Cuenta atrás para la primera reunión de Warsh como presidente de la Fed

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A una semana de la primera reunión de la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) presidida por Kevin Warsh como presidente, los expertos de las gestoras internacionales reconocen que asume la institución monetaria en un momento complejo: la inflación ha aumentado en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, los mercados laborales son desiguales y están surgiendo señales de creciente disenso interno dentro de la Fed.

“Aunque los cambios de liderazgo pueden influir en la comunicación y la tolerancia al riesgo en los márgenes, no sustituyen el marco existente de política monetaria. Los mercados deberían centrarse en los fundamentos subyacentes de la economía estadounidense, más que en quién ocupa la presidencia de la Fed, como principal motor de la política monetaria”, señala Álvaro Peró, director de Inversiones de Renta Fija de Capital Group

Expectativas sobre los tipos 

Este contexto complejo pone el foco en si la Fed rebajará los tipos de interés en su reunión de junio. Según reconoce Peró, un recorte antes de final de año sigue siendo posible, aunque sujeto a más condicionantes. “El aumento de los precios del petróleo y el gas ha acaparado titulares, aunque nuevas presiones en la cadena de suministro, incluidos efectos indirectos de insumos químicos e industriales, podrían añadir una presión moderada al alza sobre el índice de gastos de consumo personal (PCE) subyacente en los próximos meses. La Fed tendrá que valorar una posible desaceleración del crecimiento frente a una inflación elevada durante los próximos seis a doce meses. Las probabilidades de subidas de tipos implícitas en el mercado han aumentado desde comienzos de año, pero parecen exageradas en relación con los fundamentales subyacentes”explica el experto de Capital Group.

En este sentido, el escenario central de la gestora es que si la hipótesis de que los shocks de oferta se disiparán sin afectar a salarios o a la inflación general resulta incorrecta, la capacidad de la Fed para seguir siendo paciente podría ponerse a prueba. “Hasta entonces, la política seguirá siendo dependiente de los datos, con un sesgo hacia la relajación una vez exista suficiente confianza en la desinflación”, matiza Peró.

Para Mark Dowding, BlueBay Fixed Income CIO de RBC BlueBay, no se prevén cambios en la política monetaria en la reunión de junio del FOMC, pero sí reconoce que el sesgo de flexibilización de Powell está destinado a ser descartado, a medida que la Fed de Warsh da marcha atrás en su enfoque respecto a las indicaciones futuras forward guidance. “También creemos que Warsh querrá dejar su impronta, enfatizando que buscará actuar según lo considere conveniente y no estará sujeto a interferencias de la Casa Blanca, en su empeño por consolidar su propio legado”, matiza Dowding. 

Por otro lado, parece que el listón para futuras bajadas de tipos por parte de la Fed ha subido. Para Benoit Anne, Senior Managing Director y responsable del Grupo de Análisis de Mercados de MFS Investment Management, es importante destacar que varios responsables de la Fed han reabierto la puerta a un mayor endurecimiento, señalando explícitamente su disposición a subir los tipos si la desinflación se estanca, mientras que otros subrayaron que la inflación sigue siendo “demasiado elevada” y no parece transitoria. “Las voces más moderadas hicieron hincapié en la opcionalidad, subrayando que los recortes no son inminentes y que no se pueden descartar las subidas. Para los inversores, la conclusión clave es que la función de reacción de la Fed ha vuelto a orientarse hacia el control de la inflación, con riesgos asimétricos que se inclinan hacia una política más restrictiva”, señala Anne.

El liderazgo de Warsh

En opinión de Deborah Cunningham, directora de Inversiones de Mercados Globales de Liquidez en Federated Hermes, la capacidad de Warsh para dirigir la Fed dependerá de que el mercado crea que no está supeditado al presidente Trump. “Haber prestado juramento en una ceremonia celebrada en la Casa Blanca no le ha favorecido. Fue la primera vez desde que el presidente Reagan tomó juramento a Alan Greenspan que la ceremonia tuvo lugar allí en lugar de celebrarse en la sede del banco central, situada en el National Mall. Sí, Trump elogió a Warsh y dijo que debería ser ‘totalmente independiente’. Pero el contexto lo es todo.

Los comentarios del presidente podrían reflejar que se ha dado cuenta de que sería contraproducente presionar a Warsh de inmediato. No podrá —ni siquiera querrá— ofrecer una bajada de tipos en la reunión de política monetaria de junio ante el aumento de la inflación, la incertidumbre geopolítica y la oposición de los miembros más restrictivos”, argumenta Cunningham. 

Richard Clarida, asesor económico global de PIMCO, recuerda que la amplia experiencia de Warsh le avala como una figura muy cualificada para liderar la Fed y pese a las presiones de Trump, cree que hay una posibilidad de que la Fed prolongue su pausa en cuanto a los tipos de interés más allá de 2026. Clarida recuerda que Warsh no puede tomar las decisiones en solitario: “El poder de un presidente de la Fed reside en la persuasión, no en la acción unilateral. Warsh necesitará reunir una mayoría —es decir, al menos otros seis miembros con derecho a voto— dentro del FOMC para implementar cualquier cambio importante”.

Según su análisis, entre los cambios prioritarios que Warsh probablemente abordará, destaca tres: cambiar la comunicación de la Fed, mejorar la disciplina de la Fed y reequilibrar el balance. “El nuevo presidente considera que el liderazgo de la Fed ha sido demasiado ad hoc y no ha estado suficientemente anclado a un marco rector. Además, Warsh ha sido crítico con el tamaño y la composición de la enorme cartera de bonos acumulada por la Fed a través de varios ciclos de expansión cuantitativa”, insiste Clarida.

¿Cómo han cambiado las pensiones su enfoque en la asignación de activos?

