No diga eficacia, diga Draghi

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Un año después del llamado informe Draghi, el mercado financiero europeo, dicen, sigue inmerso en un proceso de transformación. Como abogado, este mensaje lo he oído más veces… y en este entorno, el negocio de wealth management en general y los fondos de inversión en particular -siempre en mi visión de abogado residente en este microclima- se convierten en protagonistas de una transición que busca eficiencia, sostenibilidad, autenticidad, desarrollo y propósito. Y rentabilidad, claro.

Además, en el pasado mes de octubre se producía la celebración del día mundial del decrecimiento (el 29 de octubre), una  filosofía que propone una reducción controlada y planificada del tamaño  de la riqueza, especialmente en los países ricos, añadiendo una capa  crítica más al debate sobre crecimiento, inversión, rentabilidad y fu turo. Un análisis, este de no crecer sino lo contrario, que cuestiona la obsesión por el crecimiento económico sin límites. En el contexto del  informe Draghi y sus derivadas, estas corrientes de reflexión adquieren una gran visibilidad que llegan  hasta el Vaticano (Laudato si*). 

Volviendo al informe Draghi, oficial mente titulado en español «El futuro de la competitividad europea», su  publicación en 2024 generó grandes expectativas y críticas en igual  medida. Doce meses después de su publicación, su autor, Mario Draghi,  en reciente comparecencia pública, advirtió que Europa se encuentra ante una situación más compleja de lo previsto un año antes, caracterizada por un desvanecimiento del modelo de crecimiento, el aumento  de las vulnerabilidades y la ausencia de un compromiso real que evite  un declive económico. 


«El wealth management se ha convertido en un vehículo estratégico de transformación económica y los fondos deberían suponer una oportunidad única para ampliar su alcance si las temáticas ligadas a las necesidades manifestadas por draghi ganan protagonismo»


Aceptando la pérdida de competitividad del continente, y la necesidad  de una propuesta ambiciosa para revertirla, el informe se convirtió en una brújula para la nueva Comisión Europea que fijó rumbo abordando iniciativas concretas como la Competitiveness Compass (una hoja de ruta que redefine la productividad europea con indicadores claros y  metas estratégicas), la Clean Industrial Deal, o el Paquete Omnibus de simplificación, que persigue ajustes en la implementación de normativas como CSRD y CSDDD para reducir  cargas administrativas. En esa línea, el Consejo Europeo, en su reunión del pasado 20 de marzo, propuso priorizar la competitividad, reducir  la factura energética y canalizar el ahorro privado hacia la inversión  productiva. La dirección política está  clara. La ejecución, como veremos, si lo vemos, será más gradual.

Wealth management: una estrategia para la transformación 

Así, en este nuevo entorno, el  wealth management ha dejado de  ser una disciplina centrada exclusivamente en la preservación de capital para convertirse en un vehículo estratégico de transformación  económica. Se presume que los gestores de patrimonio están reposicionando carteras hacia activos vinculados a la transición industrial  y energética. Un enfoque que debiera aportar ventajas de impacto real, alineadas con los inversores  que buscan cada vez más que su  capital contribuya a objetivos tangibles, como la descarbonización o la  digitalización industrial.  

Unido a lo anterior, también deberíamos estar viviendo una alineación regulatoria que permita que las  nuevas normativas favorezcan la inversión en sectores estratégicos.  

Unas decisiones de inversión no exentas de desafíos debido a la falta de estandarización en métricas de impacto, la volatilidad de ciertos  activos temáticos y la necesidad de formación especializada que aún es  muy limitada, incluso en retroceso dada la sensación de que todo lo relativo a desarrollo y sostenibilidad  ya no es importante, frente a la urgencia de otros ámbitos como la defensa del especio europeo. 

Además, la simplificación normativa  —impulsada entre otros por el denominado paquete Omnibus— puede  ser un catalizador importante. Al reducir la fricción en el reporting y flexibilizar ciertos requisitos, se abre espacio para una mayor innovación  en productos y una relación más di recta con los emisores. 

Un avance significativo

Por cierto, en este contexto, un  paréntesis demostrativo de la tendencia. El préstamo de valores en fondos en España —¡publicada su  norma finalmente tras 20 años de  espera!— representa un avance significativo. La normativa, cumpliendo  su función, llega, sin que sirva de precedente, justo a tiempo para facilitar la liquidez y mejorar la eficiencia operativa de los fondos.


«El sector financiero no es un espectador, sino un actor clave: la simplificación regulatoria reduce fricciones, las compras públicas crean demanda y los asset managers y banqueros privados actúan como bisagra entre el ahorro privado y los proyectos de transición»


Completando el panorama, en el caso de los fondos de inversión, hablando con mis amigos gestores, este nuevo ecosistema de realidades, reflexiones y objetivos, debieran suponer también una oportunidad única para ampliar el alcance de su trabajo y relevancia de sus decisiones si las temáticas ligadas a las necesidades manifestadas por Draghi ganan protagonismo, especialmente en formatos que permiten el acceso a mid y small caps.

Además, el auge de los fondos temáticos ligados a la industria limpia está generando un nuevo tipo de compromiso entre gestoras e inversores. Puede (no lo tengo claro) que los fondos ya no se vendan solo por rentabilidad, sino por propósito. Dicen que los inversores exigen saber cómo y dónde se invierte su dinero, y las gestoras (eso sí lo creo, y lo veo) están adoptando roles más activos en la gobernanza de las em presas en cartera.

Por último, el mercado de capita les, muy vinculado a la gestión patrimonial y de activos, también ha comenzado a adaptarse a la nue va realidad. El flujo de operaciones ligadas a la transición energética e industrial ha aumentado, pero aún falta infraestructura financiera —el llamado “plumbing”— para canalizar el ahorro privado de forma eficiente. Esto incluiría la titulización de activos verdes que permita transformar proyectos ilíquidos en instrumentos negociables, la promoción de garantías públicas que reduzcan el riesgo percibido y atraigan capital institucional, y la promoción de plataformas de inversión digital que faciliten el acceso de pequeños inversores a proyectos estratégicos, en definitiva, avanzar con fuerza en el mercado único de capitales evitando que sea un proyecto fallido.

Una responsabilidad histórica 

En este nuevo paradigma, el sec tor financiero no es un espectador, sino un actor clave. La simplificación regulatoria reduce fricciones, las compras públicas crean demanda y los asset managers y banqueros privados actúan como bisagra entre el ahorro privado y los proyectos de transición.

La eficiencia ya no se mide solo en términos de rentabilidad, sino en capacidad de transformación. Y en ese sentido, el sector financiero tiene una responsabilidad histórica que obliga a traducir políticas en productos, a convertir la hoja de ruta institucional en oportunidades de inversión concretas. Que obliga igualmente a educar al inversor y a innovar con propósito, diseñando soluciones que combinen impacto y rentabilidad.


«Siento que la arquitectura institucional se ha activado, el mercado financiero ha respondido con creatividad y compromiso, y los inversores están más conscientes del papel que pueden jugar en la transformación económica»


La dirección política está clara, pero la ejecución será gradual. Los artículos de opinión publicados en septiembre lo confirman: muchas re comendaciones del informe Draghi aún no se han implementado plenamente. Esto no significa fracaso, sino una oportunidad para modular expectativas y reforzar el compromiso institucional.

