2025 ha sido un buen año para los inversores en los mercados emergentes (ME). En un entorno de malestar geopolítico y macroeconómico, la deuda de este universo (DME) ha mostrado resiliencia: los bonos soberanos denominados tanto en moneda local como en divisa fuerte han registrado subidas de doble dígito en lo que va de año, y la deuda corporativa ha registrado una evolución igualmente positiva.
En esta ronda de preguntas y respuestas, Charles De Quinsonas y Carlos Carranza, del Equipo de renta fija de mercados emergentes en M&G Investments, comparten sus perspectivas sobre los motores de rentabilidad de la región, la mejora de sus fundamentales y cómo M&G puede capturar oportunidades en esta clase de activos en plena evolución.
¿Qué convierte a la DME en una clase de activo atractiva actualmente?
La DME es verdaderamente interesante ahora mismo. Este segmento ya solía ofrecer rentabilidades al vencimiento (TIR) atractivas, pero en los últimos años, su volatilidad ha disminuido hasta niveles mucho más cercanos a los que vemos en los mercados desarrollados. Además de este cambio significativo, también vemos mejoras estructurales como menores ratios de deuda/PIB, políticas monetarias creíbles y perspectivas de fuerte crecimiento. De esta manera, la DME ha dejado de ser una apuesta meramente táctica y se está convirtiendo en una asignación estratégica para muchos inversores.
¿Qué dato concreto os parece más atractivo en este momento?
En nuestra opinión, la medida más destacada ahora mismo es la ventaja de TIR real. Muchos países de ME ofrecen TIR reales positivas, algo poco habitual en el universo desarrollado. En Brasil, por ejemplo, el banco central optó por subir el tipo de interés pronto y de manera agresiva (muy por delante de la Reserva Federal estadounidense), con lo que los inversores obtienen tipos de interés reales atractivos con una inflación bajo control.
¿Cómo se posiciona M&G para aprovechar estas oportunidades?
Nuestro equipo de DME aplica un enfoque claramente bottom-up: dedicamos mucho tiempo al análisis fundamental de países y emisores, combinando modelos cuantitativos con perspectivas cualitativas con la intención de detectar puntos de inflexión y evitar riesgos idiosincráticos. Analizamos la deuda soberana y corporativa de manera conjunta, no como segmentos separados, y empleamos herramientas propias para determinar su sostenibilidad y asignar calificaciones internas. Por último, tenemos uno de los mayores equipos de análisis de crédito de toda Europa, con más de 50 analistas con una experiencia media de 14 años.
¿Veis algún país o sector individual más prometedor que los demás?
En general nos gustan los bonos denominados en moneda local de Latinoamérica, donde destacan países con tipos de interés reales elevados y una fuerte disciplina presupuestaria, como Brasil y México. También vemos muchas oportunidades en Asia central, en países como Uzbekistán, Kirguistán y Kazajistán. Por lo que respecta a la deuda corporativa, las compañías de ME con bajos niveles de apalancamiento y cobertura de intereses elevada nos parecen atractivas, especialmente teniendo en cuenta que sus diferenciales son más anchos de lo que justifican sus fundamentales.
¿Cómo se diferencia M&G de otras gestoras en esta clase de activos?
Creemos que lo hacemos en tres aspectos: flexibilidad, profundidad de análisis y experiencia. La ausencia de restricciones de nuestra estrategia nos permite capturar las mejores ideas del equipo en deuda soberana, corporativa y denominada en moneda local, y hacerlo de manera muy holística. Nuestro análisis es verdaderamente bottom-up, centrado en anticipar cambios de dirección y en gestionar el riesgo; este es uno de los pilares de nuestra actividad, ya que consideramos la diversificación y la no concentración como elementos clave de nuestra filosofía de inversión.
¿Qué desarrollo creéis que afectará más a los ME en los próximos años?
Existen varios temas de gran calado. El primero es el reforzamiento continuado de los marcos monetarios y fiscales en estas regiones, que podría representar un giro decisivo hacia una mayor estabilidad. El segundo son las tendencias demográficas: un 85% de la población mundial vive en ME, y muchos de estos países tienen poblaciones en edad de trabajar crecientes, lo cual puede respaldar el crecimiento a largo plazo. Por último, podría producirse una rotación sostenida fuera de carteras centradas en los Estados Unidos, a medida que los inversores ponen en duda el excepcionalismo americano y buscan crecimiento en otros mercados.
¿Cuál es vuestra previsión para los mercados de renta fija de ME?
La deuda de ME nos inspira optimismo. El «carry» es atractivo, sus fundamentales están mejorando, y las políticas gubernamentales nunca habían sido tan creíbles como ahora. Los diferenciales de los bonos en divisa fuerte son interesantes, aunque el segmento con grado de inversión comienza a parecer caro. En nuestra opinión, la DME ofrece renta, crecimiento y diversificación en un momento en que los mercados desarrollados se enfrentan a retos crecientes. Para los inversores que desean construir carteras resilientes, estos bonos podrían ser una asignación interesante.
El valor de las inversiones fluctuará, lo cual provocará que el valor de las participaciones se reduzca o se incremente. Es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente. Las rentabilidades pasadas no son un indicativo de las rentabilidades futuras. Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión.
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