La discusión sobre el destino del ahorro previsional en América Latina ha entrado en una nueva etapa. En momentos en que diversos gobiernos buscan utilizar los recursos de los sistemas pensionarios para impulsar el financiamiento interno y el desarrollo de los mercados locales, la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP) lanzó una advertencia: forzar una mayor concentración de las inversiones dentro de las fronteras nacionales puede terminar perjudicando directamente a los trabajadores.
En su más reciente informe «Sesgo regulatorio hacia activos domésticos en las inversiones de los fondos de pensiones de América Latina», la organización sostiene que las restricciones normativas que limitan la diversificación internacional generan una sobreponderación ineficiente de los portafolios y reducen la capacidad de los administradores para maximizar la relación entre riesgo y rendimiento.
«Los fondos de pensiones existen para maximizar las futuras jubilaciones de los trabajadores, no para resolver necesidades coyunturales. La evidencia internacional muestra que una adecuada diversificación global permite mejorar la relación riesgo-retorno de los portafolios y proteger mejor los ahorros previsionales frente a crisis domésticas. Por eso, cualquier regulación que limite injustificadamente la inversión internacional debe evaluarse con cautela, porque sus costos terminan siendo asumidos por los afiliados a través de menores saldos acumulados y, en consecuencia, de pensiones más bajas», afirmó Karol Fernández, vicepresidenta ejecutiva de la FIAP.
En la misma línea, Manuel Tabilo, gerente de Estudios de la FIAP, señaló que «el home-bias regulatorio introduce una distorsión en la asignación de los recursos previsionales al restringir, por vía normativa, la diversificación internacional de las carteras. En sistemas de pensiones de contribución definida, ello puede traducirse en una mayor exposición al riesgo macroeconómico doméstico, afectando el rendimiento ajustado por riesgo del portafolio y, por esta vía, el saldo acumulado de los afiliados. En consecuencia, la suficiencia de las pensiones futuras puede verse comprometida cuando las restricciones regulatorias limitan injustificadamente el acceso a oportunidades globales de inversión».
Según la FIAP, este fenómeno, conocido como home bias regulatorio, obliga a los fondos a operar en mercados de capitales estrechos y poco profundos, limitando el acceso a oportunidades globales de inversión y aumentando la exposición a riesgos macroeconómicos domésticos.
Un problema que va más allá de América Latina
La preferencia por los activos nacionales no es exclusiva de los mercados emergentes. Datos del Thinking Ahead Institute muestran que, en los siete mayores mercados de pensiones del mundo, la participación de acciones domésticas dentro de las carteras de renta variable se redujo del 57% en 2004 al 34% en 2024, reflejando una gradual apertura internacional.
Sin embargo, la inclinación hacia los mercados locales sigue siendo significativa. En Estados Unidos, por ejemplo, los inversionistas institucionales mantienen alrededor del 81% de sus posiciones accionarias en empresas nacionales, pese a que el mercado estadounidense representa aproximadamente el 60% del índice MSCI World. Canadá, en cambio, ha avanzado en la dirección opuesta, reduciendo el peso de las acciones locales desde 67% hasta 50% desde 2012.
En el caso de los mercados emergentes, la concentración es todavía más pronunciada. Un estudio de Mercer citado por la FIAP muestra que Brasil registraba una sobreponderación doméstica de 94%, mientras que México presentaba un exceso de 42%; Colombia, de 46%; Chile, de 31%, y Perú, de 27%.
Latinoamérica, entre la apertura y el repliegue
El análisis de la FIAP identifica tres grandes grupos de países latinoamericanos.
En el extremo más restrictivo aparecen República Dominicana, Brasil, El Salvador, Uruguay y Colombia, caracterizados por límites reducidos a la inversión internacional y una elevada concentración en activos nacionales.
El caso colombiano es particularmente relevante. El Decreto 0369 de 2026 estableció un límite consolidado de 30% para las inversiones externas de los fondos obligatorios. Diversos análisis citados por la FIAP estiman que esta medida podría provocar una reducción de hasta 29,5% en las pensiones futuras, además de incrementar la concentración en deuda soberana y elevar la vulnerabilidad fiscal del sistema.
En una posición intermedia se encuentran Costa Rica, Honduras y México. En el caso mexicano, las SIEFORES Generacionales cuentan con un límite de 20% para inversiones en valores extranjeros, aunque las Afores disponen de mecanismos complementarios, como los CERPIs, que permiten ampliar la exposición internacional mediante inversiones en capital privado y otros activos alternativos.
El informe subraya que la reciente Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, promulgada en México en abril de 2026, no obliga a las Afores a financiar proyectos públicos ni modifica los límites de diversificación internacional, sino que crea un marco institucional para facilitar inversiones voluntarias en infraestructura mediante instrumentos de mercado.
Por el contrario, Perú y Chile son presentados como los países con menor sesgo regulatorio y una mayor apertura internacional. Ambos sistemas permiten niveles de inversión externa de hasta 80%, y en el caso peruano el Congreso elevó recientemente el techo legal desde 50% hasta 80%, mientras el Banco Central inició un proceso gradual para ampliar el límite operativo.
El impacto del interés compuesto
Más allá del debate regulatorio, la FIAP insiste en que las consecuencias finales recaen sobre el afiliado. La organización recuerda que diferencias aparentemente pequeñas en la rentabilidad real anual —del orden de 50 a 100 puntos base— pueden traducirse, después de 30 o 40 años de acumulación, en una disminución de entre 10% y 20% en el saldo pensionario al momento del retiro.
La concentración local también incrementa el denominado riesgo soberano, al vincular simultáneamente los ingresos laborales, el desempeño de la economía nacional y el valor de los activos en los que están invertidos los fondos de pensiones. En una crisis económica, el trabajador podría enfrentar al mismo tiempo desempleo y una caída en el valor de sus ahorros para el retiro.
El organismo advierte además sobre el riesgo de «represión financiera», es decir, utilizar el ahorro previsional como una fuente cautiva de financiamiento para los gobiernos, lo que actúa como un impuesto implícito sobre las pensiones al reducir los rendimientos de largo plazo.
Hacia un nuevo paradigma regulatorio
La FIAP recoge las recomendaciones de organismos como la OCDE, el Banco Mundial, la Organización Internacional de Supervisores de Pensiones (IOPS) y el CFA Institute para proponer una transición desde los límites rígidos hacia el principio de la «persona prudente», basado en una mayor responsabilidad fiduciaria y una gestión profesional del riesgo.
Entre las principales recomendaciones destacan blindar las decisiones de inversión frente a presiones políticas, sustituir los topes rígidos por esquemas más flexibles, transparentar el costo de la falta de diversificación y promover proyectos de inversión doméstica que atraigan recursos por su rentabilidad y no por imposición regulatoria.
Para la federación, el desafío consiste en evitar que el desarrollo económico interno se financie a costa de las futuras pensiones. La diversificación internacional, concluye el informe, no debe entenderse como una opción, sino como una herramienta prudencial indispensable para cumplir con el deber fiduciario de maximizar el patrimonio previsional y garantizar mejores jubilaciones para millones de trabajadores.
“Para FIAP, la discusión sobre el sesgo regulatorio hacia activos domésticos es especialmente relevante, dado su impacto potencial en la diversificación y rentabilidad de los fondos de pensiones. De hecho, este será uno de los temas abordados en el Seminario Internacional FIAP-WPA 2026, que se realizará los días 22 y 23 de julio en Costa Rica, donde expertos internacionales analizarán los desafíos regulatorios y las mejores prácticas para fortalecer las inversiones previsionales en un contexto global”, precisó Karol Fernández.



