Foto cedidaEn el centro, Afonso Nascimento (CEO de Finsolutia Group), flanqueado por Hugo Velez y Claudio Panunzio (Managing Directors y Co-CEOs de Hipoges).
Pollen Street Capital, a través de Finsolutia, ha anunciado el cierre de la adquisición de Hipoges, tras obtener la aprobación de las autoridades regulatorias en todos los mercados en los que opera la compañía: España, Portugal, Italia y Grecia. Hipoges es una plataforma de gestión de activos inmobiliarios y deuda hipotecaria en el sur de Europa, con más de 50.000 millones de euros en activos bajo gestión, operaciones en los cuatro países mencionados y un equipo de más de 1.800 profesionales.
El cierre de la operación, anunciada inicialmente el 14 de noviembre de 2025, da lugar a la plataforma tecnológica líder en gestión de crédito y activos inmobiliarios del sur de Europa, con una presencia paneuropea en crecimiento. La combinación de ambas compañías permite unir una amplia cobertura geográfica con capacidades complementarias para ofrecer un socio diferencial a todos los propietarios e inversores de activos en Europa gracias a las soluciones integrales en gestión de crédito, servicios inmobiliarios, tecnología y soluciones de capital.
La plataforma resultante continuará prestando servicio a las principales entidades financieras e inversores internacionales mediante una propuesta integrada, con base tecnológica y la posibilidad de ofrecer soluciones en toda la cadena de valor en la gestión de crédito y activos inmobiliarios. En concreto, ofrecerá una mayor escala y un amplio nivel de especialización, especialmente en los mercados del sur de Europa, reforzando su capacidad para gestionar operaciones complejas, proporcionar análisis más avanzados que faciliten una mejor toma de decisiones y ofrecer a sus clientes una gama más amplia de soluciones para responder a unas necesidades cada vez más exigentes.
En cifras, el grupo combinado contará con más de 2.000 profesionales, aproximadamente 55.000 millones de euros en activos bajo gestión, equipos locales en 11 ciudades y operaciones en España, Portugal, Italia y Grecia.
Afonso Nascimento, CEO de Finsolutia Group señala que gracias a las oportunidades de cross-selling y a las sinergias entre ambas compañías, «iniciamos una nueva etapa en la que damos forma a una plataforma más grande, más sólida y con mayores capacidades, combinando un profundo conocimiento local de estos mercados con una propuesta diferencial basada en la tecnología«.
«Esta mayor escala y la complementariedad de ambas compañías nos otorgan una ventaja competitiva frente al resto de actores del mercado, ya que podremos ofrecer a nuestros clientes una propuesta de valor integral, con una mayor capacidad operativa, mayores posibilidades analíticas y de gestión del dato para la toma de decisiones, así como una oferta más completa para abordar operaciones cada vez más complejas, manteniendo al mismo tiempo los más altos estándares de agilidad y cumplimiento normativo», añade Hugo Velez y Claudio Panunzio, Managing Directors y Co-CEOs de Hipoges. Ambos directivos también han destacado que esta nueva alianza «genera nuevas oportunidades de desarrollo para nuestros equipos y refuerza nuestro compromiso de situar al cliente en el centro de todo lo que hacemos».
Las small caps han superado a las de gran capitalización en lo que va del año a pesar del telón de fondo geopolítico y el cambio en las expectativas de tipos. Los impulsores parecen estar mejorando las expectativas macroeconómicas y las valoraciones más bajas disponibles en las small caps. Si se materializa un crecimiento de ganancias más fuerte como espera el mercado, es razonable esperar que el actual descuento de valoración frente a las grandes capitalizaciones pueda reducirse.
Las previsiones de beneficios del consenso para las small caps y large caps globales de 2022 a 2027 muestran que el contraste en la evolución de los beneficios en los últimos años es marcado. Las small caps han registrado una recuperación de beneficios limitada tras la COVID, lastradas por unos mayores costes de financiación —debido a su sesgo hacia la deuda a tipo variable—, una mayor dependencia de una economía que ha crecido a menor ritmo, la incertidumbre política que ha retrasado las decisiones de compra y un ciclo más prolongado de reducción de inventarios tras la pandemia.
Sin embargo, se prevé que este panorama cambie de forma notable para las small caps, con un crecimiento de beneficios esperado del 33 % y del 17 % en los próximos dos años.
Los factores de apoyo incluyen menores costos de financiamiento, el «One Big Beautiful Bill«, que permite a las empresas estadounidenses deducciones fiscales más grandes, la demanda de IA y el movimiento hacia la producción local levantando entre otros en los sectores industrial y de materiales (ambos grandes partes de los índices small caps), y simples efectos de base (es decir, comparaciones interanuales frente a un período de poco crecimiento).
También se espera que el crecimiento de las large caps sea razonable (20 % y 14 % durante el mismo período), pero creemos que si las small cap/pequeña capitalización pueden volver a ofrecer un crecimiento superior al de las large caps (como ha sido el caso a largo plazo históricamente)1, es razonable esperar un retorno de la prima de las small cap/pequeña capitalización frente a las large caps.
Tribuna firmada por Nick Sheridan, gestor de carteras en los equipos de Pequeñas Empresas Globales y Renta Variable Europea de Janus Henderson Investors y Richard Brown, Associate Portfolio Manager asociado en los equipos de pequeña capitalización global y renta variable europea.
La promulgación del reglamento delegado que refuerza el régimen de mejor ejecución previsto en MiFID II, con nuevos criterios y medidas para evaluar la eficacia de las políticas de ejecución de órdenes, fuerza a las entidades afectadas a adaptar sus políticas y procedimientos a este nuevo régimen antes del 12-2-2028. En concreto, la Comisión Europea ha promulgado, por fin, el 23-7-2026, el Reglamento Delegado (UE) 2026/825, sobre los nuevos criterios de evaluación de la eficacia de las políticas de ejecución de órdenes de las empresas de servicios de inversión.
