Riesgos geopolíticos, productividad y asignación estratégica de carteras

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Foto de Elijah Mears en Unsplash

El repunte en la percepción de riesgo geopolítico, amplificado por declaraciones de estrategas y validado por movimientos como la venta de bonos del Tesoro estadounidense por parte de un fondo de pensiones nórdico, ha servido como catalizador para la primera toma de beneficios del año. La amenaza arancelaria de Trump, vinculada al rol de ocho países europeos en Groenlandia, y el repunte en la TIR del bono japonés a 40 años por encima del 4%, justo antes de las elecciones del 8 de febrero, han tensionado el mercado de deuda pública global.

Tal como advertimos previamente, la ruptura técnica del umbral del 4,2% en el Treasury actuó como detonante en un entorno de altas valoraciones y sentimiento de complacencia, algo que confirma la última encuesta de Bank of America a gestores globales. A esto se suma un arranque de temporada de resultados mixtos: si bien se espera que el BPA supere en promedio un 3%-5% las estimaciones gracias a un listón bajo, los primeros reportes (FAST, MMM, NFLX) no han logrado generar tracción alcista.

El caso Groenlandia y la SCOTUS: aranceles en juego

El desenlace inicial de la crisis de Groenlandia recuerda al episodio TACO tras el “Día de la Liberación”. El anuncio de un acuerdo marco llevó a Trump a retirar su amenaza arancelaria sobre Europa. Sin embargo, la reacción del mercado fue tibia. La cautela se mantiene mientras persiste la incertidumbre sobre el dictamen del Tribunal Supremo (SCOTUS) respecto a la legalidad de los aranceles bajo la ley IEPAA. En paralelo, los rendimientos de los JGB a 20 años siguen al alza desde noviembre, reforzando el contexto de tensiones globales sostenidas.

Narrativa macroeconómica: crecimiento resiliente y shock de oferta positivo

Pese al ruido, la narrativa macroeconómica de fondo se mantiene favorable para los activos de riesgo. Esta semana, el PIB estadounidense fue revisado al alza hasta un 4,4%. La productividad creció un 4,9% en el tercer trimestre y las aplicaciones de inteligencia artificial continúan escalando. Todo ello sugiere un posible shock de oferta positivo, similar al vivido en la segunda mitad de los noventa: productividad en aumento, inflación contenida y mejora en el trade-off crecimiento/inflación.

El IPC sigue convergiendo hacia el 2%. El “supercore” (servicios ex vivienda) está en descenso sostenido desde 2022. Además, los nuevos contratos de alquiler cayeron un 9,3% interanual, lo que anticipa un fuerte descenso en el componente vivienda del IPC, que representa cerca del 36,5% del índice general. Esto podría sorprender positivamente a la Fed durante el segundo trimestre.

Estímulos fiscales y dinámica del consumo

La combinación de estímulos fiscales en Alemania, Japón o Estados Unidos en los dos primeros trimestres y el impulso monetario comienza a filtrarse hacia la economía real. El plan OBBBA, las devoluciones de impuestos estimadas en 3.500 dólares per cápita al final del primer trimestre y las medidas para mejorar el acceso a la vivienda forman un conjunto de herramientas políticas pensadas para reactivar el consumo de los hogares con menor renta (la “pata baja” de la K).

 

El consumo privado, medido por el PCE del tercer trimestre, sigue creciendo a un robusto 3,5%. Este comportamiento es consistente con el nuevo ciclo de crecimiento moderado pero más balanceado, que el mercado podría empezar a valorar más allá de la narrativa de Big Tech.

¿Ignorancia racional del riesgo geopolítico?

El mercado ha optado por ignorar hasta ahora las tensiones geopolíticas (Irán, Groenlandia, amenazas arancelarias, presiones a la Fed) por una razón fundamental: ninguno de estos eventos ha alterado de forma material las previsiones de beneficios o inflación. La volatilidad implícita en equity, FX y crédito sigue en zona de complacencia, mientras los spreads de high yield están en niveles no vistos desde 2007. La encuesta de posicionamiento de NAAIM revela una exposición optimista por parte de los gestores estadounidenses.

 

Sin embargo, esta complacencia podría volverse frágil. La volatilidad puede sorprender al alza si se materializa una revisión de expectativas de crecimiento o si la Fed opta por retrasar recortes, en un contexto en el que Trump sigue presionando públicamente al banco central. En este sentido, y después del dato favorable de peticiones de subsidio de desempleo, la curva ha pasado a descontar menos de dos rebajas de tipos en 2026.

Actividad regional y estabilización laboral

Pese al estancamiento en la creación de empleo desde octubre (media trimestral de -22.000), los índices regionales de actividad industrial (Filadelfia, Nueva York) publicados en enero muestran mejoras. El último Libro Beige de la Fed confirma esta tendencia, apuntando a una estabilización del deterioro en el mercado laboral. Si el consumo se mantiene firme y el efecto de los estímulos fiscales gana tracción, podríamos ver una reaceleración táctica del ciclo a partir del segundo trimestre.

 

Construcción de cartera: estrategia de mancuerna

A pesar de las buenas perspectivas macro, mantener disciplina táctica es clave. Con niveles de volatilidad aún razonables, tiene sentido comprar protección selectiva. La estrategia de asignación sectorial debe basarse en una estructura de “mancuerna”: por un lado, mantener exposición a AI y Big Tech; por otro, construir contrapesos en sectores cíclicos y defensivos.

No estamos en burbuja, pero tampoco en una fase temprana del ciclo de IA. El riesgo de cartera hoy no es estar fuera del trade tecnológico, sino estar excesivamente concentrado. Por eso proponemos balancear con exposición a materiales, financieras, farma, consumo estable, industriales y activos ligados a propiedad residencial.

Tres razones lo justifican:

  1. Si el escenario es de más crecimiento y menos inflación, estos sectores tienden a beneficiarse.
  2. Si hay fatiga en tecnología, pueden actuar como cobertura natural.
  3. Dinámicas como un dólar más débil, tipos a la baja, impulso fiscal y elecciones legislativas atraerán flujos hacia estas industrias.