Sea como fuere, ahora como consumidor (muy modesto) de productos financieros, siento que la arquitectura institucional se ha activado, el mercado financiero ha respondido con creatividad y compromiso, y los inversores están más conscientes del papel que pueden jugar en la transformación económica.

También siento que, más allá de las cuestiones de eficiencia y competitividad que examina el hasta hace poco firmante de los billetes de euro, los europeos estamos obligados a preguntarnos si sería posible una Europa más competitiva sin caer en la trampa del crecimiento extractivo, o si puede el mercado financiero ser parte de una transición que no solo sea verde, sino también justa y suficiente. La respuesta podría estar en no renunciar al progreso, sino en redefinirlo. El wealth management y los fondos de inversión pueden ser herramientas poderosas si se alinean con una visión de prosperidad que respete los límites que la naturaleza, el clima y la sociedad reclaman en la actualidad.

 

Tribuna de Jesús Mardomingo, socio de Andersen.

El Anuario del Euro 2025 reclama acelerar reformas para blindar el euro en un escenario de incertidumbre

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Foto cedidaFrancisco Uría, director de Estudios y Análisis del Instituto Español de Analistas; Carmen Jordán, directora de la Fundación ICO; Jonás Fernández, eurodiputado y coordinador del grupo S&D en el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo; Juan María Nin, presidente del Círculo de Empresarios; Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo; y Lola Solana, presidenta del Instituto Español de Analistas

En un contexto de incertidumbre global y fragmentación geopolítica, la presentación del Anuario del Euro 2025 en Madrid se convirtió en un llamamiento a que Europa “decida más rápido” y acelere reformas para reforzar la Unión Económica y Monetaria y así blindar la estabilidad del euro. La obra, dirigida por el economista  Fernando Fernández Méndez de Andés, alcanza su duodécima edición como publicación de referencia sobre la UEM y los grandes retos de la integración europea, y plantea una hoja de  ruta con tres ejes: elevar la productividad, aplicar reglas fiscales creíbles y avanzar hacia una regulación financiera más competitiva para sostener el crecimiento y la resiliencia de la UE en  los próximos años.

El volumen —titulado «El Anuario del Euro 2025. Repensar la UE. Consolidar la UEM en un mundo fracturado»— ha sido elaborado conjuntamente por la Fundación del Instituto Español de Analistas y la Fundación ICO, con la colaboración, por primera vez, del Círculo de Empresarios. 

Tras la bienvenida de Salvador Sánchez-Terán, socio director de Uría Menéndez, la presidenta del Instituto Español de Analistas, Lola Solana, puso en valor el Anuario como “un ejercicio de claridad y de independencia intelectual” en un contexto de elevada incertidumbre. “Europa no puede permitirse una década de parálisis: necesitamos una Unión que decida mejor y más  rápido, con ambición y con legitimidad, para proteger nuestro modelo social y nuestra capacidad de influencia en el mundo”, señaló. Solana subrayó que el Anuario ayuda a orientar  el debate público y concluyó: “La cuestión ya no es si hace falta reformar, sino con qué prioridad y con qué determinación”.

Carmen Jordán, directora de la Fundación ICO, subrayó el compromiso de la Fundación ICO con la reflexión crítica. “En un mundo dominado por grandes tensiones geopolíticas y económicas, pensar en términos europeos es más importante que nunca. Con el Anuario del Euro, queremos acercar los debates europeos a los ciudadanos de forma rigurosa y plural, y con ello contribuir a construir una Unión más unida y más eficaz”. 

A continuación, Francisco Uría, director de Estudios y Análisis del Instituto Español de  Analistas, presentó las principales conclusiones de los artículos que integran esta edición 2025. En su intervención, destacó que el Anuario plantea un diagnóstico exigente sobre la  capacidad de la UE para sostener su modelo en un entorno global crecientemente fragmentado y propone una hoja de ruta de reformas. “El Anuario identifica tres palancas inmediatas: cerrar la brecha de productividad, dotar de credibilidad a la gobernanza fiscal y avanzar hacia una regulación financiera que combine estabilidad y competitividad”, afirmó. Y  añadió: “Consolidar la UEM significa completar sus pilares —mercado único, unión de capitales  y marcos comunes más eficaces— para que Europa pueda crecer, invertir y resistir shocks sin depender de respuestas improvisadas”. 

Diálogo entre Luis de Guindos y Juan María Nin

El acto continuó con un diálogo entre Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central  Europeo, y Juan María Nin, presidente del Círculo de Empresarios, centrado en los desafíos  económicos y monetarios de la zona euro en un escenario de tensiones geopolíticas, cambios tecnológicos y transición energética. 

Durante la conversación, De Guindos subrayó “la creciente desconexión entre la geopolítica y el comportamiento de los mercados financieros”, y remarcó “las dificultades de los mercados  para descontar de forma gradual los riesgos geopolíticos, que tienden a pasar del cero al  infinito”, al tiempo que puso el foco en “el cambio de paradigma que reflejan fenómenos como los aranceles, la regulación bancaria y el nuevo enfoque hacia los criptoactivos en Estados  Unidos”. En la misma línea, señaló que “Europa se enfrenta a una disyuntiva clara entre la  fragmentación o una mayor cooperación para reforzar su autonomía estratégica”, y defendió  “la necesidad de aumentar la inversión en defensa y de avanzar en proyectos comunes, como el euro digital, para reducir dependencias y fortalecer la soberanía económica europea”. 

Por su parte, Juan María Nin destacó el desarrollo de la IA precipitará una nueva mutación del  capitalismo, con cambios importantes en el sistema socioeconómico, fundamentalmente a través de ganancias de productividad, fuerzas deflacionarias y reorganización del empleo. Conducirá a cambios de poder y gobernanza internacional, la aparición de empresas más poderosas que nunca y una nueva organización social. Este reto es difícil para una UE que no está preparada. 

Para clausurar el acto, Jonás Fernández, eurodiputado y coordinador del grupo S&D en el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, subrayó la necesidad  de reforzar la capacidad de acción de la Unión en un entorno de creciente fragmentación y llamó a que la Comisión dé pasos “inmediatos y decisivos para completar el Mercado Único, el principal resorte con el que cuenta la Unión para multiplicar su productividad y autonomía, y al que, sin embargo, no se le está dando el protagonismo que merece”. 

Doce años analizando los grandes retos del euro 

El Anuario del Euro 2025 se abre con un bloque sobre el contexto político y geopolítico, que describe un mundo “fracturado” y la presión que esa fragmentación ejerce sobre la Unión Europea. Desde esta perspectiva, el anuario plantea la necesidad de reforzar el poder político, económico y de defensa de la UE y de mejorar su capacidad de decisión, con reformas institucionales que permitan actuar con mayor rapidez y eficacia —incluido un mayor recurso al voto por mayoría—, para preservar un orden internacional abierto y basado en reglas.