«Este nuevo reglamento delegado se enmarca en la última revisión de MiFID II, conocida como MiFID II Review, y busca reforzar el régimen vigente de mejor ejecución, con nuevos criterios que fomenten la implantación de medidas suficientes en las entidades para obtener el mejor resultado posible en las órdenes de sus clientes, y derogar los reglamentos delegados sobre los informes de calidad en la ejecución que publican entidades y centros de ejecución», explican desde finReg360.
Según explican, las entidades afectadas tienen un período de 18 meses, esto es, hasta el 12-2-2028, para aplicar el nuevo reglamento. El texto promulgado no introduce cambios respecto a la versión final aprobada por la Comisión Europea, el 14-4-2026. Por tanto, en la alerta vinculada al margen se puede encontrar mayor detalle sobre los principales requisitos y condiciones que recoge el nuevo reglamento.
«El texto prevé un período transitorio de 18 meses por el importante esfuerzo que supondrá revisar las políticas de mejor ejecución, los mecanismos internos de ejecución de órdenes y la infraestructura tecnológica asociada. Con la publicación del reglamento se pone en marcha la cuenta atrás para aplicarlo y, por tanto, para completar los trabajos de adaptación requeridos en las entidades que prestan estos servicios», añaden
BlackRock, Vanguard y State Street son tres gigantes globales que han llevado la concentración de la industria de gestión de activos a una nueva dimensión. Según las cifras actualizadas de estas empresas prácticamente al cierre de julio, juntas administran al menos 33,5 billones de dólares, una cantidad superior al PIB anual de Estados Unidos y equivalente a casi una cuarta parte de todos los activos gestionados por la industria mundial.
Hay una manera sencilla de dimensionar el tamaño que han alcanzado las tres grandes gestoras de activos del planeta: BlackRock, Vanguard y State Street administran juntas una cantidad de dinero que, como magnitud, supera el tamaño de toda la economía estadounidense. La cifra ya rebasó lo que apenas hace poco marcaba ya un hito: los 29 billones de dólares, ante la expansión de los mercados y los nuevos flujos que elevaron el umbral.
Con los últimos datos disponibles, BlackRock administra 15,3 billones de dólares, Vanguard 11,9 billones y State Street 6,3 billones, para un total de 33,5 billones. Sin embargo, la cifra debe tomarse con una precisión ya que los periodos de reporte no son exactamente iguales. BlackRock y State Street reportaron sus activos al 30 de junio de 2026, mientras que la última cifra oficial disponible de Vanguard corresponde al 31 de marzo. Aun así, el dato permite observar con claridad la dimensión alcanzada por las tres firmas.
Para dimensionar y comprender el fenómeno en toda su magnitud, podemos mencionar que actualmente el Fondo Monetario Internacional proyecta para Estados Unidos un PIB nominal de aproximadamente 31,82 billones de dólares para 2026. Es decir, los activos administrados por las tres gestoras mencionadas equivalen a alrededor de 105% del PIB estadounidense. No obstante, si se utiliza como referencia el PIB de 2025, estimado por el FMI en alrededor de 30,62 billones, el múltiplo se acerca a 1,1 veces.
Desde luego que eso no significa que BlackRock, Vanguard y State Street sean una economía de ese tamaño. Es importante recordar que el PIB mide la producción anual de una economía mientras que el AUM representa activos financieros administrados en un momento determinado. Pero como comparación de escala financiera, la magnitud es reveladora.
De 29 a 33 billones en pocos meses
La evolución en los activos gestionados es reveladora sobre cómo estos gigantes globales se desempeñan en el mercado y su enorme influencia. BlackRock, la mayor gestora de activos del planeta, cerró junio con la cifra ya mencionada de 15,3 billones en activos bajo gestión, después de registrar 868,000 millones de dólares en entradas netas en los últimos 12 meses. Sólo durante el primer semestre de 2026 captó 321.000 millones, de los cuales 192.000 millones llegaron durante el segundo trimestre. Los flujos fueron amplios y procedieron de ETFs, mercados privados, renta fija activa y estrategias sistemáticas de renta variable.
El dato es especialmente relevante porque BlackRock ya no es únicamente el gigante de los ETFs que durante años estuvo asociado principalmente con iShares. Hoy, la firma extiende su plataforma hacia private markets, crédito privado, renta fija activa, infraestructura, tecnología financiera y wealth management, mientras que Aladdin continúa convirtiéndose en una pieza central de su estrategia tecnológica. En el segundo trimestre, los ingresos por servicios tecnológicos y suscripciones crecieron 13% interanual.
Vanguard, por su parte, reportaba 11,9 billones al cierre de marzo, con más de 50 millones de inversionistas globales. Su estructura es distinta: la compañía es propiedad de sus fondos, que a su vez son propiedad de los accionistas de esos fondos.
State Street por su parte aporta una dimensión adicional que suele perderse cuando sólo se observa el AUM. La compañía terminó junio con 6,3 billones de dólares en activos bajo gestión, pero además mantenía 57,9 billones en activos bajo custodia y/o administración. Esa diferencia es fundamental: State Street no solamente administra dinero; también constituye una de las grandes infraestructuras operativas del sistema financiero institucional mundial.
Casi una cuarta parte de la industria mundial
El tamaño de los tres gigantes adquiere todavía otra dimensión cuando se compara con la industria de gestión de activos en su conjunto. McKinsey estimó que los activos globales bajo gestión llegaron a 147 billones al cierre de junio de 2025, después de alcanzar 135 billones al cierre de 2024. Si se toma esa referencia, los 33,5 billones de las tres grandes representarían aproximadamente 23% del AUM mundial.
