La industria de ETFs activos a nivel global imparable: 500.880 millones de dólares en entradas netas

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Los ETFs activos globales registraron entradas netas récord de 500.880 millones de dólares en lo que va de 2026, mientras que los activos bajo gestión ascendieron a 2,56 billones de dólares al cierre de junio, según destacan desde ETFGI. En concreto, durante junio, la industria mundial de los ETFs gestionados activamente registró entradas netas de 89.130 millones de dólares, lo que elevó las entradas netas acumuladas en el año hasta los 500.880 millones de dólares.

Desde ETFGI, los ETF gestionados activamente continuaron batiendo récords durante junio. Algunos de los puntos más destacados que señalan desde la compañía es que el cierre del mes, los activos bajo gestión alcanzaron los 2,56 billones de dólares, un nuevo máximo histórico que supera los 2,49 billones registrados a finales de mayo. En lo que va de 2026, el patrimonio del sector ha crecido un 34,2 %, al pasar de 1,93 billones al cierre de 2025 a los actuales 2,56 billones de dólares.

Solo en junio, estos vehículos captaron 89.130 millones de dólares en entradas netas, lo que eleva el total acumulado en el año hasta un récord de 500.880 millones de dólares, más del doble del máximo anterior, de 266.480 millones, alcanzado en 2025, y muy por encima de los 152.870 millones registrados en el mismo periodo de 2024. Además, en los seis primeros meses del año se han lanzado 1.019 nuevos ETF de gestión activa por parte de 253 proveedores, mientras que junio marcó el 75.º mes consecutivo de entradas netas para esta categoría de fondos a nivel mundial.

Al cierre de junio existían 5.524 ETF gestionados activamente en todo el mundo, con 7.582 cotizaciones, activos por valor de 2,56 billones de dólares, gestionados por 724 proveedores y negociados en 49 bolsas de 39 países.

Emisores y flujos

Dimensional es el mayor proveedor de ETF por volumen de activos, con 302.980 millones de dólares, lo que representa una cuota de mercado del 11,8 %. Le sigue J.P. Morgan Asset Management, con 299.870 millones de dólares y una cuota del 11,7 %, e iShares, con 174.880 millones de dólares y una cuota del 6,8 %. «Los tres mayores proveedores de ETF gestionados activamente, de un total de 724, concentran el 30,3 % de los activos bajo gestión (AUM) de los ETF activos globales, mientras que los 721 proveedores restantes cuentan individualmente con una cuota de mercado inferior al 6%«, indican desde ETFGI.

Los ETFs gestionados activamente centrados en renta variable cotizados a nivel mundial registraron entradas netas de 56.700 millones de dólares durante junio, elevando el total acumulado en el año a 298.880 millones de dólares, más del doble de los 148.610 millones de dólares captados en el mismo periodo de 2025.

Los ETFs gestionados activamente especializados en renta fija registraron entradas netas de 16.640 millones de dólares en junio, situando las entradas acumuladas en el año en 153.440 millones de dólares, una cifra significativamente superior a los 102.810 millones de dólares registrados hasta junio de 2025.

Una parte importante de estas entradas correspondió a los 20 ETF/ETP con mayor captación de nuevos activos, que en conjunto sumaron 33.080 millones de dólares durante junio. En particular, el Roundhill Memory ETF (DRAM US) captó por sí solo 9.350 millones de dólares. Durante junio, los inversores mostraron una clara preferencia por invertir en ETF gestionados activamente de renta variable.

Aranceles y Oriente Medio: la geopolítica vuelve a ganar protagonismo

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En las previsiones de las gestoras internacionales de cara al segundo semestre del año, la palabra geopolítica se repetía con insistencia, y con razón. Lo ocurrido durante las últimas dos semanas en términos de conflictos bélicos y política comercial son un claro ejemplo de que la geopolítica será un factor a tener en cuenta.

De hecho, la semana acabó con los mercados financieros globales cerrando una jornada marcada por una intensa volatilidad geopolítica y macroeconómica, impulsada por la escalada del conflicto en Oriente Medio, los continuos enfrentamientos y ataques en el Mar Rojo y el estrecho de Ormuz, y los renovados temores sobre el suministro energético que mantienen al petróleo rondando niveles elevados, a pesar de que los precios del crudo registraron un respiro temporal con el WTI cayendo hacia los 88 dólares y el Brent cediendo hasta los 91 dólares. 

Este escenario de tensiones se vio complementado por el anuncio de la administración de Donald Trump sobre nuevos aranceles globales de entre el 10% y el 12,5% aplicados a 60 socios comerciales, lo que reaviva las fricciones comerciales, mientras que en el frente de deuda el rendimiento del Tesoro estadounidense a 30 años se disparó hasta el 5,19%, su nivel más alto en 19 años, elevando los costos de financiamiento global y tensionando a las economías. 

«Aunque los próximos anuncios de política comercial podrían generar volatilidad puntual, no esperamos un aumento significativo en la tasa arancelaria efectiva de Estados Unidos, y prevemos un impacto limitado en el mercado en general dentro de nuestro escenario base. El crecimiento de los beneficios empresariales sigue siendo el principal motor de las acciones globales, mientras que se espera que los rendimientos de los bonos retrocedan gradualmente a medida que se alivien las presiones inflacionarias”, señala Mark Haefele, director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management.

¿Hacia dónde vamos?

En opinión de Laura Torres, directora de Inversiones IMB Capital Quants,la jornada del viernes reflejó un punto de inflexión donde los mercados están comenzando a descontar de forma simultánea el coste real de un choque energético prolongado y una política monetaria restrictiva anclada en tasas de largo plazo históricamente altas. 

“Los intentos de buscar rutas comerciales alternativas como la proyectada ola de endeudamiento de los países del golfo para sortear el estrecho de Ormuz, el aparente apoyo de China y la volatilidad intermitente del crudo demuestran que la geopolítica es actualmente el principal fuerte de la economía global. De cara a los próximos días, la atención de los inversores se mantendrá hiperactiva ante cualquier señal de escalada bélica o intervención militar en Oriente Medio y la respuesta de los bancos centrales, por lo que el sesgo de los mercados seguirá siendo defensivo, priorizando la liquidez y castigando los múltiplos excesivos en tecnología ante el temor de una estanflación inducida por la energía”, explica la experta.

