SIX ha anunciado el lanzamiento de una nueva plataforma de datos que facilita y hace más accesible y asequible el acceso a los datos de mercado mediante una solución basada en API, dirigida tanto a participantes institucionales como a inversores minoristas.
Según explican, “el servicio SIX Market Signal pone a disposición datos en tiempo real e históricos”. El servicio ya está disponible para inversores institucionales y los inversores minoristas en Suiza podrán suscribirse de forma inmediata, y están previstas futuras ampliaciones para clientes minoristas en la Unión Europea y el Reino Unido.
“Con Market Signal, SIX elimina las barreras de acceso a datos bursátiles de alta calidad en los mercados de capitales europeos. Aprovechando nuestra presencia paneuropea, permitimos a un conjunto más amplio de participantes del mercado acceder a información de precios fiable y en tiempo oportuno, facilitando la toma de decisiones fundamentadas”, indica Santiago Ximenez, Head Data & Connectivity, Exchanges, SIX.
Principales ventajas
Desde SIX comentan que para las instituciones, permite ampliar el acceso a los datos de mercado a una mayor variedad de usuarios dentro de la organización, mientras que, para los clientes minoristas, ofrece por primera vez acceso directo a datos de mercado en tiempo real provenientes de bolsas.
Según indican, el componente principal de SIX Market Signal es 1BBO, un flujo de datos de mercado paneuropeo que ofrece cobertura en tiempo real de valores en los mercados de Suiza, el Reino Unido y los 16 mercados europeos cubiertos por Aquis Exchange. 1BBO muestra los mejores precios de compra y venta en tiempo real, y se basa en datos procedentes de los libros de órdenes de SIX Swiss Exchange, BME Exchange en España, así como de los mercados del Reino Unido, la Unión Europea y Suiza de Aquis. Un acceso a los precios más rápido solo es posible mediante feeds directos, utilizados por creadores de mercado y las mesas de ejecución. “1BBO se complementa con productos de datos históricos e intradía, y se prevé que con el tiempo se agreguen más conjuntos de datos al mercado de SIX Market Signal”, señalan.
SIX Market Signal permite a las empresas ampliar el acceso a los datos de mercado más allá de la mesa de ejecución hacia otras áreas como la gestión patrimonial, el benchmarking y el cumplimiento normativo. El servicio se dirige a organizaciones que se benefician del acceso continuo a precios en tiempo real.
Para los inversores minoristas, SIX Market Signal proporciona acceso a datos de mercado de alta calidad que equilibran el coste y la velocidad para los casos de uso cotidianos de los inversores. A través de 1BBO, SIX busca contribuir a la igualdad de condiciones entre los inversores minoristas.
Los usuarios del nuevo servicio cuentan con una licencia completa para utilizar los datos proporcionados a través de API en la creación y entrenamiento de modelos de negociación y agentes de inteligencia artificial. “Esto permite a inversores minoristas, empresas fintech, bancos y brokers incorporar SIX Market Signal en una amplia variedad de casos de uso, sin condiciones restrictivas ni limitaciones complejas”, destacan.
SIX Market Signal incorpora la tecnología de viaNexus, lo que permite la distribución de datos en tiempo real, la gestión de permisos, la entrega de API en la nube y la integración en flujos de trabajo cuantitativos y de IA.
El acuerdo petrolero alcanzado entre Estados Unidos y Venezuela puede terminar siendo mucho más que una operación energética. Si las inversiones anunciadas logran materializarse, América Latina podría estar frente al nacimiento de uno de los mayores ciclos de inversión en infraestructura energética de las últimas décadas. Y, detrás del petróleo, aparece una pregunta que interesa especialmente a los mercados financieros: ¿quién pondrá los cerca de 100.000 millones de dólares que se necesitan para reconstruir la industria venezolana?
La magnitud del desafío ayuda a dimensionar la oportunidad; el acuerdo anunciado por Washington contempla el control estadounidense de una parte de los activos asociados con 17 campos petroleros que concentran alrededor de 65.000 millones de barriles de reservas probadas. La Casa Blanca sostiene que el proyecto puede movilizar hasta 100.000 millones de dólares de inversión privada para recuperar producción e infraestructura.
No se trata, por tanto, de simplemente abrir nuevamente los pozos; en los hechos se necesita reconstruir toda una industria completa que fue devastada en la última década, con graves consecuencias económicas. Venezuela pasó de producir alrededor de 2,3 millones de barriles diarios en 2015 a apenas 498.000 barriles diarios en 2023, el año con la cifra más creíble, como consecuencia de años de desinversión, deterioro de infraestructura, sanciones y problemas operativos. La recuperación exige perforación, oleoductos, almacenamiento, mejoradores de crudo pesado, refinerías, generación eléctrica, servicios petroleros, transporte y tecnología; cada una de esas necesidades representa una clase diferente de activo financiero, en realidad el petróleo es solamente la primera capa de la oportunidad
La primera reacción de los mercados suele concentrarse en las petroleras, es lógico. Chevron ya anunció que invertirá más de 7.000 millones de dólares en sus empresas conjuntas venezolanas para prácticamente duplicar su producción hasta unos 600.000 barriles diarios durante los próximos cinco años. La compañía estima costos de producción inferiores a 20 dólares por barril en estas operaciones.
Pero, para los inversionistas institucionales el verdadero atractivo podría estar en una segunda capa porque el petróleo necesita infraestructura y la infraestructura necesita financiamiento; la reconstrucción de Venezuela puede generar demanda para empresas de servicios petroleros, ingeniería, construcción, generación y transmisión eléctrica, transporte, logística, almacenamiento y refinación.
En este contexto el Departamento de Energía estadounidense confirmó el 2 de septiembre acuerdos con Chevron, Eni y GE Vernova, destinados no solamente a incrementar la producción de hidrocarburos, sino también a modernizar la red eléctrica venezolana, eso amplía considerablemente el universo potencial de inversión, ya no se trata exclusivamente de comprar acciones de una petrolera. En realidad ahora todo lo anterior puede involucrar private equity, private credit, infraestructura, deuda corporativa, project finance, fondos de energía, fondos de mercados emergentes y eventualmente vehículos especializados en activos reales.
La gran pregunta para los fondos: ¿quién pone los 100.000 millones?
Aquí aparece probablemente la parte más interesante para la industria de asset management; la cifra de 100.000 millones de dólares no significa necesariamente que exista un cheque por ese monto esperando ser colocado, en realidad es una estimación del capital que podría requerirse durante el proceso de reconstrucción y expansión.
Pero incluso si solamente una fracción se materializa durante los primeros años, el volumen sería suficientemente grande para crear un nuevo mercado de financiamiento; el precedente más importante es que la administración estadounidense está intentando reducir el riesgo político para que sea el capital privado el que haga el trabajo pesado.
De hecho, el Departamento del Tesoro comenzó desde febrero a modificar el régimen de sanciones para permitir negociaciones y contratos contingentes relacionados con nuevas inversiones en petróleo y gas venezolano. La licencia 49A autoriza precisamente negociaciones y entrada en contratos contingentes para determinadas inversiones, se trata de una señal importante para los inversionistas.
El mensaje de Washington no parece ser que el gobierno estadounidense vaya a financiar directamente toda la reconstrucción, es más bien: crear las condiciones para que el capital privado vuelva a Venezuela. Si lo anterior es correcto, si esa es la intención del gobierno estadounidense, cambia completamente la discusión.
Private equity: el primer candidato
Uno de los segmentos que podría beneficiarse es el de private equity especializado en energía e infraestructura; la razón es sencilla: muchos de los proyectos venezolanos tendrán características que difícilmente encajan en los mercados públicos tradicionales.
Serán proyectos intensivos en capital, con horizontes largos, riesgos operativos elevados y necesidad de estructuración financiera, precisamente por eso pueden resultar atractivos para fondos que acepten iliquidez a cambio de retornos potencialmente superiores.
Axios identificó explícitamente una posible oportunidad para private equity en la reconstrucción de la industria venezolana y señaló que el tamaño potencial del proyecto podría abrir espacio también para private credit. Para los gestores de activos, esa distinción es fundamental porque los 100.000 millones no necesariamente terminarán en las bolsas, una parte importante podría pasar por mercados privados.
Private credit: posiblemente el gran beneficiario silencioso
Si la reconstrucción avanza, una parte del financiamiento podría estructurarse mediante deuda privada; ahí aparece una oportunidad especialmente interesante porque los fondos de private credit pueden financiar, entre muchas otras cosas: infraestructura petrolera; equipos y perforación; almacenamiento; oleoductos; generación eléctrica; servicios petroleros; maquinaria especializada; infraestructura logística; proyectos de refinación y procesamiento.
