Pixabay CC0 Public Domain. El fondo La Française Sub Debt recibe el Sello ISR francés
El fondo de deuda subordinada La Française Sub Debt, con cerca de 1.000 millones de euros en activos bajo gestión, ha obtenido el sello ISR (Inversión Socialmente Responsable), reglado por las autoridades públicas francesas y otorgado por EY France, una organización de certificación aprobada por el organismo de acreditación francés COFRAC.
El fondo de La Française AM está compuesto por una cartera diversificada que comprende aproximadamente 130 títulos de deuda subordinada con una calificación media de grado de inversión A-. Está gestionado por Paul Gurzal, responsable de crédito, y Jérémie Boudinet, gestor de crédito.
Además, se enmarca en el ámbito de aplicación del artículo 8 del Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR), y tiene como objetivo lograr una rentabilidad superior al 7% anual en un horizonte de inversión recomendado de más de 10 años mediante la exposición, en particular, a títulos de deuda subordinada con un perfil de riesgo específico diferente al de los bonos convencionales. Los emisores son seleccionados aplicando criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG).
El modelo de gestión del fondo no ha cambiado desde su creación en 2008 y se basa en tres fundamentos: liquidez, diversificación y calidad. La selección de valores incluye ahora un análisis exhaustivo extrafinanciero, realizado por La Française Sustainable Investment Research, basado en un modelo propio.
En colaboración con el equipo de gestión y gracias a un diálogo continuo, los criterios ESG de los emisores públicos y privados de la Unión Europea, Suiza, Reino Unido y Noruega contribuyen a enriquecer el análisis crediticio y la selección de emisores. La estrategia de gestión histórica del fondo se mantiene sin cambios, ya que está alineada con el enfoque de selección ESG implementado desde el 10 de marzo de 2021.
A raíz de este reconocimiento, Jean-Luc Hivert, presidente y director global de inversiones de La Française AM, ha declarado: «Creemos que las finanzas van a desempeñar un papel crucial en esta transición, por lo que nuestro objetivo es comercializar una gama de fondos abiertos 100% sostenibles para finales de 2022. La obtención de la etiqueta para el fondo La Française Sub Debt era fundamental para nosotros y natural para una clase de activos tan específica».
Según destaca Hivert, se trata de un nuevo paso adelante en su compromiso con la financiación sostenible. «La Française AM cuenta ahora con siete fondos con sello, lo que subraya nuestro desempeño en las estrategias sostenibles, en particular las de bajas emisiones de carbono, desarrolladas en renta variable, crédito y bonos soberanos. Actualmente estamos implementando nuestra estrategia sostenible en todas nuestras clases de activos para ofrecer una gama multiactiva sostenible», ha afirmado Hivert para concluir.
Pixabay CC0 Public DomainBoris Kasimov. Boris Kasimov
Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrada en 2020, el presidente chino Xi Jinping asombró al mundo cuando declaró que su país pretendía dejar atrás el pico de las emisiones de carbono en 2030 con el objetivo de alcanzar la neutralidad en carbono para 2060. Considerando que China, la segunda potencia económica mundial, es el mayor emisor de carbono del mundo y que los objetivos del presidente Xi son más ambiciosos que los de las demás naciones industrializadas, esta iniciativa tiene potencial para ampliar la frontera de posibilidades en el debate global respecto al cambio climático.
Según apuntan Jennifer James, gestora de carteras de crédito emergente, Daniel Graña, gestor de carteras de renta variable emergente; y Matt Doody, analista de renta variable emergente en Janus Henderson Investors, alcanzar la neutralidad en carbono no será fácil. Exigirá de China la reformulación de su mix energético y un cambio fundamental de modelo económico. No obstante, dada la toma de decisiones vertical de China y su sistema político centralizado, es posible que lo consiga. La historia reciente ha demostrado que cuando el gobierno central del país dedica todos sus recursos a grandes iniciativas como las establecidas en sus Planes Quinquenales, incluso los objetivos más ambiciosos son alcanzables.
En la rápida progresión de China hasta convertirse en la segunda potencia económica del mundo, al país también le cupo el dudoso honor de ser el mayor emisor mundial de carbono. La razón de esto es evidente: los países desarrollados subcontrataron en gran medida su capacidad manufacturera al gigante asiático, deseoso de ascender posiciones en el orden económico mundial.
La hipótesis tradicional es que en su afán por aumentar su riqueza nacional, China ha antepuesto sus objetivos económicos al cuidado del medioambiente. Hasta cierto punto, puede que esto fuera cierto en el pasado. China quema más carbono que ninguna otra nación y fue responsable de más de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2019 (1). Durante años, los artículos sobre el cambio climático incluían inevitablemente fotografías de ciudadanos chinos con mascarillas para evitar inhalar partículas en suspensión en la densa capa gris de contaminación urbana. Esta imagen está cambiando.
En 2013, Chen Jiping, antiguo funcionario del Partido Comunista chino (PCC), subrayó que la polución había desbancado a las disputas sobre la tierra como la causa número uno de descontento social. Poco tiempo después, la Asamblea Popular nacional reforzó la regulación en materia ambiental con la Ley de protección del medio ambiente y, en 2015, el presidente Xi anunció compromisos específicos encuadrados en el marco del Acuerdo de París. Los recientes comentarios de Xi sobre la descarbonización dan nuevas pruebas de la determinación del gobierno central en abordar la cuestión del clima.