Las gestoras miran hacia delante y destacan que seguimos ante una brillante temporada de resultados. Según la visión de Darrell Spence, economista de Capital Group, el crecimiento de la economía mundial está acusando la presión derivada del conflicto en Oriente Próximo, el aumento de los precios del petróleo y las disputas comerciales. Sin embargo, considera que hay un factor capaz de contrarrestar con creces estas presiones: la inversión relacionada con la inteligencia artificial.

“El auge de la inteligencia artificial es tan fuerte que, incluso en un escenario de actividad cero en el resto de los sectores, el crecimiento económico se mantendría en terreno positivo, sobre todo en Estados Unidos. Sigo siendo más bien prudente en lo que respecta a las perspectivas de crecimiento de la economía estadounidense, pero es posible que el PIB se mantenga muy por encima de lo esperado, en torno al 2,5% o incluso más. Así es cómo la carrera por la inteligencia artificial está eclipsando al resto de las áreas de la economía”, afirma. 

Según su visión, mucho dependerá de la estabilización en Oriente Próximo, del aumento de las presiones inflacionistas, del deterioro de los fundamentales de consumo y de si el auge de la inteligencia artificial mantiene su impulso o acaba perdiendo fuerza. “La economía se encuentra sometida a fuerzas contrapuestas, y podría pasar algún tiempo antes de que una de ellas acabe imponiéndose con claridad”, matiza.

Los efectos de El Niño Costero siguen impactando la economía peruana

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Como uno de los países más afectados por el fenómeno de El Niño, no sorprende que la situación climática esté dejando una huella en la actividad económica en Perú. Según un análisis del BCP, el mayor banco del país andino, El Niño Costero en particular impactó las métricas del segundo trimestre de este año.

En la última versión de su Reporte Semanal Macroeconómico y de Mercados, el Área de Estudios Económicos de la firma financiera estimó que el PIB primario registró una fuerte contracción debido al fenómeno climático, iniciado en marzo.

Esto se produjo a raíz de una caída en la pesca, de 73% interanual. Tras la interrupción de la primera temporada de anchoveta –que sólo alcanzó capturas por medio millón de toneladas, frente a una cuota de 1,9 millones–, la industria registró su peor resultado en seis años.

Este fenómeno, agregaron, también afectó a la manufactura primaria vinculada al procesamiento pesquero, con una contracción de 42% entre junio de este año y junio de 2025.

Desde BCP recalcaron que las condiciones climáticas adversas también están afectando al sector agropecuario. En mayo, la actividad agrícola cayó un 0,6% interanual, reflejando menores rendimientos en diversos cultivos, entre ellos aceituna (-96%), cebolla (-38%), paprika (-27%), cacao (-11%) y palta (-4%).

Los analistas del banco peruano sostuvieron que, hacia adelante, la persistencia de un evento de intensidad fuerte o extraordinaria podría generar mayores disrupciones durante la segunda mitad del año. En este contexto, la probabilidad de que El Niño Costero se extienda hasta el verano de 2027 ha aumentado significativamente y constituye el principal riesgo a monitorear, indicaron.

El Niño, en combinación con El Niño Global, podría afectar la segunda temporada de anchoveta y comprometer el desarrollo de cultivos relevantes como arroz, papa, palta, arándanos, espárragos y uva. En este contexto, el BCP estima una caída del PIB agrícola y pesquero en torno al 4% en 2026, algo mayor a lo observado en 2023.

El crédito privado representa un cuarto del financiamiento de data centers

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Con el telón de fondo del boom de la inteligencia artificial, los data centers se han ubicado en el centro de una intensa ola de inversión asociada con el auge de la demanda de esta tecnología. Esperando que el furor se mantenga, los inversionistas están mirando con atención la evolución de esta tendencia. Pero no son sólo los fondos de infraestructura. Otra clase de activos alternativa está ganando protagonismo en esta tendencia: el crédito privado, que es cada vez más importante en el financiamiento de estos proyectos.

Para Wellington Management, una de las tendencias estructurales que está dándole forma al mercado de crédito privado es una mayor conexión entre los mercados de deuda público y privado. Y un ejemplo de esto es el financiamiento de centro de datos.

Un análisis de la gestora –en base a datos de Pitchbook– identificó un universo de 330 transacciones de financiamiento de este tipo de proyectos, de enero de 2024 a junio de este año. Midiendo por número de operaciones, el crédito privado representa un 24% del financiamiento de data centers.

Esto complementa un 34% de recursos provenientes de la banca y un 31% de los mercados de valores públicos. El 11% restante es capital de distintas fuentes.

En un comentario de mercado reciente, la firma enfatizó en que esto da cuenta de necesidades de financiamiento complejas, que decantan en “un set de fuentes de capital más diverso e interconectado”. Para los gestores, agregó, “esto puede aumentar la importancia de la originación cross-market, el análisis de valor relativo, la disciplina con la documentación y la selección de riesgo”.

La ventaja de la flexibilidad

Desde la industria destacan la flexibilidad que tiene la industria de deuda privada como prestamista, complementando el mix de fondeo de los proyectos de centros de datos. El desarrollo de este tipo de activo, cabe destacar, es bastante intensivo de capital.

Desde Wellington hacen hincapié en la variedad de las opciones para posicionarse en esta tendencia. “Hay distintas oportunidades. Entonces, en vez de tener FOMO y sólo mirar un tipo de negocio, hay distintas formas en las que podemos participar”, dijo Liz Perenick, Head de Portfolio Management de Investment Grade Private Credit de la gestora, en un panel difundido por el canal de Youtube de la gestora.

“Es importante recordar que todas estas transacciones son diferentes”, con términos y documentación a la medida del negocio, recalcó.

