KKR alerta de un “dilema de la divergencia global» con inflación persistente y nuevas oportunidades de inversión

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KKR, firma líder global de inversión, ha publicado “El Dilema de la Divergencia, la Perspectiva Macroeconómica Global de Mitad de Año 2026” elaborada por Henry McVey, CIO del Balance General de KKR y responsable de Macro Global y Asignación de Activos (GMAA).

En el informe, McVey y su equipo sostienen que la economía mundial sigue expandiéndose, aunque de forma desigual, a medida que entra en una fase de divergencia cada vez más pronunciada. “El ciclo no ha terminado, pero se está volviendo más selectivo”, escribe McVey, quien observa que las ganancias económicas se concentran cada vez más, generando una mayor dispersión entre regiones, sectores y clases de activos. Basándose en paralelismos históricos con las décadas de 1870, 1920 y finales de los años noventa, McVey y su equipo argumentan que los periodos de elevada divergencia no son inéditos, aunque la situación actual podría tener un alcance más amplio.

El equipo denomina este entorno “dilema de la divergencia”: un contexto macroeconómico y de mercado en el que un auge cada vez más amplio de la productividad prolonga el ciclo económico, mientras que la fragmentación geopolítica, las preocupaciones sobre la seguridad energética y la competencia estratégica contribuyen a mantener una inflación estructuralmente más elevada. En su opinión, esta combinación será cada vez más difícil de gestionar para los bancos centrales, a medida que las economías se alejan del modelo centrado en la eficiencia que caracterizó gran parte del periodo previo a la COVID-19 y evolucionan hacia otro que otorga mayor valor a la resiliencia, la redundancia y el control.

España desafía el relato de debilidad europea

El informe también refuerza la convicción del equipo en determinados mercados internacionales. En Europa, el equipo sostiene que la región no se está debilitando de forma uniforme, sino que se está bifurcando: la periferia europea, con España entre los mercados destacados, está evolucionando mejor que las grandes economías industriales europeas gracias a la demanda interna, el turismo y la inversión impulsada por el gasto público.

En Asia, por su parte, la reforma corporativa, las infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial y la mejora del consumo continúan siendo algunas de las principales temáticas estructurales de largo plazo.

En este contexto, el informe también recomienda a los inversores centrarse en activos de mayor calidad, diversificar hacia activos vinculados al PIB nominal y priorizar inversiones apoyadas en mejoras operativas. Esta visión los lleva a favorecer escisiones corporativas, flujos de caja respaldados por activos, infraestructuras energéticas y eléctricas, así como inversiones vinculadas a la creciente importancia de la seguridad. Al mismo tiempo, el equipo mantiene una postura más cautelosa respecto a los bonos gubernamentales de larga duración, operaciones altamente apalancadas originadas en 2021, la exposición a consumidores de rentas más bajas y los activos que dependen de un regreso al antiguo entorno de baja inflación, tipos reducidos y liquidez.

Claves del análisis y perspectivas del informe

Entre las principales conclusiones del informe, el equipo de KKR destaca que la temática de la seguridad se ha ampliado significativamente respecto a las previsiones iniciales. Lo que comenzó como una preocupación centrada en la defensa abarca ahora ámbitos tan diversos como la alimentación, el agua, la energía o las materias primas estratégicas. En este contexto, la seguridad se está consolidando como una prioridad estratégica tanto para los gobiernos como para las empresas.

Asimismo, los expertos consideran que los beneficios de productividad derivados de la inteligencia artificial apenas están comenzando a hacerse visibles en 2026. Desde la pandemia, las mejoras de productividad han estado impulsadas principalmente por la automatización y la digitalización del sector servicios, una tendencia que, a juicio del equipo, apunta a un ciclo de crecimiento más amplio y prolongado que el asociado a una única innovación tecnológica.

El informe también sostiene que la inflación podría mantenerse de forma estructural por encima de las expectativas del mercado en la mayoría de las regiones del mundo, con la excepción de China. La razón es que la inflación de bienes ha dejado de ejercer un efecto moderador sobre los precios, mientras que los episodios de tensión geopolítica son cada vez más frecuentes y contribuyen a generar nuevas presiones inflacionistas.

Por otro lado, KKR advierte de que el ciclo global de recortes de tipos de interés está perdiendo impulso. A finales de mayo de 2026, una mayor proporción de bancos centrales había retomado las subidas de tipos, mientras que el porcentaje de autoridades monetarias que continuaban reduciéndolos se había reducido de forma significativa respecto al cierre de 2025.

En el mercado energético, el equipo prevé que los precios del petróleo se mantengan más sólidos de lo que actualmente descuentan los mercados de futuros a medio plazo. Entre los factores que respaldan esta visión figuran la reducción de los márgenes de oferta disponibles, la necesidad de reconstruir inventarios, la disciplina de producción del sector del petróleo de esquisto, los incentivos fiscales de la OPEP+ y la persistencia de los riesgos geopolíticos.

Otra de las conclusiones relevantes es que, en el actual ciclo económico, son los gobiernos los que presentan mayores niveles de apalancamiento, por encima de empresas y consumidores. Como consecuencia, los bonos están mostrando una correlación más elevada con la renta variable, lo que limita su capacidad tradicional para actuar como elemento de protección dentro de las carteras de inversión.

En este entorno de creciente dispersión entre mercados y activos, la construcción de carteras adquiere una relevancia cada vez mayor como fuente de rentabilidad. Según el informe, factores como la selección de gestores, la diversificación, el tamaño de las posiciones, la exposición sectorial, la calidad de la documentación y la disciplina en la generación de rentabilidades serán cada vez más determinantes para los resultados de inversión.

Por regiones, Asia continúa siendo una de las áreas preferidas por el equipo de KKR. Las reformas corporativas, el desarrollo de infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial y la mejora del consumo siguen generando oportunidades atractivas en segmentos como el capital privado, las infraestructuras y el crédito corporativo.

Finalmente, el informe mantiene una visión favorable sobre las oportunidades en mercados privados basadas en mejoras operativas frente a aquellas sustentadas principalmente en ingeniería financiera. El equipo considera que la creación de valor dependerá cada vez más de factores como la capacidad de ejecución, la calidad de la gobernanza, los avances en productividad y la mejora de los márgenes empresariales.

El informe también detalla la visión actualizada del equipo GMAA sobre previsiones económicas globales, inflación, tipos de interés, divisas, mercados de capitales y valor relativo entre activos. Asimismo, aborda cuestiones clave planteadas por los inversores sobre la dinámica de los mercados globales de renta fija, las rentabilidades esperadas y las oportunidades en los mercados de crédito.

Giorgia Baistrocchi (Pictet Alternative Advisors): “El punto de entrada más claro en una generación”

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Foto cedidaGiorgia Baistrocchi, head of investor relations -real estate & infrastructure en Pictet Alternative Advisors

Las razones tradicionales de la inversión en el sector inmobiliario -ingresos duraderos, protección contra la inflación, diversificación y baja volatilidad- se han visto desafiadas en este ciclo, a diferencia de capital y crédito privado e infraestructuras, que muestran altas valoraciones.

