Wikimedia Commons. El Dorado Asset Management y Van Eck presentan el primer ETF peruano que cotizará en la BVL
El Dorado Asset Management y Van Eck presentaron el nuevo ETF peruano (ETFPERUD) que desde el día 18 de marzo cotizará en la Bolsa de Valores de Lima (BVL).
“El ETF Perú representará una acción muy atractiva para los inversionistas locales e internacionales al tener una composición diversificada que se posicionará como una atractiva alternativa: 48% mineras, 31% financieras y 21% consumo interno. Ello porque permitirá aprovechar el nuevo super-ciclo de los metales y la mejora de la demanda interna, a consecuencia de la vacunación para combatir el COVID-19”, explicó Melvin Escudero, CEO del Dorado Asset Management.
Asimismo, mencionó que la experiencia en México y Colombia demuestra que este tipo de ETFs listados en las bolsas locales han tenido un marcado éxito comparados con similares productos listados en la Bolsa de Valores de Nueva York.
“Apuntamos a democratizar el acceso a un portafolio de inversión en las mismas condiciones de costo, rentabilidad y riesgo para personas de alto patrimonio, inversionistas institucionales (locales y extranjeros) y ciudadanos de a pie. A diferencia de un fondo mutuo, este fondo cotizará en la BVL como cualquier acción pero con costos que son 2 a 3 veces menores significando un ahorro importante”.
De otro lado, explicó que con el superciclo de los metales hay buenas perspectivas para las ganancias de las empresas mineras durante los próximos cinco años, que la vacunación mejorará las oportunidades para lograr un mayor crecimiento de la economía peruana, y que, por tanto, las acciones financieras y las acciones de consumo interno pueden subir de precio”.
Al respecto, aseveró qué ante las próximas elecciones presidenciales, la elección de un presidente no radical puede generar un repunte importante de todo el mercado peruano lo que se reflejará en una subida del precio del nuevo ETFPERU.
Aumentará la liquidez de la BVL
Eduardo Escario, director regional de Vaneck para América Latina, destacó que este producto cumple con todos los estándares internacionales y al cual podrá acceder cualquier tipo de cliente.
Asimismo, apuntó que es el caso particular del Perú, este fondo de inversión se lanza en una economía emergente que es muy rica en minería, ello en el contexto de un posible inicio de un súper ciclo de precios de los minerales.
Aclaró que aunque existe mucho interés de clientes internacionales en instrumentos de este tipo, también existe demanda local. “El ETF es mucho más barato que los fondos mutuos que cobran entre 3 a 4 veces más”, anotó.
A su turno, Bruno Ghio, presidente del CFA Society Perú, destacó el lanzamiento de este ETF íntegramente peruano y que tendrá como uno de los principales beneficios, generar mayor liquidez en la plaza limeña.
“Va a comenzar a generar mayor liquidez en la BVL. Estos ETF tienen la capacidad de hacerse o deshacerse. Eso genera mucha liquidez en la bolsa y eso es importante porque la falta de liquidez frena a algunos inversionistas”, subrayó.
Comisión más baja
El fondo está compuesto por 12 acciones y la denominación es en dólares pues facilita la interacción con inversionistas internacionales. La distribución de dividendos es una vez al año (julio). Se estima que al cierre del 2021, alcanzar inversiones entre 300 a 500 millones de dólares
El ETFPERUD inicia con precio por acción de diez dólares americanos, aunque muchos recomiendan para personas naturales se invierta a partir de 1.000 dólares. En el caso de personas con alto patrimonio se puede ingresar desde 50.000 a 500.000 dólares. En el caso de inversores institucionales suelen participar de 1 millón de dólares para arriba.
El producto está creado para satisfacer el perfil de todos los tipos de inversionistas quienes pagan una comisión unificada de gestión de 0,55% anual. El nivel mas barato para este tipo de producto y que es igual para un banco de inversión global o para un pequeño inversionista con 100 dólares.
El ETFPERUD cobra una comisión menor respecto otros ETF no peruanos de mercados emergentes que cobran comisiones que van entre 0,6% y 0,8%, tasas cobradas inclusive en el mercado de Nueva York.
Pixabay CC0 Public Domain. Los temores a la inflación pueden causar preocupación a corto plazo, pero las perspectivas a largo plazo siguen siendo optimistas
Los recientes episodios de mayor volatilidad en los mercados financieros reflejan el debate que existe sobre la futura trayectoria de la inflación: ¿Podrá la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) mantener su orientación e intenciones de que no haya subida de tipos de interés antes de 2024 o las circunstancias le obligarán a endurecer su postura antes de lo previsto?
El debate se centra en si los signos de recuperación de la economía estadounidense -desde el aumento de la actividad manufacturera y de la construcción hasta la mejora del mercado laboral- son presiones a corto plazo, o signos preocupantes de una mayor inflación a largo plazo. Algunos inversionistas, que temen la inflación a largo plazo, están reduciendo el riesgo en sus carteras, mientras que otros, convencidos de que las expectativas de inflación son sólo a corto plazo, están considerando la posibilidad de comprar durante las caídas.
Sin un consenso claro, la volatilidad se disparó a finales de febrero, provocando que los rendimientos del Tesoro estadounidense a 10 años alcanzasen su máximo en más de un año, superando el 1,6%. Los mercados tuvieron una reacción similar a principios de marzo tras un sólido informe sobre el empleo, lo que volvió a impulsar a los inversionistas a recalibrar su visión sobre el precio de los activos en términos relativos.
A medida que la economía estadounidense avanza en su reapertura tras la pandemia, las noticias económicas positivas alimentan el debate. En particular, el Índice Manufacturero ISM de febrero, publicado el 1 de marzo, alcanzó su nivel más alto en tres años y, sobre todo, sugirió que las presiones inflacionistas estaban aumentando, ya que el componente de «precios pagados» del índice alcanzó su nivel más alto desde julio de 2008, impulsado por el aumento de los precios de las materias primas y la energía.
La inflación se acerca, pero los inversionistas deben diferenciar entre una visión a corto y a largo plazo
La inflación calcula las variaciones interanuales, por lo que los economistas saben que la inflación se acerca. Por ejemplo, cuando la Oficina de Estadísticas Laborales publique el Índice de Precios al Consumo (IPC) correspondiente a abril el próximo 12 de mayo, los economistas esperan una inflación del 3% o más. ¿Por qué? Porque el precio del barril de petróleo estaba por debajo de cero en abril del año pasado y ahora está por encima de los 60 dólares. La pregunta que se hacen ahora los gestores de renta fija, como nosotros, es si ese repunte de la inflación será estacional o si cambiará las expectativas de los participantes a largo plazo. Tal y como están las cosas, no vemos signos de un aumento sostenido de la inflación a largo plazo.
El gobierno de Biden preparó un estímulo fiscal adicional de 1,9 billones de dólares, lo que aumenta el temor de los inversionistas a que la economía estadounidense se recaliente, obligando a la Fed a subir los tipos de interés antes de lo previsto. Según Bloomberg, este temor habría provocado un aumento de las tasas de inflación de equilibrio -las previsiones medias de los operadores de bonos sobre el IPC para la próxima década- hasta el 2,2% a finales de febrero, frente al 0,47% del pasado marzo.
A pesar de las preocupaciones a corto plazo, en ellargo plazo, somos optimistas sobre la inflación por dos razones: los altos niveles de desempleo en EE.UU. y la política articulada por la Fed de no subir los tipos de interés hasta que se recupere el empleo. La política establecida por la Fed permite ahora que la inflación se sitúe por encima de su objetivo del 2% durante un periodo potencialmente prolongado, en lugar de mantener los precios por debajo de su objetivo como defendía antes.