Tras ese marco inicial, la edición dedica un apartado central a la productividad, alertando de la ampliación de la brecha con Estados Unidos, especialmente en actividades y servicios de alto contenido tecnológico. El anuario apunta como palancas prioritarias la culminación real del mercado único, la liberalización de servicios, el impulso a la Unión de Mercados de Capitales y un paquete de políticas pro-crecimiento orientadas a acelerar la adopción tecnológica, la inversión —también en capital intangible— y el mejor funcionamiento de los mercados laborales. 

El siguiente bloque aborda las lecciones del episodio inflacionario y la revisión de la estrategia del BCE prevista para 2025. Se destaca el valor de contar con un marco que permita reaccionar con simetría ante desviaciones de la inflación, reforzando el foco en la inflación subyacente y el seguimiento de salarios y márgenes, además de mejorar la robustez del análisis ante distintos escenarios y la comunicación. El mensaje subyacente es que la experiencia reciente exige perfeccionar herramientas de previsión y calibración, sin perder credibilidad ni anclaje  de expectativas. 

A continuación, el Anuario del Euro 2025 analiza la gobernanza fiscal y el primer año de aplicación de las nuevas reglas fiscales europeas (en vigor desde 2024). El diagnóstico es exigente: se señalan debilidades en supervisión y ejecución, una participación limitada de  parlamentos e instituciones fiscales independientes y, sobre todo, la ausencia de una capacidad fiscal común para financiar bienes públicos europeos —como defensa o transición  energética—. El anuario insiste en que, sin estrategias creíbles de consolidación, la sostenibilidad de la deuda seguirá bajo escrutinio y la confianza de los inversores actuará como límite efectivo del déficit. 

El penúltimo gran bloque se centra en el papel sistémico de Francia y Alemania dentro de la  UEM y en cómo su desempeño condiciona la estabilidad del euro. Se exploran vulnerabilidades y retos específicos —exposición a choques comerciales, necesidades de inversión, tensiones en finanzas públicas—, con una conclusión clara: la UE necesita que ambos  motores estén política y económicamente fuertes para sostener la cohesión y la resiliencia del proyecto común. 

Por último, el anuario desarrolla una agenda de competitividad regulatoria y de finanzas digitales. En regulación y supervisión financiera, se propone avanzar hacia marcos más simples  y armonizados y se plantea incorporar explícitamente la competitividad como objetivo en los mandatos supervisores, para facilitar la culminación de la unión bancaria (EDIS y resolución) y un terreno de juego más equilibrado frente a otras jurisdicciones. En finanzas digitales, se ofrece una mirada crítica al euro digital minorista por sus posibles efectos sobre depósitos, estabilidad y privacidad, y se prioriza el desarrollo de CBDC mayoristas y el aprovechamiento  de la innovación privada; además, se alerta de que la aplicación de DORA puede conllevar  costes operativos y de cumplimiento que, según su enfoque supervisor, podrían afectar a la  competitividad internacional del sector europeo. 

En conjunto, el Anuario del Euro 2025 concluye con un llamamiento a pasar de la diagnosis a la acción: autonomía estratégica abierta sin proteccionismo, una agenda de productividad que incorpore IA y demografía, reglas fiscales creíbles y una simplificación regulatoria que integre competitividad sin sacrificar estabilidad, como condiciones para consolidar la UEM en  un entorno global crecientemente fragmentado. 

Cae el apoyo de los accionistas minoritarios a las remuneraciones de los Consejos del Ibex 35

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La temporada de juntas generales de accionistas de 2025 en España se ha caracterizado por varios cambios significativos en el panorama de los emisores del Ibex 35, destacando una nueva caída en el apoyo a las políticas de remuneración en media,y un mayor peso de los accionistas estratégicos frente a los minoritarios. Así lo refleja el informe Proxy Season Review sobre la temporada de juntas generales de accionistas (JGA) 2025 en el Ibex 35, elaborado por Sodali & Co., uno de los principales proveedores de asesoramiento estratégico en materia de accionistas, que analiza los elementos clave de este órgano de gobierno en países como Alemania, Francia, España, Italia, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Brasil, Corea del Sur o México.

En el caso de España, se examina la temporada de JGA del Ibex 35 considerando 33 emisores, ya que ArcelorMittal y Ferrovial han sido excluidas al ajustarse a otro marco normativo extranjero que impacta a la forma de sus juntas.

Durante las JGA de 2025, las resoluciones centradas en materia de remuneraciones han sido, una vez más, las más controvertidas: 15 políticas de remuneraciones se han sometido a votación, recibiendo un 15,3 % de votos en contra de media y solo una estimación de un 56,9 % de apoyo medio de accionistas minoritarios, lo que refleja un empeoramiento medio de quince puntos respecto a las dos temporadas anteriores. Las razones se han centrado en la disconformidad con las estructuras de retribución y el alza de los niveles salariales de los ejecutivos.

Por su parte, el informe refleja que la gran mayoría de las empresas (94 %) continúan incorporando objetivos ESG en la remuneración variable de sus directivos. Tan solo hay una empresa del Ibex-35 que no los tiene en cuenta mientras que otra no paga ninguna remuneración variable de ningún tipo..

En cuanto a la modalidad de asistencia a junta, el formato híbrido -presencial y online- sigue siendo el preferido por la inmensa mayoría (87,9 %) del Ibex 35, mientras que las juntas exclusivamente virtuales han aumentado ligeramente, alcanzando el 9,1 %, y solo una compañía (3 %) ha mantenido el formato exclusivamente presencial. La participación media ha ascendido al 75 % (frente al 73,3 % en 2024), impulsada por accionistas estratégicos, aunque los minoritarios siguen controlando alrededor del 60% de los derechos de voto. La implicación esta tipología de accionistas ha disminuido ligeramente desde 2023 aunque más de la mitad de ellos sigue votando en junta (55,7 % en 2025 frente al 57,9 % en 2023).

La composición de los consejos se ha mantenido estable, con una mayoría de consejeros independientes en el consejo medio (54,78%). Los consejeros dominicales han aumentado hasta el 32,7% y los ejecutivos han disminuido su peso medio hasta el 12,86%. En cuanto a la presidencia del consejo, los dominicales siguen siendo predominantes (39,9 %), mientras que los ejecutivos, incluidos aquellos que combinan la función de presidente y consejero delegado, han descendido (39,4 % en 2025 frente al 48,5% en 2024). Es destacable, asimismo, el aumento en un 40% de los presidentes independientes (del 15% al 21%).

En promedio, la representación femenina media en los consejos de administración del Ibex 35 se mantiene en el 42,43 %, cumpliendo por segundo año consecutivo el umbral legal del 40 %, con 27 de 33 consejos (81,82 %) alcanzando este objetivo.  Si se analiza la diversidad de género por categoría de consejero, la inmensa mayoría de los independientes son mujeres (65,22%), mientras que la representación femenina es menor entre consejeros dominicales (35,6 %) y ejecutivos (8,62 %). Mirando los datos por otro lado, el peso de las mujeres que ocupan puestos ejecutivos en los consejos de administración del Ibex 35 ha aumentado ligeramente hasta casi el 2 %. Actualmente, cinco consejos cuentan con consejeras ejecutivas y dos mujeres ocupan el cargo de consejeras delegadas (frente a una en 2024). Tan solo cinco consejos están presididos por mujeres, tres de ellas externas.

