Fidelity mantiene una visión positiva sobre la renta variable para el segundo semestre
| Por Beatriz Zúñiga | 0 Comentarios

Fidelity International afronta la segunda mitad de 2026 con una visión constructiva sobre los activos de riesgo. En su informe Perspectivas de mediados de año 2026, titulado «Los amortiguadores», la gestora sostiene que la fortaleza de los beneficios empresariales, la resiliencia de los fundamentales económicos y el mantenimiento de la inversión en inteligencia artificial (IA) deberían seguir respaldando a los mercados, pese al aumento de la incertidumbre geopolítica, las tensiones inflacionistas y el encarecimiento de la energía.
La firma considera que los mercados han mostrado una notable capacidad para absorber la volatilidad provocada por los conflictos internacionales y mantiene una posición favorable hacia la renta variable global, con especial preferencia por Japón y determinados mercados emergentes. Al mismo tiempo, advierte de que el nuevo entorno obliga a replantear el papel de los activos refugio tradicionales y concede un mayor protagonismo a las materias primas, especialmente las vinculadas a la energía.
«Los mercados han demostrado una resistencia impresionante frente a la volatilidad en los primeros seis meses de este año, pero su firmeza no debería sorprender. Se han vuelto expertos en ver más allá del ruido y reconocer el potencial alcista», afirma Salman Ahmed, responsable global de Macroeconomía y Asignación Estratégica de Activos de Fidelity International.
En su opinión, ahora no es momento de rehuir el riesgo, sino de asegurarse de que esté equilibrado en una cartera bien diversificada que amortigüe los inevitables golpes cuando se produzcan. No obstante, advierte de que, aunque los recientes avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán pueden aliviar parte de las preocupaciones más inmediatas, la incertidumbre geopolítica continúa siendo elevada y el escenario seguirá siendo complejo.
El conflicto en Oriente Medio seguirá marcando el escenario macro
Para Fidelity, la principal variable macroeconómica de corto plazo continúa siendo la perturbación del suministro energético derivada del cierre del estrecho de Ormuz. La gestora explica que su escenario central contempla una «resolución confusa» del conflicto. Aunque el memorándum de entendimiento para reabrir el estrecho de Ormuz y ampliar el alto el fuego apunta hacia una desescalada, considera que siguen siendo posibles distintos desenlaces y que, mientras no exista una solución duradera, los mercados continuarán incorporando una prima de riesgo geopolítico.
Este contexto, unido a unas presiones inflacionistas más persistentes y a un endurecimiento de las condiciones monetarias, debería limitar el crecimiento económico en la mayoría de las regiones durante los próximos meses.
La inteligencia artificial sigue siendo el gran motor de los mercados
A pesar de este escenario, Fidelity considera que los fundamentales empresariales continúan siendo sólidos. En particular, destaca que las grandes compañías tecnológicas estadounidenses siguen destinando miles de millones de dólares al desarrollo de la inteligencia artificial, lo que continúa impulsando el crecimiento de sus beneficios. La gestora subraya que este elevado gasto en inversión también está beneficiando a toda la cadena de valor, desde compañías industriales relacionadas con la construcción de centros de datos hasta empresas vinculadas al desarrollo de infraestructuras energéticas necesarias para alimentar esa demanda.
Además, Fidelity observa que cada vez un mayor número de compañías estadounidenses comienza a reflejar en sus resultados el impacto positivo de las inversiones asociadas a la inteligencia artificial, tanto en beneficios como en productividad. A su juicio, este efecto se está extendiendo progresivamente al conjunto del mercado y genera nuevas oportunidades de inversión más allá del reducido grupo de grandes tecnológicas que concentran actualmente las valoraciones más elevadas.
La firma añade que la fortaleza de los beneficios empresariales no responde únicamente al impulso de la IA, sino también a la moderación parcial de los aranceles comerciales y a la resistencia que siguen mostrando las principales economías.

Japón y los mercados emergentes, entre las principales apuestas
En cuanto al posicionamiento regional, Fidelity apuesta por mantener un enfoque selectivo. La gestora mantiene una infraponderación en renta variable europea, al considerar que la región presenta una mayor exposición a las perturbaciones energéticas y a un escenario de estanflación. Por el contrario, sigue viendo atractivo en la renta variable estadounidense gracias al apoyo que continúan ofreciendo la inteligencia artificial y los beneficios empresariales, aunque reconoce que algunas áreas del mercado ya acumulan una importante revalorización.
Japón figura entre sus principales convicciones para el segundo semestre, apoyado por la fortaleza de los beneficios corporativos y un entorno político favorable. También mantiene una elevada confianza en los mercados emergentes, que, además de beneficiarse del ciclo inversor ligado a la inteligencia artificial, cuentan con el respaldo de un dólar más débil y de una mejora estructural de la credibilidad de las políticas monetarias.
No obstante, Fidelity advierte de que el impacto del conflicto en Irán no es homogéneo dentro del universo emergente. Mientras los países exportadores de materias primas de Latinoamérica se benefician del incremento del precio de la energía, las economías asiáticas más dependientes de las importaciones energéticas y del tráfico por el estrecho de Ormuz se ven más perjudicadas.
Por ello, la firma considera imprescindible mantener una gestión activa y selectiva. Entre sus preferencias destacan Brasil, favorecido por el alza de la energía y unas valoraciones atractivas; Sudáfrica, respaldada por unos sólidos fundamentales económicos y por las materias primas; y Corea del Sur, donde el ciclo de los semiconductores y las reformas empresariales continúan ofreciendo soporte al mercado.
Fidelity considera que el aumento de la fragmentación geopolítica y de la inflación estructural obliga a replantear la construcción de las carteras. En este nuevo entorno, la gestora cree que los inversores no pueden depender exclusivamente de los activos refugio tradicionales para proteger sus inversiones.
En su opinión, el dólar ha perdido parte del atractivo que ofrecía históricamente como activo defensivo. Respecto al oro, aunque reconoce que su comportamiento durante el conflicto ha sido más débil de lo esperado, mantiene una visión positiva a largo plazo gracias a sus fundamentos, especialmente por su capacidad para proteger las carteras cuando la inflación penaliza a la renta fija o aumenta la correlación entre bonos y acciones.

Además, Fidelity considera que las materias primas, especialmente las energéticas, adquieren un papel creciente dentro de la diversificación, al ofrecer cobertura frente al riesgo geopolítico y ayudar a compensar el deterioro de la duración en un entorno de inflación persistentemente elevada.
La gestora explica que, mientras las presiones inflacionistas limiten el descenso de las rentabilidades de los bonos, la duración seguirá ofreciendo una protección más reducida. Sin embargo, añade que, si durante la segunda mitad del año reaparecen con fuerza los temores sobre el crecimiento económico, la renta fija de mayor duración podría recuperar su tradicional papel como cobertura frente a las caídas de la renta variable.











