta exposición a Europa (29% vs. 13%)
Norteamérica incrementa exposición a Europa (22% vs. 18%)
La deuda de mercados emergentes registra un fuerte aumento de la demanda: el 30% de los inversores prevé incrementar su exposición, casi el doble que en 2025 (16%). Tres cuartas partes de los encuestados esperan que los rendimientos reales en este segmento se mantengan estables o mejoren, lo que refuerza su atractivo como fuente de diversificación y rentabilidad.
Crece la importancia del crédito privado
El crédito privado continúa siendo el segmento preferido para aumentar exposición, con un 34% de inversoresplaneando incrementar asignaciones. Además, el 58% de los propietarios de activos afirma que este segmento representa ya el 10% o más de sus carteras de renta fija, frente al 39% en 2025.
Mario González, responsable del negocio de Capital Group en España, US offshore y LATAM, y Álvaro Fernández, corresponsable del negocio en España y Portugal, señalaron que el aumento de la dispersión entre regiones y sectores está impulsando el uso de la gestión activa. “Este contexto refuerza el giro hacia la renta fija y el interés por el crédito investment grade y la deuda emergente. Un enfoque global y diversificado, gestionado activamente, permite mantener flexibilidad en entornos de incertidumbre”, afirmaron.
*La encuesta ha sido realizada entre 300 profesionales senior de inversión en las regiones de Asia-Pacífico (APAC), Europa y Oriente Medio (EMEA) y América del Norte, y analiza cómo están posicionando sus carteras de renta fija de cara a los próximos 12 a 24 meses.
Credicorp Capital continúa ampliando sus capacidades. Joseph Jorge acaba de incorporarse a la firma para el puesto de Vice President (VP) of Wealth Management- Development of New Business, tal y como ha anunciado en sus redes sociales.
Jorge se incorpora desde Banco de Crédito BCP, donde ha desarrollado su carrera profesional durante los últimos 18 años y en el que, recientemente, ha ocupado el cargo de Gerente de Grupo Enalta. En esta nueva etapa de su carrera, liderará un equipo de profesionales con quienes aumentará la rentabilidad de la organización a través de nuevos clientes.
Esta contratación se suma a las últimas realizadas por la entidad. Dentro de los movimientos estratégicos de su división de wealth management, Credicorp Capital incorporó recientemente a Arturo Aldunate, como Managing Director de Wealth Management en EE.UU., y a Nicolás Mejía, Vicepresidente de Wealth Management en Credicorp Capital LLC. Estos movimientos coinciden con una etapa de fuerte crecimiento de la firma, que ha reportado sólidos resultados en su división de wealth management tras un incremento general de ingresos impulsado por la alta demanda de soluciones globales de inversión y estructuras multi-custodia (Multi Family Office) bajo su marca regional Vicctus.
Luxemburgo consolidó en 2025 su posición como principal domicilio de fondos de Europa, con activos bajo gestión que alcanzaron los 8,3 billones de euros, impulsado por el crecimiento continuado de los activos alternativos, los ETF y la financiación sostenible. La asociación del sector, ALFI, avanzó en la agenda de la Savings and Investments Union mediante la publicación de su “SIU Blueprint” y el estudio “Europe’s Productive Capital Gap”, realizado junto con la Universidad McGill.
El informe anual de ALFI destaca también cómo la tokenización de fondos ha pasado de la fase experimental a una etapa de escalado, apoyada en el desarrollo de la tecnología de registro distribuido (DLT), la Ley Blockchain IV de Luxemburgo y la creciente adopción por parte del mercado. En paralelo, los ETF continuaron ganando impulso, superando los 500.000 millones de euros en activos, mientras que la inteligencia artificial se está incorporando progresivamente en múltiples procesos de la industria para mejorar la eficiencia operativa y la experiencia del cliente. El marco regulatorio siguió evolucionando con especial atención a AIFMD II, herramientas de gestión de liquidez, valoración, normativa AML/CFT, la creación de AMLA, así como desarrollos en EMIR, CSDR, T+1, la Retail Investment Strategy, DORA y SFDR.
ALFI también reforzó su enfoque colaborativo con el lanzamiento del Member Collaboration Hub, una plataforma digital que integra contenido sectorial, espacios de trabajo colaborativos y el asistente basado en IA ALFIBot. Durante 2025, la asociación organizó 49 eventos en ocho países, con más de 12.000 participantes registrados, e impulsó nuevas iniciativas como Digifund, el Leadership Seminar y el Conducting Officers Seminar. La formación de talento continuó siendo una prioridad estratégica, con el apoyo a dos programas de máster especializados en gestión financiera avanzada y activos privados.
Según Serge Weyland, CEO de ALFI, la tokenización y la inteligencia artificial serán transformadoras para el sector: “Cambiarán profundamente el acceso a los productos financieros y la estructura y distribución de los fondos de inversión”.