Dicho de otra manera: poco menos de uno de cada cuatro dólares administrados por la industria global estaría dentro de estas tres plataformas, utilizando como referencia el universo global de McKinsey. En este sentido, un tema de fondo aparece: en realidad no se trata solamente de que tres compañías que son enormes, sino de que su tamaño les permite operar con economías de escala que son muy difíciles de replicar para prácticamente el resto de la industria.
Ese tamaño reduce costos, permite ofrecer productos cada vez más baratos, facilita la creación de ETFs y fondos con enorme liquidez y genera una distribución prácticamente imposible de igualar para un competidor pequeño; se trata de un «círculo virtuoso», o para algunos competidores un círculo de concentración de la gestión de activos.
Esta concentración se vuelve especialmente evidente en el universo de ETFs. Al cierre de junio, el mercado estadounidense de ETFs alcanzó un nuevo máximo histórico de activos. LSEG Lipper registró un total de 12,27 billones en ETFs de renta variable y 2,57 billones en ETFs de renta fija, además de otras categorías, confirmando la dimensión que ha alcanzado este vehículo de inversión.
Y la concentración dentro de ese mercado de las tres gigantes es contundente: En Estados Unidos, iShares, la plataforma de ETFs de BlackRock, tenía 4,59 billones de activos al cierre de junio. Vanguard contaba con 4,51 billones, mientras que State Street SPDR sumaba en sus arcas 2,06 billones. Solamente esas tres plataformas reunían alrededor de 11.16 billones en ETFs estadounidenses, de acuerdo con LSEG Lipper.
La fotografía es contundente: BlackRock, Vanguard y State Street no sólo son las tres mayores gestoras por AUM; también dominan una parte sustancial del vehículo que más ha transformado la industria de inversión durante las últimas dos décadas. Esa concentración tiene un gran significado más allá de los números.
El poder silencioso: accionista de casi todo
La verdadera influencia de las tres grandes no proviene únicamente de su capacidad para comprar o vender activos. Proviene también de que, a través de sus fondos indexados y ETFs, son accionistas relevantes de una enorme cantidad de compañías cotizadas. Un ejemplo ilustra la concentración: en la documentación corporativa de S&P Global correspondiente a 2026, Vanguard aparecía con 9,49% del capital de la empresa y BlackRock con 7.99%. State Street también aparece recurrentemente entre los mayores accionistas institucionales de las grandes compañías estadounidenses.
Eso convierte a estas gestoras en actores relevantes en asuntos que van desde la elección de consejeros hasta remuneración ejecutiva, estructura corporativa, fusiones, políticas de capital y propuestas de accionistas; la paradoja es que las gestoras no necesariamente seleccionaron esas compañías porque sus administradores consideraran individualmente que eran las mejores inversiones, en muchos casos simplemente forman parte de los índices que replican sus productos.
Ahí reside una de las transformaciones más profundas de los mercados financieros modernos: el poder de asignación de capital se está trasladando parcialmente desde el stock-picking hacia la propiedad indexada a gran escala, el ascenso de las tres firmas está íntimamente relacionado con una revolución que comenzó con la indexación y que después encontró en los ETFs su vehículo perfecto.
Hoy, si un inversionista quiere tener exposición al S&P 500, ya no necesita seleccionar 500 acciones, analizar cientos de balances o pagar una comisión elevada a un administrador activo, simplemente puede comprar un ETF que replique el índice por unos cuantos puntos básicos. La escala hace posible cobrar poco y cobrar poco atrae activos.
El caso de Vanguard es paradigmático. La firma señaló en mayo que su promedio de gastos operativos de los fondos había descendido hasta 0,06%, frente a un promedio de 0,44% para la industria excluyendo Vanguard, según sus cálculos con datos de Morningstar. Ese diferencial parece pequeño hasta que se aplica sobre billones de dólares. Por ejemplo, para una cartera de 10.000 dólares una diferencia de unas décimas puede parecer insignificante, pero sobre varios billones se convierte en cientos o miles de millones de dólares de ahorro para los inversionistas. Esa es precisamente la ventaja competitiva de la escala.
Una nueva forma de poder financiero
La importancia de los 33,5 billones de dólares gestionados por BlackRock, Vanguard y State Stree no está únicamente en la cifra, radica principalmente en qué tipo de activos representan y qué hacen estas gestoras con ellos. BlackRock, Vanguard y State Street participan simultáneamente en renta variable, renta fija, ETFs, mercados monetarios, gestión institucional, pensiones, wealth management y, cada vez más, mercados privados. Pero además cada una posee una ventaja distinta.
BlackRock tiene escala, iShares, tecnología mediante Aladdin y una estrategia cada vez más diversificada hacia alternativas. Vanguard por su parte tiene una estructura única, costos extremadamente bajos, una base gigantesca de inversionistas y una de las mayores plataformas de indexación del mundo. State Street combina la gestión de activos con una infraestructura de custodia y administración que supera ampliamente su propio AUM.
Son tres modelos diferentes que convergen en un mismo resultado: una capacidad extraordinaria para canalizar ahorro hacia los mercados financieros. Pero, dado su tamaño, hay una pregunta inevitable.
¿Son demasiado grandes?
En el mercado es imposible dejar de lado una inquietud: ¿semejante concentración puede generar riesgos? Y no necesariamente debido a que las tres gestoras estén tomando decisiones centralizadas (en los hechos no lo hacen), sino porque la concentración de activos, propiedad y voto puede crear riesgos de gobernanza y de estabilidad financiera, según han señalado algunos análisis.
