Foto cedidaWill Ballard y Giles Parkinson, gestores de renta variable global de Mirabaud AM.
Mirabaud Asset Management (MAM), la división de gestión de activos del Grupo Mirabaud ha incorporado a Will Ballard y Giles Parkinson como gestores de renta variable global con sede en Londres, reforzando sus capacidades de inversión activa de cara al lanzamiento de una nueva estrategia.
Will Ballard y Giles Parkinson se incorporaron a MAM el 1 de septiembre, y ambos reportan a Andrew Lake, director de inversiones (CIO). Will procede de Border to Coast Pensions Partnership, donde ocupaba el cargo de responsable de renta variable y lideraba el equipo de inversión en renta variable, supervisando 15.000 millones de libras esterlinas repartidas entre diversas estrategias. Giles se incorpora desde TrinityBridge, donde era responsable de renta variable y gestionaba 6.000 millones de libras esterlinas repartidas entre carteras de renta variable y multiactivo. Ambos trabajaron anteriormente en Aviva Investors, donde desarrollaron una filosofía de inversión común, antes de emprender sendas profesionales independientes y exitosas, en las que cada uno de ellos ha construido un sólido historial institucional a largo plazo.
Ahora, reunidos de nuevo en Mirabaud Asset Management, combinarán esta experiencia para desarrollar una estrategia de renta variable global en torno a una convicción compartida: la rentabilidad activa debe venir impulsada por las empresas en las que se decide invertir, y no por apuestas macroeconómicas no intencionadas. La nueva estrategia adoptará un enfoque basado en los índices de referencia para la renta variable global, con el objetivo de centrar el riesgo activo en la selección de valores individuales, al tiempo que gestiona cuidadosamente las exposiciones no deseadas a sectores, países y estilos. Invertirá en empresas de alta calidad con ventajas competitivas duraderas y fundamentos en mejora, respaldadas por un proceso de inversión sistemático y disciplinado.
A raíz de este anuncio, Umberto Boccato, CEO de Mirabaud Asset Management, ha señalado: “Will y Giles aportan una amplia experiencia institucional y una filosofía de inversión compartida que encaja perfectamente con el enfoque activo y a largo plazo de Mirabaud. Su nombramiento contribuye a la optimización de nuestra gama de productos de renta variable y permite reunir capacidades complementarias para desarrollar una estrategia de renta variable global focalizada y atractiva para los Clientes”.
Por su parte, Will Ballard, gestor de carteras de renta variable global de MAM, ha comentado: “Mirabaud nos pareció el destino natural para nosotros. Su combinación de tradición suiza, independencia y visión a largo plazo refleja claramente nuestra forma de entender la inversión. Nos brinda la oportunidad de aunar la experiencia de nuestras respectivas trayectorias profesionales y desarrollar una estrategia en torno a lo que consideramos más importante: invertir en grandes empresas, asumir los riesgos adecuados e invertir con disciplina”.
Y Giles Parkinson, gestor de carteras de renta variable global de MAM, ha añadido: “Es el momento de reconocer que la estructura de los mercados de renta variable ha cambiado. La concentración de los índices ha aumentado y las acciones que los componen se han vuelto más volátiles. Incorporarnos a Mirabaud nos ofrece la oportunidad de desarrollar una estrategia capaz de abordar estos retos y responder a las necesidades de los inversores actuales”.
La nueva estrategia se posicionará como una asignación core de renta variable global dentro de la gama de renta variable de Mirabaud AM y se lanzará el próximo 1 de octubre de 2026.
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Mario González, Managing Director; Head of Iberia, US offshore & LATAM; Head of Strategic Partnerships EMEA en Capital Group; Belén Blanco, CFA, CEO de BBVA Asset Management; Jorge Colomer, CEO de Mapfre AM; Marta Raga, directora general consejera de Singular Asset Management y Luis Ussía, presidente ejecutivo y Consejero delegado de Mutuactivos.
La II edición del Funds Society Leaders Summit, en colaboración con CFA Society Spain, contó con la opinión de varios de los CEOs de las principales gestoras españolas, que en un panel titulado “El mundo que viene en la gestión de activos: hablan los CEOs”, dieron su punto de vista sobre las tendencias de la industria.
La charla, moderada por Mario González, Managing Director; Head of Iberia, US offshore & LATAM; Head of Strategic Partnerships EMEA en Capital Group, dejó claro que la inteligencia artificial ha llegado para quedarse; es necesaria una industrialización de la industria que sirva para personalizar el servicio al cliente; es necesario tener alternativos en cartera y las iniciativas regulatorias encaminadas a fomentar el ahorro de los europeos deben estar listas lo antes posible.
En primer lugar, Jorge Colomer, CEO de Mapfre AM, admitió que la consolidación de la industria “tiene que ver con la propia naturaleza de nuestra actividad”, con el fin de conseguir un volumen suficiente para poder acceder de manera eficaz, digamos, al lanzamiento. Y eso es concretar. Pero sí observa cambios en este proceso en los últimos 15 años: el umbral mínimo de activos bajo gestión que una gestora necesita para ser eficiente se ha ido incrementando como consecuencia de factores como la carga regulatoria, la tecnología, etcétera. Por lo tanto, considera que “la concentración tiene sentido económico, si es capaz de generar sinergias”. En su caso, admite que “habrá quien compita por conocimiento, por especialización, por actividad, o por cercanía al cliente, y es uno de los sitios donde nos estamos posicionando”. Colomer apoya la consolidación en el sector, pero no la homogeneización del mismo.
Por su parte, Luis Ussía, presidente ejecutivo y consejero delegado de Mutuactivos, pone el foco en las personas a la hora de hablar sobre la consolidación sectorial. “Son operaciones de personas. No es tan fácil encontrar gente con la que realmente quieres trabajar, que es lo más importante”, argumenta. Eso sí, reconoce que en España, en la actualidad, no ve “un marco demasiado largo para que haya más operaciones corporativas” por varias razones. Una, porque requiere contar con un volumen mínimo para que una operación salga adelante. “No tiene mucho sentido comprar compañías muy pequeñas, que son precisamente las que más problemas pueden tener por los mayores los costes de regulación, de cumplimiento, departamentos de riesgo, etc” pero también es consciente de que compañías de cierto tamaño que puedan ser atractivas para una operación inorgánica “tampoco hay muchas”.
La mesa redonda también trató la industrialización del sector. En este ámbito, Belén Blanco, CFA, CEO de BBVA Asset Management, recuerda que se entiende la industrialización como un concepto contrapuesto a la personalización y, en su opinión, sucede “justamente lo contrario”, ya que “hay que industrializar mejor para conseguir personalizar más; y eso es lo que nos permite la tecnología”, apunta Blanco. En definitiva, ir hacia la “institucionalización del cliente retail”, en palabras de la propia Blanco, que afirma que gracias a la tecnología, “estamos siendo capaces de llevar a nuestros clientes una personalización y un servicio que antes realmente estaba exclusivamente accesible al cliente institucional”. En la firma tienen un proceso inversor “muy sólido, disciplinado, que permite acomodar cada una de las soluciones que hacemos a las necesidades y a las preferencias de clientes”. Con este sistema de industrialización y personalización se consigue, a juicio de Blanco, “tener muchísima más inmediatez, tal y como piden los clientes”, además de liberar tiempo, que se puede dedicar al acompañamiento del propio cliente.