En lugar de esperar a que las empresas venezolanas tengan acceso pleno a los mercados internacionales de deuda, los fondos podrían prestar directamente contra proyectos, flujos de efectivo, contratos de suministro o activos específicos; es exactamente el tipo de operación que ha ayudado a convertir al private credit en una de las principales fuentes alternativas de financiamiento para proyectos intensivos en capital. En este caso, Venezuela podría representar uno de los casos más grandes —aunque también más riesgosos— de esta tendencia en América Latina; pero no todo es tan fácil
El riesgo es enorme, y eso también tiene un precio
Naturalmente, el capital no llegará únicamente porque existan 65.000 millones de barriles bajo tierra; el gran problema venezolano nunca fue la ausencia de petróleo sino la capacidad para convertir reservas en producción rentable y sostenible.
El acuerdo Washington-Caracas enfrenta cuestionamientos legales, políticos y contractuales. Reuters señaló que todavía existen dudas sobre la estructura de las asociaciones, las aprobaciones necesarias y el marco jurídico que regirá las operaciones. El Financial Times, por su parte, ha destacado las dudas sobre la legalidad del acuerdo y las diferencias entre ambas partes respecto de la duración de las concesiones. Para un administrador de activos, eso significa que el retorno esperado tendrá que compensar un riesgo país extraordinariamente elevado, pero precisamente ahí aparece la lógica de los mercados privados: a mayor riesgo y menor liquidez, mayor debe ser la rentabilidad exigida.
La pregunta será si Venezuela puede ofrecer contratos, garantías, jurisdicciones y estructuras suficientemente sólidas para que esa prima de riesgo resulte atractiva, también cambia el mapa de los mercados emergentes y hay otra consecuencia que puede interesar a los gestores globales. Durante años, Venezuela estuvo prácticamente fuera del universo tradicional de inversión latinoamericana, los grandes fondos de mercados emergentes concentraban su exposición regional en Brasil, México, Chile, Colombia, Perú y, en menor medida, Argentina.
Hoy, un regreso de Venezuela podría cambiar parcialmente esa fotografía y no necesariamente mediante acciones venezolanas —eso todavía parece lejano— sino mediante deuda, infraestructura, energía, commodities y empresas multinacionales con exposición al país.
El primer vehículo de exposición probablemente no será un ETF venezolano, sino sería una empresa estadounidense, europea o latinoamericana que tenga contratos y activos en Venezuela, ahí es donde los gestores de fondos pueden encontrar la primera vía de entrada y el acuerdo también puede modificar los flujos de capital hacia América Latina porque la dimensión regional es quizá la más interesante.
Si Venezuela logra incrementar sustancialmente su producción, podría convertirse nuevamente en un proveedor relevante de crudo para Estados Unidos y otros mercados. Reuters señala que la producción asociada con el acuerdo podría eventualmente escalar hasta 1,5 millones de barriles diarios, aunque alcanzar esa cifra dependerá de la inversión y de la reconstrucción de la infraestructura. Eso tendría implicaciones sobre: precios del petróleo, inflación, tasas de interés, monedas, balances fiscales y flujos hacia mercados emergentes.
Además, una mayor oferta de petróleo venezolano podría ejercer presión a la baja sobre los precios internacionales en determinados escenarios, lo anterior sería positivo para países importadores de energía de América Latina, mientras que para productores como Brasil, México o Colombia, el efecto sería más complejo.
En cuanto a los fondos especializados en commodities, energía y mercados emergentes, introduciría una nueva variable en sus modelos de asignación regional.
Brasil, México y Colombia: los grandes observadores
El impacto de lo que puede suceder también podría ser regional, existen muchas posibilidades. Brasil es uno de los mayores productores petroleros de América Latina y ha atraído grandes cantidades de capital internacional, una recuperación venezolana podría aumentar la competencia regional por capital, particularmente en proyectos de petróleo y gas.
México también podría verse afectado. Una mayor oferta de crudo pesado venezolano podría modificar los flujos hacia las refinerías estadounidenses y alterar los diferenciales entre distintos tipos de petróleo; para Pemex, esto tendría especial relevancia debido a la estructura de su producción y a su relación con el mercado estadounidense.
Colombia, por su parte, tendría que observar el efecto sobre inversión, producción y precios regionales en sus finanzas. Pero existe una segunda posibilidad.
Una Venezuela nuevamente integrada a los mercados puede terminar atrayendo capital hacia América Latina en lugar de quitárselo. Si los inversionistas perciben que Washington está dispuesto a respaldar la reconstrucción venezolana, el riesgo percibido de otros activos latinoamericanos relacionados con energía e infraestructura podría reducirse.
La gran apuesta: infraestructura latinoamericana
Es así como podemos aventurar el que quizás podría ser el ángulo más poderoso para los fondos porque el caso venezolano puede ser el catalizador de una tendencia mucho mayor: la necesidad de reconstruir la infraestructura energética latinoamericana.
La Agencia Internacional de Energía considera que la seguridad energética está modificando las prioridades de inversión global y que los flujos de capital hacia energía, infraestructura y redes están adquiriendo una importancia creciente. Su informe World Energy Investment 2026 analiza precisamente la evolución de los flujos de capital y las fuentes de financiamiento para proyectos energéticos.
Venezuela sería, en ese sentido, el caso extremo pero no necesariamente el único. México, por ejemplo, necesita infraestructura eléctrica y de gas; Brasil continúa desarrollando petróleo offshore; Argentina intenta convertir Vaca Muerta en un gran polo exportador; Colombia necesita nuevas inversiones energéticas; Chile requiere infraestructura para su transición energética.
El capital requerido excede con mucho la capacidad de los presupuestos públicos y la pregunta de los próximos años será quién financiará esa infraestructura, es aquí donde aparecen los fondos y el petróleo puede ser el principio, no el final. La paradoja del acuerdo entre Washington y Caracas es que el activo más importante quizá no sean los barriles de petróleo, podría ser el capital que esos barriles consigan movilizar.
Los 65.00 millones de barriles de reservas bajo el nuevo esquema son el activo físico. Los 100,000 millones de dólares representan el capital potencial. Pero alrededor de ambos puede desarrollarse una cadena mucho mayor de financiamiento: deuda privada, infraestructura, servicios petroleros, transporte, generación eléctrica, refinación, tecnología y logística.
Por eso, para los gestores de activos, la pregunta relevante no debería ser únicamente si Venezuela volverá a producir petróleo, la pregunta es: ¿cuánto capital privado puede movilizar el regreso del petróleo venezolano y quién se quedará con los retornos de ese nuevo ciclo de inversión latinoamericano?
Si Washington consigue convertir el acuerdo en un marco creíble para atraer capital institucional, Venezuela podría pasar de ser uno de los mayores riesgos del mapa latinoamericano a convertirse en uno de los mayores laboratorios de inversión en activos reales de los mercados emergentes, aunque todavía hay una enorme distancia entre la oportunidad y la inversión ya que el propio acuerdo enfrenta incertidumbres jurídicas y políticas, y los grandes productores internacionales siguen evaluando los riesgos.
Por ahora, Chevron ha dado el primer paso con sus 7.000 millones de dólares pero el siguiente será mucho más importante y debe consistir en conseguir que los grandes fondos de infraestructura, private equity, private credit y energía crean que los contratos venezolanos pueden sobrevivir a los ciclos políticos. Si eso ocurre, los 100.000 millones de dólares dejarán de ser una cifra política para convertirse en uno de los mayores flujos potenciales de capital privado hacia América Latina en décadas.
Foto cedidaImagen de presentación de "Hasta el último Euro", de izquierda a derecha: Gabriela Guerrero, Head of Digital Wealth Iberia en BlackRock, Javier Urones, Responsable de Negocio de XTB España & Javier García, Head of Iberia Wealth Business en BlackRock
A pesar de haber crecido rodeados de decisiones financieras, desde compras online hasta ideas de inversión en redes sociales, a muchos jóvenes aún les faltan los conocimientos y la confianza necesarios para gestionar su dinero de forma eficaz. Para contribuir a superar este reto, XTB y BlackRock han desarrollado Hasta el Último Euro, un videojuego diseñado para acercar los conceptos financieros a los jóvenes mediante una experiencia de aprendizaje interactiva y atractiva.
Según la última evaluación de competencia financiera de PISA 2022 de la OCDE, solo el 5% de los estudiantes españoles alcanza un nivel alto de competencia financiera, frente al 11% de media de la OCDE. España obtuvo 486 puntos, seis menos que en la anterior evaluación realizada en 2018. Estas cifras ponen de manifiesto un desafío claro: muchos jóvenes pueden no estar recibiendo educación financiera de una forma que les resulte relevante y atractiva. La relación de los jóvenes con el dinero comienza mucho antes de recibir su primer salario: desde su primera paga y su primera compra online hasta la decisión de sumarse o no a un viaje de fin de curso. Sin embargo, como muestran los datos, muchos afrontan esta etapa sin los conocimientos que necesitan.
Para contribuir a afrontar este reto, la App de inversión de XTB, en colaboración con BlackRock, han desarrollado Hasta el Último Euro, un videojuego que busca responder a la siguiente pregunta: ¿Y si los jóvenes sí quisieran aprender sobre dinero, pero nadie les hubiera preguntado cómo?
