La historia no ha favorecido a los mercados emergentes durante los períodos de shocks globales, entre los factores de aversión al riesgo y sus vulnerabilidades a las fluctuaciones de capital con el exterior. Sin embargo, pese a las inmortales advertencias de Sir John Templeton –quien calificó a “Esta vez es diferente” como las cuatro palabras más peligrosas en las inversiones–, las turbulencias provocadas por el shock energético mundial provocado por la guerra de EE.UU., Israel e Irán encontraron a los activos emergentes, como categoría, en una posición más sólida. Y el mercado está tomando nota.
“Los mercados de renta fija global han registrado un fuerte aumento de la volatilidad, ya que la importante subida del precio de la energía y la incertidumbre geopolítica provocaron una brusca revaluación de los riesgos de inflación, con un fuerte aumento de los rendimientos y una reducción de la pendiente de las curvas de tipos”, relató Álvaro Peró, director de inversión de renta fija de Capital Group, en un comentario de mercado reciente.
Pese a este contexto, eso sí, la deuda de mercados emergentes se ha visto relativamente sólida. A pesar de los shocks consecutivos que causaron el llamado Día de la Liberación de 2025 –cuando el presidente Donald Trump anunció una batería de alzas de aranceles para todos los países– y el actual conflicto en el Medio Oriente, los bonos se han mantenido relativamente resilientes.
Desde inicios de abril del año pasado hasta inicios de mayo de este año, recalcaron desde Vontobel, la renta fija emergente en moneda local ha superado al benchmark Global Aggregate en más de 11% (todo medido en dólares). A la par, los bonos soberanos en moneda fuerte han rentado más de 9% sobre el referente global. Estos mercados, destacó la gestora, “han demostrado una estabilidad notable, sin salidas drásticas de capital ni caídas libres de las monedas locales”.
Una historia de resiliencia
Para el equipo de Vontobel –según el reporte firmado por Jean-Louis Nakamura, Thomas Schaffner y Raphael Lüscher, con foco en renta variable, y Adrian Bender, en renta fija–, la narrativa clásica sobre los mercados emergentes ya no cuadran con su realidad.
Si la visión de antaño, de mercados débiles y vulnerables a los vaivenes de los flujos de capital y las materias primas, fuera correcta, indicaron, la clase de activo se hubiera visto duramente impactada por los acontecimientos de los últimos años. En cambio, lo que ven es “un nivel de resiliencia estructural que era inimaginable” en el pasado.
“Muchos mercados emergentes experimentaron una transformación fundamental durante la última década: sus posiciones fiscales se hicieron más sólidas, sus marcos monetarios más creíbles, su gobierno corporativo mejoró y, en última instancia, creció su dependencia de la demanda interna y del comercio con otros socios dentro de los mercados emergentes, al tiempo que asumieron un liderazgo clave en muchos de los temas ganadores de unas economías cada vez más bifurcadas”, señalaron los profesionales de Vontobel.
Esta transformación, concluyeron, consolidó las bases de su actual resiliencia y “la forma en que han capeado las recientes crisis que en el pasado habrían resultado extremadamente desestabilizadoras”.
Buenos prospectos para la deuda emergente
Hacia delante, las casas de inversión ven, en general, un entorno propicio para la renta fija de mercados emergentes.
En un contexto global donde se ve una variedad de respuestas en los bancos centrales de los principales polos económicos –con la Fed, el BCE, el BoE y el BoJ ajustando sus fórmulas de respuesta en política monetaria–, en Capital Group ven brotes verdes dentro de la clase de activos.
“Identificamos oportunidades selectivas de valor en deuda emergente de calidad denominada en divisa local con fundamentales sólidos y rendimientos reales elevados”, indicó Peró, agregando que también ven atractivo en “ciertas divisas emergentes que presentan una dinámica favorable de relación de intercambio”.
Desde el equipo de renta fija de Neuberger acotaron que, su bien los riesgos a corto plazo siguen siendo relevantes, el potencial está. “Creemos que el importante ajuste al alza en los rendimientos de la deuda emergente, el abaratamiento de las divisas y un punto de partida generalmente sólido en los fundamentales respaldan una perspectiva positiva de rentabilidad total a medio plazo, con un potencial especialmente atractivo una vez que la crisis avance hacia su resolución”, comentaron.
Eso sí, en un contexto en que el campo minado del tablero global ha provocado una diversidad de respuestas en los distintos países, los prospectos dentro del mundo emergente son heterogéneos.
El caso latinoamericano
Para la gestora, a medida que el conflicto en Medio Oriente se extiende, el golpe indirecto del shock petrolero en aspectos como la inflación y el crecimiento es el principal riesgo a la baja. “Para los mercados emergentes, que han estado creciendo a un ritmo anual cercano al 4%, el umbral para un escenario realmente negativo es elevado, pero la dispersión podría ser significativa”, indicaron, en un comentario de mercado reciente.
Considerando el panorama actual de riesgos inflacionarios, en Neuberger ven a los mercados latinoamericanos como bien protegidos, en comparación con otras regiones emergentes. Esto, explicaron, “gracias a su exposición a materias primas y energía, además de su distancia geográfica respecto al conflicto”.
Brasil es un área de especial interés para la firma. “La combinación de un ciclo monetario de flexibilización, los vientos favorables de los precios de las materias primas y unas valoraciones atractivas puede crear una oportunidad asimétrica”, indicaron.
Esta posición, agregaron, se ve complementada por México, dados los beneficios que le traería a esa economía el proceso de nearshoring que está impulsando EE.UU., a raíz de las tensiones con China.