Marta Raga, directora general consejera de Singular Asset Management, admitió coincidir con Blanco en la necesidad de industrializar para personalizar. Eso sí, este proceso se está llevando a cabo “con un universo que se ha sofisticado, con mayor educación financiera y que es capaz de acceder a una cartera industrializada pero también requerir otro tipo de servicios”. Así, apunta que la industrialización puede aportar mucho en la ejecución o el control de riesgos, entre otras áreas.
Respecto a la inversión en alternativos, Ussía pone el foco en la longevidad y aboga, por tanto, por la “planificación financiera de la longevidad”. En este contexto, cree que “deberíamos incluir siempre en las carteras productos alternativos”, sin importar la iliquidez del producto. Incluso, “debería ser obligatorio”. En este punto surgió las dudas sobre una crisis en los alternativos. Ussía, sin embargo, cree que sí ha habido crisis que han tocado a los alternativos, como la crisis inmobiliaria de principios de 2010 o la crisis en el venture capital. En lo alternativos, según Ussía, también hay que atender a las necesidades del cliente.
Para Raga, el tema de los alternativos está muy ligado a la personalización y a la diversificación, aunque considera que no todos los alternativos son iguales, “cada uno de ellos tiene su objetivo”: con unos, se consigue más diversificación y con otros, activos reales, etcétera, según Raga. La directiva insistió en el tema de la gobernanza, al asegurar que los alternativos “necesitan una regulación que se adapte a los tiempos y que proteja al minorista”. Esta afirmación responde a la mayor democratización del acceso del minorista, al que hay que “informar bien”. Considera que los alternativos “están en una fase de maduración”, pero que aún queda mucho por madurar”.
Arquitectura abierta
Blanco observa una evolución importante de la arquitectura ambiental tradicional hacia un trabajo conjunto entre instituciones internacionales y nacionales. Un camino que, según Blanco, “no tiene marcha atrás”. En resumen, según Blanco, “antes se buscaba el mejor fondo y ahora, la mejor gestión”. Esto se logra debido a que “la estructura de gestora internacional es mucho más porosa” y las entidades nacionales “juegan mucho más el papel de orquestadores de la solución pero las gestoras internacionales tienen un papel muy relevante como especialistas globales de algunos de los activos o de las estrategias de gestión”. Así, “vamos a ver la combinación de fondos propios y de fondos de terceros, pero también de nuevas estructuras de mandatos, de fondos propios con gestión delegada a terceros o fondos de terceros hechos a la medida para algunas de las entidades”. Esta coyuntura permite tener, según Blanco, más escalabilidad de la solución, una mejora en márgenes y una mayor flexibilidad, además de más transparencia y que los agentes puedan situarse en la parte de la cadena donde generen más valor.
Colomer observa que la industria ha encontrado un cierto equilibrio en cuanto a colaboraciones con otras gestoras. “Diría que los partners hemos convertido el partnership en que puede apretar al máximo precio, probablemente más justamente en economía de escala que el propio concepto de partnership. También nos hemos unido para conseguir un ecosistema de comunicación, de distribución, de tecnología”, apunta, para asegurar que “nuestras exigencias van más allá de la pura inversión”.
Regulación
Raga cataloga de “necesarios” los cambios regulatorios que está preparando la Comisión Europea y considera que deberían implantarse con rapidez. “Europa no tiene un problema de variedad de producto, de cantidad… al contrario”, apunta y considera que los cambios van por lado del ahorrador, del inversor, pero también a fomentar la inversión en compañías europeas. “Sería un error montarlo para que tuviera ese objetivo”, argumenta, para concluir que debe ser una iniciativa “enfocada principalmente a fomentar el ahorro y la inversión de una manera flexible y avanzada, por ejemplo, automática”.
Ussía, ahondando en esta cuestión, lamentó el solapamiento de iniciativas para fomentar el ahorro y la inversión por parte de los distintos reguladores. “Hace un año estábamos hablando de las cuentas de ahorro, y un año después seguimos hablando de o mismo, pero con una ignorancia total sobre qué va a pasar”, afirma y observa que en España, los gobernantes parecen inclinarse por la vía de la cuenta que de la etiqueta, pero es consciente de la escasa información sobre los detalles que existe en la actualidad. En este punto, coincide con Raga en su oposición a que esta iniciativa fomente la inversión en empresas europeas: “Si no son productivas, son peores que las americanas, no recibirán financiación. Pero para ayudar a los inversores a que ahorren para su jubilación, se debe invertir en los activos que creamos que puedan ser más atractivos”, apunta Ussía. “Me encantaría tener realidades lo antes posible”, concluye.
Inteligencia artificial
Respecto a la aplicación de la inteligencia artificial, Blanco señala que “ya no es un futurible” porque “ya es algo que está con nosotros”. En su caso, lo han trabajado en tres etapas. Primero, un cambio cultural; el segundo, mejora de la capacidad de decisión, y el tercero, la personalización. “Estoy orgullosa y sorprendida de la velocidad que hemos tenido en el cambio cultural”, asevera Blanco. Mientras, Ussía reconoce que la IA permite más eficiencia en contestar a las preguntas de los clientes con información mejor organizada.
La emisión de bonos vinculada a la IA y la tecnología se ha vuelto más difícil de ignorar para los inversores de crédito, dada la magnitud de la oferta reciente y los episodios de volatilidad. Lo que empezó en gran medida como una historia de grado de inversión estadounidense se está ampliando a otras regiones y a todo el espectro de calidad crediticia. Aquí analizamos el dilema que esto plantea para una estrategia flexible centrada en la generación de rentas, y explicamos por qué actualmente mantenemos una exposición limitada al sector.
Puntos clave
Muchos grandes emisores tecnológicos combinan una elevada calidad crediticia, balances sólidos y un valor bursátil sustancial, al tiempo que ofrecen diferenciales atractivos frente a los bonos gubernamentales.
El rápido crecimiento del capex en centros de datos y de la emisión de deuda no tiene un precedente histórico claro, mientras que las rentabilidades finales de la inversión en IA siguen siendo difíciles de cuantificar. Históricamente, los sectores que han experimentado el crecimiento más rápido de la deuda a menudo han registrado posteriormente un peor comportamiento.
En lugar de tomar exposición simplemente porque la tecnología representa una proporción creciente de los índices de crédito, buscamos rentabilidades comparables o superiores en otras áreas del crédito global. Esto respalda una exposición limitada a la tecnología mientras siga siendo elevada la incertidumbre en torno a la emisión, los retornos de la inversión y los posibles ganadores y perdedores.
A favor
Desde hace tiempo defendemos el concepto de «rentabilidad segura» en renta fija. Aunque persisten las dudas sobre los balances y la disciplina fiscal de los mercados desarrollados, no cabe duda de que algunos de los créditos de mayor capitalización y mejor calidad del mundo se ven penalizados por tener que valorar sus bonos con un diferencial sobre el tipo «libre de riesgo», pese a contar con balances mucho mejores que los de los soberanos frente a los que se valoran. En ese contexto, recibir alrededor de 50-100 pb sobre los Treasuries o los Bunds, por ejemplo, por créditos sin apalancamiento con calificación AA o A es, en teoría, una buena propuesta para los inversores de rentabilidad total.
