La renta variable de mercados emergentes (ME) comenzó el cuarto trimestre de 2026 con una resiliencia notable. Lo paradójico es que esto ocurrió en un entorno cada vez más complicado: tensiones geopolíticas renovadas, encarecimiento de la energía, rentabilidades al vencimiento (TIR) elevadas de la deuda de mercados desarrollados (MD), preocupación en torno a la sostenibilidad del endeudamiento público y un debate creciente sobre si la inversión en inteligencia artificial (IA) se ha adelantado o no a los hechos.
Sin embargo, las expectativas de beneficio corporativo no se han deteriorado, sino que han continuado mejorando. Los pronósticos de consenso apuntan a un crecimiento del beneficio en los ME de casi un 50 % en 2026, mientras que dicha variable excluyendo al sector tecnológico también ha sido considerablemente positiva.
No obstante, el tercer trimestre fue escenario de una evolución más irregular. Tras un segundo trimestre excepcionalmente sólido, en el que la renta variable de ME subió más de un 20 % (en términos de rentabilidad total en dólares) y Corea del Sur y Taiwán se anotaron alzas muy superiores, la clase de activos se debilitó inicialmente debido a la corrección de las acciones de semiconductores y relacionadas con la IA.
La presión fue especialmente evidente en las bolsas del norte de Asia (muy concurridas y dominadas por el sector tecnológico), en las que los inversores pusieron en duda la sostenibilidad del gasto en bienes de equipo y las rentabilidades disponibles en compromisos de infraestructura cada vez más voluminosos. Dicho esto, los mercados se recuperaron durante agosto y septiembre, dado que las previsiones de semiconductores permanecieron firmes, la demanda relacionada con la IA abarcó a un mayor número de valores, y las revisiones de beneficio permanecieron positivas.
No cabe duda de que la concentración en Corea del Sur y Taiwán del fuerte crecimiento del beneficio en el sector de la tecnología de la información (TI), espoleado por la IA, oculta la resiliencia de otros mercados. Incluso en la bolsa China, considerada durante tanto tiempo como la bestia negra de la renta variable emergente, se anticipa un crecimiento del beneficio del 14 % este año. Pese a esta resiliencia generalizada, no obstante, los inversores siguen casados con las acciones de beta elevada coreanas y taiwanesas.
La explicación de esta resiliencia del beneficio es importante. Los ME no se benefician sencillamente de un único posicionamiento en tecnología: la demanda relacionada con la IA respalda a las cadenas de suministro de memoria, fundición, equipamiento, gestión eléctrica y centros de datos, pero la recuperación del beneficio también se extiende a sectores como los de materiales, financiero, industrial y ciertos segmentos de consumo.
Los exportadores de materias primas se han beneficiado de los mayores precios de los metales y la energía, mientras que muchos bancos todavía gozan de márgenes sólidos, mejoras de calidad crediticia y balances estructuralmente más saneados que en ciclos previos. La expectativa es que todos los sectores, con las excepciones del inmobiliario y del suministro público, registrarán mayores niveles de beneficio en 2026.
Esta diversificación es importante: permite a los inversores activos depender en menor medida de una continuación indefinida de la revalorización constante de un puñado de empresas de semiconductores.
Un entorno macro menos frágil
Al mismo tiempo, el entorno macroeconómico no es tan frágil como puede parecer a primera vista. Muchos bancos centrales de ME endurecieron sus políticas antes y de manera más contundente que sus homólogos de MD, lo cual les aportó colchones de tipos reales y un mayor margen de maniobra para responder al descenso de la actividad. Los fundamentales soberanos han mejorado en varios países, donde las revisiones al alza de calificación han continuado superando las revisiones a la baja, y los impagos han permanecido limitados.
Dicho esto, este desarrollo no ha sido uniforme. Las mejoras se han concentrado en países con marcos de política creíbles, necesidades de financiación exterior manejables, y ventajas a nivel de exportación, materias primas o tecnología.
Una oportunidad de beneficio diferenciada
Nuestra expectativa de cara al cuarto trimestre es que los beneficios seguirán siendo el principal respaldo para la renta variable de ME, si bien es probable que el ritmo de avance de las bolsas se modere. La subida de los intereses de la deuda y la mayor competencia por el capital podrían limitar la expansión de las valoraciones en adelante, mientras que las economías importadoras de energía son todavía vulnerables a nuevas presiones inflacionarias. La prueba decisiva será si la demanda de IA continúa traduciéndose en flujos de caja y en rentabilidad del capital, o en una mera subida del gasto en bienes de equipo.
Por consiguiente, nuestro enfoque sigue siendo optimista pero selectivo. Preferimos diversificar en la clase de activos en lugar de concentrarnos en acciones de TI/IA, y estamos menos inclinados a capturar el impulso del índice allí donde las expectativas han pasado a ser exigentes. En un mundo cada vez más incierto, los ME no solo ofrecen valoraciones más bajas, sino también una oportunidad de beneficio diferenciada, siempre que los inversores sepan distinguir entre resiliencia genuina y dependencia de la abundancia de liquidez.
Tribuna de Michael Bourke, director de renta variable emergente de M&G
1 Fuente: Bloomberg, octubre de 2026.
2 Referido a algo o alguien que se tiende a evitar o que genera rechazo.
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