También, en el mercado existe un debate sobre la competencia porque la economía de escala permite que los grandes gestores cobren menos y beneficien a los inversionistas, pero la misma escala puede hacer que resulte cada vez más difícil para un nuevo competidor entrar en determinados segmentos. Y hay otra inquietud: cuando millones de inversionistas poseen acciones a través de vehículos indexados, ¿quién decide cómo se votan esas acciones?
El crecimiento de los programas de “pass-through voting” de Vanguard muestra que la propia industria está intentando responder a esa pregunta. Vanguard ha extendido su programa Investor Choice a 32 fondos, con casi 4 billones de dólares de activos elegibles, y pretende ampliar el programa a todos sus fondos de renta variable estadounidense indexados.
El debate sobre el poder de las grandes gestoras, por tanto, ya no es solamente financiero, también es corporativo y, en cierta medida, institucional. Los 33,5 billones de dólares administrados por estas tres gestoras son impresionantes precisamente porque permiten ver una transformación de fondo en las finanzas globales.
Hace algunas décadas, el poder de Wall Street estaba asociado principalmente con bancos de inversión, operadores y grandes casas de bolsa. Hoy una parte creciente del poder está en quienes administran el ahorro de millones de personas y ahí, tres nombres dominan el paisaje: BlackRock, Vanguard y State Street.
Juntas, las tres administran un monto equivalente a más de un PIB estadounidense anual; pero su verdadera influencia no está en que puedan decir que administran 33 billones de dólares sino que una parte cada vez mayor del mercado mundial pasa por sus plataformas antes de llegar a las empresas, los bonos, los índices, los ETFs y los inversionistas finales. Ese es el verdadero significado y el poderío del club.
Renta 4 Banco cierra el primer semestre de 2026 con un beneficio neto atribuido de 30,7 millones de euros, un 59,4% superior al del mismo periodo de 2025. El resultado, según la compañía, se apoya en un crecimiento generalizado de las comisiones, que avanzan un 20,3% en intermediación, un 11,8% en gestión de activos y un 56,9% en servicios corporativos, reflejo de la intensa actividad comercial del Grupo en todas sus líneas de negocio, tanto en banca de inversión y mercados de capitales como en la gestión y distribución de productos de ahorro/inversión.
«A esta buena evolución de los ingresos se suma una mejora sensible de la eficiencia operativa: al crecer el margen bruto muy por encima de los costes, el ratio de eficiencia se reduce del 75,4% al 63,1%, reflejo del apalancamiento operativo del negocio. La rentabilidad sobre fondos propios (ROE) se sitúa en el 32,8%, frente al 23,6% del primer semestre de 2025, mientras que el ratio de capital CET1 se situó en el 17,66% al cierre del primer semestre de 2026, niveles que sitúan a Renta 4 Banco entre las entidades más solventes y rentables del sector bancario español», han subrayado desde la entidad.
El patrimonio total de clientes alcanza 47.614 millones de euros, un 22,7% más que un año antes, impulsado tanto por la revalorización de los mercados como por la captación de nuevo patrimonio. De este importe, 29.381 millones corresponden a la red propia, un 23,2% más, con un aumento de 1.969 millones solo en el segundo trimestre, y 18.233 millones a la red de terceros, un 22,0% más, según los datos revelados por la compañía.
El patrimonio de clientes en activos bajo gestión (Fondos de Inversión, FCRs, FILs, SICAVs, SCRs, SILs y Fondos de Pensiones) asciende a 19.524 millones de euros, con un aumento de 2.019 millones en el semestre. Dentro de esta cifra, el patrimonio gestionado en Fondos de Inversión, FCRs y FILs alcanza 6.377 millones de euros, 396 millones más en el semestre, el de SICAVs, SCRs y SILs 1.879 millones, y el de Fondos de Pensiones 5.317 millones, subrayan desde Renta 4 Banco.
El volumen comercializado en Fondos de otras gestoras es 5.951 millones de euros, lo que supone en el semestre un aumento del patrimonio de 862 millones de euros, un 32,2% más que en el mismo periodo del año anterior. La base de clientes de la red propia asciende a 151.529 cuentas, un 7,0% más que hace un año (9.883 clientes adicionales). Las filiales latinoamericanas mantienen una actividad comercial satisfactoria, aportando el 7,8% del resultado consolidado.
Perspectiva económica y financiera
Desde la entidad destacan que los mercados financieros se han estabilizado a lo largo del segundo trimestre, tras la corrección de marzo provocada por el conflicto de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. Aunque el anunciado acuerdo de paz no se ha llegado a firmar hasta el momento, y aunque el precio del petróleo se mantiene en niveles elevados, los inversores han valorado más las expectativas generadas por la nueva revolución de la inteligencia artificial, impulsando las cotizaciones de las compañías de semiconductores y de las llamadas “hiper escaladoras”, según los datos de Renta 4 Banco.
«Ese impulso ha tenido un efecto positivo sobre el resto del mercado, que también se ha visto favorecido por la desescalada del conflicto de Irán. Los Bancos Centrales, con la FED a la cabeza, han puesto en compás de espera las eventuales subidas de tipos, hasta comprobar en qué medida la subida de la inflación tiene un carácter estructural», han destacado desde la entidad.
En palabras de Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4 Banco: «En el contexto económico y financiero actual, Renta 4 Banco ha crecido en todas las áreas de negocio, al ofrecer servicios de alto valor añadido a los inversores y a las empresas e instituciones, con una propuesta de valor cada vez más apreciada por los clientes. Una propuesta de valor que es más necesaria que nunca en el actual entorno de incertidumbre y de transformación profunda de la economía. Renta 4 Banco ha dedicado, y va a continuar dedicando, importantes recursos a la implantación efectiva de la inteligencia artificial, con el objetivo de que tanto los procesos internos como los de relación con los clientes estén impregnados por la IA. Ello no es incompatible con nuestro modelo de situar en el eje de nuestra propuesta de valor las relaciones y los valores personales. Seguimos pensando que el valor está en las personas y, desde esa convicción, vemos la IA como una potente herramienta para reforzar las relaciones personales, mejorando la experiencia de cliente y elevando nuestra propuesta de valor”.