Diversidad de género por categoría de consejero. Fuente: Proxy season review 2025, Sodali & Co

“La temporada de juntas de 2025 se ha caracterizado por una mayor participación de accionistas estratégicos, mientras que los minoritarios han mostrado una menor implicación, si bien un respaldo más crítico, especialmente en lo que respecta a las políticas de remuneración. Esta situación pone de manifiesto que las decisiones corporativas enfrentan cada vez un escrutinio más riguroso y que las empresas deben proporcionar mayor transparencia y alineación con los intereses de todos los accionistas”, sostiene Borja Miranda, director de España y responsable del Área de Servicios para accionistas en Europa y Latinoamérica.

Venezuela: las gestoras españolas hablan de un impacto limitado en sus fondos de mercados latinoamericanos

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Ha pasado una semana desde que Estados Unidos intervino en Venezuela, con la detención de Nicolás Maduro, y los mercados siguen teniendo una visión más geopolítica que económica de los sucesos, con reacciones acotadas más allá de los flujos hacia metales preciosos como el oro. Los gestores que en España están al frente de fondos de renta variable o renta fija latinoamericana hablan de impactos «insignificantes» o «limitados», de momento, en las plazas bursátiles, si bien reconocen más movimientos en el mercado de crédito y siguen con atención los acontecimientos y la evolución del precio del petróleo, para detectar posibles beneficiados o perjudicados por las políticas de Trump.

Gestoras españolas como Santander AM, EDM, Bestinver o Renta 4 tienen fondos centrados en renta fija o variable latinoamericana y aquellos que nos han dado su opinión destacan reacciones muy comedidas en sus carteras. Alejandro Varela, gestor en Renta 4 Gestora, explica que en el vehículo Renta 4 Latinoamérica, que carece de exposición a activos venezolanos, el riesgo se limita a posibles contagios puntuales. «Las principales bolsas de México, Chile y Brasil, donde concentramos nuestras inversiones, permanecen al margen del episodio y mantienen su trayectoria alcista, respondiendo simplemente a las dinámicas globales de liquidez que caracterizan este inicio de 2026″, indica.

En su opinión, «la intervención estadounidense en Venezuela tiene una lectura fundamentalmente geopolítica antes que económica, y, desde una perspectiva bursátil, el impacto resulta casi insignificante. Lo que realmente comunica Washington con esta acción es un mensaje contundente dirigido a otros bloques regionales: Estados Unidos pretende recuperar el control estricto sobre el acceso a recursos estratégicos y sobre las decisiones que pudieran cuestionar su posición dominante en el continente. No observo consecuencias bélicas de consideración», analiza, hablando de sospechas de colaboración interna.

Desde Bestinver, Ignacio Arnau, gestor del fondo Bestinver Latam, también limita las posibilidades de contagio en la región, por lo que descarta cambios relevantes en su visión: «Desde un punto de vista macro para Latinoamérica, el contagio directo es limitado: la economía venezolana hoy es mucho menor que hace una década (más cercana en escala a una economía pequeña de la región), por lo que estos eventos no justifican cambios relevantes en el escenario base de crecimiento regional».

Por eso, defiende, el impacto sobre los fundamentales domésticos, de consumo o de actividad económica en Latinoamérica parece muy acotado. «La principal opcionalidad positiva dentro de nuestra cartera sería MercadoLibre, que en el pasado tuvo una operación relevante en Venezuela pero desconsolidó el negocio en 2017 por controles de capital, suspensión del mercado de divisas y deterioro macro. Desde entonces, Venezuela no contribuye a los ingresos/beneficios/caja consolidados», explica. «Cualquier upside vendría de una auténtica re‑institucionalización y normalización del comercio y los pagos, más que de exposición financiera actual», añade.

Para el experto, «los principales canales de transmisión de los sucesos son las expectativas de oferta de petróleo y el repricing del crédito venezolano».

Sobre este último aspecto, indica que «en los mercados, se ha observado un repunte de volumen en activos venezolanos, con flujos dominados por fondos distressed y fondos de mercados emergentes, en un trade ampliamente “anticipado” (especialmente PDVSA). Las expectativas de recuperación han subido, y algunos analistas ya trabajan con un 45%–60% de recuperación sobre principal bajo un proceso de normalización de varios años que reduciría de forma significativa los haircuts esperados—muy condicionado al desenlace político y a la velocidad de la recuperación de la producción-«.

«Para los mercados la operación ha sido más bien irrelevante», defienden en Ibercaja Gestión. «La superioridad militar de EE.UU. hace improbable una escalada y, salvo en el mercado del crudo, Venezuela es un país que pasa desapercibido para los inversores», afirman.

«El petróleo es el eje central, pero no el único», matiza Pedro del Pozo, director de Inversiones Financieras de Mutualidad. «La intervención en Venezuela afecta también a expectativas sobre el gas, metales, fertilizantes y cadenas de suministro regionales. En realidad, América Latina vuelve a aparecer en el radar de los grandes fondos, no solo como oportunidad, sino como foco de riesgo político», advierte.

Evolución divergente en materias primas

Aunque la visión de los expertos sobre el impacto es de momento limitado en las carteras bursátiles, y algo más visible en los mercados de crédito, sí hablan de consecuencias claras en las materias primas: «Anticipo una evolución divergente«, dice Varela, viendo el oro al alza y el petróleo a la baja. «El oro podría enfrentar presiones adicionales derivadas de la mayor incertidumbre geopolítica. El petróleo, en cambio, ya atravesaba una debilidad estructural por la falta de dinamismo chino, y esta acción probablemente no le va a proporcionar el revulsivo que necesita. La cesión de 50 millones de barriles anuales de crudo venezolano a Estados Unidos anunciada representa apenas el 0,1% de la producción mundial, cantidad marginal. A medio plazo, el hipotético regreso del petróleo venezolano a los mercados internacionales una vez levantados los embargos añadiría presión adicional a un mercado ya saturado de oferta, prolongando la debilidad en su cotización», defiende.

Por ello, ni siquiera ve a las grandes petroleras como beneficiadas, de momento: «A largo plazo y haciendo un balance “en neto”, el negocio de las mayores petroleras americanas en Venezuela podría incrementarse y generar beneficios, pero para que las bolsas pongan en precio esta circunstancia necesitaríamos ver precios superiores en el barril de petróleo», dice el gestor.

Sobre el petróleo, el gestor de Bestinver cree que «un escenario de normalización podría ser negativo en el medio plazo para los precios porque incrementa la probabilidad de mayor inversión y mayor producción, pero difícilmente será inmediato: la producción actual está por debajo de ~1 millón de barriles diarios, la infraestructura está deteriorada (incluida la electricidad), y elevar la producción hacia ~2 millones requiere tiempo y un volumen relevante de capex; volver a niveles máximos históricos exigiría aún más tiempo e inversión. A corto plazo, también se menciona la posible salida al mercado de barriles almacenados si se alivian bloqueos, pero el impacto agregado debería ser gradual«, dice.