También vemos un gran valor en la relación deuda/valor de empresa como indicador útil del riesgo crediticio global. A menudo, esta métrica puede aportar mucha más información que otras más tradicionales, como deuda/EBITDA o flujo de caja libre/deuda. La deuda/valor de empresa ofrece una indicación inequívoca de cuánto valor atribuye el mercado a valores que están —al menos en teoría— subordinados a las reclamaciones que los acreedores tienen sobre los activos y los flujos de caja de la compañía. Por tanto, independientemente de lo que los hiperescaladores destinen a la IA durante los próximos años, su valor bursátil combinado de 13 billones de dólares probablemente significa que los acreedores no tienen que preocuparse por un deterioro del capital.
Las valoraciones actuales son convincentes. No cabe duda de que el sector tecnológico aparece como «barato» desde múltiples puntos de vista: valor relativo sectorial, diferencial por unidad de apalancamiento y diferenciales ajustados por calificación, por citar algunos.
¿Qué nos frena?
La velocidad y la magnitud del despliegue de la IA son tan enormes que empequeñecen cualquier comparación histórica digna de tal nombre. Que el capex en centros de datos avance hasta superar el 3% del PIB estadounidense en 2027 y añada 1,7 puntos de PIB en solo dos años representa el boom de capex más rápido de todos los tiempos (como ha señalado Apollo). Eso significa que su financiación también se está produciendo a una escala que nunca se ha puesto a prueba. Además, al ser un contribuyente tan importante al crecimiento del PIB, si el impulso se ralentizara o se revirtiera podría convertirse en un factor negativo significativo para la economía en su conjunto.
La rentabilidad derivada de la IA —tanto para los actores que acometen el capex como para los clientes que invierten en la tecnología— sigue siendo difícil de cuantificar. La financiación circular está ayudando a que el despliegue avance, pero los márgenes de beneficio de la economía fuera del sector tecnológico, así como los márgenes de los propios constructores, aún no han experimentado el tipo de cambio estructural que necesitamos ver para justificar la enorme cantidad de capital invertido.
La historia no respalda un comportamiento superior de los sectores con un elevado crecimiento de la deuda. Los sectores en los que la deuda ha crecido con mayor rapidez normalmente han quedado rezagados frente al mercado en horizontes clave, a menudo con consecuencias muy negativas —en particular tecnología/TMT en 2001, financieros/inmobiliario en 2007 y shale/energía en 2014—.
Hasta ahora, parece que el mercado de crédito ha optado por clasificar la mayor parte del riesgo en este ámbito como relacionado con la oferta, más que con un riesgo fundamental de crédito. De hecho, la oferta superior a la prevista ha sido sin duda un importante motor del peor comportamiento reciente de los bonos. Por tanto, el anuncio de Google de que no emitirá más deuda este año —en dólares—, así como cualquier otra señal de que el ritmo de la oferta podría estar moderándose, debería ser un factor materialmente positivo para un mercado que se resiente bajo el peso de la oferta tecnológica que ha llegado este año.
¿Qué implica esto para el posicionamiento en nuestras estrategias?
En primer lugar, como inversores agnósticos respecto al índice, podemos adoptar una perspectiva ligeramente distinta a la de los gestores relativos al índice. Los inversores referenciados a un índice deben centrarse en el tamaño de los sectores dentro de sus índices y en el tracking error correspondiente asociado a cada uno, para tener las mejores posibilidades de generar alfa. Un inversor sin restricciones, en cambio, puede tomarse el tiempo necesario para valorar si el sector en su conjunto y cada nombre en particular merecen o no su atención.
En segundo lugar, podemos encontrar rentabilidades equivalentes o incluso superiores a las del sector tecnológico en otras partes del mercado global de crédito, que no presentan el mismo conjunto de factores de riesgo. Eso puede implicar asumir riesgos en otras áreas, como una menor calidad crediticia (BB), riesgo de subordinación (financieros europeos e híbridos corporativos), riesgo de estructuración (CLOs) o riesgo cíclico (como inmobiliario o autos).
En tercer lugar, normalmente nos hemos centrado en emisores más grandes, con una larga trayectoria en los mercados de capitales y nombres conocidos, ya que creemos que, por lo general, esto se traduce en un menor riesgo de dificultades financieras e impago con el tiempo. Aunque el despliegue de la IA es real y su potencial económico es verdaderamente transformador, creemos que habrá ganadores y perdedores en esta revolución y que, en igualdad de condiciones, eso podría implicar una tasa de impago más elevada, especialmente en algunas de las estructuras más nuevas, pequeñas y especulativas que están llegando al mercado.
Tribuna elaborada por Izzi Halewood, especialista sénior de inversión en renta fija de Fidelity International y James Durance, gestor de renta fija de Fidelity International.
Los rendimientos de los bonos públicos de la zona del euro han seguido subiendo lentamente, y esta tendencia ya no puede explicarse únicamente por los precios de la energía. La ola de ventas inicial a principios de este año fue sencilla de entender. El aumento de los precios de la energía tras el conflicto con Irán impulsó al alza las expectativas de inflación y llevó a los mercados a descontar una postura más restrictiva por parte del Banco Central Europeo (BCE). Aunque los mercados energéticos han recuperado desde entonces una parte significativa de esa caída, los rendimientos de la deuda soberana no lo han hecho. De hecho, los rendimientos de la zona del euro se sitúan ahora por encima de sus máximos de primavera, lo que sugiere que hay otras fuerzas en juego. Vemos tres factores detrás de este movimiento.
1 Repercusiones de las tendencias mundiales
Los mercados de bonos no funcionan de forma aislada, y la revalorización de la duración a nivel mundial se ha extendido inevitablemente a Europa. El aumento de los rendimientos en EE. UU., el Reino Unido y Japón ha ejercido una presión al alza sobre los costes de financiación de la zona del euro, independientemente de los fundamentos económicos internos de la región. Para Europa, esto supone un endurecimiento importado de las condiciones financieras, lo que resulta especialmente difícil para las zonas más frágiles del bloque.
2 La incertidumbre política aumenta las primas de riesgo
El segundo factor es de carácter político. El debate fiscal en Francia sigue sin resolverse, y los inversores exigen cada vez más una compensación por el riesgo de que las finanzas públicas sigan deteriorándose de cara al ciclo electoral de 2027. La incertidumbre política también está aumentando en otros lugares de Europa.
Aunque esto dista mucho de ser una repetición de la crisis de deuda soberana de la zona del euro, los riesgos políticos persistentes mantienen las primas de riesgo en niveles más altos.
3 Una zona del euro resistente ofrece buenas perspectivas de crecimiento
El tercer factor, y posiblemente el más importante, es más constructivo. Más allá de un flujo de noticias generalmente negativo, los datos económicos de la zona del euro han mejorado discretamente. El crecimiento se ha estabilizado, las encuestas se han recuperado de su debilidad tras la guerra de Irán, y Alemania está mostrando por fin señales más convincentes de salir de varios años de estancamiento. Los beneficios empresariales se están acelerando. La columna vertebral de esta recuperación es el cambio macroeconómico de Europa hacia la reflación interna y la inversión.