Finaliza Ureta comentando que “sobre esta base, las perspectivas para el segundo semestre continúan siendo positivas. Renta 4 Banco va a continuar desarrollando su estrategia de crecimiento, reforzando sus capacidades en todas las líneas de negocio y consolidando su posicionamiento, con el objetivo de seguir generando valor para nuestros clientes y accionistas y de mantener unos elevados estándares de solvencia y una atractiva retribución al accionista”.
Foto cedidaZigor Hormaechea, Paloma Blanes y Enrique Romero, Banco Mediolanum
Banco Mediolanum, entidad española especializada en el asesoramiento financiero a sus clientes a lo largo de todas las etapas de su vida, continúa reforzando su división de Wealth & Banca Privada con la incorporación de tres nuevos profesionales: Paloma Blanes, Zigor Hormaechea y Enrique Romero. Según explican desde la entidad, estos fichajes forman parte de la estrategia de la entidad para consolidarse como uno de los referentes en España en el asesoramiento a grandes patrimonios y clientes affluent, segmento que ha experimentado un notable crecimiento en los últimos meses, tanto en volumen de patrimonio como en número de banqueros.
En línea con este objetivo, Banco Mediolanum sigue impulsando el desarrollo de esta área mediante la adhesión de agentes financieros, profesionales con una sólida experiencia en gestión patrimonial, asesoramiento financiero y atención personalizada. Desde 2025, la entidad ha sumado un total de 20 profesionales procedentes de algunas de las principales entidades financieras y firmas especializadas del mercado español, y prevé continuar ampliando el equipo en distintos territorios de España durante los próximos meses.
En la Zona Madrid-Centro se suma Paloma Blanes, profesional con más de dos décadas de experiencia en Banco Santander. A lo largo de su trayectoria ocupó diferentes puestos de responsabilidad, entre ellos los de subdirectora y directora de oficina, y desde 2016 ejerció como directora de una oficina Smart de la entidad. Es licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Complutense de Madrid.
Por su parte, Zigor Hormaechea, con una amplia experiencia en banca de empresas y gestión de clientes empresariales, reforzará el equipo de la Zona Norte. Hormaechea procede de Banco Sabadell, donde ha desempeñado el cargo de director especialista en cobros desde 2012. Anteriormente desarrolló su carrera profesional en CAM y Bankinter, ocupando diferentes posiciones vinculadas al asesoramiento y la gestión de pymes. Es diplomado en Administración y Dirección de Empresas, con especialización en Comercio Exterior, por la Escuela Universitaria de la Cámara de Comercio de Bilbao, y cuenta con un Bachelor in Business Administration especializado en Negocios Internacionales por la University of Plymouth.
Finalmente, en la Zona Sur se incorpora Enrique Romero, profesional con cerca de dos décadas de experiencia en el sector bancario. Procede de Banco Santander, donde desde 2023 fue responsable de Banca Personal y Autónomos, gestionando una cartera de clientes de banca personal y privada y coordinando el desarrollo de negocio en la provincia de Córdoba. Previamente trabajó como gestor de empresas, director de oficina y asesor financiero en entidades como Banco Popular o Citibank. Es licenciado en Administración y Dirección de Empresas y cuenta con sendos másteres en Dirección y Gestión Bancaria y en Gestión Comercial Bancaria.
Juan Massana, director comercial de Banco Mediolanum, señala que: “la incorporación de Paloma, Zigor y Enrique refuerza nuestra capacidad para ofrecer un asesoramiento altamente especializado y cercano a los clientes de Wealth & Banca Privada. Los tres aportan una dilatada experiencia en el sector, un profundo conocimiento del cliente y una clara vocación de servicio, cualidades plenamente alineadas con el modelo diferencial de Banco Mediolanum”.
La geopolítica, la IA, el avance de la inversión pasiva y los fondos ETF; la llamada democratización del acceso de los minoristas a los mercados privados o los cambios regulatorios dominarán la conversación de la prensa financiera europea durante los próximos meses, según el estudio Asset Management Outlook H2 2026, realizado por la red de agencias independientes de comunicación FINCOM Alliance.
Sin embargo, el informe pone de relieve que no existe una agenda única en los medios de comunicación europeos puesto que el recorrido y la intensidad con la que se abordan cada uno de estos temas varía sustancialmente en cada mercado, lo que obliga a la industria de gestión de activos a adaptar su mensaje en función de las prioridades locales.
FINCOM Alliance, alianza de agencias europeas de comunicación especializada de la que comma es socia fundadora, ha llevado a cabo una encuesta entre la prensa especializada, en la que han participado 30 periodistas que cubren el sector de gestión de activos de Benelux, España, Francia, Italia, Portugal, Alemania y Reino Unido. En definitiva, según el informe, el verdadero reto para las gestoras no consiste únicamente en identificar estas grandes tendencias, sino en comprender que la intensidad del interés periodístico varía notablemente entre países. Un mismo asunto puede convertirse en prioritario en un mercado y resultar prácticamente irrelevante en otro.