Un problema de conexión, no de interés
El reto no reside únicamente en abarcar qué necesitan aprender los jóvenes, sino también en cómo esta formación llega a ellos. Los recursos educativos tradicionales compiten a menudo con los entornos digitales dinámicos en los que las generaciones más jóvenes pasan gran parte de su tiempo, lo que dificulta captar su atención y convertir la curiosidad en aprendizaje.
“En XTB creemos que la relación de los jóvenes con el dinero no está limitada por una falta de interés por aprender, sino por una falta de conexión. El reto detrás de este proyecto no era crear más contenido, sino abordar la educación financiera desde una perspectiva diferente, permitiendo que los jóvenes experimenten primero las decisiones financieras y comprendan después los conceptos”, afirmó Javier Urones, Responsable de Negocio de XTB España.
Javier García Díaz, Director de Negocio de Gestión Patrimonial de Iberia (Iberia Wealth Business) de BlackRock, añade: “La educación financiera puede desempeñar un papel importante a la hora de ayudar a las personas a adquirir la confianza y los conocimientos necesarios para tomar decisiones financieras informadas a lo largo de su vida. A través de iniciativas como “Hasta el Último Euro” exploramos nuevas formas de hacer que los contenidos educativos sean más accesibles y atractivos para las audiencias más jóvenes, utilizando formatos que les resultan familiares y centrándonos al mismo tiempo en conceptos fundamentales como la elaboración de presupuestos, el ahorro y la planificación financiera a largo plazo”.
Aprender jugando
Hasta el Último Euro es un videojuego online gratuito para cualquier navegador y que no requiere registro. Su objetivo es ayudar a los jóvenes a comprender mejor los conceptos financieros cotidianos y a ser más conscientes de cómo las decisiones financieras pueden afectar a los resultados a largo plazo.
Inspirado en los clásicos videojuegos de 8 bits de los años 80, los jugadores pueden elegir uno de tres personajes y tomar decisiones reales relacionadas con el ahorro, el gasto y la inversión a lo largo de un mes, explorando cómo cada decisión puede conducir a distintos resultados en un entorno simulado. El videojuego no promueve una única forma “correcta” de gestionar el dinero. En su lugar, ayuda a los jugadores a identificar su propio perfil y les invita a conocer tanto sus fortalezas como aquellos aspectos en los que pueden mejorar.
El videojuego se complementa con un ecosistema más amplio de contenidos educativos gratuitos, que incluyen vídeos y cuestionarios diseñados para responder a las preguntas generadas durante la experiencia de juego e incrementar la capa de aprendizaje.
De la pantalla a las aulas
Dirigida a jóvenes de entre 14 y 30 años, la iniciativa se introducirá a lo largo del próximo curso académico a través de centros educativos y plataformas educativas, con el apoyo de sesiones impartidas por representantes de XTB y BlackRock.
El proyecto se presenta también a los Premios Finanzas para Todos, organizados por CNMV y el Banco de España en el marco del Plan de Educación Financiera de España, una iniciativa conjunta puesta en marcha en 2008 para mejorar la toma de decisiones financieras de los ciudadanos.
Con esta iniciativa, XTB y BlackRock buscan contribuir a facilitar el acceso de los jóvenes a la educación financiera en una etapa en la que comienzan a tomar decisiones económicas en su día a día. Al combinar contenidos educativos con experiencias de aprendizaje interactivas, la iniciativa pretende despertar la curiosidad, mejorar la comprensión y fomentar una toma de decisiones informadas.
Foto cedidaEric Ollinger, presidente de Value Tree.
Con motivo de la celebración del cuarto de siglo de la firma y el lanzamiento de su nueva identidad corporativa, Eric Ollinger, presidente de Value Tree, repasa los orígenes de la compañía, su visión del sector financiero, las fortalezas de la firma y las claves de su filosofía de inversión value enfocada en la generación de flujo de caja libre y la búsqueda rigurosa de valor.
¿Qué balance general hace del proyecto de Value Tree tras estos 25 años de trayectoria?
Evidentemente, muy positivo. El inicio fue difícil, sobre todo cuando vienes de otro país, porque todo tu bagaje y experiencia no funcionan como tienes pensado. Cada país es diferente y tiene sus propias dinámicas, así que lo primero que necesitas es humildad para entrar en un mercado nuevo y, en segundo lugar, trabajar mucho y acertar con el momento. En nuestro caso, iniciamos la actividad en 2001 en un momento complicado, coincidiendo con un escándalo dentro de la industria (Gescartera) y la caída de las Torres Gemelas. Tuvimos que esforzarnos mucho para hacernos conocer y merecer la confianza de unos clientes, yendo realmente uno por uno. Te aseguro que al principio he dejado dos suelas de zapatos en las aceras de Madrid buscando quién me podía lanzar la primera chispa para encender el fuego. Al inicio, nuestro trabajo ha sido picar y picar, y hoy estamos contentos de aquel trabajo que hicimos porque nos ha permitido construir una compañía muy sólida, donde cada uno se siente parte del proyecto, incluidos nuestros clientes.
¿Qué lección ha aprendido estos 25 años que le puede servir para proyectar Value Tree al futuro?
La lección principal es que nada está adquirido nunca, que hay que seguir trabajando fuertemente de manera ordenada y no intentar saltar etapas. Quizás es la crítica que algunas personas podrían hacer: que tras 25 años tendríamos que haber crecido más rápido. Entiendo la crítica y que otros hubieran ido más rápido o comprado alguna firma para asegurar su crecimiento, pero mi forma de hacer las cosas es otra. Creo que ir de forma ordenada, aunque quizá es más lento, permite construir un proyecto más duradero y sólido. Prefiero ser consistente, centrarme en lo que realmente sabemos hacer bien, ser plenamente honesto y transparente y desde ahí ir creciendo.
Hemos contratado a cinco personas durante los seis últimos meses y estamos en vías de contratar a otras dos personas y tenemos proyecciones de ampliar nuestro departamento Patrimonial/Fiscal. Esta compañía va creciendo y lo seguirá haciendo, pese a que muchas compañías dicen que el uso de la IA reducirá sus plantillas. Nuestra visión es que hay que adaptarse a las nuevas tecnologías, pero la parte humana sigue siendo muy importante. Una compañía es una suma de personas, si tenemos a las mejores personas en cada puesto, seremos mejor empresa.
¿Cuáles han sido los motores de crecimiento durante estos años y cuáles serán los nuevos impulsores para la firma?
Cuando empiezas, nadie te conoce y no conoces a (casi) nadie; coges una piedra, la lanzas al agua y haces el primer círculo. Es lógico que hayamos empezado a trabajar con nuestros familiares y amigos cercanos, después los amigos y conocidos de amigos, siempre en base a recomendaciones personales de clientes satisfechos. Pero como me decía alguien en una imagen muy buena: “Una vez que has dado la vuelta a la M-30 y que estás bien preparado, tienes que pasar a la M-40”. Y es verdad.
Con lo cual, después de esto, ahora tenemos que dar otro salto a la M-40, M-50 o lo que sea; y lo haremos con ambicióny trabajando mucho como siempre. Ahora somos más grandes, tenemos más medios humanos y técnicos, mejores servicios, un buen equipo de analistas y gestores con mucha experiencia, tenemos muy buenos resultados y podemos realmente pretender estar ahí en primera plana. La gestión de activos seguirá siendo siempre nuestro core business, pero hay otros servicios más personalizados, con fuerte demanda, que complementan perfectamente nuestra actividad de gestión, por los que hemos apostado seriamente.
Las grandes entidades bancarias están potenciando sus servicios para familias y altos patrimonios. ¿Cómo se posiciona Value Tree en este entorno tan competitivo?
Efectivamente, lo han hecho Caixa, BBVA, Bankinter… La gestión será siempre nuestro core business, pero pensamos constantemente en las necesidades de nuestros clientes y en como podemos aportarles un gran valor añadido En nuestro ADN está marcado que nosotros estamos para ayudar, solucionar, servir y aportar valor al cliente. Hemos creado esta compañía un poco en rebeldía a una historia antigua de clientes que tenían que adaptarse al banco, donde el banco era un centro de productos hechos. Eso ya ha pasado, pero es verdad que hemos optado siempre por la vía del servicio, huyendo de la venta masiva de productos financieros. Es otro modelo de negocio. Ahora hay que entender muy bien que estamos al servicio de nuestros clientes y que tenemos que aportarles mucho valor de manera diferencial y con una tarifa competitiva.
¿Qué objetivos y patrimonio te has marcado para los próximos años?
