Sencillez, distribución e innovación: las aportaciones de las plataformas en el crecimiento de la indexación

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Foto cedidaDe izquierda a derecha: Unai Ansejo, co-consejero delegado y cofundador de Indexa Capital; Pablo Bernal, CFA, Country Head España y Portugal de Vanguard; Ignasi Viladesau, CFA, Chief Investment Officer de MyInvestor; y Giorgio Semenzato, CEO and co-founder de Finizens.

El futuro de la industria del asset y el weath management también tuvo cabida en la II edición del Funds Society Leaders Summit, en colaboración con CFA Society Spain. En concreto, el panel titulado “​Innovación en gestión de carteras: una visión desde las plataformas digitales” contó con los puntos de vista de tres grandes plataformas digitales que operan en España acerca de cómo ven el negocio, sus riesgos y las tendencias que están cambiando la industria.

La charla estuvo moderada por Pablo Bernal, CFA, Country Head España y Portugal de Vanguard, que puso contexto a la mesa redonda: recordó que los activos bajo gestión de la gestión discrecional se han más que duplicado desde 2019, pero admitió que “todavía queda mucho por hacer”. En este contexto de fuerte crecimiento de la gestión discrecional, “las plataformas digitales como Indexa, MyInvestor o Finizens continuarán con este crecimiento”.

En este punto, Ignasi Viladesau, CFA, Chief Investment Officer de MyInvestor, describió los cambios observados en los perfiles de los clientes a lo largo de los últimos años. “La gente está mucho más informada”, apunta y añade que los clientes que se acercan a la inversión ya saben que “los efectos de la inflación en el poder adquisitivo; que hay que invertir, que hay productos buenos y no tan buenos; que hay productos caros y otros, con una relación calidad/precio buena”. Incluso, ya ha encontrado casos en los que un cliente usa la inteligencia artificial para extraer las principales ideas de un documento legal. “La gente llega más preparada”, sentencia Viladesau.

Sobre si hay cambios estructurales, Giorgio Semenzato, CEO and co-founder de Finizens, sí observa que ve que hay más conciencia sobre el largo plazo y la idoneidad de determinados productos para ese horizonte, así como la llegada del cliente de banca privada, “que se va a acercar más a nosotros, porque nosotros escalamos hacia arriba”. Asimismo, si bien antes el cliente inicial tenía un perfil retail, “ahora empiezan a entrar desde las capas más bajas de la banca privada en negocios de este estilo”.

Por su parte, Unai Ansejo, co-consejero delegado y cofundador de Indexa Capital, puso cifras al negocio de gestión discrecional de carteras: “La verdad es que hay un cambio”, apuntó, para detallar que la gestión discrecional de carteras, junio contra julio, ha crecido más de un 20%, pero el movimiento “se ha dado por vocación y por obligación”. Viladesau añadió que la bajada de los mínimos a invertir también ha contribuido a este crecimiento.

Las fortalezas de la indexación

La charla también trató las bondades de la indexación. Sobre este punto, Semenzato cree que desde el punto de vista del inversor retail, la indexación ofrece “una grandísima ventaja como la facilidad para entender dónde estás invertido, lo que se puede esperar a largo plazo, y sobre todo, los puntos principales de fricción” cuando el contexto de inversión no es favorable. Asenjo, asimismo, admite que el mundo ha cambiado respecto a la indexación, ya que hace poco más de 10 años era prácticamente imposible contratar un fondo indexado en España. “Te decían que tenía mucho riesgo, o que directamente eso no se ofrecía”, recuerda el directivo. Las plataformas digitales, por lo tanto, “hemos facilitado el acceso a esta forma de inversión”. Señala que la gente ahora invierte en fondos indexados “porque el dinero va a apuntar después de comisiones”, lo que facilita un incremento de la inversión y, a su vez, la puesta en marcha del boca a boca entre conocidos. Y recomiendo que una buena parte de la cartera estuviera invertida en fondos indexados.

Viladesau abogó por la sencillez a la hora de comercializar productos desde una plataforma. “Cuando tú distribuyes de manera online no puedes contar muchas cosas muy complicadas”, argumenta, ya que “no hay un tiempo ni ganas de escuchar cosas complejas”. Por su experiencia, “cuanto más sencilla es la propuesta que se ofrece, mejor se distribuye y mayor es la capacidad de los clientes para contárselo a otros clientes”. El directivo desveló que venden fondos indexados, que parece un negocio que no genera valor, pero ese valor está en dar acceso a través de la plataforma o en la gestión de los impuestos, la información, etcétera.

Semenzato, por su parte, puso el foco en el desarrollo de la tecnología como factor clave del despegue de la inversión indexada. Sobre las diferencias entre el cliente que gestiona sus inversiones por sí mismo y el que contrata un servicio de gestión discrecional, Viladesau apunta que el inversor que se mueve por sí mismo es porque “es lo más sencillo”. Sin olvidar que “hay agujeros en la oferta de productos”, en tanto que no existen productos indexados de mercados privados o del mercado monetario por ejemplo, pero que, en definitiva, “hay que ofrecerlos”. En resumen, observa un porcentaje elevado de inversores que cuenta con carteras y que la complementa con otro tipo de productos.

Asenjo, sin embargo, es tajante: “A los inversores les irá mejor delegando la gestión de la cartera” y se apoya en cifras que refrendan su opinión, pues “cuando se analizan los datos comparados con la rentabilidad de los fondos, sistemáticamente sale que la inversión de los inversores en fondos es peor que la rentabilidad de los fondos. Eso significa que la gente compra un fondo, espera que caiga para venderlo y espera que suba para comprarlo. De media, es un 1,5% de la rentabilidad que se deja a los inversores decidiendo cuándo compran y cuándo venden. Esa fue la principal razón por la que decidimos cuál es el mejor servicio para la mayoría de los clientes”, apunta.

Una visión similar es la de Semenzato. Coincide con Asenjo en que es más rentable para el cliente el formato de gestión de carteras. Además, apunta que con ella, se evitan sesgos a la hora de invertir. De esta forma, opina que cada inversor “debería tener un porcentaje de inversión indexada del 50% y, al contrario, que no debería poseer un 50% de inversión activa por todas las características que hay”.

También es partidario de que las entidades que operan en este negocio “tengan unos valores para un cliente, de tal manera, que se encargue todos los días de mejorar el producto desde el punto de vista de características técnicas de inversión como de la propia operativa”. Una tercera vertiente importante para Semenzato es poner el foco “donde quieres asignar tus energías y tus objetivos en el día a día de la estrategia” que, en el caso de Finizens, es la redistribución. Al ser digitales, los clientes “tienen comunicación entre ellos y te hacen la distribución sin ningún intercambio personal ni ningún conflicto de interés porque lo hacen de corazón”. Sobre los riesgos, los tres ponentes coincidieron en señalar la ciber seguridad como el principal de ellos. “Lo peor que le puede pasar a Indexa o cualquier otra entidad es que mañana salgan los datos de los clientes publicados y sabemos que es un problema mayor y un riesgo más tangible”, sentenció Asenjo.