En opinión de  Giorgia Baistrocchi, Head of Investor Relations -Real Estate & Infrastructure en Pictet Alternative Advisor,  el sector inmobiliario global ha entrado en 2026 con descuento sustancial en comparación con otros activos de riesgo, como acciones cotizadas o crédito privado, que se han revalorizado. Si es correcto, se trata de una trampa de valor, pero todo apunta a que el descuento es en gran medida técnico y que genera el punto de entrada más claro en una generación.

La actividad lo indica

Según su análisis, el volumen global de operaciones inmobiliarias alcanzó 873.000 millones de dólares en 2025, 11,7% más respecto a 2024, el segundo aumento anual desde mínimos de 2023, concentrado en residencial, oficinas prime e industrial (fuente: McKinsey / RCA-MSCI), indicativo de que la demanda no es factor limitante.

«De hecho, el inmobiliario es la única gran clase de activo privado afectada más por dislocaciones técnicas que deterioro de fundamentales. Eso sí, en un entorno de mayores tipos de interés y menor liquidez se requiere disciplina en un universo invertible más estrecho. Las inversiones inmobiliarias más atractivas ya no se basan en una recuperación macroeconómica generalizada y los inversores institucionales están empezando a reconstruir su exposición de manera selectiva, no mediante la asignación pasiva», sostiene Baistrocchi.

Llegan a su fin cuatro de cinco fuerzas que han comprimido las valoraciones

Para Baistrocchi hay que tener en cuenta que llegan a su fin cuatro de cinco fuerzas que han comprimido valoraciones y liquidez en los activos inmobiliarios, que durante una década han gozado de tasas de capitalización muy por encima de la tasa libre de riesgo. Pero con la rentabilidad del bono estadounidense a diez años en 4,6% la diferencia se acerca a cero, de vuelta a la normalidad.

«En 2022 mientras que las carteras de valores cotizados cayeron, las tasaciones en el mercado inmobiliario privado se mantuvieron. Posteriormente acciones y crédito cotizaron al alza y los asignadores de activos, enfrentados a pagos a inversores, re balancearon las carteras con venta de inmuebles, no por estar sobre ponderados, sino porque era la clase de activos ilíquida más fácil de usar como fuente de financiación. Fueron flujos de desinversión forzados, que deben deshacerse a medida que se normalizan los pesos relativos. Además, el mecanismo habitual de tasación trimestral de activos inmobiliarios suprimió su volatilidad e hizo que su valor siguiera bajando mientras se recuperaban los mercados cotizados y de crédito.», resume la experta de Pictet Alternative Advisor.

El sector inmobiliario desplazado por el crédito privado

Y añade que «a ello se añade que el sector inmobiliario como fuente de ingresos quedó desplazado por el crédito privado, una clase de activos que ha llegado a un valor de 2,2 billones de dólares en deuda senior, pagadora de cupones flotantes, de menor sensibilidad a variaciones de tipos de interés». En su opinión, para algunos gestores ya es una porción mayor de activos bajo gestión que el capital privado.

Pero reconoce que han surgido limitaciones de reembolso, dudas de valoración y litigios en vehículos orientados al minorista –con descuentos de hasta 35 % en el mercado secundario respecto a valor neto declarado-. «Así que se ha revaluado la prima y la supuesta ventaja de liquidez del crédito privado. Además, activos inmobiliarios y crédito privado se vendieron como fuentes de ingresos independientes, pero están correlacionados, por ser ilíquidos y pueden tener posibles desajustes entre liquidez y reembolsos, con descubrimiento de precios retrasado», matiza.

Ahora bien, comenta que en el sector inmobiliario la valoración a la baja ya ha ocurrido en gran medida, mientras que en crédito privado está produciéndose -no implica riesgo sistémico, pues los impagos en préstamos directos están por debajo de las medias históricas y el estrés concentrado en vehículos semilíquidos para inversores minoritas- pero ahora el crédito privado supone una menor competencia como inversión para los activos inmobiliarios.

Infraestructuras: la cuestión es si protegerán frente a posibles desajustes de liquidez y credibilidad

En cuanto a infraestructuras, Baistrocchi  afirma que la dispersión de rentabilidad entre gestores es sustancialmente menor que en inmobiliario. Se debe en parte a la obsolescencia y requisitos de gestión activa y reinversión de los inmuebles. «Las infraestructuras cuentan con tasas reguladas de larga duración, cláusulas por las que el comprador acepta pagar una capacidad mínima, contratos frecuentemente vinculados a la inflación y unas contrapartes soberanas o casi soberanas. Proporciona «ingresos previsibles y protegidos contra la inflación«, lo que el sector inmobiliario ha venido ofertando los últimos 30 años», arguemnta.

Desde la firma considera que las infraestructuras tienen una base contractual más sólida, mayor duración que el típico arrendamiento inmobiliario y un ajuste a la inflación más mecánico, como se puso de manifiesto en 2022–24. Y destacan que, actualmente centros de datos, activos para la transición energética, torres de telecomunicaciones, fibra óptica y, cada vez más, viviendas para mayores y residencias para estudiantes, son objetos de disputad por los gestores de infraestructuras. Incluso muchos han separado las infraestructuras en sus políticas de inversión para darles una ponderación estratégica, financiada por un menor peso del sector inmobiliario.

«Pero las características que han provocado estrés en el mercado de crédito privado -activos ilíquidos o vehículos semi líquidos orientados al minorista y brechas de valoración en mercados secundarios- están también presentes en las infraestructuras. La cuestión es si el flujo de caja de estas es capaz de proteger frente a posibles desajustes de liquidez y credibilidad. Por ahora es una fuerza competitiva sustancial para los activos inmobiliarios», afirma.

La dispersión

Por último, la experta pone el foco en la rentabilidad en el mercado inmobiliario: «En un mundo de tipos de interés más altos ya no procede de las menores tasas de capitalización, la expansión de múltiplos o un apalancamiento barato. El mercado ahora valora los edificios más como empresas en funcionamiento y menos como fuentes de ingresos similares a los bonos. Viene de hace décadas y se está ampliando. Hay que ser selectivos. No todos los bienes inmuebles corrigen y se recuperan por igual y actualmente la dispersión en sectores supera la que hay entre ellos».

En concreto, destaca que la cuota de inversión inmobiliaria institucional en estrategias de valor añadido -propiedades que generan ingresos, pero tienen problemas operativos, de gestión o requieren reformas- se ha disparado en la recaudación global de fondos inmobiliario hasta el 55 % el primer trimestre de 2026, mientras que las estrategias oportunistas -compra con grandes descuentos de activos deteriorados o en situaciones de estrés y construcción de obra nueva- se han reducido.

«En logística se observa demanda secular de cadenas de suministro resilientes y relocalización, si bien la especulación se ha contraído bruscamente. Por su parte el sector de oficinas está lejos de recuperar su atractivo, pero los préstamos -indicador adelantado- se han recuperado y los compradores oportunistas apuntan a dislocaciones de precios en oficinas prime con limitaciones de oferta, aunque los principales inversores se mantienen cautos», comenta Baistrocchi.

