En medio de un entorno global marcado por la volatilidad macroeconómica, las tensiones comerciales y mayores restricciones financieras, América Latina logró mantener el atractivo para los inversionistas y cerró 2025 con un crecimiento de doble dígito en el mercado de fusiones y adquisiciones (M&A).
De acuerdo con el informe «Unlocking Potential: Latam M&A and PE Activity in FY 2025»,elaborado por Marsh, líder global en riesgos, reaseguros, capital, personas, inversiones y consultoría de gestión, el valor total de las operaciones sobre activos latinoamericanos ascendió a 114.300 millones de dólares, lo que representó un incremento de 16% respecto de 2024. El número de transacciones, en cambio, disminuyó ligeramente a 1.345 operaciones, reflejando una tendencia global hacia acuerdos de mayor tamaño y complejidad.
Brasil se mantuvo como el principal mercado regional, con 850 transacciones por un valor agregado de 55.100 millones de dólares. México y Colombia completaron el grupo de países más dinámicos, apoyados por operaciones estratégicas en infraestructura y energía que continúan atrayendo capital internacional.
El principal motor del crecimiento fue el sector de energía, minería y servicios públicos, que movilizó 42.600 millones de dólares, equivalente a un incremento anual de 25%. La creciente demanda energética asociada con la expansión de la inteligencia artificial, los centros de datos y la transición hacia fuentes limpias impulsó el interés por activos vinculados con energías renovables, transmisión y redes eléctricas.
La mayor transacción del año fue la adquisición por parte de GE Vernova del 50% restante de Prolec en México por 5.300 millones de dólares, operación que evidenció la importancia estratégica que está adquiriendo la infraestructura energética en la región.
El capital privado también protagonizó uno de los mayores repuntes del año. Las operaciones de private equity alcanzaron un valor de 19.800 millones de dólares, cifra que representa un incremento de 106% respecto de 2024, aunque el número de transacciones descendió a 189 el año pasado.
La actividad estuvo impulsada principalmente por inversiones en infraestructura y energías renovables, destacando la compra de una participación mayoritaria en Serena Energia por parte de Actis y GIC, por 2.800 millones de dólares, así como la adquisición de Orygen en Perú.
Los sectores de tecnología, medios y telecomunicaciones también mantuvieron una intensa actividad. Con 278 operaciones, el segmento TMT fue el más activo en número de transacciones, favorecido por los procesos de consolidación entre operadores de telecomunicaciones y por la necesidad de acelerar las inversiones en redes de fibra óptica y tecnologías 5G.
Entre las operaciones más relevantes destacó la adquisición de la filial colombiana de Telefónica por parte de Millicom, en una muestra de la creciente consolidación del sector para ganar escala y atender la creciente demanda de servicios digitales.
Asimismo, el fenómeno del nearshoring continúa fortaleciendo la demanda por infraestructura logística y centros de datos, impulsando nuevas oportunidades en los segmentos inmobiliario y de infraestructura.
No obstante, el mercado enfrenta desafíos importantes. Las presiones inflacionarias, las variaciones en políticas arancelarias y un entorno de financiamiento más restrictivo han ampliado las diferencias de valuación entre compradores y vendedores, elevando la complejidad de las negociaciones.
En respuesta, los inversionistas y patrocinadores financieros están recurriendo cada vez más a soluciones de transferencia de riesgo transaccional, como los seguros de Representations & Warranties (R&W), con el objetivo de reducir incertidumbres y facilitar el cierre de operaciones.
Felipe Escallón, Head of Private Equity and M&A para Florida y Latinoamérica en Marsh, señaló que la resiliencia mostrada por la región se mantiene a pesar de la volatilidad macroeconómica y de los desafíos geopolíticos y regulatorios.
«Los inversionistas y sponsors están recurriendo cada vez más a soluciones de riesgo transaccional para reducir incertidumbre, cerrar brechas de valuación y facilitar ejecuciones más ágiles y seguras en transacciones transfronterizas», explicó.
De cara a 2026, las perspectivas apuntan a una continuidad de las tendencias observadas el año pasado, con una mayor concentración de inversiones en energías renovables, redes eléctricas, infraestructura y telecomunicaciones, además de una participación creciente de los fondos de capital privado.
Sin embargo, los especialistas coinciden en que la disponibilidad de capital ya no será suficiente por sí sola. La capacidad para estructurar adecuadamente las operaciones y gestionar los riesgos asociados será un factor determinante para convertir las oportunidades de inversión en transacciones exitosas.
Las Family Offices se han consolidado como uno de los actores más influyentes de los mercados globales. Con horizontes de inversión de largo plazo y una creciente capacidad para invertir directamente, las oficinas que administran las grandes fortunas familiares están redefiniendo las tendencias de asignación de capital a nivel mundial.
Datos de Scotia Wealth Management y de fuentes como el UBS Global Family Office Report 2025, señalan que las Family Offices representan actualmente alrededor del 31% de las inversiones en startups, el 15% de las inversiones inmobiliarias y el 14% de las inversiones realizadas a través de fondos especializados.
Su creciente peso en los mercados privados coincide con una expansión del patrimonio administrado por estas empresas. Deloitte estima que los activos bajo gestión de las Family Offices ascendieron a aproximadamente 3,1 billones de dólares en 2024, un aumento de 63% respecto de 2019.
De acuerdo con el UBS Global Family Office Report 2025, elaborado con información de 317 Family Offices en más de 30 mercados, las familias encuestadas poseen un patrimonio promedio de 2.700 millones de dólares y cada oficina administra en promedio 1.100 millones de dólares.