En la entidad tampoco esperan un impacto en el precio del crudo a corto plazo, aunque creen que a medio sí podría afectar: «Con una transición política, se estima que Venezuela podría aumentar la producción de petróleo a 1,3-1,4 millones de barriles diarios en dos años y alcanzar potencialmente los 2,5 millones durante la próxima década, frente a los aproximadamente 0,9 millones actuales», dicen. En este contexto, firmas como Repsol podrían verse beneficiadas: «Se espera que la compañía pida reanudar las exportaciones de crudo, actividad que le fue restringida desde marzo de 2025. Una transición exitosa en Venezuela podría actuar como catalizador positivo para la compañía», añaden.

Para Mutualidad, la reacción inicial del mercado del oro negro ha sido, en apariencia, sorprendentemente moderada porque «Venezuela, pese a contar con las mayores reservas probadas del mundo, lleva años siendo irrelevante desde el punto de vista de la oferta efectiva». Y, en el muy corto plazo, la expectativa dominante es que la intervención no va a retirar ni incrementar barriles, de manera relevante, del mercado global. Sin embargo, «sería un error quedarse en esa lectura superficial: el verdadero impacto de lo que está ocurriendo en Venezuela no se juega en semanas, sino en años. La pregunta relevante no es cuánto petróleo produce hoy el país, sino cuánto podría llegar a producir mañana, si se dan las condiciones políticas, jurídicas y financieras adecuadas».

En su opinión, «una eventual normalización institucional abriría la puerta a un proceso de inversión masiva en infraestructuras energéticas, hoy obsoletas. Las grandes compañías internacionales conocen bien el potencial del subsuelo venezolano y, si el riesgo político se reduce, el capital acabará llegando. Y, cuando eso ocurra, el mercado tendrá que empezar a descontar un nuevo actor relevante en la oferta mundial. Este es el punto que todavía no está en precios», asegura. Por eso cree que «una Venezuela estable y productiva sería un factor estructuralmente bajista para el precio del petróleo, a medio y largo plazo».

«Hoy, Venezuela no mueve el precio del barril. Mañana podría hacerlo. Y, entre medias, los mercados seguirán ajustando expectativas, primas de riesgo y estrategias de inversión. Porque, una vez más, la geopolítica está recordando que siempre acaba pasando por caja. Y, en ese sentido, no está de más una cierta dosis de prudencia, para comenzar este 2026», apostilla Del Pozo. No sin antes dejar claro que este episodio tiene implicaciones claras para la asignación de activos: las materias primas siguen desempeñando un papel de diversificación que muchos inversores institucionales no pueden ignorar.

Swisscanto nombra a Gianluca De Nard director de Estrategias Sistemáticas

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Foto cedidaGianluca De Nard, director de estrategias sistemáticas de Swisscanto

Gianluca De Nard ha sido nombrado nuevo director de estrategias sistemáticas en gestión de activos de Zürcher Kantonalbank, gestor delegado de los fondos ofrecidos por Swisscanto Asset Management International S.A. Según destaca la gestora, De Nard cuenta con cerca de cinco años de experiencia en la empresa suiza de gestión de activos OLZ AG, donde ocupó el cargo de director de investigación cuantitativa. Durante esta etapa, desempeñó un papel fundamental en la integración de métodos cuantitativos en la gestión práctica de carteras y contribuyó de forma significativa a consolidar el enfoque científico y basado en datos de la firma en materia de gestión de activos.

Gianluca De Nard es profesor de finanzas cuantitativas e inversión sistemática en la Universidad de Liechtenstein. Obtuvo su doctorado en Finanzas en la Universidad de Zúrich. Asimismo, ha desarrollado labores de investigación como investigador y becario postdoctoral en instituciones de reconocido prestigio como NYU Stern y la Universidad de Yale. Su trabajo ha sido publicado en revistas académicas de referencia, entre ellas The Journal of Finance, Financial Analysts Journal y The Journal of Financial Econometrics. Ha recibido diversos premios por su labor investigadora, incluido el prestigioso Premio Engle.

Por su parte, René Nicolodi, director de renta variable de la división de gestión de activos del Zürcher Kantonalbank, ha señalado: “Estamos convencidos de que, con su excelente formación académica y su experiencia en econometría financiera y aprendizaje automático, Gianluca De Nard aportará un importante valor añadido a nuestras soluciones de inversión y a toda la división de gestión de activos”.

“Estoy muy ilusionado de incorporarme a un equipo tan bien posicionado. Juntos, aprovecharemos esta sólida base para seguir profundizando en nuestra experiencia y reforzar de forma sostenible la división de estrategias sistemáticas”, ha afirmado Gianluca De Nard.

La geopolítica marcará el ritmo y la divergencia del mercado de materias primas

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En 2025, el mercado de materias primas se caracterizó por la divergencia. Por un lado, los metales preciosos -en particular el oro- y los industriales mantuvieron un comportamiento muy fuerte, mientras que el petróleo y las materias primas agrícolas tuvieron un desempeño algo más flojo.  A la hora de analizar qué esperar en 2026, los últimos acontecimientos geopolíticos -en particular la nueva situación de Venezuela- tendrán un gran peso en cómo evolucione el mercado de materias primas. 

Un peso que comienza a notarse. La semana pasada, los futuros del oro superaron los 4.500 dólares por onza, alcanzando niveles históricos, impulsados por un marcado aumento de la aversión al riesgo a nivel global. La escalada de tensiones geopolíticas, la incertidumbre en torno a las protestas en Irán y la investigación penal abierta contra Jerome Powell han provocado una fuerte huida hacia activos refugio, con el oro liderando los flujos de capital. » Este movimiento se ve reforzado por un contexto internacional complejo, donde persisten focos de inestabilidad en Medio Oriente y América Latina, además de crecientes dudas sobre el crecimiento económico global. A esto se suma la compra sostenida de oro por parte de bancos centrales, que continúan diversificando sus reservas ante la pérdida de atractivo relativo de los bonos del Tesoro de EE.UU.», apunta Diego Albuja, analista de mercados ATFX LATAM.

En cambio, a los analistas les ha llamado la atención la reacción que ha tenido el mercado del petróleo, con unos precios que se han movido lateralmente. «Conviene distinguir el ruido geopolítico de la realidad sobre el terreno. Los últimos titulares sugieren que las importaciones estadounidenses de crudo venezolano vuelven en gran medida a niveles de 2024. Por ahora, los acontecimientos en Venezuela no alteran el panorama general. El mercado del petróleo parece estar en un superávit duradero. Prevemos que los precios del crudo se muevan en la franja alta de los 50 dólares durante buena parte de 2026″, afirma Norbert Rücker, responsable de Economía e Investigación de Next Generation de Julius Baer.

Punto de partida

No hay que olvidar que, visto en su conjunto, según el Bloomberg Commodity Index (BCOM), 2025 fue positivo: el índice subió un 9% en los últimos doce meses, con casi todos los sectores en verde salvo la energía y el grano. Otros benchmarks con más peso de energía reflejan un comportamiento más tibio. Por ejemplo, en TradingEconomics el S&P GSCI aparece con avance modesto en el año, mientras que el CRB muestra una subida mayor. 