No nos hemos marcado ninguna cifra precisa ni objetivo cerrado. Creo que lo lógico es que al principio el crecimiento sea lento, pero en algún momento hay un punto de inflexión y estamos en este momento ahora mismo. Value Tree gestiona actualmente cerca de 1.000 millones de Euros y me gustaría que dentro de dos o tres años estemos cerca de duplicar las cifras de hoy. Con toda modestia, creo que la visión que se tiene de Value Tree en el sector es buena y que la compañía es más conocida que hace unos años. Ahora tenemos un equipo de 22 excelentes profesionales y varios servicios complementarios a la gestión que efectivamente piden los clientes con mayor patrimonio.
¿Cuál es la horquilla o perfil de cliente objetivo de Value Tree?
En realidad, no ponemos ningún otro límite que el sentido común. Los clientes son bienvenidos si entienden bien nuestra actividad de gestión alejada de la especulación cortoplacista. Esa es la regla básica. Te diría que nuestro cliente más habitual es de entre 1 y 10 millones de euros, pero gestionamos también carteras más pequeñas (generalmente por ser familiares de clientes) a quien damos toda nuestra atención, como es debido. Últimamente, hemos crecido mucho también en la parte de los clientes más grandes (individuales o grupos familiares de más de 10M€) y creo que esa es la recompensa de 25 años de esfuerzos y de crecimiento ordenado.
¿Dónde va a centrar la firma sus mayores esfuerzos a medio plazo?
En los próximos meses, vamos a completar nuestro equipo de analistas financieros y en 2027 reforzaremos los servicios complementarios, en concreto el área fiscal y patrimonial probablemente. Queremos ser muy, muy buenos a la hora de analizar una compañía porque todo lo que hacemos en el departamento de gestión tiene que ver con “valor”. Compramos y vendemos activos en base a una valoración precisa. Analizar una compañía no es solo mirar el beneficio contable, sino ir al negocio y a su generación de flujo de caja libre, que el dinero que está en el cajón de la compañía al final del año esté utilizado de manera óptima para hacer crecer la compañía. Es fundamental entender la diferencia entre valor y precio. El precio es único y está en la pantalla. Determinar el valor de una compañía requiere mucho conocimiento y rigor. Buscamos naturalmente activos de calidad muy infravalorados que se suelen encontrar cuando nos alejamos un poco de las modas y tras un gran trabajo de valoración. De todas maneras, pagar un precio razonable será siempre la primera buena decisión para cualquier inversión.
Respecto a la reconfiguración de la industria financiera con tantas operaciones corporativas, ¿hacia dónde evoluciona el sector?
AUM son las tres letras que resumen la evolución del sector. Por eso, no es de extrañar que durante los últimos años vimos tantas operaciones societarias: los grandes han comido a los medianos, los medianos a los pequeños y los más pequeños han intentado fusionarse entre ellos para poder sobrevivir.
Vamos hacia un sector cada vez más más regulado, con más costes normativos y márgenes bajo presión constantemente. Tenemos que estar bien preparados para vivir en un entorno con comisiones más bajas y la única manera será con un negocio sólido, transparente, con un alto valor añadido para nuestros clientes.Las mejores compañías saldrán reforzadas y haremos todo lo necesario para que Value Tree sea una de ellas.
En este contexto de consolidación, Value Tree aboga por la independencia. ¿Cómo se vive este escenario cuando llaman a la puerta?
Mantener nuestra independencia es muy importante para nosotros, aunque reconozco que en los últimos años sí han llamado varias veces a nuestra puerta para ver “qué tal estábamos”. Cumplo 60 años y, aunque es una edad alta para la media del sector, me encuentro en plena forma y orgulloso de formar parte de este gran equipo. Tengo mucha suerte. Durante los últimos años, hemos incorporado en la compañía gente joven con mucho talento, formación y experiencia para poder tomar el testigo cuando lo consideremos oportuno. Ahora bien, si mañana alguien viene con una gran idea y nos propone algo que es muy bueno para nuestros clientes y que nos hace mejores juntos, le escucharemos atentamente. Es nuestro deber.
La economía estadounidense se mantiene en una posición excepcional, con un crecimiento económico sólido y una mayor resiliencia frente a las perturbaciones geopolíticas con respecto al resto del mundo desarrollado 1. El ciclo de inversión en inteligencia artificial continúa impulsando el crecimiento del conjunto de la economía estadounidense, como refleja la previsión de un aumento anual de la inversión privada de entre el 3,6 % y el 3,9 % entre 2026 y 2028 2.
Mientras tanto, las perturbaciones geopolíticas y la desglobalización están propiciando una reorientación de la inversión de capital estadounidense hacia el mercado nacional, con un mayor énfasis en el desarrollo de capacidades manufactureras y cadenas de suministro domésticas. Estas fuerzas han generado una disparidad estructural que sigue sustentando el excepcionalísimo estadounidense y respaldando los activos domésticos de riesgo.
Sin embargo, el índice S&P 500 continúa estando muy concentrado: sus diez mayores empresas representan un peso del 36 %, con un claro predominio de los gigantes tecnológicos 3. Por tanto, los inversores pueden comenzar a inclinarse hacía una exposición más diversificada a la renta variable estadounidense, que permita acceder a los motores de crecimiento internos evitando, al mismo tiempo, múltiplos elevados.
El S&P US MidCap 400 frente al S&P 500 Equal Weight
Para mitigar el riesgo de concentración del índice S&P 500, los inversores suelen recurrir a su homólogo S&P 500 Equal-Weight. En nuestra opinión, el índice S&P MidCap 400 ofrece una alternativa atractiva, con características distintivas que hacen especialmente interesante la exposición a empresas de mediana capitalización. El índice sigue a 400 compañías estadounidenses de tamaño medio, proporcionando exposición a valores nacionales y cíclicos.
Es importante destacar que el S&P MidCap 400 está ponderado por capitalización bursátil, lo que permite ampliar la participación en el mercado, especialmente cuando ésta resulta duradera. En cambio, las estrategias equal-weight sobre el S&P 500 requieren un rebalanceo significativo, que puede implicar vender parte de las acciones con mejor comportamiento y reasignar capital hacia los valores que han mostrado un rendimiento reciente inferior.
A largo plazo, el S&P US MidCap 400 ha superado al índice S&P 500 Equal Weight, las empresas de mediana capitalización cotizan con múltiplos precio-beneficio comparables, al tiempo que ofrecen un mayor crecimiento esperado de los beneficios empresariales. Además, el S&P US MidCap 400 proporciona una mayor exposición a compañías orientadas al mercado nacional, lo que permite a los inversores tomar ventaja de forma más directa del excepcionalismo económico estadounidense.
Estas diferencias suelen ser sutiles, pero, consideradas en conjunto, convierten al S&P US MidCap 400 en una opción atractiva para aquellos inversores que buscan participar en una ampliación del mercado de renta variable, diversificando al mismo tiempo los riesgos de concentración asociados a los “Siete Magníficos”.
Rentabilidades
El índice S&P US Midcap 400 ha superado al S&P 500 Equal Weight no solo a largo plazo, sino también desde antes del Día de la Liberación y en lo que va de año4 .
Valoraciones y crecimiento de los beneficios
Tanto el S&P US MidCap 400 como el índice S&P 500 Equal Weight se han beneficiado de una revisión al alza de sus valoraciones durante los últimos cuatro años, respaldada por el excepcionalismo económico estadounidense. Aunque ambos índices cotizan con múltiplos precio-beneficio similares, el S&P US MidCap 400 ofrece un mayor crecimiento esperado de los beneficios.
El PER a 12 meses vista corresponde al indicador BEST_PE_RATIO a 12 meses vista de Bloomberg.
Composición sectorial
El índice S&P US MidCap 400 presenta una composición sectorial más cíclica que el índice S&P 500 Equal Weight. Esto puede resultar beneficioso en un entorno de crecimiento económico resiliente y en el marco de políticas fiscales favorables. La sobreponderación más significativa corresponde al sector industrial, que representa aproximadamente un cuarto del índice. Este sector está bien posicionado para tomar ventaja de la inversión en infraestructuras dedicadas a la inteligencia artificial,las políticas fiscales favorables a la inversión de capital y el elevado gasto en defensa, factores que continúan respaldando una fortaleza generalizada en toda la base industrial estadounidense.
En cambio, el índice S&P 500 Equal Weight presenta una mayor exposición a sectores más defensivos, como Servicios Públicos, Salud y Consumo Básico. Si bien estos sectores pueden aportar cierto grado de estabilidad, una mayor asignación a industrias cíclicas puede ofrecer una participación más directa en la continuidad de la fortaleza económica estadounidense.
Además, la composición sectorial del índice S&P 500 Equal Weight viene determinada en gran medida por el número de empresas integrantes de cada sector en el índice de referencia, más que por su relevancia económica, lo que puede dar lugar a asignaciones menos representativas del conjunto de la economía estadounidense.
Composición sectorial
Fuente: FactSet a 30 de Junio 2026. Esta información no debe considerarse una recomendación para invertir en un sector concreto ni para comprar o vender ninguno de los valores mostrados. Se desconoce si los sectores o valores mostrados serán rentables en el futuro. Debido a su enfoque limitado, la inversión sectorial tiende a ser más volátil que las inversiones diversificadas entre numerosos sectores y empresas.