A esto se suma el factor del tamaño de las operaciones, lo que genera distintas necesidades de financiamiento y, por consiguiente, distintas respuestas por parte de la industria financiera. Según un análisis de Principal Asset Management, a medida que los tamaños de las transacciones siguen creciendo, se espera que aumente la brecha entre las transacciones de centros de datos large-cap y las del mercado medio.

“Las oportunidades de middle market probablemente se van a inclinar más por inversiones grupales, más personalizadas”, indicaron en un reporte, agregando que “las transacciones de mayor capitalización van a requerir la participación de firmas de todo el espectro de mercado de capitales”.

Creciente demanda

A medida que se espera que el uso de inteligencia artificial transforme la economía global en todos los niveles, la apuesta de la industria es el desarrollo de data centers para poder captar este entusiasmo.

Además de la deuda, donde las gestoras internacionales han desarrollado una variedad de soluciones de inversión relacionadas con el auge de la infraestructura digital, también se ha visto un aumento en el interés en fondos de infraestructura y vehículos de capital privados orientados al sector.

Con el apoyo de todas estas fuentes de financiamiento, sumadas al fondeo bancario tradicional y los mercados públicos, entre otros, la expectativa es que la demanda se acelere. Estimaciones de McKinsey & Company apuntan a que la demanda de data centers podría casi triplicarse de aquí al cierre de la década, aumentando de alrededor de 82 gigawatts en 2025 a unos 220 gigawatts en 2030.

Este auge, explicaron en un reporte, está íntimamente ligado a la IA. Mientras que la demanda de centros de datos no relacionados con esta tecnología –aquellos dedicados a la computación en la nube, por ejemplo–, la consultora espera que la demanda crezca 1,7 veces en los próximos cuatro años. En contraste, la demanda ligada a IA crecería unas 3,5 veces.

Por qué las plataformas patrimoniales offshore son la próxima frontera de las inversiones alternativas

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Los mercados patrimoniales offshore están atravesando la misma curva de adopción de alternativos que el wealth management privado de Estados Unidos experimentó en la última década. La diferencia es que los mercados offshore lo están haciendo más rápido, de manera más selectiva y con una mirada mucho más precisa puesta en la eficiencia de la distribución transfronteriza. Para los gestores que están atentos, eso no es una historia paralela. Es un indicador adelantado.

El canal offshore ya está en movimiento. La brecha que se está cerrando ahora no es de demanda. La demanda ya existe. La brecha real es de infraestructura, educación y diseño de distribución. Los gestores y plataformas que entiendan esto a tiempo serán quienes definan cómo los mercados privados llegan a la riqueza internacional durante la próxima década.

Por qué los asignadores offshore sub asignaron históricamente

Durante años, las plataformas patrimoniales offshore —los bancos privados, intermediarios internacionales y family offices multifamiliares que atienden clientes en América Latina, Asia y Medio Oriente— mantuvieron a los alternativos en los márgenes de sus carteras. Las razones eran estructurales: entornos regulatorios fragmentados, acceso limitado a gestores de nivel institucional y procesos de suscripción diseñados para compradores institucionales y no para intermediarios patrimoniales.

El resultado fue una brecha persistente entre el interés de los clientes y el despliegue efectivo de capital. Los clientes querían acceso. Los asesores necesitaban mejores herramientas. Las plataformas carecían del marco operativo para distribuir mercados privados de manera eficiente. Los gestores, enfocados principalmente en los canales institucionales y RIA de Estados Unidos, no estaban construyendo para una audiencia que todavía no comprendían. Eso está cambiando.

Qué ha cambiado

Varias fuerzas han convergido para cerrar esa brecha y acelerar la curva de adopción.

Los mercados privados se democratizaron a nivel de producto. El crédito privado, la infraestructura, los secundarios, el private equity evergreen y las estructuras semilíquidas se diseñaron para expandir el canal patrimonial. Hoy están apareciendo en los mercados offshore con un impulso real. Los inversores offshore buscan exposición de calidad institucional a través de envoltorios amigables para el canal patrimonial, y ese menú de productos ya existe.

Al mismo tiempo, las plataformas internacionales han madurado. La infraestructura fintech es mejor. El apetito regulatorio y la sofisticación de los asesores en los principales hubs offshore alcanzaron un nivel donde la distribución a escala es operativamente viable de una manera que simplemente no lo era hace cinco años.

El mercado no apareció de repente. Siempre estuvo ahí. La “plomería” finalmente empezó a alcanzarlo.

Los mercados offshore necesitan un empaquetado distinto

Aquí es donde muchos gestores se equivocan. Asumen que un producto que funciona en el canal patrimonial estadounidense viajará offshore con ajustes menores y una nueva presentación. Rara vez es así.

Los distribuidores offshore evalúan los productos alternativos con una mirada distinta: compatibilidad regulatoria entre jurisdicciones, estructuras feeder adaptadas a los marcos legales locales, ventanas de liquidez calibradas a las expectativas de los clientes, materiales multilingües e integración fluida con las plataformas que sus asesores ya utilizan.

Los montos mínimos de inversión importan. La complejidad de la suscripción importa. Los estándares de reporte importan. La menor fricción operativa puede convertirse en la razón por la que un producto nunca logra tracción.

El mejor producto alternativo no siempre gana offshore. El producto más fácil de distribuir, con frecuencia, sí lo hace. Los gestores que entiendan ese principio a tiempo construirán relaciones de distribución que se acumulan con el paso del tiempo.

La educación es el verdadero cuello de botella de la distribución

En muchos canales offshore, los alternativos todavía se venden; no se compran. La fluidez de los asesores en crédito privado, infraestructura o secundarios sigue siendo desigual, no por falta de interés, sino porque estas clases de activos evolucionaron más rápido que la infraestructura educativa a su alrededor.

