La delegación de Andalucía del Instituto Español de Analistas celebrará el próximo miércoles, 11 de marzo, un encuentro clave para analizar las perspectivas de crecimiento económico en Europa. La cita tendrá lugar a las 12:00 horas en el Salón de Actos de Unicaja de Málaga, situado en Plaza de la Marina, 3, y se enmarca en la presentación del «Anuario del Euro 2025″, elaborado por la Fundación del Instituto Español de Analistas con la colaboración de la Fundación ICO y el Círculo de Empresarios.
El estudio, dirigido por el economista Fernando Fernández Méndez de Andés, examina los principales desafíos y oportunidades que enfrenta Europa para fortalecer su competitividad y dinamizar su crecimiento económico.
La jornada se iniciará con la apertura de José Sevilla, presidente de Unicaja, seguida de la bienvenida de Carlos Bocanegra, presidente de la delegación en Andalucía del Instituto Español de Analistas. A continuación, Francisco Uría, director de Estudios y Análisis del Instituto Español de Analistas, presentará las conclusiones principales del Anuario, ofreciendo una visión completa de las tendencias y políticas económicas europeas.
Posteriormente, se celebrará un diálogo entre Francisco Uría y José Sevilla, en el que se abordarán las iniciativas europeas orientadas a reforzar la competitividad y generar nuevas oportunidades de crecimiento en el continente.
Los interesados en asistir pueden obtener más información y formalizar su inscripción a través del siguiente enlace.
La delegación de Andalucía del Instituto Español de Analistas celebrará el próximo lunes, 23 de marzo, a las 10:00 horas, en el Teatro Kursaal Fernando Arrabal de Melilla (Avenida Cándido Lobera, 8), la jornada “Defensa, Tecnología y Sostenibilidad”, un encuentro que marca el inicio de la actividad del Instituto en la ciudad autónoma tras la ampliación de su delegación. La sesión abordará el impacto de los cambios geopolíticos en el sector de defensa y sus necesidades financieras.
La apertura institucional correrá a cargo de Miguel Marín Cobos, vicepresidente primero del Gobierno de Melilla, y contará con la bienvenida de Lola Solana, presidenta del Instituto, y Carlos Bocanegra, presidente de la delegación andaluza.
Durante el evento, Carlos Martí Sempere presentará las conclusiones del informe «Los cambios geopolíticos sobre el sector de defensa y sus necesidades financieras», que analiza los retos estratégicos, tecnológicos y económicos que enfrenta la industria en el actual escenario internacional.
La jornada incluirá una mesa de debate moderada por José Luis Blasco, director Global de Sostenibilidad de Acciona, en la que participarán destacados expertos del sector: Ángel Escribano, presidente de Indra; Carlos Treviño, analista financiero de Banco Santander; Félix Sanz Roldán, general de Ejército (R); y José Alberto Castañeda García, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Granada.
Las conclusiones de la jornada serán presentadas por Juan Antonio Marmolejo, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de Melilla, y la clausura institucional estará a cargo de Juan José Imbroda, presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla.
Los interesados en asistir pueden consultar más información y completar su inscripción aquí.
Seleccionar y construir carteras de fondos que se adapten a entornos volátiles es una necesidad en momentos como el actual. Frente a algunas posturas más estáticas, Benito del Rincón, responsable del área de Carteras de Fondos de Sabadell Urquijo, aboga por un «dinamismo inteligente», reacciones comedidas para analizar si los conflictos geopolíticos pueden afectar a los fondos en cartera. De cara al medio plazo, refuerza tendencias como tecnología, metales preciosos, sector energético, small caps y mercados emergentes.
En esta entrevista con Funds Society, defiende posturas moderadas, avalando la virtud del punto medio, como la combinación de gestión indexada y gestión activa; el uso de la ESG como forma de mejorar la gestión del riesgo y capturar oportunidades; la inversión en mercados privados solo si tiene sentido y una aproximación cauta al mundo cripto -en el que aún no invierten pero sí estudian-, en un contexto en el que el papel del selector es más analítico y sofisticado que nunca.
De hecho, Del Rincón pone en valor su labor, más allá de la tecnología, pues la experiencia, el criterio y la capacidad de interpretar matices son sus armas más preciadas. «Evaluar la calidad real de un equipo gestor, entender el proceso de inversión más allá del papel, valorar la coherencia entre discurso y ejecución, o detectar señales cualitativas en reuniones con gestores… todo eso sigue siendo territorio donde el juicio profesional es insustituible», subraya. La entrevista completa, a continuación.
A pesar de las fusiones y los movimientos corporativos en la industria de fondos, no dejan de llegar nuevos actores al mercado español. ¿Cómo trabajáis desde Sabadell Urquijo para estar al día de todas las novedades y, sobre todo, filtrar la amplia oferta de producto existente?
En Sabadell Urquijo trabajamos con un proceso estructurado para estar al día y filtrar eficazmente la amplia oferta de fondos. En primer lugar, mantenemos un radar continuo que combina plataformas especializadas, bases de datos regulatorias y relación directa con gestoras. Esto nos permite detectar con rapidez nuevos productos, cambios relevantes en equipos gestores o innovaciones de mercado.
A partir de ahí aplicamos un primer filtro cuantitativo, comparando cada fondo con sus competidores en términos de rentabilidad ajustada a riesgo, consistencia, costes, liquidez y características de cartera. Los productos que superan esta criba pasan a un análisis cualitativo más profundo, centrado en la solidez del equipo gestor, la claridad y disciplina del proceso de inversión, la estructura operativa y de riesgos, y el encaje del fondo dentro de nuestras carteras modelo y visión de mercado.
¿Cuáles son los factores más importantes que hay que considerar a la hora de elegir un fondo de inversión?
A la hora de seleccionar un fondo de inversión, es esencial combinar análisis cuantitativo, cualitativo y consideraciones personales del gestor y de los propios clientes. En primer lugar, hay que entender el objetivo y la política de inversión del fondo: en qué activos invierte, su estilo, su universo geográfico y los límites de riesgo que asume. Esto permite saber si realmente encaja con el propósito buscado y con el resto de fondos que se le ofrece al cliente.