Acciones y activos privados dominan las carteras
Las acciones continúan siendo uno de los principales destinos del capital. UBS señala que la exposición a renta variable de mercados desarrollados aumentó a 26% en 2024 y las Family Offices que prevén modificar sus portafolios planean elevarla hasta 29%.
Goldman Sachs por su parte encontró una tendencia similar. Su encuesta global muestra que las acciones públicas representan 31% de las carteras de las Family Offices, mientras que los activos alternativos concentran 42% del patrimonio.
Dentro de estos últimos, el private equity sigue ocupando un lugar central con una asignación cercana al 21%, aunque ligeramente inferior a los niveles observados en 2023 debido a las menores salidas a bolsa, la desaceleración de las fusiones y adquisiciones y el elevado costo del financiamiento. El interés por el crédito privado y la infraestructura continúa aumentando, impulsado por la búsqueda de mayores rendimientos y una menor correlación con los mercados bursátiles tradicionales.
El sector inmobiliario vuelve a ganar protagonismo
Uno de los cambios más notorios es el renovado apetito por el sector inmobiliario. Información de mercado muestra que la participación de las inversiones inmobiliarias dentro de las operaciones de Family Offices aumentó de manera constante en los últimos años, pasando de 26% en el segundo semestre de 2023 a 30% en el primer semestre de 2024, a 35% en la segunda mitad de 2024 y alcanzando 39% en el primer semestre de 2025.
La tendencia contrasta con la reducción de exposición inmobiliaria observada en otros segmentos institucionales y refleja la visión de largo plazo que caracteriza a las Family Offices. Los segmentos más atractivos incluyen logística, vivienda, infraestructura digital y centros de datos, impulsados por la expansión de la inteligencia artificial y la creciente demanda de capacidad tecnológica.
Estados Unidos y Europa concentran las inversiones
La distribución geográfica del capital también muestra una elevada concentración. Estados Unidos continúa siendo el principal destino de inversión para las Family Offices, con una participación de 47% del mercado global, mientras que Europa ocupa el segundo lugar con 32% y el resto está repartido por el mundo.
Según UBS, Norteamérica concentra 53% de los activos invertidos por las Family Offices a nivel mundial y Europa Occidental absorbe otro 26%, de manera que casi cuatro quintas partes de los recursos se encuentran en ambas regiones. La preferencia por estas economías desarrolladas responde a la profundidad de sus mercados financieros, la disponibilidad de oportunidades de crecimiento y una mayor liquidez.
La inteligencia artificial y las grandes tendencias estructurales
Más allá de las asignaciones tradicionales, las grandes fortunas están dirigiendo recursos hacia temáticas estructurales de largo plazo. La inteligencia artificial, la electrificación, la transición energética, la salud y la longevidad figuran entre las áreas con mayores perspectivas de crecimiento. La posibilidad de participar en estas tendencias a través de mercados públicos ha llevado incluso a algunas Family Offices a incrementar su exposición bursátil en detrimento de ciertas inversiones de capital privado.
Asimismo, la guerra comercial global, los conflictos geopolíticos y la inflación son identificados como los mayores riesgos para 2025 por parte de las grandes fortunas, de acuerdo con UBS.
Ante este escenario, las Family Offices están fortaleciendo la diversificación de sus carteras mediante estrategias de gestión activa, hedge funds y, en algunos casos, metales preciosos.
La evolución reciente confirma que las Family Offices no sólo se han convertido en una de las fuentes de capital más importantes del mundo, sino también en inversionistas cada vez más sofisticados y con capacidad para influir en las grandes tendencias de los mercados financieros internacionales.
Foto cedidaDe izquierda a derecha y de arriba abajo: Jaime Porcel (CBNK), Alberto Sánchez Salazar (CaixaBank AM), Mario Lafuente Herrero (ATL Capital), Jorge Díaz (Eurizon), Cecilia Prieto (Funds Society) y Bruno Patain (Eurizon)
El sector de infraestructuras cotizadas podría estar a las puertas de un nuevo superciclo de inversiones que puede cambiarlo todo: sin perder sus cualidades tradicionales de sector regulado, defensivo, con protección frente a la inflación y crecimientos bajos pero estables, las infraestructuras incorporan ahora motores estructurales de crecimiento con una visibilidad creciente sobre sus beneficios y flujos de caja futuros, gracias a la explosión de la IA, la electrificación y el auge de los riesgos geopolíticos. En torno a esta premisa, Eurizon y Funds Society reunieron a expertos de CaixaBank AM, ATL Capital y CBNK en un desayuno titulado “IA, energía y redes: el megaciclo que está redefiniendo las infraestructuras globales”.
Eurizon, que ofrece exposición a esta tendencia estructural a través de su estrategia Eurizon Fund – Global Equity Infrastructure, estuvo representada por Bruno Patain, director de desarrollo de negocio de la firma para Iberia, y Jorge Díaz, senior sales director. Los invitados al desayuno fueron Mario Lafuente Herrero, socio director de ATL Capital; Alberto Sánchez Salazar, equity fund manager de CaixaBank AM; y Jaime Porcel, portfolio manager y analista de CBNK.
Patain afirmó que, “más allá de esta revolución que puede cambiar la forma en que trabajamos al aumentar nuestra productividad, tenemos que pensar más en las energías del futuro”, en referencia a la IA, pero también a otras tendencias como el aumento de la demanda de coches eléctricos o la nueva ola de robótica.
