Un enfoque disciplinado hacia los ingresos en renta variable global
| Por Elsa Martin | 0 Comentarios

El estrecho liderazgo del mercado, las elevadas valoraciones y los precios desiguales del riesgo están elevando el listón para la construcción de carteras. Para muchos inversores, el reto consiste en mantener la exposición a la renta variable y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de la concentración, la sensibilidad a la duración y la expansión múltiple. En esta entrevista, Matt Burdett, director de renta variable de Thornburg, explica cómo el fondo Thornburg Equity Income Builder Fund está posicionado para ofrecer ingresos resistentes y diversificación mediante una selección disciplinada de acciones globales.
¿Qué papel está diseñado para desempeñar Equity Income Builder dentro de una cartera?
Consideramos el fondo como una asignación diversificada a renta variable global en la que los ingresos desempeñan un papel relevante dentro de la rentabilidad total. Los inversores suelen utilizarlo como una posición core con un sesgo defensivo o como complemento a estrategias más orientadas al crecimiento o con una fuerte exposición a Estados Unidos.
La idea no es sustituir la exposición al crecimiento, sino equilibrarla. Al centrarse en compañías globales de alta calidad con flujos de caja sólidos y sostenibles, la estrategia aporta disciplina en valoración y diversificación a carteras que con el tiempo pueden haberse vuelto más concentradas.
¿Cómo ha generado el fondo ingresos a lo largo de los distintos ciclos de mercado?
Un aspecto que ha sido muy consistente es el crecimiento de los dividendos. Esto ha estado impulsado por compañías con beneficios resilientes y equipos directivos que gestionan con rigor la asignación de capital. Los dividendos volvieron a aumentar en 2025, lo que refuerza nuestro enfoque en la sostenibilidad en lugar de perseguir rentabilidades elevadas a corto plazo.
Desde el punto de vista de la rentabilidad total, el fondo ha tendido a participar en las subidas del mercado mientras amortigua en mayor medida las caídas. Ese equilibrio ha ayudado a generar rentabilidades positivas en la mayoría de los años naturales desde su lanzamiento y ha contribuido a un perfil de rentabilidad más estable en distintos entornos de mercado.
Los mercados parecen exigentes y el liderazgo sigue siendo muy estrecho. ¿Cuál es el principal reto hoy?
En muchas áreas del mercado, los inversores no están siendo suficientemente compensados por asumir riesgos. Las valoraciones son elevadas y el margen de error es reducido. En ese entorno, una exposición amplia y muy vinculada a los índices puede tener dificultades, especialmente cuando las rentabilidades se concentran en un número reducido de valores.
Por eso mantenemos un fuerte enfoque en la selección de compañías y en la solidez de los balances. Cuando los mercados se vuelven menos indulgentes, esos fundamentales empiezan a marcar realmente la diferencia.
¿Qué cambios en los mercados globales de renta variable son más relevantes para los inversores que buscan ingresos?
Durante mucho tiempo, la revalorización del capital fue el principal motor de las rentabilidades en renta variable. Eso está empezando a cambiar. Las rentabilidades se están volviendo más dispersas entre regiones y sectores, lo que significa que los ingresos y el crecimiento de los dividendos vuelven a convertirse en contribuyentes importantes de la rentabilidad total.
En nuestra opinión, ese cambio favorece a las estrategias capaces de generar ingresos desde distintas áreas del mercado, en lugar de depender de un grupo reducido de compañías líderes.
¿Cómo está posicionada actualmente la cartera?
La cartera se construye en torno a negocios globales de alta calidad, con flujos de caja duraderos y capacidad para mantener y aumentar sus dividendos. Aunque los mercados ofrecieron rentabilidades positivas en 2025, el liderazgo siguió siendo bastante estrecho en algunos segmentos. Nuestro posicionamiento refleja una preferencia por el equilibrio y la resiliencia de los ingresos, en lugar de concentrarse en un pequeño grupo de compañías dominantes.
¿De dónde procede el crecimiento de los dividendos?
Proviene principalmente de la calidad de los negocios, más que del apalancamiento o de ciclos de corto plazo.
En telecomunicaciones, los ingresos recurrentes y la escala respaldan una generación de caja estable. Utilities y energía se benefician de activos regulados e infraestructuras de larga duración. Las posiciones en salud suelen contar con una demanda estable y balances sólidos. En el sector financiero, el crecimiento de los dividendos refleja ratios de payout más conservadores y una mayor eficiencia del capital. Y en determinadas compañías tecnológicas, los dividendos están respaldados por fuertes flujos de caja libre, más que por políticas agresivas de distribución.
¿Dónde se muestran más cautos?
Somos prudentes con los negocios cuyos dividendos dependen del apalancamiento, de las condiciones de refinanciación o de mercados de capitales muy favorables. A medida que aumenta el coste del capital, la sostenibilidad del dividendo debe estar respaldada por el flujo de caja libre.
También prestamos atención a situaciones en las que las valoraciones han avanzado por delante de los fundamentales y los ingresos han pasado a un segundo plano frente a narrativas centradas exclusivamente en el crecimiento.
¿Cómo contribuye este enfoque a la resiliencia ante caídas del mercado?
La resiliencia en escenarios bajistas proviene de la diversificación entre sectores y regiones, de balances sólidos y de un enfoque en ingresos recurrentes. Dado que los ingresos se generan desde múltiples áreas del mercado, la cartera no depende de un único resultado económico.
Históricamente, esto se ha traducido en una captura significativamente menor de las caídas durante episodios de corrección del mercado.
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