Un segundo bloque fundamental son las métricas de rentabilidad y riesgo. No se trata solo de ver cuánto ha ganado un fondo, sino cómo lo ha hecho: consistencia del rendimiento frente a su categoría, comportamiento en mercados adversos, volatilidad, drawdowns y el valor que aporta sobre el índice o los competidores. Indicadores como el Sharpe, el Information Ratio o el tracking error son para nosotros fundamentales a la hora de seleccionar fondos para nuestras carteras. El equipo gestor y su proceso de inversión son otro pilar. La estabilidad del equipo, la claridad del método, la disciplina del proceso y la alineación de incentivos suelen marcar la diferencia en el largo plazo.
Los costes son también un elemento decisivo: comisiones de gestión, comisión de éxito, clases disponible. En Sabadell Urquijo Gestión seleccionamos y accedemos a las clases con comisiones más bajas, ofreciendo a los clientes la mejor versión del fondo. Por último, el fondo debe encajar con el perfil del conjunto de clientes que van a acceder al fondo: horizonte temporal, tolerancia al riesgo, necesidades de liquidez y criterios ESG. Un gran fondo puede no ser adecuado para una cartera si no se ajusta a sus objetivos y restricciones. En conjunto, elegir un buen fondo implica evaluar qué hace, cómo lo hace y si tiene sentido para quien lo está contratando.
Más allá de elegir a los mejores, también los ETFs jugarán un papel en vuestras carteras… ¿han aumentado su protagonismo en los últimos años? ¿Acabarán canibalizando a los fondos tradicionales?
Desde el departamento de selección de fondos para carteras de gestión discrecional, utilizamos fondos indexados en lugar de ETFs. En la construcción de carteras los fondos indexados han adquirido un papel cada vez más relevante, especialmente cuando buscamos exposiciones amplias, eficientes y difíciles de replicar mediante gestión activa.
Ahora bien, aunque defendemos firmemente el uso de fondos indexados para capturar beta de manera eficiente, esto no implica restar relevancia a la gestión activa; al contrario, la combinación de ambos enfoques es lo que permite construir carteras verdaderamente robustas.
Y para acceder a alfa: ¿en qué sectores y mercados, o tipología de vehículos lo encontráis con mayor eficiencia?
La gestión activa es clave para lograr alfa en las carteras. Nos centramos en segmentos donde la asimetría de información, la complejidad sectorial o la heterogeneidad de emisores permiten generar alfa de forma consistente. Todo esto lo hacemos desde una óptica de construcción de carteras diversificadas, bajo tracking error, convicciones claras al riesgo soportado y selección rigurosa de gestores. Y en ese sentido, hay cuatro bloques donde históricamente obtenemos una mayor eficiencia: RV emergente, RV europea RV Temática y RF especializada.
En un entorno como el actual, complejo, volátil, cambiante, muchos selectores dicen que no es momento para cambiar las carteras, sino para demostrar su buen hacer en la selección. ¿Estás de acuerdo o hay que mostrarse dinámicos?
Como gestores entendemos perfectamente esa percepción de que, en periodos de alta volatilidad, es mejor no tocar las carteras. Y es cierto que, en periodos de tensión, la disciplina y la calidad del proceso de selección brillan más que cualquier giro táctico impulsivo. Pero eso no significa que debamos quedarnos inmóviles. Este tipo de entornos exige dinamismo inteligente, no hiperactividad ni parálisis.
Con este tipo de eventos, nuestra visión es clara: sí hay que reaccionar, pero no hay que sobrerreaccionar. En nuestro caso, no estamos haciendo giros bruscos de cartera, pero sí estamos trabajando con ajustes tácticos muy focalizados. Ante un conflicto geopolítico de cualquier nivel, analizamos si nuestros fondos se ven afectados y cómo se podrían ver involucrados en las distintas disyuntivas posibles.
Y más de cara al medio plazo, no tanto a corto… ¿estáis trabajando para incorporar nuevas tendencias?
Desde Sabadell Urquijo llevamos años trabajando activamente para incorporar nuevas tendencias estructurales en nuestras carteras temáticas. Este no es un ejercicio táctico, sino una actualización estratégica que busca alinear la cartera con los vectores de crecimiento y transformación que, a nuestro juicio, van a dominar la próxima década. Y en este sentido, estamos reforzando cinco grandes bloques: tecnología, metales preciosos, sector energético en sentido amplio, small caps y mercados emergentes.
El futuro de la inversión sostenible está en entredicho: ¿seguirá avanzando en Europa, quedará rezagada o se reforzará con armas como un enfoque más sofisticado, práctico y quizá simplificado, como apunta la nueva regulación? ¿Tenéis oferta de fondos ESG en vuestra lista?
En cuanto al futuro de la inversión sostenible, creo que estamos entrando en una fase mucho más madura, pragmática y centrada en la materialidad financiera real. Es cierto que en Estados Unidos hemos visto un retroceso político visible mientras que Europa está siguiendo un camino diferente. Aquí no estamos viendo un retroceso, sino una reconfiguración hacia un marco más sofisticado y operativo.
En Sabadell Urquijo contamos con una oferta amplia, diversificada y de calidad en fondos ESG, tanto de renta fija como de renta variable. El enfoque ESG no es un “sello”, sino una metodología transversal que aplicamos en nuestras due diligence y que pedimos también a los gestores con los que trabajamos. La evolución regulatoria europea ayuda precisamente a reforzar y profesionalizar esta oferta. No buscamos ESG solo por obligación, sino como forma de mejorar la gestión del riesgo, capturar oportunidades estructurales y construir carteras más resilientes.
Con respecto a los alternativos y los mercados privados, ¿son la próxima incorporación ineludible en las carteras de los inversores? ¿Son aptos para todos? ¿Preferís alternativos líquidos –hedge funds- o ilíquidos?
Desde nuestra posición en Sabadell Urquijo, vemos que los activos alternativos y los mercados privados están dejando de ser un complemento para convertirse en un elemento relevante dentro de las carteras de los clientes. No es una moda, ni una respuesta táctica a un entorno de mercado concreto: es una evolución natural hacia carteras más diversificadas, más resilientes y con fuentes de retorno distintas a las tradicionales.