Tanto él como Díaz aludieron al incremento de la demanda de energía que va de la mano del crecimiento de los centros de datos y del uso masivo de modelos de lenguaje como ChatGPT o Claude: “El crecimiento exponencial del uso de modelos de IA está acelerando la demanda agregada de cómputo y, por tanto, de electricidad. Según estimaciones de la IEA, los centros de datos consumieron en torno a 415 TWh en 2024 y esta cifra podría más que duplicarse de aquí a 2030”, concretó Díaz. Éste explicó que hoy el sector de infraestructuras está dividido en dos categorías: una parte de infraestructuras tradicionales que engloba a compañías que reparten dividendos, que ofrecen protección frente a la inflación y descorrelación frente a la mayoría de activos tradicionales, y otra parte de infraestructuras más ligadas a la IA, particularmente al suministro de energía que alimenta a centros de datos, así como el desarrollo de infraestructuras para ciudades en un contexto de urbanización creciente.
En este contexto, Eurizon aporta “una estrategia que está bien posicionada para abordar las necesidades que requiere el desarrollo de la inteligencia artificial, sin dejar de lado a las infraestructuras clásicas, como hospitales o carreteras”, sintetizó Patain.
Hacia una mayor electrificación
En el primer bloque del desayuno, los expertos invitados reflexionaron sobre cómo en los últimos años ha cambiado el rol que juegan las infraestructuras en la vida pública, hasta el punto de que Jaime Porcel, de CBNK, afirmó: “Cada vez es más difícil hablar por separado de energía, geopolítica y crecimiento económico”, destacando cómo gobiernos de todo el mundo están poniendo cada vez más énfasis en alcanzar la independencia energética e independencia en cadenas de suministro.
Para Porcel, el principal cuello de botella dentro del sector está “en las redes”, con grandes utilities desarrollando ambiciosos planes de inversión multianuales, y su consiguiente impacto en términos de expectativas de crecimiento: “El sector de utilities antes crecía entre un 3% y un 5% en beneficios. Ahora algunas compañías están dando guías de crecimiento claramente superiores, en determinados casos cercanas o incluso de doble dígito”, resumió.
Desde CaixaBank AM, Sánchez Salazar detalló que las necesidades de electrificación difieren por regiones, estando en EE.UU. el cuello de botella “en la parte de generación eléctrica”, mientras que en Europa hay una necesidad histórica de adecuación de las redes. “Las infraestructuras a nivel eléctrico son importantísimas; se necesita generación tanto renovable como convencional para alimentar la IA. Pero para que las energías renovables se integren en el sistema, es necesario actualizar y modernizar las redes, que en Europa llevan décadas sin recibir el nivel de inversión necesario”, reflexionó, concluyendo que hay oportunidades en el sector eléctrico “prácticamente en todos los campos”.
Tanto Sánchez Salazar como Porcel apuntaron hacia una mayor implantación de las renovables dentro del mix energético de los países, “simplemente porque son la tecnología más rápida de instalar y la más eficiente en costes”, puntualizó el representante de CBNK, que enfatizó: “No podemos no instalar renovables”. Porcel apuntó a la necesidad de invertir en almacenamiento, en tecnologías de respaldo como la energía nuclear y, “sobre todo”, inversión en redes. “Estamos pasando de un sistema centralizado a uno mucho más distribuido y mucho más difícil de gestionar”.
Desde ATL Capital, Mario Lafuente también incidió en la necesidad de invertir en almacenamiento energético, aunque aportando una visión muy pragmática sobre el momento en el que se encuentran las distintas regiones: “En Europa, como es habitual, vamos un poco más lento y tenemos menos capacidad al menos de partida que en Estados Unidos, donde la posición de partida es más ventajosa por el gas natural y la seguridad en el suministro. Quizá esté mejor que Europa dependa de Estados Unidos que de Rusia, pero seguimos dependiendo de alguien”, observó.
En esta línea, Lafuente reconoció las oportunidades por una mayor disposición gubernamental a invertir en infraestructuras, pero citó la ejecución de los proyectos como el principal riesgo: “Pueden producirse retrasos porque la parte del dinero público no llega cuando tiene que llegar”, resumió.
Desde Eurizon, Jorge Díaz concluyó este primer bloque con una reflexión respecto a la evolución del sector de las infraestructuras: “Los inversores tienen que ampliar su visión tradicional de las infraestructuras. Además de su perfil defensivo, hoy el sector ofrece una exposición creciente a motores estructurales de crecimiento como la inteligencia artificial, la electrificación y la robótica”, llegando a defender que, particularmente para perfiles más conservadores, “puede ser una manera de posicionarse en IA con menos volatilidad que la tecnología pura”.
Infraestructuras de IA: una exposición indirecta, con menor beta que la tecnología pura
El segundo gran punto de debate durante el desayuno giró en torno a la canalización de todo el capital desplegado por los grandes hiperescaladores para seguir sosteniendo sus necesidades de infraestructuras de IA, principalmente la alimentación de centros de datos con energía. El experto de ATL describió dos escenarios principales respecto a la sostenibilidad en el tiempo del capex de los hiperescaladores. En el primero, podría suceder que los accionistas de dichas compañías “no vean el retorno de esas inversiones, al menos en un periodo de tiempo corto y, por lo tanto, castiguen las cotizaciones”; en el segundo, serían las propias empresas las que interrumpieran sus inversiones en caso de no percibir retornos. “Eso sí que tendría una consecuencia clara para toda la cadena de suministro de la parte de centros de datos”, explicó Lafuente, aunque aclaró que, al menos de momento, “hay sostenibilidad”.