Esto se aprecia sobre todo en los beneficios de los sectores que se encuentran en el centro de este cambio y que tienen margen para recuperarse después de que la deflación frenara los beneficios durante la década posterior a la crisis de la deuda soberana europea.
El aumento de los rendimientos podría apuntar hacia un contexto atractivo a largo plazo
Unos rendimientos más altos pueden reflejar un crecimiento económico más sólido, una mayor inflación o que los inversores exijan una compensación adicional por el riesgo de que la deuda pública se vuelva menos sostenible. Esta distinción es importante a la hora de determinar cómo construimos las carteras e identificamos oportunidades de alfa.
El aumento actual de los rendimientos no se debe simplemente a un riesgo fiscal o a presiones de mercado importadas. También es un reflejo de una economía más resistente de lo que muchos esperaban. Esto puede mantener la presión al alza sobre los rendimientos a corto plazo, pero también está creando un contexto más atractivo para los inversores en renta fija a largo plazo. Unos rendimientos más altos significan mayores ingresos, un carry más sólido y un mayor margen para beneficiarse del aplanamiento de la curva. Tras años de búsqueda de rentabilidad, a los inversores se les vuelve a recompensar por poseer bonos. La cuestión no es si invertir en renta fija, sino cómo hacerlo para aprovechar el entorno de rendimientos más altos durante más tiempo.
En busca de oportunidades con un enfoque activo y multiestrategia
Seguimos apostando por un enfoque activo, con oportunidades tácticas y de valor relativo por países en los tipos de interés básicos, en lugar de grandes posiciones direccionales en duración.
En el ámbito de los tipos de interés europeos, nuestro posicionamiento refleja actualmente dos temas clave. En primer lugar, tras haber aplicado ya una subida inicial de tipos y con los mercados descontando ahora más de 50 puntos básicos de endurecimiento adicional, el BCE destaca por tener una valoración agresiva en comparación con otros bancos centrales importantes. En segundo lugar, Alemania se está embarcando en una senda de aumento sustancial de la emisión de deuda para financiar su paquete fiscal a gran escala. En este contexto, vemos valor en los bonos del Estado en euros a corto plazo frente a los bonos del Tesoro de EE. UU. Al mismo tiempo, la dinámica relativa de la emisión nos lleva a mantener una infraponderación en los Bunds alemanes de plazo ultralargo en comparación con los Gilts británicos y los bonos emitidos por la Unión Europea.
En cuanto a las asignaciones estratégicas, nos decantamos por el crédito europeo de alta calidad con calificación de inversión, que ofrece atractivos rendimientos totales, donde el carry sigue proporcionando tanto una fuente convincente de ingresos como un colchón frente a la volatilidad del mercado.
Más allá de Europa, seguimos viendo ventajas en un enfoque global de renta fija multiestratégico que busque la resiliencia y el alfa en todos los sectores, regiones y primas de riesgo. La diversificación sigue siendo un valioso amortiguador, especialmente durante períodos de elevada incertidumbre.
Tribuna de Jenny Zeng, directora de inversiones (CIO) de renta fija de Allianz Global Investors
Foto cedidaJohn O’Toole, nuevo director de Inversiones (CIO) de Amundi para Asia.
Amundi ha anunciado varios nombramientos en Asia, reforzando aún más sus capacidades de inversión para prestar servicio a sus clientes a nivel local y seguir captando oportunidades de crecimiento en la región, en línea con su plan estratégico. Desde principios de año, Amundi ha reforzado su centro de inversión en Asia mediante el traslado y el nombramiento de líderes clave de inversión en la región.
John O’Toole es la piedra angular de esta iniciativa como nuevo Director de Inversiones (CIO) para Asia, al tiempo que conserva sus responsabilidades globales actuales como Director Global y CIO de la plataforma de Soluciones de Amundi. John tendrá su sede en Hong Kong.
Junto al nombramiento de John, otros profesionales senior de la inversión han asumido nuevos cargos en la región asiática aportando una dilatada experiencia. En el caso de Andriy Boychuck, es el Subdirector Global de Renta Fija de Mercados Emergentes (con sede en Singapur desde mayo de 2026). Vinculado a Amundi desde 2007, aporta más de 20 años de experiencia en mercados emergentes y crédito High Yield. Previamente, ocupó puestos de alta responsabilidad en la sede de Londres, incluyendo la co-dirección de Corporativos de Mercados Emergentes.
Por su parte, Ray Jian, es el Director de Renta Fija para el Norte de Asia ex-Japón y Director de Estrategias Agregadas de Deuda de Mercados Emergentes (Hong Kong, julio de 2026). Con 19 años de trayectoria en el sector, se unió a Amundi en 2013 tras su paso por el Bank of China. Hasta ahora, lideraba las estrategias agregadas de deuda desde Londres.
Nick McConway, es el Director de Renta Variable de Mercados Emergentes para Asia ex-Japón (Singapur, septiembre de 2026). Acumula más de 25 años de experiencia en renta variable asiática. Forma parte de Amundi desde 2017 y lidera este perímetro desde 2020, supervisando a los equipos de Londres, Hong Kong y Kuala Lumpur.
Por último, Siddharth Sanghvi, es el Gestor Senior de Carteras de Renta Variable de Mercados Emergentes (Singapur, septiembre de 2026). Cuenta con más de 20 años de experiencia inversora y lleva ligado a la firma desde 2008, donde llegó a ser promovido a Director de Análisis de Renta Variable de Mercados Emergentes en 2019.
Estos nombramientos refuerzan el compromiso de Amundi con sus clientes en toda Asia, consolidando un equipo con un profundo conocimiento de los mercados locales y globales.
Foto cedidaThomas Giquel, Head of Public Markets en DPAM
En un momento en el que el crédito corporativo vuelve a ofrecer niveles de rentabilidad atractivos, DPAM amplía su gama de renta fija a vencimiento con el lanzamiento de DPAM L Bonds EUR Chronos 2031 y DPAM L Bonds USD Chronos 2031, dos fondos diseñados para combinar visibilidad, diversificación y potencial de rentabilidad mediante una estrategia Buy & Watch.
Tras varios años de normalización de los tipos de interés, los mercados de crédito presentan un entorno especialmente atractivo para este tipo de estrategias. Las rentabilidades vuelven a situarse en niveles elevados, mientras que los fundamentales empresariales permanecen sólidos, las tasas de impago continúan contenidas y la demanda de crédito corporativo sigue siendo elevada.
Este escenario ofrece a los inversores la posibilidad de fijar niveles de rentabilidad atractivos durante un horizonte temporal definido, combinando visibilidad, diversificación y exposición al crédito corporativo de calidad.
La estrategia Buy & Watch está basada en la inversión en una cartera diversificada de bonos corporativos mantenidos, en términos generales, hasta su vencimiento en 2031. Se monitoriza de forma continua la calidad crediticia de los emisores. El enfoque combina una baja rotación con una gestión activa del riesgo de crédito, con el objetivo de ofrecer mayor previsibilidad sobre el comportamiento esperado de la inversión.