La magnitud del desafío al que se enfrenta China queda de manifiesto en el porcentaje persistentemente alto que representan los combustibles fósiles en el mix energético del país pese al considerable respaldo a las fuentes renovables. Durante las últimas tres décadas, la demanda total de energía ha crecido a un ritmo del 6% anual. Conforme la economía sigue expandiéndose, también lo hace en paralelo el consumo de energía. Aunque se han logrado avances —la cuota de hidrocarburos en la demanda total de energía ha descendido del 96% en 1990 al 85% en 2019— el objetivo del crecimiento económico, al menos en el corto plazo, solo puede alcanzarse con una gran contribución de los combustibles fósiles.
No es solo la generación de electricidad lo que está detrás del uso de hidrocarburos. De hecho, la cuota de la producción total de electricidad atribuible al carbón ha caído cinco puntos porcentuales en los últimos treinta años hasta el 66% (durante el mismo periodo, la cuota de las renovables en el total ha aumentado del 20% al 31%). No obstante, más de una cuarta parte del uso de carbón está relacionada con la industria, incluyendo su papel como combustible para la producción de acero.
Hora de actuar
Si las autoridades chinas han decidido ahora redoblar su compromiso con la descarbonización es porque el cálculo político y económico no deja lugar a dudas. Para el PCC, caracterizado por los principios de continuidad y estabilidad, la descarbonización conviene a los intereses estratégicos de China pues permite la cuadratura de los factores ambientales, sociales, económicos y geopolíticos. Desde una perspectiva ambiental y social, un aire más limpio es sinónimo de una población más saludable y feliz y, por consiguiente, más productiva.
Desde una perspectiva económica, un desplazamiento desde los combustibles fósiles hacia una economía menos intensiva en carbono ofrece considerables recompensas. Las renovables pueden ayudar a suplir la dependencia del combustible importado: por ejemplo, el 73% del petróleo crudo que se consume en China procede del exterior (2). La consolidación de una industria nacional de renovables también significa oportunidades laborables. Esto importa porque el sector de la minería de carbón ha sido históricamente un generador de empleo importante. A medida que la economía china se convierte en menos intensiva en carbono y dichos puestos de trabajo desaparecen, deberán ser sustituidos. Las nuevas oportunidades laborables en las futuras renovables permitirán compensar los puestos de trabajo perdidos en la minería, y hacerlo en un entorno laboral más limpio, seguro y productivo.
Durante años, China ha tratado de hacerse con una posición en tecnologías de valor añadido donde pudiera dominar a escala mundial. Su énfasis hacia las renovables le ofrece esa oportunidad. China es ya uno de los líderes de la cadena de suministro de la tecnología solar y eólica, y pretende alcanzar ese objetivo en el vehículo eléctrico (VE) y las baterías. Gracias a la creación por el Estado de un entorno favorable para las empresas innovadoras en tecnologías renovables, el país podrá lograr su ambición de convertirse en un líder de una industria de alto valor añadido, algo que se le ha resistido en otros sectores.
La descarbonización también encaja bien con la política de la «circulación dual» de China. Una mayor autosuficiencia, entendida como menor dependencia de los proveedores extranjeros gracias a la modernización de su base manufacturera y un mayor énfasis en los servicios y el consumo interno (circulación interna), actúa como contrapeso controlable del comercio internacional (circulación externa). Las empresas chinas también se están postulando para la localización de renovables en el extranjero mediante alianzas y producción por parte de empresas chinas implantadas en otros países.
El programa de descarbonización de China se verá apoyado probablemente por su viraje hacia un modelo de economía menos intensiva en energía y más basada en los servicios. El motor histórico del proceso de cambio sustancial de modelo económico — que apueste por el consumo y los servicios— ha sido aumentar la autodependencia y reducir su exposición a los avatares del ciclo económico mundial. Aumentar el peso del consumo y los servicios también favorece los objetivos gubernamentales en materia de clima, pues las economías con una composición de ese tipo suelen presentar una menor huella de carbono en relación con su producto económico.
En términos geopolíticos, la descarbonización tiene el potencial de servir a dos importantes propósitos: mitiga la vulnerabilidad estratégica del país de ser un importador neto de energía y aumentar su capacidad de influencia al convertirlo en el líder de una industria de creciente importancia. Con respecto a lo primero, China ya es el líder mundial en capacidad de producción solar y eólica. Pese a su ya importante huella de renovables, el país sigue dependiendo del carbón para la producción de electricidad. Aun con unos abundantes yacimientos carboníferos, China debe importar carbón para satisfacer sus necesidades de carga base.
Al expandir su capacidad de generación de electricidad a partir de renovables —incluida la nuclear y la hidroeléctrica para las cargas base— el país seguirá reduciendo su dependencia de las importaciones. En lo que respecta al liderazgo tecnológico, a medida que la demanda de capacidad de energía renovable crece en todo el mundo, las innovadoras empresas chinas y el gobierno central pueden apalancarse en su posición de dominio en estos campos para lograr una serie de fines geopolíticos.
Complicado, pero posible
En Janus Henderson Investors han constatado un entusiasmo político, casi una urgencia, por descarbonizar, pero los objetivos son ambiciosos. El siguiente cuadro detalla el calendario para alcanzar el máximo de emisiones y la neutralidad en carbono: China pretende conseguir en 30 años lo que a muchos países desarrollados les llevará el doble alcanzar.