El experto destacó las tres maneras principales en que las compañías están financiando sus proyectos más allá del capex: a través de emisiones de deuda, “que han cambiado un poco la estructura de los mercados de crédito”; mediante salidas a bolsa, “donde van a obtener más dinero para seguir financiando sus proyectos”; o mediante operaciones de ampliación de capital o captación de recursos propios, como la anunciada recientemente por Alphabet. “Dependiendo de cómo se lo tome el mercado, probablemente no sea la única compañía que lo haga”, anticipó Lafuente, que estimó que este mix de financiación, en conjunto, “va a dar más estabilidad al desarrollo de la infraestructura, con independencia de si luego se monetiza o no al ritmo esperado”.
“La gran pregunta del mercado es hasta qué punto va a ser sostenible el ciclo de inversión en IA y la respuesta es bien clara: mientras que los resultados trimestrales sigan acompañando”, corroboró Jorge Díaz, añadiendo que “es previsible que, cuando los resultados trimestrales flaqueen, veamos una corrección en el mercado del 15 %-20 % en el sector”. En cambio, el representante de Eurizon manifestó su convencimiento de que, para el caso de las infraestructuras, “podríamos ver más bien una consolidación de niveles, porque presentan menos sensibilidad”, de modo que sería una opción para invertir en IA “con menos beta”.
¿Dónde están las oportunidades?
El último punto de consenso entre los asistentes al desayuno fue la necesidad de incrementar la asignación a infraestructuras como una exposición satélite en una cartera de renta variable bien diversificada, siempre en función del perfil de riesgo, horizonte temporal y restricciones de cada cartera. Algunos participantes hablaron de una exposición entre el 10 % y el 15 % en función del perfil de riesgo. “Las carteras están por lo general muy indexadas, con muchísima concentración en unos pocos valores tecnológicos. Las infraestructuras te dan una diversificación muy interesante y además combinan elementos defensivos con exposición a crecimiento”, comentó el representante de CBNK al respecto.
Jaime Porcel destacó que hay valor no solo en infraestructuras energéticas, sino también en otros segmentos más tradicionales, como “autopistas con poder de precio en sitios muy congestionados o en aeropuertos donde hay crecimiento en inversión y en tráfico”, aunque también está encontrando valor en compañías de tratamiento de aguas residuales: “Son compañías con unas barreras de entrada altísimas, capacidad de fijar precio y una demanda súper estable”. “La combinación de ambos da una visión más amplia de toda la cadena de infraestructuras y permite no centrarse únicamente en el último eslabón de la cadena, que es el activo regulado”, concluyó el experto.
También recomendó una asignación en torno al 10 % Mario Lafuente, de ATL Capital, abogando por un enfoque que combine asignaciones a utilities y otras infraestructuras energéticas cotizadas y más digitales —“que aportan crecimiento”— con otras infraestructuras más tradicionales como autopistas, “por la estabilidad de flujo de caja que dan”, aunque puntualizó que puede variar el acceso a según qué estrategias “a través de mercados cotizados frente a mercados privados”.
Desde CaixaBank AM, Alberto Sánchez afirmó que “el sector de infraestructuras tiene que aumentar el peso de manera significativa en las carteras a medio largo plazo”. Desde la firma prevén que continúe el rerating: “El sector en Europa está cotizando a unos múltiplos muy en línea con los del mercado, a pesar de tener muchísima visibilidad de beneficios futuros, muchísimo crecimiento y unos retornos que cada vez son mejores, porque las regulaciones están favoreciendo estas inversiones”.
En resumen, el desayuno sirvió para certificar un cambio de tendencia que puede estar dando paso a una nueva era dorada para las infraestructuras. Lo resumió muy bien Jorge Díaz: “Antes, las infraestructuras jugaban el rol de cobertura contra la inflación, poca volatilidad e ingresos recurrentes en un sector muy regulado. Ahora se abre una ventana nueva, en la que la inversión en infraestructuras permite jugar la vía de la inteligencia artificial, la vía del crecimiento, pero en la capa que alimenta la IA. Es un enfoque menos dependiente de los beneficios de las empresas directamente vinculadas a la IA, que en algún momento pueden decepcionar y provocar una corrección en los mercados. En cambio, la capa que alimenta a la IA presenta menos volatilidad y más visibilidad”.
El evento terminó con esta reflexión de Bruno Patain: “Estamos viviendo una revolución que puede tener un impacto comparable al de la Revolución Industrial del siglo XIX. La inteligencia artificial aumentará nuestra productividad, pero necesita una infraestructura física que la alimente. Y, en este contexto, las tensiones en torno a Ormuz son un recordatorio de la vulnerabilidad energética de Europa y refuerzan la necesidad de avanzar hacia una mayor independencia y seguridad energética”. “Las infraestructuras jugarán un rol clave en todos estos procesos”, concluyó.
Aurora Cuadros, directora corporativa de Securities Services de Cecabank, explica en esta entrevista los ejes más importantes de la actividad de la firma: la reducción de los plazos de liquidación en los mercados de capitales, el préstamo de valores, la industria de los criptoactivos y la expansión europea de Cecabank.
Cuadros apunta que para que el proyecto de reducción de plazos de liquidación de T+2 a T+1 en 2027 sea un éxito -en definitiva, que este proceso no conlleve un aumento de la tasa de fallidos-, el foco está puesto en la automatización completa del flujo operativo. “En Cecabank hemos trabajado y seguimos trabajando con nuestros clientes para conseguir que sean lo más eficientes posible”, señala, para explicar que los nuevos plazos de liquidación suponen mejorar la eficiencia en la liquidación de operaciones de valores; reducir el riesgo sistémico derivado de tener ciclos más largos y fortalecer la resiliencia y la competitividad global de los mercados de capitales europeos, alineándolos con el ciclo de liquidación que ya existe en América del Norte.