La cartera está formada por más de 50 emisores de distintos sectores y geografías, con una asignación aproximada del 75% en bonos Investment Grade y del 25% en High Yield, una calificación media BBB-, sin exposición a deuda perpetua, CLOs (Collateralized Loan Obligations) ni derivados, y bajo el marco del Artículo 8 del SFDR (Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles).
El interés despertado por la estrategia ha sido inmediato. A cierre de agosto, DPAM L Bonds EUR Chronos 2031 gestionaba ya 266 millones de euros con un yield del 4,55%, mientras que la versión en dólares acumulaba 91 millones de dólares, lo que eleva el patrimonio conjunto por encima de 357 millones, reflejando la fuerte demanda por soluciones de renta fija con vencimiento definido.
DPAM se apoya en la experiencia del equipo gestor, que administra actualmente más de 2.500 millones de euros en estrategias de renta fija a vencimiento y cuenta con más de una década de experiencia en este tipo de soluciones, desarrolladas desde 2012.
Los fondos están dirigidos a inversores que buscan una alternativa a los depósitos o a las estrategias tradicionales de renta fija, mediante una solución diversificada, con un horizonte temporal definido y una gestión activa del riesgo crediticio.
Víctor Asensi, Country Head Spain & Latam de DPAM, señala : “Las recientes subidas de las TIR vuelven a ofrecer a los inversores la posibilidad de acceder a rentabilidades atractivas en renta fija. Estos fondos permiten capturar esos niveles mediante una cartera ampliamente diversificada y con una elevada visibilidad. Son una solución especialmente interesante para quienes buscan preservar su capital y aspirar a obtener una rentabilidad superior a la inflación dentro de un horizonte de inversión definido”.
Thomas Giquel, gestor del fondo, afirma: «Nuestra filosofía Buy & Watch busca capturar el atractivo nivel actual de las rentabilidades sin renunciar a un estricto control del riesgo. Combinamos una selección muy rigurosa de emisores, una cartera ampliamente diversificada y un seguimiento continuo de la calidad crediticia para ofrecer una solución sólida hasta 2031.»
Con este lanzamiento, DPAM continúa ampliando una de sus gamas de renta fija con vencimiento definido de mayor trayectoria en Europa y, consolida su apuesta por ofrecer soluciones adaptadas al nuevo ciclo de tipos de interés y a las necesidades de los inversores que buscan combinar potencial de rentabilidad, diversificación y control del riesgo.
CFA Society Spain, sociedad perteneciente a la red mundial de 160 sociedades locales de CFA Institute, la asociación global de profesionales de la inversión, anuncia la puesta en marcha de la II Edición del Concurso de Simulación de Gestión de Carteras, una iniciativa desarrollada junto a IronIA Fintech que, tras el éxito de su primera convocatoria, amplía su duración, refuerza su componente formativo y consolida su vocación de convertirse en una de las principales iniciativas de aprendizaje práctico sobre gestión de inversiones en España.
La competición se desarrollará entre el 1 de octubre de 2026 y el 1 de octubre de 2027 y permitirá a profesionales, estudiantes e inversores construir y gestionar carteras de fondos en un entorno que reproduce fielmente las condiciones reales del mercado. Para participar hay que registrarse en la web de IronIA Fintech, dando una dirección de correo electrónico válida. La cartera ganadora será aquella que obtenga una mejor ratio rentabilidad riesgo según Sharpe. Las 10 primeras posiciones optaran a premios.
Un concurso que ya ha demostrado su utilidad
La primera edición confirmó el interés que despierta este formato entre la comunidad financiera. El concurso reunió 236 participantes, que realizaron más de 7.000 modificaciones de cartera durante once meses de competición, gestionando más de 1.200 fondos de inversión pertenecientes a cerca de 200 gestoras internacionales y nacionales.
Además de fomentar el aprendizaje práctico, la competición permite observar cómo evolucionan las decisiones de inversión de profesionales y estudiantes a medida que cambian las condiciones del mercado, convirtiéndose en un observatorio del comportamiento inversor en tiempo real.
Novedades de la II Edición
La segunda edición introduce importantes novedades para reforzar el carácter formativo y divulgativo del concurso. La competición amplía su duración hasta completar un año de seguimiento de las carteras y ofrecerá una actualización periódica de la clasificación, acompañada de análisis sobre las estrategias adoptadas por los participantes y las principales tendencias de inversión detectadas. Estas novedades permitirán seguir la competición con mayor profundidad y convertirán cada edición en una fuente continua de información sobre las decisiones de inversión adoptadas por los participantes.
Un laboratorio real de inversión
A diferencia de otras iniciativas formativas, el Concurso no evalúa únicamente el resultado final de una cartera, sino todo el proceso de toma de decisiones durante la competición. Cada cambio de cartera constituye una decisión de inversión basada en expectativas, análisis y percepción del riesgo, generando una base de conocimiento de gran valor para comprender cómo evoluciona el sentimiento inversor en un entorno de mercado cambiante.
«La excelente acogida de la primera edición confirma que existe un enorme interés por aprender gestión de inversiones desde una perspectiva práctica. Nuestro objetivo es consolidar este concurso como una referencia para profesionales y estudiantes y seguir ampliando su alcance en los próximos años. Agradecemosel magnífico apoyo que recibimos de las principales gestoras, que nos ayuda a reforzar nuestro compromiso con la educación fomentando el talento financiero joven. Nuestro objetivo ahora no es únicamente hacer crecer el número de participantes, sino consolidar una iniciativa que contribuya a mejorar la cultura financiera y el aprendizaje práctico de la gestión de inversiones”, concluye Luis Buceta, CFA, CAd, presidente de CFA Society Spain.
Señala José Antonio Esteban, CEO de IronIA: “Nuestra plataforma permite reproducir decisiones reales de inversión y comprobar cómo afectan los cambios de mercado a una cartera durante un periodo prolongado. Ese aprendizaje es difícil de obtener fuera de un entorno como éste. Los concursantes podrán aplicar estrategias reales con herramientas de análisis avanzadas. La acogida y los resultados de la I Edición nos demuestran que el concurso cumple con su objetivo de democratizar el acceso a la gestión de carteras”.
Aunque el dato de empleo del viernes pasado sorprendió al alza, la mirada de la Fed —y de los inversores— se mantiene en la publicación del IPC de agosto.
Las nóminas no agrícolas crecieron en 162.000 puestos, muy por encima de los 55.000 pronosticados por el consenso de economistas, rompiendo la tendencia a la baja iniciada en marzo y situando la media móvil de tres meses en 71.000 empleos (desde los 38.000 de julio).