En conjunto los volúmenes de inversión el primer trimestre de 2026 han aumentado 15 % interanual, más en Norteamérica (19 %) que Asia-Pacífico (15 %) Europa, Oriente Medio y África (14%), aunque el impacto económico e inflacionario del cierre del Estrecho de Ormuz puede afectar las regiones de forma desigual. Por sector, la inversión se concentra en activos multifamiliares, industrial y oficinas prime, con variación significativa de la composición regional. El sector industrial ha alcanzado 47 % de los fondos recaudados a nivel global, mientras que los centros de datos se han normalizado en 25 %, destacando los flujos de inversión hacia Norteamérica (65%, frente a 30% anterior), indicativo de que los inversores demandan estrategias por región en lugar de globales.

En cuanto a la estructura del capital, señala que alas oportunidades más atractivas se dan en recapitalizaciones y emisión de acciones preferentes y estructuradas, así como vehículos de continuación de un solo activo. «La emisión de acciones preferentes es especialmente atractiva para adquirir activos sólidos con financiación heredada de un entorno de tipos de interés diferente. Por su parte la recapitalización se expandirá con el muro de la refinanciación. Pero la exposición a estrategias pasivas core -que prioriza activos estables de bajo riesgo- es una posición más débil, pues con el aumento de la tasa libre de riesgo los activos que tienen posibilidad limitada de mejora y revalorización pueden no generar suficiente exceso de rentabilidad», concluye.

La complejidad como oportunidad: la estrategia ganadora del WCM Select Global Growth Equity Fund

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En el complejo panorama de inversión de 2026, caracterizado por la IA y las tensiones geopolíticas, el WCM Select Global Growth Equity Fund se distingue por su resiliencia, transformando desafíos en oportunidades. Su gestor, Sanjay Ayer, navega en un entorno multifacético donde la «incertidumbre estructural» genera divergencias de resultados. Estas, lejos de ser un obstáculo, crean el escenario ideal para la filosofía del fondo: identificar y mantener negocios sólidos con «ventajas competitivas fuertes/»deep-moat businesses» que cotizan infravalorados. no solo sortea la volatilidad, sino que prospera gracias a la excelencia operativa y el potencial de crecimiento a largo plazo de sus participadas. Apostando por una diversificación amplia, evita la mayoría de las «Mag7» (salvo Amazon y no es top 10), se centra en una exposición más real en Asia, Europa, sectores industriales e infraestructura de datos. Su mínima correlación con fondos globales típicos (solo 5% de solapamiento) lo posiciona para retornos diferenciados.

El WCM Select Global Growth Equity Fund, un producto de referencia

Lanzada en 2011, la estrategia insignia de WCM, el Select Global Growth Equity Fund, concentra las mejores ideas del equipo de inversión. Con más de 115B Usd (a fecha de marzo 20261) en activos bajo gestión, este fondo ha demostrado un historial sólido, generando un retorno anualizado de aproximadamente +17.1% (2) desde su inicio, vs. el +14% del S&P 500 en el mismo período de 15 años. Su propuesta de valor se amplifica al ser un detector de oportunidades infravaloradas.

Características clave que impulsan el rendimiento

La estrategia del fondo se sustenta en pilares robustos que aseguran una diversificación inteligente y una exposición a un crecimiento de alta calidad:

  • Verdadero enfoque All Cap: El fondo invierte más del 50% de su portafolio en compañías con capitalizaciones de mercado inferiores a 50B Usd. Esta estrategia «all-cap» permite capturar crecimiento estructural en empresas que a menudo escapan a la atención de los grandes índices, ofreciendo un mayor potencial de revalorización.
  • Cartera concentrada entre 30 y 40 nombres. Esta concentración permite a los gestores tener una convicción profunda en cada posición:
  • Diversificación geográfica real: Con un 41.9% en Norteamérica a fecha de marzo 2026 (muy por debajo del 60-70% típico del ACWI). Resultado de un análisis «bottom-up» centrado en la calidad del negocio, y no de decisiones macro.
  • Diversificación sectorial diferenciadora: Ofrece una fuente de crecimiento alternativa al saturado S&P 500. Lidera en industriales: 35% (sector #1), y Tecnología: 18% (sector #2); distanciándose de la concentración dominante en el sector tecnológico de los grandes índices.
  • Filosofía de inversión: el MOAT Trajectory. El núcleo de la estrategia de WCM reside en buscar «deep-moat businesses» y, crucialmente, compañías donde el «MOAT” está creciendo y no solo existe.

WCM invierte solo si la cultura fortalece la expansión de los MOATs, y lo analiza desde el CEO hasta los equipos operativos.

Riesgos del fondo: cambios legislativos/fiscales; derivados (contrapartes); mercados emergentes; renta variable; tasas de cambio; derivados financieros; concentración geográfica; menor capitalización; conexión bursátil. Riesgos de sostenibilidad.

¿A qué temáticas de crecimiento está expuesto? Principalmente:

  • IA e infraestructuras de datos (enablement, no hype): Invirtiendo en habilitadores tecnológicos como Celestica y Comfort Systems, cruciales para el despliegue y soporte de IA.
  • Plataformas Digitales como AppLovin, que aprovechan la conectividad y la escalabilidad para generar valor.
  • Gasto en Defensa Global beneficiándose del aumento global de la inversión en defensa a través de compañías como Saab, Rolls-Royce y RENK.
  • E-commerce y Logística Global apostando por líderes como Sea Ltd. y Amazon.

 Conclusión

En el exigente contexto de 2026, el WCM Select Global Growth Equity Fund, demuestra que la complejidad puede ser un poderoso catalizador para el éxito. Su enfoque riguroso en «deep-moat businesses» con un «MOAT trajectory» positivo, junto a una diversificación geográfica y sectorial real y una perspectiva «all-cap», ofrece a los inversores una vía robusta para el crecimiento a largo plazo. El fondo evidencia que las mayores oportunidades, aquellas que aseguran resiliencia y prosperidad activa, se encuentran donde la mayoría no se mira, navegando con éxito en un entorno empresarial acelerado y en constante evolución.

 

 

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La promesa sobre Ormuz, la inflación y los tipos: ¿cuál será el mensaje de Warsh?

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La geopolítica y el acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz -que previsiblemente ofrece alivio a los mercados- marcan una semana donde la inflación y la política monetaria reclaman su protagonismo. Toca semana de bancos centrales, durante la cual se espera que el Banco de Japón (BoJ) suba los tipos en 25 puntos básicos, mientras que de la Fed y del Banco de Inglaterra (BoE) no se prevén nuevos movimientos. 

Si algo tienen en común estas tres instituciones financieras -incluido el BCE que ya reunió la semana pasada y decidió subir los tipos en 25 puntos básicos- es que la presión inflacionista está poniendo a prueba su firmeza. Sin duda, el anunciado acuerdo de paz entre Irán y EE.UU. dota al actual escenario y a la previsión sobre la evolución de la inflación de una nueva dimensión. 

“Tras semanas de negociaciones y fluctuaciones entre el optimismo y el pesimismo, parece haberse alcanzado un hito diplomático clave para poner fin a la guerra con Irán. Habrá contratiempos en el camino, pero la salida de la crisis parece clara. La crisis energética ha sido mucho menos amenazante de lo que se temía, ya que los mercados han demostrado una vez más su resiliencia. Si bien persisten varias incógnitas a largo plazo, los mercados energéticos parecen encaminarse hacia un escenario similar al anterior, donde predomina el exceso de oferta. Mantenemos nuestra perspectiva cautelosa y prevemos una mayor presión sobre los precios del petróleo”, apunta Nobert Rücker, director de Investigación Económica y Next Generation de Julius Baer.