El elevado desempleo en EE.UU. también debería frenar la inflación a largo plazo. El desempleo en EE.UU. fue del 6,2% en febrero, con 10 millones de desempleados, muy por encima de los niveles pre-pandémicos del 3,5% y los 5,7 millones en febrero de 2020. Incluso antes de la pandemia, con pleno empleo, el crecimiento salarial era escaso. Por lo tanto, es poco probable que veamos un rápido crecimiento salarial, al menos hasta que se elimine la gran ociosidad que tiene el mercados laboral.
Hasta que no se cierre la brecha de producción, es improbable una inflación sostenida en EE.UU.
También es improbable que la economía estadounidense genere mucha inflación a largo plazo, o incluso expectativas de inflación a largo plazo, hasta que se cierre la brecha de producción entre la producción económica actual y la que se habría producido en ausencia de la pandemia. En conjunto, mientras la actividad general de EE.UU. se mantenga por debajo de los niveles anteriores a la pandemia, la inflación debería ser una preocupación lejana, a pesar de las expectativas a corto plazo que están provocando volatilidad en el mercado.
La economía estadounidense creció a una tasa real media del 2,3% anual en la década anterior a la crisis del COVID-19. Ahora, la economía estadounidense podría crecer a un ritmo del 4% anualizado a partir de 2021, y aún haría falta hasta mediados de 2024 para que la economía alcanzara la senda de crecimiento anterior a la crisis del COVID-19.
Otro factor que impulsa el nerviosismo del mercado es la preocupación por el aumento de los niveles de deuda pública. Sin embargo, el historial sugiere que una deuda pública elevada no provoca inflación. En los últimos doce años de expansión monetaria y fiscal, el aumento de la deuda pública ha conducido a unos tipos de interés estructuralmente más bajos.
A algunos inversionistas también les preocupa que la elevada deuda pública pueda crear problemas de solvencia. Creemos que las principales economías -y especialmente Estados Unidos, como moneda de reserva mundial- no tienen problemas de solvencia. Con unos tipos de interés tan bajos, los gobiernos pueden mantener unos ratios de deuda en relación al PIB elevados. Un ejemplo de ello es Japón, que tenía rendimientos negativos de los bonos incluso cuando la relación entre la deuda y el PIB alcanzó el 237% en 2019.
Dadas estas circunstancias, los inversionistas deberían considerar la posibilidad de reducir la exposición a los mercados que parecen caros y vulnerables por la dinámica de crecimiento rápido y de inflación potencial, tal y como hemos comentado anteriormente. Al mismo tiempo, deberían considerar la posibilidad de añadir exposición a los mercados que están relativamente baratos y que podrían funcionar como una cobertura de la cartera. Por ejemplo, creemos que las valoraciones de los bonos corporativos son relativamente poco atractivas, dados los diferenciales históricamente ajustados. Vemos mejor valor en los mercados emergentes (tanto en divisas como en bonos de Estado en moneda local), donde los rendimientos son más altos y las curvas de rendimiento son más pronunciadas.
Tribuna elaborada por Mike Riddell, jefe de renta fija macro sin restricciones en Allianz Global Investors, con sede en Londres, y Kacper Brzezniak, gestor de carteras macro globales, también en Allianz Global Investors en Londres.
Foto cedidaSantiago Matossian (AXA IM), Raúl Fernández (Amundi Iberia) y Leonardo Fernández (Schroders). Máyores retornos, diversificación y felxibilidad: las bondades de la inversión temática
“Más rentabilidad, diversificación y aprovechamiento de la gestión activa”: estas son las tres razones que destaca Santiago Matossian, Sales Director en AXA Investment Managers, para invertir en un fondo temático. La inversión temática ha sido el tema central del último VIS de Funds Society y ABC, un enfoque que permite a los inversores posicionarse en aquellas tendencias que darán forma a nuestra vida, economía y empresas a largo plazo.
Concretamente, los fondos temáticos son aquellos que invierten en megatendencias de futuro, un término que no se debe asociar con lo que podría llegar a ser una moda. “Crecerán por encima de la media, creemos que las temáticas van a ofrecer retornos por encima del 10%”, defiende Matossian.
Para Leonardo Fernández, director del Canal Intermediario de Schroders, hay dos máximas que las megatendencias tienen que cumplir: durabilidad en el tiempo y tener un amplio universo de inversión. Todo ello acompañado de una gestión activa. “Da mucha flexibilidad y otorga más oportunidades”, señala. Asimismo, el experto insiste en que las megatendencias facilitan la diversificación, pero advierte de que, para ello, es importante analizar las diferencias entre las temáticas. “De los nueve productos que tenemos, el máximo porcentaje que tienen en común entre una estrategia y otra no llega al 15%”, señala.
Concretamente, en la entidad ponen el foco en tres temáticas: cambio climático, transición energética y disrupción tecnológica. En este sentido, para el experto de Schroders, cuanto más entiendan los clientes en qué se invierte y más compartan esa necesidad de cambio, mayor impacto tendrán y más tranquilos estarán con esa inversión a largo plazo. Una visión que comparte Raúl Fernández, director de Distribución de Amundi Iberia: “Son temáticas más fáciles de contar y nos vemos empatizados con muchas de ellas”.
El “boom” de la inversión temática y su papel en las carteras
Los últimos dos años hemos asistido a un mayor apetito por los fondos temáticos. “Si vemos flujos a nivel global, el año pasado la renta variable global sufrió salidas por encima de 50.000 millones de euros, pero si hacemos un zoom de fondos temáticos, estos vieron entradas por más de 150.000 millones”, argumentan desde Amundi.
Hay varias razones que lo explican, pero para el experto la principal es que a través de esta inversión se puede acceder a tendencias de crecimiento superiores a las que da la inversión tradicional. Además, haciéndolo de una manera más desconectada al ruido del ciclo económico. “Cuando accedes a fondos temáticos accedes a esa prima de crecimiento, pero también introduces algún tipo de cobertura porque reemplazas a aquellas empresas que invierten en modelos más obsoletos”, explica.
A lo que hay que sumar la posibilidad de invertir con criterios socialmente responsables y de impacto. “Con la inversión temática no solo accedemos al alfa financiera sino también al alfa social, lo que enriquece tu cartera. El resultado es que la inversión temática ha pasado de ser algo nicho a ir cogiendo más peso y ser un componente más estructural en las carteras”, insiste.
Por otro lado, Leonardo Fernández recuerda la importancia de tener puestas las luces de largo alcance y diversificar. “A pesar de que a corto plazo podemos ver vaivenes superiores a los mercados tradicionales, tratamos de identificar las temáticas que van a persistir durante los próximos 10, 20 y 30 años y los inversores tienen que depositar su confianza”, explica. “No todas tienen que hacerlo bien a la vez y lo importante a la hora de construir una cartera de temáticos es que los fondos no jueguen a lo mismo. Si combinamos bien las estrategias, a largo plazo obtendremos rentabilidades superiores”, añade.
Otro aspecto que hay que tener en cuenta a la hora de invertir en temáticas es la pureza de las compañías. Es decir, qué porcentaje de las ventas de la compañía están relacionada con la temática que hemos elegido. “En AXA IM las purezas suelen ser de alrededor de un 70%”, señala Matossian. Según explica, el universo de inversión tiene que ser lo suficientemente amplio para que podamos diversificar, por ejemplo, el fondo de robótica de AXA está dividido en cuatro subtemas: robótica industrial, relacionada con el transporte, healthcare y facilitadores de tecnología.
Asimismo, insiste en que al hablar de tecnología no necesariamente hablamos de grandes compañías. “En el fondo de robótica de AXA IM el retorno viene generado por compañías de medio y pequeño tamaño”, ejemplifica.