Ibercaja Gestión lanza un fondo de renta variable global que invierte en “las grandes tendencias del mercado”

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Ibercaja Gestión ha anunciado el lanzamiento de Ibercaja Geoestrategia, un fondo de renta variable global diseñado para identificar y aprovechar las oportunidades de inversión que surgen de las grandes transformaciones geopolíticas, económicas y estratégicas que están redefiniendo el equilibrio mundial.

Según la visión de la gestora, tras la invasión Rusia de Ucrania, se comenzó a cuestionar la globalización y los mercados financieros y la economía en general pudieron observar los efectos que los conflictos bélicos y geopolíticos pueden tener en los mercados. Además, consideran que los últimos años han estado marcados por una creciente inestabilidad geopolítica. Los conflictos internacionales, las tensiones comerciales, la fragmentación de las cadenas de suministro y los desafíos energéticos han incrementado la volatilidad de los mercados y han puesto de manifiesto la necesidad de incorporar nuevas fuentes de diversificación en las carteras de inversión.

Al mismo tiempo, la búsqueda de autonomía energética, el auge de la inteligencia artificial, la protección de infraestructuras críticas, el fortalecimiento de la ciberseguridad y la necesidad de asegurar el acceso a materias primas estratégicas han llevado a gobiernos y empresas a redefinir sus prioridades de inversión.

La directora general de Ibercaja Gestión, Lily Corredor, señala que “este nuevo entorno está impulsando tendencias estructurales con potencial de crecimiento a largo plazo. Ibercaja Geoestrategia pretende participar en estas transformaciones a través de una cartera diversificada que invertirá en ETFs temáticos, fondos especializados y acciones de compañías con alto potencial de revalorización”.

Tres ejes de inversión

Según explica, el nuevo fondo combinará una amplia diversificación geográfica con una selección de compañías alineadas con las grandes tendencias geoestratégicas que identificamos como motores de crecimiento para los próximos años a través de tres ejes. El primero de ellos hace referencia a defensa y proteccionismo, impulsando la colaboración público-privada tras el aumento de los presupuestos en defensa, reforzando la innovación en ciberseguridad e impulsando la reindustrialización de las economías desarrolladas. 

El segundo eje será energía y recursos estratégicos. “Con una demanda de energía creciente, la falta de soberanía energética pone en peligro el crecimiento económico. Los países se han visto obligados a elaborar una estrategia para lograr dicha autonomía, combinando energías tradicionales, energías limpias e impulsando la eficiencia energética”, indican. 

Por último, el tercer eje será tierras raras y materias primas, donde la gestora considera que existe una gran dependencia de China en materiales críticos para la adopción de nuevas tecnologías, la innovación o el desarrollo del sector defensa, que ha obligado al resto de países a elaborar un plan para la obtención de estos materiales estratégicos.

Miguel López, director de Negocio de Ibercaja Gestión destaca que “queremos ofrecer a nuestros clientes acceso a algunas de las grandes tendencias que están transformando el mundo. La creciente relevancia de la geopolítica en la economía y los mercados genera oportunidades de inversión que consideramos estructurales y con capacidad de crear valor en el largo plazo”.

Carteras de inversión diversificadas

Desde la entidad insisten en que el fondo dispondrá de una clase destinada al inversor particular, accesible desde 50 euros, así como de una clase específica para su incorporación en carteras de gestión discrecional. López señala “el asset allocation de este fondo completará las carteras de inversión tradicionales, aportando diversificación en momentos de tensión geopolítica, gracias a la descorrelación de sus activos con otros productos de nuestra gama”.

Para implementar su estrategia, Ibercaja Geoestrategia combinará distintas fuentes de generación de valor a través de ETFs temáticos, fondos especializados y acciones de compañías, ofreciendo una exposición eficiente a los principales vectores de transformación geoestratégica de la economía global.

El fondo quality value de Hamco AM cumple su primer año

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Foto cedidaJohn Tidd, presidente y director de Inversiones de Hamco AM.

Hamco Quality Fund, el fondo de filosofía quality value gestionado por Hamco AM, ha cerrado su primer año desde lanzamiento con una rentabilidad neta del 12,5% en su clase retail. Dato que, según explican, corresponde al periodo comprendido entre el 5 de agosto de 2025 y el 5 de agosto de 2026. El fondo se lanzó con un capital inicial de 20 millones de euros procedentes de los principales inversores ancla de Hamco Global Value Fund. Desde entonces, «ha tenido una notable acogida en el mercado» y cierra su primer año superando los 50 millones de euros en activos bajo gestión.

«El vehículo cuenta con más de 1.200 partícipes, que han depositado su confianza en la capacidad de Hamco AM para seguir aportando valor», destacan. Se trata de un vehículo que combina un enfoque value con un sesgo hacia compañías de calidad. El fondo invierte en empresas con sólidos fundamentales que cotizan a precios atractivos en cualquier mercado del mundo, y con el objetivo de aportar al inversor el mejor binomio rentabilidad/riesgo en el largo plazo. El equipo de Hamco AM selecciona las compañías de la cartera aplicando un análisis bottom up, a través del cual busca empresas con un historial sólido y con buenos fundamentales: capacidad de generar retornos superiores al doble dígito sobre el capital, estabilidad en sus beneficios, equipos directivos de excelencia, balances robustos, y valoraciones atractivas. Con esta filosofía, “el fondo busca construir una cartera rentable y resiliente, diseñada para preservar y hacer crecer el patrimonio de los partícipes a largo plazo”, explican fuentes de Hamco AM.

Valoración del primer año

Pablo Istillarte, director general de Hamco AM, muestra su satisfacción con la acogida que ha tenido el fondo durante su primer año. «La rentabilidad obtenida y, sobre todo, la confianza que los inversores han depositado en el vehículo, confirman que había espacio para una estrategia que priorizara la calidad de los negocios dentro de nuestro marco de inversión Value. Superar los 50 millones de euros y contar con más de 1.200 inversores en apenas doce meses es una señal muy positiva», afirma.

Por su parte, John Tidd, presidente y director de Inversiones de Hamco AM, añade: «El UCITS resultado al cierre del primer año refleja la solidez de nuestra metodología de inversión. Hamco Quality Fund nos permite invertir en compañías de gran calidad, con valoraciones atractivas y una mayor estabilidad en sus resultados a largo plazo. Son negocios que conocemos y analizamos desde hace años, y que ahora tienen su espacio en un vehículo diseñado específicamente para ellos. Seguimos aplicando el mismo rigor en el análisis que ha caracterizado al equipo de HAMCO AM durante más de 25 años».