En conclusión, 2026 arranca con tensiones políticas, un ciclo económico resiliente y una narrativa de productividad que puede cristalizar hacia mitad de año. La clave estará en evitar la complacencia, rotar progresivamente carteras y mantener la capacidad de respuesta ante sorpresas en volatilidad, inflación o crecimiento.

La industria financiera de América Latina en 2026: perspectivas y reflexiones

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La industria financiera de América Latina está entrando en una nueva fase. No de «transformación» —palabra que ya perdió todo significado— sino de definición. De separación entre quienes van a liderar y quienes van a desaparecer. 2025 fue el año en que todos jugaron con IA Generativa. Pruebas de concepto, pilotos, comunicados de prensa que anunciaban «alianzas estratégicas» con proveedores de tecnología. Muy lindo. El problema es que jugar no es competir. Y 2026 será el año en que la industria descubra quién realmente sabe lo que está haciendo.

La pregunta ya no es «¿están usando IA?» —todos la están usando, o al menos dicen que la están usando. La pregunta es: ¿están capturando valor real, o están subsidiando la curva de aprendizaje de sus proveedores? Según Deloitte, casi 7 de cada 10 CEOs dicen que la IA será clave para redefinir su estrategia. Por supuesto que lo dicen. Es lo que hay que decir. Lo interesante no es lo que declaran, sino lo que están construyendo. Y ahí es donde empieza la conversación real.

Para entender qué está pasando de verdad, Fintech Americas acaba de publicar su 3° Reporte Anual de Perspectivas sobre la Industria Financiera. No es un ejercicio académico. Son 88 líderes del sector —desde Bancolombia hasta Nubank, desde el Banco Central do Brasil hasta BBVA— compartiendo lo que ven venir. Sin filtros corporativos. 24 categorías. Las tendencias que van a definir quién gana y quién pierde.

Inteligencia artificial: el recreo terminó

En 2025, tener un chatbot con IA generativa era innovación. En 2026, es el mínimo indispensable. La mesa de juego cambió. El foco ahora se mueve hacia agentes de IA —sistemas que no solo responden preguntas, sino que toman decisiones, ejecutan procesos, actúan. Y eso cambia todo: la arquitectura de datos, los modelos de gobernanza, la forma en que las instituciones piensan sobre el riesgo.

El desafío más grande no será tecnológico. Será de liderazgo. ¿Quién decide qué puede hacer un agente de IA? ¿Quién es responsable cuando se equivoca? ¿Cómo se entrena con datos que reflejen los valores de la institución y no los sesgos del pasado? Las instituciones que resuelvan esto primero van a tener una ventaja difícil de alcanzar. Las que sigan jugando con pilotos van a quedarse mirando.

Pagos digitales: lo que no ves es lo que importa

El futuro de los pagos no es más visible. Es invisible. En 2026, los pagos van a desaparecer de la experiencia del usuario —no porque dejen de existir, sino porque van a estar tan integrados en plataformas de comercio, redes sociales y servicios digitales que nadie va a «hacer un pago». Simplemente va a pasar.

Embedded finance, social commerce, pagos instantáneos interoperables. Todo esto ya existe. Lo nuevo es la escala. Y la aparición de agentes de IA que pueden ejecutar transacciones bajo instrucciones del usuario —el llamado «agentic commerce»— va a redefinir cómo pensamos sobre la relación entre dinero y decisiones. Las stablecoins, especialmente en pagos transfronterizos, van a dejar de ser un experimento para convertirse en infraestructura. No porque sean perfectas, sino porque la alternativa —el sistema de corresponsalía bancaria del siglo XX— es peor.

Infraestructura: la deuda que ya no se puede esconder

Nadie quiere hablar de infraestructura. No es sexy. No genera titulares. Pero en 2026, va a definir ganadores y perdedores más que cualquier otra cosa. La deuda técnica de muchas instituciones latinoamericanas ya no es un problema del área de tecnología. Es una limitación estratégica. No se puede hacer IA a escala sobre sistemas legacy. No se pueden ofrecer experiencias en tiempo real con arquitecturas diseñadas en los 90s.

Y aquí está el problema: modernizar infraestructura es caro, lento y políticamente difícil dentro de las organizaciones. No hay gloria en migrar a la nube. Nadie gana un premio por refactorizar código. Pero las instituciones que no lo hagan van a descubrir que sus competidores pueden moverse más rápido, a menor costo, con mejor experiencia de cliente. La infraestructura no se ve. Pero determina todo lo que sí se ve.

Ciberseguridad: ya no es un problema de IT

En 2026, un ataque de ciberseguridad serio no va a ser un problema de tecnología. Va a ser un problema de supervivencia. La superficie de ataque creció exponencialmente. APIs abiertas, ecosistemas conectados, proveedores externos, trabajo remoto. Cada punto de integración es un punto de vulnerabilidad. Y la IA está haciendo que los ataques sean más sofisticados, más personalizados, más difíciles de detectar.

Deepfakes para fraude. Phishing hiperpersonalizado generado por IA. Ataques automatizados que pueden adaptarse en tiempo real. El arsenal de los atacantes mejoró dramáticamente. ¿Mejoró igual la defensa? Y en el horizonte, algo que pocos están discutiendo: la computación cuántica va a romper los esquemas de cifrado actuales. No hoy. Probablemente no mañana. Pero las instituciones que no empiecen a prepararse ahora van a despertar un día con un problema que no tiene solución rápida.

Regulación: el péndulo está en movimiento

América Latina tiene una oportunidad única: diseñar marcos regulatorios modernos sin cargar con las decisiones equivocadas de otras geografías. Europa sobre-reguló. Estados Unidos sub-reguló. La región puede encontrar un equilibrio mejor. Los sandboxes regulatorios están funcionando. Open banking está avanzando. Los pagos instantáneos interoperables están creando infraestructura pública que beneficia a todos. Son señales positivas.