Los exoesqueletos pediátricos, una megatendencia
Tras la experiencia del COVID-19 está claro que el medioambiente y la tecnología serán temáticas clave, pero esta crisis sanitaria ha puesto el foco también en la medicina. La biomedicina y la robótica e inteligencia artificial orientada a la medicina, gana relevancia ante un proceso de envejecimiento de la población y ante el riesgo, ya constatado, de futuras pandemias. Un ejemplo de empresa de este sector es Marsi-Bionics, que ha desarrollado un exosqueleto pediátrico.
Un exoesqueleto es un armazón que arropa a una persona que no puede caminar, forma parte de la rehabilitación y terapia de enfermedades neurológicas. La novedad que ha impulsado Elena García Armada, investigadora científica del CSIC y fundadora de Marsi-Bionics, es una versión del exoesqueleto pediátrico. “Tiene un impacto tremendo en su salud y calidad de vida. Somos seres bípedos y nuestro cuerpo está hecho para estar sobre los dos pies”, explica.
Sin embargo, a pesar del gran avance que supone, es difícil encontrar financiación para esta clase de proyectos, donde salud y tecnología se juntan. “En nuestro país hay grandes barreras entre la investigación pública y la empresa y hacen que trasferir los resultados de la investigación al mercado sea complicado”, señala García.
Por ello, la experta anima a tratar de entender que, a veces, el corto plazo no es lo más rentable. “En este tipo de empresas, con periodos de inversión bastante largos, no es una cuestión de velocidad, el retorno que se puede recibir es mucho más elevado. Apostar por impacto social es apostar por construir futuro”.
En este sentido, Raul Fernández admite que la inversión temática te permite ir un paso más allá: “Es una ESG 2.0, no solo podemos invertir con criterios ESG sino con criterios de impacto social”.
La asistencia al encuentro ha sido válida por 1 hora de recertificación de los títulos EIA, EIP, EFA y EFP. Los titulados tendrán que realizar un test colgado en la página de EFPA España. Podrán encontrar el test en este enlace, activo desde el comienzo del encuentro hasta el viernes a las 22 horas.
Foto cedidaJerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). . La Fed manda un mensaje de tranquilidad y descarta subidas de tipos antes de 2023
A la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) no le preocupa ni la reciente subida de los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo ni los nervios que ha generado entre los inversores y analistas el repunte de la inflación. En su reunión de ayer, mostró su tranquilidad y se reafirmó en su hoja de ruta, descartando que la primera subida de tipos llegue antes o en torno a 2023.
“Este FOMC tenía el potencial de ser un momento decisivo para el enfoque de la política monetaria de la Fed y un acontecimiento importante para el mercado, pero no resultó así”, reconoce Paul O’ Connor, responsable de Multiactivo en Janus Henderson Investors. La la institución monetaria estadounidense se mostró más optimista y centró su discurso en la actualización de sus perspectivas. En este sentido, estima que el país crezca un 6,5% este año, con una inflación que llegue hasta el 2,4% y un desempleo que caiga al 4,5%; y para 2022, espera que el PIB aumente un 3,3%, la inflación se quede en el 2% y el desempleo se sitúe en el 3,9%.
«Aunque hemos visto revisiones al alza para el pronóstico del PIB y de la inflación, y revisiones a la baja para el desempleo, la revisión de los tipos de interés permanece sin cambios», lo que, según Jack Janasiewicz, estratega y gestor de carteras de Natixis IM, implica que «las expectativas de un mejor crecimiento con un menor desempleo y una inflación más alta son moderadamente moderadas».
Según recuerda O’Connor, la Fed introdujo un nuevo marco de política monetaria el año pasado, prometiendo «aspirar a lograr una inflación moderadamente superior al 2% durante algún tiempo». Esta reunión podría haber sido la primera prueba real de ese marco, en la que la Fed revelaría qué tipo de superación de la inflación estaba realmente dispuesta a ofrecer. “Las proyecciones económicas de la Fed, sin embargo, no fueron lo suficientemente extremas como para dar a los inversores la oportunidad de aprender a calibrar la nueva función de reacción del banco central”, puntualiza.
En cambio, los analistas de Banca March destacan que Jerome Powell, presidente de la Fed, reiteró una vez más su apoyo a la recuperación económica y que seguirá usando todas las herramientas disponibles. Powell señaló también que los tipos de interés oficiales seguirán en mínimos hasta que la economía alcance tasas de pleno empleo. “Tras un primer movimiento al alza en el precio de los bonos, esta mañana el mercado de renta fija vuelve a sufrir pérdidas y las rentabilidades exigidas a la deuda pública estadounidense retoman su escalada con el tipo a 10 años superando ya el 1,7%, niveles no vistos desde enero del año pasado”, señalan sobre cómo ha reaccionado al mercado a la reunión de ayer.
En opinión de Anna Stupnytska, economista global en Fidelity International, “la combinación de unas condiciones financieras extremadamente fáciles, la aceleración de la campaña de vacunación, el último paquete fiscal lanzado hace poco y las perspectivas de reapertura en el horizonte están impulsando la tolerancia de la Fed a este incremento de los rendimientos. Si bien los pronósticos de inflación y crecimiento se han revisado al alza en el horizonte a medio plazo, la mediana se ha mantenido inalterada, lo que sugiere que no habrá subidas hasta 2023. Esto envía un mensaje de moderación y revela que la Fed se toma en serio su nuevo Objetivo de Inflación Media Flexible (FAIT, por sus siglas en inglés)”.
Para Hugh Gimber, Global Market Strategist en JP Morgan Asset Management, Powell buscó ayer el equilibrio durante la rueda prensa combinando sus perspectivas más halagüeñas con el compromiso de dejar que la economía se recaliente. “Las recientes oscilaciones de los rendimientos del Tesoro ponen de manifiesto que los inversores aún no se sienten del todo cómodos con numerosos aspectos del nuevo objetivo de la Fed: cuál es exactamente su tolerancia a una mayor inflación, qué aspecto tiene en la práctica el pleno empleo inclusivo y cuán cerca de estos objetivos tiene que estar la Fed antes de empezar a eliminar las políticas acomodaticias”.
Por eso Gimber considera que, a medida que el crecimiento se acelere durante los próximos meses, todas estas incertidumbres podrían mantener la volatilidad en el mercado de bonos. “Puede generarse rachas periódicas de inestabilidad en los activos de riesgo, pero en general esperamos que las vacunas, las medidas de estímulo y los consumidores que buscan recuperar el tiempo perdido se traduzca en fuertes beneficios empresariales en la segunda mitad del año, lo que debería impulsar las bolsas al alza a finales de año”, argumenta.
Yves Bonzon, CIO de Julius Baer, considera que el problema de Powell es que la baja inflación a largo plazo y los tipos bajos son la predicción más sensata, ya que nada ha cambiado para la tendencia de desinflación estructural. Además, con la administración de Biden considerando aumentos de impuestos en el próximo año, no hay necesidad de aumentar los tipos en el corto plazo. “Vemos poco espacio para una subida de tipos a largo plazo y consideraremos los períodos de pronunciada debilidad de los bonos a largo plazo como oportunidades de compra para cerrar la brecha de duración en nuestras carteras”, añade Bonzon.
Hoja de ruta
Bill Papadakis, estratega macro de Lombard Odier, considera que el resultado de la reunión de ayer es tranquilizador para los mercados de activos de riesgo, ya que la Fed no parece compartir las expectativas de los mercados monetarios de un próximo endurecimiento de la política. “Pero la Fed no ha respondido a todas las preguntas críticas para los mercados”, reconoce Papadakis y señala: “Aunque se pueden tolerar los excesos de inflación marginales, no sabemos hasta dónde llegará la tolerancia de la Fed. Por último, cabe señalar que, si bien la mayoría de los participantes esperan un tipo de interés sin cambios hasta 2024, el número de los que esperan una subida de tipos más temprana está aumentando”.
En esta misma línea va la valoración de O’ Connor, quien considera que la Fed ha apostado un por un “mensaje bastante blando para los mercados” y advierte de que “los grandes debates se han aplazado, no se han decidido”.