Hamco Quality Fund es el segundo vehículo gestionado por Hamco AM, junto a Hamco Global Value Fund, un fondo de inversión «deep value». Ambos son compartimentos de Hamco SICAV, domiciliada en Luxemburgo con formato UCITS y pasaporte comunitario, y comparten el mismo rigor en el proceso de análisis y la misma filosofía Value, aunque con aproximaciones distintas al binomio calidad-precio.

VanEck ficha a Ana Curto para liderar su actividad de marketing y comunicación en Iberia

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Foto cedidaAna Curto, responsable de liderar la actividad de marketing y comunicación de VanEck en Iberia.

VanEck sigue avanzando en su compromiso con los inversores españoles. Con el objetivo de consolidar el crecimiento del negocio en este mercado, la gestora ha incorporado a Ana Curto a su equipo europeo para liderar la actividad de marketing y comunicación de Iberia. Según explican, desde el equipo de marketing europeo Ana Curto trabajará junto a Eduardo Escario, responsable de Iberia en VanEck, para desarrollar la estrategia comercial y de comunicación en el país.

“La incorporación de Ana es una muestra clara de nuestra apuesta por el mercado español y de nuestra voluntad de seguir creciendo y acercando nuestra oferta a los inversores locales. Su experiencia y conocimiento del sector serán un activo fundamental para fortalecer nuestra presencia en España”, ha señalado Eduardo Escario.

Con 20 años de experiencia, Ana Curto aporta una sólida trayectoria en el sector de la comunicación y una alta especialización en la gestión de activos. Comenzó su carrera en consultoras de comunicación líderes en el mercado, antes de incorporarse a BNY Investments donde, durante 11 años, fue responsable de comunicación para Iberia, y co-responsable de la estrategia de comunicación europea. Ana es licenciada en periodismo, MBA por el IE Business School y Doctora en comunicación estratégica.

Allfunds y HSBC colaboran para lanzar la liquidación en el mismo día en fondos monetarios de Hong Kong

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Allfunds, plataforma global líder en gestión de patrimonios, ha anunciado una colaboración estratégica con HSBC para ofrecer capacidades mejoradas de liquidación en el mismo día (T+0) en fondos del mercado monetario en Hong Kong. Según explican, de forma conjunta, han creado una experiencia de procesamiento directo de extremo a extremo (STP) que reduce las fricciones en la liquidación, acelera el procesamiento de pagos y mejora la disponibilidad de liquidez diaria tanto para gestores de patrimonios como para gestores de activos. Allfunds, que administra 1,9 billones de euros en activos para clientes de todo el mundo, traslada esa escala a Hong Kong, reflejando un compromiso compartido de impulsar la innovación y elevar los estándares operativos en el ecosistema de gestión patrimonial de la región.

Desde las compañías señalan que los tipos de interés más altos, la creciente demanda de una gestión eficiente del efectivo y el aumento de la participación de inversores de China continental a través de canales como Wealth Management Connect han impulsado entradas récord en los fondos domiciliados en Hong Kong. El patrimonio conjunto en fondos monetarios domiciliados en Hong Kong y autorizados por la SFC creció un 50% en 2025 hasta alcanzar los 76.000 millones de dólares. Esta iniciativa responde directamente a este mercado de gestión de liquidez en rápido crecimiento.

En este contexto, Allfunds ha reforzado su tecnología regional y su infraestructura de servicios en Hong Kong, automatizando los flujos de trabajo en la operativa de fondos y mejorando las tasas de STP para permitir la liquidación de suscripciones y reembolsos en el mismo día. El pilar central es la liquidación local en USD para fondos domiciliados en Hong Kong, desarrollada sobre la infraestructura de pagos locales y de Liquidación Bruta en Tiempo Real (RTGS) de HSBC. La solución se lanzó con éxito en agosto de 2026 y ya se encuentra totalmente operativa en la plataforma de Allfunds.

«En los fondos monetarios, la liquidez lo es todo. Mientras gran parte del mercado sigue trabajando hacia el esquema T+1, Allfunds ha colaborado con HSBC para reducir la liquidación en Hong Kong al mismo día, T+0, permitiendo que los clientes actúen en el preciso instante en que toman una decisión. Eso es lo que debe ofrecer una plataforma global en uno de los centros financieros más activos del mundo: la escala y la tecnología para operar a velocidad local, adaptada a la forma real en que trabajan los inversores de aquí», apunta David Pérez de Albéniz, responsable de Asia en Allfunds.

Por su parte, Yvonne Yiu, responsable de Global Payments Solutions para Gran China en HSBC, ha comentado: «El hecho de que Allfunds confíe en HSBC para ofrecer la liquidación en dólares en el mismo día en Hong Kong supone un gran respaldo a nuestra infraestructura local de pagos y liquidación. Esta solución STP de extremo a extremo apoya a Allfunds en su objetivo de seguir mejorando la eficiencia, reducir fricciones y optimizar la experiencia del cliente. Seguiremos invirtiendo en capacidades que definan el futuro de las finanzas y estamos deseando profundizar nuestra colaboración con Allfunds».

¿Buscas un gestor de bonos sistemático? Siete preguntas de AllianceBernstein para los candidatos

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Los inversores se están mostrando cada vez más receptivos a los procesos sistemáticos en los mercados de renta fija. En este nuevo enfoque, un proceso multifactorial dinámico guía las decisiones de inversión, utilizando factores predictivos con vínculos demostrables con la rentabilidad superior.

Un proceso de toma de decisiones cuantitativo y basado en la inteligencia artificial clasifica cada bono del mercado en función de su alineación con estos factores predictivos, con el objetivo de generar rentabilidad superior (alfa) mediante una selección de valores de abajo arriba. Esto contrasta con los enfoques tradicionales de renta fija activa, que en su mayoría dan prioridad a la duración y a la exposición al mercado crediticio (beta), así como a las inclinaciones sectoriales.

Los atractivos: la inversión sistemática en renta fija representa un enfoque diferente y complementario a la inversión activa tradicional en bonos. Ofrece la posibilidad de obtener rentabilidades activas atractivas y consistentes y, según nuestro análisis, ha demostrado tanto una baja correlación con los enfoques tradicionales de renta fija activa como una menor volatilidad.

Los posibles inconvenientes: la inversión sistemática en renta fija requiere competencias y recursos especializados que son difíciles de adquirir. En nuestra opinión, los factores clave para el éxito de la inversión sistemática en bonos son: datos abundantes y fiables; competencias en gestión de factores; y herramientas de análisis de liquidez y negociación de vanguardia. Su desarrollo puede llevar muchos años.