Dicho esto, no creemos que los activos alternativos sean adecuados para todo tipo de clientes. Para nosotros, nada es obligatorio: lo que sí es imprescindible es incorporar aquello que encaja con el horizonte, la liquidez global y la capacidad técnica del cliente. Los alternativos aportan muchísimo, pero solo cuando se integran con criterio y bajo un acompañamiento profesional sólido. En la parte de gestión discrecional de carteras hasta ahora nos hemos centrado en alternativos líquidos que nos aportan descorrelación real, permiten ajustar exposición de forma ágil y ofrecen estrategias que ayudan a suavizar la volatilidad del conjunto de la cartera.
¿Y qué pasa con el mundo cripto y los activos digitales? ¿Los estáis incorporando a vuestras listas?
En cuanto al universo cripto, nuestra postura en Sabadell Urquijo es bastante clara: no estamos incorporando ETFs de criptoactivos ni productos equivalentes en nuestras listas de recomendación, ni consideramos su inclusión a corto plazo. Valoramos cualquier nueva clase de activo con el mismo rigor que aplicamos al resto de la arquitectura de inversión, pero a día de hoy seguimos viendo limitaciones importantes en términos de volatilidad extrema, ausencia de fundamentales cuantificables, marco regulatorio en evolución, y riesgos operativos y de custodia que no consideramos adecuados para una cartera de banca privada.
Dicho esto, seguimos el mercado con atención y, si en algún momento la clase de activo evoluciona hacia un entorno regulado, robusto y verdaderamente institucional, lo analizaremos como hacemos con cualquier innovación. Pero, a día de hoy, no formamos parte de este espacio ni tenemos previsto hacerlo.
Todo esto conduce a tendencias en la selección de fondos como la sofisticación. ¿Esto lleva a una mayor preparación/conocimiento de diferentes y nuevos mercados –como el cripto- por parte del selector?
Efectivamente, las carteras de los inversores se han sofisticado de manera muy significativa en los últimos años, y eso ha elevado el nivel de exigencia para quienes nos dedicamos a la selección de fondos. El selector de hoy no puede limitarse a revisar datos históricos o rankings; tiene que entender modelos de negocio, marcos regulatorios, dinámicas de liquidez, riesgos no convencionales, estructuras de capital, métricas de sostenibilidad y, sobre todo, cómo se relacionan entre sí distintos tipos de activos.
De hecho, incluso mercados tan nuevos o específicos como el cripto (aunque no los incorporamos aún a nuestras listas) forman parte del conocimiento que debemos dominar. No para invertir hoy, sino para anticipar cómo podrían encajar mañana en un entorno regulado e institucional. Ese es el nivel de preparación que exigimos: entender incluso aquello que todavía no recomendamos, porque nuestro trabajo es mirar por delante del mercado.
Otra tendencia clave es la digitalización y la introducción de la IA. ¿Qué impactos está teniendo en vuestro trabajo, en qué partes os ayuda y qué partes siguen siendo más ‘factor humano’?
La digitalización y la introducción de la inteligencia artificial están teniendo un impacto real y creciente en nuestro día a día, pero lo están haciendo de una forma complementaria, no sustitutiva. En Sabadell Urquijo utilizamos la IA principalmente como herramienta de apoyo, que nos permite analizar de forma más ágil grandes volúmenes de información, mejorar la eficiencia en procesos operativos y reforzar algunos análisis cuantitativos que antes requerían mucho más tiempo. En ese sentido, la IA nos ayuda a comparar universos de fondos, identificar patrones, revisar documentación con mayor rapidez e incluso anticipar riesgos que pueden pasar más desapercibidos en un primer filtro.
Ahora bien, en nuestro trabajo hay una parte que sigue siendo claramente y mayoritariamente factor humano, y seguirá siéndolo durante mucho tiempo. La selección de fondos es un ejercicio donde la experiencia, el criterio y la capacidad de interpretar matices son fundamentales. Evaluar la calidad real de un equipo gestor, entender el proceso de inversión más allá del papel, valorar la coherencia entre discurso y ejecución, o detectar señales cualitativas en reuniones con gestores… todo eso sigue siendo territorio donde el juicio profesional es insustituible, y así lo dejamos hacer ver a nuestros clientes.
Una visión de futuro de la industria de fondos en España: ¿hay potencial de crecimiento? ¿Cómo vislumbras el sector en 10 años: con más o menos gestoras, más o menos fondos, productos más sofisticados, inversores más formados…?
Soy claramente positivo respecto al futuro de la industria de fondos en España. La profesionalización del asesoramiento, la mayor sofisticación del inversor y el acceso creciente a productos globales están creando un ecosistema mucho más competitivo y, al mismo tiempo, más eficiente.
Si pienso en cómo será la industria dentro de 10 años, la imagino bastante más grande, más diversificada, debido a la entrada de nuevos competidores, con un inversor claramente más formado. Veremos un número de gestoras probablemente más concentrado en cuanto a volumen por gestora (aunque con mayores competidores a nivel mercado), pero con una oferta de producto de mayor calidad y más orientada a valor añadido. Creo que el inversor español va a seguir evolucionando hacia un perfil más global, más exigente y con mayor consciencia de la importancia de la planificación a largo plazo. La combinación de educación financiera, profesionalización del sector y herramientas tecnológicas hará que dentro de diez años tengamos una industria más transparente, más robusta y orientada al cliente que nunca.
El primer fondo español especializado en inversión en criptomonedas, Criptomonedas FIL de A&G Global Investors, ha actualizado su folleto para permitir su comercialización a inversores minoristas, ampliando así el acceso a este tipo de activos a través de un vehículo regulado.
Hasta la fecha, el fondo estaba dirigido exclusivamente a inversores profesionales. Tras la aprobación de esta modificación, surgen nuevas clases para los inversores minoristas, quienes podrán acceder al fondo a través de su entidad financiera o plataforma habitual.