El desafío de 2026 va a ser la armonización. Un fintech que opera en México, Colombia, Brasil y Argentina enfrenta cuatro marcos regulatorios diferentes. Eso no es sostenible. La región necesita más coordinación, más estándares compartidos, más interoperabilidad no solo técnica sino también legal. Los reguladores que entiendan esto van a habilitar ecosistemas que generen valor real. Los que no, van a ver cómo la innovación se mueve a otras jurisdicciones.

2026: El año de las definiciones

Después de años de experimentación, 2026 va a ser el año en que la industria financiera de América Latina defina sus posiciones. Las instituciones que alinearon tecnología, talento y gobernanza van a acelerar. Las que no, van a descubrir que la distancia con los líderes se vuelve imposible de cerrar. No es pesimismo. Es realismo. Y es también una oportunidad enorme para quienes estén dispuestos a actuar.

Tribuna por Ray Ruga, CEO & Co-Founder, Fintech Americas.

CV Advisors ficha a Hailey Gordon como Portfolio Manager

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Foto cedidaHailey Gordon, nueva Portfolio Manager de CV Advisors.

CV Advisors ha anunciado la incorporación de Hailey Gordon como Portfolio Manager. Al unirse a la firma, colaborará estrechamente con Elliot Dornbusch, fundador, CEO y Chief Investment Officer de la firma, para desarrollar e implementar las perspectivas de inversión; y formará parte del Comité de Inversiones de CV Advisors.

Según explican desde el multi-family office, sus responsabilidades abarcarán tanto el asesoramiento a clientes como el equipo de análisis e inversión de la firma. Estará a cargo de la gestión de inversiones para un grupo selecto de familias clientes, incluyendo la construcción de carteras, la asignación de activos y la selección de gestores.

Desde la firma destacan que Gordon aporta a la firma una amplia experiencia en inversión macro global y asesoramiento a clientes, incluyendo seis años en Bridgewater Associates, el mayor hedge fund del mundo, fundado por Ray Dalio. En Bridgewater, trabajó como inversora y asesoró a clientes institucionales en gestión de inversiones. En este puesto, colaboró directamente con importantes fondos soberanos y planes públicos de pensiones en la construcción de carteras, el análisis macroeconómico y la selección de activos y gestores.

Antes de Bridgewater, Gordon ocupó cargos en la división de banca de inversión de Barclays, especializada en soluciones de derivados de tipos de interés y divisas. Obtuvo dos licenciaturas en Administración de Empresas y Economía en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, graduándose con la máxima distinción y siendo elegida para Phi Beta Kappa.

“El nombramiento de Hailey supone un hito importante en CV Advisors, ya que representa la continua institucionalización y la próxima generación del liderazgo de inversión de nuestra firma. Su perspectiva macroeconómica, su experiencia en construcción de carteras y su trayectoria asesorando a algunos de los inversores institucionales más sofisticados del mundo serán invaluables a medida que seguimos profundizando nuestras capacidades de investigación y fortaleciendo la plataforma de inversión en beneficio de nuestras familias clientes”, ha señalado Elliot Dornbusch, fundador, CEO y Chief Investment Officer de la firma.

Tras su nombramiento, Hailey Gordon, Portfolio Manager, ha declarado: “CV Advisors está construyendo algo verdaderamente distintivo para familias sofisticadas y de alto patrimonio, combinando el rigor de la inversión institucional con la personalización de una single-family office. Me entusiasma unirme a un equipo que combina tecnología innovadora con un enfoque de inversión profundamente centrado en el cliente”.

Desde CV Advisors señalan que la incorporación de Gordon es “otro ejemplo de la oleada de talento que se está trasladando de Wall Street al sur de Florida, lo que contribuye a la creciente reputación de la zona como un centro clave de talento financiero y de inversión”.

Mutuactivos abre su primera oficina en Burgos

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Foto cedidaJosé Luis Martín Carretón (Mutuactivos AV)

Mutuactivos AV, la agencia de valores de Mutua Madrileña, ha abierto su primera oficina en Burgos, ubicada en la calle San Lesmes, 2 1ºB. José Luis Martín Carretón estará al frente de la nueva sucursal y reportará a Miguel Olea, director territorial para la región de Castilla y León.

Esta nueva apertura confirma el objetivo estratégico de la entidad de continuar creciendo en el negocio del asesoramiento financiero, área en la que ha experimentado un notable impulso en los últimos años.

José Luis Martín Carretón, director comercial de la nueva oficina, es licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Burgos, cuenta también con la certificación de asesor financiero EFPA y con la licencia de mediador de seguros expedida por ICEA. Antes de su incorporación a Mutuactivos, trabajó como asesor de inversiones en Renta 4 en Burgos.

Con esta apertura, Mutuactivos AV cuenta ya con ocho oficinas distribuidas por toda España (Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, A Coruña, Valladolid, Gran Canaria y Burgos).

En la actualidad, el Grupo Mutuactivos (formado por las entidades Mutuactivos SGIIC, Mutuactivos Pensiones y Mutuactivos AV) cuenta con un volumen total administrado superior a los 19.000 millones de euros. Mutuactivos SGIIC es la primera gestora de fondos de inversión independiente de grupos bancarios por volumen patrimonial gestionado.

Mutuactivos AV destaca por su independencia, la planificación financiera y por la alineación de intereses con sus clientes, que pueden invertir en los mismos productos en los que lo hace Mutua Madrileña, su matriz.

La banca estadounidense supera al S&P 500 y mantiene valoraciones atractivas

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Unsplah

El rally bancario de 2025 supera ampliamente al índice, apoyado en una economía resiliente y en un crecimiento de beneficios que mantiene las valoraciones en niveles competitivos.