En un ámbito tan altamente especializado, la selección acertada del gestor es fundamental. Creemos que hay siete preguntas que los inversores deberían plantear a su posible gestor de inversiones.

¿Gestiona su proceso los factores de forma dinámica? ¿Y cuántos factores utiliza?

Dado que la elección de los factores predictivos determina el rendimiento de las inversiones sistemáticas y que la eficacia de los factores varía con el tiempo, los gestores de inversiones deben demostrar su capacidad para gestionar dichos factores.

Hemos constatado que las estrategias sistemáticas que utilizan una amplia gama de factores ponderados de forma dinámica están en condiciones de ofrecer mejores resultados que aquellas que se basan en un número menor de factores y que utilizan ponderaciones estáticas.

¿Ha incorporado el análisis de liquidez en su proceso de inversión?

Los gestores sistemáticos capaces de ejecutar operaciones con bonos con éxito y rapidez cuentan con una ventaja significativa.

En comparación con la negociación de acciones, el mercado de renta fija es mucho más problemático: requiere más intervención manual, es menos transparente y menos líquido. Esto supone un problema, especialmente para los gestores de renta variable que intentan dar el salto a la inversión en bonos.

Por consiguiente, es importante evaluar la liquidez desde el principio. Los enfoques sistemáticos avanzados incorporan una puntuación de viabilidad, que ayuda a localizar, con un alto grado de probabilidad, los bonos exactos que su modelo selecciona para comprar.

¿Qué alcance tienen sus datos?

Unos datos abundantes y limpios, recopilados rigurosamente y que abarquen muchos años de historial, son la base de una inversión sistemática sólida. Desconfía de los gestores que tengan historiales de datos cortos o que hayan adquirido conjuntos de datos de menor calidad.

¿Cómo se integra la IA en su proceso?

Los gestores pueden aportar valor añadido mediante técnicas de aprendizaje automático en muchos niveles de un proceso sistemático. Las mejoras que aporta la IA van desde el ahorro de tiempo y el aumento de la eficiencia (identificar patrones de precios para imputar datos faltantes de forma rápida y fiable) hasta avances cualitativos (mejorar el análisis de múltiples factores de valoración para ayudar a encontrar nuevas señales y hacer que las existentes sean más efectivas). Los gestores que no aprovechen el potencial de la IA se quedarán rápidamente rezagados.

¿Su enfoque de inversión es exclusivamente cuantitativo?

Creemos que integrar a expertos cuantitativos en un equipo de renta fija más amplio, que incluya a profesionales activos en el ámbito fundamental de los bonos —como gestores de cartera y operadores—, puede aportar grandes beneficios. Esta experiencia más amplia puede mejorar la ejecución, reduciendo así los costes de transacción, y proporcionar una perspectiva más amplia, conocimientos prácticos y comprobaciones de plausibilidad que ayuden a evaluar los factores y a ajustar los modelos. El equipo también puede poner de relieve riesgos y oportunidades que quizá no se hayan sometido a pruebas retrospectivas anteriormente, como las ventajas de incorporar el mercado de nuevas emisiones a un proceso sistemático.

¿Tu proceso crea una «caja negra»?

La inversión sistemática en renta fija es un enfoque activo que se basa en el descubrimiento, la selección y el seguimiento de factores predictivos, y que requiere la intervención humana. Si bien un modelo determina las ponderaciones de los factores y resulta fundamental para realizar pruebas retrospectivas de los datos, la participación humana es clave a la hora de poner a prueba los factores y decidir si se añaden otros nuevos o se eliminan algunos.

Su gestor debe demostrar no solo que comprende los factores, sino también la capacidad de identificar nuevos factores, evaluar el rendimiento de los mismos y modificar la combinación de factores de la cartera a medida que cambian las condiciones.

¿Cómo describiría sus resultados?

Los inversores deben esperar que los enfoques sistemáticos sólidos presenten un menor riesgo de crédito que los productos activos tradicionales, ya que se centran más en la selección de valores y controlan los riesgos sectoriales y de crédito de forma más rigurosa. Por las mismas razones, esperamos que los gestores sistemáticos sólidos también muestren una mejor captura de las subidas y una menor captura de las bajadas, con altos ratios de información.

Evaluar un proceso de inversión muy diferente requiere un enfoque de evaluación a medida. Pero, en nuestra opinión, dedicar tiempo y recursos a comprender un proceso sistemático de renta fija puede merecer mucho la pena. Creemos que este enfoque puede ofrecer una oportunidad atractiva para los inversores en bonos, por su potencial tanto para generar alfa de forma constante como para mejorar la diversificación al introducir diferentes fuentes de rentabilidad en las carteras activas tradicionales de renta fija.

 

Para obtener más información, lea nuestro informe técnico «La inversión sistemática en renta fija alcanza su madurez».

 

Tribuna de Bern Wuebben, director del grupo de Inversión Sistemática y Cuantitativa de AllianceBernstein; Scott DiMaggio, responsable de renta fija, y Timothy Kurpis, responsable de crédito con grado de inversión

 

La longevidad y la demografía: grandes disruptores de la economía

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Foto cedidaLuis Vadillo Roselló, director de Negocio BBVA AM Europa y del Instituto BBVA de Pensiones y Longevidad.

Cuando hablamos de los grandes cambios que están transformando la economía mundial pensamos inmediatamente en la inteligencia artificial, la transición energética o la nueva geopolítica. Hay, sin embargo, una cuarta transformación que tendrá un impacto igualmente profundo y que, paradójicamente, recibe mucha menos atención: la demografía y la longevidad.

No es una cuestión del futuro. Está sucediendo ya.

Vivimos más años, nacen menos niños y cambia rápidamente la estructura de nuestras sociedades. Y detrás de esos cambios hay algo mucho más importante que una simple modificación de la pirámide poblacional: cambia el tamaño de los mercados, el consumo, la disponibilidad de trabajadores, la productividad, el ahorro, las pensiones y, en definitiva, las perspectivas de crecimiento económico.

Por eso la longevidad debería ocupar un lugar central en cualquier conversación estratégica sobre el futuro de la economía y de los mercados financieros.

Vivir más: un éxito que exige cambiar las reglas

La longevidad suele abordarse desde una perspectiva defensiva: más pensionistas, mayor gasto sanitario, más presión sobre las cuentas públicas y una menor población activa.

Todo ello es cierto, pero es solo una parte de la historia.