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Los activos globales de pensiones han alcanzado máximos históricos al superar los 68,3 billones de dólares, pero ¿cómo ha evolucionado su asignación de activos? Sabemos, según publica el informe Global Pension Assets Study del Thinking Ahead Institute (TAI), promovido por WTW, que en los siete mayores mercados, durante los últimos 20 años, el peso de la renta variable ha caído un 9%, hasta el 48% del total de activos, mientras que los bonos y otras clases de activos han subido un 3% y un 6%, respectivamente, hasta el 31% y el 19% del total de activos. 

Si nos fijamos en el año pasado, ejercicio en el que las pensiones superaron los 68,3 billones de dólares en patrimonio, hubo ganancias generalizadas en los mercados globales, con la mayoría de las principales clases de activos ofreciendo retornos positivos. “Las acciones tuvieron un rendimiento especialmente bueno, mientras que la renta fija también registró ganancias a la luz de los recortes globales de tasas y el estrechamiento de los diferenciales de crédito”, apunta  Jessica Gao, directora del Thinking Ahead Institute. 

De cara a 2026 destaca que el apoyo fiscal y la inversión relacionada con la IA deberían seguir siendo impulsores importantes del crecimiento. “Las tendencias de inflación y las acciones de los bancos centrales serán clave, particularmente en EE.UU., donde el fuerte gasto de capital y la política fiscal de apoyo pueden seguir impulsando el crecimiento y mantener los rendimientos relativamente elevados”, añade Gao.

Cambio de enfoque

La principal conclusión que aporta el informe es que la asignación agregada de activos actual se parece más a la de hace 15 años. Además, argumentan que el Enfoque de Cartera Global (Total Portfolio Approach o TPA, por sus siglas en inglés) ha alcanzado un momento decisivo, ya que las carteras han superado los silos tradicionales de clases de activos. “Lo que comenzó como un concepto de vanguardia entre un pequeño grupo de propietarios de activos se ha consolidado en la corriente principal, respaldado por adoptantes de alto perfil. Este cambio refleja un reconocimiento cada vez mayor de que la gestión de las carteras actuales requiere decisiones sobre la totalidad de la cartera en lugar de la optimización por clases de activos, así como una resiliencia organizativa y de cartera en lugar de la simple gestión de la volatilidad y los riesgos de tracking error”, explica el documento en sus conclusiones.

Desde WTW consideran que el enfoque TPA cambia la pregunta fundamental: “Ya no se trata de cómo rinde un activo de forma aislada, sino de cómo contribuye cada exposición a los objetivos globales del fondo, lo que convierte a este enfoque tanto en una prueba de madurez organizativa como en un marco de inversión”. 

En este sentido, el informe defiende que una perspectiva de cartera global se adapta mejor a los riesgos interconectados a los que se enfrentan ahora los inversores, incluidos los riesgos de inflación, liquidez, concentración, sistémicos y climáticos, todos los cuales atraviesan las distintas clases de activos. “El TPA respalda una construcción de cartera más coherente al clarificar el papel de cada exposición, la siguiente unidad de riesgo que el fondo está dispuesto a asumir y las compensaciones entre las oportunidades del mercado privado, la liquidez y la resiliencia a largo plazo. Su enfoque en la toma de decisiones integrada y en la mejora de los datos ayuda a los inversores a gestionar el riesgo a lo largo del tiempo —no solo la volatilidad a corto plazo— y promueve la adaptabilidad mediante el análisis de escenarios y una visión del riesgo más amplia de lo que permiten los modelos tradicionales”, sostiene el informe en sus conclusiones. 

Y argumenta que el TPA es crucial ahora porque el entorno de inversión es más incierto, complejo e interdependiente que los modelos de gobernanza para los que se crearon muchos fondos. “El rápido cambio tecnológico y el aumento de los riesgos políticos y sistémicos exigen marcos que puedan operar con menor certeza y una menor estabilidad de los modelos. El TPA aborda esto al permitir decisiones más rápidas y coordinadas, respaldadas por mejores datos, tecnología y una perspectiva que abarca a toda la organización”, insisten.

MyInvestor integra su catálogo de productos de inversión en ChatGPT, Claude y Perplexity

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MyInvestor y GPTadvisor han desarrollado una solución que permite a los usuarios de ChatGPT, Claude y Perplexity, entre otros, consultar, comparar e iniciar la contratación de productos de inversión directamente desde el chat, utilizando información actualizada y conectada en tiempo real con las bases de datos de la entidad.

Además, los clientes de MyInvestor podrán iniciar la contratación de estos productos desde el propio entorno conversacional, en un proceso que, por seguridad, se completa posteriormente en la app o la web del neobanco, tras identificarse con sus claves de acceso.

Según destaca la firma, con este lanzamiento, MyInvestor se convierte en la primera plataforma europea que integra su catálogo de productos de inversión en los principales asistentes de IA (ChatGPT, Claude, Perplexity). Estos asistentes, en lugar de responder solo con su conocimiento general, se conectan en tiempo real a la base de datos del neobanco, ofreciendo información verificada y actualizada, reduciendo el riesgo de respuestas inexactas, desactualizadas o basadas en las conocidas “alucinaciones” de la inteligencia artificial.

Cristina Filpo, responsable de IA de MyInvestor, señala que “los asistentes de IA se están convirtiendo en una nueva puerta de acceso a los servicios financieros. Queremos que nuestros clientes puedan informarse, comparar productos y tomar decisiones de inversión allí donde ya están interactuando con la tecnología”.

Uso práctico

En la práctica, un usuario podrá formular preguntas como «¿Qué fondos indexados globales tienen menos comisiones?» o «Compárame estas tres carteras automatizadas» y recibir información actualizada directamente desde el catálogo de MyInvestor. Desde la entidad comentan que, en esta primera fase, esta solución permite buscar fondos de inversión y carteras automatizadas según criterios como rentabilidad, riesgo, comisiones o categoría; comparar productos; acceder a información en tiempo real; e iniciar operaciones de inversión desde el propio chat para completarlas posteriormente en la app de MyInvestor.

Está previsto que, próximamente, los asistentes de IA también puedan realizar estas mismas acciones con ETF y acciones disponibles en la plataforma de MyInvestor.