De la tokenización en España a la consolidación en Reino Unido o los ETF en Italia
Desde FINCOM, explican que las prioridades editoriales de cada región evidencian las diferencias sobre el interés con el que se aborda cada temática y, además, más allá de la geopolítica, cada mercado desarrolla su propia agenda. España destaca por el interés que despiertan la tokenización de activos y la inteligencia artificial, además del creciente protagonismo de los mercados privados. Italia sitúa el crecimiento de la inversión pasiva y los ETF entre sus principales focos de atención, mientras que en Reino Unido se presta un especial interés a la consolidación del sector y a las divergencias regulatorias. Portugal mantiene la geopolítica y el riesgo de mercado como el asunto dominante de su agenda, muy por encima del resto de asuntos. En contraste, el mercado de Benelux concede un interés especialmente elevado al crédito privado y Francia centra buena parte de su cobertura en la consolidación de la industria y las operaciones corporativas. Por el contrario, la sostenibilidad pierde capacidad para generar cobertura por sí sola y solo conserva un interés moderado en mercados como Francia o Benelux.
Estas diferencias evidencian que una estrategia basada únicamente en un mensaje paneuropeo resulta insuficiente para organizaciones que necesitan relacionarse con medios de distintos mercados, según el informe.
“La principal conclusión del estudio es que ya no existe una única conversación europea sobre gestión de activos. Compartimos grandes tendencias, pero cada mercado formula preguntas diferentes y busca enfoques distintos. Para las gestoras, el desafío ya no es únicamente construir un mensaje sólido, sino adaptarlo a las prioridades informativas de cada país sin perder coherencia internacional. Escuchar a los periodistas y comprender cómo evoluciona cada agenda mediática se ha convertido en una fuente de inteligencia estratégica para la comunicación”, ha apuntado Silvia Albert, CEO de comma.
El valor de las operaciones de M&A en mercados privados pasó de 13.000 a 27.200 millones de dólares entre 2023 y 2025. Según el nuevo estudio The Race for Scale in Private Markets de Oliver Wyman, las gestoras están acelerando sus movimientos para ganar escala, ampliar capacidades y reforzar su posición competitiva en uno de los segmentos de mayor crecimiento de la gestión de activos.
Según el informe, los activos bajo gestión en mercados privados crecerán en torno al 12% anual durante los próximos cinco años, frente al 8% previsto para los activos cotizados. Mientras las clases de activos tradicionales siguen bajo presión por la bajada de comisiones y un crecimiento más lento, los mercados privados han ganado peso estratégico dentro de las grandes gestoras y se están convirtiendo en una de las áreas más activas para las operaciones de M&A.
Sin embargo, el mercado sigue muy fragmentado, según los datos del informe, puesto que el 97% de los gestores de private equity, el 87% de private credit y el 95% de real estate gestionan menos de 5.000 millones de dólares en activos, aunque la captación de fondos se concentra cada vez más en un número reducido de actores. De hecho, los gestores más grandes, con más de 10.000 millones de dólares en activos bajo gestión, han pasado de captar el 42% del capital global entre 2000 y 2005 al 54% en los últimos cinco años, reflejando un mercado que premia cada vez más la amplitud de las plataformas y su grado de institucionalización.
El informe identifica tres razones por las que la consolidación se acelera precisamente ahora. La primera es la escala, que ha dejado de ser una ventaja para convertirse en un requisito previo. Los gestores más grandes no solo captan más capital, también tienen redes más amplias, mayor capacidad para atraer y retener talento, y la infraestructura necesaria en riesgo, cumplimiento normativo y operaciones de cartera que los grandes inversores institucionales exigen. La segunda es la amplitud de producto ya que los 20 mayores gestores han multiplicado por seis su número medio de productos activos desde 2005, ampliado su oferta más allá de los fondos insignia para incluir plataformas que abarcan el private equity y el private debt, lo que les permite acompañar a sus clientes en distintos momentos del ciclo y ofrecer soluciones adaptadas a distintos perfiles de riesgo y rentabilidad. Por último, la tercera es la capacidad de evaluar y gestionar inversiones con consistencia a lo largo del ciclo, algo que cobra especial importancia a medida que las condiciones crediticias se endurecen en determinados segmentos del mercado y se aproxima un importante volumen de refinanciaciones en los próximos dos o tres años.
A medida que la consolidación se acelera en los mercados privados, las gestoras de activos se centran cada vez más en cómo las combinaciones estratégicas pueden generar valor. En la mayoría de las transacciones, los principales impulsores se concentran en cinco palancas, la primera de ellas es el crecimiento de ingresos, especialmente cuando la gestora adquirente aporta capacidad de distribución o de coinversión
Por otro lado, otra de las palancas es la expansión de márgenes, eliminando infraestructuras duplicadas y aprovechando economías de escala. Además, desde el informe destacan la expansión de múltiplos, mejorando la valoración de la plataforma al diversificar estrategias y aumentar la resiliencia. Suele representar una oportunidad adicional más que un resultado garantizado. Por otra parte, desde Oliver Wyman explican que otra de las palancas es la mayor participación en beneficios, al dar acceso a las comisiones de rendimiento de los fondos adquiridos y, por último, destacan mejores resultados para los inversores, especialmente en operaciones lideradas por aseguradoras o fondos de pensiones que buscan acceso preferente a oportunidades
Pero crecer mediante M&A no garantiza por sí solo mejores resultados. Solo la mitad de las operaciones en gestión de activos consiguen mejorar de forma medible el ratio coste-ingreso, según el informe.
Las combinaciones que han creado valor de forma sostenida comparten tres características: una tesis estratégica clara desde el inicio, una integración planificada con antelación y una gestión cuidadosa del talento y la cultura de la organización adquirida. Las operaciones más exitosas son aquellas que definen con precisión qué capacidades necesitan reforzar, identifican de forma realista las sinergias esperadas y diseñan desde el principio un modelo operativo claro. En una industria donde gran parte del valor reside en las personas, preservar el talento clave y el motor de inversión es tan importante como alcanzar la escala deseada.