Sesgo doméstico
El índice S&P US MidCap 400 genera el 72 % de sus ingresos en el mercado nacional, frente al 69 % del índice S&P 500 Equal Weight y al 58 % del índice S&P 500. Esta mayor exposición a los ingresos domésticos refuerza la sensibilidad del índice a la dinámica de crecimiento de Estados Unidos y a los factores favorables derivados de las políticas públicas.
No es una exposición de nicho
Las empresas estadounidenses de mediana capitalización no deberían ser ignoradas, no solo por sus atractivas características, sino también por el tamaño considerable de esta exposición. Con una capitalización bursátil cercana a los 4 billones de dólares, el índice S&P US MidCap 400 resulta adecuado tanto para fines tácticos como para asignaciones estratégicas a largo plazo.
Fuente: Bloomberg Finance L.P. a 30 de Junio 2026
Tribuna elaborada por Ana Concejero, responsable de SPDR España y responsable adjunta de SPDR Sur de Europa en State Street
Foto cedidaRamiro Iglesias (izquierda), CEO y cofundador de Crescenta, y Eduardo Navarro, presidente y cofundador de Crescenta.
Crescenta, la primera gestora digital de España especializada en inversión en fondos de capital privado, ha lanzado un nuevo fondo ELTIF, el Crescenta S.A. Sicav ELTIF, Private Equity Access I, para el que la firma ha reducido el límite de inversión a 5.000 euros.
El nuevo vehículo, que replica la estructura de sus fondos de capital riesgo (FCRs) –portfolio de fondos concentrados de gestoras internacionales–, tiene un tamaño objetivo de 35 millones de euros y busca obtener una TIR neta anual del 15% y multiplicar por 2 veces la inversión. Con una duración prevista de 10 años, el fondo estará disponible para inversores profesionales y minoristas desde un compromiso de 5.000 euros, a desembolsar de manera gradual.
Los FCRs y los fondos de inversión libre (FIL) están disponibles, según establece la regulación, desde una inversión mínima de 10.000 euros, siempre que el patrimonio sea superior a los 100.000 euros. Con el ELTIF este límite mínimo se elimina, Crescenta ha decidido mantener una inversión mínima de 5.000 euros siempre que el inversor tenga, al menos, 50.000 euros de ingresos brutos anuales, en línea con el compromiso con la inversión informada y responsable en private equity que la gestora ha mostrado desde su puesta en marcha.
“Llegamos al mercado con el objetivo de democratizar la inversión en private equity y ahora, apenas tres años después, damos un paso más en esa dirección. Con Private Equity Access I, abrimos la inversión a la gran diversidad de perfiles que hemos observado en el mercado y como respuesta a la demanda que hemos identificado más allá de España”, destaca Ramiro Iglesias, CEO y cofundador de Crescenta.
De esta forma, la firma materializa una oferta de producto más sofisticada, amplia y personalizada para cada tipo de inversor, permitiendo el acceso de inversores individuales (desde minoristas hasta HNWI) e inversores institucionales (EAFS, family offices, etc.) a los principales fondos de capital privado de gestoras de todo el mundo.
“Utilizar la estructura ELTIF tiene unas grandes ventajas, pero queríamos que fuese con una inversión subyacente que respetase la estructura tradicional del private equity: fondos cerrados, con llamadas de capital y distribuciones. Creemos que la tecnología y la innovación no existen para simplificar el producto, sino para acercar la mejor oferta a más personas. Después de ver el apetito del mercado y de acompañar y formar al inversor retail, creemos que merecían un mejor acceso sin comprometer la calidad”, destaca Eduardo Navarro, presidente y cofundador de Crescenta.
El portfolio estará compuesto por una selección de entre 5 y 7 fondos de gestoras con décadas de experiencia. La estrategia subyacente combinará private equity buyouts, private equity growth y secundarios, aprovechando el potencial de compañías tecnológicas y la estabilidad de empresas con madurez operativa.
Desde un punto de vista geográfico, Crescenta S.A. Sicav ELTIF, Private Equity Access I, ofrecerá una exposición global, aunque la principal posición es Europa, que representa el 55% de la cartera. Además, invertirá tanto en el segmento lower-mid market, como middle market y, en menor medida large cap. La diversificación alcanza al ámbito sectorial, aunque con fuerte presencia en tecnología, que representa el 40%-45% de la cartera.
Desde la firma consideran que el fondo se posiciona como una opción tanto para empezar a construir cartera como para aumentar la exposición de aquellos que ya habían invertido en los mercados privados a través de FCRs.
En un mercado inmobiliario europeo dividido, el gasto de capital vinculado a la sostenibilidad se está desplazando cada vez más de la creación de valor a la protección del mismo, en una estrategia defensiva destinada a mantener la ocupación, impulsar el crecimiento de los alquileres y preservar el valor de los activos. Las inmobiliarias se enfrentan a una 3presión cada vez mayor para realizar inversiones vinculadas a la sostenibilidad con el fin de reducir, si no evitar, el riesgo asociado a carteras repletas de activos varados. Estos activos inmovilizados, no tienen por qué ser necesariamente un edificio vacío. Se trata más bien de uno que resulta difícil de vender o alquilar porque ya no cumple las expectativas de los inquilinos, inversores, prestamistas o reguladores debido a su ineficiencia energética, a unas características técnicas obsoletas o a una ubicación poco óptima.
A primera vista, este cambio resulta sorprendente, teniendo en cuenta que el sector inmobiliario europeo se está recuperando poco a poco de la crisis de valoración provocada por la subida de los tipos de interés en 2022-23. La actividad transaccional se está recuperando, las condiciones de financiación han mejorado y, en general, los valores de los activos se han estabilizado. Sin embargo, para muchos propietarios, la cuestión principal ya no es si las valoraciones han tocado fondo, sino cuánto capital se necesitará para mantener el atractivo y la competitividad de las carteras existentes.
El sector de las oficinas ofrece el ejemplo más claro. Muchos edificios construidos antes de la entrada en vigor de las normas modernas de sostenibilidad requieren importantes mejoras, justo cuando el teletrabajo sigue lastrando la demanda de espacio de oficinas secundario. El reto es especialmente acuciante en algunas ciudades como Barcelona, Milán, París y Estocolmo, donde alrededor del 80% o más del parque de oficinas corre el riesgo de quedar obsoleto para 2030, según el informe «Rethinking European Offices 2030» de Cushman & Wakefield.
Gráfico. Necesidades de rehabilitación: porcentaje del parque inmobiliario de oficinas en riesgo de quedar obsoleto en las ciudades europeas de aquí a 2030
Una normativa más estricta, las exigencias de los inquilinos y el escrutinio de las entidades crediticias aumentan el riesgo de que algunos activos queden varados
En toda Europa, el endurecimiento de la normativa, la evolución de las preferencias de los inquilinos y el mayor escrutinio por parte de las entidades crediticias están haciendo que aumente la inversión necesaria para que los edificios cumplan con normas medioambientales y sociales más exigentes, incluso aunque la denominada inversión ESG ya no esté de moda.
Los edificios con un bajo rendimiento energético se enfrentan a unos costes operativos crecientes —una vulnerabilidad que han puesto de manifiesto las recientes olas de calor en Europa—, así como a una menor demanda por parte de los inquilinos y a mayores dificultades para la refinanciación. Por ello, en las principales ciudades europeas, la demanda de los ocupantes se concentra cada vez más en edificios de primera categoría y energéticamente eficientes, que siguen despertando una fuerte demanda por parte de los inversores y obteniendo primas de valoración.
Los activos menos eficientes situados en ubicaciones secundarias s3e enfrentan a una menor demanda y se negocian con un «descuento por ineficiencia» cada vez mayor, lo que aumenta el riesgo de que se conviertan en activos varados.
La bifurcación del mercado tiene importantes consecuencias para el crédito
El mercado de dos niveles resultante tiene importantes implicaciones crediticias, ya que influye directamente en el valor de las garantías, las perspectivas de refinanciación y las expectativas de recuperación. La magnitud de la inversión necesaria puede ser considerable, mientras que los beneficios pueden materializarse solo de forma gradual. En los mercados inmobiliarios de oficinas europeos, los programas integrales de rehabilitación y renovación para mejorar la eficiencia energética suelen requerir un gasto de capital equivalente al 5-12 % del valor del inmueble.
En el caso de los activos que sufren una obsolescencia física o funcional más grave, los grandes proyectos de remodelación o reposicionamiento pueden requerir una inversión que se acerque o supere el 70 % de su valor. El resultado puede ser una presión temporal sobre el flujo de caja y el apalancamiento, especialmente cuando el gasto de capital se financia mediante endeudamiento adicional.