En un año marcado por episodios recurrentes de volatilidad —desde tensiones comerciales hasta incertidumbre geopolítica y cuestionamientos sobre la sostenibilidad de algunas valoraciones tecnológicas— el mercado estadounidense ha logrado cerrar 2025 con un balance positivo. El S&P 500 registró una subida aproximada del 16%, apoyado en la resiliencia del consumo y en la fortaleza de la actividad económica doméstica. Sin embargo, el liderazgo del año no se concentró únicamente en el segmento tecnológico: el sector bancario estadounidense mostró un comportamiento claramente superior al del índice.

Durante 2025, las acciones de los principales bancos en Estados Unidos registraron ganancias significativamente mayores: Bank of America (+25%), JPMorgan (+34%), Morgan Stanley (+41%), Goldman Sachs (+53%) y Citigroup (+66%). Este diferencial refleja un cambio importante en el posicionamiento de mercado, con inversores premiando sectores capaces de trasladar el ciclo económico a crecimiento de resultados y rentabilidad recurrente.

La explicación principal del outperformance se encuentra en la solidez de la economía estadounidense. La demanda interna se ha mantenido fuerte y el consumidor continúa gastando a un ritmo estable, sosteniendo el crecimiento y reduciendo el riesgo de desaceleración brusca. Para la banca, este entorno se traduce en mejores condiciones para ingresos ligados a crédito, mayor actividad financiera y un marco más favorable para resultados.

Al comparar la evolución del S&P 500 (SPY) con el rendimiento de estas entidades desde finales de 2024 (base 100), se observa una brecha creciente a lo largo de 2025: las acciones bancarias han avanzado con mayor intensidad que el índice. Para AIS Financial Group, este comportamiento no es necesariamente coyuntural. La divergencia puede continuar en los próximos trimestres si se mantiene el crecimiento de beneficios y el mercado sigue buscando exposición a compañías con valoraciones razonables y balances sólidos.

 Valoraciones: crecimiento de beneficios y descuento relativo frente al índice

Uno de los puntos más relevantes del análisis es que, pese al fuerte rally en precio, las valoraciones bancarias se mantienen en niveles atractivos. Al analizar el sector a través del Price/Earnings ratio (PER), se observa que los bancos cotizan en niveles competitivos frente a su media de los últimos años, e incluso por debajo de los múltiplos observados a finales de 2024.

Esto se explica porque el crecimiento de beneficios ha sido suficientemente fuerte como para compensar (o superar) la revalorización de las acciones. En consecuencia, el PER de varias entidades ha tendido a estabilizarse o incluso a disminuir en parte del año, mientras que el PER del S&P 500 se ha ampliado, indicando que el índice se ha encarecido en términos relativos. Este diferencial de valoración sugiere que la banca estadounidense combina un perfil defensivo en calidad de balance con un potencial de re-rating atractivo si el entorno macro se mantiene estable.

Desde una perspectiva a 18–24 meses, el escenario de convergencia podría materializarse de dos maneras: una expansión del PER bancario (revalorización adicional del sector) o una compresión del múltiplo del mercado (ajuste de valoraciones del índice). En ambos casos, el posicionamiento relativo favorece al sector financiero, reforzando la tesis de que las acciones bancarias continúan ofreciendo un binomio riesgo-retorno competitivo.

Consenso de analistas: precios objetivo con potencial adicional

El consenso de mercado respalda también un escenario constructivo. Los precios objetivo a 12 meses apuntan a subidas para las principales entidades: JPMorgan ($341,44 / +13%), Bank of America ($62,02 / +19%), Citigroup ($131,80 / +17%), Morgan Stanley ($196,04 / +8%) y Goldman Sachs ($954,55 / +1%). Aunque el potencial varía entre bancos, el mensaje común es que el mercado mantiene expectativas positivas, especialmente si la economía estadounidense evita una desaceleración pronunciada.

Solución de inversión: Phoenix Autocall sobre banca estadounidense

Con el objetivo de capturar este potencial, AIS Financial Group propone una solución estructurada que permite exponerse de manera diversificada al sector bancario estadounidense mediante un Phoenix Autocall sobre cinco entidades líderes —Bank of America, Citigroup, Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley— con vencimiento a 24 meses, observación trimestral, cupón anual del 14% y barrera europea del 60%.

 

El producto incorpora cupón con efecto memoria, combinando generación de ingresos y protección parcial.

En cada fecha de observación trimestral, si el Worst of se sitúa por encima del 100%, la nota se rescata anticipadamente y el inversor recibe el 100% del capital más el cupón. Si el Worst of permanece entre el 60% y el 100%, el producto continúa y el inversor cobra el cupón. Si cae por debajo del 60%, el cupón no se paga en ese periodo, pero queda acumulado en memoria.

A vencimiento, si el Worst of está por encima del 60%, el inversor recibe el 100% del capital más el cupón (incluyendo memoria); si se sitúa por debajo del 60%, el reembolso se ajusta al nivel final del peor subyacente y no se abona cupón.

 

Columna de Erik Schachter,  director de Inversiones (CIO) de AIS Financial Group.

Sector bancario frente a la IA: ¿miramos desde la ventana o nos subimos al tren?

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Vivimos un punto de inflexión. Una era donde la transformación digital dejó de ser una opción para convertirse en una obligación. Y el sector bancario, tradicionalmente cauteloso, estructurado y altamente regulado, ya no puede darse el lujo de ir a la zaga.

La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa de ciencia ficción. Está acá. Y está cambiando las reglas del juego. No solo impacta en cómo operan las organizaciones, sino en cómo venden, cómo compiten y, sobre todo, cómo diseñan experiencias para sus clientes. ¿Está la banca realmente lista para aprovechar esta revolución?

La democratización tecnológica llegó

Hoy, la tecnología nunca fue tan accesible, tan barata, tan poderosa. La barrera de entrada cayó. La oportunidad ya no es exclusiva de los grandes bancos internacionales: también está al alcance de fintechs locales, cooperativas de crédito, e incluso PyMEs financieras que quieran competir en serio. La velocidad con la que Meta está adoptando IA, con proyecciones que indican que el 80% de su código será generado por inteligencia artificial en apenas un año. Es solo una muestra del cambio tectónico en marcha.