La tasa de paro, que de no ser por la caída en la tasa de participación estaría cerca del 6%, se mantuvo en 4,1%, pero los salarios continuaron moderando su tasa interanual de crecimiento situándose en 3,1%. El crecimiento en productividad y unos sueldos que van creciendo menos deprimen los costes laborales unitarios y en un contexto que sigue marcado por “pocos despidos y pocas contrataciones”, la sorpresa del viernes no debería afectar la decisión de la Fed. Los anuncios de nuevos puestos de trabajo continúan en tendencia bajista, el porcentaje de ofertas de empleo en la encuesta JOLTS se ha estabilizado en torno al 4% desde junio del 2024, las pymes tampoco dinamizan sus planes de contratación, la demanda de trabajo temporal se ha estancado desde enero, y el modelo de % de cambio en nóminas se mantiene en niveles de actividad en mercado laboral muy neutros.
Hay indicios, no obstante, que pueden apuntar a cierta aceleración en la creación de empleo, impulsados por sectores como el de construcción y tecnología, ligados a la revolución IA; el porcentaje de personas marginalmente vinculadas a la fuerza laboral (U6) viene descendiendo desde abril (7,7% desde 8,2%) y el índice de la Fed de Atlanta del cambio en sueldo percibido por personas que cambian de trabajo también parece haber tocado suelo en diciembre del año pasado. Son aspectos a vigilar, que de consolidarse puede incrementar la preocupación de Warsh y empujar a la Fed a actuar con mayor contundencia más adelante.
Tipos e inflación: el dato de agosto como faro
La curva ha incrementado las probabilidades de subidas de tipos respecto a la semana pasada hasta un 70%, y el manejo de Scott Bessent de las actuaciones del Departamento del Tesoro —menos predecibles— incrementan la volatilidad y empujan al alza la prima por plazo, pero todo dependerá en gran medida de si la inflación subyacente de agosto supera o no el umbral del +0,2%.
Con el barril de brent otra vez por encima de los 100 dólares, los precios se mantendrán volátiles por un tiempo, que es precisamente lo que vimos con el repunte en índice de precios de producción industrial de agosto.
La TIR del bono del Tesoro alcanzó el miércoles, tras el anuncio del Tesoro de recomprar hasta 6.000 millones de dólares (algo por debajo de las proyecciones del mercado; recompras de aproximadamente 16.000 millones al mes) en el tramo largo (bonos de 10 y 20 años), los niveles más altos de los últimos tres años. No obstante, seguimos pensando que, más allá del ruido que a corto plazo inyecta la foto fiscal, las medidas de Bessent o el cambio de liderazgo en la Fed, será la tendencia en datos macro la que acabe dictando el movimiento en precio de la deuda pública estadounidense los próximos meses. Como explicábamos la semana pasada, y a la espera del importante dato de inflación, hay argumentos para defender un escenario en el que los tipos federales suben menos de lo que la curva descuenta de aquí a final de año.
Respecto al impacto que esta situación puede tener sobre la evolución de la bolsa, debemos recordar que el PER del S&P 500 ha comprimido 4x (de 23x a 19x) desde su máximo de valoración en octubre 2025, muy cerca del valor fiel que calcula nuestro modelo. Adicionalmente, si la normalización en TIR es progresiva y ordenada, un TBond moviéndose cerca del 5% no debería ser impedimento para que los mercados de acciones superen los niveles actuales de cara al cierre del año.
Como vemos en la gráfica, históricamente han sido los movimientos desordenados los que habitualmente han desencadenado correcciones (caídas de 10%) o mercados bajistas.
BCE y Europa: el riesgo de repetir el error de 2011
En este contexto de incertidumbre respecto a la duración de la guerra en Irán y las implicaciones que pueda acabar teniendo sobre la inflación, el BCE subió – como se esperaba ampliamente- su tipo de referencia en 0,25 puntos, hasta el 2,5%, y también revisó sus expectativas de inflación al alza para 2027 y 2028.
Sin comprometerse respecto a cuál será el siguiente movimiento en octubre, sí mostró un tono más restrictivo – en línea con el reajuste de expectativas de inflación-, llevando a la curva OIS a descontar hasta tres subidas adicionales en los próximos doce meses (los mismos que descuenta la curva de futuros estadounidense a julio de 2027).
Las perspectivas macro para Europa, por lo tanto, se complican. El repunte del conflicto en Irán encarece la energía y tensiona la cadena de suministro, el segundo golpe estanflacionario en cinco años.
Bajo el shock energético, las fuerzas de fondo apuntan a mayor desinflación de lo que sugieren los datos: China exporta su exceso de oferta hacia Europa, la moderación salarial continúa y la inflación subyacente persistente sigue anclada en el 2% y afecta al poder adquisitivo de las familias.
La política monetaria ya es más restrictiva que en los picos de ciclos previos, y el BCE se dispone a endurecerla, pudiendo repetir los errores de 2008 y 2011. El punto de partida es además más débil que en 2022, con el consumidor más deprimido y el crédito retrayéndose.
A diferencia de lo que sucede en EE.UU., la TIR de los bonos gobierno ya opera por encima del crecimiento de PIB, drenando inversión. El dato de PIB del 2º trimestre maquilla la realidad por la desproporcionada aportación irlandesa, que explica el 68% del crecimiento publicado. Ajustando por este efecto, no crecimos +0,6% sino ~+0,2%, con países como Francia o Italia mostrando estancamiento.
La demanda de computación continua con su fuerte crecimiento
Los resultados trimestrales de Oracle evidencian que las inversiones en IA van a continuar, y esto es positivo para el crecimiento de la economía estadounidense.
Su oferta OCI creció 120% en tasa interanual, y de los $26 mil millones de nuevos contratos pendientes de servicio (los RPO se sitúan ya en $664 mil millones), $11 mil millones fueron pre pagados por los clientes.
Es un indicio claro de la urgencia por asegurar capacidad de computación, que va en línea con la suspensión de ventas por parte de OpenAI de su suscripción Pro al no poder asegurar el acceso a su nuevo modelo Astra, o con los comentarios ayer del Co-CEO de Oracle, Clay Magouyrk, en los que aseguraba que el coste de alquiler de los GPUs de Nvida se ha incrementado en 20% el último trimestre.
Foto cedidaPaul Lacroix, Head of Products de Ossiam (Natixis).
Antes de hablar de ideas de inversión y productos, Paul Lacroix, Head of Products de Ossiam (Natixis), hace una pequeña pausa para explicar los beneficios de las estrategias cuantitativas, con las que “evitamos los sesgos humanos”. A lo largo de nuestra entrevista, insiste en la innovación de productos que ofrece la firma y resalta los beneficios que les aporta formar parte del entorno multi boutique de Natixis. En el momento actual de mercado, sus carteras de renta variable favorecen los sectores de servicios de comunicaciones, atención médica, bienes de consumo discrecional y bienes de consumo básico, mientras que son reticentes con respecto a la tecnología y la energía por los elevados precios que presentan sus integrantes.
¿Cuáles son las ventajas de ser especialista en un entorno tan competitivo?
Fundamos Ossiam en 2009, después de la crisis. El objetivo era tener una gestora de activos centrada en estrategias cuantitativas. Creamos modelos y luego los seguimos rigurosamente en nuestras estrategias. La ventaja de la estrategia cuantitativa es que permite implementar la gestión de riesgos y todas las herramientas de liquidez dentro de la propia estrategia, por lo que evitamos los sesgos humanos que a veces pueden llevar a comprar o vender acciones basándonos en la opinión del gestor de cartera, lo cual puede ser positivo o negativo. Gracias al trabajo previo al lanzamiento del producto, sabemos con exactitud el tipo de riesgo que prevemos. Además, reducimos en cierta medida los sesgos humanos una vez lanzado el producto. Así pues, sí, el entorno es muy competitivo para todos. Y también muy exigente. La mayor parte de nuestros activos se encuentran actualmente en productos de renta variable.