El aumento de la esperanza de vida es uno de los mayores éxitos de nuestra sociedad. El verdadero reto no es que vivamos más, sino que todavía estamos organizando nuestra economía, nuestro mercado laboral y nuestros sistemas de ahorro como si fuéramos a vivir mucho menos.

Durante décadas, el modelo ha sido relativamente sencillo: estudiar, trabajar durante unas cuatro décadas y jubilarse. Pero una vida que puede alcanzar los 100 años hace que ese esquema resulte cada vez menos adecuado.

La longevidad exige pensar de otra manera sobre el trabajo, el ahorro y la inversión. Y, sobre todo, exige ampliar nuestro horizonte temporal.

Para quienes trabajamos en gestión de activos y ahorro a largo plazo, este cambio es especialmente relevante.

Tradicionalmente, la planificación financiera se ha construido alrededor de la edad de jubilación: acumulación hasta esa fecha y rentabilidad a conseguir.

Pero quizá deberíamos formular una pregunta diferente: ¿cómo financiar una vida que durará varias décadas después de la jubilación?

Una persona que puede vivir 25 o 30 años después de dejar de trabajar necesita una estrategia financiera diferente. El horizonte temporal importa. Una mayor longevidad significa también que podemos disponer de más tiempo para que actúe la capitalización compuesta, diversificar nuestras inversiones y gestionar determinados riesgos.

Esto no significa que haya que asumir más riesgo sin criterio. Significa que no deberíamos confundir edad con horizonte de inversión. Una persona de 70 años puede tener por delante 25 años de vida y, por tanto, un horizonte financiero mucho más largo de lo que tradicionalmente hemos supuesto.

El debate debería desplazarse progresivamente desde la obsesión por la edad de jubilación hacia algo más amplio: cómo diseñamos vidas y carteras para una sociedad longeva.

La longevidad tiene otra consecuencia fundamental: necesitamos que nuestro ahorro trabaje durante más tiempo. Y aquí es donde la industria de gestión puede aportar un valor especialmente relevante: ayudar a que ese ahorro siga creciendo y nos acompañe durante más tiempo.

Una sociedad que acumula ahorro durante décadas necesita instrumentos capaces de canalizarlo hacia inversiones productivas también a largo plazo. No se trata solamente de obtener una rentabilidad para el ahorrador. Se trata de financiar la economía que necesitaremos mañana.

Infraestructuras, innovación, digitalización, transición energética, vivienda, sanidad o nuevas tecnologías requieren grandes cantidades de capital y horizontes temporales largos.

Por ello, debemos seguir avanzando en la diversificación de las carteras y en el acceso, cuando las circunstancias del inversor lo permitan, a un universo más amplio de activos. La cuestión es cómo combinar ambos para construir carteras más eficientes y adecuadas a horizontes de inversión cada vez más largos.

Los mercados privados pueden desempeñar un papel relevante en este proceso. Su menor liquidez exige una gestión profesional y precisamente esa iliquidez, asociada a una mayor rentabilidad esperada, puede ser compatible con determinados objetivos de largo plazo y permitir participar en proyectos y empresas que necesitan más tiempo de maduración.

Esta reflexión es especialmente importante en Europa, de acuerdo a los informes Draghi, Letta y a la normativa SIU (Savings and Investment Europe), que abordan cómo movilizar el ahorro europeo para financiar las necesidades de inversión de sus economías.

Tenemos una enorme capacidad de ahorro, pero una parte muy relevante permanece en instrumentos de muy corto plazo. Al mismo tiempo, Europa necesita financiar grandes transformaciones: desde la transición energética hasta la digitalización, pasando por infraestructuras, defensa o innovación empresarial.

La longevidad conecta ambos problemas.

Necesitamos que una parte mayor del ahorro a largo plazo pueda convertirse en inversión a largo plazo. Y necesitamos que los sistemas de pensiones y los productos de ahorro evolucionen para facilitarlo.

Esto requiere también revisar cómo diseñamos las soluciones de inversión para nuestros clientes. El objetivo no debería ser únicamente acumular patrimonio hasta una determinada edad, sino acompañar al inversor durante todo su ciclo vital: acumulación, transición y desacumulación.

La industria tiene aquí una responsabilidad que va más allá de gestionar activos. Tenemos que ayudar a las personas a transformar patrimonio en seguridad y salud financiera durante una vida más larga.

Una población más longeva es también un enorme mercado de crecimiento estructural.

Salud, tecnología, vivienda, cuidados, seguros, ocio, turismo, formación, movilidad o servicios financieros tendrán que adaptarse a consumidores que vivirán más y, probablemente, trabajarán y consumirán de forma diferente. Todo ello puede convertirse en uno de los grandes motores empresariales de las próximas décadas.

De igual forma, también tendremos que repensar el mercado laboral. Una vida más larga puede significar carreras profesionales más largas, pero también más flexibles: etapas de formación, trabajo, cambios profesionales, emprendimiento o actividad a tiempo parcial. La frontera entre “vida laboral” y “jubilación” puede hacerse progresivamente menos nítida.

La demografía, además, tendrá una dimensión geopolítica. Los países no evolucionan al mismo ritmo: mientras algunas economías envejecen rápidamente, otras mantienen poblaciones jóvenes y en crecimiento. Esto condicionará los mercados de trabajo, los flujos migratorios, el crecimiento y el peso económico de las distintas regiones.La transición demográfica es inevitable y debería ser una parte crucial de nuestros modelos económicos ya que es el marco en el que se desarrollarán muchas de las demás transformaciones que definirán nuestro futuro.

La longevidad cambiará algo muy profundo: la duración de nuestras vidas y, con ella, el horizonte de nuestras decisiones. Y para quienes trabajamos en la gestión del ahorro y la inversión, la longevidad nos está dando algo que los mercados financieros valoran especialmente: el tiempo.

Tiempo para ahorrar, para invertir, para diversificar y para que la capitalización compuesta haga su trabajo. Tiempo también para financiar empresas, infraestructuras e innovación que necesitan esos horizontes de inversión más largos.

La gran oportunidad para nuestra industria será aprender a convertir esos años adicionales de vida en un horizonte adicional de inversión y ayudar a construir sistemas de ahorro capaces de financiar vidas más largas y, al mismo tiempo, canalizar ese ahorro hacia las inversiones que permitan sostener el crecimiento futuro.

Porque quizá el verdadero reto no sea vivir más, sino aprender a invertir, trabajar y construir una economía preparada para hacerlo.

Tribuna elaborada por Luis Vadillo Roselló, director de Negocio BBVA AM Europa y del Instituto BBVA de Pensiones y Longevidad.