Y si bien el sector bancario viene invirtiendo en digitalización desde hace tiempo, la verdadera transformación va mucho más allá de lanzar apps o chatbots. Se trata de una reconfiguración profunda de procesos, mentalidades y estrategias.

El riesgo de subirse sin rumbo

Pero atención: aplicar IA sin una estrategia clara puede salir caro. El caso de Air Canada, donde un chatbot generó respuestas erróneas que la empresa debió asumir legalmente, nos deja una lección clave: si no estás preparado, la IA puede ser más un problema que una solución.

En el sector financiero, donde la confianza y la precisión son vitales, este riesgo se multiplica. No se trata de “jugar con herramientas”, sino de construir una hoja de ruta que contemple desde la gobernanza de datos hasta la ética algorítmica.

De la eficiencia a la experiencia

La IA puede ayudar a optimizar procesos internos, detectar fraudes en tiempo real, ofrecer asesoramiento financiero personalizado, reducir riesgos y mejorar la toma de decisiones. Pero lo más potente es su capacidad para transformar la experiencia del cliente.

Los consumidores de hoy quieren más que seguridad y eficiencia. Buscan empatía, personalización y conveniencia. Quieren sentir que el banco los conoce, los entiende y los acompaña. La IA bien implementada permite justamente eso.

Estamos viviendo en los “años de perro”: lo que antes tomaba siete años, ahora ocurre en uno. No es una metáfora: es una advertencia. El futuro no es lineal. Es exponencial. Y adaptarse requiere mucho más que adquirir software: requiere liderazgos estratégicos, humildes, capaces de leer señales débiles y fuertes, de anticiparse y actuar a tiempo.

Hoy, el 90% de las empresas ya compró herramientas de IA. Pero solo el 1% logró integrarlas con éxito. ¿Cuál es la diferencia? La estrategia. La cultura. La visión.

¿Está tu banco listo? La gran pregunta ya no es si vas a usar IA, sino cómo. ¿Tu organización tiene un plan de higiene de datos?. ¿Está integrando la inteligencia artificial con su modelo de negocio? ¿O simplemente está “probando cosas” sin un norte claro? Porque esperar el “momento perfecto” es una decisión. Y en este contexto, puede ser una decisión costosa.

En síntesis

La transformación digital ya no es una promesa, es una urgencia. La inteligencia artificial no es solo una herramienta, es una palanca de reinvención. Y la banca, como tantas otras industrias, debe actuar ahora, o resignarse a ver cómo otros lideran el cambio.

¿Vos cómo lo ves? ¿Tu banco ya está tomando acción o sigue esperando?

Tribuna escrita por  Marcos Lovera, Co Founder en Mangata Customer Development y docente en diversas cátedras para Escuelas de Negocios en LATAM y Madrid. 

La geopolítica de Trump abre la puerta a una compresión de diferenciales en la renta fija latinoamericana

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Tras tomar un poco de distancia de las primeras semanas de enero, los expertos coinciden en que la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ha tenido un importante impacto geopolítico y financiero. Aunque el foco sigue puesto en el mercado de petróleo y del oro, hay firmas que también observan posibles consecuencias para los mercados de renta fija latinoamericana.

«La operación de Estados Unidos en Venezuela marca un momento decisivo para América Latina, con implicaciones para los inversores en renta fija. Aunque la posibilidad de una mayor intervención estadounidense introduce nuevos riesgos, también crea oportunidades al poder convertirse en una fuente de reducción de las primas de riesgo político. Nuestro escenario base es que un mayor compromiso de EE.UU. respaldará el impulso reformista en Colombia, Brasil y México, reforzando los fundamentales a favor de los bonos locales de Latam», reconocen desde JP Morgan AM

Según la visión de la gestora, para los inversores en renta fija, estos acontecimientos tienen un doble filo. «Por un lado, un mayor compromiso de EE.UU. que derive en gobiernos más ortodoxos desde el punto de vista económico podría acelerar el impulso reformista en algunos países, mejorando la gobernanza y la disciplina fiscal. Por otro, el riesgo de reacción política o de consecuencias no deseadas sigue siendo elevado, especialmente en mercados con instituciones frágiles o movimientos políticos arraigados. Aun así, creemos que el argumento fundamental para aumentar exposición a determinados bonos de Latinoamérica se ha reforzado. Los países que probablemente se beneficien del apoyo de EE.UU., o donde mejoren las perspectivas de reforma, deberían ver una reducción de las primas de riesgo, mientras que aquellos más expuestos a la incertidumbre de política económica podrían seguir rezagándose frente a otras regiones de mercados emergentes», añaden desde JP Morgan AM.

Implicación para los inversores

Históricamente, según recuerda Salman Ahmed, responsable de Global macro y Asignación estratégica de activos en Fidelity International, cuando los riesgos extremos -como un conflicto prolongado- se disipan, la deuda soberana en situación de impago o de estrés en mercados emergentes suele repuntar ante las expectativas de cambio de régimen, alivio de sanciones y eventual reestructuración. Por lo tanto, ve probable que se produzca “un patrón similar esta vez, con señales tempranas de que el régimen está dispuesto a cooperar con Estados Unidos, lo que podría impulsar aún más los precios de los bonos”. 

No hay que olvidar las características específicas del mercado de deuda latinoamericana. Michael Strobaek, Global Chief Investment Officer de Lombard Odier, explica que mientras que los índices bursátiles de mercados emergentes están dominados en gran medida por China, los índices de bonos denominados en dólares incluyen una mayor proporción de títulos de deuda latinoamericana. Por lo tanto, espera, tras la detención de Maduro “una mayor compresión de los diferenciales en los bonos emergentes, ya que el crecimiento de estas economías sigue respaldado, mientras que los rendimientos a corto plazo de Estados Unidos siguen disminuyendo”.