China ha logrado avances en cambiar el mix y reducir la intensidad de carbono, pero la cantidad absoluta de demanda de combustibles fósiles se mantiene cerca de sus niveles máximos, mientras la intensidad en carbono sigue muy por encima de la del mercado desarrollado. Si China quiere reducir drásticamente la demanda de combustibles fósiles, debe formular políticas orientadas directamente a los sectores de generación eléctrica, transporte e industrial. Mediante la mejora de la eficiencia energética de estos sectores clave, y el constante fortalecimiento de los servicios y el consumo como motores económicos, la composición de la economía de China en 2060 tendrá un aspecto completamente diferente al de hace unas pocas décadas. Según algunas estimaciones, estos factores tienen conjuntamente el potencial de reducir los combustibles fósiles desde el 85% del total de la producción de energía en 2019 hasta el 25% para 2060, procediendo la mayor parte de dicha reducción de la eliminación virtual del uso del gas natural y el carbón.
La transición hacia un mayor peso de las renovables se ha visto ayudada por un desarrollo que venía gestándose hace tiempo: tras años esperando que sucediera, la curva de costes de la generación solar y eólica ha disminuido considerablemente, acercándose incluso a la paridad con algunas fuentes tradicionales de generación. Esto no solo convierte a las renovables en más competitivas en costes, sino que reduce su dependencia de las subvenciones estatales. A medida que las mejoras en competitividad de la energía eólica y solar permiten a estas fuentes sostenerse solas, las empresas de generación eléctrica estarán probablemente más tranquilas al instalar capacidad sin temor a que un cambio en el apoyo del Estado socave su estructura de costes.
Consecuencias para la inversión
Aunque la palabra «megatendencia» es muy utilizada por los inversores, pocos acontecimientos mundiales se ajustan de hecho a dicha categoría. La descarbonización de China, en cambio, cumple todos los requisitos para serlo. Una observación rápida es que este tema se concentra en China y se circunscribe al universo de la energía. No es exacto. En Janus Henderson Investors creen que esta ambiciosa iniciativa tiene el potencial de modificar el paisaje para múltiples clases de activos, regiones y sectores económicos. Como sucede con todo cambio de paradigma, habrá ganadores y perdedores en cada una de estas categorías.
Con el lanzamiento de su iniciativa de descarbonización, ha dado comienzo una carrera global para hacerse con la supremacía en las renovables. China, como primer consumidor de energía del mundo, ha desplazado el cálculo sobre los aspectos económicos del clima. También se ha lanzado a por la posición potencial de liderazgo en tecnologías renovables innovadoras. Como principal consumidor de energía, una gran parte de esta cadena de valor será un circuito cerrado dentro de China. Sin embargo, también podría exportar estas tecnologías a otros países interesados en cumplir sus —ahora acelerados— objetivos respecto al clima. Los perdedores regionales serán probablemente los países exportadores de hidrocarburos que no sepan diversificar sus economías. Esto podría pasar factura no solo a las perspectivas financieras de las empresas productoras de hidrocarburos y a las refinerías, sino también a la deuda soberana y las divisas. Los líderes de Oriente Medio y Rusia han recibido una advertencia sobre la posible caducidad de su status quo económico.
Las empresas energéticas de los mercados desarrollados también se enfrentan a retos. Dado el enfoque de las industrias solar y eólica en la producción de electricidad, las empresas mineras de carbón parecen muy vulnerables. Las compañías petroleras afrontan una amenaza a largo plazo a medida que el potencial para los vehículos eléctricos y las baterías aumenta, pero, a corto plazo, los hidrocarburos permanecerán como el principal combustible para el transporte, incluso dentro de China. A nivel mundial, las empresas industriales competirán para dominar sectores de negocio como la energía solar, la eólica y los vehículos eléctricos. Otras industrias afectadas por esta iniciativa son la gestión de residuos, la captura de carbono y la minería de los metales necesarios para apoyar la producción avanzada de energía. Entre estos cabe citar el cobre, el níquel, el cobalto y el litio. Como demuestran los componentes de esta lista, la tecnología de baterías y células de combustible está posicionada para ser una industria de crecimiento.
Dado el horizonte multidécada de esta megatendencia, la renta variable asociada a la cadena de valor de las energías renovables puede clasificarse como una oportunidad de crecimiento de larga duración. En consecuencia, es posible que presente valoraciones elevadas, aunque la naturaleza estructural y la magnitud de esta oportunidad justificarían, en nuestra opinión, pagar unos múltiplos altos por ella —siempre que no superen lo razonable—. La inversión empresarial que se requiere para llevar a cabo estas iniciativas es enorme. Es probable que las empresas recurran a los mercados de deuda para financiar su crecimiento, y estas emisiones podrían beneficiarse a menudo del aval estatal. Por el contrario, los productores de hidrocarburos estratégicamente desplazados verán empeorar sus perspectivas de beneficios y disminuir la calidad de sus balances. El ritmo al que esto se materialice dependerá del segmento específico en el que operen estas empresas y del grado en que sus equipos directivos reconozcan la amenaza.