A nivel técnico, explica que la conexión se basa en el estándar abierto Model Context Protocol (MCP), una tecnología que actúa como puente entre las inteligencias artificiales y plataformas externas, como bancos, aplicaciones o bases de datos. Gracias a esta tecnología, los asistentes de IA no solo responden con información general aprendida durante su entrenamiento, sino que también pueden conectarse en tiempo real a servicios concretos para consultar información actualizada y ejecutar determinadas acciones.

Al tratarse de un protocolo abierto y estandarizado, la integración no se limita a ChatGPT, Claude o Perplexity, sino que puede extenderse a cualquier asistente compatible con MCP, incluidos Gemini, Grok y otros modelos que adopten este estándar en el futuro.

El proyecto ha sido desarrollado junto a GPTadvisor, compañía especializada en inteligencia artificial generativa aplicada a la inversión, y se enmarca en la alianza estratégica que ambas compañías mantienen para desarrollar nuevas soluciones de IA dirigidas al inversor particular.

Salvador Mas, CEO de GPTadvisor, señala que “disfrutamos mucho trabajando con clientes como MyInvestor y especialmente en proyectos pioneros como este, que demuestran cómo la IA conversacional va a mejorar la relación de las personas con la inversión”.

Bitcoin y el desacople que la macro ya está explicando

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El oro retrocede desde sus máximos de enero, bitcoin recupera terreno tras un primer trimestre adverso, la renta variable continúa en zona de euforia. La lectura habitual interpreta estos movimientos como ruido de ciclo. La correcta es otra: las categorías con las que analizamos clases de activo fueron diseñadas para un balance soberano disciplinado, y ese balance ya no existe.

La expansión monetaria y fiscal sostenida de la última década no es coyuntura. Es el régimen operativo de las principales economías avanzadas. Deuda pública creciente, tipos reales contenidos por recompra de balance, déficits estructurales normalizados. Bajo este marco, la función tradicional de cada activo se reescribe. La renta fija soberana deja de ser libre de riesgo y pasa a ser el vehículo silencioso por el que el emisor transfiere su indisciplina al tenedor. El oro recupera su papel histórico como ancla de reserva, aunque su corrección desde el pico de enero recuerda que también el refugio físico se enfrenta a límites operativos y de liquidez. Pero la novedad estructural, la que importa para quien construye carteras y mandatos, está en los activos digitales.

El error habitual es clasificarlos como clase de activo emergente. No lo son. Son una respuesta de infraestructura a una pregunta que la macro viene formulando: qué sostiene el valor cuando el emisor pierde disciplina, y qué raíl liquida ese valor sin depender de un intermediario soberano. Tres categorías cumplen funciones distintas dentro de una cartera institucional y conviene separarlas con rigor.

Bitcoin es un activo de reserva con oferta fija verificable, emisión predecible y neutralidad sin emisor. No compite con el oro en simbolismo; compite en propiedades monetarias. La corrección desde máximos no invalida la tesis. La refuerza: el catalizador estructural —un modelo fiscal que los ciudadanos pagarán vía inflación y represión financiera— permanece intacto. La recuperación hacia los 80.000 dólares tras tocar mínimos en el primer trimestre se ha producido con un perfil de tenedor cada vez más concentrado en tesorerías corporativas, ETFs regulados y vehículos institucionales. La rotación desde el especulador retail hacia el balance corporativo es, en sí misma, una lectura del régimen.

Las stablecoins en dólar son el raíl de liquidación programable que la banca corresponsal nunca llegó a ofrecer. Mueven capital global en segundos, a coste marginal, sin ventanas horarias. Lo verdaderamente estructural no es la velocidad —los pagos en tiempo real ya existían a base de inmovilizar liquidez—, sino el coste de capital. El consejero delegado de Western Union lo formuló sin ambigüedad: las stablecoins le devolverán 1.500 millones de dólares hasta hoy atrapados en su red de pagos, capital que pasará a ser productivo. El mismo cálculo se está aplicando en tesorerías corporativas con redes globales de proveedores, donde el modelo de stablecoin corporativa permite separar el dinero operativo del dinero productivo: el fiat queda invertido en el sistema financiero tradicional generando rendimiento, mientras el gemelo digital ejecuta la red de pagos. La GENIUS Act, firmada en julio de 2025, tiene desde abril su régimen de cumplimiento AML y sanciones en consulta pública vía FinCEN y OFAC. El Tesoro estadounidense las enmarca ya como vector de demanda estructural por deuda soberana, y la pelea actual entre el lobby bancario y los emisores no bancarios sobre las stablecoins con rendimiento es la mejor confirmación de su peso sistémico: lo que destruye depósitos solo se combate cuando ya pesa.

Y los activos reales tokenizados —inmobiliario, crédito privado, renta fija estructurada— están migrando del balance tradicional hacia liquidez digital. No como ejercicio cosmético, sino como colateral programable capaz de circular en venues DeFi, en tesorerías corporativas denominadas en stablecoins y en mercados de capitales cripto-nativos. El segmento ha superado los 37.000 millones de dólares de valor on-chain, con crecimiento superior al 200% interanual. Los pasos recientes lo confirman: BlackRock registró en mayo dos nuevas estructuras de fondos tokenizados ante la SEC; Ondo, JPMorgan, Mastercard y Ripple ejecutaron la primera redención transfronteriza en vivo de bonos del Tesoro tokenizados sobre el XRP Ledger. No son pruebas de concepto. Son flujos institucionales operando sobre infraestructura on-chain, con curadores especializados, vaults regulados y mecanismos de gobernanza de colateral que reproducen, en formato programable, las disciplinas del crédito estructurado clásico.

La evidencia empírica llegó hace meses. El conflicto en el Golfo bloqueó los vuelos desde Dubái, principal hub físico de oro del mundo; las onzas quedaron varadas, vendiéndose con descuentos de 30 dólares sobre el benchmark de Londres. Bitcoin, en ese mismo momento, circulaba sin fricción. La diferencia no es filosófica. Es operacional. Los flujos posteriores la han confirmado: cada vez más capital sofisticado prefiere raíles cuya liquidación no depende de un avión, una bóveda o una ventana horaria.