En la misma línea, Corinne Lamesch, subdirectora general de ALFI, destacó que las reformas recientes refuerzan la competitividad de Luxemburgo como centro europeo de fondos, al adaptar su marco legal y fiscal a las nuevas necesidades del mercado. El informe también subraya el reto europeo de conectar el ahorro con la inversión, impulsando la participación minorista y la educación financiera a través de iniciativas como el Personal Investing Day y el estudio conjunto ALFI/McGill.
La financiación sostenible se mantiene como un eje estructural del sector, con Luxemburgo consolidado como uno de los principales centros europeos de inversión sostenible, tanto en mercados públicos como privados. En paralelo, crece la importancia de mercados fuera de Europa, con Asia, América Latina y Oriente Medio ganando protagonismo como destinos clave para la industria de fondos luxemburguesa.
Según Britta Borneff, CMO de ALFI, Luxemburgo ha evolucionado hacia un hub global de estructuración y canalización de capitales internacionales. De cara al futuro, Jean-Marc Goy, presidente de ALFI, señaló que el objetivo es reforzar la competitividad global del país mediante la innovación, la excelencia regulatoria y una mayor conexión con la sociedad, ampliando el acceso a los mercados de capitales y promoviendo el ahorro a largo plazo.
Los mercados privados están transformando de forma acelerada la industria global de la gestión patrimonial, al pasar de ser productos de nicho a convertirse en componentes centrales de las carteras de inversión, según un informe de GlobalData, plataforma líder de inteligencia y productividad. El documento señala que los gestores de patrimonio están ampliando el acceso a activos como el private equity, el private credit, las infraestructuras y los activos reales para responder a una demanda creciente de diversificación, resiliencia y rentabilidad a largo plazo. Este cambio estructural está contribuyendo además a reforzar los modelos de ingresos del sector, al reducir la dependencia de las comisiones tradicionales ligadas a los mercados cotizados.
“Este cambio refleja un entorno de mercado en el que la renta variable y la renta fija tradicionales ya no son suficientes para cumplir las expectativas de rentabilidad y resiliencia de los clientes. Las carteras se están volviendo más institucionales, con un mayor peso de fuentes de rentabilidad de largo plazo y menos correlacionadas. Esto beneficia a los clientes, pero también genera ingresos más estables para los gestores de patrimonio, menos expuestos a la volatilidad de los mercados financieros”, afirma Phoebe Hodgson, analista de banca y pagos de GlobalData.
El informe “Global Wealth Management Competitive Dynamics 2026” detalla cómo las entidades de gestión patrimonial están diferenciándose cada vez más mediante la oferta de oportunidades exclusivas, como coinversiones directas y fondos temáticos especializados. En este contexto, los mercados privados se han consolidado como un pilar clave del crecimiento de ingresos, impulsados por la demanda de soluciones alternativas y estrategias ESG.
En Europa, la relevancia del capital privado en ciudades como Londres, París y Fráncfort ha reforzado el posicionamiento de la región como hub global de gestión patrimonial. En Suiza, bancos privados como UBS han potenciado la oferta de activos alternativos y soluciones de financiación estructurada para clientes de alto patrimonio, incrementando la vinculación con el cliente y los ingresos recurrentes. En cambio, en Asia, entidades como DBS en Singapur han integrado soluciones de inversión alternativa y estrategias transfronterizas en sus propuestas de asesoramiento, aprovechando el crecimiento de la riqueza regional y la demanda de diversificación global por parte de family offices.
“En ambos mercados, la incorporación de financiación, productos estructurados y activos privados ha reducido la dependencia de las comisiones tradicionales de renta variable y renta fija. El resultado es una mayor diversificación de ingresos, una mayor fidelización del cliente y una mayor resiliencia frente a la volatilidad del mercado”, añade Hodgson.
Para los inversores, el acceso creciente a los activos alternativos está mejorando la diversificación de carteras y ampliando las oportunidades de construcción de portafolios, al ofrecer exposición a activos no disponibles en los mercados públicos y potencial protección frente a la inflación y la volatilidad. Al mismo tiempo, el desarrollo de estructuras de inversión más flexibles está facilitando el acceso a este tipo de activos a un universo más amplio de inversores. Para Hodgson, el auge de los mercados privados supone una transformación estructural del sector de la gestión patrimonial, en un contexto en el que la demanda de los clientes continúa creciendo y los activos alternativos ganan protagonismo en la construcción de carteras y estrategias de crecimiento a largo plazo.
Desde su creación el año pasado, la nueva Autoridad de Lucha contra el Blanqueo de Capitales (AMLA, por sus siglas en inglés) trabaja intensamente en la elaboración de una lista exhaustiva de normas técnicas de regulación (RTS). Si bien la AMLA ha reconocido que la gestión de activos requiere un enfoque diferenciado respecto al de otras entidades financieras, la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por su siglas en inglés) ha encendido las alarmas ante la reciente consulta sobre las RTS relativas a las obligaciones de diligencia debida con los clientes.