Puesto que la descarbonización afecta tanto al sector público como a empresas multinacionales de un amplio ramo de sectores y a la sociedad en general, la comprensión de sus consecuencias para la inversión a largo plazo requiere de un enfoque holístico e interdisciplinar. En Janus Henderson Investors creen que a nivel de país —y regional— un enfoque macro resulta apropiado, sobre todo habida cuenta de que la política pública contribuirá a configurar las condiciones en que se desenvolverán las renovables. China ha abierto el camino y se prevé que otros países sigan sus pasos. Se necesita un enfoque en las empresas, pues los equipos directivos de todos los sectores tendrán que llevar a cabo una revisión estratégica de su huella de carbono que se plantee la manera en que producen y consumen energía. Al igual que en otros periodos de transición, habrá empresas que opten por estrategias ganadoras, y otras con menor visión de futuro se arriesgarán a una crisis existencial.
Por último, la descarbonización está plenamente alineada con la aceleración de los temas de inversión ESG. China cuenta con potencial para convertir una vulnerabilidad —su gestión del medio ambiente— en una fortaleza. De forma similar, las consecuencias sociales son considerables: ganancias salariales para los trabajadores de industrias de valor añadido y favorecedoras de la productividad, mejores resultados de salud para los habitantes de las ciudades y, en último término, menor riesgo de disrupción social y económica causada por los peores efectos del cambio climático, como la desertización, la inseguridad alimentaria y la migración masiva, son todos beneficios desde un punto de vista social derivados de un giro a gran escala hacia las fuentes de energía renovable. Las empresas cotizadas en Bolsa serán tanto catalizadoras como sujetos pacientes de la economía del clima y esta transición energética. Dentro del contexto del gobierno corporativo, los equipos directivos y los órganos de administración necesitarán un entendimiento profundo de cómo está cambiando el mercado energético para poder desarrollar estrategias que actúen en favor de los intereses a largo plazo de los accionistas.
Anotaciones:
(1) Fuente: Bernstein, diciembre de 2020.
(2) Fuente: National Bureau of Statistics of China, 30 de junio de 2020
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Pixabay CC0 Public Domain. Todo seguirá bien… mientras se pague la deuda
El reciente repunte de tipos de interés provocado por el incremento de las expectativas de inflación (en EE.UU. el forward a 10 años supera con claridad el 2%) y la positivización de las curvas de rentabilidades de los bonos soberanos han vuelto a poner sobre la mesa de análisis el debate sobre la viabilidad del pago de la deuda pública.
Los aparentemente todopoderosos bancos centrales saben que la incipiente recuperación económica apoyada en la mayor rapidez del proceso de vacunación puede no ser suficiente para sostener el castillo de naipes en el que se mueven las finanzas públicas de los países desarrollados que están ahora más deterioradas por la avalancha de ayudas que la crisis del COVID-19 ha obligado a implementar.
Bonos soberanos, los grandes perdedores
Creo que el nivel de las TIRes que estaban ofreciendo los bonos emitidos por los estados de los países desarrollados rozaba el absurdo y algunos se habían acostumbrado a éste. Tampoco es que las cosas hayan cambiado mucho pero, al menos, retrocesos superiores al -4% en un mes en el precio del treasury a 10 años (su rentabilidad se mueve ya por encima del 1,7%, máximos desde enero de 2020) ayudan a recordar que la renta fija es sensible a los datos de inflación y que ésta, a pesar de las múltiples fuerzas desinflacionistas entre las que el mundo avanza (demografía, tecnología, mercado laboral, etc.) sigue siendo una variable permanentemente intrínseca a los mercados financieros.
Evolución de la TIR del bono americano a 10 años desde comienzo de año:
Fuente: Investing.com
Conclusión: hasta que el ajuste sea mayor, mejor mantenerse alejados de los bonos soberanos.
La renta variable puede verse afectada
En la reciente reunión de la Fed quedó claro que no moverá los tipos de interés oficiales hasta 2023, tranquilizando los temores a un cambio más temprano, y se transmitió un mensaje de inflación esperada moderada. Lo primero lo puede controlar, pero lo segundo no. De ahí que la cotización de la onza de oro, uno de los activos refugio en caso de escenarios inflacionistas, pueda estar comenzado a reponerse tras una caída acumulada del 9% en 2021.
El paralelismo del siguiente gráfico alienta esa potencial recuperación:
Con todo, el hecho de que la Fed revisara al alza las previsiones de crecimiento del PIB de 2021 hasta el +6,5% y anticipara una reducción de la tasa de desempleo al 5% está dando gasolina a las bolsas para mantener las alzas. Sin embargo, una corrección podría estar a la vuelta de la esquina: la realidad de que la renta fija puede recobrar su atractivo inversor al ofrecer tipos más altos y las valoraciones de precios objetivo de muchas compañías cotizadas pueden verse penalizadas por descontar sus beneficios futuros a una tasa superior a la actual, son razones para que las bolsas reaccionen con caídas.
Si a ello sumamos el extremo cortoplacismo de muchos inversores, el cóctel bajista acaba de mezclarse y podría provocar alguna resaca a bolsistas poco reflexivos.
La montaña de deuda pública de fondo
El inevitable aumento de los déficits públicos podría poner en duda la solvencia de algunos países para atender sus compromisos y desencadenar bajadas en sus calificaciones crediticias. Con sus compras de bonos, los bancos centrales están logrando asegurar la liquidez del sistema: hasta 20.000 millones semanales en el caso del BCE y 120.000 millones mensuales de la Fed.
Pero lo anterior no puede hacer desaparecer la montaña de deuda que acumulaban los países ya antes de la crisis sanitaria. La consecuencia de tal situación podría ser un encarecimiento del coste de la financiación de muchos países unida a la caída del precio de los bonos.