Respecto a la reciente aprobación de la posibilidad de que las gestoras españolas puedan utilizar el préstamo de valores, Cuadros opina que supone “un gran paso para la industria en la senda de la convergencia con las mejores prácticas europeas”, al acabar con una desventaja competitiva en la operativa de las gestoras nacionales. Asimismo, destaca la conveniencia de extender esta operativa a los fondos de pensiones y las EPSV.
Cuadros recordó que Cecabank es el primer custodio B2B de España con licencia MiCA. En este ámbito, la firma ha creado un “ecosistema con proveedores de primer nivel a escala mundial”, en el que ofrece a los clientes institucionales “soluciones para que puedan ofrecer a sus clientes retail la compraventa de una lista inicial de 12 criptoactivos”. Un listado que Cuadros adelanta que crecerá “siempre y cuando tengamos el ok de riesgos, considerando las principales stablecoins de MiCA”.
También hizo referencia a la reciente apertura de su sucursal en Luxemburgo, que se suma a la operativa en Lisboa desde 2018. “Nuestra presencia en esta plaza nos permite integrarnos en un ecosistema altamente competitivo, dinámico y con una fuerte proyección internacional”, apunta.
Foto cedidaAsistentes a la Asamblea General de Spainsif y en el centro Patricia Gabeiras, presidenta de Spainsif y Pablo Esteban, subdirector general de Spainsif (de izquierda a derecha)
Spainsif, el Foro Español de Inversión y Finanzas Sostenibles, ha celebrado su Asamblea General con la acogida de Auren, en un contexto marcado por la incertidumbre económica y geopolítica, la revisión del marco europeo de sostenibilidad y competitividad, y la necesidad de reforzar la capacidad de adaptación y transición sostenible y justa de la economía. Durante la sesión, la organización ha subrayado el papel de las finanzas sostenibles como instrumento clave para canalizar inversión hacia la transición ecológica, la adaptación al cambio climático y el fortalecimiento de la resiliencia económica, en un escenario en el que la competitividad y la autonomía estratégica adquieren un peso creciente en la agenda europea, y donde también las pymes deben ser actores y beneficiarios necesarios de todo ello.
En este marco, la Asamblea ha revisado el avance del Plan Estratégico 2025–2027, orientado a consolidar el papel de Spainsif como plataforma multistakeholder de referencia, impulsar el diálogo entre actores del sistema financiero y promover la integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza en las decisiones de inversión. Asimismo, la organización ha destacado la importancia de seguir avanzando en la adaptación de los marcos de sostenibilidad para facilitar su aplicación práctica asegurando la inclusión de las pymes, reforzar la toma de decisiones de inversión y acelerar la financiación de la transición y adaptación. Durante la Asamblea se ha presentado la iniciativa Property-Linked Annuity Canon (PACE), orientada al desarrollo de nuevas soluciones financieras de largo plazo vinculadas a la propiedad de los activos inmobiliarios y no a los propietarios como mecanismo que permita abordar procesos de renovación y descarbonización del parque edificatorio.
Patricia Gabeiras, presidenta de Spainsif, señala que “la fortaleza de Spainsif reside en su capacidad para reunir a entidades financieras, empresas, administraciones públicas, organizaciones sociales y centros de conocimiento en torno a un objetivo común: impulsar una economía más resiliente, competitiva y sostenible. Ese seguirá siendo nuestro principal compromiso durante los próximos años”. Por su parte, Pablo Esteban, subdirector general del Foro ha defendido que las finanzas sostenibles deben entenderse como una palanca para la resiliencia, competitividad y creación de valor a medio y largo plazo para todas las empresas, incluyendo a las pymes, y teniendo en cuenta no solo los aspectos medioambientales sino también los sociales de la transición y adaptación. Para ello es necesario contar con criterios y marcos claros, y avanzar en los mecanismos y estructuras de colaboración público-privada que permitan afrontar los retos y alcanzar los objetivos propuestos en la agenda europea. La Asamblea ha ratificado los acuerdos adoptados por la Junta Directiva durante el ejercicio, relativos a admisiones, auditoría y otros aspectos de gestión interna.
Foto cedidaMerryn Somerset Webb, Jose Manuel Silva, Hlelo (Lo) Giyose, Andrew Dalrymple, and Nicholas Hopton.
Aubrey Capital Management (Aubrey) y LarrainVial celebraron un seminario de inversión de alto nivel en el Carpenter’s Hall de Londres. El encuentro reunió a más de 100 profesionales de la inversión, economistas, gestores de activos y gestores de patrimonio para analizar cómo las cambiantes dinámicas geopolíticas y las tendencias estructurales a largo plazo están reconfigurando las oportunidades de inversión en los mercados emergentes.
Bajo el título “Navegando por los mercados emergentes: el próximo ciclo de crecimiento”, el evento ofreció a los inversores una perspectiva renovada sobre estos mercados, explorando tanto los motores de crecimiento ya conocidos como las tendencias menos debatidas que están modelando el panorama de inversión.
El seminario contó con las ponencias de Nicholas Hopton, director general de la Middle East Association y ex embajador del Reino Unido en Irán, Libia, Qatar y Yemen; Andrew Dalrymple, fundador y gestor de inversiones de Aubrey Capital Management; José Manuel Silva, director de inversiones (CIO) de LarrainVial AM; y Hlelo (Lo) Giyose, director de inversiones (CIO) de First Avenue IM.