«Los mercados privados han entrado en una nueva fase de consolidación en la que la escala ya no es una ventaja competitiva, sino una condición necesaria para crecer. A medida que la captación de fondos se concentra y los inversores demandan soluciones cada vez más amplias y sofisticadas, veremos cómo las ventajas competitivas se concentran en un número cada vez más reducido de plataformas capaces de combinar escala, especialización y diversificación de capacidades», señala Martín Sánchez, socio de Private Capital en Oliver Wyman.
Foto cedidaGonzalo Recarte, director general de Cobas AM.
Cobas Asset Management, la gestora independiente especializada en value investing, ha anunciado el lanzamiento de Cobas Multicap Value, su primer producto cotizado (ETP), desarrollado en colaboración con Altarius ETI y que cotizará en Xetra con un TER del 1%.
Según explica, este lanzamiento supone un nuevo hito en la evolución de la gestora, que amplía su gama de vehículos de inversión sin alterar la filosofía que ha definido su gestión desde su fundación: invertir con un horizonte de largo plazo en compañías cuyo valor intrínseco supera ampliamente su precio de cotización.
El nuevo ETP ofrecerá acceso a la estrategia de Grandes Compañías de Cobas, una cartera compuesta por empresas de elevada calidad, modelos de negocio sólidos y balances robustos, seleccionadas bajo los mismos principios de inversión que caracterizan a la firma. El lanzamiento coincide con el futuro cierre de Cobas Selección FI y Cobas Internacional FI a nuevos partícipes, ofreciendo una alternativa para que nuevos inversores puedan seguir accediendo a una de las estrategias con mayor capacidad de crecimiento de la gestora.
Desde la firma señalan que la estrategia de Grandes Compañías ha sido la elegida para este lanzamiento por ser la que cuenta con mayor capacidad de escalabilidad dentro de la gama de Cobas. Al invertir en compañías de elevada capitalización y liquidez, permite seguir incorporando patrimonio bajo gestión sin que el tamaño del vehículo condicione el proceso de inversión, preservando la flexibilidad y la disciplina que caracterizan el modelo de gestión de la firma.
Además, destacan que este lanzamiento responde también a la evolución de los hábitos de inversión. Cada vez más inversores, especialmente los más jóvenes, construyen sus carteras a través de plataformas digitales, brokers y neobancos, donde los productos cotizados se han convertido en un formato de referencia. El nuevo ETP facilita el acceso a la estrategia de Cobas mediante una operativa sencilla, sin importes mínimos de inversión y con una amplia capacidad de distribución internacional.
La gestión operativa, la administración y la estructura del vehículo correrán a cargo de Altarius ETI, firma especializada en el diseño, lanzamiento y mantenimiento de productos cotizados para gestoras internacionales.
«Este lanzamiento representa un paso natural en la evolución de Cobas. Nuestra forma de invertir no cambia; lo que evoluciona es la manera de acercarla a los inversores. Queremos que cualquier persona pueda acceder a nuestra filosofía de inversión desde el canal que prefiera, manteniendo intactos los principios que han guiado nuestra gestión desde el primer día”, ha señalado Gonzalo Recarte, director general de Cobas AM.
Y añade: “La elección de nuestra estrategia de Grandes Compañías responde exclusivamente a criterios de inversión. Es la estrategia con mayor capacidad de crecimiento dentro de nuestra oferta y nos permite seguir incorporando patrimonio sin que el tamaño del vehículo condicione nuestras decisiones. Crecer solo tiene sentido si podemos hacerlo preservando la calidad de la gestión, la alineación con nuestros partícipes y nuestra capacidad para generar rentabilidad a largo plazo”.
Por su parte, Gabriel López, CEO de Altarius ETI, ha añadido: “Estamos muy satisfechos de acompañar a Cobas Asset Management en este hito. Cobas es una de las gestoras independientes de referencia en España y su filosofía de inversión encaja perfectamente con un formato que está transformando la forma en que los inversores acceden a los mercados. Nuestro objetivo es proporcionar una infraestructura eficiente y escalable para que gestoras como Cobas puedan ampliar su distribución internacional sin renunciar a su identidad ni a su proceso de inversión”.
Con este lanzamiento, Cobas Asset Management refuerza su apuesta por ampliar el acceso a su filosofía de inversión tanto en España como en el resto de Europa, incorporando un formato ampliamente consolidado en los mercados internacionales y adaptándose a la evolución de los canales de distribución y de los hábitos de inversión de una nueva generación de inversores.
Foto cedidaDiego Rueda Moltó, responsable de fondos de fondos y selección de fondos de Unicaja.
El rol del selector de fondos ha experimentado una profunda metamorfosis. La democratización de los datos, la necesidad de aplicar filtros cuantitativos rigurosos y el contacto directo con los equipos de gestión marcan el día a día del área de fondos de fondos de Unicaja Asset Management. En esta entrevista, Diego Rueda Moltó, responsable de Fondos de Fondos y Selección de fondos de Unicaja AM, detalla la filosofía de la gestora a la hora de construir sus carteras perfiladas, el peso de sus socios estratégicos, la aportación de los profesionales más jóvenes y los activos que considera más interesantes —y complejos— en el contexto actual.
¿Cuáles han sido los cambios más significativos que ha experimentado la selección y análisis de fondos?
El cambio más importante de los últimos años es la capacidad de acceso a información. Antes, el acceso era más complicado; hoy en día, con aplicaciones como Morningstar o Bloomberg, las bases de datos son enormes y están muy bien ordenadas por categorías. Este acceso de calidad ha propiciado, además, un cambio de enfoque y de relaciones dentro de la industria. Antiguamente, las gestoras seleccionaban los fondos para el selector, ya no; ahora el selector es el que decide qué busca, qué no busca y qué le gusta. Hay un mayor empoderamiento del selector porque es el que toma la decisión final; no se depende de lo que las gestoras quieran promover más..
¿Cómo se equilibra lo cualitativo y lo cuantitativo en la selección de los fondos?