En el entorno descrito, un aumento del nivel de precios podría ayudar a reducir el valor de la deuda y hacer la situación más llevadera. Eso siempre sucede con los hogares y las empresas que ingresan más de lo que gastan y tienen préstamos a interés fijo. Pero, en la actualidad, puede ser más incierto en el caso de los estados pues sus déficits crecen con la inflación y al tener que seguir emitiendo deuda, sea para cubrir el nuevo déficit o para refinanciar la que vence, una inflación al alza podría incrementar progresivamente el coste de la deuda ante la presión de los acreedores que exigirían una mayor prima. Además, unos tipos de interés situados permanentemente por debajo del nivel de la inflación son difícilmente asumibles por los inversores.
No debemos olvidar que nadie presta dinero si tiene dudas sobre si se le devolverá lo prestado, por lo que asegurar la confianza de los inversores en la solvencia y capacidad de repago de los estados se convierte más que nunca en el factor clave para evitar que el sistema salte por los aires. El sentimiento bullish que invade los mercados de acciones apoyado en la evidencia de la eficacia de la vacuna, así como en la velocidad creciente de su aplicación, no debería verse contaminado por la inflación y la subida de rentabilidades siempre que la apariencia de seguridad y estabilidad reine en las finanzas públicas.
Tribuna de Guillermo Santos, socio de la EAF iCapital
Foto cedidaRamón de la Riva será responsable de la Banca Privada de Sabadell. . sabadell
El consejo de administración de Banco Sabadell, en su reunión del jueves 18 de marzo, oficializó el relevo de la figura del primer ejecutivo del banco. Así, el consejo ha aceptado la renuncia de Jaime Guardiola como consejero delegado de la entidad y ha procedido al nombramiento de César González-Bueno como su sustituto, tras haber recibido las autorizaciones preceptivas del Banco Central Europeo (BCE). En esa misma reunión, el consejo de administración también ha aprobado la estructura organizativa propuesta por el nuevo consejero delegado.
La nueva estructura, con ejes principales en el mayor foco en el cliente y el aumento de la rentabilidad, se divide en tres grandes unidades de negocio en España con características muy diferentes: Particulares, Empresas y Corporativa. Según han comunicado desde el banco, la nueva estructura de Particulares tendrá una dirección de banca privada para cubrir las necesidades específicas de este segmento. Según ha podido saber Funds Society, al cargo de la misma estará Ramón de la Riva, antes al frente de Mercados y Banca Privada y que ahora se centrará en esta segunda actividad, como nuevo responsable de este segmento. En ese rol sustituye a Pedro Dañobeitia, responsable de la banca privada desde la primavera de 2017 y que ahora podría abandonar la entidad, según fuentes del mercado.
«La unidad de Particulares se reorganiza para mejorar los procesos, así como para adecuar la oferta de productos y servicios a las necesidades de los clientes en un entorno que ha experimentado una profunda transformación. Por ello, la digitalización será un elemento clave de soporte a los más de 3.500 profesionales de la red de oficinas de Sabadell. La mejor experiencia de cliente vendrá acompañada de un crecimiento más rentable y más eficiente», dice el banco en su comunicado.
En concreto, la dirección de Banca de Particulares se estructurará en unidades de producto, con el fin de asegurar una mayor cercanía al cliente. Además de Financiación, Financiera, Marketing, y Cuentas y Seguros, también habrá un área de Ahorro e Inversión, además de la dirección de Banca Privada.
Temporalmente, César González-Bueno estará al frente de esta unidad hasta la próxima incorporación de su futuro responsable.
Para abrir boca, les hacemos un adelanto en un vídeo, de la mano de algunos de los colaboradores que han escrito tribunas de opinión, y también expertos de la industria de gestión de activos y asesoramiento que nos han dado su visión en algunos de los artículos. En el vídeo, explican algunas de las claves del contenido en el que han participado.
Entre los protagonistas, Rocio Ledesma, socia de Navis Capital, explica las claves y distintas posibilidades para incorporar el arte a las carteras de inversión y analiza las ventajas de este activo que, aunque es ilíquido, ofrece oportunidades de rentabilidad y diversificación.
También Leticia Travesedo, abogada especialista en Derecho regulatorio financiero en Alter Legal, analiza los principales hitos regulatorios y fiscales que afrontará el sector de la gestión de activos, las gestoras de pensiones y la banca privada este año.
En un artículo sobre los retos que afrontan las entidades internacionales que han llegado a España en 2020, Francisco Rodríguez D’Achille e Iván Díez Sainz, socios y directores de desarrollo de negocio para el sur de Europa y Latinoamérica en LONVIA Capital, analizan algunas de las claves de su negocio.
En el vídeo también participan Álvaro Requeijo Torcal y Álvaro Requeijo Pascua, abogados en Álvaro Requeijo Abogados y Partners de Ambar Partners, que escriben en la revista sobre el sistema de remuneración de los agentes.
También Álvaro Antón Luna, responsable para Iberia en Aberdeen Standard Investments, nos cuenta las claves del fondo que destacamos en nuestra sección de fondos de armario.
Y Pedro Torroja, Senior Principal Financial Practice en Badenoch + Clark, consultora de dirección de directivos del Grupo Adecco, analiza las oportunidades que vendrán para los profesionales de la banca privada este año, desde una perspectiva de recursos humanos.
