Automatización y robótica para diversificar las carteras con vocación de largo plazo
| Por Rocío Martínez | 0 Comentarios

La inteligencia artificial acapara titulares, pero no es la única temática con capacidad para revolucionar la economía del futuro y con mucho potencial para los inversores. Juan Carlos Domínguez, del equipo de ventas de BNP Paribas Asset Management, y Geoffroy Citerne, codirector del Equipo de Especialistas en Inversiones, dieron las claves de cómo estar bien posicionado en uno de los sectores del futuro: robótica y automatización a través de la estrategia Robotech de la firma, el fondo AXA WF Robotech, lanzada hace 10 años y que es una copia de una estrategia puesta en marcha un año antes, en 2015, para un mandato para el banco japonés Daiwa Bank por 2.400 millones de dólares.
El fondo invierte en compañías cotizadas, presenta una alta participación activa y una mentalidad de inversión a largo plazo, con una rotación inferior al 30%, que busca aprovechar la evolución y las oportunidades de crecimiento del mercado de la robótica y la automatización.
Citerne aseguró que se trata de una estrategia “bastante singular” porque busca abarcar toda la cadena de valor de la robótica y la automatización. Para ello, su equipo ha construido tres pilares principales: la industria, la sociedad y los facilitadores. En industria se encontrarían los robots más comunes y los equipos logísticos que se utilizan en almacenes, centros de distribución, así como otros equipos de automatización industrial. Se trataría de los grandes robots del imaginario popular, que se encuentran en una fábrica de automóviles.
Pero también invierte en lo que Citerne denomina cobots, es decir, robots colaborativos. Se trata de un robot capaz de trabajar junto a un humano, “no se trata de un robot encerrado en una jaula”. Se caracteriza por su flexibilidad y facilidad de manipulación, que son “notables”. Para Citerne, lo interesante es que “estos robots son bastante económicos y tanto particulares como pequeñas empresas pueden adquirirlos”.
El segundo pilar, la sociedad, está más orientado al consumidor. Por lo tanto, puede considerarse como el mercado B2C de la robótica, mientras que la industria se asemeja más al mercado B2B. Aquí se encontrarían servicios de salud, como la automatización del mercado sanitario, la salud digital o la cirugía robótica. En esta categoría también entrarían vehículos autónomos. “Buscamos seleccionar la mejor empresa que proporcione la tecnología, el radar y el sistema de visión capaces de integrar la última generación de vehículos. Sería “una especie de automatización de servicios”.
Por último, estaría el pilar facilitador, que suele impulsar la aceleración del progreso tecnológico, ya sea por la potencia de cálculo de los semiconductores, el software vertical de los componentes y los sistemas de visión que se incorporan cada vez más a las fábricas modernas. “No buscamos activamente una exposición perfecta, es decir, tener un 33% en cada pilar, sino que nos centramos en dónde reside la oportunidad más atractiva”, explica el experto, que admite que ve más oportunidades en el ámbito de los facilitadores, así como en el ámbito industrial y un poco menos en el ámbito social, en particular en el sanitario.
También rechazó calificar esta estrategia de fondo tecnológico. “Muchos clientes asumen que un fondo robótico se basa únicamente en la tecnología. Sí, tenemos tecnología, pero no se trata solo de esto, sino que tenemos una exposición muy importante al sector industrial, por ejemplo, con un 30% de la cartera. El sector salud solía tener una mayor presencia, pero aún mantenemos cierta exposición a él”, apunta, porque ayuda a mitigar la volatilidad del mercado.
Buenas perspectivas
Las perspectivas son positivas. Citerne explica que la estrategia cuenta con dos impulsores “realmente buenos”. El primero está relacionado con la inteligencia artificial, que está “contribuyendo a acelerar un área de la robótica”. El segundo, la recuperación en el sector manufacturero. “La IA domina el debate, pero la tendencia se está recuperando desde el punto de vista industrial”, asegura y explica que con la IA física, “el reto es que el producto final interactúe con el mundo real”.
En la firma observan una mejora constante de la actividad industrial en 2026 tras varios años de incertidumbre geopolítica y arancelaria. Aunque el conflicto en Oriente Medio y las tensiones comerciales suponen un riesgo para la actividad, consideran que existe una mejora significativa del entorno de inversión en capital fijo (CAPEX). Esto se ha visto impulsado por los niveles muy elevados de CAPEX de las grandes empresas tecnológicas, que están realizando importantes inversiones en la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial.
Aunque ya fue sólido en 2025, este gasto se ha recuperado aún más en 2026 y, a medida que seguimos observando avances en la adopción de la IA, «prevemos unos niveles de inversión elevados durante muchos años. Este gasto centrado en la tecnología parece estar extendiéndose ahora a la mejora de las tendencias de inversión en capital fijo en otros sectores de la economía, y observamos tendencias más dinámicas en el ámbito más amplio de la automatización industrial, lo cual resulta alentador».
Las iniciativas gubernamentales siguen respaldando la demanda de automatización, sobre todo las ventajas fiscales para el CAPEX en Estados Unidos con la aprobación de la «One Big Beautiful Bill Act», que permite la amortización inmediata de las inversiones en infraestructura e I+D y se espera que proporcione un ahorro fiscal significativo a las empresas que invierten de forma considerable.
En Europa, la firma observa iniciativas principalmente por parte de Alemania, que ha puesto en marcha un Plan de Infraestructuras y Clima de 500.000 millones de euros destinado a respaldar la inversión en el país durante los próximos 12 años, así como una iniciativa de 61 empresas alemanas para invertir 631.000 millones de euros a nivel nacional de aquí a 2028. Así pues, “los retos traen oportunidades, y creemos que este fondo robótico está muy bien expuesto a esta oportunidad que ofrece la IA física”, apuntó Citerne.
Como resumen, resaltó que “esta estrategia podría ser interesante” por contar con un posicionamiento diferente al de los competidores y por la menor exposición en términos de volatilidad y beta.