Análisis de los ponentes
José Manuel Silva abrió la jornada con una presentación centrada en las oportunidades de inversión en América Latina. Silva destacó las atractivas valoraciones de la región, la mejora de las condiciones políticas y económicas, las reformas estructurales y la creciente importancia de la zona como proveedora de materias primas críticas, energía y productos agrícolas.
Por su parte, Andrew Dalrymple analizó el potencial de crecimiento a largo plazo de los mercados emergentes. Resaltó que factores como la demografía favorable, la urbanización y el aumento del poder adquisitivo siguen impulsando el crecimiento estructural en las economías en desarrollo. Asimismo, Dalrymple hizo referencia a la creciente concentración de los índices de mercados emergentes en torno a empresas tecnológicas ligadas a la inteligencia artificial.
Por su parte, Hlelo (Lo) Giyose abordó la teoría del desarrollo económico de los «gansos voladores», explicando cómo las empresas de éxito en los mercados emergentes suelen seguir una trayectoria similar: consolidan posiciones de liderazgo en sus mercados domésticos antes de expandirse internacionalmente y convertirse en negocios competitivos a nivel global. A partir de ejemplos en Asia, África y América Latina, Giyose sostuvo que identificar a estos futuros campeones sigue siendo una de las oportunidades más atractivas para los inversores a largo plazo.
Finalmente, Nicholas Hopton cerró las ponencias formales con una intervención principal sobre el retorno de la política de las grandes potencias, el surgimiento de un mundo más multipolar y el acelerado realineamiento geopolítico que está transformando las relaciones internacionales. Hopton analizó las implicaciones de estos acontecimientos para los mercados financieros globales y los inversores en mercados emergentes, subrayando la creciente importancia de comprender el riesgo geopolítico junto a los factores económicos e de inversión tradicionales.
Al evento, celebrado en el histórico Carpenters’ Hall de la City de Londres, asistieron más de un centenar de representantes de instituciones financieras, gestoras de activos, firmas de gestión de patrimonio, intermediarios, consultores y family offices. En opinión de Andrew Ward, CEO de Aubrey Capital Management, con demasiada frecuencia, los debates sobre los mercados emergentes se centran en los titulares a corto plazo en lugar de en las tendencias estructurales. “Queríamos reunir diferentes perspectivas sobre esta clase de activos, desde el crecimiento del consumo y la innovación tecnológica hasta el cambio geopolítico y el desarrollo económico. La calidad de los debates refuerza nuestra convicción de que una inversión activa, basada en la investigación, sigue siendo esencial para identificar oportunidades en un panorama global cada vez más complejo”, ha señalado Ward.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha publicado cambios en el documento de preguntas y respuestas sobre la aplicación de la Directiva MiFID II, tal y como contempla su Plan de Actividades de 2026.
Según explica el regulador, los cambios tienen 3 objetivos: “Reflejar las modificaciones normativas desde la publicación del documento original (Quick Fix, MiFID Review, Listing Act o nuevas Q&A de ESMA); matizar o completar algunos de los criterios para alinearlos con la experiencia supervisora; e incorporar nuevas preguntas que se han considerado adecuadas para dar difusión al criterio supervisor en actuaciones recientes”.
En concreto, en la pregunta y respuesta número 8 sobre instrumentos equivalentes a CFDs que las entidades comercializan con nombre diversos sin aplicar las Resoluciones de la CNMV referidas a CFD y la 23.3 sobre las responsabilidades de la entidad que presta los servicios de inversión en colocaciones de emisiones sin folleto para concretar el trabajo que debe hacer el prestador de servicios valida la información entregada a los clientes y supervisa de modo general el proceso de comercialización, según lo previsto en el artículo 36.2 de la LMVSI.
BlackRock ha anunciado el lanzamiento del iShares World Thematic Rotation Active UCITS ETF (THRW), una estrategia de renta variable global temática y core de gestión activa que busca capturar de forma dinámica las tendencias que impulsan los mercados.
Según explica la gestora, el fondo ofrece una solución de inversión “todo en uno” que gestiona la selección de temáticas, el timing (momento de entrada/salida) y la gestión de la cartera dentro de una única asignación. La estrategia identifica, clasifica y rota activamente entre temáticas de mercado a corto, medio y largo plazo, actualizando periódicamente sus 200-300 posiciones de renta variable para aprovechar las tendencias alcistas y limitar la exposición a las bajistas.
En el entorno de mercado actual, el BlackRock Investment Institute (BII) destaca que los rendimientos de la renta variable global están cada vez más dispersos, influenciados por un conjunto reducido de megatendencias. En este contexto, el BII enfatiza la creciente necesidad de un enfoque más activo, en el que los inversores deben reposicionarse dinámicamente a medida que el liderazgo del mercado evoluciona en diferentes horizontes temporales.
La firma estima que los activos de los ETFs activos a nivel global alcanzarán los 4 billones de dólares para 2030, mientras que se espera que la cuota de las estrategias sistemáticas en la renta variable activa aumente del 11% en 2024 al 15% para 2030. “La inversión sistemática se está acelerando en toda Europa, formando una pieza clave de lo que llamamos la estrategia barbell de ‘Activa de Próxima Generación’ (Next Gen Active), la cual combina estrategias orientadas a resultados con componentes de bajo tracking error que aportan precisión y consistencia a las carteras. BlackRock se esfuerza por ampliar las opciones de inversión y aumentar la accesibilidad a través de diversos vehículos, con el objetivo de llevar la transparencia, flexibilidad y comodidad de los ETF a todo tipo de enfoques de inversión”, ha señalado Adam Riley, responsable de Wealth Internacional para BlackRock Systematic.