En el vídeo también participa Julián Pascual, presidente y fundador de Buy & Hold, y patrono de la Fundación Amigos de Rimkieta (FAR), que protege la vida en el barrio más pobre de Burkina Faso.
En 2020, China se convirtió en el primer país en tener más de 1.000 multimillonarios entre sus connacionales. A pesar de las dificultades de 2020, China agregó más de 250 multimillonarios más, lo que les permitió alcanzar un hito importante. Actualmente hay 1.058 multimillonarios en la Gran China, más del 32% de la población total de multimillonarios del mundo, según los datos presentados por TradingPlatforms.com.
El 2020 fue un año sin precedentes en muchos aspectos, con muchas industrias afectadas negativamente por la pandemia del COVID-19. A pesar de esto, 2020 realmente vio el mayor aumento de riqueza de la última década con un promedio de ocho multimillonarios agregados a la lista de multimillonarios cada semana durante todo el año.
Esto le da a China más multimillonarios que el total combinado de los siguientes tres países de la lista; Estados Unidos con 696, India con 40 y Alemania con 19. Solo en los últimos 5 años, China ha agregado 490 multimillonarios a la lista, mientras que EE.UU. sumó 160.
En particular, 2020 marcó la primera vez, quizás en cientos de años, que el continente asiático tenía más multimillonarios que el resto del mundo combinado, lo que representa más del 51% de los multimillonarios conocidos del planeta.
La pandemia de coronavirus de 2020 reformó muchos paisajes y el mundo necesitaba adaptarse a una nueva normalidad. En la primera ola de la pandemia afectó a muchos mercados desarrollados a principios de 2020, grandes cantidades de riqueza desaparecieron en los dos primeros meses del brote de coronavirus. Sin embargo, poco después de eso, se produjo una recuperación casi en forma de “V” encabezada por una economía global que necesitaba volverse digital.
“Los vehículos eléctricos, el comercio electrónico, la cadena de bloques y la biotecnología han sido las industrias de más rápido crecimiento del año pasado…. Actualmente nos encontramos en el corazón de una nueva revolución industrial” dicen los expertos.
La Inteligencia Artificial, el blockchain, la nube de datos y el comercio electrónico, crean nuevas oportunidades para los emprendedores y conducen a una concentración de riqueza y poder económico a una escala nunca visto antes. Los multimillonarios del mundo tienen ahora 14 billones de dólares de riqueza entre ellos, más que el PIB de China el año pasado.
Como resultado, multimillonarios tecnológicos como Elon Musk (197.000 millones de dólares) vieron un increíble aumento en su riqueza en 2020, incluso impulsando al enigmático multimillonario a convertirse en la persona más rica del mundo, un título que alterna con el fundador de Amazon, Jeff Bezos (189.000 millones de dólares).
Por otro lado, el Blockchain, en particular, creció fuertemente en 2020, agregando 11 multimillonarios a la lista para un total de 17 multimillonarios de las nuevas industrias de intercambios de cifrado, inversores y mineros de criptografía. En total, la riqueza de blockchain ascendió a 77.000 millones en 2020, liderada por Brian Armstrong de Coinbase con 11.500 millones.
Los socios de Miami Financial Services de Shutts, Bowman Brown, Bryan Wells y John Bustard, proporcionaron la Practical Law Finance, una guía de preguntas y respuestas sobre la regulación del financiamiento al consumidor en Florida.
El documento, disponible para los usuarios de Practical Law, aborda las leyes específicas del estado del sur que rigen la oferta y venta de productos y servicios financieros para el consumidor, incluidas tarjetas de crédito, hipotecas residenciales y préstamos al consumidor, y cubre temas como licencias, préstamos justos e injustos y prácticas comerciales engañosas.
Practical Law es una editorial jurídica que proporciona conocimientos jurídicos a los abogados de empresa. La guía ofrece un vistazo a las leyes y regulaciones de Florida y se puede comparar en varias jurisdicciones en Practical Law’s Consumer Finance Regulation.
El buffet de abogados de servicios financieros Shutts & Bowen representa a un grupo diverso de clientes en todo el país y en los mercados de todo el mundo.
La firma tiene uno de los grupos de práctica de instituciones financieras líderes en el país, que representa a bancos, agentes de bolsa, asesores de inversión, fondos, compañías de capital privado, FinTechs y grupos comerciales de la industria de EE.UU.
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Pixabay CC0 Public Domain. Andbank España dona 250.000 euros a CRIS contra el cáncer a través de su fondo SIGMA Global Sustainable Impact
La entidad especializada en banca privada, Andbank España, ha donado 251.029 euros a la Fundación CRIS contra el cáncer a través de su fondo SIGMA Global Sustainable Impact (GSI). Este fondo, que invierte bajo criterios ESG y de impacto, destina el 9% de la comisión de gestión y 100% de la comisión de éxito a esta fundación, permitiendo dar soporte a proyectos de investigación para el tratamiento y la cura del cáncer.
Este es el segundo año consecutivo que Andbank España dona lo recaudado a través del fondo GSI a la financiación del proyecto STAB de la Unidad CRIS de Inmuno-Oncología del Hospital 12 de Octubre. Consiste en una revolucionaria estrategia de inmunoterapia para acabar con el cáncer de una forma más eficaz que otras terapias celulares en determinados tumores de sangre y que podría trasladarse a tumores sólidos.