La política de inversión del fondo se mantiene sin cambios. Criptomonedas FIL continuará invirtiendo a través de instrumentos financieros cuya rentabilidad se encuentra vinculada a cada una de las criptomonedas en las que invierte, bajo un enfoque de gestión activa y con una visión de largo plazo, en un mercado caracterizado por su elevada volatilidad, complejidad y riesgo.
Esta actualización se produce en un contexto de creciente interés por los activos digitales y de mayor claridad regulatoria en Europa. En los últimos años, el desarrollo de infraestructuras de custodia, la aprobación de nuevos vehículos cotizados y la progresiva definición del marco normativo han contribuido a dotar de mayor solidez al ecosistema, reduciendo algunas de las barreras operativas que históricamente limitaban su acceso.
Román González, especialista de producto: “Estamos encantados con el hecho de que la reciente actualización normativa haya hecho posible extender este vehículo fiscalmente eficiente, regulatoriamente más protegido, más seguro en términos de custodia y más sencillo a nivel operativo, al inversor minorista”. “Supone un paso relevante en la adopción del mercado de criptomonedas en España, permitiendo a los inversores minoristas acceder a este tipo de activos a través de una estructura supervisada y con gestión profesional, sin necesidad de operar directamente en exchanges ni gestionar claves privadas o wallets”, explica el experto.
El fondo mantiene su perfil de riesgo muy elevado, propio de esta clase de activos, y está orientado a inversores con capacidad de soportar perdidas, así como un horizonte temporal de largo plazo.
Rubén Ayuso, gestor del fondo, con amplia experiencia en la gestión de fondos multiactivo y en activos digitales, considera que los criptoactivos ya constituyen una clase de activo institucionalizada a nivel global. En este contexto, se prevé que progresivamente puedan integrarse de manera estructural en las carteras de inversión, en línea con la evolución observada en grandes gestoras internacionales, que han ido incorporando exposición a esta clase de activo dentro de los distintos perfiles de inversor, incluyendo conservadores.
Ibercaja refuerza su apuesta por las instituciones y entidades del tercer sector con el lanzamiento de nuevas soluciones de inversión diseñadas para facilitar su acceso a los mercados financieros, poniendo en valor los principios y valores que caracterizan su actividad.
En 2025, Ibercaja Gestión, sociedad gestora de instituciones de inversión colectiva del Grupo Ibercaja, lanzó Ibercaja Compromiso Solidario, su primer fondo ético. Se trata de un fondo mixto que podrá invertir hasta un máximo del 30% en renta variable y que nace con el objetivo de facilitar la gestión del ahorro bajo criterios éticos, incorporando los valores como un factor adicional en la toma de decisiones de inversión.
Jorge Urriza, responsable de Estrategia de Ibercaja Gestión, subraya que “el lanzamiento de este fondo es el resultado del desarrollo de una metodología propia, que considera los valores como un factor de inversión, además de la rentabilidad financiera, gracias al trabajo de un equipo de profesionales experto en esta materia”.
Inversión ética con enfoque metodológico propio
Desde Ibercaja se entiende la inversión ética como aquella que canaliza recursos hacia empresas o proyectos que cumplen determinados estándares sociales y éticos, alineados con una moral concreta. Aunque comparte elementos con la inversión sostenible, este enfoque amplía el análisis de riesgos e impactos, superando el ámbito estrictamente económico e incorporando una dimensión moral.
Según explica Urriza, “identificar los valores y principios que impulsan la actividad de las instituciones y entidades del tercer sector y trasladarlos a sus inversiones nos permite generarles mayor confianza en sus decisiones financieras”.
El fondo Ibercaja Compromiso Solidario se apoya en una metodología propia que sigue las directrices de Mensuram Bonam, publicado por la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales. Este documento recoge principios, criterios e indicaciones prácticas dirigidos a los profesionales del ámbito financiero.
Para reforzar la aplicación de esta metodología, el fondo cuenta con un Comité Ético integrado por profesionales de la entidad y expertos externos, encargado de supervisar el cumplimiento de los criterios establecidos. “Esta metodología nos ha permitido mejorar la prestación de servicios a instituciones y entidades del tercer sector, mediante la creación de carteras de gestión discrecional o asesoramiento en inversión alineadas con los principios promovidos por Mensuram Bonam”, añade Urriza.
Compromiso solidario y retorno social
La iniciativa se enmarca en el compromiso histórico de Ibercaja con la sociedad y el medioambiente. El fondo Ibercaja Compromiso Solidario destinará el 10% de la comisión de gestión a proyectos alineados con los valores que promueve.
De este modo, las instituciones podrán generar un impacto positivo adicional a través de la gestión de su ahorro, ampliando su contribución social de la mano de Ibercaja.
Roland Berger detecta un apetito creciente del private equity por España en el contexto europeo. Así lo refleja su estudio «Expert insight from Spain & Portugal del European Private Equity Outlook 2026″, donde se apunta a una recuperación gradual del mercado, tras una etapa marcada por la volatilidad e incertidumbre geopolítica.
El informe, que se publica anualmente desde 2010, percibe la región como un puerto seguro, ofreciendo un crecimiento y unas condiciones económicas más atractivas que el resto de Europa. “Si bien la recuperación en el mercado de la península ibérica será gradual, existe un apetito claro por una mayor actividad. Una necesidad fundamental de actuar está impulsando tanto a inversores como a vendedores, sentando las bases para desbloquear una creciente liquidez en el segmento mid-market”, afirma Bieito Ledo, Partner y responsable de la práctica de Private Equity de Roland Berger en Iberia.
De acuerdo con este análisis, entre los profesionales del sector en España se ha fraguado un equilibrio entre la cautela y el optimismo. A favor de este último se da una convergencia de factores favorables a la reactivación: inversores financieros con “pólvora seca” y empresas y fondos con activos de 2019 y 2020 que deben exponerse al mercado.
Para Roland Berger, más allá de los sectores resilientes de salud, tecnología y transición energética, los fondos de private equity cada vez se interesan más en crear plataformas de buy-and-build en servicios profesionales e industriales, especialmente cuando la digitalización o la recurrencia del negocio son palancas clave de crecimiento.