Pero no toda la deuda latinoamericana evolucionaría acompasadamente ante este nuevo terremoto geopolítico. En este sentido, en Mirabaud tienen claro que en deuda de emergentes, la actual situación en Venezuela supondrá “mayor diferenciación entre países con fundamentos sólidos y situaciones idiosincrásicas extremas”. En concreto, la deuda soberana y cuasi soberana de Venezuela “sigue en situación de impago”, según recuerda la firma, que asegura que el perfil de este activo “sigue siendo problemático y dependiente de los acontecimientos”. Además de encontrarse supeditado “a un proceso político y jurídico claramente definido”. En la firma también citan a la deuda de Colombia, “expuesta indirectamente por su proximidad geográfica”. Aquí, la firma considera “posible” que se produzca una volatilidad a corto plazo, “sin que ello suponga un desafío inmediato para sus sólidos fundamentales macrofinancieros”.

Pero cabe la posibilidad del retorno de Venezuela a los mercados de deuda internacionales. De producirse, Christian Schulz, Chief Economist de Allianz GI, afirma que es posible que “los diferenciales soberanos de los países vecinos se reduzcan a medida que mejore la estabilidad”. Asimismo, considera que los inversores en deuda distressed también pueden encontrar oportunidades en los bonos emitidos por el estado venezolano o por Petróleos de Venezuela (PDVSA). Alex Veroude, director de Renta Fija de Janus Henderson, se expresan en una línea similar, puesto que a corto plazo, “los bonos venezolanos podrían recibir un apoyo inicial, ya que los mercados descuentan la perspectiva de una normalización de la política”.

Menor influencia exterior

Según la visión de Capital Group, es importante recordar que la deuda emergente denominada en divisa local viene cada vez más determinada por los tipos de interés nacionales, en un reflejo de los cambios estructurales que están teniendo lugar en la composición de los mercados y los marcos políticos. «La menor participación de inversores extranjeros ha reducido la influencia externa, lo que ha permitido a la política monetaria de los respectivos países desempeñar un papel dominante en la fijación de precios. Este cambio de tendencia se ha visto respaldado por la credibilidad monetaria y fiscal, la mayor profundidad de los mercados de capitales y el auge de la inversión institucional, que aporta una demanda estable incluso en aquellos mercados que anteriormente dependían en gran medida de la financiación extranjera», explican.

Actualmente,  los bancos centrales de muchos mercados emergentes están ya muy avanzados en sus respectivos ciclos de recortes de tipos y, aunque se espera una ralentización del ritmo de recortes en 2026, el ciclo aún no ha llegado a su fin, y el margen para nuevos recortes variará de manera significativa entre las distintas regiones. «La prima de rendimiento que ofrece la deuda emergente en divisa local sigue resultando atractiva, lo que puede ofrecer protección frente a episodios de volatilidad y un nivel atractivo de rentas incluso en un contexto de reducción de los rendimientos a escala mundial. La exposición de los inversores a la deuda emergente denominada en divisa local se ha ido recuperando de manera constante tras varios años de salidas de capital, respaldada por la mejora de los fundamentales y el nivel atractivo de rendimiento real. No obstante, se mantiene por debajo de los niveles previos a la pandemia, lo que ha creado un contexto técnico favorable para la clase de activo. Las divisas emergentes también podrían contribuir a la rentabilidad, ya que algunas de ellas se ven favorecidas por las elevadas valoraciones del dólar estadounidense y la reducción de las ventajas de rendimiento», explican dese Capital Group.

El patrimonio global de ETFs activos llega a los 1,92 billones de dólares

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Los activos globales en ETFs de gestión activa alcanzaron un nuevo máximo histórico de 1,92 billones de dólares a cierre de diciembre, superando el récord previo de 1,86 billones establecido en noviembre de 2025. Eso significa que, en 2025, el patrimonio aumentó un 64,5%, pasando de 1,17 billones a cierre de 2024 a esos 1,92 billones.

Según el análisis que hacen desde ETFGI de los datos, “durante diciembre, la industria mundial de ETFs de gestión activa registró entradas netas de 56.230 millones de dólares, lo que elevó las entradas netas de 2025 a un récord de 637.470 millones de dólares”. Este movimiento de los flujos estuvo liderado por los ETFs de renta variable cotizados a nivel mundial y gestionados de forma activa, que registraron entradas netas por valor de 33.310 millones de dólares, “lo que elevó las entradas totales del año a 361.330 millones de dólares, una cifra significativamente superior a los 211 340 millones acumulados en 2024”, indican.

Por su parte, los ETFs de renta fija gestionados activamente también registraron una fuerte demanda, con 18.560 millones de dólares en diciembre y 237.930 millones de dólares en entradas en lo que va de año, muy por encima de los 139.690 millones registrados en 2024.

Según matizan, “las entradas sustanciales pueden atribuirse a los 20 principales ETFs activos por activos netos nuevos, que en conjunto reunieron 15.890 millones de dólares durante diciembre”. En concreto, el ETF JPMorgan Active Bond (JBND US) reunió 1.190 millones de dólares, la mayor entrada neta individual.

 

Activos refugio en duda: ¿dónde cubrirse frente a la siguiente sorpresa negativa?

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El comportamiento del mercado global de renta fija en 2025 estuvo condicionado por una serie de dinámicas que, lejos de agotarse, continúan configurando el entorno de inversión en 2026. Así lo sostuvo Fabio Angelini, especialista de producto de renta fija de Nordea, durante una presentación reciente de la firma en Madrid. Angelini identifica tres grandes ejes que explican tanto el buen desempeño general del activo el año pasado como los riesgos y oportunidades que se mantienen vigentes.

En términos agregados, 2025 fue un ejercicio favorable para la renta fija. “Fue muy difícil invertir en algo que acabara el año en negativo”, explica Angelini, con la excepción de algunos bonos soberanos de muy largo plazo, principalmente de Alemania y Francia. El resto de los segmentos ofrecieron rentabilidades positivas, en un contexto dominado por un marcado apetito por el riesgo.