Para cribar el universo global de productos, en Unicaja aplicamos primero un filtro cuantitativo con cerca de 15 variables, analizando rentabilidades, volatilidades, recuperaciones o, en algunos casos, comisiones. A nivel cualitativo, prima mucho la reunión con el equipo gestor para conocer el grado de involucración y de conocimiento del fondo que se gestiona. Hay gestores con los que hablas y te preguntas cómo no le vas a comprar el fondo si es un convencido de lo suyo. Sin embargo, la clave diferencial reside en la pata cualitativa y el contacto estrecho con la gestión. Siempre hablo de gestor, pero para nosotros es fundamental que haya un equipo gestor detrás. No me vale que sea un gestor de un fondo estrella o un gestor estrella, porque si se jubila, se va o cambia la política, el fondo sufre. Queremos un equipo contrastado e involucrado en la toma de decisiones.
Hemos visto una apuesta de Unicaja por alianzas estratégicas, ¿cómo encajan con la propuesta de arquitectura abierta de la entidad?
Los acuerdos estratégicos con firmas internacionales como BlackRock, Allianz Global Investors o Candriam aportan valor añadido tanto en la asignación estratégica como en costes para el cliente final. Las alianzas nos permiten acceder a los mejores asset allocators, gestores y analistas del mundo. Si descuelgo el teléfono, en diez minutos tenemos una respuesta. Además, una de las cosas que hemos buscado es reducir las comisiones indirectas para nuestros partícipes. Nuestros socios nos permiten acceder a clases baratas, lo que nos da fuerza para negociar con el resto de gestoras internacionales.
Nuestras carteras combinan productos de socios con una arquitectura abierta pura. En los fondos de fondos tenemos unos 50 o 60 fondos en cartera, de los cuales en torno a 20 son de los socios. El resto es arquitectura totalmente abierta, dondeel producto propio de la gestora o el de los socios es estratégico y debe cumplir rigurosamente los mismos criterios que exigimos a cualquier tercero.
¿Qué buscan los asesores y banqueros privados en vuestra selección de fondos?
Creo que hay que partir de una premisa: el cliente de banca privada, o de cualquier tipo, tiene que estar bien asignado a su perfil de riesgo. No puede llegar un inversor y decir que es agresivo y no ser capaz de aguantar pérdidas de un 1% en un fondo. Así pues, lo primero que tiene que hacer el banquero es cerciorarse de que el cliente está bien asignado a su perfil. Si un inversor en un perfil dinámico sufre cuando cae la renta variable por un conflicto geopolítico, es que hemos hecho mal el trabajo de asignación. Si el cliente está bien perfilado en términos de riesgos, comprenderá la evolución del fondo.
También es importante que sepan que tiene detrás un equipo. Esto es algo que hemos hecho muy bien los últimos años al reunirnos todas las semanas con los banqueros privados y con la red comercial de la entidad. Hemos generado confianza en un equipo selector y gestor que tiene de media 25 años de experiencia.
¿Cómo conviven el seniority y el nuevo talento en la selección de fondos?
En lo que respecta a los gestores de fondos, para mí es muy importante tener en consideración el tiempo que llevan gestionando fondos porque desde 2008 han pasado muchas cosas. Es importante conocer qué interpretación y vivencia tienen de los mercados. Nosotros hemos visto y sufrido muchas crisis de mercado que un gestor joven no. Hemos vivido cosas como tres años viendo los fondos caer un 20%, y esa experiencia te da capacidad de contextualizar y comprender el mercado.
En cuanto al talento joven que se incorpora ahora a la selección de fondos, aporta ganas de mejorar y de cambiar las cosas. Tienen la tecnología y la IA totalmente dominadas, aunque hay que dirigirlos y frenarlos a veces para que la IA sea un complemento y no la base de su análisis. Pero su impulso por aprender y cuestionar lo establecido es vital para el equipo. Para mí, la convivencia generacional dentro del equipo es un valor positivo.
Teniendo en cuenta el contexto actual de mercado, ¿qué tipos de fondos estáis viendo ahora? ¿Cómo ha ido cambiando vuestro interés?
En tipología de fondos, creo que la nueva moda y lo que más estamos viendo todos los selectores es sobre todo renta fija emergente.La renta fija emergente está gozando de vientos de cola muy positivos gracias al boom de las materias primas y la tecnología, el respaldo de unos bancos centrales independientes y un menor riesgo político, lo que les ha llevado a tener unas cifras, en algunos casos, tan buenas como las de los países desarrollados. Además, como decíamos, se tiene tecnología en la parte asiática y materias primas en Latinoamérica. También estamos activos en fondos de bonos convertibles, ya que nos permiten capturar rentabilidad vinculada al equity, muy ligada al sector tecnológico, pero con una volatilidad significativamente menor. Por último, otro activo del que más escucho hablar últimamente es el high yield. De una manera prudente, hemos empezado a incluir fondos de high yield en cartera porque el mercado de private debt y private equity ha hecho una limpieza muy importante en el high yield. Es decir, los tramos triple C’s que nadie quería los han comprado las compañías de deuda privada, depurando el mercado.
¿Estáis mirando fondos de mercados privados?
Actualmente, estamos analizando diferentes vías de entrada en los mercados privados.
Ahora mismo, ¿qué tipo de estrategia o fondo consideras más complejo de analizar y seleccionar?
Para mí, la estrategia más compleja de valorar hoy en día es la renta fija de gobierno. Históricamente, era la salvaguardia de la cartera, pero, al romperse las correlaciones con la renta variable, tras lo vivido en 2022, resulta muy complicado predecir el movimiento de los tipos de interés. Además, la geopolítica está marcando las decisiones, por lo que los bonos de gobierno añaden mucha volatilidad a las carteras.