El éxito en 2026 vendrá determinado por una preparación proactiva, tanto en la venta como en la compra. En este último caso, la agilidad y certidumbre de transacción ofrecida a los vendedores es un factor de diferenciación cada vez más valorado, lo cual exige contar con un plan de creación de valor robusto aprobado por el comité de inversiones del fondo. Esta convicción diferencia a los que transaccionan de los que no.
Perspectivas positivas en Europa
Entre 2024 y 2025, el volumen de operaciones varió en toda Europa, con crecimientos en algunos mercados que se vieron compensados por caídas en otros. Los países nórdicos (23%), el Reino Unido (22%) y el resto de Europa (34%) alcanzaron tasas de crecimiento sólidas, mientras que la región compuesta por Alemania, Austria y Suiza también creció con fuerza (15%). En cambio, los mayores descensos se observaron en Francia (-13%) y España y Portugal (-5%), lo que refuerza las expectativas de una reactivación en Iberia, retomando operaciones aplazadas y capital disponible para invertir.
En 2026, las perspectivas son positivas para el conjunto de Europa: el 75% de los 3.500 profesionales del sector encuestados anticipa un aumento de las operaciones respaldadas por private equity. Un optimismo impulsado por la estabilización de las condiciones de financiación, la reducción de la brecha de valoraciones y la reactivación de procesos de venta aplazados en ejercicios anteriores.
Por sectores, los más dinámicos para operaciones serán tecnología, software y soluciones digitales, así como servicios empresariales y logística. Dentro de tecnología, destacan soluciones de transformación digital, incluyendo análisis de datos, ‘hiperautomatización’ e inteligencia artificial. La infraestructura también será relevante, impulsada por planes de inversión pública. Estos sectores son atractivos por su resiliencia, escalabilidad y potencial de crecimiento estructural.
Foto cedidaMike Chen, Head of NextGen Quant de Robeco; Nick King, Head of ETFs de Robeco
Robeco anuncia hoy el lanzamiento de NextGen Global Small Cap ETF, una estrategia de gestión activa basada en machine learning. Este ETF combina décadas de experiencia en inversión cuantitativa con avanzada tecnología de IA y ofrece a los inversores una solución basada en datos para acceder al universo global de renta variable de pequeña capitalización.
Las compañías globales de pequeña capitalización representan uno de los segmentos más amplios y menos explorados de forma eficiente de los mercados de renta variable. Esta clase de activos, con miles de compañías, una menor cobertura por parte de los analistas y una composición del índice menos sesgada, ofrece un terreno fértil para las estrategias activas. El nuevo ETF activo de Robeco utiliza machine learning para identificar oportunidades en este amplio universo, determinando dinámicamente qué características son importantes respecto a cada compañía.
Aunque existen varios ETF activos y pasivos de pequeña capitalización, estas estrategias suelen basarse únicamente en combinaciones lineales de factores conocidos, con lo que las carteras de los distintos proveedores acaban teniendo características similares. En cambio, NextGen Global Small Cap ETF utiliza machine learning para detectar las relaciones no lineales que influyen en los elementos que generan rentabilidad. Así, capta interacciones a niveles superiores entre los indicadores de diversos horizontes de inversión y, en consecuencia, adapta dinámicamente la ponderación de dichos indicadores en el nivel de compañía.
Esto permite a la estrategia detectar patrones que otros modelos podrían pasar por alto y, por tanto, propiciar un entorno ideal para extraer alfa. Dado que incluso los modelos de IA más avanzados requieren la aplicación del criterio humano, especialmente en condiciones de mercado extremas o imprevistas, los portfolio managers de Robeco son los responsables de comprobar si los supuestos en los que se basa el modelo permanecen intactos.
Las compañías globales de pequeña capitalización, que siguen siendo una clase de activos infrarrepresentada en muchas carteras, pueden desempeñar un valioso papel dentro de inversiones más amplias de renta variable. Sus motores de rentabilidad difieren significativamente de los de las compañías de gran capitalización, y sus valoraciones son puntos de entrada atractivos. En consecuencia, la pequeña capitalización puede ser un potente elemento diversificador de las carteras, ya que ofrece exposición a compañías que se encuentran en una fase temprana de su ciclo de crecimiento y en las que influye menos la dinámica macroeconómica global.
El ETF activo más reciente es el último producto de Robeco surgido del NextGen Quant Program, una plataforma de investigación diseñada para desarrollar y probar rápidamente estrategias innovadoras de inversión cuantitativa. El NextGen Quant Program se lanzó a finales de 2023 y ya ha dado lugar a varias innovaciones listas para comercializar, como Dynamic Theme Machine ETF. Mediante la combinación de nuevas capacidades tecnológicas con la propiedad intelectual existente de Robeco, la incubadora acelera la creación de soluciones de nueva generación que complementan la oferta de estrategias estrella de inversión cuantitativa.
La visión del equipo gestor
Nick King, Head of ETFs de Robeco: «Al invertir en compañías de pequeña capitalización, se pretende aumentar el potencial de rentabilidad a largo plazo y aportar ventajas de diversificación. El equipo de NextGen Quant ha desarrollado un proceso único basado en IA para seleccionar valores de este universo increíblemente amplio y mantener al mismo tiempo una gestión disciplinada del riesgo. Estructurar esta estrategia como un ETF la hace eficiente y accesible para los clientes».
Mike Chen, Head of NextGen Quant de Robeco: «El NextGen Quant Program está transformando ideas de vanguardia en estrategias de inversión reales que complementan nuestras soluciones emblemáticas con otras que se distinguen realmente de cara a los clientes. Este nuevo ETF activo destaca porque aplica machine learning avanzado a uno de los segmentos menos eficientes del mercado. Existen miles de compañías de pequeña capitalización poco estudiadas, así que este universo ofrece un entorno ideal para que una estrategia basada en IA aporte valor real».
Las estrategias de renta fija pasiva pueden parecer eficientes, pero sus defectos estructurales han generado históricamente oportunidades para los gestores activos. En 2026, esas ineficiencias podrían intensificarse en un entorno marcado por déficits públicos crecientes, un aumento del capital de inversión impulsado por la IA y una nueva ola de emisión de bonos.