Los gestores que lideran únicamente con datos de rendimiento sistemáticamente quedarán por debajo de sus expectativas de distribución. Los ganadores incorporarán la educación directamente en su estrategia de salida al mercado: materiales estructurados, capacitación para asesores, explicaciones simples y soporte continuo que les permita a los asesores hablar con confianza. Explicar qué hace realmente un fondo evergreen, cómo funcionan los mecanismos de rescate, o por qué la infraestructura ofrece protección contra la inflación, no es una función de marketing. En los mercados offshore, es una función de distribución, y a menudo la más importante.

La tecnología definirá a los ganadores

Cada paso manual en un proceso de suscripción, cada brecha en el reporte, cada cuello de botella en el KYC es una razón para que un asesor recomiende otro producto la próxima vez. La digitalización de la suscripción, los flujos automatizados de cumplimiento, los data rooms integrados y el reporte transparente de cartera ya no son un lujo en el canal patrimonial offshore. Son la base mínima para las plataformas que esperan crecer.

El mercado offshore escala cuando la complejidad operativa desaparece. Los gestores y plataformas que invierten hoy en esa infraestructura no solo están mejorando su eficiencia. Están construyendo una posición competitiva que será muy difícil de replicar más adelante.

Las firmas que ganarán construirán ecosistemas, no productos

La oportunidad de los alternativos offshore no será capturada solo con lanzamientos de producto. Las firmas que definan este mercado en la próxima década serán aquellas que construyan ecosistemas: estrategias de inversión combinadas con plataformas educativas, infraestructura de distribución, tecnología y relaciones de largo plazo con los gatekeepers que se ubican entre los gestores y el capital. Funcionarán simultáneamente como gestores de inversión, motores de contenido, socios operativos y facilitadores de capital.

Ese modelo ya está tomando forma a nivel institucional. Está llegando a la riqueza privada offshore a continuación. Para los gestores dispuestos a adaptar su modelo de distribución a las realidades de este canal —en lugar de intentar exportar un playbook que nunca fue diseñado para él—, la oportunidad es mucho mayor de lo que la mayoría cree.

El capital está ahí. Los clientes están ahí. El próximo capítulo lo definirán las firmas capaces de combinar acceso, educación, tecnología y ejecución en un modelo de distribución construido para las realidades del wealth management offshore.

 

 

Tribuna firmada por Mario Murillo, Regional Director para US de  LYNK Markets

Swisscanto apuesta por emergentes y electrificación para mantenerse invertidos en la segunda mitad de 2026

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Swisscanto defiende que los inversores deben mantener la exposición a los mercados, pero con un enfoque cada vez más selectivo. La firma, que presentó recientemente sus perspectivas para el segundo semestre de 2026, articula su visión estratégica en torno a tres grandes temáticas: el renovado impulso de los mercados emergentes, el fin de los rendimientos reales positivos y el auge de la tecnología con un claro foco en la calidad, una combinación con la que la entidad busca identificar las oportunidades estructurales que marcarán los próximos meses.

Firme apuesta por la deuda emergente

Para Gonzalo Ramón Borja Álvarez de Toledo, Country Head para España de Swisscanto, la clave para navegar el entorno actual pasa por mantener la calma y no deshacer posiciones precipitadamente: «Nuestra filosofía no es time the market, sino time in the market. Hay que estar dentro del mercado y hay que estar invertido», resume.

Dentro de la renta fija, la entidad sitúa a la deuda emergente como una de sus principales convicciones de inversión. El directivo rechaza la idea de que se trate de una clase de activo nueva o desconocida y recuerda que muchos mercados emergentes llevan años registrando un crecimiento económico superior al de las economías desarrolladas, al tiempo que ofrecen «unos rendimientos reales muy atractivos».

Además, destaca la enorme transformación que ha experimentado este universo de inversión. Mientras que hace años el mercado invertible se limitaba a 14 países, actualmente supera los 75, lo que, a su juicio, permite construir carteras globales de renta fija mucho más diversificadas.

Pese a su creciente relevancia económica, considera que la deuda emergente sigue estando infrarrepresentada en las carteras. Según explica, los mercados emergentes generan ya el 60 % de la contribución al PIB mundial, mientras que en el índice Global Aggregate su peso ha aumentado desde el 5 % de hace una década hasta aproximadamente el 16 %. Sin embargo, advierte de que la mayor parte de esa representación corresponde a deuda china. «No me sirve usar un índice global de renta fija en mi cartera para que me dé posición a todo el mercado emergente cuando luego al final lo que tengo es principalmente riesgo China«, explicó.

Desde el punto de vista macroeconómico, Swisscanto considera que los emergentes afrontan un contexto especialmente favorable. El experto sostiene que sus bancos centrales reaccionaron antes que los de las economías desarrolladas al repunte de la inflación tras la pandemia, lo que ha permitido que actualmente sus niveles de inflación sean similares a los de los países desarrollados. A su juicio, ello reduce la necesidad histórica de recurrir a devaluaciones de sus divisas para ganar competitividad y fortalece su posición relativa.

Otro de los argumentos que refuerzan esta tesis es el cambio de modelo comercial de China. Según explica, el gigante asiático está redirigiendo cada vez más sus exportaciones hacia otros mercados emergentes, lo que contribuirá a moderar sus presiones inflacionistas. «China va a ser de alguna forma una especie de motor deflacionario», señala.

Pese a estos sólidos fundamentales, Swisscanto considera que la valoración de estos activos sigue siendo atractiva y estima que existe una brecha de descuento de entre el 25 % y el 30 % respecto a los mercados desarrollados.

Electrificación, una oportunidad más amplia que la IA

Aunque la inteligencia artificial continúa protagonizando los mercados, Antonio Feito, Vice President Sales de Swisscanto, considera que la verdadera transformación económica es mucho más amplia y tiene como eje la electrificación de la economía.

Según explica, el mundo está transitando desde un modelo intensivo en petróleo hacia otro mucho más dependiente de la electricidad, en un contexto en el que tanto las economías desarrolladas como las emergentes afrontan un creciente desequilibrio entre oferta y demanda energética. En este escenario, la inversión en toda la cadena de valor de la electrificación adquiere un papel protagonista, abarcando desde la generación de energías renovables hasta las redes eléctricas, el almacenamiento, la eficiencia energética y el consumo industrial.