La patronal considera imprescindible introducir mejoras en el borrador de estas normas para evitar consecuencias indeseadas en la distribución de fondos de inversión. Según advierten, el texto actual afectaría negativamente a la disponibilidad de fondos de la UE tanto para inversores comunitarios como globales, lo que pondría en riesgo el estatus del marco UCITS como el estándar de oro a nivel mundial.
Para reconducir la situación, la Efama insta a la AMLA a tener en cuenta algunos aspectos clave, entre ellos las duplicidades innecesarias. “La distribución de fondos se realiza principalmente a través de intermediarios, por lo que exigir una diligencia debida sobre los inversores finales resulta redundante y contraproducente. La normativa antiblanqueo debe considerar las particularidades de la gestión de activos, un sector que ya cuenta con mecanismos que mitigan significativamente el riesgo de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo”, argumentan desde Efama.
La patronal también advierte del riesgo de colapso operativo. Según su visión, si no se alivian estas cargas de cumplimiento innecesarias, varios modelos de distribución de fondos (tanto europeos como internacionales) corren el riesgo de colapsar bajo el peso de obligaciones duplicadas e ineficientes. “Estas exigencias incluyen, además, un acceso injustificado a la base de clientes de sus propios intermediarios”, señalan.
En opinión de Zuzanna Bogusz, asesora senior de Políticas de Regulación de la Efama, “la nueva Autoridad Antiblanqueo tiene ante sí la oportunidad de establecer unas normas de diligencia debida armonizadas que, por fin, reconozcan plenamente las características únicas de la gestión de activos. Si no se hace, los riesgos irán más allá de las propias obligaciones normativas y podrían lastrar la distribución de los fondos UCITS en todo el mundo”.
Foto cedidaPedro Escudero, fundador de Silverway AM.
La gestora de fondos Silverway Asset Management, fundada por Pedro Escudero, acaba de incorporar a cinco nuevos profesionales en el departamento de Relación con Inversores para configurar un equipo de primer nivel de cara al próximo lanzamiento de su fondo de renta variable.
Entre los profesionales que esta semana se incorporan a Silverway Asset Management están Antonio Díaz, Inés Echeverría y Gabriela Zubia, procedentes de Bestinver, los dos últimos de la oficina de Bilbao; Camino Duró, de Beka Finance, y Javier del Pozo, ex-Mediolanum. En concreto, Camino Duró se incorpora a Silverway Asset Management como Head of Family Office, mientras que Antonio Díaz (desde Sevilla), Gabriela Zubia e Inés Echeverría (desde Bilbao) y Javier del Pozo (desde Barcelona), formarán parte del equipo de Relación con Inversores que lidera Luis Beltrami.
Según explica la firma, todos ellos se suman a los dos especialistas de Research, Andrés Miranda, que procede de D.A. Davidson Companies en Wall Street, y José Blanco, quien trabajó hasta hace poco en Knott Partners-Dorset Management, también en Nueva York, quienes se incorporaron en abril. Ambos cuentan con perfiles como analistas muy complementarios con el de Pedro Escudero.
La gestora de fondos prepara el próximo lanzamiento de su fondo de inversión bajo el nombre Silverway Global – Apex Equity Fund, un vehículo UCITS que permitirá invertir desde 500 euros a todo tipo de inversores en una estrategia de renta variable global basada en valor, calidad y crecimiento.
Profesionales destacados
La nueva Head of Family Office de Silverway Asset Management, María del Camino Duró Fernández, proviene de Beka Finance, donde ha trabajado los últimos cinco años. Previamente desempeñó puestos de relevancia entre España y Reino Unido en entidades como Citi, Groupe Crédit Agricole, BNP Paribas, BBVA y J.P. Morgan. Es una reconocida profesional experta en su campo.
Por su parte, Antonio Díaz Lázaro ha sido el máximo responsable de Bestinver en Andalucía durante los últimos años. Anteriormente trabajó en CaixaBank y en Barclays, así como en la extinta Banco Privado Português y en Unicaja. Antonio será el responsable de la oficina de Silverway Asset Management en Sevilla.
Inés Echeverría Olalquiaga y Gabriela Zubia Berreteaga conformaban hasta hace poco la oficina de Bestinver en Bilbao. Tras incorporarse al equipo de Silverway Asset Management liderarán la oficina de la gestora en Bilbao.
Finalmente, Javier del Pozo Cortadellas asumirá el liderazgo de la oficina de Barcelona tras una trayectoria de más de 10 años en Mediolanum.
Con estas incorporaciones, la recién creada Silverway Asset Management tiene un equipo de 14 personas, que cubren las funciones de Legal, Marketing, Operaciones, Research y Relación con Inversores. La gestora incorporará en las próximas semanas a más profesionales con el objetivo de alcanzar próximamente una plantilla de entre 20 y 25 personas.