La adopción y el despliegue de tecnologías de IA ampliarán el ciclo de inversión más allá del sector tecnológico hacia infraestructuras de redes, capacidad energética, almacenamiento en centros de datos y distintos procesos de fabricación. La financiación de este ciclo de larga duración implicará a los mercados de bonos corporativos, y la defensa de las calificaciones crediticias en un contexto de cierta migración a la baja será un elemento central. Al mismo tiempo, el crecimiento del crédito privado y el flujo de noticias asociado podrían contribuir a un entorno más volátil para los mercados de crédito en general.
En este contexto, quienes deseen exposición al crédito deberían considerar cuatro razones estructurales para optar por la gestión activa frente a la pasiva:
La primera es el sesgo derivado de la construcción de los índices por capitalización de mercado. La ponderación depende del precio del bono multiplicado por el importe de la deuda pendiente. Esto implica que los emisores más endeudados tienen mayor representación en el índice, con independencia de su calidad crediticia. Los fondos pasivos replican esta exposición sin ajustar el riesgo y se ven obligados a asignar más capital a los emisores que más deuda emiten. Además, este sesgo puede generar tendencias sectoriales subóptimas: cuando un sector experimenta un rápido crecimiento del apalancamiento, aumenta su peso en el índice, dejando a los inversores pasivos más expuestos en el momento de máxima tensión. Posteriormente, cuando ese sector reduce su apalancamiento durante la recuperación, su capitalización disminuye y los inversores pasivos participan menos de esa mejora.
La segunda razón son las normas de inclusión basadas en la calificación crediticia. La mayoría de los índices diferencian entre emisiones con grado de inversión y emisiones High Yield, creando universos separados que los rastreadores pasivos suelen tratar como clases de activo distintas. Cuando un bono es degradado a high yield (fallen angel), se elimina del índice de grado de inversión en la siguiente revisión. Esto obliga a los fondos pasivos a vender, con independencia del precio o de las perspectivas fundamentales, lo que puede provocar dislocaciones si se producen ventas simultáneas. Por el contrario, cuando un bono es ascendido a grado de inversión (rising star) los fondos pasivos deben comprar, a menudo tras una apreciación previa. Estos flujos están impulsados por normas, no por fundamentales. Los gestores activos pueden evitar estas compraventas forzadas y acceder a fallen angels o rising stars en momentos más oportunos desde el punto de vista de valoración.
La tercera razón es la rotación no controlada. Los índices de renta fija experimentan rotaciones frecuentes debido a sus reglas de inclusión, y nuevas emisiones y vencimientos. Un índice de crédito global puede registrar una rotación media anual del 15%-25 %. Los fondos pasivos replican estos cambios, asumiendo costes transaccionales asociados. Dado que los índices se calculan sin fricciones y no reflejan plenamente los diferenciales de compraventa, los fondos de seguimiento presentan un sesgo estructural hacia una rentabilidad inferior a la del índice una vez descontados costes y comisiones. En cambio, los gestores activos pueden decidir en qué eventos de rotación participar y programar su reequilibrio antes de posibles movimientos del índice, compensando con la generación de alfa el lastre impuesto por costes y comisiones.
La cuarta razón se relaciona con la estabilidad de los factores de riesgo. Un inversor pasivo no puede controlar fácilmente la evolución del riesgo de mercado ni de la exposición beta del índice, que puede cambiar de forma significativa con el tiempo. En las últimas dos décadas, los índices globales de crédito han experimentado una migración hacia calificaciones más bajas y una extensión del riesgo de duración. En consecuencia, los índices no proporcionan una exposición beta estable. Además, el ciclo inflacionista posterior al COVID ha puesto de relieve la importancia del riesgo de duración en la rentabilidad total de numerosos segmentos de renta fija. La gestión activa permite mitigar estos riesgos de tendencia e incorporar decisiones sobre duración y curva para optimizar la rentabilidad total.
En conclusión, los principales índices de renta fija, ponderados por capitalización y sujetos a criterios estrictos basados en normas, generan compraventas forzadas, exposición excesiva a emisores endeudados y rotaciones que erosionan la rentabilidad. En un entorno marcado por mayores déficits, aumento de la oferta y volatilidad potencialmente más elevada, la capacidad de analizar, seleccionar y gestionar activamente el riesgo resulta clave. Ante perspectivas inciertas para los mercados mundiales, los argumentos para trabajar con navegantes activos en lugar de observadores pasivos son sólidos.
Tribuna elaborada por Gary Smith, director del equipo de Gestión de carteras de clientes en Renta fija, Columbia Threadneedle Investments.
En opinión de DovileSilenskyte, directora de Análisis de Activos Digitales de WisdomTree, la próxima fase del mercado cripto no tiene que ver con la supervivencia ni con el descubrimiento de precios atractivos, sino con su aplicación. «A medida que el sector entra en 2026, la ventaja ya no radica en identificar la nueva narrativa dominante, sino en tratar las criptomonedas como una asignación de carteraestructurada: con acceso eficiente, un dimensionamiento deliberado y una gestión disciplinada. Para los inversores que adoptan este enfoque, las criptomonedas son cada vez menos exóticas y cuentan con mayores usos prácticos», sostiene.
En su último informe, subraya que los criptoactivos han superado su fase de auge y caída impulsada principalmente por el comercio minorista. Y considera que, en la actualidad, las infraestructuras funcionan en gran medida, la regulación se endurece en lugar de retroceder y el capital adopta un comportamiento más cercano al institucional. Según su visión, este cambio altera las reglas del juego. El debate, apunta la experta de WisdomTree, ha pasado de “¿deberíamos tener criptomonedas?” a “¿cómo las aplicamos de forma responsable?”
«El contextomacroeconómico refuerza este giro. La diversificación tradicional se encuentra bajo presión: el riesgo de inflación ha demostrado ser persistente, el predominio fiscal resurge, las correlaciones entre renta variable y renta fija se han vuelto poco fiables y los inversores buscan motores de rentabilidad diferenciados», afirma. En su análisis, la experta identifica tres grandes temáticas que están configurando las decisiones institucionales en torno a las criptomonedas: aceleración de la normalización institucional, la relevancia de los ingresos e integración de los activos.