La gestora lleva más de 15 años invirtiendo en esta temática y, según Feito, su estrategia ha obtenido durante los últimos diez años rentabilidades superiores a la media del mercado. A su juicio, invertir en electrificación supone apostar por compañías capaces de ofrecer soluciones a necesidades estructurales, desde la escasez de recursos hasta la digitalización industrial o la transición energética.

La inteligencia artificial constituye uno de los grandes catalizadores de esta tendencia. Feito recuerda que ya aporta alrededor del 2% del PIB estadounidense y que las compañías vinculadas a esta temática representan cerca del 40% de la capitalización tanto del MSCI World como del MSCI Emerging Markets. Sin embargo, advierte del creciente riesgo de concentración: si hace una década el sector tecnológico suponía aproximadamente el 20% del MSCI Emerging Markets, hoy son únicamente tres compañías las que ya representan ese mismo 20% del índice.

Calidad y gestión activa para afrontar un mercado más concentrado

Ante un entorno marcado por la volatilidad, la concentración de los índices y la aparición de nuevas oportunidades estructurales, ambos expertos insistieron en que Swisscanto defiende un enfoque basado en la inversión en compañías de calidad, capaces de generar un crecimiento rentable y sostenible a largo plazo. La gestora apuesta por combinar la gestión activa del riesgo con una selección rigurosa de activos a través de las distintas estrategias de su gama que se beneficien de tendencias de largo recorrido, como la electrificación, la digitalización o la transición energética, sin perder de vista los criterios de sostenibilidad como elemento central de su proceso de inversión.

Cómo la Generación Z está reescribiendo las reglas del consumo

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La Generación Z está transformando rápidamente el panorama mundial del consumo, no solo por su peso demográfico y económico, sino también por sus expectativas radicalmente diferentes sobre cómo descubren, evalúan y compran las marcas, según destaca el último estudio de Schroders.

Ella Thomas, especialista sectorial global de Schroders, afirmó que “el enfoque de consumo digital de la Generación Z recompensa a las marcas más ágiles y plantea retos para los modelos de negocio tradicionales. Los inversores en renta variable global deben estar atentos a los posibles errores de valoración del mercado que puedan derivarse de ello”.

El equipo gestor de Schroders explica que esta generación representa un motor de crecimiento único, potente y no occidental, y que las redes sociales y el comercio impulsado por los creadores de contenidos han trasladado el control de las marcas a los consumidores, especialmente en categorías como la belleza.

Sostienen que la aceleración de las tendencias, la disminución de la lealtad y el aumento de los costes de captación de clientes están cambiando estructuralmente la economía de las empresas de consumo. La conclusión clave es que el éxito favorecerá cada vez más a las empresas ágiles, nativas digitales y con capacidad de respuesta local, mientras que aquellas que dependen de la escala, el valor de marca heredado o se caractericen por la falta de innovación corren el riesgo de quedar desfasadas.

Una fuerza demográfica y económica sin precedentes

La Generación Z, definida como quienes nacieron entre 1997 y 2012, representa actualmente una cuarta parte de la población mundial y aproximadamente el 17% del poder adquisitivo, a pesar de que muchos de sus miembros aún no forman parte de la población activa, ya que los más jóvenes solo tienen 13 años. Con casi 2.000 millones de personas, es la generación más numerosa de la historia y se proyecta como una de las más influyentes económicamente.

Además, será la generación menos occidental: solo el 10% procede de Norteamérica o Europa, y es la primera en la que menos de la mitad del gasto provendrá de países occidentales. También se prevé que sea una de las generaciones más ricas, con ingresos significativamente más altos que los anteriores a la misma edad. Según un estudio comparativo de NielsenIQ, el Banco Mundial y GfK, el ingreso medio de la Generación Z en Estados Unidos supera los 40.000 dólares, más del 50% por encima del de los baby boomers en la misma etapa de la vida, ajustando impuestos, transferencias y inflación. Se estima que su potencial de gasto alcanzará los 12 billones de dólares en 2030.

Aunque la Generación X y los Millennials seguirán controlando los mayores fondos de gasto absolutos en 2034, la Generación Z será la que registre el mayor crecimiento incremental en dólares, aumentando su cuota de gasto del 17% actual al 19%, con un incremento de 9 billones de dólares durante los próximos 10 años.

Cuando los consumidores toman el control: la belleza en la era de las redes sociales

El auge de las redes sociales, especialmente para la Generación Z, ha transformado el comportamiento de compra. La COVID-19 aceleró este cambio, convirtiendo plataformas que antes eran meros canales de descubrimiento en ecosistemas comerciales integrales.

Históricamente, la influencia de la marca dependía de la publicidad masiva, los anuncios en televisión y revistas y la colocación en tiendas. Hoy, ese modelo se ha invertido. Las redes sociales han nivelado el campo de juego y permitido a pequeñas marcas vender directamente a los consumidores, representando alrededor del 30% de las ventas globales de productos de belleza (NielsenIQ).

Las decisiones de compra de la Generación Z están cada vez más influenciadas por el contenido seleccionado por algoritmos, las recomendaciones de creadores de contenidos y amigos, las pruebas de productos visibles en tiempo real, millones de reseñas agregadas y búsquedas hiperespecíficas, como “la mejor crema hidratante para pieles grasas y propensas al acné”.

Lo que comenzó con tutoriales largos en YouTube se ha convertido en vídeos cortos en TikTok e Instagram. Los consumidores actuales evalúan los productos mediante contenido generado por usuarios, en lugar de mensajes creados por las marcas.

El auge de redes sociales y la proliferación de marcas pequeñas han acelerado los ciclos de tendencias. Nuevos productos y microtendencias pueden volverse populares rápidamente, aunque su entusiasmo suele desvanecerse igual de rápido, como muestran los datos de búsqueda de Google en Estados Unidos. Las estrategias tradicionales de creación de marca resultan menos eficaces frente a un consumidor dispuesto a probar nuevas marcas y dependiente de las redes sociales para descubrir productos.