“Desde 2020, los índices de materias primas han obtenido rendimientos comparables a la renta variable mundial, pero con menor volatilidad, lo que refuerza su papel como diversificadores y coberturas frente a la inflación. Los datos históricos muestran que incluso asignaciones modestas a materias primas pueden mejorar la eficiencia de la cartera, especialmente cuando la inflación se sitúa ligeramente por encima de los objetivos de los bancos centrales. Las materias primas también pueden ofrecer una alternativa para aprovechar la temática de inversión en IA, ya que las necesidades de infraestructura impulsan la demanda de insumos como cobre, litio y energía, así como de activos estratégicos como las tierras raras”, argumentan desde PIMCO.

Ahora bien, ¿cuál será la tendencia dominante para este 2026? Hasta los acontecimientos de Venezuela, los  expertos de las gestoras internacionales consideraban que esta tendencia divergente se mantendrá, ahora ponen el peso en cómo la geopolítica moverá el mercado, en particular el del petróleo y el del oro.

Metales preciosos: el oro

Según explican desde PIMCO, la extraordinaria subida del oro, que recientemente superó los 4.300 dólares por onza, ha acaparado la atención general. “Los precios han alcanzado máximos históricos incluso en un entorno de mercado generalmente propicio al riesgo. La demanda de los inversores de protección contra la inflación, cobertura geopolítica y diversificación frente al dólar estadounidense ha reforzado el papel del oro como activo estratégico. Los bancos centrales poseen ahora más oro que bonos del Tesoro estadounidense, lo que refleja un cambio en la gestión de reservas”, afirman desde la gestora. 

En opinión de Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad, los metales preciosos “probablemente sigan creciendo al alza” puesto que “nos encontramos ante un contexto geopolítico muy, muy incierto, en el que los bancos centrales siguen haciendo acopio de metales preciosos y en el que muchas economías, sobre todo emergentes, están acudiendo a los metales preciosos como alternativa para el dólar”.

Del Pozo explica que es bastante curioso que en un mundo tan digital como nos toca vivir, en lugar de volver al patrón oro, prácticamente estamos volviendo al oro directamente como patrón. “En todo caso, pues mucha atención porque también significa un punto de incertidumbre geopolítica desde el punto de vista de cotización”, afirma. 

Desde PIMCO insisten en que el contexto geopolítico sigue siendo clave. De hecho, destaca que la incautación de las reservas rusas en 2022 contribuyó a impulsar la acumulación de oro como reserva de valor políticamente neutral. “Esta tendencia, junto con las persistentes fricciones comerciales y el aumento de la deuda soberana, sugiere un apoyo estructural a la demanda de oro. En nuestra opinión, un incremento del precio superior al 10% durante el próximo año es factible. Sin embargo, la reciente subida del oro se ha visto impulsada tanto por el impulso y la liquidez como por los fundamentos, y pueden producirse retrocesos a corto plazo. Aunque la caída de los tipos reduce el coste de oportunidad de mantener oro, su valoración parece elevada en relación con los rendimientos reales, lo que hace necesario dimensionarlo cuidadosamente en las carteras”, concluyen.

Energía: petróleo y gas

A la hora de analizar el comportamiento y las perspectivas del petróleo y el gas, la geopolítica también tiene un peso determinante. En opinión de François Rimeu, estratega senior de Crédit Mutuel Asset Management, ambos precios se encuentran actualmente bajos. “En el caso del petróleo, esto se justifica por un mercado que actualmente experimenta un exceso de oferta; un exceso que, según las últimas previsiones de la OPEP, la EIA y la AIE, debería mantenerse en 2026. En el caso del gas natural, la lógica es similar, y para ambos mercados, la razón principal es la misma: la producción estadounidense ha sido más fuerte de lo esperado a lo largo de 2025”, señala. 

Por su parte, Matthew Michael, analista de materias primas y deuda emergente de Schroders, reconoce que, tras un año y medio arrastrando una tendencia bajista debido a la abundante oferta y la débil demanda, espera que los precios del petróleo y el gas suban debido a los desafíos en la producción de EE.UU. – donde existen pozos gaseosos y acuosos que requieren una baja inversión a precios reducidos- y el deseo de la OPEP de que los precios sean más altos. Este encarecimiento supondrá un potencial dolor de cabeza para los bancos centrales en los próximos 1-2 años.

“Además, hay que tener en cuenta que India está cediendo a la presión y reduciendo las compras de petróleo ruso, y es probable que nadie más compre estos barriles. Así pues, el importante excedente de petróleo podría desaparecer si se suprimen los barriles rusos. En este contexto, un mercado petrolero más equilibrado permitiría que los precios se estabilizaran en un rango de entre 60 y 70 dólares por barril”, comenta Michael.

Para Rimeu, el consenso actual es bastante negativo en cuanto a los precios de la energía, lo que tiene varias consecuencias. “En primer lugar, respalda las perspectivas económicas de todos los países importadores netos, es decir, casi todos los países desarrollados y todos los países de la zona euro. También respalda la tendencia desinflacionista actual, tanto a través de efectos directos como indirectos. Por último, también tiene efectos significativos en la trayectoria de los beneficios de muchas empresas, con repercusiones positivas para sectores como el transporte o los productos químicos, pero obviamente negativas para la industria del petróleo y el gas”, afirma.

Café y cacao: volatilidad estructural

Por último, en el caso de las materias primas agrícolas, Arturo García Alonso, CIO y socio fundador de GSI, destaca el comportamiento volátil que han tenido el café y el cacao, una tendencia que aún veremos este año. Según explica, el clima y la geopolítica han sido y seguirán siendo las dos fuerzas dominantes en su comportamiento. 

“Desde un punto de vista de inversión en mercados financieros, es importante subrayar que la evolución de precios en 2026 dependerá principalmente de acontecimientos climáticos que, por su propia naturaleza, son imprevisibles y cuya frecuencia va en aumento. Por eso, intentar fijar una dirección única para el próximo año no es realista. En términos de probabilidad, hoy el escenario es prácticamente simétrico: hay una probabilidad similar (~33%) de que los precios aumenten, se mantengan o disminuyan. Lo que sí es previsible es que, a medida que avancemos, habrá menos años “normales” y más campañas con circunstancias extraordinarias, lo que mantendrá la volatilidad elevada”, señala García. 

Según su experiencia, a largo plazo, el patrón más probable es una evolución lateral de los precios, pero con alta volatilidad, es decir, con oscilaciones fuertes dentro de un rango más que una tendencia limpia y sostenida en una sola dirección. “El debate público suele mezclar materias primas agrícolas con especulación. Pero invertir en café o cacao desde la economía real es otra cosa. La clave está en construir modelos que reduzcan la exposición a la incertidumbre y diversificar geográficamente, incluso entre continentes, para no depender de una sola región climática o política”, concluye.

Baghdadi Capital y CCR Partners inauguran sede en Singapur

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Foto cedidaBaghdadi Capital y CCR Partners abren nueva división de HBC en Asia

Baghdadi Capital, family office independiente de banca corporativa y de inversión con presencia internacional, continúa avanzando en el cumplimiento de su Plan Estratégico y anuncia, junto con CCR Partners, la apertura de Higher Bridge Capital APAC (Asia-Pacífico), nueva entidad perteneciente a la línea internacional de negocio Higher Bridge Capital, creada en Nueva York con el objetivo de proveer de servicios de financiación especializada a compañías que operan en los mercados globales.