Según los expertos de las gestoras, es probable que los bancos centrales globales mantengan un sesgo restrictivo para combatir la persistencia de los costes energéticos, incluida la Fed. Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional de J. Safra Sarasin Sustainable AM, sostiene que esta postura se ve reforzada por un petróleo que se mantiene en 85 dólares por barril, lo que añade aproximadamente un punto porcentual a la inflación de este año. “Además, el cierre prolongado del estrecho ya ha desencadenado efectos inflacionistas de segunda ronda visibles. Al mismo tiempo, unos diferenciales de crédito extremadamente estrechos apenas dejan margen para una mayor compresión”, matiza. 

El foco sobre la Fed: crecimiento e inflación

Sin embargo, la mayor expectación está puesta sobre la Fed, y no solo por ser la primera reunión de Warsh al frente de la institución. “Mientras Donald Trump no deja de reclamar recortes de tipos y una parte de los observadores sigue apostando por una bajada, los argumentos a favor de dicha acción de política monetaria no resisten el análisis más somero”, señala Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE).

Y es que, desde el punto de vista del crecimiento, la dinámica de los últimos meses es decididamente favorable: el crecimiento se mantiene, las inversiones siguen siendo muy dinámicas gracias a la IA y el mercado laboral está creciendo de nuevo, con cada vez más subsectores implicados. “Este último punto es especialmente importante, ya que, más allá de ser un buen augurio para el consumo, incide directamente en uno de los dos mandatos de la Reserva Federal de EE. UU. (Fed)”, matiza Artaz. 

En cuanto a la inflación, las últimas cifras ponen de manifiesto un incremento claro que se explica fundamentalmente, como no podía ser de otra forma, por los precios de la energía, pero también una subida más acelerada de los precios de los servicios que incomoda bastante más a la Fed. En concreto, la inflación de los servicios fue la preocupación principal de la entidad durante su fase de endurecimiento monetario y, por otro lado, no está directamente relacionada con las consecuencias de la guerra en Irán. 

Dicho de otro modo, en opinión de Artaz, “la Fed se enfrenta al mismo tiempo a una inflación que se reactiva, incluso exceptuando la energía, y a un ciclo económico que pisa el acelerador. Resulta difícil contemplar un recorte de los tipos en un entorno así y los mercados ya descuentan una subida en 2026. No obstante, es altamente probable que Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Fed, trate al menos de mantener el statu quo el mayor tiempo posible entre las presiones de la Casa Blanca”.

Primera reunión de Warsh

Sobre qué esperar de esta primera reunión de Warsh como presidente de la Fed, en general, los expertos de las gestoras apuntan a que mantenga los tipos sin cambio en el rango objetivo de los fondos federales entre el 3,50% y el 3,75%, en línea con el consenso del mercado y las expectativas ya descontadas por los inversores. También coinciden en que es posible que elimine el sesgo acomodaticio que ha mantenido desde el inicio del actual ciclo de bajadas de tipos en septiembre de 2024. Para algunos, este giro en el discurso reflejaría un enfoque más equilibrado y, sobre todo, una preocupación creciente por la persistencia de la inflación.

“El nuevo presidente, Kevin Warsh, afronta su primera reunión en un entorno especialmente complejo. Hereda el comité más dividido de las últimas tres décadas: tres miembros con derecho a voto ya se posicionaron en abril en contra del sesgo acomodaticio, mientras que el gobernador saliente, Stephen Miran, volvió a votar a favor de una bajada de tipos. Las actas dejan claro que el equilibrio interno se ha desplazado hacia una postura más restrictiva, ante el aumento de la incertidumbre sobre la duración y los efectos económicos del conflicto en Oriente Medio. Los datos recientes han apenas han ayudado a disipar esas dudas”, afirma Michael Krautzberger, CIO Global Public Markets de Allianz Global Investors .

En opinión de Alessia Berardi, directora de Macroeconomía Global del Amundi Investment Institute, en reunión de esta semana de la Fed la cuestión de los tipos no es lo relevante: “No hay mucho foco en los tipos, sino más bien en la primera rueda de prensa de Kevin Warsh y cómo equilibrará las demandas del Presidente Trump y las del mercado de bonos. La inflación está aumentando y la economía se mantiene resiliente, en particular, el mercado laboral no se está enfriando. El incipiente acuerdo con Irán puede facilitar este equilibrio por ahora. Se esperan preguntas sobre el balance en la rueda de prensa, aunque no habrá respuestas claras”. 

Por último, Benoit Anne, Senior Managing Director y responsable del Grupo de Análisis de Mercados de MFS Investment Management, señala dos preguntas relevantes ante la reunión de esta semana: ¿Indicará la mediana de las proyecciones que no habrá cambios en los tipos de interés a lo largo de 2026, algo que parece plausible? Y, ¿seguirá apuntando a cierta relajación monetaria en 2027?  

Según su visión, la cuestión de fondo es cómo evolucionará la estrategia de comunicación de la Fed a partir de ahora. “Esto es importante porque las señales de la Fed siguen moviendo los mercados. Los días de la orientación futura de la Fed podrían estar contados. Viéndolo en retrospectiva, parece que esta herramienta ha ido perdiendo relevancia de forma gradual. Funcionaba cuando los tipos de interés eran bajos y estables, y cuando el entorno macroeconómico parecía relativamente predecible. De cara al futuro, creemos que la Fed afronta un entorno complejo: una inflación persistente, presiones políticas y el desafío que supone para un nuevo presidente construir consensos sobre política monetaria”, concluye Anne.

El reto oculto que deja el crecimiento de la riqueza para los gestores patrimoniales

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“Los gestores de patrimonio que actúen con decisión ahora harán más que mantenerse al ritmo del cambio; ellos ayudarán a dar forma al futuro de la gestión de patrimonio”. Esta es una de las principales conclusiones del último informe de Capgemini sobre riqueza, titulado World Wealth Report 2026. Según su visión, el buen comportamiento de los mercados de capitales se ha traducido en un incremento de la riqueza y del número de individuos con alto patrimonio. 

En concreto, la riqueza global de los HNWI aumentó un 8,7% para alcanzar los 98,3 billones de dólares a finales de 2025 en los principales mercados de América del Norte, Asia Pacífico y Europa. “Por segundo año consecutivo, la banda de riqueza de los ultra HNWI superó a otros segmentos, con un crecimiento del 9,7% en la riqueza y un aumento del 9,4% en la población”, matiza el informe.

Desde Capgemini señalan que en respuesta al impulso sostenido del mercado, los HNWI reequilibraron sus carteras hacia los mercados públicos. “Las asignaciones a renta variable aumentaron en tres puntos porcentuales hasta el 25%, reflejando el rendimiento superior continuo en todos los mercados. Mientras que las asignaciones a renta fija aumentaron en dos puntos porcentuales hasta el 20% a medida que los mercados de bonos se estabilizaron y entregaron sus retornos más fuertes desde 2020, reforzando su papel en la construcción de carteras ajustadas al riesgo”, indica el informe en sus páginas.