La flexibilidad financiera determina cada vez más la calidad crediticia en el sector inmobiliario europeo
En este contexto, la flexibilidad financiera se está convirtiendo en un factor diferenciador para el crédito, lo que explica la creciente polarización del sector inmobiliario europeo. Las empresas inmobiliarias con una sólida liquidez, un apalancamiento moderado y un buen acceso al capital suelen estar mejor posicionadas para financiar las mejoras necesarias sin comprometer la calidad crediticia. Por el contrario, los emisores altamente apalancados con carteras envejecidas se enfrentan a mayores riesgos, especialmente cuando las inversiones necesarias son elevadas en relación con los rendimientos económicos esperados.
A efectos del análisis crediticio, la capacidad y la disposición de las empresas inmobiliarias para realizar inversiones de capital relacionadas con criterios ESG influyen en la calidad crediticia a corto plazo —a través de factores que determinan las calificaciones, como la ocupación, el crecimiento de los alquileres, el valor de los activos, la flexibilidad de refinanciación y las perspectivas de recuperación—, además de abordar cuestiones a más largo plazo relacionadas con la sostenibilidad y los objetivos de emisiones.
Durante la próxima década, el mercado inmobiliario europeo probablemente se caracterizará por una simple división entre los activos que pueden garantizar la inversión vinculada a la sostenibilidad necesaria para preservar el valor y la liquidez, y aquellos que no pueden hacerlo. Para los inversores y los acreedores, esta inversión en capital se está convirtiendo en un factor determinante clave de la resiliencia a largo plazo de la cartera y de la solidez crediticia.
Tribuna elaborada por Carlos A. Muñoz, director de Calificaciones Corporativas en Scope Ratings
El mundo cambia a velocidades escalofriantes, y los mercados financieros también; hoy día existe una razón por la que cada trimestre los inversionistas esperan los resultados de Nvidia, Microsoft, Apple, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla como si se tratara de un indicador adelantado de los mercados financieros. No, no es solamente porque sean siete de las empresas más valiosas del mundo, sino porque una parte creciente de los portafolios globales está expuesta a ellas, directa o indirectamente, las 7 magníficas son hoy día un auténtico dilema para los gestores de activos, pero hay de dilemas a dilemas, este quizás no es tan negativo, pero tiene sus particularidades.
Nvidia, Microsoft, Apple, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla, las 7 magníficas, no sólo concentran una parte extraordinaria del valor del mercado estadounidense, el verdadero efecto consiste en que debido a que sus resultados, inversiones en inteligencia artificial y expectativas de crecimiento determinan el comportamiento de índices, ETFs y fondos de inversión.
Por lo tanto, para los gestores, el desafío ya no es decidir si tener exposición a las Magníficas, sino cuánto tener, cómo diversificarla y qué hacer si el liderazgo del mercado comienza a ampliarse. Un inversionista puede no haber comprado nunca una acción de Nvidia y, sin embargo, eso no significa que no puede tenerla dentro de un ETF del S&P 500, un fondo de crecimiento estadounidense, una estrategia de renta variable global, un plan de pensiones o un portafolio administrado por un gestor patrimonial.
Es esta la verdadera dimensión financiera del fenómeno. Las llamadas 7 Magníficas se han convertido en uno de los principales mecanismos de transmisión entre la economía de la inteligencia artificial y los mercados de inversión. En este sentido, sus resultados más recientes, ahora que estamos en época de informes financieros, muestran que la historia está entrando en una nueva fase: ya no se trata solamente de cuánto crecen sus ingresos, sino de cuánto dinero están obligadas a invertir para mantener ese crecimiento y quién terminará capturando los beneficios de la revolución de la IA.
Demasiado grandes para ser ignoradas
Según datos de Vanguard, las siete compañías generaron conjuntamente alrededor de 2,2 billones de dólares en ingresos durante 2025, una dimensión que ayuda a explicar por qué dejaron de ser un simple grupo de empresas tecnológicas para convertirse en un factor macroeconómico y de mercado. La concentración también ha modificado la naturaleza de la diversificación, un fondo que replica un índice ponderado por capitalización puede tener cientos de acciones, pero una proporción significativa de su riesgo y de su rendimiento puede terminar dependiendo de un grupo relativamente pequeño de compañías.
Ese fenómeno preocupa incluso a las grandes gestoras; BlackRock, por ejemplo, reconoce que el mercado estadounidense se encuentra en niveles históricamente elevados de concentración y plantea que el desafío para los inversionistas es encontrar exposición al crecimiento de la IA sin quedar excesivamente concentrados en los grandes ganadores actuales.
T. Rowe Price, por su parte, ha abordado directamente el problema de la concentración provocada por las Magníficas y sus implicaciones para la construcción de portafolios; es decir, la pregunta ya no es si las Magníficas son buenas empresas, la pregunta consiste en cuánto riesgo adicional introduce tenerlas todas. Pero, definitvamente las siete son empresas que no pueden pasar desapercibidas bajo ninguna circunstancia, juntas o separadas son demasiado grandes para ser ignoradas, enseguida un breve resumen de porqué decimos lo anterior.
Nvidia: la empresa que convirtió la IA en resultados financieros
Si hubiera que escoger una compañía que representa la transformación del fenómeno bursátil en una realidad financiera, sería Nvidia. El pasado 26 de agosto, la compañía reportó resultados correspondientes a su segundo trimestre fiscal de 2027. Los números son extraordinarios: Ingresos de 96.200 millones de dólares, un crecimiento de 106% anual; Ingresos de Data Center de 89.000 millones, arriba 117%. anual; Utilidad neta GAAP de 59.700 millones, subio 126% año contra año; Margen bruto de 75%. La empresa espera ingresos de aproximadamente 108.000 millones de dólares para el tercer trimestre fiscal.
Pero para los gestores hay un dato todavía más importante, Nvidia no está solamente vendiendo chips, está convirtiéndose en el principal beneficiario financiero del enorme ciclo de inversión en infraestructura de inteligencia artificial. La compañía señaló que la construcción de infraestructura de IA continúa acelerándose y anticipó un crecimiento de ingresos de aproximadamente 70% para el ejercicio fiscal 2028, aunque señaló que su perspectiva está limitada por la oferta disponible. Eso cambia la conversación en los fondos; Nvidia ya no es únicamente una apuesta tecnológica, es una apuesta sobre el gasto de capital de toda la industria tecnológica.
Microsoft: la otra cara del boom
Microsoft representa el segundo gran componente de la ecuación: la monetización empresarial de la IA. En su ejercicio fiscal 2026, la compañía registró los siguientes números: 331.800 millones de dólares de ingresos, subió 18% anual.; 155.200 millones de dólares de utilidad operativa, arriba 21%; 133.700 millones de dólares de utilidad neta, un incrmeento de 31%. Azure y otros servicios cloud crecieron 43% durante el cuarto trimestre, segun datos de la compañía. Por su parte, Microsoft Cloud alcanzó 214.400 millones de dólares de ingresos en el ejercicio.
El dato especialmente importante para un gestor de activos es que Microsoft terminó el ejercicio con 678.000 millones de dólares en obligaciones comerciales de desempeño pendientes, una señal de la enorme visibilidad que tiene sobre ingresos futuros. Pero hay otro factor; la compañía está invirtiendo enormes cantidades en infraestructura de IA, y sus márgenes están comenzando a sentir el cambio en la mezcla de negocio, por tanto para el inversionista aparece una pregunta fundamental: ¿Cuánto de la inversión actual en IA terminará convirtiéndose en crecimiento rentable y cuánto terminará presionando el flujo de efectivo?
Amazon y Alphabet: cuando la IA empieza a consumir efectivo
La misma pregunta aparece con mayor claridad en Alphabet y Amazon. Alphabet elevó su previsión de inversión de capital para 2026 a entre 195.000 y 205.000 millones de dólares, desde un rango previo de 180.000 a 190.000 millones. La compañía explicó que el aumento responde a la necesidad de acelerar la capacidad para atender la demanda; pero, también advirtió que la inversión en infraestructura técnica elevará la depreciación y los costos de operación de los centros de datos y mantendrá bajo presión el flujo de efectivo.
Eso tiene una consecuencia directa para los gestores, hasta ahora la narrativa podía resumirse así: más inversión en IA = más crecimiento. Ahora comienza a ser así: más inversión en IA = más crecimiento, pero también mayor intensidad de capital y presión sobre el flujo de efectivo. Amazon muestra el mismo fenómeno. En el segundo trimestre de 2026, sus ventas crecieron 20%, hasta 200.600 millones de dólares, mientras AWS avanzó 37%, hasta 42.200 millones. Su utilidad operativa aumentó 43%, hasta 27.500 millones de dólares.
Pero su flujo de efectivo libre de los últimos 12 meses pasó a un flujo negativo de 7.600 millones de dólares, debido principalmente a un incremento de 66.100 millones en compras de propiedades y equipo, impulsadas fundamentalmente por las inversiones en inteligencia artificial. Para un gestor de fondos, esta es una distinción fundamental. El crecimiento de ingresos puede seguir siendo extraordinario mientras el flujo de efectivo se deteriora temporalmente por el capex.; la pregunta es cuándo ese gasto comenzará a generar retornos suficientes.