El marco europeo reconoce esta transición. MiCA operativo desde 2024, la Ley del Mercado de Valores e Instrumentos Financieros integrando sistemas basados en DLT, el ajuste del Listing Act sobre umbrales de emisión, la CNMV abriendo cauces para el registro de valores negociables tokenizados. Al otro lado del Atlántico, la CLARITY Act ha sido sacada adelante por el Senate Banking Committee este mismo mes. La infraestructura regulatoria ha dejado de ser el obstáculo y se ha convertido en la condición que separa a los actores serios del ruido especulativo que dominaba la conversación anterior.

Y hay un vector que acelera todo lo anterior: la economía agéntica. Los agentes de IA ya ejecutan tareas y ordenan transacciones sobre infraestructura empresarial. El derrumbe de las valoraciones del software por asiento durante el último año es el mercado descontando ese cambio en tiempo real. Una economía donde agentes autónomos contratan y liquidan no opera sobre raíles diseñados para humanos detrás de una ventanilla: exige dinero programable, colateral programable y reglas verificables en código. La infraestructura digital que aquí se describe no es una opción de inversión. Es el sustrato sin el cual esa economía no funciona.

Lo que el entorno actual exige al profesional financiero es, por tanto, distinto. No basta con dominar las categorías tradicionales: hace falta articular criterio macro, estructura de mercado, arquitectura legal y disciplina operativa sobre infraestructura digital. Ese es el perfil que la industria está pidiendo. El desacople actual no es ruido. Es la señal de que el régimen monetario está reescribiendo la función de cada clase de activo —y de que la propia economía empieza a operarse en código. Quien sepa leerlo construye la estrategia. Quien no, paga la factura.

Tribuna de Carlos Salinas, profesor del Máster en Blockchain y Activos Digitales del IEB

Cómo conseguir exposición al revival de las infraestructuras: claves del BNY Mellon Global Infrastructure Income

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Foto cedidaBrian Blongastainer, estratega global de inversión en BNY Investments Newton y del BNY Mellon Global Infrastructure Income Fund.

Las infraestructuras cotizadas viven un momento especialmente atractivo para el inversor conservador. En un entorno marcado por la volatilidad macroeconómica, las tensiones geopolíticas y la búsqueda de rentas estables, este activo combina características defensivas —como flujos de caja recurrentes y menor sensibilidad a las caídas bursátiles— con un potencial de crecimiento estructural ligado a tendencias como la electrificación, la inteligencia artificial o la modernización energética.

En esta entrevista concedida en exclusiva a Funds Society, Brian Blongastainer, estratega global de inversión en BNY Investments Newton y del BNY Mellon Global Infrastructure Income Fund, explica cómo construye una cartera concentrada de infraestructuras globales con un enfoque de generación de rentas, qué sectores están liderando actualmente el crecimiento y por qué cree que el activo ofrece una combinación atractiva entre yield, estabilidad y revalorización potencial.

¿Cómo es el proceso de análisis e inversión del fondo?

Llevamos gestionando esta estrategia de infraestructuras desde hace cerca de 15 años y el proceso apenas ha cambiado. Nuestra aproximación es más amplia que la de muchos competidores porque no solo invertimos en infraestructuras tradicionales — como utilities, transporte industrial o midstream energético—, sino también en infraestructuras sociales, como residencias de mayores (senior housing), hospitales, telecomunicaciones o determinados activos inmobiliarios.

Partimos de un universo de unas 500 compañías cotizadas. Cabe aclarar que nuestra definición de infraestructura es un activo físico con supervisión regulatoria que genera flujos de caja estables y dividendos recurrentes, gracias a los ingresos obtenidos por el uso de ese activo.

El primer filtro es cuantitativo, aunque apoyado en análisis fundamental. Nuestros analistas trabajan con el equipo cuantitativo para identificar qué factores de valoración, calidad y momento son relevantes en cada subsector. Con ello, generamos puntuaciones de alfa y seleccionamos las 100 mejores ideas.

Después, utilizamos un optimizador de cartera diseñado internamente en BNY que busca maximizar tres elementos: una rentabilidad por dividendo bruta futura del 6%, las puntuaciones de alfa y el control del riesgo. Aproximadamente dos tercios del riesgo de la cartera procede de riesgo idiosincrático o específico de compañías, porque queremos que la selección de valores sea el principal motor de rentabilidad.

Como resultado, la cartera suele tener entre 25 y 30 posiciones, por lo que es una estrategia muy concentrada y de alta convicción. El fondo tiene una rotación cercana al 50% y normalmente buscamos compañías infravaloradas con potencial de revalorización en un horizonte aproximado de dos años.

Tradicionalmente, las infraestructuras se han considerado un activo defensivo. ¿Está cambiando la percepción de los inversores?

Históricamente, las infraestructuras ofrecían menor beta que la renta variable global y una menor captura de caídas, además de rentabilidades atractivas ajustadas al riesgo. Pero ahora estamos viendo un punto de inflexión en crecimiento estructural.

El principal motor es la electrificación de la economía: hogares, vehículos y centros de datos consumen cada vez más energía. Esto favorece especialmente a las utilities, que representan alrededor del 40% del índice de referencia.

A ello se suman otros factores estructurales: el reshoring industrial tras la pandemia, la necesidad de modernizar infraestructuras envejecidas, la independencia energética tras las guerras de Ucrania y Oriente Medio, y el enorme crecimiento de los centros de datos ligados a la inteligencia artificial.

Los centros de datos de IA consumen entre siete y diez veces más energía que uno tradicional. Esto está provocando que, por primera vez en décadas, estemos viendo que la demanda eléctrica esté creciendo más rápido que la oferta, lo que beneficia tanto a utilities como a compañías de infraestructuras energéticas.

¿Qué rendimientos podemos esperar de esta clase de activo?