Aceleración de la normalización institucional
Según sostiene Silenskyte, las criptomonedas son cada vez más predecibles en términos de acceso y gobernanza. Los ETPs han integrado los activosdigitales en la infraestructura institucional, facilitando la exposición mediante vehículos familiares y operativamente eficientes. «Además, la volatilidad se ha comprimido en los márgenes, especialmente en el caso de Bitcoin, a medida que los inversores adoptan horizontes más largos y alineados con criterios institucionales. La regulación, lejos de frenar el mercado, actúa como filtro, concentrando el capital en activos y estructuras que cumplen estándares de gobernanza, custodia y transparencia», explica.
En su opinión, este es el comportamiento típico de una clase de activo en proceso de maduración: la narrativa cede terreno a la funcionalidad y la calidad de la implementación empieza a ser tan relevante como el potencial alcista. La conclusión es clara: los resultados dependen cada vez más de cómo se implementa la exposición, y no solo de la selección del activo.
Los ingresos pasan a primer plano
Por otro lado, apunta que la antigua objeción de que las criptomonedas no generan rendimiento comienza a diluirse. «El staking ha transformado parte del mercado desde una mera exposición beta hacia activos de rentabilidad total, con ingresos de carácter protocolario que no dependen del apalancamiento ni del crédito. En este sentido, ethereum se asemeja cada vez más a un “capital digital productivo”, al combinar comisiones vinculadas al uso, ingresos por staking y mecanismos de devolución de comisiones. El staking líquido, además, elimina fricciones operativas y lo convierte en una decisión de inversión, no en un proyecto tecnológico. Por su parte, Solana ofrece mayores rendimientos de staking, aunque con una inflación más elevada y mayor sensibilidad a los ciclos de adopción», afirma.
En términos de construcción de cartera, el informe propone una aproximación por capas: Ethereum como ancla por su profundidad y madurez institucional, y Solana como exposición cíclica de mayor beta. Los ingresos no eliminan la volatilidad, pero sí modifican el perfil de rentabilidad y el comportamiento del inversor frente a ella.
Mayor integración en la asignación de activos
Por último, la experto considera que las criptomonedas están abandonando la categoría de “alternativos” para incorporarse al debate tradicional de asignación de activos, junto a diversificadores como el oro o las materias primas. La autora destaca que cada vez más estudios académicos y profesionales sugieren que asignaciones pequeñas y disciplinadas pueden mejorar la eficiencia de las carteras a lo largo de ciclos completos. Aunque los resultados siguen siendo sensibles al régimen de mercado y a la implementación, el argumento de diversificación ya no es meramente teórico.
«Bitcoin se analiza crecientemente como un activo no soberano impulsado por la escasez y sensible a la confianza en los sistemas fiduciarios, no únicamente a la inflación real. No obstante, la asimetría solo funciona con disciplina: tamaños reducidos, rebalanceo sistemático y evitar decisiones impulsadas por el momentum. La gobernanza es decisiva: una buena gobernanza contiene la volatilidad, mientras que una deficiente amplifica el riesgo. Las criptomonedas, sostiene, recompensan a los asignadores estratégicos más que a los operadores tácticos», comenta.
Otras conclsuiones
El informe también señala que, ante un mayor escrutinio en materia de gobernanza, la construcción de cartera está superando a la selección individual de tokens. Los ETPs de cestas de criptomonedas basados en reglas buscan corregir dos errores frecuentes: el exceso de confianza, apostar por un único token disfrazado de estrategia, y la parálisis ante la complejidad del mercado.
Estas cestas introducen disciplina de índice, diversificación y rebalanceosistemático, sacrificando resultados extremos a cambio de una participación más repetible y ajustada al riesgo. Para Silenskyte, esta evolución recuerda al paso histórico en renta variable desde la selección individual de acciones hacia la exposición estructurada.
Por último, el documento advierte que nada de lo anterior elimina los riesgos. Las criptomonedas siguen siendo volátiles, en ocasiones impulsadas por el sentimiento, y expuestas a incertidumbre regulatoria y tecnológica. Las correlaciones pueden aumentar bruscamente en entornos de tensión y las rentabilidades del staking no están garantizadas.
El fabricante de coches de lujo Jaguar sufrió en septiembre de 2025 un ciberataque de ransomware tan grave que obligó a la compañía a tener que cerrar sus plantas de producción durante un mes, con un coste equivalente a medio punto del crecimiento del PIB de Reino Unido en ese mes. Este es un ejemplo muy ilustrativo del peso creciente de la ciberseguridad en la agenda de prioridades corporativas; de hecho, según una encuesta conducida por Allianz entre 3.000 risk managers, los ciber incidentes se situaron por sexto año consecutivo como el riesgo de mayor magnitud, por encima de los riesgos geopolíticos o disrupciones en la cadena de suministro. “Esta es la razón por la que hemos visto cómo las decisiones sobre ciberseguridad se han convertido en decisiones que se toman a nivel directivo”, indica Erik Swords, director y gestor de la estrategia Allianz Cybersecurity.
La ciberseguridad se ha convertido prácticamente en la única partida del presupuesto en el que las compañías se muestran reticentes a recortar. Esto explica que nunca se haya usado una ratio de retorno sobre el capital (ROE) para medir la inversión en ciberseguridad, aunque según Swords esto podría estar cambiando gracias a la IA: “Ahora es posible automatizar algunas de las capacidades que en el pasado eran hechas por humanos, puedes tomar a esas personas y llevarlas a desarrollar actividades de mayor valor”. Swords apunta que, de hecho, ha empezado a oír que algunas compañías de ciberseguridad están empezando a vender sus soluciones basándose en el ROE.
Este no es el único cambio que está viviendo actualmente la industria de la ciberseguridad. En una presentación realizada recientemente para inversores en Madrid, Swords ofreció una actualización del sector en cuanto a dinámicas de innovación y en el contexto de corrección bursátil que está viviendo el segmento del software.