¿Y qué les aporta trabajar con el formato multi boutique de Natixis?
Nos resulta muy útil. Cuando fundamos la empresa, decidimos centrarnos en las inversiones cuantitativas y en los ETFs, un sector que sabemos que aún no está tan extendido en España como en otros países. Debido a esta configuración, necesitábamos una gran firma para captar capital y distribuir nuestros productos en diferentes países. Natixis nos está ayudando con la distribución a nivel mundial. Nos resulta muy útil contar con un especialista. Cuando viajamos a Latinoamérica, tenemos allí a alguien que conoce nuestros productos y también al cliente, lo que es importante, así que contamos con un especialista en todo el mundo.
¿Estáis en Latinoamérica?
Sí, a veces vamos. Solemos ir a Perú, Chile y Colombia, además de México, donde hay grandes inversores institucionales que compran fondos UCITS, especialmente ETFs. Es un país importante para nosotros.
¿Y qué comentarios reciben de los inversores latinoamericanos sobre los productos UCITS?
Les gusta la seguridad y la normativa que los respalda. Saben exactamente qué esperar de un UCITS. Ya conocen las limitaciones de diversificación, pero también la gestión de riesgos. La reputación mundial de los UCITS es muy buena. Para ellos, invertir en fondos UCITS representa, en cierto modo, una red de seguridad.
¿Cómo opera su estrategia estrella, el Ossiam Shiller Barclays CAPE US Sector Value?
Todo comienza con el profesor Robert J. Shiller, ganador del Premio Nobel de Economía en 2013. En 2012, justo antes de recibir el galardón, Shiller creó, junto con Barclays, un índice llamado Shiller Barclays CAPE US Sector Value Index. Su objetivo era utilizar parte de la investigación que el profesor Schiller realizó en los años 80 sobre el índice CAPE. El CAPE es como una relación precio-beneficio, pero aplicada a lo largo de 10 años en lugar de uno solo. Permite evaluar la valoración de un índice de referencia, como el S&P 500, pero también funciona a nivel sectorial. Y eso es lo que utilizamos en la estrategia. En resumen, selecciona cada mes cuatro sectores estadounidenses en función de su valoración y dinamismo, infravalorados según su promedio a largo plazo. La idea es que la valoración vuelva a su media, lo que significa que un sector muy barato se encarecerá debido al aumento de precios, y viceversa. Se trata de una estrategia sistemática que se repite cada mes.
¿Y cuáles son los sectores más baratos?
En agosto, la cartera Shiller de Estados Unidos incluía los sectores de materiales, salud, consumo discrecional y consumo básico. El sector de servicios de comunicación fue el más barato del mercado estadounidense en agosto, por lo que, en teoría, podríamos haberlo incluido, pero lo excluimos debido a su escaso impulso. En cuanto a los sectores más caros, los líderes en este apartado fueron el industrial y el tecnológico. No hemos invertido en tecnología desde mediados de 2023, lo que resultó ser un poco prematuro. Sin embargo, en el pasado mantuvimos posiciones en el sector tecnológico y nos beneficiamos de él durante mucho tiempo, hasta que se volvió demasiado caro para el modelo. Seguiremos rotando entre sectores a lo largo del tiempo siguiendo nuestro modelo sistemático. Una de las principales diferencias con respecto a la inversión en valor tradicional es que nos basamos en la valoración relativa: empezamos comparando la valoración actual de un sector con su propia valoración a largo plazo, lo que permite comparar los distintos sectores.
¿Por qué lanzaron una versión ETF?
Hay varias razones. La primera es que lanzamos el ETF en 2015, hace poco más de 10 años. Y este vehículo tiene muchas ventajas, entre ellas, la transparencia y la liquidez. Dado que se trata de una estrategia cuantitativa, no queríamos que fuera una caja negra que pudiéramos modificar. Queríamos que fuera totalmente cuantitativa, por lo que sigue un índice. Y también totalmente transparente. Esto significa que, con el ETF, publicamos diariamente los activos del fondo. Así, nuestros clientes saben exactamente en qué vamos a invertir y cuentan con total transparencia. Además, disponen de liquidez, ya que pueden vender su posición en el ETF, incluso durante el mismo día si lo desean.
¿Entonces se trata de un ETF activo?
La diferencia entre ETF activos y pasivos siempre es una buena pregunta. A los clientes les resulta difícil de entenderla. Por ley, si estás replicando un índice, incluso si es un índice extremadamente complejo, se trata de un ETF pasivo. Por regulación, este ETF es pasivo, ya que replica un índice. Sin embargo, el benchmark en cuestión, es bastante diferente al S&P 500. Por lo tanto, existe un error de seguimiento: a veces supera al índice y otras veces, no. Así que, en cierto modo, se trata de un fondo activo. Por lo tanto, existe una diferencia entre lo que establece la regulación, que los define como pasivos, y cómo los perciben los clientes, que los consideran un poco más activos, con el objetivo de superar al S&P 500.
Otro de vuestros productos estrella es el Serenity Ossiam. ¿En qué consiste?
Se trata de una estrategia similar a la del mercado monetario cuyo objetivo es ofrecer una rentabilidad superior al tipo del mercado monetario, sin los riesgos de crédito y de duración inherentes a muchas soluciones tradicionales del mercado monetario. Para lograrlo, el fondo utiliza la réplica sintética y celebra swaps de rentabilidad total con contrapartes bancarias líderes. El fondo mantiene una cartera de activos, generalmente acciones estadounidenses, pero no tiene exposición económica a ellos, ya que su rentabilidad total (positiva o negativa) se transfiere diariamente al banco de inversión a través del swap. A cambio, el banco paga al fondo el tipo de interés del mercado monetario más un diferencial. Para las empresas y los grandes inversores institucionales, se trata de una nueva forma de generar rentabilidad con su efectivo. Otra ventaja de estos fondos es su total liquidez, sin comisiones de entrada ni de salida.
¿Y planean lanzar más ETFs?
Sí. Tenemos la intención de lanzar muchos fondos cotizados y fondos mutuos. Nos gusta ser innovadores.
¿Cómo han reaccionado los inversores ante este tipo de productos? ¿Les gustan los ETFs en general?
Al fin y al cabo, un ETF sigue siendo un fondo de inversión. Se trata de un fondo en el que, además de la inversión tradicional, también se puede comprar o vender en bolsa. Por lo tanto, para ellos solo hay ventajas. Si no hay diferencia en la tributación, que sabemos que en España es algo distinta, pero en otros países es lo mismo o incluso más fácil acceder a través de plataformas online. Por ejemplo, en Italia y Alemania, los ETFs están creciendo a un ritmo vertiginoso. En lugar de lanzar nuevos fondos de inversión, los gestores emiten nuevos ETFs.