Meta muestra el costo de la carrera
Meta ofrece otro ejemplo; en el segundo trimestre, sus ingresos crecieron 28%, hasta 60.800 millones de dólares, pero sus costos y gastos aumentaron 55%. El resultado fue una caída de 14% en la utilidad neta, hasta 15.800 millones de dólares. La empresa gastó 31.100 millones de dólares en capex durante el trimestre, mientras que su flujo de efectivo libre fue de apenas 784 millones.
Para los administradores de fondos, esto introduce una nueva variable, el mercado ya no puede analizar las Magníficas únicamente con múltiplos de utilidad hay que observar factores adicionales como: capex; depreciación; flujo de efectivo libre; retorno sobre capital invertido; crecimiento de ingresos; márgenes; gasto energético; demanda de centros de datos; y, cada vez más, la capacidad de monetizar los modelos de IA.
Apple y Tesla rompen la uniformidad del grupo
Hay señales que muestran que las Magníficas ya no se comportan como un bloque homogéneo; Apple reportó en su tercer trimestre fiscal de 2026 ingresos récord de 109.400 millones de dólares, 16% más que un año antes, con crecimiento de doble dígito en iPhone, Mac y Services. Tesla, en cambio, presentó un perfil mucho más complejo. En el segundo trimestre obtuvo ingresos de 28.200 millones de dólares, 26% más que un año antes, pero su utilidad operativa cayó 57%, hasta 398 millones, mientras que su margen operativo bajó a 1,4%. Su capex aumentó 142%, hasta 5.800 millones de dólares, y registró flujo de efectivo libre negativo de 1.100 millones.
Eso revela algo importante: las siete compañías no son ya una sola apuesta porque Apple representa ecosistema, dispositivos y servicios; Microsoft y Amazon, nube y empresas; Alphabet, publicidad, búsqueda y nube; Meta, publicidad y plataformas sociales; Nvidia, infraestructura de IA y Tesla, vehículos, energía, autonomía y robótica. Por eso Vanguard advierte que el concepto de Magnificent Seven puede ocultar diferencias importantes entre sus modelos de negocio.
La disyuntiva para los fondos: tenerlas o no tenerlas
La lluvia de cifras y conceptos que definen los modelos de negocio, genera ya un verdadero dilema para los gestores de activos. Un administrador activo que reduzca drásticamente su exposición a las Magníficas puede quedar rezagado frente a su benchmark si Nvidia, Microsoft o las demás vuelven a liderar. Pero un gestor que mantenga una exposición elevada puede sufrir una pérdida relativa importante si el mercado comienza a rotar hacia compañías de menor capitalización, sectores tradicionales o mercados fuera de Estados Unidos; la concentración se ha convertido en un problema de gestión de riesgo, no solamente de selección de acciones.
BlackRock plantea precisamente que el mercado estadounidense está históricamente concentrado, pero que las perspectivas de crecimiento de utilidades están comenzando a ampliarse más allá de las Magníficas. La firma señala que el resto del S&P 500 podría cerrar la brecha de crecimiento de EPS frente a las siete grandes durante 2026. Así, en los mercados ya se preguntan si llegó el momento de que los gestores de activos busquen a los “Magníficos 8, 9, 10…”?, ya que el dinero puede estar migrando de los ganadores hacia sus proveedores, BlackRock ya está señalando esta ampliación del universo de inversión.
En su perspectiva para el tercer trimestre de 2026, la gestora señala que los inversionistas están buscando oportunidades en las capas de infraestructura, energía e industria que sostienen la expansión de la IA, más allá de los beneficiarios de primer orden, lo que puede convertirse en una transformación importante para la gestión activa. Porque si la primera etapa del boom consistió en comprar a los grandes ganadores tecnológicos, la segunda puede consistir en identificar a los proveedores que capturarán el siguiente dólar de inversión y esto ya está modificando la construcción de portafolios
El impacto llega directamente a ETFs y fondos indexados; un ETF del S&P 500 ponderado por capitalización aumenta automáticamente su exposición a las compañías cuyo valor bursátil crece más, eso significa que una apreciación extraordinaria de Nvidia no solamente beneficia a sus accionistas directos sin que también aumenta su peso dentro de numerosos productos indexados. Por eso la concentración puede convertirse en una especie de círculo: la acción sube → aumenta su capitalización → aumenta su peso en el índice → los fondos que replican el índice deben mantener una mayor exposición → el capital sigue concentrándose. No significa necesariamente que exista un mecanismo automático que haga subir nuevamente la acción, pero sí que la capitalización bursátil determina cómo se distribuye el capital pasivo; este fenómeno ha llegado a tal nivel que Nvidia representa alrededor de 8% del S&P 500, según datos citados recientemente por MarketWatch.
Para los administradores de activos, eso convierte la diversificación en un concepto más complejo; un fondo puede tener 500 nombres y aun así estar altamente expuesto a las mismas narrativas: IA, nube, semiconductores, publicidad digital y megacapitalización estadounidense.
La gran pregunta para 2027: ¿cuánto vale realmente la IA?
Hoy día, el problema no es que las Magníficas estén obteniendo malos resultados, todo lo contrario, sus resultados siguen siendo extraordinarios: Nvidia acaba de duplicar ingresos, Microsoft crece a doble dígito, Amazon acelera AWS, Alphabet eleva su inversión en infraestructura, Meta aumenta fuertemente sus ingresos, Apple registra ingresos récord y Tesla apuesta cantidades crecientes de capital a IA, autonomía y robótica. Pero, las expectativas son ahora tan grandes que el mercado necesita que esas inversiones produzcan retornos cada vez mayores.
BlackRock lo resumió en su perspectiva de 2026 al advertir que el gasto de capital asociado con la IA ha alcanzado una escala suficientemente grande como para tener implicaciones macroeconómicas, mientras los ingresos derivados de esas inversiones llegarán con cierto rezago. Por eso, para los gestores de fondos y administradores de activos, las Magníficas representan simultáneamente una oportunidad y un riesgo de concentración.
La oportunidad es participar en uno de los mayores ciclos de inversión tecnológica de la historia, mientras que el riesgo consiste en que buena parte del mercado ya está participando en él y la siguiente fase de la gestión de activos podría no consistir en decidir si las Magníficas continuarán ganando, podría consistir en descubrir qué empresas ganarán cuando el dinero que hoy llega a las Magníficas empiece a derramarse hacia el resto de la economía.
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Carme Artigas, Operating Partner de Nazca, Carlos Carbó, presidente ejecutivo de Nazca; y Celia Pérez-Beato, consejera delegada y socia directora de Nazca.
Nazca Capital, gestora de fondos de capital privado enfocada en invertir en empresas no cotizadas, ha incorporado a Carme Artigas como Operating Partner. Según explica la firma, Artigas presidirá el nuevo Comité Tecnológico de la gestora y se sumará a su Consejo Asesor Industrial. Con este nombramiento, Nazca refuerza sus capacidades en transformación digital, inteligencia artificial y tecnologías de uso dual, ámbitos determinantes tanto para la competitividad de las compañías como para la autonomía estratégica europea.
Artigas se incorpora de manera activa y se involucrará junto al equipo de inversión en la originación, el análisis y el seguimiento de proyectos en compañías tecnológicas de deep tech, con modelos disruptivos y en fases de desarrollo tempranas. Se trata de un ámbito en el que la gestora viene ampliando su foco y en el que la combinación de criterio tecnológico y disciplina inversora resulta determinante.
Como parte de este refuerzo, Nazca constituirá un Comité Tecnológico presidido por Carme Artigas cuyas funciones serán, entre otras, valorar con rigor la solidez tecnológica de cada oportunidad y ayudar a las compañías a acelerar su transformación y desarrollo tecnológico. Artigas será asimismo la responsable de incorporar al comité perfiles de primer nivel en tecnologías punteras.
Desde firma explican que incorporación aportará valor al conjunto de las estrategias de inversión de Nazca tanto en la evaluación de nuevas oportunidades como en el desarrollo tecnológico de las compañías en cartera y, de forma singular, a la actividad de la gestora en aeroespacio, seguridad y defensa, donde la frontera tecnológica avanza a un ritmo que exige criterio técnico especializado.
“Abordar la inversión en tecnología y en capacidades de uso dual con criterio propio es una ambición clara para Nazca, y la trayectoria de Carme – empresarial, inversora e institucional – nos permitirá hacerlo con mayor profundidad técnica. Su incorporación y el Comité Tecnológico que presidirá son la forma de materializarla”, ha señalado Carlos Carbó, presidente ejecutivo de Nazca.