Consecuencias para las empresas: aumento de costes y mayor urgencia

  • Retención más cara: La disminución de la lealtad obliga a gastar más para atraer a los consumidores. En un entorno de vídeos cortos, mantener la atención requiere contenido constante e inversión continua en engagement.

  • Agilidad como ventaja competitiva: Multinacionales de consumo luchan por seguir el ritmo de empresas emergentes. Ciclos de tendencias acelerados y demandas fragmentadas favorecen a compañías con decisiones rápidas y ciclos de innovación cortos.

  • Innovación localizada: Los lanzamientos masivos pueden pasar por alto microtendencias y preferencias de nicho, especialmente en mercados emergentes donde la innovación ágil y local supera enfoques centralizados.

  • Marcas disruptivas: La Generación Z está abierta a probar nuevas marcas, lo que beneficia a empresas que innovan rápido, adoptan plataformas como TikTok Shop y mantienen compromiso continuo. Ejemplos claros incluyen Rhode, e.l.f. y Skinceuticals.

¿Quién puede salir ganando?

El panorama no es binario. Schroders identifica factores clave de rentabilidad potencial:

  • Mayor agilidad: Empresas que acortan el ciclo desde ideación hasta comercialización podrán seguir mejor el ritmo de la Generación Z.

  • Ejecución en canales online: Invertir en infraestructura digital y ver lo online como modelo repetible y escalable, no como eventos puntuales, marca la diferencia.

  • Innovación diferenciada: Es esencial satisfacer necesidades locales y demostrar ventajas reales y cuantificables que esta generación espera de los productos.

Valoración del mercado y oportunidades de inversión

Schroders advierte sobre posibles errores de valoración: las empresas tradicionales podrían estar sobreestimadas si se presupone que mantienen eficiencia y fidelidad previas, pese al aumento del coste digital y la pérdida de clientes jóvenes. Por el contrario, compañías que evolucionan activamente hacia innovación ágil, participación digital y estrategias localizadas podrían estar infravaloradas. Este enfoque permite identificar “brechas de crecimiento” para decisiones de inversión en renta variable global e internacional.

El impacto no será uniforme: sectores como maquillaje, con baja diferenciación y tendencias volátiles, son más vulnerables. La evidencia se refleja en e.l.f. Beauty, donde el descubrimiento impulsado por redes sociales y la rápida adopción de tendencias han generado crecimiento sostenido.

En cambio, el cuidado de la piel requiere mayor inversión científica y regulatoria, lo que protege la marca y el poder de fijación de precios. Ejemplo: Beiersdorf ha visto presión en sus acciones, mientras que L’Oréal mantiene estabilidad pese a la evolución de costes y la complejidad de atraer a consumidores jóvenes, planteando preguntas sobre valoración y coste de crecimiento futuro.

En conclusión, Schroders sostiene que la Generación Z redefine la dinámica competitiva global del consumo, beneficiando a empresas ágiles, nativas digitales y adaptadas localmente, y obliga a marcas e inversores a replantear estrategias tradicionales para no quedar rezagados.

Las empresas globales han recuperado su valor de mercado de 2014

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El fuerte crecimiento de los beneficios empresariales ha permitido que las compañías cotizadas de todo el mundo recuperen en menos de doce años el equivalente a su valor de mercado conjunto de principios de 2014, según el último Value Watch, elaborado por Capital Group dentro de su Global Equity Study. El análisis concluye que la evolución de los beneficios ha justificado, de forma recurrente, las elevadas valoraciones de la renta variable durante la última década.

El estudio analiza el tiempo que tardan las empresas en recuperar su valor de mercado a través de los beneficios generados, una métrica que busca responder a una de las principales cuestiones para los inversores: si las valoraciones actuales están respaldadas por la capacidad real de las compañías para generar beneficios.

Según los datos de Capital Group, las 1.600 mayores empresas cotizadas del mundo sumaban una capitalización bursátil de 35,3 billones de dólares a comienzos de 2014. Entre ese año y 2025 obtuvieron beneficios acumulados de 36,7 billones de dólares, superando así el valor total que tenían hace algo menos de doce años.

A principios de 2014, la renta variable global cotizaba a un PER de 15,9 veces, lo que, en términos estáticos, habría supuesto esperar cerca de dieciséis años para recuperar esa valoración únicamente mediante beneficios. Sin embargo, el crecimiento de los resultados empresariales redujo ese plazo en aproximadamente cuatro años.

Los beneficios sostienen las valoraciones

Capital Group destaca que este patrón no ha sido un fenómeno aislado. Las empresas necesitaron trece años para recuperar la valoración conjunta registrada en 2010 y, en el caso del mercado posterior a la pandemia, ya han recuperado el 45% del valor bursátil que tenían en 2020. Además, una de cada siete compañías ya ha generado beneficios equivalentes a toda su valoración prepandemia.

Katharine Dryer, responsable de renta variable para Europa y Asia de Capital Group, explica que la valoración de una empresa «no solo depende del múltiplo que los inversores estén dispuestos a pagar, sino también de si el crecimiento futuro de los beneficios puede justificarlo». En este sentido, recuerda que la renta variable global cotiza actualmente en torno a 21 veces los beneficios esperados para 2026, lo que eleva las exigencias para las compañías.

La experta señala que, en este contexto, la gestión activa adquiere mayor relevancia al permitir identificar aquellas empresas capaces de cumplir sus previsiones de crecimiento frente a aquellas que no lo conseguirán.

Diferencias entre regiones

El informe también pone de manifiesto diferencias significativas entre mercados. Estados Unidos recuperó el valor de mercado registrado en 2014 en un plazo de doce años, impulsado por un sólido crecimiento de los beneficios pese a partir de valoraciones elevadas.

En Europa, la recuperación llegó en trece años gracias, principalmente, al mejor comportamiento reciente de los sectores financiero y energético tras una década de crecimiento más moderado.