“Aunque no es difícil que la Fed se mantenga paciente, mientras proyecta que la inflación rebote en torno al objetivo durante el horizonte de previsión, es probable que la presión para endurecer la política se intensifique si la recuperación de EE.UU. se acelera hasta el verano, como todo el mundo espera. Muchas de las cuestiones que se evitaron ayer persistirán durante los próximos meses y es posible que se hayan vuelto más urgentes para el FOMC de junio. Para entonces, la Fed podría estar preparada para dar el primer paso decisivo para abandonar la actual postura monetaria superacomodaticia, indicando cuándo empezará a reducir la QE”, argumenta el responsable de Multiactivo en Janus Henderson Investors.
“Vemos que la Fed es muy moderada y, aunque a largo plazo podría ser correcta, a corto plazo parece que el mercado no se cree esta historia y ve la necesidad de subir los tipos antes, lo que dejará a la curva del Tesoro vulnerable a un mayor empinamiento”, sostiene Mark Holman, CEO de TwentyFour AM (Boutique de Vontobel AM).
En opinión de Sebastien Galy, responsable de estrategia macroeconómica en Nordea AM, la Fed está dispuesta a ir por detrás de la curva y arriesgarse al efecto inflacionista de una tasa de desempleo prevista en el 3,5% en 2023. “Es probable que el primer indicio de reducción de las compras de bonos se produzca a finales de este año, cuando la tasa de desempleo sea sustancialmente más baja y la inflación se sitúe en torno al objetivo, mientras que la primera subida de tipos se fijará probablemente para 2024”, añade Galy.
Como carecemos de una bola de cristal para ver el futuro, por ahora solo podemos agarrarnos a las certezas del presente, y eso es: la hoja de ruta de la Fed que conocemos. “El precio del dinero seguirá en mínimos (entre el 0%-0,25%) al tiempo que la autoridad monetaria seguirá con su programa de compra de activos a un ritmo de 120.000 millones de dólares mensuales (80.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y 40.000 millones de dólares en activos respaldados por hipotecas)”, recuerdan los analistas de Banca March.
Frente a este escenario, desde Mirabaud apuestan por una asignación de activos prudente en renta fija estadounidense, tanto en lo que respecta a la deuda soberana como a la corporativa, y mantiene su posición infraponderada. “Confirmamos nuestro reciente reequilibrio dentro de la bolsa de valores de EE.UU., cambiando las inversiones de pequeñas y medianas capitalizaciones de EE.UU. al S&P 500 más amplio. También confirmamos nuestra posición neutral sobre el dólar estadounidense”, señalan.
China parece haber comenzado 2021 de forma totalmente distinta al año pasado. Mientras que la economía se tambaleaba en el primer trimestre de 2020, al estallar el brote de COVID-19 e implementarse cada vez más restricciones para combatir su avance, este año parece florecer como nunca, destacan desde BNP Paribas Asset Management en el marco de su serie de artículos de análisis La Gran Inestabilidad.
El crecimiento del PIB y de la exportación ha reanudado sus trayectorias previas a la pandemia, con lo que China contrasta con la mayoría de economías occidentales, todavía en pleno bache del coronavirus. ¿Marca esta recuperación el retorno del gigante asiático a su avance aparentemente imparable hacia el dominio económico mundial?
Como siempre, un análisis más allá de las cifras generales cuenta una historia ligeramente diferente. Aunque es innegable que el impulso económico de China supera con creces al de otros países, su crecimiento procede de motores distintos a los de antes de la pandemia. La tendencia de creciente globalización se ha detenido, pues muchos gobiernos y empresas tratan de elevar la resiliencia de las cadenas de suministro y reducir su dependencia previa en la producción china. Al mismo tiempo, el comportamiento autoritario de Pekín es objeto de crecientes críticas de sus socios comerciales globales, que podrían formar parte de una resistencia más unida y cooperativa bajo la administración Biden.
No cabe duda de que China seguirá siendo una potencia económica en 2021, pero no todo le resultará cuesta abajo.
La recuperación sólida y rápida de China
El PIB chino registró su primera contracción en más de cuarenta años en el primer trimestre de 2020 (del 6,8%), pero su recuperación ha sido sólida y rápida. La previsión es que la economía habrá crecido un 6,5% en el último trimestre de dicho año, lo cual situaría a su crecimiento anual en el 2,3%. Esta cifra puede parecer baja comparada con sus niveles recientes, pero China será la única de las grandes economías en cerrar el año en positivo.
Al mismo tiempo, aunque la implementación alentadora de vacunas contra el COVID-19 debería contribuir a una expansión económica más generalizada este año, el crecimiento previsto en muchos países occidentales es moderado, de en torno al 1%. Por otra parte, el Banco Mundial prevé que el crecimiento del PIB chino en 2020 habrá estado cerca del 8%, con lo que superaría incluso su nivel previo a la pandemia.
Bajo la superficie
Si bien las cifras generales sugieren que la economía ha vuelto a la normalidad, algunos indicadores revelan que la dinámica ha cambiado. Históricamente, el crecimiento de China ha procedido de la inversión en infraestructura, pero este modelo se ha reorientado hacia el gasto de consumo en los últimos años bajo el liderazgo de Xi Jinping. Sin embargo, esta tendencia pareció desintegrarse en 2020: el motor de la economía fue la producción industrial (beneficiaria del respaldo estatal) con una subida del 7,7%, mientras que las ventas minoristas no dejaron de decepcionar y cerraron el año un 5,0% a la baja.
El comercio minorista repuntará, pero esto sugiere que (incluso en China) algunas empresas orientadas al consumo podrían pasar apuros tras la pandemia. La subida del paro en 2020 y el apretón de los presupuestos de los hogares apuntan a que el crecimiento del consumo permanecerá seguramente apagado por el momento.
Así, la salud de la economía doméstica es dispar, pero… ¿Qué hay de la relación de China con el resto del mundo?
¿Un nuevo auge de la exportación china?
China registró su mayor superávit comercial mensual de la historia en diciembre, con subidas del 18,1% de la exportación global y del 34,5% a Estados Unidos en tasa interanual. No obstante, las cifras generales parecen halagar y ocultar tendencias a largo plazo que podrían no ser tan favorables.
La bonanza exportadora (principalmente a países occidentales) ha guardado particular relación con la pandemia, dominada por ventas de equipamiento de protección personal y tecnología para trabajar desde casa. Al mismo tiempo, la demanda de muchos otros sectores ha caído debido al bajón económico mundial. Estas deberían ser tendencias a corto plazo. Las medidas para controlar el COVID-19 ralentizarán seguramente la demanda de equipamiento de protección personal, pero a medida que el mundo vuelve a la normalidad y las economías retoman una senda de crecimiento, la demanda de otras exportaciones de China podría no reanudarse.
La combinación de las tensiones comerciales durante los años de Trump y el reconocimiento durante la pandemia de la dependencia excesiva de bienes chinos ha llevado a gobiernos y empresas a diversificar sus redes de abastecimiento. Aunque un desacoplamiento total de China se considera improbable, se prevé que la estrategia conocida como “China más uno” ampliará las cadenas de suministro globales para incorporar más países y fuentes de bienes.
Continuación de las tensiones comerciales a nivel internacional
El abanico de disputas políticas con China también significa que las actuales relaciones comerciales no pueden darse por sentadas. El “ojo por ojo” arancelario entre la administración Trump y Pekín capturó la mayor atención, pero las preguntas sobre cómo abordar la posición económica dominante y la postura autoritaria del gigante asiático se están planteando más allá de los Estados Unidos.