Por su parte, Carme Artigas ha afirmado: “Europa se juega buena parte de su autonomía estratégica en las tecnologías críticas, y el reto no está en generar conocimiento, sino en convertirlo en compañías capaces de competir a escala global. Eso exige criterio técnico junto al financiero. Estoy muy ilusionada por sumarme al equipo de Nazca, con una trayectoria de éxito consolidada y con un equipo humano de primer nivel, deseando contribuir con mi experiencia a definir esta nueva etapa”.
30 años de experiencia
Su experiencia en inversión en tecnología se remonta al origen de su carrera: entre 1999 y 2003 fue CEO de Ericsson Innova, el primer fondo de capital riesgo de Ericsson en Europa, desde el que asumió responsabilidades de gestión y gobierno en nueve compañías tecnológicas no cotizadas. Después co-fundó y dirigió como CEO Synergic Partners, empresa pionera en big data en Europa adquirida por el Grupo Telefónica en 2015, donde continuó como máxima responsable hasta su plena integración en el grupo. Es ingeniera superior química por el Instituto Químico de Sarrià y cuenta con formación ejecutiva en venture capital por la Haas School of Business de la Universidad de California, Berkeley.
En enero de 2020 fue nombrada la primera secretaria de Estado de Digitalización e IA, cargo que ejerció hasta diciembre de 2023 y desde el que elaboró la Ley de StarUps, creó el fondo Next Tech y lideró la negociación y aprobación de la Ley Europea de Inteligencia Artificial. Ha sido asimismo co-presidenta del Consejo Asesor de la Inteligencia Artificial de Naciones Unidas y es, desde octubre de 2023, Senior Fellow del Belfer Center de la Harvard Kennedy School, posición en la que se convirtió en la primera mujer española en ocupar este cargo.
Foto cedida"The global balance sheet 2026" McKinsey Global Institute
El patrimonio de los hogares españoles alcanzó los 11 billones de dólares en 2025, situándose junto con Polonia, Irlanda y Suecia entre las economías con mayor crecimiento de riqueza neta de los hogares. En paralelo el patrimonio neto por habitante en España creció un 6% en términos nominales el año pasado, mientras que la riqueza económica mundial alcanzó el año pasado un récord histórico de casi 1.800 billones de dólares, por encima de los 1.700 billones registrados el año anterior. El patrimonio de las familias ascendió hasta los 570 billones de dólares, pero más de la mitad de este incremento (58%) correspondió a ganancias patrimoniales ‘sobre el papel’, derivadas principalmente de la revalorización de activos por encima de la inflación, mientras que solo un 20% derivó de inversiones reales destinadas a generar nuevo capital.Así lo recoge el nuevo informe del McKinsey Global Institute,El balance global de 2026: desequilibrio y divergencia (“The global balance sheet 2026: Imbalance and divergence”), que analiza la evolución del patrimonio, las deudas y los activos en 23 economías clave, entre ellas España, las cuales representan cerca del 70% del PIB mundial, y contrasta el valor de los mercados financieros con la economía real.
El estudio de McKinsey advierte de que la zona euro se encamina hacia un escenario de estancamiento económico secular, condicionado por un crecimiento de la productividad prácticamente muy bajo, el freno del consumo y un elevado nivel de ahorro personal en los hogares, que alcanzó el 15,1% en 2025. En el conjunto de la región, el patrimonio medio se mantuvo en un nivel similar al del ejercicio anterior. Sin embargo, el comportamiento de los activos ha sido desigual; mientras que en Estados Unidos el dinamismo de los mercados bursátiles disparó las ganancias patrimoniales de las familias, en Europa la caída en el precio de la vivienda redujo el patrimonio en términos reales. En este contexto, el patrimonio per cápita cayó un 2,6% en Alemania y un 1,5% en Francia; el informe señala el descenso de los valores inmobiliarios como un factor relevante en esta evolución. El estudio señala como un gran obstáculo para el crecimiento europeo el déficit de inversión privada respecto a Estados Unidos. La brecha se calcula en unos 700.000 millones de dólares anuales, lo que equivale a 3 puntos porcentuales del PIB europeo.
Como consecuencia de este déficit, el capital productivo de la región, que engloba la inversión en infraestructuras, maquinaria, equipos y propiedad intelectual, muestra niveles reducidos en comparación con la media global y con los registros previos a la pandemia. A pesar de la debilidad en el flujo inversor, el informe destaca como señal de solidez que el endeudamiento de las familias y de las empresas no financieras en la Eurozona se mantiene en parámetros más equilibrados y próximos a sus promedios de los últimos 25 años que en el caso de otras grandes economías internacionales.
España fortalece la inversión neta en un entorno europeo de desaceleración
Según el informe del McKinsey Global Institute, el patrimonio neto de los hogares en España alcanzó unos 11 billones de dólares en 2025. España se situó además entre los países con mayor crecimiento del patrimonio de los hogares medido en dólares, con una tasa de dos dígitos, mientras que el patrimonio neto per cápita aumentó un 6% en términos nominales respecto al año anterior.En paralelo, España se situó, junto con Polonia, Suecia, Estados Unidos e Italia, entre las economías en las que las tasas de inversión neta superaron en 2025 sus promedios históricos de largo plazo. Esta evolución contrasta con la observada en economías como Alemania, Irlanda y Australia, donde la inversión neta fue negativa, reflejando que el gasto de capital se situó por debajo de las necesidades de reposición, que disminuyó el valor de los activos, o ambas circunstancias.En el ámbito fiscal, la deuda pública bruta de España se mantuvo por encima del 100% del PIB en 2025, un nivel que comparte con otras economías avanzadas como Japón, Italia, Estados Unidos, Francia, Canadá, Bélgica y el Reino Unido.En lo relativo al sector inmobiliario, el valor de los activos inmobiliarios de los hogares en relación con el PIB se redujo en torno a 10 puntos porcentuales del PIB en 2025 respecto a 2024. El ratio entre los activos inmobiliarios de los hogares y el PIB continuó acercándose a su promedio de los últimos 25 años, aunque se mantiene por encima de este.
“España se encuentra en un momento de impulso con una economía capaz de seguir elevando los estándares de vida. Muestra de ellos es que tan solo entre 2019 y 2025 el PIB ha crecido un 10%, alrededor de 1,6% anual. Mantener el pulso en la inversión productiva e impulsar medidas de competitividad resulta imprescindible para consolidar el crecimiento de la productividad y garantizar que el valor de los activos se apoye en la generación real de ingresos en un contexto de costes financieros más elevados”, apunta Joseba Eceiza, socio senior de McKinsey.
En la misma línea, el informe identifica también el aumento de la inversión productiva como uno de los principales factores para impulsar una aceleración de la productividad en la eurozona, un reto que requerirá impulso de reformas en un entorno de tipos de interés más elevados que en el periodo previo a la pandemia.
Un balance mundial desequilibrado por el impulso de Estados Unidos y China
Según el análisis de McKinsey, el distanciamiento entre los mercados financieros y la economía real en 2025 estuvo impulsado principalmente por Estados Unidos y China. En el caso estadounidense, la bolsa alcanzó niveles récord; la valoración bursátil de las empresas cotizadas se situó en 2,4 veces el valor de sus activos netos y 3,7 veces el PIB del país. La subida estuvo impulsada por un grupo reducido de empresas; más del 50% de la expansión del S&P 500 (principal índice bursátil de Estados Unidos) entre 2021 y 2025 se debió a las compañías conocidas como las ‘Magnificent Seven’, comúnmente asociadas al auge de la IA. Al mismo tiempo, los beneficios privados alcanzaron un récord del 9,2% del PIB estadounidense, superando ampliamente el promedio del 5,9% de la etapa previa al año 2000.
Por su parte, la economía de China atraviesa un reajuste parcial de su balance debido a la caída continuada en las valoraciones del sector inmobiliario. Para compensar el menor gasto residencial de los hogares, el gobierno chino ha incrementado el gasto público y la inversión a través de empresas estatales, lo cual ha elevado la deuda de las empresas no financieras hasta el 80% de los activos reales corporativos (1,7 veces el PIB), muy por encima del 50% de la media global. Además, la masa monetaria en efectivo y depósitos bancarios creció en China un equivalente a 10 puntos porcentuales del PIB en el último año.
Esto es lo que apunta Juan Antonio Bahillo, socio senior de McKinsey: “En un contexto de divergencia global, el crecimiento de la riqueza durante el último año ha estado respaldado de forma por las valoraciones bursátiles en los mercados de renta variable y no por una formación real de capital. En este escenario, las empresas e instituciones deben vigilar de cerca los factores clave de cada economía para anticiparse a los giros en los tipos de interés, la inflación y la valoración de activos”.
Frente a las tensiones en la economía global, el informe concluye con cuatro posibles escenarios para los próximos años: la aceleración de la productividad, una inflación sostenida, el regreso a un estancamiento prolongado o un ajuste brusco del mercado marcado por caídas de valor y recesión. De los cuatro escenarios, la aceleración de la productividad es el único que permitiría respaldar las elevadas valoraciones con crecimiento económico real y, al mismo tiempo, proteger la riqueza.