¿Y cuál es su opinión sobre la nueva cuenta que se va a aprobar en la Unión Europea para incentivar a los ahorradores a convertirse en inversores?
Me parece un buen paso en la dirección correcta, pero aún hay una gran necesidad de educación en finanzas en general, dependiendo de cada país. Depende también de cada país, pero la forma en que gestionamos la jubilación en Europa es muy diferente a la de Estados Unidos. En Estados Unidos, casi todos tienen su propia cuenta de acciones, invierten en ellas y saben cómo funcionan. En Europa, en algunos países sí, en otros no. Por lo tanto, existe una gran necesidad de educación, y ese es también el papel no solo de los reguladores, sino también de los gestores de activos, quienes deben brindar retroalimentación y asegurarse de que todos comprendan el producto.
El mercado de materias primas podría encontrarse en las primeras etapas de un nuevo superciclo. Es la tesis que defendió Paul Gooden, gestor de Ninety One, durante su ponencia en el marco del II Funds Society Leaders Summit, celebrado en Madrid. Gooden gestiona el Ninety One Global Natural Resources, un fondo de renta variable ligado a materias primas que avanzó un 45% en 2025 y acumula una subida cercana al 30% en lo que va de año. En un contexto marcado por el entusiasmo inversor en torno a la inteligencia artificial y los centros de datos, el gestor llama la atención sobre otro fenómeno que, a su juicio, está pasando más desapercibido: el resurgir de las materias primas.
Para Gooden, existen señales claras de que el movimiento podría prolongarse durante años. “Estamos todavía en los primeros minutos de la primera parte del partido”, afirma, al considerar que el actual ciclo se encuentra en una fase muy temprana. El gestor identifica cinco grandes drivers detrás de esta tesis: “Electrificación, inflación, valoración, rentabilidad y diversificación”.
Como ejemplos de la fortaleza del ciclo, señala que el oro alcanzó máximos históricos a comienzos de año, el cobre cotiza también en máximos y el petróleo se aproxima a los 100 dólares por barril. “El mundo etéreo de la tecnología necesita del mundo material de las compañías de recursos naturales”, resume.
Electrificación de la economía
El primer gran catalizador es la creciente demanda de electricidad. Según Gooden, mientras la demanda eléctrica de China se ha multiplicado por diez durante las últimas dos décadas, en Estados Unidos apenas ha crecido en ese periodo. Tras años de desindustrialización y deslocalización, considera que la economía estadounidense se encuentra ante una importante inflexión.
La expansión de los centros de datos asociados a la IA refuerza esta tendencia y genera una demanda adicional de cobre y aluminio, pero también de gas natural y electricidad. En Estados Unidos, aproximadamente la mitad de la red eléctrica depende del gas natural y ese porcentaje está aumentando. Además, los centros de datos necesitan cada vez más energía y, ante las limitaciones de la red, los grandes operadores tecnológicos están recurriendo a instalaciones conectadas directamente al gas natural. A ello se suma el potencial exportador estadounidense hacia Europa y Asia. “Esto es un viento de cola para el gas natural, para el cobre y para el aluminio”, sostiene.
Inflación y un mundo más multipolar
“Casi ninguna otra clase de activo se comporta tan bien como la renta variable de recursos naturales en periodos de inflación elevada”, señala Gooden. Su razonamiento es sencillo: “Puedes imprimir dólares, pero no puedes imprimir una molécula de petróleo, ni un lingote de acero o de oro”. Así, argumenta que, si aumenta la cantidad de dinero en circulación mientras la oferta física de materias primas permanece limitada, los precios tienden a subir.
El gestor considera, además, que existen factores estructurales que podrían mantener la inflación por encima de la tendencia. Los déficits fiscales de Estados Unidos y Reino Unido se sitúan en torno al 6 %-7 %, mientras que el endeudamiento público continúa al alza. A esto se añade la transición hacia un mundo multipolar, marcado por múltiples conflictos simultáneos (Rusia y Ucrania, Estados Unidos e Irán) que están generando una suerte de “nacionalismo de los recursos” y una tendencia a relocalizar la producción, lo que eleva los costes y puede alimentar las presiones inflacionistas. En este escenario, Gooden advierte de que la renta fija y las acciones de muy larga duración podrían sufrir.
Valoración y ventaja frente a los índices de materias primas
El gestor afirmó que sigue encontrando oportunidades en su universo de inversión, y defendió que la inversión en empresas que cotizan en bolsa vinculadas a las materias primas es una forma más eficiente y rentable de ganar exposición al ciclo que vía índices.
El argumento de Gooden es doble. Por un lado, afirma que las empresas pueden innovar y reducir sus costes de producción, lo que les confiere una ventaja. El gestor pone como ejemplo el shale oil estadounidense, que hace 15 años apenas tenía presencia y actualmente representa alrededor del 10% del petróleo consumido mundialmente. Así, la cartera presenta actualmente una rentabilidad por flujo de caja libre del 8 % estimada para 2027, “más del doble que el mercado global”. Además, las compañías cuentan con balances sólidos y buena parte de ese flujo de caja retorna a los accionistas mediante dividendos y recompras, con una rentabilidad por distribución superior al 4 %.
En cambio, afirma que los índices presentan una desventaja estructural, ya que suelen invertir en una cesta de unas 20 materias primas y utilizan los contratos de futuros más líquidos. El denominado negative roll yield puede erosionar las rentabilidades a medida que los contratos se renuevan. “Si quieres exposición diversificada a materias primas durante un periodo largo, estás mejor invirtiendo en las acciones”, sentencia.
Rentabilidad, descorrelación y diversificación
El cuarto argumento combina la rentabilidad histórica de la estrategia con su capacidad de diversificación. Gooden destaca no solo la evolución del fondo frente a su índice de referencia, sino también el comportamiento de las acciones de recursos naturales frente al Bloomberg Commodities Index. A su juicio, la inversión en compañías permite capturar durante más tiempo la temática de las materias primas, evitando parte de la volatilidad inherente al precio físico, que actúa como mecanismo de ajuste entre oferta y demanda.
Además, se trata de una estrategia con una correlación muy baja tanto con la gestión growth como con la value. Gooden atribuye parte de esta característica a que la cartera se concentra exclusivamente en grandes capitalizaciones. Su tesis se apoya también en la naturaleza cíclica del sector: los ciclos de materias primas suelen prolongarse durante unos 20 años. Cuando la oferta se queda por debajo de la demanda, los precios suben, pero las compañías tardan en responder. La disciplina de capital puede prolongar ese déficit de oferta durante años antes de que llegue nueva producción al mercado.
Actualmente, el fondo está sobreponderado en energía y metales preciosos, mantiene una posición aproximadamente neutral en metales básicos y está ligeramente infraponderado en agricultura, aunque mantiene una preferencia por determinados mercados de fertilizantes. La cartera se distribuye habitualmente en torno a un 40 % en energía, otro 40 % en metales y minería y un 20 % en agricultura.
Con casi 20 años de trayectoria, Ninety One Global Natural Resources es una estrategia de análisis fundamental y alta convicción. La cartera mantiene habitualmente alrededor de un 70% de active share y un tracking error superior al 5%.