La incertidumbre derivada de una de las elecciones presidenciales más cerradas de la historia reciente de Perú ha colocado al sol peruano (PEN) bajo el escrutinio de los mercados financieros, en un contexto en el que el fortalecimiento global del dólar también ha añadido presión sobre las monedas latinoamericanas.
De acuerdo con el análisis semanal de Ebury, fintech especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, el ajustado resultado de la segunda vuelta presidencial elevó la cautela entre los inversionistas y provocó una depreciación de 1.7% de la moneda peruana en la jornada del día después, ante la expectativa de un posible triunfo del candidato de izquierda Roberto Sánchez.
Con el 93% de los votos escrutados, la derechista Keiko Fujimori mantenía una ligera ventaja con 50.1% de los sufragios frente a 49.9% de Sánchez. Sin embargo, los conteos rápidos de Ipsos y Datum apuntaban a un empate técnico con una ventaja marginal para el candidato de izquierda, un escenario que incrementó la volatilidad en los mercados.
«Ipsos ha predicho correctamente el ganador de todas las segundas vueltas electorales en Perú desde 2001», destacó Diego Barnuevo, analista de mercados de Ebury, quien subrayó que precisamente esa posibilidad fue interpretada con cautela por los inversionistas, tradicionalmente más favorables a una eventual victoria de Fujimori.
No obstante, el especialista considera que un eventual triunfo de Sánchez no necesariamente implicaría un deterioro significativo para los activos peruanos.
Entre los factores que podrían limitar las preocupaciones del mercado destacan los sólidos fundamentos macroeconómicos de Perú, la moderación que el propio candidato mostró durante la campaña y la fortaleza de la oposición de centroderecha en el Congreso, que podría actuar como un contrapeso institucional frente a las propuestas más radicales. «Ese equilibrio político podría servir como freno y aportar certidumbre a los inversionistas», sostiene el análisis.
La evolución del sol peruano durante las próximas semanas dependerá tanto del desenlace definitivo del escrutinio como de la capacidad de la economía para seguir ofreciendo señales de estabilidad y confianza.
Un dólar más fuerte presiona a Latinoamérica
La incertidumbre peruana coincidió con un entorno externo menos favorable para las divisas emergentes.
Según Ebury, todas las monedas latinoamericanas retrocedieron frente al dólar durante la semana pasada, después de que las cifras de empleo en Estados Unidos sorprendieran positivamente al mercado y reforzaran las expectativas de que la Reserva Federal podría aplicar al menos una subida adicional de tasas antes de que concluya el año.
Este escenario amenaza con reducir el diferencial de tasas entre Estados Unidos y varios países latinoamericanos, debilitando uno de los principales soportes que han favorecido las estrategias de carry trade en la región.
Asimismo, las amenazas de nuevos aranceles estadounidenses sobre Brasil, Chile, Colombia y Perú añadieron una dosis adicional de nerviosismo entre los participantes del mercado.
En contraste, el peso colombiano destacó entre las monedas más resilientes de la región. El optimismo generado tras la victoria en primera vuelta del candidato de derecha De la Espriella impulsó el apetito por los activos colombianos, aunque Ebury advierte que la fragmentación del Congreso y la fuerte presencia de la izquierda podrían limitar la implementación de buena parte de su agenda económica.
En el caso peruano, los mercados seguirán atentos no sólo al resultado definitivo de la elección, sino también a las señales que emita el próximo gobierno respecto a la continuidad del marco macroeconómico que durante las últimas décadas ha convertido al país andino en una de las economías más estables de América Latina.
En ese sentido, más allá de la volatilidad de corto plazo, la confianza de los inversionistas estará determinada por la capacidad de Perú para preservar la disciplina fiscal, la independencia de sus instituciones y las condiciones que han permitido al sol peruano mantenerse históricamente como una de las monedas más sólidas de la región.