Gestión patrimonial

Sin embargo, debajo de los titulares de crecimiento de la riqueza, el informe sostiene que las firmas de gestión patrimonial están enfrentando un desafío muy significativo en la experiencia del cliente. “Nuestro análisis revela que solo el 17% de los HNWI sienten que su experiencia de asesoramiento patrimonial ha sido fluida y personalizada. Este desafío está arraigado no en la demanda sino en la entrega y en las crecientes expectativas de los HNWI: el 97% de las firmas de gestión de patrimonio todavía segmentan a los clientes principalmente por bandas de riqueza, y el 78% depende de perfiles de riesgo tradicionales, los cuales limitan su capacidad para adaptar la experiencia a las necesidades cada vez más diversas de los clientes. Como resultado, las firmas de patrimonio tradicionales luchan por satisfacer las nuevas necesidades y requisitos de los HNWI, mientras que competidores enfocados, incluyendo a las family offices y las WealthTechs, están creciendo más rápidamente”, explican desde Capgemini. 

Según su análisis, esta competencia está impactando directamente la notoriedad y la cuota de cartera de los actores tradicionales de una manera grande. “A pesar del crecimiento constante, nuestro análisis sugiere que entre 2022 y 2025, una estimación conservadora de 1,5 billones de de dólares en nuevos activos bajo asesoramiento se acumuló en los nuevos competidores en lugar de en las firmas tradicionales. Para revertir esta tendencia y extraer este potencial de nuevos activos no realizado, la oportunidad para los proveedores tradicionales es transformar sus modelos operativos para entregar el nivel de personalización que los HNWI de hoy demandan”, sentencian. 

Rediseñar el modelo operativo

Para Capgemini, abordar el desafío de la personalización requiere más que mejoras incrementales. Su análisis identifica tres pilares interconectados para la transformación del modelo operativo que son necesarios para ofrecer experiencias de cliente superiores. En primer lugar, ven necesario ampliar el acceso a productos y servicios. “El 88% de los HNWI eligen trabajar con múltiples firmas para acceder a mejores inversiones alternativas, haciendo de esto un impulsor significativo de la fragmentación de la cuota de mente de los HNWI”, apuntan. Según el informe, mientras que el acceso a los productos se está convirtiendo en la apuesta mínima, los servicios de valor agregado que abarcan la planificación fiscal, de sucesiones y de jubilación extienden la relación más allá de la gestión de inversiones y mejoran la retención de clientes.

El segundo pilar que citan es potenciar más al banquero. El informe destaca que la gestión de patrimonio efectiva requiere que los banqueros orquesten una red de especialistas en disciplinas fiscales, de planificación de sucesiones, de préstamos, de filantropía y otras para abordar las complejas necesidades de los clientes. “Pero a pesar de ser el punto de contacto primario de los HNWI para estas capacidades de asesoramiento, los banqueros dedican el 41% de su tiempo a tareas operativas en lugar de al compromiso con el cliente, y esto debe cambiar”, advierte el documento en sus conclusiones.

En este sentido, argumentan que las firmas que apoyan a los banqueros con nuevas capacidades tecnológicas y capacidades integradas de coordinación de especialistas ven resultados mediblemente más fuertes: el 53% de los HNWI cuyos banqueros orquestan efectivamente equipos de especialistas recomiendan su firma a otros, demostrando un vínculo directo entre la orquestación operativa y la satisfacción del cliente que impulsa la retención y el crecimiento de activos.

Por último, el informe identifica como tercer pilar el uso de la inteligencia aumentada. “Se trata de la infraestructura subyacente que hace que los otros pilares sean operativos a escala. Unifica los datos de los clientes en productos, alternativas y dominios de especialistas para potenciar las visiones de 360 grados y las perspectivas predictivas que superpotencian a los banqueros. Al automatizar la orquestación del flujo de trabajo, las capas de inteligencia convierten la cartera de productos ampliada y el ecosistema de especialistas en una ventaja competitiva”, explican. 

La inteligencia como hoja de ruta

El informe atestigua que el panorama de la gestión de patrimonio está cambiando de vender productos a ofrecer asesoramiento personalizado y empático: “El éxito futuro estará definido por qué tan bien las firmas entienden los estilos de vida y las aspiraciones de los clientes, en lugar de solo sus activos. Este enfoque se centra en entregar experiencias únicas y oportunidades de establecer contactos que se extienden más allá de los retornos financieros tradicionales”. 

Reconoce que no existe un único punto de partida para esta transformación, ya que las firmas individuales estarán en diferentes etapas de madurez. Y advierten de que antes de embarcarse en este viaje, las firmas deberían evaluar su estado actual respecto a tres dimensiones: calidad y accesibilidad de los datos, fragmentación del flujo de trabajo, y la medida en que la inteligencia ya informa la toma de decisiones.

“La necesidad de personalización para todos los clientes ha cambiado de una aspiración a un imperativo. Las firmas que tengan éxito anclarán su transformación en la inteligencia, evolucionarán los roles de los banqueros y medirán el éxito en cada etapa. La brecha competitiva entre los que se mueven temprano y aquellos que retrasan la acción solo continuará ampliándose”, concluye el informe.

Generali Investments entra en el mercado europeo de ETFs activos

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Foto cedidaRenato Zaffuto, director de Soluciones de ETFs en Generali Investments.

Generali Investments lanzará a finales de este año sus primeros fondos cotizados (ETFs) de gestión activa dirigidos a inversores europeos, lo que supone una expansión de su plataforma de inversión hacia el segmento de los ETFs.

Según explica, la iniciativa forma parte de la estrategia general de la empresa para ampliar su gama de soluciones de inversión activa y ofrecer a los clientes acceso a un conjunto diversificado de instrumentos de inversión. En este sentido, creará su propia sociedad de inversión de capital variable (ICAV) con marca propia y totalmente dedicada a esta actividad en la segunda mitad del año, mientras que las actividades de gestión de inversiones se delegarán a las filiales de la plataforma de Generali Investments.

La oferta inicial de productos incluirá una selección de capacidades de la plataforma de Generali Investments, estructurados como ETFs activos tanto en renta variable como en renta fija. Según indica, las gestoras que participarán en la primera fase serán Generali Asset Management, Global Evolution, Sycomore AM y Plenisfer, cada una de las cuales aportará su experiencia específica en distintas clases de activos y estrategias. A lo largo de 2027 están previstos nuevos lanzamientos con otras filiales. Además, los ETF cotizarán en determinadas bolsas europeas, lo que permitirá su distribución en toda la región.

“Esta iniciativa estratégica se basa en nuestra dilatada experiencia en gestión activa para ofrecer una gama innovadora de estrategias de ETF a nuestros inversores institucionales. Supone un hito clave para nuestra plataforma de inversión, ya que seguimos evolucionando en consonancia con las expectativas de los clientes en un contexto de continua incertidumbre macroeconómica”, ha indicado Filippo Casagrande, director de Inversiones de Generali Investments.

Por su parte, Renato Zaffuto, director de Soluciones de ETFs en Generali Investments, ha añadido: “Aprovechando las capacidades complementarias de las empresas de nuestra plataforma, ofreceremos una gama diversificada de ETF que combine estrategias seleccionadas con las características clave de la estructura de los ETF, entre las que se incluyen la transparencia, la liquidez y la cotización intradía”.