Tras su sólido desempeño a escala global, Baghdadi Capital expande su negocio a nuevos mercados y diversifica su actividad con una sede en Singapur, una de las principales plazas financieras de Asia y un centro clave para el comercio internacional. Esta apertura se enmarca en la estrategia de crecimiento internacional del Grupo, que recientemente ha incorporado inversiones estratégicas en American Capital Financial Group (ACF), con sede en Miami, y en Teybridge Capital Europe, con actividad en Irlanda y el Reino Unido.

Previsión: 100 millones en el primer año

Según explican, HBC APAC nace con el propósito de fortalecer los flujos de financiación de working capital a lo largo de los principales corredores comerciales entre Asia, Europa, Estados Unidos y Oriente Próximo, aportando mayor agilidad, acceso a capital y calidad de servicio a los procesos financieros. Durante su primer año, prevé alcanzar alrededor de 100 millones de euros en activos bajo gestión, con la meta de superar los 500 millones en un horizonte de tres a cinco años.

La nueva división se centrará en empresas de tamaño medio con actividad internacional, especialmente aquellas que suministran a grandes corporaciones de los sectores logístico, industrial y farmacéutico. Además, destacan que su modelo operativo combinará la generación y estructuración de operaciones en el corredor Asia-Pacífico con la operativa y el servicing del Grupo, asegurando estándares homogéneos de riesgo y cumplimiento en todas las geografías.

“Nos sentimos especialmente orgullosos de llegar a Asia con HBC. Singapur es uno de los ecosistemas financieros más dinámicos del mundo. Desde allí seguiremos ampliando nuestro alcance global, acompañando a nuestros clientes con soluciones que les permitan crecer y competir en los principales mercados internacionales”, afirma Baihas Baghdadi, fundador y Executive Chairman de Baghdadi Capital.

Por su parte, TAN Kah Chye, CEO de HBC APAC, señala que “la llegada a Asia supone un reto apasionante y una gran oportunidad. Nuestro objetivo es construir una plataforma sólida que combine el conocimiento local con la experiencia global del Grupo, y consolidar a HBC APAC como un actor de referencia en la financiación de circulante en la región”.

Con esta nueva división de Higher Bridge Capital, Baghdadi Capital refuerza su estructura global de financiación y continúa posicionándose como referente internacional en finanzas corporativas y asesoría.

¿Qué ralentiza el crecimiento del patrimonio de los fondos europeos?

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El patrimonio en fondos europeos alcanzó la cifra récord de 33 billones de euros en 2024, según el último informe publicado por la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por sus siglas en inglés). Según las proyecciones de esta organización, para 2025, esta cifra se situará en los 34,4 billones de euros -si sigue el ritmo observado durante el tercer trimestre del año pasado-, lo que supone un crecimiento del 4,2%.

En opinión de Thomas Tilley, economista senior de Efama, los activos bajo gestión europeos alcanzaron niveles récord en 2024, impulsados principalmente por la fortaleza de los mercados de renta variable. “Todo apunta a que el crecimiento continuará a lo largo de 2025, aunque a un ritmo más moderado debido a las disrupciones arancelarias, la apreciación del euro frente al dólar y la estabilidad de los precios de los bonos. Al mismo tiempo, se observan varias tendencias estructurales que siguen remodelando el sector: el papel creciente de los fondos de inversión frente a los mandatos, el aumento de los inversores minoristas, una mayor integración transfronteriza y el imparable avance de la inversión pasiva”.

A primera vista, este crecimiento relativamente débil puede parecer inesperado, dado el sólido comportamiento de los mercados bursátiles globales en lo que va de 2025. “El índice Euro STOXX subió un 12,8% en los tres primeros trimestres del año, mientras que el MSCI World avanzó un 17,8%. No obstante, varios factores lastraron el crecimiento del patrimonio en los fondos europeos: las disrupciones arancelarias en el segundo trimestre de 2025, una fuerte apreciación del euro frente al dólar y el crecimiento prácticamente nulo de los precios de los bonos europeos”, reconocen desde Efama. 

Cifras, récord y balance

En 2024, los activos bajo gestión en fondos europeos crecieron un 11,7% respecto al cierre de 2023, hasta los 33 billones de euros. Según explican desde Efama, al igual que en 2023, el crecimiento de 2024 estuvo impulsado principalmente por el buen comportamiento de los mercados de renta variable: el índice bursátil Euro STOXX obtuvo una rentabilidad del 12,5% y el índice de renta variable MSCI World llegó incluso a subir un 19,2%. Además, los precios de los bonos registraron un avance menos pronunciado: mientras que el MSCI Eurozone Government Bond Index aumentó un 7,3% en 2023, en un contexto en el que los inversores anticipaban con intensidad recortes de tipos, el crecimiento fue de solo un 1,9% en 2024, a medida que los tipos se estabilizaban.

La valoración que hacen desde Efama es positiva y destacan que, en general, los activos bajo gestión europeos se mueven en línea con la evolución de los mercados de acciones y bonos. “Entre 2014 y 2021, crecieron de forma sostenida, respaldados por el buen desempeño de los mercados y por entradas continuadas de capital. Aunque los mercados financieros cayeron bruscamente en marzo de 2020 tras el estallido de la COVID-19, se recuperaron rápidamente. Esta recuperación se consolidó aún más en 2021, dando lugar a una tasa de crecimiento anual del 14,9%. Sin embargo, el patrimonio descendió con fuerza en 2022, ya que la invasión rusa de Ucrania, combinada con un rápido endurecimiento de la política monetaria, provocó caídas pronunciadas tanto en los mercados de renta variable como en los de renta fija. En 2023 se produjo de nuevo una recuperación, con un aumento del 11,7%”, explican.

AllianceBernstein refuerza su equipo en Iberia con la incorporación de Yolanda Martín

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Foto cedidaYolanda Martín, Client Relations Associate en Alliance Bernstein.

Alliance Bernstein, firma de inversión global con 860.000 millones de dólares en activos bajo gestión, ha anunciado la incorporación de Yolanda Martín como Client Relations Associate para su oficina de Madrid, reforzando así su apuesta por el mercado ibérico.

Yolanda se incorporará al equipo bajo la supervisión de Miguel Luzarraga, director general en Iberia, tras haber desarrollado su carrera durante los últimos seis años en la oficina de Alemania, donde prestó apoyo a los equipos de ventas.

Con una sólida trayectoria en el sector financiero, Yolanda Martín ha adquirido una amplia experiencia en gestoras de primer nivel como PIMCO y Barclays en Londres, trabajando con una extensa gama de productos y segmentos, así como en distintas geografías, entre ellas Reino Unido, Alemania y América Latina.

“Estoy encantada de incorporarme al existente equipo de soporte al cliente de AllianceBernstein Iberia y contribuir al crecimiento de la firma en la región”, comentó Yolanda Martín sobre su nueva posición.