Históricamente las infraestructuras han ofrecido retornos anualizados cercanos al 8% a largo plazo, en línea con la renta variable global, combinando rentabilidad por dividendo y apreciación del capital, y es más o menos el retorno que seguimos esperando para los próximos años. Además, el sector sigue cotizando con valoraciones relativamente atractivas frente a la renta variable global, pese al buen comportamiento registrado en los últimos años.

No obstante, aunque las infraestructuras presentan características defensivas, flujos de caja más estables y una menor sensibilidad a las caídas del mercado, siguen siendo activos de renta variable cotizada y, por tanto, continúan expuestos a volatilidad y riesgo de mercado. Las infraestructuras pueden ofrecer yields atractivas y un perfil más estable que la renta variable global tradicional, pero no deben confundirse con activos de renta fija.

¿Cuál es actualmente la asignación del fondo?

Estamos sobreponderados en utilities y energía. En utilities seguimos encontrando valor y rentabilidad por dividendo atractiva. En energía, especialmente en oleoductos y gasoductos midstream, somos positivos por el aumento previsto de la demanda de petróleo y gas, así como por las exportaciones de GNL hacia Europa.

Por el contrario, mantenemos infraponderación en infraestructuras industriales como aeropuertos, autopistas o compañías de transporte, donde las valoraciones son más exigentes y las rentabilidades por dividendo, más bajas.

Además, aproximadamente un 10% de la cartera está invertido en healthcare REITs, principalmente residencias de mayores en Estados Unidos, beneficiadas por el envejecimiento de la población. También tenemos exposición a telecomunicaciones francesas por sus modelos de negocio cuasi monopolísticos y el potencial de consolidación sectorial.

A nivel geográfico, y como resultado de nuestro proceso de selección, estamos ligeramente sobreponderados en Norteamérica y Europa Occidental.

¿Cómo valora actualmente las infraestructuras frente a la renta variable global?

Creemos que siguen estando atractivamente valoradas. Históricamente, el sector cotizaba con una prima cercana al 20% frente a la renta variable global por su estabilidad y perfil defensivo. Actualmente, esa prima se sitúa alrededor del 5%.

Además, las infraestructuras han superado históricamente a la renta fija global en distintos horizontes temporales, aunque sigue siendo una clase de activo de renta variable y, por tanto, con volatilidad.

¿Qué riesgos vigilan actualmente?

Los riesgos son los habituales para esta clase de activo: subidas rápidas de tipos de interés, posibles intervenciones regulatorias y eventos exógenos, como pandemias o conflictos geopolíticos.

En el caso reciente del conflicto con Irán, el impacto sobre la cartera ha sido limitado. Nos preocupaba especialmente una posible intervención regulatoria en utilities europeas ante el repunte energético, pero la dependencia actual de Rusia es mucho menor que hace unos años. Además, nuestra infraponderación en aeropuertos ayudó al comportamiento relativo de la cartera, mientras que la exposición a infraestructuras energéticas actuó de forma defensiva.

Cómo invertir en todo el espectro de influencia de la IA

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Foto cedidaJames Chen, gestor del fondo Allianz Global Artificial Intelligence, de Allianz Global Investors.

“La inteligencia artificial está impulsando el futuro de nuestro presente. No es ciencia ficción, ya está aquí facilitando la vida de la gente”. Así arranca la presentación de James Chen, gestor del fondo Allianz Global Artificial Intelligence, de Allianz Global Investors. Toda una declaración de intenciones sobre la influencia que va a tener esta revolución tecnológica en marcha y las implicaciones que va a tener en la inversión. 

De momento, Chen es consciente de que el desarrollo de la inteligencia artificial está en una fase muy temprana y aunque su boom es enorme, constata que la adopción real por parte de las empresas es aún baja. Incluso, muchas aún están experimentando, sobre todo, en lo relacionado con la autonomía de tareas, realización de contenido generativo y otras formas de productividad aumentada. Pero el potencial que tienen los inversores por delante en este terreno es muy amplio. 

Cómo tener la cartera expuesta a la IA

El fondo Allianz Global Artificial Intelligence ofrece a los inversores exposición a un amplio espectro de tecnologías y sectores que están abrazando el poder disruptivo de la inteligencia artificial. Desde infraestructura de IA -big data, internet de las cosas, semiconductores y equipos, cloud, telecomunicaciones y almacenamiento, entre otros- a sectores que utilizan la inteligencia artificial -entre ellos, agricultura, automóviles, aeroespacial, transporte, real estate o finanzas- pasando por las aplicaciones de IA, entre las que se encontrarían el software inteligente, deep learning, robótica, automatización o sistemas cognitivos, por poner solo unos ejemplos.

Un ámbito de actuación que se traduce en una elevada diversificación de la cartera, a través de un creciente universo de oportunidades a lo largo y ancho de los diferentes sectores de inversión. Así, infraestructura de IA incluye compañías en semiconductores, componentes electrónicos y sectores de infraestructura de software. Aquí tendrían cabida compañías como Nvidia, Broadcom, Taiwan Semiconductor, Lam Research…

Por su parte, el área de aplicaciones de IA contribuye a impulsar mayores niveles de automatización, una toma de decisiones más ágil y un ahorro significativo en los costes. En este sentido, incluye a firmas como Apple, Meta Platforms, Microsoft, Tencent, etcétera. Por último, las compañías que adoptan la IA en forma de economías de escala también tienen cabida en este fondo. Entre esas compañías estarían Caterpillar, Eli Lilly, JP Morgan Chase, Tesla…

El posicionamiento de la cartera del fondo, a marzo de este año, da prioridad al área de Infraestructura de IA en detrimento de la parte de aplicaciones: la primera ha pasado en un solo año de pesar el 32% al 56%, mientras que la segunda presenta una ponderación del 5%, muy inferior al 27% de hace un año.