En noviembre de 2020, la Unión Europea publicó un informe titulado «A new EU-US Agenda for Global Change» (UE – EE.UU.: Una nueva agenda transatlántica para el cambio global), en el que planteó la necesidad de defenderse frente a “poderes autoritarios” y “economías cerradas (que) explotan la apertura de la que dependen nuestras propias sociedades”. En esta alusión velada a China, la publicación contempla una mayor cooperación con Estados Unidos para dar forma al entorno regulatorio digital, a la aplicación de la normativa de defensa de la competencia, a la protección de datos, a la revisión de inversiones extranjeras y a la ciberseguridad.
No obstante, tales intervenciones no suelen ser bien recibidas por Pekín. El llamamiento de Australia a investigar el origen del brote de COVID-19 llevó a las autoridades chinas a imponer aranceles punitivos sobre varios productos australianos, lo cual pone en peligro una valiosa relación comercial valorada en 103.000 millones de dólares en 2019.
Aun así, la oportunidad de comerciar con China sigue siendo sumamente apreciada. En noviembre se firmó la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés), un acuerdo de libre comercio entre 15 naciones asiáticas, incluidos Japón y Corea del Sur. Y pese a sus reticencias, la UE dio el visto bueno a un acuerdo de inversión con China en diciembre.
Parece claro que se necesita una respuesta internacional más coordinada para tratar con China. Aquí es donde entra en juego el nuevo presidente Joe Biden.
¿Nuevo presidente, pero la misma actitud?
La nueva administración Biden va a tener que lidiar con muchos temas simultáneamente, tanto a nivel doméstico como internacional. No obstante, la relación entre Estados Unidos y China será sin duda una de sus prioridades clave. La nueva secretaria del Tesoro y expresidente de la Reserva Federal, Janet Yellen, ya ha nombrado a China como “nuestro competidor estratégico más importante”.
Es probable que cualquier esperanza que pueda albergar Pekín de que Biden será fácil de persuadir no tarde en verse frustrada. La expectativa es que el nuevo presidente estadounidense mantendrá la línea dura de su predecesor de cara a China, aunque sin emular el enfoque arancelario de Trump. Además, se está rodeando de un equipo muy capaz: junto a Yellen, ha nombrado como secretaria de Comercio a Katherine Tai, licenciada por Yale y Harvard y de padres originariamente chinos, y una negociadora muy experimentada que pasó años lidiando con reclamaciones comerciales contra China durante la administración Obama.
No obstante, Biden también deberá cortejar a sus aliados: el poder colectivo de una alianza occidental verdaderamente unida podría ser suficiente para hacer frente al creciente dominio de China.
El enorme potencial de inversión de China persiste
Aunque China todavía presenta muchos retos políticos, empresariales e ideológicos, es innegable que su economía tiene un potencial enorme. El choque entre la desglobalización y las oportunidades en el mercado doméstico puede parecer inestable, pero en BNP Paribas Asset Management creen que la inestabilidad conduce a oportunidades.
A medida que la economía global comienza a recuperarse, es probable que ciertos elementos de debilidad económica en China -como el consumidor- se revitalicen, y se anticipa que el gobierno ampliará su plan de crecimiento, impulsando la aparición de oportunidades de inversión en un amplio abanico de sectores orientados al consumo.
Los recientes compromisos de China con la mejora de sus credenciales medioambientales implicarán una enorme inversión en infraestructura, al igual que sus esfuerzos para mejorar la conectividad y las telecomunicaciones domésticas. Estos ingentes programas de gasto crearán un efecto multiplicador sobre las oportunidades de inversión en múltiples sectores de actividad.
Al mismo tiempo, el mercado de renta variable chino se está tornando más accesible para los inversores extranjeros, tanto a través de acciones cotizadas internacionalmente en la Bolsa de Hong Kong (acciones H) como del mercado doméstico chino (acciones A). Dado que China sigue estando significativamente infrarrepresentada en los índices globales y que el país suele estar expuesto a distintas condiciones de mercado, la renta variable china se considera muy complementaria para una cartera global de acciones.
Los activos de riesgo nos inspiran un optimismo cauto a medio plazo, y seguimos comprometidos con mirar más allá de la superficie de las oportunidades que están surgiendo en China para identificar las más prometedoras para nuestros clientes.
El valor de las inversiones y de las rentas que generan podría tanto bajar como subir, y es posible que el inversor no recupere su desembolso inicial.
Es probable que la inversión en mercados emergentes o en sectores especializados o restringidos esté sujeta a una volatilidad superior a la media debido a un alto grado de concentración, a una mayor incertidumbre al haber menos información disponible, a una liquidez más baja o a una mayor sensibilidad a cambios en las condiciones sociales, políticas, económicas y de mercado.
Algunos mercados emergentes ofrecen menos seguridad que la mayoría de los mercados desarrollados internacionales. Por este motivo, los servicios de ejecución de operaciones, liquidación y conservación en nombre de los fondos que invierten en emergentes podrían conllevar un mayor riesgo.
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Pixabay CC0 Public Domain. Un feliz y sostenible tercer aniversario
Cuando lanzamos nuestro fondo de bonos corporativos sostenibles para mercados emergentes UBAM – EM Sustainable Corporate Bond el 28 de febrero de 2018, huelga decir que nos enfrentamos a cierto escepticismo. El universo de inversión suele estar repleto de actividades «marrones», con grandes proveedores de petróleo y gas, centrales de carbón, minería de metales, productores de carne de vacuno asociados a la deforestación en Brasil, empresas cuasi-soberanas en las que la gobernanza independiente no siempre está garantizada… y, por supuesto, una buena cuota de escándalos de corrupción.
Sin embargo, en aquel momento creíamos que algunas empresas en los mercados emergentes ya estaban tomando conciencia de su impacto en el medio ambiente y la sociedad, o de la necesidad de cuidar mejor a sus empleados. Las autoridades soberanas de los mercados emergentes también estaban prestando cada vez más atención a las cuestiones medioambientales o sociales, comprometiéndose a reducir las emisiones de carbono en consonancia con el Acuerdo de París, endureciendo la normativa contra la contaminación o promoviendo las energías renovables. Normativas que, a su vez, repercutirían en las empresas de estos países. Asimismo, los inversores internacionales comenzaban a prestar cada vez más atención a las prácticas ESG de los emisores.
Pensamos, por tanto, que estas tendencias habían llegado para quedarse y que era el momento de lanzar una estrategia que no sólo pretendiera ofrecer un sólido rendimiento financiero adaptado al riesgo, sino que también proporcionara mejor calidad ESG y una menor huella de carbono en comparación con el mercado de bonos corporativos de los países emergentes en su conjunto.
Tres años después, cada vez más inversores parecen estar convencidos y los activos gestionados del fondo han alcanzado cerca de 135 millones de dólares.
¿Qué ha cambiado en el mercado de bonos corporativos de los países emergentes en tres años?
El movimiento hacia una mayor sostenibilidad en el universo de los bonos corporativos de los mercados emergentes ha progresado.
En general, los emisores de bonos corporativos de los mercados emergentes son más conscientes de las cuestiones ESG y han mejorado considerablemente la divulgación de información. Puede que esto no esté todavía en línea con los estándares de los mercados desarrollados, pero el progreso ya es medible. De hecho, según MSCI ESG Research, la cobertura de los emisores de los mercados emergentes ha aumentado y su calidad promedio en aspectos ESG ha mejorado.
Fuente: MSCI ESG Research, JP Morgan
La emisión de bonos corporativos sostenibles de los mercados emergentes ha aumentado. En primer lugar, el número de bonos verdes en el índice JP Morgan CEMBI Diversified ha pasado de 11, en febrero de 2018, a 26 emisiones, en febrero de 2021. Asimismo, se ha iniciado la emisión de bonos sociales y de sostenibilidad; con 11 y 3 bonos en el índice, respectivamente, a fecha de febrero de 2021. El resultado es que la proporción total de bonos verdes, sostenibles y sociales se ha multiplicado por más de 4 durante ese período. Es cierto que sigue siendo muy modesta, con tan solo un 3,99%, pero creemos que la tendencia de aceleración vivida el pasado año ha llegado para quedarse.
