América Latina tiene el reto de impulsar su crecimiento con base en el ahorro que acumula después de décadas de hacer bien las cosas, así lo expresó en entrevista con Funds Society Edgar Gutiérrez Valituti, director general de la Bolsa Central de Valores de Honduras, en el marco del Foro Internacional de Emisores de los Mercados de Valores de las Américas (FIMVA), el encuentro bursátil y financiero más importante de la región, organizado por la Asociación de Mercados de Capitales de las Américas (AMERCA) en San Pedro Sula, Honduras,
Latinoamérica parece tener importantes oportunidades de inversión, pero también enfrenta ciertos obstáculos. ¿Cómo describiría la situación actual?
Edgar Gutiérrez: América Latina enfrenta una paradoja financiera. Por un lado, cuenta con ahorro institucional y oportunidades claras derivadas del nearshoring, la transición energética, la digitalización y una creciente demanda de infraestructura. Sin embargo, estos recursos no logran canalizarse de manera eficiente hacia la inversión productiva. La intermediación sigue concentrándose en el crédito bancario y la deuda pública, que, aunque seguirán siendo pilares, resultan insuficientes para financiar proyectos de largo plazo, innovación, infraestructura y el crecimiento de las PYMES.
En ese contexto, ¿qué papel juegan los mercados de capitales?
Son fundamentales. Organismos como la OCDE e IOSCO coinciden en que el crecimiento sostenible de la región requiere mercados de capitales más profundos, líquidos e inclusivos. Estos mercados deben complementar a la banca y movilizar el ahorro hacia sectores estratégicos que impulsen el desarrollo económico.
Hablemos de AMERCA. ¿Por qué es relevante esta iniciativa para la región?
AMERCA representa una oportunidad estratégica para transformar mercados nacionales pequeños y fragmentados en una plataforma regional con mayor escala y competitividad. Países como Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana enfrentan desafíos comunes: baja liquidez, una base limitada de inversionistas, concentración de emisiones y altos costos regulatorios. La integración permite superar estas limitaciones mediante una mayor oferta de instrumentos y una mejor conexión entre el ahorro y las necesidades de financiamiento.
¿Esta integración implica una regulación uniforme entre países?
No necesariamente. No se trata de imponer una regulación idéntica, sino de avanzar hacia estándares compatibles en aspectos clave como gobierno corporativo, transparencia, valoración de activos, custodia, comercialización de productos y protección del inversionista.
Usted menciona los fondos de inversión como un elemento central. ¿Por qué son tan importantes?
Porque son probablemente el vehículo más eficiente para democratizar el acceso al mercado de capitales. Permiten diversificar riesgos y canalizar recursos hacia la economía real. Además, reúnen a inversionistas pequeños y grandes bajo una administración profesional, facilitando el desarrollo de vehículos especializados en infraestructura, vivienda, energía renovable, deuda privada, turismo, logística, capital emprendedor y financiamiento para PYMES.
¿Qué nos dice la magnitud global de esta industria?
Es contundente. Según IOSCO, existen cerca de 100.000 fondos que administran aproximadamente USD 54,5 billones, lo que equivale a cerca del 80% de la industria mundial de fondos de inversión. Esto demuestra su rol clave en la movilización eficiente del ahorro.
¿Cómo deberían posicionarse los mercados de AMERCA frente a este contexto global?
La oportunidad no está en replicar modelos de mercados desarrollados, sino en diseñar estructuras adaptadas a economías de menor escala. Fondos regionales enfocados en deuda corporativa, infraestructura, energía o crédito privado permitirían diversificar riesgos, ampliar las fuentes de financiamiento y atraer inversionistas institucionales tanto locales como internacionales.
¿Cuáles son las prioridades estratégicas para consolidar AMERCA?
Hay cuatro ejes clave. Primero, armonizar estándares mínimos para emisiones, fondos de inversión y gobierno corporativo. Segundo, desarrollar infraestructura interoperable entre bolsas, depósitos de valores y sistemas de liquidación. Tercero, ampliar la base de inversionistas, incorporando más activamente a fondos de pensiones, aseguradoras y programas de educación financiera. Y cuarto, impulsar la innovación responsable mediante herramientas como la identificación digital, la distribución electrónica de fondos y la tokenización, siempre garantizando la protección del inversionista.
En términos más amplios, ¿qué está en juego para la región?
El futuro de los mercados de capitales latinoamericanos dependerá menos del tamaño individual de cada economía y más de su capacidad para integrarse, innovar y canalizar eficientemente el ahorro hacia inversiones productivas. AMERCA tiene el potencial de evolucionar hacia una verdadera plataforma regional de inversión, financiamiento y desarrollo institucional.
Finalmente, ¿cuál es el rol de espacios como FIMVA?
FIMVA es un espacio clave para articular a reguladores, inversionistas, emisores y organismos multilaterales en torno a una agenda común. La región no necesita sustituir a la banca, sino complementarla con mercados de capitales más profundos e inclusivos. En ese sentido, los fondos de inversión pueden ser el puente entre el ahorro y la inversión productiva, mientras que AMERCA aporta la escala necesaria para hacerlo realidad.
¿El principal desafío hoy?
Ya no es demostrar que la integración es conveniente, sino convertirla en una agenda ejecutable que fortalezca la competitividad regional, movilice capital privado y acelere el crecimiento económico sostenible.