En el caso de España, las empresas incluidas en el universo analizado por Capital Group recuperaron en catorce años el valor de mercado que tenían en 2012, cifrado entonces en 393.000 millones de dólares. A finales de abril de 2026, la capitalización conjunta de estas compañías ascendía ya a 1,08 billones de dólares.

La gestión activa gana protagonismo

Para Capital Group, el entorno actual, caracterizado por valoraciones más exigentes, incrementa la importancia de seleccionar compañías capaces de mantener un crecimiento sostenible de sus beneficios.

La gestora considera que los gestores activos desempeñan un papel clave tanto en la asignación eficiente del capital como en la disciplina de valoración de los mercados, especialmente en un contexto en el que el cumplimiento de las expectativas de beneficios resulta determinante para la evolución de las cotizaciones.

Mercados emergentes: una oportunidad que va más allá de las materias primas

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Las gestoras internacionales son claras: los mercados emergentes están viviendo una transformación estructural que va mucho más allá de los ciclos económicosDurante años, invertir en mercados emergentes era sinónimo de asumir un mayor riesgo a cambio de un potencial de rentabilidad superior. Sin embargo, esa percepción está cambiando.

La mejora de los fundamentales económicos, la fortaleza de las instituciones, el auge de Asia y unas valoraciones que siguen siendo llamativas están devolviendo a los mercados emergentes al radar de los inversores. Tanto en renta variable como en renta fija, el consenso es que las oportunidades siguen siendo relevantes, aunque exigen un enfoque selectivo y una visión a largo plazo.

Una transformación estructural

Según Thomas Schaffner, gestor de carteras de Vontobel, los mercados emergentes son ahora mucho más resistentes que hace diez años. Schaffner explica que muchas economías han fortalecido sus posiciones fiscales además de que los bancos centrales han ganado credibilidad, la gobernanza empresarial ha mejorado y los mercados de capitales locales se han consolidado. Todo ello, según Thomas, ha permitido diversificar los motores de crecimiento, donde la inteligencia artificial, la innovación tecnológica y la demanda interna han ganado protagonismo frente al tradicional peso de las exportaciones de materias primas.

En su opinión, la superior evolución bursátil registrada desde 2025 no responde a un fenómeno coyuntural, sino a un cambio estructural. De hecho, considera que el riesgo principal para muchos inversores ya no es tener demasiada exposición a mercados emergentes, sino seguir manteniéndolos infraponderados en sus carteras.

Ibercaja Gestión mantiene una visión similar a Vontobel puesto que destaca que el índice MSCI Emergentes poco tiene que ver con el de hace una década. La entidad destaca que el universo emergente ha pasado de estar dominado por bancos, materias primas y Latinoamérica a concentrarse en Asia y en compañías tecnológicas de Taiwán y Corea del Sur. Según añaden desde Ibercaja, el peso de la tecnología ronda ya el 45% del índice, mientras que gigantes como TSMC tienen una relevancia comparable a la de países enteros como China.

Sin embargo, desde Ibercaja recuerdan que este cambio implica ciertos riesgos puesto que, aunque las valoraciones siguen siendo inferiores a las de Estados Unidos, los inversores tienen que tener en cuenta ciertos factores como, por ejemplo, los riesgos regulatorios o el carácter más cíclico de las compañías tecnológicas. Debido a esto, la entidad establece que la exposición a mercados emergentes debe formar parte de las carteras de manera estructural y no responder a modas pasajeras.

La inteligencia artificial cambia el mapa de oportunidades

Al igual que en numerosos campos, el impacto de la inteligencia artificial está siendo clave en la situación actual de los mercados emergentes. Desde Aberdeen Investments, Matt Williams, Senior Investment Director de la firma, considera que la revolución de la IA está redefiniendo las oportunidades de inversión en los mercados emergentes. Sin embargo, Williams establece que el mayor potencial no reside únicamente en las empresas que desarrollan inteligencia artificial, sino también en aquellas que hacen posible su despliegue comercial, como fabricantes de semiconductores, memorias, chips de conectividad…

Matt Williams considera que los mercados emergentes siguen cotizando con un descuento cercano al 40% respecto al S&P 500, mientras que los fundamentales continúan siendo sólidos. En este contexto, desde Aberdeen apuestan por una gestión activa centrada en compañías con generación recurrente de caja, beneficios sostenibles y capacidad para remunerar al accionista mediante dividendos. Según Williams, los ingresos por dividendo se han convertido en un componente de mayor importancia en la rentabilidad total de esta clase de activo.

Desde Vontobel también identifican la inteligencia artificial como uno de los grandes motores estructurales de crecimiento. Desde la entidad señalan que Taiwán, Corea del Sur y China ocupan posiciones estratégicas dentro de la cadena global de suministro de semiconductores, centros de datos, redes eléctricas e infraestructuras energéticas relacionadas con el desarrollo de la IA.

La deuda emergente gana atractivo

Actualmente, las oportunidades no se limitan a la renta variable puesto que la renta fija también está despertando un renovado interés, según las gestoras. Abdallah Guezour, responsable de deuda de mercados emergentes y materias primas de Schroders, sostiene que esta clase de activo ha demostrado una notable capacidad de resistencia incluso en episodios recientes de elevada tensión geopolítica. A su juicio, los mercados emergentes cuentan hoy con amortiguadores macroeconómicos mucho más sólidos que en crisis anteriores gracias a menores niveles de inflación, tipos reales elevados, bancos centrales más creíbles y balances externos más saneados.

Schroders considera especialmente atractiva la deuda emitida en moneda local y el segmento de alto rendimiento denominado en dólares. La entidad estima que ambos podrían ofrecer rentabilidades de entre el 10% y el 12% durante 2026, apoyadas tanto por factores cíclicos como estructurales. Además, destaca que la debilidad del dólar y la abundante liquidez global podrían seguir favoreciendo los flujos hacia esta clase de activo.

En esta misma línea, Guillaume Tresca, estratega sénior de mercados emergentes de Generali Investments, afirma que la deuda local representa actualmente la propuesta más atractiva dentro de la renta fija emergente. Según explica, ofrece un elevado carry, valoraciones interesantes y exposición a economías que mantienen un crecimiento relativamente sólido.