Chen justifica este cambio en tan solo 12 meses en que la continua expansión de los centros de datos globales de inteligencia artificial es más acusada de lo que muchos inversores son capaces de apreciar. Y, si bien reconoce que la incertidumbre sobre el gasto en capital va a persistir, también observa muchos cuellos de botella en el desarrollo de esta nueva revolución industrial impulsada por la inteligencia artificial. Entre ellos, áreas de semiconductores y equipamiento relacionado con la inteligencia artificial; disrupciones energéticas o redes avanzadas.

En aplicaciones de inteligencia artificial, el experto apunta que la era de las aplicaciones estáticas está dando paso a los futuros “agentes autónomos colaborativos”, que pueden actuar, recordar contextos y adaptarse a cada situación de forma relativamente eficiente. Esta nueva “ola de aplicaciones inteligentes” conllevará más automatización y abre oportunidades de nuevas fórmulas de monetización. Estas incluyen desarrollos escalables en la inteligencia artificial de empresa y una inteligencia artificial de consumo que es cada vez más esencial en el día a día de los ciudadanos. 

Por último, las industrias que utilizan la inteligencia artificial se encuentran en las primeras fases de una verdadera adopción de la inteligencia artificial. Eso sí, el sentimiento de los inversores hacia los beneficiados por la inteligencia artificial está empezando a crecer entre las compañías que, tras haber adoptado la IA, son capaces de demostrar una mejora de la eficiencia y de los márgenes. Estas oportunidades “están subestimadas por los inversores” y representan una atractiva área de generación de alfa, según Chen. Aquí se incluirían los sectores financieros, salud, consumo e industriales, que “están empezando a ver incipientes beneficios de la aplicación de la inteligencia artificial”.

Posicionamiento geográfico y sectorial

Tecnologías de la información es el sector con más presencia en el fondo, con un peso del 55,36% que, en todo caso, está infraponderado con respecto al índice de referencia, donde representa el 63,2%. Industria, la segunda mayor posición, supone el 11,47%, más que el 5,64% del benchmark. 

Asimismo, Estados Unidos es el área geográfica más representada en el fondo, que, en todo caso, tiene una vocación de inversión global. Supone el 82% del fondo, por encima de su peso en el índice de referencia (un 75,59%). Taiwán y Países Bajos completan las tres principales áreas de actuación del fondo.

State Street amplía su relación de servicios de inversión con Principal Financial Group

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State Street Corporation ha anunciado que ha sido seleccionada por Principal Financial Group, compañía global de servicios financieros especializada en soluciones de jubilación, gestión de activos y seguros, para prestar servicios de custodia, contabilidad de fondos y administración para los fondos de inversión de Principal.

En virtud de este mandato ampliado, Principal® aprovechará la plataforma integrada de servicios de inversión y la escala operativa global de State Street para respaldar la evolución continua de su negocio de fondos de inversión. Este nombramiento refleja el enfoque de Principal en alinear su estrategia operativa con una infraestructura escalable a medida que continúa ampliando su oferta de inversión.

El acuerdo se basa en una relación entre State Street y Principal que se extiende durante más de una década, periodo en el que State Street ha prestado apoyo a Principal en una amplia gama de vehículos de inversión, incluidos fondos cotizados (ETF) y fondos colectivos de inversión (CIT, por sus siglas en inglés), a medida que la firma ha crecido y diversificado su gama de productos.

«Principal cuenta con un sólido historial de innovación y orientación al cliente, y nos complace ampliar nuestra relación para apoyar su próxima fase de crecimiento», afirmó Joerg Ambrosius, presidente de Investment Services de State Street. «Al combinar nuestra escala global, nuestra profunda experiencia y nuestras capacidades integradas de prestación de servicios, estamos bien posicionados para mejorar la eficiencia operativa y respaldar a Principal en la evolución continua de sus productos de inversión».

Esta colaboración refuerza la posición de State Street como proveedor líder de soluciones integradas de servicios de inversión y pone de relieve la capacidad de la firma para ejecutar conversiones complejas de clientes a gran escala, manteniendo al mismo tiempo la continuidad operativa, la resiliencia y un servicio de alta calidad.

«La colaboración con State Street nos proporciona acceso a una estructura operativa escalable y una mayor rapidez de salida al mercado mientras seguimos transformando nuestro negocio de gestión patrimonial y jubilación en Estados Unidos», señaló Kamal Bhatia, presidente y consejero delegado de Principal Asset Management®. «Esta transición refleja nuestro enfoque en las alianzas estratégicas y la externalización de servicios como palancas para acelerar nuestro negocio y lograr un crecimiento rentable a largo plazo».

Pictet cierra en 1.530 millones de dólares su sexto fondo de coinversión en capital privado

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Foto cedidaMaurizio Arrigo, codirector global de capital privado en Pictet Alternative Advisors.

Pictet Alternative Advisors (“Pictet”), la división de inversión alternativa del Grupo suizo Pictet, ha anunciado el cierre final de su fondo de coinversión en capital privado Monte Rosa Co-Investments VI (el “Fondo”), tras haber recibido compromisos de 1.530 millones de dólares, recaudación que supera su objetivo inicial de 1.000 millones. La notable sobresuscripción evidencia demanda de oportunidades de coinversión de alta calidad en el mercado.

El fondo, sexto lanzado por la franquicia de coinversión de Pictet, es el de mayor tamaño de la serie en capital recaudado y supone un aumento de más de 50 % respecto a su inmediato predecesor, Monte Rosa Co-Investments V, cuyo capital al cierre quedó fijado en 900 millones de dólares en 2023.

Monte Rosa Co-Investments VI se centrará fundamentalmente participaciones mayoritarias, complementadas con una selección de inversiones en empresas en fases iniciales y de crecimiento. Se prevé que el capital se aplique a lo largo de un periodo de tres años, siendo el objetivo una cartera de aproximadamente 25-30 coinversiones en Europa y Norteamérica, con cierta exposición selectiva a Asia. Alrededor de 40 % del capital comprometido ya se ha aplicado en 14 transacciones.