La estrategia del balón de rugby: comprender el principio de un fondo a vencimiento

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Foto cedidaPablo Martínez Bernal, Head of Sales para Iberia en Amiral Gestion.

En los mercados financieros existe una tendencia recurrente a confundir volatilidad con riesgo. Esta confusión se hace especialmente visible en momentos de tensión, cuando los movimientos de mercado provocan desviaciones temporales respecto a las expectativas de los inversores. Sin embargo, en determinadas estrategias, la evolución del valor liquidativo a corto plazo dice mucho menos sobre el resultado final de la inversión de lo que habitualmente se cree.

Los fondos de renta fija a vencimiento constituyen probablemente uno de los mejores ejemplos de esta realidad.

Una forma sencilla de ilustrarlo es mediante una imagen: la de un balón de rugby. Su forma recuerda que la trayectoria hacia un objetivo determinado rara vez es una línea recta. Del mismo modo, la evolución de un fondo a vencimiento puede desviarse temporalmente de la senda inicialmente esperada, tanto al alza como a la baja, sin que ello implique necesariamente un deterioro de sus perspectivas finales.

La razón es bien conocida por cualquier profesional de la renta fija. A lo largo de la vida del fondo, los precios de los bonos que componen la cartera están sometidos a múltiples factores: movimientos de los tipos de interés, cambios en las primas de riesgo, fluctuaciones de liquidez o episodios de incertidumbre geopolítica. Todos ellos generan volatilidad en las valoraciones de mercado y, por extensión, en el valor liquidativo del vehículo.

Sin embargo, en una estrategia diseñada para mantener los títulos hasta su vencimiento, el elemento verdaderamente determinante no es la valoración diaria de los activos, sino su capacidad para generar los flujos contractuales previstos. A medida que se acerca la fecha de amortización, el precio de cada emisión tiende a converger hacia su valor de reembolso, independientemente de las oscilaciones que haya experimentado durante el periodo de inversión.

Por supuesto, esta convergencia no es automática ni está garantizada. Existe una condición fundamental: que los emisores sean capaces de atender sus compromisos financieros. El riesgo central de una estrategia de este tipo no reside en las fluctuaciones de mercado, sino en el riesgo de crédito.

Por ello, el análisis fundamental adquiere una importancia aún mayor. La selección de emisores, la evaluación de la sostenibilidad de sus estructuras de capital, la capacidad de generación de caja y la resistencia de los modelos de negocio ante distintos escenarios macroeconómicos son los factores que, en última instancia, condicionan el éxito de la estrategia.

En este sentido, resulta especialmente relevante distinguir entre volatilidad transitoria y deterioro permanente de la calidad crediticia. Mientras la primera puede generar desviaciones temporales respecto a la trayectoria esperada, el segundo afecta directamente a la probabilidad de recuperar el capital invertido. Son dos fenómenos distintos, aunque con frecuencia el mercado los trate de manera indistinta en determinados episodios de estrés.

Los últimos años han proporcionado varios ejemplos de esta dinámica. El rápido endurecimiento monetario llevado a cabo por los bancos centrales desde 2022 provocó una de las mayores correcciones de la historia reciente en los mercados de renta fija. Posteriormente, diversos acontecimientos geopolíticos han seguido alimentando episodios recurrentes de volatilidad. Sin embargo, en numerosos casos, la capacidad de pago de los emisores apenas se vio alterada en la misma proporción que reflejaban los movimientos de precios observados en el mercado secundario.

Para los inversores con horizontes compatibles con el vencimiento de los fondos, estas divergencias pueden incluso generar oportunidades. Cuando el mercado penaliza indiscriminadamente determinadas emisiones por factores macroeconómicos o técnicos, las rentabilidades implícitas pueden aumentar sin que exista un deterioro equivalente de los fundamentales crediticios. En consecuencia, las desviaciones respecto a la trayectoria teórica pueden convertirse en puntos de entrada potencialmente atractivos para quienes mantienen una visión de largo plazo.

En los fondos a vencimiento, la forma del recorrido importa menos que la capacidad de los emisores para cumplir sus compromisos financieros. La volatilidad puede alterar temporalmente la trayectoria del fondo, pero el resultado final depende fundamentalmente de la calidad crediticia de las empresas seleccionadas.

Esta reflexión resulta particularmente pertinente en el contexto actual. Como muchos activos de renta fija, Sextant Regatta 2031 ha experimentado las consecuencias del ajuste monetario de los últimos años y de los episodios de volatilidad generados por un entorno geopolítico más incierto. Como resultado, su valor liquidativo se sitúa hoy ligeramente por debajo de la trayectoria teórica que cabría esperar en ausencia de perturbaciones de mercado.

Sin embargo, esta desviación no refleja un deterioro significativo de la calidad crediticia de las empresas seleccionadas en cartera. Al contrario, la estrategia sigue apoyándose en un análisis fundamental riguroso y en la convicción de que los emisores podrán cumplir con sus compromisos financieros hasta el vencimiento. Para los inversores capaces de adoptar una perspectiva de largo plazo, esta diferencia entre percepción de mercado y fundamentales puede incluso representar una oportunidad interesante.

Al fin y al cabo, la esencia de una estrategia a vencimiento no consiste en prometer una navegación sin sobresaltos, sino en construir una cartera capaz de alcanzar su puerto de destino. Y cuando el mercado se concentra en las olas del corto plazo, puede olvidar que el rumbo sigue siendo el mismo.

Tribuna de Pablo Martínez Bernal, Head of Sales para Iberia en Amiral Gestion.

Carlos García Ciriza: “El buen asesor es el que ayuda al cliente a luchar contra sí mismo”

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Foto cedidaCarlos García Ciriza, presidente de Aseafi.

El diagnóstico de Carlos García Ciriza, presidente de Aseafi, sobre en qué momento se encuentra la industria es claro: “El asesoramiento financiero en España está viviendo una etapa de transformación y consolidación al mismo tiempo”. Aunque reconoce que se ha avanzado mucho en términos de profesionalización, transparencia y reconocimiento, considera que “queda recorrido para alcanzar el nivel de madurez de otros mercados europeos”. En esta entrevista con él hemos querido profundizar sobre cómo es ese recorrido, qué retos ya se han superado y cuáles quedan por afrontar. 

Transformación y consolidación a la vez, ¿qué significa eso?

Significa que se ha avanzado mucho en el conocimiento y reconocimiento del asesoramiento, frente a una etapa de enfoque de comercialización del que veníamos. Ahora cada vez más inversores entienden que necesitan acompañamiento profesional en un entorno económico y financiero más complejo. Además, el sector ha evolucionado hacia modelos más especializados y centrados en el cliente. Antes era un asesoramiento más simple, más recomendación de producto, y ahora contempla un espectro de servicios con una visión más global e integral. En cambio, aún queda por consolidar la distinción real y práctica entre asesoramiento de empresas independiente y asesoramiento de grupos bancarios, que para mí es la diferencia correcta que debemos hacer. 

¿Eso significa que aún queda madurar el concepto de asesoramiento independiente?