Aprovechando más de 40 años de experiencia, el equipo de Renta Variable Sistemática de BlackRock combina el criterio humano con amplios recursos de datos y sofisticadas herramientas de inteligencia artificial para ofrecer un proceso de inversión disciplinado y basado en datos. Dentro de este marco, la estrategia de rotación temática sistemática aporta a los clientes una potente combinación: las capacidades y experiencia en gestión activa de BlackRock, junto con el alcance y la escala del mayor proveedor de ETF del mundo.
La estrategia utiliza IA para revisar anualmente alrededor de un millón de noticias financieras, más de 5.000 conferencias de resultados trimestrales y aproximadamente 1.000 cestas y fondos temáticos. Posteriormente, modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) transforman metódicamente estos datos brutos en temáticas de mercado, conectando a las empresas con nuevas tendencias intersectoriales que podrían influir en las rentabilidades. Cada día, un marco de modelización diversificado evalúa estas temáticas, aportando análisis para respaldar la selección activa de valores como parte de la optimización de la cartera, la cual busca equilibrar la rentabilidad prevista, el riesgo y los costes.
En un entorno de inversión marcado por tipos de interés elevados, diferenciales de crédito relativamente comprimidos y valoraciones de renta variable exigentes, los inversores buscan cada vez con mayor interés estrategias capaces de generar rentabilidad sin depender de la dirección de los mercados tradicionales. Uno de los enfoques que gana protagonismo es el arbitraje de bonos convertibles, que trata de capturar ineficiencias de valoración entre el bono convertible de una compañía y su acción subyacente.
La mecánica de la estrategia combina posiciones largas en bonos convertibles con posiciones cortas en las accionesdel mismo emisor, creando pares cubiertos que capturan ingresos por cupón y el efecto pull-to-par del bono. La posición corta en renta variable permite, simultáneamente, monetizar la volatilidad del mercado mediante un reequilibrio dinámico de la cobertura y reducir el riesgo de crédito y la caída potencial de la cartera. Dado que la exposición a renta variable queda en gran medida neutralizada, la estrategia busca limitar la sensibilidad a los movimientos generales del mercado manteniendo al mismo tiempo exposición a la volatilidad y a la dinámica crediticia.
Un rasgo diferencial de este enfoque es su capacidad para incorporar oportunidades sobre transacciones corporativas especiales de estructura de capital que pueden ofrecer dinámicas de salida por encima del precio de mercado. Estas operaciones actúan como fuente recurrente de alfa diferenciado, evolucionando con las condiciones del mercado y las necesidades de las compañías, lo que dota a la estrategia de una resiliencia estructural difícil de replicar con activos tradicionales.
El contexto actual puede resultar especialmente propicio para este tipo de aproximación. Lejos de ser una cobertura pasiva, el arbitraje de convertibles aprovecha precisamente los episodios de volatilidad, habitualmente adversos para otras clases de activos, como palanca de generación de rentabilidad, invirtiendo la lógica habitual de riesgo-retorno.
La estrategia Rathmore de Lazard es un ejemplo de este tipo de enfoque de rentabilidad absoluta. La estrategia suele combinar una posición larga en bonos convertibles con una posición corta en las acciones del emisor, creando una operación cubierta diseñada para neutralizar la mayor parte de la exposición al mercado. El objetivo es generar rendimientos de varias fuentes simultáneamente, incluyendo los ingresos por cupón, la convergencia gradual del precio del bono hacia su valor de amortización, los ingresos por venta en corto de la cobertura de renta variable y la monetización de la volatilidad del mercado a través del reequilibrio dinámico de la cobertura.
Dado que la exposición a la renta variable está en gran medida cubierta, la estrategia busca reducir la sensibilidad a los movimientos generales del mercado, al tiempo que mantiene la exposición a la volatilidad y a la dinámica crediticia.
Desde el punto de vista del riesgo, la baja correlación de esta estrategia con la renta variable y la renta fija convencionales le confiere un notable poder diversificador dentro de una cartera multiactivo. La solidez del enfoque se apoya en una gestión activa y especializada. La profundidad en análisis de crédito fundamental resulta determinante para identificar los pares más atractivos y gestionar con rigor el riesgo en cada fase del ciclo. La experiencia acumulada a lo largo de entornos tan dispares como la crisis financiera global, la pandemia o los episodios de dislocación de tipos de los últimos años demuestra que la estrategia puede mantenerse consistente precisamente cuando los mercados convencionales ofrecen menor visibilidad.
En definitiva, el arbitraje de bonos convertibles refleja una tendencia más amplia en la construcción de carteras. Para los inversores que buscan diversificar más allá de la exposición a renta variable o renta fija, esta estrategia ofrece una vía diferente para navegar un entorno de mercado más complejo y exigente.
La estrategia Rathmore se posiciona así como una solución de retorno absoluto con vocación all-weather, especialmente relevante para inversores institucionales que buscan fuentes de rentabilidad no correlacionadas y una mejora de la frontera eficiente de su cartera.
Tribuna de Domingo Torres, managing director y country head para España y Portugal de Lazard Asset Management
Foto cedidaRodrigo Cebrián, director de inversiones de Edmond de Rothschild (Europe) sucursal en España.
En su outlook de convicciones para 2026, Edmond de Rothschild Europe calificaba el ejercicio como un periodo de transición marcado por la concentración de mercado. Seis meses después, la firma mantiene su visión constructiva sobre el ciclo económico y considera que estamos asistiendo a una transición desde un crecimiento impulsado por el consumo hacia otro apoyado en la inversión empresarial y el CAPEX.