WisdomTree lanza ETCs de plata física con cobertura en euros y libras esterlinas

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WisdomTree ha ampliado su gama de metales preciosos con réplica física con el lanzamiento de ETCs de plata física con cobertura en euros y libras esterlinas en Börse Xetra, Borsa Italiana y la Bolsa de Londres

El WisdomTree Physical Silver – EUR Daily Hedged (PAGG/AGSE) y el WisdomTree Physical Silver – GBP Daily Hedged (PAGP) tienen una comisión de gestión del 0,25% y una comisión de cobertura de divisa del 0,10%. 

Los nuevos productos están diseñados para ofrecer a los inversores que operan en euros y libras esterlinas un acceso eficiente en costes al mercado de la plata, al tiempo que ayudan a mitigar el impacto de las fluctuaciones en los tipos de cambio EUR/USD y GBP/USD.

Los ETCs ofrecen a los inversores una forma sencilla y transparente de obtener exposición al precio al contado de la plata. Los productos están respaldados físicamente por plata ya asignada, que se encuentra en cámaras acorazadas seguras, lo que combina un acceso de bajo coste con una estructura de nivel institucional.

La plata presenta múltiples argumentos a favor de la inversión, ya que combina las características tanto de un metal precioso como de un metal industrial. Aunque mantiene una estrecha relación con el oro y puede beneficiarse de la incertidumbre macroeconómica, también desempeña un papel fundamental en aplicaciones industriales y en la transición energética, incluidos los paneles solares, los vehículos eléctricos y la electrónica avanzada.

A medida que la demanda de tecnologías de energía renovable sigue creciendo y se amplía su uso industrial, la plata se ve respaldada cada vez más por factores estructurales que impulsan la demanda, además de los factores macroeconómicos tradicionales, lo que ofrece a los inversores exposición tanto a temáticas cíclicas como de largo plazo.

Nitesh Shah, Head of Commodities and Macroeconomic Research, Europe de WisdomTree, comentó: «La plata ofrece una combinación única de factores que impulsan la demanda tanto en el sector de los metales preciosos como en el industrial, lo que la convierte en un componente importante de muchas carteras. Añadiendo los nuevos ETCs con cobertura de divisa, permitimos a los inversores acceder a esta oportunidad al tiempo que gestionan el riesgo divisa, lo que puede resultar especialmente relevante en el contexto macroeconómico actual». 

El lanzamiento de los ETCs refleja la creciente demanda de los inversores de exposiciones más personalizadas, especialmente en un contexto en el que la volatilidad de las divisas puede afectar de manera significativa a la rentabilidad de los inversores que no operan en dólares estadounidenses.

Alexis Marinof, CEO, Europe, WisdomTree, añadió: «WisdomTree ha creado la gama de ETCs más completa de metales preciosos y materias primas de Europa. Los nuevos ETCs reflejan nuestro compromiso de ofrecer a los inversores formas flexibles y eficientes de acceder a clases de activos clave. Ampliar nuestra gama con estas nuevas soluciones proporciona a los inversores más opciones para acceder a los metales preciosos de la forma que mejor se adapte a los objetivos de sus carteras».

WisdomTree gestiona 43.200 millones de dólares en su gama de ETPs sobre materias primas.

 

Escalar impacto: alianzas que transforman

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SpainNAB celebrará el próximo 6 de octubre, en Madrid, su evento anual del que Funds Society participará como media partner. La cita contará con varias mesas de debate donde se tratarán temas fundamentales para la inversión de impacto, en tres bloques diferentes: el capital que construye el mercado, la financiación de impacto para la economía social y las alianzas público-privadas y mecanismos de blended finance para impulsar la regeneración territorial desde una perspectiva sistémica. 

El evento tendrá lugar en Caixaforum, de 10:00h a 115:30h, y contará con la presencia de Ángela Pérez, Presidenta y consejera delegada de COFIDES, y Eugenio Solla, Presidente de SpainNAB y Director Sostenibilidad de Caixa, encargados de la apertura del evento. Por las diferentes mesas de debate pasarán profesionales del sector como, por ejemplo, Adrián Landa, responsable de Relación con inversores y desarrollo de negocio de Global Social Impact Investments (GSI); Pablo Alonso, presidente de Eurocapital Wealth Managment EAF SL; y Jaime Iglesias Sánchez-Cervera, Comisionado Especial para la Economía Social del Ministerio de Trabajo y Economía Social (MITES), entre otros. 

Puede consultar la agenda completa del evento a través de este link.

40 billones de razones que presionarán el rendimiento del bono de EU en el largo plazo

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El rendimiento del Treasury a 30 años llegó a 5,37%, mientras el bono a 10 años superó el 5%. El mercado comienza a exigir una prima mayor por financiar al gobierno estadounidense en un contexto marcado por déficits fiscales, una deuda superior a 40 billones de dólares, inflación persistente y una creciente demanda de capital para financiar la inversión en inteligencia artificial. Así, según analistas, operadores y expertos en mercados de dinero, el mercado de bonos del Tesoro de Estados Unidos está enviando una señal que trasciende la próxima decisión de la Reserva Federal y que podría consistir en el hecho de que el costo de financiar al gobierno estadounidense podría haber entrado en una nueva etapa estructural.

El rendimiento del Treasury a 30 años alcanzó 5,37% el 10 de septiembre, su nivel más alto desde 2007, antes de moderarse ligeramente, mientras que apenas este lunes 14 de septiembre se ubicó en 5,34%, todavía en niveles que no se observaban desde antes de la crisis financiera global. El movimiento también alcanzó al tramo de referencia de la curva. El rendimiento del bono a 10 años superó brevemente 5% el 14 de septiembre y llegó a 5,01%, su nivel más alto desde octubre de 2023, de acuerdo con Reuters.

No se trata solamente de una reacción a las expectativas sobre la política monetaria. El mercado está incorporando una combinación más compleja de factores: inflación todavía por encima del objetivo de la Fed, petróleo y energía más caros, enormes necesidades de financiamiento del gobierno, una oferta creciente de deuda corporativa vinculada con la inteligencia artificial y dudas sobre la capacidad de la demanda para absorber todo ese volumen de bonos sin exigir una compensación mayor. Para los inversionistas institucionales, la pregunta empieza a ser diferente: ¿estamos ante un episodio temporal de tasas elevadas o ante un nuevo régimen de rendimientos estructuralmente más altos?

Goldman Sachs Research se inclina por la segunda posibilidad. De acuerdo con el análisis de los expertos, el nivel de 5% no tiene la misma importancia técnica para todos los vencimientos, pero en el caso del Treasury a 30 años representa un cambio particularmente significativo. El Departamento del Tesoro muestra que el rendimiento del bono de referencia a 30 años pasó de 5,25% el 4 de septiembre a 5,39% el 10 de septiembre. Aunque posteriormente retrocedió, todavía permanecía en 5,34% al cierre del 14 de septiembre. La magnitud del movimiento importa porque los bonos de larga duración son particularmente sensibles a las expectativas sobre inflación, crecimiento, oferta de deuda y prima por plazo.