Tresca añade otro elemento diferencial: el desarrollo de la inteligencia artificial está impulsando las exportaciones y los superávits comerciales de varias economías asiáticas, cuyos excedentes están siendo reinvertidos en sus propios mercados de renta fija, reforzando así el atractivo de la deuda local.

Selectividad y largo plazo

Pese al renovado optimismo, las gestoras coinciden en que los mercados emergentes siguen requiriendo un elevado grado de selección. Mientras Aberdeen apuesta por identificar compañías con ventajas competitivas, generación consistente de caja y crecimiento sostenible de los dividendos, Vontobel centra su proceso de inversión en empresas capaces de mejorar de forma estructural su rentabilidad sobre el capital, combinando criterios financieros y de sostenibilidad.

En paralelo, Ibercaja recuerda que el perfil de los mercados emergentes ha cambiado profundamente y que hoy la inversión está mucho más ligada al crecimiento tecnológico asiático que a los ciclos de materias primas que tradicionalmente definían esta categoría.

En conjunto, el mensaje de las gestoras es claro: los mercados emergentes ya no representan únicamente una apuesta táctica para buscar rentabilidad adicional, sino una clase de activo cada vez más madura, respaldada por mejores fundamentales y nuevas tendencias estructurales. La clave, coinciden, estará en mantener una visión de largo plazo y seleccionar cuidadosamente tanto los países como las compañías y los segmentos de renta fija con mayor potencial.

Oro enterrado a ambos lados del Atlántico: el camino poco conocido para cobrar prestaciones de la Seguridad Social de España y Estados Unidos

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Las historias de piratas que enterraban tesoros en lugares remotos han despertado la imaginación durante siglos. Los estadounidenses que han trabajado en España y los españoles que han trabajado en Estados Unidos quizá no estén cavando agujeros en islas tropicales, pero también podrían estar sentados sobre un tesoro que ha pasado desapercibido.

Ese tesoro son las pensiones de jubilación a las que podríamos tener derecho en Estados Unidos o en España. Tal vez pensemos que no hemos cotizado a la Seguridad Social los años suficientes para tener derecho a una pensión en Estados Unidos (por lo general, 40 créditos, equivalentes a unos 10 años de trabajo). O sabemos que no hemos trabajado el tiempo necesario en España para acceder a una pensión (normalmente, al menos 15 años de cotización). Afortunadamente, esto no significa que las cotizaciones que hemos acumulado queden “abandonadas” en una isla desierta. Gracias a un tratado entre Estados Unidos y España conocido como el Convenio de Totalización (U.S.–Spain Social Security Totalization Agreement), podemos combinar los períodos cotizados en ambos países para cumplir los requisitos mínimos de acceso a las prestaciones.

Lo mejor de todo es que el Convenio de Totalización funciona en ambas direcciones. Podemos utilizar las cotizaciones realizadas en España para reunir los requisitos necesarios para percibir prestaciones de la Seguridad Social en Estados Unidos, o emplear las cotizaciones realizadas en Estados Unidos para acceder a prestaciones en España. Cuando una carrera profesional se ha desarrollado entre los dos países, es fácil quedarse por debajo de los mínimos exigidos en cada uno de ellos. El convenio resuelve este problema permitiendo sumar los períodos de trabajo, de modo que esos años no se pierdan. Es, en cierto modo, un moderno mapa del tesoro.

Tanto España como Estados Unidos revisan el historial combinado de cotizaciones para determinar si cumplimos los requisitos de acceso. Pero, igual que los piratas repartían el botín siguiendo un estricto código, las prestaciones de la Seguridad Social también se distribuyen conforme a reglas muy precisas. Cada país paga su parte por separado:

  • Prestaciones de Estados Unidos. Estados Unidos puede tener en cuenta los períodos cotizados en España para ayudarnos a reunir los requisitos mínimos. Si obtenemos el derecho gracias a este mecanismo, la prestación será proporcional y se calculará únicamente sobre la base de nuestra carrera laboral en Estados Unidos.
  • Prestaciones de España. España puede computar las cotizaciones realizadas en Estados Unidos para ayudarnos a cumplir el período mínimo exigido y, posteriormente, abonará una pensión proporcional basada exclusivamente en las cotizaciones efectuadas en España.

Esto no significa que ambos sistemas se fusionen en una única prestación. Cada país paga exclusivamente la parte que le corresponde. Las cotizaciones se combinan únicamente para acreditar el derecho a la prestación, no para incrementar su importe. Los períodos cotizados no se transfieren de un país a otro; permanecen en el sistema en el que fueron generados y simplemente son reconocidos por el otro Estado.

En otras palabras, aunque las cotizaciones puedan sumarse para cumplir los requisitos de acceso, el importe efectivo de cada prestación dependerá únicamente de los años trabajados en cada país. Por ejemplo, si hemos trabajado 6 años en Estados Unidos y 11 años en España:

  • La prestación estadounidense se calculará únicamente sobre esos 6 años cotizados en Estados Unidos.
  • La pensión española se basará exclusivamente en los 11 años cotizados en España.

Cada país abonará su parte correspondiente: no recibiremos un premio extraordinario, pero tampoco perderemos las cotizaciones que tanto esfuerzo nos costó acumular. La clave está en asegurarnos de cumplir los requisitos mínimos —al menos 6 créditos estadounidenses (aproximadamente un año y medio de trabajo) y al menos un año de cotización en España— para poder acogernos a las disposiciones del convenio cuando llegue el momento.

Quizá nunca encontremos un cofre pirata repleto de doblones de oro, pero si hemos trabajado tanto en España como en Estados Unidos, es posible que descubramos un tesoro igualmente valioso. Gracias al Convenio de Totalización, nuestro «tesoro escondido» no está enterrado bajo la arena: se ha ido construyendo a lo largo de años de trabajo y, con el mapa adecuado, está completamente a nuestro alcance.