Las historias de piratas que enterraban tesoros en lugares remotos han despertado la imaginación durante siglos. Los estadounidenses que han trabajado en España y los españoles que han trabajado en Estados Unidos quizá no estén cavando agujeros en islas tropicales, pero también podrían estar sentados sobre un tesoro que ha pasado desapercibido.
Ese tesoro son las pensiones de jubilación a las que podríamos tener derecho en Estados Unidos o en España. Tal vez pensemos que no hemos cotizado a la Seguridad Social los años suficientes para tener derecho a una pensión en Estados Unidos (por lo general, 40 créditos, equivalentes a unos 10 años de trabajo). O sabemos que no hemos trabajado el tiempo necesario en España para acceder a una pensión (normalmente, al menos 15 años de cotización). Afortunadamente, esto no significa que las cotizaciones que hemos acumulado queden “abandonadas” en una isla desierta. Gracias a un tratado entre Estados Unidos y España conocido como el Convenio de Totalización (U.S.–Spain Social Security Totalization Agreement), podemos combinar los períodos cotizados en ambos países para cumplir los requisitos mínimos de acceso a las prestaciones.
Lo mejor de todo es que el Convenio de Totalización funciona en ambas direcciones. Podemos utilizar las cotizaciones realizadas en España para reunir los requisitos necesarios para percibir prestaciones de la Seguridad Social en Estados Unidos, o emplear las cotizaciones realizadas en Estados Unidos para acceder a prestaciones en España. Cuando una carrera profesional se ha desarrollado entre los dos países, es fácil quedarse por debajo de los mínimos exigidos en cada uno de ellos. El convenio resuelve este problema permitiendo sumar los períodos de trabajo, de modo que esos años no se pierdan. Es, en cierto modo, un moderno mapa del tesoro.
Tanto España como Estados Unidos revisan el historial combinado de cotizaciones para determinar si cumplimos los requisitos de acceso. Pero, igual que los piratas repartían el botín siguiendo un estricto código, las prestaciones de la Seguridad Social también se distribuyen conforme a reglas muy precisas. Cada país paga su parte por separado:
- Prestaciones de Estados Unidos. Estados Unidos puede tener en cuenta los períodos cotizados en España para ayudarnos a reunir los requisitos mínimos. Si obtenemos el derecho gracias a este mecanismo, la prestación será proporcional y se calculará únicamente sobre la base de nuestra carrera laboral en Estados Unidos.
- Prestaciones de España. España puede computar las cotizaciones realizadas en Estados Unidos para ayudarnos a cumplir el período mínimo exigido y, posteriormente, abonará una pensión proporcional basada exclusivamente en las cotizaciones efectuadas en España.
Esto no significa que ambos sistemas se fusionen en una única prestación. Cada país paga exclusivamente la parte que le corresponde. Las cotizaciones se combinan únicamente para acreditar el derecho a la prestación, no para incrementar su importe. Los períodos cotizados no se transfieren de un país a otro; permanecen en el sistema en el que fueron generados y simplemente son reconocidos por el otro Estado.
En otras palabras, aunque las cotizaciones puedan sumarse para cumplir los requisitos de acceso, el importe efectivo de cada prestación dependerá únicamente de los años trabajados en cada país. Por ejemplo, si hemos trabajado 6 años en Estados Unidos y 11 años en España:
- La prestación estadounidense se calculará únicamente sobre esos 6 años cotizados en Estados Unidos.
- La pensión española se basará exclusivamente en los 11 años cotizados en España.
Cada país abonará su parte correspondiente: no recibiremos un premio extraordinario, pero tampoco perderemos las cotizaciones que tanto esfuerzo nos costó acumular. La clave está en asegurarnos de cumplir los requisitos mínimos —al menos 6 créditos estadounidenses (aproximadamente un año y medio de trabajo) y al menos un año de cotización en España— para poder acogernos a las disposiciones del convenio cuando llegue el momento.
Quizá nunca encontremos un cofre pirata repleto de doblones de oro, pero si hemos trabajado tanto en España como en Estados Unidos, es posible que descubramos un tesoro igualmente valioso. Gracias al Convenio de Totalización, nuestro «tesoro escondido» no está enterrado bajo la arena: se ha ido construyendo a lo largo de años de trabajo y, con el mapa adecuado, está completamente a nuestro alcance.





Por Alicia Miguel Serrano