Según el Dr. Luis Álvarez-Vallina, Jefe de la Unidad CRIS de Inmuno-Oncología del Hospital 12 de Octubre, “este proyecto se encuentra en un momento clave ya que prevemos que en el último trimestre de 2021 podremos aplicar en pacientes esta estrategia de inmunoterapia tan innovadora que hemos desarrollado con el soporte de CRIS contra el cáncer y Andbank. Es un proyecto espectacular, pionero en nuestro país, con gran compromiso social”.
El GSI es un fondo multiactivos de renta variable que persigue generar un impacto positivo y directo a través de sus inversiones y un impacto social, al destinar parte de la comisión de gestión a financiar proyectos de investigación contra el cáncer. Cuenta con cerca de 50 millones de patrimonio bajo gestión y su filosofía de gestión le ha permitido obtener la máxima calificación en el Morningstar Sustainability Rating.
La forma de aplicar los criterios ESG en la filosofía del fondo GSI se centra en la búsqueda de las compañías líderes en su sector en materia de buen gobierno corporativo y de prácticas sostenibles, siguiendo la estrategia Best in class, y en la inversión de impacto, que invierte en compañías que por su actividad generen un impacto medioambiental o social positivo.
La investigación contra el cáncer es el eje principal de actuación de la estrategia de responsabilidad social corporativa de Andbank. La entidad, además de apoyar a la Fundación CRIS contra el cáncer, colabora con la Fundación Fero y el SJD Pediatric Cancer Center.
Pixabay CC0 Public Domain. AEFI lanza el programa Fintech Women Mentoring
La AEFI (Asociación Española de Fintech e Insurtech) lanza un programa diseñado para potenciar el talento femenino dentro del ecosistema Fintech e Insurtech, el Fintech Women Mentoring.
Fue impulsado desde Fintech Women Network, y fue creada por la asociación hace cuatro años para generar conexiones entre la red de mujeres del ecosistema, con el objetivo de impulsar oportunidades de crecimiento profesional, compartir conocimiento, potenciar el emprendimiento femenino dentro del sector y difundir el espíritu Fintech en proyectos liderados por mujeres.
El programa, que nace fruto de la convicción de la asociación sobre la importancia de crear entornos favorables al desarrollo y la creación de nuevas empresas Fintech, impulsará el emprendimiento femenino y fomentará la aceleración de nuevas empresas tecnológicas en España lideradas por mujeres.
Durante los seis meses que durará cada edición, se realizarán seis reuniones digitales en las que cada profesional se reunirá con sus mentoras, asociadas o patrocinadoras AEFI, para intercambiar inquietudes y retos sobre temáticas previamente pactadas. El equipo de Fintech Women Mentoring compartirá su experiencia emprendedora, así como los recursos y conocimientos con las emprendedoras para apoyarlas en la toma de decisiones de tipo estratégico.
Las candidatas a formar parte del programa serán aquellas que hayan creado o cocreado proyectos en el ecosistema fintech y estén en un estadio maduro de desarrollo de la empresa. Si el proyecto requiere licencia o autorización por un supervisor, deberán atesorarla o estar en trámites de obtenerla.
La innovación e internalización de los proyectos e identificar una o varias necesidades donde dirigir el acompañamiento del programa son requisitos clave para solicitar la participación en el programa.
Los proyectos, que serán seleccionados por un comité formado por las vicepresidentes de la AEFI, Silvia Escámez y Judith Giner, la Business Manager de la asociación, Leyre Celdrán, y su Office Manager, Kassandra Hernández, participarán en un elevator pitch en la próxima edición del Fintech Women Network, que se celebrará en el mes de junio.
Rodrigo García de la Cruz, presidente de la AEFI, explica que “las mujeres enriquecen el valor de las compañías startups, por su capacidad de liderazgo, la correcta gestión de conflictos y de mentoring, que son algunos de esos soft skills que demanda el ámbito tecnológico de hoy en día, por eso desde AEFI queremos que algunas de nuestras asociadas, que han sido verdaderos ejemplos de éxito en el ecosistema, uno de los sectores más igualitarios, paritarios y responsables donde desarrollarse como dentro de la industria financiera, ayudan a otras profesionales que quieran seguir ese mismo camino”.
Cuando uno piensa en esta disciplina de inversión, que es una de las principales a escala planetaria, se nos vienen a la cabeza grandes maestros de la inversión tales como Warren Buffett, su socio en Berkshire Charlie Munger o su maestro Benhamin Graham, si bien a ellos se les podría añadir una veintena inversores exitosos (algo menos conocidos), que aplican la misma disciplina y han sido excepcionales batiendo a los mercados de forma sistemática y consistente, con retornos anuales de doble dígito a lo largo de sus trayectorias.
En los 13 años que preceden a la crisis originada por el coronavirus, el estilo «growth” se ha impuesto al “value” en un mundo en el que la disrupción tecnológica lo ha envuelto y revolucionado todo. Por tanto, quizás convenga plantearse ante esta eterna dicotomía, si conviene redifinir el concepto del value investing, especialmente cuando inversores como Buffett invierten hasta un 40% de su cartera en una única compañía de corte tecnológico como Apple. Visto en retrospectiva, desde que entró en su capital, la compañía se ha revalorizado más de un 150% en apenas tres años: ¿quién pone en duda que entró a buen precio?
