La Reserva Federal de EE.UU. (Fed) volverá a reunirse el próximo 29 de julio, en un contexto de mercado en el que, según los expertos de las firmas de inversión internacional, los motivos para un recorte en los tipos de interés parecen desvanecerse. En concreto, destacan que los informes de IPC e IPP de junio sorprendieron a la baja, lo que redujo el riesgo de una subida inminente por parte de la Fed y provocó una caída en los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años.
“Los datos de inflación de junio supusieron un doble golpe favorable para el mercado. El IPC general cayó un 0,4% en tasa intermensual, reduciendo la tasa anual del 4,2% al 3,5%, mientras que la importante magnitud del IPC subyacente se mantuvo sin cambios en el mes y se moderó hasta el 2,6% interanual. El informe del IPP de hoy ha reforzado este mensaje al caer un 0,3% frente a las expectativas de una lectura plana, con el indicador subyacente también más débil de lo previsto. La energía fue un factor clave en ambas publicaciones, pero la moderación de los precios de consumo subyacentes y de los indicadores de precios de producción subyacentes sugiere que la mejora no se debió exclusivamente al petróleo”, explica Afonso Borges, analista de renta fija de Julius Baer.
Además, los expertos apuntan que la opinión del presidente de la Reserva Federal de Nueva York, John Williams, de que la política monetaria está bien posicionada y que la inflación probablemente ha alcanzado su punto máximo refuerza la justificación para mantenerla sin cambios. Sin embargo, los mercados aún anticipan un posible endurecimiento monetario a finales de este año, y una posible resolución en el Estrecho de Ormuz que ofrece un catalizador desinflacionario adicional. Todo ello deja un escenario aún abierto para el debate.
Último dato de la inflación
En opinión de Martin Hochstein, economista sénior de Allianz Global Investors, la persistencia de la inflación, el cambio de las previsiones de la Fed y el enfoque que probablemente adoptará Kevin Warsh apuntan a un nuevo ciclo de endurecimiento monetario. “Nuestro escenario principal sobre la resiliencia de la economía mundial se mantiene sin cambios. No obstante, la inflación sigue situándose por encima de los niveles objetivo en la mayoría de las principales economías. Además, un repunte de la volatilidad en los mercados podría poner a prueba nuestro escenario central de una economía que se dobla, pero no se rompe”, explica
En este contexto, la gestora ha revisado sus previsiones para los tipos de interés en Estados Unidos, al considerar que ha cambiado el perfil de riesgos: si antes apuntaba a nuevas bajadas de tipos, ahora respalda la posibilidad de un nuevo ciclo de endurecimiento monetario. Ahora esperamos que la Reserva Federal (Fed) suba su tipo de interés oficial en un total de 50 puntos básicos durante la segunda mitad del año.
“Hasta el momento, habíamos previsto que Kevin Warsh, nuevo presidente de la Fed, adoptaría un enfoque más gradual antes de iniciar las subidas de tipos. En un principio, nuestro escenario base contempla aumentos de tipos en septiembre y diciembre. No obstante, no descartamos que la Fed adelante parte del ciclo de endurecimiento, aunque vemos poco probable que las subidas se produzcan durante las reuniones de julio y septiembre. Los tres factores explican este cambio en nuestra valoración son una inflación persiste y no muestra señales de remitir; unas perspectivas de inflación de la Fed contrastan con su postura de política monetaria; y uno mercados que han malinterpretado el relevo al frente de la Fed”, sostiene Hochstein.
Factores inflacionistas
Un elemento siguen vigilando los expertos de las gestoras internacionales es el geopolítico. “Los riesgos macroeconómicos y geopolíticos siguen lastrando el sentimiento de los mercados a las puertas de la temporada de resultados. Las tensiones en Oriente Medio continúan sin resolverse. Sin embargo, los mercados parecen mostrarse menos sensibles a los acontecimientos en torno al estrecho de Ormuz que a comienzos de año”, reconoce Louise Dudley, gestora de renta variable global en Federated Hermes.
Según Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, accionista mayoritario de LFDE, «la situación en el estrecho de Ormuz ha empeorado» y advierte de que «el cierre del estrecho de Ormuz pone en peligro el rebote de la actividad económica». Asimismo, destaca que la reducción de la circulación de petroleros ha impulsado de nuevo los precios del petróleo y del gas y señala que «un cierre prolongado del estrecho de Ormuz se traduciría en un encarecimiento mucho mayor».
En este contexto, apunta que «es preciso volver a contemplar un escenario desfavorable» y explica que el aumento de estos riesgos lastrará la confianza y el crecimiento económico. “Los sucesos en Oriente Medio restan fuerza a la idea de una salida rápida de la crisis y dificultan la interpretación de los datos macroeconómicos recientes. De hecho, las encuestas de coyuntura comenzaban a mostrar señales de recuperación económica en el momento en el que se reanudaron las hostilidades. En EE.UU., las cifras de inflación del mes de junio fueron bastante tranquilizadoras, pero la tendencia de desaceleración podría verse amenazada si el mercado de la energía no se relaja. La inflación general en tasa interanual descendió hasta el 3,5 %, frente al 4,2 % de mayo”, reconoce Horvitz.
El pulso de la Fed
Para Tiffany Wilding, economista de PIMCO, las recientes declaraciones de los responsables de la Fed sugieren que «los responsables de política monetaria están preparando cada vez más a los mercados para la posibilidad de un nuevo endurecimiento de la política monetaria si la inflación no se modera como se espera».
“En un sentido más amplio, las comunicaciones de la Fed han cambiado recientemente para enfatizar la importancia de mantener firmemente ancladas las expectativas de inflación frente a las perturbaciones de oferta. En su comparecencia ante el Congreso, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, reiteró el firme compromiso del banco central con el restablecimiento de la estabilidad de precios y sostuvo que, a pesar de un informe de inflación de junio más moderado, el objetivo de inflación de la Fed aún no se ha alcanzado”, recuerda la experta.
No obstante, la economista de PIMCO mantiene que «seguimos esperando que la inflación se modere durante la segunda mitad del año y que la Fed mantenga los tipos sin cambios». En este sentido, recuerda que «esto no es 2022», ya que «los mercados laborales ya no están generando el mismo grado de presiones inflacionistas, la política fiscal es mucho menos expansiva y, algo fundamental para los inversores en renta fija, las rentabilidades reales ya son sustancialmente más elevadas».
Desde Julius Baer, Borges sostiene que la estructura de toma de decisiones de la Fed seguirá limitando la capacidad de Kevin Warsh para modificar sustancialmente la política monetaria. “El Comité reafirmó su compromiso con un marco de reservas amplias, mientras que las directrices de Waller y Williams de esta semana demuestran que las prioridades de la Fed siguen vigentes. Ante el escaso apoyo del Comité a una reducción drástica de la transparencia o a un balance estructuralmente menor, prevemos que la Fed liderada por Warsh representará una evolución respecto a la de Powell, más que una revolución”, añade.


Por Beatriz Zúñiga