En otras palabras, el mercado no solamente está preguntando dónde estará la tasa de fondos federales en los próximos meses sino que está tratando de determinar cuánto rendimiento adicional necesita para mantener deuda estadounidense durante 10, 20 o 30 años, y esa prima parece haber aumentado. Goldman Sachs Research considera que algunas de las fuerzas que han impulsado el incremento en el mercado de bonos podrían desaparecer, pero que las preocupaciones fiscales probablemente persistirán. El dato resulta particularmente relevante porque la subida ha ocurrido de manera relativamente ordenada. George Cole, jefe de estrategia de tasas europeas de Goldman Sachs Research, destacó que la ausencia de un incremento significativo de la volatilidad dificulta argumentar que el mercado esté fundamentalmente mal valuado. La lectura es importante: si los rendimientos están subiendo porque los fundamentales cambiaron, no necesariamente bastará con una intervención puntual del Tesoro o con una modificación de las expectativas de la Fed para hacerlos regresar a los niveles anteriores.

El déficit empieza a competir con la Fed

Para los expertos, la principal diferencia entre el episodio actual y otros ciclos de tasas elevadas está en el peso de las necesidades fiscales. El déficit presupuestario estadounidense acumulado en el ejercicio fiscal 2026 alcanzó aproximadamente 1,97 billones de dólares hasta agosto, por encima de los 1,775 billones registrados durante todo el ejercicio fiscal 2025. Los pagos de intereses de la deuda también aumentaron: el gasto acumulado por este concepto era 13% superior al del mismo periodo del año anterior.

Al mismo tiempo, la deuda federal estadounidense ya superó los 40 billones de dólares, un umbral que está adquiriendo relevancia creciente en el mercado. La combinación genera un problema conocido pero cada vez más visible: cuanto mayor es el déficit, mayor es la necesidad de emitir deuda; cuanto mayor es la cantidad de deuda que debe absorber el mercado, mayor puede ser el rendimiento que los inversionistas exigen para comprarla. Además, existe un segundo efecto. Los rendimientos elevados aumentan el costo de refinanciar la deuda existente, lo que incrementa el gasto por intereses y puede generar nuevas necesidades de financiamiento; se trata de una dinámica que no implica necesariamente una crisis, pero sí puede hacer que la política fiscal tenga una influencia cada vez mayor sobre la curva de rendimientos.

Reuters señala que el mercado sigue funcionando de manera ordenada pese a que la deuda estadounidense ya superó los 40 billones de dólares, y destaca que el déficit ronda 6% del PIB, mientras que el crecimiento nominal se mantiene cerca de 6%. Esto es fundamental: los niveles actuales no significan que el mercado considere inminente un impago estadounidense, lo que están reflejando es que financiar al gobierno tiene un precio mayor y lo anterior se complica si además entran en juego factores geoeconómicos adicionales.

La IA también está compitiendo por el ahorro

Hay otro factor que Goldman Sachs coloca en el centro de la discusión: la inteligencia artificial. La inversión en infraestructura de IA está generando una enorme demanda de capital. Empresas tecnológicas y compañías vinculadas con centros de datos están recurriendo cada vez más al mercado de deuda para financiar proyectos de gran escala. Reuters estima que la emisión de deuda vinculada con proyectos de inteligencia artificial alcanzó casi 500.000 millones de dólares durante 2026 hasta principios de agosto, equivalente a alrededor de 20% de toda la deuda estadounidense con grado de inversión emitida en ese periodo, frente a apenas 1% en 2024.

Por su parte, Goldman Sachs plantea una dimensión todavía más amplia: el endeudamiento asociado con inversiones en inteligencia artificial podría llegar a representar alrededor de 1% del PIB mundial, incrementando la competencia por el ahorro disponible a escala global. La consecuencia para los bonos gubernamentales es directa; si los gobiernos y empresas demandan simultáneamente más capital, los inversionistas tienen mayor capacidad para exigir una rentabilidad superior. La cuestión deja de ser exclusivamente cuánto dinero necesita Washington y pasa a ser cuánto capital requiere el mundo para financiar la siguiente ola de inversión.

El petróleo complica el escenario

El mercado recibió además un nuevo shock inflacionario procedente de la energía; el petróleo Brent llegó a superar los 100 dólares por barril en medio de las tensiones geopolíticas y las interrupciones de suministro en Medio Oriente. El encarecimiento de la energía volvió a alimentar las expectativas de inflación y redujo la confianza en una rápida relajación monetaria. Por su parte, el dato de inflación estadounidense de agosto tampoco permitió despejar completamente las dudas porque el índice de precios al consumidor aumentó 0,4% mensual y 3,4% anual, de acuerdo con datos citados por Reuters. Aunque la lectura estuvo en línea con las expectativas, el comportamiento de la energía y los alimentos mantiene presión sobre las perspectivas inflacionarias.

Para los bonos de largo plazo, el problema es particularmente sensible, una inflación elevada durante un periodo prolongado erosiona el valor real de los flujos futuros que recibirán los tenedores de bonos. Por ello, los inversionistas pueden exigir una mayor compensación en forma de rendimiento y eso ayuda a explicar por qué los vencimientos largos están sufriendo una presión mayor que los cortos. En este contexto, el movimiento reciente de la curva de Treasuries es revelador; el 14 de septiembre el rendimiento a dos años se encontraba alrededor de 4,18%, mientras que el de 10 años alcanzaba 4,97% y el de 30 años 5,34%.

La diferencia entre el corto y el largo plazo muestra que el mercado está incorporando una prima considerable por mantener deuda durante periodos extensos, esto puede interpretarse como una combinación de expectativas de tasas, inflación, oferta de deuda y prima por plazo. Es aquí donde aparece una de las ideas centrales de Goldman Sachs: las tasas largas pueden permanecer elevadas incluso si algunos de los factores que impulsaron el repunte desaparecen; es decir, la energía podría abaratarse, la inflación podría moderarse y la inversión en IA podría demostrar que sus retornos son suficientemente elevados como para reducir la necesidad de endeudamiento. Pero, el déficit fiscal permanecería. “Las preocupaciones fiscales no desaparecerán”, es la conclusión de Goldman Sachs Research sobre uno de los factores estructurales detrás de los mayores rendimientos.