Fuente: JP Morgan, Bloomberg Finance L.P.
El fondo ha aprovechado la aparición de estos bonos sostenibles y está sobreponderado en el segmento. Sin embargo, somos conscientes de la reducida liquidez de algunos de estos bonos. Gestionamos nuestra exposición con cautela, seguimos diversificando y tratamos de captar nuevas oportunidades cuando surgen en el mercado primario, siempre y cuando también cumplan nuestros criterios en términos de calidad crediticia y valor relativo.
Fuente: UBP, JP Morgan, Bloomberg Finance L.P., a fecha de 26.02.2021
Se han introducido más oportunidades de inversión sostenible en el mercado de bonos corporativos de los mercados emergentes. Los proveedores de energía renovable, los edificios verdes, la educación, la digitalización… Estos emisores representan actualmente una pequeña parte del mercado de bonos denominados en dólares, pero esperamos que aumente. Estos emisores deberían beneficiarse de las tendencias a largo plazo, del creciente apoyo público al desarrollo de proyectos verdes y de la mayor demanda de los inversores.
Atribución de la rentabilidad financiera
Desde su creación hasta finales de febrero de 2021, el fondo ha obtenido una rentabilidad** del 17,9% sin comisiones (clase de acciones IC USD). En términos brutos, su rentabilidad fue inferior a la de su índice* en 91 puntos básicos. Tres razones principales explican este rendimiento.
El fondo estaba sobreponderado en emisores corporativos turcos con buena calificación ESG en el verano de 2018, cuando el mercado sufrió una venta de activos a raíz de la crisis económica en el país. Estos emisores fueron rebajados a la categoría de high-yield siguiendo la rebaja de la calificación soberana. Esta circunstancia desencadenó una venta forzada con precios devaluados, ya que en ese momento el fondo solo podía invertir en bonos investment grade. Los efectos sobre el diferencial atribuidos a Turquía costaron 132 puntos básicos a lo largo de 3 años, de los cuales 105 puntos básicos solo en 2018.
La orientación del fondo hacia emisores con vocación ESG tiende a dar lugar a una mayor calidad y un menor carry que el del índice. En este sentido, la rentabilidad relativa del fondo se redujo en 90 puntos básicos a lo largo del periodo.
El fondo tiende a estar infraponderado en promedio en sectores de materias primas de baja calidad ESG (combustibles fósiles, o minería), los cuales tuvieron un rendimiento superior durante los últimos tres años.
Como aspecto positivo, fuera de Turquía, el rendimiento relativo de nuestras participaciones en comparación con el índice fue positivo. El fondo se benefició principalmente de su selección en Sudáfrica, la infraponderación en Kuwait, la sobreponderación en Chile y la selección en México e Israel. A nivel sectorial, nuestra selección en industriales y financieros fue valiosa. Por último, nuestro posicionamiento respecto a la duración también contribuyó positivamente.
Es importante destacar que nuestro enfoque de sostenibilidad demostró su capacidad para proteger la cartera en caso de fuertes caídas del mercado, como la provocada por la pandemia en marzo del año pasado: la caída* del fondo fue sólo del -8,55% cuando el índice perdió el -10,90%, lo que puso de manifiesto la confianza de los inversores en la mejor capacidad de las empresas responsables para capear la crisis.
Si bien la primera razón del bajo rendimiento puede atribuirse a nuestro error de juicio sobre la gravedad de la crisis turca, las otras dos son inherentes a la estrategia. Creemos que esto se compensa en parte gracias a las mayores credenciales de sostenibilidad del fondo, lo que debería permitirnos obtener una mejor rentabilidad ajustada al riesgo en comparación con nuestro universo a lo largo del tiempo.
Rendimiento ESG además del financiero
Las credenciales generales medioambientales, sociales y de gobernanza de la estrategia siguieron siendo sólidas. De hecho, la puntuación de calidad ESG del fondo mejoró a lo largo del tiempo (6,1 a finales de febrero de 2021 frente a 5,6 a finales de marzo de 2018) y sigue siendo muy superior a la del índice* (4,0 a finales de febrero de 2021 y 4,0 a finales de marzo de 2018). Es importante destacar que el fondo rinde mejor que su universo en los tres segmentos E, S y G.
Fuente: @2021 MSCI ESG Research LLC – a fecha de 26.02.21 – informe realizado el 07.03.21
La huella de carbono del fondo también es mucho mejor que la del índice, atendiendo a distintas métricas:
Fuente: @2021 MSCI ESG Research LLC, ISS, a fecha de 26.02.21 – informe realizado el 07.03.21 y el 05.03.21. Las emisiones pueden ser estimadas cuando no se publican.
En resumen, han sido tres años positivos desde el punto de vista de la sostenibilidad en los mercados emergentes de renta fija corporativa, así como para nuestro fondo UBAM – EM Sustainable Corporate Bond, al que se le concedió a finales de 2020 la distinción francesa relativa a la sostenibilidad «ISR» (o «SRI» en inglés, Socially Responsible Investment).
Ahora, continuamos con la mirada puesta en los próximos tres años y más allá.
Tribuna de Karine Jesiolowski, especialista en inversiones senior de Renta Fija Emergente en Union Bancaire Privée
** El fondo invirtió únicamente en emisores investment grade desde su creación hasta el 08.06.20, cuando las pautas de inversión se ampliaron para permitir la inversión en high yield. El índice era el JP Morgan CEMBI Diversified High Grade, con anterioridad al 08.06.20, y el JP Morgan CEMBI Diversified, a partir de entonces. El índice se ofrece únicamente con fines comparativos e ilustrativos. El fondo no tiene un índice de referencia oficial. La rentabilidad pasada no constituye un indicador de los resultados actuales o futuros.
Pixabay CC0 Public Domain. Los expertos en finanzas conductuales advierten de que estamos ante un repunte de la “inversión emocional”
Invertir lleva aparejado toda una serie de emociones que los inversores deben saber gestionar y controlar. De lo contrario, éstas podrían influir en sus decisiones tanto de forma positiva como negativa. Según advierten los expertos en finanzas conductuales de Oxford Risk, el actual entorno económico, fiscal y bursátil está generando un repunte en la llamada “inversión emocional”.
En concreto, señalan que el reciente aumento de las valoraciones de los criptoactivos y del comercio minorista ha provocado que el “riesgo de la inversión emocional haya alcanzado un nuevo pico”. Según calcula esta compañía, por término medio, la inversión emocional provoca a los inversores una pérdida en su rentabilidad anual del 3%, pero ante la crisis actual considera que este porcentaje puede acabar siendo mayor.
La “inversión emocional” implica que las personas actúen según sus impulsos conductuales y compren y vendan emocionalmente acciones e inversiones en función de las subidas y bajadas de los mercados. En opinión de los expertos, esto suele llevar a la gente a invertir cuando los mercados, las acciones o las clases de activos están en alza, y a vender cuando están en baja, a menudo instigados por una gran cantidad de «ruido» en torno a estas oportunidades de inversión.
“Los inversores suelen perseguir inversiones que les resultan familiares, por ejemplo, empresas muy publicitadas en los medios de comunicación y aquellas que han anunciado recientemente grandes ganancias. Esto se debe a que, en tiempos de estrés, los inversores encuentran consuelo emocional en las inversiones de las que oyen hablar con regularidad y que ofrecen la promesa de rendimientos a corto plazo”, afirman desde Oxford Risk.