El primer gran rasgo del mercado fue la sincronía de movimientos. Durante buena parte del año, los distintos segmentos de renta fija —desde los activos más seguros hasta los de mayor riesgo— se movieron al unísono. “Todo subía o todo bajaba”, resume Angelini. En 2025, esta sincronía jugó a favor de los inversores, ya que el sesgo general fue positivo. Sin embargo, el riesgo para 2026 es evidente: si este comportamiento se mantiene, pero con rentabilidades negativas, el impacto podría ser generalizado. “¿Qué ocurre si todo se mueve de forma sincronizada, pero a la baja?”, plantea el experto.

La segunda dinámica fue el predominio de un entorno claramente ‘risk-on’. A pesar de episodios puntuales de aversión al riesgo —como los provocados por anuncios políticos o advertencias sobre el crédito—, el tono general del mercado fue de búsqueda de rentabilidad. Este comportamiento llevó a los diferenciales de crédito a niveles históricamente bajos. Según Angelini, este factor seguirá siendo determinante en 2026: “Los spreads no pueden estrecharse indefinidamente y, cuanto más bajos están, más fácil es que el mercado sufra una sorpresa negativa”. Aunque unos diferenciales reducidos no implican necesariamente un repunte inmediato, sí aumentan la vulnerabilidad ante cualquier deterioro del entorno macroeconómico o financiero.

El tercer eje fue la alternancia de liderazgo entre Europa y Estados Unidos, impulsada en gran medida por el comportamiento del dólar. Tras una depreciación significativa de la divisa estadounidense, gran parte del descontento de los inversores con los activos estadounidenses se explicó más por el efecto divisa que por el desempeño intrínseco de los activos. Una vez neutralizado ese factor, la renta fija estadounidense se comportó en línea, o incluso ligeramente mejor, que la europea. No obstante, este ajuste ha reducido la competitividad de la rentabilidad ofrecida por EE. UU. “Hoy es posible encontrar activos no estadounidenses que ofrecen más rentabilidad con menor riesgo o menor volatilidad”, afirma Angelini, tanto en grado de inversión como en high yield. Esta realidad refuerza la relevancia de la diversificación geográfica en 2026, especialmente en un entorno político impredecible.

¿Dónde encontrar activos refugio en el entorno actual?

La persistencia de estos riesgos plantea una cuestión clave para los inversores: ¿qué activos pueden desempeñar hoy un verdadero papel de refugio? Tradicionalmente, la protección frente a episodios de aversión al riesgo se ha articulado a través de la asignación a activos considerados seguros. Sin embargo, Angelini subraya que muchas de estas referencias han perdido parte de su fiabilidad.

El dólar, por ejemplo, se ha mostrado débil y volátil. Los Treasuries estadounidenses, aunque han funcionado en determinados momentos, no ofrecieron una protección consistente durante episodios de tensión política o comercial. En Europa, los bonos soberanos núcleo tampoco cumplieron ese papel en 2025, penalizados por el aumento del gasto fiscal en Alemania y los problemas de déficit en Francia.

Paradójicamente, algunos países periféricos —España, Italia, Portugal o Grecia— mostraron un mejor comportamiento. No obstante, Angelini cuestiona si estos activos pueden considerarse refugios en sentido estricto: “¿Se sienten cómodos los inversores utilizando deuda griega o BTP italianos como activo refugio?”. Aunque España presenta un perfil algo más equilibrado, la conclusión es que la definición tradicional de refugio resulta hoy menos evidente.

El oro y otros metales preciosos han ganado protagonismo, en parte porque no conllevan un riesgo político directo. Sin embargo, su elevada volatilidad limita su utilidad como elemento estabilizador de cartera. “Que el oro caiga un 5% en un solo día es algo perfectamente normal”, recuerda Angelini.

Mercados de derivados y el riesgo de sorpresas negativas

A este complejo panorama se suma una fuente adicional de incertidumbre: la divergencia entre distintos mercados de derivados. El mercado de derivados de inflación descuenta tasas cercanas al 1,65%, apenas por debajo del objetivo del BCE. El mercado de derivados de tipos de interés, por su parte, asigna una elevada probabilidad a que los tipos se mantengan estables durante gran parte del año. Ambos mercados transmiten una narrativa de inflación contenida y estabilidad monetaria.

Sin embargo, el mercado de deuda soberana ofrece un mensaje distinto. El aumento del gasto fiscal a escala global está presionando al alza los rendimientos de los bonos a largo plazo, empinando las curvas. “Los mercados de bonos no compran la historia de una inflación baja”, señala Angelini. Esta discrepancia hace que los dos primeros mercados sean especialmente vulnerables a sorpresas, incluso moderadas, en los datos macroeconómicos.

Covered bonds: protección y diversificación en un entorno incierto

En este contexto, Angelini identifica a los covered bonds como uno de los pocos activos que han demostrado su capacidad de actuar como refugio. A diferencia de los gobiernos, que incrementan la emisión de deuda para financiar el gasto, los bancos emiten covered bonds en función de la demanda hipotecaria, que sigue siendo contenida. Esta menor presión de oferta ha contribuido a su estabilidad.

“En 2025, los covered bonds fueron la única clase de activo refugio que realmente cumplió su función”, afirma Angelini. Ofrecieron protección en episodios de volatilidad y no se vieron penalizados en momentos de tensión fiscal o política. Para Nordea, con una amplia experiencia en este segmento de la renta fija, los covered bonds representan una herramienta clave para aportar diversificación, estabilidad y protección a las carteras en un entorno en el que los refugios tradicionales ya no son tan evidentes.

En defensa de la olla podrida: una reivindicación literaria

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La olla podrida es uno de los platos con peor marketing del mundo. Aunque sea una maravilla gastronómica desde la Edad Media y figure en numerosas obras de la literatura universal, tiene un nombre que no hay por dónde agarrarlo… vamos a tratar de reivindicar este fabuloso plato en una oda a la olla “podrida”.