Por su parte, Miguel Luzarraga destacó la relevancia de esta incorporación: “Dado el éxito que hemos cosechado en Iberia en estos último 8 años, vemos crucial la incorporación de Yolanda para seguir ofreciendo un servicio excepcional a nuestros clientes».

Yolanda Martín se suma así al equipo de Alliance Bernstein Iberia, integrado también por Miguel Luzarraga, Patricia Molpeceres, directora de Ventas para Iberia; Antonio de la Fuente, Client Relations; Flaminia Saffoncini, Hedge Funds Solutions; y Cristina Cobián, directora de Marketing para Iberia y Francia. La incorporación de Yolanda Martín refuerza el compromiso de la firma con un alto nivel de profesionalidad y un enfoque a largo plazo, y supone un nuevo paso para seguir impulsando el éxito de sus clientes en el mercado ibérico.

Desafíos de España frente al ordenamiento geopolítico internacional

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Foto cedida

El año nuevo empieza dejando una sensación de urgencia creciente a nivel global. España, como muchas otras naciones, se enfrenta a la tarea de redefinir su lugar en plena reconfiguración geopolítica. Las antiguas seguridades, dominadas por bloques sólidos y alianzas previsibles, ceden hoy ante riesgos emergentes, nuevas amenazas y una demanda de liderazgo que ya no permite la ambigüedad.

En este escenario de cambio, varios frentes definen la posición estratégica de España como el gasto en defensa, la transición energética o la adaptación al nuevo entorno comercial global. De cómo España aborde estos desafíos dependerá en buena medida su capacidad para mantener relevancia y autonomía en el tablero internacional. 

Una muestra de ello fue el debate suscitado durante la cumbre de la OTAN, celebrada el pasado mes de junio, en torno al compromiso de los Estados miembros con el gasto en defensa. El presidente del Gobierno anunció que España destinará el 2,1% del PIB, considerando esta cifra suficiente. Sin embargo, esta posición difiere de las recomendaciones de la Alianza Atlántica, que durante la citada cumbre propuso un objetivo más ambicioso, situado en torno al 5 % del PIB para 2035.

No obstante, la cúpula militar española sostiene que el umbral anunciado por el presidente permite atender las obligaciones asumidas, priorizando la eficiencia y la calidad del gasto frente al mero incremento presupuestarioEn este sentido, se argumenta que España contribuye de forma sustantiva a la defensa colectiva de la OTAN, pese a destinar un porcentaje menor de su PIB que otros aliados. Esta contribución diferencial se explicaría por una inversión más eficiente y por una presencia destacada en operaciones internacionales, lo que refuerza su papel operativo dentro de la organización.

Desde la perspectiva energética, España se encuentra en una posición potencialmente estratégica dentro del nuevo escenario internacional. Diversas voces apuntan a la posibilidad de que el país se consolide como un auténtico hub energético para Europa. Su desarrollo constante en energías renovables, junto con una amplia disponibilidad de recursos naturales, especialmente el sol y el viento, la sitúan como un actor clave en la transición energética del bloque comunitario y en la búsqueda de una mayor autonomía frente a la dependencia de fuentes externas. 

El prolongado conflicto en Ucrania continúa teniendo efectos sobre el sistema energético, impulsando a la Unión Europea a diversificar sus fuentes y reforzar la generación interna. En este contexto, España ha intensificado su producción de energías renovables y ha reforzado su papel dentro del entramado energético europeo. Sin embargo, este potencial no está libre de desafíos, ya que persisten limitaciones de interconexión con el resto del continente, tensiones geopolíticas y resistencias sociales derivadas del aprovechamiento desigual de los recursos naturales entre regiones. 

Superar estos obstáculos exigirá una planificación más equilibrada e inclusiva, capaz de integrar las distintas dimensiones territoriales y políticas de la transición energética. España cuenta con los recursos, las infraestructuras y la ubicación necesarias para convertirse en un polo energético europeo, pero para hacer de este potencial una realidad será esencial romper el aislamiento energético y consolidar la cooperación con socios estratégicos como Francia y Marruecos.

En este contexto global, no puede pasarse por alto el papel que desempeñan las normas que regulan el comercio internacional. La creciente escalada arancelaria entre Estados Unidos, la Unión Europea y China ha provocado una profunda inestabilidad en las cadenas globales de suministro, afectando de manera directa la competitividad de las empresas exportadoras e importadoras.

En España, esta presión comercial pone en riesgo sectores estratégicos ante la imposición de medidas proteccionistas, barreras no arancelarias y ajustes regulatorios que pueden alterar abruptamente condiciones de mercado. Para amortiguar ese entorno volátil, tanto el sector privado como el Estado han empezado a incorporar cláusulas de protección contractual, como mecanismos de ajuste automático de precios o reasignación de riesgos, además de optimizar sus cadenas de valor para reducir exposición arancelaria. 

España, como economía abierta y dependiente de la estabilidad comercial europea, debe mantenerse vigilante y adaptar su política exterior y económica para no quedar rezagada en un sistema que cambia con rapidez. Estar al tanto de las transformaciones y anticiparse a ellas no es solo una cuestión de competitividad, sino de supervivencia en un orden económico cada vez más imprevisible.

Por otro lado, en el marco de las recientes y repentinas reconfiguraciones de poder en el panorama internacional, destaca el episodio relativo a la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y su traslado a Nueva York para ser juzgado. Aunque los objetivos últimos de la operación no han sido confirmados, el movimiento encaja con la lógica de política exterior de la Administración Trump, caracterizada por lógicas de poder y un enfoque transaccional de las relaciones internacionales, donde la fuerza y el control de recursos estratégicos ocupan un lugar central.

España, debido a sus históricos vínculos con Venezuela, se encuentra en una posición especialmente delicada. Debe equilibrar la defensa del derecho internacional y del principio de soberanía con la necesidad de mantener abiertos los canales diplomáticos. En este contexto, la respuesta del Gobierno ha sido prudente, evitando una condena directa de la actuación estadounidense y subrayando la importancia del respeto a la legalidad internacional. Al mismo tiempo, este escenario ha impulsado a España a buscar un mayor protagonismo diplomático en América Latina, diferenciándose de la respuesta más contenida de otros socios europeos. No obstante, la ausencia de una posición clara y unitaria por parte de la Unión Europea ha generado tensiones, situando a España en una posición incómoda al tener que conciliar las distintas sensibilidades europeas con sus propios intereses estratégicos en la región.

Todo esto refuerza la evidencia de que España se enfrenta a un futuro incierto lleno de desafíos que exigen decisiones estratégicas firmes y sin margen para la dilación. Las tensiones en torno al gasto en defensa, la transición energética, la adaptación al nuevo entorno comercial global y los cambios drásticos en el equilibrio del poder internacional son manifestaciones distintas de un mismo reto: mantener al país a la altura de un mundo que se transforma a una velocidad sin precedentes. El verdadero desafío reside en construir una estrategia nacional coherente que permita actuar con visión y propósito. España, si quiere ser algo más que un socio secundario, debe pasar de reaccionar a anticiparse. Solo así podrá convertirse en un actor con voz propia en el nuevo ordenamiento geopolítico internacional.

Tribuna de José María Viñals, director del Máster de Relaciones Internacionales del IEB