El value investing consiste en cuantificar el valor intrínseco de algo, basándonos en sus fundamentales, capacidad de generación de flujos de caja y comprando una compañía a un precio que presenta un descuento significativo vs dicho valor. Los flujos de caja son estimados al más largo plazo posible y descontados a valor presente utilizando una tasa de descuento “libre de riesgo” (generalmente la rentabilidad del Tesoro a 10 años) más una prima por riesgo para compensar la incertidumbre a futuro. Se utilizan a efectos prácticos varias métricas, tales como la ratio precio s/ventas, precio s/beneficio (PER), pero en realidad todas emergen del Modelo de Descuento de Flujos de Caja, conocido como el DCF.
Ahora bien, determinar el valor intrínseco en la práctica es un reto, pues la clave no están las habilidades matemáticas aplicadas en el DCF, sino más bien, en barajar elementos de juicio superiores en relación con los inputs del modelo, para luego tomar decisiones de inversión a largo plazo. El concepto de inversión no es el de poseer un título, sino más bien el de ser co-propietario accionista de una compañía. Pero una cosa es lo que debe valer una compañía bajo sus fundamentales e hipótesis de negocio creíbles, y otra cosa bien distinta es su precio en mercado, que fluctuará hacia arriba o hacia debajo de forma caprichosa y dependiendo de múltiples factores… y es que estamos hablando de Mr. Market (término acuñado por el Sr. Graham), que puede mostrar precios y valoraciones de compañías que nada tienen que ver con el valor intrínseco y el negocio en cuestión. Es ahí donde surge la oportunidad para el inversor value. Claro está que esta disciplina requiere un pensamiento independiente, a menudo contrario al mercado y mucho control emocional para no dejarse llevar por los distintos ciclos de los mercados y poder así tomar decisiones basadas sólo en la búsqueda de valor.
Por sintetizar los elementos esenciales que definen el value investing, diría que son lo siguientes: (i) poner el foco en el valor intrínseco de una compañía a través del análisis de sus fundamentales vs su precio, (ii) concebir la tenencia de una acción como ser propietario proporcional de un negocio, (iii) detectar oportunidades de inversión cuando hay una divergencia notable entre el valor intrínseco y el precio cotizado de una compañía, y (iv) tener la disciplina emocional de actual solamente cuando esto ocurre.
En la última década, el estilo growth ha batido sustancialmente al value, pero ¿significa esto que el value está muerto o que requiere una redefinición en estos nuevos tiempos? Fue en los últimos años de los 80 y 90 cuando surgió esta dicotomía entre dos estilos de inversión, basándose el growth investing en poner el foco en compañías que esperaban crecer rápido y cuyos múltiplos de valoración eran elevados pues anticipaban un enorme potencial de revalorización a medio-largo plazo. Estas dos corrientes de pensamiento de la inversión han dividido el ámbito de la gestión de carteras en los últimos cincuenta años, bajándolo no solo al terreno académico, sino también categorizando fondos de inversión, gestores y firmas de inversión. En realidad, pensamos que ambos estilos no son necesariamente excluyentes y han de coexistir.
De hecho, no se trata de múltiplos de valoración bajos vs altos, dado que tener múltiplos bajos dista mucho de que una compañía esté necesariamente infravalorada. Una compañía con un PER bajo estaría barata cuando sus ingresos actuales y recientes son indicativos de su futuro. De lo contrario se trataría de los famosos “value-traps” (trampas), cuando las cosas parecen baratas, pero los números no lo reflejan, bien porque tiene debilidad operativa o bien porque las ventas e ingresos que sustentan la valoración, difícilmente se repetirán en el futuro. En realidad, el value investing, como apuntó Munger en su día, se trata de “comprar magníficos negocios a precios razonables”. En este sentido, se puede encontrar valor en empresas que pueden crecer exponencialmente, basándonos en intangibles como la tecnología para su éxito, teniendo un PER elevado incluso.
En mi opinión, el contexto actual, en el que la información es mucho más accesible que antes, disponiendo de más herramientas, y en el que los métodos de computación son infinitamente más rápidos que antaño permitiendo que la tecnología logre procesar información cuantitativa para la inversión de forma acelerada, hace que el entorno de la gestión de activos sea mucho más competitivo que nunca. Por este motivo, las decisiones de inversión acertadas deben estar basadas en aspectos de juicio cualitativo diferenciales que permitan concluir que el valor de la compañía será muy superior en mercado en un futuro próximo.
En línea con lo apuntado, el mundo ha cambiado, y el concepto value viene asociándose históricamente a empresas familiares, con ventajas competitivas y barreras de entrada fuertes, líderes de nicho, generadoras de flujos de caja y resultados recurrentes, sin deuda, etc. Creo que no cabe hablar de redefinición del concepto, sino de ampliación de la tipología de empresas, modificando el esquema mental y dando entrada a nuevas ideas, con curiosidad, sin desechar nada, incorporando la innovación que nos rodea y aprendiendo, analizando antes de conformar una opinión al respecto.
En conclusión, se puede encontrar valor en todo tipo de empresas y no cabe hablar de dicotomía entre value y growth, dado que en realidad todo el mundo quiere comprar por debajo del valor intrínseco y con un margen de seguridad, si bien conviene discernir entre el nivel de incertidumbre que uno quiere asumir en cuanto a si se trata de modelos de negocio probados o no. Por ello, para confeccionar una cartera de inversión que se adapte a todos los ciclos, conviene combinar compañías de todo corte, en las que hayamos encontrado valor: ambos estilos de inversión deben convivir.
Tribuna de Munesh Melwani, socio fundador y director general de la EAF Cross Capital.