En opinión de Greg B. Davies, director de Behavioural Finance Oxford Risk, actualmente tenemos la «tormenta perfecta” para la inversión emocional. “Frente al desplome generado por el coronavirus en el primer trimestre del año pasado, cuando los mercados bursátiles sufrieron grandes caídas, nos encontramos en un mercado alcista en todo el mundo. Ahora, el optimismo es mayor debido a las esperanzas en torno a la aplicación de la vacuna contra el coronavirus y a los programas de estímulo económico y fiscal. Sin embargo, se avecinan enormes problemas económicos en torno al desempleo y a los enormes déficits de gasto público, por lo que debemos esperar lo inesperado en los mercados durante los próximos meses”, señala Davis.
A este optimismo se suma, según Davies, la “fiebre del oro” provocada por los criptoactivos, que están contando con el apoyo de los inversores minoristas pese a ser un activo volátil y poco conocido. “La pandemia significa que muchos inversores son actualmente muy sensibles emocionalmente y tienen un horizonte temporal emocional reducido, lo que aumenta el atractivo de las apuestas para hacerse rico rápidamente”, añade.
Para los inversores que han aumentado su asignación al efectivo durante estos tiempos de volatilidad en los mercados, Oxford Risk estima que el coste de esta «reticencia» a invertir es de entre el 4% y el 5% anual a largo plazo, en términos de rendimiento. Además, calcula que el coste de la «brecha de comportamiento» (pérdidas debidas a las decisiones de sincronización causadas por invertir más dinero cuando los mercados bursátiles son buenos y menos cuando no lo son, es decir, comprar mucho y vender poco) es de media de entre el 1,5% y el 2% anual a lo largo del tiempo.
Frente a este contexto, la compañía considera que un amplio número de gestores de patrimonio y asesores financieros están “mal equipados para ayudar a sus clientes a hacer frente a la montaña rusa emocional y psicológica que han sufrido durante la crisis del COVID-19, y el impacto que ha tenido en los mercados y sus inversiones”.
En este sentido Davies argumenta: “Los procesos de idoneidad de muchas empresas de gestión de patrimonio suelen ser demasiado pesados en cuanto a personal, ineficaces y se cargan al principio de la relación con el cliente, para seguir el ritmo de los rápidos cambios de las circunstancias del cliente a escala durante una crisis. La comprensión de la personalidad financiera del cliente suele limitarse a la elaboración de perfiles de riesgo, a menudo erróneos, y a la evaluación humana subjetiva. Muy pocos utilizan medidas objetivas, basadas en la ciencia. No abogamos por eliminar a los humanos del proceso, ya que las conversaciones con los asesores son vitales, sobre todo en una crisis, pero deben estar asistidos por mejores herramientas de diagnóstico que permitan una evaluación precisa de la personalidad del cliente y de sus probables tendencias de comportamiento».
Pixabay CC0 Public Domain. El 90% de los inversores están satisfechos con el rendimiento de los hedge funds en 2020
Según el último informe Investors Intencions H1 21, elaborado por la firma HFM y la Asociación de Gestión de Inversiones Alternativas (AIMA, por sus siglas en inglés), el 90% de los inversores quedaron satisfechos con los rendimientos logrados por los hedge funds en 2020, superando las expectativas y resultados de 2019.
Para realizar este documento, que analiza el cuarto trimestre de 2020, se han entrevistado a 65 inversores (que tienen bajo gestión 3,8 billones de dólares, de los cuales 156.000 millones de dólares están invertidos en hedge funds) y a profesionales senior de IR y marketing de 135 gestores de hedge funds, para descubrir los cambios que los gestores pretenden hacer en sus carteras durante el primer semestre de 2021.
Fruto de este análisis, el informe arroja algunas conclusiones relevantes. Por ejemplo, el 45% de los inversores tiene previsto aumentar su asignación a hedge funds, y más de la mitad mantiene su asignación a otras inversiones alternativas. ¿El motivo? El 64% afirma que esperan que estos fondos logren una rentabilidad superior este año y un 39% reconocen que están preocupados por la valoración de las acciones, por lo que recurrirán más a los hedge funds. Para los responsables del informe, es llamativo que un 32% reconoce que los hedge funds son un posible sustituto a largo plazo de la renta fija, debido a la persistencia de un entorno de tipos bajos.
Para 2021, el informe espera que durante el primer semestre del año aumenten las asignaciones de hedge funds en las carteras. En particular, el 31% de los inversores están considerando asignaciones a estrategias cuánticas, seguidas de cerca por el arbitraje/valor relativo (29%) y la macro global (25%). Ahora bien, los inversores advierten que afrontarán estos cambios en sus carteras con una prioridad: la gestión del riesgo. En este sentido, el 97% de los encuestados señala que los hedge funds es la clase de activo mejor situado en relación riesgo dentro del espectro de los activos alternativos.
Respecto a estas conclusiones, Elias Latsis, director de datos de HFM, señala que, a pesar de un entorno de mercado desafiante en 2020, “ los hedge funds fueron capaces de cumplir con su función prevista en la cartera de los inversores, es decir, la gestión del riesgo y la protección contra las caídas. Esto es un buen presagio para estos fondos de cara a este año, pero los gestores deben evitar convertirse en víctimas de su propio éxito, ya que las expectativas de rendimiento son ahora aún más altas».
Por su parte, James Sivyer, jefe de análisis de inversores de HFM, añade: “Nuestro análisis muestra que el 63% de los family offices y los inversores con alto patrimonio planean aumentar su asignación a hedge funds en la primera mitad de 2021. Los gestores de hedge funds son muy conscientes de la demanda de sus productos por parte de los inversores privados, ya que consideran que es una clase de activo que les va a permitir alcanzar sus objetivos de inversión para este primer trimestre”.
“El entorno y las implicaciones del COVID-19 han demostrado que en tiempos de volatilidad del mercado e incertidumbre empresarial, las inversiones alternativas cumplen un papel cada vez más importante en la cartera de un inversor. Con un 2020 en el que se observó un fuerte rendimiento y una alta satisfacción de los inversores, el 2021 podría traer un renovado interés por los hedge funds entre los inversores, asignando a los mercados públicos y privados, ya que buscan la diversificación lejos de los bonos de bajo interés y las acciones de alto valor”, incluye Tom Kehoe, director general y jefe global de Análisis y Comunicación de AIMA.
Pixabay CC0 Public Domain. Schroders compra la división de River and Mercantile Group en el Reino Unido
Diversificar su oferta y reforzar su presencia en el ámbito de los servicios financieros han sido los dos objetivos que Zedra ha logrado con la adquisición de Inside Pensions Ltd. Esta operación responde a su proceso de expansión en el Reino Unido y se produce tras la reciente compra de Fitzgerald & Law, firma londinense.
Según destacan desde Zedra, creada en 2008, Inside Pensions ofrece una oferta especializada y experimentada para ayudar a los consejos de administración de los fideicomisos de pensiones a gestionar sus regímenes de manera eficiente y eficaz, garantizando el cumplimiento de la administración del consejo y las mejores prácticas de gobierno. La empresa cuenta con una cartera de clientes de primer orden y opera desde St. Albans, Hertfordshire.
Dado que la normativa en materia de pensiones es cada vez más difícil de aplicar para quienes no tienen conocimientos específicos sobre el sector y la normativa, Zedra considera que la solución externalizada que ofrece Inside Pensions es atractiva para cualquier consejo de administración. “Permite a los fideicomisarios centrarse en sus responsabilidades estratégicas al tiempo que tienen la seguridad de que sus planes siguen las mejores prácticas de gobernanza y cumplen los requisitos normativos”, explican.
La adquisición aumentará la presencia de Zedra en el mercado británico con otros 39 empleados, tras la compra de Fitzgerald & Law en septiembre del año pasado, que aumentó su plantilla en 70 personas.
