La recuperación económica registrada en América Latina durante 2025 permitió que la riqueza de los individuos de alto patrimonio (High-Net-Worth Individual, HNWI, por sus siglas en inglés) retomara una trayectoria positiva, según se desprende del World Wealth Report 2026 de Capgemini, la multinacional francesa líder global en consultoría, servicios de tecnología y transformación digital.
Sin embargo, el avance de la región quedó muy por debajo del observado en los principales polos de generación de riqueza del mundo, lo que refleja tanto las limitaciones estructurales de las economías latinoamericanas como la creciente brecha respecto a los mercados impulsados por la tecnología y la inteligencia artificial.
De acuerdo con el reporte, el patrimonio de los HNWI latinoamericanos aumentó 5,1% en 2025, una cifra superior únicamente frente al desempeño de Oriente Medio, donde la riqueza se contrajo 1,5%.
La comparación con las regiones líderes evidencia la distancia que aún separa a América Latina de los grandes motores mundiales de creación de riqueza. Asia-Pacífico encabezó el crecimiento con un avance de 10,5%, seguida de Norteamérica con 9,9%, Europa con 8,% y África con 7,0%.
Más revelador aún resulta el comportamiento de la población de individuos de alto patrimonio. Mientras Asia-Pacífico y Norteamérica registraron incrementos de 9,4% y 9,1%, respectivamente, el número de HNWI en América Latina apenas aumentó 0,3%, una señal de que el crecimiento patrimonial se concentró fundamentalmente en las grandes fortunas ya existentes, más que en la incorporación de nuevos millonarios.
El informe identifica varios factores detrás de la mejoría observada en la región. La moderación de las presiones inflacionarias, una recuperación gradual de la inversión, mejores resultados empresariales y una relativa estabilidad macroeconómica permitieron un entorno más favorable para los activos financieros.
México figuró entre los mercados con mejor comportamiento. La riqueza de sus individuos de alto patrimonio aumentó 5,4%, mientras que el número de HNWI se incrementó 1,8%, apoyado por sólidos beneficios corporativos y una mayor estabilidad macroeconómica.
Brasil también mostró un desempeño positivo. El patrimonio de las grandes fortunas en ese país creció 6,0%, impulsado principalmente por compañías de servicios públicos y materias primas. No obstante, el número de individuos de alto patrimonio registró una ligera disminución de 0,2%, reflejando una mayor concentración patrimonial.
La región crece, pero pierde relevancia relativa
Aunque América Latina participa en la expansión global de la riqueza, el informe de Capgemini deja claro que la región está perdiendo peso relativo dentro del patrimonio mundial.
Entre 2018 y 2025, la riqueza de los HNWI latinoamericanos pasó de aproximadamente 2,6 billones de dólares a cerca de 3,5 billones de dólares, lo que confirma una tendencia positiva de largo plazo. Sin embargo, la velocidad de crecimiento ha sido insuficiente para mantener el ritmo de Norteamérica y, especialmente, de Asia-Pacífico. La diferencia responde, en buena medida, a factores estructurales. Capgemini identifica tres obstáculos persistentes: la baja productividad, la débil generación de empleo y la incertidumbre comercial.
Mientras Estados Unidos y varios países asiáticos se beneficiaron del auge de la inteligencia artificial, los semiconductores y la tecnología, las economías latinoamericanas continúan dependiendo en mayor medida de sectores tradicionales y de las materias primas, una estructura que limita la capacidad para generar nuevas fortunas al ritmo observado en otras regiones.
Implicaciones para la industria de wealth management
Desde la perspectiva del negocio de banca privada y gestión patrimonial, el mensaje es relevante. América Latina continúa generando riqueza y activos susceptibles de ser administrados, pero el crecimiento del mercado parece estar cambiando de naturaleza. En lugar de una expansión impulsada por la aparición masiva de nuevos clientes, la industria podría depender cada vez más de profundizar las relaciones con las grandes fortunas ya existentes.
Este escenario favorece particularmente a los segmentos de ultra altos patrimonios, que a nivel global son los que muestran una mayor capacidad de crecimiento y concentración de activos. Para bancos privados, multifamily offices y gestoras de patrimonio, ello implica que la competencia por los clientes existentes será más intensa y que la diferenciación mediante soluciones de mercados privados, planificación patrimonial, sucesión y servicios personalizados será cada vez más importante.
Brecha tecnológica, brecha patrimonial
La lectura estratégica del informe es que América Latina atraviesa una etapa de recuperación, pero no de liderazgo. La región ha dejado atrás parte de la volatilidad que caracterizó los últimos años y se beneficia de una mayor estabilidad macroeconómica. Sin embargo, las limitaciones estructurales y la menor exposición a los sectores que hoy impulsan la creación global de riqueza están ampliando la distancia respecto a Norteamérica y Asia.
El resultado es una combinación de crecimiento razonable del patrimonio (5,1%), con una creación prácticamente nula de nuevos individuos de alto patrimonio (0,3%), una dinámica que apunta hacia una mayor concentración de la riqueza y a un mercado de wealth management menos dinámico que el de las economías desarrolladas.
En otras palabras, América Latina sigue generando riqueza, pero lo hace a una velocidad insuficiente para evitar una pérdida gradual de relevancia dentro del mapa patrimonial mundial.



