Después de un 2025 redondo, la bolsa chilena todavía sigue encontrando nuevas alturas. Si bien las ganancias bursátiles de este año han sido menos contundentes que las del año pasado –y más volátiles, de paso–, el índice de referencia S&P IPSA ha logrado ubicarse sobre 11.500 puntos. Y, según una variedad de actores locales, la expectativa es que la rueda santiaguina tiene espacio para apreciarse más. Consultados por Funds Society, seis firmas que operan en el mercado chileno delinean un panorama de vientos a favor por el lado de los resultados corporativos y las políticas públicas, aunque con los riesgos pendientes de un complejo panorama global.
El indicador cerró la primera jornada bursátil de la semana al borde de los 11.538 puntos, acumulando una subida de 10% en lo que va del año. Estos resultados vienen después de un período dorado para el IPSA –que agrupa a las 30 principales compañías que cotizan en la Bolsa de Santiago–, que escaló un impresionante 56% durante el año pasado, según cifras de Investing.
“A partir de la segunda mitad de 2026, en un contexto de un elevado precio del cobre, una positiva entrega de resultados corporativos y múltiplos de valoración relativamente descontados, el IPSA retomó una tendencia alcista, explicada principalmente por expectativas de un mayor crecimiento económico”, explica Javier Pizarro, gerente de Research de Banchile Inversiones, el brazo de inversiones de Banco de Chile.
Un ingrediente relevante de estas expectativas es el entorno de signo más promercado que se ha instalado con la presidencia de José Antonio Kast, que ha impulsado medidas como su bullada megarreforma económica, titulada ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social y aprobada ya por el Congreso local.
Dentro de los elementos que explican el buen desempeño de las acciones chilenas, el gerente de Research de Renta Variable de Credicorp Capital, Rodrigo Godoy, destaca la aprobación de este conjunto de iniciativas, junto con “la buena recepción por parte del mercado de la propuesta respecto del régimen de inversión de los nuevos fondos generacionales y la norma en consulta que permitiría al sector bancario hacer un uso más eficiente de su capital”.
Eso sí, si bien los actores locales destacan el buen entorno para el entusiasmo bursátil, también recalcan que este año ha sido más desafiante para la bolsa que el año pasado. “El IPSA tuvo un excelente desempeño en 2025 en dólares, destacando dentro del grupo de mejores retornos a nivel global en base a una mezcla de fuertes compras netas por parte de institucionales, sólidos resultados corporativos y la tesis de cambio de ciclo político. En 2026, la bolsa chilena se ha mostrado más rezagada, impactada en parte por menor presencia de institucionales y extranjeros”, explica Aldo Morales, subgerente de Estudios de Renta Variable en BICE Inversiones.
Además, está el contexto global, un campo minado de dramas geopolíticos. Según denota el subgerente de Estudios de Bci Corredor de Bolsa, Marcelo Catalán, mientras que el optimismo con la economía local dictó el ritmo de la bolsa en el primer semestre, el entorno externo se volvió protagonista tras el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. “A raíz de esto, hemos presenciado una mayor volatilidad en la renta variable, un alza en el precio del petróleo ante el riesgo de una posible disrupción en la oferta, y el fortalecimiento del dólar a nivel global”, indica.
¿Queda espacio para crecer?
Si bien hay muchas piezas sobre la mesa, el consenso parece ser que hay espacio para el upside en la renta variable chilena. “A la bolsa chilena le queda espacio, pero a diferencia de otros episodios de sólida performance consideramos que el driver será la revisión al alza de utilidades”, señala Luis Ramos, gerente de Estrategia de Renta Variable de LarrainVial Research.
El consenso, explica, “aún no internaliza la aceleración de la actividad en el 2S26, y está lejos de internalizar nuestra expectativa de avance para 2027, que estimamos en 3,6%”. Para el profesional las estimaciones de resultados corporativos “todavía no incorporan el escenario más benigno en el frente impositivo, que no solo implica una reducción esperada en la tasa efectiva, sino que tiene incidencias positivas en el crecimiento de largo plazo”.
En el caso de BICE, la expectativa es que las utilidades crezcan en torno a 28% anual en Chile, “con una revisión importante al alza en relación a lo que se esperaba a comienzos de año”, según describe Morales. Además, agrega, las valorizaciones de las compañías que componen el IPSA “sigue entregando un retorno atractivo, viéndose rezagado respecto a su historia reciente”.
Banchile también ha revisado al alza sus expectativas. En base a mejores prospectos para el litio, el sector inmobiliario y el mundo financiero, en la firma aumentaron sus proyecciones de EPS de 850 a 930 puntos. En base a eso, elevaron su precio objetivo a 12 meses para el IPSA, de 11.200 a 13.000 puntos, “reflejando tanto una expansión de múltiplos como mejores perspectivas de utilidades”, según Pizarro.
En el caso de Bci, el target para fines de año para el benchmark accionario es de 12.050 puntos. Esta estimación, comenta Catalán, está sustentada “en parte por nuestras proyecciones que consideran una expansión de EPS para el IPSA de 19,8% en 2026, coherente con una recuperación gradual en consumo e inversión y una moderación gradual de presiones inflacionarias hacia la última parte del presente año”.
Eso sí, cabe recalcar que algunos actores ven un upside más acotado en la bolsa chilena. “Mucho espacio no vemos este año”, advierte el gerente de Estudios de Renta 4, Guillermo Araya. El ejecutivo hace hincapié en que la lectura del PIB para el primer y segundo trimestre “dieron cuenta de caídas de 0,3% y 0,2% respectivamente, lo que implica que caímos en recesión técnica”. Considerando este escenario, la proyección de la firma es de 11.750 puntos para el IPSA en un escenario base y de 12.000 puntos en uno optimista.