Al final, el asesoramiento independiente no es más independiente que el no independiente si es transparente. Suena a trabalenguas, pero, al final, el conflicto de interés existe cuando tú no le cuentas al cliente lo que ganas, porque si tú le cuentas lo que ganas y el cliente te lo compra, no habría menor problema. Esto está evolucionando y, cada vez, los inversores entienden mejor que tener el acompañamiento de un profesional es bueno. Yo siempre digo que el asesoramiento financiero mejora la salud financiera de los españoles.

¿Qué implicaciones tiene ese modelo de asesoramiento más centrado en el cliente?

En esa evolución hacia modelos más especializados y centrados en el cliente que comentaba se produce una alineación entre las necesidades del inversor, su planificación y su cartera. Hay que entender que la clave del asesoramiento no es la cartera, que podemos decir que es casi un commodity, es averiguar qué riesgo hay que asumir para conseguir llegar a los objetivos vitales del inversor. Esto supone estar mucho más cerca de la persona que de su dinero. Es decir, el asesoramiento financiero se trata de la persona, del dinero se trata la gestión, por eso creo que hay que hacer una diferenciación muy grande entre gestión del dinero y asesoramiento financiero. La clave en todo ello es lograr conocer bien al cliente, porque te permitirá ofrecer una planificación y una visión completa. 

Esa evolución hacia modelos más especializados que comentas, ¿puede provocar estos movimientos corporativos en la industria del asesoramiento?

Sí, eso es algo que siempre va a ocurrir y es esperable que continúen. En nuestro sector, estos movimientos son lógicos por el ciclo de vida de sus empresas. Generalmente, nacen de equipos que se van de la banca privada y que crean su propia EAF, cuando esta se hace grande, se convierte o en agencia de valores o en gestora, dependiendo de su modelo de negocio. En el momento en que cogen un poco de tamaño, piensan en fusionarse o en formar parte de algo más grande, cuando hablamos de firmas que ya tienen un gran recorrido y cuyos emprendedores ya están cerca de la edad de jubilación. En mi opinión, un sector fuerte tiene que tener firmas grandes de asesoramiento para poder competir con la banca. Esa búsqueda de competitividad también explica que sigamos viendo operaciones corporativas. 

Hablando de competir, ¿cómo lo han llevado las EAFs en este entorno de incertidumbre permanente?

Lo han llevado con especialización, formación y cercanía al cliente. Las empresas de asesoramiento van adquiriendo capacidades y, sobre todo, han trabajado el enfoque a largo plazo con el cliente. Las entidades asociadas a Aseafi están reforzando especialmente la gestión del riesgo, la diversificación y la comunicación constante con los inversores para ayudarles a tomar decisiones con perspectivas y evitar movimientos impulsivos. En este contexto, el asesoramiento toma todavía más valor porque aporta criterio y acompañamiento en momentos de volatilidad. El cliente busca confianza, claridad y planificación a largo plazo, en vez de productos financieros. En este sentido, el buen asesor es el que ayuda al cliente a luchar contra sí mismo.

Uno de los retos del asesoramiento ha sido el binomio educación financiera y pago por el asesoramiento. ¿Cree que ese paradigma está cambiando? ¿Qué queda todavía por hacer para poner en valor el asesoramiento independiente?

Aunque la cultura financiera ha aumentado bastante, todavía cuesta el pago explícito. En mi opinión, el pago ha sido más una iniciativa de las grandes entidades que de los clientes, casi de un día para otro. Creo que el pago explícito por el asesoramiento no obedece a una mayor o menor cultura financiera, sino a la elección del modelo de asesoramiento que más le encaje. Dicho esto, sí creo que está cambiando progresivamente y que cada vez hay más pago explícito. Cada vez más inversores comprenden que el asesoramiento profesional tiene un valor real y que contar con un experto alineado con sus intereses puede marcar la diferencia.  

La sofisticación, en términos de activos demandados y tecnología, es cada vez mayor. ¿Qué prioridades están marcando hoy la agenda de las firmas de asesoramiento?

La competitividad del sector se juega principalmente en la capacidad de generar confianza y aportar valor al cliente. La tecnología y la digitalización son fundamentales para ganar eficiencia y mejorar la experiencia del inversor, pero el verdadero diferencial sigue estando en el talento, en el criterio y la personalización del asesoramiento. La IA va a jugar un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo del sector; nos va a permitir ser mucho más eficientes y nos va a liberar de tareas, permitiéndonos estar más tiempo con el cliente, y eso aumenta enormemente la calidad del servicio. Quien la aplique bien, será más competitivo. Las firmas que mejor combinen cercanía, especialización y capacidad tecnológica serán las que mejor se adapten a las nuevas demandas del mercado.

El dividendo social: el sector financiero como catalizador del Tercer Sector a través de la inversión con propósito

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Foto cedidaAna Camblor Portilla, especialista de Soluciones de Inversión en BBVA Asset Management.

En el entorno financiero actual, debatir sobre si los criterios de sostenibilidad y compromiso social son una tendencia pasajera o un pilar estructural carece ya de sentido. Los datos de la industria demuestran una transformación estructural plenamente consolidada: el inversor contemporáneo ya no busca únicamente optimizar la ecuación rentabilidad-riesgo, sino que exige que su capital tenga una dirección, un sentido y un impacto positivo en el entorno. La inversión con propósito se ha consolidado como una realidad estratégica y el sector financiero está asumiendo un papel relevante como puente de financiación hacia la actividad de las entidades sociales.

Sin embargo, el gran reto al que se enfrentan los gestores de activos con este enfoque es la rendición de cuentas: cómo ayudar al cliente a entender y materializar el impacto que generan sus decisiones de inversión. Es aquí donde cobra pleno sentido el concepto de “dividendo social”. En el contexto de la inversión con propósito, éste no se mide en términos de rentabilidad financiera tradicional, ni se abona en cuenta corriente; es el retorno humano, medible y tangible que una inversión genera en la comunidad. Al igual que el dividendo corporativo retribuye el éxito de una empresa, el dividendo social representa el «beneficio» que el capital aporta a la sociedad, transformando los activos bajo gestión en soluciones reales a problemas estructurales.

El despertar del inversor solidario

Esta necesidad de visibilizar el impacto responde a un giro real en la demanda de los ahorradores e inversores, un fenómeno que los datos de mercado respaldan con claridad. Si analizamos la evolución de los últimos cinco años, el apetito por los fondos puramente solidarios y de reparto de comisiones ha experimentado un fuerte crecimiento en el mercado nacional. Según la última Estadística de Fondos Solidarios de INVERCO, el patrimonio bajo gestión en esta categoría específica ha aumentado más de un 30% en este período, superando la frontera de los 4.200 millones de euros en España, gracias a la confianza de cerca de 280.000 partícipes. 

Esta implicación de la inversión colectiva con foco solidario se ha vuelto clave, dada la realidad del Tercer Sector en España. Tal como refleja el Barómetro del Tercer Sector de Acción Social (publicado en 2025 con datos de 2024), casi la mitad de las entidades de acción social en nuestro país operan con ingresos anuales inferiores a los 30.000 euros. Ante este escenario de extrema vulnerabilidad financiera, las comisiones cedidas y las donaciones ligadas a vehículos de inversión se han convertido en un mecanismo de canalización de recursos de primer orden. De hecho, el conjunto de estos fondos solidarios logra derivar de manera agregada más de 4,5 millones de euros anuales en donaciones directas, según datos de la propia patronal.