El Tesoro intenta intervenir, pero el mercado no se convence

El gobierno estadounidense tampoco está ignorando el comportamiento del mercado. El Tesoro anunció en septiembre que ampliaría sus operaciones de recompra de deuda de largo plazo hasta 6.000 millones de dólares, triplicando el tamaño de una operación anterior. El objetivo es mejorar la liquidez y retirar del mercado algunos bonos antiguos y menos líquidos. Sin embargo, el anuncio no consiguió revertir de manera duradera la presión sobre los rendimientos; el mercado recibió la operación con cautela porque las recompras pueden modificar la composición de la deuda, pero no reducen las necesidades generales de financiamiento del gobierno.

Goldman Sachs ha advertido precisamente sobre esta limitación: cambiar la composición de los vencimientos no resuelve por sí mismo el problema fiscal que está detrás de la presión sobre las tasas largas; el mensaje es relevante para los administradores de renta fija y consiste en el hecho de que si el problema es estructural las herramientas de gestión de liquidez pueden ayudar a estabilizar el mercado, pero difícilmente modificarán por sí solas el nivel de equilibrio de las tasas.

¿Una nueva oportunidad para los fondos de bonos?

El otro lado de la historia es menos negativo; un Treasury a 30 años con un rendimiento superior a 5% vuelve a ofrecer una fuente de ingreso que durante años fue prácticamente inexistente para los inversionistas de renta fija; para fondos de inversión, aseguradoras, fondos de pensiones y gestores patrimoniales, el nuevo escenario puede representar una oportunidad para reconstruir carteras de duración. La pregunta es el riesgo de entrar demasiado pronto. Comprar un bono a 30 años con un rendimiento de 5,3% puede parecer atractivo frente a los niveles de la última década, pero si el rendimiento sube a 5,7% o 6%, el precio del bono caerá y las pérdidas de valuación pueden ser significativas; la duración vuelve, por tanto, a ocupar un lugar central en la gestión.

Para un inversionista institucional con horizonte largo, un Treasury de 30 años puede representar una oportunidad para asegurar rendimientos nominales elevados durante décadas, mientras que para un fondo con restricciones de volatilidad o necesidades de liquidez de corto plazo, la misma posición puede representar un riesgo considerable. Quienes saben del mercado de dinero señalan que el atractivo no está solamente en el cupón, está en qué tan alto puede llegar el rendimiento antes de que la oportunidad se convierta en una trampa de duración. Existe además una consecuencia importante para los mercados accionarios.

El impacto sobre las acciones

Un Treasury a 30 años por encima de 5% aumenta el rendimiento disponible en activos considerados de muy bajo riesgo crediticio. Eso cambia el cálculo de los inversionistas frente a las acciones, particularmente cuando las valuaciones bursátiles son elevadas. Reuters señaló que el nivel de 5% en el Treasury a 10 años podría aumentar la competencia de los bonos frente a las acciones y presionar valuaciones que habían sido sostenidas por expectativas de crecimiento y beneficios corporativos, dicho efecto es especialmente relevante para las empresas tecnológicas.

La inversión en IA necesita cantidades enormes de capital y muchas de las compañías involucradas han recurrido al mercado de deuda. Si las tasas libres de riesgo permanecen elevadas, aumenta el costo de capital de toda la cadena y el mercado, por tanto, enfrenta una paradoja. La IA está impulsando inversión, productividad y expectativas de crecimiento, pero también está aumentando la demanda de financiamiento que contribuye a elevar el costo del capital.

El Treasury ya no puede darse por descontado

Durante décadas, los bonos del Tesoro estadounidense fueron considerados el activo de referencia para la gestión de liquidez global y la preservación de capital, pero el mercado está introduciendo una distinción importante: que un activo sea considerado libre de riesgo de crédito no significa que esté libre de riesgo de duración, inflación o valuación. El cambio en la composición de los compradores también importa. El Financial Times señala que la participación de tenedores tradicionalmente poco sensibles al precio, como algunos bancos centrales, ha disminuido, mientras que fondos y hogares —más sensibles al rendimiento— tienen un papel mayor en el mercado.

Esto puede aumentar la sensibilidad de los Treasuries a las condiciones del mercado; si los inversionistas privados tienen que absorber una proporción mayor de las nuevas emisiones, el Tesoro puede necesitar ofrecer rendimientos más atractivos para asegurar la demanda. No significa que el Treasury haya perdido su papel central. Significa que la seguridad crediticia estadounidense ya no garantiza por sí sola una demanda ilimitada a cualquier precio y es ahí donde hace su aparición la presgunta central para todo el mundo.

¿Hasta dónde pueden llegar las tasas?

Esta es la gran pregunta que dominará el mercado durante los próximos meses; algunos señalan que una parte del incremento puede revertirse si disminuyen los precios de la energía, se modera la inflación y se reduce la expectativa de nuevas alzas de tasas por parte de la Reserva Federal. Pero Goldman Sachs plantea una advertencia más profunda: aunque esos factores temporales desaparezcan, los problemas fiscales seguirán presentes. Eso explicaría por qué las tasas largas podrían mantenerse elevadas incluso cuando la Fed eventualmente comience a relajar su política monetaria.

La experiencia de los últimos años ya demostró que la tasa de fondos federales y el rendimiento del Treasury a 30 años no son la misma cosa; la Fed controla directamente el extremo corto de la curva pero el mercado determina en buena medida qué rendimiento exige por prestar dinero durante 10, 20 o 30 años, y en este momento está pidiendo más. El repunte de los Treasuries tiene una lectura doble para los mercados. Por un lado, representa un desafío para el gobierno estadounidense, para los emisores corporativos y para las valuaciones de activos de riesgo; por otro, puede marcar el regreso de la renta fija como una alternativa de inversión capaz de competir nuevamente con las acciones por el capital institucional.

El Treasury a 30 años por encima de 5% no es una señal automática de crisis. Tampoco implica que Estados Unidos esté perdiendo el control de su mercado de deuda. lo que sí revela es un cambio en la relación entre deuda, inflación, inversión y ahorro global. Estados Unidos necesita financiar déficits elevados, las empresas necesitan capital para construir la infraestructura de la inteligencia artificial y los gobiernos de otras economías desarrolladas también están emitiendo más deuda. Mientras, los inversionistas tienen un límite sobre cuánto capital pueden destinar a absorber esa oferta.

En ese escenario, el precio que equilibra oferta y demanda es el rendimiento y ese precio acaba de alcanzar niveles que no se veían desde antes de la crisis financiera de 2008. La cuestión para los mercados ya no es solamente si la Fed bajará o subirá las tasas, ahora consiste en saber si el mundo ha entrado en una era en la que financiar grandes déficits e inversiones de largo plazo requerirá permanentemente rendimientos más altos. Si la respuesta es afirmativa, el 5,37% alcanzado por el Treasury a 30 años podría terminar siendo más allá de un máximo histórico, el comienzo de una nueva referencia para el mercado global de renta fija.