Durante el siglo XVIII Giacomo Casanova recorre Europa viviendo los placeres de la mesa como algo incluso más importante que los placeres del lecho. Tras tanto viaje escribe sus Memorias, en cuyo prólogo describe los cinco platos que, a su juicio, resumen el gusto de
una existencia dedicada a la buena mesa. Son: el timbal de macarrones hecho por un buen cocinero napolitano, la olla podrida de los españoles, el bacalao de Terranova bien pegajoso, la caza que empieza a oler y los quesos cuya perfección se manifiesta cuando los pequeños seres que los habitan comienzan a hacerse visibles.

Son estos platos, y no otros, los que cita Casanova en las primeras páginas de sus memorias y constituyen la mejor carta de presentación de la olla podrida. Ya ha ganado un punto a favor la olla, pero sigue sin explicarse ese nombre inmundo. A este respecto dicen que ‘podrida’ debe entenderse en el sentido de ‘poderida’, que significa ‘poderosa’, porque los ingre- dientes de este plato son tan suntuosos que solo los poderosos podían permitírsela. Así lo asevera el médico romano del siglo XVI Andrea Bacci en su tratado sobre la historia y naturaleza del vino, De natura Vinorum. Los burgaleses, herederos contemporáneos de las más sabrosas recetas de olla podrida en España lo tienen claro: se llama olla podrida porque solo la comían los que estaban ‘podridos de dinero’, segundo punto a favor de la olla.

Sebastián de Covarrubias, en su diccionario Tesoro de la lengua castellana, o española de 1611 escribe que “la olla podrida es la que es muy grande y contiene en sí varias cosas, como carnero, vaca, gallinas, capones, longaniza, pies de puerco, ajos, cebolla, etcétera, y que púdose decir podrida en cuanto se cuece muy despacio, que casi lo que tiene dentro viene a deshacerse, como la fruta que se madura demasiado.” Este es el tercer punto a favor de tan desafortunado nombre, con el que queda redimido el asunto podrido de la olla, puesto que el adjetivo significa no solo poderoso y rico, sino también tierno, dada la cocción lenta: las carnes y verduras se des- hacen como la fruta madura. Delicioso.

La olla podrida en la literatura: el Siglo de Oro español

Si la olla podrida española es citada por ilustres viajeros que recorrieron España durante los siglos XVII, XVIII y XIX en sus diarios de viaje, también aparece en numerosas obras literarias que han llegado hasta nuestros días.

En la primera novela moderna, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes sitúa la olla podrida en el centro del suntuoso banquete que se le ofrece a Sancho Panza cuando por fin consigue ser gobernador de una ínsula. Dice Sancho: “Aquel plantonazo que está más adelante vahando me parece que es olla podrida, que, por la diversidad de cosas que en tales ollas podridas hay, no podré dejar de topar con alguna que me sea de gusto y provecho”.

Pero como Cervantes tiene muy mala uva, no va a dejar que Sancho se coma la olla podrida porque sitúa en escena al doctor Pedro Recio, de la localidad manchega de Tirteafuera, que actúa como si fuera una Doña Cuaresma puñetera y revienta fiestas en la comilona que pensaba darse Sancho (nuestro Don Carnal ibérico): “-¡Absit! -dijo el médico-. Vaya lejos de nosotros tan mal pensamiento: no hay cosa en el mundo de peor mantenimiento que una olla podrida. Allá las ollas podridas para los canónigos o para los rectores de colegios o para las bodas labradorescas, y déjenos libres de las mesas de los gobernadores, donde ha de asistir todo el primor y toda atildadura”.

Encontramos referencias a este plato en otras célebres obras literarias del Siglo de Oro español, como en El Buscón de Quevedo o en la obra de teatro El hijo de los leones de Lope de Vega, pero también avanzados los siglos vemos cómo la receta sigue presente en la literatura.

La olla podrida en el siglo XIX: románticos y realistas rinden su homenaje

Alejandro Dumas escribe en 1844 una de las novelas de aventuras más importantes del romanticismo: El Conde de Montecristo. Edmundo Dantés, el susodicho conde, se jacta de viajero y aventurero citando algunos de sus platos favoritos en sus idas y venidas por el mundo. Entre otros destaca “la olla podrida en Valencia”, prueba de que en el muy afrancesado siglo XIX español la olla podrida seguía siendo un plato destacado.

Unas décadas después el realismo da una patada al romanticismo, y pasamos a las novelas costumbristas de Balzac y Flaubert. En la literatura española, la más grande de todas las obras de este género tiene a Oviedo como escenario -aun- que Leopoldo Alas ‘Clarín’ la rebautiza como Vetusta-. En el primer capítulo de La Regenta, el autor describe así la ciudad: “Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la santa basílica”.

Para describir la España caduca de provincias de final del siglo XIX, Clarín tira de la olla podrida, ¿cómo no? Los ciudadanos de Vetusta “hacen la digestión” no solo de este copioso plato, sino de todo el peso espiritual y religioso que soportan al vivir anclados en sus tradiciones.

La olla podrida en América Latina

La olla saltó de España a América y es influencia en la gastronomía de varios países latinoamericanos. En Perú, el sancochado es una sopa elaborada a base de carne, tubérculos y verduras, muy popular en Lima y que nace del cruce de la olla podrida española y del timpu precolombino típico de los Andes Centrales.

En Costa Rica, la olla de carne es un plato criollo elaborado con verduras autóctonas como la yuca, el chayote y el plátano; y con carne de res. Tiene raíces coloniales y está ligada a los pucheros españoles y a la olla podrida.

En Michoacán, México, la olla podrida ha conservado hasta el nombre y sobre su historia cuentan que se comía por las familias pudientes de la región en el siglo XIX. La receta no dista tanto de la burgalesa, porque donde se leen las alubias rojas, lo cambiamos por frijoles y también tiene varios tipos de carne, pero eso sí, como buen plato mexicano no faltan los chiles y además lleva pulque -vino de agave-.