Un castigo injustamente generalizado
El gestor comenzó su presentación admitiendo que últimamente ha habido mucho ruido en torno al sector de la tecnología, particularmente en dos vectores: las dudas en torno al elevado capex de los hiperescaladores – aunque el gestor afirma que “esas compañías tienen todas las razones del mundo para invertir mucho en infraestructuras de IA” y en torno a una potencial disrupción en el software por la adopción masiva de IA.
El experto divide al segmento del software en tres subcategorías -aplicaciones, infraestructura y ciberseguridad- y afirma que, frente al castigo generalizado a todo el sector por la percepción de que será ampliamente disrumpido, en realidad las dos últimas subcategorías “no se verán afectadas en absoluto por la inteligencia artificial”. “En todo caso, la inteligencia artificial será un factor adicional tanto para el crecimiento del mercado como para las capacidades”, declara.
Es más, el gestor afirmó en otro momento de la presentación que la industria de ciberseguridad está más que preparada para asumir el reto de la IA: “Cada vez que se ha producido una innovación tecnológica significativa, la industria de la ciberseguridad ha tenido que reinventarse. Lo que estamos viendo hoy ya ha pasado dos o tres veces antes en la misma industria, que lleva casi 30 años en funcionamiento”, explica el gestor, cuya propia carrera arrancó a principios de los 2000 y ha podido presenciar toda esta evolución. Swords indica que la industria de la ciberseguridad sigue siendo “muy fragmentada” y que lo es “a propósito”, porque muchas compañías no quieren depender de un único proveedor en lo que se refiere a la ciberseguridad.
Al mismo tiempo, Swords constata que las acciones de software dentro del grupo señalado están cotizando con descuentos de entre el 20 % y el 30 % respecto a los mínimos ya registrados en 2022, cuando se produjo otra fuerte corrección entre las compañías de software. Por tanto, el gestor habla de una “desconexión” entre valoraciones y fundamentales que están aprovechando en la gestora para encontrar oportunidades de inversión a precios atractivos.
Novedades en ciberseguridad en 2026
Según indicó el gestor, actualmente el gasto corporativo en IT se acerca a los dos billones de dólares, y dentro de ese gasto el mayor motor ha sido la transición a la nube, un área clave para las compañías de ciberseguridad y en el que el experto ve un gran potencial, pues calcula que solo el 25% de compañías a nivel global ha completado ya dicha transición. Según sus cálculos, podríamos alcanzar el 50% para 2030, con un gasto equivalente a 3 billones de dólares.
En palabras de Swords, lo interesante es que el gasto medio en ciberseguridad ha pasado de suponer el 2-3% del presupuesto de IT al 4-5% (equivalente a unos 433.000 millones de dólares para 2030), lo que supone una oportunidad de incremento en 100.000 millones anuales en los próximos cuatro años “que no está reflejada en las valoraciones”.
En lo que se refiere a cómo abordar los retos a la seguridad que plantea la IA y a cómo integrar la propia IA en la lucha contra ciberdelitos, el gestor empieza su análisis por lo más básico: la IA se alimenta de datos, y las vulnerabilidades nuevas que están apareciendo están vinculadas a esos datos – recogidas por apps instaladas en nuevos tipos de dispositivos-y están creciendo “exponencialmente” y muy probablemente “se vayan a acelerar” a medida que la adopción de la IA se consolide a más niveles, con el desarrollo de nuevos productos basados en IA por parte de grandes compañías como Apple u OpenAI.
A esto hay que añadir la aparición de la IA agencial, un mercado totalmente nuevo con un potencial todavía por descubrir en el que AllianzGI ve “un potencial significativo al alza en los próximos cinco a diez años”. Según Swords, los agentes de IA ya están superando a los humanos en una ratio de 10 contra 1, y el volumen de datos que son capaces de crear son de 100 contra 1, una cifra que previsiblemente se acelere y que plantea retos para la gobernanza y el cumplimiento legal de las compañías, en un contexto de creciente presión regulatoria.
La tercera área de innovación donde el gestor percibe oportunidades de crecimiento es en el uso de la ciberseguridad por parte del consumidor individual. “El lado de consumo de la ciberseguridad es muy pequeño y el corporativo, muy grande. El problema, actualmente, es que el mercado solo ve lo que han estado haciendo los consumidores”, explica el gestor que pone como ejemplo que muchas personas ya tienen ChatGPT o Gemini en sus teléfonos y lo usan habitualmente, pero no tienen una versión corporativa de Gemini o ChatGPT instalada en el mismo dispositivo, por lo que insiste en esa “desconexión” entre las cotizaciones y los fundamentales de las compañías de infraestructuras y ciberseguridad.
Actualización del Allianz Cyber Security
La estrategia Allianz Cyber Security es un fondo de renta variable temática gestionado con un enfoque bottom up de alta convicción que se refleja en una cartera concentrada entre 30 y 50 valores (actualmente tiene 42). Lanzada en 2021, el año pasado batió en rentabilidad en términos relativos y absolutos a sus comparables, gracias en parte a su asignación a semiconductores. En estos primeros meses del año, los gestores han reducido esa exposición y rotado a otras áreas, particularmente software de ciberseguridad e infraestructuras.
La cartera se construye a partir de un universo de inversión limitado a tan solo 215 compañías, porque una de las prioridades del equipo gestor es lograr una exposición lo más pura posible a la temática. La pureza se mide por el porcentaje de ventas ligado directamente a la ciberseguridad, y como resultado pueden invertir en compañías que a priori no estén categorizadas como de ciberseguridad, como Broadcom o Microsoft, dos de las mayores posiciones en cartera. Este criterio de inversión es clave, porque permite diferenciar a la estrategia de ETFs que invierten en la misma temática.
Es asimismo una estrategia calificada como artículo 8, aunque Swords explicó que algunas de las limitaciones ESG que presentaba se relajaron en septiembre del año pasado. Como resultado, ahora los gestores tienen capacidades para invertir en compañías aeroespaciales, de defensa y de servicios de IT para gobiernos, añadiendo una compañía aeroespacial llamada Kratos a la cartera. El gestor explicó que gracias a este cambio ahora el equipo dispondrá de más oportunidades para diversificar la cartera cuando sea necesario.