Aunque más o menos la mitad de los más de 2 millones de aportantes que tiene la industria chilena de fondos mutuos son mujeres, esto se desmarca de la tendencia del ahorro en general, dando cuenta de una brecha específica en el segmento. Mientras que la participación femenina es más prevalente en ahorro bancario y cooperativas, con un buen margen, están ligeramente por debajo de los hombres a la hora de invertir en este tipo de vehículos, según muestran los resultados de la última versión del informe “Género en el sistema financiero chileno” de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
Con datos a diciembre de 2025, el reporte da cuenta de una mayor prevalencia de las mujeres en otras formas de resguardo de capital. Tres cuartos de las personas adultas tienen ahorro en bancos en el país andino, en general, pero desagregando por género, se ve que un 81,9% de las mujeres ahorra de esta forma, frente a un 68,2% de los hombres.
El género femenino también predomina en el ahorro a través de cooperativas. Un 8% de las mujeres adultas tienen capital en este tipo de instrumentos, mientras que la cifra alcanza sólo el 5,5% en el caso de los hombres.
Sólo en el caso de los fondos mutuos se ve menos participación de las mujeres. Un 11,7% de ellas tiene capital en estos vehículos, por debajo del 12,5% que registran los hombres.
A nivel de montos también se observan ciertas brechas, según el estudio de la CMF. Mientras que hay bastante paridad a nivel de número de aportantes de fondos mutuos, los montos tienden a ser más altos en los inversionistas hombres. Datos a septiembre de 2025 muestran que, de los 33,7 billones de pesos (unos 36.860 millones de dólares) que mantenían los partícipes en la industria, el 42% correspondían a inversiones de mujeres.
Además, los hombres registraron montos promedio de 19,5 millones de pesos (21.330 dólares), mientras que las mujeres alcanzaron de 14,2 millones de pesos (15.530 dólares).
Persisten las brechas de género
“Nuestra experiencia muestra que las mujeres suelen privilegiar alternativas de inversión más conservadoras y líquidas, particularmente fondos monetarios o money market, que cumplen una función muy similar al ahorro bancario tradicional. Esto podría explicar que una parte importante de sus recursos se mantenga en instrumentos de bajo riesgo y alta disponibilidad”, relata Luca Restuccia, gerente de Inversiones y Productos de BancoEstado AGF.
A esto cabe agregar que los distintos tipos de ahorro tienen dinámicas diferentes. Según acota la economista jefe de Fintual, Priscila Robledo, “ambos productos cumplen funciones distintas: las cuentas bancarias se asocian más a liquidez y a objetivos concretos, mientras que en fondos mutuos se asocian más a la construcción de patrimonio a mayor largo plazo”.
Lo que han visto en la fintech es que las mujeres tienen una mayor presencia en cuentas asociadas a objetivos específicos, como la vivienda, y que mantienen una proporción menor de su cartera en fondos más riesgosos, en promedio. “La mayor parte de esa diferencia se relaciona con características observables”, indica la economista, como las preferencias de riesgo, edad, profesión y un proxy de riqueza.
“A igual nivel de riesgo, no encontramos una diferencia estadísticamente significativa en el retorno promedio. Esto apunta a diferencias de objetivos y composición de cartera, no de habilidad para invertir”, acota.
Desde la industria también destacan que esta tendencia ha ido cambiando con el tiempo. En la experiencia de BancoEstado AGF, Restuccia hace eco de este fenómeno: “Si bien actualmente los hombres continúan concentrando una mayor proporción de los saldos administrados por BancoEstado AGF, esta tendencia ha ido evolucionando en los últimos años. De hecho, a través de nuestros canales digitales observamos que las mujeres son hoy las inversionistas más activas, realizando aproximadamente un 25% más de inversiones que los hombres”.
Desde la industria también hacen hincapié en el acceso paritario de aportante en la industria. “El Informe de género de la CMF confirma que los fondos mutuos son un motor clave de democratización e inclusión financiera. Hoy alcanzamos prácticamente la paridad en participación, con un 49,9% de mujeres partícipes, demostrando que no existen brechas de género en el acceso”, señaló la gerente general interina de la Asociación de Fondos Mutuos, Macarena Ossa.
Diferencias por edad e ingresos
Los cambios paulatinos que se han dado con el tiempo, ampliando la participación femenina en la industria de fondos mutuos, ha dejado una huella en el desagregado etario de las cifras del informe de género de la CMF.
El reporte destaca que los montos invertidos en el tramo de entre 31 y 60 años tienen una concentración de 59% en el total en inversionistas hombres. Esta diferencia, destacan desde el regulador, se reduce en el tramo más joven, menor de 30 años, donde los hombres alcanzan el 51% y las mujeres el 49% del total invertido.
En ese sentido, desde la industria de gestoras valoran la mayor masificación de estos instrumentos de ahorro. “Cada vez más mujeres están utilizando fondos mutuos como herramienta de ahorro e inversión, especialmente a través de canales digitales que facilitan el acceso, reducen barreras y permiten comenzar a invertir con montos bajos”, comenta Restuccia, de BancoEstado AGF.
Los ingresos también muestran una dinámica divergente. “En los niveles más bajos de ingresos (inferiores a 1 millón de pesos chilenos, o 1.090 dólares), la proporción de mujeres que invierten en fondos mutuos supera a la de los hombres. En particular, el 60% del total de mujeres participes se concentran en este tramo de ingresos, mientras que en el caso de hombres dicha proporción alcanza el 46,2% de su respectivo total”, señalaron en el reporte.
En contraste, agregaron, en los niveles de ingresos superiores al millón de pesos, “esta relación se invierte, observándose una mayor participación relativa de hombres. Esto refleja que una fracción mayor de hombres accede a estos productos de inversión en los tramos de ingresos más altos”.
Para Robledo, de Fintual, “buena parte de lo que se ve como una brecha de inversión en los tramos altos es que hay muchas menos mujeres en los tramos altos”. Y, según estiman en la fintech, el origen de esta situación está en el mercado laboral: “En 2025, el ingreso laboral promedio de las mujeres fue 21,7% menor que el de los hombres. Además, la participación de las mujeres en el mercado laboral es bastante menor, muchas veces por compromisos familiares. Esto limita la capacidad de las mujeres de ahorrar de forma consistente y crecer su patrimonio”.