En opinión de Rodrigo Cebrián, director de inversiones de Edmond de Rothschild (Europe) sucursal en España, esta dinámica favorece la productividad y el empleo. Con él hemos charlado y analizado qué espera la firma de banca privada para la segunda mitad del año, en esta entrevista.
¿Mantienen la recomendación de una diversificación activa hacia sectores cíclicos y europeos frente al sesgo de crecimiento estadounidense?
Favorecemos Estados Unidos por su liderazgo tecnológico y capacidad de innovación. En Europa vemos oportunidades más selectivas, especialmente en sectores de calidad cuyas valoraciones se han quedado atrasadas o penalizadas frente a la euforia de la inteligencia artificial Eso sí, vemos oportunidades en empresas del sector consumo básico, lujo y algunas industrias. No obstante, nuestra visión sobre Europa es más táctica que estructural, dado el impacto que pueden tener la energía, la inflación y los tipos sobre el crecimiento europeo.
¿Qué inquietudes les trasladan sus clientes respecto a la segunda mitad del año? ¿Dónde ponen ellos el foco y dónde vosotros?
La geopolítica sigue siendo la principal preocupación de los clientes por la intensidad de las noticias. Sin embargo, desde una perspectiva de gestión de activos, seguimos centrados en los factores que realmente determinan el comportamiento de los mercados: crecimiento económico, inflación, política monetaria y, especialmente, beneficios empresariales. Mientras las compañías mantengan capacidad para incrementar ingresos y márgenes, los mercados cuentan con un soporte sólido. Nuestro foco está en vigilar si ese crecimiento de beneficios continúa siendo capaz de absorber los posibles efectos de unos tipos más elevados o de nuevas tensiones geopolíticas.
Han advertido sobre los riesgos de concentración extrema en tecnología e IA. ¿Cómo valoran la salida a bolsa de SpaceX y su impacto sobre el sector?
La concentración sigue siendo elevada, y los índices nos llevan automáticamente a ello, pero existen diferencias importantes respecto a la burbuja puntocom. Las grandes tecnológicas de hoy generan beneficios y caja de forma consistente. SpaceX representa una temática estructural muy atractiva, vinculada a conectividad e infraestructuras de tecnología, algo crítico hoy, aunque muestra valoraciones muy exigentes si miramos múltiplos. Si la operación tiene éxito, podría reactivar el mercado de OPVs y abrir la puerta a nuevas salidas. Aun así, la experiencia demuestra que muchas grandes salidas a bolsa terminan ofreciendo resultados más moderados una vez superada la fase inicial de entusiasmo, incluso por debajo de la media de mercado.
¿Cómo están viviendo sus clientes este boom de la IA? ¿Qué estrategias les están pidiendo para participar y cuál es su enfoque?
La IA es una de las conversaciones recurrentes con nuestros clientes. Muchos buscan exposición a semiconductores, centros de datos, ciberseguridad o energía. Nuestro enfoque consiste en entender la IA como una transformación digital y ahora mucho más física. Por ello, invertimos en todas las capas de la cadena de valor: desde los semiconductores, que siguen siendo el principal cuello de botella, hasta utilities, infraestructuras, construcción o materiales. Estos sectores serán necesarios para soportar la inversión asociada a esta revolución. Creemos que una aproximación equilibrada ofrece una mejor relación entre potencial de crecimiento y riesgo de concentración.
La reciente subida de tipos del BCE, ¿refuerza vuestra visión sobre la duración o abre una oportunidad para la parte larga de la curva europea?
Seguimos siendo cautos con la duración. La inflación continúa presionando las curvas, el crecimiento económico podría justificar tipos estructuralmente más altos y los déficits públicos están aumentando las primas exigidas por inversores. Por ello, no vemos una oportunidad clara para incrementar significativamente la exposición a deuda soberana de largo plazo. Además, hemos observado que en algunos episodios de tensión geopolítica las rentabilidades han repuntado en lugar de actuar como refugio, cuestionando parcialmente el papel defensivo tradicional de estos activos.
Más allá del oro, ¿qué activos o estrategias están utilizando para proteger las carteras frente al aumento del riesgo geopolítico?
La mejor protección sigue siendo una asignación estratégica de activos correctamente diseñada. Más que centrarnos en la volatilidad, analizamos cómo se comportan las carteras en escenarios extremos o riesgos de cola. Este enfoque nos ha llevado a revisar algunas exposiciones estructurales, especialmente en deuda soberana. Asimismo, podemos utilizar estrategias de cobertura mediante derivados cuando el coste de protección resulta eficiente. La clave no es reaccionar a cada evento, sino construir carteras capaces de resistir distintos entornos de mercado.
¿Dónde encuentran hoy las mejores oportunidades en mercados privados y cómo gestionan las exigencias de liquidez de los clientes?
En nuestra opinión, los activos privados son una pieza fundamental dentro de una asignación estratégica a largo plazo, siempre que el inversor comprenda y acepte su naturaleza ilíquida. Actualmente nos interesan especialmente proyectos donde la creación de valor sea tangible y visible para el cliente. Encontramos oportunidades atractivas en mercados menos accesibles, como el norte de África o en proyectos de transformación de activos reales, como la descontaminación de suelos industriales para su desarrollo residencial. También vemos valor en coinversiones y estrategias de Real Estate especializado, donde la construcción de la TIR es más transparente y menos dependiente de múltiplos o de las condiciones de salida del mercado.