El capital se ha captado de una base globalmente diversificada de inversores, que incluye compañías de seguros, fondos de pensiones, oficinas de familia y clientes privados de Europa, Norteamérica y Asia. El fondo ha obtenido gran respaldo entre inversores existentes y nuevos interesados en el acceso preferente a estrategias de coinversión.

“El exitoso cierre de Monte Rosa Co-Investments VI refleja la creciente demanda de coinversiones y el contrastado historial de Pictet como gestor de estas estrategias, con múltiplo sobre capital invertido de 3,1 veces en 64 coinversiones realizadas”, ha afirmado Maurizio Arrigo, codirector global de capital privado en Pictet Alternative Advisors. “En el entorno actual, los inversores valoran cada vez más la exposición directa a activos de alta calidad. Nuestras prolongadas relaciones con «patrocinadores», líderes de capital riesgo, nos permite detectar oportunidades diferenciadas y aplicar capital selectivamente y a la escala precisa”.

De T+2 a T+1: la industria de postcontratación entra en la fase decisiva de implementación

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Marquen en sus agendas el 11 de octubre de 2027. Es la fecha que ha fijado la Comisión Europea para que entre en funcionamiento T+1, que reducirá en un día el plazo estándar de liquidación y comprimirá de forma significativa los tiempos operativos en el mercado. Si bien las recomendaciones de ESMA insisten en dotar a todo el proceso de transición a T+1 con flexibilidad para no comprometer el calendario global, lo cierto es que, a junio de 2026, parte de la industria todavía está en una fase inicial de implementación y pruebas del nuevo sistema. Consciente de esta realidad, CACEIS organizó recientemente un desayuno informativo con brokers y demás participantes del sell side en la que se les informó de forma práctica de todas las implicaciones del paso de T+2 a T+1 y se escucharon sus demandas y objeciones a este cambio histórico en la operativa. 

La sesión formativa reunió a representantes de la industria de brokerage y de la industria de postcontratación para analizar el impacto operativo del paso de T+2 a T+1 en la liquidación de valores en Europa. El encuentro, presentado por David Carrión, Senior Product Manager de CACEIS, y en el que intervino Alejandro de los Ojos, director de ventas y relación con clientes, puso el foco en la transformación de la cadena de postcontratación, la necesidad de coordinación entre todos los actores y la redefinición de procesos en un entorno de mayor exigencia operativa.

Fechas clave

David Carrión contextualizó el proyecto T+1 como una iniciativa europea impulsada a finales de 2024 bajo mandato de la Comisión Europea, con horizonte de implementación en octubre de 2027. El plan se articula en tres fases: definición del modelo operativo, adaptación interna de cada participante y fase de pruebas. 

El calendario regulatorio incluye la publicación del borrador de recomendaciones en junio de 2025, la difusión del handbook de implementación en febrero de 2026 y la definición de un plan de pruebas en marzo de 2026. Entre abril de 2026 y Octubre de 2027 se desplegará el periodo crítico de adaptación operativa, con ventanas de pruebas progresivas, pruebas del nuevo ciclo nocturno europeo y ajustes coordinados entre jurisdicciones, que es la fase en la que se encuentra actualmente el mercado. 

El ponente destacó que el enfoque regulatorio está dotado de “ligera flexibilidad para que no pongan en riesgo el deadline si no lo cumplen al 100 %, y que los reguladores monitorizarán su cumplimiento para que todos los participantes lo sigan”. El objetivo es culminar en octubre de 2027, con la entrada en vigor del nuevo modelo de liquidación.

Principales cambios

Uno de los elementos centrales del debate fue la transición operativa desde T+2 hacia T+1. El cambio implica una compresión significativa de los tiempos de procesamiento, con cut-offs operativos, mucho más exigentes, en torno a las 22:00, confirmaciones antes de las 23:00 y un ciclo de liquidación que se desplaza hacia la noche para ganar eficiencia. 

También se abordó la implantación de la liquidación parcial por defecto (excepto para traspaso de carteras, operaciones financieras y Security Finance), que se monitorizará hasta después de la implementación en octubre de 2027 antes de posibles ajustes regulatorios. Carrión admitió la existencia de “mucho debate” en torno a esta medida, y explicó que la razón por la que se quiere fomentar es “porque se considera una herramienta relevante para  que el ratio de eficiencia se mantenga muy alto”. 

No obstante, el experto indicó que la práctica de la liquidación parcial por defecto va con una afirmación que deben tener muy presentes los actores del mercado, ya que debe existir un acuerdo entre partes para excluir la liquidación parcial. Por otro lado, la normativa CSDR implica que si un participante indica que no quiere liquidación parcial, la operación no liquidará parcialmente. En todo caso, el experto indicó que el comité de industria de T+1 va a monitorizar su utilización antes y después de la implementación de T+1, para analizar qué usos se están dando a la liquidación parcial por defecto. “En función del resultado ya se valorará e impulsar en su caso un cambio legislativo para promover aún más la liquidación parcial”, explicó Carrión, enfatizando que el mensaje importante con el que deben quedarse los profesionales es que “el objetivo final es promover la liquidación parcial”. 

Las demandas de los brókeres

La industria debatió igualmente la ampliación de horarios de negociación y su impacto especialmente para firmas de brokerage de tamaño medio y pequeño. Durante el turno de intervenciones, los representantes del sell side coincidieron en que el principal reto operativo es la extensión del horario de mercado y el impacto directo sobre costes de personal y eficiencia.

 También se señaló las fricciones operativas derivadas dela liquidación parcial debido a sus costes asociados y la falta de alineamiento entre brokers y gestoras en el envío de instrucciones. Así, los participantes en la sesión formativa organizada por CACEIS pusieron de manifiesto que la industria sigue operando con dependencias significativas de procesos manuales, lo que limita la velocidad de adaptación al nuevo ciclo.