“Estamos encantados de seguir impulsando nuestra presencia en el Reino Unido dando la bienvenida a los empleados y clientes de Inside Pensions a Zedra. Inside Pensions goza de una sólida reputación y de una posición de liderazgo en el mercado de servicios ejecutivos de fideicomiso de pensiones subcontratados, que tiene importantes barreras de entrada. Los conocimientos y la experiencia inigualables del equipo de Inside Pensions ampliarán considerablemente el nivel de apoyo que podemos ofrecer a nuestros clientes en el ámbito de los servicios de pensiones, tanto en el Reino Unido como en otras jurisdicciones», señala Ivo Hemelraad, director general de Zedra.
Por su parte, Rita Powell, presidenta y fundadora de Inside Pensions, apunta: “Inside Pensions nació de la necesidad del mercado de contar con un apoyo independiente y profesional para los fideicomisarios de pensiones, separado del patrocinador, de otros asesores y de los proveedores de servicios para garantizar que no hubiera conflicto de intereses. La independencia de la empresa le permite trabajar y sugerir una serie de otros servicios de consultoría, como el asesoramiento actuarial, jurídico y de inversión. Ha pasado de ser una empresa boutique a convertirse en el principal proveedor independiente de apoyo ejecutivo en materia de pensiones para los planes de pensiones de empleo del Reino Unido. Formar parte de Zedra permitirá a Inside Pensions seguir centrándose en un excelente servicio al cliente y ofrecer una gama más amplia de servicios a nuestros clientes».
Los inversores de crédito, en especial aquellos que operan en los rincones más pantanosos de los mercados de préstamos apalancados y high yield (también conocidos como bonos de alto rendimiento), tienden a preocuparse notablemente.
El gran comportamiento del mercado high yield en 2020 – donde vimos que el universo global ofrecía un 6,5%1 y los equivalentes estadounidenses y europeos un 6,2%2 y un 2,9%3, respectivamente – pueden haber disipado las inquietudes durante un corto período de tiempo, pero la tendencia natural a la preocupación ha resurgido.
Durante las primeras semanas de 2021, cuando el plan de vacunación aún no se había puesto en marcha y las tasas de contagios parecían estar fuera de control en muchas partes del mundo, parecía contraintuitivo mantener una posición positiva en mercados de crédito con una calificación crediticia por debajo de grado de inversión.
Después de unas tasas de impago inusualmente bajas en 2020, ¿presenciaremos la vuelta a tasas más altas este año? Parece que no…Los impagos vistos el año pasado se dieron mayoritariamente en compañías ya perjudicadas en los sectores minorista y energético que, después de años de tensión, acabaron cayendo. No hubo una ola generalizada de desastres en el mercado de bonos de alto rendimiento. Dada la intervención de los responsables en la toma de decisiones en cuanto a políticas fiscales y monetarias para evitar una crisis de liquidez, muchos impagos se evitaron; nosotros esperamos que los niveles de este año se encuentren entorno a la media a 5 años o el 3-3,5% para los bonos de calificación crediticia inferior al grado de inversión.
Dadas las expectativas de estabilidad, la principal preocupación es la rentabilidad. La represión financiera, tras la extensa flexibilización cuantitativa de los bancos centrales, ha supuesto que 18 billones de dólares de deuda de EE.UU. ofrezcan una rentabilidad negativa, reduciendo sustancialmente las oportunidades de conseguir rentabilidades por encima del 4%.
El inversor más cauto se decantará de manera natural por el sector de grado de inversión, pero la realidad es que la oportunidad de obtener rentabilidad es muy limitada: 42% del mercado europeo de grado de inversión empezó 2021 con una rentabilidad negativa.
Este entorno de baja rentabilidad y las expectativas de unos tipos más altos están forzando a los inversores a adaptarse. Estamos viendo una gran disposición a conceder créditos a empresas con una calificación crediticia high yield que podrían estar atravesando una situación crítica temporal, pero que ofrecen rentabilidades relativamente atractivas, siempre y cuando se espere que esas compañías sobrevivan.
Históricamente, el crédito high yield ha registrado un buen comportamiento en la fase de recuperación del ciclo económico; una duración más corta y una mayor rentabilidad sugieren que esta clase de activo está bien posicionada dentro del universo de la renta fija para proporcionar rentabilidades potencialmente atractivas a medida que la economía se recupere del impacto sufrido en 2020.
En general, el universo global de los bonos de alto rendimiento ofrece una rentabilidad del 4,3%, con el mercado europeo ofreciendo un 2,9% y el estadounidense un 4.3%4. Además, lo que es más significativo, los bonos high yield tienen una menor sensibilidad a los tipos de interés que el crédito de grado de inversión, con una duración de tipos de interés media del universo global de aproximadamente 3,9 años, en comparación con la duración del universo5 global de grado de inversión de 7,1.
La preocupación en torno a la reflación es válida para los inversores en renta fija, pero no consideramos que sea una amenaza significativa para el crédito high yield.
En cierto modo, el mercado está extrapolando esta recuperación y empezando a intuir cuándo se reducirán las políticas de apoyo. Europa va por detrás de estados Unidos en cuanto al plan de vacunación y por lo tanto es más probable que se mantengan las políticas acomodaticias más tiempo. La inflación sigue estando muy por debajo del objetivo y el apoyo fiscal se ha garantizado en principio mientras dure la pandemia en la mayoría de los países europeos. Por lo tanto, no esperamos que se produzca ningún cambio en la compra de activos en Europa en 2021, aunque esto no previene de un mayor pronunciamiento de las curvas ni de que la probable relajación de las políticas en Estados Unidos durante la segunda mitad de 2021 tenga algún impacto.
Si los rendimientos aumentan de manera agresiva, podría ser perjudicial para muchos de los activos de riesgo, incluyendo la renta variable. En cuanto a la renta fija, esperamos que se sienta una mayor presión en aquellas partes del mercado que ofrecen una rentabilidad inferior, como los bonos del Tesoro estadounidense, donde el carry no sería suficiente para cubrir las pérdidas de capital asociadas con un mayor rendimiento de los bonos.
En resumen, los avances médicos y la reapertura de las economías desempeñarán un papel importante a la hora de definir qué subclases de activos dentro de la renta fija registrarán un mejor comportamiento a lo largo de este año. Afortunadamente, a día de hoy, el mercado de bonos de alto rendimiento tiene una mejor calificación que en cualquier momento de este ciclo gracias a que los nombres más perjudicados ya cayeron en 2020 y a que muchos “ángeles caídos”, que anteriormente tenían una calificación de grado de inversión, se vieron perjudicados por el batacazo.
Esperamos que una mayor recuperación económica en 2021 respalde las rentabilidades, con los niveles de impago manteniéndose bajos y la necesidad ingresos por parte de los inversores, alta. Los asignadores de activos se enfrentan a un duro reto en 2021 y, desde nuestro punto de vista, aquellos activos que ofrecen rentabilidades altas y con una duración más corta, parecen ofrecer soluciones clave para las carteras. Sin embargo, como siempre, habrá nombres que saldrán beneficiados y otros perjudicados en el mundo post-COVID y una buena selección de valores será clave.
Tribuna de Justin Jewell, gestor de cartera en BlueBay Asset Management.
1ICE BAML Global High Yield Constrained Index (Hedged to USD) a 31 de diciembre de 2020. 2 ICE BAML US High Yield Index a 31 de diciembre de 2020. 3 ICE BAML European Currency High Yield Constrained Index (Hedged to EUR) a 31 de diciembre de 2020. 4 Universo Global High Yield: ICE BAML Global High Yield Constrained Index; Universo High Yield EEUU: ICE BAML US Yield Index; mercado Europeo: ICE BAML European Currency High Yield Constrained Index a 26 de febrero de 2021. 5 Estadísticas de duración de tipos de interés para el ICE BAML Global High Yield Constrained Index (‘Universo High Yield Global) y Bloomberg Barclays Global Aggregate Corporate Index (‘Universo Grado de inversión corporativo global) a 26 de febrero de 2021.