Un claro ejemplo de esta respuesta sectorial es la trayectoria de BBVA Futuro Conservador, FI, el fondo solidario más antiguo de la industria. A través de este vehículo, BBVA Asset Management (BBVA AM) destina anualmente un 25% de la comisión de gestión cobrada (con un máximo de 1 millón de euros) a donaciones para proyectos solidarios ejecutados por entidades sin fines lucrativos en territorio nacional. En los últimos 8 años, el volumen del fondo ha pasado de apenas 20 millones de euros en 2018 a más de 1.300 millones en activos bajo gestión a cierre de mayo de 2026, coincidiendo con el rediseño de su esquema de asignación de donaciones y la creación de su certamen solidario anual: la Convocatoria Solidaria BBVA Futuro. Esta cifra representa ya casi un tercio de todo el mercado de fondos solidarios en España.

Un esquema vivo: flexibilidad frente a la rigidez

El último hito de la Convocatoria Solidaria BBVA Futuro ha sido la resolución de los proyectos ganadores de la edición de este año, en la que se ha entregado 1 millón de euros para hacer realidad 25 iniciativas transformadoras que contribuyen a mejorar la vida de las personas, así como a proteger y recuperar nuestro entorno. A lo largo de los últimos 8 años, el fondo ha distribuido ayudas directas que suman más de 7,2 millones de euros y que han permitido hacer realidad 169 proyectos de más de 130 organizaciones diferentes.

Pero en la gestión especializada, la eficiencia no solo se mide por el cuánto, sino por el cómo. Dado que los desafíos sociales evolucionan con rapidez, un modelo de ayuda rígido corre el riesgo de volverse ineficaz a corto plazo. Por este motivo, la Convocatoria Solidaria de BBVA AM se diseñó bajo un modelo flexible, que permite adaptar los criterios de asignación en cada edición, optimizando el impacto y redirigiendo los recursos hacia las emergencias y necesidades detectadas en cada momento.

Si bien en su primera edición, el foco estaba casi al 100% en la inclusión social y la dependencia, el abanico se ha ido ampliando de forma estructural, incorporando el Medioambiente en 2020, el Empleo para colectivos vulnerables en 2024 y la Educación en 2025. Además, esta agilidad operativa permitió reaccionar con rapidez en la pasada edición, habilitando una categoría de urgencia para los afectados por la catástrofe de la DANA de finales de 2024. Del mismo modo, en este ejercicio de 2026, la actualidad ha empujado a poner un foco prioritario en la restauración, reforestación y prevención de incendios forestales, una de las mayores amenazas ecológicas y socioeconómicas del territorio rural español.

Gracias a la confianza de los clientes que han decidido contratar el fondo BBVA Futuro Conservador, FI, este vehículo financiero ha logrado impactar de forma directa e indirecta en más de 700.000 personas de colectivos vulnerables en toda la geografía nacional.

Los inversores de este fondo solidario no actúan como sujetos pasivos de las memorias de sostenibilidad, sino como los auténticos artífices de este dividendo social. Un ejemplo de que, la inversión con propósito ha demostrado ser un mecanismo eficaz para que los mercados financieros actúen como un factor de cohesión, demostrando que la preservación del patrimonio de los clientes y la defensa de la dignidad social de la comunidad no solo son perfectamente compatibles, sino que multiplican su valor cuando avanzan de la mano.

La liquidación en T+1 obligará a un cambio de comportamiento de los clientes

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Foto cedidaDe izquierda a derecha: Óscar Mateos, Director de Valores y Cuentas Corrientes de Cecabank; José Antonio Aldama, Head of Trust & Securities Services Spain en Deutsche Bank España; David Carrión, Senior Product Manager de CACEIS y Matteo Contangelo, Global Pre Post Trade Credit & Cash Equity en Santander.

La liquidación en T+1 en Europa será realidad dentro de algo más de un año y su implantación exige a las entidades afrontar desafíos, con la finalidad de conseguir que el viejo continente no pierda competitividad con los mercados americanos y asiáticos. 

Estos retos, así como los avances alcanzados ya, quedaron de manifiesto en la V Conferencia Post-Contratación, unas jornadas organizadas por BME en el Palacio de la Bolsa de Madrid. En una de las mesas redondas se trataron los desafíos y oportunidades que ofrece la liquidación en T+1 en la liquidación de valores. 

Si bien la liquidación será una parte crítica en el proceso de reducción de los plazos de liquidación, José Antonio Aldama, Head of Trust & Securities Services Spain de Deutsche Bank España, considera que este terreno corresponde a “profesionales que ya están adaptando sus sistemas y están mejor preparados que otros actores de la cadena”. El experto puso el foco, sin embargo, en la gestión de la FX, ya que “tener la divisa apropiada en la cuenta apropiada en el momento preciso, es complejo”.

En este sentido, David Carrión, Senior Product Manager de CACEIS puso el acento en los procesos anteriores a la liquidación como los que presentan mayores desafíos y Matteo Contangelo, Global Pre Post Trade Credit & Cash Equity en Santander, en el tema de los desgloses, para lo que ve necesario realizar “pedagogía relacionada con esta transición”. 

Aldama considera que T+1, si está bien implementada, “va a traer eficiencia y menos riesgo”, pero también es consciente de la necesidad de un “cambio de conducta de los clientes”, con el fin de que éstos entiendan “que es un cambio obligatorio, pero beneficioso”. Carrión, por su parte, asegura que han redoblado esfuerzos en automatizar los contactos con el cliente y en “insistir en las eficiencias que va a traer este proceso”, mientras que Contangelo admite que desde Santander se está realizando una notable pedagogía con los clientes, con el fin de detectar posibles problemas antes del acortamiento de los plazos de liquidación.

En la mesa redonda también hubo cabida a hablar de los cambios de hábitos, no solo técnicos que supondrá la liquidación en T+1. Aldama reconoció que la tecnología “ya está en gran medida implementada”, pero lo importante será “cómo y cuándo se usa”. Por eso, cree necesario una sincronización de los actores, ya que la ventana de actuación es más estrecha que en la actualidad -un solo día-. “Los grandes triunfadores del paso a T+1 no serán las entidades más desarrolladas tecnológicamente, sino las que sean capaces de lograr que sus clientes cambien sus comportamientos operativos y sus procedimientos”, apunta. 

Para Carrión, la tecnología ayudará, pero ve indispensable que “todos los participantes tengan una comunicación fluida a lo largo de la cadena”, mientras que Contangelo admite que “falta automatización aún” y trabajar en la monitorización de las excepciones, así como analizar “las paradas para aprender”. Para lograrlo, se inclina por potenciar el análisis, “pensar como ingenieros para detectar los problemas” que pudieran surgir. 

También se trataron los factores críticos para el éxito de T +1, entre los que Aldama citó la estandarización para acabar con la fragmentación del mercado europeo, mientras que Carrión puso el foco en que la totalidad de la cadena tenga una participación automática y Contangelo, en la colaboración “entre toda la comunidad”. 

Los ponentes coincidieron en que el impacto en los primeros días de funcionamiento de T+1 bajará en cierta medida la eficiencia del proceso de liquidación de valores y que, a medida que el proceso vaya avanzando , incluso mejorarán las ratios de eficiencia.