Otro de los puntos recurrentes fue la necesidad de cooperación transversal. Alejandro de los Ojos insistió en que el éxito del modelo depende de la coordinación entre todos los participantes de la cadena. Subrayó que los clientes deben ser parte activa del cambio y que será necesaria una labor de educación conjunta entre custodios, depositarios, brokers y gestoras para acelerar la adopción de procesos más automatizados. En este sentido, defendió que el mercado debe avanzar hacia instrucciones completas, correctas y enviadas a tiempo desde el origen, con mayor estandarización y reducción de fricciones en el matching.

El debate incluyó también cuestiones operativas como la comunicación inmediata de instrucciones de liquidación, la automatización del matching antes del cierre operativo y la mejora de la eficiencia en la asignación de operaciones. Se destacó que los inversores no residentes ya presentan niveles de eficiencia superiores, mientras que parte del mercado doméstico todavía muestra margen de mejora.

En el plano estructural, la industria coincidió en que el paso a T+1 y posteriormente a T no es un ajuste aislado del back office, sino una transformación integral del ciclo de trading. El cambio afecta tanto a la fase de ejecución como a la postcontratación y exige una reconfiguración de sistemas, conectividades y procesos internos en toda la cadena de valor.

La visión de CACEIS

Desde el lado de CACEIS, Alejandro de los Ojos incidió en el impacto de esta nueva implementación sobre todo el ecosistema, insistiendo en que el cambio debe entenderse como una revisión completa del modelo de interacción entre brokers, custodios, depositarios y gestoras. “Como participantes de la cadena de liquidación, deberíamos centrarnos más en qué podemos hacer nosotros». El directivo señaló además que la liquidación es el último eslabón de la cadena, pero que el foco regulatorio se está desplazando hacia el momento de la ejecución y la calidad de las instrucciones desde origen. “Por primera vez se está poniendo el foco en el trade”. Así, insistió en que la industria debe anticiparse y adaptar sus procesos internos, especialmente en conectividad, automatización y gestión de instrucciones, un proceso que está siendo heterogéneo en cuanto a ritmos de implementación entre los distintos actores de la industria.

En su visión, la eficiencia solo será posible si toda la cadena opera de forma homogénea y con mayor grado de automatización, incluida la aceptación de operaciones, la asignación y el envío inmediato de instrucciones tras el trade. Dicho esto, el representante de CACEIS introdujo un matiz importante: “El cliente es el que manda, pero también tiene que participar. Es necesaria una labor de educación por parte de todos los actores de la cadena (custodios, depositarios, brokers, gestoras) para poder cambiar todos y adaptarnos todos”. 

El consenso final del foro apuntó a que la transición exigirá inversiones en automatización, refuerzo de conectividad y una mayor alineación entre todos los actores del mercado. También se trasladó la idea de que el principal margen de mejora no reside únicamente en la regulación o en los costes de mercado, sino en la capacidad de la industria para rediseñar de forma conjunta la cadena de ejecución y liquidación.





Silverway AM abre la suscripción de su fondo tras la aprobación regulatoria

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Silverway Asset Management ha abierto oficialmente la suscripción de su fondo Silverway Global – Apex Equity Fund para inversores de España y de Europa, tras culminar la semana pasada el proceso de aprobaciones por parte del regulador luxemburgués y dado traslado para su registro en la CNMV.  El fondo, estructurado bajo normativa UCITS y registrado en Luxemburgo con divisa base en euros, ha recibido también el llamado “pasaporte” para poder empezar a ser comercializado en España. 

Según destaca la firma, este nuevo vehículo permitirá a inversores minoristas e institucionales acceder a una estrategia de renta variable global desarrollada por Pedro Escudero, fundador y CEO de Silverway AM, con más de 25 años de experiencia en Wall Street. “Después de años trabajando junto a los mayores inversores institucionales del mundo, hoy doy un paso muy importante al poner la inversión de élite al alcance de cualquier inversor español. Desde Silverway Asset Management, nuestro objetivo es ofrecer una gestión rigurosa, disciplinada y orientada al largo plazo, independientemente del tamaño del patrimonio de cada cliente”, ha señalado Escudero. 

Invertir desde 500 euros 

Desde la firma explican que Silverway Global – Apex Equity Fund podrá contratarse desde una inversión mínima de 500 euros con lo que la gestora busca “democratizar” la inversión, acercando a todo tipo de inversores estrategias tradicionalmente reservadas a grandes patrimonios. Los inversores podrán acceder al fondo a través de la página web de Silverway Asset Management y su aplicación móvil Silverway AM, disponible para IOS y Android. En las próximas semanas el fondo estará accesible en distintas plataformas de distribución como Allfunds e Inversis

El fondo invertirá en una cartera de aproximadamente entre 18 y 25 compañías cotizadas seleccionadas bajo la dirección de Pedro Escudero y mediante un enfoque basado en tres pilares: valor, calidad y crecimiento. La estrategia de Pedro Escudero es invertir preferentemente en mercados desarrollados —principalmente Norteamérica pero también Europa—, siempre a partir del análisis de los fundamentales. Pedro Escudero cubre hasta 75 compañías, número que espera incrementar al mejorar las capacidades de research con Silverway Asset Management. 

La firma recomienda un horizonte mínimo de inversión de cinco a diez años, aunque la filosofía de la firma está enfocada en la creación de valor sostenido durante décadas mediante el aprovechamiento de la rentabilidad que aporta el interés compuesto y posponiendo la gratificación al final de un largo periodo. 

“Silverway Asset Management y el nuevo fondo destacan por varios elementos diferenciales en el mercado español de fondos de renta variable. Uno de ellos es su experiencia directa en el núcleo de las finanzas globales, con una trayectoria de más de dos décadas en Wall Street. 

A esto, se suma su track record batiendo los índices de referencia durante ya casi una década y enfoque de inversión que incorpora principios del alto rendimiento deportivo en la toma de decisiones”, indican desde la firma.  Por último, insisten en que la gestora persigue un doble objetivo estratégico: “Por un lado, construir un equipo sólido de análisis en Europa que potencie el talento español y, por otro, facilitar el acceso de los inversores a una gestión de alto nivel internacional”.